Dr. Máximo Sandín: una reflexión sobre los virus y la crisis planetaria en torno al COVID-19

 

La columna del lunes

Por Juan Carlos Monedero (h)

 

            A nadie le sorprendería encontrar un libro y otro y otro más en una gran biblioteca: sería lo más normal del mundo, ¿no es así? Sin embargo, a causa de nuestro grave desconocimiento sobre el mundo microscópico de las bacterias, a la casi totalidad de la población nos sorprende darnos por enterado de un nuevo virus. Pero, ¿y si los virus fuesen una realidad mucho más consuetudinaria de lo que parece a primera vista?

             El Dr. Máximo Sandín es Doctor en Ciencias Biológicas y en Bioantropología, fue profesor titular en el Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid. Será él quien responda a esta pregunta a través de su artículo[1]. En efecto, “en aguas marinas superficiales (en las playas en las que nos bañamos) se han contado 10.000 millones de virus por litro”. Asimismo, distintos estudios en suelos “han dado cifras de hasta 5000 millones por gramo de tierra seca”. Las investigaciones en el aire “en zonas libres de contaminación” arrojan “cifras que compiten con las anteriores”. En definitiva, comenta el especialista, “las bacterias y los virus no sólo son nuestros componentes esenciales, sino que vivimos literalmente inmersos en un mar de bacterias y virus”. De ahí que su blog se denomine www.somosbacteriasyvirus.com

            Pero Sandín va más allá, los virus “no sólo nos rodean, sino que se puede decir que trabajan para nosotros”. Entre otras funciones, protegen el organismo de bacterias ajenas. Una cantidad impresionante de virus controlan el “microbioma intestinal” y, por tanto, la salud del organismo; colonias de bacterias controladas por virus están en nuestra piel “protegiéndola de bacterias del exterior”.

            Es entonces cuando viene la pregunta del millón: si los virus –como enseña Sandín– están en nosotros, protegen el equilibrio de nuestro organismo y son la mayor parte de nuestro genoma (como explica el especialista en el artículo citado como fuente), “¿Cuál puede ser el motivo de que se hayan considerado nuestros peores enemigos?”

            La respuesta debe buscarse en el marco conceptual, en la cosmovisión global, desde la cual se leen e interpretan los datos de la ciencia. ¿Y cuál es ese marco? Responde Sandín: ese marco no es otro que “la concepción competitiva de una Naturaleza poblada de enemigos que domina la biología desde hace 200 años”.

            Ahora bien, en este mismo artículo –realmente denso y que su comprensión desafía las posibilidades actuales de este servidor– hay varias perlas más que deben enfatizarse.

            Sandín afirma taxativamente que la barrera de especie reduce “la probabilidad de que un virus animal se hibride en la Naturaleza con su correspondiente humano (a pesar de su correspondiente y diferente receptor celular)” llevándola a un número que es “lo más próximo a cero que se puede concebir”. Los virus no saltan de especie a especie, nos dice Sandín. Si esto es así respecto de dos especies, a fortiori lo es si hablamos de tres: tal posibilidad “sería de cero elevado a infinito, es decir, todavía más próxima (a cero)”.

            En otro artículo, se pronuncia de forma más clara aún:

 

La aparición de una forma espontánea en la Naturaleza de un virus ‘híbrido’ de dos especies distintas es prácticamente imposible porque existe la llamada barrera de especie. Los virus considerados patógenos son específicos de cada especie. Pero la aparición espontánea de virus compuestos por partes de tres especies es absolutamente imposible y no comprendo cómo la mayoría de los virólogos expertos no lo ha denunciado, aunque algunos que se pueden considerar ‘independientes’ sí lo han hecho[2].

 

            Pero así como sabemos esto –lo que en términos matemáticos cierra razonablemente toda discusión–, también sabemos que “este tipo de manipulaciones (entre material genético de distintas especies, humanas y otras) se hace comúnmente en laboratorios de alta seguridad”. En efecto, tales investigaciones se realizan, presumiblemente, a los efectos de prever apariciones de nuevos virus e, incluso, para elaborar vacunas.

            En otras palabras, sentencia Sandín:

 

“así como está bastante claro que el paso de virus entre especies en la Naturaleza no es posible, por muchos animales que se hayan comido a lo largo de milenios, la producción de virus híbridos en laboratorio se puede hacer y se ha hecho”.

 

            Pero este especialista tiene aún muchas cosas más para decir. En efecto, Sandín nos cuenta que nada menos que Luc Montagnier, Premio Nobel por su descubrimiento del virus del SIDA, “tiene claro que es un virus de laboratorio”. Se trata de una información que, al menos en la Argentina, la Dra. Chinda Brandolino ya había revelado a comienzos del 2020, entrevistada por Nicole Neumann, en una entrevista que generó un gran revuelo mediático. Buen psicólogo, Sandín también ha observado en detalle cómo reaccionó el entorno a Montagnier:

 

Las sentencias descalificadoras fueron de un gran nivel, tales como “El parecido con el virus del sida es superficial” o “Todos en la comunidad científica están de acuerdo en que la COVID-19 es un coronavirus” o “Es una visión sobre una conspiración que no se relaciona con la ciencia real”. Pero la desacreditación definitiva fue que “El doctor Montagnier tiene un punto de vista crítico con las vacunas”. Una condición tan terrible que recibe los más graves insultos y descalificaciones por parte de científicos y divulgadores.

 

¿No es sorprendente que la comunidad científica internacional –que se supone versada en evitar la falacias– caiga tan de llano en la famosa falacia ad hominem? Sin embargo, esto ocurrió. Y sigue ocurriendo.

Comenta Sandín que el doctor Montagnier tiene más cosas para decirnos, entre ellas una que no trascendió ni siquiera dentro del amplio sector internacional que mira con sospecha y con recelo a la OMS. Según Sandín, “el buen doctor Montagnier nos deja un mensaje optimista: El SARS CoV-2 desaparecerá a no muy largo plazo”. ¿Cómo lo sabe?

Parece que, como todo virus de laboratorio, estos virus construidos artificialmente son inestables: “en los procesos de replicación van perdiendo las secuencias introducidas hasta quedar inactivados”. De ahí que no pueda ser menor el contraste entre estas predicciones y la palabra de ‘los sabios oficiales’ que repiten “el coronavirus ha venido para quedarse”, anunciando nuevos rebrotes.

Sandín conserva aún una reflexión sobre las palabras de Montagnier:

 

El Doctor Montagnier opina que el virus artificial pudo escapar de un laboratorio por error. Con el debido respeto, yo le preguntaría ¿y el SARS CoV? ¿y el MERS CoV? ¿y el Ébola? ¿y el H1N1? ¿Todos estos virus de origen artificial se han podido “escapar por error” de los laboratorios en que se han elaborado mediante técnicas muy complejas? ¿No son demasiados “errores” en laboratorios de alta seguridad?

 

            Finalmente, Máximo Sandín nos abre el corazón y dice con resolución: “En definitiva, estamos ante unos hechos que hay que afrontar honestamente, valientemente, si queremos que exista una posibilidad de terminar con estas pesadillas”. En efecto, “resulta más cómodo entrar en la corriente general de ‘la guerra contra este terrible enemigo’”.

            Reproduciremos algunos juicios de Sandín que, por lo ilustrativo, nos eximen de todo comentario:

 

  • “las personas que pueden manejar los virus, tanto en el sentido técnico, como en el mensaje que se emite sobre ellos a la sociedad, disponen de una herramienta extraordinariamente poderosa para el control social. Claro que cuentan con apoyos muy poderosas. Incluso Hollywood contribuye periódicamente (frecuentemente, coincidiendo con alguna campaña de vacunación) a la ‘docencia’ con terribles historias sobre tremendas pandemias. Una muy ‘didáctica’, porque se ajusta plenamente a las explicaciones científicas es la película ‘Contagio’, en la que un murciélago defeca sobre un cerdo que un cocinero chino trocea para cocinarlo, seguramente con salsa agridulce, que es comido por una ejecutiva norteamericana moderadamente promiscua que extiende un virus mortal a la vuelta a su país”.

 

  • “tengo que mencionar la importante aportación a la confusión de los ‘periodistas científicos’ o de los ‘científicos periodistas’ más prestigiosos que atacan con inusitada ferocidad (incluso mintiendo en sus argumentos) a los científicos honestos que denuncian estas atrocidades o a las personas brillantes y de honradas intenciones que intentan aportar algo a la sociedad o, simplemente, sacan los pies del tiesto. Sin embargo, son muy comprensivos, incluso lisonjeros, con organizaciones tan entrañables como la gran industria farmacéutica o de los transgénicos o con los ‘negocietes’ de ciertos científicos. Y con la denominación de ‘conspiranoico’ descalifican a cualquiera que aporte alguna información que ponga en riesgo sus creencias o sus intereses. (En este contexto, tengo que decir que no espero, precisamente, aplausos). Es cierto que circulan por la red teorías un tanto ‘imaginativas’, posiblemente, alguna alimentada por los creadores de confusión, pero esto es utilizado para inducir a los lectores a rechazar cualquier información ‘alternativa’ sin molestarse en reflexionar sobre sus fundamentos”.

 

  • “Se ha creado, en cierto modo, un ambiente ‘orwelliano’: Existen policías del pensamiento, una especie de ministerio de la verdad que controla que es lo cierto y que no, y los esclavos atacan a quienes quieren defenderles… En fin, quizás esto último sea una exageración”.

 

  • “A partir de aquí, todo lo que pueda aportar lo encontrará el lector en informaciones, algunas muy bien documentadas, que circulan por la red. (…) La más terrible de estas informaciones es la existencia de una agenda para la reducción de la población mundial. Supongo que hay que ser un poco malvado para pensar que esto es una intención real, porque las personas bondadosas no parecen querer ni pensar en ello. De lo que nos informan es de que existen personas muy poderosas (pueden encontrar sus nombres en la red) que, ante el imparable aumento de la población y la pobreza mundial no piensan en la posibilidad de cambiar este modelo económico depredador, que sería la solución obvia, sino reducir drásticamente la población mundial”.

 

  • “Lo cierto es que hay datos absolutamente fiables, porque se descubrió y se analizaron las vacunas de esterilización mediante vacunas de mujeres en Filipinas y en indígenas mejicanas. También se puede encontrar información sobre el origen del Ébola en campañas de vacunación en África (al parecer, la epidemia del Ébola en África occidental se originó en las instalaciones de NBS-4 de Estados Unidos localizada en Sierra Leona)”.

 

  • “se puede encontrar en la red sin dificultad un grupo de científicos queridos y prestigiosos que, a pesar de su brillantez, no han pensado en cambiar el modelo económico pero sí la reducción de población para mantenerlo. Agrupados en la organización ‘Optimunpopulation’, ahora denominada ‘PopulationMatters’, propugnan una población mundial ‘óptima’ de entre 2.700 a 5.100 millones de habitantes. Por eso, a las personas malvadas nos da mucho miedo cuando un famoso psicópata, perteneciente al grupo de los poderosos que propugnan la agenda de reducción de población, disfrazado de, y aclamado por los medios de comunicación como filántropo, y que, al parecer, ha conseguido el control de la OMS, anuncia la necesidad (o la imposición) de una vacunación universal. Una vacuna que, según nos dicen, probablemente ya esté dispuesta, y que es esperada con ansiedad en todo el mundo”.

 

  • “Otro factor implicado parece ser el económico. Los enormes beneficios para las compañías farmacéuticas de campañas de vacunaciones masivas son obvios”.

 

  • “En cuanto a la economía, disciplina de la que me declaro no sólo ajeno, sino objetor, parece que el sistema económico ha entrado en crisis y le solución sería dejarlo hundirse y comenzar de nuevo (una especie de ‘reseteo’). De paso, se aprovecharía la situación para llevar a cabo una especie de ‘ingeniería social’”.

 

  • “La angustia y el miedo a que está sometida la población propicia la legitimación de medidas que atenten contra derechos y libertades y para profundizar en la doctrina económica ultraliberal”.

 

  • “Una sociedad en la que estén prohibidas las reuniones y en la que los ciudadanos estén recluidos en sus casas conectados a internet o a la televisión y que sólo salgan para realizar su trabajo con la menor comunicación humana directa posible sería el sueño húmedo de cualquier tirano ultracapitalista” (aquí Sandín cita a Naomi Klein).

 

  • “no ha existido en la historia de la Humanidad una ‘uniformación’ (que sería uniformidad forzada) de pensamiento como el que se ha producido con esta crisis”.

 

  • “Parece claro que no es necesario ser un experto para pronosticar que el daño psicológico producido por esta situación va a ser tremendo. Nada será igual en las relaciones humanas cuando acabe ‘la lucha contra este virus asesino’”.

 

  • “Finalmente, otro aspecto del que habla Naomi Klein y que me ha resultado interesante y espero que al lector también es que, según afirma, ‘la puerta para suprimir el papel moneda y legitimar herramientas de geolocalización y seguimiento de los ciudadanos está abierta. Algunos de esos aspectos que ciertos sectores hemos estado criticando como la pérdida de privacidad, el control por parte de las herramientas informáticas, el efecto en las capacidades cognitivas y en la salud por el abuso de los dispositivos electrónicos, pueden verse acentuados o normalizados tras este escenario de epidemia global’”.

 

 

[1] Cfr. http://somosbacteriasyvirus.com/estrategiascoronavirus.pdf

[2] Cfr. http://www.somosbacteriasyvirus.com/virusquimera.pdf

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