Las dos espadas – Por Juan Manuel de Prada (A propósito de Trump, León XIV, Israel y la geopolítica internacional)

Las dos espadas – Por Juan Manuel de Prada

 

25 de abril de 2026

GENTILEZA KONTRAINFO

Al fantoche Trump sus corifeos lo han distinguido (‘risum teneatis’) con el título de ‘nuevo Constantino’; y cuando ha despotricado calumniosamente contra León XIV han llegado a evocar el enfrentamiento de Carlos V y Clemente VII, que se saldó con algo más que palabras. Pero Carlos V luchaba contra el turco, que Clemente VII apoyaba indirectamente, al aliarse con los gabachos; en cambio, el fantoche Trump lucha por Israel y los cristianos le importan un comino, como ha probado entronizando en Siria a un terrorista asesino de cristianos y apoyando incondicionalmente a Netanyahu, que permite ‘razzias’ contra los cristianos en Cisjordania y los bombardea en el Líbano. Más que un nuevo Constantino, el fantoche Trump se nos antoja un nuevo Nemrod, fracasado en sus ambiciones megalómanas.

Su enfrentamiento con León XIV nos ha recordado la vigencia de la doctrina de las dos espadas, que reconoce la supremacía del poder espiritual sobre el temporal. Frente al poder pretendidamente universal de un emperador declinante, se ha vuelto a alzar la autoridad veramente universal del papado, que tiene el derecho de juzgarlo y amonestarlo, por ser depositaria de una ley superior. Durante su destierro en la isla de Santa Elena, un humillado Napoleón refirió a su amigo más fiel, el general Bertrand, cierta conversación mantenida con el Papa Pío VII, a quien había hecho prisionero en Fontainebleau, después de haberle propuesto el día anterior que aceptase una renta anual, renunciando para siempre a los Estados Pontificios. Agobiado por la edad y los disgustos, el Papa sufría el duro cautiverio con resignación martirial, dedicando todo su tiempo a la oración; pero Napoleón entraba cuando le petaba y de improviso en su aposento, sin anunciarse.

—Dispensad, Santísimo Padre –dijo– si os distraigo de vuestras piadosas meditaciones, pero el tiempo urge. Es indispensable que me digáis si aceptáis mi propuesta.
—Lo haría por interés personal –respondió Pío VII–, pero traicionaría mis deberes como Papa.
Napoleón le rogó que no fuese ingrato y que aceptase sus condiciones; pero Pío VII se mostró inquebrantable. Cansado de la fortaleza de espíritu de aquel débil anciano, Napoleón se exasperó:
—¡Basta ya, carcamal! Habéis rechazado mi amistad; pronto sabréis de lo que soy capaz.
—Señor –respondió el anciano Papa–, deposito vuestras amenazas a los pies del Crucifijo y dejo a Dios el cuidado de vengar mi causa, que es la suya.
—¡Vanas quimeras! –se encocoró Napoleón–. Ese Dios cuya causa defendéis es una absurda superchería, una ilusión.
—Callad, señor –lo amonestó el Papa, mirando al cielo–. Dios os escucha.
—¿De veras? ¿Y qué esperáis de esa decrépita divinidad?
—Que sostendrá a la Iglesia y la defenderá hasta la consumación de los siglos.
—¡Magníficas promesas! –exclamó Napoléon, desdeñoso–. Ya lo veremos. Entretanto, sabed que fundaré una religión de Estado que tendrá por jefe, no al Papa, sino al Emperador. La terquedad de un vejestorio que se autotitula Vicario de Dios no podrá conmigo. Moriréis en el cautiverio.
—Tened cuidado, señor –le recomendó el prisionero–. Todos los perseguidores de la Iglesia han sido destruidos y la Iglesia permanece incólume. Estoy preso, pero viviré para ver cómo os aniquila la mano omnipotente de Dios, que protege la Cátedra de San Pedro.

Nunca había oído Napoleón palabras tan osadas. Encendido de coraje, salió del salón diciendo:
—¡Fiad en que vuestro Dios os libre del enojo del César, carcamal!

A la postre, Pío VII regresaría triunfalmente a Roma mientras el imperio napoleónico se desmoronaba. Como luego escribiría Marx, todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen dos veces: una vez como tragedia y la otra como farsa. Y doscientos años después de Napoleón aparece el fantoche Trump enfrentado a un Papa, cuando ya el mundo parece haber apostatado de la fe que el Papa encarna, para abrazar un enjambre de ideologías, que a la postre no son sino sucedáneos religiosos. El Papa, entretanto, ha perdido casi por completo su poder temporal; pero, misteriosamente, se demuestra que su magisterio moral permanece incólume y que sigue siendo conciencia del mundo.

En realidad, León XIV no había dicho nada que antes no dijesen León XIII, Benedicto XV, Pío XI, Pío XII o Juan Pablo II, sin que se produjese enfrentamiento alguno con los gobernantes de turno: reclamar la paz en tiempos de guerra. Resulta paradójico que este enfrentamiento haya ocurrido cuando tanto León XIV como el fantoche Trump parecen encarnar sendas potencias en decadencia: por un lado la Iglesia católica, debilitada por la apostasía; por otro, los Estados Unidos, convertidos en una potencia ancilar del sionismo y del poder financiero (si el pleonasmo es tolerable) y dirigiéndose en barrena hacia su nadir, aunque trate de disimularlo con aspavientos vanos (y casi todos fallidos, de Irán a Groenlandia). Las intemperancias del fantoche Trump no harán sino anticipar ese nadir, pues como nos enseña el caso de Napoleón, Dios protege la Cátedra de Pedro; y como es un Dios que sabe cómo salir de la tumba, devolverá el esplendor a su Iglesia, una vez que haya sido purificada.

«No le tengo miedo a la administración Trump», ha dicho León XIV, en respuesta acaso demasiado seria a las intemperancias del fantoche Trump, que hubiesen merecido más bien un jocoso donaire. En realidad, a León XIV le habría bastado con despacharlo con aquellas dos palabras que el cautivo Pío VII dedicó a Napoleón, su captor, en otra ocasión en que entró de improviso en su aposento, empeñado en forzarlo a firmar un nuevo concordato que subordinara la Iglesia al Estado francés. Primero Napoleón probó un tono seductor y amable, tratando de convencer al Papa de las ventajas de su propuesta mediante halagos y falsas promesas; ante lo cual Pío VII murmuró: «¡Comediante!». Al verse descubierto y rechazado, Napoleón cambió radicalmente su actitud, estallando en una cólera violenta, gritando amenazas y rompiendo porcelanas para intimidar al anciano pontífice; y con la misma serenidad, Pío VII murmuró: «¡Tragediante!». Al fantoche Trump, desde luego, nadie lo gana como comediante y «tragediante», ni siquiera Napoleón; y ahora, después de rabiar contra el Papa, ya sólo resta que nombre secretario de Estado a su caballo (o bien al coche eléctrico que le compró a Elon Musk, si es que todavía no lo ha vendido).

 

OTROS ARTÍCULOS RELACIONADOS

Mario Caponnetto y el derecho internacional – A propósito de Trump, Venezuela

Nuestro deseo para Venezuela en estos momentos.

Trump, sobre Delcy Rodríguez: “Es una persona estupenda”.

El Padre Javier Mercant Simó denuncia inequívocamente el atropello de Estados Unidos yapunta al petróleo. Desarrollo del Padre Mercant Simó aquí.

Mar Mounier rechaza la comparación del Padre Javier Olivera Ravasi entre Trump y los Reyes Católicos en su empresa de conquistar y evangelizar América.

Otras reacciones tradicionalistas católicas que rechazan la maniobra de Trump en Venezuela

Trump pide «flexibilidad» a los legisladores republicanos sobre la Enmienda Hyde (que impide destinar fondos federales para el aborto)

 

TRUMP vs PAPA LEÓN XIV: ANÁLISIS DE UN TUIT MANIPULADOR, ENGAÑOSO Y PROVOCATIVO

 

 

MISA TRADICIONAL – NOVUS ORDO – VATICANO II – Crisis – Mons. Lefebvre

MISA TRADICIONAL – NOVUS ORDO – VATICANO II – Crisis – Mons. Lefebvre

 

Link de acceso: aquí

 

OTROS ARTÍCULOS RELACIONADOS
Reportaje a Antonio Caponnetto sobre Francisco y su Pontificado
Fuertes afirmaciones del Cardenal Müller: «remodelar la Iglesia Católica y aprovechar la autoridad de la Santa Sede»
Corredención mariana – Textos de los sumos pontífices (Recopilación del Padre Jorge Hidalgo)
La Tradición Hispanocatólica peligra – Por Federico Ibarguren
El progresismo eclesial hoy
El Juramento Antimodernista de San Pío X (Hugo Ariza y Juan Carlos Monedero – Video Youtube)
Clero rosa en Brasil: el primado utiliza la Santa Misa para cooperar con el lobby LGBT brasileño

El Papa Francisco y su visión sobre la guerra – Dr. Mario Caponnetto

Un Papa que no habla como Papa

La Iglesia y el Pontificado de Francisco: el deber de los laicos (Entrevista al Dr. Mario Caponnetto

Fortísimo comunicado de Mons. Aguer contra el Papa Francisco: “Seguros en la fe, mal que le pese a Roma”

Once años de Francisco – Lic. Juan Carlos Monedero (h)

Fuertes afirmaciones del Cardenal Müller: «remodelar la Iglesia Católica y aprovechar la autoridad de la Santa Sede»

Fuertes afirmaciones del Cardenal Müller: «remodelar la Iglesia Católica y aprovechar la autoridad de la Santa Sede»

 

La frase completa del Cardenal Müller fue: «Algunos quieren remodelar la Iglesia Católica y aprovechar la autoridad de la Santa Sede para promover sus agendas masónicas, socialistas o capitalistas». El blog Verdad en Libertad recientemente ha publicado la entrevista que la periodista Diane Montagna le hizo al cardenal y prefecto emérito de la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe, Gerhard Müller. La entrevista tuvo lugar en Roma y fue publicada el 23 de septiembre de 2025. La primera parte de la entrevista se puede leer aquí. A continuación reproducimos la segunda parte (GENTILEZA blog Verdad en Libertad):

 

DIANE MONTAGNA- Eminencia, pasemos al más reciente Encuentro Mundial sobre la Fraternidad Humana, celebrado los días 12 y 13 de septiembre en Roma y organizado por el cardenal Mauro Gambetti, arcipreste de la Basílica de San Pedro, la Fundación Fratelli Tutti y la asociación Be Human.

El programa del viernes se centró en una serie de quince mesas redondas temáticas que abordaron temas que abarcan desde la inteligencia artificial hasta la agricultura, desde la infancia hasta la gobernanza local. El sábado, entre los eventos se incluyó una «Asamblea de la Humanidad» celebrada en el Capitolio de Roma y un concierto vespertino en la Plaza de San Pedro titulado «Gracia para el Mundo». El evento se transmitió por Disney+, Hulu y ABCNews.

El cartel contó con artistas como Andrea Bocelli y Jennifer Hudson, pero también figuras más controvertidas, como la cantante colombiana de reguetón y pop urbano Karol G —que había actuado en la Marcha del Orgullo de Madrid de 2022 y cuyo trabajo incorpora ‘temas queer’—, el dúo estadounidense de hip hop Clipse y el rapero tailandés BamBam.

El Vaticano anunció que la velada se vería excepcionalmente realzada por un espectacular despliegue de 3500 drones que iluminarían el cielo sobre la Cúpula de San Pedro. El cardenal Gambetti señaló que los drones proyectarían el rostro del papa Francisco, junto con imágenes de la Capilla Sixtina, sobre la propia Cúpula. Sin embargo, al final, el rostro del papa Francisco se proyectó en el aire que rodea la Cúpula.

CARDENAL MULLER- Cuesta creerlo. Tal como se presentó inicialmente, recordaba a la Apoteosis de la antigüedad, cuando el Senado romano declaró al emperador una deidad pagana, o a la Plaza Roja de Moscú, donde enormes imágenes de Stalin y Lenin se alzaban como los nuevos ídolos. Sin embargo, en su forma final, evocaba algo diferente: la sensación de estar vigilado por el Gran Hermano.

Deberían dejar descansar al Papa Francisco. Como cristianos, rezamos por los difuntos, para que sus almas pasen del Purgatorio al Cielo. Incluso los santos canonizados son venerados para la gloria de Dios, y no por su fama póstuma. Debemos evitar cualquier culto a la personalidad, que es una actitud pagana.

La Basílica de San Pedro se erige como símbolo de la Iglesia universal de Jesucristo, quien la fundó sobre la roca de San Pedro. Como Sucesor de Pedro, el Obispo de Roma está llamado a ser el humilde «Vicario de Cristo», no el «Sucesor de Cristo» (como erróneamente afirmó L’Osservatore Romano ), que complementa la Revelación Divina con sus propias ideas o doctrinas.

¿Qué mensaje transmite al mundo la proyección del rostro del Papa Francisco, en lugar del rostro de Jesucristo? Tal exhibición es totalmente inapropiada. Ni siquiera la imagen de los santos papas debería usarse de esta manera, tratándolos como ídolos de una religión climática o una fraternidad humanitaria despojada de la paternidad de Dios y de su Hijo Unigénito, Jesucristo, el único Redentor del mundo.

DIANE MONTAGNA-Cuando los misioneros católicos entraron en tierras paganas, una de sus primeras acciones fue destruir los ídolos. ¿Crees que es necesario que la Iglesia actual lleve a cabo una cierta «destrucción de ídolos»?

CARDENAL MULLER-Por supuesto, una vez más han abusado de la Basílica de San Pedro, esta vez apenas una semana después de la llamada «peregrinación del Jubileo LGBT».

La Basílica de San Pedro es una iglesia cristiana, símbolo mismo del catolicismo. En su centro se encuentra Dios mismo: la Presencia Real de Jesucristo en el Santísimo Sacramento. Sin embargo, los organizadores la entregaron a un mundo secularizado, convirtiéndola en una plataforma para una ideología que, en última instancia, se opone a la fe católica divinamente revelada. Tal compromiso con el mundo contradice directamente la revelación de Dios en Jesucristo. Porque, como dijo el Señor: «Si el mundo los ama, no son mis discípulos» (cf. Jn 15,18-19).

DIANE MONTAGNA-El concierto «Gracia para el Mundo» incluyó una interpretación del Ave, María, el Magnificat y el Domine Deus de Rossini, pero se mezcló con música secular y lo que muchos consideraron mensajes confusos. En comentarios leídos desde el teleprompter, es decir, escritos por los organizadores, Pharrell Williams preguntó: «¿Qué es la gracia? La gracia es una luz que vive en cada uno de nosotros esperando ser compartida, no solo una bendición que recibimos sino una fuerza que extendemos unos a otros. Debajo de cada cultura, cada idioma, cada historia, está el mismo aliento, el mismo espíritu, la misma luz, la luz del universo, ‘todo lo que es, todo lo que siempre será’. […] ¿Podemos tomarnos de las manos por un momento y ver la luz que tenemos? Chicos, pongan sus celulares en el aire y enciendan sus luces».

CARDENAL MULLER-La gracia es un don sobrenatural que solo nos viene de Dios, nuestro Padre, por medio de Jesucristo, uniéndonos a Él y entre nosotros en Él. Debemos evitar cualquier uso de términos cristianos separados de su origen y fin, a saber, la Santísima Trinidad y el Verbo Encarnado. Tales mensajes, especialmente cuando se presentan en el contexto de la Basílica de San Pedro, conducen a la confusión y terminan en pelagianismo o en un humanismo meramente horizontal. Jesús dijo: Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer (Juan 15:5).

¿Qué tiene que ver la Basílica de la Santa Iglesia Romana con todos estos programas de autorredención? Dichos eventos parecen más bien encaminados a redefinir la Iglesia Católica como una especie de líder de las Naciones Unidas, con el Papa reducido a su capellán secularizado, que a la Iglesia proclamando el Evangelio y permaneciendo sola bajo la cruz de Jesucristo.

DIANE MONTAGNA-¿Y cuándo alzan la voz estos grupos contra la persecución de los cristianos en todo el mundo o la descristianización sistemática de las naciones históricamente cristianas? No hay protesta, solo silencio.

En una conferencia de prensa en el Vaticano antes del evento, le recordé al organizador, el cardenal Gambetti, el reciente discurso del Papa León a los líderes políticos en el que destacó la centralidad de Cristo, diciéndoles que «no es motivo de sorpresa que la promoción de ‘valores’, por evangélicos que sean, pero ‘vaciados’ de Cristo que es su autor, se muestre impotente para cambiar el mundo».

Contrasté esto con el comunicado de prensa del evento, que no hacía referencia a Jesucristo, e incluso llegó a afirmar: «Debemos mirar hacia el único horizonte, el de la humanidad alimentada por la fraternidad». Al preguntarle cómo eran compatibles estas dos visiones, el cardenal Gambetti respondió que lo son en virtud de la Encarnación, añadiendo que debemos «redescubrir lo divino» en la vida de cada persona. Para algunos, su respuesta sonó claramente rahneriana. 

CARDENAL MULLER-No creo que la teología trascendental de Karl Rahner sea tan conocida. El cardenal parece creer que dondequiera que la gente busque la verdad y la bondad, la gracia de Dios ya está obrando en Cristo, aunque quienes la buscan aún no sean conscientes de ello.

La apertura de la naturaleza a la gracia se opone directamente a la naturalización de la gracia sobrenatural que se encuentra en un humanismo sin Dios, sin JesucristoLa Iglesia debe confesar a Cristo siempre y en todo lugar y guiar a las personas de buena voluntad hacia Él. La redención del mundo solo puede lograrse en Jesucristo, quien no destruye la naturaleza sino que la eleva a Dios mediante la misión de su Iglesia sacramental.

La Iglesia nunca debe dejarse instrumentalizar por programas de autosalvación ni por visiones liberales o socialistas creadas por el hombre de un Nuevo Orden Mundial que contradicen nuestra fe en Jesucristo, el único Salvador del mundo.

DIANE MONTAGNA-El Encuentro Mundial sobre la Fraternidad Humana contó con un considerable apoyo secular y financiero.

CARDENAL MULLER- Algunos de quienes apoyan estas iniciativas —y cuyos intereses no son compatibles con la Iglesia— quieren remodelar la Iglesia Católica y aprovecharse de la autoridad de la Santa Sede para impulsar sus agendas masónicas, socialistas o capitalistas. Esto no es verdadera fraternidad. La auténtica fraternidad no puede existir sin la paternidad de Dios. Y si alguien critica, aunque sea mínimamente, su ideología, la fraternidad se acaba: los disidentes son marginados socialmente y castigados.

Las mismas personas criticaron tanto a Benedicto XVI como a Juan Pablo II.

Cabe mencionar también que Fratelli Tutti no menciona realmente a Jesús como el único Redentor del mundo. Si bien se le menciona como ejemplo, no se le presenta como Jesucristo, el Hijo de Dios y Divino Redentor del mundo, mediante su Encarnación, Crucifixión, Resurrección y Segunda Venida al fin del mundo.

La fraternidad humana, en el sentido cristiano, no es un mero sentimiento de pertenencia, sino una participación real y sacramental en la relación de Cristo Hijo con el Padre, en el Espíritu Santo. La «fraternidad», en sentido masónico o comunista, en cambio, busca controlar y dominar a la humanidad —como un «Gran Hermano» que te vigila—, lo cual se opone diametralmente a la gloriosa libertad de los hijos de Dios (Rm 8,21).

DIANE MONTAGNA-El Encuentro Mundial sobre la Fraternidad Humana ya se había planificado antes de la elección del Papa León XIV. ¿Qué le pareció el discurso del Papa a los participantes?

CARDENAL MULLER-Creo que el Papa León empleó un método pastoral eficaz al fundamentar sus observaciones en la teología natural y en convicciones compartidas, tal como lo hace Santo Tomás de Aquino en la Summa contra Gentiles, antes de conducir a su audiencia a la revelación de Dios en la historia de la salvación, atestiguada tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, y que culminó en Jesucristo, quien nos dio la nueva ley del amor universal.

Al concluir con una cita del Evangelio de Juan, el Papa abre el horizonte al Padre y a su Hijo Jesús, el Verbo Encarnado, incluso para quienes aún no han abrazado la fe cristiana. El amor mutuo de esta hermandad universal no es el amor unidimensional, horizontal y sentimental que promueven los masones o los socialistas sino el amor que emana del Dios Trino. Esta es la distinción decisiva entre los creyentes en Cristo y los hombres de mera buena voluntad, y más aún, aquellos que buscan crear un Nuevo Orden Mundial según su ideología.

Por eso, Jesús dijo a sus discípulos: Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce; pero vosotros lo conocéis, porque mora con vosotros y estará en vosotros (Juan 14:15-17).

 

OTRAS NOTICIAS RELACIONADAS

María Corredentora. Dr. Mario Caponnetto

La Corredención de María (más doctrina teológica)

El Padre Tomás Beroch y el Lic. Juan Carlos Monedero analizan el documento Mater Fideli Populis

Junto a José Plascencia, el Lic. Juan Carlos Monedero y el Padre Tomás Beroch defienden el título de CORREDENTORA en relación al “Mater Fideli Populis” del Cardenal Víctor Manuel Fernández.

El progresismo eclesial hoy

Clero rosa en Brasil: el primado utiliza la Santa Misa para cooperar con el lobby LGBT brasileño

El Papa Francisco y su visión sobre la guerra – Dr. Mario Caponnetto

Un Papa que no habla como Papa

Fortísimo comunicado de Mons. Aguer contra el Papa Francisco: “Seguros en la fe, mal que le pese a Roma”

Once años de Francisco – Lic. Juan Carlos Monedero (h)

Concepción Católica de la Política – Padre Julio Meinvielle (leélo en línea ya!)

Concepción Católica de la Política

Padre Julio Meinvielle

¡Link aquí para leer!

 

MÁS MATERIAL RELACIONADO

El discurso de Milei en Davos: una maraña de confusión al servicio del capitalismo liberal anglo-sionista

Entrevista al Lic. Juan Carlos Monedero sobre el verdadero rostro de la nueva derecha liberal
Algunas razones para el rechazo del apoyo a Milei por parte de un cristiano iusnaturalista – Dr. Sergio Raúl Castaño
Participación de los católicos en Democracia: un callejón sin salida (2011).

“Yo no pienso” – Confesión de un influencer libertario

“Yo no pienso” – Confesión de un influencer libertario

Iñaki Gutierrez es uno de los denominados “influencers” libertarios. Administra las cuentas Tik Tok que defienden y promueven el oficialismo de Javier Milei. Escuchemos sus propias palabras:

Si queres difundir esto por Twitter, te invitamos a que hagas click aquí: https://x.com/monederojc__/status/1983542523055440175

 

MÁS MATERIAL RELACIONADO

A propósito del nuevo embajador de EEUU en la Argentina: Peter Lamelas. ¿Neocolonialismo?
Paliza electoral para Milei: razones de la derrota
CORRUPCIÓN: Los audios de Spagnuolo o el terremoto judicial y político de Javier Milei
El Presidente Milei y la manipulación de las Sagradas Escrituras

El discurso de Milei en Davos: una maraña de confusión al servicio del capitalismo liberal anglo-sionista

Milei Presidente: la derogación del aborto “no fue parte de las promesas de campaña”
Tucker Carlson y Javier Milei – La lucha contra el aborto, ¿con fundamentos libertarios?
Milei: adelantar partos para evitar abortos, “humanos de diseño”, traer hijos al mundo es irresponsable si los podés elegir científicamente – Una desconocida entrevista
Entrevista al Lic. Juan Carlos Monedero sobre el verdadero rostro de la nueva derecha liberal
Algunas razones para el rechazo del apoyo a Milei por parte de un cristiano iusnaturalista – Dr. Sergio Raúl Castaño
Nadie resiste un achivo – Cuando Milei dijo que Macri era desarrollista – 2016
Pablo Lázaro, Presidente de la Masonería Argentina, afirma que hay masones en los dos espacios políticos mayoritarios de la Argentina y que “gane quien gane” ellos están.
Participación de los católicos en Democracia: un callejón sin salida (2011).

“Más sucia que Massa”: el día que Milei sepultó debajo de un tren a Patricia Bullrich

“Más sucia que Massa”: el día que Milei sepultó debajo de un tren a Patricia Bullrich

 

En el marco de la campaña presidencial de 2023, en el mes de octubre, el entonces candidato Javier Milei (hoy Presidente de la Nación) se refirió a sus dos competidores en la primera vuelta: Sergio Massa y Patricia Bullrich. Y en esa ocasión, sostuvo que Juntos por el Cambio “es mucho más sucio que el kirchnerismo” y que Patricia Bullrich era “infinitamente más sucia” que Massa.

Después de la primera vuelta, Sergio Massa obtuvo casi 37% y Milei alcanzó el 30% de los votos. Para enfrentar a Massa en el ballotage, el espacio de Milei se fusionó con Patricia Bullrich. Juntos alcanzaron casi el 56%.

Luego de ganar las elecciones presidenciales, Patricia Bullrich fue nombrada Ministro de Seguridad por parte del Presidente Javier Milei.

 

OTROS ARTÍCULOS RELACIONADOS

A propósito del nuevo embajador de EEUU en la Argentina: Peter Lamelas. ¿Neocolonialismo?
Paliza electoral para Milei: razones de la derrota
CORRUPCIÓN: Los audios de Spagnuolo o el terremoto judicial y político de Javier Milei
El Presidente Milei y la manipulación de las Sagradas Escrituras

El discurso de Milei en Davos: una maraña de confusión al servicio del capitalismo liberal anglo-sionista

Milei Presidente: la derogación del aborto “no fue parte de las promesas de campaña”
Tucker Carlson y Javier Milei – La lucha contra el aborto, ¿con fundamentos libertarios?
Milei: adelantar partos para evitar abortos, “humanos de diseño”, traer hijos al mundo es irresponsable si los podés elegir científicamente – Una desconocida entrevista
Entrevista al Lic. Juan Carlos Monedero sobre el verdadero rostro de la nueva derecha liberal
Algunas razones para el rechazo del apoyo a Milei por parte de un cristiano iusnaturalista – Dr. Sergio Raúl Castaño
Nadie resiste un achivo – Cuando Milei dijo que Macri era desarrollista – 2016
Pablo Lázaro, Presidente de la Masonería Argentina, afirma que hay masones en los dos espacios políticos mayoritarios de la Argentina y que “gane quien gane” ellos están.
Participación de los católicos en Democracia: un callejón sin salida (2011).

El Presidente Milei y la manipulación de las Sagradas Escrituras

El Presidente Milei y la manipulación

de las Sagradas Escrituras

 

Por el Lic. Juan Carlos Monedero (h)

Ha sido noticia cómo el primer mandatario del Poder Ejecutivo de nuestra Argentina, en una reciente conferencia que dio ante miles de personas dentro del templo evangélico más grande de país –en la provincia de Chaco– relanzó su filosofía anarco libertaria, invocó las páginas de la Biblia para defender sus políticas macroeconómicas y llamó a continuar por el camino iniciado desde el 10 de diciembre de 2023, al grito destemplado –una vez más– de Viva la libertad carajo.

Sería demasiado tibio de nuestra parte calificar como “desafortunadas” las expresiones del Presidente Javier Milei. Lo cierto es que merecen adjetivos más enérgicos.

El evento, además, tiene un contexto y unos antecedentes que lo vuelven caricaturesco si no fuera siniestro. Los fundadores de esta “iglesia” son un padre y un hijo cuyo milagro comprobado –uno de los 400 que afirman haber– sería la conversión de cien mil pesos en cien mil dólares con los cuales se construyó dicho templo, denominado Portal del Cielo. Obviemos comentarios sobre la peculiaridad del milagro.

Asimismo, con este acto el Presidente no deja en clara su religión: bautizado y educado católico, luego pasa a adoptar el judaísmo –no olvidemos que, en su primer viaje internacional, fue a darse chichones frente al Muro de los Lamentos– para convertirse ahora en el principal orador de tamaño templo evangélico, invocando las Escrituras del Nuevo Testamento (¿sabrá que los judíos no las consideran inspiradas?) y diciendo “Nuestro Señor Jesucristo…” (¿sabrá que los judíos no lo llaman Señor ni Cristo?). En fin, como diría la conocida letra del tango Cambalache: todos revolcaos en un merengue y en el mismo lodo, todos manoseaos.

La dicción del Presidente no es buena y, por momentos, al oyente le da la impresión de que el discurso no lo redactó él. Como sea que fuese, sus palabras se basan en las páginas de la Sagrada Biblia y es aquí donde el asunto se vuelve más que preocupante. El Presidente clamó: ¡No nos van a doblegar! ¡Nosotros conocemos las Sagradas Escrituras!”. ¿Será realmente así?

El sitio web de la Casa Rosada nos permite acceso a una desgrabación del texto que Javier Milei leyó[1]. En él podemos advertir una constante apelación a las Escrituras, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, además de un constante escarnio del concepto de Justicia Social. La ‘batalla cultural’ de Milei tiene como centro volver abominable la Justicia Social, un concepto propio de la doctrina católica.

Otra línea de la argumentación de Milei consiste en asociar envidia con críticas al capitalismo liberal. Son envidiosos los fracasados que quieren que los ricos paguen impuestos dado que esta es la única manera, para ellos, de hacerse del dinero. De esta suerte, Milei puede decir –como Bruto en Shakespeare– “¿Hay alguien tan envidioso que quiera que los ricos paguen impuestos? Si alguno hay aquí, que hable, pues a él he ofendido”. Sabemos que el Presidente ofende con la misma facilidad con que realiza el movimiento de inspiración y espiración.

El tercer recurso, sofístico de máxima y sesgado de mínima, es envolver a todos los críticos dentro de la enorme bolsa de “la izquierda”. Milei necesita reducir a sus críticos y objetores para incluirlos, de grado o por fuerza, dentro de ese conjunto: son la izquierda. No le interesa matizar (que, cuando quiere, bien puede hacerlo, como ha demostrado en sus innumerables entrevistas). Por eso su discurso no reconoce la existencia de críticos desde sectores antimarxistas (católicos, nacionalistas o incluso peronistas) ni tampoco les reconoce entidad a críticos del mismo riñón liberal. No existen. No conviene que existan. La estrategia comunicacional del Presidente –y los trolls, pagos o no, en esto merecen que les reconozcamos eficacia– necesita de una simplificación que, aunque ofenda la realidad, es útil a los fines políticos.

El siguiente argumento –estamos tentados a decir, más bien, el siguiente anzuelo– lo constituye la promesa de prosperidad. Son sus propias palabras: Por eso es que les digo: despertemos a la fe. Despertemos a la fe, porque eso es lo que nos traerá no solo el cielo, sino la prosperidad, aquí también en la Tierra”. Es clarísimo que Milei utiliza la Palabra de Dios para justificar sus políticas económicas. Esto es muy grave y los católicos deberían ser los primeros en reaccionar. Y es indignante que hable de “prosperidad” mientras el poder adquisitivo de la gente no deja de bajar como consecuencia del aumento de la luz, el gas, el transporte público e incontables bienes y servicios.

El centro del argumento del Presidente hoy libertario –en 2015 era sciolista– es el siguiente: el Estado es la “representación del maligno en la tierra”, esto es, de Satanás. ¿Cómo lo sabe? Porque en los Evangelios (Lc 4, 5) leemos que el demonio tienta a Cristo en el desierto y dice, según Milei, lo siguiente:

 

“Voy a leer la cita: capítulo 4, versículo 5, cuando el Señor Jesucristo está frente a las tres tentaciones que le propone el maligno. En la peor de todas, el maligno le propone que se arrodille frente a él, porque le muestra todos los reinos del mundo —es decir, los Estados, el Estado— y le dice que, si se arrodilla frente a él, le dará el poder sobre todos los Estados del mundo, porque ese poder le fue dado. Es decir, está la confesión propia del maligno: que el Estado es la representación del demonio. Por eso, cada vez que avanza el Estado, hay más pobreza, hay más calamidades, hay miseria”.

 

El gran economista experto en crecimiento económico es ahora gran exégeta experto en San Lucas. Pero, en realidad, el Presidente está haciendo una eiségesis; esto es, forzando la letra de las Sagradas Escrituras para que la Biblia diga lo que a él le conviene que diga. Utiliza las Escrituras para justificar el ajuste, para justificar la intervención del Estado en las paritarias, la suspensión de la obra pública, el ajuste a los jubilados, los sueldos bajos para los médicos del Garrahan. Mostremos en detalle cómo y porqué.

 

La manipulación de Milei

             Desmontemos el argumento del Presidente con artillería católica, lo cual viene muy bien dado que una cantidad no despreciable de fieles católicos lo han votado y lo siguen apoyando. En primer lugar, hay que reproducir íntegramente la cita bíblica para entenderla mejor:

 

Luego el demonio lo llevó a un lugar más alto, le mostró en un instante todos los reinos de la tierra y le dijo: «Te daré todo este poder y esplendor de estos reinos, porque me han sido entregados, y yo los doy a quien quiero. Si tú te postras delante de mí, todo eso te pertenecerá». Pero Jesús le respondió: «Está escrito: “Adorarás al Señor, tu Dios, y a él sólo rendirás culto”».

(Evangelio según San Lucas 4, 5-8)

 

Digamos ante todo, que Nuestro Señor ni confirma ni niega la premisa de fondo de Satanás. Debería tener cuidado Milei de tomar por verdadera la palabra demoníaca teniendo en cuenta que él es “el padre de la mentira”, como bien ha dicho Cristo (Juan 8, 44). Mal hace Milei haciéndose eco del Mentiroso.

Segundo: los reinos del mundo no son los Estados del mundo. El Estado es la nación jurídicamente organizada. La identificación entre “los reinos del mundo” y “los estados del mundo” corre por cuenta exclusiva de Milei quien introduce una idea ajena al texto.

Siempre es bueno –para develar el significado de cualquier página bíblica– apoyarse en la Tradición. Por eso, en Catena Aurea, leemos que Orígenes interpreta el reino de Satanás como el dominio que el diablo tiene sobre aquellos que “son gobernados por la fornicación” o “la avaricia” (curiosamente, un pecado capital en el que nunca repara Javier Milei). En definitiva, la realeza de Satanás se extiende sobre aquellos “gobernados por los vicios”. Así lo interpreta el teólogo Orígenes. Como en muchas cosas que el demonio dice, se trata de una mentira con algo de verdad.

San Jerónimo, por su parte, comenta sobre las palabras del diablo: “El arrogante y soberbio habla de jactancia. No podía darle todos los reinos del mundo, porque muchos santos varones fueron hechos reyes por Dios”. Y de aquí podemos extraer otro argumento: si el Estado, o el poder temporal, fuese algo intrínsecamente perverso (Milei lo llama “la representación del maligno”), ¿cómo podría haber santos varones que fuesen reyes? O bien esos varones son santos pero no reyes. O bien son reyes pero no pueden ser santos.

En efecto, la Iglesia Católica reconoce a San Esteban I de Hungría (975-1038), San Olaf de Noruega (995-1030), San Fernando III (1201-1252), San Luis Rey de Francia (1226-1270), Santa Isabel de Portugal (1271-1336) y Santa Eduvigis de Polonia (1374-1399) destacando en ellos el ejercicio del poder público y de funciones de gobierno. Entendemos que los evangélicos puedan ser engañados, vitorear y responder “Amén” al discurso presidencial. Ahora bien, ¿cómo puede un católico aceptar que estos santos sean los representantes del maligno, aplaudiendo como focas amaestradas el discurso libertario de Milei?

En definitiva, la verdadera enseñanza en torno a esta Tentación de Cristo es clara: adorar solamente a Dios y no caer en la idolatría de ninguna creatura. Por ejemplo, el poder o el dinero. Quizás debería tener esto en cuenta el Primer Mandatario. ¡Milei: basta de doblegarse ante los que sólo tienen poder o dinero!

También aprendemos aquí que las tentaciones del demonio pueden ser derrotadas invocando las Sagradas Escrituras. Respecto de la psicología de la tentación, podemos observar que el Tentador promete una cierta seguridad y dominio a cambio –nada menos– de la infidelidad del hombre para con su Creador.

Asimismo, lo que descubrimos aquí es que el Demonio –en su pretensión simiesca de querer ser como Dios– procura imitarlo y desea que los seres humanos se postren ante él, que lo adoren como cosa sagrada. Nada menos que el fundamento del satanismo.

Finalmente, las Tentaciones a Cristo tienen lugar en el Desierto. En el Desierto, el pueblo de Israel había pecado gravemente. Esto permite observar con claridad el contraste: Nuestro Señor vence al demonio en el mismo lugar donde el pueblo judío es derrotado por Satanás.

 

Conclusión

No pueden ser más falsas y engañosas las palabras del Presidente en el templo evangélico más grande del país. Aunque las luces, la fama y el poder tengan la capacidad de encandilar las mentes y sugestionar los espíritus, lo cierto es que nadie puede tomar en vano la Palabra de Dios impunemente.

Para terminar, la única pregunta que queda por hacerse es al mismo tiempo obvia pero imprescindible. Si acaso fuese verdad que el Estado es la representación del maligno en la tierra, entonces se gatilla el siguiente interrogante: Javier Milei –quien ostenta la máxima jefatura dentro del Estado Argentino–, ¿qué es?

[1] Cfr. https://www.casarosada.gob.ar/slider-principal/51020-palabras-del-presidente-de-la-nacion-javier-milei-en-la-inauguracion-de-la-iglesia-portal-del-cielo-en-chaco

 

OTROS ARTÍCULOS RELACIONADOS

El discurso de Milei en Davos: una maraña de confusión al servicio del capitalismo liberal anglo-sionista

Milei Presidente: la derogación del aborto “no fue parte de las promesas de campaña”
Tucker Carlson y Javier Milei – La lucha contra el aborto, ¿con fundamentos libertarios?
Milei: adelantar partos para evitar abortos, “humanos de diseño”, traer hijos al mundo es irresponsable si los podés elegir científicamente – Una desconocida entrevista
Entrevista al Lic. Juan Carlos Monedero sobre el verdadero rostro de la nueva derecha liberal
Algunas razones para el rechazo del apoyo a Milei por parte de un cristiano iusnaturalista – Dr. Sergio Raúl Castaño
Nadie resiste un achivo – Cuando Milei dijo que Macri era desarrollista – 2016
Magisterio de Juan Pablo II contra la venta de órganos
Pecados Económicos. Por Juan Carlos Monedero
Santo Tomás de Aquino y los precios justos – Fragmentos de la Suma Teológica

 

 

Oración a San José – “defended ahora a la Santa Iglesia de Dios”

ORACIÓN A SAN JOSÉ

A vos recurrimos en nuestra tribulación, bienaventurado José; y después de haber implorado el auxilio de vuestra Santísima Esposa, solicitamos también confiadamente vuestro Patrocinio.

Por el afecto que os unió a la Virgen Inmaculada, Madre de Dios; por el amor paternal que profesasteis al Niño-Jesús, os suplicamos que volváis benigno los ojos a la herencia que Jesucristo conquistó con su Sangre, y que nos socorráis con vuestro poder en nuestras necesidades.

Proteged, prudentísimo Custodio de la Divina Familia, el linaje escogido de Jesucristo; preservadnos Padre amantísimo, de todo contagio de error y corrupción, sednos propicio y asistidnos desde el Cielo, poderosísimo Protector nuestro, en el combate que al presente libramos contra el poder de las tinieblas. Y del mismo modo que, en otra ocasión, librasteis del peligro de la muerte al Niño-Jesús, defended ahora a la Santa Iglesia de Dios, contra las asechanzas de sus enemigos y contra toda adversidad.

Amparad a cada uno de nosotros con vuestro perpetuo patrocinio; a fin de que, siguiendo vuestros ejemplos, y sostenidos por vuestros auxilios, podamos vivir santamente, morir piadosamente y obtener la felicidad eterna del Cielo.

Amén.

La teoría evolucionista y la creación del hombre – La Humani Generis y el evolucionismo

La teoría evolucionista y la creación del hombre

Análisis del conocido fragmento 29 de la encíclica

 Humani Generis de Pío XII

 

Se suele decir, escribir y repetir sin mucha precisión que la encíclica Humani Generis, de Pío XII, publicada en el año 1950 –cuyo subtítulo es “Sobre las falsas opiniones contra los fundamentos de la doctrina católica”–, abrió por primera vez las puertas a la teoría de la evolución por parte de la doctrina católica, aunque no ciertamente a la ideología evolucionista (que es materialista y antiteísta). Así, por ejemplo, el conocido intelectual católico Mariano Artigas –glosando las opiniones de Francisco Ayala, darwinista y ex sacerdote– comenta:

Ayala añade que la mayoría de los escritores cristianos admiten la teoría de la evolución biológica. Menciona que el Papa Pío XII, en un famoso documento de 1950 (se trata de la encíclica Humani generis), reconoció que la evolución es compatible con la fe cristiana…[1]

 

A su vez, en otra oportunidad, Artigas escribió:

en la medida en que la evolución exista, manifiesta de un modo peculiar el poder y la sabiduría de Dios. En efecto, las teorías evolucionistas deben suponer que las leyes fundamentales de la naturaleza son muy específicas y que, en muchas ocasiones a lo largo de enormes períodos de tiempo, se han dado las circunstancias que han permitido a la naturaleza llegar hasta su estado actual, en el que existe un grado sorprendente de organización.

El Papa Juan Pablo II ha afirmado esta compatibilidad en diferentes ocasiones, y ha recordado lo que, en la misma línea, ya había enseñado el Papa Pío XII muchos años antes…[2]

 

En idéntica dirección, otro intelectual de nombre Miguel de Asúa -Doctor en Medicina por la Universidad de Buenos Aires y Licenciado en Teología por la Universidad Católica Argentina- sostuvo por su lado:

El 12 de agosto de 1950 Pío XII (1939-1958) promulgó la encíclica Humani generis, el primer pronunciamiento importante del Vaticano sobre la teoría de la evolución. Respecto del evolucionismo, la encíclica lo considera parte de las ciencias positivas, aunque una parte toca cuestiones de la verdad cristiana[3].

Habida cuenta la confusión que pueden representar estas y otras citas de sentido semejante, y conociendo por experiencia que los que las leen son llevados a la conclusión de que la Iglesia Católica ha pactado con una ideología cientificista como la que inspira la evolución, deseamos aclarar por nuestra parte varias cosas. En efecto, los fragmentos reproducidos, junto con muchos más que se pudieran presentar,  mueven a formularse varias preguntas, desde la más osada a la más sutil:

  • ¿La Humani Generis admite la teoría de la evolución?
  • ¿La Humani Generis sostiene la evolución del cuerpo del hombre?
  • ¿La Humani Generis no condena la afirmación de que el cuerpo del hombre, no su alma, evoluciona?
  • ¿La Humani Generis se pronuncia sobre la posibilidad de una evolución del cuerpo del hombre, guiada por Dios?

Para empezar a indagar, debemos remitirnos a la precitada Humani Generis en su párrafo 29. Vamos a hacer algo tan sencillo pero poco común cuando se habla del tema: ¡reproducir el texto para que la interpretación que hagamos sea lo más fiel posible y para que el lector tenga esa certeza! Allí, en Humani Generis 29, se lee:

El Magisterio de la Iglesia no prohíbe el que —según el estado actual de las ciencias y la teología— en las investigaciones y disputas, entre los hombres más competentes de entrambos campos, sea objeto de estudio la doctrina del evolucionismo, en cuanto busca el origen del cuerpo humano en una materia viva preexistente —pero la fe católica manda defender que las almas son creadas inmediatamente por Dios[4].

Es importante señalar varias cosas. En primer lugar, las palabras del papa Pío XII según lo cual “no está prohibido” estudiar la doctrina del evolucionismo en cuanto busca el origen del cuerpo humano en una materia viva preexistente se han escrito en una circunstancia muy puntual: según el estado actual de las ciencias y la teología.

El permiso para estudiar esta doctrina no se da en abstracto sino en una situación muy concreta. No se puede des-historizar el fragmento de Humani Generis. Este permiso guarda relación con la situación de las ciencias y de la teología en ese momento; es decir, el permiso no depende algo invariable sino de algo que está sujeto a cambios. El permiso está relacionado con el perfeccionamiento, con el avance en el conocimiento, tanto en el orden científico-experimental como teológico.

Las palabras “según el estado actual de las ciencias y la teología” se llaman modificador de modalidad: expresan el grado de adhesión de quien sostiene tal frase.

Dado que el conocimiento humano, por su misma naturaleza, está sujeto al progreso y a la profundización, esta “no prohibición” de Pío XII podría perder su vigencia. Ignorar el factor tiempo no sería sensato, ya que han pasado 75 años desde la publicación de esta encíclica.

Una lectura no tendenciosa –económica[5], en términos hermenéuticos– del documento permite advertir que el papa Pío XII estaba dejando abierta la puerta al estudio de aquella doctrina en un contexto determinado: está diciendo que quedan permitidas la reflexión y la investigación sobre un tema. Habida cuenta la confusión reinante, es absolutamente necesario subrayar que el Papa Pío XII no estaba afirmando algo sobre el punto en cuestión. Simplemente, lo que hizo fue dejar manos libres a la investigación, condicionada por los requisitos recién mencionados. Es claro que tal permisión estaba vinculada al grado de conocimiento propio de la época en que estas palabras fueron escritas: año 1950.

Sería desacertado, por tanto, considerar este permiso o habilitación como un pronunciamiento teórico con respecto al evolucionismo. Se trata de una decisión prudencial, no de un juicio teorético: conceptualmente, el Papa no está afirmando nada.

Sigamos leyendo la encíclica en el mismo punto 29:

Mas todo ello ha de hacerse de manera que las razones de una y otra opinión —es decir, la defensora y la contraria al evolucionismo— sean examinadas y juzgadas seria, moderada y templadamente; y con tal que todos se muestren dispuestos a someterse al juicio de la Iglesia, a quien Cristo confirió el encargo de interpretar auténticamente las Sagradas Escrituras y defender los dogmas de la fe.

Continúa el Papa Pío XII, en el mismo punto 29:

Pero algunos traspasan esta libertad de discusión, obrando como si el origen del cuerpo humano de una materia viva preexistente fuese ya absolutamente cierto y demostrado por los datos e indicios hasta el presente hallados y por los raciocinios en ellos fundados; y ello, como si nada hubiese en las fuentes de la revelación que exija la máxima moderación y cautela en esta materia.

Aquí termina el párrafo 29. La precisión de estas líneas es notable. El papa Pío XII advertía –ya en 1950– que muchos (al igual que hoy, nos permitimos agregar) hablaban del origen del cuerpo humano a partir de una materia viva preexistente como si tal punto estuviese perfectamente demostrado: así, estos muchos daban a entender que si la doctrina católica no se acomodaba al supuestamente irresistible progreso científico, estaría condenada al anacronismo.

Ahora bien, tal punto no estaba probado en 1950.

Más aún: ni siquiera en la actualidad se ha demostrado el origen del cuerpo humano a partir de un ser vivo anterior. En palabras de Kaempfert:

¿Dónde nos situamos frente al misterio de la vida? Nos encontramos ante un gran muro de granito al cual ni siquiera hemos hecho un rasguño. Virtualmente no sabemos nada del desarrollo de la vida[6].

Si no se sabe nada del desarrollo de la vida, forzosamente tampoco se sabe nada respecto al origen del cuerpo humano, y es altamente hipotético colocar su origen en una materia viva preexistente.

Habiendo transcurrido 75 años de esta encíclica, la teoría evolutiva enfrenta nuevas objeciones, a la par que las ya existentes se ven reforzadas. Remitimos al lector a otros trabajos sobre el tema: aquí, aquí, aquí, aquí, aquí (debate), aquí, aquí, aquí, aquí (ponencia del Dr. Juan Manuel Torres) y finalmente aquí.

Es interesante al respecto tomar nota de la declaración de un prestigioso cuerpo de científicos que han asumido el compromiso de firmar públicamente un manifiesto titulado “A Scientifici Dissent from Darwinism” (Un disenso científico al Darwinismo), declaración que vio la luz en el mes de septiembre de 2005. El manifiesto –puede leerse en inglés[7] y en castellano[8]– arroja la nómina de no menos que 800 profesionales en todo el mundo[9], de las más diversas disciplinas, que han avalado la siguiente frase:

Somos escépticos acerca de las afirmaciones de que las mutaciones aleatorias y la selección natural puedan explicar la complejidad de la vida. Debe fomentarse un cuidadoso examen de la evidencia a favor de la teoría darwinista.

Tal como la página informa, quienes deseen suscribir este aserto deben contar con las siguientes condiciones: Las personas que firman la disensión científica sobre el darwinismo deben tener un doctorado en un campo científico como la biología, la química, la matemática, la ingeniería, las ciencias computacionales, o una de las otras ciencias naturales, o deben ser médicos acreditados y desempeñarse como profesores de medicina”.

Pero el tema de Pío XII no ha terminado. Porque bien vale la pregunta que nos haremos a continuación.

¿Por qué no se condenó con una declaración dogmática

el evolucionismo en la Humani Generis?

No obstante todo lo que hemos dicho, entendidas y aceptadas incluso las explicaciones precedentes, alguien podría preguntarse con toda legitimidad: si lo anterior es así, ¿entonces por qué Pío XII no dijo claramente que tampoco el cuerpo del hombre podía surgir por evolución? ¿Por qué la Iglesia no condenó sin más el evolucionismo haciendo uso de su autoridad de definir? ¿Por qué solamente se ha otorgado un simple permiso para estudiar una teoría?

En nuestra opinión, una conciencia profunda de la naturaleza doctrinaria de la Iglesia —de su esencia, en tanto Madre y Maestra— es el camino para responder a esta pregunta.

Resulta evidente que la potestad de la Iglesia para pronunciarse sobre temas lindantes con la ciencia es distinta a la que tiene en cuestiones estrictamente teológicas o morales. Las realidades visibles son abordadas por métodos tales como la experimentación y la observación, mientras que el alma humana y la ley moral natural —por ser espirituales e intangibles— se encuentran más allá de la materia, por lo que su influencia y actividad sólo pueden registrarse de forma indirecta.

El investigador Rafael A. Martínez habla de “prudencia”[10] por parte de las autoridades de la Iglesia Católica en relación al evolucionismo. Esta prudencia encuentra justificación en una profunda conciencia de la extensión y límites de su autoridad doctrinaria. En efecto, el poder de la Iglesia tiene por objeto confirmar verdades de fe y de moral. Su misión es extender a todo el mundo el Mensaje de Cristo, la Buena Noticia. Para eso tiene poder: para procurar la Evangelización. En particular, nos referimos al poder de definir ciertas verdades al declararlas “dogmas” y, por tanto, volverlas vinculantes para los fieles.

Por tanto, el poder de la Iglesia de Cristo (y en especial la Infalibilidad de la que ella goza cuando declara una verdad ex cathedra, dogmática) no es ni debe entenderse como una ventaja competitiva sobre otros campos del conocimiento —como si pudiese seguir “descubriendo” nuevas verdades, confirmándolas con sucesivas definiciones— sino como una autoridad para definir algo que ya se cree, algo que se cree hace años o siglos, algo que ya se está creyendo. Cuando la Iglesia Católica definió la Inmaculada Concepción, lo cierto es que el pueblo cristiano ya creía en la Inmaculada Concepción hace siglos. Lo mismo con la Asunción de María, por ejemplo.

Mostremos más casos. Del estudio de la historia se desprende que en situaciones tales como la propagación de graves errores (herejías), una verdad —ya creída por los fieles— es declarada en determinado momento por la Iglesia como perteneciente a la fe mediante una sentencia infalible (dogmática). En las sentencias infalibles, por tanto, la Iglesia no “agrega” ni “inventa” nada: señala explícitamente una verdad ya conocida –contenida en la Revelación, enseñada por la Tradición hace siglos, entre otras características—, cuya adhesión comienza a poseer carácter vinculante a partir del momento en que es expresamente definida. Así hizo con la Divinidad de Cristo, afirmada dogmáticamente en el año 325 D.C., en el marco del Concilio de Nicea, del que en este 2025 se cumplen 1700 años.

Ahora bien, ¿cómo aplicamos esto que sabemos respecto de la Humani Generis y de Pío XII? Vayamos despacio. Sumemos más piezas a este rompecabezas.

Hay otro elemento que aporta el precitado Martínez. A su juicio, la Iglesia habría querido evitar un nuevo “caso Galileo”[11]. Por esta razón, no habría hecho uso de su autoridad doctrinaria para definir dogmáticamente nada sobre el origen del cuerpo humano. Asimismo, agregamos nosotros, tampoco hizo uso de esta autoridad para condenar formal y explícitamente el evolucionismo, como sí hizo en cambio con la ideología comunista en Divini Redemptoris (1937) o con la ideología liberal en Libertas (1888).

En materia científica, como se ha dicho, la Iglesia no tiene la responsabilidad ni la facultad de enseñar, y mucho menos de definir. Cristo no le dio autoridad para consagrar ni rechazar paradigmas o conclusiones científicas sino para transmitir y comunicar “hasta los confines de la tierra” (Hechos 13, 47) las verdades que salvan.

Cuestiones éticas que van apareciendo como consecuencia del avance científico (fecundación in vitro, embriones congelados, vacunas realizadas en base a tejido fetal proveniente de abortos provocados, etc.) constituyen temas de naturaleza distinta a la puramente científica, por supuesto, y por lo tanto (al quedar comprometida la moral objetiva en ellos) sí compete a la Iglesia Católica formular un juicio y enseñar sobre estos puntos.

Atento a estas razones, se comprende que la Iglesia se haya limitado a enseñar que el alma humana es creada inmediatamente por Dios: su naturaleza es espiritual, no siendo producto de evolución alguna.

El ambiente equívoco y hostil que rodea a los fieles –destinatarios naturales de las enseñanzas de la Iglesia– puede también explicar esta cautela de las autoridades eclesiásticas. Ya en 1950, muchísima gente —experta o no— entendía por “evolucionismo” una serie de afirmaciones de orden científico entremezcladas con una toma de posición ideológica de neto corte cientificista y ateo. Por supuesto, ciencia e ideología son cosas diferentes, pero en la mente de muchas personas —es innegable— esta distinción no siempre resulta nítida.

Por supuesto, digamos ante todo que la causa de que esta diferenciación no sea nítida no es otra que la acción de innumerables divulgadores que entremezclan los datos científicos con sus posturas filosóficas. No es una novedad ni un gran descubrimiento mencionar que la doctrina católica y su teología –tanto en los años 50’ del siglo XX como hoy en día– son cuestionadas por todas partes en nombre de la ciencia. Rafael A. Martínez menciona dos libros que, hacia fines del siglo XIX, contribuyeron a abonar esta atmósfera: Historia del conflicto entre religión y ciencia, de John William Draper (1874) y Una historia de la guerra de la ciencia con la teología en la cristiandad, de Andrew Dickson White (1896)[12]. Se trata de dos publicaciones que, como comenta el precitado investigador, tuvieron una “amplia difusión” tanto en Estados Unidos como en otros países. Si a la acción del racionalismo antiteísta a fines del XIX le sumamos la poderosa influencia del cientificismo de la primera mitad del siglo XX, podremos aproximarnos al clima de la época en la que está escribiendo Pío XII.

De este modo, gracias a una sistemática propaganda, muchos fueron convencidos de que Darwin había efectivamente demostrado que el hombre procede del mono; rechazar esta conclusión implicaba ser etiquetado de oscurantista, supersticioso o fanático. No era nada sencillo el auditorio al que se dirigía el papa Pío XII.

Establecido lo anterior, es un hecho que, gustase o no gustase, por “evolución” y “evolucionismo” muchas personas en el mundo entendían una serie de hechos científicos, unidos –más o menos explícitamente– a una concepción atea y cientificista. Así, por ejemplo, el aumento de la resistencia de una bacteria frente a un insecticida sólo podía significar una sola cosa: evolución. Lo mismo se podría decir de las semejanzas entre los seres; todo eso sería evolución.

Teniendo presente: a) la naturaleza de la autoridad doctrinaria de la Iglesia, y b) este extendido estado de confusión entre el plano científico y el ideológico, se entiende que el Santo Padre evitase pronunciarse en torno a planos que se hallaban —y aún se hallan— confundidos.

El fragmento 29 de la Humani Generis presenta, pues, dos elementos. Se observa, por un lado, un juicio intelectual-teorético. Y por otro, una decisión prudencial ligada a ciertas condiciones.

El juicio intelectual-teorético se podría cristalizar de la siguiente forma: la fe católica manda defender que las almas son creadas inmediatamente por Dios. Pío XII no estaba diciendo que la “evolución” del cuerpo humano había tenido lugar. Entre otras cosas, porque en este fragmento no estaba diciendo nada en relación a la doctrina del evolucionismo.

La decisión prudencial fue permitir el estudio de una doctrina. Esta no prohibición es una decisión de la voluntad, y no un juicio conceptual-intelectual, aunque —por supuesto— tal decisión voluntaria tenga sus razones. Pero Pío XII no se pronuncia sobre la compatibilidad o no entre fe católica y “evolución del cuerpo humano”. No hay en el párrafo una afirmación relativa a la realidad sino una permisión ligada a ciertos requisitos:

1) que se entienda una permisión condicionada al estado “actual” de las disciplinas (ciencia y teología), es decir, a la situación del año 1950. Ello implica que esta misma “no prohibición” está lejos de ser absoluta. Se encuentra ligada a una primera condición;

2) que quede salvado que el alma humana es creada inmediatamente por Dios;

3) que se examinen ambas posturas —“la favorable y la contraria al evolucionismo”— de manera “seria, moderada y templada”. Y cuando dice “evolucionismo”, la HG entiende “la doctrina del evolucionismo, en cuanto busca el origen del cuerpo humanoen una materia viva preexistente”. Eso significa que el papa Pío XII estaba dejando abierta la investigación a este punto, y que no veía que examinar y estudiar este punto fuese ofensivo para con la fe. O que, aún viéndolo que fuese ofensivo, consideró prudente no definir al respecto, por todo lo que hemos dicho recientemente;

4) que todos se sometan —en cuanto a la interpretación auténtica de la fe— al juicio de la Iglesia;

5) que no se traspase la libertad señalada en los puntos a), b), c) y d) como si la evolución del cuerpo “ya estuviese demostrada”.

 

Recordemos las cuatro preguntas iniciales de este capítulo:

  • ¿La Humani Generis admite la teoría de la evolución?
  • ¿La Humani Generis sostiene la evolución del cuerpo del hombre?
  • ¿La Humani Generis no condena la afirmación de que el cuerpo del hombre, no su alma, evoluciona?
  • ¿La Humani Generis se pronuncia sobre la posibilidad de una evolución del cuerpo del hombre, guiada por Dios?

Respondamos a cada una de ellas.

En base a todo lo que venimos diciendo, cabe afirmar que la Humani Generis no puede leerse como: 1) una aceptación de la teoría de la evolución; 2) un sostenimiento de la postura de la evolución respecto del cuerpo humano.

En lo tocante al punto 3), es cierto que Pío XII no condena la afirmación de que “el cuerpo del hombre —no su alma— evoluciona”. No la condena, como no condena tantas otras afirmaciones.

Interpretando rectamente este documento, hay que decir que también sería equivocado tildar de hereje o heterodoxo a quienes afirmasen la evolución del cuerpo, lo cual es una afirmación no condenada que sin embargo podría ser –o no– perfectamente contradictoria con otras verdades (reveladas o racionales). Existen muchas corrientes filosóficas cuyos principios son contrarios a la verdad, pero que no han sido condenadas por la Iglesia[13].

Por último, situándonos en el punto 4), quien afirmase la evolución del cuerpo desde la HG 29 cometerían, como se ve, un grave error de interpretación. Si lo quieren afirmar, deben buscar otras bases.

Asimismo, conviene recordar que no es costumbre de la Iglesia condenar las doctrinas que no contradicen expresa e inmediatamente el dogma. De hecho, la Iglesia no condenó las tesis cartesianas aunque tantos grandes filósofos –como Blas Pascal, Josef Pieper o Etienne Gilson– les dirigieron enérgicas críticas.

La idea de una evolución del cuerpo humano no fue condenada, lo que lleva a puntualizar lo siguiente:

–no es lícito convertir el concepto de no condenado en el concepto de aceptado, ni tampoco en aceptable;

no es lícito convertir el concepto de no condenado en el concepto de inaceptable.

 

Finalmente, el fragmento 29 de la Humani Generis no puede leerse como una afirmación de la evolución del cuerpo, supuestamente guiada por Dios. Pretenderlo comporta un sequitur inadmisible.

¿La Humani Generis se pronuncia sobre la posibilidad de una evolución del cuerpo del hombre, guiada por Dios? No, no se pronuncia.

La Humani Generis insta a examinar y a estudiar ambas posturas: la favorable y la contraria al evolucionismo. Y por evolucionismo se entiende aquella doctrina según la cual el cuerpo humano provino de una materia viva preexistente. Asimismo, se podría pensar que el papa Pío XII no aplicó la fe como “Norma Negativa” por lo que entendemos que es razonable pensar que no consideró “ofensivo ni incompatible con la fe” ninguna de las dos posturas o al menos consideró que no era prudente definir algo al respecto.

 

[1] Cfr. https://www.unav.edu/web/ciencia-razon-y-fe/evolucionismo-y-cristianismo
[2] Cfr. https://www.unav.edu/web/ciencia-razon-y-fe/evolucionismo-y-fe-cristiana
[3] Cfr. Miguel de Asúa. La evolución de la vida en la tierra. Buenos Aires, Logos, 2015, pág. 251. La negrita es nuestra.
[4] Versión extraída de los textos oficiales publicados por el Vaticano en su página web. Recuperado de <http://w2.vatican.va/content/pius-xii/es/encyclicals/documents/hf_p-xii_enc_12081950_humani-generis.html>. Las cursivas son del texto.
[5] En este contexto, una lectura económica significa que no se pretenderá extraer más conclusiones que las estricta y necesariamente deducibles, procurando especialmente no forzar el texto.
[6] Kaempfert, W. El gran misterio de todo: el secreto de la vida…, citado por Alejandro Villareal (24 de septiembre de 2010). Citas de hombres de ciencia sobre la teoría de la evolución de Darwin. [Archivo de video]. [Dos partes]. Recuperado de <https://www.youtube.com/watch?v=pCTZ2b7-cZ0>.
[7] Cfr. <http://www.dissentfromdarwin.org/>.
[8] Cfr. <http://www.dissentfromdarwin.org/about/esp/>. La misma página web se encarga de aclarar: “Las personas que firman la disensión científica sobre el darwinismo deben tener un doctorado en un campo científico como la biología, la química, la matemática, la ingeniería, las ciencias computacionales, o una de las otras ciencias naturales, o deben ser médicos acreditados y desempeñarse como profesores de medicina”.
[9] A Scientific Dissent From Darwinism. (noviembre 2016). Recuperado de <http://www.discovery.org/scripts/viewDB/filesDB-download.php?command=download&id=660>.
[10] Martínez 2007. No estamos de acuerdo con Martínez con la totalidad de lo que afirma en su trabajo, pero utilizamos los datos que él trae a colación, aunque interpretándolos de manera diversa.
[11] Valga la aclaración de que la Iglesia acusó a Galileo en alguna de sus instancias de autoridad, pero no en la máxima. Cfr. El caso Galileo, por el Dr. Raúl Leguizamón en http://elblogdecabildo.blogspot.com.ar/2008/07/cientficas.html
[12] Martínez 2007: nº 2.
[13] Por ejemplo, el idealismo hegeliano. El famoso principio de inmanencia: no hay ser fuera del pensamiento.

 

CONSEGUÍ EL LIBRO VIRTUAL

del Lic. Juan Carlos Monedero sobre Evolucionismo

Conseguilo en Amazon

¡Click aquí!

¿Lo quieres en formato real, tangible?

Sigue leyendo…

¡Datos para conseguir el libro “Neodarwinismo y Evolucionismo Cristiano” del Lic. Juan Carlos Monedero en formato real!

CONSEGUÍ EL LIBRO EN FORMATO FÍSICO

Academia Catena Aurea (Argentina) – Instagram: @academia.catena.aurea

Celular: +54 9 11 5771 8475

http://wa.me/+5491157718475

 

¿No sabes nada del libro “Neodarwinismo y Evolucionismo Cristiano”?

Leete la reseña haciendo click aquí

 

¿Querés leer un fragmento de este libro TOTALMENTE GRATUITO?

Click aquí.

 

OTROS ARTÍCULOS RELACIONADOS

Reseña del libro a cargo del Dr. Carlos Andrés Gómez Rodas (Colombia)

Debate entre el Dr. Oscar Beltrán (católico evolucionista) y el Lic. Juan Carlos Monedero

Defensa de la tesis de Licenciatura de Juan Carlos Monedero (video)

El escarabajo bombardero (o la refutación de la teoría de la evolución) – Réplica al gradualismo de Darwin
La teoría evolucionista y la creación del hombre – La Humani Generis y el evolucionismo

Meinvielle y la economía – Breve artículo del Dr. Héctor Hernandez

Meinvielle y la economía – Breve artículo del Dr. Héctor Hernandez

El título original del artículo es: “La filosofía económica del P. Julio Meinvielle”

Publicado en Revista Gladius N° 37, diciembre 1996

Para leerlo, haga la descarga con un click aquí

 

OTRAS NOTAS RELACIONADAS
Algunas razones para el rechazo del apoyo a Milei por parte de un cristiano iusnaturalista – Dr. Sergio Raúl Castaño
Tucker Carlson y Javier Milei – La lucha contra el aborto, ¿con fundamentos libertarios?
Nadie resiste un achivo – Cuando Milei dijo que Macri era desarrollista – 2016
Milei: adelantar partos para evitar abortos, “humanos de diseño”, traer hijos al mundo es irresponsable si los podés elegir científicamente – Una desconocida entrevista

Entrevista al Lic. Juan Carlos Monedero sobre el verdadero rostro de la nueva derecha liberal

Magisterio de Juan Pablo II contra la venta de órganos

Pecados Económicos. Por Juan Carlos Monedero

Santo Tomás de Aquino y los precios justos – Fragmentos de la Suma Teológica