Patriotas en Córdoba queman la bandera de la ideología de género
En la madrugada de este viernes 20 de noviembre, aniversario de la Batalla de la Vuelta de Obligado, unos patriotas que no se rinden atacaron –otra vez– la bandera de la ideología de género, izada en las inmediaciones del Parque Sarmiento.
El aniversario de esta batalla nos remonta a 1845, cuando los argentinos –comandados por el Brigadier General Juan Manuel de Rosas, a la cabeza de la Confederación– resistieron el doble ataque de navíos ingleses y franceses. El combate fue heroico y sistemático, y la agresión anglofrancesa –aunque prevaleció militarmente– terminó por desistir de sus intentos, rindiéndose, a causa del enorme costo. En reconocimiento a sus enemigos, tanto los británicos como los franchutes se alejaron disparando balas de cañón, tal como lo habían pactado. Por esta acción, el Libertador de América legó a Juan Manuel nada menos que su propio Sable.
Por otro lado, la bandera multicolor que fue quemada esta madrugada es la insignia de la ideología de género, la cual está detrás de la corrupción de menores a través de la ESI, además lavar el cerebro de tantas personas en temas de sexualidad humana y realidad biológica.
Aplaudimos la labor de estos patriotas y estimulamos a que muchos otros se alcen en distintos puntos del país a repetir este tipo de acciones. La memoria de San Martín y Rosas así lo exige.
El Seminario de San Rafael y el Día de los Muertos
Por Fray Mikel Armarria (seudónimo)
Quien escribe es sacerdote de la Iglesia Católica Apostólica y Romana (Nota aclaratoria)
Me mueve a escribir este artículo el último párrafo del reciente Decreto de la Penitenciaría Apostólica[1] sobre las Indulgencias Plenarias para los Fieles Difuntos.
En su último párrafo se dice: “se invita encarecidamente a todos los sacerdotes a celebrar tres veces la Santa Misa el día de la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos”. Y se menciona la Constitución Apostólica “Incruentum Altaris” (ver texto italiano aquí[2] y texto latino aquí[3]) del Papa Benedicto XV.
El mencionado Decreto (del 22 de octubre de este pandémico año 2020) no establece nada nuevo, salvo la mayor facilidad que ofrece para ganar las indulgencias en este año, atendiendo las restricciones de las cuarentenas (como lo reporta, por ejemplo, esta nota[4]).
Quizá para muchos sí parecerá novedosa la exhortación que se hace a los sacerdotes a celebrar tres misas el día 2 de noviembre. La Bula o Constitución de Benedicto XV (año 1915) rememora el origen histórico de esta práctica, orgullo de la piedad de los reinos cristianos de Aragón.
La guía para las celebraciones litúrgicas, que actualmente se denomina Calendario Litúrgico, pero todavía se la llama ordo en el lenguaje cotidiano de las comunidades, que cada año publica la Santa Sede, encomendando la responsabilidad de su edición a cada Conferencia Episcopal indica, a su vez, cada año, invariablemente, lo mismo: que ese día todo sacerdote puede celebrar tres misas sin tener que pedir autorización. Porque habitualmente el sacerdote podría celebrar una sola misa, según lo dispone el Derecho Canónico (canon 905), como recuerda este breve artículo[5] escrito con ocasión de la pandemia.
Así como el reciente decreto vaticano se contextualiza “en la actual situación de pandemia”, también estas reflexiones pueden contextualizarse igual, y, además, “en la actual situación de opresión” que padece la diócesis de San Rafael y su Seminario por parte del Obispo Monseñor Taussig.
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Para los seminaristas del Seminario Diocesano de San Rafael (y lo mismo ocurre en el Seminario de los religiosos del Instituto del Verbo Encarnado), cada 2 de noviembre era una experiencia habitual que quien iba espontáneamente a la capilla a rezar era muy probable que se encontrase con alguno de los sacerdotes celebrando “fuera de horario”. Ya se sabía que ese día las misas se multiplicaban.
Esta piedad sacerdotal observada, y compartida, cuando discretamente un seminarista se quedaba a participar de esas misas “extras” también es parte de la formación, que los prepara para el futuro ministerio, cuando muchas veces debe apelarse a la “libertad de espíritu” de tener que celebrar varias misas, sobre todo los días de precepto, con el consentimiento tácito del obispo propio, en atención a la necesidad de los fieles. Varios de los egresados del Seminario “Santa María Madre de Dios” que ejercen su ministerio en lugares en donde les toca estar a cargo de parroquias con decenas de capillas lo hacen. Lo mismo sucede con los sacerdotes del IVE.
Y –adelantémonos a suspicacias y malevolencias– las misas se multiplican no por afán de lucho, para lograr un estipendio que muchas veces –siendo comunidades muy pobres– es muchas veces exiguo e incluso nulo, sino sólo para cumplir lo que dice san Pablo: que su orgullo y recompensa es predicar gratuitamente el Evangelio (1 Cor 9, 18).
Por cierto, que este criterio y esta práctica no es exclusividad de este Seminario y de la diócesis de San Rafael. Al contrario, como se ha dicho, son prácticas que se han haciendo costumbre de toda la Iglesia. Pero, así como la sotana, las preferencias pastorales (misiones populares, ejercicios ignacianos), literarias (devoción por los escritos de los santos), etc. llegan a configurar en su conjunto un estilo. Por eso, Mons. León Kruk, ante quienes objetaban precisamente este estilo sacerdotal, solía repetir: “no somos los mejores… pero tampoco somos los peores”.
La situación de abundancia de clero de que comenzó a gozar la diócesis de San Rafael con la fundación de su Seminario hacía que desde las parroquias no hubiese necesidad de recurrir a la ayuda de los formadores. Más aún: incluso parroquias pequeñas contaban con dos o más sacerdotes. Que en una parroquia hubiese un solo sacerdote era una excepción.
Esto mismo permitía atender con facilidad los requerimientos de la religiosidad popular, que en el culto a los difuntos siempre encontró un estímulo para su piedad, hoy bastante decaída, como lo recuerda el colorido relato del humorista conocido como el “Gato” Peters (para escuchar la narración “Íbamos al cementerio”, aquí[6]). De forma que incluso proveyendo a las misas parroquiales de horario y a las que se disponían en los cementerios, todavía algunos sacerdotes podían celebrar sin horario.
No era raro que algún sacerdote, precisamente por no tener compromisos de horario, celebrase las tres misas seguidas, sin pausa. Para los criticones, esto sería un vestigio del “sacramentalismo”, una de las tantas acusaciones que se ha hecho a la formación sacerdotal de San Rafael.
Siempre puede haber excesos o distorsiones en lo bueno que hacemos: es el lastre de la naturaleza humana caída… Pero lo sustancial es excelente: es la identificación plena con las enseñanzas perennes de la Doctrina Cristiana (los paradigmas de la conciencia eclesial, que podríamos decir en lenguaje modernoso): la tendencia a la Vida Eterna, dogma que sella la profesión de fe del Credo, el recuerdo de los Novísimos (muerte, juicio, infierno, gloria) que sigue mencionando el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica (apéndice), las enseñanzas de los santos (“laudato si por la hermana muerte corporal” nos dice san Francisco de Asís en su Cántico de las creaturas[7], añadiendo “ay de los que mueran en pecado mortal”), la verdadera sabiduría cristiana popular: “la ciencia más acaba / es que el hombre bien acabe: / que al final de la jornada / aquel que se salva, sabe, / y el que no, no sabe nada”.
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Esto es verdadera obediencia, es decir, sintonía con lo que la Iglesia, como Cuerpo Místico, vive y siente. El “sentir con la Iglesia” de san Ignacio de Loyola. El cumplir con las disposiciones particulares de la legítima autoridad también forma parte, por cierto, de la obediencia. Pero, para ser virtuosa, ella debe ser criteriosa: debe haber el “discernimiento”, del cual tanto se habla hoy. Ponderar si lo que manda el que manda no se opone al querer de Dios, lo cual si ocurriese, hay que responder como san Pedro a los miembros del Sanedrín: “Juzguen ustedes mismos si está bien a los ojos el Señor que les obedezcamos a ustedes antes que a Dios” (Hechos 4, 19).
En el Seminario de San Rafael se nos ha enseñado a tener siempre una actitud verdaderamente filial ante los superiores, y por este hábito en que se nos formó nos ha resultado estimulante el recibir las enseñanzas y consignas del Papa y sus colaboradores, inmediatos (curia romana) y en cada diócesis, toda vez que hemos visto que se confirmaba la fe que la Iglesia ha profesado siempre (Lc 22, 32). Y podemos decir verdaderamente que “nos adelantamos a sus deseos”, cuando esos deseos (en este caso, el sufragar por las benditas almas) son los de Cristo y lo que enseña la Iglesia.
Este es un pequeño “botón de muestra” de lo que se aprende y se vive en el Seminario Diocesano “Santa María Madre de Dios”, de San Rafael. Este es su legado. Pedimos a Dios que, superada esta tormenta, pueda seguir cultivándolo.
La diócesis de Mar del Plata, a cargo del obispo Gabriel Mestre, ha replicado una transmisión digital el 26 y el 27 de octubre, Youtube mediante, de una actividad de la Pastoral Nacional a cargo de Monseñor Lugones (Obispo de Lomas de Zamora). Los invitados a disertar son Cecilia Todesca (Vice jefa de Gabinete de la Nación), Emilio Pérsico (Movimiento Evita), Martín Lousteau (senador nacional de Juntos por el Cambio) y los ampliamente conocidos Michele Bachelet, Dilma Rousself, Tabaré Vázquez y Ernesto Samper, entre otros. El lema de la actividad reza “Recomenzar la Argentina y la Patria Grande”.
Exhibiremos un repaso de los antecedentes de los ponentes invitados para recomenzar nuestro país. Sin ánimo de ser exhaustivos:
Cecilia Todesca (Vice jefa de Gabinete de la Nación):
Mano derecha del gobierno de Alberto Fernández, activo promotor de la despenalización y la legalización del aborto.
Sostuvo recientemente sobre el proyecto de ley del aborto: “Está listo y podría ser enviado al Congreso cuando nos parezca”
Los siguientes curriculums pertenecen a los ex presidentes de las naciones; todos ellos forman parte del Foro de San Pablo, por lo que reproducimos algunos fragmentos clave del documento matriz del Foro:
“El triunfo rotundo del FSLN en Nicaragua en noviembre del 2016, y la victoria del compañero Lenin Moreno en Ecuador, deben alentar a las fuerzas de izquierda para reflexionar sobre el modelo que debemos impulsar en cada uno de nuestros países con las particularidades propias. Las estrategias implementadas por el Frente Sandinista en Nicaragua, el PSUV en Venezuela, la Alianza País en Ecuador, el Movimiento Al Socialismo en Bolivia, y las particularidades del proceso de acumulación histórica y la consolidación del Frente Amplio de Uruguay, deben ser estudiadas y compartidas con los miembros del Foro, no como una receta sino como un ejemplo de construcción de un modelo transformador en el cual se tiene definido con claridad el sujeto de la transformación y los instrumentos de acción que permiten ir avanzando, accediendo, defendiendo y manteniendo el control de las instituciones”[2].
El llamado Papa Noel Soviético, que pasó a la historia por vetar no la ley del aborto sino un artículo de esa ley que –a juicio del Padre Sanahuja– continuaba siendo contraria al Orden Natural[3].
Integrante del Foro de San Pablo
Primer presidente de izquierda en muchos años de Uruguay
Ernesto Samper (ex presidente de Colombia):
Integrante del Foro de San Pablo
Su candidatura presidencial para 1994-1998 fue financiada con dinero proveniente del narcotráfico, como surgió de los procesos judiciales respectivos (el llamado Proceso Ocho Mil) [4].
Estos son los invitados por la Pastoral Nacional, de la cual el obispo de Mar del Plata -Gabriel Mestre- se hace eco a fin de enseñarnos cómo recomenzar la Argentina. Muchas gracias, excelencia. Muchas gracias Monseñor Lugones, Obispo de Lomas de Zamora, responsable de la Pastoral Nacional.
No sabemos si la vacuna esteriliza por dos años o si tener hijos está contraindicando durante dos años para quienes se inyecten la vacuna.
Estas son pruebas preliminares de la vacuna. Pero ya se la están inyectando a la gente
Si la contraindicación de no tener hijos se mantiene y las naciones enteras se vacunan, la población planetaria no puede menos que REDUCIRSE
Por otro lado, el Banco Mundial, las Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud, el FMI, George Soros y Bill Gates apoyan activamente un plan de reducción de población. ¿Es una mera coincidencia?
Bill Gates y compañía apoyan la vacunación por el covid -19
Bill Gates apoya la reducción poblacional
Sabiendo de las intenciones de este hombre, y de los medios que usa, la vacuna contra el COVID no es confiable.
NO TE PONGAS LA VACUNA
“Aunque los ensayos no han culminado,las farmacéuticas ya negocian con los gobiernos y adelantan precios de venta” (la negrita es nuestra)
Este artículo se enfoca en lo que viene sufriendo la nación Argentina a lo largo de más de 100 días de cuarentena, una de las más largas del mundo.
No hay ninguna duda: mientras se investiga sobre el tema político y científico en torno a “la pandemia”, más grietas se le ven al “discurso oficial” que hoy configura lo que podemos llamar el discurso de Lo Sanitariamente Correcto. Hoy es Sanitariamente Correcto usar barbijo, guardar distanciamiento social, alardear con que se lo cumple, y llenarse la boca con que “todo ha cambiado” y que ahora debemos ingresar en una ‘nueva normalidad’. Sin embargo, tan pronto se aplique el razonamiento y la lógica, las fisuras no tardan en aparecer.
Las resonantes declaraciones de GGG y Pedro Cahn (Fundación Huésped)
Ginés González García es el Ministro de Salud de la Nación; ante el resto del mundo, es la palabra oficial de la Argentina en términos de Medicina y Salud. Se trata del mismo individuo que hace unas semanas sostuvo que la gripe es “mucho peor” que el coronavirus, “acá y en cualquier lugar del mundo”.[1]
La cuarentena, como sabemos, se dispuso el 20 de marzo. Apenas 7 días después, Pedro Cahn –entrevistado por el medio ultraoficialista y ultrakirchnerista C5N–, a la pregunta por si el barbijo sirve, respondió: “el barbijo sirve para las personas que tienen síntomas”[2]. Pedro Cahn encabeza a la famosa Fundación Huésped, “socio colaborador” de la IPPF[3].
Minutos después, le vuelven a preguntar al respecto: “Estamos viendo las imágenes de la policía que usa barbijos y usa guantes. ¿En esos casos está bien, en esos casos también tendría que dejar de utilizarse?”
¿Qué responde Pedro Cahn?
“En mi opinión, no está bien que usen guantes y barbijo. No hace falta. Pero, lo que pasa es que a veces pasa que la gente que está mucho tiempo en la calle, mucho tiempo en esta situación, digamos, laboral, plantea exigencias que entiendo que a veces los superiores, bueno, dicen: “Bueno, le damos barbijo para que no se arme lío”. Pero la verdad es que no hay ningún motivo. Además, quiero decir una cosa: si alguno de ustedes tuvo puesto un barbijo alguna vez, sabrá que al cabo de un par de horas se empieza a humedecer y deja de ser protector. Es decir, yo creo que estoy protegido porque tengo barbijo pero como mi turno es de 8 horas de trabajo y llevo puesto el mismo barbijo, al cabo de 3-4 horas, ese barbijo no me sirve para nada. Y yo creo que estoy protegido y no lo estoy. Es contraproducente”[4].
Finalmente, el mismo Cahn sostiene: “La gente tiene miedo. Tiene miedo porque muchas veces se intoxica con la información”. Y luego remata:
“Los canales de noticias (…) tienen que ser más reflexivos a la hora de pasar las noticias. No es bueno que estén mostrando ataúdes, por ejemplo, con una música semi fúnebre de fondo mientras hablando coronavirus. Porque la mayoría de los pacientes de coronavirus se recupera, la mayoría no se muere. Pero estar todo el tiempo, 24 hs. x 7 días hablando del coronavirus, hablando de las muertes, hablando de la cantidad de casos; me parece que llega un punto en el cual eso genera mucho miedo en la población y hace que la gente haga cosas irracionales…”.
Y finalmente: “Es la minoría de la población la que realmente tiene una situación trágica. Le cuento los números: 80% de las personas que presentan coronavirus van a tener un cuadro mínimo, de mínimo a medianamente molesto, que puede ser una gripe, que sí, te da fiebre, te da dolor de garganta, dolor muscular, te va a voltear un poco, te va a dar tos. Vas a tener que quedarte en cama, ventilar bien los ambientes, tomar mucho líquido, bajar la fiebre con un antitérmico y no vas a necesitar nada más y te vas a recuperar. Un 15% de las personas, a su vez, van a desarrollar cuadros de neumonía que van a requerir una atención más cercana; y un 5% van a tener las formas graves, que requieren atención en terapia intensiva y algunos de ellos van a respirador y algunos de ellos son los que pueden tener un desenlace fatal, que en su gran mayoría son personas de más de 50 años o de más de 60”[5].
Lo dice el propio Cahn con todas las letras. Un médico infectólogo que responde a una Fundación, Huésped, que ha estrechado lazos con el oficialismo. Consecuencia: la cuarentena que se impuso represivamente –bajo responsabilidad del Ejecutivo y tomando a la Policía y a la Gendarmería como instrumento– fue absolutamente excesiva y desproporcionada.
UNICEF y la cuarentena en los países menos desarrollados.
Como cuenta Telegraph en un artículo publicado el 13 de mayo[6], UNICEF publicó un artículo en el que afirma que la cuarentena podría ser más dañosa para los países no desarrollados que la circulación del coronavirus.
“Unicef advierte que el bloqueo podría matar a más de Covid-19, ya que el modelo predice 1.2 millones de muertes infantiles. Los ‘encierros indiscriminados’ son una forma ineficaz de controlar Covid y podrían contribuir a un aumento del 45% en la mortalidad infantil”.
Como sabemos, UNICEF es una dependencia de la ONU al igual que la misma OMS. Con este artículo, ya se estaban atajando. Si los mandatarios de los países, si Alberto Fernández aplica una estricta cuarentena, ellos “ya te avisaron” en mayo que esto podría ser contraproducente. Y con eso se cubren.
“El discurso hay que masticarlo pero no se traga” (Mafalda)
Todos lo vieron: mientras el Presidente Alberto Fernández no usaba barbijo (le advirtieron de las críticas y comenzó a usarlo casi incondicionalmente en las últimas semanas) la Policía era implacable con los civiles. El mandatario se sacaba selfies, en alegre montón, sin importante las aglomeraciones cuando se trataba de adictos a su política. Hace muy poco se sacó otra foto junto con Moyano, luego de un asado[7]. Eso sí: “El gran problema que tenemos son las reuniones sociales”, decía el Presidente a mitad del mes. Muchas marchas y manifestaciones no fueron cuestionadas públicamente por ningún alfil del gobierno, a pesar de todas ellas rompían la cuarentena y de que estábamos “en pandemia”. La marcha del 17 de agosto, en cambio, fue descuartizada por varios integrantes del oficialismo y por el propio Presidente, quien llegó a decir: “Ahí tienen a los anticuarentena que aparecen muertos”. Página/12, un medio claramente oficialista, tituló La marcha de los contagios. Sin embargo, ayer nomás, integrantes de grupos de izquierda marcharon en varios lugares del país[8] en una manifestación “contra el maltrato animal”. Estas manifestaciones no han recibido repudio alguno por el momento. Tampoco hubo ningún repudio oficial cuando ciertos matones, que respondían al líder sindicalista Hugo Moyano, amenazaron a las personas de los galpones de Mercado Libre, durante la cuarentena[9]. Parece que hay aglomeraciones públicas donde el virus contagia más que en otras. Eso sí: mientras otras marchas no se cuestionan, en San Luis los asistentes a las misas fueron detenidos por la policía, como denunciara el escritor Tomás González Pondal[10].
Está visto que los integrantes de la policía no guardan el distanciamiento social, incluso cuando patrullan para cuidar que se cumpla el distanciamiento social. Demoran y le labran un acta a la población por “violación de la cuarentena” sin guardar distancia, en el preciso momento en que actúan como defensores de las medidas sanitarias.
En todo el país, y por lo menos desde junio, la gente sale por la calle a pasear cuando “el paseo” no fue catalogado como ‘actividad esencial’. La gente sale igual. Llevan barbijo, muchos debajo de la nariz, otros a la altura del mentón. Otros directamente a cara descubierta.
Botones de muestra: La policía, como no tiene nada mejor que hacer, dispersa a cuatro adolescentes que estaban peloteando en el corredor aeróbico de Bella Vista, en San Miguel. Una pareja de novios, próximos a casarse, fue empujada a retirarse de una plaza mientras estaban tomando un café con leche con medialunas.
Manipulación periodística, terror, pánico y cifras infladas
La gente sólo acepta pasivamente que le recorten sus libertades si tiene algún tipo de justificación racional.
A mayor alarma mediática, más miedo. A mayor miedo, más dispuesta está la población a aceptar que le recorten sus libertades. La alarma se construye no sólo con la repetición ad nauseam de muertos e infectados en el exterior y en la Argentina, sino también con la falsificación de los números. La estadística hoy es el arte de mentir con exactitud.
Es insólito que tengamos que pagarle 500 pesos por día a la persona para que vaya a pasar un resfrío a Tecnópolis. Pero es lo que dictó el propio Gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.[11]
Cuarentena cruel
Los ancianos y enfermos mueren sin compañía: pasamos de castaño a oscuro. Los últimos momentos de las personas fueron pisoteados por una cuarentena basada en estadísticas sesgadas, en engaños y en la percepción del miedo. Así, fue lamentablemente muy conocida en nuestro país la historia de Pablo Musse, quien condujo más de 1000 kilómetros para visitar a su hija Solange en Córdoba, y a quien –por culpa de policías que cumplían absurdas órdenes de un absurdo gobernador– le fue bloqueado el acceso. Solange falleció por el cáncer, con tan sólo 35 años, sin poder despedirse de su padre.
Cuarentena criminal
Mientras todo el oficialismo –sea nacional o de la Ciudad de Buenos Aires– presionaba a los integrantes de la Policía y la Gendarmería para que ellos hagan cumplir la cuarentena, confinando a la población “para salvar su vida”, CABA (con la responsabilidad de Horacio Rodríguez Larreta) y NACIÓN (Alberto Fernández a la cabeza) hacían de las suyas.
Con una resolución ministerial del 29 de abril, Kicillof le compraba al Laboratorio Industrial Farmacéutico Sociedad del Estado (Santa Fe) una suma de 80 mil unidades de misoprostol, por más de 15 millones de pesos. El 9 de junio, señalaba Mónica del Río desde NOTIVIDA, Ginés González “Genocida” abría una nueva contratación para comprar 192 mil unidades de misoprostol, invirtiendo 45 millones de pesos en el asesinato de argentinos.
Por su lado, Larreta operaba para adherir al protocolo de aborto del Ministerio de Salud de la Nación a comienzos de junio. Agentes de los partidos de izquierda y socialistas propusieron, y por supuesto Larreta terminó ratificando su adhesión al protocolo genocida. Recordemos que en base al anterior protocolo, en CABA se ejecutaron 8388 abortos a lo largo del año 2019.
Eso no fue todo. A mediados del mismo mes, como informó el boletín NOTIVIDA[12], la Ciudad de Buenos Aires compró –en la primera mitad del año, cuarentena incluida– más de 100 mil comprimidos de misoprostol. Se trató del mismo Larreta que, para justificar el encarcelamiento de la gente que no tenido la suerte de ser designada “esencial”, sostuvo: “Nuestro criterio siempre es poner delante el cuidado de la gente”[13]. Se gastaron 26 millones de pesos en comprar misoprostol para matar gente. No era la primera vez que CABA invertía en elementos para el genocidio: ya se había comprado más de 15 mil unidades de misoprostol en septiembre del año pasado. ¿A quién le compra siempre Larreta? Al Laboratorio Domínguez, propiedad del empresario Mario Domínguez. También el gobierno nacional le compra al mismo laboratorio, como informó NOTIVIDA en su boletín n° 1200, el 19 de junio.
Alberto Fernández dijo, de entrada, y como justificación, que implementaba una estricta cuarentena “para salvar vidas”. Pero el misoprostol provoca abortos farmacológicos, y esas vidas a él no le importan. Cree que rezando frente a la imagen del Cura Brochero aplaca a los católicos. Cree que recibiendo la Sagrada Comunión todos nosotros “nos olvidamos” de que es un cínico abortero con poder. ¿Pensará el Alberto que somos imbéciles? ¿Es tanta la distorsión de la realidad que padece el que está en el Sillón de Rivadavia?
Alberto Fernández dijo que todo esto era “para salvar vidas”. Pero ya a comienzos de la cuarentena –no nos olvidemos– le hizo un guiño al Poder Judicial para que los jueces zaffaronianos, con pretexto sanitario, liberaran a homicidas y violadores de las cárceles[14].
Alberto dice que “estamos salvando vidas”. Pero si los centros de salud –por orden del poder ejecutivo– le dan prioridad y aún exclusividad al coronavirus, la gente se ve resentida en su salud o incluso también morir al verse desatendidas otras dolencias y enfermedades. Ya sea por temor al contagio, ya sea porque las obras sociales y los hospitales públicos rechazan atención odontológica, cirugías con prótesis se han visto demoradas, y los pacientes con diabetes podrían hasta perder hasta una pierna, por ejemplo, gracias a esta demora. Las consultas en general caen, se posponen los estudios y se suspenden tratamientos. La situación es un desastre. De ahí que en un trabajo conjunto –producido por integrantes de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), la Federación Argentina de Cardiología (FAC) y el Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI)– se sostenga que, de mantenerse la actual situación de subatención hasta octubre, podría haber en el país entre 6.000 y 9.000 muertes adicionales por afecciones cardiovasculares[15]. En entrevista a Clarín, Oscar Mendiz –integrante de la Fundación Favaloro– lo dijo con todas las letras:
“El mensaje desde el Gobierno hay que clarificarlo un poco más. Está bien quedarse en casa, pero si [el paciente] tiene que ir al hospital por un dolor de pecho, no puede faltar. Porque, si no, se va quedar en su casa y se va morir infartado”[16].
Y para que quede claro que el gobierno y la oposición son lo mismo, Larreta se adhería desde la Ciudad de Buenos Aires al protocolo nacional en materia de abortos. Pueden discutir cuestiones menores, si gradualismo o shock en la economía, si a Nisman lo mataron o se suicidó, si Maldonado se ahogó, etc. Pero en abortar argentinos, están completamente de acuerdo tanto el oficialismo kirchnerista como el oficialismo macrista.
Cuarentena, destructora del bien económico
Las empresas reducen su magnitud de trabajo. Consecuencia: la economía –ya bastante golpeada y consumida por pésimas administraciones– se resiente aún más. Al principio, se reducen los sueldos para no despedir personal. Finalmente, se acaba cerrando puestos de trabajo. Desempleo. Familias sin más ingresos. Se frustran los estudios. Se paraliza la economía. Cierran empresas. Quiebra las PYMES. Miles de ellas se vinieron a pique en la cuarentena de Alberto Fernández; el mismo presidente que nos iba a llenar la heladera a la clase media argentina.
La Cuarentena dilapidó nuestra soberanía política
Pero, ¿es la cuarentena de Alberto o es la cuarentena de la OMS? Recordemos que la OMS es el brazo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Entonces, ¿quién manda? Esa es la pregunta. ¿Manda Alberto? ¿Quizás Cristina Kirchner? ¿Manda Cristina en la política micro, y la ONU en la política macro?
Recientemente Eduardo Peralta reveló el origen de la principal financiación que recibe la OMS. ¿Quién es ese financista? No es otro que Bill Gates.
Para evitar acusaciones fáciles y juicios temerarios sobre la figura de Bill Gates, reproduzcamos simplemente sus propias palabras:
Esta ecuación tiene cuatro factores. Así que tienes una cosa a la izquierda, CO2, que quieres que llegue a cero, y estará basada en la cantidad de personas, los servicios que cada persona utiliza en promedio, la energía en promedio para cada servicio, y el CO2 emitido por cada unidad de energía. Entonces, miremos cada uno y veamos cómo los podemos bajar hasta cero. Probablemente alguno de estos números tendrá que acercarse mucho a cero. Ahora, a regresar al álgebra de la secundaria (risas del público), pero peguemos una ojeada. Primero, tenemos la población. El mundo tiene actualmente 6800 millones de personas y está en camino para llegar a 9000 millones. Ahora, si hacemos un gran trabajo en nuevas vacunas, cuidados de salud, y servicios de salud reproductiva, podríamos disminuir esa cifra, quizás, 10 o 15%…[17]
La vacuna contra el coronavirus
Dijo claramente Roxana Bruno –Dra. en Inmunología, con dos posdoctorados– que el coronavirus se curaba sin necesidad de vacunas. La vacuna no sería necesaria.
Además de eso, tenemos múltiples indicios de que esta vacuna no fue diseñada siguiendo los protocolos al respecto.
En ese sentido, tenemos dos falsos debates: ¿vacuna de Rusia –como dice Santiago Cúneo– o vacuna de Oxford, como propone Zygman, Slim y Gates? Ninguna, señores. ¿Vacuna para ricos o para pobres?, desliza el Papa Francisco. Ninguna, señores. No caigamos en falsas dicotomías.
Hasta Página/12 reconoce que la eficacia de la vacuna no está demostrada. En el mismo artículo, se admite abiertamente que Bill Gates puso de su propio bolsillo la cifra de 750.000.000 de dólares para la producción de estas vacunas: el mismo sujeto que quiere reducir la población mundial. Leamos el artículo[18]:
AstraZeneca quiere producir la vacuna en masa antes de que se demuestre su eficacia, un paso inusual para reducir el tiempo de producción de la vacuna. Además, llegó a un acuerdo de licencias con el Instituto del Suero de India, el mayor fabricante mundial de vacunas, con el objetivo de lograr mil millones de dosis de la vacuna destinadas a países de bajos y medianos ingresos.
(…)
Aunque no hay garantía de que la vacuna funcione, la compañía aceleró su producción para acortar el cronograma de su elaboración en caso de que resulte eficaz.
(…)
Todavía no se ha podido confirmar la eficacia de la vacuna, denominada AZD1222, aunque Soriot anticipó que, probablemente, la compañía podría tener una certeza en agosto. Richard Hatchett, director ejecutivo de CEPI, admitió, por su parte, que había un “riesgo sustancial” al invertir en la fabricación de un producto que quizá no se pueda distribuir, informó The Guardian.
No lo dice la Revista Cabildo, ni Chinda Brandolino. Lo dice Página/12, usina oficialista y kirchnerista del periodismo.
Ahora bien, hagámonos las siguientes preguntas. Si la vacuna aún debe ser probada, ¿con quiénes se probaría?
Siguiente: ¿no le parece raro, estimado lector, que Bill Gates invierta millones de dólares en 400 millones de dosis, sin tener la garantía de que funcione? Parece como vender la piel de la liebre antes de cazarla. 750 de millones de dólares invertidos, ¿por si acaso funciona? ¿O quizás ya está decidido que, funcionen o no las vacunas, esas dosis se van a vender? El riesgo de una producción masiva de vacunas que no se sabe si funcionan –y dirigidas a los países de bajos y medianos ingresos– parece un negocio, y no una obra de caridad humanitaria.
Es absolutamente indignante e irresponsable fabricar y distribuir masivamente una vacuna que no ha sido probada en absoluto. Cualquier vacuna necesita por lo menos un año y medio de pruebas en animales y seres humanos para que pueda ser considerada confiable. Las vacunas han demorado 5, 10, 15 y hasta 30 años en producirse. Hace 40 años que la ciencia intenta aislar el virus del sida y, así, producir la vacuna contra el VIH.
Cuarentena: ultracomunismo y ultracapitalismo
La aplicación de esta cuarentena ha dado por resultado lo que parecía ideológicamente imposible: un totalitarismo del estado aún mayor del ya existente, junto con una mayor concentración de riquezas en cada vez menos manos. O sea, una suerte de ultracomunismo (App Cuidar, por ejemplo) combinado con un perverso ultracapitalismo, en donde –eliminadas las pequeñas y medianas empresas que le hacían competencia a las grandes– sólo subsisten las mega empresas que tienen espalda para soportar este estancamiento de la economía.
En efecto, los funcionarios del Estado –lejos de simplemente cooperar o propiciar que el sector privado cumpla de mejor manera sus fines– avasallan aún más la esfera privada de empresas, familias, colegios, clubes, instituciones, etc. App Cuidar es un síntoma elocuente: implementan el seguimiento de la gente en base a un virus que mata menos gente que una neumonía. ¿Es el coronavirus una vil excusa sanitaria como para inspeccionarnos y restringir nuestras libertades ambulatorias?
La salvación final de la Argentina
“Conoceréis la Verdad, y la Verdad os hará libres” dijo Nuestro Señor Jesucristo. Si hubiésemos hecho todo bien y aún así nos fuera mal, sería para desesperar. Pero no hicimos todo bien. Casi casi estamos tentados a decir que se ha hecho casi todo, o mucho, mal.
Séneca le dijo al tirano Nerón en su momento: “Tu poder radica en el miedo. Yo ya no tengo más miedo. Por lo tanto, tú ya no tienes más poder”. Y este tipo de mentalidad es la clave del asunto: si se supera las barreras internas, si se violentan los frenos que nos tienen atrapados, otra Argentina, otro país es posible. Pero eso sólo puede realizarse sobre la base de los datos sobriamente científicos, no del pánico. Sobre las verdades acreditadas por la ciencia, no sobre los intereses del poder. Sobre la ley moral objetiva y los principios cristianos, no sobre las mentiras de los titulares del Nuevo Orden Mundial.
Hagamos valer el poder de la palabra veraz, porque a la palabra el enemigo le teme: por eso nos censuró un video en nuestro canal de Youtube, donde hablábamos del tema. Por eso censura y viene censurando innumerables publicaciones. Porque tiene miedo evita la controversia racional, y prefiere la descalificación, la ridiculización y la agresión. Detrás del ataque intempestivo e irracional que Facebook, Google, la BBC, Página/12 y tantos otros medios realizan contra los críticos de la Cuarentena, nosotros olfateamos miedo. Tienen miedo a perder credibilidad. Tienen terror a que se sepan sus mentiras y engaños. Tienen pánico a quedar, como el Rey, desnudos. Ese pavor de ellos es el mejor indicador para nosotros: pongamos de manifiesto los absurdos y contradicciones, hagamos verdad –como decía el Padre Castellani–; con valor y generosidad seamos capaces de decir lo que es justo en un mundo lleno de injusticias, de proclamar la verdad en un mundo repleto de mentiras. Hagamos eso, y lo demás vendrá por añadidura.
¿Qué hay detrás de la bandera feminista: “Separación del Estado y la Iglesia”?
ENTREVISTA DE LEANDRO HILARIÓN FURQUE
RESPONDE JUAN CARLOS MONEDERO (H)
¿Qué es lo primero que tenemos que saber sobre el tema?
Primero y ante todo, ¿es una bandera “feminista”? Vamos a dejar en suspenso este punto para abordar lo primero que tenemos que saber sobre el tema: ¿Qué entendemos cuando decimos “Separación entre Iglesia y Estado”? ¿Qué entiende la doctrina católica cuando enseña que “deben estar unidos”? ¿Están, hoy, el Estado y la Iglesia unidos, y los feministas intentan separarlos?
¿Qué dice la doctrina católica sobre el tema?
Según la doctrina católica, hay unidad entre la Iglesia y el Estado cuando las leyes, normativas y reglamentos de una nación tienen por parámetro el Evangelio de Cristo, con todas las verdades que este Evangelio supone en el orden religioso, moral, político, económico, social y cultural, materializadas en el pensamiento católico.
Entonces, ¿qué entiende la doctrina católica cuando dice “la Iglesia” debe estar unida al Estado?
“La Iglesia” no se refiere a las personas determinadas, a tal o cual Cardenal o Papa; se refiere a los principios católicos, a los principios intelectuales y morales del pensamiento cristiano. La unidad entre Iglesia y Estado –a la que aspira la doctrina católica– no constituye una subordinación de los mandatarios políticos a los deseos de tal o cual jerarquía, por buena o mala que sea. Que la Iglesia esté unida al Estado no significa que Alberto Fernández le haga caso a todo lo que diga el Cardenal Poli o el Papa Francisco. Es algo mucho más profundo. Los papas han comparado esta unidad entre la Iglesia y el Estado como la unidad entre el alma y el cuerpo: cuando el alma abandona el cuerpo, se produce la muerte; cuando los principios religiosos dejan de influir en la sociedad, la nación comienza a parecerse a un cadáver. Por eso, es bueno que la Iglesia esté unida al Estado.
¿Qué significa, por contraste, esta separación?
Cuando los mandatarios de la cosa pública rechazan al Evangelio –de palabra, a través de reglamentos, leyes, normativas, actos de gobierno, etc.– como norma y punto de referencia de la sociedad, entonces tiene lugar la separación de la Iglesia y el Estado. El Estado ya no reconoce una ley superior a sí misma. Antes bien, se autoproclama Origen y Referencia de todas las demás leyes. Dios ya no es considerado como la Fuente del Poder: ahora es el Pueblo (así, con mayúscula, deificado) el origen y la fuente de la legitimidad política.
Los gobernantes pretenden fundar una legitimidad política al margen y aún en contra de Jesucristo; al margen de los principios católicos.
Históricamente, ¿quiénes han venido impulsando esta separación o, si se quiere, divorcio?
Según los historiadores, este divorcio entre Estado e Iglesia fue impulsado (tanto en Europa como en América) por los integrantes de la Masonería, la cual –a pesar de las recientes y confusas declaraciones de Emanuel Danann, quien pretende defenderla– es una institución absolutamente anticristiana, demoníaca y con pretensiones de dominio internacional, contrarias a toda ética y justicia natural. Así, los masones impulsaron esta separación entre Iglesia y Estado, no sólo en Europa sino en toda América. Convergente con esta separación, no podemos desconocer el papel del liberalismo filosófico, que es la filosofía oficial de la Masonería. En territorio argentino, el primer gran avance de esta idea de separación lo constituye –como explica el Historiador Antonio Caponnetto– la llamada reforma eclesiástica de Bernardino Rivadavia (año 1822 en adelante). Aunque liberales y masones venían impulsando hace tiempo estas ideas, con Rivadavia se realiza el primer gran quiebre.
¿Qué consecuencias produjo en la sociedad y en la cultura el liberalismo filosófico?
Entre las consecuencias, la separación de la fe y la razón, y la separación de la naturaleza y la gracia, por ejemplo. En definitiva, el liberalismo filosófico propició el completo divorcio entre el orden natural y el orden sobrenatural. Cuando este divorcio se lleva al plano de las facultades intelectuales, se llama “racionalismo”. Cuando este divorcio se lleva a la cosa pública, se llama “liberalismo” o “laicismo”. Así, proyectado sobre el orden social, surge la idea separar el Estado de la Iglesia.
Para el liberal, el ser humano no tiene deberes públicos para con Dios. A lo sumo (dirá el católico liberal), tendrá deberes en el orden privado. A lo sumo, algunos liberales podrán llegar a tolerar o admitir una suerte de esfera privada y particular (la conciencia religiosa) en la que el Estado Liberal tolere que la persona, privadamente, rinda culto a lo que subjetivamente considere su divinidad, y siempre a la par de otras divinidades. Pero de ninguna manera ese culto debe ni puede traspasar la esfera privada; si el culto católico se proclama públicamente, se violentaría la ley.
Volvamos a la pregunta inicial. ¿Es o no es una bandera ‘feminista’?
A la luz de estos conceptos y en estricta verdad, nos vemos obligados a decir que la separación entre la Iglesia y el Estado no es sólo una “bandera feminista”. Es una bandera liberal, masónica, que ahora es levantada tácticamente por los feministas.
¿Qué sentido tiene, en la actualidad, la consigna “Separación entre Iglesia y el Estado”?
Para los agentes feministas –mimetizados con la izquierda y los aborteros, y al servicio de la Masonería– esto significa sólo una cosa: que el Estado deje de financiar los colegios católicos, que deje de asignar un dinero a los obispos diocesanos, obispos auxiliares, obispos eméritos, administradores apostólicos y administradores diocesanos, sacerdotes, parroquias de frontera, ciertos institutos de vida consagrada, etc. Asimismo, la Iglesia está exenta del pago de ciertos impuestos. Todo esto, en virtud del art. 2 de la Constitución Nacional, que es otro tema muy complejo en el que nos tendremos que meter. A todo esto se refieren con esa consigna. Pero en realidad, y en un sentido mucho más profundo, la Iglesia ya está separada del Estado. Y esto hace rato.
Por señalar un hito histórico, ¿cuándo comienza a separarse la Iglesia del Estado?
Habíamos hablado de Rivadavia, pero luego del largo gobierno rosista este daño que le hizo el liberalismo a la unidad entre Iglesia y Estado fue notoriamente reparado. El hito es Caseros, 1852. Sin lugar a dudas, a partir de la derrota de Juan Manuel de Rosas, los mandatarios triunfantes en esa guerra se hicieron de todos los resortes políticos de lo que hasta el momento se llamaba “La Confederación Argentina”. Y comenzaron a imponer una Nueva Legitimidad Política, distinta y aún contraria a todo lo anterior, a través de la ejecución, elaboración y dictado de una gran cantidad de leyes, códigos, normas y reglamentos contrarios al Evangelio y al pensamiento cristiano, alterando de ese modo la fisonomía de la población argentina en general con las consecuencias que todos tenemos a la vista. Los mandatarios vencedores en Caseros, liberales y masones, dieron inicio así a un proceso de secularización de la sociedad.
Esta secularización o, mejor aún, DESCRISTIANIZACIÓN de la sociedad viene ganando terreno, con sus más y con sus menos, con avances y retrocesos, desde 1852.
¿Tenemos un estado laicista desde 1852? ¿Es un estado semi confesional?
Hay que distinguir los elementos que configuran al Estado: las personas y los instrumentos (constituciones, leyes, reglamentos, protocolos, etc.).
A nivel de personas, no hay ninguna duda de que los vencedores de Caseros tenían una cabeza laicista, eran liberales, masones, antirosistas y, por tanto, derrocaron a Rosas para instalar otro tipo de gobierno. Ahora bien, entre la coalición victoriosa habían también católicos no rosistas o antirosistas. Había también algunos federales traidores a Rosas, como Urquiza. Todos tenían el mismo enemigo pero no pensaban todos igual, y esas diferencias salieron a la luz tan pronto fue derrotado Rosas.
Así, estas diferencias de concepción brotaron en la famosa discusión en torno al art. 2 de la Constitución Nacional.
Entonces, a nivel de personas, no hay ninguna duda de que históricamente prevaleció el sector liberal masónico por sobre el sector católico.
Y a nivel de instrumentos, terminó siendo aprobada la Constitución Nacional; un verdadero punto de equilibrio entre la posición extrema (Separación Completa y Total entre Iglesia y Estado) y la posición católica (Unidad entre Iglesia y Estado). El instrumento por supuesto perduró y ahí está, las personas cambian, pasan, mueren.
Ahora bien, existen muchos elementos de confesionalidad del estado que, sin embargo, los enemigos de la fe todavía no han podido remover: uno de ellos es el art. 2 de la Constitución. Asimismo, subsisten numerosos vestigios cristianos en nuestra fisonomía política y social, desde los nombres de algunas provincias (Santa Fe, Santa Cruz, San Juan, San Luis) a los nombres de calles, avenidas, algunos colegios públicos.
A modo de resumen, hoy en día tenemos un estado anticatólico –tanto a nivel de personas como de instrumentos– en COEXISTENCIA con vestigios de la Argentina como Nación Católica: la cizaña y el trigo. La substancia política del Estado no es confesional, está intoxicada por elementos ideológicos, artificiales y foráneos que son anti católicos y por tanto anti argentinos. Sin embargo, esos rastros de Nación Católica están ahí. A los masones, liberales, ateos, izquierdistas y feministas le molestan estos rastros, y operan para eliminarlos del mapa. En este contexto se entiende la consigna del pañuelo naranja.
Este proceso de secularización, o mejor dicho descristianización al que hoy asistimos, ¿cómo se dio? ¿Qué eslabones lo configuran?
Mencionemos algunos principales. Vayamos de 2020 para atrás: los protocolos ILE desvalorizan la vida humana del no nacido, otorgando un marco de legitimidad al horrendo crimen del aborto, que sólo en CABA se llevó el año pasado 8388 vidas. La sola propuesta parlamentaria de una ley de “interrupción” del embarazo, impulsada por el entonces Presidente Mauricio Macri en el 2018, también desvaloriza la vida. El Nuevo Código Civil y Comercial –que vio la luz durante el segundo gobierno de Cristina Kirchner– está plagado de ideas y conceptos contrarios no sólo a la fe sino también a la razón natural; como botón de muestra, se ha normalizado la práctica de la fecundación in vitro (personas concebidas fuera del vientre materno), que se venía realizando ya desde antes.
Vayamos más atrás: la ley de Identidad de Género, sancionada hace varios años, distorsiona la identidad de las personas. La ley del llamado Matrimonio Igualitario, año 2010, desfigura la institución matrimonial, creada por Dios. Las llamadas leyes “antidiscriminatorias” (año 1988) desalientan que las personas comuniquen públicamente la verdad. La Ley de Divorcio, durante el Alfonsinato, en 1987, fue otra estocada al bien del matrimonio. Hay muchas más leyes, normativas, reglamentos y códigos oficiales que se podrían citar, pero como botón de muestra es suficiente. En definitiva, cuando los agentes feministas piden por la “separación entre Iglesia y Estado” piden por algo que, de hecho, ya viene ocurriendo hace décadas. Lo que falta, afortunadamente, es que esta separación tenga lugar de forma completa y total dado que hay muchos elementos cristianos que subsisten en el cuerpo de la Nación.
Recién hablabas del art. 2 de la Constitución Nacional. Contanos un poco, decías que era un tema muy complejo.
El art. 2 de la Constitución Nacional dice así: ‘El gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano’. Este artículo, que parece excelente a muchos católicos hoy día y que parece abominable a la izquierda, la masonería, el liberalismo, los anticlericales, los evangelistas, los laicistas, etc., se juzga de manera muy diferente según el tipo de análisis que hagamos. Pues cabe aquí una dimensión del análisis a) histórica-doctrinaria; b) una dimensión actual. En resumen, diríamos que el art. 2 es insuficiente a los ojos de la recta doctrina católica.
Explicanos por favor el primer enfoque, el histórico-doctrinario del art. 2 de la CN
El art. 2 de la CN fue escrito en 1853, un año después de la derrota de Rosas en Caseros. Esta derrota militar tuvo enormes consecuencias políticas, sociales, económicas y culturales. Como vimos antes, la idea era formar una nueva fisonomía de la Nación, y para ello todos querían que el Acta de Nacimiento de ese nuevo país fuese la Constitución Nacional.
Los elegidos para opinar, intervenir, redactar el texto de la Constitución fueron llamados “constituyentes”. Ahora bien, no todos pensaban igual. Para empezar, como dijimos, estaba la Masonería. Dentro de ella, había masones “ultra” y había masones moderados. Entre los constituyentes no masones pero que habían colaborado con la Masonería en la derrota de Rosas, había –como dijimos– un sector católico conformado por dos alas: el ala dura y el ala liberal.
Si bien el ala dura era antirrosista, procuraban la sanción de una Constitución en donde la religión católica fuese presentada como religión del estado. Hubo discusiones, y terminó ganando una fórmula que constituyó una suerte de “punto de equilibrio” entre las dos posturas más extremas: la masónica liberal (completa separación) y la católica (confesionalidad).
La fórmula es la que ya conocemos: “el Estado sostiene el culto católico”. Esta fórmula (el famoso sostiene) significó en los hechos un sostenimiento económico y, según la opinión de una escuela de juristas posteriores, alguna fórmula velada de confesionalidad.
Vayamos al segund enfoque, el actual, sobre el art. 2
Hoy, el feminismo marxista abortero va incluso por este último vestigio católico de la Constitución, y exige que el Estado Argentino –que en los hechos, y desde hace rato, viene descristianizando oficialmente la sociedad– avance un paso más, y retire la financiación estatal al culto católico, así como la exención del pago de ciertos tributos.
En síntesis, los grupos feministas –que también son aborteros, financiados y apoyados por magnates como George Soros, completamente alineados a la mentalidad de la OMS-ONU– pretenden acabar con uno de los últimos vestigios de la Argentina como Nación Católica: la financiación estatal.
Cinco enseñanzas del Caso Taussig: ¡cerraron el seminario de San Rafael, Mendoza!
“Taussig quería ahorcar una gallina a escondidas en el fondo del patio,
y de repente se vio con todos los reflectores encima en la cancha de River”.
Por Juan Carlos Monedero (h)
Primera Enseñanza
Al igual que el acoso moral, psicológico y laboral, el hostigamiento de Mons. Taussig al laicado, seminaristas y sacerdotes sólo tiene eficacia en tanto sea desconocido por la opinión pública. Tan pronto comienza a ventilarse, su poder se erosiona; y se debilita más mientras más se ventile.
Esto vale para todo tipo de acoso: el acosador necesita de la oscuridad, del ocultamiento. Esto pasa con el mobbing laboral, con los hostigamientos escolares y laborales. En este caso, lo que más nervioso pone a Monseñor Taussig y a todo su séquito es que sus actos hayan salido y estén saliendo a la luz. ¿En qué nos basamos para semejante acusación? En la convergencia de numerosísimos testimonios y testigos. Hemos intentado contrastar las versiones. La presunción de inocencia siempre guió los pasos de nuestra investigación y nos hemos permitido dejarla de lado ante la acumulación de evidencia concordante.
Segunda enseñanza
En el blog Infovaticana, un comentarista anónimo reproduce una anécdota de Santo Tomás Moro en relación a su glorioso martirio. Al negarse a asistir a la coronación de Ana Bolena, Moro sostuvo: “Un emperador romano, que tenía gran admiración por la virginidad, dictó un decreto por el cual los delitos que se regulaban con la pena capital no serían aplicables a las vírgenes. Pero al tiempo, cuando una virgen cometió uno de estos delitos, el emperador se vio ante una disyuntiva. No castigarla produciría inseguridad jurídica y castigarla significaba contradecirse. El caso se trató en el Senado. Luego de varios dimes y diretes, sin arribar a conclusión alguna, algún patricio arriesgó: “¿Para qué armar tanto alboroto por tan poca cosa? ¡Que la desfloren primero y luego que sea devorada por las fieras!”.
Luego de contar esto, nuestro santo sostuvo:
“Lo mismo opino yo. Aunque los obispos se han mantenido hasta el presente con integridad en el asunto del matrimonio del Rey, deben prestar atención para seguir manteniendo la virginidad. Hoy, solicitan su presencia en la coronación; mañana, que prediquen en favor del nuevo matrimonio y, más adelante, que escriban libros en su defensa; y así terminarán siendo desflorados y, después de haber sido desflorados, serán devorados. Por mi parte no está en mí evitar que me devoren; pero, con la gracia de Dios, procuraré que nunca me desfloren…”
Entonces, hay que tener conciencia de que el laicado católico –y el sanafaelino no es la excepción– viene siendo cocinando lentamente por sus enemigos. Como decía Moro, un día los esbirros de Enrique VIII solicitaron a las autoridades presenciar una farsa, otro día les indicaron que prediquen en favor de esa falsedad, otro día que defiendan racionalmente la mentira… Y así las fuerzas se van mellando y el ánimo se va debilitando.
Hay que saber, entonces –y con perfecta lucidez– que los demoledores atacan las verdades religiosas, las piadosas tradiciones, los fundamentos de la fe, pero que lo hacen de a poco, con pocos sobresaltos (al mejor estilo gramsciano). Como el ataque no es total, sólo una porción de los católicos (no todos) reacciona y una gran cantidad de gente prefiere quedarse cómodamente en el molde, consolándose con el pensamiento de que “todavía conserva algo bueno”. En vez de contraatacar para ir “a por todas” –como dicen los españoles–, se consuelan con mantener algunas cosas, consintiendo que les roben otras.
El problema es que el ladrón sigue robando.
Evidentemente, todos los que no reaccionan cuando el ataque es suave restan apoyo a la resistencia ante el mal. El enemigo siempre quiere ir por todo, aún cuando –por estrategia– en un momento determinado ataque sólo un punto. Reproduzco las palabras de un sacerdote mendocino al respecto: “El enemigo viene por todo, y nosotros siempre vamos por una partecita. El enemigo viene degollando y nosotros queremos dialogar. Hay que presionar hasta la raíz en donde se encuentra el hueso y la carne”.
Tercera enseñanza
Todos los que conocen o han tratado con Monseñor Taussig coinciden en que él sólo busca –o buscaba– el poder. Buscaba escalar. ¿Y qué se necesita para escalar hoy? Se necesita fundamentalmente de una situación diocesana sin turbulencias, mediocre, chata. Es la ley de los términos medios: la vida tiende al equilibrio, y los extremos tienden a ser eliminados. Es una especie de ley salvaje darwinista: permanecen los que hacen la plancha, los que no son ni muy-muy, ni tan-tan. Un obispo tradicional es resistido, y más temprano que tarde será desplazado. Un obispo que no puede gobernar su diócesis tampoco puede permanecer mucho tiempo, aún cuando no tenga culpa en eso.
En otras palabras, Taussig quería –¿quiere?– ascender y para ascender necesita tranquilidad. El levantamiento que se produjo –tanto en las calles como en las redes sociales– es justamente lo que está vedando sus posibilidades de ascenso, y él lo sabe. Lo grave es que muchos otros obispos –nos consta– también restringen las prácticas tradicionales de su diócesis. Pero como lo hacen con mayor disimulo y astucia, no levantan tanta resistencia.
Cuarta enseñanza: los tentáculos del pulpo
El “Caso Taussig” pone de manifiesto que ninguna tiranía –o, si prefieren, despotismo– puede subsistir en el tiempo sin cooperadores. No puede subsitir en el tiempo sin cooperadores del despotismo, quienes ejecutaban las absurdas normas de Mons. Taussig, como tomar los datos de los asistentes a misa.
Son también cooperadores del despotismo quienes niegan su apoyo a los laicos que vienen enfrentando al Monseñor.
Son cooperadores del despotismo quienes llevan y traen comentarios.
Son cooperadores del despotismo los que trabajan en “Productora San Gabriel”, quienes realizan los videos para Monseñor en Youtube.
Cooperó con el despotismo el cameraman que –con astucia pero tarde– desvió la cámara para que no se apreciara en detalle que Monseñor Taussig le estaba negando la comunión en la boca a un señor mayor de edad, con bastón para más señas.
Son cooperadores del despotismo los que defienden a Taussig en las redes sociales.
Son cooperadores del despotismo, por omisión, quienes sabiendo que es perverso no lo atacan.
Son cooperadores del despotismo quienes –para cuidar su fuente de trabajo– se ponen en contra de sus propios hermanos. Al igual que los policías que (por esta “pandemia”) criminalizan a la gente que camina por la calle.
Entonces, esta es la lacra que nos asfixia y agobia. El problema no sólo es este descendiente de los Apóstoles. No nos confundamos. Hay también un intrincado sistema, un tejido social, un conjunto de alcahuetes, de cristianos excelentemente formados y llenos de excusas, los que hacen posible el despotismo.
Colofón final: ¿Dios o las obras de Dios?
Hay un último sector de laicos y sacerdotes, que no puede ser colocado al lado de los cooperadores del mal. La reflexión final corresponde a este espacio. Lo constituyen aquellos que veían –y ven– con toda claridad las maniobras despóticas del obispo, juzgándolas negativamente. Pero que mantuvieron, hasta donde pudieron, una suerte de pacto de no agresión con el déspota. Ellos querían conservar el favor del Obispo, quería conservar ventajas legítimas para sus obras –sus buenas obras que dan gloria a Dios, y que queremos que sigan adelante– y por tanto no arremetieron públicamente contra él.
Ahora bien, Mons. Taussig –que sabe que ellos amaban esas obras– les concedía migajas a estos sacerdotes y laicos, con tal de que ellos siguieran adelante con las mismas. Y así, ellos quedaban “prisioneros” dentro del favor recibido, inhabilitados para cuestionar a la misma autoridad de la que recibían auxilio. Chantaje. Extorsión.
Decía el Cardenal Van Thuan: “Las obras de Dios no son Dios mismo; hay que cuidarlas, pero son las obras de Dios, y no Dios mismo”. A veces Dios pide que se sacrifiquen las obras de Dios para que brille más la Gloria de Dios. Este apego de muchos laicos y sacerdotes a las obras de Dios frenaba y terminó por sofocar, durante mucho tiempo, la resistencia de máxima a la tiranía del obispo. Tomemos nota de esta última enseñanza: el adversario no puede enfrentar a una diócesis si la totalidad de la misma se decide a ponerse decididamente de pié. Estamos seguros de que si se hubiese resistido hace años, todos y en bloque, a los abusos de autoridad –ya existentes– de Taussig, la historia en San Rafael hubiese sido distinta.
INFLAN LAS CIFRAS DE MUERTOS PARA JUSTIFICAR LA CUARENTENA: PRUEBA
Por Juan Carlos Monedero (h)
Hasta ahora sólo teníamos reconocimientos de que en otros países se inflaban las cifras.
Es la primera vez que surge este tipo de reconocimientos en la Argentina. Esto no es conspiranoia. Es lo que brota de la evidencia. La gente tiene síntomas, luego desaparecen, pero una vez que entran en el registro ya figuran como muertes por coronavirus. Le agradezco a mi amigo Francisco, quien me dio a conocer el dato.
– Fallecieron en Choele Choel dos mujeres que habían padecido COVID-19, quienes luego negativizaron para esta enfermedad pero continuaban internadas en grave estado. Se trata de una mujer de 69 años, diagnosticada el 2 de abril como positiva de COVID-19 y que contaba con antecedentes de procesos respiratorios; y otra de 57 años quien ingresó el 12 de abril a terapia intensiva y tenía antecedente de diabetes e hipertensión.
Ambas mujeres habían negativizado para COVID-19 el 16 de abril y el 15 de mayo respectivamente, sin embargo continuaban internadas en grave estado.
– Es importante aclarar que el Ministerio de Salud de la Nación, en su parte diario, expresa el fallecimiento de toda persona que fuera diagnosticadas como positiva y que haya sido ingresado al Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentina (SISA), por lo que se espera que las dos mujeres de Choele Choel sean notificadas como decesos a causa del virus, a pesar de haber negativizado de COVID-19.
El “nazi” del mes: ¿qué esconde la polémica en torno al Dr. Ramón Carrillo?
Por Juan Carlos Monedero (h)
Round 1: la palabra “nazi” les estalló en la cara
¡Qué tiro por la culata del kirchnerismo! Un dolor de muelas para Alberto y sus albertos, para Cristina y sus cristinas. Porque desde que asumió Néstor Kirchner en el 2003, la batalla discursiva –que en el fondo no es otra cosa que una lucha por definir qué sería el bien y qué sería el mal– siempre supuso para los kirchneristas que los nazis eran “los otros”. El kirchnerismo supo hacer uso y abuso del término, ya desde 2003, cuando el Néstor llegó al poder.
Nazis eran los militares que habían luchado contra la subversión, legal o ilegalmente (daba lo mismo para ellos). Nazis eran los católicos que cuestionaron a la candidata Carmen Argibay, ya manifiestamente pro aborto, más tarde confirmada como Jueza de la Corte Suprema. Nazis fueron también los católicos que defendieron a Monseñor Basseotto, que apuntó contra Ginés González Genocida, alfil del abortismo. Nazis fueron las jornadas del Círculo de Formación San Bernardo de Claraval (al menos así lo dijo Página/12, vocero oficioso del gobierno), y por eso el Gobierno apretó a Gendarmería, y el jefe de las bandas musicales –que tocó en las jornadas– terminó despedido y otros tres gendarmes fueron sancionados[1]. Nazis eran también los asistentes a las misas en Luján realizadas por el Círculo de Formación San Bernardo, celebradas por Basseotto en el año 2006[2].
“Nazi” fue, a no dudarlo, la palabra talismán desde la cual se dividían las aguas. De un lado estaban los buenos (es decir, ellos). Del otro, los nazis.
Y ahora se dio vuelta la tortilla, y los nazis son ellos por proponer a Ramón Carrillo para los billetes de 5000 pesos.
Leamos el tuit del embajador del Reino Unido, Mark Kent: “El nazismo fue el mayor mal del siglo XX. Condujo al Holocausto. La muerte de millones de inocentes. No debemos conmemorar a nadie que participó en este terrible episodio”, sostuvo Kent, en relación a Ramón Carrillo.
La embajadora de Israel, Galit Ronen, tuiteó: “Cuando decimos ´Nunca más’ refiriendo al Holocausto, no hace sentido conmemorar alguien que, por lo menos, fue un simpatizante con este ideología“. Todos indignadísimos.
Y parece que el pobre Carrillo no dejaba de darle indicios. Como tantos simpatizantes del Eje, apoyó la neutralidad argentina en la Segunda Guerra Mundial. Posición compartida por toda persona patriota, ya simpatizara o no con el Eje, dado que la neutralidad parecía lo más conveniente, como lo había sido en la I Guerra Mundial. El problema es que para cierto tipo de mentalidad antinazi, un indicio es interpretado como elemento probatorio decisivo, que no admite prueba contraria. Hay gente que se maneja así.
También emitió un enérgico comunicado el Centro Simón Wiesenthal para América Latina. Entre este domingo y el lunes, los señores Gelblung y Shimon Samuels salieron a decir: “Rechazamos enfáticamente la elección de un personaje así, que mancillará a Argentina con su imagen en su billete de mayor denominación”[3].
Claudio Avruj también salió a pegarle a Carrillo –y por extensión al gobierno– bajo el cargo de haber procurado en 1947 la entrada en la Argentina de un médico nazi llamado Carl Vaernet. Pero Avruj no es él sólo, dado que es dueño de la agencia de noticias Vis-a-vis. Guillermo Yanco –pareja de Patricia Bullrich– también es dueño de esta agencia. Probablemente, “el caso Carrillo” llega así al sector del PRO, y el poderoso aparato de multimedios macrista empezó a trabajar. ¿Cómo trabajan? Es sencillo: se agita la palabrita nazi, por lo que todo el mundo –como sabemos– comienza a perder la cabeza. En definitiva –como diría el inolvidable Aníbal D’Angelo Rodríguez–, en el mundo actual está permitido todo. Drogarse, prostituirse, matar enfermos, inocentes, mentir, blasfemar. Salvo ser nazi. Y quién es nazi y quién no, lo dicen ellos. Pero esta vez, ¡había dos sectores poderosos disputando quién definía! Y nosotros nos compramos pochoclos para ver cómo se desarrollaba el asunto.
Round 2: Contraofensiva kirchnerista: Carrillo no es más nazi que Churchill
Era muy grave la acusación.
Y eran muchos los factores de poder que estaban martillando contra el oficialismo. Repasemos: embajada de Israel, embajada de Gran Bretaña, Centro Simón W., el multimedios macrista… Y entonces, los kirchneristas salieron a responder. Se vieron obligados, emplazados.
Fueron acusados mil veces de incluir entre sus cooperadores y colaboradores a los autores materiales e intelectuales de incontables asesinatos, perpetrados por estructuras guerrilleras en los años 70’. Ante eso no respondieron nunca, aquí sí.
De esta manera, Página/12 –expresión oficiosa del kirchnerista– invocó la autoridad del historiador judío Raanan Rein (buena carta, muchachos), quien explicó: “Por su brillante carrera académica, la UBA otorgó a Carrillo una beca de dos años para perfeccionar sus conocimientos en neurocirugía en Europa. Recorrió instituciones médicas en Ámsterdam, París y Berlín. Es probable que en Alemania haya presenciado un mitin con Hitler, como cuenta en sus trabajos la historiadora Karina Ramacciotti”[4].
O sea, Carrillo compartió un mitin con Hitler.
Rein, con pudor casi, sostiene que esto “es probable”. Pero no vemos razón para desconfiar de Ramacciotti.
Luego Página/12 no se priva de hacer jueguitos para la tribuna. Y relata –para tranquilizar al lector zurdoide– que en 1935, hasta el propio Winston Churchill escribió: “Es en este misterio del futuro que la Historia declarará a Hitler como un monstruo o como un héroe”. Básicamente, el hilo invisible del razonamiento sería algo como esto: si Churchill no puede ser llamado nazi por decir estas palabras, tampoco Carrillo. ¿Hasta aquí ha llegado Página/12 para defender las medidas del oficialismo? Increíble. Ramón Carrillo compartió un mitin con Hitler, pero no es nazi. Pero los miles de católicos que asistieron a misa de Basseotto sí lo son.
Diario Perfil –que en este caso actúa como vocero oficioso del gobierno– ya aclaró en su edición del 20 de mayo del 2020: “El Gobierno prefirió no contestarle (a la embajadora judía) de modo oficial”[5] (copete). Aunque en el cuerpo del artículo, los amigos K suavizarían diciendo que el Gobierno “por ahora prefiere no responderle (a la embajada de Israel), al menos, de modo oficial”. Una pieza importante del kirchnerismo, Juan Grabois, parece que no se pudo contener y respondió, aunque a título personal.
Acota Perfil, también en el cuerpo del artículo: “De momento, el Gobierno no planea hacerlo de manera oficial. Alegan que los tuits no son explícitos en su referencia y prefieren evitar entrar en una polémica tuitera por un proyecto que, por ahora, el propio presidente Alberto Fernández ya descartó. Tampoco buscan alimentar un entredicho mayor con Israel o el Reino Unido”.
Round 3: cuando a los zurdos los corren por izquierda
Pero Página/12 está evidentemente muy molesta con los judíos, y salió a decir cositas que no suele decir. Ahora que están enojados se animan a decir cosas, porque a ellos (y no a los demás) los están matando en las redes sociales con la acusación de nazis. Y en el fondo, sienten todo el malestar por haber servido en bandeja otro argumento a la oposición. A partir de ahora, no faltará el opositor –serio o no– que pueda decir que el gobierno de Alberto “reivindicó a un médico nazi para los billetes de 5000 pesos”.
Detalle de un amigo: en los últimos años del período kirchnerista 2011-2015, se había conformado una agrupación que se denominó ‘La Ramón Carrillo’. ¿Qué estarán diciendo ahora?
Round 4: también nos hicimos lectores de Clarín
Dice el matutino clarinete: “en la colectividad había mucho enojo con el Centro Wiesenthalpor acusaciones que consideraron ‘infundadas’. Llegaron a decir que el Wiesenthal en esta región basa su existencia en unas autorizaciones periódicas que precisa y que por ello, para tener financiamiento, precisa producir hechos y noticias permanentemente”[6]. Se comenta solo, ¿verdad?
Sigamos:
“Clarínintentó este lunes por la noche comunicarse con Ariel Gelblung, su director, para entender (¡!) la fuente. Pero hasta este martes no había respondido. El problema es que un miembro de la familia dijo haber hablado con el Centro Wiesenthal y que este le dijo que se habían ‘basado en una película’”.
Los signos de exclamación son nuestros. Querido lector, el periodista de Clarín no entendía… y quería entender, ¿lo comprenden? Cuesta entender cuando no hay nada para inteligir, parece.
En Crónica TV, la noche del 19 de mayo, el nieto de Ramón Carrillo –homónimo de su abuelo– confirmó, ante la pregunta directa del periodista, la versión de que el origen de la acusación provenía de una película.
Round 5: Embajada de Israel y Gran Bretaña: ¿exageración? ¿Mentira?
Sopesemos las versiones y tratemos de entender qué se ha probado y qué es lo que no quedó acreditado.
El embajador británico acusa a Carrillo de haber “participado” en el Holocausto. El embajador judío acusa a Carrillo de haber sido “por lo menos” (o sea, que podría ser más) un simpatizante del nazismo. Ahora bien, ¿qué es lo que realmente se ha aceptado por parte del sector K?
Tomemos lo máximo que reconoce Página/12: que Ramón Carrillo colaboró para traer a la Argentina a un médico que había trabajado en un campo de concentración. Que Ramón Carrillo estudió en Berlín y que habría compartido un mitin con Hitler. Y digamos ahora algo increíble: nosotros le creemos a Página/12. Creemos en que en este caso no ocultan nada, porque nos parece inverosímil que se arriesguen a mentir en una polémica con (nada menos) la embajada de Israel y Gran Bretaña.
Ahora bien, ¿cómo valorar –en términos de responsabilidad ética y pública– las afirmaciones de las embajadas? ¿Cómo puede un embajador, que se supone que es La Palabra oficial de su país en territorio ajeno, manejarse con tanta ligereza (por decir lo menos)?
Y la pregunta del millón: si han exagerado, o mentido, tan alevosamente aquí. ¿Será la primera vez? Si no hubiesen cuestionado a un multimedios tan poderoso como el kirchnerista, ¿nos hubiésemos enterado?
Ah, por cierto, Ramón Carrillo estaba en contra del aborto.
Acto 6: La DAIA cruza al Centro Simón W., y baja el tono. Acá no pasó nada
Sostuvo Jorge Knoblovits, presidente de la DAIA: “Durante 48 horas estuvimos buscando antecedentes que acrediten la falsa denuncia sobre Ramón Carrillo. Para la DAIA la polémica está cerrada hasta que se demuestre otra cosa. Es importante tener la información adecuada, con pruebas adecuadas, para formar una opinión adecuada”[7]. Parece que dos embajadas y el Centro Simón W. primero salieron a indignarse, y después algún tipo más lógico e inteligente –con la cabeza fría y las bolas llenas– les habrá sugerido mesura. Nótese que el Presidente de la DAIA declina seguir la pelea, pero deja abierta la puerta a que aparezca nueva evidencia.
Entre los elementos que salvarían la memoria de Ramón Carrillo, se destaca: “Hay una placa entregada por el Estado de Israel en 1949 a Ramón Carrillo, creo que eso desmiente algunas cosas”, como dijo el presidente de la DAIA. Y llega a decir: “La información del Centro Wiesenthal no siempre está fundada. Hay muchos miembros del consejo directivo que hoy estaban on fire con este tema, y yo no desconfío de ellos, yo digo que estudiemos esto y que si tenemos que salir salimos”. Y agregó: “Yo no tengo ningún problema en salir a condenarlo, pero queremos ser serios. En Argentina necesitamos seriedad en la información porque si no perdemos capital todas las instituciones”.
También: “Pedimos prudencia para salir a condenar en un momento de pandemia, donde hay una parte manifiesta de Ramón Carrillo, que tiene más de 200 hospitales a su nombre en el país, que fue un hombre que trabajó contra las viruelas, contra la peste bubónica, que fue un excelente sanitarista, que ayudó a aumentar la expectativa de vida de los argentinos. No se puede salir a condenarlo sin tener la verdad de la investigación histórica. Yo no he visto que esté acreditado que era nazi”.
La moraleja es clara: primero investiguen, estudien, comparen, aprendan, sean responsables. Y si después tienen que decir algo, adelante. Pero los que se mueven con impunidad suelen hacer las cosas al revés.
Pregunta final: ¿es la primera vez que las embajadas y el Centro Simón W. acusan por deporte? Dejamos esa inquietud en el lector.