¿Trump, presidente provida? ¿Fue una convicción personal y profunda de Donald Trump la que lo llevó a encabezar la lucha contra el aborto en la nación del Norte? ¿Su combate contra el aborto fue una táctica oportunista en un momento determinado? Lo cierto es que el actual Presidente de EEUU acaba de solicitar «flexibilidad» a sus propios legisladores republicanos sobre la Enmienda Hyde, durante una reunión celebrada en el Kennedy Center. ¿Qué significado tiene este pedido?
Para entender la magnitud de esta petición, hay que saber en qué consiste esta enmienda, sus alcances y consecuencias.
Desde 1976, la Enmienda Hyde ha sido el escudo de millones de contribuyentes estadounidenses que se niegan a que su dinero financie la práctica criminal del aborto. En efecto, la Enmienda Hyde es una disposición legislativa que prohíbe el uso de fondos federales para pagar abortos en EEUU, excepto para casos muy puntuales como embarazos que pongan en peligro la vida de la mujer y embarazos producto de incesto o violación. Antes de que la Enmienda Hyde entrara en vigor en 1980, se estimaba que se realizaban anualmente 300.000 abortos con fondos federales. Es importante recordar que el grueso de los abortos realizados no responden a tales características (aunque siguen siendo gravemente inmorales, por supuesto).
Esta extraña, repentina y sorpresiva solicitud de Trump tiene lugar a menos de 20 días de realizarse la conocida Marcha Nacional por la Vida en Estados Unidos. Concretamente, en la ciudad de Washington. Si se flexibilizara la Enmienda Hyle, la consecuencia sería catastrófica: abortos a demanda financiados con fondos públicos.
Los líderes provida, que no son alcahuetes de un Presidente sino abanderados de una causa, no tardaron en reaccionar. Lo cómodo hubiese sido quedarse callados o dejar que otro diga la verdad incómoda: “El Rey está desnudo”. En efecto, no es fácil cuestionar al hombre más poderosos del mundo. Especialmente ahora que, con la captura de Maduro, Trump acaba de ofrecer una innegable demostración de fuerza. Sin embargo, ahí los tienen: líderes provida estadounidenses (siguiendo quizás el espíritu de San Juan Bautista, quien no temió enfrentar al mismo Herodes) rechazaron abiertamente la petición de Trump y públicamente cuestionaron sus palabras.
Michael New consagró toda su vida a estudiar las cifras vinculadas al tema del aborto en Estados Unidos. Integra el Instituto Charlotte Lozier. Recientemente ha declarado: «Son 2,6 millones de vidas salvadas. Cuarenta y nueve años de frutos que ahora vemos amenazados por un giro táctico». (Sobre las vidas salvadas como consecuencia de la aplicación de esta enmienda, puedes leer aquí)
Lila Rose, otra activista provida, sostuvo desde las redes sociales: «Sin excepciones. Sin ceder ni un centímetro. Si sacrificas Hyde, sacrificas a niños inocentes». Rose pertenece a la organización Live Action.
Randal Terry comparó la solicitud de Trump con la esclavitud y fue más allá, como adivinando lo que podría ocurrir: «Me preocupa mucho que los grupos providaquieran tomarse fotos con el presidente más que mostrar fotos de las víctimas de este genocidio». Por si queda alguna duda de la traducción, en inglés dijo: “I’ve been very concerned about pro-life groups wanting their pictures taken with the president more than they want to show pictures of the victims of this genocide” como se puede leer en International Family News.
Marjorie Dannenfelser, presidenta de SBA Pro-Life America, dijo con toda claridad: «Es un abandono de un compromiso de décadas». Además, agregó: «la oposición a la financiación del aborto con fondos públicos y el apoyo a la Enmienda Hyde han sido un principio fundamental e inquebrantable y una norma mínima en el Partido Republicano». Claro: Dannenfelser no está pensando en cuántos votos sacar. No cuantifica la realidad. Está pensando en cuántas personas inocentes van a morir si se acepta flexibilizar esta enmienda.
Analicemos esto más en detalle. Muchas veces, las personas que mantienen los principios son acusadas de “romper la unidad” dentro del mundo provida. Pues bien, en este caso ha sido Donald Trump quien fracturó -para usar los términos del columnista de InfoCatólica- “un bloque que parecía de granito”.
A primera vista, parece inaudito que el presidente más «provida» de la historia de EE. UU. -título que bien le calzaba por acciones como investigar a IPPF, recortarle fondos públicos, indultar activistas anti abortistas, o designar jueces provida en la Corte Suprema- haya realizado esta petición. Pero si entendemos el mecanismo interno de las democracias liberales occidentales, así como la lógica del poder dentro de este sistema democrático, el estupor desaparece y surge claridad.
En efecto, la petición de Trum dispara en muchos la pregunta de si las posturas provida que viene encabezando fueron convicciones de hierro o maniobras tácticas para ganar las elecciones, habida cuenta que el público al cual él se dirigía y pedía el voto (el mundo republicano) era y es mayoritariamente contrario al crimen del aborto. Nosotros también nos hacemos esta pregunta. Y creemos que muchos también se la están haciendo en estos momentos.
Pero todo se ilumina si consideramos (en palabras de Kelsen) la esencia de la democracia. En noviembre 2026 tienen lugar las elecciones de medio término en EEUU. ¿Acaso Trump busca ampliar su base electoral? Con esta maniobra, ¿juega a seducir el voto de algunos que no lo votaron nunca confiando en no perder el voto de los que lo han votado? En su matemática democrática electoralista, donde lo que cuenta es la mitad más auno, ¿cree que gana más de lo que pierde? ¿Qué cálculos hizo?
Es más que probable que asesores políticos trumpistas recomienden pragmatismo y discursos blandos para ir a la conquista de los votos moderados (que son siempre y en todo lugar millones de personas) en las próximas elecciones. El pequeño detalle es que la vida humana inocente no se negocia y que las bases provida estadounidenses observan, y con razón, que aquí tiene lugar una traición no sólo a ellos sino a los más vulnerables: los niños por nacer.
Sin duda que la infinidad de estadounidenses provida, tanto católicos como protestantes, no entienden la política como un mercado de regateos. Ahora bien, el problema es que la premisa del sistema democrático liberal no es la de ellos. Ya es hora de que el mundo provida (especialmente el mundo provida) entienda esta verdad dura y cruel. La premisa del sistema es la legitimidad del número. Gobierna el que más votos obtenga. El pueblo gobierna a través de sus representantes. Es la soberanía popular. El que obtiene más votos (como sea), gobierna. Fin de la discusión.
No sabemos lo que ocurrirá en el futuro inmediato. Quizás el experimentado y respetado mundo provida de EEUU inicie ahora una amplia campaña mediática que fuerce a que el mismo Trump revise sus cartas, le doble el brazo y retire su petición (sin que se note demasiado) para que todo siga como antes. Quizás Trump salga a decir que se lo malinterpretó, que no quiso decir eso, que dijo otra cosa y los medios lo tergiversaron. Pero incluso si Trump retrocede y da marcha atrás, el presidente ya ha mostrado la hilacha. Incluso si ahora decide que esta «flexibilidad» no vale tanto como romper con una base leal de providas, su fidelidad será la consecuencia de una decisión utilitaria… en el marco de un sistema que se mueve por la cantidad, el interés y la utilidad.
Como sea, se tratará de un asunto que dividirá las aguas. Veremos quién es quién.
A escasos días de las elecciones presidenciales, Javier Milei le dice a Chiche Glelbung que el aborto no es un tema para este momento. La entrevista completa aquí.
El fragmento sobre el tema lo pueden escuchar a continuación:
Un importante fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en mejores épocas. Descargue el fallo Fallo Portal de Belen.
Los jueces ordenaron retirar de mercado la llamada “píldora del día después”, una vez acreditados sus efectos potencialmente abortivos.
El fallo incluye numerosos datos científicos en defensa de la vida humana desde su concepción. Es una sentencia breve pero repleta de información.
Aproveche, descárguelo, imprímalo y estúdielo.
Porque la verdad no cambia.
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“No hay un absoluto… pero el embrión no es un ser humano”. Y esto es absolutamente cierto.
Réplica al Dr. Alberto Kornblihtt (CONICET – UBA)
Lic. Juan Carlos Monedero
Vamos a darle una respuesta a las palabras de Alberto Kornblihtt, quien expuso en el Congreso manifestándose a favor del proyecto abortista el 31 de mayo de 2018[1]. Su ponencia se sigue difundiendo como una justificación del aborto, cuyo debate continúa a pesar de la reciente legalización de esta práctica en la Argentina. Kornblihtt es Doctor en Ciencias Químicas, Biólogo, Investigador Superior del CONICET y Profesor Titular Plenario de la UBA. Sus planteos son virales en las redes sociales, dando cierta artillería a los apologistas del aborto. Hoy en día, Kornblihtt se perfila como uno de los alfiles de la causa.
PRIMER ROUND: Vamos aclarando el panorama.
Suenan las campanas. Desde el inicio de su ponencia, el investigador plantea que presentará los últimos datos científicos que supuestamente confirmarían que un embrión no es lo mismo que un ser humano. Pero pronto se aprecian contradicciones. En efecto, dice Kornblihtt: “Los humanos somos mamíferos placentarios. Somos mamíferos por tener pelos y producir leche. Y placentarios porque el desarrollo solamente puede completarse dentro del útero”. Pues bien, si los humanossomos mamíferos placentarios, entonces un embrión –que crece dentro de la placenta– gestado por una mujer de la especie humana debería ser tan humano como nosotros. ¿O no?
Sigamos. Poco después, el especialista no teme en calificar al embrión llamándolo “casi un órgano de la madre” lo que, obviamente, suena muy científico a ojos vista. Pero pasemos por alto este desliz (al fin de cuentas, el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra). Continúa Kornblihtt diciendo: “la madre –ya veremos lo que podemos decir de esta palabrita– no sólo aporta, a través del intercambio placentario, el oxígeno y los alimentos necesarios para que el embrión progrese”; comunica también “los anticuerpos, fabricados por ella, que protegen al embrión de posibles infecciones. Además, las sustancias de deshecho y el anhídrido carbónico pasan de su sangre (se refiere al feto) a la de la madre a través de la placenta”. Y concluye: “sin ese intercambio placentario, el feto no podría progresar porque se intoxicaría”. No se puede pasar por alto –como observa agudamente nuestro amigo Tomás González Pondal[2]– que si el embrión fuese “casi un órgano de la madre” (y no distinto de su progenitora), entonces tales anticuerpos defenderían solamente al propio individuo que los produce. A propósito: ¿advierte Kornblihtt que no puede haber MADRE sin haber un HIJO?
Sigue el biólogo: “Las células y órganos del embrión y más tarde del feto sufren cambios epigenéticos durante el embarazo, que son consecuencia de la íntima relación con la madre y sin los cuales el nacido no progresaría”. Es decir: esos cambios que le ocurren al embrión y más tarde al feto son necesarios para que el nacido progrese. O sea: el embrión, el feto y el nacido son el mismo ser. Precisamente por eso –porque se trata del mismo ser–, no progresaría en su crecimiento la persona ya nacida de no haber experimentado esos cambios epigenéticos en el pasado, dentro del útero. Salvo el perverso deseo de pretender establecer el aborto a cualquier precio, no hay fundamento para decir otra cosa.
“El embrión y el feto no son seres independientes de la madre”, concluye triunfalmente Kornblihtt luego de explicar y describir cómo la placenta materna es necesaria para el desarrollo del niño. ¿Alguien alguna vez había objetado ésto? ¡Objetores de placentas, marchen presos! Nosotros no vimos ninguno. El científico no ha demostrado el carácter no-humano del embrión –como prometió ante el Senado– sino simplemente su condición placentaria.
Asimismo, es llamativo que el especialista olvide que los seres humanos siempre somos seres dependientes; lo es el embrión, el feto, pero también lo es un niño recién nacido, un pequeño de 5 años, un anciano o cualquier persona que, desafortunadamente, se encuentre en coma. Es claro que la dependencia con la madre guarda relación con la viabilidad del feto o del embrión; tan claro como que ser viable es una cosa, no ser humano es otra.
En definitiva, Kornblihtt presenta datos que –interpretados rectamente– brindan más firmeza a las posiciones provida. Lo expuesto hasta acá permite establecer el carácter absolutamente necesariode la madre para la preservación de la vida de su hijo. Miren cuánto nos parecemos: el feto necesita oxígeno, alimentos, anticuerpos, deshecha sustancias, posee sangre, puede intoxicarse. Lejos de demostrar que un embrión no es un ser humano, los datos presentados nos conducen precisamente a la conclusión inversa.
SEGUNDO ROUND: sí pero no.
Luego, Kornblihtt se mete en el tema de las legislaciones. Y dice que incluso para los sistemas legales donde está penalizado el aborto “la persona humana comienza con el nacimiento con vida”, para luego decir que esto tiene lugar “cuando el bebé se separa completamente de la madre”. Si analizamos estas palabras, advertimos dos cosas: 1) el adverbio completamente implica que el bebé –antes del nacimiento– ya estaba separado de la madre, pero no del todo; y 2) más importante aún: el bebé es bebé antes de ser separado completamente de la madre. Es el sentido común que brota por los poros del lenguaje, aunque al especialista del CONICET–UBA no le guste.
Es cierto –como dice el precitado Kornblihtt– que en la Argentina la ley civil reconoce “derechos suspensivos al embrión”, derechos que se harían efectivos al nacer con vida. Es cierto. Como también lo es que la ley penal de este país condenaba el delito de aborto (art. 85 del Código) en el momento en que Kornblihtt realizaba esta defensa. Pero no debería extrañar a ningún lector avisado que un abortista invoque sesgadamente la ley: es su modus operandi, no una excepción. Por otra parte, Kornblihtt no ve que concederle al embrión esos derechos suspensivos sólo tiene sentido si la persona por nacer y el embrión son lo mismo. Esta continuidad no dice nada al Investigador del CONICET pero debería llamar la atención a todo aquél que conserve un poco de racionalidad. Tampoco le resulta notorio a Kornblihtt que la ley condene por homicidio simple en concurso real con aborto (y no homicidio simple) a quien quitare la vida a una mujer cuyo embarazo le constare. Pero, ¿cómo podría significar algo para este hombre, víctima y victimario de esta hermenéutica jurídica contra la vida?
Hay más. Sigamos con este pugilato discursivo.
Kornblihtt dice que “La Biología no define vida humana, define vida”. Se trata del mismo especialista que, minutos antes, sostuvo queun embrión no es un ser humano. Explíquenos algo, doctor: ¿Por qué la Biología no puede definir vida humana pero sí definir que el embrión no es un ser humano? Los datos científicos –dice el académico del CONICET– no permiten concluir que el embrión es un ser humano… pero sí permiten concluir que no lo es. ¡Miren ustedes! ¿Por qué misterioso destino los conocimientos científicos son insuficientes para afirmar la humanidad del feto pero son suficientes para negarla?
Minuto 4,00 y siguientes: “Cabe preguntarse por qué para algunos es aceptable concebir que después de la muerte legal de una persona, definida en función del cese de la actividad cerebral o del latido del corazón, se admite que sus células sigan vivas por un tiempo y resulta, para esas mismas personas, difícil concebir que un embrión humano (¡!) está formado por células vivas pero todavía no es un ser humano”. No sabemos de las dificultades que ciertas personas puedan tener para concebir eso. Lo que parece evidente es la dificultad de concebir que un embrión humano no posea una vida humana, ¿no? Lo que nos lleva a la siguiente pregunta, de profunda raigambre epistemológica: ¿Por qué como biólogos no podemos afirmar la vida humana (sí, humana) del embrión pero podemos afirmar la vida humana de Kornblihtt?
TERCER ROUND: proyectos de humanos.
Hacia la mitad de su exposición, Kornblihtt dice que “un embrión humano (¡!) está formado por células vivas pero todavía no es un ser humano”. Y se atreve a decir: “Para la Biología, un embrión es un embrión, no es un ser humano. En todo caso, es un proyecto de ser humano”. ¿Alguien puede explicar por qué un embrión humano no es un ser humano? ¿Por qué no es entonces un proyecto de elefante o de ardilla? ¿Por qué diríamos “de ser humano” si no hubiese una humanidad presente? Todavía no es un ser humano: o sea que, según la lógica abortista, próximamente lo será. Pero, ¿acaso matar al que va a ser un hombre no es matar al hombre que ya es? De nuevo, la verdad se cuela por los bordes del discurso.
Kornblihtt vuelve al ataque, y sostiene: “El concepto de vida humana es una convención arbitraria que responde a acuerdos sociales, jurídicos o religiosos pero que escapa al rigor del conocimiento científico. Esta divergencia de criterios lleva a la dificultad de ponerse de acuerdo sobre el status del embrión. Pero deberíamos ponernos de acuerdo en que no es un ser humano y que, por lo tanto, no sería un crimen interrumpir el embarazo prematuramente”. Tomemos nota de lo peligrosamente cercanos que estamos a la mentalidad eugenésica o racista: si el concepto de vida humana es una convención arbitraria, entonces lo que está en juego es la vida en todas sus formas y etapas. No se ve qué impide, en esta lógica tan peculiar, que pueda acabarse con un hombre blanco, un hombre negro, uno al que le falte una pierna o que padezca el síndrome de down.
Si el concepto de vida humana escapa rigor del conocimiento científico, ¿qué valor tiene que un científico nos hable de algo que escapa al rigor del conocimiento científico? ¿Qué valor tienen todos los títulos de Kornblihtt? ¡Él mismo se está declarando incapaz! Y más aún: si escapa rigor del conocimiento científico, tampoco se puede establecer científicamente la no-humanidad del embrión. ¿Por qué deberíamos ponernos de acuerdo en que el embrión no es un ser humano si no hay acuerdo sobre el status del embrión?
CUARTO ROUND: vuelve el jurista.
Luego, de nuevo, Kornblihtt vuelve a meterse en el Derecho (¿los datos científicos no eran suficientes?). Pretende mostrar que el embrión no es una persona, a diferencia del ya nacido, diciendo: “la pena por practicar un aborto es mucho menor que la pena por matar a una persona…”. El especialista invoca, asimismo, “el hecho de que esté permitido (¡!) abortar en casos de violación o de peligro de la vida de la madre”. Son dos los puntos que deben abordarse: las penas, por un lado, y la supuesta permisión para el aborto, ligada al momento en que tuvo lugar esta ponencia (mayo 2018).
En primer lugar, como ya dijimos, el aborto estaba y -en algunos casos- está penado. Y está penado precisamente porque el embrión es una persona: de hecho, el artículo 85 del Código Penal contempla el delito del aborto en el marco de Delitos contra las personas/Delitos contra la vida.
En segundo lugar, puntualicemos que, en la Argentina, hacia mayo 2018, el aborto no estaba “permitido” sino que en algunos casos se consideraba “no punible”. Una acción antijurídica se declara no punible cuando la ley, por algún motivo, decide no perseguirla y por tanto no castigarla. Por ejemplo, el robo es una acción antijurídica pero realizado por un menor de edad no es punible. Aún demostrada su culpabilidad, el joven no será castigado. Hacer trabajar a un menor también es antijurídico pero no es punible siempre y cuando sean los padres, tutores o guardadores del niño los que lo hagan trabajar. Con todo y sin embargo, estas prácticas siguen siendo acciones antijurídicas y, por tanto, contrarias a la justicia.
Por último, cuando una ley declara no punibles ciertos homicidios –el aborto en caso de violación de mujer idiota o demente, por ejemplo– no está afirmando la inexistencia de la persona muerta. De hecho,la ley considera no punible el homicidio en el caso de la legítima defensa. ¿Y acaso el atacante abatido en esta circunstancia no es persona? Sí: tanto como el embrión.
QUINTO ROUND: Mejor ni lo hubieses abierto
Algún espíritu maléfico –quizás el genio cartesiano– indujo a Kornblihtt a abrir el diccionario para probar que el aborto no era un homicidio. Otra explicación no hay, porque nuestro prestigioso científico leyó que en “la sexta edición de un diccionario de genética de King y Stanfield (2002)” se proponen dos acepciones de la palabra aborto, definido como:
a) “la expulsión de un feto humano del útero por causas naturales antes de que sea capaz de sobrevivir independientemente”.
b) “la terminación deliberada de un embarazo humano muy a menudo realizada durante las primeras 28 semanas de embarazo”.
Kornblihtt cierra triunfalmente su diccionario y concluye con festividad digna de mejores nupcias: “Como se ve, en ninguna de las dos acepciones se menciona la vida humana, ni la palabra matar u homicidio”. Entendido: el mundo entero le clavó el visto. Está llegando la corona para el campeón. Lipovetzky, Rubinstein, Cristina Kirchner y Mauricio Macri están corriendo para llevársela… cuando de repente aparecemos nosotros, interrumpimos la orgía y clamamos voz en cuello: ¡Es un diccionario de genética, no de derecho y leyes! ¿Se dan cuenta? Además, el diccionario no dice homicidio pero habla de feto humano y de embarazo humano. Como dice el precitado González Pondal, el gran descubrimiento de Kornblihtt es haber encontrado un diccionario de genética que no utiliza una terminología jurídica.
Lo cierto es que el catedrático del CONICET ha cortado la rama que a él mismo lo sostiene. Su propia fuente no habla de un órgano ni de un casi-órgano-de-la-madre. Por lo visto, el autor del diccionario tampoco sintió escrúpulo alguno en llamar feto humano o embarazo humano al embrión humano, al contrario de este Doctor en Ciencias Químicas que no podría ver a un elefante en un zoológico vacío.¿No es increíble que sea el mismo Kornblihtt el que trae a colación el diccionario?Por eso pensamos que en realidad, algún perverso genio ha de haberse metido en su cerebro y le ha obligado a invocar este salvavidas de plomo. Sin contar que el especialista habla del aborto como “la terminación deliberada” de un embarazo humano muy a menudo durante las primeras 28 semanas, sin tener en cuenta que hoy en día los médicos salvan a bebés prematuros de 25 semanas de gestación. El progreso científico no cesa de incrementar las posibilidades para los mismos que Kornblihtt no hubiese tenido vergüenza en eliminar.
COLOFÓN
Termina diciendo Kornblihtt, siguiendo a los sofistas de la Antigüedad: “No hay un absoluto y los legisladores deben legislar para todos”. Como siempre, como lo sabemos ya desde Sócrates, Platón y Aristóteles, nada es absoluto… salvo las ideas de ellos. No hay un absoluto… pero el embrión no es un ser humano. Y esto es absolutamente cierto.“¡Todo adoctrinamiento es malo…!” Salvo el adoctrinamiento abortista en el Nacional Buenos Aires o en el Carlos Pellegrini. “¡Todas las posiciones son válidas!” Salvo la defensa de la vida del inocente en el vientre materno. “¡Toda violencia es censurable…!” Salvo la agresión contra los templos católicos en el marco de Autoconvocadas. Está bien que refutemos, que rebatamos las posturas abortistas. Pero desenmascararlas es mejor. Vamos a ello con una adivinanza.
¿Adivinen quién dijo el 28 de febrero del 2018, entrevistado por radio?:
“Vida humana en el sentido de la organísmica, del organismo, como dije antes, es un proceso continuo que comienza con la fecundación en el seno materno o también podría comenzar con una fecundación in vitro…”.
¿Quién lo dijo? Lo dijo el mismísimo Alberto Kornblihtt, en conversación con María O´Donnel, Tarde para Nada, Radio Con Vos[3].
¿Cómo es, Profesor? ¿No era que el concepto de vida humana era “una convención arbitraria que respondía a acuerdos sociales, jurídicos o religiosos y blablabla?
No, Kornblihtt. No conteste. Vaya, haga penitencia, conviértase y crea en el Evangelio. No queremos estar en su pellejo. Nunca, pero especialmente no quisiéramos estar el Día en que el Dios Vengador de Inocentes lo llame a dar cuentas por la sangre derramada que Usted, con sus palabras, colaboró a verter.
Nosotros, por el contrario, sigamos peleando por el Triunfo Definitivo de la Verdad y la Justicia. Peleemos como si nosotros mismos fuésemos esos embriones cuya vida, en este momento, está en peligro. ¿No nos gustaría acaso que los ya nacidos nos defendieran con toda la fuerza que tengan? Muy bien: Hagámoslo entonces nosotros.
[3] El video estaba aquí pero unos meses después de este artículo, ya no puede verse. El link original era: https://www.youtube.com/watch?v=-mUOHYkWFyw. Sin embargo, la grabación pudo ser rescatada y se puede observar aquí:
Y también aquí:
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Las causas de la Legalización del aborto en la Argentina
Por Juan Carlos Monedero (h)
La sanción de la ley de aborto durante los 9 meses de embarazo (y no 14 semanas, como dicen tantos periodistas) tiene sus causas, antecedentes y explicaciones profundas.
¿Por qué se sancionó esta ley en la Argentina?
En primer lugar, por la tenacidad de los alfiles del abortismo. Estos agentes de la iniquidad merecerán tenebrosos puestos en el Infierno, pero no el sector reservado a los tibios. Estos, como dice el Dante, ocupan el “lugar más oscuro” en el Hades por no haber tomado parte en las contiendas decisivas. Enumeremos algunas de las acciones más conocidas de esta nefasta militancia: los aborteros vienen realizando encuentros nacionales de “mujeres” autoconvocadas hace 35 años. Hace décadas que organizan ateneos, cenáculos, conferencias, escriben artículos, publican libros, organizan y van a marchas, asisten a los debates en radio, televisión, etc. No tenemos ninguna duda de que es una militancia antipatria y anticristiana. Pero militancia al fin y al cabo, Dios no le niega al impío el fruto de su propio trabajo como dice Jean Ousset en su libro La Acción.
Los enemigos del Orden Natural se han estructurado en distintas facciones, han sacrificado parte de su tiempo personal para la conquista de sus objetivos ideológicos. Aunque una gran parte de la masa crítica feminista-abortera-progre no lea ni estudie (Malena Pichot decía no tener tiempo para estudiar…), es evidente que los principales agentes aborteros estudian, leen, asisten a distintas conferencias, se la pasan informándose en el tema, discuten, debaten, se empapan. Las trayectorias de Paola Bergallo, Andrés Gil Domínguez, Aída K. de Carlucci, Marisa Herrera, Alberto Kornblihtt y otros no se explican de otra manera, más allá de lo oscuridad que reina en sus inteligencias. Lo mismo se diga de otros agentes de la subversión mental, cultural y jurídica, como Eugenio Raúl Zaffaroni en el campo del Derecho, Darío Sztajnszrajber en el área de Filosofía, e incluso un Jorge Lanata o Luis Novaresio en el periodismo. Pacientemente nos han metido en la Ventana de Overton.
En segundo lugar, la legalización se explica por el apoyo sostenido de poderosísimos empresarios y entidades internacionales globalistas, como también de algunos gobiernos. El Fondo Monetario Internacional, la Banca Mundial, la Organización de las Naciones Unidas y su brazo, la Organización Mundial de la Salud; la UNFPA, Amnisty International, IPPF, UNICEF, Open Society (Soros), Fundación Ford, Fundación Rockefeller, Fundación Gates, etc.
Como bien hacía notar el blog Kontrainfo, inmediatamente después de la legalización IPPF salió a festejar, reconociendo al menos 15 años de financiación suya de los grupos aborteros[1]. Viene bien recordar que, como también informó Kontrainfo, la IPPF recibe dinero del Gobierno Británico[2]. En otro orden de cosas, vale la pena apuntar que el principal contribuyente de la OMS es Bill Gates como explicó Eduardo Peralta[3]. En la Argentina, distintas sucursales con otro nombre actúan en nuestro país, como por ejemplo CASA FUSA, Católicas por el Derecho a Decidir, CELS, Universidad de Palermo, Centro de Estudio de Estado y Sociedad (CEDES), Fundación Huésped, FEIM Argentina. Millones y millones de dólares, provenientes de las altas finanzas así como también de los tributos que los gobiernos de distintas naciones manejan. Según el diario La Nación, al menos Suecia, Noruega, Dinamarca, Holanda, Australia e incluso EEUU[4].
En tercer lugar, ha sido determinante el poder de los medios de comunicación. Solemos hablar de “los medios” cuando deberíamos en realidad personificar y decir los periodistas, los articulistas, los editores del diario, las personas que pagan propagandas en ellos, los dueños de los medios. Porque, en efecto, lo que ocurre en los medios no ocurre “por necesidad física” o fatalismo alguno, ocurre por voluntad libre de alguien con poder. En ese sentido, los kirchneristas tienen razón y por eso se han esforzado al máximo al enfatizar que detrás de Clarín está Magnetto. Es un hecho indiscutible que la casi unanimidad que se pudo apreciar entre los comunicadores sociales ha sido una de las principales causas de que los slogans pro aborto hayan calado hondo en una gran porción de personas. Asimismo, quedó probado que no hay ninguna correlación entre el pensamiento dominante en los MMCC y el resto de la población, ni siquiera si tomamos los dos distritos más progresistas: Provincia de Buenos Aires y Ciudad de Buenos Aires. La sensación de mayoría progresista-abortera en TV, radio, etc. solamente es eso: una sensación artificial.
Otro factor de peso que podemos señalar fue la presión del Presidente de la Nación. En efecto, Alberto Fernández tomó este tema como una bandera de su campaña, lo dijo en sus debates presidenciales previos a las elecciones, todos sus aliados políticos eran pro aborto, su segunda línea lo es también (Vilma Ibarra, su ex novia, por ejemplo) y en su militancia de base predomina el apoyo al aborto. Sólo un sector peronista se mantuvo celeste –con José Mayans a la cabeza–, no obstante este sector trabajó para que Alberto llegara al poder (por eso hablamos de la perversión democrática). Por otro lado, entre estos peronistas celestes parece que habría senadores (Sergio Leavy, Tucumán, y Silvina García Larraburu, Río Negro) que fueron “persuadidos” por el Presidente; al menos, según lo que dice La Nación. ¿Bajo qué argumento? Según Clarín, Alberto habría apelado a esta razón: Si no sale la ley, el gobierno cae. Tanta fue la presión del Presidente que la propia senadora Silvia Elías de Pérez lo acusó de presionar como nunca se vio en el Senado[5].
En quinto lugar, la legalización del aborto está íntimamente conectada al papel deshonroso de la jerarquía católica, tanto por acción como por omisión. Excede el espacio de este artículo un análisis completo al respecto, pero lo mínimo que se debe decir es que la ley del aborto pudo ser aprobada porque los mandatarios católicos hace décadas vienen entregando a sus ovejas. El Presidente y todo el gobierno encabezó un frontal ataque contra la vida humana y los pastores sólo manifestaron tibias reacciones, semejantes a aquellas que tuvieron lugar cuando Mauricio Macri lanzó el proyecto de ley en 2018; un lenguaje vacuo, un discurso light, sin aceros, sin referencia al asesinato ni al genocidio, muy políticamente correcto. Una conducta anticristiana, característica del Episcopado por lo menos desde el 2003 cuando –habiendo chocado Mons. Basseotto y Ginés González García por el tema del aborto– este ilustre prelado quedó prácticamente solo, sin apoyo de sus pares, especialmente del entonces Cardenal Primado Jorge Mario Bergoglio.
Asimismo, predominaron vergonzosas omisiones: no recordar que el aborto es un pecado que tiene pena de excomunión, no levantar al pueblo contra esta ley anticristiana, no llamar a la resistencia, no denunciar que la Salud Pública se está poniendo al servicio de la matanza de inocentes. Los obispos tampoco cruzaron frontalmente a los senadores que –diciéndose católicos– votaron a favor del aborto, no cruzaron al Presidente cuando sostuvo ser “un católico que no considera el aborto un pecado”, no se pusieron al frente del combate.
También tomamos conocimiento de acciones inicuas: la línea de obispos –a lo largo de varias décadas– viene obstaculizando a los católicos que intentamos proponer una buena formación. Han removido a los párrocos de buena doctrina sustituyéndolos por los famosos curas pasteleros, más propensos al diálogo que a la lucha por la verdad y la justicia; primero con Mons. Zecca y luego con Víctor Manuel Fernández, han hecho de la UCA una universidad cada vez menos confesional; no sólo la UCA sino también la USAL se han convertido en universidades en donde no se forma en la recta doctrina, antes bien, los buenos profesores fueron paulatinamente siendo reducidos, siendo sustituidos por otros de pésima formación, sin dogma, sin coraje, sin hambre de gloria, sin vocación de heroísmo. Y ellos han formado generaciones de alumnos y egresados, muchos de ellos absolutamente ausentes en la lucha contra el aborto.
Los obispos pusieron más empeño en exterminar la tradición católica que en combatir a los aborteros. Lo prueba el cierre ominoso y criminal del seminario diocesano de San Rafael (Mendoza), el más fecundo de todo el país.
Han utilizado constantemente el lenguaje del enemigo; el último ejemplo lo constituye la propia declaración de la CEA, en la que simplemente “lamenta” el aborto, utiliza el término interrupción del embarazo además de adoptar el llamado lenguaje inclusivo. Se ha legalizado formalmente, con aprobación de las dos cámaras, el crimen abominable del aborto –tal como lo llama el Concilio Vaticano II, al que supuestamente los obispos valoran–, se ha establecido el “derecho al aborto”, imponiendo la práctica como parte “del orden público” y lo que tenemos es un comunicado miserable.
Militantes celestes nos han contado cómo levantaron un programa en una radio de cierto obispo “por no estar en comunión” con el Santo Padre. Se lo dieron al Chino Navarro del Movimiento Evita, el mismo que dice que el aborto es un tema de salud pública.
Por otro lado, lamentablemente es cierto que el Episcopado colaboró con la victoria electoral de Alberto y Cristina en el 2019 (en un país con enorme cantidad de bautizados, el Frente de Todos sacó más de 12.000.000 mientras que Cambiemos sacó más de 8.000.000 de votos). ¿Dónde está la Iglesia Católica? Como católicos nos duele constatar que innumerables bautizados e incluso practicantes apoyan agendas políticas contrarias al Evangelio, como lo son tanto la de Alberto-CFK como la de Macri.
La victoria de Alberto responde a una férrea estrategia que viene obviamente de mucho más arriba, esto es, del propio Papa Francisco. Su segunda línea dice lo que él no puede aparecer diciendo, pero que quiere que se deslice. Por ejemplo, decir –como sostuvo Mons. Sánchez Sorondo en febrero del 2018– que la China Comunista es “la mejor realizadora de la Doctrina Social de la Iglesia”[6]. Recordemos que Sánchez Sorondo ostenta el cargo de Canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias, como también recordemos que China actualmente fuerza los abortos para impedir que su propia población se reproduzca, habilitando sólo 2 hijos por familia[7]. En la lógica de la geopolítica mundial, Alberto y Cristina son aliados del Papa Francisco. No en vano, el brillante escritor uruguayo Daniel Iglesias Grézes (InfoCatólica) ha rastreado los vínculos de Francisco con la izquierda a nivel mundial, resumiéndolo en su artículo: “El Papa Francisco y la Izquierda internacional”[8]. A principios del año pasado, este mismo Sánchez Sorondo les “organizó una Misa” al Presidente de la Nación y a su concubina, dándoles de comulgar la Sagrada Comunión en el Vaticano, a pesar de que varias veces había declarado su postura pro aborto[9]. Creemos que está claro el asunto.
El aborto se legalizó porque tenemos un sistema político que hace posible la sanción de leyes en base al totalitarismo de las mayorías, relegando a un último plano las verdades de fondo, sean científicas, médicas, jurídicas o morales. En honor a la verdad, desde el Nacionalismo Católico –con la Revista Cabildo y Antonio Caponnetto a la cabeza– se ha venido diciendo “oportuna e inoportunamente” esta verdad hace décadas. Nosotros mismos, allá por 2011, escribimos un artículo[10] en esa línea el cual hoy resulta tristemente profético, del cual repetiremos algunos conceptos clave: el sistema democrático hace posible que una decisión mayoritaria, aunque injusta, se convierta en ley. En este sistema, las mayorías determinan el contenido de leyes, algo que –desde el lado del adversario– han reconocido los propios Juan Jacobo Rousseau, Hans Kelsen, Gianni Vattimo y hasta el mismo Darío Z.
Hans Kelsen, el famoso jurista judío austríaco (paradigma del positivismo en el siglo XX) sostuvo que el relativismo está detrás del sistema democrático. En su libro Esencia y valor de la democracia, estampa lo siguiente: “en efecto, si se cree en la existencia de lo absoluto –de lo absolutamente bueno, en primer término–, ¿puede haber nada más absurdo que provocar una votación para que decida la mayoría sobre ese absoluto en que se cree?”.
El nervio del asunto yace en el mismo punto de partida: “La cuestión decisiva es si se cree en un valor y, consiguientemente, en una verdad y una realidad absolutas, o si se piensa que al conocimiento humano no son accesibles más que valores, verdades y realidades relativas”. Kelsen remite a los pensadores que han defendido la democracia y a quienes la han rechazado: “En efecto, todos los grandes metafísicos se han decidido por la autocracia y contra la democracia; y los filósofos que han hablado la palabra de la democracia, se han inclinado casi siempre al relativismo empírico”.
La cita continúa: “Así vemos en la Antigüedad a los sofistas que, apoyados en los progresos de las ciencias empíricas de la Naturaleza, unieron una filosofía radicalmente relativista en el dominio de la ciencia social con una mentalidad democrática. El fundador de la sofística, Protágoras, enseña que el hombre es la medida de todas las cosas, y su poeta Eurípides ensalza la democracia y la paz”.
¿Y los tradicionales enemigos de la democracia?: “A su vez, Platón, en quien renace la metafísica religiosa contra el racionalismo de la ilustración, declarando contra Protágoras que la medida de todas las cosas es Dios, es el mayor enemigo de la democracia y un admirador y aún propugnado de la dictadura. En la Edad Media, la metafísica del Cristianismo va unida, naturalmente, a la convicción de que la mejor forma política es la Monarquía, como imagen del gobierno divino del universo. Santo Tomás constituye un testimonio culminante en este sentido”.
La democracia tiene lugar cuando la razón como conocedora de la verdad es cuestionada, relegando los grandes temas al terreno de lo irresoluble. Cuando el ocaso de la razón es un hecho, entonces se alza el sistema que pone como categoría fundamental al número: “si se declara que la verdad y los valores absolutos son inaccesibles al conocimiento humano, ha de considerarse posible al menos no sólo la propia opinión sino también la ajena y aún la contraria. Por eso, la concepción filosófica que presupone la democracia es el relativismo”.
Si “ha de considerarse posible al menos” no sólo la propia opinión sino también la contraria, en Democracia no nos queda otra salida que aceptar como posible que un partido se presente como partidario del crimen silencioso del aborto. Debemos admitirlo y, con lógica democrática, no podemos negarle derecho a existir a esa posición. Por eso todos los políticos bien pensantes y periodistas bien pensantes celebraron la existencia del debate democrático sobre el aborto: porque el sólo hecho de debatir ya era, en sí mismo, el comienzo de su victoria. Por eso también los mejores provida repudiaron la existencia misma de esta falsa discusión.
Ahora bien, si no podemos negarle derecho a existir a la postura pro aborto dentro de la democracia, entonces estamos nivelando a la verdad con el error, a lo bueno con lo malo. Estamos nivelando el derramamiento de sangre inocente –que clama al cielo por justicia– con el derecho del niño a nacer, como si fueran ambas posiciones igualmente admisibles.
Intentar ganarles la votación sobre leyes injustas termina consolidando la legalidad que permite estas atrocidades.Perdida la votación sobre el aborto, estaremos obligados en virtud del principio democrático a admitir como válida dentro del sistema la postura pro abortista. De nada servirá la apelación al derecho natural, a los principios no negociables: su mención no podrá pasar de un intento verbal, en el contexto de un sistema que se desentiende por principio de la verdad y del bien objetivos. La última ratio de las decisiones no es la realidad sino el número, la mayoría. Esta ley ni siquiera respeta las propias constituciones provinciales o al mismo Código Civil, que reconocen a la persona humana desde la concepción. La mayoría parlamentaria no respeta ni la ley no escrita ni la propia ley escrita.
Nivelar la verdad con el error no es, como puede pensarse, algo accidental al sistema. Es de su misma esencia: esta nivelación está fundada en la reducción de todo lo que se discute a su condición numérica. Si el escepticismo y el relativismo mandan, como admite con honestidad intelectual Kelsen, entonces ninguna opinión es más verdadera que otra. Ninguna opinión es más falsa que otra. Sólo queda guiarse por la mayoría.
“La democracia concede igual estima a la voluntad política de cada uno, porque todas las opiniones y doctrinas políticas son iguales para ella, por lo cual les concede idéntica posibilidad de manifestarse y de conquistar las inteligencias y voluntades humanas en régimen de libre concurrencia. Tal es la razón del carácter democrático del procedimiento dialéctico de la discusión, con el que funcionan los Parlamentos y Asambleas populares”.
Lo dice Kelsen, nada menos que en un libro que lleva por nombre Esencia y valor de la democracia. Quien quiera defender la vida desde la concepción, el derecho a la educación de los hijos, el bien común, el matrimonio, etc., en primer lugar debe rechazar de plano el sistema político que hace posible la legalización del aborto, que hace posible el totalitarismo educativo, que hace imposible el ordenamiento al bien común, que hizo posible la ley del divorcio. ¿Cuántas leyes abominables fueron promulgadas por vía del sufragio? Estas fueron votadas y sancionadas a través de la voluntad de la mayoría de Diputados y Senadores. Así, en Diputados hubo 131 votos a favor, 117 en contra y 6 abstenciones. Mientras que en Senadores, hubo 38 votos a favor, 29 en contra y 1 abstención.
Hacia el final de su propio libro, Kelsen explica: “En el capítulo XVIII del Evangelio de San Juan se describe un episodio de la vida de Jesús. El relato sencillo, pero lapidario por su ingenuidad, pertenece a lo más grandioso que haya producido la literatura universal, y, sin intentarlo, simboliza de modo dramático el relativismo y la democracia”.
No perdamos el detalle: “Es el tiempo de la Pascua, cuando Jesús, acusado de titularse hijo de Dios y rey de los judíos, comparece ante Pilato, el gobernador romano. Pilato pregunta irónicamente a aquel que ante los ojos de un romano sólo podía ser un pobre loco: ‘¿Eres tú, pues, el rey de los judíos?’. Y Jesús contesta con profunda convicción e iluminado por su misión divina: ‘Tú lo has dicho. Yo soy rey, nacido y venido al mundo para dar testimonio de la verdad. Todo el que siga a la verdad oye mi voz’. Entonces Pilato, aquel hombre de cultura vieja, agotada, y por esto escéptica, vuelve a preguntar: ‘¿Qué es la verdad?’. Y como no sabe lo que es la verdad, y como romano está acostumbrado a pensar democráticamente, se dirige al pueblo y celebra un plebiscito”.
Se cosechó lo que se sembró. Mientras los adversarios aborteros y feministas bebían la ideología por todos sus poros, no faltaron integrantes del sector provida que decían que “el tema doctrinario era secundario”. Mientras ellos leían a Foucault, Marx, Engels, Gramsci, muchos católicos provida postergaban la lectura del Padre Castellani, Julio Meinvielle, Jordán Bruno Genta y Carlos Alberto Sacheri. Ellos primero trabajaron “ad intra” y luego salieron a buscar apoyos “ad extra”. Nuestro sector, salvo honrosas excepciones, en la Ciudad de Buenos Aires hizo exactamente lo contrario y así fuimos objeto de la propaganda conductista celeste: movimientos bienintencionados pero de nula formación. Se agitaba una banderita celeste mientras deliberadamente se silenciaba la fundamentación política, ideológica y religiosa que explica a fondo este tipo de leyes. Nos consta que en el interior del país hubo marchas y movilizaciones donde los oradores tuvieron mejor doctrina, pero lamentablemente en Provincia de Buenos Aires y en la capital federal predominó otra cosa.
Mientras ellos militaban con agresividad las peores causas, desde el sector celeste se bailaba cumbia frente al Congreso. Mientras ellos invocaban explícitamente al demonio[11], desde nuestro sector algunos decían: “No hablemos de Dios”. Mientras ellos forjaban militantes con un claro perfil ideológico, muchos actos provida se caracterizado por animadores repletos de slogans vacíos.
El colmo de esta negligencia tuvo lugar el 28 de noviembre, acto provida desperdiciado, en el que los animadores se limitaron a repetir ad nauseam la consigna de “Somos la mayoría celeste”, en una orfandad de contenidos que resultó lamentable. Eso sí: no faltaron las reconvenciones sanitarias de barbijo y aislamiento social[12]. Hasta eso hicieron.
Jamás procedió así el enemigo: antes bien, nutre a sus núcleo duro de una robusta ideología, y luego sale a la conquista de la opinión pública. En nuestro sector, por el contrario, aquellos que una y otra vez intentaron relanzar la poderosa doctrina católica y provida fueron constantemente discriminados, dejados de lado, su influencia fue eclipsada. Sólo a regañadientes –y por pocos minutos– se aceptó en ocasiones que hablase personajes como Chinda Brandolino o Roberto Castellano, puesto que su influencia era innegable. El despotismo de “yo pagué el escenario, yo elijo quién sube” fue indisimulado. Los que tenían dinero para la logística hacían subir a ignorantes del Derecho a hablar de leyes. ¡Macristas como Rodrigo Fernández Madero, al frente del movimiento provida! Los que realmente saben y vienen militando hace décadas, al margen. Los sacerdotes católicos de visible sotana, evitados como si tuviesen sarna.
Fuimos testigos del surgimiento de incontables líderes cayendo del cielo con un paracaídas celeste; referentes tan vacuos como poco profundos, que habían estado callados hasta el 2018 y el 2019 y que –de repente– querían capitanear un ejército al cual nunca habían apoyado. Sólo eso explica que intelectuales serios de la causa provida como Mónica del Río, Ricardo Bach, Héctor Hernández, Jorge Scala y Tomás González Pondal –entre otros– sean menos conocidos que Alfredo Olmedo, Amalia Granata, Cynthia Hotton, J.J. Gómez Centurión, Mariano Obarrio o Guillermo Moreno.
Atrapados en un infantilismo espiritual, cientos de miles de católicos provida siguen sin poder ver cómo los propios descendientes de los Apóstoles los han entregado al enemigo. Así, se han puesto en contra de los católicos tradicionales, que denuncian la cobardía y complicidad del clero, y han terminado por apoyar a quienes han entablado indigna alianza con los poderes públicos anticristianos. Salvo honrosas excepciones –como Mons. Aguer–, los obispos han estupidizado a sus diócesis, les han castrado su vocación militante, suprimido a los buenos maestros y colocado al frente de sus parroquias a auténticos improvisados, cuando no payasos que denigran la doctrina y la liturgia.
Cientos de miles de católicos, a lo largo de décadas, fueron entrenados para dialogar y fraternizar con el enemigo, para tender la mano al adversario que destruía iglesias. Se los ha educado para la esclavitud y la humillación, y ahora muchos tienen mermadas sus fuerzas intelectuales y espirituales. ¿Tendrá esta pastoral de la obsecuencia buenos frutos? Llegó la hora de oponerse a una ley visiblemente inmoral. Ley injusta no obliga, dice Santo Tomás de Aquino. ¿Habrá la fuerza interior para la desobediencia? De quienes tienen lavado el cerebro por los malos pastores, poco se puede esperar.
Los efectos de esta mala catequesis también se dejan ver en el quietismo de tantos que –incluso desde el sector provida– apoyan la falsa disyuntiva oración vs. acción: “hay que rezar y ayunar más” pero la sola idea de plantar cara al adversario los aterroriza. No podemos ser tan voluntaristas, y no podemos suscribir una espiritualidad basada en ilusión y romanticismo.
Por otro lado, tampoco podemos dejar pasar la falta de organización de muchísimos católicos bien formados pero que no quieren o no logran estructurarse.
Conclusión
El combate sigue, la lucha continúa. Acá nadie se rinde, esto recién empieza. Pero no podemos darnos el lujo de cometer los mismos errores. La legalización del aborto nos tiene que servir para no volver a tropezar con la misma piedra.
La historia demuestra que los Imperios del Mal han caído: más poderosa que la coalición de Alberto y Cristina era la URSS, y en 1989 comenzó a resquebrajarse por sus profundas heridas internas. Dejemos de pensar lo que hace el enemigo, y comencemos a pensar cómo nos vamos a organizar nosotros para vencerlo. Quiera Dios que –luego de la legalización– muchos se despierten y así procuren formarse, organizarse, y salir al combate. Empezar a hacer justicia en nombre de tantos inocentes sin voz y de todos los que fueron pisoteados y maltratados. Desobediencia y levantamiento civil. Las FFAA de la Nación deben cooperar para la restauración de un orden social cristiano. Lo juramos cuando hicimos el Juramento a la bandera: la resistencia legal está agotada. Tengamos el coraje de ser argentinos y católicos. Eso, o la nada misma.
[4] Cfr. diario La Nación, Los intereses económicos detrás del aborto (10.07.2018): “Según surge de sus últimos balances a 2017, publicados en su página oficial (www.ippfwhr.org), IPPF se financia con 84 millones de dólares provenientes de gobiernos de distintos países, sobre todo de Estados Unidos, el Reino Unido, Suecia, Noruega, Dinamarca, Holanda y Australia, y 19 millones provenientes de fundaciones como las mencionadas”. Es llamativo que el autor del artículo, cuyo nombre no aparece al menos en la edición virtual, incluye al Gobierno de EEUU entre los financistas de IPPF, cuando hacia 2018 gobernaba Donald Trump.
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Ginés contra Ginés: una entrevista de 1994 desmiente al actual Ministro de Salud Abortista
Ginés González García tiene una sola obsesión: el aborto.
¡Claro! Es evidente que –desde el punto de vista de la salud y la vida de los argentinos– el “principal problema” en la Argentina es el aborto. No importa que a los residentes de algunos hospitales no se les pague, eso no importa. No importa que no haya dinero para pagar médicos en formación, que ellos sean explotados con docenas de horas extra que se pagan tarde, mal y nunca. No importa que los residentes, a quienes no se les paga, deban cubrir los huecos que dejan los médicos de Planta. No: la prioridad es el aborto. Tampoco importa a Ginés que en algunas provincias que falten medicamentos oncológicos, o medicamentos contra el HIV. No hay cargos en blanco para médicos ya formados a quienes se negrea con contratos truchos: contratos que no dan antigüedad, ni obra social ART ni jubilación. No hay suficientes camas en hospitales cabeceras para los enfermos pero para Ginés dictar un protocolo criminal es la prioridad.
Para todo esto no habrá grandes anuncios ni conferencias de prensa, no habrá protocolos. Para deshacer a un bebé producto de la calentura o producto de la violación de un degenerado que debería estar en la cárcel (y no dando vueltas fuera, por obra y gracia de jueces garantistas), sí hay conferencias de prensa, sí hay protocolos. Y esto lo prueba que la primera medida del Ministerio es reponer el protocolo abortista.
Así lo atestigua el recorrido público de Ginés en los últimos 15 años: desde su nombramiento como Ministro de Salud de la Nación por parte de Néstor Kirchner hasta la actualidad. Sus entrevistas, sus exposiciones en el Congreso[1] y en el Senado[2] el año pasado, y especialmente su última conferencia de prensa del 12.12.2019[3], tienen como eje machacar una y otra vez con “las muertes evitables”. Se refiere a los decesos de aquellas mujeres que pierden la vida en el mismo acto en que se la quitan a sus propios hijos. El repetido argumento de ‘la mortandad materna por abortos’.
Pero una reveladora entrevista de 1994[4] desmiente al flamante Ministro de Salud de la Nación. No siempre fue un abortista militante. Alguna vez fue bastante bueno Ginés, quien en esta ocasión es preguntado por el tema de las muertes evitables en la Argentina. Ante todo y en primer lugar, señala que “el 70% de las razones por las que morían argentinos” responden a tres causas. En primer lugar, las muertes por enfermedades cardiovasculares. En segundo lugar, menciona el cáncer. Y en tercer lugar, los accidentes automovilísticos. Pero hay algo más: según Ginés, la formación de los argentinos en los buenos hábitos haría descender estas cantidades, que son –repetimos sus palabras– las responsables del SETENTA POR CIENTO de las muertes.
Por tanto, para evitar las muertes, Ginés recomendó simplemente… ¿Despenalizar o legalizar el aborto? No. Como en esa época le importaba realmente la vida –y su enfoque era científico-estadístico, sin alinearse con las sesgadas y distorsionadas descripciones de la ONU–, sostuvo que la práctica del deporte, una buena alimentación, una vida sana y sin stress sería el cóctel ideal para salvar vidas. Respecto del cáncer, el actual Ministro verde sindicó al tabaquismo como el tipo predominante (30%, en palabras del propio Ginés), por lo que “una estrategia nacional profunda para modificar el hábito de fumar” –según sus propias y elocuentes palabras– debería ser una política de estado. Por último, los accidentes. “Nos matamos como moscas”, sostenía en 1994 el actual Ministro abortista 2019. Se trataba de “una verdadera epidemia” y para enfrentarla sería necesario “un cambio de conducta, individual y colectiva”. La muerte por accidentes era tan elevada que Ginés González García –quien ya a esta altura ya no parece un funcionario de Alberto Fernández sino un pulido académico de la Sorbona– sostuvo que el gran problema eran las “actitudes absurdamente suicidas que tenemos nosotros al manejar o al cruzar una calle”; ellas, en efecto, “son parte de esto que es una gran patología”.
1º Enfermedades cardiovasculares. 2º Cáncer. 3º Accidentes. No aparece el aborto por ningún lado, no se lo menciona, no hay ninguna referencia al aborto. ¿Tanto cambió el país en 25 años? ¿O el que cambió fue usted?
Kornblihtt vs. Kornblihtt – Esconden de Youtube un video que prueba la mentira del científico abortista Nº 1 de la Argentina, aunque se puede ver en otros sitios
Para quienes no lo conozcan, Alberto Kornblihtt es: -Biólogo; -Profesor Titular de la UBA en las Facultad de Ciencias Exactas y Naturales; -Doctor en Ciencias Químicas; -Investigador Superior del CONICET; -Miembro de la Academia Nacional de Ciencias (Córdoba); -Miembro de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales; -Miembro de la National Academy of Sciences (fundada por Abraham Lincoln); -Miembro de la European Molecular Biology Organization; – Academia de Ciencias de América Latina (ACAL, 2017), entre otras cosas. Su curriculum puede verse aquí: https://www.conicet.gov.ar/wp-content/uploads/CV-KORNBLIHTT.pdf.
Hoy por hoy, Alberto Kornblihtt es el científico número 1 de los abortistas.
El año pasado, para justificar el aborto, sostuvo en el Senado que la vida humana era un concepto cultural, sujeto a acuerdos, etc. Sin embargo, varios meses antes, había dicho:
“Vida humana en el sentido de la organísmica, del organismo, como dije antes, es un proceso continuo que comienza con la FECUNDACIÓN en el seno materno o también podría comenzar con una fecundación in vitro…”. (Programa “Tarde para Nada”, Radio Con Vos. Entrevista de María O’ Donell). Esta revelación, que contrasta con sus expresiones en el Senado, se pudo escuchar durante meses por YouTube.
El año pasado, en el mes julio, publiqué un artículo periodístico donde ponía de relieve la gruesa contradicción de Kornblihtt, citando la fuente. En su momento, nadie cuestionó la fuente. Sin embargo, hoy ya no se puede escuchar el link que cité mediante YouTube, que es el principal medio a través del cual se escuchan las entrevistas como estas.
Afortunadamente un integrante de Muralla Celeste me pasó el video; en efecto, se escucha claramente a Kornblihtt sostener que la FECUNDACIÓN marca el comienzo de la vida humana.
El canal de YouTube de la radio donde se escuchó la entrevista niega acceso al video. ¿Por qué ya no se puede tener acceso a un video mencionado , precisamente, en un artículo crítico de Kornblihtt? ¿Cuál era la necesidad de impedir que se lo escuchara? Era tan concluyente lo que decía, y tan contradictorio con su propias palabras, que tuvieron que IMPEDIR que la opinión pública tuviera acceso a ese video. Para conseguir sus fines, han escondido de este canal de YouTube la confesión del científico abortista número 1 de la Argentina.
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Comprobado luego de escuchar más de 100 horas de debates en redes sociales y televisión:
No saben qué hacer ante una ecografía.
Se ponen nerviosos ante imágenes de bebés abortados;
Explican innecesariamente que la legalización del aborto no lo volvería obligatorio, como si alguien alguna vez los acusara de eso. Sin embargo, el proyecto del 2018 obligaba a los hospitales a realizarlo;
No tienen respuesta respecto del Juramento Hipocrático;
No pueden mantener un debate serio uno vs. uno. Siempre debaten 2 contra 1, 3 contra 1 e incluso 4 contra uno. En el 90% de los debates, cuentan con la complicidad del “moderador” del debate, que termina debatiendo con los provida;
Dicen “Anticonceptivos para no abortar”. ¿Por qué no quieren que la mujer aborte, si es un derecho? No pueden explicarlo. También repiten que “el aborto es una decisión trágica, traumática” pero nunca explican por qué, y cambian de tema cuando se les insiste por ese punto;
Necesitan instalar la disyuntiva “aborto legal vs. aborto clandestino”; se alteran cuando en los debates prevalece la alternativa “aborto no, aborto sí”;
Necesitan mentir con la cifra de 500.000 abortos por año.
Al mencionar las cifras de mortandad materna, no pueden explicar cómo es que existen madres pero no “hijos”;
Los proyectos de ley no dicen una palabra sobre los restos de fetos abortados, no quieren contar qué pretenden con eso;
Dicen que hay vida humana recién a partir de las 12 semanas pero no repudian los abortos realizados después de ese término;
Al discutir temas económico-sociales repudian el FMI pero promueven una de las principales políticas del FMI: el aborto.
No saben qué hacer con el tema del comienzo de la vida, y evitan por todos los medios entrar en ese tópico.
(aporte de Eduardo Peralta)
14. Cuando no pueden responder a los argumentos, recurren a la conocida falacia ad hominem, es decir, contra la persona.
15. Cuando se los presiona con que el aborto es un crimen porque se mata una persona, incurren en la falacia de cambio de asunto, diciendo que los que se oponen lo hacen por “principios de fanatismo religioso”.
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Cristina Kirchner ya es “Alberto” pero Mauricio sigue siendo “Macri”
Análisis político y el dilema de la ola celeste
Empecemos por lo importante.
Alberto es Aborto.
Pero al menos te lo dice.
Macri celebra un Congreso Eucarístico, se viste de niño de Primera Comunión, y luego te la clava por la espalda. Porque “promueve el debate” pero Alberto Fernández está “decidido” a legalizarlo. La Conferencia Episcopal Argentina aún no ha pronunciado palabra.
El triunfo de F-F parece el resultado de la combinación de la crisis económica y de las alianzas entre Cristina, Alberto Fernández, Sergio Massa, Pino Solanas y Victoria Donda, entre otros. Al poner a sus principales críticos al lado, mejor cerca que enfrente, Cristina restó fundamento a los temerosos del kirchnerismo puro y duro, capitalizando a los votantes de esos frentes. La recesión, la inflación, la suba del dólar y el cierre de pymes hicieron el resto. Al Presidente se lo llama por su apellido y el retador tiene nombre de pila: Alberto.
De manera semejante a Perón –que en el 46 ganó con los diarios en contra y en el 55 fue derrocado con los diarios a favor–, CAMBIEMOS es vencido mientras medios oficialistas o por lo menos anti-K copan el 75% de la audiencia nacional. El kirchnerismo roza el 50% de los votos positivos (no del padrón) con un monopolio potente pero que representa el 20% de esta audiencia. No tenían tan buenas cartas pero las jugaron mejor.
Los últimos dos meses, el kirchnerismo golpeó una y otra vez sobre la economía, siguiendo el principio táctico de martillar al adversario por su flanco más débil. Y acudieron a la virtud cristiana de la templanza: metieron a la posesa de Bonafini en el loquero, la amordazaron, taparon la boca a La Camorra y superaron todas las pretéritas contradicciones (Alberto vs. Cristina, Cristina vs. Massa, Massa vs. Kicillof, Pino Solanas vs. Cristina, Donda vs. Cristina) diciendo “es tan grave lo que está haciendo Macri, que hasta nosotros nos unimos”. Trabajaron en las redes sociales con una disciplina militar, con una voracidad política digna de mejor causa.
Alberto 47, Macri 32. Sumados son 79. Si a este 79 le sumamos los 8 puntos de Lavagna y los 4 de Del Caño, tenemos 91 %. Esto significa que 9 de cada 10 votos positivos (otra vez: no 9 del padrón) apostaron por agendas progresistas; o sea –lo sepan o no– anticristianas y antiargentinas. Si los votaron a causa o a pesar de la agenda, es otro tema.
El 25% del padrón no se presentó a las elecciones. No es un número despreciable aunque los analistas políticos eviten cuidadosamente hablar de él (no quieren darle aire a quienes están hartos de este sistema político). Tampoco se hacen cargo del descrédito de la democracia, y entonces ignoran el dato de que casi 8 millones y medio de personas se ausentaron. A estos 8 millones –descontando a quienes no votaron porque están fuera del país, muchos ancianos, dementes e inhabilitados– el sistema no le merece credibilidad. Sigue siendo verdadera aquella frase según la cual “el poder que ellos tienen es el poder que nosotros le damos”.
Alberto Fernández arrasó en Santiago del Estero con el 75% y ganó por una gran mayoría en Formosa, con casi el 66%. CAMBIEMOS sólo ganó en Córdoba con el 48% y en Capital Federal con casi el 45%.
8 de cada 10 votos positivos votaron ya a CAMBIEMOS, ya kirchnerismo con sacarina: esto es, partidos políticos encabezados por multiprocesados. El 80% de los votos positivos sigue atrapado en esta ecuación binaria, que restringe el pensamiento a dos formas distorsionadas de ver la realidad.
El gobierno recién ahora abre los ojos pero lo cierto es que tuvo la realidad todo el tiempo en la nariz y no quiso, no pudo o no supo. Al igual que un militante verde frente a una ecografía, la cerrazón gubernamental sólo será erosionada por el dolor.
¿Y los provida? Las marchas celestes llegaban al número de millones en las csalles. Aún descontando a los menores de 16, es un hecho que muchos no votaron a los dos partidos celestes: Centurión y Biondini. La constatación de que la causa provida es más fuerte y más dinamizadora de la sociedad fuera que dentro de las urnas debería decirnos algo. La democracia nos volvió raquíticos. Adelgazó nuestro capital numérico y suele algodonizar, quieras que no, nuestro discurso. Si es verdad que somos más poderosos fuera de las urnas que dentro de ellas, ¿por qué no sentar las bases de un movimiento político provida?
En el medio de un engañoso triunfalismo K y del catastrofismo amarillo, no olvidemos las palabras de Rudyard Kipling: «Al éxito y al fracaso, esos dos impostores, trátalos siempre con la misma indiferencia». Y tengamos presente la sentencia de Charles Maurras: en política, la desesperación es una estupidez.
Más información sobre el caso R. Lastra: nadie se hace cargo de haber iniciado el aborto
Hoy, pesa sobre el doctor Rodríguez Lastra una sentencia de condena en primera instancia mientras que sobre los responsables de iniciar el aborto no existe ningún proceso en curso.
Se trata de la psicóloga Cufré y la médica Mirenski, del Hospital de Fernández Oro (Cipolletti), las dos profesionales que niegan su responsabilidad en la derivación de la mujer embarazada de 5 meses a una agrupación clandestina. Antes bien, Cufré y Mirenski se echan la culpa mutuamente.
La historia restante es conocida: la joven (una chica con escasa formación educativa) tomó los fármacos que le dieron los integrantes de “La Revuelta”, quienes pusieron en peligro su vida. Luego, volvió al Fernández Oro para ser atendida de urgencia. Sin embargo, se la derivó nuevamente pero esta vez al hospital de Cipolletti, donde fue salvada por el doctor Leandro Rodríguez Lastra.
Por eso, el viernes 24 de mayo, a las 9.30 hs, un grupo de vecinos de Cipolletti, presentaron una denuncia penal ante el Ministerio Publico Fiscal de la Provincia de Río Negro, en la misma ciudad. Se solicitó investigar a Cufré y a Mirenski, quienes -como surgió de las declaraciones en el reciente juicio contra el Dr. Leandro Rodríguez Lastra- derivaron a una mujer con un embarazo de 5 meses de gestación a un centro clandestino de abortos (“La Revuelta”). De esta información dieron fe integrantes de “Unidad Provida Cipolletti” a quien firma este artículo.
Atentos a la gravedad de las testimoniales que surgieron, y no teniendo conocimiento que se haya tomado alguna medida al respecto, se solicitó la urgente intervención.
Difundí esta noticia para que se sepa de estas injusticias, y manifestá tu repudio para con las profesionales que traicionaron su juramento hipocrático, así como también para con la legisladora Marta Milesi que impulsó este indigno juicio contra el doctor Leandro Rodríguez Lastra.
Juan Carlos Monedero (h)
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