Milei y la Virginidad de María – El disparate teológico y la blasfemia del ahora Presidente

Milei y la Virginidad de María – El disparate teológico y la blasfemia del ahora Presidente

Hace varios años (diciembre 2019), ya siendo muy famoso, el entonces economista, panelista, influencer libertario -hoy Presidente de la Nación Argentina- sostuvo estas palabras:

La entrevista entera puede escucharla aquí

Desgrabación:

“Yo soy católico. No tengo buen feeling con la institución, con la Iglesia como institución, porque, digamos, cuando la Iglesia se convirtió en la religión oficial, se pasó del lado del enemigo. ¿No? Pero, sí, yo, digo, yo creo en Dios… Separación entre la Iglesia Protestante y la Iglesia Católica. Por ejemplo, por el tema de la Virginidad de la Virgen María. Esas discusiones no tienen sentido. Hoy una mujer puede ser madre sin tener relaciones. O sea que una virgen puede podría ser madre.

-Sí, tranquilamente.

-Porque la tecnología lo permite. Si vos consideras que Dios es omnipresente, omnipotente y omnipotente (sic), puede tomar la tecnología de hoy, que la conoce, y llevarla al año cero y, digamos, fecundar a María y que nazca Jesucristo de una madre virgen.

-Exactamente. ¿No? Sí, sí. Bien, había una pregunta…

-Digo, ¿te das cuenta? Mucha parte del problema son los propios religiosos que son tremendamente conservadores y no abren las puertas a interpretaciones más amplias de Dios. Entonces, hacen una lectura de Dios limitados a su intelectualidad.

-Creo que en ese momento no era ni siquiera… era imposible pensar de que iba a existir fecundación in vitro, montones de cosas…

-Eso en mis charlas de singularidad lo cuento.  Empeza a contarle a una persona  del año cero todas las cosas que vivís hoy vos.

-¡Te matan!

– ¡Terminas crucificado!

– Te leen una parábola y te explica él el significado…

-¿Vos te imaginas que al libertario le impongan una lectura? Yo hago la lectura que a mí me parece correcta. Es decir… Cuando yo digo… Para mí… yo tengo la peor de las opiniones del Papa Francisco. Me parece el representante del Maligno en la Tierra, ubicado en el Trono de la Casa de Dios. ¿Y por qué decís eso? Y, porque Dios es libertario.

 

 

La Iglesia habla: Atanasius Schneider y el Arzobispo de Kazajistán contra Fiducia Supplicans

La Iglesia habla:

 Atanasius Schneider y el Arzobispo de Kazajistán contra Fiducia Supplicans

 

Declaración de la Arquidiócesis de Santa María en Astana (Kazajistán) sobre la Declaración Fiducia supplicans, publicada por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe y aprobada por el Papa Francisco el 18 de diciembre de 2023

El objetivo manifiesto de la Declaración de la Santa Sede, Fiducia supplicans, es permitir “la posibilidad de bendecir a las parejas en situación irregular y a las parejas del mismo sexo”. Al mismo tiempo, el documento insiste en que tales bendiciones se realizan “sin validar oficialmente su estatus ni cambiar en modo alguno la enseñanza perenne de la Iglesia sobre el matrimonio”.

El hecho de que el documento no dé permiso para el “matrimonio” de parejas del mismo sexo no debe cegar a pastores y fieles ante el gran

engaño y el mal que reside en el mismo permiso para bendecir a parejas en situación irregular y a parejas del mismo sexo. Tal bendición contradice directa y seriamente la Revelación Divina y la doctrina y práctica ininterrumpida y bimilenaria de la Iglesia Católica. Bendecir a las parejas en situación irregular y a las parejas del mismo sexo es un grave abuso del Santísimo Nombre de Dios, ya que este nombre se invoca sobre una unión objetivamente pecaminosa de adulterio o de actividad homosexual.
Por lo tanto, ninguna de las declaraciones contenidas en esta Declaración de la Santa Sede, ni siquiera las más hermosas, puede minimizar las consecuencias destructivas y de largo alcance que resultan de este esfuerzo por legitimar tales bendiciones. Con tales bendiciones, la Iglesia Católica se convierte, si no en teoría, sí en la práctica, en propagandista de la “ideología de género” globalista e impía.
Como sucesores de los Apóstoles, y fieles a nuestro juramento solemne con motivo de nuestra consagración episcopal “de preservar el depósito de la fe en pureza e integridad, según la tradición observada siempre y en todas partes en la Iglesia desde los tiempos de los Apóstoles”, Exhortamos y prohibimos a los sacerdotes y fieles de la Arquidiócesis de Santa María en Astana aceptar o realizar cualquier forma de bendición a parejas en situación irregular y a parejas del mismo sexo. Ni que decir tiene que todo pecador sinceramente arrepentido y con la firme intención de no volver a pecar y de poner fin a su situación pecaminosa pública (como, por ejemplo, la convivencia fuera de un matrimonio canónicamente válido, la unión entre personas del mismo sexo) puede recibir una bendición.
Con sincero amor fraternal y con el debido respeto nos dirigimos al Papa Francisco, quien –al permitir la bendición de las parejas en situación irregular y de las parejas del mismo sexo– “no camina con rectitud según la verdad del Evangelio” (ver Gal. 2, 14), para tomar prestadas las palabras con las que el apóstol San Pablo amonestó públicamente al primer Papa en Antioquía. Por lo tanto, en el espíritu de colegialidad episcopal, pedimos al Papa Francisco que revoque el permiso de bendecir a las parejas en situación irregular y a las parejas del mismo sexo, para que la Iglesia Católica brille claramente como “columna y fundamento de la verdad” (1 Tim 3,15) para todos aquellos que buscan sinceramente conocer la voluntad de Dios y, cumpliéndola, alcanzar la vida eterna.

Astaná, 19 de diciembre de 2023

+ Tomash Peta, Arzobispo Metropolitano de la Arquidiócesis de Santa María en Astana

+ Athanasius Schneider, obispo auxiliar de la archidiócesis de Santa María en Astana

 

Versión en inglés: Catholic Herald

 

Otros trabajos relacionados:

 

Sobre la licitud moral del sufragio universal – Padre Christian Ferraro (carta al Dr. Antonio Caponnetto)

Esta es una carta privada, escrita por el Padre Christian Ferraro en el año 2019, dirigida al Dr. Antonio Caponnetto.

Recientemente, el autor de la carta autorizó a que la misma fuese reproducida en un libro recién publicado, que se titula “La perversión democrática”, cuya autoría pertenece al Dr. Antonio Caponnetto.

La reproducimos a continuación:

La Castille, Francia

27.10.19//25.11.19

Querido Antonio:

Le mando unas breves líneas (…) Argentina se debate entre la posibilidad de optar por el resentimiento envidioso de la izquierda revolucionaria y la de hacerlo por el egoísmo hipócrita de la derecha liberal (…) La decisión quedará confiada al ejercicio del sacrosanto deber democrático del sufragio universal. Y es sobre esto que le quería comentar algo.

Resulta que hace unos años seguí su disputa con Hernández y recientemente tuve ocasión de repasarla a raíz de varias consultas que se me hicieron sobre el tema del sufragio. Al respecto, pienso que el problema, en concreto, es un problema perteneciente al ámbito de la moral y se refiere, para decirlo con sencillez, a si, en el contexto del sistema político argentino actual, es o no lícito ir a votar. (…) el solo hecho de saber que es pretensión inútil, utópica e ineficaz la de desmontar el perverso sistema democrático mediante los mecanismos que lo convalidan y construyen, hablará, sí, de la inoportunidad, pero no ya de la ilicitud moral de hacerlo; (…) lo primero que hay que resolver es el problema moral: en efecto, aun cuando se verificare la posibilidad de algún resultado positivo en un muy largo plazo, si no es lícito votar, no se podrá, y punto. Porque la procura de un buen fin no autoriza, jamás, a usar medios que son moralmente desordenados.

1. Ahora bien, considero que, reducido a lo esencial, el planteo se puede formular en los siguientes términos:

 

[Premisa Mayor] No es cosa moralmente lícita transgredir el orden natural.

[Premisa menor] El ejercicio del sufragio universal y obligatorio constituye una transgresión del orden natural.

[Conclusión] Por lo tanto, el ejercicio del sufragio universal y obligatorio no es cosa moralmente lícita.

 

La premisa mayor es per se nota, porque es de la razón de lo moralmente malo la transgresión (voluntaria y libre) del orden natural. Cuestionar esto y no entender nada es lo mismo, por lo que sólo quien no entienda nada podrá cuestionarlo. La conclusión, presupuesta la menor, se sigue de manera igualmente incuestionable.

El problema es la premisa menor: ¿por qué el predicado que lo determina como transgresión del orden natural se debe atribuir al sujeto «ejercicio del sufragio universal y obligatorio»?

Todo se concentra, pues, en la adecuada fundación de la pertenencia del predicado al sujeto, es decir, en justificar la premisa menor.

La premisa menor se justifica, en primer lugar, por las distintas notas que ya Sacheri y Meinvielle, entre otros, atribuyeran al sufragio universal obligatorio, al señalarlo como injusto, contradictorio, imprudente y corruptor.

Es injusto porque expresa el primado de la cantidad bajo dos respectos: por un lado, en cuanto simple expresión de la mayoría y, por otro, en cuanto negación del organismo social. En lo tocante a esto último, cabe recordar que ya Aristóteles había explicado, con su habitual agudeza, que el mínimo constitutivo de la πόλις es la familia (según los tres vínculos originarios: de la conyugalidad, de la filiación y de la servidumbre) y no el individuo. Sostener lo contrario, como, de hecho, tantas personas, ilustradas o no, sostienen hoy, equivale a afirmar que la proposición «la barca zarpa mañana a la mañana» está formada por «l», «a», «b», «r», «c», «z», «p», «m», «ñ» y «n». Un absurdo descomunal, por cierto. Pero… en fin, así se razona hoy –y, ¡ay de nosotros!, así se vive y se decide–.

Pero no sólo injusto, el sufragio universal se muestra también contradictorio cuando se impone como obligatorio: en nombre de la libertad el individuo es obligado a expresar su libertad; el punto no merece mayores desarrollos.

La nota de imprudencia le corresponde porque, sobre todo en el particular contexto argentino, no se terminan de conocer los detalles, «la letra chica» como gusta decir hoy en día, de las propuestas, y se desconocen los turbulentos negociados, las oscuras componendas y pactos de quienes aspiran al poder: el pronunciarse sobre materia tan delicada sin conocer suficientemente los términos del asunto, no puede más que ser calificado como un serio, y eventualmente grave, acto de imprudencia.

Mas si no fueran suficientes estas notas, la última resulta ciertamente decisiva: se termina promoviendo la corrupción, porque se legitima y promueve la partidocracia con todo lo que ella implica en cuanto al abanico de promesas irrealizables, falacias de campaña, clientelismo dadivista y un generoso etcétera.

Pero la premisa menor no se refiere directamente al sufragio universal obligatorio sino que lo menciona en cuanto término de un ejercicio: es este ejercicio lo directamente focalizado en la menor. Y es aquí donde pueden surgir problemas.

En efecto, el ejercicio del voto, desde el punto de vista moral, constituye la cooperación a un acto, precisamente porque el cooperante, es decir, quien vota, contribuye en la constitución del efecto, no sólo materialmente, esto es, en el sentido de que gane el candidato por él apoyado, sino formalmente, o sea, en cuanto que a través de su participación efectiva se convierte en instrumento activo del funcionamiento en acto segundo y consolidación a la postre del sistema democrático liberal republicano representativo.

Ahora bien, el sistema es intrínsecamente perverso por sus principios liberales; perverso no sólo por el mito de la presunta soberanía popular, sino, más particularmente, por su otra cara, a saber, la exclusión positiva de la soberanía de Dios.

De aquí se sigue, con claridad meridiana, que ningún católico, bajo ningún respecto, puede apoyar tamaña monstruosidad: una cooperación, entonces, que asuma como propio, por parte del instrumento, el fin propuesto por el agente principal –aquí consolidado en la forma del sistema político–, no es moralmente lícita.

Sin embargo, no faltan quienes piensan que se podría ejercer el voto sin compartir la finalidad del agente principal: al resultar el finis operantis del agente instrumental distinto del finis operantis del agente principal, en tal caso dicho ejercicio sería lícito.

Mas esta razón se muestra a todas luces vana porque deja de lado la consideración, determinante, del finis operis.

Por razón del objeto, el sufragio universal obligatorio constituye la expresión y la convalidación en acto segundo del perverso sistema democrático. Por consiguiente, aún cuando no hubiere cooperación formal subjetiva, el problema es la cooperación formal objetiva, que no falta en este caso y que jamás es lícito prestar.

Esto quiere decir que no estamos ante una mera prestación material: la colaboración en la marcha del sistema tiene, en el caso que nos ocupa, un carácter, aunque instrumental, eficiente; por lo tanto, tiene razón de acto y cobra su valor y significado a partir del fin y de la forma. Quien pone el acto contribuye con la estructuración objetiva desordenada que ese acto de suyo implica, independientemente de la intención del agente instrumental.

 

2. Naturalmente, quien quisiere rechazar la conclusión debería negar la justificación de la menor que se acaba de proponer; mas no resulta tan fácil discutir directamente la argumentación como proponer soluciones alternativas y objeciones varias que, muchas veces, son más el reflejo del perfil temperamental de quien las formula que la consecuencia rigurosa de premisas y principios.

[Retomo un mes después]

Menciono solamente tres entre otras posibles.

 

OBJECIÓN N° 1

La primera objeción sostiene que negar que se deba votar es un error, porque iría en contra del deber moral de la participación política.

 

–En este caso, claro está, el error se encuentra por el lado del anónimo objetor, que confunde la parte con el todo, por así decirlo, identificando la participación política con el ejercicio del sufragio. Estamos, aquí, ante un sofisma de magnitud inexagerable, rayano en el ridículo, y pesa y duele que tantos conocidos y amigos se dejen llevar por semejantes falacias.

 

La participación política se puede estructurar en términos de enseñanza, conducción-militancia, decisión e información; ammesso e non concesso el sufragio universal, éste forma parte tan sólo del tercer miembro de la división, sin agotarlo, o sea, sin identificarse plenamente con él.

 

OBJECIÓN N° 2

Otra objeción sostendría que hay que ir viendo las cosas buenas y las oportunidades que el sistema ofrece, para aprovecharlas y terminar por desmontarlo.

 

–Se trata de un sofisma tan vano como el anterior, que surge muchas veces del defecto, ya denunciado por Aristóteles, de la complacencia; el complaciente es el tibio del orden prudencial, el incapaz de un sí decidido o de un no tajante, el que tiene miedo de chocar y prefiere siempre «arreglar», un irenista radical, apóstol infatigable del monstruoso gandho-«catolicismo». Peca, pues, la objeción de complacencia. Pero peca, además, de pragmatismo: busca la solución práctica poniendo entre paréntesis lo que está bien y lo que está mal, porque, en realidad, sobreentiende que lo que está bien es, de todos modos, «arreglar».

Es la actitud de Pilato, como consta en el célebre texto –por cierto, habitualmente tan mal traducido y peor interpretado– de san Juan: Τί ἐστιν ἀλήθεια; («¿Qué es [una] verdad?», Jn 18,38).

Pilato no estaba abriendo una disputa filosófica acerca de la adecuación de la cosa y del intelecto, ni interrogaba al buen Jesús acerca de su filiación divina. Simplemente, Pilato le dijo: «¿Qué cuenta una verdad?». Es decir: «¿Qué diantres importa la verdad? ¿Qué importa cómo son las cosas? ¡Acá hay que solucionar el problema! Además, ¿cuál es la verdad? ¿tu postura… la de ellos? Cada cual tiene su verdad, arreglemos; ponerse a determinar cuál es la verdad no cuenta: acá hay que arreglar. ¿No te das cuenta de que yo te puedo sacar de ésta?».

Es tristemente gracioso: pero intelectuales católicos que refutan el pragmatismo en el aula se convierten en pragmatistas en la vida, con lo cual demuestran que su catolicismo es una abstracción.

Por supuesto, sin mala intención y, en muchos casos, con ignorancia invencible quasi patológica, a causa del influjo del contexto cultural, de la ciega guía de los pastores igualmente ignorantes, de un insuperable bloqueo temperamental. Peca, por último, la objeción de ingenuidad: mientras que el Señor nos manda ser prudentes como serpientes, hay cristianos que imitan la prudencia de las palomas. Y así hemos podido constatar recientemente que el trágico domingo democrático había consagrados y consagradas que parecían –es lo que mostraban exteriormente– estar más contentos de ir a votar que de ir a comulgar.

 

OBJECIÓN N° 3

Una tercera objeción propone la disociación entre el ámbito de los principios y el ámbito de la vida concreta: si me preguntan acerca de los artículos del credo, tengo que dar la vida por ellos; pero en el ámbito de la participación política no se trata de confesar la fe sino de implementar estrategias prudenciales para alcanzar el bien común. Así, en un ámbito regiría la fe, la prudencia en el otro.

Olvidan los fautores de tamaña disociación que una cosa es la prudencia de la carne, acomodaticia en el complaciente, astuta en el malévolo, y otra cosa muy distinta es la prudencia sobrenatural, que obra dentro de la dinámica originada por la gracia.

En consecuencia, el ejercicio de la prudencia política de un católico tiene que estar guiado por la fe; de lo contrario, se incurriría en el desvarío de la esquizofrenia práctica maritainiana. Por lo tanto, el justo y santo ejercicio de la prudencia no legitima la participación democrática en términos de adhesión efectiva al sufragio universal.

 

OBJECIÓN N° 4

Otra salida, más que objeción, es la de preguntarse y decirse a sí mismos: «pero, bueno, algo hay que hacer». Mas de aquí no se sigue, por supuesto, que ese algo sea, justamente, el ejercicio del sufragio. En realidad ese planteo abre otro abanico de problemas, y requiere, justamente por eso, otro tipo de soluciones.

 

*    *    *

De todas maneras, pienso que en la evaluación del problema principal del que hablamos, y análogos, además de la formación en cuanto a los principios y contenidos asimilados mediante sacrificado y sincero estudio, confluyen otros factores igualmente determinantes: la agudeza misma intelectual y, por cierto, el temperamento, como así también, el tenor de vida espiritual. Antiguamente los cristianos eran dados en pasto a los leones porque no quemaban incienso a los dioses; cambiemos «incienso a los dioses» por cualquier arbitrario y antinatural imperativo político y cultural de nuestro tiempo, y veremos cuán pocos cristianos quedan. Por supuesto: en muchos, muchos casos, sin culpa. Es que hoy, entre otras cosas, muchos cristianos han olvidado que no hay que hacer el mal para que sobrevenga el bien; que arreglarían con Antíoco Epifanes… –total, Dios no va a estar haciendo lío por un pedacito de jamón: eddài! un pezzettino di prosciutto non fa male a nessuno–; que, deslumbrados por los poderes del mundo, confían «en sus carros, otros en su caballería» –nosotros, Deo gratias, confiamos en el Señor del Cielo y de la Tierra.

Bueno, hasta aquí, escrito de dos tirones, lo que pienso sobre el particular; salva, desde ya, mejor y más fundada sentencia. Se lo quería comentar simplemente por si le sirve saber que comparto su posición al respecto.

Un cordial saludo en Cristo Rey, con mis oraciones y afecto y estima de siempre,

Padre Christian

Radiografía argentina de Hebe de Bonafini – Por Juan Carlos Monedero (h)

Radiografía argentina de Hebe de Bonafini

Prontuario de una enemiga de Cristo y de la Patria

Por Juan Carlos Monedero (h)

 

Murió Hebe de Bonafini el pasado 20 de noviembre de 2022, fecha en que los católicos celebramos la Soberanía de Cristo Rey del Universo según el presente calendario litúrgico.

La propaganda estatal de la República Argentina, junto con las cancerosas usinas derechohumanistas de todo Occidente y hasta el propio Vaticano, siguen propagando una imagen absolutamente distorsionada de esta mujer. El resultado es el engaño tanto de argentinos como de extranjeros que no tienen por qué conocerla. Atento a eso, y para contrarrestar tanta manipulación, ayúdenos a difundir este modesto artículo escrito por un argentino sobre una argentina.

Presentemos aquí una síntesis no exhaustiva de Hebe de Bonafini:

 

  1. Sin respeto por nadie, ni siquiera por los niños

Respecto a los Veteranos de Guerra de Malvinas que combatieron contra Inglaterra en 1982, Bonafini sostuvo: no tendría que haber vuelto ninguno”[1].

En el 2019, cuando el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires evaluaba la posibilidad de utilizar pistolas Taser para enfrentar la delincuencia, Bonafini sostuvo públicamente con la impunidad desde la que hablaba: “Ustedes vieron esta cosa de las pistolas que van a usar, que no matan. Yo, como no matan, quiero que las prueben con la hija de Macri, los hijos de la Vidal y los hijos, nietos y parientes de la Bullrich. Que los pongan ahí y que les tiren, a ver si no matan. Es la única manera que les voy a creer”[2]. La hija de Macri tenía en ese momento 8 años.

  1. Mentirosa consuetudinaria

 Como pieza del comunismo internacional, Bonafini llevó adelante la estrategia de enlodar al gobierno militar argentino que derrotó al terrorismo marxista, difundiendo durante años –y en todo el globo– la mentira de los 30 mil desaparecidos, bajo la máscara preferida de las izquierdas: los derechos humanos.

La falsedad de esta cifra es ampliamente conocida. Como hemos desarrollado en otra ocasión[3], hasta un periodista argentino como Jorge Lanata –de relevancia internacional y con abultada cobertura en los medios afines al Nuevo Orden Mundial– ha admitido: “A ver, yo he dicho toda la vida que hubo acá treinta mil desaparecidos sabiendo que no hubo treinta mil. ¿Por qué? Porque era una consigna. Y como consigna soy libre de decir lo que tenga ganas”[4]. No es menor este reconocimiento, puesto que Lanata militó muchos años junto a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, tal como él mismo lo ha relatado.

También Graciela Fernández Meijide –madre de un hijo desaparecido– sostuvo en uno de sus libros que, en rigor de verdad, no hubo tal cantidad de desaparecidos. Así se puede leer en una de sus entrevistas, donde se reproduce esta frase suya: el número de 30.000 desaparecidos fue una convención utilizada para comunicar y movilizar a la opinión pública internacional sobre la tragedia que se vivía en Argentina”[5].

 

  1. Apologista del terrorismo

Mientras las FFAA de la Nación Argentina luchaban contra la subversión, la izquierda internacional relanzó una nueva propaganda de guerra psicológica. En 1977, Bonafini se presentó en sociedad aduciendo ser madre de dos hijos desaparecidos y desplegó una campaña en pro de “los derechos humanos” de quienes –real o presuntamente– habían sufrido el mismo destino en manos del Estado. La idea era conmover a la opinión pública pero sin reivindicar, todavía, la ideología de los guerrilleros que asolaron la Argentina en aquellos años.

Sin embargo, a medida que fue ganando espacio e influencias, Bonafini comenzó a animarse más, y gradualmente empezó a mostrar su simpatía por organizaciones que emplean el terror como método. En 1994, Hebe todavía estaba templada[6] y podía escuchar en silencio una descripción del conflicto armado entre guerrilleros y FFAA que era contraria a su militancia política. Pero años después, se descontroló completamente ante una mayoría de medios de comunicación que callaban ante sus exabruptos o los calificaban de manera muy benévola. Fue mostrando sus fauces poco a poco.

Así, durante el gobierno del extinto Presidente Néstor Kirchner (2003-2007), Bonafini ya estaba desatada y no trepidó en avalar el terrorismo: “Qué pena que no estén los FAL: las armas con las que nuestros hijos quisieron hacer la Revolución. Si el museo no va a mostrar cómo fue esa organización revolucionaria, las luchas que se libraron, los hechos que se realizaron, no sirve”[7].

Esos “hijos” de Bonafini a los que ella glorificó abiertamente son los grupos que, en el país, asesinaron durante la década del 70’ a unos 1094 argentinos[8], secuestraron a 756 personas, hirieron a 2368 y detonaron 4380 bombas.

Bonafini festejó en 2001 la caída de la Torres Gemelas en Nueva York, aquel fatídico 11 de septiembre: “Por primera vez le pasaron la boleta a Estados Unidos. Yo estaba con mi hija en Cuba y me alegré mucho cuando escuché la noticia. No voy a ser hipócrita con este tema: no me dolió para nada el atentado”.

También realizaba declaraciones sobre los grupos terroristas en otros países: Estamos con los compañeros de las FARC, estamos con Chávez, estamos con nuestro presidente Néstor”[9].

Sobre los terroristas etarras, condenados en España, parece que Bonafini llegó a afirmar: “Son para el mundo un ejemplo de dignidad y de resistencia”. El precitado Lanata comentó –luego de su fallecimiento– que ella aplaudía a estos terroristas de la ETA, los mismos “que ponían bombas en supermercados”[10]. El apoyo de Bonafini a los etarras estaría prácticamente confirmado si tenemos en cuenta que la Universidad de Madres de Plaza de Mayo –a cargo de esta mujer– invitó como docente a Walter Wendelin[11], quien –conocido como “el apóstol del separatismo”– es considerado un integrante de Askapena, una banda afiliada al grupo terrorista ETA. Más sobre Wendelin, aquí[12].

 

  1. Promotora de figuras y tiranías comunistas

A través de numerosas acciones públicas, Bonafini siempre apoyó la tiranía de Fidel Castro. Algunas de sus frases: “Mis hijos me hablaron mucho de Fidel. Pienso que ellos también soñaron alguna vez con verlo frente a frente y abrazarlo”. Como hemos visto, también ha apoyado el gobierno de Nicolás Maduro: “Podrán destruir todo lo que quieran pero nunca podrán con un pueblo que supo conocer a Hugo Chávez, que sabe de dónde viene y dónde está”[13]. Más aún: Maduro envió sus condolencias por su muerte[14]. En otra ocasión, también expresó su admiración por Hugo Chávez[15], Evo Morales[16] y por el asesino Ernesto “Che” Guevara[17], a quien le dedicó una plegaria blasfema, parodiando el Padre Nuestro, al cumplirse 30 años de su muerte, en 1997:

 

Padre Nuestro que estás en el tiempo, sangre que corre por los ríos de América, guerrillero intacto que invoca los Andes, sueños y esperanzas que inunda el corazón de los indios y corre por sus venas. Santificado sea tu nombre que comparte su luz con el sol y esparce su oscuridad de infierno sobre la serpiente del siglo XX (…) Cárganos pues en tus brazos, querido Che, esos brazos de acero y haz que venga a nos tu reino…”.

 

  1. Aliada de gobiernos corruptos y anticristianos

Desde el minuto cero, Bonafini sostuvo al gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007) y de Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015). Se trata de la misma conducción política que saqueó el país durante esos años, generó una estructura populista y promovió especialmente el aborto, la ideología de género, el feminismo, así como también la violación de las garantías procesales para los militares que derrotaron en el terreno de las armas a la subversión marxista en los años 70’[18]. Además, este gobierno legalizó el pseudo matrimonio igualitario en el 2010.

La relación de esta mujer con el poder político de la Argentina, en aquella época, era muy estrecha. Néstor Kirchner la recibió en Casa Rosada a los pocos días de asumir la Presidencia y se mostraron juntos en innumerables actos y declaraciones públicas. Además, la organización Madres de Plaza de Mayo –con Bonafini a la cabeza– recibió más dinero por parte del gobierno en estos períodos. Así, llegaron a obtener una radio, un diario y una universidad. Sobre Kirchner, Bonafini sostuvo que “nos devolvió la Patria”[19].

Hace pocos meses, en torno a los procesos judiciales que tienen por imputada a Cristina Kirchner, esta mujer afirmó: “No podemos permitir que Cristina sea condenada ni llevada presa, hay que hacer una pueblada (…) Hay que defenderla con todo”[20]. El comunicado de su grupo va en la misma línea[21].

  1. Sacrílega

En una manifestación en la que participó en 2008, Bonafini tomó por asalto la Catedral de la Ciudad y, posteriormente, reconoció ante los medios que con toda impunidad los integrantes de su grupo de delincuentes improvisaron un baño detrás del altar[22].

 

  1. Propulsora del odio anticristiano

En los últimos días de Juan Pablo II, 2005, y conociéndose por las noticias el estado de salud del pontífice, vomitó su odio: “Nosotras deseamos que se queme vivo en el infierno. Es un cerdo. Aunque un sacerdote me dijo que el cerdo se come, y este Papa es incomible”.

Conclusiones

La Argentina contabiliza –con Bonafini– tres personas muy significativas que han muerto la misma fecha de Cristo Rey. Las otras dos son diametralmente opuestas. Son argentinos y se llamaban Jordán Bruno Genta y Carlos Alberto Sacheri.

Genta y Sacheri fueron asesinados por el terrorismo marxista –el mismo que Hebe aplaudía y alentaba– en la Fiesta de Cristo Rey, ultimados ambos en 1974, según el antiguo y el presente calendario litúrgico.

La historia tiene sus paradojas y símbolos: este pasado 20 de noviembre, Nuestro Señor Dios se llevó el alma de esta despreciable mujer. Ojalá se haya arrepentido de sus innumerables pecados. Como dejó escrito un sacerdote, sin lugar a dudas, ahora Hebe de Bonafini está glorificando a Cristo: “quedará eternamente sometida: sea haciendo brillar su misericordia, sea haciendo brillar su justicia”. A nosotros nos queda el camino de seguir peleando por decir la verdad, oportuna e inoportunamente.

 

[1] Cfr. https://twitter.com/indignadoxd/status/1579879742719025153

[2] Cfr. https://bit.ly/3gpi5cg

[3] Cfr. https://bit.ly/3V3AuKF

[4] Cfr. Jorge Lanata. PPT, 28-08-2016. Link: https://www.youtube.com/watch?v=nMeBEFfr7HA (minuto 17).

[5] Cfr. https://bit.ly/3AF2A6y

[6] Cfr. https://bit.ly/3UaG3G0

[7] Cfr. https://bit.ly/3VhoTaq

[8] Los datos fueron extraídos del sitio CELTYV. Cfr https://bit.ly/3u1sD4l

[9] Cfr. https://bit.ly/3GGnPsw

[10] Cfr. https://bit.ly/3V4s85x. La investigación realizada a través de las redes no deja claro si las frases en cuestión fueron pronunciadas, y existe una declaración atribuida a Bonafini y reproducida por Página/12 (diario izquierdista) donde ella niega haber apoyado a la ETA. Cfr. https://www.pagina12.com.ar/2000/00-10/00-10-28/pag13b.htm. Sin embargo, puesto que el resto de los actores políticos reaccionó a esas versiones dándolas por válidas, las hemos incluido en el artículo. Por ejemplo, https://bit.ly/3TWncyh

[11] Cfr. https://bit.ly/3gyuwSX

[12] Cfr. https://bit.ly/3EXtlGc

[13] Cfr. https://bit.ly/3ia0rK1

[14] Cfr. https://bit.ly/3VnkAdL

[15] Cfr. https://bit.ly/3VH3YxZ

[16] Cfr. https://bit.ly/3OxOo56

[17] Cfr. https://bit.ly/3V6MGtV

[18] Para quien desee profundizar en torno a la historia argentina de los años 70’, remito a este artículo: “Sobre el 24 de marzo de 1976: ¿qué es lo más verdadero y menos sesgado que podemos decir?”. Cfr. en https://bit.ly/3XupBTS

[19] Cfr. https://bit.ly/3EUZsX0

[20] Cfr. https://bit.ly/3tWekhs

[21] Cfr. https://bit.ly/3EUZsX0

[22] Cfr. https://bit.ly/3U3FVrJ

Nuevo avance laicista contra la Cristiandad – Quieren quitar los pesebres de los espacios públicos en México

Nuevo avance laicista contra la Cristiandad

Quieren quitar los pesebres de los espacios públicos en México

 

Por el Lic. Juan Carlos Monedero (h)

 

Todo empezó cuando, en diciembre del 2020, en el municipio de Chocholá, Yucatán (México), se colocaron adornos alusivos a la Navidad. Según los jueces que examinan la demanda del amparo[1], se escenificaba el nacimiento de “Jesucristo” (así, entre comillas), y los adornos “fueron instalados en espacios públicos significativos”.

La medida ya se está discutiendo y fue planteada ante los tribunales de justicia por una entidad que, casualmente, milita en línea con el lobby gay. Se trata de un proyecto planteado ante la Suprema Corte de Justicia a fin de declarar inconstitucional la colocación de símbolos navideños en espacios públicos. Por supuesto, se invoca el principio de Estado Laico y la consecuente separación entre Iglesia y Estado[2].

En palabras del Ministro que elaboró el proyecto de resolución: “El problema jurídico por resolver por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación consiste en determinar si la potestad del Ayuntamiento del Municipio de Chocholá de colocar símbolos religiosos en espacios públicos es violatoria de la libertad religiosa, y de los principios constitucionales del Estado laico y el principio de igualdad y no discriminación”. No podía faltar la palabra talismán: discriminación.

Este nuevo ataque contra la querida nación cristiana de México es una excelente oportunidad para replantearnos si el estado laico es un principio válido, así como para reflexionar acerca del pesebre.

Porque lo cierto es que nos dimos cuenta de lo que valía el pesebre ahora, que lo quieren quitar. Observemos la fundamentación liberal masónica para remover los pesebres:

si bien el ícono relativo al “Nacimiento de Cristo”, símbolo de la religión cristiana, fue colocado por el Ayuntamiento señalado como responsable por un periodo específico, lo cierto es que sus efectos han trascendido –y trascienden– en el tiempo y en el espacio, en tanto que su esencia misma consiste en proyectarse sobre la conciencia de sus espectadores (para quienes es imposible hacerlo pasar desapercibido)…

(…)

Así pues, al proyectarse silenciosa y estructuralmente en las conciencias de quienes lo observan, provoca impactos en la conducta e, incluso, en la cosmovisión o forma en que se comprende el mundo; permitiéndose, entonces, su impresión automática en el orden social, político y cultural del Estado mexicano.

Parece mentira pero estos anticristianos tienen más fe que nosotros: les preocupa que este símbolo clame ante la conciencia del hombre. Les afecta la imagen porque no pasa desapercibida. Detengámonos aquí: el adversario nos está diciendo en qué tenemos que creer, esto lo ven con mayor claridad que nosotros. No quieren que Cristo toque la puerta del alma, no vaya a ser que se produzca un cambio en el corazón. Saben que eso puede pasar y están aterrorizados a causa de diminutas figuras de burros, bueyes, corderos, pastores, Reyes Magos, San José, Virgen y Niño Jesús, hasta el punto de tomarse la molestia de redactar y argumentar largamente en este largo proyecto.

Por eso, será bueno que toda crítica jurídica a este proyecto –los abogados mexicanos ya se están moviendo en ese sentido[3]– esté acompañada de esta profunda certeza: esta construcción jurídica no es otra cosa que una máscara del odio a Cristo. Por eso no quieren pesebres. Se trata de un artificio ideológico dirigido a negarle al Nacimiento toda dimensión cultural, oponiéndola con su significación religiosa, a fin de presentarlo odiosamente como un símbolo de dominación de las mentes: esta es la obra maestra del liberalismo mexicano. Pero como son turbios, estas medidas se maquillan con mucha “racionalidad”: el pesebre es discriminatorio, el pesebre vulnera los derechos humanos. Son los pretextos que están a la orden del día –en México y en Occidente– dado que se busca disimular el encono para con el Salvador del mundo, a fin de evitar que la gente reaccione.

Pero nosotros no podemos ni debemos ser engañados por esta apelación a lo políticamente correcto… Realmente sabemos cómo son las cosas: el espíritu de Plutarco Calles sobrevuela este proyecto. Por eso, mientras se pide separación completa entre Iglesia y Estado, el poder político fornica despreocupadamente con la Masonería en un concubinato que debería darles vergüenza.

Finalmente, recordemos que quienes padecen algún grado de infestación demoníaca no toleran las imágenes religiosas: ¿Será este el caso? Los principios modernos del Estado Laico ya revelan sus últimas consecuencias, y la cristofobia ha quedado al desnudo.

En estas navidades, coloquemos un hermoso pesebre en nuestros hogares y no olvidemos –este 24 de diciembre, en Nochebuena– levantar con espíritu cristero nuestra copa. Brindemos por todos los que en México siguen luchando para que Cristo reine, procurando que los pesebres continúen vigentes en los espacios públicos. A ellos, ¡salud!

 

[1] Cfr. https://bit.ly/3TIrqJu

[2] Hace unos años, en torno al Crucifijo en los espacios públicos, tuvo lugar un debate muy parecido. Remitimos a un artículo que en su momento publicamos, titulado “El auténtico significado de la embestida contra el crucifijo”. Cfr. http://elblogdecabildo.blogspot.com/2010/11/ensayo.html?m=0

[3] Cfr. https://bit.ly/3Gi3WIh (artículo de la Dra. Diana Gamboa, México).

Diagnóstico y propuesta de solución (para “El Correo de España”)

He sido designado columnista en El Correo de España, por invitación de Javier Navascués, su vicedirector. Con este artículo me presento en el medio. Lo pueden leer aquí.

 

Diagnóstico y propuesta de solución

 

Por Juan Carlos Monedero

 

Qué está pasando y qué está en juego en este momento

 En esta primera columna, deseamos reiterar una verdad ya conocida para el lector de este espacio digital: estamos en una guerra religiosa, política, cultural y psicológica, donde está en juego el destino eterno de cada uno de nosotros.

Peligra también la existencia misma de las naciones, sus instituciones básicas y primarias (familia) y secundarias (escuela, colegio, universidad, club, empresa, Poder Judicial, las Leyes, el Gobierno, FFAA, Policía).

El signo más elocuente de este desquicio, sin dudas, es la aceptación de la práctica del aborto. La Madre Teresa de Calcuta decía: “Si el aborto no está mal, nada está mal”. En efecto, si una mujer puede matar a su hijo inocente e indefenso, cualquier arbitrariedad puede estar legitimada. No se puede ir más lejos en el atropello al prójimo.

Sin embargo, el aborto no es más que una consecuencia: el síntoma inequívoco que pone de manifiesto una enfermedad de fondo. El aborto es hijo de la mentalidad anticonceptiva, su antecedente inmediato, pero a su vez desciende de su principal ancestro degenerado: la ruptura con la Civilización Occidental y Cristiana que encarnó la Edad Moderna, la cual –empezando con Descartes y culminando con los escépticos contemporáneos– ha puesto bajo fuego la capacidad humana de conocer la realidad.

Aunque millones de personas nacen, crecen, viven, forman familias, llevan adelante su vocación y su tarea profesional como si la verdad, la justicia y la belleza existieran, en el campo académico se ha terminado imponiendo la idea radicalmente contraria: no hay verdad objetiva o esta no se puede conocer. Y por lo tanto, toda norma social es fruto del consenso.

El resultado es el número como única fuerza rectora; por este motivo, en los países democráticos las leyes se forjan a través del mecanismo de la votación. En efecto, si usted admite que –como no se puede conocer la realidad–todo es debatible, en línea de principio también lo sería la vida del niño por nacer. El infanticidio hecho ley pone de manifiesto que la piedra fundamental del sistema político en Occidente es el relativismo absoluto –ya lo dijeron Kelsen y Vattimo–, que llega su culmen en el despotismo del número: por más evidencia científica que haya, si 131 diputados dicen “Apruebo” y 117 “No apruebo”, la ley se promulga.

En efecto, si afinamos la mirada se puede advertir que la legalización del aborto era cuestión de “actualizar” las potencias latentes en aquel punto de partida. Se trata simplemente de extraer las consecuencias del principio de inmanencia, del antropocentrismo, y aplicarlas al campo social. El que controla la premisa, controla la conclusión.

 “Si Dios no existe, todo está permitido”, dijo Dostoievski. Si la realidad no se puede conocer, todo es legalizable, podemos decir nosotros. Por eso la eutanasia es una alternativa válida, dado que no puede entrar en juego ningún orden natural que la prohíba: este orden (si acaso existe) no se puede conocer objetivamente. Por eso también está vigente el “cambio de sexo”; no se puede captar la realidad como es y, por tanto, cualquier límite a la autodeterminación sería arbitrario. ¿Acaso usted se cree el dueño de la verdad?

La búsqueda de la rentabilidad económica a cualquier costo es el otro ingrediente del festín cuantitativo: “Estamos en el aire mientras mantengamos el rating”. Si un programa de TV o radio es visto por el público, entonces genera dinero y, mientras lo haga, adelante. Si contabiliza pérdidas, aunque sea edificante, adiós. Mamón emerge como el dios ante el cual todos rinden culto. Y el exitismo es la otra cara de esta idolatría utilitarista que carcome a las sociedades.

La humanidad es víctima de una guerra total que sacude los fundamentos mismos de su existencia y su vida social, y la respuesta debe ser de la misma entidad que el ataque.

Pero a esta situación se ha llegado por la palabra y la imagen. Se ha viciado el lenguaje y se ha puesto la imagen al servicio de intereses espurios. Por tanto, si el centro del problema fue la desnaturalización de estas dos, también ahí yace la posibilidad de la Reconquista.

 

Propuesta

 El nervio de la Revolución Mundial Anticristiana es la utilización de la palabra y de la imagen al servicio de las ideologías. Si esto es así, está clara nuestra tarea. Hay que escribir, hablar y difundir imagen. En efecto, a cualquiera que pregunte “¿Por qué Usted empezó a escribir?”, bien podría dársele esta respuesta: “Porque creo necesario decir la verdad en un mundo repleto de mentiras”. En el mismo sentido, Baltasar Gracián sentenció: “Contra malicia, milicia”. Y por eso la pluma y el lápiz deben ser acerados.

Así como al pseudo arte se debe responder con uno auténtico –respetuoso de la ética y portador del esplendor de la forma–, tantos libros, conferencias y nuevos sofistas deben ser rebatidos con la palabra. Tenemos que embebernos del espíritu de Sócrates, de los apologistas de los primeros siglos del Cristianismo, de San Agustín, Tomás de Aquino y tantos otros que se santificaron enseñando la verdad, predicando y escribiendo contra el error. En ellos el diálogo y la polémica eran un arte, y tanto en la faz iluminativa (frente a sus alumnos) como en la faz combativa (ante el error) expresaron su amor por los demás. Chesterton diría que ellos pensaban pugnativamente.

Seamos más explícitos para los que desean ejemplos: si nos quejamos de los frívolos guiones de infames obras de teatro, entonces es necesario suscitar corporaciones de artistas que den vida a los clásicos.

Si en la música somos testigos de letras impías e imbéciles, alimentemos vocaciones como el canto, la guitarra y el piano entre los conocidos.

Si la filosofía, la poesía y la literatura fueron armas revolucionarias, fomentemos en familiares, amigos y alumnos a Platón, Aristóteles, Boecio, Cervantes, Pascal, Donoso Cortés, Ernest Hello, José María Pemán, Gerardo Diego, Saint Exupery, G. K. Chesterton, Ágatha Christie. Apoyemos a las librerías que venden buenos libros. Difundamos a nuestros escritores.

Si detestamos esos comics hediondos, ¿por qué no fomentar el dibujo entre quienes expresan este talento? Y como todo esto requiere de financiación, hay que exhortar a la generosidad, en aplicación de la Magnanimidad sobre la cual el Estagirita enseñó hace más de dos mil años.

Donde estos grupos con lucidez y coraje ya existan, entonces –más que crear nuevos– debemos fomentar los que vienen trabajando hace años.

 

Sugerencias para la acción

 Permítasenos refrescar verdades seguramente conocidas para los lectores. Para hacer uso de la palabra (libros, artículos, conferencias, charlas) y de la imagen (videos, programas de televisión, series), es necesaria una formación previa en Humanidades. Es una joya que en algunos institutos se aprenda Latín y Griego. Aunque esta gramática puede costar mucho esfuerzo, no hay duda de que es decisiva para escribir y razonar mejor.

Es importante que estos contenidos se sigan dictando de manera presencial. Especialmente los adolescentes fueron impactados de manera muy negativa por los cierres de escuela en tiempos de “pandemia”. La virtualidad no es suficiente y no puede ser la norma. Una nación sin cultura es fácilmente manipulable.

Por otro lado y sin ánimos de ser exhaustivos, ninguna tarea de restauración puede prescindir de un conocimiento mínimo y de una buena orientación en Apologética, Filosofía, Lógica, Filosofía del Lenguaje, Guerra Psicológica, Revolución Mundial (con sus tentáculos de aborto, ideología de género, relativismo). Tampoco se puede desconocer la crítica al Evolucionismo y al cientificismo. La Literatura y el cultivo de las bellas artes es oxígeno para el alma en medio de esta lid. Asimismo, la historia es decisiva: Historia Antigua, Edad Media, las Cruzadas, el Descubrimiento de América, Leyendas Negras, Reforma Protestante, Iluminismo, Revolución Francesa, la secularización del liberalismo, la herejía modernista, el surgimiento de la URSS, Guerras Mundiales, Guerra Fría. Otro tema sobre el cual debe tenerse al menos una base mínima es sobre el preconcilio, concilio y el posconcilio. Y todo esto sostenido en una conciencia formada y una espiritualidad que escape tanto al rigorismo como al laxismo.

 

¿Cuál es la herramienta idónea?

 Es sabido que los grandes medios no brindan lugar a estas ideas o lo hacen bajo infinitos condicionamientos. Es indispensable, por tanto, alimentar todas las plataformas de comunicación propias (páginas web, sitios, canales, radios, etc.), a fin de que su despliegue sea cada vez mayor. El objetivo es que esta tarea de propaganda favorezca su influencia y autonomía, de modo de evitar cualquier condicionamiento externo.

         Se debe apoyar el trabajo de cientos y miles de personas que hace años vienen militando bajo estas ideas. Es fundamental tejer alianzas respecto de la necesidad de gestar esta red de comunicaciones. Muchas de estos grupos ya existen y deben ser más conocidos. Debemos convertirnos en agentes multiplicadores de la verdad.

El cerrojo mediático y la famosa conspiración del silencio, así como la cancelación de las voces realmente disidentes, es un arma fundamental y el adversario no va a renunciar a ella. Pero en todo el mundo hay millones que ya ven la verdad y si se logra la tan ansiada sincronización, las condiciones de la lucha serían distintas. Existe un margen de contrapoder. Este es el espíritu de esta humilde columna en “El Correo de España”.

 

¿Cuál es la solución a la cuestión política?

El remedio no es otro que la Doctrina Social de la Iglesia, enriquecida por aportes de movimientos e intelectuales. De ahí, por ejemplo, el concepto de Contrarrevolución. Este concepto no es “de fe” pero es ciento por ciento verdadero. Está bien ser católico, patriota y antiglobalista. Pero existe un escalón más que es indispensable para los tiempos actuales: señalar como causas últimas de los males sociales a esta Revolución Mundial, y trabajar en todos los ámbitos contra ella, procurando el Reinado Social de Jesucristo y la vigencia social, económica y política de los principios evangélicos. Esto es ser contrarrevolucionario.

 

Nuestro poder

En cierta manera, el discurso progresista está siendo cuestionado de forma más abierta en los últimos años, sobre todo a través de las redes sociales. También surgen más críticas porque los adversarios ya han cruzado la barrera de lo absurdo y están en el pleno ridículo. Cuanto más burda sea la situación, más fácil es verla y más difícil es hacerse el tonto. Aunque hay gente que tiene una habilidad especial.

Los adversarios tienen poder pero no todo controlado. Necesitan pretextos para no alarmar demasiado a la gente: si fuese por ellos, promulgarían una ley de aborto que abiertamente hable de 9 meses y por cualquier motivo. Pero en la Argentina, por ejemplo, la han enmascarado como si fuese de 14 semanas porque temen la opinión pública. El cambio de sentido común (Gramsci) debe ser lento y gradual, no quieren una guerra abierta. Si una de las estrategias capitales del enemigo son los rodeos e insinuaciones, a nosotros por tanto nos conviene exhibir con toda frontalidad que hay una batalla.

Si fuese por ellos, harían negocios con los tejidos fetales de abortos a plena luz del día. Pero lo disfrazan, y entonces hablan de estos temas sólo de forma oblicua. Se puede olfatear ese temor, y por eso nosotros debemos dar el puñetazo en ese nervio del adversario. Si somos observadores, descubriremos que nos está diciendo cuál es.

No en vano Youtube, Facebook, Google y tantas plataformas invierten millones en vigilancia de contenidos. Se toman ese trabajo porque lo peor que puede pasar es que la gente se entere. ¿Qué hacemos si la población se da cuenta?

El tablero de la política es como el Ajedrez: todo cambia permanentemente. Una pieza que no puede tomarse ahora, quizás más tarde esté disponible. Los contrarrevolucionarios debemos ser “heracliteanos” en ese sentido y mantener la esperanza de la victoria. La historia lo prueba: grandes imperios, aparentemente invencibles, terminan cayendo como castillo de naipes. Nadie puede escapar a la muerte, y Bill Gates o Soros mañana mismo pueden ser llamados ante el Tribunal Supremo.

El futuro no está escrito, depende de lo que nosotros hagamos. Henry Ford decía: Tanto si crees que puedes como si no, en los dos casos tienes razón”. Por eso no podemos alimentar voces de desesperación. En efecto, como explica el argentino Ramón Carrillo, en esta guerra psicológica es estrategia clave hacernos creer que no podemos hacer nada. Todos los días se nos intenta desmoralizar con noticias con sabor a impotencia. Y la verdad es que, aunque sin dudas el enemigo tenga una gran fuerza, nosotros tenemos más poder del que creemos.

Lejos de todo pesimismo, una lectura atenta de El Arte de la Guerra de Sun Tzú o de obras como La Acción de Jean Ousset pueden dar una idea de cómo unir al testimonio la máxima eficacia. Pero como no se puede llevar a cabo este combate sin una mirada sobrenatural, también recordemos al inolvidable Padre Castellani: “Dios no nos pide que venzamos, nos pide que no seamos vencidos”. Pero eso no quita que trabajemos para ganar.

 

Nuestra área de influencia

No podemos controlar lo que hacen los adversarios del Orden Social Cristiano, ni en el sector privado o estatal. Pero sí podemos influir en nosotros mismos. Nuestra mente y conducta están dentro de nuestra propia “área de influencia”.

Decididamente, necesitamos concentrarnos en los elementos que están más cerca de nuestra influencia para poder librar esta batalla. En demasiadas ocasiones, nos extraviamos realizando un prolijo registro de las acciones de los otros. Ahora bien, ¿cuánto tiempo dedicamos a pensar el contraataque? ¿Cuánto se invierte en diagramar una contrarréplica?

El criterio que deseamos ofrecer al amigo lector hispanoparlante no ignora el poder maligno, su influencia en los MM.CC., su impacto en todos los niveles. No hay ningún tipo de ingenuidad voluntarista aquí. Sin embargo, este poder es sobradamente conocido y lo cierto es que no tenemos control sobre lo que ellos vayan a emprender.

Por estas razones, realizaremos una suerte de pacto ficcional.

Inicialmente, fingiremos que sólo existimos nosotros. De todos los factores mencionados, porque nuestro pensamiento y conducta es el ÚNICO factor respecto del cual podemos influir.

No estamos llamados a ser cronistas del mal sino a ser protagonistas del bien. Se trata de una invitación a soñar, planificar y realizar acciones que merezcan que sean ellos los que hablen de nosotros. Enfocándonos en todo lo que podemos hacer, se generará mayor fuerza para luego obstaculizar los movimientos del adversario.

Hagamos foco por tanto en el factor moral-emocional de nuestra propia tropa. Y desde las limitaciones de este análisis, que no escondemos, haremos de cuenta que este factor es el más determinante. Y veremos hasta dónde nos lleva pensar así.

 

Conclusión

Afirmamos decididamente que está en nuestro alcance modificar estas condiciones de lucha.

Cuenta Esopo que la zorra vio de lejos unas apetitosas uvas pero que, luego de un par de intentos intentando alcanzarlas, sentenció: “Estaban verdes”. Pongamos para terminar esta fábula al lado de la sentencia de Virgilio: “Pueden los que creen que pueden”. Si no creemos en la posibilidad de un triunfo, no veremos aquellos resquicios de éxito y jamás lo alcanzaremos. Y nos quedará poner excusas como la zorra. Ahora bien, para no caer en esperanzas sin fundamento, sólo podemos creer en una reconquista si caminamos en dirección a ella, y nos sujetamos a la Voluntad de Dios, sea cual sea el resultado.

 

Juan Carlos Monedero

Canal de Youtube

@monederojc_ _

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Magisterio de Juan Pablo II contra la venta de órganos

Magisterio de Juan Pablo II contra la venta de órganos

“como acontece en toda conquista humana, también este sector de la ciencia médica, a la vez que ofrece esperanzas de salud y de vida a muchos, presenta asimismo algunos puntos críticos, que es preciso analizar a la luz de una atenta reflexión antropológica y ética.

En efecto, también en esta área de la ciencia médica, el criterio fundamental de valoración debe ser la defensa y promoción del bien integral de la persona humana, según su peculiar dignidad. Por consiguiente, es evidente que cualquier intervención médica sobre la persona humana está sometida a límites: no sólo a los límites de lo que es técnicamente posible, sino también a límites determinados por el respeto a la misma naturaleza humana, entendida en su significado integral: “lo que es técnicamente posible no es, por esa sola razón, moralmente admisible” (Congregación para la doctrina de la fe, Donum vitae, 4).

3. Ante todo es preciso poner de relieve, como ya he afirmado en otra ocasión, que toda intervención de trasplante de un órgano tiene su origen generalmente en una decisión de gran valor ético: “la decisión de ofrecer, sin ninguna recompensa, una parte del propio cuerpo para la salud y el bienestar de otra persona” (Discurso a los participantes en un congreso sobre trasplantes de órganos, 20 de junio de 1991, n. 3: L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 2 de agosto de 1991, p. 9).

Precisamente en esto reside la nobleza del gesto, que es un auténtico acto de amor. No se trata de donar simplemente algo que nos pertenece, sino de donar algo de nosotros mismos, puesto que “en virtud de su unión sustancial con un alma espiritual, el cuerpo humano no puede ser reducido a un complejo de tejidos, órganos y funciones, (…) ya que es parte constitutiva de una persona, que a través de él se expresa y se manifiesta” (Congregación para la doctrina de la fe, Donum vitae, 3).

En consecuencia, todo procedimiento encaminado a comercializar órganos humanos o a considerarlos como artículos de intercambio o de venta, resulta moralmente inaceptable, dado que usar el cuerpo “como un objeto” es violar la dignidad de la persona humana.”

Discurso de Juan Pablo II, con ocasión del XVIII Congreso Internacional de la Sociedad de Trasplantes, 29 de agosto de 2000

Reseña – “El libro negro de la Nueva Izquierda” (Agustín Laje–Nicolás Márquez)

“El libro negro de la Nueva Izquierda”

(Laje–Márquez) – Reseña

Lic. Juan Carlos Monedero (h)

              Cuando estas líneas estén en poder del lector, sepa que primero han sido leídas por los autores del libro reseñado, esto es, los Sres. Agustín Laje y Nicolás Márquez, a quienes fueron remitidas en primer lugar. La intención es la de que este gesto, propio de quienes debemos mantener un trato de caballeros, precediese a todo análisis discursivo.

Se trata de un trabajo con notables virtudes, tanto en la parte escrita por Laje como en la de Márquez; virtudes y méritos que, en nuestra opinión, coexisten con lo que parecen ser errores graves de juicio y colisión directa con el Magisterio de la Iglesia, delicado punto que se aprecia en la posición favorable al liberalismo, admitida expresamente por los autores del libro.

Empecemos con la enumeración de las virtudes. En la línea de los trabajos del Dr. Enrique Díaz Araujo, es evidente que El libro negro de la Nueva Izquierda no sólo contiene interesantes argumentos que rebaten algunos de los pilares de la ideología del género, el feminismo y el marxismo; también describe el derrotero vivido por los principales ideólogos de estas corrientes. El denominador común de sus vidas es la enfermedad, la adicción, la locura y la muerte. Así, por ejemplo, quedan debidamente señalados los padecimientos, vicios y conductas de los conocidos Reich, Marcuse y otros; también se menciona la prematura muerte de Foucault, fallecido a los 58 años a causa del VIH. A pesar de las iniciales apariencias, este recurso no puede considerarse un mero argumento ad hominem. No constituye un desvío el hecho de sacar a la luz los “trapitos” de la vida íntima de estos ideólogos, dado que estas revelaciones permiten apreciar una gran verdad: personas trastornadas generaron filosofías enfermizas, con la misma naturalidad con que el modo de ser de los efectos es indicativo del modo de ser de la causa.

La segunda virtud del libro es hacer patente el vínculo entre ideología homosexualista y pedofilia, por lo general desconocido. En efecto, así como la revolución sexual de los 60’ –retratada en propuestas tales como “amor libre” y claramente ligada a la mentalidad anticonceptiva– fue sólo la punta de lanza del homosexualismo, parece que hoy en día, a caballo de la naturalización de la homosexualidad, la pedofilia no tardará en ingresar en el espectro público como objeto de discusión mediática. Los ideólogos citados por Agustín Laje y Nicolás Márquez no permiten engañarse: puesto que no existe ni puede existir una norma objetiva sobre la sexualidad, es evidente que no sólo las prácticas homosexuales son una opción válida. También lo son las relaciones carnales entre niños y adultos, como acertadamente documenta el libro. No será extraño que, en pocos años, panelistas televisivos hablen de ella siquiera como “posibilidad”. En Europa este tema ya está en discusión. Como se ve, esta cólera anti-tradición y, por lo mismo, anti-vida, mancilla la misma inocencia de los infantes. Y más aún: en el horizonte de estos ideólogos yacen –todavía ocultas al gran público– pretensiones de legitimar la zoofilia, el incesto y la necrofilia, y El libro negro de la Nueva Izquierda las destapa.

En tercer lugar, a lo largo de estas páginas queda desplegada con toda claridad la presente estrategia de estos movimientos. En la actualidad, el punto de ignición lo constituye, sin dudas, la sexualidad. Si en el pasado la dialéctica marxista tomó como blancos privilegiados la historia, la economía y la política, hoy es la sexualidad humana la repetidamente atacada por este sofístico ariete. Se martilla una y otra vez sobre ella, promoviendo la coexistencia de formas antinaturales con la práctica normal de la sexualidad: “Nos da risa cuando vemos el cabreo que se han pillado los fachos porque les hemos reventado hasta hacerlos trizas su significante tan querido ‘matrimonio’. Yo los comprendo. Tienen toda la razón. Si dos lesbianas se pueden casar lo mismo que el hijo de la marquesa con la hija del empresario entonces es que el matrimonio ha dejado de tener significado, ya no tiene ningún sentido para los que lo inventaron” sostiene el desdichado Paco Vidarte, homosexual español. Otras citas –también extraídas de las publicaciones de ideólogos y activistas– son muy explícitas y eximen de todo comentario. Su nivel de frontalidad es de tal magnitud que seguramente muchos se verán conmovidos: son una auténtica escritura pornográfica, claro indicio de lo que –a la luz de la fe– podemos considerar como una influencia propiamente demoníaca. Se observa cómo la pretensión de posicionar la homosexualidad y otras desviaciones en la agenda pública es una clara maniobra subversiva, dado que el orden natural reclama la heterosexualidad. Los autores dejan muy claro que la práctica homosexual es concebida por estos propagandistas como una herramienta ideológico-política.

En cuarto lugar, leyendo el libro se evidencia –y aquí arriesgamos una opinión propia, quizás no suscripta por sus autores– que la presente batalla cultural no es desplegada por intelectuales sinceros, cuyos principios estuviesen sostenidos honorablemente. ¿Cómo se llega a esta conclusión? Es evidente que una persona honesta estaría dispuesta a conceder a su adversario aquellos derechos y atribuciones que, en tanto persona, pretende para sí. Quienes arguyen con recta conciencia no sólo declaman respeto para sí mismos sino que, principalmente, lo brindan al prójimo. Asimismo, tienen cierto pudor por la contradicción y no habitan conscientemente en ella. Una vez más, todo lo contrario sucede con estos personajes: son auténticos saboteadores del sentido común, terroristas del alma, duros adjetivos ganados a fuerza de demostrar que no los detienen sus innumerables contradicciones e inconsistencias. Todo eso no tiene importancia alguna para ellos, que sólo tienen objetivos que cumplir. Su mensaje no pretende ni aspira al deleite de la mente, bañada por la luz de la verdad. Es pura praxis, y no logos.

Salvadas las virtudes de El libro negro de la Nueva Izquierda, ¿qué observaciones críticas se pueden realizar?

En primer lugar, una de las tesis de la obra es que el actual feminismo –difundido a través del lenguaje de género, propulsado por el uso del término femicidio y expandido gracias a consignas tales como Ni Una Menos– sería malo porque es de izquierda. El feminismo “de la primera ola”, valorado positivamente en este trabajo, se habría desvinculado de su fuente –el liberalismo, como lo explica Laje–, hallándose hoy en día bajo el secuestro del marxismo. De esta manera, el feminismo liberal es bueno mientras que el feminismo marxista es malo. La segunda observación no tiene menor importancia: puesto que las corrientes ideológicas criticadas duramente en el libro cuestionan el capitalismo liberal al mismo tiempo que arrojan dardos a la familia y al orden natural, los autores de la obra también rompen lanzas en su defensa. Entre otros argumentos, quedan enumeradas una serie de bondades propias de la tecnología, exhibidas como bondades del liberalismo.

El Magisterio de la Iglesia ha condenado, sin embargo, la ideología liberal; condena que pesa y se extiende no sólo respecto del liberalismo filosófico sino también del político, el moral y el económico. Muy conocida entre nosotros es la obra del gran Félix Sardá y Salvany, titulada El liberalismo es pecado. Más cerca en el tiempo, el querido Padre Horacio Bojorge ha escrito El Liberalismo es la iniquidad, la rebelión contra Dios Padre. El recientemente fallecido Alberto Caturelli publicó en la Revista Gladius varios artículos en donde critica duramente al Liberalismo y, en particular, al Liberalismo Católico. Y son innumerables las leyes, tanto en la Argentina como en el resto del mundo, provenientes de la matriz ideológica liberal; leyes que propiciaron la desacralización, la mentalidad naturalista e incluso actitudes anticristianas. De ahí que, como adelantásemos al inicio de esta reseña, los juicios favorables de los autores del libro con respecto a esta ideología no pueden menos que entrar en contradicción con la doctrina católica. Por la misma razón, está ausente en el libro uno de los puntos capitales de la filosofía de la historia, ilustrado novelescamente por Dostoievski y enseñado repetidas veces por el R.P. Alfredo Sáenz: liberalismo y socialismo son dos caras de la misma moneda, hijos de la misma Revolución del 89’, ambas tenazas de la Masonería.

En ese sentido, es entendible desde lo humano pero no doctrinariamente justificable una actitud acrítica respecto del libro, reconociendo las legítimas virtudes del mismo, salvando las buenas intenciones de sus autores –como, con justicia, hemos intentado hacer– pero sin señalar limitaciones de la obra o incluso ciertos errores. La actitud que nos mueve al hacer una cosa pero también la otra no proviene de ninguna “pose” de supremacía intelectual. Simplemente, en atención a la notable difusión –justificada, nos parece, en atención a su calidad– que ha tenido esta obra, se pretende puntualizar ambos aspectos, y hasta por la misma caridad con los autores, a quienes en primer lugar se ha dado conocimiento de esta reseña. En ese sentido, creemos que es posible bautizar los importantes datos y análisis vertidos en este libro, tanto por parte de Agustín Laje como de Nicolás Márquez, separando los valiosos elementos que nos aportan –a fin de continuar librando, con más fuerza aún, esta batalla cultural– respecto de ciertos juicios que se encuentran salpicados de una visión benévola respecto del liberalismo y del capitalismo.

 

Publicado el 15 de enero de 2017 en

https://apologetica-argentina.blogspot.com/2017/01/el-libro-negro-de-la-nueva-izquierda.html

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