Segundo debate presidencial:

estocadas, sangre y sudor

 

Juan Carlos Monedero (h)                                                               Tomás González Pondal

Licenciado en Filosofía y escritor                                                     Abogado y escritor

 

TOMÁS: Grave error sería dejarse arrastrar por la oratoria a la hora de hacer un análisis profundo sobre la política. En este último campo, aquello que afirma el aforismo “del dicho al hecho hay un gran trecho”, cobra mucha relevancia. Palabras bonitas y bien pronunciadas pueden estrellarse contra la realidad de los hechos. Aunque también hay muchas palabras que de por sí ya son hechos.

JUAN CARLOS:

  • El debate está diseñado, está pensado para que los temas no se profundicen. Ese es el formato.
  • Es llamativo cómo los candidatos apelan al concepto de “verdad” una y otra vez, dicen repudiar la mentira mientras casi todos coexisten y fomentan el más craso relativismo.
  • A diferencia del debate de la semana pasada, se trató de un debate más complejo, por la proliferación de temas de discusión muy centrados en lo político-económico.
  • No podemos olvidar que –desde el punto de vista cultural– Macri es lo mismo que Alberto pero menos burdo. Ambos favorecen y han favorecido las prácticas abortistas, la ideología de género, ambos son anti patria.
  • ¿Se dará cuenta el precioso tiempo que pierde Nicolás Del Caño al pronunciar “trabajadores y trabajadoras”?

 

Nicolás Del Caño

 

JCM:

  • Sólo puede ser oposición; le habló en todo momento al electorado de la ultraizquierda.
  • Dio buenos golpes a Mauricio Macri, con datos preciso.
  • En todo momento, señaló al Presidente y a Alberto Fernández como oponentes políticos, unidos por intereses en común: por ejemplo, denunció el pacto secreto entre Chevron y el Estado, firmado durante el kirchnerismo y sostenido por el macrismo.
  • Con marcada necedad, sigue diciendo que la muerte de Maldonado fue responsabilidad de Gendarmería a pesar de que 50 peritos determinaron que se ahogó.
  • Sobre la inseguridad, planteó que se formara una Comisión “Independiente”, integrada por víctimas de la represión policial. O sea: quien tiene un familiar muerto por la policía estaría encargado de juzgar… policías. ¡Muy objetivo!
  • No tiene ninguna respuesta al tema de la inseguridad y no ve –o no quiere ver– el problema de que los delincuentes se sienten alentados a delinquir por culpa de un estado que se retira;
  • No tiene una visión global para los demás temas macro económico-políticos. Está apresado en un esquema ideológico estrecho y sesgado. No plantea soluciones para todas las partes involucradas, sólo propone conflictos.
  • En varias ocasiones cuestionó el acuerdo entre el Estado y el FMI, cuando precisamente la legalización del aborto es uno de los objetivos más importantes para el Fondo Monetario.

 

TGP: Del Caño, impresentable como siempre, siguió al dedillo el manual del marxista elemental. Festejó lo que denominó “rebelión popular” de Chile, siendo raro que no haya solicitado esta vez minutos de silencio. Pidió la legalización de la marihuana. Menos mal que no hay un tercer debate, si no capaz que proponía la entrega gratuita de Poxiran en quiscos y ferreterías. Reclamó “cupos para personas trans”. Y fue notable que cuestionara el eufemismo de llamar “incompatibilidad de intereses” al enriquecimiento del ex ministro Aranguren, mientras no tiene problema en llamar “interrupción voluntaria del embarazo” al acto sanguinario del aborto.

 

Mauricio Macri

TGP: Mauricio Macri se presentó esta vez con mayor lucidez, enrostrando a Alberto Fernández los engaños emanados de la era “K”. Tocante al narcotráfico señaló que en el referido período estaban “descuidadas las fronteras”, lo que es verdad. Sus primeras palabras fueron: “siempre he sido coherente con lo que pienso”. No es cierto. Sus declaraciones públicas en Tucumán –refiriéndose a su compromiso en defensa de la vida de los no nacidos– cayeron luego en saco roto, dando apertura, por iniciativa propia, a un disparatado e inhumano debate.

 

JCM:

  • Desde el punto de vista de las formas, muy sólido. Especialmente en el tema de la co-participación y el federalismo.
  • Fue mucho más duro que en el primer debate, y desde el principio, con Alberto Fernández, Cristina y el kirchnerismo.
  • Empezó muy enérgico contra Alberto Fernández, y esa primera victoria le dio tranquilidad el resto del debate.
  • El momento más vulnerable fue cuando habló del empleo, así como también cuando Alberto Fernández le enrostró el hambre y la pobreza.
  • Muy bien armado –como contraataque a las acusaciones de una política criminal excesiva– el concepto de que “el gatillo fácil el kirchnerismo se lo dio a los delincuentes”.

 

Alberto Fernández

  • Empezó con el pié izquierdo: en el primer bloque recibió golpes muy duros de Espert, de Gómez Centurión y de Macri.
  • En cuanto al tema de la seguridad, sostuvo que la causa de la misma era “la desigualdad”; intentó compensar esta intranquilizante afirmación con otra, en el segundo minuto, según la cual “al que delinque hay que castigarlo”.
  • Tambaleó y dio respuestas vulnerables en cuanto al tema de la corrupción.
  • Abusó de algunos giros verbales como “seamos serios”, “hablemos de verdad”.
  • Se movió bien, al igual que en el primer debate, respecto de los datos numéricos negativos del gobierno de Macri. Sus mejores momentos fueron, sin dudas, cuando atacó. En una ocasión, martilló sus acusaciones a Macri con la fórmula “Quisiéramos saber…” logrando un buen efecto discursivo.
  • En todo momento manifestó su franca y directa oposición al Presidente.
  • Fue interpelado directamente por Espert y respondió correctamente.
  • También fue interpelado por Macri, y se vio obligado a responder.

 

TGP: Alberto Fernández hizo gala de su demagogia, su petulancia y soberbia. Dirigiéndose a Espert, aseguro que puede “darle clases de decencia”. ¿Hace falta que demos prueba de esa “decencia” de Alberto? Seguramente el lector tendrá a mano unos cuantos ejemplos, yo solo recordaré cuando Alberto sostuvo –ante el periodista Nelson Castro– que Cristina Kirchner ‘hizo dictar dos leyes para protegerse penalmente de dos delitos cometidos’, uno de ellos ‘el encubrimiento a Boudou, estatizando Ciccone’, y el segundo ‘el encubrimiento al haber hecho aprobar por ley el tratado con Irán, que es definitivamente un acto de encubrimiento’[1]. El periodista le preguntó de inmediato si de eso ‘no tiene dudas’, y Alberto Fernandez afirmó: ‘absolutamente’. La “decencia” de este candidato a presidente habilita para tener ahora de vicepresidente a una mujer a quien –por propia boca– se le atribuyen dos delitos.

También Alberto Fernández resaltó que allí, en el debate, él era el “único abogado”, y lanzó una crítica sobre quienes hablaron de penas más fuertes (“es fácil hablar de penas más fuertes”). Qué pena que era el único abogado, pues hubiera sido interesante que hubiera al menos uno más, para recordarle lo que él oculta como letrado: la ‘Convención sobre los Derechos del Niño’, en su artículo segundo (y con la reserva hecha por la Argentina), sostiene que: niño es todo ser humano desde la concepción. Hubiera sido interesante la presencia de un señor abogado que le recuerde el principio básico del derecho (y de la ética) que prohíbe darle muerte al inocente. Hubiera sido asaz interesante que un abogado le dijera que castigar con la muerte a una criatura humana indefensa es algo muy fuerte, tan fuerte que es monstruoso.

Quiso Fernández dar clases sobre federalismo, y en tal marco anheló “que el que nace pueda crecer”. Alberto defiende un extraño federalismo: que haya algunos que no nazcan a los fines de que no puedan sencillamente vivir. Y como si le hablase a los adoquines y no a ciudadanos, manifestó que se debe “terminar con los empresarios que corrompen”. Entendámoslo… Entre otros casos, ¿estaba refiriéndose a Hebe de Bonafini y Sueños Compartidos?

 

José Luis Espert

JCM:

  • Se le animó directamente a Alberto Fernández en varias ocasiones, como por ejemplo en el tema de la corrupción.
  • Señaló directamente a Grabois como emblema de los piqueteros y al ex juez Zaffaroni como símbolo del garantismo.
  • Fue durísimo con los piqueteros.

TGP: José Luis Espert reivindicó la potestad punitiva del Estado, punto positivo. Apuntó al jurista y ex miembro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Raúl Eugenio Zaffaroni (recontra “K”), al atacar a su ideología garantoabolicionista, la que, básicamente, pretende tornar irrisorias las penalidades impuestas por el Estado, y hasta pretende en su instancia más radical que la imposición misma de penas sería un mal. Sobre tal tema ha escrito mucho el jurista argentino Héctor Hernández, a quien se le debe la autoría de voluminosos libros donde se refuta profunda y claramente principalmente los engaños zafforonianos. Sugiero a los estudiosos del Derecho adquirir tales obras y estudiarlas.

En el ‘Debate Presidencial’, el candidato José Luis Espert también atribuyó a los últimos gobiernos haber “normalizado la anormalidad”. Desgraciadamente, él mismo contribuyó a este estado cuando sostuvo que ‘es de hombre de bien en algunos casos permitir el aborto’. Lo cierto es que la expresión dice muchísimo sobre los tiempos que nos tocan vivir, tiempos en donde poner las cosas patas para arriba resulta ser ahora lo normal.

 

Juan José Gómez Centurión

JCM:

  • Mejoró por momentos el manejo del tiempo de sus intervenciones.
  • Fue demoledor respecto del narcotráfico, con frases tales como “Hay que terminar con el negocio perverso del narcotráfico”; “Esta guerra hay que ganarla caiga quien caiga”
  • Tuvo frases más redondas que en el primer debate: cuestionó a Alberto en base a los 8 procesamientos de Cristina, y señaló que Pichetto –candidato a Vicepresidente de Juntos por el Cambio– fue quien mantuvo dos años los fueros de Cristina.
  • Aún tiene que mejorar la dicción.
  • Denunció con toda claridad la contaminación del Riachuelo, y en esa denuncia involucró no sólo a la dirigencia de Alberto Fernández sino también a la de Mauricio Macri.

 

TGP: A Gómez Centurión se lo ve honesto, y con políticas que propenden realmente al bien común de la nación. Aunque los tiempos del llamado debate son escasos, presentó un pantallazo general de las cosas que deberían cambiarse, a la vez que ha dado soluciones concretas para enfrentar esos males. De los candidatos que estaban en debate y que se atrevieron a decir ayer “feliz día de la madre”, Centurión ha sido el único cuyo saludo quedó circunscripto en la honradez y la sinceridad. Pues los demás que saludaron, al ser abortistas, en verdad no desean a las madres dicha verdadera: permitir que se mate a un hijo no es llevar felicidad sino una superlativa desgracia.

 

Roberto Lavagna

JCM:

  • Estilo no confrontativo.
  • Por momentos, mejoró bastante y algunas de sus intervenciones estuvieron dotadas de mayor fuerza argumentativa.
  • Habló del “debido reconocimiento social a las fuerzas de seguridad” cuando actúan dentro de la ley.
  • Realizó por lo menos dos guiños al tema de género y mencionó concretamente la Agenda 2030, establecida por la ONU. Esta agenda para “el desarrollo sostenible” es una nueva estrategia del Gobierno Mundial para promocionar prácticas antihumanas.

 

TGP: Roberto Lavagna siguió girando en temáticas económicas expuestas con demasiados rodeos, pero –a diferencia del primer debate– aludió esta vez a “delitos de género” y “problemas de género” sin ahondar en ello. Parece que sigue las huellas de la ideología de igual terminación.

 

Estocadas, retruécanos y giros

  • Alberto Fernández: durante una semana muchos hablaron de “mi índice” y no de otros índices, “desocupación, pobreza, inflación”.
  • Juan José Gómez Centurión: no quieren bajar el gasto (público) porque ellos son el gasto.
  • Juan José Gómez Centurión: las organizaciones piqueteras con apoyo estatal son grupos de choques, vuelven la vida imposible del ciudadano que estudia… ¿esto es desarrollo social o es intercambiar extorsión por gobernabilidad?
  • Espert: es un sistema, yo voy a desenmascarar este sistema.
  • Lavagna: una mano justa, una mano firme y en casos extremos, incluso, el puño cerrado para defender a los nuestros.
  • Espert: Hay que desterrar el concepto de garantismo.
  • Juan José Gómez Centurión: Es una vergüenza que los sucesivos gobiernos naturalicen el corte de puentes, de rutas y de calles.
  • Del Caño: nuestras vidas y nuestro planeta valen mucho más que sus ganancias.
  • Espert (dirigiéndose a Macri y a Fernández): “muchachos, abrásense, tan diferentes no son”.

[1] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=U_V_27Q_v9U

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