Massa, candidato

Carta de lectores publicado en Diario La Prensa (ver aquí).

 

Sr. Director

 

La reciente nominación de Sergio Massa como candidato del oficialismo abre la puerta a la consideración de algunas reflexiones.

Entiendo que nunca, como en estos días, ha quedado tan patente la podredumbre de este sistema político. El crimen de Cecilia y la gimnasia revolucionaria desatada en Jujuy, capaz de distorsionar el reclamo salarial de los maestros, han quedado eclipsados y ahora el grueso de la ciudadanía se concentra en pensar los candidatos de la política.

Tengo 37 años, creo en la política pero no puedo no ver que todo esto es, en realidad, una distorsión de la misma. En efecto, los políticos –en vez de procurar el bien común de la ciudadanía- muestran indisimuladamente su sed absoluta de poder. La mejor oportunidad que tiene el oficialismo para ganar es Massa, y CFK lo sabe. Los kirchneristas Víctor Hugo, D’ Elia y otros reniegan de la falta de purismo de la fórmula presidencial, pero están atrapados. Con Wado de Pedro pierden. Se tienen que tragar, nada menos, a la misma persona que dijo que los iba a meter presos, que iba a barrer a los ñoquis de la Cámpora, que con ellos no iba ni a la esquina. Cristina se tiene que tragar al hijo de put- al que quería embocar, según célebre definición que trascendió cuando se revelaron las conversaciones privadas entre Parrilli y la ex presidente de la Nación.

A ver si abrimos los ojos: en el sistema democrático ganas si tenes cantidad de votos, Wado no tiene cantidad de votos, ergo Wado garantiza la derrota, ergo Massa es la mejor chance. ¿Jubilados? ¿Sueldo digno? ¿Seguridad? ¿Educación? ¿Defensa Nacional? ¿Reducción del gasto público excesivo? No están hablando de eso. Se están matando por el poder, y el poder expresado en cantidades de sufragios. Asistimos a la cuantificación de la política. No importa que Cristina se odie con Massa, que Massa odie a Cristina. No importa si piensan igual, parecido o todo lo contrario. Esto no va de odio ni de congruencia ideológica. Y esto ya pasó en 2019, cuando se asociaron para ganar las elecciones. En las últimas horas, trascendió que Massa los chantajeó a todos: “soy yo el candidato, me voy si no lo soy, y si pego el portazo se les prende fuego el país”. Asimismo, ¿cómo olvidar que Sergio Massa ha sido conocido en los últimos años como persona de confianza de la Open Society de George Soros? Nos referimos al multimillonario Soros, Licenciado en Filosofía y enemigo de Dios, la Patria y la Familia. Ese hombre confía en Massa.

Si bien es cierto que el oficialismo no tenía otro candidato mejor, no hay duda de que el escenario actual desnuda -de manera pasmosa- los vicios irreparables de este sistema: chantaje, extorsiones, incongruencia, sed desenfrenada de poder, sometimiento al tótem del número, genuflexión ante el dogma de la cantidad y subordinación ante magnates anticristianos.

La situación no ilustra la crisis sino la estafa de la democracia.

 

Juan Carlos Monedero

La metamorfosis argumental de Cristina Kirchner y un fraude por 84 mil millones de pesos

La metamorfosis argumental de Cristina Kirchner y un fraude por 84 mil millones de pesos

 

Por Juan Carlos Monedero (h)

 

Veredicto[1]: Seis años de prisión, inhabilitación perpetua para cargos públicos y un decomiso tasado en 84 mil millones de pesos argentinos. Así lo ha determinado el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de la Ciudad de Buenos Aires N° 2, al condenar a Cristina Fernández de Kirchner por el delito de fraude a la administración pública. Se trata de la primera vez, en toda la historia de la Argentina, en que un Vicepresidente del país es condenado por corrupción mientras ejerce como tal.

El desarrollo de cómo se dio la acusación de la Fiscalía y la respuesta de los abogados defensores de Cristina nos puede dar una idea acabada de este fenómeno que en la Argentina llamamos “kirchnerismo”. Adentrémonos en la psicología del mismo, que es quizás la mejor manera de conocerlo.

¿Cómo comienza todo? Todo empieza con programas de televisión donde se denuncian funcionarios y empresarios coludidos para estafar al Estado Argentino, y favorecer a la entonces Presidente de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, en torno a la corrupción de la obra pública. Los hechos habían tenido lugar en una provincia del sur del país, llamada Santa Cruz. Cristina gobernó la nación  entre 2007–2015, mientras su marido lo hizo entre 2003–2007. El empresario aliado a la entonces Presidente se llama Lázaro Báez.

Los abogados de la defensa, primero, dijeron que las acusaciones no eran más que programas periodísticos.

Luego arguyeron que las denuncias no eran más que quejas de opositores; los letrados se refugiaban en que –hasta ese momento– ninguna denuncia concreta sobre corrupción en las obras públicas se había materializado.

Pero luego aparece en escena la Dirección de Vialidad Provincial –una ramificación pública del estado provincial de Santa Cruz–, encargada de desarrollar la principal vía de comunicación en las provincias del sur del país. Los integrantes de Vialidad efectivamente denunciaron el sobreprecio de las rutas.

La Cámara había propuesto, para que la causa no demorara años, estudiar e investigar únicamente tres tramos de ruta. La Fiscalía accedió. A través de sus conclusiones, determinaron que estos tres tramos eran un buen ejemplo de la corrupción. Pero entonces, la defensa interpuso otro argumento: “sólo eran tres tramos”.

La fiscalía siguió trabajando y presentaron entonces 17 casos más.

Pero entonces les dijeron “no sirve”. ¿Por qué? Porque las obras en Santa Cruz habían sido 51.

La fiscalía retomó la investigación y demostró que en cada una de las 51 licitaciones de las obras había ocurrido lo mismo que lo demostrado en aquellas muestras preliminares. Más aún, en algunos casos, la corrupción era todavía mayor a la de esos tres casos.

Entonces, el argumento de los abogados volvió a cambiar: “más allá de cómo habían tenido lugar las licitaciones”, lo cierto era –decían– que las obras se habían realizado en tiempo y forma. Por tanto, sostenían, cualquier acusación suponía analizar primero los cientos y cientos de expedientes en donde figuraban los datos sobre cada una de estas obras públicas.

Se reunieron 244 cajas de documentación.

El Fiscal siguió trabajando y entonces demostró que existió manipulación no ya en 5, 10, 20 o 40 rutas. La demostró en cada una de las 51 rutas, además de acreditar que los tiempos y las formas nunca se cumplieron.

La defensa volvió a metamorfosearse y sostuvo que toda esta investigación no tenía valor. ¿Por qué? Porque no hubo pericia.

La fiscalía volvió a contraatacar: realizó la pericia, que arrojó resultados aún más desfavorables: los sobreprecios de las rutas eran mayores incluso a lo que la propia fiscalía había calculado.

A esta altura el lector quizás esté mentalmente cansado, pero le ruego que siga leyendo si quiere entender uno de los dramas argentinos.

¿Cómo continúa el asunto?

La defensa entonces interpone un típico argumento ad hominem de la era digital: el perito en cuestión, alguna vez allá lejos movió su perverso dedo índice y colocó un corazoncito en un tuit crítico de Cristina Fernández de Kirchner. ¡La pericia estaba sesgada! ¡Válgame Dios!

Entonces la fiscalía tragó saliva y –aunque seguramente indignada por este recurso– buscó otro perito, pero que no manejara Twitter. Y el resultado fue peor: los sobreprecios de las rutas eran todavía más escandalosos.

Entonces, la defensa de la actual Vicepresidente sacó otro conejo de la galera: ¡esta es una causa que tiene intenciones políticas! Fue la línea de defensa de Cristina en su última intervención[2]. Aunque cualquiera podría darse cuenta que (con intenciones políticas o sin ellas) los sobreprecios estaban ahí, sobre la mesa, los letrados de la actual Vicepresidente echaron mano de otro recurso: todo estaba enfocado en Cristina porque la fiscalía no se había tomado la molestia de imputar también a los gobernadores de la provincia de Santa Cruz o a los demás funcionarios de Vialidad.

Entonces, el Fiscal recoge el guante, amplía la acusación e incluye a todos los gobernadores de la provincia de Santa Cruz en cuyo mandato se realizaron las obras. También se dirigieron los dardos hacia por lo menos 40 funcionarios de Vialidad.

El abogado defensor, seguramente ya agotado y puesto contra las cuerdas –quien quiera imaginarse a Rocky frente a Clubber Lang, en el primer combate de Rocky III, lo tiene permitido– respondió con un argumento puramente especulativo, digno de un melancólico racionalista: Si las cosas hubiesen sido como la fiscalía dice que fueron, ¡seguramente los funcionarios de la AFIP lo hubiesen denunciado!

Entonces el Fiscal –probablemente ya harto pero lejos de rendirse– encaró otra línea de investigación, distinta pero concordante: demostró la existencia de funcionarios que realizaron denuncias, así como también acreditó que los mismos fueron amenazados por hacerlas. Y otros fueron desplazados de su cargo.

Los abogados defensores entonces plantearon que todas estas irregularidades en las obras públicas “no constituían un delito”. ¿Cuál era el argumento?: Los pagos a Lázaro Báez fueron hechos conforme la normativa.

Entonces, la fiscalía se arremangó y volvió a investigar. Se descubrió que los funcionarios de Vialidad desarrollaron un canal de pago exclusivo para Lázaro Báez, quien así logró cobrar SIETE veces más rápido que el promedio del resto de los empresarios. Pero además, a fecha de diciembre de 2015 –último mes del mandato de la actual Vicepresidente y entonces Presidente de la Nación– el estado les debía dinero a muchas personas, excepto a una. ¿A quién? A Báez, quien fue señalado por la fiscalía como socio de Cristina. A Báez no se le adeudaba ni un sólo peso. Nada.

La defensa sale de nuevo a la cancha y entonces plantea: todo esto no prueba nada. ¿Cómo que no? No señores, no prueba nada porque los pagos eran trazables y no se pagaba en efectivo sino a través de los bancos. El argumento era: se podía seguir la ruta del dinero, mientras que los pagos en efectivo no se pueden rastrear. Además, se sostuvo, el dinero llegaba a Lázaro Báez “y no a Cristina Kirchner”.

Entonces la fiscalía vuelve a responder y explicita el circuito de corrupción mediante el cual Báez logró convertir la suma de 200 millones de dólares en dinero efectivo.

“Bueno, todo esto no cambia nada, porque, en definitiva, esto es lo que pasa con cualquier empresario de obra pública”.

¡Por Dios, miren qué argumento!

Pero la fiscalía respondió con más artillería: mostró que Lázaro Báez –mientras realizaba negocios que le beneficiaban en gran medida a él pero que perjudicaban gravemente al estado–, misteriosamente luego realizaba otros negocios con Cristina Kirchner. Pero con la particularidad de que esos negocios con la entonces Presidente eran muy perjudiciales para él, y muy rentables para ella.

Raro, ¿no?

“Esto último que ustedes dicen no está probado y además corresponde a otras causas: Hotesur y Los Sauces”. “En estas causas, Cristina no está procesada”.

La fiscalía entonces la procesa.

Así llegamos al veredicto del día de ayer, martes 6 de diciembre de 2022. Se están diciendo y se seguirán diciendo miles de cosas. Pero como botón de muestra de la acerada labor sofística del kirchnerismo, es suficiente. Este es uno de los dramas de la República Argentina: la racionalización de la corrupción, hasta el punto de que los abogados –y luego la militancia adicta– defienden lo indefendible.

[1] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=Q1TOxzlQyrU

[2] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=o46eUmfhhBQ

El debate ideológico y político, un tablero de Ajedrez. Verdad y Poder

El debate ideológico y político, un tablero de Ajedrez.

Verdad y Poder

 

Por Juan Carlos Monedero (h)

 

              Los debates y controversias ideológicas nunca son ideológicas. Quienes nos aproximamos a la filosofía sabemos -de la mano de Santo Tomás de Aquino- que la razón nunca actúa sola; sabemos que los sentidos, las pasiones, los impulsos e inclusos los instintos no son autónomos, y que todo en el hombre es “humano”. Esto quiere decir que el mismo aprendizaje -que tiene su centro en la inteligencia, que es inmaterial- es un suceso emocional. Aprendemos más fácilmente cuando tenemos la disposición emocional de aprender: todos recordamos a esas señoritas encantadoras de la Primaria que nos hacían sentir como coches de Fórmula Uno. Los debates participan de este carácter propiamente humano: no son dos fríos intelectos los que discuten ni son dos puras animalidades las que entran en pugna. Son dos hombres, con su inteligencia, su razón pero también sus emociones, sus pasiones y hasta sus miedos.

            Como en el Ajedrez.

             En el juego-ciencia, la práctica, la habilidad, la inteligencia aplicada, el manejo de las estrategias es determinante. Pero no es lo único. Porque en el Ajedrez se refleja quién es uno; primero por las características propias del Ajedrez en cuanto tal pero también porque en todos los juegos de alguna manera nos revelamos. En los juegos nos mostramos como somos.

             Asimismo, quizás el Ajedrez nos permita una aproximación a la compleja realidad social y política en nuestro país.

               La Argentina está atravesada por varios discursos, por complejas ideologías y por robustas doctrinas. Todas ellas tienen un elemento teórico, sincero o no, realista o no. Sin embargo, al ser éstas encarnadas por personas de carne y hueso, cada uno de ellas le imprime a estas ideas la marca especial de su propia individualidad. Al igual que cuando movemos los peones tosca o elegantemente. De la misma manera que cuando adelantamos un alfil blanco para amenazar el campo de las negras, las doctrinas tienen un planteo que consideran verdadero y repugnan lo que entienden falso. Ý en el día a día de la guerra ideológica, ¡cuántas veces, envalentonados por una buena jugada, nos confiamos, nos desbocamos en el ataque y terminamos perdiendo una buena posición o fichas clave!

              También pasa lo mismo en la política y en las controversias ideológicas. No son robots los que discuten, los que tejen alianzas partidarias, los que se asocian para lograr sus propios fines. Son personas, somos personas que al tomar una decisión involucramos elementos tanto conscientes como ocultos. Jürgen Klaric, uno de los especialistas mundiales en ventas, dice que la acción de vender -para ser eficaz- debe apuntar a cubrir “la necesidad antropológica inconsciente” de una persona. ¿Y no es verdad que nosotros “compramos” una idea, una ideología, un discurso, una doctrina? ¿No hay acaso algún tipo de alineación entre aquello que está en lo recóndito de nuestro corazón y la teoría que sostenemos?

              Hasta aquí, cualquier lector podría estar de acuerdo. Ahora bien, trascendamos el plano psicológico dado que la salud de la persona no se define por la alineación de sus actos con sus ideas, lo cual es condición necesaria pero no suficiente. Esas ideas deben estar alineadas con la verdad de las cosas, con la veritas rerum, como dice la tradición filosófica realista. Es el momento de decirlo con todas las letras, aunque pueda sonar antipático para los oídos de cierta gente intoxicada por el indiferentismo. Antonio Machado podrá ser muy eufónico con su “Caminante, no hay camino”, podemos sentirnos gigantes escuchando a Serrat interpretando estos versos, pero estos versos no nos inspiran a ser mejores. Si se sabe ver, estos versos nos transmiten desesperación, indiferencia doctrinal; nos transmiten un espíritu resabiado de relativismo, con dosis calculadas de escepticismo. Porque si no hay un camino mejor que otro, un camino preferible a otro, un camino objetivamente bueno, entonces no hay verdad. Y estaríamos en el Reino de la Opinión donde las ideas y posiciones no valen en función de su correspondencia con la realidad sino en virtud del poder que me den. 

              Lewis Carrol en Alicia en el País de las Maravillas lo retrata nítidamente:

 

–Cuando yo uso una palabra –dijo Humpty Dumpty con un tono burlón– significa precisamente lo que yo decido que signifique: ni más ni menos.

–El asunto es –dijo Alicia–  si usted puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.

–El asunto es –dijo Humpty Dumpty– quién es el amo. Eso es todo.

 

                Pero esto, ¿no establece el despotismo más abyecto? Amparados en el puro ejercicio poder, sin norte ni brújulas éticas objetivas, ¿qué lugar queda para la Justicia?

               ¿Dónde está más protegido el débil? ¿En la Ciudadela de la Verdad y la Justicia absolutas (así, con mayúscula) o en el Reino de la Utilidad, el Interés, donde predomina la cantidad como criterio de orden y la conveniencia como indicador del obrar?

                 Es esta, efectivamente, una posición cómoda para los libros pero impracticable en la realidad: ¿aceptaríamos acaso que nuestro jefe no nos pague nuestro sueldo? Si nuestro empleador se negase a hacerlo, seguramente le diríamos que debe abonar los honorarios “porque es lo que corresponde”. Ahora bien, lo que corresponde es lo justo. ¿Y si nuestro jefe nos escupe en la cara la perversa filosofía de Machado, según la cual no hay justicia verdadera sino puntos de vista? ¿Qué le impide decirnos “Lo que corresponde está sujeto a cambios y pautas culturales, válidas para ciertas épocas y ciertos lugares de la humanidad, y casualmente mi empresa no es uno de ellos”? ¿Por qué debería pagarnos si la verdad no existe, si la justicia es una convención, si no hay “un camino” éticamente bueno?

                  El debate sobre el aborto, impulsado por el oficialismo macrista en el 2018 y por el oficialismo kirchnerista en el 2020, es el escenario más descarnado de esta mentalidad. El débil es el niño por nacer, el máximamente desprotegido, ni gritar puede. Se decide -se decidió- su vida en base a criterios de interés, de utilidad: serán las cifras las que deciden si es legal o no descuartizarlo.

                 Este relativismo está en los tuétanos de nuestro sistema político: y ahí tenemos a diputados y senadores falibles por separado que, por arte de magia, se vuelven “infalibles” en las Cámaras del Congreso de la Democracia Argentina, argumento agudamente señalado por esa gran cabeza que fue Juan Donoso Cortés. Estos políticos sólo sirven para contar cuántos porotos les reditúa presentarse celeste o verdes. Así, Cristina Fernández de Kirchner “descubriendo” que estaba a favor del aborto en el 2018; Juan Manuel Urtubey apuesta al progresismo luego de varios años de administración conservadora; Sergio Massa tejiendo alianzas políticas donde las ideas, los conceptos, los principios se subordinan a la acumulación de capital político. Mauricio Macri habilitó en el 2018 -al mejor estilo Poncio Pilatos- debatir sobre si el bebé en el vientre materno puede ser asesinado (o no), luego de haber sostenido -durante el Congreso Eucarístico Nacional, en Tucumán, junio 2016- las siguientes palabras: “Defiendo la vida desde la concepción hasta la muerte”. El 10 de diciembre del 2019, Alberto Fernández pronunció estas palabras en solemne Juramento Presidencial:

 

“Yo, Alberto Ángel Fernández, juro por Dios, la Patria y sobre estos Santos Evangelios, desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo de Presidente de la Nación. Y observar y hacer observar fielmente la Constitución de la Nación argentina. Si así no lo hiciere, Dios y la Patria me lo demanden”.

 

                La Verdad, la Justicia y el Poder parecen ir por caminos distintos. La pregunta es qué camino va a tomar usted, lector. ¿Se va a convertir en parte de la solución o en cómplice del problema?

 

***

 

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El “nazi” del mes: ¿qué esconde la polémica en torno al Dr. Ramón Carrillo?

El “nazi” del mes: ¿qué esconde la polémica en torno al Dr. Ramón Carrillo?

 

Por Juan Carlos Monedero (h)

 

Round 1: la palabra “nazi” les estalló en la cara

 

¡Qué tiro por la culata del kirchnerismo! Un dolor de muelas para Alberto y sus albertos, para Cristina y sus cristinas. Porque desde que asumió Néstor Kirchner en el 2003, la batalla discursiva –que en el fondo no es otra cosa que una lucha por definir qué sería el bien y qué sería el mal– siempre supuso para los kirchneristas que los nazis eran “los otros”. El kirchnerismo supo hacer uso y abuso del término, ya desde 2003, cuando el Néstor llegó al poder.

Nazis eran los militares que habían luchado contra la subversión, legal o ilegalmente (daba lo mismo para ellos). Nazis eran los católicos que cuestionaron a la candidata Carmen Argibay, ya manifiestamente pro aborto, más tarde confirmada como Jueza de la Corte Suprema. Nazis fueron también los católicos que defendieron a Monseñor Basseotto, que apuntó contra Ginés González Genocida, alfil del abortismo. Nazis fueron las jornadas del Círculo de Formación San Bernardo de Claraval (al menos así lo dijo Página/12, vocero oficioso del gobierno), y por eso el Gobierno apretó a Gendarmería, y el jefe de las bandas musicales –que tocó en las jornadas– terminó despedido y otros tres gendarmes fueron sancionados[1]. Nazis eran también los asistentes a las misas en Luján realizadas por el Círculo de Formación San Bernardo, celebradas por Basseotto en el año 2006[2].

“Nazi” fue, a no dudarlo, la palabra talismán desde la cual se dividían las aguas. De un lado estaban los buenos (es decir, ellos). Del otro, los nazis.

Y ahora se dio vuelta la tortilla, y los nazis son ellos por proponer a Ramón Carrillo para los billetes de 5000 pesos.

Leamos el tuit del embajador del Reino Unido, Mark Kent: “El nazismo fue el mayor mal del siglo XX. Condujo al Holocausto. La muerte de millones de inocentes. No debemos conmemorar a nadie que participó en este terrible episodio”, sostuvo Kent, en relación a Ramón Carrillo.

La embajadora de Israel, Galit Ronen, tuiteó: Cuando decimos ´Nunca más’ refiriendo al Holocausto, no hace sentido conmemorar alguien que, por lo menos, fue un simpatizante con este ideología“. Todos indignadísimos.

Y parece que el pobre Carrillo no dejaba de darle indicios. Como tantos simpatizantes del Eje, apoyó la neutralidad argentina en la Segunda Guerra Mundial. Posición compartida por toda persona patriota, ya simpatizara o no con el Eje, dado que la neutralidad parecía lo más conveniente, como lo había sido en la I Guerra Mundial. El problema es que para cierto tipo de mentalidad antinazi, un indicio es interpretado como elemento probatorio decisivo, que no admite prueba contraria. Hay gente que se maneja así.

También emitió un enérgico comunicado el Centro Simón Wiesenthal para América Latina. Entre este domingo y el lunes, los señores Gelblung y Shimon Samuels salieron a decir: “Rechazamos enfáticamente la elección de un personaje así, que mancillará a Argentina con su imagen en su billete de mayor denominación”[3].

Claudio Avruj también salió a pegarle a Carrillo –y por extensión al gobierno– bajo el cargo de haber procurado en 1947 la entrada en la Argentina de un médico nazi llamado Carl Vaernet. Pero Avruj no es él sólo, dado que es dueño de la agencia de noticias Vis-a-vis. Guillermo Yanco –pareja de Patricia Bullrich– también es dueño de esta agencia. Probablemente, “el caso Carrillo” llega así al sector del PRO, y el poderoso aparato de multimedios macrista empezó a trabajar. ¿Cómo trabajan? Es sencillo: se agita la palabrita nazi, por lo que todo el mundo –como sabemos– comienza a perder la cabeza. En definitiva –como diría el inolvidable Aníbal D’Angelo Rodríguez–, en el mundo actual está permitido todo. Drogarse, prostituirse, matar enfermos, inocentes, mentir, blasfemar. Salvo ser nazi. Y quién es nazi y quién no, lo dicen ellos. Pero esta vez, ¡había dos sectores poderosos disputando quién definía! Y nosotros nos compramos pochoclos para ver cómo se desarrollaba el asunto.

 

Round 2: Contraofensiva kirchnerista: Carrillo no es más nazi que Churchill

 

Era muy grave la acusación.

Y eran muchos los factores de poder que estaban martillando contra el oficialismo. Repasemos: embajada de Israel, embajada de Gran Bretaña, Centro Simón W., el multimedios macrista… Y entonces, los kirchneristas salieron a responder. Se vieron obligados, emplazados.

Fueron acusados mil veces de incluir entre sus cooperadores y colaboradores a los autores materiales e intelectuales de incontables asesinatos, perpetrados por estructuras guerrilleras en los años 70’. Ante eso no respondieron nunca, aquí sí.

De esta manera, Página/12 –expresión oficiosa del kirchnerista– invocó la autoridad del historiador judío Raanan Rein (buena carta, muchachos), quien explicó: “Por su brillante carrera académica, la UBA otorgó a Carrillo una beca de dos años para perfeccionar sus conocimientos en neurocirugía en Europa. Recorrió instituciones médicas en Ámsterdam, París y Berlín. Es probable que en Alemania haya presenciado un mitin con Hitler, como cuenta en sus trabajos la historiadora Karina Ramacciotti”[4].

O sea, Carrillo compartió un mitin con Hitler.

Rein, con pudor casi, sostiene que esto “es probable”. Pero no vemos razón para desconfiar de Ramacciotti.

Luego Página/12 no se priva de hacer jueguitos para la tribuna. Y relata –para tranquilizar al lector zurdoide– que en 1935, hasta el propio Winston Churchill escribió: “Es en este misterio del futuro que la Historia declarará a Hitler como un monstruo o como un héroe”. Básicamente, el hilo invisible del razonamiento sería algo como esto: si Churchill no puede ser llamado nazi por decir estas palabras, tampoco Carrillo. ¿Hasta aquí ha llegado Página/12 para defender las medidas del oficialismo? Increíble. Ramón Carrillo compartió un mitin con Hitler, pero no es nazi. Pero los miles de católicos que asistieron a misa de Basseotto sí lo son.

Diario Perfil –que en este caso actúa como vocero oficioso del gobierno– ya aclaró en su edición del 20 de mayo del 2020: “El Gobierno prefirió no contestarle (a la embajadora judía) de modo oficial”[5] (copete). Aunque en el cuerpo del artículo, los amigos K suavizarían diciendo que el Gobierno “por ahora prefiere no responderle (a la embajada de Israel), al menos, de modo oficial”. Una pieza importante del kirchnerismo, Juan Grabois, parece que no se pudo contener y respondió, aunque a título personal.

Acota Perfil, también en el cuerpo del artículo: “De momento, el Gobierno no planea hacerlo de manera oficial. Alegan que los tuits no son explícitos en su referencia y prefieren evitar entrar en una polémica tuitera por un proyecto que, por ahora, el propio presidente Alberto Fernández ya descartó. Tampoco buscan alimentar un entredicho mayor con Israel o el Reino Unido”.

 

Round 3: cuando a los zurdos los corren por izquierda

 

Pero Página/12 está evidentemente muy molesta con los judíos, y salió a decir cositas que no suele decir. Ahora que están enojados se animan a decir cosas, porque a ellos (y no a los demás) los están matando en las redes sociales con la acusación de nazis. Y en el fondo, sienten todo el malestar por haber servido en bandeja otro argumento a la oposición. A partir de ahora, no faltará el opositor –serio o no– que pueda decir que el gobierno de Alberto “reivindicó a un médico nazi para los billetes de 5000 pesos”.

Detalle de un amigo: en los últimos años del período kirchnerista 2011-2015, se había conformado una agrupación que se denominó ‘La Ramón Carrillo’. ¿Qué estarán diciendo ahora?

 

Round 4: también nos hicimos lectores de Clarín

 

Dice el matutino clarinete: “en la colectividad había mucho enojo con el Centro Wiesenthal por acusaciones que consideraron ‘infundadas’. Llegaron a decir que el Wiesenthal en esta región basa su existencia en unas autorizaciones periódicas que precisa y que por ello, para tener financiamiento, precisa producir hechos y noticias permanentemente”[6]. Se comenta solo, ¿verdad?

Sigamos:

 

 “Clarín intentó este lunes por la noche comunicarse con Ariel Gelblung, su director, para entender (¡!) la fuente. Pero hasta este martes no había respondido. El problema es que un miembro de la familia dijo haber hablado con el Centro Wiesenthal y que este le dijo que se habían ‘basado en una película’”.

 

Los signos de exclamación son nuestros. Querido lector, el periodista de Clarín no entendía… y quería entender, ¿lo comprenden? Cuesta entender cuando no hay nada para inteligir, parece.

En Crónica TV, la noche del 19 de mayo, el nieto de Ramón Carrillo –homónimo de su abuelo– confirmó, ante la pregunta directa del periodista, la versión de que el origen de la acusación provenía de una película.

 

Round 5: Embajada de Israel y Gran Bretaña: ¿exageración? ¿Mentira?

 

Sopesemos las versiones y tratemos de entender qué se ha probado y qué es lo que no quedó acreditado.

El embajador británico acusa a Carrillo de haber “participado” en el Holocausto. El embajador judío acusa a Carrillo de haber sido “por lo menos” (o sea, que podría ser más) un simpatizante del nazismo. Ahora bien, ¿qué es lo que realmente se ha aceptado por parte del sector K?

Tomemos lo máximo que reconoce Página/12: que Ramón Carrillo colaboró para traer a la Argentina a un médico que había trabajado en un campo de concentración. Que Ramón Carrillo estudió en Berlín y que habría compartido un mitin con Hitler. Y digamos ahora algo increíble: nosotros le creemos a Página/12. Creemos en que en este caso no ocultan nada, porque nos parece inverosímil que se arriesguen a mentir en una polémica con (nada menos) la embajada de Israel y Gran Bretaña.

Ahora bien, ¿cómo valorar –en términos de responsabilidad ética y pública– las afirmaciones de las embajadas? ¿Cómo puede un embajador, que se supone que es La Palabra oficial de su país en territorio ajeno, manejarse con tanta ligereza (por decir lo menos)?

Y la pregunta del millón: si han exagerado, o mentido, tan alevosamente aquí. ¿Será la primera vez? Si no hubiesen cuestionado a un multimedios tan poderoso como el kirchnerista, ¿nos hubiésemos enterado?

Ah, por cierto, Ramón Carrillo estaba en contra del aborto.

 

Acto 6: La DAIA cruza al Centro Simón W., y baja el tono. Acá no pasó nada

 

Sostuvo Jorge Knoblovits, presidente de la DAIA: “Durante 48 horas estuvimos buscando antecedentes que acrediten la falsa denuncia sobre Ramón Carrillo. Para la DAIA la polémica está cerrada hasta que se demuestre otra cosa. Es importante tener la información adecuada, con pruebas adecuadas, para formar una opinión adecuada”[7]. Parece que dos embajadas y el Centro Simón W. primero salieron a indignarse, y después algún tipo más lógico e inteligente –con la cabeza fría y las bolas llenas– les habrá sugerido mesura. Nótese que el Presidente de la DAIA declina seguir la pelea, pero deja abierta la puerta a que aparezca nueva evidencia.

Entre los elementos que salvarían la memoria de Ramón Carrillo, se destaca: “Hay una placa entregada por el Estado de Israel en 1949 a Ramón Carrillo, creo que eso desmiente algunas cosas”, como dijo el presidente de la DAIA. Y llega a decir: “La información del Centro Wiesenthal no siempre está fundada. Hay muchos miembros del consejo directivo que hoy estaban on fire con este tema, y yo no desconfío de ellos, yo digo que estudiemos esto y que si tenemos que salir salimos”. Y agregó: “Yo no tengo ningún problema en salir a condenarlo, pero queremos ser serios. En Argentina necesitamos seriedad en la información porque si no perdemos capital todas las instituciones”.

También: “Pedimos prudencia para salir a condenar en un momento de pandemia, donde hay una parte manifiesta de Ramón Carrillo, que tiene más de 200 hospitales a su nombre en el país, que fue un hombre que trabajó contra las viruelas, contra la peste bubónica, que fue un excelente sanitarista, que ayudó a aumentar la expectativa de vida de los argentinos. No se puede salir a condenarlo sin tener la verdad de la investigación histórica. Yo no he visto que esté acreditado que era nazi”.

La moraleja es clara: primero investiguen, estudien, comparen, aprendan, sean responsables. Y si después tienen que decir algo, adelante. Pero los que se mueven con impunidad suelen hacer las cosas al revés.

Pregunta final: ¿es la primera vez que las embajadas y el Centro Simón W. acusan por deporte?  Dejamos esa inquietud en el lector.

 

 

 

[1] Cfr. https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/1-23338-2006-08-23.html

[2] Cfr. https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/71750-23281-2006-08-20.html

[3] Cfr. https://www.facebook.com/CSWLA/photos/a.310889052278661/3228083810559156/?type=3

[4] Cfr. https://www.pagina12.com.ar/266788-el-insolito-debate-sobre-ramon-carrillo-nazi

[5] Cfr. https://www.perfil.com/noticias/actualidad/ramon-carrillo-billete-gobierno-no-responde-embajadora-israel-gilat-ronen.phtml

[6] Cfr. https://www.clarin.com/politica/daia-reunio-nieto-ramon-carrillo-dio-terminada-polemica-torno-ex-ministro-juan-peron_0_J95N8czP9.html

[7] Cfr. https://www.diarioregistrado.com/sociedad/el-presidente-de-la-daia-desmintio-al-centro-simon-wiesenthal-que-acuso-a-ramon-carrillo-de-nazi_a5ec3e2bdaadfa72abcaf8c6e