La Guerra Semántica (conferencia en Youtube)

Conferencia “La Guerra Semántica”

(parte 1, 2 y 3)

¿Hay algún tipo de interés particular en hablar de una forma y no de otra? ¿Qué esconde la forma de hablar a la que estamos acostumbrados? ¿Cómo deberíamos hablar de forma contrarrevolucionaria? Sobre estas y muchas preguntas similares conversamos con los jóvenes del Círculo San Esteban de Villa Elisa (La Plata).

Parte 1

Parte 2

Parte 3

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Massa, candidato

Carta de lectores publicado en Diario La Prensa (ver aquí).

 

Sr. Director

 

La reciente nominación de Sergio Massa como candidato del oficialismo abre la puerta a la consideración de algunas reflexiones.

Entiendo que nunca, como en estos días, ha quedado tan patente la podredumbre de este sistema político. El crimen de Cecilia y la gimnasia revolucionaria desatada en Jujuy, capaz de distorsionar el reclamo salarial de los maestros, han quedado eclipsados y ahora el grueso de la ciudadanía se concentra en pensar los candidatos de la política.

Tengo 37 años, creo en la política pero no puedo no ver que todo esto es, en realidad, una distorsión de la misma. En efecto, los políticos –en vez de procurar el bien común de la ciudadanía- muestran indisimuladamente su sed absoluta de poder. La mejor oportunidad que tiene el oficialismo para ganar es Massa, y CFK lo sabe. Los kirchneristas Víctor Hugo, D’ Elia y otros reniegan de la falta de purismo de la fórmula presidencial, pero están atrapados. Con Wado de Pedro pierden. Se tienen que tragar, nada menos, a la misma persona que dijo que los iba a meter presos, que iba a barrer a los ñoquis de la Cámpora, que con ellos no iba ni a la esquina. Cristina se tiene que tragar al hijo de put- al que quería embocar, según célebre definición que trascendió cuando se revelaron las conversaciones privadas entre Parrilli y la ex presidente de la Nación.

A ver si abrimos los ojos: en el sistema democrático ganas si tenes cantidad de votos, Wado no tiene cantidad de votos, ergo Wado garantiza la derrota, ergo Massa es la mejor chance. ¿Jubilados? ¿Sueldo digno? ¿Seguridad? ¿Educación? ¿Defensa Nacional? ¿Reducción del gasto público excesivo? No están hablando de eso. Se están matando por el poder, y el poder expresado en cantidades de sufragios. Asistimos a la cuantificación de la política. No importa que Cristina se odie con Massa, que Massa odie a Cristina. No importa si piensan igual, parecido o todo lo contrario. Esto no va de odio ni de congruencia ideológica. Y esto ya pasó en 2019, cuando se asociaron para ganar las elecciones. En las últimas horas, trascendió que Massa los chantajeó a todos: “soy yo el candidato, me voy si no lo soy, y si pego el portazo se les prende fuego el país”. Asimismo, ¿cómo olvidar que Sergio Massa ha sido conocido en los últimos años como persona de confianza de la Open Society de George Soros? Nos referimos al multimillonario Soros, Licenciado en Filosofía y enemigo de Dios, la Patria y la Familia. Ese hombre confía en Massa.

Si bien es cierto que el oficialismo no tenía otro candidato mejor, no hay duda de que el escenario actual desnuda -de manera pasmosa- los vicios irreparables de este sistema: chantaje, extorsiones, incongruencia, sed desenfrenada de poder, sometimiento al tótem del número, genuflexión ante el dogma de la cantidad y subordinación ante magnates anticristianos.

La situación no ilustra la crisis sino la estafa de la democracia.

 

Juan Carlos Monedero

La profunda falacia que esconde la palabra “homofobia”

La profunda falacia que esconde la palabra “homofobia”

(artículo publicado el 14 de enero de 2014)

La lectura de La Nación, el pasado domingo 12 de enero, provocó el título de este artículo puesto que fue demasiado notoria la utilización del término “homofobia” para respaldar inconfesables propósitos. Estamos hablando del suelto Disparen contra el anonimato online, página 2 (http://www.lanacion.com.ar/1654939-disparen-contra-el-anonimato-online). El periodista Carlos Guyot, entre otras cosas, se rasga las vestiduras diciendo que el anonimato cibernético sería la cobertura para una cantidad de personas que, ante la muerte de un homosexual, aprovecharon para emitir “comentarios homofóbicos”.

No queremos dejar pasar la oportunidad para señalar todo lo que hay detrás de este modo de hablar. No hay programa radial en que no se oigan estas cosas. No hay día en que los grandes diarios no utilicen, por lo menos en el copete de sus artículos, este vocablo mágico (“homofobia”) con la que pretenden desarmar a quienes emitimos un juicio de valor negativo respecto del comportamiento homosexual. No hay declaración pública relacionada con la sexualidad que no aspire a la eliminación de “todas las formas de homofobia”, y ya viene siendo hora de devolver estos golpes, porque las personas se forman en base a lo que oyen y lo que oyen se manifiesta en lenguaje, palabras, términos. ¿Cómo comienza a existir la palabra “homofobia”? ¿Tiene ella algún significado real?

La verdad es que no.  “Homofobia” es un término acuñado por los propagandistas e ideólogos de los movimientos homosexualistas. ¿Y qué es un movimiento homosexualista? Es un grupo de personas que impulsan una verdadera revolución mental: pretenden destruir el concepto clásico y tradicional de sexualidad –según el cual existen comportamientos y tendencias naturales como también antinaturales–, introduciendo cueste lo que cueste una nueva filosofía de la sexualidad. Según esta nueva filosofía, el ser humano no es ni espiritual ni genéticamente un varón o una mujer. Al contrario, “construye” su sexualidad con independencia de su fisiología. Hombre y mujer serían parámetros sociales, adquiridos y no innatos, sin base fija e inmutable en la naturaleza.

Pues bien, si es sencillo advertir que hombre y mujer no “construimos” nuestra sexualidad sino que ésta nos ha sido dada; si es evidente que nuestro comportamiento sexual es efecto y no causa de nuestra sexualidad, entonces “es realmente muy difícil” poder sostener lo contrario. Difícil porque se necesita mucha fuerza de voluntad para estar negando constantemente los hechos que tenemos en la nariz. Pensemos que estos ideólogos pronuncian todos los días su libreto. ¿No es terrible que así se abandone a los homosexuales a su propia suerte, existiendo los medios para ayudarlos? ¿No es grave que, una vez más, la ideología cierre el paso a la cristiana misericordia para quienes desean fervientemente la plena salud del alma y del cuerpo?

La misma ciencia forense revela que la autopsia de un cadáver calcinado permite conocer el sexo del difunto aunque el fuego haya eliminado la posibilidad de registrar otros datos (huellas digitales, color de los ojos y pelo, masa corporal). El efecto del fuego en el cuerpo también impide el análisis de los músculos; todas cosas que pueden observarse con facilidad en cadáveres bajo otras condiciones. ¡Cómo podría la libertad y unos pretendidos “derechos” modificar una realidad tan íntima a nosotros, si precisamente la sexualidad es una de las pocas cosas que resiste el fuego que todo lo quema!

Con la consigna fija de no entrar en este debate, ideólogos y propagandistas deslizan la palabra homofobia cual espantapájaros: “¡Cuidado que aquí hay homofóbicos!”. La verdad ya no importa, todo es propaganda. “La homofobia es una enfermedad, la homosexualidad no” rezan sus graffitis. Se pretende descalificarnos de antemano como si tuviésemos simplemente miedo a lo distinto cuando, en realidad, estamos plenamente convencidos: ¡el orden natural no es ninguna fobia! Con el tiempo, la propaganda homosexualista se ha animado a más y ahora no sólo respalda la homosexualidad sino también otras conductas desordenadas. ¿Hasta dónde hemos llegado en que se puede considerar enfermo a quien sostenga la perversión de las relaciones entre un hombre y un animal? ¿Qué confusión mental existe hoy día, donde la actitud sana es sospechosa mientras que quienes sostienen que 2+2 son 5 tienen las puertas abiertas para propagar las ideas más falaces y perjudiciales para la verdadera sexualidad?

En una de sus novelas, Chesterton nos cuenta de un policía infiltrado en una reunión mundial de siete importantísimos anarquistas, creyendo ingenuamente estar solo. Para sorpresa del personaje y encanto del lector, no había un infiltrado sino seis: un solo anarquista y seis policías pero cada uno creía estar en absoluta soledad… Pues bien, la historia se repite. Existe mucha gente, muchísima, que está convencida de que la sexualidad debe darse entre un hombre y una mujer. Sólo que muchos se sienten solos y, por los motivos que fuesen, no se animan a levantar la voz, a proclamar las verdades de las que están íntimamente convencidos. He aquí lo que tenemos que hacer: animarnos a decirlo. Manifestar nuestro convencimiento y transmitir ese fuego a los demás. Si el buen Dios lo quiere, nos daremos cuenta de que muchos pensaban igual pero sólo se animaron a decirlo cuando nosotros nos animamos primero.

 

Juan Carlos Monedero (h)

Rawson, Provincia de Buenos Aires

14 de enero de 2014

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Murió Dante Gullo y el miserable periodismo calla cualquier referencia de los crímenes de Montoneros

Murió Dante Gullo y el miserable periodismo calla cualquier referencia de los crímenes de Montoneros

Como informaron los principales medios de comunicación, ayer murió Dante “Canca” Gullo. Todos las reseñas, con mayor o menor énfasis, mencionan que Dante Gullo formó parte de Montoneros.
Guillermo Moreno en su velorio, la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner dejando una corona para el fallecido, La Cámpora cantando frente a su ataúd.

Vayamos a lo que no mencionan.

Montoneros hace su primera aparición pública el 1º de junio de 1970, tomando la vida del ex presidente militar Pedro Eugenio Aramburu. Entre otras acciones famosas, Montoneros asesinó al dirigente gremial José Ignacio Rucci (1973) y secuestró a los hermanos Born (1975), pidiendo como recompensa la cifra más elevada en la historia de los secuestros. Otro caso de notoriedad fue la bomba colocada por este grupo el 1° de agosto de 1978, sobre la calle Pacheco de Melo, que le quitó la vida a Paula Lambruschini (15 años), hija menor del vicealmirante Armando Lambruschini.

Por todo eso, Montoneros se considera como una de las organizaciones terroristas que, en los años 70’, asoló la Argentina ejecutando constantes actos de robos, secuestros, asesinatos. Impulsados por el ex presidente Juan Domingo Perón, Montoneros trabajaba muy cerca de otras agrupaciones tales como Juventud Peronista, el Partido Revolucionario de los Trabajadores (P.R.T.) y el Ejército Revolucionario del Pueblo (E.R.P., brazo armado del P.R.T.), esta última también responsable directamente de innumerables asesinatos.

Muere Dante Gullo y todos lloran.
No hay lágrimas para Paula.
No hay lágrimas para José Ignacio.
No hay lágrimas para Pedro Eugenio.
No hay repudio para el secuestro de los Born.
Nada, sólo lágrimas para Gullo.

Los infames periodistas callan cobardemente toda referencia a la actuación de Montoneros.

¿Abjuró Dante Gullo de Montoneros?
¿Pidió perdón por haber formado parte de una estructura terrorista y criminal?
De todo corazón, deseamos que Dios le haya perdonado todos sus graves pecados.