Hacia una economía centrada en la familia – Allan C. Carlson

Hacia una economía centrada en la familia

Allan C. Carlson*

(New Oxford Review, diciembre de 1997, vol. LXIV, nº 10)

Comencemos con lo que algunos aún llaman la paradoja de una era de abundancia y riqueza que es también una era de degradación moral y declinación familiar. El industrialismo del siglo XX produjo una abundancia creciente de bienes materiales, ingresos promedios cada vez más altos y mayores expectativas de vida. Sin embargo, el vigésimo siglo cristiano ha sido también testigo de un nivel sin precedentes de rupturas familiares. Defino a la familia natural como la dada entre un hombre y una mujer comprometidos en una alianza socialmente aprobada llamada matrimonio, con los propósitos de propagación de la especie, comunión sexual, amor y protección mutua, la construcción de una pequeña economía hogareña y la preservación de las costumbres de generación en generación. Mientras culminamos el segundo milenio cristiano, esta familia natural está desapareciendo en la mayor parte del mundo occidental como una presencia culturalmente significativa. Tasas decrecientes de matrimonios primerizos, extensión de divorcios, bajos niveles de nacimientos dentro del matrimonio, ilegitimidad creciente, promiscuidad rampante, cohabitación y aborto, y la sexualización de la cultura popular: estos desarrollos se han dado especialmente pronunciados en las mismas naciones donde el triunfo de la industria ha sido más completa. Surgen preguntas críticas: ¿Están ambos desarrollos relacionados? ¿El crecimiento de la industria causa la ruptura familiar? Y si así es, ¿es posible encontrar una forma tanto de abundancia material como de virtud familiar? ¿Podemos generar una economía virtuosa?

Con respecto a la primera pregunta, la obvia pero aún así más olvidada, la respuesta es “sí”: La producción industrial moderna tiende, por su misma naturaleza, a minar los fundamentos materiales y psicológicos de la familia.

Para entender por qué, necesitamos volvernos sobre la misma esencia de la industria moderna y de lo que ella ha reemplazado. La economía pre-industrial —el entorno para la mayor parte del tiempo de la humanidad sobre la tierra— estaba centrada en el hogar, donde cada familia era mayormente autosuficiente, en la producción y preservación de la comida básica, en el refugio, en la ropa y en la educación principalmente moral y práctica. Esta autosuficiencia trae a la familia una cierta forma de independencia económica. Los maridos, las mujeres, los hijos y otros miembros del hogar se especializan en algún grado en las tareas, una natural división del trabajo que genera ganancias materiales. El hogar familiar natural sirve como unidad de producción tanto como de consumo, unidad construida sobre el altruismo y el amor, donde el principio del compartir desinteresado realmente funciona. Usando el lenguaje corrupto de fines del siglo XX, el hogar familiar no es una entidad ―capitalista”; es más cercano al ideal socialista de un compartir desinteresado, donde el egoísmo y el individualismo están balanceados con las necesidades y requerimientos de la familia y la comunidad próxima, y este hogar se conserva mejor en un medio no industrial. Esto explica por qué la familia natural encuentra su escenario favorable en la granja de subsistencia, entre los campesinos libres o minifundistas. El pequeño taller artesanal, también organizado alrededor del hogar familiar, sirvió (y sirve) como la contraparte pueblerina (o urbana) de este minifundio rural.

En su esencia, el proceso de industrialización significó romper estos hogares productivos de pequeña escala y distribuir sus partes humanas en fábricas: en fábricas materiales como molinos, enlatados, plantas automotrices y oficinas, y en fábricas sociales y educativas como escuelas estatales masivas para niños y geriátricos para ancianos. A través de la producción industrial de bienes físicos, la riqueza crece (es cierto) con ganancias extras que provienen de esta exagerada división del trabajo. Pero estas ganancias materiales exigen, a la vez, una pérdida de solidaridad e independencia de la familia. Por eso es que es justo decir que tanto las modernas corporaciones industriales como los modernos Estados tienen un cierto interés en la desintegración familiar. Visto en términos de eficiencia, la unidad familiar independiente representa una carga sobre el Producto Nacional Bruto. Los vínculos familiares interfieren con la distribución eficiente del trabajo humano y la producción casera limita la visibilidad en una economía de base monetaria. En verdad, lo que llamamos “crecimiento económico” se apoya, en una parte significativa, sobre la constante transferencia de funciones productivas del hogar, donde tales trabajos no son traducidos en dinero y por lo tanto no son contabilizados, hacia entidades industriales organizadas, tanto corporativas como estatales. A mediados del siglo XIX, estas funciones transferidas incluían la hilandería, la teneduría, la zapatería y la educación. Para comienzos del siglo XX, incluyeron además la producción y conservación de alimentos, el transporte y el cuidado de niños.

En nuestro tiempo, estas transferencias de la familia a la industria incluyen además la preparación de comida, el paseo de niños y el cuidado de los ancianos. De hecho, mucho de lo que medimos como crecimiento económico desde los ’60 ha sido simplemente la transferencia de las tareas caseras remanentes que comienzan a ser contabilizadas en términos monetarios —cocina casera, cuidado de niños, cuidado de ancianos— al pasar a entidades externas como Burger King, guarderías privadas o geriátricos estatales. La pequeña economía productiva hogareña queda así despojada de sus tareas económicas.

El trato de la mujer bajo el régimen industrial ofrece un verdadero caso de estudio. En el mercado de trabajo no regulado de comienzos del capitalismo industrial, lo mismo que en el programa formal del socialismo industrial, la mujer —particularmente la mujer joven— era especialmente deseada como trabajadora, por sus pequeños dedos, por su comportamiento obediente y, fundamentalmente, por sus efectos económicos colaterales: sumándola al mercado laboral el nivel general de salarios permanece bajo. En la Europa y los Estados Unidos del siglo XIX, las nuevas fábricas contrataban esposas, madres e hijas para mantener a raya a los artesanos especializados: los maridos y padres de estas mismas mujeres. Sólo con la larga y dificultosa organización del trabajo, enfocada en esos años a un grado sorprendente de restauración familiar, se reconstruyeron los límites de la decencia alrededor del hogar y se limitó la intrusión industrial en el hogar. Bajo los sistemas de ―salario vital” o ―salario familiar” del trabajo organizado a fines del siglo XIX y comienzos del XX, la fábrica solo podía requerir que un único miembro de la familia —normalmente el padre— fuese el que cobrara un salario suficiente para mantener su familia en la decencia. La mujer pudo, entonces, regresar al hogar para llevar, alzar, proteger y educar a su descendencia. Los niños también se vieron protegidos del ingreso prematuro al medioambiente industrial.

Incluso algunos industrialistas llegaron a percibir la sabiduría moral de este ―salario familiar” y la virtud de preservar algún nivel de autonomía familiar dentro del sistema fabril. En los EE.UU., Henry Ford deslumbró a los observadores en 1914 al duplicar inmediatamente los salarios de los trabajadores casados, arguyendo que el trabajador “no es tan solo un individuo… Es miembro de un hogar… El hombre realiza su trabajo en la empresa, pero su mujer hace el trabajo en la casa. Por lo tanto, la empresa debe pagarle a ambos”. La alternativa, enfatizaba Ford, era “el horrendo espectáculo de niños pequeños y sus madres viéndose forzados a salir a trabajar”.

En Francia, mientras tanto, sacerdotes católicos organizaron a los industrialistas de sus parroquias en círculos de estudio sobre la enseñanza social de la Iglesia (lea más del tema aquí, aquí, y aquí). Estos patrones llegaron a diseñar un vasto y voluntario sistema de protección familiar que suplementaba los salarios pagados a las cabezas de familia con adicionales según el número de hijos. Para mediados de los ’20, este sistema voluntario también proveyó niñeras, enfermeras y adicionales por nacimiento y maternidad a las familias involucradas.

Sin embargo, la respuesta más común, y (admitámoslo) más lógica desde el punto de vista económico, fue una constante campaña para despedazar la familia en sus partes constitutivas. Desde su fundación a mediados del siglo XIX, la Asociación Nacional de Fabricantes (National Association of Manufacturers) de los Estados Unidos consistentemente batalló para desmantelar el sistema de “salario familiar” y lograr acceso de nuevo al mercado laboral para las mujeres casadas y los niños.

Secretamente, según los rumores de la época, la organización de los empleadotes fundó en los ’20 el Partido Nacional de las Mujeres (National Women’s Party), el grupo feminista radical que fue autor de la propuesta de la Enmienda sobre Igualdad de Derechos en la Constitución de los Estados Unidos. La Asociación Nacional de Fabricantes, del brazo con las feministas, abiertamente luchó por poner fin a las protecciones legales especiales que existían para las mujeres y los niños.

En los ’60, las mismas fuerzas festejaron juntas cuando el Título VII de la Ley de Derechos Civiles de 1964 fue transformado desde una herramienta de justicia económica racial en un espolón de guerra contra el sistema de “salario familiar” estadounidense. La mayoría de las corporaciones se apresuraron a salir al vasto mercado laboral de mujeres, bajando el salario industrial promedio una vez más. Para 1990, las mujeres jóvenes se habían convertido en el grupo más ―proletarizado” o asalariado en los Estados Unidos; más miembros de la familia trabajaban largas horas; y las tasas de matrimonios y nacimientos maritales se precipitaron al fondo.

El crecimiento de la educación estatal masiva ofrece otro caso de estudio de los efectos del industrialismo sobre la familia. Las investigaciones actuales sobre fertilidad demuestran que los padres reducen el tamaño familiar desde un promedio natural de siete hijos por hogar sólo cuando existe una disrupción en las relaciones económicas dentro de la familia. El demógrafo John Caldwell argumenta que, de hecho, es la educación masiva de los jóvenes la que conduce al cambio en las preferencias desde una familia grande a una pequeña, y así se promueve el deterioro de la familia como institución. La tesis de Caldwell —que la industrialización de la educación por parte del Estado causa el declive familiar— soluciona el misterio que tanto ha intrigado a los historiadores estadounidenses: ¿Cómo explicar la constante caída en la fertilidad en los EE.UU. entre 1850 y 1900?

A través de todo este periodo los EE.UU. eran un país predominantemente rural, y absorbía las masas de jóvenes inmigrantes, y los inmigrantes y granjeros suelen tener muchos hijos. Pero los datos desde 1871 hasta 1900 demuestran una muy marcada relación negativa entre la fertilidad femenina y la expansión de la escuela pública. La caída en la tasa de nacimientos está correlacionada con particular fuerza al tiempo promedio con que los niños existentes acuden a la escuela estatal en un año dado: Cada mes adicional en el ciclo lectivo de una escuela pública reduce el tamaño de la familia en ese distrito en un 0,23 por hijo.

De esta manera, vemos cómo remover la educación de los niños del escenario familiar y organizar escuelas según el modelo industrial casi literalmente “consume” a los hijos y debilitaba la familia. Antes de la educación estatal masiva, los padres realizaban toda una variedad de arreglos para la educación de sus hijos, incluyendo la educación en el hogar.

Uno podría pensar que si la madre podía ahora enviar a sus hijos a escuelas públicas gratuitas, se sentiría más libre para tener más hijos. Pero no funciona de esa forma. El proceso de educación industrializada debilita las conexiones de los miembros de la familia y el compromiso de la madre hacia sus hijos y familia. Usualmente, en vez de tener más hijos, la madre con más tiempo libre sale a buscar trabajo.

Un poeta de Kentucky, Wendell Berry, delinea la misma imagen que nosotros en su libro “¿Para qué es la gente?” (What Are People For?): ―Si no existe una economía hogareña o comunitaria, entonces los miembros de la familia y sus vecinos ya no son útiles entre sí. Cuando la gente no es más útil para otros, entonces la fuerza centrípeta de la familia y la comunidad decae y la gente cae en la dependencia de economías y organizaciones externas…” Cuando la familia se debilita como economía pequeña, los hijos son menos bienvenidos, la lógica de entrar en un matrimonio se hace más difusa, crece el desorden sexual y el aprendizaje declina.

Han existido variadas respuestas frente a esta situación. El gran desastre económico del comunismo puede verse como un intento de aplicar el principio altruista o familiar —“de cada uno según su habilidad, a cada cual según su necesidad”— a lo ancho de toda la sociedad. Pero nuestro siglo ha demostrado que éste fue un enorme y trágico error: El principio no puede imponerse centralmente. Cuando nos movemos más allá del hogar, el clan, la comunidad religiosa o el pueblo —donde todos conocen el carácter y las fortalezas y debilidades de los otros, y donde reglas heredadas imponen una disciplina tolerable— una vez que nos movemos más allá de estas pequeñas comunidades, esta forma de altruismo falla.

Una segunda respuesta frente al pedido de ayuda de la familia en el entorno industrial fue la búsqueda de una “Tercera Vía”, el camino de la democracia social que supuestamente llevaría a un punto intermedio entre el capitalismo industrial y el comunismo industrial. La frase proviene del título de un libro escrito por Marquis Childs en 1938, que celebraba el modelo de desarrollo de Suecia. Él y otros entusiastas decían que los efectos disruptivos del industrialismo podían ser balanceados a través de una pesada regulación estatal del sistema fabril y por la construcción de un Estado de bienestar centrado en la familia, donde los costos de criar hijos fuesen soportados por el gobierno.

Por cerca de tres décadas, entre 1940 y 1970, Suecia sí pareció un modelo atractivo. Pero el sistema sucumbió de allí en más por sus contradicciones internas, todas demostrablemente ligadas al problema familiar: – Pensiones estatales de vejez que de la familia transfieren al Estado la antigua tarea de cuidar de los ancianos en la adversidad, provocando el corte de los vínculos naturales de seguridad entre las generaciones y desalentando el nacimiento de hijos en número suficiente como para mantener el sistema. – Políticas de bienestar estatal que protegen a la gente de las inevitables consecuencias de sus elecciones inmorales, creando así incentivos que hacen más fácil —o, en realidad, promueven— el divorcio, la cohabitación y la ilegitimidad como sustitutos del matrimonio. – Ingresos gubernamentales por hijo que, en realidad, debilitan los vínculos padre-hijo, a medida que las madres ganan preponderancia que mina el rol del padre como perceptor y distribuidor del ingreso. – Y la visión altruista de un Estado de bienestar racional que, supuestamente inspirado en la familia, necesariamente da vía libre a penalidades basadas en el altruismo y se apoya en la irracionalidad.

Específicamente, el sistema sobrevivió financieramente sólo mientras los ciudadanos restringieron sus requerimientos, como en los tiempos en que las familias preferían cuidar a sus miembros ancianos en casa antes que enviarlos a centros geriátricos estatales. Pero la misma lógica de este sistema de derechos penaliza financieramente la elección altruista. Hoy, los estados clásicos de la ―Tercera Vía” como Suecia y Dinamarca están en crisis, enfrentando tanto la bancarrota financiera como la espiritual. En síntesis, demostraron la inexistencia de una ―Tercera Vía” real.

Sin embargo, han existido también en nuestro siglo intuiciones de una ―Tercera Vía” de organización económica que puede representar un camino mejor. El común denominador de éstas es el reconocimiento y la defensa de una economía centrada en la familia. Estas aproximaciones al problema directamente ponen coto a la naturaleza no mudable de la verdadera familia y buscan construir barreras que protejan la económica hogareña altruista de los efectos corrosivos del individualismo y el consumismo. Puesto de otra forma, promueven la “refuncionalización” de las familias trayendo a la industria de vuelta hacia el terreno casero.

Los defensores mejor conocidos de esta Tercera Vía eran los ensayistas católicos ingleses Gilbert Keith Chesterton y Hilaire Belloc.

Chesterton argumentaba en forma abierta y con fuerza en pos de la reconstrucción en Inglaterra de una ―sociedad de campesinos”, basada en pequeños terrenos y negocios. Belloc, por su parte, escribió que ―la familia es idealmente libre cuando controla totalmente todos los medios necesarios para la producción de la riqueza que necesita consumir para una vida normal”. Para esta reconstrucción de una sociedad de familias propietarias libres, urgía al uso creativo de los impuestos y de la regulación estatal para limitar a las grandes sociedades anónimas y promover las pequeñas empresas familiares.

Una teoría más sistemática de una economía centrada en la familia vino de la pluma de un mártir económico Alexander Vaselevich Chayanov. Antes de su arresto y ejecución por parte de los comunistas soviéticos, este economista ruso había refutado la visión, sostenida tanto por los teóricos del laissez faire como por los marxistas, de que los campesinos y las granjas familiares son irracionales e ineficientes y deben ser eliminadas. En su obra maestra de 1925, “La organización de granjas campesinas”, Chayanov persuasivamente demostraba que las pequeñas granjas familiares —que combinan la producción vegetal y animal de subsistencia con las industrias caseras, la producción hogareña y el empleo externo variable— son en realidad una forma de organización económica lógica o, incluso, superior. El silencio a que se sometió el trabajo de Chayanov ha significado, en palabras de un historiador, que las políticas de agricultura y desarrollo global hayan estado ―recorriendo el camino equivocado” durante 70 años, en forma intencional subvirtiendo una más natural, versátil y sostenible agricultura centrada en la familia para transformarla a la explotación industrial de las granjas.

Otro economista activo en ese tiempo, Ralph Borsodi, enfatizaba la “producción familiar” como el programa “para la gente que apunta a la virtud y la felicidad, y para quienes la buena vida está representada por el hogar y el corazón, por los amigos y los hijos, por el césped y las flores”. Éste dio especial atención a la contribución económica de la madre en el hogar. Mientras que las teorías tanto de los economistas marxistas como de los liberales clásicos desprecian la producción casera como económicamente irrelevante o, incluso, un parásito, Borsodi delinea el verdadero valor económico de la jardinería, la producción de manteca y la cría de aves de corral; de la cocina, la repostería y el servir la mesa; de las conservas; de la limpieza y el lavado; de la costura; de la alimentación y cuidado de bebes; y de proteger y enseñar a los niños.

Estos modelos de una Tercera Vía económica, repito, comparten el enfoque sobre el bienestar familiar. La renovación familiar vendría sólo a medida que ciertas tareas y funciones sean protegidas de su inmersión en la industria, es decir, sean desindustrializadas y regresadas al hogar. En estos modelos, la medida del éxito económico no será el “crecimiento” monetario de la economía estadística oficial, ya que, como hemos visto, mucho de lo que es llamado crecimiento en realidad es la contrapartida de la declinación de la familia. En vez de esto, el éxito será medido por un diferente tipo de riqueza: la formación de matrimonios, el nacimiento de hijos y la solidaridad del grupo familiar. Esto regresará el análisis económico a sus auténticas raíces, a la oeconomia, la  “administración del hogar”. Por eso, en lugar de usar una etiqueta desinformada como “Tercera Vía”, deberíamos usar una como “Vía Familiar” como nombre de este camino hacia una economía virtuosa.

Al mismo tiempo que se niega a delinear cualquier tipo de plan de economía distintivamente cristiana, la Iglesia Católica ha sí explicado principios frente a los cuales deben ser juzgados los sistemas económicos. Estos principios incluyen las conocidas apelaciones a la dignidad humana y a la libertad de la Iglesia para hacer su trabajo. Pero, de no menor importancia, es el llamado a considerar la salud de la familia.

En un importante discurso de 1951, el papa Pío XII identificaba como ―uno de los errores fundamentales del materialismo”, tanto laissez-faire como marxista, la negación de ―la vida de la familia” como fuente de ―vida, salud, energía y actividad de toda la sociedad”, incluyendo, por supuesto, su vida económica.

Se podrían citar otras afirmaciones de la Vía Familiar. Refiriéndose únicamente a las granjas familiares, por ejemplo, Pío XII declaró: ―Hoy puede decirse que el destino de toda la humanidad está en juego. ¿Tendrán los hombres éxito al balancear esta influencia [del industrialismo] en forma tal que se preserve la vida espiritual, social y económica que es el carácter específico del mundo rural?”

Pío XII señaló, también, cómo la ―propiedad privada” asegura ―para el padre de familia esa sana libertad, de la que tiene necesidad, de poder cumplir las obligaciones a él asignadas por el Creador, respecto al bienestar físico, espiritual y religioso de la familia”. En otro sermón dijo: ―Solo la estabilidad que está enraizada en la propiedad hace de la familia la célula vital y más perfecta y fecunda de la sociedad, uniendo de una manera brillante en cohesión progresiva las generaciones presentes y futuras”.

Con respecto a los empleadores, el trabajo y la familia, Pío XI decía en la encíclica Quadragesimo Anno (1931) que, “debe hacerse todo esfuerzo [para asegurar] que los padres de familia reciban un salario suficientemente grande como para cubrir las necesidades familiares ordinarias en forma adecuada”.

La encíclica de 1981 Laborem Exercens reforzó este vínculo entre trabajo y formación familiar. Afirmando que la fundación de una familia es un “un derecho natural”, Juan Pablo II definió el salario justo de un adulto como aquél “que es suficiente para el establecimiento y mantenimiento de una familia y para proveer seguridad para su futuro”. De cualquier forma que se implemente, enfatizaba el Papa, la existencia de un salario familiar sirve como “medio concreto de verificar la justicia de todo el sistema socio económico”.

Tenemos aquí una prueba específica de la justicia económica: ¿Existe un salario familiar? Más aún, dijo el pontífice: “Redundará en beneficio de la sociedad hacer posible para una madre… dedicarse en el cuidado de sus hijos y en educarlos de acuerdo con sus necesidades, las cuales varían con la edad. Tener que abandonar estas tareas para tomar un trabajo asalariado fuera del hogar es erróneo…”

Respecto a la importancia de la economía doméstica —del trabajo en el hogar no pago y centrado en la familia— el entonces pontífice declaró: “El trabajo doméstico es una parte esencial del buen orden de la sociedad y tiene una enorme influencia sobre la colectividad; contribuye a producir ingresos y riquezas, bienestar y valor económico… Tiene una influencia directa sobre el buen desarrollo de la familia.”

En referencia a la familia, al Estado y a la economía, Juan Pablo II estableció: “Estamos todos llamados a promover un medioambiente favorable a la familia, y, por lo tanto, a la maternidad y a la paternidad, un medioambiente donde, en forma creciente, puedan encontrarse las condiciones óptimas para hacer posible que la familia pueda desarrollar sus riquezas: fidelidad, fecundidad e intimidad enriquecida con la apertura a los otros.

Estas referencias no constituyen una teoría económica. Pero sí, creo, animan a todos los cristianos a volver a pensar el trabajo teórico en pos de una Vía Familiar y a ayudar a construir ambientes amigables para la vida hogareña, el lugar de la fidelidad, la fecundidad y la intimidad. Y la Vía Familiar es mucho más que una teoría. Existen ejemplos modernos de naciones que, usualmente por accidente, han tropezado con políticas temporales que han dado nuevos bríos a la familia, mediante la desindustrialización de algunos aspectos de la producción y la restauración de estas funciones en el hogar. En consecuencia, encontramos también en estos lugares visibles signos de una renovación familiar: matrimonios más fuertes con más hijos.

México, para poner un ejemplo cercano, dividió vastos terrenos organizados industrialmente en los años alrededor de 1940 y distribuyó más de 10 millones de hectáreas a campesinos sin tierras. Estos cambios convirtieron a los trabajadores de las plantaciones en campesinos libres dueños de pequeñas propiedades, y restauraron el lugar de la familia como unidad de producción y consumo. Las anteriores ganancias espectaculares logradas mediante una mayor productividad en la producción de alimentos resultaron igualadas por un crecimiento equivalente en manufacturas y otras formas de producción en pequeña escala. Las empresas urbanas también se apoyaron en las relaciones familiares. Con la propiedad productiva de vuelta en manos de las familias, los matrimonios se hicieron más tempranos y los hijos arribaron en grandes números: las riquezas familiares de las que Juan Pablo II hablaría décadas después.

Una economía centrada en la familia no está destinada a ser una economía estancada en términos estadísticos. La tasa de crecimiento oficial de la economía mexicana en el periodo 1945-1965, en realidad, excedió a las tasas de crecimiento de los Estados Unidos y Canadá para ese mismo período. Por desgracia, este experimento de restauración familiar llegó a su fin alrededor de 1970, cuando las autoridades de los EE.UU. y de las Naciones Unidas, especializadas en ―control poblacional”, intencionalmente se dispusieron a destruir la economía de base familiar de México, con el fin de reducir el tamaño familiar promedio y convertir a dicha nación nuevamente al modelo industrial (Comentario del Blog: el Secretario de Estado de EE.UU. en los años 70′ se llamó Henry Kissinger. Para leer sobre Kissinger, sugerimos este artícuōlo).

Aún un segundo experimento masivo no intencional en cuanto a la restauración de la familia comenzó a fines de esa década, y aún continua, en el lugar menos probable: la República Popular de China. Los campesinos chinos —colectivizados en granjas industriales por Mao Tse-Tung después de la revolución de 1949— sufrieron terriblemente durante un cuarto de siglo, debido a que los comunistas buscaban (en palabras textuales de un documento) eliminar a las familias como “unidad fundamental de habitación y producción”. Pero la muerte de Mao en 1976 trajo un cambio en esa política, llevando dos años después a la introducción del apropiadamente llamado “sistema de responsabilidad familiar”. Mientras que el estado aún técnicamente es dueño de la tierra, las colectividades industriales se dividieron y las familias obtuvieron el uso de la tierra según su tamaño: cuanto más grande una familia, más tierra recibía en uso. Luego de cumplir una cuota asignada, el producto restante de la granja se convierte en propiedad de la familia para su consumo o venta. El nuevo sistema también permitió a las familias de campesinos encargarse de ocupaciones colaterales tales como manufacturas e industria casera.

Los resultados entre 1978 y 1990, sólo recientemente documentados, fueron espectaculares. La producción de las granjas subió rápidamente, como lo hizo la salud de las familias rurales y su bienestar. Liberando esa energía emprendedora, nacieron un estimado de diez millones de empresas rurales —en su mayoría familiares—. Más importante aún, reaparecieron los moldes matrimoniales tradicionales luego de décadas de suprimidos, lo mismo que la preferencia de los chinos por tener muchos hijos. En las partes más rurales de China, tres cuartos de las mujeres ahora quieren tener cuatro o más hijos. En los hechos, este “sistema de responsabilidad familiar” subvirtió en el campo la otra innovación de los líderes de la época post-Mao: la política poblacional de “un hijo por familia”. Puesto en términos simples, una economía en la Vía Familiar quiere y da la bienvenida a los hijos.

En ambos caos, los ejemplos mexicano y chino, gobiernos supuestamente laicistas o ateos se volvieron hacia políticas que permiten el renacimiento y el éxito de una economía familiar natural. Al mismo tiempo que estas economías no resisten la prueba de libertad para que la Iglesia “ejercite su ministerio” como dice el Magisterio, creo que sí aprueban la prueba en cuanto a promover la familia.

A un nivel más modesto, en los EE.UU. y Canadá también podemos encontrar un cambio económico —definido en términos burdos— que ha fortalecido a la familia: el llamado “movimiento por la educación hogareña” (homeschooling). Debemos recordar que la educación en el hogar en los niveles elemental (primario) y secundario representa la desindustrialización de los niños involucrados. Significa un retorno desde una educación diseñada sobre principios industriales a una educación enfocada en la familia. Cerca de 1,5 millones de niños en los EE.UU. y Canadá son educados ahora en sus casas. Existe también una correlación positiva entre la educación familiar y una mayor fertilidad y familias más grandes. Un estudio encontró que el número promedio de niños en familias que realizan educación en el hogar es de 3,43, el doble del promedio de niños de todas las familias de parejas casadas en los Estados Unidos.

Entre las familias canadienses que educan en el hogar, la cifra es aún mayor: 3,46. Una vez más, éstos son signos auténticos de integridad y salud familiar. Sí, es cierto que quienes realizan educación hogareña, especialmente aquellos que son católicos, tienden a tener familias más grandes. Pero la educación en el hogar funciona ella misma a favor de la tendencia a tener más hijos, ya que la psicología de la familia frecuentemente cambia cuando tiene lugar la educación familiar: La casa comienza a girar alrededor del niño (y de manera saludable), las conexiones entre los miembros de la familia se fortalecen y la familia es refuncionalizada.

En síntesis, una economía de Vía Familiar es más que una teoría abstracta. Hay ejemplos en el terreno que nos muestran cómo podemos construir un orden mejor, más virtuoso, uno más cercano a pasar los exámenes de justicia familiar y dignidad humana tal como los ha articulado la Iglesia Católica. ¿Qué puede significar esto para las familias cristianas?

Permítaseme cerrar con varios ejemplos —todos a la mano de una familia o de una parroquia— sobre lo que se puede hacer para avanzar en el camino de una economía de Vía Familiar.

Primero, el clero y los líderes laicos pueden copiar el ejemplo de la Francia de comienzos del siglo XX y organizar a los líderes de negocios en sus parroquias para estudiar los principios de la enseñanza social de la Iglesia, especialmente aquéllos referidos a la dignidad del trabajo, la santidad de la familia, la justicia del salario familiar y la responsabilidad moral personal para proveer ese salario a sus empleados.

En segundo lugar, las familias cristianas pueden usar su poder de compra, su “soberanía de consumidor”, para sostener las manufacturas y negocios locales y familiares.

En tercer lugar, las parroquias pueden promover pequeñas empresas familiares a través de la provisión de un pequeño pero suficiente capital inicial.

En cuarto lugar, el clero y los líderes laicos pueden promover la educación familiar. Las parroquias tradicionales pueden ser parcialmente reformadas para servir a los educadores del hogar como centros de recursos, como lugares de clases comunes y como sitios para mejorar las habilidades de enseñanza de los padres.

En quinto lugar, las parroquias pueden crear cooperativas de alimentos. Esto puede parecer más fácil en pequeños pueblos y regiones rurales, pero es posible también en las grandes ciudades. En las “megaciudades” del mundo en vías de desarrollo, el 75% del alimento es aún producido en jardines hogareños y pequeñas granjas localizadas en esas mismas ciudades. Los jardines familiares como empresa familiar común pueden también tener éxito en ciudades del mundo desarrollado. Las parroquias cristianas podrían también vincular “familias granjeras” y “familias urbanas” para la venta directa de productos frescos y otros del campo, lo cual beneficiaría a ambas.

En sexto lugar, los sacerdotes, ministros y laicos pueden dedicarse a ministerios rurales específicos y a la restauración de la vida rural tradicional. Bajo el liderazgo inspirado del P. Luigi Ligutti, la Conferencia Católica Nacional de Vida Rural (National Catholic Rural Life Conference) de los EE.UU. tuvo un papel vital en esta área. Creo que existe una nueva necesidad entre los laicos cristianos, particularmente entre los jóvenes adultos, de una guía espiritual y práctica en este asunto.

Y, por último, podemos ayudar a revivir la Regla de San Benito en nuestro tiempo. Podemos, en palabras de Mons. M. Francis Mannion en un artículo publicado en Communio, “crear comunidades de existencia cristiana ejemplar” que “nos enseñen cómo vivir en forma auténtica”. La renovación del modelo monástico tradicional — comunidades de hermanos o hermanas— es parte de esto, pero creo que nuestro tiempo llama también aplicaciones modificadas de la regla monástica para pequeñas comunidades de familias: una vida de residencia, trabajo, caridad, educación y adoración compartidas, apoyados en votos de obediencia, pobreza y matrimonio. Hay un verdadero hambre de todo esto actualmente en los Estados Unidos. Recientemente, muchas comunidades católicas de esta clase han tomado forma, al mismo tiempo que una enorme comunidad protestante de este tipo está ya trabajando en el Estado de Massachussets. Medidas concretas como éstas, donde se vincula la familia y la economía, podrían contribuir poderosamente a la gran tarea de construir lo que Juan Pablo II llamó la Civilización del Amor.

Una importante sentencia judicial provida de la CJSN en el año 2002 – El Fallo Portal de Belén

Un importante fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en mejores épocas. Descargue el fallo Fallo Portal de Belen.

Los jueces ordenaron retirar de mercado la llamada “píldora del día después”, una vez acreditados sus efectos potencialmente abortivos.

El fallo incluye numerosos datos científicos en defensa de la vida humana desde su concepción. Es una sentencia breve pero repleta de información.

Aproveche, descárguelo, imprímalo y estúdielo.

Porque la verdad no cambia.

 

***

***

 

Adquirí el primer libro del Lic. Juan Carlos Monedero: “LENGUAJE, IDEOLOGÍA Y PODER”, tomo I, con prólogos del R. P. Alfredo Sáenz y el Dr. Antonio Caponnetto. Ilustraciones: José Antonio Van Tooren.

Conseguilo en Amazon:

https://amzn.to/3FKFVHm

Adquirí el tomo II también en Amazon:

https://amzn.to/3PknkXd

El tomo I contiene trabajos publicados entre 2010-2015, mientras que el tomo II incluye aquellos entre los años 2016-2019.

Las causas de la Legalización del aborto en la Argentina – Por Juan Carlos Monedero (h)

Las causas de la Legalización del aborto en la Argentina

Por Juan Carlos Monedero (h)

La sanción de la ley de aborto durante los 9 meses de embarazo (y no 14 semanas, como dicen tantos periodistas) tiene sus causas, antecedentes y explicaciones profundas.

¿Por qué se sancionó esta ley en la Argentina?

 

  • En primer lugar, por la tenacidad de los alfiles del abortismo. Estos agentes de la iniquidad merecerán tenebrosos puestos en el Infierno, pero no el sector reservado a los tibios. Estos, como dice el Dante, ocupan el “lugar más oscuro” en el Hades por no haber tomado parte en las contiendas decisivas. Enumeremos algunas de las acciones más conocidas de esta nefasta militancia: los aborteros vienen realizando encuentros nacionales de “mujeres” autoconvocadas hace 35 años. Hace décadas que organizan ateneos, cenáculos, conferencias, escriben artículos, publican libros, organizan y van a marchas, asisten a los debates en radio, televisión, etc. No tenemos ninguna duda de que es una militancia antipatria y anticristiana. Pero militancia al fin y al cabo, Dios no le niega al impío el fruto de su propio trabajo como dice Jean Ousset en su libro La Acción.

Los enemigos del Orden Natural se han estructurado en distintas facciones, han sacrificado parte de su tiempo personal para la conquista de sus objetivos ideológicos. Aunque una gran parte de la masa crítica feminista-abortera-progre no lea ni estudie (Malena Pichot decía no tener tiempo para estudiar…), es evidente que los principales agentes aborteros estudian, leen, asisten a distintas conferencias, se la pasan informándose en el tema, discuten, debaten, se empapan. Las trayectorias de Paola Bergallo, Andrés Gil Domínguez, Aída K. de Carlucci, Marisa Herrera, Alberto Kornblihtt y otros no se explican de otra manera, más allá de lo oscuridad que reina en sus inteligencias. Lo mismo se diga de otros agentes de la subversión mental, cultural y jurídica, como Eugenio Raúl Zaffaroni en el campo del Derecho, Darío Sztajnszrajber en el área de Filosofía, e incluso un Jorge Lanata o Luis Novaresio en el periodismo. Pacientemente nos han metido en la Ventana de Overton.

  • En segundo lugar, la legalización se explica por el apoyo sostenido de poderosísimos empresarios y entidades internacionales globalistas, como también de algunos gobiernos. El Fondo Monetario Internacional, la Banca Mundial, la Organización de las Naciones Unidas y su brazo, la Organización Mundial de la Salud; la UNFPA, Amnisty International, IPPF, UNICEF, Open Society (Soros), Fundación Ford, Fundación Rockefeller, Fundación Gates, etc.

Como bien hacía notar el blog Kontrainfo, inmediatamente después de la legalización IPPF salió a festejar, reconociendo al menos 15 años de financiación suya de los grupos aborteros[1]. Viene bien recordar que, como también informó Kontrainfo, la IPPF recibe dinero del Gobierno Británico[2]. En otro orden de cosas, vale la pena apuntar que el principal contribuyente de la OMS es Bill Gates como explicó Eduardo Peralta[3]. En la Argentina, distintas sucursales con otro nombre actúan en nuestro país, como por ejemplo CASA FUSA, Católicas por el Derecho a Decidir, CELS, Universidad de Palermo, Centro de Estudio de Estado y Sociedad (CEDES), Fundación Huésped, FEIM Argentina. Millones y millones de dólares, provenientes de las altas finanzas así como también de los tributos que los gobiernos de distintas naciones manejan. Según el diario La Nación, al menos Suecia, Noruega, Dinamarca, Holanda, Australia e incluso EEUU[4].

  • En tercer lugar, ha sido determinante el poder de los medios de comunicación. Solemos hablar de “los medios” cuando deberíamos en realidad personificar y decir los periodistas, los articulistas, los editores del diario, las personas que pagan propagandas en ellos, los dueños de los medios. Porque, en efecto, lo que ocurre en los medios no ocurre “por necesidad física” o fatalismo alguno, ocurre por voluntad libre de alguien con poder. En ese sentido, los kirchneristas tienen razón y por eso se han esforzado al máximo al enfatizar que detrás de Clarín está Magnetto. Es un hecho indiscutible que la casi unanimidad que se pudo apreciar entre los comunicadores sociales ha sido una de las principales causas de que los slogans pro aborto hayan calado hondo en una gran porción de personas. Asimismo, quedó probado que no hay ninguna correlación entre el pensamiento dominante en los MMCC y el resto de la población, ni siquiera si tomamos los dos distritos más progresistas: Provincia de Buenos Aires y Ciudad de Buenos Aires. La sensación de mayoría progresista-abortera en TV, radio, etc. solamente es eso: una sensación artificial.
  • Otro factor de peso que podemos señalar fue la presión del Presidente de la Nación. En efecto, Alberto Fernández tomó este tema como una bandera de su campaña, lo dijo en sus debates presidenciales previos a las elecciones, todos sus aliados políticos eran pro aborto, su segunda línea lo es también (Vilma Ibarra, su ex novia, por ejemplo) y en su militancia de base predomina el apoyo al aborto. Sólo un sector peronista se mantuvo celeste –con José Mayans a la cabeza–, no obstante este sector trabajó para que Alberto llegara al poder (por eso hablamos de la perversión democrática). Por otro lado, entre estos peronistas celestes parece que habría senadores (Sergio Leavy, Tucumán, y Silvina García Larraburu, Río Negro) que fueron “persuadidos” por el Presidente; al menos, según lo que dice La Nación. ¿Bajo qué argumento? Según Clarín, Alberto habría apelado a esta razón: Si no sale la ley, el gobierno cae. Tanta fue la presión del Presidente que la propia senadora Silvia Elías de Pérez lo acusó de presionar como nunca se vio en el Senado[5].
  • En quinto lugar, la legalización del aborto está íntimamente conectada al papel deshonroso de la jerarquía católica, tanto por acción como por omisión. Excede el espacio de este artículo un análisis completo al respecto, pero lo mínimo que se debe decir es que la ley del aborto pudo ser aprobada porque los mandatarios católicos hace décadas vienen entregando a sus ovejas. El Presidente y todo el gobierno encabezó un frontal ataque contra la vida humana y los pastores sólo manifestaron tibias reacciones, semejantes a aquellas que tuvieron lugar cuando Mauricio Macri lanzó el proyecto de ley en 2018; un lenguaje vacuo, un discurso light, sin aceros, sin referencia al asesinato ni al genocidio, muy políticamente correcto. Una conducta anticristiana, característica del Episcopado por lo menos desde el 2003 cuando –habiendo chocado Mons. Basseotto y Ginés González García por el tema del aborto– este ilustre prelado quedó prácticamente solo, sin apoyo de sus pares, especialmente del entonces Cardenal Primado Jorge Mario Bergoglio.

Asimismo, predominaron vergonzosas omisiones: no recordar que el aborto es un pecado que tiene pena de excomunión, no levantar al pueblo contra esta ley anticristiana, no llamar a la resistencia, no denunciar que la Salud Pública se está poniendo al servicio de la matanza de inocentes. Los obispos tampoco cruzaron frontalmente a los senadores que –diciéndose católicos– votaron a favor del aborto, no cruzaron al Presidente cuando sostuvo ser “un católico que no considera el aborto un pecado”, no se pusieron al frente del combate.

También tomamos conocimiento de acciones inicuas: la línea de obispos –a lo largo de varias décadas– viene obstaculizando a los católicos que intentamos proponer una buena formación. Han removido a los párrocos de buena doctrina sustituyéndolos por los famosos curas pasteleros, más propensos al diálogo que a la lucha por la verdad y la justicia; primero con Mons. Zecca y luego con Víctor Manuel Fernández, han hecho de la UCA una universidad cada vez menos confesional; no sólo la UCA sino también la USAL se han convertido en universidades en donde no se forma en la recta doctrina, antes bien, los buenos profesores fueron paulatinamente siendo reducidos, siendo sustituidos por otros de pésima formación, sin dogma, sin coraje, sin hambre de gloria, sin vocación de heroísmo. Y ellos han formado generaciones de alumnos y egresados, muchos de ellos absolutamente ausentes en la lucha contra el aborto.

Los obispos pusieron más empeño en exterminar la tradición católica que en combatir a los aborteros. Lo prueba el cierre ominoso y criminal del seminario diocesano de San Rafael (Mendoza), el más fecundo de todo el país.

Han utilizado constantemente el lenguaje del enemigo; el último ejemplo lo constituye la propia declaración de la CEA, en la que simplemente “lamenta” el aborto, utiliza el término interrupción del embarazo además de adoptar el llamado lenguaje inclusivo. Se ha legalizado formalmente, con aprobación de las dos cámaras, el crimen abominable del aborto –tal como lo llama el Concilio Vaticano II, al que supuestamente los obispos valoran–, se ha establecido el “derecho al aborto”, imponiendo la práctica como parte “del orden público” y lo que tenemos es un comunicado miserable.

Militantes celestes nos han contado cómo levantaron un programa en una radio de cierto obispo “por no estar en comunión” con el Santo Padre. Se lo dieron al Chino Navarro del Movimiento Evita, el mismo que dice que el aborto es un tema de salud pública.

Por otro lado, lamentablemente es cierto que el Episcopado colaboró con la victoria electoral de Alberto y Cristina en el 2019 (en un país con enorme cantidad de bautizados, el Frente de Todos sacó más de 12.000.000 mientras que Cambiemos sacó más de 8.000.000 de votos). ¿Dónde está la Iglesia Católica? Como católicos nos duele constatar que innumerables bautizados e incluso practicantes apoyan agendas políticas contrarias al Evangelio, como lo son tanto la de Alberto-CFK como la de Macri.

La victoria de Alberto responde a una férrea estrategia que viene obviamente de mucho más arriba, esto es, del propio Papa Francisco. Su segunda línea dice lo que él no puede aparecer diciendo, pero que quiere que se deslice. Por ejemplo, decir –como sostuvo Mons. Sánchez Sorondo en febrero del 2018– que la China Comunista es “la mejor realizadora de la Doctrina Social de la Iglesia”[6]. Recordemos que Sánchez Sorondo ostenta el cargo de Canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias, como también recordemos que China actualmente fuerza los abortos para impedir que su propia población se reproduzca, habilitando sólo 2 hijos por familia[7]. En la lógica de la geopolítica mundial, Alberto y Cristina son aliados del Papa Francisco. No en vano, el brillante escritor uruguayo Daniel Iglesias Grézes (InfoCatólica) ha rastreado los vínculos de Francisco con la izquierda a nivel mundial, resumiéndolo en su artículo: “El Papa Francisco y la Izquierda internacional”[8]. A principios del año pasado, este mismo Sánchez Sorondo les “organizó una Misa” al Presidente de la Nación y a su concubina, dándoles de comulgar la Sagrada Comunión en el Vaticano, a pesar de que varias veces había declarado su postura pro aborto[9]. Creemos que está claro el asunto.

  • El aborto se legalizó porque tenemos un sistema político que hace posible la sanción de leyes en base al totalitarismo de las mayorías, relegando a un último plano las verdades de fondo, sean científicas, médicas, jurídicas o morales. En honor a la verdad, desde el Nacionalismo Católico –con la Revista Cabildo y Antonio Caponnetto a la cabeza– se ha venido diciendo “oportuna e inoportunamente” esta verdad hace décadas. Nosotros mismos, allá por 2011, escribimos un artículo[10] en esa línea el cual hoy resulta tristemente profético, del cual repetiremos algunos conceptos clave: el sistema democrático hace posible que una decisión mayoritaria, aunque injusta, se convierta en ley. En este sistema, las mayorías determinan el contenido de leyes, algo que –desde el lado del adversario– han reconocido los propios Juan Jacobo Rousseau, Hans Kelsen, Gianni Vattimo y hasta el mismo Darío Z.

Hans Kelsen, el famoso jurista judío austríaco (paradigma del positivismo en el siglo XX) sostuvo que el relativismo está detrás del sistema democrático. En su libro Esencia y valor de la democracia, estampa lo siguiente: “en efecto, si se cree en la existencia de lo absoluto –de lo absolutamente bueno, en primer término–, ¿puede haber nada más absurdo que provocar una votación para que decida la mayoría sobre ese absoluto en que se cree?”.

El nervio del asunto yace en el mismo punto de partida: “La cuestión decisiva es si se cree en un valor y, consiguientemente, en una verdad y una realidad absolutas, o si se piensa que al conocimiento humano no son accesibles más que valores, verdades y realidades relativas”. Kelsen remite a los pensadores que han defendido la democracia y a quienes la han rechazado: “En efecto, todos los grandes metafísicos se han decidido por la autocracia y contra la democracia; y los filósofos que han hablado la palabra de la democracia, se han inclinado casi siempre al relativismo empírico”.

La cita continúa: “Así vemos en la Antigüedad a los sofistas que, apoyados en los progresos de las ciencias empíricas de la Naturaleza, unieron una filosofía radicalmente relativista en el dominio de la ciencia social con una mentalidad democrática. El fundador de la sofística, Protágoras, enseña que el hombre es la medida de todas las cosas, y su poeta Eurípides ensalza la democracia y la paz”.

¿Y los tradicionales enemigos de la democracia?: “A su vez, Platón, en quien renace la metafísica religiosa contra el racionalismo de la ilustración, declarando contra Protágoras que la medida de todas las cosas es Dios, es el mayor enemigo de la democracia y un admirador y aún propugnado de la dictadura. En la Edad Media, la metafísica del Cristianismo va unida, naturalmente, a la convicción de que la mejor forma política es la Monarquía, como imagen del gobierno divino del universo. Santo Tomás constituye un testimonio culminante en este sentido”.

La democracia tiene lugar cuando la razón como conocedora de la verdad es cuestionada, relegando los grandes temas al terreno de lo irresoluble. Cuando el ocaso de la razón es un hecho, entonces se alza el sistema que pone como categoría fundamental al número: “si se declara que la verdad y los valores absolutos son inaccesibles al conocimiento humano, ha de considerarse posible al menos no sólo la propia opinión sino también la ajena y aún la contraria. Por eso, la concepción filosófica que presupone la democracia es el relativismo”.

Si “ha de considerarse posible al menos” no sólo la propia opinión sino también la contraria, en Democracia no nos queda otra salida que aceptar como posible que un partido se presente como partidario del crimen silencioso del aborto. Debemos admitirlo y, con lógica democrática, no podemos negarle derecho a existir a esa posición. Por eso todos los políticos bien pensantes y periodistas bien pensantes celebraron la existencia del debate democrático sobre el aborto: porque el sólo hecho de debatir ya era, en sí mismo, el comienzo de su victoria. Por eso también los mejores provida repudiaron la existencia misma de esta falsa discusión.

Ahora bien, si no podemos negarle derecho a existir a la postura pro aborto dentro de la democracia, entonces estamos nivelando a la verdad con el error, a lo bueno con lo malo. Estamos nivelando el derramamiento de sangre inocente –que clama al cielo por justicia– con el derecho del niño a nacer, como si fueran ambas posiciones igualmente admisibles.

Intentar ganarles la votación sobre leyes injustas termina consolidando la legalidad que permite estas atrocidades. Perdida la votación sobre el aborto, estaremos obligados en virtud del principio democrático a admitir como válida dentro del sistema la postura pro abortista. De nada servirá la apelación al derecho natural, a los principios no negociables: su mención no podrá pasar de un intento verbal, en el contexto de un sistema que se desentiende por principio de la verdad y del bien objetivos. La última ratio de las decisiones no es la realidad sino el número, la mayoría. Esta ley ni siquiera respeta las propias constituciones provinciales o al mismo Código Civil, que reconocen a la persona humana desde la concepción. La mayoría parlamentaria no respeta ni la ley no escrita ni la propia ley escrita.

Nivelar la verdad con el error no es, como puede pensarse, algo accidental al sistema. Es de su misma esencia: esta nivelación está fundada en la reducción de todo lo que se discute a su condición numérica. Si el escepticismo y el relativismo mandan, como admite con honestidad intelectual Kelsen, entonces ninguna opinión es más verdadera que otra. Ninguna opinión es más falsa que otra. Sólo queda guiarse por la mayoría.

 

“La democracia concede igual estima a la voluntad política de cada uno, porque todas las opiniones y doctrinas políticas son iguales para ella, por lo cual les concede idéntica posibilidad de manifestarse y de conquistar las inteligencias y voluntades humanas en régimen de libre concurrencia. Tal es la razón del carácter democrático del procedimiento dialéctico de la discusión, con el que funcionan los Parlamentos y Asambleas populares”.

 

Lo dice Kelsen, nada menos que en un libro que lleva por nombre Esencia y valor de la democracia. Quien quiera defender la vida desde la concepción, el derecho a la educación de los hijos, el bien común, el matrimonio, etc., en primer lugar debe rechazar de plano el sistema político que hace posible la legalización del aborto, que hace posible el totalitarismo educativo, que hace imposible el ordenamiento al bien común, que hizo posible la ley del divorcio. ¿Cuántas leyes abominables fueron promulgadas por vía del sufragio? Estas fueron votadas y sancionadas a través de la voluntad de la mayoría de Diputados y Senadores. Así, en Diputados hubo 131 votos a favor, 117 en contra y 6 abstenciones. Mientras que en Senadores, hubo 38 votos a favor, 29 en contra y 1 abstención.

Hacia el final de su propio libro, Kelsen explica: “En el capítulo XVIII del Evangelio de San Juan se describe un episodio de la vida de Jesús. El relato sencillo, pero lapidario por su ingenuidad, pertenece a lo más grandioso que haya producido la literatura universal, y, sin intentarlo, simboliza de modo dramático el relativismo y la democracia”.

No perdamos el detalle: “Es el tiempo de la Pascua, cuando Jesús, acusado de titularse hijo de Dios y rey de los judíos, comparece ante Pilato, el gobernador romano. Pilato pregunta irónicamente a aquel que ante los ojos de un romano sólo podía ser un pobre loco: ‘¿Eres tú, pues, el rey de los judíos?’. Y Jesús contesta con profunda convicción e iluminado por su misión divina: ‘Tú lo has dicho. Yo soy rey, nacido y venido al mundo para dar testimonio de la verdad. Todo el que siga a la verdad oye mi voz’Entonces Pilato, aquel hombre de cultura vieja, agotada, y por esto escéptica, vuelve a preguntar: ‘¿Qué es la verdad?’. Y como no sabe lo que es la verdad, y como romano está acostumbrado a pensar democráticamente, se dirige al pueblo y celebra un plebiscito”.

 

  • Se cosechó lo que se sembró. Mientras los adversarios aborteros y feministas bebían la ideología por todos sus poros, no faltaron integrantes del sector provida que decían que “el tema doctrinario era secundario”. Mientras ellos leían a Foucault, Marx, Engels, Gramsci, muchos católicos provida postergaban la lectura del Padre Castellani, Julio Meinvielle, Jordán Bruno Genta y Carlos Alberto Sacheri. Ellos primero trabajaron “ad intra” y luego salieron a buscar apoyos “ad extra”. Nuestro sector, salvo honrosas excepciones, en la Ciudad de Buenos Aires hizo exactamente lo contrario y así fuimos objeto de la propaganda conductista celeste: movimientos bienintencionados pero de nula formación. Se agitaba una banderita celeste mientras deliberadamente se silenciaba la fundamentación política, ideológica y religiosa que explica a fondo este tipo de leyes. Nos consta que en el interior del país hubo marchas y movilizaciones donde los oradores tuvieron mejor doctrina, pero lamentablemente en Provincia de Buenos Aires y en la capital federal predominó otra cosa.

Mientras ellos militaban con agresividad las peores causas, desde el sector celeste se bailaba cumbia frente al Congreso. Mientras ellos invocaban explícitamente al demonio[11], desde nuestro sector algunos decían: “No hablemos de Dios”. Mientras ellos forjaban militantes con un claro perfil ideológico, muchos actos provida se caracterizado por animadores repletos de slogans vacíos.

El colmo de esta negligencia tuvo lugar el 28 de noviembre, acto provida desperdiciado, en el que los animadores se limitaron a repetir ad nauseam la consigna de “Somos la mayoría celeste”, en una orfandad de contenidos que resultó lamentable. Eso sí: no faltaron las reconvenciones sanitarias de barbijo y aislamiento social[12]. Hasta eso hicieron.

Jamás procedió así el enemigo: antes bien, nutre a sus núcleo duro de una robusta ideología, y luego sale a la conquista de la opinión pública. En nuestro sector, por el contrario, aquellos que una y otra vez intentaron relanzar la poderosa doctrina católica y provida fueron constantemente discriminados, dejados de lado, su influencia fue eclipsada. Sólo a regañadientes –y por pocos minutos– se aceptó en ocasiones que hablase personajes como Chinda Brandolino o Roberto Castellano, puesto que su influencia era innegable. El despotismo de “yo pagué el escenario, yo elijo quién sube” fue indisimulado. Los que tenían dinero para la logística hacían subir a ignorantes del Derecho a hablar de leyes. ¡Macristas como Rodrigo Fernández Madero, al frente del movimiento provida! Los que realmente saben y vienen militando hace décadas, al margen. Los sacerdotes católicos de visible sotana, evitados como si tuviesen sarna.

Fuimos testigos del surgimiento de incontables líderes cayendo del cielo con un paracaídas celeste; referentes tan vacuos como poco profundos, que habían estado callados hasta el 2018 y el 2019 y que –de repente– querían capitanear un ejército al cual nunca habían apoyado. Sólo eso explica que intelectuales serios de la causa provida como Mónica del Río, Ricardo Bach, Héctor Hernández, Jorge Scala y Tomás González Pondal –entre otros– sean menos conocidos que Alfredo Olmedo, Amalia Granata, Cynthia Hotton, J.J. Gómez Centurión, Mariano Obarrio o Guillermo Moreno.

Atrapados en un infantilismo espiritual, cientos de miles de católicos provida siguen sin poder ver cómo los propios descendientes de los Apóstoles los han entregado al enemigo. Así, se han puesto en contra de los católicos tradicionales, que denuncian la cobardía y complicidad del clero, y han terminado por apoyar a quienes han entablado indigna alianza con los poderes públicos anticristianos. Salvo honrosas excepciones –como Mons. Aguer–, los obispos han estupidizado a sus diócesis, les han castrado su vocación militante, suprimido a los buenos maestros y colocado al frente de sus parroquias a auténticos improvisados, cuando no payasos que denigran la doctrina y la liturgia.

Cientos de miles de católicos, a lo largo de décadas, fueron entrenados para dialogar y fraternizar con el enemigo, para tender la mano al adversario que destruía iglesias. Se los ha educado para la esclavitud y la humillación, y ahora muchos tienen mermadas sus fuerzas intelectuales y espirituales. ¿Tendrá esta pastoral de la obsecuencia buenos frutos? Llegó la hora de oponerse a una ley visiblemente inmoral. Ley injusta no obliga, dice Santo Tomás de Aquino. ¿Habrá la fuerza interior para la desobediencia? De quienes tienen lavado el cerebro por los malos pastores, poco se puede esperar.

Los efectos de esta mala catequesis también se dejan ver en el quietismo de tantos que –incluso desde el sector provida– apoyan la falsa disyuntiva oración vs. acción: “hay que rezar y ayunar más” pero la sola idea de plantar cara al adversario los aterroriza. No podemos ser tan voluntaristas, y no podemos suscribir una espiritualidad basada en ilusión y romanticismo.

Por otro lado, tampoco podemos dejar pasar la falta de organización de muchísimos católicos bien formados pero que no quieren o no logran estructurarse.

 

Conclusión

El combate sigue, la lucha continúa. Acá nadie se rinde, esto recién empieza. Pero no podemos darnos el lujo de cometer los mismos errores. La legalización del aborto nos tiene que servir para no volver a tropezar con la misma piedra.

La historia demuestra que los Imperios del Mal han caído: más poderosa que la coalición de Alberto y Cristina era la URSS, y en 1989 comenzó a resquebrajarse por sus profundas heridas internas. Dejemos de pensar lo que hace el enemigo, y comencemos a pensar cómo nos vamos a organizar nosotros para vencerlo. Quiera Dios que –luego de la legalización– muchos se despierten y así procuren formarse, organizarse, y salir al combate. Empezar a hacer justicia en nombre de tantos inocentes sin voz y de todos los que fueron pisoteados y maltratados. Desobediencia y levantamiento civil. Las FFAA de la Nación deben cooperar para la restauración de un orden social cristiano. Lo juramos cuando hicimos el Juramento a la bandera: la resistencia legal está agotada. Tengamos el coraje de ser argentinos y católicos. Eso, o la nada misma.

[1] Cfr. http://kontrainfo.com/planned-parenthood-festejo-la-legalizacion-del-aborto-en-la-argentina-y-revelo-como-financio-durante-15-anos-a-los-referentes-de-la-campana/

[2] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=fVUXswDfNqI&t=1s

[3] Cfr. https://eduardoperaltablog.wordpress.com/2020/05/10/la-otra-pandemia/

[4] Cfr. diario La Nación, Los intereses económicos detrás del aborto (10.07.2018): “Según surge de sus últimos balances a 2017, publicados en su página oficial (www.ippfwhr.org), IPPF se financia con 84 millones de dólares provenientes de gobiernos de distintos países, sobre todo de Estados Unidos, el Reino Unido, Suecia, Noruega, Dinamarca, Holanda y Australia, y 19 millones provenientes de fundaciones como las mencionadas”. Es llamativo que el autor del artículo, cuyo nombre no aparece al menos en la edición virtual, incluye al Gobierno de EEUU entre los financistas de IPPF, cuando hacia 2018 gobernaba Donald Trump.

[5] Cfr. https://www.clarin.com/politica/senado-aprobo-aborto-legal_0_ycxYo3Pz4.html y https://www.lanacion.com.ar/politica/silvia-elias-perez-dijo-alberto-fernandez-esta-nid2555116

[6] Cfr. http://www.asianews.it/noticias-es/Mons.-S%C3%A1nchez-Sorondo:-China-la-mejor-realizadora-de-la-Doctrina-social-de-la-Iglesia-43033.html

[7] Cfr. http://www.laprensa.com.ar/490658-Aborto-y-anticoncepcion-obligada-en-China.note.aspx

[8] Cfr. https://www.infocatolica.com/blog/razones.php/2010170228-el-papa-francisco-y-la-izquie

[9] Cfr. https://www.aciprensa.com/noticias/obispo-argentino-dio-comunion-a-alberto-fernandez-pese-a-su-apoyo-al-aborto-33810

[10] Cfr. http://statveritasblog.blogspot.com/2011/08/participacion-de-los-catolicos-en.html

[11] Cfr. Proclama Hereje para la Biblia Feminista. Link: https://www.youtube.com/watch?v=WrH5-5vVrLI&t=30s

[12] Desde el 26 de marzo del 2020, por lo menos, la OMS ya dejó claro que no recomendaba barbijo para los sanos. Cfr. https://twitter.com/whowpro/status/1243171683067777024?s=21. ¿Y entonces por qué se presiona a todos para que lo usen? La respuesta la dijo el propio Ginés: “El barbijo tiene un efecto de disciplina social: uno lo cumple y ve cuando los demás no lo hacen”. Cfr. https://www.perfil.com/noticias/periodismopuro/gines-gonzalez-garcia-el-ultimo-lugar-que-va-a-parecerse-mas-a-lo-normal-sera-el-amba.phtml

***

 

Adquirí el primer libro del Lic. Juan Carlos Monedero: “LENGUAJE, IDEOLOGÍA Y PODER”, tomo I, con prólogos del R. P. Alfredo Sáenz y el Dr. Antonio Caponnetto. Ilustraciones: José Antonio Van Tooren.

Conseguilo en Amazon:

https://amzn.to/3FKFVHm

Adquirí el tomo II también en Amazon:

https://amzn.to/3PknkXd

El tomo I contiene trabajos publicados entre 2010-2015, mientras que el tomo II incluye aquellos entre los años 2016-2019.

Kornblihtt vs. Kornblihtt – Esconden de Youtube un video que prueba la mentira del científico abortista Nº 1 de la Argentina, aunque se puede ver en otros sitios

Kornblihtt vs. Kornblihtt – Esconden de Youtube un video que prueba la mentira del científico abortista Nº 1 de la Argentina, aunque se puede ver en otros sitios

Para quienes no lo conozcan, Alberto Kornblihtt es: -Biólogo; -Profesor Titular de la UBA en las Facultad de Ciencias Exactas y Naturales; -Doctor en Ciencias Químicas; -Investigador Superior del CONICET; -Miembro de la Academia Nacional de Ciencias (Córdoba); -Miembro de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales; -Miembro de la National Academy of Sciences (fundada por Abraham Lincoln); -Miembro de la European Molecular Biology Organization; – Academia de Ciencias de América Latina (ACAL, 2017), entre otras cosas. Su curriculum puede verse aquí: https://www.conicet.gov.ar/wp-content/uploads/CV-KORNBLIHTT.pdf.

Hoy por hoy, Alberto Kornblihtt es el científico número 1 de los abortistas.

El año pasado, para justificar el aborto, sostuvo en el Senado que la vida humana era un concepto cultural, sujeto a acuerdos, etc.  Sin embargo, varios meses antes, había dicho:

“Vida humana en el sentido de la organísmica, del organismo, como dije antes, es un proceso continuo que comienza con la FECUNDACIÓN en el seno materno o también podría comenzar con una fecundación in vitro…”. (Programa “Tarde para Nada”, Radio Con Vos. Entrevista de María O’ Donell). Esta revelación, que contrasta con sus expresiones en el Senado, se pudo escuchar durante meses por YouTube.

El año pasado, en el mes julio, publiqué un artículo periodístico donde ponía de relieve la gruesa contradicción de Kornblihtt, citando la fuente. En su momento, nadie cuestionó la fuente. Sin embargo, hoy ya no se puede escuchar el link que cité mediante YouTube, que es el principal medio a través del cual se escuchan las entrevistas como estas.

Afortunadamente un integrante de Muralla Celeste me pasó el video; en efecto, se escucha claramente a Kornblihtt sostener que la FECUNDACIÓN marca el comienzo de la vida humana.

La entrevista tampoco aparece en el FB de “Tarde para Nada”. Donde sí aparece, además de en algunos canales de YouTube que lo copiaron antes de que sea bajado, es aquí: https://radiocut.fm/audiocut/entrevista-a-alberto-kornblihtt-1/

El canal de YouTube de la radio donde se escuchó la entrevista niega acceso al video. ¿Por qué ya no se puede tener acceso a un video mencionado , precisamente, en un artículo crítico de Kornblihtt? ¿Cuál era la necesidad de impedir que se lo escuchara? Era tan concluyente lo que decía, y tan contradictorio con su propias palabras, que tuvieron que IMPEDIR que la opinión pública tuviera acceso a ese video. Para conseguir sus fines, han escondido de este canal de YouTube la confesión del científico abortista número 1 de la Argentina.

 

Fuentes

Entrevista de María O’ Donell a Kornblihtt (removida): https://www.youtube.com/watch?v=-mUOHYkWFyw

Exposición de Kornblihtt en el Senado: https://www.youtube.com/watch?v=sLsg8JCP48M

Artículo crítico de la exposición de Kornblihtt: https://apologetica-argentina.blogspot.com/2018/07/no-hay-un-absoluto-pero-el-embrion-noes.html

Fragmento rescatado: https://www.youtube.com/watch?v=_PvoOg6mOTA&feature=youtu.be

 

***

Adquirí el primer libro del Lic. Juan Carlos Monedero: “LENGUAJE, IDEOLOGÍA Y PODER”, tomo I, con prólogos del R. P. Alfredo Sáenz y el Dr. Antonio Caponnetto. Ilustraciones: José Antonio Van Tooren.

Conseguilo en Amazon:

https://amzn.to/3FKFVHm

Adquirí el tomo II también en Amazon:

https://amzn.to/3PknkXd

El tomo I contiene trabajos publicados entre 2010-2015, mientras que el tomo II incluye aquellos entre los años 2016-2019.

Familia y Cultura frente a la manipulación del lenguaje

Adquirí el primer libro del Lic. Juan Carlos Monedero: “LENGUAJE, IDEOLOGÍA Y PODER”, tomo I, con prólogos del R. P. Alfredo Sáenz y el Dr. Antonio Caponnetto. Ilustraciones: José Antonio Van Tooren.

Conseguilo en Amazon:

https://amzn.to/3FKFVHm

Adquirí el tomo II también en Amazon:

https://amzn.to/3PknkXd

El tomo I contiene trabajos publicados entre 2010-2015, mientras que el tomo II incluye aquellos entre los años 2016-2019.

Guerra cultural provida en Suncho Corral (conferencia CIDEPROF) – PARTE 1

Fragmento de la conferencia titulada “Lenguaje, Ideología y Poder”, organizada por CIDEPROF el 24.08.2019 en Suncho Corral, Santiago del Estero.

Adquirí el primer libro del Lic. Juan Carlos Monedero: “LENGUAJE, IDEOLOGÍA Y PODER”, tomo I, con prólogos del R. P. Alfredo Sáenz y el Dr. Antonio Caponnetto. Ilustraciones: José Antonio Van Tooren.

Conseguilo en Amazon:

https://amzn.to/3FKFVHm

Adquirí el tomo II también en Amazon:

https://amzn.to/3PknkXd

El tomo I contiene trabajos publicados entre 2010-2015, mientras que el tomo II incluye aquellos entre los años 2016-2019.

Cristina Kirchner ya es “Alberto” pero Mauricio sigue siendo “Macri” – Análisis político y el dilema de la ola celeste

Cristina Kirchner ya es “Alberto” pero Mauricio sigue siendo “Macri”

Análisis político y el dilema de la ola celeste

 

Empecemos por lo importante.

Alberto es Aborto.

Pero al menos te lo dice.

Macri celebra un Congreso Eucarístico, se viste de niño de Primera Comunión, y luego te la clava por la espalda. Porque “promueve el debate” pero Alberto Fernández está “decidido” a legalizarlo. La Conferencia Episcopal Argentina aún no ha pronunciado palabra.

 

El triunfo de F-F parece el resultado de la combinación de la crisis económica y de las alianzas entre Cristina, Alberto Fernández, Sergio Massa, Pino Solanas y Victoria Donda, entre otros. Al poner a sus principales críticos al lado, mejor cerca que enfrente, Cristina restó fundamento a los temerosos del kirchnerismo puro y duro, capitalizando a los votantes de esos frentes. La recesión, la inflación, la suba del dólar y el cierre de pymes hicieron el resto. Al Presidente se lo llama por su apellido y el retador tiene nombre de pila: Alberto.

 

De manera semejante a Perón –que en el 46 ganó con los diarios en contra y en el 55 fue derrocado con los diarios a favor–, CAMBIEMOS es vencido mientras medios oficialistas o por lo menos anti-K copan el 75% de la audiencia nacional. El kirchnerismo roza el 50% de los votos positivos (no del padrón) con un monopolio potente pero que representa el 20% de esta audiencia. No tenían tan buenas cartas pero las jugaron mejor.

 

Los últimos dos meses, el kirchnerismo golpeó una y otra vez sobre la economía, siguiendo el principio táctico de martillar al adversario por su flanco más débil. Y acudieron a la virtud cristiana de la templanza: metieron a la posesa de Bonafini en el loquero, la amordazaron, taparon la boca a La Camorra y superaron todas las pretéritas contradicciones (Alberto vs. Cristina, Cristina vs. Massa, Massa vs. Kicillof, Pino Solanas vs. Cristina, Donda vs. Cristina) diciendo “es tan grave lo que está haciendo Macri, que hasta nosotros nos unimos”. Trabajaron en las redes sociales con una disciplina militar, con una voracidad política digna de mejor causa.

 

Alberto 47, Macri 32. Sumados son 79. Si a este 79 le sumamos los 8 puntos de Lavagna y los 4 de Del Caño, tenemos 91 %. Esto significa que 9 de cada 10 votos positivos (otra vez: no 9 del padrón) apostaron por agendas progresistas; o sea –lo sepan o no– anticristianas y antiargentinas. Si los votaron a causa o a pesar de la agenda, es otro tema.

 

El 25% del padrón no se presentó a las elecciones. No es un número despreciable aunque los analistas políticos eviten cuidadosamente hablar de él (no quieren darle aire a quienes están hartos de este sistema político). Tampoco se hacen cargo del descrédito de la democracia, y entonces ignoran el dato de que casi 8 millones y medio de personas se ausentaron. A estos 8 millones –descontando a quienes no votaron porque están fuera del país, muchos ancianos, dementes e inhabilitados– el sistema no le merece credibilidad. Sigue siendo verdadera aquella frase según la cual “el poder que ellos tienen es el poder que nosotros le damos”.

 

Alberto Fernández arrasó en Santiago del Estero con el 75% y ganó por una gran mayoría en Formosa, con casi el 66%. CAMBIEMOS sólo ganó en Córdoba con el 48% y en Capital Federal con casi el 45%.

 

8 de cada 10 votos positivos votaron ya a CAMBIEMOS, ya kirchnerismo con sacarina: esto es, partidos políticos encabezados por multiprocesados. El 80% de los votos positivos sigue atrapado en esta ecuación binaria, que restringe el pensamiento a dos formas distorsionadas de ver la realidad.

 

El gobierno recién ahora abre los ojos pero lo cierto es que tuvo la realidad todo el tiempo en la nariz y no quiso, no pudo o no supo. Al igual que un militante verde frente a una ecografía, la cerrazón gubernamental sólo será erosionada por el dolor.

 

¿Y los provida? Las marchas celestes llegaban al número de millones en las csalles. Aún descontando a los menores de 16, es un hecho que muchos no votaron a los dos partidos celestes: Centurión y Biondini. La constatación de que la causa provida es más fuerte y más dinamizadora de la sociedad fuera que dentro de las urnas debería decirnos algo. La democracia nos volvió raquíticos. Adelgazó nuestro capital numérico y suele algodonizar, quieras que no, nuestro discurso. Si es verdad que somos más poderosos fuera de las urnas que dentro de ellas, ¿por qué no sentar las bases de un movimiento político provida?

 

En el medio de un engañoso triunfalismo K y del catastrofismo amarillo, no olvidemos las palabras de Rudyard Kipling: «Al éxito y al fracasoesos dos impostores, trátalos siempre con la misma indiferencia». Y tengamos presente la sentencia de Charles Maurras: en política, la desesperación es una estupidez.

Caso Tucumán: réplica al comunicado pro-aborto del Colegio de Abogados de San Isidro

Caso Tucumán: réplica al comunicado pro-aborto del Colegio de Abogados de San Isidro

 

Por Juan Carlos Monedero (h)

El documento emanado por el Colegio de Abogados de San Isidro este 1º de marzo del 2019[1] –con ocasión de la cesárea que le fuese hecha en Tucumán a una niña embarazada– está plagado de distorsiones y errores. Por ejemplo, se repudia “lo recientemente acontecido” en esa provincia, tildándolo de “burla a la ley” cuando es lisa y llanamente hablando una mentira que haya ley. No hay ley del aborto, el aborto en la Argentina no está legalizado, está penalizado (art. 85 del Código Penal). La resolución del Ministerio de Salud de la Nación que respaldaría supuestamente el protocolo ILE no existe (una artimaña cuya responsabilidad le cabe en primer lugar a Cristina Fernández de Kirchner y que, a partir de diciembre del 2015, continuó sostenida por Mauricio Macri). El protocolo no constituye más que un puro acto administrativo, carente de vigor para obligar a nada (desarrollado aquí[2]).

Es absurdo que el documento del Colegio de Abogados de San Isidro sostenga que se han vulnerado “derechos” de las mujeres: como todo abogado debería saber, puesto que el aborto está penalizado en nuestro país, no puede un comportamiento contrario al derecho ser “un derecho”. Es hipócrita, por otro lado, pretender que el acto de violación sobre la niña despoje al embrión de su carácter inviolable. ¿La injusticia del padre debe recaer en su hijo? No se quiere entender que, tan pronto una mujer queda embarazada, su cuerpo desencadena una serie de procesos fisiológicos que la Ciencia Jurídica está obligada a contemplar y a respetar. La Ciencia Jurídica no está por arriba de la realidad sino a su servicio, y los fallos judiciales –vengan de donde viniesen– no pueden hacer que lo blanco sea negro, ni lo negro blanco.

Por otro lado, los abogados de San Isidro invocan el fallo F.A.L. de la CSJN sin la necesaria crítica jurídica al respecto. Porque en F.A.L., los jueces de la Corte fallan en abstracto: en efecto, hacía dos años que el aborto en cuestión ya se había realizado. Más aún: con la misma composición de jueces, la Corte había establecido –caso Sánchez (2007)– la doble indemnización para la familia de Elvira Berta Sánchez, reconociendo no sólo la existencia de vida (y vida humana, sofistas) desde la concepción, sino afirmando que el derecho a la vida desde la concepción tenía rango constitucional. Exactamente lo contrario a F.A.L. ¿Estos son los apoyos de los abogados de San Isidro?

El discurso políticamente correcto que informa el comunicado de este Colegio de Abogados los mueve a decir que, como institución, abogan “por el cumplimiento real y efectivo de las leyes vigentes, como es el de la protección y garantía de los derechos de las personas y en particular de quienes son más vulnerables”. Poco les ha importado la vulnerabilidad de la persona humana en el vientre materno, como es evidente. Lo cierto es que no hay razón para creer en el interés por “los derechos de las mujeres” a nadie que no le interese el derecho de un bebé.

Con toda la tradición médica a cuestas, especialmente el Juramento Hipocrático, hay que decir, además, que el aborto –hábilmente denominado “interrupción”– no es un procedimiento médico, por lo que considerar “tortura” a su falta de realización no pasa de ser un artificio retórico de los firmantes del Colegio de Abogados de San Isidro, recurso impropio en quienes deberían trabajar por la vigencia de la justicia.

Por otro lado, escandalizarse ante la opinión pública porque en este caso particular de violación no se haya realizado el aborto cuando en realidad se persigue la liberación y legalización total del aborto por cualquier motivo –por eso apoyan el proyecto del año pasado– constituye un signo de clara deshonestidad.

No hay una sola línea de repudio al acto del violador en este comunicado, que es el verdadero y auténtico causante del drama que esta niña estuvo recorriendo. Pero esta omisión está calculada: hablar del violador enfurece al potencial lector que, naturalmente, es movido a pensar en las víctimas (la niña embarazada y su hijo), descargando su ira en el agresor.

Por último, la defensa de la vida de los inocentes no es un “supuesto imperativo moral” –como odiosamente la retrata el documento de los abogados de San Isidro–, es una exigencia evidente y contundente del carácter sagrado y único de la vida. Es evidente que quienes no tienen problema en matar no valoran ni pueden valorar lo bello que es vivir.

 

[1] http://www.casi.com.ar/content/otro-peligroso-antecedente-una-burla-la-ley

[2] https://jcmonedero.com/mitos-y-verdades-en-torno-al-debate-del-aborto-la-resolucion-inexistente/

***

Adquirí el primer libro del Lic. Juan Carlos Monedero: “LENGUAJE, IDEOLOGÍA Y PODER”, tomo I, con prólogos del R. P. Alfredo Sáenz y el Dr. Antonio Caponnetto. Ilustraciones: José Antonio Van Tooren.

Conseguilo en Amazon:

https://amzn.to/3FKFVHm

Adquirí el tomo II también en Amazon:

https://amzn.to/3PknkXd

El tomo I contiene trabajos publicados entre 2010-2015, mientras que el tomo II incluye aquellos entre los años 2016-2019.