Carta abierta de Mons. Viganó a Trump – Denuncia a Francisco y al NOM

https://rebelionenlagranja.com/noticias/nueva-carta-abierta-de-vigano-a-trump-20201101

CARTA ABIERTA
AL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA
DONALD J. TRUMP

Domingo, 25 de octubre, 2020
Solemnidad de Cristo el Rey.

“Señor Presidente,

Permítame dirigirme a usted en esta hora en la cual el destino del mundo entero está siendo amenazado por una conspiración global contra Dios y la humanidad. Le escribo como Arzobispo, como Sucesor de los Apóstoles, como el ex Nuncio Apostólico para los Estados Unidos de América. Le estoy escribiendo en medio del silencio de las autoridades tanto civiles como religiosas. Acepte mis palabras como la «voz del que llora en el desierto» (Jn 1:23).

Como dije cuando le escribí mi carta en junio, este momento histórico ve las fuerzas del Mal alineadas en una batalla sin cuartel contra las fuerzas del Bien; las fuerzas del Mal que aparecen poderosas y organizadas mientras se oponen a los niños de la Luz, quienes están desorientados y desorganizados, abandonados por sus líderes temporales y espirituales.

A diario sentimos multiplicarse los ataques de aquellos que quieren destruir la base misma de la sociedad: la familia natural, el respeto por la vida humana, el amor por el país, libertad de educación y negocio. Vemos a los líderes de naciones y líderes religiosos complacientes a este suicidio de la cultura Occidental y alma Cristiana, mientras los derechos fundamentales de los ciudadanos y creyentes son negados en el nombre de una emergencia de salud que se está revelando completamente más y más como instrumental al establecimiento de una tiranía inhumana sin rostro.

Un plan global llamado el Gran Reseteo está en marcha. Su arquitecto es una élite global que quiere dominar toda la humanidad, imponiendo medidas coercitivas con las cuales limitar drásticamente las libertades individuales y a aquellos en poblaciones enteras. En varias naciones este plan ya ha sido aprobado y financiado; en otras está aún en una etapa inicial. Detrás de los líderes mundiales quienes son cómplices y ejecutores de este proyecto infernal, hay caracteres inescrupulosos que financian el Foro Económico Mundial y el Evento 201, promoviendo su agenda.

El propósito del Gran Reseteo es la imposición de una dictadura sanitaria apuntando a la imposición de medidas liberticidas, ocultas detrás de promesas tentadoras de asegurar un ingreso universal y cancelando la deuda individual. El precio de esas concesiones del Fondo Monetario Internacional será la renuncia a la propiedad privada y la adherencia a un programa de vacunación Covid-19 y Covid-21 promovido por Bill Gates con la colaboración de los principales grupos farmacéuticos. Más allá de los enormes intereses económicos que motivan a los promotores del Gran Reseteo, la imposición de la vacunación será acompañada de un pasaporte de salud y un ID digital, con el consecuente rastreo de contacto de la población del mundo entero. Aquellos que no acepten esas medidas serán confinados en campos de detención o puestos bajo arresto domiciliario, y todos sus activos serán confiscados.

Sr. Presidente, me imagino que usted ya está consciente de que en algunos países, el Gran Reseteo será activado entre el final de este año y el primer trimestre del 2021. Para ese propósito se han planeado más encierros, los cuales serán oficialmente justificados por una supuesta segunda y tercera ola de pandemia. Usted está muy consciente de las intenciones que han sido desplegadas para sembrar el pánico y legitimizar las limitaciones draconianas a las libertades individuales, provocando ingeniosamente una crisis económica a nivel mundial. En las intenciones de sus arquitectos, esa crisis servirá para hacer irreversible el recurso de las naciones al Gran Reseteo, dando por lo tanto el golpe final a un mundo cuya propia memoria y existencia ellos quieren cancelar completamente. Pero este mundo, Sr. Presidente, incluye personas, afectos, instituciones, fe, cultura, tradiciones e ideales: personas y valores que no actúan como autómatas, quienes no obedecen como máquinas, porque están dotados de un alma y un corazón, que están enlazados por un vínculo espiritual que obtiene su fortaleza de arriba, de ese Dios que nuestros adversarios quieren retar, igual como hizo Lucifer al comienzo de nuestro tiempo con su «non serviam«.

Mucha gente – como bien sabemos – está fastidiada por esa referencia al choque entre el Bien y el Mal y el uso de términos «apocalípticos», los cuales de acuerdo a ellos exasperan los espíritus y agudizan las divisiones. No es sorprendente que el enemigo esté enojado al ser descubierto justo cuando cree que ha alcanzado la ciudad que piensa conquistar sin perturbaciones. Lo que es sorprendente, sin embargo, es que nadie hace sonar la alarma. La reacción del estado profundo a aquellos que denuncian su plan es rota e incoherente, pero comprensible. Justo cuando la complicidad de los Medios Masivos han tenido éxito en la transición al Nuevo Orden Mundial casi sin dolor e inadvertidos, están saliendo a la luz todo tipo de engaños, escándalos y crímenes.

Hasta hace pocos meses, era fácil desprestigiar como «teóricos de conspiración» a aquellos que denunciaban esos planes terribles, los cuales ahora vemos se están llevando a cabo al más pequeño detalle. Nadie, hasta febrero pasado, habría pensado que, en todas nuestras ciudades, los ciudadanos serían arrestados por simplemente querer caminar por la calle, respirar, por querer mantener sus negocios abiertos, por querer ir a la iglesia el domingo. Sin embargo ahora está ocurriendo en todo el mundo, incluso en la pintoresca Italia que muchos estadounidenses consideran ser un pequeño país encantado, con sus antiguos monumentos, sus iglesias, sus ciudades encantadoras, sus características villas. Y mientras los políticos están  protegidos dentro de sus palacios promulgando decretos como sátrapas persas, los negocios están fallando, los talleres cerrando, y previenen que la gente viva, viaje, trabaje y ore. Las desastrosas consecuencias psicológicas de esta operación ya se están viendo, empezando con los suicidios de empresarios desesperados y de nuestros niños segregados de sus amigos, compañeros de clases, diciéndoles que sigan sus clases mientras se sientan solos en casa frente a un computador.

En la Sagrada Escritura, San Pablo nos habla de «el que se opone» a la manifestación del misterio de la iniquidad, el kathekon (2 Tesalonicenses 2:6-7). En la esfera religiosa, ese obstáculo al mal es la Iglesia, y en particular el Papado; en la esfera política, son aquellos que impiden el establecimiento del Nuevo Orden Mundial.

Como es claro ahora, el que ocupa la Silla de Pedro ha traicionado su papel desde el mismo inicio para poder  defender y promover  la ideología globalista, apoyando la agenda de la Iglesia profunda, que lo eligió de sus rangos.

Sr. Presidente, usted ha declarado claramente que quiere defender a la nación – Una nación bajo Dios, libertades fundamentales, y valores no negociables que hoy son negados y contra los que se lucha hoy. Es usted, querido Presidente, quien es «el que se opone» al estado profundo,  el asalto final a los niños de la obscuridad.

Por esa razón es necesario que todas las personas de bien sean persuadidas por la  importancia de época de las inminentes elecciones: no tanto por el destino de tal o cual programa político, sino debido a la inspiración general de su acción que encarna mejor – en este particular contexto histórico – ese mundo, nuestro mundo, el cual ellos quieren cancelar por todos los medios del encierro. Su adversario es también nuestro adversario: es el Enemigo de la raza humana, El quien es «un asesino desde el principio» (Jn 8:44).

A su alrededor se reúnen con fe y coraje aquellos que lo consideran la guarnición final contra la dictadura mundial. La alternativa es votar por una persona que está manipulada por el estado profundo, gravemente comprometida por escándalos y corrupción, que hará a los Estados Unidos lo que Jorge Mario Bergoglio está haciendo a la Iglesia, el Primer Ministro Conte a Italia, el Presidente Macron a Francia, el Primer Ministro Sanchez a España, y más. La naturaleza de chantaje de Joe Biden – al igual que la de los prelados del «círculo mágico» del Vaticano – lo expondrá para ser usado inescrupulosamente, permitiendo a poderes ilegítimos tanto en política doméstica así como también en balances internacionales. Es obvio que aquellos que lo manipulan ya tienen a alguien peor que él listo, con quien lo reemplazarán tan pronto como se presente la oportunidad.

Y aún así, en medio de esa desolada imagen, de ese aparentemente imparable avance del «Enemigo Invisible», emerge un elemento de esperanza. El adversario no sabe cómo amar, y no comprende que no es suficiente el asegurar un ingreso universal o cancelar las deudas de hipotecas para poder subyugar a las masas y convencerlos de ser marcados como ganado. Esa gente, que por mucho tiempo ha soportado los abusos de un poder tiránico y odioso, está redescubriendo que tiene un alma; está entendiendo que no está dispuesta a cambiar su libertad por la homogenización y cancelación de su identidad; está empezando a comprender el valor de los lazos familiares y sociales, de los lazos de fe y cultura que unen a la gente honesta. Ese Gran Reseteo está destinado a fallar porque aquellos que lo planearon no entienden que aún hay gente lista para tomar las calles y defender sus derechos, para proteger a sus seres queridos, para dar un futuro a sus hijos y nietos. La nivelación inhumana del proyecto globalista se destrozará miserablemente en el rostro de la oposición firme y con coraje de los hijos de la Luz. El enemigo tiene a Satán de su lado, El quién solo sabe cómo odiar. Pero de nuestro lado, tenemos al Señor Todopoderoso, el Dios de los ejércitos arreglados para la batalla, y la Más Santa Virgen, quien aplastará la cabeza de la antigua Serpiente. «Si Dios está con nosotros, ¿quién puede estar en contra nuestra?» (Rom 8:31).

Sr. Presidente, usted está muy consciente que, en esta hora crucial, los Estados Unidos de América son considerados el muro defensor contra el cual la guerra declarada por los defensores del globalismo ha sido desatada. Ponga su confianza en el Señor, reforzada por las palabras del Apóstol Pablo: «Puedo hacer todas la cosas en El, quien me fortalece» (Fil 4:13). El ser un instrumento de la Divina Providencia es una gran responsabilidad, por lo cual usted recibirá todas las gracias de estado que necesita, ya que están siendo fervientemente imploradas para usted, por mucha gente que lo apoya con sus oraciones.

Con esa esperanza celestial y la seguridad de mis oraciones  por usted, por la Primera Dama, y por sus colaboradores, con todo mi corazón le envío mi bendición.

¡Dios bendiga a los Estados Unidos de América!”

+Carlo Maria Vigano
Título Arzobispo de Ulpiana
Ex Nuncio Apostólico para los Estados Unidos de América.

El seminario de San Rafael y el Día de los Muertos – Por Fray Mikel Armarria (seudónimo)

El Seminario de San Rafael y el Día de los Muertos

Por Fray Mikel Armarria (seudónimo)

Quien escribe es sacerdote de la Iglesia Católica Apostólica y Romana (Nota aclaratoria)

Me mueve a escribir este artículo el último párrafo del reciente Decreto de la Penitenciaría Apostólica[1] sobre las Indulgencias Plenarias para los Fieles Difuntos.

En su último párrafo se dice: “se invita encarecidamente a todos los sacerdotes a celebrar tres veces la Santa Misa el día de la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos”. Y se menciona la Constitución Apostólica “Incruentum Altaris” (ver texto italiano aquí[2] y texto latino aquí[3]) del Papa Benedicto XV.

El mencionado Decreto (del 22 de octubre de este pandémico año 2020) no establece nada nuevo, salvo la mayor facilidad que ofrece para ganar las indulgencias en este año, atendiendo las restricciones de las cuarentenas (como lo reporta, por ejemplo, esta nota[4]).

Quizá para muchos sí parecerá novedosa la exhortación que se hace a los sacerdotes a celebrar tres misas el día 2 de noviembre. La Bula o Constitución de Benedicto XV (año 1915) rememora el origen histórico de esta práctica, orgullo de la piedad de los reinos cristianos de Aragón.

 La guía para las celebraciones litúrgicas, que actualmente se denomina Calendario Litúrgico, pero todavía se la llama ordo en el lenguaje cotidiano de las comunidades, que cada año publica la Santa Sede, encomendando la responsabilidad de su edición a cada Conferencia Episcopal indica, a su vez, cada año, invariablemente, lo mismo: que ese día todo sacerdote puede celebrar tres misas sin tener que pedir autorización. Porque habitualmente el sacerdote podría celebrar una sola misa, según lo dispone el Derecho Canónico (canon 905), como recuerda este breve artículo[5] escrito con ocasión de la pandemia.

Así como el reciente decreto vaticano se contextualiza “en la actual situación de pandemia”, también estas reflexiones pueden contextualizarse igual, y, además, “en la actual situación de opresión” que padece la diócesis de San Rafael y su Seminario por parte del Obispo Monseñor Taussig.

 

* * *

Para los seminaristas del Seminario Diocesano de San Rafael (y lo mismo ocurre en el Seminario de los religiosos del Instituto del Verbo Encarnado), cada 2 de noviembre era una experiencia habitual que quien iba espontáneamente a la capilla a rezar era muy probable que se encontrase con alguno de los sacerdotes celebrando “fuera de horario”. Ya se sabía que ese día las misas se multiplicaban.

Esta piedad sacerdotal observada, y compartida, cuando discretamente un seminarista se quedaba a participar de esas misas “extras” también es parte de la formación, que los prepara para el futuro ministerio, cuando muchas veces debe apelarse a la “libertad de espíritu” de tener que celebrar varias misas, sobre todo los días de precepto, con el consentimiento tácito del obispo propio, en atención a la necesidad de los fieles. Varios de los egresados del Seminario “Santa María Madre de Dios” que ejercen su ministerio en lugares en donde les toca estar a cargo de parroquias con decenas de capillas lo hacen. Lo mismo sucede con los sacerdotes del IVE.

Y –adelantémonos a suspicacias y malevolencias– las misas se multiplican no por afán de lucho, para lograr un estipendio que muchas veces –siendo comunidades muy pobres– es muchas veces exiguo e incluso nulo, sino sólo para cumplir lo que dice san Pablo: que su orgullo y recompensa es predicar gratuitamente el Evangelio (1 Cor 9, 18).

Por cierto, que este criterio y esta práctica no es exclusividad de este Seminario y de la diócesis de San Rafael. Al contrario, como se ha dicho, son prácticas que se han haciendo costumbre de toda la Iglesia. Pero, así como la sotana, las preferencias pastorales (misiones populares, ejercicios ignacianos), literarias (devoción por los escritos de los santos), etc. llegan a configurar en su conjunto un estilo. Por eso, Mons. León Kruk, ante quienes objetaban precisamente este estilo sacerdotal, solía repetir: “no somos los mejores… pero tampoco somos los peores”.

La situación de abundancia de clero de que comenzó a gozar la diócesis de San Rafael con la fundación de su Seminario hacía que desde las parroquias no hubiese necesidad de recurrir a la ayuda de los formadores. Más aún: incluso parroquias pequeñas contaban con dos o más sacerdotes. Que en una parroquia hubiese un solo sacerdote era una excepción.

Esto mismo permitía atender con facilidad los requerimientos de la religiosidad popular, que en el culto a los difuntos siempre encontró un estímulo para su piedad, hoy bastante decaída, como lo recuerda el colorido relato del humorista conocido como el “Gato” Peters (para escuchar la narración “Íbamos al cementerio”, aquí[6]). De forma que incluso proveyendo a las misas parroquiales de horario y a las que se disponían en los cementerios, todavía algunos sacerdotes podían celebrar sin horario.

No era raro que algún sacerdote, precisamente por no tener compromisos de horario, celebrase las tres misas seguidas, sin pausa. Para los criticones, esto sería un vestigio del “sacramentalismo”, una de las tantas acusaciones que se ha hecho a la formación sacerdotal de San Rafael.

Siempre puede haber excesos o distorsiones en lo bueno que hacemos: es el lastre de la naturaleza humana caída… Pero lo sustancial es excelente: es la identificación plena con las enseñanzas perennes de la Doctrina Cristiana (los paradigmas de la conciencia eclesial, que podríamos decir en lenguaje modernoso): la tendencia a la Vida Eterna, dogma que sella la profesión de fe del Credo, el recuerdo de los Novísimos (muerte, juicio, infierno, gloria) que sigue mencionando el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica (apéndice), las enseñanzas de los santos (“laudato si por la hermana muerte corporal” nos dice san Francisco de Asís en su Cántico de las creaturas[7], añadiendo “ay de los que mueran en pecado mortal”), la verdadera sabiduría cristiana popular: “la ciencia más acaba / es que el hombre bien acabe: / que al final de la jornada / aquel que se salva, sabe, / y el que no, no sabe nada”.

 

* * *

Esto es verdadera obediencia, es decir, sintonía con lo que la Iglesia, como Cuerpo Místico, vive y siente. El “sentir con la Iglesia” de san Ignacio de Loyola. El cumplir con las disposiciones particulares de la legítima autoridad también forma parte, por cierto, de la obediencia. Pero, para ser virtuosa, ella debe ser criteriosa: debe haber el “discernimiento”, del cual tanto se habla hoy. Ponderar si lo que manda el que manda no se opone al querer de Dios, lo cual si ocurriese, hay que responder como san Pedro a los miembros del Sanedrín: “Juzguen ustedes mismos si está bien a los ojos el Señor que les obedezcamos a ustedes antes que a Dios” (Hechos 4, 19).

En el Seminario de San Rafael se nos ha enseñado a tener siempre una actitud verdaderamente filial ante los superiores, y por este hábito en que se nos formó nos ha resultado estimulante el recibir las enseñanzas y consignas del Papa y sus colaboradores, inmediatos (curia romana) y en cada diócesis, toda vez que hemos visto que se confirmaba la fe que la Iglesia ha profesado siempre (Lc 22, 32). Y podemos decir verdaderamente que “nos adelantamos a sus deseos”, cuando esos deseos (en este caso, el sufragar por las benditas almas) son los de Cristo y lo que enseña la Iglesia.

Este es un pequeño “botón de muestra” de lo que se aprende y se vive en el Seminario Diocesano “Santa María Madre de Dios”, de San Rafael. Este es su legado. Pedimos a Dios que, superada esta tormenta, pueda seguir cultivándolo.

 

[1] Cfr. https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2020/10/23/difun.html

[2] Cfr. https://www.vatican.va/content/benedict-xv/it/bulls/documents/hf_ben-xv_bulls_19150810_incruentum-altaris.html

[3] Cfr. https://www.vatican.va/content/benedict-xv/la/bulls/documents/hf_ben-xv_bulls_19150810_incruentum-altaris.html

[4] Cfr. https://www.aciprensa.com/noticias/vaticano-facilita-la-obtencion-de-la-indulgencia-plenaria-en-el-dia-de-los-fieles-difuntos-74465

[5] Cfr. https://es.aleteia.org/2020/06/08/cuantas-misas-puede-celebrar-al-dia-un-sacerdote/

[6] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=4OpfYf2qJvg&feature=youtu.be

[7] Cfr. https://www.aciprensa.com/recursos/el-cantico-de-las-criaturas-1289

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