A propósito del nuevo embajador de EEUU en la Argentina: Peter Lamelas. ¿Neocolonialismo?

A propósito del nuevo embajador de EEUU en la Argentina: Peter Lamelas. ¿Neocolonialismo?

 

Peter Lamelas presta juramento como embajador de EEUU en la Argentina

Declaraciones incendiarias de Peter Lamelas (“vigilar provincias”): se compromete a viajar a cada provincia para mantener a raya a los chinos, a intervenir en el Sistema Judicial Argentino (respecto a CFK) y a apoyar de manera decidida y categórica la Presidencia de Javier Milei en las próximas elecciones.

Lamelas y su declaración sobre Malvinas

Declaración completa (sitio oficial de EEUU) de Peter Lamelas.  Fecha: 22 -07 – 2025. Desgrabación en inglés de sus palabras a partir de minuto 50 y hasta 56:55. Traducción propia de ese fragmento al castellano aquí.

Antecedentes imperialistas de EEUU. El caso de Henry Kissinger.

 

 

Paliza electoral para Milei: razones de la derrota

Paliza electoral para Milei: razones de la derrota

Por Juan Carlos Monedero (h)

La contundente derrota electoral del domingo 7 de septiembre muestra el fracaso de la estrategia de Karina Milei, la responsable del armado electoral que hoy fue derrotado:14 puntos de diferencia respecto de la coalición progresista-peronista, que tuvo en Axel Kicillof su alma mater. Razones mejores y peores se alternan a la hora de explicar la derrota. Enumeremos una lista de ellas, sin pretensión de exhaustividad. Sobre nuestra opinión sobre el Sistema Democrático Liberal, remitimos al interesado a otros artículos al respecto. Por ejemplo este.

  1. El escándalo de los audios de Spagnuolo, aludiendo a supuestas coimas de Karina Milei y de su mano derecha “Lule” Menem;
  2. Periodistas aliados (Jonathan Viale por ejemplo) comienzan a “curarse en salud”, distanciándose progresivamente de una alineación férrea respecto del gobierno;
  3. Se pelearon con un niño autista de 12 años, Ian Moche, y destrataron a su familia y también a él;
  4. Operaron a la vicepresidente Victoria Villarruel a través de expresiones agraviantes del propio Milei y de su militancia cibernética.
  5. Llevaron el salario real (bien medido) a 10 puntos abajo del 2023;
  6. El empleo en sectores como la construcción y la industria se cayó a pedazos;
  7. Expulsaron a sus propios amigos;
  8. El presidente se la pasó haciendo una cantidad hilarante de viajes al exterior;
  9. Ante la vista de todos, se pelearon entre ellos mismos por ofender gratuitamente a la gente (ver tuit del vocero oficioso del gobierno, el “Gordo Dan”, interpelado por Guillermo Francos, Jefe de Gabinete del gobierno) y desgastaron en peleas estúpidas (Lemoine vs Pagano, ambas diputadas que entraron por LLA);
  10. Llenaron las listas de personas de “la casta”;
  11. Perjudicaron gravemente a los jubilados;
  12. Perjudicaron gravemente a los discapacitados al mismo tiempo que, posiblemente, los estafaban;
  13. Despreciaron a los niños del Garrahan (aquí, aquí,
  14. Despreciaron a los médicos del Garrahan;
  15. Echaron como un perro a uno de los primeros de LLA, Ramiro Marra;
  16. Expulsaron a Diana Mondino del gobierno por no habe votado alineada a EE.UU.;
  17. Dejaron todo el armado en manos de punteros iguales que los kirchneristas;
  18. Dejó de lado a Santiago Caputo, el asesor que llevó a Milei a la victoria;
  19. Antagonizó más con el PRO que con peronismo;
  20. Su indiferencia frente a la cuestión provida, una de sus “banderas” electorales en la campaña presidencial. Una razón por la cual muchos (ingenuamente) habían votado LLA. Pero el mileísmo terminó metiendo aborteros en el partido y las listas (más detalles aquí), desligándose de la iniciativa de derogación de la propia diputada de LLA, Bonacci (“no es parte de la agenda del presidente”, hay temas muchísimo “más relevantes” y “más urgentes”), diciendo que derogar el aborto no fue una promesa de campaña, continuando con el financiamiento y entrega de píldoras potencialmente abortivas. Se pelearon con todos y usaron todas las estrategias posibles para aprobar determinadas medidas que querían, pero nada de eso hicieron con el tema aborto.

Como se puede observar, hay mucho de auto-demolicion en esto. Según las versiones que circulan, las expulsiones y despidos tienen un denominador común: no aceptaron arrodillarse ante Karina Milei, la hermana del Presidente y Secretaria General de la Presidencia de la Nación Argentina, a quien el propio Javier Milei llama “El Jefe”. Parece que la desocupación y la indignación de la Nación ante el conjunto de todos estos males (especialmente las versiones, cada vez más fuertes, de los sobornos por parte del oficialismo) dejaron sin respaldo a la gestión libertaria. Esto no significa que la propuesta política de Kicillof sea mejor ni menos mala que la de Milei. Nada más lejos de la opinión de quien escribe esto. Lo que significa es que, otra vez, la Argentina está siendo llevada las falsas disyuntivas ideológicas-políticas-económicas, rebotando como pelota de ping pong entre liberales y libertarios por un lado, y socialdemócratas progresistas populistas por el otro. Por eso mismo, urge un despertar global de la población que entienda que ambas propuestas (la derrotada hoy y la vencedora) son dos caras de la misma moneda. O, si el lector prefiere un lenguaje menos escolástico, el mismo excremento con diferente olor.

 

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El Presidente Milei y la manipulación de las Sagradas Escrituras

El Presidente Milei y la manipulación

de las Sagradas Escrituras

 

Por el Lic. Juan Carlos Monedero (h)

Ha sido noticia cómo el primer mandatario del Poder Ejecutivo de nuestra Argentina, en una reciente conferencia que dio ante miles de personas dentro del templo evangélico más grande de país –en la provincia de Chaco– relanzó su filosofía anarco libertaria, invocó las páginas de la Biblia para defender sus políticas macroeconómicas y llamó a continuar por el camino iniciado desde el 10 de diciembre de 2023, al grito destemplado –una vez más– de Viva la libertad carajo.

Sería demasiado tibio de nuestra parte calificar como “desafortunadas” las expresiones del Presidente Javier Milei. Lo cierto es que merecen adjetivos más enérgicos.

El evento, además, tiene un contexto y unos antecedentes que lo vuelven caricaturesco si no fuera siniestro. Los fundadores de esta “iglesia” son un padre y un hijo cuyo milagro comprobado –uno de los 400 que afirman haber– sería la conversión de cien mil pesos en cien mil dólares con los cuales se construyó dicho templo, denominado Portal del Cielo. Obviemos comentarios sobre la peculiaridad del milagro.

Asimismo, con este acto el Presidente no deja en clara su religión: bautizado y educado católico, luego pasa a adoptar el judaísmo –no olvidemos que, en su primer viaje internacional, fue a darse chichones frente al Muro de los Lamentos– para convertirse ahora en el principal orador de tamaño templo evangélico, invocando las Escrituras del Nuevo Testamento (¿sabrá que los judíos no las consideran inspiradas?) y diciendo “Nuestro Señor Jesucristo…” (¿sabrá que los judíos no lo llaman Señor ni Cristo?). En fin, como diría la conocida letra del tango Cambalache: todos revolcaos en un merengue y en el mismo lodo, todos manoseaos.

La dicción del Presidente no es buena y, por momentos, al oyente le da la impresión de que el discurso no lo redactó él. Como sea que fuese, sus palabras se basan en las páginas de la Sagrada Biblia y es aquí donde el asunto se vuelve más que preocupante. El Presidente clamó: ¡No nos van a doblegar! ¡Nosotros conocemos las Sagradas Escrituras!”. ¿Será realmente así?

El sitio web de la Casa Rosada nos permite acceso a una desgrabación del texto que Javier Milei leyó[1]. En él podemos advertir una constante apelación a las Escrituras, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, además de un constante escarnio del concepto de Justicia Social. La ‘batalla cultural’ de Milei tiene como centro volver abominable la Justicia Social, un concepto propio de la doctrina católica.

Otra línea de la argumentación de Milei consiste en asociar envidia con críticas al capitalismo liberal. Son envidiosos los fracasados que quieren que los ricos paguen impuestos dado que esta es la única manera, para ellos, de hacerse del dinero. De esta suerte, Milei puede decir –como Bruto en Shakespeare– “¿Hay alguien tan envidioso que quiera que los ricos paguen impuestos? Si alguno hay aquí, que hable, pues a él he ofendido”. Sabemos que el Presidente ofende con la misma facilidad con que realiza el movimiento de inspiración y espiración.

El tercer recurso, sofístico de máxima y sesgado de mínima, es envolver a todos los críticos dentro de la enorme bolsa de “la izquierda”. Milei necesita reducir a sus críticos y objetores para incluirlos, de grado o por fuerza, dentro de ese conjunto: son la izquierda. No le interesa matizar (que, cuando quiere, bien puede hacerlo, como ha demostrado en sus innumerables entrevistas). Por eso su discurso no reconoce la existencia de críticos desde sectores antimarxistas (católicos, nacionalistas o incluso peronistas) ni tampoco les reconoce entidad a críticos del mismo riñón liberal. No existen. No conviene que existan. La estrategia comunicacional del Presidente –y los trolls, pagos o no, en esto merecen que les reconozcamos eficacia– necesita de una simplificación que, aunque ofenda la realidad, es útil a los fines políticos.

El siguiente argumento –estamos tentados a decir, más bien, el siguiente anzuelo– lo constituye la promesa de prosperidad. Son sus propias palabras: Por eso es que les digo: despertemos a la fe. Despertemos a la fe, porque eso es lo que nos traerá no solo el cielo, sino la prosperidad, aquí también en la Tierra”. Es clarísimo que Milei utiliza la Palabra de Dios para justificar sus políticas económicas. Esto es muy grave y los católicos deberían ser los primeros en reaccionar. Y es indignante que hable de “prosperidad” mientras el poder adquisitivo de la gente no deja de bajar como consecuencia del aumento de la luz, el gas, el transporte público e incontables bienes y servicios.

El centro del argumento del Presidente hoy libertario –en 2015 era sciolista– es el siguiente: el Estado es la “representación del maligno en la tierra”, esto es, de Satanás. ¿Cómo lo sabe? Porque en los Evangelios (Lc 4, 5) leemos que el demonio tienta a Cristo en el desierto y dice, según Milei, lo siguiente:

 

“Voy a leer la cita: capítulo 4, versículo 5, cuando el Señor Jesucristo está frente a las tres tentaciones que le propone el maligno. En la peor de todas, el maligno le propone que se arrodille frente a él, porque le muestra todos los reinos del mundo —es decir, los Estados, el Estado— y le dice que, si se arrodilla frente a él, le dará el poder sobre todos los Estados del mundo, porque ese poder le fue dado. Es decir, está la confesión propia del maligno: que el Estado es la representación del demonio. Por eso, cada vez que avanza el Estado, hay más pobreza, hay más calamidades, hay miseria”.

 

El gran economista experto en crecimiento económico es ahora gran exégeta experto en San Lucas. Pero, en realidad, el Presidente está haciendo una eiségesis; esto es, forzando la letra de las Sagradas Escrituras para que la Biblia diga lo que a él le conviene que diga. Utiliza las Escrituras para justificar el ajuste, para justificar la intervención del Estado en las paritarias, la suspensión de la obra pública, el ajuste a los jubilados, los sueldos bajos para los médicos del Garrahan. Mostremos en detalle cómo y porqué.

 

La manipulación de Milei

             Desmontemos el argumento del Presidente con artillería católica, lo cual viene muy bien dado que una cantidad no despreciable de fieles católicos lo han votado y lo siguen apoyando. En primer lugar, hay que reproducir íntegramente la cita bíblica para entenderla mejor:

 

Luego el demonio lo llevó a un lugar más alto, le mostró en un instante todos los reinos de la tierra y le dijo: «Te daré todo este poder y esplendor de estos reinos, porque me han sido entregados, y yo los doy a quien quiero. Si tú te postras delante de mí, todo eso te pertenecerá». Pero Jesús le respondió: «Está escrito: “Adorarás al Señor, tu Dios, y a él sólo rendirás culto”».

(Evangelio según San Lucas 4, 5-8)

 

Digamos ante todo, que Nuestro Señor ni confirma ni niega la premisa de fondo de Satanás. Debería tener cuidado Milei de tomar por verdadera la palabra demoníaca teniendo en cuenta que él es “el padre de la mentira”, como bien ha dicho Cristo (Juan 8, 44). Mal hace Milei haciéndose eco del Mentiroso.

Segundo: los reinos del mundo no son los Estados del mundo. El Estado es la nación jurídicamente organizada. La identificación entre “los reinos del mundo” y “los estados del mundo” corre por cuenta exclusiva de Milei quien introduce una idea ajena al texto.

Siempre es bueno –para develar el significado de cualquier página bíblica– apoyarse en la Tradición. Por eso, en Catena Aurea, leemos que Orígenes interpreta el reino de Satanás como el dominio que el diablo tiene sobre aquellos que “son gobernados por la fornicación” o “la avaricia” (curiosamente, un pecado capital en el que nunca repara Javier Milei). En definitiva, la realeza de Satanás se extiende sobre aquellos “gobernados por los vicios”. Así lo interpreta el teólogo Orígenes. Como en muchas cosas que el demonio dice, se trata de una mentira con algo de verdad.

San Jerónimo, por su parte, comenta sobre las palabras del diablo: “El arrogante y soberbio habla de jactancia. No podía darle todos los reinos del mundo, porque muchos santos varones fueron hechos reyes por Dios”. Y de aquí podemos extraer otro argumento: si el Estado, o el poder temporal, fuese algo intrínsecamente perverso (Milei lo llama “la representación del maligno”), ¿cómo podría haber santos varones que fuesen reyes? O bien esos varones son santos pero no reyes. O bien son reyes pero no pueden ser santos.

En efecto, la Iglesia Católica reconoce a San Esteban I de Hungría (975-1038), San Olaf de Noruega (995-1030), San Fernando III (1201-1252), San Luis Rey de Francia (1226-1270), Santa Isabel de Portugal (1271-1336) y Santa Eduvigis de Polonia (1374-1399) destacando en ellos el ejercicio del poder público y de funciones de gobierno. Entendemos que los evangélicos puedan ser engañados, vitorear y responder “Amén” al discurso presidencial. Ahora bien, ¿cómo puede un católico aceptar que estos santos sean los representantes del maligno, aplaudiendo como focas amaestradas el discurso libertario de Milei?

En definitiva, la verdadera enseñanza en torno a esta Tentación de Cristo es clara: adorar solamente a Dios y no caer en la idolatría de ninguna creatura. Por ejemplo, el poder o el dinero. Quizás debería tener esto en cuenta el Primer Mandatario. ¡Milei: basta de doblegarse ante los que sólo tienen poder o dinero!

También aprendemos aquí que las tentaciones del demonio pueden ser derrotadas invocando las Sagradas Escrituras. Respecto de la psicología de la tentación, podemos observar que el Tentador promete una cierta seguridad y dominio a cambio –nada menos– de la infidelidad del hombre para con su Creador.

Asimismo, lo que descubrimos aquí es que el Demonio –en su pretensión simiesca de querer ser como Dios– procura imitarlo y desea que los seres humanos se postren ante él, que lo adoren como cosa sagrada. Nada menos que el fundamento del satanismo.

Finalmente, las Tentaciones a Cristo tienen lugar en el Desierto. En el Desierto, el pueblo de Israel había pecado gravemente. Esto permite observar con claridad el contraste: Nuestro Señor vence al demonio en el mismo lugar donde el pueblo judío es derrotado por Satanás.

 

Conclusión

No pueden ser más falsas y engañosas las palabras del Presidente en el templo evangélico más grande del país. Aunque las luces, la fama y el poder tengan la capacidad de encandilar las mentes y sugestionar los espíritus, lo cierto es que nadie puede tomar en vano la Palabra de Dios impunemente.

Para terminar, la única pregunta que queda por hacerse es al mismo tiempo obvia pero imprescindible. Si acaso fuese verdad que el Estado es la representación del maligno en la tierra, entonces se gatilla el siguiente interrogante: Javier Milei –quien ostenta la máxima jefatura dentro del Estado Argentino–, ¿qué es?

[1] Cfr. https://www.casarosada.gob.ar/slider-principal/51020-palabras-del-presidente-de-la-nacion-javier-milei-en-la-inauguracion-de-la-iglesia-portal-del-cielo-en-chaco

 

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o verdadero con lo falso”

Beda el Venerable

 

Junto al escribano uruguayo BRUNO ACOSTA PASTORE, analizamos en detalle las piezas del discurso del Presidente argentino Javier Milei, en el Foro de Davos (2025). Nuestro objetivo fue realizar un examen político económico cultural, que no peque de obsecuencia para con la figura del Presidente (algo tristemente habitual hoy día) pero donde no falten los reconocimientos legítimos a lo bueno y verdadero que se haya dicho.

Esperamos contar con vuestra presencia del otro lado de la computadora. Exhortamos también a que difunda este material entre los interesados. Muchas gracias.

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Milei y la eliminación de la ley del aborto:

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A escasos días de las elecciones presidenciales, Javier Milei le dice a Chiche Glelbung que el aborto no es un tema para este momento. La entrevista completa aquí.

El fragmento sobre el tema lo pueden escuchar a continuación:

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Algunas razones para el rechazo del apoyo a Milei por parte de un cristiano iusnaturalista – Dr. Sergio Raúl Castaño

ALGUNAS RAZONES PARA EL RECHAZO DEL APOYO A MILEI

POR PARTE DE UN CRISTIANO IUSNATURALISTA

 

Por el Dr. Sergio R. Castaño

 

I)  Para quienes sostienen los principios del orden natural y cristiano:

  • el planteo ideológico liberal de Milei es inaceptable. Ver al Estado (sea entendido como gobierno y administración o como comunidad política) como un mal contradice radicalmente no sólo la DSI (doctrina social de la Iglesia) sino también preceptos primarios de la ley natural.

En esa línea no sorprende, es lógico, que nunca se hable del bien común: no lo hace el candidato, ni está en la plataforma ni en la presentación del programa de gobierno, ni lo hacen -¡nótese!- sus operadores mediáticos, quienes amputan cuidadosamente los “bienes innegociables”, dejando fuera el bien común.

  • Ver al Estado como un mal es negar la politicidad natural, o sea, que la vida política sea valiosa, además de negar el bien común: no en vano el candidato menea la protección de bienes particulares y de “proyectos de vida” individuales como el fin de la acción pública. Y no en vano se burlan de la justicia social -como sea que ésta se entienda- dado que, de cualquier modo que se la entienda, ella siempre excede el esquema contractual-conmutativo del individualismo liberal.
  • Existe el error de creer que esto sería “teoría”, ajena a una política que sería “práctica”. De allí la imputación de “puristas” que se lanza contra los católicos y los iusnaturalistas objetores a Milei.

Pero los principios no son ajenos a la Política: por el contrario, son su fundamento. Los principios, aunque menos próximos a la acción, son, sin embargo, los fines que dirigen la acción.

 

  • Si un candidato dijera que adhiere a la sociedad sin clases y a la consiguiente abolición del Estado (o sea, si fuera marxista), aunque él mismo reconociera que no puede cumplir este programa ideológico en lo inmediato, muchos católicos “de derecha provida” lo denostarían. Verían imposible votarlo, aunque dijese que él no está de acuerdo con el aborto y que va no a “hacer un plebiscito” sino derechamente a derogarlo. Por más que fuese un candidato con sangre nueva, enemigo de “la casta”, etc., etc., la derecha católica lo anatematizaría: ¡comunista! Y tendría razón.

Ahora bien, ¿por qué no ocurre algo análogo ahora? Porque la derecha católica, en buena parte, es liberal. Entonces: por católica y por iusnaturalista debería rechazarlo; pero por liberal lo acepta.

—————–

II)   Vinculando los principios con lo operativo:

  • Las frases provida del candidato sirve para quedar bien con los provida sin costo político y sin consecuencias prácticas, porque el aborto legal ya existe.

Hay que tener en cuenta que, para que una consulta popular tenga carácter vinculante, tiene que ser aprobada en Diputados. Y con los diputados “de la casta” que habrá en el parlamento, eso es todavía más impensable hoy que en 2018 o 2020.

 

  • La plataforma y la presencia de una vicepresidente de la familia militar anunciarían que el candidato promovería a las fuerzas armadas, la seguridad y la defensa del territorio. Ahora, ¿cuál es el compromiso mayor que afecta la integridad soberana del Estado argentino? -Malvinas; pero si los compromisos con los poderes trans e internacionales son presumiblemente tan grandes para éste como para los otros candidatos (Milei integrará el bloque atlantista), entonces será difícil pensar en una política patriótica.

Por otro lado, patria, ¿qué es eso?; la patria es el bien común bajo la formalidad de principio de nuestro ser, dice Sto. Tomás, pero -según el candidato- lo que importan son la vida, la propiedad y la libertad (al igual que para Locke), no la “patria”…

 

¿Lo dicho parece muy “teórico”? No lo crean: ya se han visto las declaraciones de la designada canciller -y del propio candidato- esgrimiendo torpemente la relevancia de la voluntad de la población británica trasplantada en las islas, y relativizando así los derechos argentinos.

  • A tenor del ideario liberal del candidato, que no se cansa de reiterar, se trataría de luchar contra un Estado-administración hipertrofiado. Pero si el fin no es el bien común sino que el criterio rector es la “rentabilidad” a costa del “mal del Estado”, entonces resulta apropiado liquidar un organismo con miles de “empleados”, como el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas (CONICET) -aunque este Consejo haya hecho la diferencia entre la Argentina y TODO el mundo hispánico en las ciencias exactas y en las ciencias humanas. Para aplacar la conciencia de la derecha profamilia y de los ignorantes y resentidos, alcanza con mostrarles un artículo impresentable de un extraviado, minoritario y no representativo de la institución. Y allí tenemos al ejército de “trolls” del candidato, nueva Cámpora, detrás de los recientes dichos del propio candidato, que descalifica e insulta, apoyando tan “noble causa”…

 

  • Último, pero no menor. O mayor, si seguimos pensando en el fin del Derecho, de la comunidad política -y del individuo mismo en el plano natural, como sostiene Sto. Tomás-: Milei viene a “sanear la economía”, dicen él y sus seguidores. Pero la economía -y la Argentina misma- están hipotecadas por una deuda mortífera.

 

Ahora bien, esa deuda:

1) nació con el punto de inflexión de la decadencia argentina, el “proceso” militar; del “proceso”, Cavallo fue su presidente del BCRA, en tiempos de la estatización de la deuda privada;

2) esa deuda tuvo un crecimiento exponencial bajo el menemato, cuyos ministros y presidente del Central fueron Cavallo y Roque Fernández.

Pues bien: ¿quiénes se conocen ya como operadores y asesores del candidato Milei para su posible gobierno? El equipo de Menem y Cavallo, empezando por Fernández.

Tal la renovación económica que espera a la Argentina -a una Argentina que hoy es el esqueleto de lo que era cuando el menemato tanto ayudó a quebrarla.

O SEA, DE NUEVO, NADA: MALO Y CONOCIDO.

 

III) Que un cristiano, y un iusnaturalista, y un patriota, tenga en cuenta estos puntos I y II a la hora de cooperar formalmente con el acceso al poder del candidato Milei. Porque no otra cosa es votarlo o defenderlo fervorosamente.

¿Los otros son mejores? -No. Pero él es lo suficientemente malo como para no ser apoyado: es otro mal.


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Mis “cuatro sílabas” de reconocimientos a Nicolás Márquez y Agustín Laje – Respuesta a la desinformación de Cristian R. Iturralde

Mis “cuatro sílabas” de reconocimientos

a Nicolás Márquez y a Agustín Laje

Respuesta a la desinformación de Cristian R. Iturralde sobre mi trabajo intelectual y político

 

Recientemente, Cristian Rodrigo Iturralde me ha acusado de cometer injusticia contra la persona de Nicolás Márquez y Agustín Laje al responder a las preguntas en el contexto de una entrevista que me hizo ÑTV España en septiembre de 2022 –en ese entonces, este medio digital se denominaba el Correo de España– en la persona del prof. Carlos Quequesana, de Perú. La entrevista se puede leer aquí[1].

Se me preguntó por la Nueva Derecha Liberal, la candidatura presidencial de Javier Milei, la influencia de Emanuel Danann, Nicolás Márquez y Agustín Laje en el mundo católico, entre otros temas. Dice textualmente Cristian[2]:

“Repasemos, por caso, dos elementos prevalentes en su discurso (se refiere a mí, JCM) que será sencillo advertir. El primero remite a un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener; resaltando las diferencias o mismo manipulando o tergiversando hechos, intenciones y declaraciones. La maniobra queda expuesta al observar el espacio que ocupa para desarrollar los aspectos positivos y negativos de los “encausados”: a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición. En Argentina, llamamos a esto ser ‘mala leche’”.

Este artículo de Cristian fue reproducido por el propio Nicolás Márquez en su blog y difundido ampliamente a través de las redes sociales. Puesto que la injusticia puede llegar a ser un grave pecado, no es poca cosa de lo que se me acusa. Ahora bien, con la complicidad del lector inteligente, propongo observar detenidamente  el siguiente cuadro. Juzgue cada quien y saque sus propias conclusiones:

Desinformación de Cristian R. Iturralde sobre mi trabajo  Realidad de la entrevista
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. –Entrevistador: Juan Carlos, ¿por qué Javier Milei, Agustín Laje, Nicolás Márquez y Emanuel Dannan influyen tanto con su planteo de “Somos la Nueva Derecha”?

JCM: Creo que las causas que explican su difusión son varias. En primer lugar, una de ellas es su capacidad de mantener polémicas orales. (…) Otra causa de este impacto es, sin dudas, un trabajo muy bien aceitado en las redes sociales: se nota la presencia de diferentes community managers detrás, diseñadores, promotores, etc.

(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. JCM: Te decía que conviene evitar los juicios simplistas. También juzgo erróneo reducir todo a “Fulano es Liberal” y ya, punto final, porque hay estrategias, conductas y tácticas que ellos aplican y que en sí mismas son legítimas. No todas, por supuesto, pero muchas se pueden imitar.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. Y también hay datos que ellos difunden y que son perfectamente utilizables.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. Las actitudes de confrontación –no me refiero a sus bravuconadas– me parecen bien: no piden perdón por existir, mientras que durante años los católicos fuimos programados para “meter la cola entre las patas”.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. También me parece bien insistir en que hay una batalla cultural y sostener –como ha dicho Márquez– que “cada libro, cada entrevista, es una instancia de combate”.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. Celebro que haya una crítica sistemática a la ideología de género, el feminismo, las guerrillas marxistas y al comunismo.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. JCM: …es un tema sumamente complejo donde lo más fácil es caer en juicios simplistas.

 

–Entrevistador: ¿Por qué es un tema complejo? ¿A qué se refiere con juicios simplistas?

 

JCM: Porque aquí no estamos ante la denuncia de personas sin ningún elemento positivo. Antes bien, estamos ante una serie de comunicadores que –al menos exteriormente– utilizan gran parte de argumentos propios de nuestro campo, y cuestionan algunas ideas contrarias al orden natural y al catolicismo.

Por eso ruego discriminar: claro que, en principio, es bueno que se denuncie al comunismo, al marxismo cultural, a la nueva izquierda, al aborto, a la ideología de género…
Claro que es bueno denunciar al comunista Salvador Allende.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. Me parece conveniente hablar de Luces y sombras de estos referentes liberales en Hispanoamérica.
EntrevistadorEn particular y en detalle, ¿qué nos puede decir de la actividad pública de Agustín Laje?

 

JCM–Entiendo que su actividad pública a gran escala comenzó con “El Libro Negro de la Nueva Izquierda”. Luego su popularidad explotó en las RRSS, junto con Márquez, y comenzó a viajar por toda Hispanoamérica dictando charlas, conferencias y participando en numerosos debates. No hay duda de que tiene capacidad para llevar a la contradicción a los progresistas, que domina el tema de la ideología de género y el aborto, y que maneja conocimientos de Política. Mantiene el control en los debates y esto, como en el caso de Milei, supone un duro entrenamiento.

(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. Márquez recibió la influencia del Dr. Mario Caponnetto, alumno de Jordán Bruno Genta. Genta fue una figura del Nacionalismo Católico argentino, asesinado por la guerrilla marxista en 1974 (…) Genta era un intelectual contrarrevolucionario y mucho de lo bueno que dice Márquez supongo le viene de allí.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. Posteriormente, siendo todavía muy joven, la revista Cabildo –a cargo de otro discípulo de Genta, el Dr. Antonio Caponnetto– le publicó (a Nicolás Márquez) varios artículos. Escribió varios libros y siempre ha denunciado abiertamente las mentiras de la izquierda en la historia argentina.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. Pero luego Márquez empezó a subrayar cada vez más sus posiciones de derecha liberal, con lo que se produjo mayor distancia, aunque durante un tiempo (bueno es reconocerlo) siguió publicando artículos de personas vinculadas a ese ámbito.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. En ese sentido, nobleza obliga, Nicolás Márquez publicó 3 o 4 artículos míos desde su blog, y varios artículos también de los hermanos Caponnetto, entre otros. En su libro de co-autoría con Laje (“El Libro Negro de la Nueva Izquierda”), cita específicamente un trabajo titulado “Lenguaje, Ideología y Poder”, que fue mi primer libro.
…están haciendo el trabajo que los obispos católicos deberían hacer y –salvo excepciones– no hacen.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. todo lo bueno que puedan decir o hayan dicho ellos, lo dicen otros desde campos inequívocamente católicos.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. ­-Entrevistador: ¿Cuál es su mayor deseo para con estos referentes liberales?

 

JCM: La conversión. Deseo que pongan todos sus talentos al servicio de la Verdad Completa.

Estoy convencido, después de años de ver videos, leer, escuchar a la gente que los sigue, etc., que ellos son un foco enorme de confusión, salvado el bien que muchas veces producen.

 

 

 

En conclusión, quizás hay gente que tiene un ego tan grande que no soporta ninguna crítica y solamente pueden rodearse de aduladores.

 

[1] Cfr. https://jcmonedero.com/la-nueva-derecha-liberal/

[2] Cfr. http://debatime.com.ar/la-estupidez-al-servicio-del-progresismo-respuesta-a-los-dichos-de-juan-carlos-monedero-h-sobre-nicolas-marquez-y-agustin-laje/

Santo Tomás de Aquino y los precios justos – Fragmentos de la Suma Teológica

Santo Tomás de Aquino y los precios justos

Fragmentos de la Suma Teológica

 

Resumen

  • Utilizar el fraude para vender algo en más del precio justo es pecado.
  • Sin utilizar el fraude, los intercambios comerciales no deben perjudicar a uno más que a otro.
  • Vender o comprar una cosa más barata de lo que vale puede ser injusto.
  • La compraventa puede resultar, lícita aunque accidentalmente, en utilidad de una parte y en detrimento de otra.
  • El perjuicio que uno sufre al desprenderse de algo se puede cobrar.
  • Es honrado quien, al obtener un gran provecho en un intercambio comercial, agrega al vendedor algo más del precio convenido.
  • Es ilícita la compraventa que no observa la justicia.
  • El que recibió más queda obligado a resarcir al perjudicado si este perjuicio fue notable.
  • El precio justo no está determinado siempre con exactitud.
  • Dado que el precio justo suele ser una estimación, un aumento o disminución ligera no destruye la justicia.
  • Querer comprar barato y vender caro puede constituir un vicio (San Agustín)
  • Vender algo defectuoso y ocultarlo es un fraude.
  • Vender a sabiendas menos de lo que se compró constituye un fraude.
  • Vender conscientemente algo de mala calidad como si fuese óptimo es un fraude.
  • El comprador también puede comprar injustamente si, sabiendo, paga algo por menos de lo que vale.
  • No siempre el vendedor está obligado a manifestar los defectos de una cosa.

 

Suma Teológica II-II, cuestión 77

 

Artículo 1: ¿Puede alguien, lícitamente, vender una cosa

más cara de lo que vale?

 

Objeciones por las que parece que alguien puede lícitamente vender una cosa más cara de lo que vale:

 

  1. En las transacciones de la vida humana, lo justo se determina por las leyes civiles, y, según éstas, es lícito al vendedor y comprador engañarse recíprocamente, lo cual acontece en la medida en que el vendedor vende su mercancía más cara de lo que vale o, por el contrario, el comprador la adquiere por menos de su valor. Luego es lícito que alguien venda una cosa más cara de lo que vale.
  1. Lo que es común a todos parece ser lo natural, y no es pecado. Ahora bien: según refiere Agustín, en XIII De Trin., fue aceptada por todos aquella frase de un cómico: Queréis comprar barato y vender caro.Y hay también resonancia de ello en el texto de Prov 20,14: Malo, malo es esto, exclama todo comprador, y cuando se marcha se felicita. Luego es lícito vender una cosa más cara y comprarla más barata de lo que vale.
  1. No parece ser ilícito si se realiza por contrato lo que ya se tiene obligación de hacer por deber de honestidad. Mas, según el Filósofo en VIII Ethic., en la amistad fundada en la utilidad debe otorgarse una compensación, según la utilidad que obtuvo el que recibió el beneficio; utilidad que sobrepasa algunas veces el valor de la cosa dada, como sucede cuando uno necesita grandemente un objeto, ya para evitar un peligro, ya para conseguir algún provecho. Luego está permitido en un contrato de compraventa entregar algo a mayor precio de su valor real.

 

Contra esto: está Mt 7,12, que dice: Todo lo que queráis que los hombres hagan con vosotros, hacedlo también vosotros con ellos. Pero nadie quiere que se le venda una cosa más cara de lo que vale. Luego nadie debe vender a otro una cosa a mayor precio de su valor.

Respondo: utilizar el fraude para vender algo en más del precio justo es absolutamente un pecado, por cuanto se engaña al prójimo en perjuicio suyo; de ahí que también Tulio, en el libro De offic., diga que toda mentira debe excluirse de los contratos; no ha de poner el vendedor un postor que eleve el precio, ni el comprador otra persona que puje en contra de su oferta.

Pero si se excluye el fraude, entonces podemos considerar la compraventa bajo un doble concepto: primero, en sí misma; en este sentido, la compraventa parece haber sido instituida en interés común de ambas partes, es decir, mientras que cada uno de los contratantes tenga necesidad de la cosa del otro, como claramente expone el Filósofo en I Polit.

Mas lo que se ha establecido para utilidad común no debe redundar más en perjuicio de uno que del otro otorgante, por lo cual debe constituirse entre ellos un contrato basado en la igualdad de la cosa.

Ahora bien: el valor de las cosas que están destinadas al uso del hombre se mide por el precio a ellas asignado, para lo cual se ha inventado la moneda, como se dice en V Ethic. Por consiguiente, si el precio excede al valor de la cosa, o, por lo contrario, la cosa excede en valor al precio, desaparecerá la igualdad de justicia. Por tanto, vender una cosa más cara o comprarla más barata de lo que realmente vale es en sí injusto e ilícito.

En un segundo aspecto, podemos tratar de la compraventa en cuanto accidentalmente redunda en utilidad de una de las partes y en detrimento de la otra; por ejemplo, cuando alguien tiene gran necesidad de poseer una cosa y otro sufre perjuicio si se desprende de ella. En este caso, el precio justo debe determinarse de modo que no sólo atienda a la cosa vendida, sino al quebranto que ocasiona al vendedor por deshacerse de ella. Y así podrá lícitamente venderse una cosa en más de lo que vale en sí, aunque no se venda en más del valor que tiene para el poseedor de la misma.

Pero si el comprador obtiene gran provecho de la cosa que ha recibido de otro, y éste, que vende, no sufre daño al desprenderse de ella, no debe ser vendida en más de lo que vale, porque, en este caso, la utilidad, que crece para el comprador, no proviene del vendedor, sino de la propia condición del comprador, y nadie debe cobrar a otro lo que no le pertenece, aunque sí puede cobrarle el perjuicio que sufre.

No obstante, el que obtiene gran provecho de un objeto que ha sido adquirido de otro puede, espontáneamente, dar al vendedor algo más del precio convenido, lo cual es un signo de honradez.

 

A las objeciones:

  1. Como se ha expuesto (1-2 q.96 a.2), la ley humana se da al pueblo en el que existen muchos miembros carentes de virtud y no ha sido instituida solamente para los virtuosos. Por eso, la ley humana no puede prohibir todo lo que es contrario a la virtud, sino que es suficiente que prohíba lo que destruya la convivencia social; mas las demás cosas las tiene como lícitas, no porque las apruebe, sino porque no las castiga. Con arreglo a esto, tiene por lícito, al no imponer por ello un castigo, que el vendedor, sin incurrir en fraude, venda una cosa en más de lo que vale o que el comprador la adquiera por menos de su valor, a no ser que la diferencia resulte excesiva; porque, en este caso, aun la ley humana obliga a la restitución, por ejemplo, si uno de los contratantes ha sido engañado en más de la mitad del precio justo.

Pero la ley divina no deja impune nada que sea contrario a la virtud. De ahí que, según la ley divina, se considere ilícito si en la compraventa no se observa la igualdad de la justicia. Y queda obligado el que recibió más a resarcir al que ha sido perjudicado si el perjuicio fuera notable. Añado esto porque el justo precio de las cosas a veces no está exactamente determinado, sino que más bien se fija por medio de cierta estimación aproximada, de suerte que un ligero aumento o disminución del mismo no parece destruir la igualdad de la justicia.

2., como dice Agustín allí mismo: Aquel cómico, al examinarse a sí mismo, o al observar a los demás, creyó que era un sentimiento común a todo el mundo querer comprar barato y vender caro. Pero, puesto que, ciertamente, esto es un vicio, cada cual puede alcanzar la virtud de la justicia que le permita resistir y vencer al mismo. Y cita el ejemplo de un hombre que pudo comprar en un precio módico cierto libro a un mercader por ignorancia de éste, y, sin embargo, le pagó el justo precio. Por tanto, es evidente que aquel deseo generalizado no es un deseo natural, sino vicioso, y, de este modo, es común al gran número de aquellos que caminan por la ancha vía de los vicios.

  1. En la justicia conmutativa se considera principalmente la igualdad de la cosa; en cambio, en la amistad útil se tiene en cuenta la igualdad de las utilidades respectivas, y, por tanto, la compensación debe establecerse en relación con la utilidad percibida, mientras que en la compra se fijará según la igualdad de la cosa vendida.

 

Artículo 2: La venta, ¿se vuelve injusta e ilícita

por defecto de la cosa vendida?

 

Objeciones por las que parece que la venta no se vuelve injusta e ilícita por defecto de la cosa vendida:

  1. En una cosa debe apreciarse más la sustancia específica de la misma que todo el resto. Ahora bien: por un defecto en la sustancia específica de la cosa no parece hacerse ilícita su venta; tal ocurre, por ejemplo, si alguien vende plata u oro fabricado por los alquimistas en concepto de verdadero, que pudieran servir a todos los usos del hombre en que la plata y el oro sean necesarios, como en los vasos y otros objetos de igual clase. Luego mucho menos será ilícita la venta si existiese defecto de otra índole.
  1. Si el defecto que la cosa tiene se refiere a la cantidad de ésta, parece quebrantarse en grado sumo la justicia, que consiste en la igualdad. Ahora bien: la cantidad se conoce por medio de medida; mas las medidas de las cosas que llegan al uso de los hombres no son fijas, sino que en un país son mayores y en otros menores, según señala el Filósofo en V Ethic.Luego no es posible evitar este defecto de cantidad por parte de la cosa vendida; y, por consiguiente, parece que la venta no resulta ilícita por tal circunstancia.
  1. Hay además un defecto en la cosa vendida si le falta la calidad requerida. Mas para apreciar la calidad de la cosa se requiere gran ciencia, de la que carece la mayor parte de los vendedores. Luego no se vuelve ilícita la venta a causa de un defecto que tenga la cosa.

 

Contra esto: está Ambrosio, en el libro De offic., que dice: Es regla evidente de justicia que no debe el hombre de bien apartarse de la verdad, ni causar a nadie un daño injusto, ni incurrir jamás en dolo sobre su mercancía.

Respondo: Acerca de un objeto que se halla en venta se pueden considerar tres clases de defectos: el primero se refiere a la naturaleza del objeto; y si el vendedor conoce este defecto de la cosa que vende, comete fraude en la venta, y ésta, por esa misma razón, se vuelve ilícita. Esto es lo que se achacaba a ciertos hombres en Is 1,22: Tu plata se ha transformado en escoria; tu vino ha sido mezclado con agua; porque lo que está mezclado padece un defecto respecto a la especie.

El segundo defecto refiérese a la cantidad, que se conoce por medio de las medidas; y así, si alguien, a sabiendas, emplea una medida deficiente al realizar la venta, comete fraude y la venta es ilícita; por lo que prescribe Dt 25,1314: No tendrás en tu saco diversas pesas, una mayor y otra menor; ni habrá en tu casa un modio mayor y otro menor. Y después añade (v.16): Porque el Señor abomina al que hace tales cosas y aborrece toda injusticia.

El tercer defecto atañe a la calidad; por ejemplo, si es vendido como sano un animal enfermo; y si alguien hace esto conscientemente, comete fraude en la venta y, por tanto, ésta resulta ilícita.

En todos estos casos no sólo se peca realizando una venta injusta, sino que además se está obligado a la restitución. Pero si el vendedor ignora la existencia de alguno de los antedichos defectos en la cosa vendida, no incurre en pecado; porque sólo materialmente comete una injusticia, pero su acción en sí no es injusta, como en otro lugar hemos visto (q.59 a.2). Mas cuando tenga conocimiento de ello está obligado a recompensar al comprador.

Todo lo dicho sobre el vendedor debe aplicarse también al comprador. En efecto, a veces ocurre que el vendedor cree que su cosa, en cuanto a su especie, es menos valiosa de lo que realmente es; como si, por ejemplo, alguien vende oro por oropel: el comprador en este caso, si se da cuenta, compra injustamente y está obligado a la restitución. Y la misma argumentación vale para los defectos de calidad y de cantidad.

A las objeciones:

  1. El oro y la plata no sólo son caros por la utilidad de los vasos que con ellos se fabrican o de otros empleos a que se destinan, sino también por la excelencia y pureza de su propia sustancia. Por consiguiente, si el oro o la plata fabricados por los alquimistas no tienen verdadera sustancia de oro y plata, es fraudulenta e injusta la venta, y esto, sobre todo, porque hay algunos empleos útiles a que sirven el oro y la plata verdaderos, por sus propiedades naturales, y en los que no puede usarse el oro falsificado por los alquimistas; así, por ejemplo, la propiedad de regocijar y la de servir de medicina contra ciertas enfermedades. Además, el oro natural puede emplearse más frecuentemente en las operaciones humanas y conserva durante más tiempo su pureza que el oro falsificado. Pero si la alquimia llegase a fabricar oro verdadero, no sería ilícito venderlo como tal; porque nada impide que el arte se sirva de algunas causas naturales para producir efectos naturales y verdaderos, como lo advierte Agustín, en III De Trin., a propósito de las cosas que se hacen por arte diabólico.
  1. Es necesario que las medidas aplicables a las cosas objeto de comercio sean diversas en los distintos lugares por la diferencia de abundancia o escasez de dichas cosas, puesto que donde abundan más es costumbre que las medidas sean mayores. Sin embargo, en cada región compete a los jefes de la ciudad determinar cuáles son las medidas justas de las cosas vendibles, atendidas las condiciones de los lugares y de las cosas mismas. Por consiguiente, no es lícito prescindir de estas medidas instituidas por la autoridad pública o la costumbre.
  2. Según dice Agustín en IX De civ. Dei, el precio de las cosas objeto de comercio no se determina según la jerarquía de su naturaleza, puesto que algunas veces se vende más caro un caballo que un esclavo, sino según la utilidad que los hombres tienen de ellas. Por consiguiente, no es menester que el vendedor o comprador conozcan las cualidades ocultas de la cosa vendida, sino solamente aquellas por las que se vuelven aptas para los usos humanos; por ejemplo, el que un caballo sea fuerte y corra bien; y de igual suerte en las demás. Estas cualidades, no obstante, pueden ser fácilmente conocidas por el comprador y el vendedor.

 

Artículo 3: El vendedor, ¿está obligado a manifestar

los defectos de la cosa vendida?

 

Objeciones por las que parece que el vendedor no está obligado a manifestar los defectos de la cosa vendida:

  1. Al no forzar el vendedor al comprador a realizar la adquisición, parece que somete a su juicio la cosa que le vende. Mas a la misma persona pertenece la valoración y el conocimiento de la cosa. Luego no parece que se deba culpar al vendedor si el comprador se engaña en su apreciación, realizando la compra precipitadamente y sin hacer una cuidadosa investigación sobre las condiciones de la mercancía.
  1. Parece estúpido que una persona realice algo que impida su pro-pia operación. Ahora bien: si indica los defectos de la cosa que ha de ser vendida, impide su venta; como también Tulio, en el libro De offic., pone en boca de un personaje que introduce en escena: ¿Hay algo más absurdo que hacer anunciar por un pregón público: Vendo una casa pestilente? Luego el vendedor no está obligado a manifestar los defectos de la cosa vendida.
  1. Es más necesario al hombre conocer el camino de la virtud que conocer los defectos de las cosas que se venden. Ahora bien: el hombre no está obligado a dar a todo el mundo consejo y decirle la verdad sobre lo concerniente a la virtud, aunque a nadie debe decir falsedad. Luego mucho menos está obligado el vendedor a manifestar los defectos de la mercancía, dando así como un consejo al comprador.
  1. Si alguien está obligado a revelar los defectos de la cosa que vende, no es sino para que disminuya su precio. Pero a veces también la cosa disminuiría de precio, incluso sin defecto de la cosa vendida, por algún otro motivo; por ejemplo, si el vendedor, al llevar trigo a un lugar donde hay mucha carestía de él, sabe que en su seguimiento llegan otros con más mercancías, lo que, si fuera conocido por los compradores, darían al vendedor un precio más bajo. Ahora bien: no es oportuno, según parece, que el vendedor tenga que manifestarles tales circunstancias. Luego, por igual razón, tampoco ha de manifestar los defectos de la cosa vendida.

 

Contra esto: está Ambrosio, en III De offic., que dice: En los contratos está ordenado que se manifiesten los defectos de las cosas que se venden, y si el vendedor no lo hace, aunque la mercancía pasare al dominio del comprador, el contrato será anulado como fraudulento.

Respondo: Siempre es ilícito poner a alguien en ocasión de peligro o de daño, aunque no sea preciso que un hombre preste siempre a otro auxilio o consejo para conseguir un fin cualquiera, sino que esto solamente es necesario en algún caso determinado; por ejemplo, cuando uno está puesto al cuidado de una persona o cuando alguien no puede ser socorrido por otro.

Mas el vendedor que ofrece una cosa en venta pone al comprador, por esto mismo, en ocasión de daño o peligro si, por ofrecerle una cosa defectuosa, a causa de sus defectos, puede acarrearle perjuicio o riesgo.

Hay perjuicio, en efecto, si por tal defecto la mercancía que se saca a la venta resulta de menor valor, pero el vendedor nada rebaja de su precio en atención al defecto. Hay riesgo, sin embargo, si, a causa de aquel defecto, el uso de la cosa se vuelve difícil o nocivo; por ejemplo, si uno vende a otro un caballo cojo por un caballo corredor, o una casa ruinosa por una sólida, o alimento podrido o envenenado por alimento bueno. Por consiguiente, si tales defectos están ocultos y el vendedor no los revela, será ilícita y fraudulenta la venta, y el vendedor estará obligado a reparar el daño.

Pero, si el defecto es manifiesto, como, por ejemplo, cuando se trata de un caballo tuerto o cuando el uso de la cosa, aunque no convenga al vendedor, pueda ser conveniente a otros, y si, por otra parte, el vendedor hace una rebaja en el precio en proporción al defecto, no está obligado a manifestar el defecto de la cosa, porque tal vez el comprador querría que por tal defecto le hiciese una rebaja mayor de la que debería hacerse. De ahí que el vendedor pueda lícitamente velar por su interés callando el defecto de la cosa.

 

A las objeciones:

  1. No puede formarse juicio sino de una cosa conocida, puesto que, como observa el Filósofo en Ethic.cada uno juzga según lo que conoce. Por consiguiente, si los defectos de una cosa puesta en venta están ocultos, salvo que los manifieste el vendedor, no se puede formar suficientemente un juicio exacto el comprador sobre ella. Ocurriría lo contrario si los defectos son manifiestos.
  2. No es menester que se haga publicar por un pregón el defecto de la cosa que se pone en venta; porque si así se publicasen los defectos, se alejaría a los compradores, mientras que quedarían ignorantes de las otras cualidades de la cosa por la que ésta es buena y útil. Debe, en cambio, manifestarse el defecto individualmente a cada persona que se acerque a comprarla, la cual podrá comparar así simultáneamente todas las condiciones del objeto unas con otras, las buenas y las malas. Nada impide, en efecto, que una cosa defectuosa para un fin determinado sea útil para otros muchos.

3., aunque es cierto que el hombre no está obligado a decir a todo el mundo la verdad sobre lo concerniente a la práctica de las virtudes, sin embargo está obligado a decírsela en el caso de que, por un acto suyo, amenace a otra persona un peligro en detrimento de su virtud si no le revelara la verdad; y esto es lo que ocurre en el caso propuesto.

  1. El defecto de una cosa hace que ésta sea de menor valor en el presente del que aparenta. Pero, en el caso recogido en la objeción, sólo para más adelante se espera que el trigo tenga menor valor por la llegada de muchos negociantes, que es ignorada por los compradores; de ahí se sigue que el vendedor que vende una cosa según el precio corriente no parece quebrantar la justicia al no manifestar lo que va a suceder después. Sin embargo, si lo expusiera o rebajase su precio, practicaría una virtud más perfecta, aunque a esto no parece estar obligado por deber de justicia.

 

Artículo 4: ¿Es lícito en el comercio vender algo

más caro de lo que se compró?

 

Objeciones por las que parece que no es lícito en el comercio vender algo más caro de lo que se compró:

  1. Dice el Crisóstomo, sobre Mt 21,12, que el que adquiere una cosa para obtener un lucro, revendiéndola tal cual es y sin modificación, es uno de aquellos mercaderes que fueron arrojados del templo de Dios.Igualmente, Casiodoro, comentando el texto del Sal 70,15: Porque no conozco el arte de escribir, o según otro texto: El ejercicio del comercio, escribe: ¿En qué consiste el comercio sino en comprar barato con intención de vender más caro? Y añade: El Señor arrojó fuera del templo a tales mercaderes. Pero nadie es expulsado del templo sino a causa de algún pecado. Luego tal género de comercio es pecado.
  1. Es contrario a la justicia el que alguien venda una cosa más cara de lo que vale o la compre más barata, como hemos probados antes (a.1). Pero la persona que en el comercio vende un objeto más caro de lo que lo compró, necesariamente o lo ha comprado más barato de lo que vale o lo ha vendido más caro. Luego esto no puede hacerse sin cometer pecado.
  1. Dice Jerónimo: Huye como de la peste del clérigo traficante que de pobre se hace rico y de plebeyo noble.Ahora bien: parece que no estaría prohibido a los clérigos el ejercicio del comercio si no fuera pecado. Luego, en el comercio, comprar una cosa a menor precio y venderla más cara es pecado.

 

Contra esto: está Agustín, que con ocasión de aquel texto del Sal 70,15: Porque no conocí el arte de escribir, dice: El comerciante ávido de ganancia blasfema cuando pierde; miente y perjura sobre el precio de sus mercancías. Ahora bien: éstos son vicios del hombre y no de su arte, que puede practicarse sin ellos. Luego el comerciar no es en sí ilícito.

Respondo: Es propio de los comerciantes dedicarse a los cambios de las cosas; y como observa el Filósofo en I Pol., tales cambios son de dos especies: una, como natural y necesaria, es decir, por la cual se hace el trueque de cosa por cosa o de cosas por dinero para satisfacer las necesidades de la vida; tal clase de cambio no pertenece propiamente a los comerciantes, sino más bien a los cabezas de familia o a los jefes de la ciudad, que tienen que proveer a su casa o a la ciudad de las cosas necesarias para la vida; la segunda especie de cambio es la de dinero por dinero o cualquier objeto por dinero, no para proveer las necesidades de la vida, sino para obtener algún lucro; y este género de negociación parece pertenecer, propiamente hablando, al que corresponde a los comerciantes. Mas, según el Filósofo, la primera especie de cambio es laudable, porque responde a la necesidad natural; mas la segunda es con justicia vituperada, ya que por su misma naturaleza fomenta el afán de lucro, que no conoce límites, sino que tiende al infinito. De ahí que el comercio, considerado en sí mismo, encierre cierta torpeza, porque no tiende por su naturaleza a un fin honesto y necesario.

No obstante, el lucro, que es el fin del comercio, aunque en su esencia no entrañe algún elemento honesto o necesario, tampoco implica por esencia nada vicioso o contrario a la virtud. Por consiguiente, nada impide que ese lucro sea ordenado a un fin necesario o incluso honesto, y entonces la negociación se volverá lícita. Así ocurre cuando un hombre destina el moderado lucro que adquiere mediante el comercio al sustento de la familia o también a socorrer a los necesitados, o cuando alguien se dedica al comercio para servir al interés público, para que no falten a la vida de la patria las cosas necesarias, pues entonces no busca el lucro como un fin, sino remuneración de su trabajo.

A las objeciones:

  1. El texto del Crisóstomo debe entenderse referido al comerciante en cuanto que hace del lucro su último fin, lo que aparece sobre todo cuando alguien vende más caro un objeto que no ha sido modificado; pues si lo vendiere a mayor precio después de haberlo mejorado, parece que recibe el precio de su trabajo, a pesar de que puede proponerse lícitamente el lucro mismo, no como fin último, sino en orden a otro fin necesario u honesto, como antes se ha dicho (en la sol.).
  2. No es negociante todo el que vende una cosa más cara de lo que la compró, sino sólo el que la compra con el fin de venderla más cara. En efecto, si una persona compra una cosa no para venderla, sino para conservarla, y después, por algún motivo, quiere venderla, no hay comercio, aunque la venda a mayor precio. Esto puede hacerlo lícitamente, ya porque hubiera mejorado la cosa en algo, ya porque el precio de ésta haya variado según la diferencia de lugar o de tiempo, ya por el peligro al que se expone al trasladarla de un lugar a otro o al hacer que sea transportada. En estos supuestos, ni la compra ni la venta son injustas.
  3. Los clérigos no sólo deben abstenerse de realizar cosas que son malas en sí mismas, sino también las que implican una apariencia de mal; y esto realmente ocurre con el ejercicio del comercio, ya porque se encamina a un lucro terrenal que los clérigos deben despreciar, ya también por los frecuentes vicios de los negocios, puesto que, como se dice en Eclo 26,28, difícilmente se libra el mercader de los pecados de la lengua.Hay, además, otra causa, y es que el comercio ata demasiado el espíritu a las cosas temporales y, por consiguiente, lo retrae de las espirituales; por eso se lee en 2 Cor 2,4: Nadie que milite en el servicio de Dios debe embarazarse con los negocios del siglo. Sin embargo, es lícito a los clérigos realizar, con actos de compra o de venta (cf. la sol.), aquella primera especie de cambio que se ordena a satisfacer las necesidades de la vida.

Milei: adelantar partos para evitar abortos, “humanos de diseño”, traer hijos al mundo es irresponsable si los podés elegir científicamente – Una desconocida entrevista

ENTREVISTADOR- … porque viste que la izquierda, a veces, toma algunas banderas que me imagino que pueden ser tranquilamente libertarias. Por ejemplo, el aborto.

MILEI- Bueno, ahí hay una discusión ehhhhh entre los libertarios. Porque están los que son provida y los que no. O sea. Por ejemplo, yo soy provida. ¿Sí? Pero hay otros que no. Yo creo en el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, con lo cual, asesinar al ser que está ahí adentro, no tenes derecho.

ENTREVISTADOR: Mmm.

– Hay una conferencia de Walter Bluck, que es otro anarcocapitalista -que fue alumno de Gary Becker- y él lo que muestra (que es muy interesante) es que hay formas, digamos… Ok. Una mujer tiene 9 meses de embarazo. Pero hay cada vez técnicas más avanzadas, ¿sí? para que vos puedas tener el hijo antes. Entonces, eso va a permitir -digamos-, por ejemplo, que lo tengas menos tiempo. Pero además, en la sociedad moderna que se viene, donde vos vas a poder tener hijos “de diseño”, humanos “de diseño”, de hecho, va a ser una irresponsabilidad tener hijos de la forma que los traemos hoy al mundo. ¿Sí? Una irresponsabilidad. ¿Por qué? Porque si vos los podes hacer “de diseño”, podría tener las características que vos… quieras. De hecho…

– O por problemas genéticos.

– Ese es el punto que quería levantar ahora.  ¿Vos sabías que en Inglaterra…? ¿Alguien vio la película “Gemelos”? ¿Danny De Vito y Schwarzenegger? (…) ¿De qué constaba, digamos, la lógica de esa película? Que juntaban a seis tipos formidables y lo cruzaban con una Miss Universo y desarrollaban “el hombre perfecto”. Eso, digo, hoy es factible. ¿Sí? Y de hecho en Inglaterra existe el chico que es hijo de tres padres. Había un matrimonio, que había una incompatibilidad genética en una parte del padre con la madre.

– Y para que no lo herede…

– Claro. Y el nene, ¿qué iba a salir? iba a salir mal. Entonces, ¿qué hicieron? Evitaron el ADN del padre, sacaron una parte del ADN del padre y pusieron el ADN de otro. Digo. La película “Gemelos” es real.

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