Reportaje a Antonio Caponnetto sobre Francisco y su Pontificado

Reportaje a Antonio Caponnetto sobre Francisco y su Pontificado

El que hace las preguntas es Martín Barillas (EEUU).

Extraído de aquí (en inglés).

 

¿Cuál fue su huella como presbítero y obispo cuando aún vivía en la Argentina?

Su huella como presbítero y obispo, mirada ahora retrospectivamente, fue un preanuncio en pequeñas y medianas dosis de lo que sería su funestísimo desempeño en Roma. Era un hombre elíptico, sinuoso, ambivalente, pendular. A cada quien le decía lo que él sabía que ese otro quería escuchar. Romano Amerio usa la expresión “bustrofedismo” para referirse al zigzagueo propio de los modernistas. Así era él. En términos impropiamente humanos –de los que me valgo sólo para ser didáctico y breve- se diría que pasaba de “la derecha” a “la izquierda” según su interlocutor. Por lo que se hacía merecedor de la diatriba del Quijote a Sancho: “en esto se nota que eres villano, en que eres capaz de gritar <¡viva quien vence!>”. Eso sí, a medida que conquistaba poder (y era este uno de sus apetitos desordenados), el péndulo fue cesando para estabilizarse en el más espantoso sitio: la opción preferencial por los enemigos de la Iglesia.

 

¿Cuál es el parecer de sus connacionales de su persona y su figura como hombre de religión?

Los connacionales se pueden dividir en varias clases.

Están los papólatras, personajes ridículos y miopes, que con tal de mantener una presunta “comunión con el Papado”, se muestran dispuestos a aprobar y cohonestar cualquier dislate; y todavía ir más lejos en sus graves heterodoxias. Los obispos pertenecen a esta especie, y cierto laicado imbécil que los sigue encandilados.

Están los que lo atacan por malos motivos. El actual gobierno, por ejemplo, y aún antes de serlo, que no soporta la idea de una justicia distributiva o de la función social de la propiedad privada o el mantenimiento del bien común, o el rechazo de la usura.

Están asimismo quienes lo defienden por la obra de demolición integral que ha llevado a cabo; esto es, por su vejamen constante de la lex credendi, de la lex orandi y de la lex vivendi. Los peores enemigos del Catolicismo –judíos, masones, ateos, marxistas- no han cesado de aplaudir sus constantes y furibundos ataques a la Verdad. No ha habido Papa –o lo que fuere- que haya sido más dócil y solícito a las perversiones del mundo.

 

¿Cuál es el saldo de su ministerio?

            Pésimo, ruinoso, escandalizante. Atacó a la Verdad por las cuatro terribles vías posibles, que señalaba el padre Leonardo Castellani: por error, ignorancia, confusión y mentira. Y debería sumársele una quinta: por malicia, por odium Fidei, por odium Christi.

No intentaré ahora un balance de su larga década ocupando la silla petrina. Escribí cuatro libros y decenas de artículos, antes y durante su gestión. Todos con mi nombre y apellido. No soy dado a jugar a las escondidas con pseudónimos. Pero respetuosa y responsablemente, pesando y pensando las palabras, estoy en condiciones de decir que su obra ha sido destructiva y demoledora, corrosiva y vandálica.

Sobran y se multiplican los ejemplos, mas sólo mencionaremos dos. Su homilía en el Angelus del domingo 7 de junio de 2016, Festividad de Corpus Christi, negando implícitamente el dogma de la transubstanciación. Y su elección de un pornógrafo defensor y bendecidor de la contranatura, como el Cardenal Víctor Manuel Fernández, a cargo del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Se cumplió en Bergoglio la tragedia que expresara Chesterton: si se quita el Orden Sobrenatural, no queda el Orden Natural. Queda nada.

 

Si lo comparamos con otros, ¿en qué sentido fue diferente el papado de Francisco? 

            Creo que lo antedicho puede servir de respuesta. Pero se me ocurre una distinción didáctica, también por aquello de brevitatis causae. Los Papas posteriores al Concilio (para poner algún hito demarcador y no aspirar a abarcarlo todo) permitían mantener la hermenéutica de la continuidad, aún tolerando y propiciando la hermenéutica de la ruptura. Con Bergoglio, y por expresa decisión de él, esta posibilidad desaparece y hasta es castigada y perseguida. Él quería una “iglesia” que no sea católica, apostólica y romana sino sinodal, sincretista, irenista y apostática. Una iglesia que transite del Iscariotismo a la apostasía. La “Iglesia de Judas”, como la llamó Bernardo Fay. Una iglesia en la que se pueda sentir cómodo el Anticristo. Omito comparaciones con períodos pontificios anteriores al Concilio, simplemente, como ya dije, por ser sintético. Pero si hiciéramos tal comparación, el balance sería mucho más trágico.

 

¿En qué sentido quería Él que ‘hagan lío’?

Es una expresión popular argentina, que le dirigió a los jóvenes en una Semana de la Juventud en Brasil. Y lo define en todo su perfil plebeyo. Porque es una expresión muchachista, como advertía Genta. Transida de demagogia, complicidad con el caos, incitación a la rebeldía vacua, contemporización con la subversión, abajamiento de conducta y de estilo. Lo decía también Chesterton: lo verdaderamente <revolucionario> es el Orden. Revolucionario quiere decir aquí: regreso al Principio. Bergoglio quiso practicar una vez más el populismo dialéctico con esos pobres muchachos; pero la farsa tuvo un alto costo. Y además devino en una paradoja. Son muchísimos hoy los jóvenes que no quieren hacer lío sino apartarse de él y volver a las fuentes de la Tradición. Baste observar las cabalgatas y procesiones que se hacen bajo la advocación mariana de Nuestra Señora de la Cristiandad. Es sólo un ejemplo.

 

¿Cuál sería la figura de Francisco en la historia?

            Carezco de los elementos suficientes para una mirada prospectiva; es decir, para establecer de cara al porvenir, cuál sería un recto balance histórico, pasado o retrospectivo. No sin fundamentos, algunos han visto en su figura a “la fiera de la tierra” de la que habla el Apocalipsis; una especie de “propedeuta” del Anticristo. Otros, la figura del falso pastor anunciado por los profetas veterotestamentarios. Otros creen que estos “cargos” le quedan grandes, y que se trata simplemente de un pésimo y olvidable ejemplo. De una pesadilla monstruosa. Una especie de pintura goyesca: el sueño de la razón produce monstruos. Si la historia se rige por aquellas dos leyes que recordara León XIII citando a Cicerón: “no atreverse a mentir” y “no temer decir la verdad”, pues entonces tendrá que hacer un juicio conclusivo alta y hondamente condenatorio de Jorge Mario Bergoglio. Ahora recemos intensamente y tengamos esperanza sobrenatural.

***

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Declaración de la Arquidiócesis de Santa María en Astana (Kazajistán) sobre la Declaración Fiducia supplicans, publicada por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe y aprobada por el Papa Francisco el 18 de diciembre de 2023

El objetivo manifiesto de la Declaración de la Santa Sede, Fiducia supplicans, es permitir “la posibilidad de bendecir a las parejas en situación irregular y a las parejas del mismo sexo”. Al mismo tiempo, el documento insiste en que tales bendiciones se realizan “sin validar oficialmente su estatus ni cambiar en modo alguno la enseñanza perenne de la Iglesia sobre el matrimonio”.

El hecho de que el documento no dé permiso para el “matrimonio” de parejas del mismo sexo no debe cegar a pastores y fieles ante el gran

engaño y el mal que reside en el mismo permiso para bendecir a parejas en situación irregular y a parejas del mismo sexo. Tal bendición contradice directa y seriamente la Revelación Divina y la doctrina y práctica ininterrumpida y bimilenaria de la Iglesia Católica. Bendecir a las parejas en situación irregular y a las parejas del mismo sexo es un grave abuso del Santísimo Nombre de Dios, ya que este nombre se invoca sobre una unión objetivamente pecaminosa de adulterio o de actividad homosexual.
Por lo tanto, ninguna de las declaraciones contenidas en esta Declaración de la Santa Sede, ni siquiera las más hermosas, puede minimizar las consecuencias destructivas y de largo alcance que resultan de este esfuerzo por legitimar tales bendiciones. Con tales bendiciones, la Iglesia Católica se convierte, si no en teoría, sí en la práctica, en propagandista de la “ideología de género” globalista e impía.
Como sucesores de los Apóstoles, y fieles a nuestro juramento solemne con motivo de nuestra consagración episcopal “de preservar el depósito de la fe en pureza e integridad, según la tradición observada siempre y en todas partes en la Iglesia desde los tiempos de los Apóstoles”, Exhortamos y prohibimos a los sacerdotes y fieles de la Arquidiócesis de Santa María en Astana aceptar o realizar cualquier forma de bendición a parejas en situación irregular y a parejas del mismo sexo. Ni que decir tiene que todo pecador sinceramente arrepentido y con la firme intención de no volver a pecar y de poner fin a su situación pecaminosa pública (como, por ejemplo, la convivencia fuera de un matrimonio canónicamente válido, la unión entre personas del mismo sexo) puede recibir una bendición.
Con sincero amor fraternal y con el debido respeto nos dirigimos al Papa Francisco, quien –al permitir la bendición de las parejas en situación irregular y de las parejas del mismo sexo– “no camina con rectitud según la verdad del Evangelio” (ver Gal. 2, 14), para tomar prestadas las palabras con las que el apóstol San Pablo amonestó públicamente al primer Papa en Antioquía. Por lo tanto, en el espíritu de colegialidad episcopal, pedimos al Papa Francisco que revoque el permiso de bendecir a las parejas en situación irregular y a las parejas del mismo sexo, para que la Iglesia Católica brille claramente como “columna y fundamento de la verdad” (1 Tim 3,15) para todos aquellos que buscan sinceramente conocer la voluntad de Dios y, cumpliéndola, alcanzar la vida eterna.

Astaná, 19 de diciembre de 2023

+ Tomash Peta, Arzobispo Metropolitano de la Arquidiócesis de Santa María en Astana

+ Athanasius Schneider, obispo auxiliar de la archidiócesis de Santa María en Astana

 

Versión en inglés: Catholic Herald

 

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El Papa Francisco y su visión de la guerra

Por Mario Caponnetto

 

Desde que se inició el conflicto entre Rusia y Ucrania el Papa Francisco viene desarrollando una intensa actividad en pro de la paz. En principio, tal esfuerzo no puede sino merecer el elogio de quienes aspiramos a que la paz vuelva a reinar en esa tierra hoy arrasada por la guerra, el dolor y la muerte. No obstante, no podemos dejar de señalar la perplejidad que nos producen ciertas declaraciones del Santo Padre que revelan, a nuestro juicio, una visión de la guerra (nos referimos a la guerra en general, no a esta guerra en particular) que se aleja visiblemente de la visión católica de este singular fenómeno que acompaña al hombre desde su caída.

En efecto, Francisco ha insistido en varias ocasiones en sostener que toda guerra es injusta y que se trata de un hecho siempre repudiable y condenable. A decir verdad, no es el primero en afirmar esta tesis; como se recordará, Juan Pablo II también, en su momento, habló de “el fenómeno siempre injusto de la guerra”. No obstante, el Catecismo de la Iglesia Católica, aprobado por el propio Juan Pablo II, reconoce y reafirma la doctrina tradicional de la guerra justa en todo de acuerdo con lo que han enseñado siempre los grandes Doctores de la Iglesia (Catecismo de la Iglesia Católica, número 2309).

Pese a ello, Francisco insiste, una y otra vez, en condenar no una guerra sino toda guerra. De hecho, en su conversación con el Patriarca de Moscú, Kiril, afirmó taxativamente: “En el pasado se hablaba también en nuestras Iglesias de guerra santa o de guerra justa. Hoy no se puede hablar así. Se ha desarrollado la conciencia cristiana de la importancia de la paz” (cf. Vatican News, conversación por videollamada, el 16 de marzo de 2022, entre el Papa Francisco y el Patriarca Kiril).

Al igual que lo que hizo con el tema de la pena de muerte (a la que tildó de “anti evangélica”) el Papa parece querer ahora hacer lo mismo con la noción de guerra justa. Pero se trata de un problema moral; por tanto no depende ni de la época ni de una supuesta “conciencia cristiana” hodierna que, según se desprendería de lo dicho, sería más sensible a la paz que la de los cristianos de otro tiempo. Adviértase la gravedad de este razonamiento: si las cuestiones morales dependieran de la conciencia de cada época, entonces todo fundamento moral objetivo caería eo ipso; henos aquí conducidos al terreno del más craso relativismo moral.

Va de suyo que una cosa es sostener que en la actualidad ninguna de las guerras a las que nos enfrentamos cumple con los requisitos morales de una guerra justa (cosa que, de todos modos, habría que examinar cuidadosamente, caso por caso) y otra muy distinta es suprimir, de un plumazo, una noción moral que ha sido sostenida invariablemente a lo largo de los siglos por la Iglesia. Una vez más asoma el espíritu pretendidamente reformador, en el fondo rupturista, de Francisco para confusión de los fieles y debilitamiento doctrinal del catolicismo.

Pero las cosas han ido todavía más lejos. Al término de la oración del Angelus del pasado domingo 27 de marzo, el Papa volvió a cargar sobre el tema. Reproducimos textualmente sus palabras conforme a la versión oficial de la página web de la Santa Sede. Dijo Francisco: “La guerra no puede ser algo inevitable: ¡no debemos acostumbrarnos a la guerra! Más bien debemos convertir la indignación de hoy en el compromiso de mañana. Porque, si de esta situación salimos como antes, de alguna manera todos seremos culpables. Frente al peligro de autodestruirse, la humanidad comprenda que ha llegado el momento de abolir la guerra, de cancelarla de la historia del hombre antes de que sea ella quien cancele al hombre de la historia” (el destacado es nuestro).

Hemos de confesar que estas palabras nos han azorado. ¿Ha llegado el tiempo en que la guerra ha de ser abolida? ¿Cómo puede ser esto? Al leer estas curiosas declaraciones del Papa nos vino a la memoria el célebre texto de Isaías, capítulo 2, versículo 4, donde el Profeta advierte que llegará un tiempo en que los hombres no se adiestrarán más para la guerra y harán de su espadas arados y de sus lanzas podaderas, esto es, instrumentos de labranza y de agricultura imagen perfecta de la verdadera paz. Si nos atenemos a la Escritura podemos pensar que el Santo Padre está anunciando la inminente llegada de ese tiempo venturoso. Pero, por desgracia, no es así.

Veamos el pasaje de Isaías en el contexto de los versículos que lo preceden: He aquí lo que vio Isaías, hijo de Amos, acerca de Judá y Jerusalén: Acontecerá en los últimos tiempos que el monte de la Casa de Yahvé será establecido en la cumbre de los montes, y se elevará sobre los collados; y acudirán a él todas las naciones. Y llegarán muchos pueblos y dirán: “¡Venid, subamos al monte de Yahvé, a la Casa del Dios de Jacob! Él nos enseñará sus caminos, e iremos por sus sendas”; pues de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Yahvé. El será árbitro entre las naciones, y juzgará a muchos pueblos; y de sus espadas forjarán rejas de arado, y de sus lanzas hoces. No alzará ya espada pueblo contra pueblo, ni aprenderán más la guerra (Isaías, 2, 1-4; citamos según la versión española de Monseñor Straubinger).

Está claro que el Profeta anuncia un tiempo de paz duradera. Pero la pregunta que debemos hacernos es ¿cuál es ese tiempo? No presumimos ni de biblistas ni de exégetas. ¡Nos libre Dios de tamaña pretensión! Apenas si nos acompaña el sensus fidei de cualquier bautizado de a pie. Por eso acudimos, humildemente, a los que saben, a los doctos. En primer lugar, las notas que al pie de este texto trae la misma versión de Straubinger. Leemos allí: “En los últimos tiempos, o, en los días postrimeros (Bover-Cantera). Cf. Miqueas 4, 1-3; I Corintios 10, 11 y nota. En el lenguaje de los profetas se refiere este término a los tiempos mesiánicos y escatológicos en que el monte de la Casa del Señor, el Sión, resplandecerá con nueva luz. «La elevación aquí predicha, figura la gloria futura de Sión en los últimos tiempos, cuando el Dios allí adorado, fuere reconocido como Dios de toda la tierra» (Crampón). De Sión saldrá la Ley: Cf. la palabra de Jesucristo: la salvación procede de los judíos (Juan 4, 22)”.

Más abajo continúa: “No se han cumplido todavía estos vaticinios sobre la paz perfecta. «La realización completa no tendrá lugar, sino en la consumación de los tiempos, porque en esta tierra, donde el mal subsistirá siempre al lado del bien, no se puede buscar un cumplimiento perfecto» (Fillion). Cf. Mateo 13, 24-43. Entretanto tenemos que esperar hasta que se cumpla el deseo del salmista: «Dispersa, oh Dios, a los pueblos que se gozan en las guerras» (Salmo 67, 31). La actual búsqueda excesiva de la paz entre las naciones y los continuos pactos de seguridad son una señal de que no hay paz, pues la tan deseada paz mundial no podrá realizarse sin la sumisión y obediencia a la ley divina”.

Estas dos notas esclarecen el texto sagrado. Pero nos ha parecido oportuno consultar al Doctor Angélico. En su comentario del Libro de Isaías, dice el Aquinate que lo que el Profeta ha oído de Dios es que se trata  de los días novísimos, esto es, del tiempo de gracia que se llama el tiempo de los novísimos o tiempos postreros (cf. Super Isaiam, caput II, v 1-4). Más adelante distingue entre los efectos de la paz, el signo de la paz  y el fruto de la paz. Los efectos corresponden al juicio del Rey que juzgará a muchos pueblos a los que dará su ley corrigiendo los pecados. El signo de la paz viene representado en la conversión de los instrumentos de la guerra en los instrumentos del cultivo del agro. Finalmente, el fruto de la paz es la remoción o abolición de las guerras, allí donde dice: No alzará ya espada pueblo contra pueblo, ni aprenderán más la guerra (cf. ibídem). El Santo Doctor pone todavía una objeción, a saber, que después de este anuncio hubo muchas guerras; a lo que responde con estas palabras sencillas y cargadas de enorme significado: “se ha de decir que se refiere a la paz hecha por Cristo que se cumplirá en el tiempo futuro” (cf. ibídem).

No resulta difícil advertir que no es este tiempo nuestro el que anuncia el Profeta ni, menos aún el que parece estar en la mente del Papa. No hay en sus palabras ni el menor atisbo de un sentido mesiánico ni escatológico, ni un llamado a la conversión, ni una urgente convocatoria a reconocer a Cristo como el Rey de las naciones. Por el contrario, el Papa se vuelve a los responsables políticos a los que llama a detener las armas.

Pero, ¿pueden, acaso, estos responsables políticos en su inmensa mayoría apartados de Dios cuando no expresamente enemigos de Cristo, lograr la paz sin siquiera el menor asomo de una conversión? Es a esta conversión, a este retorno a Cristo, y no a una paz utópica, a lo que debiera dirigirse con toda su fuerza la palabra del Vicario de Cristo. Su voz tiene que ser la voz de Cristo, firme, clara, sí, sí, no, no. De lo contrario no será otra cosa que una voz más en el concierto de la vacua vocinglería del mundo.

Clero rosa en Brasil: el primado utiliza la Santa Misa para cooperar con el lobby LGBT brasileño

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El 21 de mayo del 2021, el cardenal Sérgio da Rocha –arzobispo de San Salvador de Bahía y primado de Brasil– celebró una misa “por las víctimas de la LGBTFobia”, así, con esas palabras. Estaban presentes activistas del llamado lobby gay, entre ellos un travesti. La celebración fue transmitida por redes sociales, y se inició con el saludo de este hombre disfrazado de mujer. Después de la comunión, el travesti cantó el Ave María.

ACIDIGITAL revela[1] que esta misa, en estos términos, se realizó a pedido “del Centro de Promoción y Defensa de los Derechos LGBT de Bahía”, así como también de una entidad estatal denominada “Agencia del Departamento de Justicia, Derechos Humanos y Desarrollo Social de Bahía”.

En notas posteriores a la celebración, el fundador de uno de estos grupos llamados pro gay, presente en la misa, sostuvo: “es la primera vez en la historia de Brasil que un cardenal, máxima autoridad de la Iglesia Católica, primado de Brasil, celebra una Misa en memoria del LGBT asesinado”. Si fuese una noble iniciativa, el cardenal hubiese simplemente recordado a las personas injustamente asesinadas, sin enfocar en este engañoso código lingüístico, y ya. Pero no: el cardenal colocó la sigla LGBT como Caballo de Troya. El objetivo que se busca es claro: naturalizar las conductas homosexuales y mover al público a la compasión, en detrimento del juicio crítico.

La presencia en la misa de activistas de género termina de acreditar (por si hubiera dudas) que tuvo lugar un verdadero sacrilegio, por la sencilla razón de que estos saboteadores del sentido común no respaldarían con su presencia un acto verdaderamente religioso.

El cardenal podría ser llamado un “colaboracionista de la agenda de género”, ya que ha puesto como pantalla a la Santa Misa, con lo que compromete nada menos que su autoridad como sucesor de los apóstoles. Es claro el mensaje tácito para el resto de su feligresía y sus subordinados: si el primado lo puede hacer, los párrocos también.

Esta burla al culto y al Sacramento es una puñalada para millones de católicos que, tanto en Brasil como en todas las naciones del mundo, luchan hace años contra la ideología de género. ¿Qué mensaje se le está dando a todos aquellos católicos que procuran establecer la verdad sobre el sexo, rebatir los errores sobre el tema y rescatar a las víctimas de esta ideología, cuya identidad sexual está en peligro?

Ofrecer bajo estos términos la misa constituye –por parte del cardenal Sérgio da Rocha– un escupitajo en la cara, un verdadero ultraje al Rostro de Nuestro Señor Jesucristo y, en segundo lugar, a los católicos. A los efectos de favorecer la ideología de género, el prelado no retrocede ni siquiera ante la majestad del Santo Sacrificio de la Misa: antes bien, la instrumentaliza para legitimar al código lingüístico del enemigo y, con él, propicia la aceptación de la ideología de género, ya que “¿cómo que son gente mala, cómo van a decir mentiras y falsedades, si el mismo cardenal los invita?”. Así razona una persona normal, y esto es lo que ya está pasando en Brasil.

Amparándose en las Escrituras, Santo Tomás de Aquino define el escándalo como dar ocasión de ruina a los demás con palabras o con acciones: inducir a los demás, arrastrando a los otros al pecado, incluso dando mal ejemplo (Suma Teológica II-II, q. 43, art. 1, corpus). Es exactamente lo que ocurre aquí: el cardenal induce a los católicos brasileños a ser complacientes con los enemigos del orden natural y sobrenatural. No es tanto que el cardenal esté promoviendo la conducta homosexual. Sobre todo, está arrastrando a los fieles de la Iglesia –con su mal ejemplo– a que pongan el culto como dócil herramienta de los agentes de la subversión cultural, como si no hubiese una batalla abierta en los colegios, escuelas, universidades, medios de comunicación, leyes. Como si estos agentes no recibiesen millones de dólares para promover la cultura de la muerte, según el buen decir de Juan Pablo II. El culto católico queda, así, al servicio de los activistas de género, quienes también son promotores de la pedofilia, la pornografía, la Educación Sexual Integral.

A pesar de todo lo que venimos relatando, en declaraciones posteriores, el cardenal Sérgio da Rocha no se avergonzó al afirmar que el equipo encargado de organizar la misa “no favoreció la difusión ni el uso ideológico de la celebración”. Pero las acciones no se pueden tapar con meras palabras. Aquel que niega con la boca lo que afirma con los hechos pierde toda credibilidad.

Como no podía ser de otra manera, el cardenal espera críticas: previendo denuncias por parte de católicos fieles, el eclesiástico dice, por un lado, que acepta “las críticas respetuosas, buscando superar los fracasos”. Por otro, “Respondo a las ofensas personales con silencio y oración”. Con esta clara diferencia, adelanta que se dará el lujo de no responder. Adelanta que, si no responde, es porque me ofendieron. El modus operandi detrás de esta aparente dignidad es fácil de decodificar: el cardenal mantendrá silencio respecto de aquellas críticas que no le convenga mencionar, y responderá sólo si le conviene; esto es, ante argumentos enclenques y/o reacciones tibias de quienes teman enfrentarse al primado de Brasil.

Lo más grave de todo es cómo se ha bastardeado las palabras amor y caridad, que se están convirtiendo en instrumentos para volver simpático el pecado y la ideología de género. Finalmente, ha pasado casi un mes y no, el cardenal no fue desautorizado públicamente. Algunos lectores se preguntarán si acaso la inacción del Papa vale como argumento. Al respecto, cabe recordar un principio de la Lógica –y consecuentemente del Derecho– que dice así: “Lo normal se presume, lo anormal se prueba”. Por otra parte, el propio Papa Francisco ha dicho en una ocasión: “Los que hicieron el derecho romano dicen que el silencio es una manera de hablar”. El refranero popular enseña que el que calla otorga. La falta de respuesta es una respuesta.

En Brasil está el efecto, en Roma está la causa. Es allí donde debe mirar la militancia católica: hacia el Papa.

 

Publicado en italiano, sitio de Aldo María Valli.

Ver aquí: https://www.aldomariavalli.it/2021/06/24/brasile-arcivescovo-utilizza-la-santa-messa-per-collaborare-con-la-lobby-lgbt/

 

[1] Cfr. https://www.acidigital.com/noticias/cardeal-sergio-da-rocha-celebra-missa-pelas-vitimas-da-lgbtfobia-83819

Un Papa que no habla como Papa

 

Un Papa que no habla

como Papa

Por el Lic. Juan Carlos Monedero (h)

 

La reciente entrevista realizada al Papa Francisco por el periodista y médico argentino Nelson Castro, publicada en el día de hoy por el diario La Nación[1], ilustra una situación anómala a la que Jorge Mario Bergoglio nos tiene acostumbrados. En efecto, a pesar de que el entrevistado ocupa nada menos que la silla de Pedro, toda la entrevista –sin excepción– gira en torno a la persona de Bergoglio. “Bergoglio hombre” desplaza a “Francisco Vicario de Jesucristo”. La dimensión humana de Bergoglio no funciona como un soporte para la misión sobrenatural que los papas tienen sino que –se podría decir– está casi como eclipsando esa misión.

 

No es que en la entrevista el Papa haya negado la gracia, algún dogma, los misterios o los mandamientos. Pero no habla de ellos, no hace foco en ellos. Bergoglio no se pronuncia sobre aquello para lo cual fue consagrado Pontífice, no habla de lo que tiene que hablar como Papa. El mundo se muere por falta de Dios, y él tiene la posibilidad de calmar esa sed con sus palabras, aprovechando que es entrevistado por uno de los medios de mayor alcance de la Argentina y del habla hispana. Pero no lo hace.

 

La faz religiosa está como telón de fondo, deslucida, secundaria, anecdótica. Que Bergoglio ocupe un cargo religioso (¡el más alto!) es apenas un detalle en la entrevista. Puesto que el entrevistador enfatiza en la salud del Papa, en su psicología, en si tuvo ansiedad, neurosis… y el Papa consiente con este enfoque periodístico. No hay lugar para Dios porque el papel protagónico de la entrevista es de Jorge Mario Bergoglio.

Es comprensible que Nelson Castro (periodista pro aborto, liberal progresista) no intente elevar la conversación hacia instancias propiamente religiosas. Es comprensible que el entrevistador no formule preguntas que remitan a lo sobrenatural. Es lógico que Castro quede preso de lo puramente humano, horizontal, inmanente. Pero, ¿acaso Francisco no puede elevar –como es su deber– la conversación para que desemboque en aquello para lo cual recibió el poder que tiene: “confirma en la fe a tus hermanos”  (Lc. 22, 31-32)? ¿No puede o no quiere? La respuesta es evidente.

 

A la pasada y hacia el final de su entrevista, el Papa desliza dos bombas: 1) Podría morir como papa emérito. 2) No volverá a la Argentina. Esto significa sólo dos cosas: que la renuncia del Papa Francisco no es un imposible. Y, por otro lado, que Pope Francis nada gana volviendo al país donde todos saben quién es.

 

[1] Cfr. https://www.lanacion.com.ar/opinion/entrevista-con-el-papa-a-las-neurosis-hay-que-cebarles-mate-nid26022021/

El escándalo del Papa – Análisis de Juan Carlos Monedero, católico y argentino

 

Fuentes de los datos sostenidos en la entrevista:

El cardenal Danneels admite haber sido parte de un grupo de presión para elegir Papa
https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=24945

Video: Jorge Mario Bergoglio es el hombre elegido por la Mafia Saint Gallo (minutos 1,32 y ss.)

Ratzinger non poté “né vendere né comprare” (Ratzinger no puede “ni vender ni comprar”)

https://www.maurizioblondet.it/ratzinger-non-pote-ne-vendere-ne-comprare/

 

Reprise au Vatican des paiements par cartes bancaires (mis à jour)

(Reanudación de pagos con tarjeta bancaria en el Vaticano (actualizado)

https://lesmoutonsenrages.fr/2013/02/12/reprise-au-vatican-des-paiements-par-cartes-bancaires/

 

Carta abierta al presidente Donald Trump (20 de enero de 2017)

https://remnantnewspaper.com/web/index.php/articles/item/3001-did-vatican-attempt-to-influence-u-s-election-catholics-ask-trump-administration-to-investigate