–Muy bien, alumnes… Buenos días–dijo el Profesor, frotándose las manos, visiblemente entusiasmado.
–Buenos días.
–Tengo noticias importantes para ustedes, que seguro les van a sorprender. Como saben, esta es la primera clase de nuestra materia: “Introducción a la Filosofía”. Y quiero decirles, desde el vamos, que no voy a enseñar como se enseñaba antes. Antes, el profesor decidía lo que se le antojaba y los alumnes obedecían ciegamente, imponía su punto de vista al alumnado como ‘verdad absoluta’, no escuchaba a los chiques ni le interesaba su opinión.
Los alumnos escuchaban, algunos visiblemente descolocados de que el primer acto del docente sea criticar a otro docente hipotético, ausente en ese lugar. A Inés se le retorcían los oídos por el mal uso del castellano.
–Pero ahora –continuó– todo va a cambiar: en nuestra clase, ¡sólo será válido lo que se decida por mayoría! ¡Este es el nuevo principio! Basta de las imposiciones de uno sobre todos… Estamos por una nueva educación. Una nueva escuela, una escuela del siglo XXI, del cambio, moderna, inclusiva. En una palabra –¡y miren qué palabra, chicos!– democrática. ¿Por qué tema les gustaría empezar? Vamos, votemos todos.
Desgraciadamente había un aguafiestas en ese aula.
–Disculpe profesor, ¿cómo… cómo podríamos llamar a este principio?–dijo un alumno, levantando la mano.
–No hace falta que levantes la mano –repuso el Profesor guiñando el ojo, con tono cómplice–, como si estuviésemos en el Liceo Militar… Simplemente hablá, fluí. ¿Qué decías?
–Pregunté cómo podríamos llamar a este principio.
–Eh… llamémoslo… ¡Principio Mayoritario! ¿Te gusta? Yo siempre tuve a los nombres de las cosas un poco como fajas que restringen la vitalidad del pensamiento, que es un río, pero si querés podríamos llamarle así.
–Mmmm… ¿y a quiénes se le aplica?– continuó el alumno.
–¿A quiénes, m’ hijo? Ahora, en este momento, se aplica a ustedes… ¡a esta misma aula de la facultad de Buenos Aires! A todes nosotres, yo también me someto a este criterio, yo el primero, por supuesto.
–Profesor…–volvió a la carga el alumno, sintiendo repugnancia por el martirio que estaba sufriendo el idioma castellano, pero no obstante levantó nuevamente la mano.
–Sí… ¡decime!–respondió el docente, notando que el alumno de nuevo recaía en costumbres arcaicas.
–Usted dice que quiere aplicar el Principio Mayoritario…
–¡Sí, así es!
–… que consiste en que sólo será válido lo que se decida por mayoría…
–¡Sí, eso mismo! Me alegra que lo recuerdes tal cual lo dije… ¡Eres bueno…!–Ok, gracias. Pero… en realidad, yo no quería hablar de mí. Yendo al punto…. Hay algo que me llama la atención… ¿sabe?
–Decilo ya, no temas, no des tantas vueltas, acá todos somos iguales, ¡ahora rige el Principio Mayoritario y tu opinión es MUY importante!–contestó el docente, y el rostro se le iluminó al pronunciar estas palabras.
Los demás alumnos se sentían halagados, aunque otros sospechaban. “Mucha miel, demasiada”, sentenció Inés para sus adentros. “El profesor se hace el buenito pero en cualquier momento muestra los dientes”. Sin embargo, luego se autocensuró: “No puedo ser taaan mal pensada. Esperemos a ver cómo le contesta a este chico”.
–Lo que me llama la atención –respondió el alumno– es que Usted nunca acordó con nosotros aplicar ese principio –dijo casi como suspirando ante el peso de tamaña obviedad.
A veces lo más sencillo de ver es lo más difícil de entender. Nunca sabremos si el docente se hizo el tonto o si realmente no captó el punto.
–¿Eh? No entiendo.
–Digo que, por un lado, Usted dijo recién que sólo será válida una decisión mayoritaria… pero, por otro lado, EL HECHO ES que los 30 alumnos de esta aula no hemos decidido mayoritariamente aplicar el Principio Mayoritario…
–Eh…
–Nunca preguntó al curso si queremos aplicar el Principio Mayoritario–repuso el muchacho, que comenzaba a envalentonarse, en tono más directo.
Inés, que no había perdido detalle de la conversación, sintió la frase como estocada en un torneo de justas del siglo XIV. O, si el lector lo prefiere, como Exocet sobre navío inglés en 1982. Nunca lo admitiría, pero en su interior saboreó el poder del argumento.
–Eh…
–Usted nunca preguntó si la mayoría del curso estaba de acuerdo con el Principio Mayoritario. Simplemente, ¡lo impuso!
–Querido, querido… no importa. ¿Sabés qué? –dijo, cambiando el tono. Estaba nervioso– Lo vamos a aplicar igual. A partir de ahora, rige el Principio Mayoritario. Rige la democracia. Se acabó la dictadura del docente, la dictadura “del que sabe más”. Todo por mayoría y…
Como quien suelta una frase imposible de postergar, desde el fondo del alma el aguafiestas dijo, “completando” la frase del profesor:
–Todo lo decidiremos, todo… ¡pero hay una cosa que no! ¡No decidiremos si queremos tomar todas las decisiones en base al Principio Mayoritario…!
El docente perdió la compostura y fuera de sí levantó la voz.
–Volvimos al Medioevo. ¡Esto es fascismo! ¿Lo ven? ¿Lo ven, chicos? Este alumno no quiere la democracia. ¡Nos quiere imponer sus ideas a nosotros! Este alumno es un retrógrado. ¡No quiere el Principio Mayoritario, quiere la escuela vieja!
Un incómodo silencio se apoderó de la clase. El hombre había perdido el control. Su mismo rostro se desfiguraba, airado por haber quedado al desnudo. Y finalmente arremetió.
–Este alumno quiere los métodos obsoletos del pasado. ¡Quiere el autoritarismo del docente! ¡Quiere la obediencia ciega del alumno! Eso ya se acabó. Ahora, todos debemos manejarnos en la escuela moderna con principios de mayoría. Basta de imposiciones del docente, hay que dar lugar al alumno. Quiero que votemos el tema a desarrollar. Había dejado de mirar al aguafiestas, y posaba su mirada en el resto.
–Chicos, ¿se dan cuenta? ¿Se dan cuenta?
Inés se había dado cuenta.
***
Adquirí el primer libro del Lic. Juan Carlos Monedero: “LENGUAJE, IDEOLOGÍA Y PODER”, tomo I, con prólogos del R. P. Alfredo Sáenz y el Dr. Antonio Caponnetto. Ilustraciones: José Antonio Van Tooren.
Las causas de la Legalización del aborto en la Argentina
Por Juan Carlos Monedero (h)
La sanción de la ley de aborto durante los 9 meses de embarazo (y no 14 semanas, como dicen tantos periodistas) tiene sus causas, antecedentes y explicaciones profundas.
¿Por qué se sancionó esta ley en la Argentina?
En primer lugar, por la tenacidad de los alfiles del abortismo. Estos agentes de la iniquidad merecerán tenebrosos puestos en el Infierno, pero no el sector reservado a los tibios. Estos, como dice el Dante, ocupan el “lugar más oscuro” en el Hades por no haber tomado parte en las contiendas decisivas. Enumeremos algunas de las acciones más conocidas de esta nefasta militancia: los aborteros vienen realizando encuentros nacionales de “mujeres” autoconvocadas hace 35 años. Hace décadas que organizan ateneos, cenáculos, conferencias, escriben artículos, publican libros, organizan y van a marchas, asisten a los debates en radio, televisión, etc. No tenemos ninguna duda de que es una militancia antipatria y anticristiana. Pero militancia al fin y al cabo, Dios no le niega al impío el fruto de su propio trabajo como dice Jean Ousset en su libro La Acción.
Los enemigos del Orden Natural se han estructurado en distintas facciones, han sacrificado parte de su tiempo personal para la conquista de sus objetivos ideológicos. Aunque una gran parte de la masa crítica feminista-abortera-progre no lea ni estudie (Malena Pichot decía no tener tiempo para estudiar…), es evidente que los principales agentes aborteros estudian, leen, asisten a distintas conferencias, se la pasan informándose en el tema, discuten, debaten, se empapan. Las trayectorias de Paola Bergallo, Andrés Gil Domínguez, Aída K. de Carlucci, Marisa Herrera, Alberto Kornblihtt y otros no se explican de otra manera, más allá de lo oscuridad que reina en sus inteligencias. Lo mismo se diga de otros agentes de la subversión mental, cultural y jurídica, como Eugenio Raúl Zaffaroni en el campo del Derecho, Darío Sztajnszrajber en el área de Filosofía, e incluso un Jorge Lanata o Luis Novaresio en el periodismo. Pacientemente nos han metido en la Ventana de Overton.
En segundo lugar, la legalización se explica por el apoyo sostenido de poderosísimos empresarios y entidades internacionales globalistas, como también de algunos gobiernos. El Fondo Monetario Internacional, la Banca Mundial, la Organización de las Naciones Unidas y su brazo, la Organización Mundial de la Salud; la UNFPA, Amnisty International, IPPF, UNICEF, Open Society (Soros), Fundación Ford, Fundación Rockefeller, Fundación Gates, etc.
Como bien hacía notar el blog Kontrainfo, inmediatamente después de la legalización IPPF salió a festejar, reconociendo al menos 15 años de financiación suya de los grupos aborteros[1]. Viene bien recordar que, como también informó Kontrainfo, la IPPF recibe dinero del Gobierno Británico[2]. En otro orden de cosas, vale la pena apuntar que el principal contribuyente de la OMS es Bill Gates como explicó Eduardo Peralta[3]. En la Argentina, distintas sucursales con otro nombre actúan en nuestro país, como por ejemplo CASA FUSA, Católicas por el Derecho a Decidir, CELS, Universidad de Palermo, Centro de Estudio de Estado y Sociedad (CEDES), Fundación Huésped, FEIM Argentina. Millones y millones de dólares, provenientes de las altas finanzas así como también de los tributos que los gobiernos de distintas naciones manejan. Según el diario La Nación, al menos Suecia, Noruega, Dinamarca, Holanda, Australia e incluso EEUU[4].
En tercer lugar, ha sido determinante el poder de los medios de comunicación. Solemos hablar de “los medios” cuando deberíamos en realidad personificar y decir los periodistas, los articulistas, los editores del diario, las personas que pagan propagandas en ellos, los dueños de los medios. Porque, en efecto, lo que ocurre en los medios no ocurre “por necesidad física” o fatalismo alguno, ocurre por voluntad libre de alguien con poder. En ese sentido, los kirchneristas tienen razón y por eso se han esforzado al máximo al enfatizar que detrás de Clarín está Magnetto. Es un hecho indiscutible que la casi unanimidad que se pudo apreciar entre los comunicadores sociales ha sido una de las principales causas de que los slogans pro aborto hayan calado hondo en una gran porción de personas. Asimismo, quedó probado que no hay ninguna correlación entre el pensamiento dominante en los MMCC y el resto de la población, ni siquiera si tomamos los dos distritos más progresistas: Provincia de Buenos Aires y Ciudad de Buenos Aires. La sensación de mayoría progresista-abortera en TV, radio, etc. solamente es eso: una sensación artificial.
Otro factor de peso que podemos señalar fue la presión del Presidente de la Nación. En efecto, Alberto Fernández tomó este tema como una bandera de su campaña, lo dijo en sus debates presidenciales previos a las elecciones, todos sus aliados políticos eran pro aborto, su segunda línea lo es también (Vilma Ibarra, su ex novia, por ejemplo) y en su militancia de base predomina el apoyo al aborto. Sólo un sector peronista se mantuvo celeste –con José Mayans a la cabeza–, no obstante este sector trabajó para que Alberto llegara al poder (por eso hablamos de la perversión democrática). Por otro lado, entre estos peronistas celestes parece que habría senadores (Sergio Leavy, Tucumán, y Silvina García Larraburu, Río Negro) que fueron “persuadidos” por el Presidente; al menos, según lo que dice La Nación. ¿Bajo qué argumento? Según Clarín, Alberto habría apelado a esta razón: Si no sale la ley, el gobierno cae. Tanta fue la presión del Presidente que la propia senadora Silvia Elías de Pérez lo acusó de presionar como nunca se vio en el Senado[5].
En quinto lugar, la legalización del aborto está íntimamente conectada al papel deshonroso de la jerarquía católica, tanto por acción como por omisión. Excede el espacio de este artículo un análisis completo al respecto, pero lo mínimo que se debe decir es que la ley del aborto pudo ser aprobada porque los mandatarios católicos hace décadas vienen entregando a sus ovejas. El Presidente y todo el gobierno encabezó un frontal ataque contra la vida humana y los pastores sólo manifestaron tibias reacciones, semejantes a aquellas que tuvieron lugar cuando Mauricio Macri lanzó el proyecto de ley en 2018; un lenguaje vacuo, un discurso light, sin aceros, sin referencia al asesinato ni al genocidio, muy políticamente correcto. Una conducta anticristiana, característica del Episcopado por lo menos desde el 2003 cuando –habiendo chocado Mons. Basseotto y Ginés González García por el tema del aborto– este ilustre prelado quedó prácticamente solo, sin apoyo de sus pares, especialmente del entonces Cardenal Primado Jorge Mario Bergoglio.
Asimismo, predominaron vergonzosas omisiones: no recordar que el aborto es un pecado que tiene pena de excomunión, no levantar al pueblo contra esta ley anticristiana, no llamar a la resistencia, no denunciar que la Salud Pública se está poniendo al servicio de la matanza de inocentes. Los obispos tampoco cruzaron frontalmente a los senadores que –diciéndose católicos– votaron a favor del aborto, no cruzaron al Presidente cuando sostuvo ser “un católico que no considera el aborto un pecado”, no se pusieron al frente del combate.
También tomamos conocimiento de acciones inicuas: la línea de obispos –a lo largo de varias décadas– viene obstaculizando a los católicos que intentamos proponer una buena formación. Han removido a los párrocos de buena doctrina sustituyéndolos por los famosos curas pasteleros, más propensos al diálogo que a la lucha por la verdad y la justicia; primero con Mons. Zecca y luego con Víctor Manuel Fernández, han hecho de la UCA una universidad cada vez menos confesional; no sólo la UCA sino también la USAL se han convertido en universidades en donde no se forma en la recta doctrina, antes bien, los buenos profesores fueron paulatinamente siendo reducidos, siendo sustituidos por otros de pésima formación, sin dogma, sin coraje, sin hambre de gloria, sin vocación de heroísmo. Y ellos han formado generaciones de alumnos y egresados, muchos de ellos absolutamente ausentes en la lucha contra el aborto.
Los obispos pusieron más empeño en exterminar la tradición católica que en combatir a los aborteros. Lo prueba el cierre ominoso y criminal del seminario diocesano de San Rafael (Mendoza), el más fecundo de todo el país.
Han utilizado constantemente el lenguaje del enemigo; el último ejemplo lo constituye la propia declaración de la CEA, en la que simplemente “lamenta” el aborto, utiliza el término interrupción del embarazo además de adoptar el llamado lenguaje inclusivo. Se ha legalizado formalmente, con aprobación de las dos cámaras, el crimen abominable del aborto –tal como lo llama el Concilio Vaticano II, al que supuestamente los obispos valoran–, se ha establecido el “derecho al aborto”, imponiendo la práctica como parte “del orden público” y lo que tenemos es un comunicado miserable.
Militantes celestes nos han contado cómo levantaron un programa en una radio de cierto obispo “por no estar en comunión” con el Santo Padre. Se lo dieron al Chino Navarro del Movimiento Evita, el mismo que dice que el aborto es un tema de salud pública.
Por otro lado, lamentablemente es cierto que el Episcopado colaboró con la victoria electoral de Alberto y Cristina en el 2019 (en un país con enorme cantidad de bautizados, el Frente de Todos sacó más de 12.000.000 mientras que Cambiemos sacó más de 8.000.000 de votos). ¿Dónde está la Iglesia Católica? Como católicos nos duele constatar que innumerables bautizados e incluso practicantes apoyan agendas políticas contrarias al Evangelio, como lo son tanto la de Alberto-CFK como la de Macri.
La victoria de Alberto responde a una férrea estrategia que viene obviamente de mucho más arriba, esto es, del propio Papa Francisco. Su segunda línea dice lo que él no puede aparecer diciendo, pero que quiere que se deslice. Por ejemplo, decir –como sostuvo Mons. Sánchez Sorondo en febrero del 2018– que la China Comunista es “la mejor realizadora de la Doctrina Social de la Iglesia”[6]. Recordemos que Sánchez Sorondo ostenta el cargo de Canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias, como también recordemos que China actualmente fuerza los abortos para impedir que su propia población se reproduzca, habilitando sólo 2 hijos por familia[7]. En la lógica de la geopolítica mundial, Alberto y Cristina son aliados del Papa Francisco. No en vano, el brillante escritor uruguayo Daniel Iglesias Grézes (InfoCatólica) ha rastreado los vínculos de Francisco con la izquierda a nivel mundial, resumiéndolo en su artículo: “El Papa Francisco y la Izquierda internacional”[8]. A principios del año pasado, este mismo Sánchez Sorondo les “organizó una Misa” al Presidente de la Nación y a su concubina, dándoles de comulgar la Sagrada Comunión en el Vaticano, a pesar de que varias veces había declarado su postura pro aborto[9]. Creemos que está claro el asunto.
El aborto se legalizó porque tenemos un sistema político que hace posible la sanción de leyes en base al totalitarismo de las mayorías, relegando a un último plano las verdades de fondo, sean científicas, médicas, jurídicas o morales. En honor a la verdad, desde el Nacionalismo Católico –con la Revista Cabildo y Antonio Caponnetto a la cabeza– se ha venido diciendo “oportuna e inoportunamente” esta verdad hace décadas. Nosotros mismos, allá por 2011, escribimos un artículo[10] en esa línea el cual hoy resulta tristemente profético, del cual repetiremos algunos conceptos clave: el sistema democrático hace posible que una decisión mayoritaria, aunque injusta, se convierta en ley. En este sistema, las mayorías determinan el contenido de leyes, algo que –desde el lado del adversario– han reconocido los propios Juan Jacobo Rousseau, Hans Kelsen, Gianni Vattimo y hasta el mismo Darío Z.
Hans Kelsen, el famoso jurista judío austríaco (paradigma del positivismo en el siglo XX) sostuvo que el relativismo está detrás del sistema democrático. En su libro Esencia y valor de la democracia, estampa lo siguiente: “en efecto, si se cree en la existencia de lo absoluto –de lo absolutamente bueno, en primer término–, ¿puede haber nada más absurdo que provocar una votación para que decida la mayoría sobre ese absoluto en que se cree?”.
El nervio del asunto yace en el mismo punto de partida: “La cuestión decisiva es si se cree en un valor y, consiguientemente, en una verdad y una realidad absolutas, o si se piensa que al conocimiento humano no son accesibles más que valores, verdades y realidades relativas”. Kelsen remite a los pensadores que han defendido la democracia y a quienes la han rechazado: “En efecto, todos los grandes metafísicos se han decidido por la autocracia y contra la democracia; y los filósofos que han hablado la palabra de la democracia, se han inclinado casi siempre al relativismo empírico”.
La cita continúa: “Así vemos en la Antigüedad a los sofistas que, apoyados en los progresos de las ciencias empíricas de la Naturaleza, unieron una filosofía radicalmente relativista en el dominio de la ciencia social con una mentalidad democrática. El fundador de la sofística, Protágoras, enseña que el hombre es la medida de todas las cosas, y su poeta Eurípides ensalza la democracia y la paz”.
¿Y los tradicionales enemigos de la democracia?: “A su vez, Platón, en quien renace la metafísica religiosa contra el racionalismo de la ilustración, declarando contra Protágoras que la medida de todas las cosas es Dios, es el mayor enemigo de la democracia y un admirador y aún propugnado de la dictadura. En la Edad Media, la metafísica del Cristianismo va unida, naturalmente, a la convicción de que la mejor forma política es la Monarquía, como imagen del gobierno divino del universo. Santo Tomás constituye un testimonio culminante en este sentido”.
La democracia tiene lugar cuando la razón como conocedora de la verdad es cuestionada, relegando los grandes temas al terreno de lo irresoluble. Cuando el ocaso de la razón es un hecho, entonces se alza el sistema que pone como categoría fundamental al número: “si se declara que la verdad y los valores absolutos son inaccesibles al conocimiento humano, ha de considerarse posible al menos no sólo la propia opinión sino también la ajena y aún la contraria. Por eso, la concepción filosófica que presupone la democracia es el relativismo”.
Si “ha de considerarse posible al menos” no sólo la propia opinión sino también la contraria, en Democracia no nos queda otra salida que aceptar como posible que un partido se presente como partidario del crimen silencioso del aborto. Debemos admitirlo y, con lógica democrática, no podemos negarle derecho a existir a esa posición. Por eso todos los políticos bien pensantes y periodistas bien pensantes celebraron la existencia del debate democrático sobre el aborto: porque el sólo hecho de debatir ya era, en sí mismo, el comienzo de su victoria. Por eso también los mejores provida repudiaron la existencia misma de esta falsa discusión.
Ahora bien, si no podemos negarle derecho a existir a la postura pro aborto dentro de la democracia, entonces estamos nivelando a la verdad con el error, a lo bueno con lo malo. Estamos nivelando el derramamiento de sangre inocente –que clama al cielo por justicia– con el derecho del niño a nacer, como si fueran ambas posiciones igualmente admisibles.
Intentar ganarles la votación sobre leyes injustas termina consolidando la legalidad que permite estas atrocidades.Perdida la votación sobre el aborto, estaremos obligados en virtud del principio democrático a admitir como válida dentro del sistema la postura pro abortista. De nada servirá la apelación al derecho natural, a los principios no negociables: su mención no podrá pasar de un intento verbal, en el contexto de un sistema que se desentiende por principio de la verdad y del bien objetivos. La última ratio de las decisiones no es la realidad sino el número, la mayoría. Esta ley ni siquiera respeta las propias constituciones provinciales o al mismo Código Civil, que reconocen a la persona humana desde la concepción. La mayoría parlamentaria no respeta ni la ley no escrita ni la propia ley escrita.
Nivelar la verdad con el error no es, como puede pensarse, algo accidental al sistema. Es de su misma esencia: esta nivelación está fundada en la reducción de todo lo que se discute a su condición numérica. Si el escepticismo y el relativismo mandan, como admite con honestidad intelectual Kelsen, entonces ninguna opinión es más verdadera que otra. Ninguna opinión es más falsa que otra. Sólo queda guiarse por la mayoría.
“La democracia concede igual estima a la voluntad política de cada uno, porque todas las opiniones y doctrinas políticas son iguales para ella, por lo cual les concede idéntica posibilidad de manifestarse y de conquistar las inteligencias y voluntades humanas en régimen de libre concurrencia. Tal es la razón del carácter democrático del procedimiento dialéctico de la discusión, con el que funcionan los Parlamentos y Asambleas populares”.
Lo dice Kelsen, nada menos que en un libro que lleva por nombre Esencia y valor de la democracia. Quien quiera defender la vida desde la concepción, el derecho a la educación de los hijos, el bien común, el matrimonio, etc., en primer lugar debe rechazar de plano el sistema político que hace posible la legalización del aborto, que hace posible el totalitarismo educativo, que hace imposible el ordenamiento al bien común, que hizo posible la ley del divorcio. ¿Cuántas leyes abominables fueron promulgadas por vía del sufragio? Estas fueron votadas y sancionadas a través de la voluntad de la mayoría de Diputados y Senadores. Así, en Diputados hubo 131 votos a favor, 117 en contra y 6 abstenciones. Mientras que en Senadores, hubo 38 votos a favor, 29 en contra y 1 abstención.
Hacia el final de su propio libro, Kelsen explica: “En el capítulo XVIII del Evangelio de San Juan se describe un episodio de la vida de Jesús. El relato sencillo, pero lapidario por su ingenuidad, pertenece a lo más grandioso que haya producido la literatura universal, y, sin intentarlo, simboliza de modo dramático el relativismo y la democracia”.
No perdamos el detalle: “Es el tiempo de la Pascua, cuando Jesús, acusado de titularse hijo de Dios y rey de los judíos, comparece ante Pilato, el gobernador romano. Pilato pregunta irónicamente a aquel que ante los ojos de un romano sólo podía ser un pobre loco: ‘¿Eres tú, pues, el rey de los judíos?’. Y Jesús contesta con profunda convicción e iluminado por su misión divina: ‘Tú lo has dicho. Yo soy rey, nacido y venido al mundo para dar testimonio de la verdad. Todo el que siga a la verdad oye mi voz’. Entonces Pilato, aquel hombre de cultura vieja, agotada, y por esto escéptica, vuelve a preguntar: ‘¿Qué es la verdad?’. Y como no sabe lo que es la verdad, y como romano está acostumbrado a pensar democráticamente, se dirige al pueblo y celebra un plebiscito”.
Se cosechó lo que se sembró. Mientras los adversarios aborteros y feministas bebían la ideología por todos sus poros, no faltaron integrantes del sector provida que decían que “el tema doctrinario era secundario”. Mientras ellos leían a Foucault, Marx, Engels, Gramsci, muchos católicos provida postergaban la lectura del Padre Castellani, Julio Meinvielle, Jordán Bruno Genta y Carlos Alberto Sacheri. Ellos primero trabajaron “ad intra” y luego salieron a buscar apoyos “ad extra”. Nuestro sector, salvo honrosas excepciones, en la Ciudad de Buenos Aires hizo exactamente lo contrario y así fuimos objeto de la propaganda conductista celeste: movimientos bienintencionados pero de nula formación. Se agitaba una banderita celeste mientras deliberadamente se silenciaba la fundamentación política, ideológica y religiosa que explica a fondo este tipo de leyes. Nos consta que en el interior del país hubo marchas y movilizaciones donde los oradores tuvieron mejor doctrina, pero lamentablemente en Provincia de Buenos Aires y en la capital federal predominó otra cosa.
Mientras ellos militaban con agresividad las peores causas, desde el sector celeste se bailaba cumbia frente al Congreso. Mientras ellos invocaban explícitamente al demonio[11], desde nuestro sector algunos decían: “No hablemos de Dios”. Mientras ellos forjaban militantes con un claro perfil ideológico, muchos actos provida se caracterizado por animadores repletos de slogans vacíos.
El colmo de esta negligencia tuvo lugar el 28 de noviembre, acto provida desperdiciado, en el que los animadores se limitaron a repetir ad nauseam la consigna de “Somos la mayoría celeste”, en una orfandad de contenidos que resultó lamentable. Eso sí: no faltaron las reconvenciones sanitarias de barbijo y aislamiento social[12]. Hasta eso hicieron.
Jamás procedió así el enemigo: antes bien, nutre a sus núcleo duro de una robusta ideología, y luego sale a la conquista de la opinión pública. En nuestro sector, por el contrario, aquellos que una y otra vez intentaron relanzar la poderosa doctrina católica y provida fueron constantemente discriminados, dejados de lado, su influencia fue eclipsada. Sólo a regañadientes –y por pocos minutos– se aceptó en ocasiones que hablase personajes como Chinda Brandolino o Roberto Castellano, puesto que su influencia era innegable. El despotismo de “yo pagué el escenario, yo elijo quién sube” fue indisimulado. Los que tenían dinero para la logística hacían subir a ignorantes del Derecho a hablar de leyes. ¡Macristas como Rodrigo Fernández Madero, al frente del movimiento provida! Los que realmente saben y vienen militando hace décadas, al margen. Los sacerdotes católicos de visible sotana, evitados como si tuviesen sarna.
Fuimos testigos del surgimiento de incontables líderes cayendo del cielo con un paracaídas celeste; referentes tan vacuos como poco profundos, que habían estado callados hasta el 2018 y el 2019 y que –de repente– querían capitanear un ejército al cual nunca habían apoyado. Sólo eso explica que intelectuales serios de la causa provida como Mónica del Río, Ricardo Bach, Héctor Hernández, Jorge Scala y Tomás González Pondal –entre otros– sean menos conocidos que Alfredo Olmedo, Amalia Granata, Cynthia Hotton, J.J. Gómez Centurión, Mariano Obarrio o Guillermo Moreno.
Atrapados en un infantilismo espiritual, cientos de miles de católicos provida siguen sin poder ver cómo los propios descendientes de los Apóstoles los han entregado al enemigo. Así, se han puesto en contra de los católicos tradicionales, que denuncian la cobardía y complicidad del clero, y han terminado por apoyar a quienes han entablado indigna alianza con los poderes públicos anticristianos. Salvo honrosas excepciones –como Mons. Aguer–, los obispos han estupidizado a sus diócesis, les han castrado su vocación militante, suprimido a los buenos maestros y colocado al frente de sus parroquias a auténticos improvisados, cuando no payasos que denigran la doctrina y la liturgia.
Cientos de miles de católicos, a lo largo de décadas, fueron entrenados para dialogar y fraternizar con el enemigo, para tender la mano al adversario que destruía iglesias. Se los ha educado para la esclavitud y la humillación, y ahora muchos tienen mermadas sus fuerzas intelectuales y espirituales. ¿Tendrá esta pastoral de la obsecuencia buenos frutos? Llegó la hora de oponerse a una ley visiblemente inmoral. Ley injusta no obliga, dice Santo Tomás de Aquino. ¿Habrá la fuerza interior para la desobediencia? De quienes tienen lavado el cerebro por los malos pastores, poco se puede esperar.
Los efectos de esta mala catequesis también se dejan ver en el quietismo de tantos que –incluso desde el sector provida– apoyan la falsa disyuntiva oración vs. acción: “hay que rezar y ayunar más” pero la sola idea de plantar cara al adversario los aterroriza. No podemos ser tan voluntaristas, y no podemos suscribir una espiritualidad basada en ilusión y romanticismo.
Por otro lado, tampoco podemos dejar pasar la falta de organización de muchísimos católicos bien formados pero que no quieren o no logran estructurarse.
Conclusión
El combate sigue, la lucha continúa. Acá nadie se rinde, esto recién empieza. Pero no podemos darnos el lujo de cometer los mismos errores. La legalización del aborto nos tiene que servir para no volver a tropezar con la misma piedra.
La historia demuestra que los Imperios del Mal han caído: más poderosa que la coalición de Alberto y Cristina era la URSS, y en 1989 comenzó a resquebrajarse por sus profundas heridas internas. Dejemos de pensar lo que hace el enemigo, y comencemos a pensar cómo nos vamos a organizar nosotros para vencerlo. Quiera Dios que –luego de la legalización– muchos se despierten y así procuren formarse, organizarse, y salir al combate. Empezar a hacer justicia en nombre de tantos inocentes sin voz y de todos los que fueron pisoteados y maltratados. Desobediencia y levantamiento civil. Las FFAA de la Nación deben cooperar para la restauración de un orden social cristiano. Lo juramos cuando hicimos el Juramento a la bandera: la resistencia legal está agotada. Tengamos el coraje de ser argentinos y católicos. Eso, o la nada misma.
[4] Cfr. diario La Nación, Los intereses económicos detrás del aborto (10.07.2018): “Según surge de sus últimos balances a 2017, publicados en su página oficial (www.ippfwhr.org), IPPF se financia con 84 millones de dólares provenientes de gobiernos de distintos países, sobre todo de Estados Unidos, el Reino Unido, Suecia, Noruega, Dinamarca, Holanda y Australia, y 19 millones provenientes de fundaciones como las mencionadas”. Es llamativo que el autor del artículo, cuyo nombre no aparece al menos en la edición virtual, incluye al Gobierno de EEUU entre los financistas de IPPF, cuando hacia 2018 gobernaba Donald Trump.
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11 de dezembro de 2020,hoje o amanhecer, por 131 votos a favor e 117 em contra, Deputados aprovam projeto de lei do aborto na Argentina. Trata-se da meia sançao de projeto que poderá ser aprobado em Senadores, o 28 de dezembro, precisamente o dia dos Santos Inocentes.
Muitas são as reflexões e comentarios sobre isso:
Uma lei de aborto gratuito foi aprobada (por qualquer motivo) e durante 9 meses de gravidez, isso é disfarçado por um texto fraudulento que supostamente permite o aborto em até 14 semanas (o que ainda seria horrível). No entanto, toda mulher pode fazer um aborto após este período apelando um conceito tão elástico como “saúde integral”. “A saúde é um conceito integral que possui três dimensões: física, mental e social, de acordo com o que é estabelecido pela OMS”. “O perigo para a saúde deve ser entendido como a possibilidade de danos à saúde. Não exige a verificação de doença e, nesse sentido, também não deve ser exigido que o perigo seja de determinada intensidade. Será suficiente, com o potencial de comprometimento da saúde, determinar o cenário como uma causa não punível com aborto. O conceito de perigo não exige a configuração do dano, mas sim a sua possível ocorrência” (Resolução 3.158 / 2019, Ministério da Saúde da Nação).
Os políticos argentinos usam mulheres pobres e meninas estrupadas como pretexto para o aborto, quando são responsáveis por terem levado milhões de pessoas à pobreza, também são responsáveis pelo aumento da taxa de criminalidade. A verdade, pelo contrario, é que o poder político é um instrumento dócil das organizaçoes globalistas como o FMI, o Banco Mundial, a OMS-ONU entre outros, eles não fazem isso pelas meninas estrupadas ou pelos pobres, eles fazem esso sob pressão –ou suborno- de organizaçoes internacionais. Esses políticos causaram há décadas uma verdadeira desordem social e moral em que vivemos os argentinos, e agora trazem a receita criminosa do aborto.
Os lideres argentinos não trabalham para eliminar as diferençs entre ricos e pobres em termos de saúde, educaçao, oportunidade de trabalho,etc.Isso só trabalha para igualar ricos e pobres quando se trata do crimen de aborto.
Não importa que as evidencias científicas sejam conclusivas quanto ao início da vida humana na concepção. Eles não se mportan que a Academia Nacional de Medicina afirmou que “destruir um embrião humano significa evitar o nascimento de um ser humano”. Os políticos viram as costas para a realidade cient´fica mais básica.
Oficiliasmo e oposição são iguais: Alberto Fernandez, Cristina Kirchner e as forzas que responderam a Mauricio Macri, junto com o Partido Radical e a ultraesquerda têm notáveis conicidências em relação ao aborto e outras questões morais. O que elles discutem são apenas minúcis administrativas quando se trata de cumprir os mandatos criminosos globalistas como poucas exceções, eles actuam como un bloco.
Não importa que o Código Civil Argentino (art. 19) reconheça o início da pessoa humana no concepçã Não importa que a Constitução Ncional (art.75,inc 22) incorpore tratados internacionais onde a pessoa humana é reconhecida desde a concepção. Não importa que a Argentina tenha aderido ao Pacto de San Jose de Costa Rica em 1984, que reconhece a pessoa desde sua concepção.Não importa que em 1990 a Argentina adiriu à Convenção sobre os Dereitos da Criança, que reconhece como criança “todo ser humano desde o momento da concepção até os 18 anos de idade”. Os políticos dão as costas as leis escritas…por si próprios!
O Estado Argentino já está forçando o aborto para mulheres de baixa renda, conforme uma denuncia recenté a que nos referimos[1].
A principal armadilha neste debate é aceitá-lo. Mantener o debate pelo bem do principio da liberdade de idéias já é uma primeira capitulação moral. Nós, argentinos de bem, não só denunciamos –antes o sobretudo- a própria existencia deste falso debate. Um debate de outra forma desigual e desonesto, a partir do memento em que a condiçao humana das pessoas é debatida, a pesar da rotunda evidênicia científica em contrario. O aborto não é debatido, é combatido.
A legalização do aborto levará a um aumento da taxa de aborto, como mostram as estadístics em todos os países, onde foi aprobado[2] tenta-se pulverizar essa práctica com os rótulos de “dereitos reprodutivvos”, “saúde pública” ou “interrupção da gravidez”, como operações de guerra lingüística. São ficções de linguagem que só tornam o feto invisível.
Os políticos argentinos invocaram repetidamente o arguento de que “os pises do primerio mundo legalizaram o aborto”. Esta é uma falacia argumentativa grosseira: os Estados Unidos emergiram como uma superpotencia mundial em 1945 sem legalizar o aborto, que chega a alguns de seus estados quase 30 anos depois. A Espanha na década de 1970 era uma das dez maiores economías do mundo. Mesmo dentro dos países do chamado primeiro mundo existem diferenças[3]: Alabama condena todo aborto; Giorgia, Ohio, Kentucky, Mississippi e Lousiana condenam o aborto depois de seis semanas, o que na práctica equivale à proibiçao quase total. Arizona, Arkansas e Carolina do Norrte estão retrocedendo nas políticas de aborto. O mesmo Dakota do Norte e D. do Sul. Indiana e Texas também. Estão voltando Missouri e Nebraska também. Pelo contrario, estados como California, Washigton, Nova York e Oregón estão se movendo em uma direçao pró-aborto. Isso mostra que não ha correlação entre ser um país de “primeiro mundo “ e legalizar o aborto.
Com esta lei, os lideres argentinos estão dando mais um passo na destruição da população deste país. Ë um verdadeiro genocidio, configurando o Estado Argentino como um estado terrorista. Se as crianças podem ser desembradas então ¿Por qué estaríamos interesados em proteger outros tipos de dereitos, como liberdade, a propriedade? Hoje os bebes estão à mercê da mulher porque ela é mais forte, amanhã tod fraco será esmagado pelo forte. Argentina esta depondo a lei como esta meia sanção criminosa.
Os políticos argentinos compraram as mentiras dos grupos de aborto, como a falsa cifra de meio milhão de abortos por ano. Nathanson[4] já revelou, há muito tempo, como os ativistas do aborto enflaram os números do aborto, bem como o número de mulheres mortas em aborto clandestinos.
O ministro da saúde da naçao chegou a afirmar que a pessoa por nascer era apenas “um fenómeno” e em um ato fracassado , ele disse: “não há duas vidas aquí como dizem alguns (…) se não fosse assim, estaríamos diante do maior genocidio universal.
Finalmente, a Argentina luta por sua independencia de um grupo de homens de terno e gravata que – das usinas do Poder do Dinheiro Internacional- financiam uma gangue de políticos traiçoeiros para que seja a própria liderança do país que ponha a corda no pescoço da naçao, acabando com a soberanía.
A meia sanção deste projeto e –se Deus permitir- sua futura aprovação configurará uma derrota plítica e moral para a Argentina, sacrificado por seus próprios líderes no altar de Moloch, a antiga divinidade negra em cujas mãos os cananeus ofereceram crianç
Convocamos amigos do tod o mundo para divulgar o que está acontecendo na Argentina. Precisamos de você: precisamos que você se torne um agente multiplicador dessa noticia. A maioria de nossos líderes quer legalizar esse genocidio, fazer negocios com os cadáveres de fetos abortados e colocar o país de joelhos perante a Nova Ordem Mundial. Eles só podem realizar essa massacre se desumanizarem o pessoas por nascer: é por isso que os sonografias são o terror dos abortistas.
Amigos estrangeiros: pela Argentina, pelas famílias argentinas, Ajuden-nos!
Argentina one step away from approving the greatest
universal genocide
Preliminary support for abortion
By Juan Carlos Monedero (h)
December 11, 2020: at dawn, by a margin of 131 to 117 votes, the Chamber of Deputies approved the draft of the abortion law in Argentina. This is the preliminary support of a project that could be approved by Senators, probably on December 28, precisely the day of the Holy Innocents.
Many are the reflections and comments in this regard:
In reality, a bill to allow abortion for any reason or cause, up to the 9 months was passed; disguised in a fraudulent text that supposedly allows abortion only up to 14 weeks (which would still be horrifying). However, every woman may have an abortion after this period claiming “danger to her “integral health””, a concept so elastic that it encompasses anything. “Health is an integral concept that has three dimensions: physical, mental and social, according to what is established by the WHO”. “The danger to health must be understood as the possibility of health damage. It does not require the verification of a disease and, in this sense, it should not be required that the danger be of a specific intensity. It will suffice with the potential for health effects to determine the setting as a cause of non-punishable by abortion. The concept of danger does not require the configuration of damage, but rather its possible occurrence” (Resolution 3158/2019, Ministry of Health of the Nation)
Argentine politicians use poor women and raped girls as a pretext for legalizing abortion, when they are responsible for having led millions of people into poverty as they are also responsible for the increase in crime rates. The truth is that political power is a docile instrument of global organizations such as the IMF, the World Bank, the WHO-UN, among others. Politicians don’t do it for the raped girls or the poor, they do it under pressure -or bribery- from international organizations. These politicians caused a real social and moral disorder, decades ago, a chaos in which we, Argentines, live; and now they bring the criminal “recipe” of abortion as a solution.
Argentine leaders do not work to eliminate the differences between rich and poor in terms of health, education, job opportunities, etc. They only work to equalize the rich and the poor in the crime of abortion.
It does not matter that scientific evidence is conclusive regarding the beginning of human life at conception. They do not care that the National Academy of Medicine has declared that “destroying a human embryo means preventing the birth of a human being”. Politicians turn their backs on the most basic scientific reality.
Officialism and opposition are the same: Alberto Fernández, Cristina Kirchner and the forces that responded to Mauricio Macri, along with the Radical Party and the far-left- wing parties have noticeable coincidences regarding their stands on abortion and other moral issues. What they discuss are just administrative minutiae: when it comes to fulfilling the criminal globalist mandates, with few exceptions, they act as a bloc.
It does not matter that the Argentine Civil Code (art. 19) recognizes the beginning of human personhood at conception. It does not matter that the National Constitution (art. 75, inc. 22) incorporates international treaties, where by the human person is recognized from conception. It does not matter that Argentina has adhered to the Pact of San José de Costa Rica in 1984, which also recognizes human personhood at conception. It does not matter that in 1990 Argentina adhered to the Convention on the Rights of the Child, which recognizes the child as “every human being from the moment of conception to 18 years old”. Politicians turn their backs on laws written… by themselves!
The Argentine State is already forcing abortion for low-income women, as stated in a recent complaint to which we refer[1].
The main trap in this debate is accepting it. Holding the debate for the sake of the principle of “freedom of thought” is already a first moral surrender. Not only do we, Argentines of goodwill, denounce the result of this first approval, but also– and first and above all– the very existence of this false debate; an unfair and dishonest one, whereby the personhood status of embryos is debated despite the fact that there is resounding scientific evidence proving it. Abortion is not debated, it is fought against.
The legalization of abortion will lead to an increase in the abortion rate, as statistics show in all the countries where it has been legally allowed [2]. An attempt is made to spread this practice under the labels of “reproductive rights”, “public health” and “termination of pregnancy”, as operations of linguistic warfare. They are fictions of language that only make the unborn child invisible.
Argentine politicians repeatedly claim that “first world countries have legalized abortion.” It is a vicious argumentative fallacy: the United States emerged as a world superpower in 1945 without having abortion legalized, which only reached some of its states almost 30 years later. Spain in the 1970s was one of the top ten economies in the world. Even within the so-called first world countries there are differences[3]: Alabama condemns all abortions; Georgia, Ohio, Kentucky, Mississippi and Louisiana condemn abortion after six weeks, which in practice amounts to almost total prohibition. Arizona, Arkansas, and North Carolina are stepping back on abortion policies. The same in North and South Dakota. Indiana, Missouri Nebraska and Texas are also retreating. Conversely, states like California, Washington, New York and Oregon are moving in a pro-abortion direction. This shows that there is no correlation between being a “first world” country and legalizing abortion.
With this bill, the leaders of Argentina are taking another step into the destruction of the population of this country. It is a true genocide, designating the Argentine State as a terrorist state. If children can be dismembered, then why would we be interested in protecting other rights such as freedom, property? If babies today are at the mercy of women because they are the strongest, then tomorrow anyone considered a weak person could be also crushed by the strong. Argentina is violating the rights with this preliminary approval in Congress.
Argentine politicians have bought into lies of abortion groups, such as their false figure of half a million abortions per year. Nathanson[4] already revealed, long ago, how abortion activists inflated the abortion numbers, as well as the numbers of women killed in clandestine abortions.
The National Health Minister, Ginés González García, went as far as affirming that the unborn child is only “a phenomenon”. And in a Freudian slip, he said: “Some say that there are two lives in here, this is not the case (…) If it were not so we would be facing the greatest universal genocide”.
Finally, Argentina is fighting for its independence against a group of men in suits and ties who –from the power plants of the International Money Power– finance a gang of treacherous politicians so that it is the country’s own leadership that puts the rope around the neck of the nation, finishing national sovereignty.
The preliminary approval of this bill and -God forbid- its future approval will entail a political and moral defeat for Argentina, sacrificed by its own leaders on the Altar of Moloch, the ancient demonic divinity, in whose honor the Canaanites offered children.
We call on friends from all over the world to spread the word about what is happening in Argentina. We need you: we need you to become multiplier agents of this news. Most of our leaders want to legalize this genocide, do business with the corpses of aborted fetuses and bring the country to its knees before the New World Order. They can only carry out this carnage if they dehumanize the unborn person: that is why ultrasounds are the terror of abortionists. Friends, from abroad: for Argentina, for the Argentine families, help us!
11 dicembre 2020: Questa mattina, con 131 voti favorevoli e 117 contrari, i deputati hanno approvato il progetto di legge sull’aborto in Argentina. Questa è la mezza sanzione di un progetto che potrebbe essere approvato in Senatori, provabilmente il 28 dicembre, proprio il giorno dei Santi Innocenti.
Molte sono le riflessioni e i commenti al riguardo:
È stata approvata una legge di aborto gratuito (per qualsiasi motivo) e durante i 9 mesi di gravidanza; questo è mascherato da un testo fraudolento che presumibilmente consente l’aborto solo fino a 14 settimane (il che sarebbe comunque orribile). Tuttavia, ogni donna potrà abortire dopo questo periodo invocando pericolo della sua “salute integrale”, un concetto così elastico che rachiude qualsiasi cosa. “La salute è un concetto integrale che ha tre dimensioni: fisica, mentale e sociale, secondo quanto stabilito dall’OMS”. “Il pericolo per la salute deve essere inteso come possibilità di danno alla salute. Non richiede l’accertamento di una malattia e, in questo senso, non dovrebbe essere richiesto che il pericolo sia di un’intensità specifica. Sarà sufficiente con il potenziale di effetti sulla salute per determinare l’impostazione come causa di non punibile con l’aborto. Il concetto di pericolo non richiede la configurazione del danno, ma piuttosto la sua possibile insorgenza “(Delibera 3158/2019, Ministero della Salute della Nazione)
I politici argentini usano le donne povere e le ragazze violentate come pretesto per abortire, quando sono responsabili di aver portato milioni di persone nella povertà in quanto responsabili anche dell’aumento del tasso di criminalità. La verità, per il contrario, è che il potere politico è uno strumento docile di organizzazioni globaliste come l’FMI, la Banca Mondiale, l’OMS-ONU, tra gli altri. Non lo fanno per le ragazze violentate o per i poveri, lo fanno sotto la pressione – o la corruzione – delle organizzazioni internazionali. Questi politici hanno causato decenni fa un vero disordine sociale e morale in cui viviamo noi argentini, e ora portano la “ricetta” criminale per l’aborto.
I leader argentini non lavorano per eliminare le differenze tra ricchi e poveri in termini di salute, istruzione, opportunità di lavoro e così via. Funziona solo per equiparare ricchi e poveri quando si tratta del crimine di aborto.
Non importa che le prove scientifiche siano schiaccianti riguardo all’inizio della vita umana al momento del concepimento. A loro non importa che l’Accademia Nazionale di Medicina abbia dichiarato che “distruggere un embrione umano significa impedire la nascita di un essere umano”. I politici voltano le spalle alla realtà scientifica più basilare.
L’ufficialismo e l’opposizione sono la stessa cosa: Alberto Fernández, Cristina Kirchner e le forze che hanno risposto a Mauricio Macri, insieme al Partito Radicale e all’estrema sinistra hanno notevoli coincidenze sull’aborto e altre questioni morali. Ciò di cui discutono sono solo minuzie amministrative: quando si tratta di adempiere ai mandati criminali globalisti, con poche eccezioni, agiscono come un blocco.
Non importa che il codice civile argentino (art. 19) riconosca l’inizio della persona umana al momento del concepimento. Non importa che la Costituzione Nazionale (art. 75, inc. 22) includa trattati internazionali in cui la persona umana è riconosciuta sin dal concepimento. Non importa che l’Argentina abbia aderito al Patto di San José de Costa Rica nel 1984, che riconosce la persona sin dal suo concepimento. Non importa che nel 1990 l’Argentina abbia aderito alla Convenzione sui diritti dell’infanzia, che riconosce come bambino “ogni essere umano dal momento del concepimento fino ai 18 anni di età”. I politici corrono le spalle alle leggi scritte … da soli!
Lo Stato argentino sta già forzando l’aborto per le donne a basso reddito, come affermato in una recente denuncia a cui si fa riferimento[1].
La trappola principale in questo dibattito è accettarlo. Tenere il dibattito per il principio della “libertà di idee” è già una prima capitolazione morale. Noi argentini del bene non solo denunciamo il risultato di questa mezza sanzione, denunciamo -prima e soprattutto- l’esistenza stessa di questo falso dibattito; un dibattito altrimenti ineguale e disonesto, dal momento in cui si discute la condizione umana delle persone nonostante le clamorose prove scientifiche del contrario. L’aborto non si discute, si combatte.
La legalizzazione dell’aborto porterà ad un aumento del tasso di aborto, come mostrano le statistiche in tutti i paesi in cui è stato approvato[2] . Si tenta di spruzzare questa pratica con le etichette di “diritti riproduttivi”, “salute pubblica” o “interruzione della gravidanza”, come operazioni di guerra linguistica. Sono finzioni del linguaggio che rendono invisibile solo il nascituro.
I politici argentini hanno ripetutamente invocato l’argomento che “i paesi del primo mondo hanno legalizzato l’aborto”. Questo è un grossolano errore argomentativo: gli Stati Uniti sono emersi come superpotenza mondiale nel 1945 senza aver legalizzato l’aborto, che ha raggiunto alcuni dei suoi stati quasi 30 anni dopo. La Spagna negli anni ’70 era una delle prime dieci economie del mondo. Anche all’interno dei cosiddetti paesi del Primo Mondo ci sono differenze[3]: l’Alabama condanna tutti gli aborti; Georgia, Ohio, Kentucky, Mississippi e Louisiana condannano l’aborto dopo sei settimane, il che in pratica equivale a un divieto quasi totale. L’Arizona, l’Arkansas e la Carolina del Nord stanno facendo marcia indietro sulle politiche sull’aborto. Lo stesso North Dakota e D. del sud. Anche l’Indiana e il Texas si stanno ritirando. Missouri e Nebraska lo stesso. Al contrario, Stati come la California, Washington, New York e l’Oregon si stanno muovendo nella direzione dell’aborto. Ciò dimostra che non c’è correlazione tra l’essere un paese del “primo mondo” e la legalizzazione dell’aborto.
Con questa legge, i leader dell’Argentina stanno compiendo un altro passo nella distruzione della popolazione di questo paese. È un vero genocidio, che configura lo Stato argentino come uno stato terrorista. Se i bambini possono essere smembrati, allora perché dovremmo essere interessati a proteggere altri tipi di diritti come la libertà, la proprietà? Oggi i bambini sono in balia delle donne perché lei è più forte, domani ogni persona debole sarà schiacciata dal forte. L’Argentina denuncia la legge con questa sanzione semicriminale.
I politici argentini hanno accettato le bugie dei gruppi che praticano l’aborto, come la falsa cifra di mezzo milione di aborti all’anno. Già Nathanson[4] ha rivelato, molto tempo fa, come gli attivisti per l’aborto abbiano gonfiato il numero di aborti, così come il numero di donne uccise in aborti clandestini.
Il ministro della Salute della Nazione, Ginés González García, è arrivato al punto di affermare che il nascituro era solo “un fenomeno”. E in un atto fallito, ha detto: “Non ci sono due vite qui come alcuni dicono (…) Se fosse così, ci troveremmo di fronte al più grande genocidio universale”.
Infine, l’Argentina sta combattendo per la sua indipendenza davanti a un gruppo di uomini in giacca e cravatta che -dalle centrali elettriche dell’International Money Power- finanziano una banda di politici infidi in modo che sia la leadership del paese a mettere la corda intorno al collo della nazione, finendo la sovranità nazionale.
La mezza sanzione di questo progetto e -se Dio lo permette- la sua futura approvazione configureranno una sconfitta politica e morale per l’Argentina, sacrificata dai suoi stessi capi all’Altare di Moloch, l’antica divinità demoniaca, che in suo onore i cananei offrirono bambini.
Chiediamo agli amici di tutto il mondo di spargere la voce su ciò che sta accadendo in Argentina. Abbiamo bisogno di te: abbiamo bisogno che tu diventi agente moltiplicatore di questa notizia. La maggior parte dei nostri leader vuole legalizzare questo genocidio, fare negozi con i cadaveri dei feti abortiti e mettere in ginocchio il Paese davanti al Nuovo Ordine Mondiale. Possono compiere questa carneficina solo se disumanizzano il nascituro: ecco perché le ecografie sono il terrore degli abortisti. Amici dell’estero: per l’Argentina, per le famiglie argentine, aiutateci!
[4] Cfr. https://www.lanacion.com.ar/opinion/el-grito-silencioso-del-aborto-nid1687935/; y https://www.aciprensa.com/recursos/bernard-nathanson-cuando-la-mano-de-dios-alcanzo-al-rey-del-aborto-65 . Il famoso video di Bernard Nathanson “The Silent Scream” può essere visto qui: https://www.youtube.com/watch?v=3jB06pkv17s
11 de diciembre del 2020: a la madrugada, por 131 votos a favor y 117 en contra, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de la ley del aborto en la Argentina. Se trata de la media sanción de un proyecto que podría llegar a aprobarse en Senadores, probablemente el 28 de diciembre, precisamente el día de los Santos Inocentes.
Muchas son las reflexiones y comentarios al respecto:
Se aprobó una ley de aborto libre (por cualquier motivo) y durante los 9 meses de embarazo; esto se disfraza mediante un texto fraudulento que supuestamente habilita el aborto sólo hasta las 14 semanas (lo que igual sería espantoso). Sin embargo, toda mujer podrá abortar luego de este plazo invocando peligro para su “salud integral”, un concepto tan elástico que abarca cualquier cosa. “La salud es un concepto integral que tiene tres dimensiones: física, mental y social, de acuerdo a lo establecido por la OMS”. “El peligro para la salud debe ser entendido como la posibilidadde afectación de la salud. No requiere la constatación de una enfermedad y, en este sentido, no debe exigirse tampoco que el peligro sea de una intensidad determinada. Bastará con la potencialidad de afectación de la salud para determinar el encuadre como causal de no punibilidad para el aborto. El concepto de peligro no exige la configuración de un daño, sino su posible ocurrencia” (Resolución 3158/2019, Ministerio de Salud de la Nación)
Los políticos argentinos utilizan como pretexto del aborto a la mujer pobre y a las niñas violadas, cuando son ellos los responsables de haber llevado a millones de personas a la pobreza como también son ellos responsables del aumento en el índice del delito. La verdad, por el contrario, es que el Poder Político es dócil instrumento de organismos globalistas como el FMI, el Banco Mundial, la OMS-ONU, entre otros. No lo hacen por las niñas violadas o por las pobres, lo hacen bajo la presión –o el soborno– de los organismos internacionales. Estos políticos provocaron hace décadas un auténtico desmadre social y moral en el que los argentinos vivimos, y ahora traen “la receta” criminal del aborto.
Los mandatarios argentinos no trabajan para eliminar las diferencias entre ricos y pobres en cuanto a salud, educación, posibilidades laborales, etc. Sólo se trabaja para igualar ricos y pobres en cuando al crimen del aborto.
No importa que la evidencia científica sea contundente en cuanto al inicio de la vida humana en la concepción. No les importa que la Academia Nacional de Medicina haya declarado que “destruir a un embrión humano significa impedir el nacimiento de un ser humano”. Los políticos se manejan de espaldas a la realidad científica más elemental.
Oficialismo y oposición son lo mismo: Alberto Fernández, Cristina Kirchner y las fuerzas que respondieron a Mauricio Macri, junto con el Partido Radical y la ultraizquierda tienen notables coincidencias en cuanto al aborto y otros temas morales. Lo que discuten son apenas minucias administrativas: a la hora de cumplir los criminales mandatos globalistas, salvo excepciones, actúan en bloque.
No importa que el Código Civil argentino (art. 19) reconozca el comienzo de la persona humana en la concepción. No importa que la Constitución Nacional (art. 75, inc. 22) incorpore tratados internacionales donde se reconoce a la persona humana desde la concepción. No importa que la Argentina se haya adherido en 1984 al Pacto de San José de Costa Rica, que reconoce a la persona desde su concepción. No importa que en 1990 la Argentina se haya adherido a la Convención sobre los Derechos del Niño, que reconoce como niño a “todo ser humano desde el momento de su concepción y hasta los 18 años de edad”. Los políticos se manejan de espaldas a las leyes escritas… ¡por ellos mismos!
El Estado Argentino ya está forzando el aborto para las mujeres de bajos recursos, como lo relata una reciente denuncia a la cual remitimos[1].
La principal trampa en este debate es aceptarlo. Celebrar el debate en aras del principio de “libertad de ideas” es ya una primera claudicación moral. Los argentinos de bien no sólo denunciamos el resultado de esta media sanción, denunciamos –antes y sobre todo– la misma existencia de este falso debate; un debate por lo demás desigual y deshonesto, desde el momento en que se polemiza la condición humana de personas a pesar de la rotunda evidencia científica en contra. El aborto no se debate, se combate.
La legalización del aborto producirá un aumento en la tasa de abortos, tal como las estadísticas lo demuestran en todos los países en que se ha aprobado[2]. Se intenta rociar esta práctica con los rótulos de “derechos reproductivos”, “salud pública” o “interrupción del embarazo”, como operaciones de guerra lingüística. Son ficciones del lenguaje que sólo invisibilizan al niño por nacer.
Los políticos argentinos invocaron en numerosas ocasiones el argumento de que “los países del primer mundo han legalizado el aborto”. Se trata de una grosera falacia argumentativa: Estados Unidos emerge como superpotencia mundial en 1945 sin tener legalizado el aborto, el cual llega a algunos de sus estados casi 30 años después. España en los años 70’ estaba dentro de las primeras diez economías del orbe. Incluso dentro de países del llamado Primer Mundo hay diferencias[3]: Alabama condena todo aborto; Georgia, Ohio, Kentucky, Misisipi y Luisana condenan el aborto a partir de las seis semanas, lo que en la práctica equivale a la casi prohibición total. Arizona, Arkansas y Carolina del Norte están en retroceso en cuanto a políticas aborto. Lo mismo Dakota del Norte y D. del Sur. Indiana y Texas también está retrocediendo. Missouri y Nebraska lo mismo. Por el contrario, estados como California, Washington, Nueva York y Oregón avanzan en sentido pro aborto. Esto demuestra que no hay correlación entre ser un país “del primer mundo” y legalizar el aborto.
Con esta ley, los mandatarios de la Argentina están dando un paso más en la destrucción de la población de este país. Se trata de un auténtico genocidio, configurándose el Estado Argentino como un estado terrorista. Si los niños pueden descuartizarse, entonces ¿por qué nos interesaría proteger otro tipo de derechos tales como la libertad, la propiedad? Hoy los bebés están a merced de la mujer porque ella es más fuerte, mañana toda persona débil podrá ser aplastada por el fuerte. Argentina está deponiendo el Derecho con esta media sanción criminal.
Los políticos argentinos han comprado las mentiras de los grupos abortistas, tales como la falsa cifra del medio millón de abortos por año. Ya Nathanson[4] reveló, hace mucho tiempo, cómo los activistas del aborto inflaban las cifras de abortos, así como también las cifras de mujeres muertas en abortos clandestinos.
El ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, llegó a afirmar que la persona por nacer sólo era “un fenómeno”. Y en un acto fallido, dijo: “Acá no hay dos vidas como dicen algunos (…) Si no fuera así, estaríamos ante el mayor genocidio universal”.
Finalmente, Argentina está luchando por su independencia ante un conjunto de señores de saco y corbata que –desde las usinas del Poder Internacional del Dinero– financian a una pandilla de políticos traidores para que sea la propia dirigencia del país la que ponga la soga al cuello a la nación, rematando la soberanía nacional.
La media sanción de este proyecto y –si Dios lo permite– su futura aprobación configurará una derrota política y moral de la Argentina, sacrificada por sus propios dirigentes en el Altar de Moloch, la antigua divinidad demoníaca, en cuyo honor los cananeos ofrecían niños.
Hacemos un llamado a los amigos de todas partes del mundo para que difundan lo que está pasando en la Argentina. Necesitamos de ustedes: necesitamos que se conviertan en agentes multiplicadores de estas noticias. La mayoría de nuestros gobernantes quiere legalizar este genocidio, hacer negocios con los cadáveres de fetos abortados y poner al país de rodillas ante el Nuevo Orden Mundial. Sólo pueden llevar a cabo esta carnicería si deshumanizan a la persona por nacer: por eso las ecografías son el terror de los aborteros. Amigos del exterior: por la Argentina, por las familias argentinas, ¡Ayúdennos!
CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA DONALD J. TRUMP
Domingo, 25 de octubre, 2020 Solemnidad de Cristo el Rey.
“Señor Presidente,
Permítame dirigirme a usted en esta hora en la cual el destino del mundo entero está siendo amenazado por una conspiración global contra Dios y la humanidad. Le escribo como Arzobispo, como Sucesor de los Apóstoles, como el ex Nuncio Apostólico para los Estados Unidos de América. Le estoy escribiendo en medio del silencio de las autoridades tanto civiles como religiosas. Acepte mis palabras como la «voz del que llora en el desierto» (Jn 1:23).
Como dije cuando le escribí mi carta en junio, este momento histórico ve las fuerzas del Mal alineadas en una batalla sin cuartel contra las fuerzas del Bien; las fuerzas del Mal que aparecen poderosas y organizadas mientras se oponen a los niños de la Luz, quienes están desorientados y desorganizados, abandonados por sus líderes temporales y espirituales.
A diario sentimos multiplicarse los ataques de aquellos que quieren destruir la base misma de la sociedad: la familia natural, el respeto por la vida humana, el amor por el país, libertad de educación y negocio. Vemos a los líderes de naciones y líderes religiosos complacientes a este suicidio de la cultura Occidental y alma Cristiana, mientras los derechos fundamentales de los ciudadanos y creyentes son negados en el nombre de una emergencia de salud que se está revelando completamente más y más como instrumental al establecimiento de una tiranía inhumana sin rostro.
Un plan global llamado el Gran Reseteo está en marcha. Su arquitecto es una élite global que quiere dominar toda la humanidad, imponiendo medidas coercitivas con las cuales limitar drásticamente las libertades individuales y a aquellos en poblaciones enteras. En varias naciones este plan ya ha sido aprobado y financiado; en otras está aún en una etapa inicial. Detrás de los líderes mundiales quienes son cómplices y ejecutores de este proyecto infernal, hay caracteres inescrupulosos que financian el Foro Económico Mundial y el Evento 201, promoviendo su agenda.
El propósito del Gran Reseteo es la imposición de una dictadura sanitaria apuntando a la imposición de medidas liberticidas, ocultas detrás de promesas tentadoras de asegurar un ingreso universal y cancelando la deuda individual. El precio de esas concesiones del Fondo Monetario Internacional será la renuncia a la propiedad privada y la adherencia a un programa de vacunación Covid-19 y Covid-21 promovido por Bill Gates con la colaboración de los principales grupos farmacéuticos. Más allá de los enormes intereses económicos que motivan a los promotores del Gran Reseteo, la imposición de la vacunación será acompañada de un pasaporte de salud y un ID digital, con el consecuente rastreo de contacto de la población del mundo entero. Aquellos que no acepten esas medidas serán confinados en campos de detención o puestos bajo arresto domiciliario, y todos sus activos serán confiscados.
Sr. Presidente, me imagino que usted ya está consciente de que en algunos países, el Gran Reseteo será activado entre el final de este año y el primer trimestre del 2021. Para ese propósito se han planeado más encierros, los cuales serán oficialmente justificados por una supuesta segunda y tercera ola de pandemia. Usted está muy consciente de las intenciones que han sido desplegadas para sembrar el pánico y legitimizar las limitaciones draconianas a las libertades individuales, provocando ingeniosamente una crisis económica a nivel mundial. En las intenciones de sus arquitectos, esa crisis servirá para hacer irreversible el recurso de las naciones al Gran Reseteo, dando por lo tanto el golpe final a un mundo cuya propia memoria y existencia ellos quieren cancelar completamente. Pero este mundo, Sr. Presidente, incluye personas, afectos, instituciones, fe, cultura, tradiciones e ideales: personas y valores que no actúan como autómatas, quienes no obedecen como máquinas, porque están dotados de un alma y un corazón, que están enlazados por un vínculo espiritual que obtiene su fortaleza de arriba, de ese Dios que nuestros adversarios quieren retar, igual como hizo Lucifer al comienzo de nuestro tiempo con su «non serviam«.
Mucha gente – como bien sabemos – está fastidiada por esa referencia al choque entre el Bien y el Mal y el uso de términos «apocalípticos», los cuales de acuerdo a ellos exasperan los espíritus y agudizan las divisiones. No es sorprendente que el enemigo esté enojado al ser descubierto justo cuando cree que ha alcanzado la ciudad que piensa conquistar sin perturbaciones. Lo que es sorprendente, sin embargo, es que nadie hace sonar la alarma. La reacción del estado profundo a aquellos que denuncian su plan es rota e incoherente, pero comprensible. Justo cuando la complicidad de los Medios Masivos han tenido éxito en la transición al Nuevo Orden Mundial casi sin dolor e inadvertidos, están saliendo a la luz todo tipo de engaños, escándalos y crímenes.
Hasta hace pocos meses, era fácil desprestigiar como «teóricos de conspiración» a aquellos que denunciaban esos planes terribles, los cuales ahora vemos se están llevando a cabo al más pequeño detalle. Nadie, hasta febrero pasado, habría pensado que, en todas nuestras ciudades, los ciudadanos serían arrestados por simplemente querer caminar por la calle, respirar, por querer mantener sus negocios abiertos, por querer ir a la iglesia el domingo. Sin embargo ahora está ocurriendo en todo el mundo, incluso en la pintoresca Italia que muchos estadounidenses consideran ser un pequeño país encantado, con sus antiguos monumentos, sus iglesias, sus ciudades encantadoras, sus características villas. Y mientras los políticos están protegidos dentro de sus palacios promulgando decretos como sátrapas persas, los negocios están fallando, los talleres cerrando, y previenen que la gente viva, viaje, trabaje y ore. Las desastrosas consecuencias psicológicas de esta operación ya se están viendo, empezando con los suicidios de empresarios desesperados y de nuestros niños segregados de sus amigos, compañeros de clases, diciéndoles que sigan sus clases mientras se sientan solos en casa frente a un computador.
En la Sagrada Escritura, San Pablo nos habla de «el que se opone» a la manifestación del misterio de la iniquidad, el kathekon (2 Tesalonicenses 2:6-7). En la esfera religiosa, ese obstáculo al mal es la Iglesia, y en particular el Papado; en la esfera política, son aquellos que impiden el establecimiento del Nuevo Orden Mundial.
Como es claro ahora, el que ocupa la Silla de Pedro ha traicionado su papel desde el mismo inicio para poder defender y promover la ideología globalista, apoyando la agenda de la Iglesia profunda, que lo eligió de sus rangos.
Sr. Presidente, usted ha declarado claramente que quiere defender a la nación – Una nación bajo Dios, libertades fundamentales, y valores no negociables que hoy son negados y contra los que se lucha hoy. Es usted, querido Presidente, quien es «el que se opone» al estado profundo, el asalto final a los niños de la obscuridad.
Por esa razón es necesario que todas las personas de bien sean persuadidas por la importancia de época de las inminentes elecciones: no tanto por el destino de tal o cual programa político, sino debido a la inspiración general de su acción que encarna mejor – en este particular contexto histórico – ese mundo, nuestro mundo, el cual ellos quieren cancelar por todos los medios del encierro. Su adversario es también nuestro adversario: es el Enemigo de la raza humana, El quien es «un asesino desde el principio» (Jn 8:44).
A su alrededor se reúnen con fe y coraje aquellos que lo consideran la guarnición final contra la dictadura mundial. La alternativa es votar por una persona que está manipulada por el estado profundo, gravemente comprometida por escándalos y corrupción, que hará a los Estados Unidos lo que Jorge Mario Bergoglio está haciendo a la Iglesia, el Primer Ministro Conte a Italia, el Presidente Macron a Francia, el Primer Ministro Sanchez a España, y más. La naturaleza de chantaje de Joe Biden – al igual que la de los prelados del «círculo mágico» del Vaticano – lo expondrá para ser usado inescrupulosamente, permitiendo a poderes ilegítimos tanto en política doméstica así como también en balances internacionales. Es obvio que aquellos que lo manipulan ya tienen a alguien peor que él listo, con quien lo reemplazarán tan pronto como se presente la oportunidad.
Y aún así, en medio de esa desolada imagen, de ese aparentemente imparable avance del «Enemigo Invisible», emerge un elemento de esperanza. El adversario no sabe cómo amar, y no comprende que no es suficiente el asegurar un ingreso universal o cancelar las deudas de hipotecas para poder subyugar a las masas y convencerlos de ser marcados como ganado. Esa gente, que por mucho tiempo ha soportado los abusos de un poder tiránico y odioso, está redescubriendo que tiene un alma; está entendiendo que no está dispuesta a cambiar su libertad por la homogenización y cancelación de su identidad; está empezando a comprender el valor de los lazos familiares y sociales, de los lazos de fe y cultura que unen a la gente honesta. Ese Gran Reseteo está destinado a fallar porque aquellos que lo planearon no entienden que aún hay gente lista para tomar las calles y defender sus derechos, para proteger a sus seres queridos, para dar un futuro a sus hijos y nietos. La nivelación inhumana del proyecto globalista se destrozará miserablemente en el rostro de la oposición firme y con coraje de los hijos de la Luz. El enemigo tiene a Satán de su lado, El quién solo sabe cómo odiar. Pero de nuestro lado, tenemos al Señor Todopoderoso, el Dios de los ejércitos arreglados para la batalla, y la Más Santa Virgen, quien aplastará la cabeza de la antigua Serpiente. «Si Dios está con nosotros, ¿quién puede estar en contra nuestra?» (Rom 8:31).
Sr. Presidente, usted está muy consciente que, en esta hora crucial, los Estados Unidos de América son considerados el muro defensor contra el cual la guerra declarada por los defensores del globalismo ha sido desatada. Ponga su confianza en el Señor, reforzada por las palabras del Apóstol Pablo: «Puedo hacer todas la cosas en El, quien me fortalece» (Fil 4:13). El ser un instrumento de la Divina Providencia es una gran responsabilidad, por lo cual usted recibirá todas las gracias de estado que necesita, ya que están siendo fervientemente imploradas para usted, por mucha gente que lo apoya con sus oraciones.
Con esa esperanza celestial y la seguridad de mis oraciones por usted, por la Primera Dama, y por sus colaboradores, con todo mi corazón le envío mi bendición.
¡Dios bendiga a los Estados Unidos de América!”
+Carlo Maria Vigano Título Arzobispo de Ulpiana Ex Nuncio Apostólico para los Estados Unidos de América.
SI ALGO HA DEMOSTRADO el reciente debate entre Lucía Ezcurra y Manuel Jorge Gorostiaga (alias ‘Danann’) es la enorme confusión que puede traer al mundo provida las personas influyentes pero con insuficiente o directamente mala formación, más allá de sus méritos o cualidades, que –personalmente– deseamos se pongan al servicio del testimonio de la verdad completa.
Cuando el criterio de “lo sigo porque es famoso y porque tiene más likes” termina prevaleciendo por sobre el criterio doctrinario-militante, no hay restauración posible de la Argentina. Lucía Ezcurra tiene en su canal de Youtube 1170 suscriptores, Danann tiene casi un millón. Ahora bien, estimado lector, lo invito a leer los argumentos de uno y otro. Lo invito a escuchar el debate completo; evalúe usted mismo si la mayor influencia mediática tiene correlación con la mayor potencia argumentativa. Esta tensión entre calidad vs. calidad se vio ayer, clarísimamente, en el debate. El análisis más equilibrado del mismo coloca –en nuestra opinión– los argumentos de Ezcurra en una situación de clara superioridad por sobre los de Danann.
¿Qué planteó Ezcurra? Que todos los agentes aborteros están a favor de la despenalización del aborto, como por ejemplo el propio Presidente Alberto Fernández, quien sostuvo que mandaría una ley “para terminar con la penalización”, consigna que en boca de todos los abortistas, de todos los pañuelos verde. Por tanto, planteó que Danann –quien está a favor de la despenalización– secunda los planes de los abortistas. Ese fue uno de los puntos de Lucía: es contradictorio estar en contra del aborto, como lo está Danann, y expresarse a favor de la despenalización.
¿Qué más planteó Ezcurra? Que la penalización tiene una función pedagógica, dado que el castigo enseña a los demás que el aborto es malo. Si despenalizamos, le restamos gravedad al asesinato del no nacido. A esto, Danann respondía que la pena llega cuando el aborto ya ocurrió, y que él quiere evitar que ocurra proponiendo desviar los fondos que se asignan a la persecución del crimen del aborto y destinarlos a fortalecer la educación, para que la gente no aborte. Danann, en definitiva, proponía disuadir el aborto desde la educación; pero Ezcurra le respondió que la pena “es parte” de esta disuasión. Y que, si se le quita la pena, “la gente pensará que no es tan grave como robar, que sí tiene pena”. Claro que es cierto que “se debe educar para prevenir el aborto”, como dice Danann. Ahora bien, contraargumentó Ezcurra, “¿qué haces con los abortos ya cometidos? ¿Los castigas o no?”. Y remató diciendo que no castigarlos es incoherente con la enseñanza de que el aborto es malo, a semejanza de un padre que –luego de haber enseñado al hijo una norma– no imparte un límite cuando éste la ha quebrantado. En definitiva, en palabras de la propia Ezcurra, “si vos querés que la gente entienda que el aborto es un delito grave, la penalización es una herramienta”. Danann sostiene que la pena “llega tarde, porque llega cuando el aborto ya ocurrió” pero lo cierto es que la pena llega tarde en el mismo sentido en que la educación llega tarde.
En efecto, cualquier pena respecto de cualquier acción antijurídica tiene dos efectos: Uno, respecto del aborto ya cometido (provocarle un mal físico a quien provocó un mal moral). Otro efecto, respecto del aborto por cometer, en cuanto disuade a otros para que –a la vista del daño sufrido por el delincuente– se abstengan de realizar ese acto en el futuro. Por tanto, la penalización evita abortos, desalienta que se mate a los bebés aún no nacidos.
Ezcurra también planteó que la despenalización dejaría impune también a los médicos asesinos, los cuales –sin el temor de ir a prisión– verían facilitados sus planes de seguir matando y cobrando por eso.
Danann argumentaba que la promoción del aborto era un asunto cultural, en el sentido de ser una práctica que –a diferencia de otros homicidios, del robo, etc.– se legitima desde la cátedra, desde los medios de comunicación, desde las universidades, los colegios, etc. Y que, por tanto, era allí –en lo que genéricamente llamamos “cultura”– donde debía ser combatida la mentalidad pro aborto. Allí y no con el Derecho Penal, decía Danann. Sin mengua de este combate cultural, que Ezcurra también lleva a cabo, no hay duda de que (siendo verdad que el aborto se estimula desde la cultura) la penalización también es una cuestión cultural. Amén de eso, conviene tener presente el trabajo del Dr. Héctor Hernández al respecto, titulado “Salvar vidas con el Derecho Penal”. En este libro el autor narra, entre otras cosas, las secuencias prejudiciales, judiciales y postjudiciales de una denuncia por aborto que él mismo presentó cuando se desempañaba como Defensor Público Oficial, que afortunadamente acabó en la salvación de varias vidas humanas. En efecto, “nunca sabemos cuántas personas no cometen ciertos delitos al saber que se amenaza el castigo porque lo temen, y esto refuerza la conciencia de lo que está mal. Ahí aparecen la función disuasoria del derecho penal y la función pedagógica del mismo”. Palabras textuales de Hernández, doctor en Filosofía y en Derecho.
Ezcurra mostró también datos estadísticos de España, en donde el aborto no se legalizó –al menos desde el comienzo– sino que se despenalizó (ya en los 80’). Y, en efecto, mostró que el índice de abortos aumentó después de la despenalización.
También presentó datos estadísticos de Chile, donde se logró bajar la tasa de abortos sin despenalizar. A ambas estadísticas, en cuanto tales, nada rebatió Danann sino que intentó cuestionar la interpretación que se hacía de los datos duros presentados por Ezcurra. Su argumento fue que esos países no habían hecho lo que él proponía (despenalizar y educar) sino solamente despenalizar, y remató con la frase: “Mi propuesta nunca ha sido puesto en práctica”. Sin embargo, consideramos que este argumento no es concluyente, dado que Ezcurra plantea hechos que sí ocurrieron y Danann plantea hechos que podrían ocurrir. Como lo fáctico siempre prevalece por sobre lo hipotético, nosotros consideramos que el que se equivoca es Danann. Y que la licitud de la propuesta de educar no salva la ilicitud de la propuesta de despenalizar.
Ezcurra explicó también que el índice de abortos, en la propia Argentina, está relacionado con una suerte de “despenalización de hecho”, producto de fiscales que ya no persiguen los abortos, producto del fallo FAL de la Corte Suprema –el cual exhorta a que las 24 jurisdicciones implementen protocolos para abortos no punibles–, etc. En suma, mientras que Danann hipotetiza que “la despenalización, unida a una política educativa, bajaría el índice de abortos”, se observa en la Argentina que la vigente despenalización de factoguarda correlación con el aumento de abortos. Por otro lado, en todos los países donde se ha despenalizado, el Estado nunca desvió los fondos hacia una educación que desalentara el aborto. Antes bien, la despenalización fue un elemento dentro de la propaganda cultural “pro choice” y una victoria –en el terreno penal– de los movimientos abortistas.
En ese sentido, redonda fue la intervención de Ezcurra al sostener: “Cuando está penado, menos abortos. Cuando se despenaliza, más abortos”.
En todo momento, apreciamos en Danann una suerte de visión utópica de la educación, como si ella pudiera –en el mejor de los casos– eliminar o frustrar la realización del aborto. Tal cosa no ha ocurrido nunca, en ninguna parte del mundo, en ninguna época, donde –por más elevada que sea la calidad educativa– jamás las personas dejaron de cometer algún tipo de delitos o injusticias. Desde ya que una buena educación ordena la persona así como frena, restringe y desalienta el mal. Pero también es cierto que hay personas que sólo pueden ser detenidas con amenazas, y otros a los que sólo los frena la fuerza. El utopismo de Emanuel Danann contrasta con el sobrio realismo de Lucía Ezcurra. Su imposibilidad para superar la falsa dialéctica entre “Educación y Penalización” es realmente llamativa. Asimismo, la calidad educativa no mejora “desviando fondos” asignados a la penalización sino, sencillamente, con mejores docentes, con honorarios decentes, no sobrecargados y con una estructura colegial y familiar que los apoye. No es un problema de más dinero sino de mejor educación.
Pero luego hubo otro debate. O, si ustedes quieren, otra dimensión del debate, que estuvo cargada de manifestaciones y alusiones directamente personales, en la que se dejó entrever –por parte de Danann– cuál es “su juego”, quiénes son “sus aliados”. En efecto, una de las cosas que primero llamó la atención fue que –apenas al principio– sostuviera que él, “junto con Agustín Laje y Nicolás Márquez” fueron los primeros en salir a la palestra contra el aborto. ¿Qué tenía que ver esto con la despenalización SÍ, despenalización NO? Parece como si Danann hubiese querido meterse a los seguidores de Laje y Márquez en el bolsillo, los cuales con toda probabilidad fueron espectadores del debate, y así predisponerlos favorablemente a su propia postura.
Si la afirmación fuese verdadera podríamos discutir si es prudente o modesto decirla o no, pero resulta que es falsa. En efecto, los propios Laje y Márquez reconocen –en el inicio de su libro conjunto, El libro negro de La Nueva Izquierda– a las personas que les han brindado información sobre los temas de batalla y guerra cultural. Entre otros mencionan a Jorge Scala, Roberto Castellano, Gerardo Palacios Hardy, Cristian Rodrigo Iturralde, etc. Asimismo, también se cita nuestro trabajo “Lenguaje, Ideología y Poder” (2016), en apoyo de ciertos conceptos relativos a la guerra semántica. Danann dice que “Laje, Márquez” y él mismo fueron “los primeros” en luchar públicamente contra el aborto, pero los propios Laje y Márquez remiten a otros referentes anteriores a ellos mismos. En ese sentido, hizo bien Ezcurra en recordar a otros referentes provida, como Mónica del Río, quien viene trabajando públicamente por la causa desde mucho antes que Danann. No fue el único derrape de este hombre; otro fue asumir una defensa tácita de Gloria Álvarez, furibunda defensora del aborto, cuyo única cualidad rescatable no responde al orden espiritual precisamente.
Ad Hominem. Danann aduce haber salido a cuestionar el aborto mientras no teme sostener que, cuando él sale, “Lucía estaba escondida debajo de las baldosas”. ¿En qué Tribunal cree Danann que está actuando como juez? ¿Qué importancia tiene, a los efectos de la despenalización, si Danann o Ezcurra estaban escondidos? La prueba fulminante de la enorme cobardía de su adversaria sería la fecha del primer video del canal de Ezcurra, situado en mayo del 2019. Creemos que es aquí donde Danann cae en su propia trampa, creyéndose su propia mentira: el alcance en los medios de comunicación. ¿Tener fama es ser mejor? ¿Tener más likes es más militancia? ¿Dice la verdad porque lo escucha mucha gente? ¿Estar en muchos medios es la señal? Son preguntas que quedan en el aire, pero que Danann parece responder de forma rotundamente afirmativa.
Una tercera dimensión del debate fue la cantidad exorbitante de insultos, descalificaciones y guarangadas emitidas por Manuel Jorge Gorostiaga, quien –entendemos– considera “canchero” y “descontracturado” decir –entre otras cosas– delante de dos mujeres, y al aire, que va a echarse un polvo y vuelve. Dejamos a consideración del lector el grado de educación y buen gusto de Gorostiaga. Antes de educar mujeres para que no aborten, habría que educarlo a él.
El penúltimo punto a considerar es el vínculo entre Danann y la Masonería, otro de los temas que generó enormes fricciones en el debate, que empezó por la despenalización y que luego se precipitó en asuntos personales. En los días anteriores, Ezcurra había sostenido públicamente que Danann era abortista y masón, en base a ciertas placas y capturas de imagen, que –entre enérgicas protestas e insultos de su oponente– ella fue desplegando. Danann acusó a Ezcurra de haberle acusado a su vez de “satanismo”. Hemos revisado los tuits y nos hemos comunicado con Lucía Ezcurra, y ella misma nos ha confirmado que nunca le dijo “satanista” a Danann.
El calificativo de “abortista”, en palabras de Ezcurra, lo infiere ella del hecho de que Danann está a favor de la despenalización.
Por otro lado, Ezcurra le adjudica a Danann difundir información falsa sobre la Masonería, puesto que él le había restado poder e influencia en algunos de sus videos. Es ahí cuando Ezcurra despliega una gran cantidad de imágenes que prueban la vigencia de la Masonería en la actualidad. Finalmente, aunque Ezcurra alteró la adjetivación que hizo de Danann –a quien primero llamó “masón” y, luego de las explicaciones que él dio de sus placas, corrigió su rótulo y lo llamó “servil a la Masonería”–, no se entiende la indignación de Danann. En efecto, si la Masonería “no es hoy como era antes” (Danann sic), ¿a qué viene tanta irritación de su parte? ¿Por qué lo ofendería a Danann ser tildado de “masón” si la Masonería no es algo malo?
Finalmente, Ezcurra calificó ciertas publicaciones de Danann como “blasfemias”, en alusión a una captura de imagen que muestra dos manos sosteniendo una hostia, con el sello de “Misa Danann”. El nombre de fantasía elegido también es llamativo, dado que Emanuel significa –como todos saben– “Dios con nosotros”. Llamativo en una persona que dice ser deísta. Ezcurra pudo haber agregado imágenes subidas a la red por el propio Danann, disfrazado como Jesucristo (pelo largo y corona de espinas). O también su video “Yo soy Cristo”, en donde ridiculiza a Nuestro Señor y al mensaje evangélico. ¿Qué respondió Danann a Ezcurra, quien lo confrontó con esta evidencia? Sencillamente invocó “la libertad de expresión”, la cual –en línea con el estilo León Ferrari– se menciona cada vez que alguien desea ofender a Cristo, burlarse del cristianismo o provocar a los católicos.
En definitiva, anoche Danann confirmó que es un blasfemo, y que además es impenitente, porque lejos de importarle ofender o incomodar, prefiere regodearse en provocaciones a los cristianos. Además, está claro que desinforma sobre la Masonería. Por la vía de la fama, del humor o de la influencia mediática, ha ganado un espacio desde el cual no sólo refuta las contradicciones más groseras del progresismo (lo cual bienvenido sea) sino también difunde peligrosas confusiones: no sólo la idea de despenalizar el aborto sino también, como lo dijo anoche, las drogas.
¿Qué hay detrás de la bandera feminista: “Separación del Estado y la Iglesia”?
ENTREVISTA DE LEANDRO HILARIÓN FURQUE
RESPONDE JUAN CARLOS MONEDERO (H)
¿Qué es lo primero que tenemos que saber sobre el tema?
Primero y ante todo, ¿es una bandera “feminista”? Vamos a dejar en suspenso este punto para abordar lo primero que tenemos que saber sobre el tema: ¿Qué entendemos cuando decimos “Separación entre Iglesia y Estado”? ¿Qué entiende la doctrina católica cuando enseña que “deben estar unidos”? ¿Están, hoy, el Estado y la Iglesia unidos, y los feministas intentan separarlos?
¿Qué dice la doctrina católica sobre el tema?
Según la doctrina católica, hay unidad entre la Iglesia y el Estado cuando las leyes, normativas y reglamentos de una nación tienen por parámetro el Evangelio de Cristo, con todas las verdades que este Evangelio supone en el orden religioso, moral, político, económico, social y cultural, materializadas en el pensamiento católico.
Entonces, ¿qué entiende la doctrina católica cuando dice “la Iglesia” debe estar unida al Estado?
“La Iglesia” no se refiere a las personas determinadas, a tal o cual Cardenal o Papa; se refiere a los principios católicos, a los principios intelectuales y morales del pensamiento cristiano. La unidad entre Iglesia y Estado –a la que aspira la doctrina católica– no constituye una subordinación de los mandatarios políticos a los deseos de tal o cual jerarquía, por buena o mala que sea. Que la Iglesia esté unida al Estado no significa que Alberto Fernández le haga caso a todo lo que diga el Cardenal Poli o el Papa Francisco. Es algo mucho más profundo. Los papas han comparado esta unidad entre la Iglesia y el Estado como la unidad entre el alma y el cuerpo: cuando el alma abandona el cuerpo, se produce la muerte; cuando los principios religiosos dejan de influir en la sociedad, la nación comienza a parecerse a un cadáver. Por eso, es bueno que la Iglesia esté unida al Estado.
¿Qué significa, por contraste, esta separación?
Cuando los mandatarios de la cosa pública rechazan al Evangelio –de palabra, a través de reglamentos, leyes, normativas, actos de gobierno, etc.– como norma y punto de referencia de la sociedad, entonces tiene lugar la separación de la Iglesia y el Estado. El Estado ya no reconoce una ley superior a sí misma. Antes bien, se autoproclama Origen y Referencia de todas las demás leyes. Dios ya no es considerado como la Fuente del Poder: ahora es el Pueblo (así, con mayúscula, deificado) el origen y la fuente de la legitimidad política.
Los gobernantes pretenden fundar una legitimidad política al margen y aún en contra de Jesucristo; al margen de los principios católicos.
Históricamente, ¿quiénes han venido impulsando esta separación o, si se quiere, divorcio?
Según los historiadores, este divorcio entre Estado e Iglesia fue impulsado (tanto en Europa como en América) por los integrantes de la Masonería, la cual –a pesar de las recientes y confusas declaraciones de Emanuel Danann, quien pretende defenderla– es una institución absolutamente anticristiana, demoníaca y con pretensiones de dominio internacional, contrarias a toda ética y justicia natural. Así, los masones impulsaron esta separación entre Iglesia y Estado, no sólo en Europa sino en toda América. Convergente con esta separación, no podemos desconocer el papel del liberalismo filosófico, que es la filosofía oficial de la Masonería. En territorio argentino, el primer gran avance de esta idea de separación lo constituye –como explica el Historiador Antonio Caponnetto– la llamada reforma eclesiástica de Bernardino Rivadavia (año 1822 en adelante). Aunque liberales y masones venían impulsando hace tiempo estas ideas, con Rivadavia se realiza el primer gran quiebre.
¿Qué consecuencias produjo en la sociedad y en la cultura el liberalismo filosófico?
Entre las consecuencias, la separación de la fe y la razón, y la separación de la naturaleza y la gracia, por ejemplo. En definitiva, el liberalismo filosófico propició el completo divorcio entre el orden natural y el orden sobrenatural. Cuando este divorcio se lleva al plano de las facultades intelectuales, se llama “racionalismo”. Cuando este divorcio se lleva a la cosa pública, se llama “liberalismo” o “laicismo”. Así, proyectado sobre el orden social, surge la idea separar el Estado de la Iglesia.
Para el liberal, el ser humano no tiene deberes públicos para con Dios. A lo sumo (dirá el católico liberal), tendrá deberes en el orden privado. A lo sumo, algunos liberales podrán llegar a tolerar o admitir una suerte de esfera privada y particular (la conciencia religiosa) en la que el Estado Liberal tolere que la persona, privadamente, rinda culto a lo que subjetivamente considere su divinidad, y siempre a la par de otras divinidades. Pero de ninguna manera ese culto debe ni puede traspasar la esfera privada; si el culto católico se proclama públicamente, se violentaría la ley.
Volvamos a la pregunta inicial. ¿Es o no es una bandera ‘feminista’?
A la luz de estos conceptos y en estricta verdad, nos vemos obligados a decir que la separación entre la Iglesia y el Estado no es sólo una “bandera feminista”. Es una bandera liberal, masónica, que ahora es levantada tácticamente por los feministas.
¿Qué sentido tiene, en la actualidad, la consigna “Separación entre Iglesia y el Estado”?
Para los agentes feministas –mimetizados con la izquierda y los aborteros, y al servicio de la Masonería– esto significa sólo una cosa: que el Estado deje de financiar los colegios católicos, que deje de asignar un dinero a los obispos diocesanos, obispos auxiliares, obispos eméritos, administradores apostólicos y administradores diocesanos, sacerdotes, parroquias de frontera, ciertos institutos de vida consagrada, etc. Asimismo, la Iglesia está exenta del pago de ciertos impuestos. Todo esto, en virtud del art. 2 de la Constitución Nacional, que es otro tema muy complejo en el que nos tendremos que meter. A todo esto se refieren con esa consigna. Pero en realidad, y en un sentido mucho más profundo, la Iglesia ya está separada del Estado. Y esto hace rato.
Por señalar un hito histórico, ¿cuándo comienza a separarse la Iglesia del Estado?
Habíamos hablado de Rivadavia, pero luego del largo gobierno rosista este daño que le hizo el liberalismo a la unidad entre Iglesia y Estado fue notoriamente reparado. El hito es Caseros, 1852. Sin lugar a dudas, a partir de la derrota de Juan Manuel de Rosas, los mandatarios triunfantes en esa guerra se hicieron de todos los resortes políticos de lo que hasta el momento se llamaba “La Confederación Argentina”. Y comenzaron a imponer una Nueva Legitimidad Política, distinta y aún contraria a todo lo anterior, a través de la ejecución, elaboración y dictado de una gran cantidad de leyes, códigos, normas y reglamentos contrarios al Evangelio y al pensamiento cristiano, alterando de ese modo la fisonomía de la población argentina en general con las consecuencias que todos tenemos a la vista. Los mandatarios vencedores en Caseros, liberales y masones, dieron inicio así a un proceso de secularización de la sociedad.
Esta secularización o, mejor aún, DESCRISTIANIZACIÓN de la sociedad viene ganando terreno, con sus más y con sus menos, con avances y retrocesos, desde 1852.
¿Tenemos un estado laicista desde 1852? ¿Es un estado semi confesional?
Hay que distinguir los elementos que configuran al Estado: las personas y los instrumentos (constituciones, leyes, reglamentos, protocolos, etc.).
A nivel de personas, no hay ninguna duda de que los vencedores de Caseros tenían una cabeza laicista, eran liberales, masones, antirosistas y, por tanto, derrocaron a Rosas para instalar otro tipo de gobierno. Ahora bien, entre la coalición victoriosa habían también católicos no rosistas o antirosistas. Había también algunos federales traidores a Rosas, como Urquiza. Todos tenían el mismo enemigo pero no pensaban todos igual, y esas diferencias salieron a la luz tan pronto fue derrotado Rosas.
Así, estas diferencias de concepción brotaron en la famosa discusión en torno al art. 2 de la Constitución Nacional.
Entonces, a nivel de personas, no hay ninguna duda de que históricamente prevaleció el sector liberal masónico por sobre el sector católico.
Y a nivel de instrumentos, terminó siendo aprobada la Constitución Nacional; un verdadero punto de equilibrio entre la posición extrema (Separación Completa y Total entre Iglesia y Estado) y la posición católica (Unidad entre Iglesia y Estado). El instrumento por supuesto perduró y ahí está, las personas cambian, pasan, mueren.
Ahora bien, existen muchos elementos de confesionalidad del estado que, sin embargo, los enemigos de la fe todavía no han podido remover: uno de ellos es el art. 2 de la Constitución. Asimismo, subsisten numerosos vestigios cristianos en nuestra fisonomía política y social, desde los nombres de algunas provincias (Santa Fe, Santa Cruz, San Juan, San Luis) a los nombres de calles, avenidas, algunos colegios públicos.
A modo de resumen, hoy en día tenemos un estado anticatólico –tanto a nivel de personas como de instrumentos– en COEXISTENCIA con vestigios de la Argentina como Nación Católica: la cizaña y el trigo. La substancia política del Estado no es confesional, está intoxicada por elementos ideológicos, artificiales y foráneos que son anti católicos y por tanto anti argentinos. Sin embargo, esos rastros de Nación Católica están ahí. A los masones, liberales, ateos, izquierdistas y feministas le molestan estos rastros, y operan para eliminarlos del mapa. En este contexto se entiende la consigna del pañuelo naranja.
Este proceso de secularización, o mejor dicho descristianización al que hoy asistimos, ¿cómo se dio? ¿Qué eslabones lo configuran?
Mencionemos algunos principales. Vayamos de 2020 para atrás: los protocolos ILE desvalorizan la vida humana del no nacido, otorgando un marco de legitimidad al horrendo crimen del aborto, que sólo en CABA se llevó el año pasado 8388 vidas. La sola propuesta parlamentaria de una ley de “interrupción” del embarazo, impulsada por el entonces Presidente Mauricio Macri en el 2018, también desvaloriza la vida. El Nuevo Código Civil y Comercial –que vio la luz durante el segundo gobierno de Cristina Kirchner– está plagado de ideas y conceptos contrarios no sólo a la fe sino también a la razón natural; como botón de muestra, se ha normalizado la práctica de la fecundación in vitro (personas concebidas fuera del vientre materno), que se venía realizando ya desde antes.
Vayamos más atrás: la ley de Identidad de Género, sancionada hace varios años, distorsiona la identidad de las personas. La ley del llamado Matrimonio Igualitario, año 2010, desfigura la institución matrimonial, creada por Dios. Las llamadas leyes “antidiscriminatorias” (año 1988) desalientan que las personas comuniquen públicamente la verdad. La Ley de Divorcio, durante el Alfonsinato, en 1987, fue otra estocada al bien del matrimonio. Hay muchas más leyes, normativas, reglamentos y códigos oficiales que se podrían citar, pero como botón de muestra es suficiente. En definitiva, cuando los agentes feministas piden por la “separación entre Iglesia y Estado” piden por algo que, de hecho, ya viene ocurriendo hace décadas. Lo que falta, afortunadamente, es que esta separación tenga lugar de forma completa y total dado que hay muchos elementos cristianos que subsisten en el cuerpo de la Nación.
Recién hablabas del art. 2 de la Constitución Nacional. Contanos un poco, decías que era un tema muy complejo.
El art. 2 de la Constitución Nacional dice así: ‘El gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano’. Este artículo, que parece excelente a muchos católicos hoy día y que parece abominable a la izquierda, la masonería, el liberalismo, los anticlericales, los evangelistas, los laicistas, etc., se juzga de manera muy diferente según el tipo de análisis que hagamos. Pues cabe aquí una dimensión del análisis a) histórica-doctrinaria; b) una dimensión actual. En resumen, diríamos que el art. 2 es insuficiente a los ojos de la recta doctrina católica.
Explicanos por favor el primer enfoque, el histórico-doctrinario del art. 2 de la CN
El art. 2 de la CN fue escrito en 1853, un año después de la derrota de Rosas en Caseros. Esta derrota militar tuvo enormes consecuencias políticas, sociales, económicas y culturales. Como vimos antes, la idea era formar una nueva fisonomía de la Nación, y para ello todos querían que el Acta de Nacimiento de ese nuevo país fuese la Constitución Nacional.
Los elegidos para opinar, intervenir, redactar el texto de la Constitución fueron llamados “constituyentes”. Ahora bien, no todos pensaban igual. Para empezar, como dijimos, estaba la Masonería. Dentro de ella, había masones “ultra” y había masones moderados. Entre los constituyentes no masones pero que habían colaborado con la Masonería en la derrota de Rosas, había –como dijimos– un sector católico conformado por dos alas: el ala dura y el ala liberal.
Si bien el ala dura era antirrosista, procuraban la sanción de una Constitución en donde la religión católica fuese presentada como religión del estado. Hubo discusiones, y terminó ganando una fórmula que constituyó una suerte de “punto de equilibrio” entre las dos posturas más extremas: la masónica liberal (completa separación) y la católica (confesionalidad).
La fórmula es la que ya conocemos: “el Estado sostiene el culto católico”. Esta fórmula (el famoso sostiene) significó en los hechos un sostenimiento económico y, según la opinión de una escuela de juristas posteriores, alguna fórmula velada de confesionalidad.
Vayamos al segund enfoque, el actual, sobre el art. 2
Hoy, el feminismo marxista abortero va incluso por este último vestigio católico de la Constitución, y exige que el Estado Argentino –que en los hechos, y desde hace rato, viene descristianizando oficialmente la sociedad– avance un paso más, y retire la financiación estatal al culto católico, así como la exención del pago de ciertos tributos.
En síntesis, los grupos feministas –que también son aborteros, financiados y apoyados por magnates como George Soros, completamente alineados a la mentalidad de la OMS-ONU– pretenden acabar con uno de los últimos vestigios de la Argentina como Nación Católica: la financiación estatal.