Danann: un elemento de confusión y blasfemia en el movimiento provida hispanoamericano

DANANN: UN ELEMENTO DE CONFUSIÓN Y BLASFEMIA

EN EL MOVIMIENTO PROVIDA HISPANOAMERICANO

 

A propósito del reciente debate

entre Lucía Ezcurra y Emanuel Danann

 

 

Por Juan Carlos Monedero (h)

 

SI ALGO HA DEMOSTRADO el reciente debate entre Lucía Ezcurra y Manuel Jorge Gorostiaga (alias ‘Danann’) es la enorme confusión que puede traer al mundo provida las personas influyentes pero con insuficiente o directamente mala formación, más allá de sus méritos o cualidades, que –personalmente– deseamos se pongan al servicio del testimonio de la verdad completa.

Cuando el criterio de “lo sigo porque es famoso y porque tiene más likes” termina prevaleciendo por sobre el criterio doctrinario-militante, no hay restauración posible de la Argentina. Lucía Ezcurra tiene en su canal de Youtube 1170 suscriptores, Danann tiene casi un millón. Ahora bien, estimado lector, lo invito a leer los argumentos de uno y otro. Lo invito a escuchar el debate completo; evalúe usted mismo si la mayor influencia mediática tiene correlación con la mayor potencia argumentativa. Esta tensión entre calidad vs. calidad se vio ayer, clarísimamente, en el debate. El análisis más equilibrado del mismo coloca –en nuestra opinión– los argumentos de Ezcurra en una situación de clara superioridad por sobre los de Danann.

¿Qué planteó Ezcurra? Que todos los agentes aborteros están a favor de la despenalización del aborto, como por ejemplo el propio Presidente Alberto Fernández, quien sostuvo que mandaría una ley “para terminar con la penalización”, consigna que en boca de todos los abortistas, de todos los pañuelos verde. Por tanto, planteó que Danann –quien está a favor de la despenalización– secunda los planes de los abortistas. Ese fue uno de los puntos de Lucía: es contradictorio estar en contra del aborto, como lo está Danann, y expresarse a favor de la despenalización.

¿Qué más planteó Ezcurra? Que la penalización tiene una función pedagógica, dado que el castigo enseña a los demás que el aborto es malo. Si despenalizamos, le restamos gravedad al asesinato del no nacido. A esto, Danann respondía que la pena llega cuando el aborto ya ocurrió, y que él quiere evitar que ocurra proponiendo desviar los fondos que se asignan a la persecución del crimen del aborto y destinarlos a fortalecer la educación, para que la gente no aborte. Danann, en definitiva, proponía disuadir el aborto desde la educación; pero Ezcurra le respondió que la pena “es parte” de esta disuasión. Y que, si se le quita la pena, “la gente pensará que no es tan grave como robar, que sí tiene pena”. Claro que es cierto que “se debe educar para prevenir el aborto”, como dice Danann. Ahora bien, contraargumentó Ezcurra, “¿qué haces con los abortos ya cometidos? ¿Los castigas o no?”. Y remató diciendo que no castigarlos es incoherente con la enseñanza de que el aborto es malo, a semejanza de un padre que –luego de haber enseñado al hijo una norma– no imparte un límite cuando éste la ha quebrantado. En definitiva, en palabras de la propia Ezcurra, “si vos querés que la gente entienda que el aborto es un delito grave, la penalización es una herramienta”. Danann sostiene que la pena “llega tarde, porque llega cuando el aborto ya ocurrió” pero lo cierto es que la pena llega tarde en el mismo sentido en que la educación llega tarde.

En efecto, cualquier pena respecto de cualquier acción antijurídica tiene dos efectos: Uno, respecto del aborto ya cometido (provocarle un mal físico a quien provocó un mal moral). Otro efecto, respecto del aborto por cometer, en cuanto disuade a otros para que –a la vista del daño sufrido por el delincuente– se abstengan de realizar ese acto en el futuro. Por tanto, la penalización evita abortos, desalienta que se mate a los bebés aún no nacidos.

Ezcurra también planteó que la despenalización dejaría impune también a los médicos asesinos, los cuales –sin el temor de ir a prisión– verían facilitados sus planes de seguir matando y cobrando por eso.

Danann argumentaba que la promoción del aborto era un asunto cultural, en el sentido de ser una práctica que –a diferencia de otros homicidios, del robo, etc.– se legitima desde la cátedra, desde los medios de comunicación, desde las universidades, los colegios, etc. Y que, por tanto, era allí –en lo que genéricamente llamamos “cultura”– donde debía ser combatida la mentalidad pro aborto. Allí y no con el Derecho Penal, decía Danann. Sin mengua de este combate cultural, que Ezcurra también lleva a cabo, no hay duda de que (siendo verdad que el aborto se estimula desde la cultura) la penalización también es una cuestión cultural. Amén de eso, conviene tener presente el trabajo del Dr. Héctor Hernández al respecto, titulado “Salvar vidas con el Derecho Penal”. En este libro el autor narra, entre otras cosas, las secuencias prejudiciales, judiciales y postjudiciales de una denuncia por aborto que él mismo presentó cuando se desempañaba como Defensor Público Oficial, que afortunadamente acabó en la salvación de varias vidas humanas. En efecto, “nunca sabemos cuántas personas no cometen ciertos delitos al saber que se amenaza el castigo porque lo temen, y esto refuerza la conciencia de lo que está mal. Ahí aparecen la función disuasoria del derecho penal y la función pedagógica del mismo”. Palabras textuales de Hernández, doctor en Filosofía y en Derecho.

Ezcurra mostró también datos estadísticos de España, en donde el aborto no se legalizó –al menos desde el comienzo– sino que se despenalizó (ya en los 80’). Y, en efecto, mostró que el índice de abortos aumentó después de la despenalización.

También presentó datos estadísticos de Chile, donde se logró bajar la tasa de abortos sin despenalizar. A ambas estadísticas, en cuanto tales, nada rebatió Danann sino que intentó cuestionar la interpretación que se hacía de los datos duros presentados por Ezcurra. Su argumento fue que esos países no habían hecho lo que él proponía (despenalizar y educar) sino solamente despenalizar, y remató con la frase: “Mi propuesta nunca ha sido puesto en práctica”. Sin embargo, consideramos que este argumento no es concluyente, dado que Ezcurra plantea hechos que sí ocurrieron y Danann plantea hechos que podrían ocurrir. Como lo fáctico siempre prevalece por sobre lo hipotético, nosotros consideramos que el que se equivoca es Danann. Y que la licitud de la propuesta de educar no salva la ilicitud de la propuesta de despenalizar.

Ezcurra explicó también que el índice de abortos, en la propia Argentina, está relacionado con una suerte de “despenalización de hecho”, producto de fiscales que ya no persiguen los abortos, producto del fallo FAL de la Corte Suprema –el cual exhorta a que las 24 jurisdicciones implementen protocolos para abortos no punibles–, etc. En suma, mientras que Danann hipotetiza que “la despenalización, unida a una política educativa, bajaría el índice de abortos”, se observa en la Argentina que la vigente despenalización de facto guarda correlación con el aumento de abortos. Por otro lado, en todos los países donde se ha despenalizado, el Estado nunca desvió los fondos hacia una educación que desalentara el aborto. Antes bien, la despenalización fue un elemento dentro de la propaganda cultural “pro choice” y una victoria –en el terreno penal– de los movimientos abortistas.

En ese sentido, redonda fue la intervención de Ezcurra al sostener: “Cuando está penado, menos abortos. Cuando se despenaliza, más abortos”.

En todo momento, apreciamos en Danann una suerte de visión utópica de la educación, como si ella pudiera –en el mejor de los casos– eliminar o frustrar la realización del aborto. Tal cosa no ha ocurrido nunca, en ninguna parte del mundo, en ninguna época, donde –por más elevada que sea la calidad educativa– jamás las personas dejaron de cometer algún tipo de delitos o injusticias. Desde ya que una buena educación ordena la persona así como frena, restringe y desalienta el mal. Pero también es cierto que hay personas que sólo pueden ser detenidas con amenazas, y otros a los que sólo los frena la fuerza. El utopismo de Emanuel Danann contrasta con el sobrio realismo de Lucía Ezcurra. Su imposibilidad para superar la falsa dialéctica entre “Educación y Penalización” es realmente llamativa. Asimismo, la calidad educativa no mejora “desviando fondos” asignados a la penalización sino, sencillamente, con mejores docentes, con honorarios decentes, no sobrecargados y con una estructura colegial y familiar que los apoye. No es un problema de más dinero sino de mejor educación.

Pero luego hubo otro debate. O, si ustedes quieren, otra dimensión del debate, que estuvo cargada de manifestaciones y alusiones directamente personales, en la que se dejó entrever –por parte de Danann– cuál es “su juego”, quiénes son “sus aliados”. En efecto, una de las cosas que primero llamó la atención fue que –apenas al principio– sostuviera que él, “junto con Agustín Laje y Nicolás Márquez” fueron los primeros en salir a la palestra contra el aborto. ¿Qué tenía que ver esto con la despenalización SÍ, despenalización NO? Parece como si Danann hubiese querido meterse a los seguidores de Laje y Márquez en el bolsillo, los cuales con toda probabilidad fueron espectadores del debate, y así predisponerlos favorablemente a su propia postura.

Si la afirmación fuese verdadera podríamos discutir si es prudente o modesto decirla o no, pero resulta que es falsa. En efecto, los propios Laje y Márquez reconocen –en el inicio de su libro conjunto, El libro negro de La Nueva Izquierda– a las personas que les han brindado información sobre los temas de batalla y guerra cultural. Entre otros mencionan a Jorge Scala, Roberto Castellano, Gerardo Palacios Hardy, Cristian Rodrigo Iturralde, etc. Asimismo, también se cita nuestro trabajo “Lenguaje, Ideología y Poder” (2016), en apoyo de ciertos conceptos relativos a la guerra semántica. Danann dice que “Laje, Márquez” y él mismo fueron “los primeros” en luchar públicamente contra el aborto, pero los propios Laje y Márquez remiten a otros referentes anteriores a ellos mismos. En ese sentido, hizo bien Ezcurra en recordar a otros referentes provida, como Mónica del Río, quien viene trabajando públicamente por la causa desde mucho antes que Danann. No fue el único derrape de este hombre; otro fue asumir una defensa tácita de Gloria Álvarez, furibunda defensora del aborto, cuyo única cualidad rescatable no responde al orden espiritual precisamente.

Ad Hominem. Danann aduce haber salido a cuestionar el aborto mientras no teme sostener que, cuando él sale, “Lucía estaba escondida debajo de las baldosas”. ¿En qué Tribunal cree Danann que está actuando como juez? ¿Qué importancia tiene, a los efectos de la despenalización, si Danann o Ezcurra estaban escondidos? La prueba fulminante de la enorme cobardía de su adversaria sería la fecha del primer video del canal de Ezcurra, situado en mayo del 2019. Creemos que es aquí donde Danann cae en su propia trampa, creyéndose su propia mentira: el alcance en los medios de comunicación. ¿Tener fama es ser mejor? ¿Tener más likes es más militancia? ¿Dice la verdad porque lo escucha mucha gente? ¿Estar en muchos medios es la señal? Son preguntas que quedan en el aire, pero que Danann parece responder de forma rotundamente afirmativa.

Una tercera dimensión del debate fue la cantidad exorbitante de insultos, descalificaciones y guarangadas emitidas por Manuel Jorge Gorostiaga, quien –entendemos– considera “canchero” y “descontracturado” decir –entre otras cosas– delante de dos mujeres, y al aire, que va a echarse un polvo y vuelve. Dejamos a consideración del lector el grado de educación y buen gusto de Gorostiaga. Antes de educar mujeres para que no aborten, habría que educarlo a él.

El penúltimo punto a considerar es el vínculo entre Danann y la Masonería, otro de los temas que generó enormes fricciones en el debate, que empezó por la despenalización y que luego se precipitó en asuntos personales. En los días anteriores, Ezcurra había sostenido públicamente que Danann era abortista y masón, en base a ciertas placas y capturas de imagen, que –entre enérgicas protestas e insultos de su oponente– ella fue desplegando. Danann acusó a Ezcurra de haberle acusado a su vez de “satanismo”. Hemos revisado los tuits y nos hemos comunicado con Lucía Ezcurra, y ella misma nos ha confirmado que nunca le dijo “satanista” a Danann.

El calificativo de “abortista”, en palabras de Ezcurra, lo infiere ella del hecho de que Danann está a favor de la despenalización.

Por otro lado, Ezcurra le adjudica a Danann difundir información falsa sobre la Masonería, puesto que él le había restado poder e influencia en algunos de sus videos. Es ahí cuando Ezcurra despliega una gran cantidad de imágenes que prueban la vigencia de la Masonería en la actualidad. Finalmente, aunque Ezcurra alteró la adjetivación que hizo de Danann –a quien primero llamó “masón” y, luego de las explicaciones que él dio de sus placas, corrigió su rótulo y lo llamó “servil a la Masonería”–, no se entiende la indignación de Danann. En efecto, si la Masonería “no es hoy como era antes” (Danann sic), ¿a qué viene tanta irritación de su parte? ¿Por qué lo ofendería a Danann ser tildado de “masón” si la Masonería no es algo malo?

Finalmente, Ezcurra calificó ciertas publicaciones de Danann como “blasfemias”, en alusión a una captura de imagen que muestra dos manos sosteniendo una hostia, con el sello de “Misa Danann”. El nombre de fantasía elegido también es llamativo, dado que Emanuel significa –como todos saben– “Dios con nosotros”. Llamativo en una persona que dice ser deísta. Ezcurra pudo haber agregado imágenes subidas a la red por el propio Danann, disfrazado como Jesucristo (pelo largo y corona de espinas). O también su video “Yo soy Cristo”, en donde ridiculiza a Nuestro Señor y al mensaje evangélico. ¿Qué respondió Danann a Ezcurra, quien lo confrontó con esta evidencia? Sencillamente invocó “la libertad de expresión”, la cual –en línea con el estilo León Ferrari– se menciona cada vez que alguien desea ofender a Cristo, burlarse del cristianismo o provocar a los católicos.

En definitiva, anoche Danann confirmó que es un blasfemo, y que además es impenitente, porque lejos de importarle ofender o incomodar, prefiere regodearse en provocaciones a los cristianos. Además, está claro que desinforma sobre la Masonería. Por la vía de la fama, del humor o de la influencia mediática, ha ganado un espacio desde el cual no sólo refuta las contradicciones más groseras del progresismo (lo cual bienvenido sea) sino también difunde peligrosas confusiones: no sólo la idea de despenalizar el aborto sino también, como lo dijo anoche, las drogas.

Crónicas de la cuarentena en la Argentina

Crónicas de la cuarentena en la Argentina

Por Juan Carlos Monedero (h)

Este artículo se enfoca en lo que viene sufriendo la nación Argentina a lo largo de más de 100 días de cuarentena, una de las más largas del mundo.

No hay ninguna duda: mientras se investiga sobre el tema político y científico en torno a “la pandemia”, más grietas se le ven al “discurso oficial” que hoy configura lo que podemos llamar el discurso de Lo Sanitariamente Correcto. Hoy es Sanitariamente Correcto usar barbijo, guardar distanciamiento social, alardear con que se lo cumple, y llenarse la boca con que “todo ha cambiado” y que ahora debemos ingresar en una ‘nueva normalidad’. Sin embargo, tan pronto se aplique el razonamiento y la lógica, las fisuras no tardan en aparecer.

Las resonantes declaraciones de GGG y Pedro Cahn (Fundación Huésped)

 

Ginés González García es el Ministro de Salud de la Nación; ante el resto del mundo, es la palabra oficial de la Argentina en términos de Medicina y Salud. Se trata del mismo individuo que hace unas semanas sostuvo que la gripe es “mucho peor” que el coronavirus, “acá y en cualquier lugar del mundo”.[1]

La cuarentena, como sabemos, se dispuso el 20 de marzo. Apenas 7 días después, Pedro Cahn –entrevistado por el medio ultraoficialista y ultrakirchnerista C5N–, a la pregunta por si el barbijo sirve, respondió: “el barbijo sirve para las personas que tienen síntomas”[2]. Pedro Cahn encabeza a la famosa Fundación Huésped, “socio colaborador” de la IPPF[3].

Minutos después, le vuelven a preguntar al respecto: “Estamos viendo las imágenes de la policía que usa barbijos y usa guantes. ¿En esos casos está bien, en esos casos también tendría que dejar de utilizarse?”

¿Qué responde Pedro Cahn?

 

“En mi opinión, no está bien que usen guantes y barbijo. No hace falta. Pero, lo que pasa es que a veces pasa que la gente que está mucho tiempo en la calle, mucho tiempo en esta situación, digamos, laboral, plantea exigencias que entiendo que a veces los superiores, bueno, dicen: “Bueno, le damos barbijo para que no se arme lío”. Pero la verdad es que no hay ningún motivo. Además, quiero decir una cosa: si alguno de ustedes tuvo puesto un barbijo alguna vez, sabrá que al cabo de un par de horas se empieza a humedecer y deja de ser protector. Es decir, yo creo que estoy protegido porque tengo barbijo pero como mi turno es de 8 horas de trabajo y llevo puesto el mismo barbijo, al cabo de 3-4 horas, ese barbijo no me sirve para nada. Y yo creo que estoy protegido y no lo estoy. Es contraproducente[4].

 

Finalmente, el mismo Cahn sostiene: “La gente tiene miedo. Tiene miedo porque muchas veces se intoxica con la información”. Y luego remata:

 

“Los canales de noticias (…) tienen que ser más reflexivos a la hora de pasar las noticias. No es bueno que estén mostrando ataúdes, por ejemplo, con una música semi fúnebre de fondo mientras hablando coronavirus. Porque la mayoría de los pacientes de coronavirus se recupera, la mayoría no se muere. Pero estar todo el tiempo, 24 hs. x 7 días hablando del coronavirus, hablando de las muertes, hablando de la cantidad de casos; me parece que llega un punto en el cual eso genera mucho miedo en la población y hace que la gente haga cosas irracionales…”.

 

Y finalmente: “Es la minoría de la población la que realmente tiene una situación trágica. Le cuento los números: 80% de las personas que presentan coronavirus van a tener un cuadro mínimo, de mínimo a medianamente molesto, que puede ser una gripe, que sí, te da fiebre, te da dolor de garganta, dolor muscular, te va a voltear un poco, te va a dar tos. Vas a tener que quedarte en cama, ventilar bien los ambientes, tomar mucho líquido, bajar la fiebre con un antitérmico y no vas a necesitar nada más y te vas a recuperar. Un 15% de las personas, a su vez, van a desarrollar cuadros de neumonía que van a requerir una atención más cercana; y un 5% van a tener las formas graves, que requieren atención en terapia intensiva y algunos de ellos van a respirador y algunos de ellos son los que pueden tener un desenlace fatal, que en su gran mayoría son personas de más de 50 años o de más de 60”[5].

Lo dice el propio Cahn con todas las letras. Un médico infectólogo que responde a una Fundación, Huésped, que ha estrechado lazos con el oficialismo. Consecuencia: la cuarentena que se impuso represivamente –bajo responsabilidad del Ejecutivo y tomando a la Policía y a la Gendarmería como instrumento– fue absolutamente excesiva y desproporcionada.

 

UNICEF y la cuarentena en los países menos desarrollados.

 

Como cuenta Telegraph en un artículo publicado el 13 de mayo[6], UNICEF publicó un artículo en el que afirma que la cuarentena podría ser más dañosa para los países no desarrollados que la circulación del coronavirus.

 

“Unicef ​​advierte que el bloqueo podría matar a más de Covid-19, ya que el modelo predice 1.2 millones de muertes infantiles. Los ‘encierros indiscriminados’ son una forma ineficaz de controlar Covid y podrían contribuir a un aumento del 45% en la mortalidad infantil”.

 

Como sabemos, UNICEF es una dependencia de la ONU al igual que la misma OMS. Con este artículo, ya se estaban atajando. Si los mandatarios de los países, si Alberto Fernández aplica una estricta cuarentena, ellos “ya te avisaron” en mayo que esto podría ser contraproducente. Y con eso se cubren.

 

“El discurso hay que masticarlo pero no se traga” (Mafalda)

 

Todos lo vieron: mientras el Presidente Alberto Fernández no usaba barbijo (le advirtieron de las críticas y comenzó a usarlo casi incondicionalmente en las últimas semanas) la Policía era implacable con los civiles. El mandatario se sacaba selfies, en alegre montón, sin importante las aglomeraciones cuando se trataba de adictos a su política. Hace muy poco se sacó otra foto junto con Moyano, luego de un asado[7]. Eso sí: “El gran problema que tenemos son las reuniones sociales”, decía el Presidente a mitad del mes. Muchas marchas y manifestaciones no fueron cuestionadas públicamente por ningún alfil del gobierno, a pesar de todas ellas rompían la cuarentena y de que estábamos “en pandemia”. La marcha del 17 de agosto, en cambio, fue descuartizada por varios integrantes del oficialismo y por el propio Presidente, quien llegó a decir: “Ahí tienen a los anticuarentena que aparecen muertos”. Página/12, un medio claramente oficialista, tituló La marcha de los contagios. Sin embargo, ayer nomás, integrantes de grupos de izquierda marcharon en varios lugares del país[8] en una manifestación “contra el maltrato animal”. Estas manifestaciones no han recibido repudio alguno por el momento. Tampoco hubo ningún repudio oficial cuando ciertos matones, que respondían al líder sindicalista Hugo Moyano, amenazaron a las personas de los galpones de Mercado Libre, durante la cuarentena[9]. Parece que hay aglomeraciones públicas donde el virus contagia más que en otras. Eso sí: mientras otras marchas no se cuestionan, en San Luis los asistentes a las misas fueron detenidos por la policía, como denunciara el escritor Tomás González Pondal[10].

Está visto que los integrantes de la policía no guardan el distanciamiento social, incluso cuando patrullan para cuidar que se cumpla el distanciamiento social. Demoran y le labran un acta a la población por “violación de la cuarentena” sin guardar distancia,  en el preciso momento en que actúan como defensores de las medidas sanitarias.

En todo el país, y por lo menos desde junio, la gente sale por la calle a pasear cuando “el paseo” no fue catalogado como ‘actividad esencial’. La gente sale igual. Llevan barbijo, muchos debajo de la nariz, otros a la altura del mentón. Otros directamente a cara descubierta.

Botones de muestra: La policía, como no tiene nada mejor que hacer, dispersa a cuatro adolescentes que estaban peloteando en el corredor aeróbico de Bella Vista, en San Miguel. Una pareja de novios, próximos a casarse, fue empujada a retirarse de una plaza mientras estaban tomando un café con leche con medialunas.

 

Manipulación periodística, terror, pánico y cifras infladas

 

La gente sólo acepta pasivamente que le recorten sus libertades si tiene algún tipo de justificación racional.

A mayor alarma mediática, más miedo. A mayor miedo, más dispuesta está la población a aceptar que le recorten sus libertades. La alarma se construye no sólo con la repetición ad nauseam de muertos e infectados en el exterior y en la Argentina, sino también con la falsificación de los números. La estadística hoy es el arte de mentir con exactitud.

Es insólito que tengamos que pagarle 500 pesos por día a la persona para que vaya a pasar un resfrío a Tecnópolis. Pero es lo que dictó el propio Gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.[11]

Cuarentena cruel

 

Los ancianos y enfermos mueren sin compañía: pasamos de castaño a oscuro. Los últimos momentos de las personas fueron pisoteados por una cuarentena basada en estadísticas sesgadas, en engaños y en la percepción del miedo. Así, fue lamentablemente muy conocida en nuestro país la historia de Pablo Musse, quien condujo más de 1000 kilómetros para visitar a su hija Solange en Córdoba, y a quien –por culpa de policías que cumplían absurdas órdenes de un absurdo gobernador– le fue bloqueado el acceso. Solange falleció por el cáncer, con tan sólo 35 años, sin poder despedirse de su padre.

 

Cuarentena criminal

 

Mientras todo el oficialismo –sea nacional o de la Ciudad de Buenos Aires– presionaba a los integrantes de la Policía y la Gendarmería para que ellos hagan cumplir la cuarentena, confinando a la población “para salvar su vida”, CABA (con la responsabilidad de Horacio Rodríguez Larreta) y NACIÓN (Alberto Fernández a la cabeza) hacían de las suyas.

Con una resolución ministerial del 29 de abril, Kicillof le compraba al Laboratorio Industrial Farmacéutico Sociedad del Estado (Santa Fe) una suma de 80 mil unidades de misoprostol, por más de 15 millones de pesos. El 9 de junio, señalaba Mónica del Río desde NOTIVIDA, Ginés González “Genocida” abría una nueva contratación para comprar 192 mil unidades de misoprostol, invirtiendo 45 millones de pesos en el asesinato de argentinos.

Por su lado, Larreta operaba para adherir al protocolo de aborto del Ministerio de Salud de la Nación a comienzos de junio. Agentes de los partidos de izquierda y socialistas propusieron, y por supuesto Larreta terminó ratificando su adhesión al protocolo genocida. Recordemos que en base al anterior protocolo, en CABA se ejecutaron 8388 abortos a lo largo del año 2019.

Eso no fue todo. A mediados del mismo mes, como informó el boletín NOTIVIDA[12], la Ciudad de Buenos Aires compró –en la primera mitad del año, cuarentena incluida– más de 100 mil comprimidos de misoprostol. Se trató del mismo Larreta que, para justificar el encarcelamiento de la gente que no tenido la suerte de ser designada “esencial”, sostuvo: “Nuestro criterio siempre es poner delante el cuidado de la gente”[13]. Se gastaron 26 millones de pesos en comprar misoprostol para matar gente. No era la primera vez que CABA invertía en elementos para el genocidio: ya se había comprado más de 15 mil unidades de misoprostol en septiembre del año pasado. ¿A quién le compra siempre Larreta? Al Laboratorio Domínguez, propiedad del empresario Mario Domínguez. También el gobierno nacional le compra al mismo laboratorio, como informó NOTIVIDA en su boletín n° 1200, el 19 de junio.

Alberto Fernández dijo, de entrada, y como justificación, que implementaba una estricta cuarentena “para salvar vidas”. Pero el misoprostol provoca abortos farmacológicos, y esas vidas a él no le importan. Cree que rezando frente a la imagen del Cura Brochero aplaca a los católicos. Cree que recibiendo la Sagrada Comunión todos nosotros “nos olvidamos” de que es un cínico abortero con poder. ¿Pensará el Alberto que somos imbéciles? ¿Es tanta la distorsión de la realidad que padece el que está en el Sillón de Rivadavia?

Alberto Fernández dijo que todo esto era “para salvar vidas”. Pero ya a comienzos de la cuarentena –no nos olvidemos– le hizo un guiño al Poder Judicial para que los jueces zaffaronianos, con pretexto sanitario, liberaran a homicidas y violadores de las cárceles[14].

Alberto dice que “estamos salvando vidas”. Pero si los centros de salud –por orden del poder ejecutivo– le dan prioridad y aún exclusividad al coronavirus, la gente se ve resentida en su salud o incluso también morir al verse desatendidas otras dolencias y enfermedades. Ya sea por temor al contagio, ya sea porque las obras sociales y los hospitales públicos rechazan atención odontológica, cirugías con prótesis se han visto demoradas, y los pacientes con diabetes podrían hasta perder hasta una pierna, por ejemplo, gracias a esta demora. Las consultas en general caen, se posponen los estudios y se suspenden tratamientos. La situación es un desastre. De ahí que en un trabajo conjunto –producido por integrantes de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), la Federación Argentina de Cardiología (FAC) y el Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI)– se sostenga que, de mantenerse la actual situación de subatención hasta octubre, podría haber en el país entre 6.000 y 9.000 muertes adicionales por afecciones cardiovasculares[15]. En entrevista a Clarín, Oscar Mendiz –integrante de la Fundación Favaloro– lo dijo con todas las letras:

 

“El mensaje desde el Gobierno hay que clarificarlo un poco más. Está bien quedarse en casa, pero si [el paciente] tiene que ir al hospital por un dolor de pecho, no puede faltar. Porque, si no, se va quedar en su casa y se va morir infartado”[16].

 

Y para que quede claro que el gobierno y la oposición son lo mismo, Larreta se adhería desde la Ciudad de Buenos Aires al protocolo nacional en materia de abortos. Pueden discutir cuestiones menores, si gradualismo o shock en la economía, si a Nisman lo mataron o se suicidó, si Maldonado se ahogó, etc. Pero en abortar argentinos, están completamente de acuerdo tanto el oficialismo kirchnerista como el oficialismo macrista.

 

Cuarentena, destructora del bien económico

 

Las empresas reducen su magnitud de trabajo. Consecuencia: la economía –ya bastante golpeada y consumida por pésimas administraciones– se resiente aún más. Al principio, se reducen los sueldos para no despedir personal. Finalmente, se acaba cerrando puestos de trabajo. Desempleo. Familias sin más ingresos. Se frustran los estudios. Se paraliza la economía. Cierran empresas. Quiebra las PYMES. Miles de ellas se vinieron a pique en la cuarentena de Alberto Fernández; el mismo presidente que nos iba a llenar la heladera a la clase media argentina.

 

La Cuarentena dilapidó nuestra soberanía política

 

Pero, ¿es la cuarentena de Alberto o es la cuarentena de la OMS? Recordemos que la OMS es el brazo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Entonces, ¿quién manda? Esa es la pregunta. ¿Manda Alberto? ¿Quizás Cristina Kirchner? ¿Manda Cristina en la política micro, y la ONU en la política macro?

Recientemente Eduardo Peralta reveló el origen de la principal financiación que recibe la OMS. ¿Quién es ese financista? No es otro que Bill Gates.

Para evitar acusaciones fáciles y juicios temerarios sobre la figura de Bill Gates, reproduzcamos simplemente sus propias palabras:

 

Esta ecuación tiene cuatro factores. Así que tienes una cosa a la izquierda, CO2, que quieres que llegue a cero, y estará basada en la cantidad de personas, los servicios que cada persona utiliza en promedio, la energía en promedio para cada servicio, y el CO2 emitido por cada unidad de energía. Entonces, miremos cada uno y veamos cómo los podemos bajar hasta cero. Probablemente alguno de estos números tendrá que acercarse mucho a cero. Ahora, a regresar al álgebra de la secundaria (risas del público), pero peguemos una ojeada. Primero, tenemos la población. El mundo tiene actualmente 6800 millones de personas y está en camino para llegar a 9000 millones. Ahora, si hacemos un gran trabajo en nuevas vacunas, cuidados de salud, y servicios de salud reproductiva, podríamos disminuir esa cifra, quizás, 10 o 15%…[17]

La vacuna contra el coronavirus

 

Dijo claramente Roxana Bruno –Dra. en Inmunología, con dos posdoctorados– que el coronavirus se curaba sin necesidad de vacunas. La vacuna no sería necesaria.

Además de eso, tenemos múltiples indicios de que esta vacuna no fue diseñada siguiendo los protocolos al respecto.

En ese sentido, tenemos dos falsos debates: ¿vacuna de Rusia –como dice Santiago Cúneo– o vacuna de Oxford, como propone Zygman, Slim y Gates? Ninguna, señores. ¿Vacuna para ricos o para pobres?, desliza el Papa Francisco. Ninguna, señores. No caigamos en falsas dicotomías.

Hasta Página/12 reconoce que la eficacia de la vacuna no está demostrada. En el mismo artículo, se admite abiertamente que Bill Gates puso de su propio bolsillo la cifra de 750.000.000 de dólares para la producción de estas vacunas: el mismo sujeto que quiere reducir la población mundial. Leamos el artículo[18]:

 

AstraZeneca quiere producir la vacuna en masa antes de que se demuestre su eficacia, un paso inusual para reducir el tiempo de producción de la vacuna. Además, llegó a un acuerdo de licencias con el Instituto del Suero de India, el mayor fabricante mundial de vacunas, con el objetivo de lograr mil millones de dosis de la vacuna destinadas a países de bajos y medianos ingresos. 

 

(…)

 

Aunque no hay garantía de que la vacuna funcione, la compañía aceleró su producción para acortar el cronograma de su elaboración en caso de que resulte eficaz.

 

(…)

 

Todavía no se ha podido confirmar la eficacia de la vacuna, denominada AZD1222, aunque Soriot anticipó que, probablemente, la compañía podría tener una certeza en agosto. Richard Hatchett, director ejecutivo de CEPI, admitió, por su parte, que había un “riesgo sustancial” al invertir en la fabricación de un producto que quizá no se pueda distribuir, informó The Guardian.

 

No lo dice la Revista Cabildo, ni Chinda Brandolino. Lo dice Página/12, usina oficialista y kirchnerista del periodismo.

Ahora bien, hagámonos las siguientes preguntas. Si la vacuna aún debe ser probada, ¿con quiénes se probaría?

Siguiente: ¿no le parece raro, estimado lector, que Bill Gates invierta millones de dólares en 400 millones de dosis, sin tener la garantía de que funcione? Parece como vender la piel de la liebre antes de cazarla. 750 de millones de dólares invertidos, ¿por si acaso funciona? ¿O quizás ya está decidido que, funcionen o no las vacunas, esas dosis se van a vender? El riesgo de una producción masiva de vacunas que no se sabe si funcionan –y dirigidas a los países de bajos y medianos ingresos– parece un negocio, y no una obra de caridad humanitaria.

Es absolutamente indignante e irresponsable fabricar y distribuir masivamente una vacuna que no ha sido probada en absoluto. Cualquier vacuna necesita por lo menos un año y medio de pruebas en animales y seres humanos para que pueda ser considerada confiable. Las vacunas han demorado 5, 10, 15 y hasta 30 años en producirse. Hace 40 años que la ciencia intenta aislar el virus del sida y, así, producir la vacuna contra el VIH.

 

Cuarentena: ultracomunismo y ultracapitalismo

 

            La aplicación de esta cuarentena ha dado por resultado lo que parecía ideológicamente imposible: un totalitarismo del estado aún mayor del ya existente, junto con una mayor concentración de riquezas en cada vez menos manos. O sea, una suerte de ultracomunismo (App Cuidar, por ejemplo) combinado con un perverso ultracapitalismo, en donde –eliminadas las pequeñas y medianas empresas que le hacían competencia a las grandes– sólo subsisten las mega empresas que tienen espalda para soportar este estancamiento de la economía.

En efecto, los funcionarios del Estado –lejos de simplemente cooperar o propiciar que el sector privado cumpla de mejor manera sus fines– avasallan aún más la esfera privada de empresas, familias, colegios, clubes, instituciones, etc. App Cuidar es un síntoma elocuente: implementan el seguimiento de la gente en base a un virus que mata menos gente que una neumonía. ¿Es el coronavirus una vil excusa sanitaria como para inspeccionarnos y restringir nuestras libertades ambulatorias?

 

La salvación final de la Argentina

 

            “Conoceréis la Verdad, y la Verdad os hará libres” dijo Nuestro Señor Jesucristo. Si hubiésemos hecho todo bien y aún así nos fuera mal, sería para desesperar. Pero no hicimos todo bien. Casi casi estamos tentados a decir que se ha hecho casi todo, o mucho, mal.

Séneca le dijo al tirano Nerón en su momento: “Tu poder radica en el miedo. Yo ya no tengo más miedo. Por lo tanto, tú ya no tienes más poder”. Y este tipo de mentalidad es la clave del asunto: si se supera las barreras internas, si se violentan los frenos que nos tienen atrapados, otra Argentina, otro país es posible. Pero eso sólo puede realizarse sobre la base de los datos sobriamente científicos, no del pánico. Sobre las verdades acreditadas por la ciencia, no sobre los intereses del poder. Sobre la ley moral objetiva y los principios cristianos, no sobre las mentiras de los titulares del Nuevo Orden Mundial.

Hagamos valer el poder de la palabra veraz, porque a la palabra el enemigo le teme: por eso nos censuró un video en nuestro canal de Youtube, donde hablábamos del tema. Por eso censura y viene censurando innumerables publicaciones. Porque tiene miedo evita la controversia racional, y prefiere la descalificación, la ridiculización y la agresión. Detrás del ataque intempestivo e irracional que Facebook, Google, la BBC, Página/12 y tantos otros medios realizan contra los críticos de la Cuarentena, nosotros olfateamos miedo. Tienen miedo a perder credibilidad. Tienen terror a que se sepan sus mentiras y engaños. Tienen pánico a quedar, como el Rey, desnudos. Ese pavor de ellos es el mejor indicador para nosotros: pongamos de manifiesto los absurdos y contradicciones, hagamos verdad –como decía el Padre Castellani–; con valor y generosidad seamos capaces de decir lo que es justo en un mundo lleno de injusticias, de proclamar la verdad en un mundo repleto de mentiras. Hagamos eso, y lo demás vendrá por añadidura.

[1] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=5qAgsUmvTME

[2] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=85_bamk-Thg (Minutos 7,34 en adelante. La pregunta de la periodista)

[3] Cfr. https://www.huesped.org.ar/noticias/sobre-las-fuentes-de-financiamiento-de-fundacion-huesped/

[4] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=oX-QpSlxN9w

[5] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=PWATRlaUi50 (minuto 0,00 a 1,57)

[6] Cfr. https://www.telegraph.co.uk/global-health/science-and-disease/unicef-warns-lockdown-could-kill-covid-19-model-predicts-12/

[7] Cfr. https://www.lanacion.com.ar/politica/revuelo-foto-alberto-fernandez-hugo-moyano-reunidos-nid2429650

[8] Cfr. https://www.diarionorte.com/195599-el-25a-se-hizo-sentir-en-la-capital-del-chaco

[9][9] Cfr. https://www.lanacion.com.ar/economia/negocios/conflicto-mercado-libre-denuncia-camioneros-bloquea-centros-nid2398688

[10] Cfr. https://www.facebook.com/tomgonzalezpondal/posts/1570220869811558/

[11] Cfr. https://www.clarin.com/sociedad/coronavirus-argentina-axel-kicillof-anuncio-gobierno-bonaerense-pagara-500-pesos-dia-sintomas-internen-centro-salud_0_RAz4XuJF_.html

[12] Cfr. Boletín número 1199, 17 de junio del 2020.

[13] Cfr. https://www.buenosaires.gob.ar/noticias/rodriguez-larreta-nuestro-criterio-siempre-es-poner-delante-el-cuidado-de-la-gente

[14] Ampliamos el tema en este artículo: https://jcmonedero.com/delincuentes-afuera-decentes-adentro/

[15] Cfr. https://www.clarin.com/sociedad/efectos-colaterales-coronavirus-desatencion-enfermedades-podria-dejar-6-000-muertos_0_R231Z5QuW.html

[16] Cfr. https://www.clarin.com/sociedad/efectos-colaterales-coronavirus-desatencion-enfermedades-podria-dejar-6-000-muertos_0_R231Z5QuW.html

[17] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=YArtIHaa1vE

[18] Cfr. https://www.pagina12.com.ar/270558-coronavirus-gates-aporto-750-millones-de-dolares-al-proyecto

¿Qué hay detrás de la bandera feminista: “Separación del Estado y la Iglesia”? – Entrevista

¿Qué hay detrás de la bandera feminista: “Separación del Estado y la Iglesia”?

 

ENTREVISTA DE LEANDRO HILARIÓN FURQUE

RESPONDE JUAN CARLOS MONEDERO (H)

¿Qué es lo primero que tenemos que saber sobre el tema?

Primero y ante todo, ¿es una bandera “feminista”? Vamos a dejar en suspenso este punto para abordar lo primero que tenemos que saber sobre el tema: ¿Qué entendemos cuando decimos “Separación entre Iglesia y Estado”? ¿Qué entiende la doctrina católica cuando enseña que “deben estar unidos”? ¿Están, hoy, el Estado y la Iglesia unidos, y los feministas intentan separarlos?

 

¿Qué dice la doctrina católica sobre el tema?

 

Según la doctrina católica, hay unidad entre la Iglesia y el Estado cuando las leyes, normativas y reglamentos de una nación tienen por parámetro el Evangelio de Cristo, con todas las verdades que este Evangelio supone en el orden religioso, moral, político, económico, social y cultural, materializadas en el pensamiento católico.

 

Entonces, ¿qué entiende la doctrina católica cuando dice “la Iglesia” debe estar unida al Estado?

 

“La Iglesia” no se refiere a las personas determinadas, a tal o cual Cardenal o Papa; se refiere a los principios católicos, a los principios intelectuales y morales del pensamiento cristiano. La unidad entre Iglesia y Estado –a la que aspira la doctrina católica– no constituye una subordinación de los mandatarios políticos a los deseos de tal o cual jerarquía, por buena o mala que sea. Que la Iglesia esté unida al Estado no significa que Alberto Fernández le haga caso a todo lo que diga el Cardenal Poli o el Papa Francisco. Es algo mucho más profundo. Los papas han comparado esta unidad entre la Iglesia y el Estado como la unidad entre el alma y el cuerpo: cuando el alma abandona el cuerpo, se produce la muerte; cuando los principios religiosos dejan de influir en la sociedad, la nación comienza a parecerse a un cadáver. Por eso, es bueno que la Iglesia esté unida al Estado.

 

¿Qué significa, por contraste, esta separación?

 

Cuando los mandatarios de la cosa pública rechazan al Evangelio –de palabra, a través de reglamentos, leyes, normativas, actos de gobierno, etc.– como norma y punto de referencia de la sociedad, entonces tiene lugar la separación de la Iglesia y el Estado. El Estado ya no reconoce una ley superior a sí misma. Antes bien, se autoproclama Origen y Referencia de todas las demás leyes. Dios ya no es considerado como la Fuente del Poder: ahora es el Pueblo (así, con mayúscula, deificado) el origen y la fuente de la legitimidad política.

Los gobernantes pretenden fundar una legitimidad política al margen y aún en contra de Jesucristo; al margen de los principios católicos.

 

Históricamente, ¿quiénes han venido impulsando esta separación o, si se quiere, divorcio?

 

Según los historiadores, este divorcio entre Estado e Iglesia fue impulsado (tanto en Europa como en América) por los integrantes de la Masonería, la cual –a pesar de las recientes y confusas declaraciones de Emanuel Danann, quien pretende defenderla– es una institución absolutamente anticristiana, demoníaca y con pretensiones de dominio internacional, contrarias a toda ética y justicia natural. Así, los masones impulsaron esta separación entre Iglesia y Estado, no sólo en Europa sino en toda América. Convergente con esta separación, no podemos desconocer el papel del liberalismo filosófico, que es la filosofía oficial de la Masonería. En territorio argentino, el primer gran avance de esta idea de separación lo constituye –como explica el Historiador Antonio Caponnetto– la llamada reforma eclesiástica de Bernardino Rivadavia (año 1822 en adelante). Aunque liberales y masones venían impulsando hace tiempo estas ideas, con Rivadavia se realiza el primer gran quiebre.

 

¿Qué consecuencias produjo en la sociedad y en la cultura el liberalismo filosófico?

 

Entre las consecuencias, la separación de la fe y la razón, y la separación de la naturaleza y la gracia, por ejemplo. En definitiva, el liberalismo filosófico propició el completo divorcio entre el orden natural y el orden sobrenatural. Cuando este divorcio se lleva al plano de las facultades intelectuales, se llama “racionalismo”. Cuando este divorcio se lleva a la cosa pública, se llama “liberalismo” o “laicismo”. Así, proyectado sobre el orden social, surge la idea separar el Estado de la Iglesia.

Para el liberal, el ser humano no tiene deberes públicos para con Dios. A lo sumo (dirá el católico liberal), tendrá deberes en el orden privado. A lo sumo, algunos liberales podrán llegar a tolerar o admitir una suerte de esfera privada y particular (la conciencia religiosa) en la que el Estado Liberal tolere que la persona, privadamente, rinda culto a lo que subjetivamente considere su divinidad, y siempre a la par de otras divinidades. Pero de ninguna manera ese culto debe ni puede traspasar la esfera privada; si el culto católico se proclama públicamente, se violentaría la ley.

 

Volvamos a la pregunta inicial. ¿Es o no es una bandera ‘feminista’?

 

A la luz de estos conceptos y en estricta verdad, nos vemos obligados a decir que la separación entre la Iglesia y el Estado no es sólo una “bandera feminista”. Es una bandera liberal, masónica, que ahora es levantada tácticamente por los feministas.

 

¿Qué sentido tiene, en la actualidad, la consigna “Separación entre Iglesia y el Estado”?

 

Para los agentes feministas –mimetizados con la izquierda y los aborteros, y al servicio de la Masonería– esto significa sólo una cosa: que el Estado deje de financiar los colegios católicos, que deje de asignar un dinero a los obispos diocesanos, obispos auxiliares, obispos eméritos, administradores apostólicos y administradores diocesanos, sacerdotes, parroquias de frontera, ciertos institutos de vida consagrada, etc. Asimismo, la Iglesia está exenta del pago de ciertos impuestos. Todo esto, en virtud del art. 2 de la Constitución Nacional, que es otro tema muy complejo en el que nos tendremos que meter. A todo esto se refieren con esa consigna. Pero en realidad, y en un sentido mucho más profundo, la Iglesia ya está separada del Estado. Y esto hace rato.

 

Por señalar un hito histórico, ¿cuándo comienza a separarse la Iglesia del Estado?

 

Habíamos hablado de Rivadavia, pero luego del largo gobierno rosista este daño que le hizo el liberalismo a la unidad entre Iglesia y Estado fue notoriamente reparado. El hito es Caseros, 1852. Sin lugar a dudas, a partir de la derrota de Juan Manuel de Rosas, los mandatarios triunfantes en esa guerra se hicieron de todos los resortes políticos de lo que hasta el momento se llamaba “La Confederación Argentina”. Y comenzaron a imponer una Nueva Legitimidad Política, distinta y aún contraria a todo lo anterior, a través de la ejecución, elaboración  y dictado de una gran cantidad de leyes, códigos, normas y reglamentos contrarios al Evangelio y al pensamiento cristiano, alterando de ese modo la fisonomía de la población argentina en general con las consecuencias que todos tenemos a la vista. Los mandatarios vencedores en Caseros, liberales y masones, dieron inicio así a un proceso de secularización de la sociedad.

Esta secularización o, mejor aún, DESCRISTIANIZACIÓN de la sociedad viene ganando terreno, con sus más y con sus menos, con avances y retrocesos, desde 1852.

 

¿Tenemos un estado laicista desde 1852? ¿Es un estado semi confesional?

 

Hay que distinguir los elementos que configuran al Estado: las personas y los instrumentos (constituciones, leyes, reglamentos, protocolos, etc.).

A nivel de personas, no hay ninguna duda de que los vencedores de Caseros tenían una cabeza laicista, eran liberales, masones, antirosistas y, por tanto, derrocaron a Rosas para instalar otro tipo de gobierno. Ahora bien, entre la coalición victoriosa habían también católicos no rosistas o antirosistas. Había también algunos federales traidores a Rosas, como Urquiza. Todos tenían el mismo enemigo pero no pensaban todos igual, y esas diferencias salieron a la luz tan pronto fue derrotado Rosas.

Así, estas diferencias de concepción brotaron en la famosa discusión en torno al art. 2 de la Constitución Nacional.

Entonces, a nivel de personas, no hay ninguna duda de que históricamente prevaleció el sector liberal masónico por sobre el sector católico.

Y a nivel de instrumentos, terminó siendo aprobada la Constitución Nacional; un verdadero punto de equilibrio entre la posición extrema (Separación Completa y Total entre Iglesia y Estado) y la posición católica (Unidad entre Iglesia y Estado). El instrumento por supuesto perduró y ahí está, las personas cambian, pasan, mueren.

Ahora bien, existen muchos elementos de confesionalidad del estado que, sin embargo, los enemigos de la fe todavía no han podido remover: uno de ellos es el art. 2 de la Constitución. Asimismo, subsisten numerosos vestigios cristianos en nuestra fisonomía política y social, desde los nombres de algunas provincias (Santa Fe, Santa Cruz, San Juan, San Luis) a los nombres de calles, avenidas, algunos colegios públicos.

A modo de resumen, hoy en día tenemos un estado anticatólico –tanto a nivel de personas como de instrumentos– en COEXISTENCIA con vestigios de la Argentina como Nación Católica: la cizaña y el trigo. La substancia política del Estado no es confesional, está intoxicada por elementos ideológicos, artificiales y foráneos que son anti católicos y por tanto anti argentinos. Sin embargo, esos rastros de Nación Católica están ahí. A los masones, liberales, ateos, izquierdistas y feministas le molestan estos rastros, y operan para eliminarlos del mapa. En este contexto se entiende la consigna del pañuelo naranja.

 

Este proceso de secularización, o mejor dicho descristianización al que hoy asistimos, ¿cómo se dio? ¿Qué eslabones lo configuran?

 

Mencionemos algunos principales. Vayamos de 2020 para atrás: los protocolos ILE desvalorizan la vida humana del no nacido, otorgando un marco de legitimidad al horrendo crimen del aborto, que sólo en CABA se llevó el año pasado 8388 vidas. La sola propuesta parlamentaria de una ley de “interrupción” del embarazo, impulsada por el entonces Presidente Mauricio Macri en el 2018, también desvaloriza la vida. El Nuevo Código Civil y Comercial –que vio la luz durante el segundo gobierno de Cristina Kirchner– está plagado de ideas y conceptos contrarios no sólo a la fe sino también a la razón natural; como botón de muestra, se ha normalizado la práctica de la fecundación in vitro (personas concebidas fuera del vientre materno), que se venía realizando ya desde antes.

Vayamos más atrás: la ley de Identidad de Género, sancionada hace varios años, distorsiona la identidad de las personas. La ley del llamado Matrimonio Igualitario, año 2010, desfigura la institución matrimonial, creada por Dios. Las llamadas leyes “antidiscriminatorias” (año 1988) desalientan que las personas comuniquen públicamente la verdad. La Ley de Divorcio, durante el Alfonsinato, en 1987, fue otra estocada al bien del matrimonio. Hay muchas más leyes, normativas, reglamentos y códigos oficiales que se podrían citar, pero como botón de muestra es suficiente. En definitiva, cuando los agentes feministas piden por la “separación entre Iglesia y Estado” piden por algo que, de hecho, ya viene ocurriendo hace décadas. Lo que falta, afortunadamente, es que esta separación tenga lugar de forma completa y total dado que hay muchos elementos cristianos que subsisten en el cuerpo de la Nación.

 

Recién hablabas del art. 2 de la Constitución Nacional. Contanos un poco, decías que era un tema muy complejo.

 

El art. 2 de la Constitución Nacional dice así: ‘El gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano’. Este artículo, que parece excelente a muchos católicos hoy día y que parece abominable a la izquierda, la masonería, el liberalismo, los anticlericales, los evangelistas, los laicistas, etc., se juzga de manera muy diferente según el tipo de análisis que hagamos. Pues cabe aquí una dimensión del análisis a) histórica-doctrinaria; b) una dimensión actual. En resumen, diríamos que el art. 2 es insuficiente a los ojos de la recta doctrina católica.

 

Explicanos por favor el primer enfoque, el histórico-doctrinario del art. 2 de la CN

 

El art. 2 de la CN fue escrito en 1853, un año después de la derrota de Rosas en Caseros. Esta derrota militar tuvo enormes consecuencias políticas, sociales, económicas y culturales. Como vimos antes, la idea era formar una nueva fisonomía de la Nación, y para ello todos querían que el Acta de Nacimiento de ese nuevo país fuese la Constitución Nacional.

Los elegidos para opinar, intervenir, redactar el texto de la Constitución fueron llamados “constituyentes”. Ahora bien, no todos pensaban igual. Para empezar, como dijimos, estaba la Masonería. Dentro de ella, había masones “ultra” y había masones moderados. Entre los constituyentes no masones pero que habían colaborado con la Masonería en la derrota de Rosas, había –como dijimos– un sector católico conformado por dos alas: el ala dura y el ala liberal.

Si bien el ala dura era antirrosista, procuraban la sanción de una Constitución en donde la religión católica fuese presentada como religión del estado. Hubo discusiones, y terminó ganando una fórmula que constituyó una suerte de “punto de equilibrio” entre las dos posturas más extremas: la masónica liberal (completa separación) y la católica (confesionalidad).

La fórmula es la que ya conocemos: “el Estado sostiene el culto católico”. Esta fórmula (el famoso sostiene) significó en los hechos un sostenimiento económico y, según la opinión de una escuela de juristas posteriores, alguna fórmula velada de confesionalidad.

 

Vayamos al segund enfoque, el actual, sobre el art. 2

 

Hoy, el feminismo marxista abortero va incluso por este último vestigio católico de la Constitución, y exige que el Estado Argentino –que en los hechos, y desde hace rato, viene descristianizando oficialmente la sociedad– avance un paso más, y retire la financiación estatal al culto católico, así como la exención del pago de ciertos tributos.

En síntesis, los grupos feministas –que también son aborteros, financiados y apoyados por magnates como George Soros, completamente alineados a la mentalidad de la OMS-ONU– pretenden acabar con uno de los últimos vestigios de la Argentina como Nación Católica: la financiación estatal.