¿Hacia un clero “gay”?

El Padre Cristian Echeverry Sánchez (Colombia) promueve el sacerdocio para homosexuales

 

Por Carlos Andrés Gómez Rodas

Doctor en Filosofía

Licenciado en Filosofía y Letras

por la Universidad Pontificia Bolivariana

 

“La Iglesia, respetando profundamente a las personas

en cuestión, no puede admitir a seminario y órdenes sagradas

a aquellos que practican la homosexualidad,

tienen tendencias homosexuales profundamente arraigadas

o apoyan la llamada cultura gay””

Instrucción de la Congregación para la Educación Católica

sobre los criterios de discernimiento vocacional

con respecto a las personas con tendencias homosexuales

con vistas a su admisión en seminario y órdenes sagradas

 

Para nadie es un secreto que, desde tiempos inmemoriales, han existido personas que se sienten atraídas física y emocionalmente por individuos del mismo sexo. Esta inclinación patológica se conoce como atracción por el mismo sexo (AMS) o, en inglés, same sex attraction (SSA). Usar el término varón homosexual para alguien que experimenta esta atracción o que practica relaciones sexuales con personas de su mismo sexo ya es una derrota ideológica porque da pie a considerar las relaciones homosexuales como igualmente válidas que la conducta heterosexual; es decir, tiende a equiparar la atracción natural entre el varón y la mujer, una patología no culpable y una conducta patológica e inmoral.

Así, muchos, hoy en día, dicen ser homo o hetero como quien habla de su equipo de fútbol favorito o de su partido político. Ahora bien, el término “gay” ya implica un nivel más alto de carga ideológica y manipulación del lenguaje, pues sugiere que todos los homosexuales son felices y que el estilo de vida homosexual es algo feliz. La ideología “gay” transmite –como una especie de axioma irrefutable– que ninguna persona con atracción por el mismo sexo es infeliz o está insatisfecha con su condición. Según el profesor Livio Melina de la Universidad Lateranense, la palabra “gay” “está altamente politizada y no significa simplemente una persona de orientación homosexual, sino alguien que adopta públicamente un estilo de vida homosexual y trata que éste sea aceptado por la sociedad como completamente legítimo”[1].

Estas reflexiones son necesarias para introducir los hechos que siguen. El pasado martes 20 de abril, el Pbro. Cristian Echeverry Sánchez, reconocido sacerdote de la Arquidiócesis de Manizales (Colombia) que se desempeña como asesor de la renovación carismática católica, comunidad María Mediadora y Emaús –además de ser profesor de la Universidad Católica de Manizales y formador del Seminario Mayor de dicha ciudad– presentó ante la comunidad académica de la Universidad Pontificia Bolivariana (Medellín, Colombia) su proyecto de tesis doctoral en Teología, titulado “Razones teológicas que admiten o impiden la ordenación sacerdotal a varones homosexuales. Hacia la construcción de una nueva masculinidad en el clero”, y esto bajo la dirección del Pbro. Dr. Carlos Arboleda Mora. Sus palabras pueden oírse aquí[2].

En la descripción del problema de investigación, el P. Cristian señaló que en 1973 la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) decidió eliminar la homosexualidad del Manual de Diagnóstico de los Trastornos Mentales (DSM II). Este punto de partida omite decir que dicha eliminación tuvo lugar sin ningún fundamento científico ―básicamente, por presión del llamado lobby gay que, ya en la época, era bastante fuerte[3]― así como tampoco menciona que, hasta hoy, existen posturas adversas a esa decisión.

Al mencionado sacerdote doctorando en Teología no le bastó afirmar que la “teología queer” o “teología de género” es un lugar pastoral o locus theologicus. La expresión más polémica del P. Cristian durante su Lectio Coram –momento en que el estudiante presenta su proyecto de tesis– fue:

 

“Debe haber propuestas que ayuden al Magisterio al acceso y la reflexión sobre el acceso de los candidatos y al acompañamiento de aquellos ministros ya ordenados que se reconocen como homosexuales y, aquí, hay que dar pasos hacia la construcción de un nuevo masculino en el clero. Miren, no podemos obviar que, si estamos en un camino de reconstrucción sinodal en la Iglesia, el paradigma del clero masculino –o sea, cómo nos presentamos los clérigos ante el mundo, cómo somos vistos– sí exige una revisión. Si queremos hacer una reconciliación con el mundo laical y, sobre todo, también, con el mundo femenino. Lo que nos proponemos, en definitiva, es dar pistas en la construcción de un camino para el correcto ejercicio del ministerio que lleve a los sacerdotes a vivir plenamente su ministerio, aceptando, si es el caso, su condición homosexual. No es justo, no es cristiano, no es pastoral que un sacerdote se sienta, de alguna manera, avergonzado, si tiene su condición homosexual y si vive su sacerdocio en castidad, si vive su sacerdocio íntegramente”.

 

Palabras como estas hacen caso omiso de las enseñanzas de la Sagrada Escritura y el Magisterio de la Iglesia, cuyo punto de partida es que la atracción por personas del mismo sexo es intrínsecamente desordenada. Por otra parte, los actos sexuales entre personas del mismo sexo están condenados por el Catecismo de la Iglesia Católica:

 

“Los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados (CDF, decl. “Persona humana” 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso” (No. 2357).

 

Si bien en su exposición el P. Cristian mencionó la Instrucción de la Congregación para la Educación Católica sobre los criterios de discernimiento vocacional con respecto a las personas con tendencia homosexuales con vistas a su admisión en seminario y órdenes sagradas de la Congregación para la Educación Católica[4] y la Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la Atención Pastoral a las Personas Homosexuales[5] de la Congregación para la Doctrina de la Fe, no profundizó en su contenido ni en las prohibiciones explícitas que en estas aparecen.

Por el contrario, una inspiración y base teórica del Pbro. Echeverry Sánchez para este proyecto investigativo resulta ser –como él mismo lo dijo– el teólogo y confeso homosexual holandés Henri H. Nouwen. Además, el P. Cristian en la Lectio Coram dice que en su investigación él “debate” con autores como James B. Nelson, Xabier Picaza, Marciano Vidal, John J. McNeil, Juan Pablo Mantilla, Juan José Tamayo, Kevin Flaherty Duffy, Donald B. Cozzens, Geoffrey Robinson, André Manaranche, William César Castilho Pereira, Juan María Uriarte, Roberto Noriega, Stefano Guarinelli, Giovanni Cucci, Eugen Drewerman, James Martin, Krzystof Charamsa, Luis Correa Lima, James Alison, Adriano Oliva e Isidor Baumgartner, entre otros. La línea de estos autores es, esencialmente, favorable a la promoción de la llamada vida gay y, por lo tanto, a la ordenación sacerdotal de homosexuales.

Sólo aludió a tres autores de la línea contraria: Mons. Fernando Chomali, Amedeo Cencini y Alexandre Awi. Tampoco se refirió a grandes expertos en el tema de la atracción por el mismo sexo (AMS) como Joseph Nicolosi, Linda Ames Nicolosi, Aquilino Polaino, Tony Anatrella, Jokin de Irala y Richard Cohen. Esta es tan solo una evidencia más de la inclinación teórica del P. Cristian, lo cual –además de ser inadmisible académicamente porque revela un sesgo inicial en la investigación– deja mucho que desear en un sacerdote católico con tan graves responsabilidades como las que le han sido encomendadas.

La Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la Atención Pastoral a las Personas Homosexuales, ya referida, emite una directriz para este tipo de casos que la Conferencia Episcopal de Colombia, la Arquidiócesis de Manizales y, especialmente, el próximo arzobispo, deberían tener muy en cuenta, sobre todo, porque el P. Cristian adelantó que iba a solicitar al nuevo obispo el tiempo necesario para una pasantía académica que le permita terminar su tesis doctoral. En esta Carta a los obispos, leemos:

 

“Se deberá retirar todo apoyo a cualquier organización que busque subvertir la enseñanza de la Iglesia, que sea ambigua respecto a ella o que la descuide completamente. Un apoyo en este sentido, o aún su apariencia, puede dar origen a graves malentendidos” (No. 17).

 

No se trata sólo de la Lectio Coram del 20/04/2021. La trayectoria en general del P. Cristian sirve para entender el sentido último de sus palabras. En una homilía pronunciada el 11 de noviembre de 2019[6], el Padre tergiversó el Magisterio de la Iglesia respecto a las personas con atracción por el mismo sexo a fin de promover la tolerancia al lobby LGTBI, confundiendo dos realidades muy distintas, a saber: la de quien, teniendo dicha atracción, desea vivir según las directrices morales de la Iglesia Católica y la de un grupo ideológico que, continuamente, agrede a la Iglesia y reivindica de muchas maneras un modo de vivir intrínsecamente malo y desordenado, lo cual es signo de impenitencia y obcecación en el pecado. El P. Cristian, pues, incurrió en una típica falacia ad misericordiam, ya que –utilizando el sufrimiento de las personas que experimentan atracción por el mismo sexo– sugiere abrir las puertas de la Iglesia a un lobby que se declara su enemigo y que la agrede siempre que puede. Apelando a la emoción de los fieles y a una comprensión bastante amañada de la misericordia, intenta rebatir los principios morales de siempre y sembrar la confusión.

En la Arquidiócesis de Manizales ya hay antecedentes importantes sobre este tema. En 2007, el arzobispo de Manizales, Mons. Fabio Betancur Tirado, estuvo a punto de ir a la cárcel por negarse a ordenar un seminarista abiertamente homosexual que, a su vez, lo demandó. El obispo estuvo a punto de ir preso pero no declinó y, heroicamente, defendió la moral católica como era su deber. Hoy, a poco más de una década, un sacerdote de la misma arquidiócesis intenta llevar a cabo lo que bien se puede llamar un manifiesto que aboga por la ordenación de hombres homosexuales en la Iglesia Católica. Decepcionante, ¿no?

Si tú, que estás leyendo este artículo, amas de verdad a la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, difunde este artículo todo lo que puedas, hazlo llegar a los católicos fieles que conozcas y, especialmente, a las personas que siguen a este sacerdote y lo consideran idóneo para los cargos que tiene asignados. Esto va, especialmente, para los fieles de la Arquidiócesis de Manizales, reconocida históricamente como un ejemplo de fidelidad a la recta doctrina, celo pastoral y amor a la verdad. Esta es la ocasión para sentar un precedente de resistencia activa a los intentos modernistas y revolucionarios que pretenden adulterar la fe de siempre y asestarle el golpe definitivo al ministerio sacerdotal.

 

Más sobre el tema aquí:

 

  • Documental recomendado: «El deseo de los collados eternos», película-testimonio de Dan y Paul, dos hombres, y Rilene, una mujer, que dejaron la vida homosexual. Link: https://bit.ly/3tFHVtN
  • Libro recomendado: Comité TFP de Asuntos Americanos. (2004). En defensa de una Ley Superior. ¿Por qué debemos oponernos al pseudo “matrimonio” y al Movimiento homosexual? Santiago de Chile: Acción Familia. Link: https://bit.ly/3gy8gpK
  • Artículo recomendado: Revista de cultura católica Tesoros de la Fe / ¿Puede la psicoterapia procurar siempre el bien del alma?  Link: https://bit.ly/32EaSu6

[1] Melina, Livio. (12 de marzo de 1997). Christian Anthropology and Homsexuality: Moral Criteria for evaluating Homosexuality. L’Osservatore Romano (weekly English edition), p. 5.

[2] Cfr. https://bit.ly/3xiLGHJ

[3] “Ronald Bayer, investigador del Centro Hastings de Ética, en Nueva York, resume todo este proceso: ‘La Asociación de Psiquiatría ha caído víctima del desorden de la era tumultuosa, cuando tantos elementos disruptivos amenazaban con politizar todos y cada uno de los aspectos de la vida social americana. Un furioso igualitarismo… obligó a los psiquiatras e intelectuales a negociar el estatus patológico de la homosexualidad con los propios homosexuales’”. Nicolosi, Joseph y Nicolosi, Linda Ames. (2009). Cómo prevenir la homosexualidad. Los hijos y la confusión de género. Madrid: Palabra, p. 21.

Robert Leonard Spitzer, presidente de la APA por aquel entonces, mantuvo posiciones contradictorias sobre esta decisión a lo largo de su vida y lamentablemente desmintió sus propios estudios en los que defendía la efectividad de la terapia reparativa de la identidad sexual, actitud que delata la existencia de presiones sobre su persona por parte de organizaciones pro gay.

Otros libros que pueden revisarse sobre el tema de la homosexualidad son:

Anatrella, Tony. (2008). La diferencia prohibida. Madrid: Encuentro.

Cohen, Richard. (2004). Comprender y sanar la homosexualidad. Madrid: LibrosLibres.

Cohen, Richard. (2013). Abriendo las puertas del armario. Lo que no sabías sobre la homosexualidad. Madrid: LibrosLibres.

Mattson, Daniel. (2017). Why I don´t call myself gay. San Francisco: Ignatius Press.

Nicolosi, Joseph. (2009). Quiero dejar de ser homosexual. Casos reales de terapia reparativa. Madrid: Encuentro.

Polaino, Aquilino. (1998). Sexo y cultura. Análisis del comportamiento sexual. Madrid: RIALP.

Reilly, Robert R. (2015). Making Gay Okay. How Rationalizing Homosexual Behavior Is Changing Everything. San Francisco: Ignatius Press.

Schlatter, Francisco Javier; de Irala, Jokin y Escamilla Canales, Maria Inmaculada. (2005). Psicopatología asociada a la homosexualidad. Revista de Medicina de la Universidad de Navarra 49(3): 69-79. med y person.p65 (unav.edu)

[4] Cfr. https://bit.ly/32FnHnS

[5] Cfr. https://bit.ly/3xffFjT

[6] Cfr. https://bit.ly/3gw3PvM

11 Replies to “¿Hacia un clero “gay”? El Padre Cristian Echeverry Sánchez (Colombia) promueve el sacerdocio para homosexuales – Por Carlos Andrés Gómez Rodas”

  1. Es de esperarse que de esta candidatura y presentación del proyecto no salga una tesis que sustente tal cosa aquí narrada sino todo lo contrario.

  2. Si. Es un tema en donde se va a promover mas la confusión y fomentar el.homosexualismo dentro de la iglesia. Muy grave.

  3. Tal vez el señor Carlos Andres Gomez o el señor Monedero, a quienes no conozco habrán hablado de esto antes con el Padre Cristian? Habrán oído del tema de la corrección fraterna? Se que si, pero lo que me aterra es que vayan lanzando un titulo tan fuerte sin siquiera ir a la fuente. Conozco al Padre, no soy su defensor de oficio, pero si me parece que, por caridad, antes de “sacrificarlo” en un articulo de estos deberían haber tratado el tema con el. Y despues de tener esa versión si escribir sobre bases solidas, de otra manera solo se tiene un lado de la información y así desorientan y perjudican. si al final el mismo reconoce que su trabajo en verdad llevará a promover el Sacerdocio para los homosexuales, tendremos todos bases de discernimiento para llamarlo o no a la cordura, pero eso si, nunca se podrá desconocer que en nuestra Iglesia, por mucho tiempo si ha habido este problema y llegará el momento en que habrá que abordarlo, porque no pude ser el Padre Cristian quien inicie esta ingrata e impopular tarea? .Por ultimo hay que confirmar que el Padre hoy, no ha escrito su tesis. Gracias por el espacio.

    1. Buenas tardes. Si es usted el teólogo que ha participado de “Un café con Galat”, la verdad que me ha decepcionado. Viene a intentar provocar con el “argumento” de si conocemos la corrección fraterna… ¿Eso es todo lo que tiene para decir? Pobrísimo su nivel intelectual.
      Usted no merece una respuesta pero como su comentario figura en este blog, para edificación de los lectores no me queda más que remitirlos al artículo, en donde se cita el propio audio donde el P. Cristian cuenta su tesis. ¿Que sabe usted si hablamos con él? ¿Lo está mandando el Padre Cristian, eh? ¿Qué necesidad hay de hablar con él si ya lo hemos escuchado?
      Volviendo al artículo, el lector podrá ver que -en base a todos los elementos- la denuncia del Dr. Gómez Rodas no es aventurada. Parece que usted, Señor Arango, no quiere darse por enterado. Pero eso es su problema.
      Su defensa del P. Cristian es tan mala que ni siquiera él la utilizó. Ni el propio P. Cristian se defendió en Twitter, apenas se amparó en la excusa barata de que “difundieron en público un audio privado”. No tienen nada.
      Ya que me habla de “caridad”, caridad debió haber tenido el P. Cristian, que intenta sabotear una institución traficando contenidos contrarios a lo que esta institución enseña. Vaya a pelearse con él en vez de venir a escribir tonterías aquí.

      Suyo, Juan Carlos Monedero.

      1. Buenas tardes señor Monedero, no soy la persona que usted refiere.
        Excúseme por mi pobrísimo nivel intelectual, se que soy sencillo y humilde y usted es sabio (aunque no muy prudente). Esa pobreza si me alcanza para entender que no contestó mi pregunta, ojalá lo pueda hacer sin odio en el corazón, lo recomiendo; aún no entiendo porque usted reacciona de esa manera tan agresiva, me encantaría saberlo. Le confirmo que no estoy defendiendo al Padre y también confirmo que no me voy a pelear con el, como usted sugiere, no soy violento y mucho de violencia hay ya en sus palabras como para poner mas.
        Cordial saludo, Rafael Arango.

      1. Gracias, ya lo vi.

        Este sacerdote no habrá leído a Benedicto cuando dio instrucciones claras de no recibir personas con tendencias homosexuales en los seminarios y postulantados precisamente para evitar el gran problema de la pederastia?
        La gran mayoría de abusadores dentro de la iglesia tienen tendencia homosexual, el porcentaje creo recordar que rondaba el 90% de los casos de abusos

    1. En su cuenta de Twitter, el Padre Cristian no usó el argumento que usted formula.
      Por otra parte, no hay necesidad de dar razones “a favor” del ingreso de homosexuales al sacerdocio. Excepto que se pretenda volver discutible esta realidad. ¿Me explico?

      Suyo, JCM

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