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Ginés contra Ginés: una entrevista de 1994 desmiente al actual Ministro de Salud Abortista
Ginés contra Ginés: una entrevista de 1994 desmiente al actual Ministro de Salud Abortista
Ginés González García tiene una sola obsesión: el aborto.
¡Claro! Es evidente que –desde el punto de vista de la salud y la vida de los argentinos– el “principal problema” en la Argentina es el aborto. No importa que a los residentes de algunos hospitales no se les pague, eso no importa. No importa que no haya dinero para pagar médicos en formación, que ellos sean explotados con docenas de horas extra que se pagan tarde, mal y nunca. No importa que los residentes, a quienes no se les paga, deban cubrir los huecos que dejan los médicos de Planta. No: la prioridad es el aborto. Tampoco importa a Ginés que en algunas provincias que falten medicamentos oncológicos, o medicamentos contra el HIV. No hay cargos en blanco para médicos ya formados a quienes se negrea con contratos truchos: contratos que no dan antigüedad, ni obra social ART ni jubilación. No hay suficientes camas en hospitales cabeceras para los enfermos pero para Ginés dictar un protocolo criminal es la prioridad.
Para todo esto no habrá grandes anuncios ni conferencias de prensa, no habrá protocolos. Para deshacer a un bebé producto de la calentura o producto de la violación de un degenerado que debería estar en la cárcel (y no dando vueltas fuera, por obra y gracia de jueces garantistas), sí hay conferencias de prensa, sí hay protocolos. Y esto lo prueba que la primera medida del Ministerio es reponer el protocolo abortista.
Así lo atestigua el recorrido público de Ginés en los últimos 15 años: desde su nombramiento como Ministro de Salud de la Nación por parte de Néstor Kirchner hasta la actualidad. Sus entrevistas, sus exposiciones en el Congreso[1] y en el Senado[2] el año pasado, y especialmente su última conferencia de prensa del 12.12.2019[3], tienen como eje machacar una y otra vez con “las muertes evitables”. Se refiere a los decesos de aquellas mujeres que pierden la vida en el mismo acto en que se la quitan a sus propios hijos. El repetido argumento de ‘la mortandad materna por abortos’.
Pero una reveladora entrevista de 1994[4] desmiente al flamante Ministro de Salud de la Nación. No siempre fue un abortista militante. Alguna vez fue bastante bueno Ginés, quien en esta ocasión es preguntado por el tema de las muertes evitables en la Argentina. Ante todo y en primer lugar, señala que “el 70% de las razones por las que morían argentinos” responden a tres causas. En primer lugar, las muertes por enfermedades cardiovasculares. En segundo lugar, menciona el cáncer. Y en tercer lugar, los accidentes automovilísticos. Pero hay algo más: según Ginés, la formación de los argentinos en los buenos hábitos haría descender estas cantidades, que son –repetimos sus palabras– las responsables del SETENTA POR CIENTO de las muertes.
Por tanto, para evitar las muertes, Ginés recomendó simplemente… ¿Despenalizar o legalizar el aborto? No. Como en esa época le importaba realmente la vida –y su enfoque era científico-estadístico, sin alinearse con las sesgadas y distorsionadas descripciones de la ONU–, sostuvo que la práctica del deporte, una buena alimentación, una vida sana y sin stress sería el cóctel ideal para salvar vidas. Respecto del cáncer, el actual Ministro verde sindicó al tabaquismo como el tipo predominante (30%, en palabras del propio Ginés), por lo que “una estrategia nacional profunda para modificar el hábito de fumar” –según sus propias y elocuentes palabras– debería ser una política de estado. Por último, los accidentes. “Nos matamos como moscas”, sostenía en 1994 el actual Ministro abortista 2019. Se trataba de “una verdadera epidemia” y para enfrentarla sería necesario “un cambio de conducta, individual y colectiva”. La muerte por accidentes era tan elevada que Ginés González García –quien ya a esta altura ya no parece un funcionario de Alberto Fernández sino un pulido académico de la Sorbona– sostuvo que el gran problema eran las “actitudes absurdamente suicidas que tenemos nosotros al manejar o al cruzar una calle”; ellas, en efecto, “son parte de esto que es una gran patología”.
1º Enfermedades cardiovasculares. 2º Cáncer. 3º Accidentes. No aparece el aborto por ningún lado, no se lo menciona, no hay ninguna referencia al aborto. ¿Tanto cambió el país en 25 años? ¿O el que cambió fue usted?
[1] https://www.youtube.com/watch?v=jhcMYZMdQHg
[2] https://www.youtube.com/watch?v=zFDJkrNpfRI&t=1s
[3] https://www.youtube.com/watch?v=8mCrbe4inxE
[4] https://youtu.be/s8h2TrVKt7Q (visto el 13 de diciembre de 2019, 12.54 pm)
Kornblihtt vs. Kornblihtt – Esconden de Youtube un video que prueba la mentira del científico abortista Nº 1 de la Argentina, aunque se puede ver en otros sitios
Kornblihtt vs. Kornblihtt – Esconden de Youtube un video que prueba la mentira del científico abortista Nº 1 de la Argentina, aunque se puede ver en otros sitios
Para quienes no lo conozcan, Alberto Kornblihtt es: -Biólogo; -Profesor Titular de la UBA en las Facultad de Ciencias Exactas y Naturales; -Doctor en Ciencias Químicas; -Investigador Superior del CONICET; -Miembro de la Academia Nacional de Ciencias (Córdoba); -Miembro de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales; -Miembro de la National Academy of Sciences (fundada por Abraham Lincoln); -Miembro de la European Molecular Biology Organization; – Academia de Ciencias de América Latina (ACAL, 2017), entre otras cosas. Su curriculum puede verse aquí: https://www.conicet.gov.ar/wp-content/uploads/CV-KORNBLIHTT.pdf.
Hoy por hoy, Alberto Kornblihtt es el científico número 1 de los abortistas.
El año pasado, para justificar el aborto, sostuvo en el Senado que la vida humana era un concepto cultural, sujeto a acuerdos, etc. Sin embargo, varios meses antes, había dicho:
“Vida humana en el sentido de la organísmica, del organismo, como dije antes, es un proceso continuo que comienza con la FECUNDACIÓN en el seno materno o también podría comenzar con una fecundación in vitro…”. (Programa “Tarde para Nada”, Radio Con Vos. Entrevista de María O’ Donell). Esta revelación, que contrasta con sus expresiones en el Senado, se pudo escuchar durante meses por YouTube.
El año pasado, en el mes julio, publiqué un artículo periodístico donde ponía de relieve la gruesa contradicción de Kornblihtt, citando la fuente. En su momento, nadie cuestionó la fuente. Sin embargo, hoy ya no se puede escuchar el link que cité mediante YouTube, que es el principal medio a través del cual se escuchan las entrevistas como estas.
Afortunadamente un integrante de Muralla Celeste me pasó el video; en efecto, se escucha claramente a Kornblihtt sostener que la FECUNDACIÓN marca el comienzo de la vida humana.
La entrevista tampoco aparece en el FB de “Tarde para Nada”. Donde sí aparece, además de en algunos canales de YouTube que lo copiaron antes de que sea bajado, es aquí: https://radiocut.fm/audiocut/entrevista-a-alberto-kornblihtt-1/
El canal de YouTube de la radio donde se escuchó la entrevista niega acceso al video. ¿Por qué ya no se puede tener acceso a un video mencionado , precisamente, en un artículo crítico de Kornblihtt? ¿Cuál era la necesidad de impedir que se lo escuchara? Era tan concluyente lo que decía, y tan contradictorio con su propias palabras, que tuvieron que IMPEDIR que la opinión pública tuviera acceso a ese video. Para conseguir sus fines, han escondido de este canal de YouTube la confesión del científico abortista número 1 de la Argentina.
Fuentes
Entrevista de María O’ Donell a Kornblihtt (removida): https://www.youtube.com/watch?v=-mUOHYkWFyw
Exposición de Kornblihtt en el Senado: https://www.youtube.com/watch?v=sLsg8JCP48M
Artículo crítico de la exposición de Kornblihtt: https://apologetica-argentina.blogspot.com/2018/07/no-hay-un-absoluto-pero-el-embrion-noes.html
Fragmento rescatado: https://www.youtube.com/watch?v=_PvoOg6mOTA&feature=youtu.be
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Los puntos débiles del aborto – Comprobado luego de escuchar más de 100 horas de debates
LOS PUNTOS DÉBILES DEL ABORTO
Por Juan Carlos Monedero (h)
Comprobado luego de escuchar más de 100 horas de debates en redes sociales y televisión:
- No saben qué hacer ante una ecografía.
- Se ponen nerviosos ante imágenes de bebés abortados;
- Explican innecesariamente que la legalización del aborto no lo volvería obligatorio, como si alguien alguna vez los acusara de eso. Sin embargo, el proyecto del 2018 obligaba a los hospitales a realizarlo;
- No tienen respuesta respecto del Juramento Hipocrático;
- No pueden mantener un debate serio uno vs. uno. Siempre debaten 2 contra 1, 3 contra 1 e incluso 4 contra uno. En el 90% de los debates, cuentan con la complicidad del “moderador” del debate, que termina debatiendo con los provida;
- Dicen “Anticonceptivos para no abortar”. ¿Por qué no quieren que la mujer aborte, si es un derecho? No pueden explicarlo. También repiten que “el aborto es una decisión trágica, traumática” pero nunca explican por qué, y cambian de tema cuando se les insiste por ese punto;
- Necesitan instalar la disyuntiva “aborto legal vs. aborto clandestino”; se alteran cuando en los debates prevalece la alternativa “aborto no, aborto sí”;
- Necesitan mentir con la cifra de 500.000 abortos por año.
- Al mencionar las cifras de mortandad materna, no pueden explicar cómo es que existen madres pero no “hijos”;
- Los proyectos de ley no dicen una palabra sobre los restos de fetos abortados, no quieren contar qué pretenden con eso;
- Dicen que hay vida humana recién a partir de las 12 semanas pero no repudian los abortos realizados después de ese término;
- Al discutir temas económico-sociales repudian el FMI pero promueven una de las principales políticas del FMI: el aborto.
- No saben qué hacer con el tema del comienzo de la vida, y evitan por todos los medios entrar en ese tópico.
(aporte de Eduardo Peralta)
14. Cuando no pueden responder a los argumentos, recurren a la conocida falacia ad hominem, es decir, contra la persona.
15. Cuando se los presiona con que el aborto es un crimen porque se mata una persona, incurren en la falacia de cambio de asunto, diciendo que los que se oponen lo hacen por “principios de fanatismo religioso”.
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La propaganda abortista y la psicología: tapar la culpa con slogans verdes
La propaganda abortista y la psicología: tapar la culpa con slogans verdes
El corazón de la propaganda pro aborto aspira a la justificación de los abortos ya realizados.
La pura verdad es que la postura sobre el aborto se define mucho más en el corazón que en el cerebro, y por eso hay personas brillantes que están a favor así como también quienes –no habiendo tenido acceso a una gran formación académica– tienen un instinto y un sentido común provida, que resiste todo slogan ideológico.
En ese sentido, la propaganda verde no escapa a las leyes de toda racionalización humana; se trata de un fenómeno psicológico que puede ser visto en el contexto más amplio del acomodo de datos para justificar una acción del pasado o del presente. O más simplemente, se trata de no querer ver –o de ver sólo lo que se quiere– para no sufrir, para no hacerse cargo de una realidad que se vislumbra como demasiado dura, demasiado insoportable. En este sentido, muchas de las verdes no quieren –efectivamente– que haya más abortos. Antes bien, quieren tapar, disimular, esconder los que ya hicieron. Ellas o sus amigas, sus conocidas, alguien de su familia por quien guarden afecto.
Por su finalidad práctica-emocional, la batería de argumentos verdes presenta –y seguirá presentando– una enorme cantidad de incongruencias y absurdos. Justamente porque no pretende ser un cuerpo teórico sino una pátina relativamente defendible (mientras el adversario no las arrincone) en la arena pública. El objetivo no es convencer la inteligencia, es doblegar la voluntad: ¡venceréis pero no convenceréis! Se trata de anestesiar las conciencias, haciendo creer a los demás –y a ellas mismas, sobre todo– que no mataron a sus hijos y suprimir claro está las voces disidentes que desde el llano siguen martillando con la odiosa verdad. ¡Callen a los celestes, tápenle la boca a los provida, no nos dejan dormir en paz con nuestro error!
Vivir con ese oscuro secreto es algo muy duro. Además, hace años que las personas respiran una moral líquida, incapaz de aceptar la reciedumbre de la realidad. La pared no se va a mover pero si cierro los ojos “al menos no la veo”. Sólo Dios y la confesión sacramental pueden dar las fuerzas para seguir adelante, y son muchos los arrepentidos a lo largo del siglo XX y comienzos del XXI que recorren este camino.
Se ha analizado argumentativamente el discurso pro aborto, martillando sobre él desde todos los ángulos: científico, médico, filosófico, legal, moral… Innumerables veces. Por ejemplo, recientemente llegó a nuestras manos el libro Suma Elemental contra Abortistas, de Tomás González Pondal. A lo largo y ancho de la obra, el autor –pluma en ristre– desarma muchas de las falacias verdes. Otro ejemplo sería la argumentación de la Dra. Chinda Brandolino. También nosotros nos hemos ocupado de desmontar los errores, sofismas y mentiras de las verdes.
Hoy proponemos un enfoque no contrario pero sí distinto: el eslogan verde no como una idea a defender sino como una forma de eludir la responsabilidad ante el propio acto sexual. Separar el placer sexual de la reproducción, dijo textualmente Dora Barrancos (“historiadora” feminista, llegada al poder este domingo, al calor del kirchnerismo y el albertismo) en el Congreso. Antes del aborto, ahí tiene usted la anticoncepción para evitar las responsabilidades ligadas al ser padre y ser madre. Una vez embarazada, la propaganda verde operará despersonalizando al bebé; y un marco mental justificativo de la acción que se pretende realizar va cobrando viabilidad en la cabeza de esas mujeres. Después, y para sepultar a esa conciencia que todavía grita y se retuerce, una cantidad de “razones” que todos ya conocemos.
Este es el mecanismo oculto de la narrativa pro aborto, su ventaja competitiva. Es emocional, no racional. Es afectiva, no intelectiva. No busca ni le interesa “convencer” sino superar obstáculos: por eso, como dijo Sztajnszrajber en el Congreso el año pasado, saquemos a la verdad de la cuestión pública. Ellos quieren sacar a la verdad del medio porque la verdad es molesta, incomoda, estorba, jode. La verdad de siempre es la pornografía de hoy. No puede IPPF ganar tanto dinero con la verdad, no pueden las personas desembarazarse (nunca mejor usado el término) de la responsabilidad de ser padres desde la verdad. Nosotros, al contrario, y por esto mismo, debemos apoyarnos en ella. Y la Verdad no es otra cosa que Dios mismo. Por eso debemos confiar y seguir dando testimonio de lo que es, de lo que las cosas son, dado que –como ha dicho el gran filósofo alemán Josef Pieper– “cada vez que decimos una verdad, el Reino de la Mentira retrocede”.
Segundo debate presidencial: estocadas, sangre y sudor
Segundo debate presidencial:
estocadas, sangre y sudor
Juan Carlos Monedero (h) Tomás González Pondal
Licenciado en Filosofía y escritor Abogado y escritor
TOMÁS: Grave error sería dejarse arrastrar por la oratoria a la hora de hacer un análisis profundo sobre la política. En este último campo, aquello que afirma el aforismo “del dicho al hecho hay un gran trecho”, cobra mucha relevancia. Palabras bonitas y bien pronunciadas pueden estrellarse contra la realidad de los hechos. Aunque también hay muchas palabras que de por sí ya son hechos.
JUAN CARLOS:
- El debate está diseñado, está pensado para que los temas no se profundicen. Ese es el formato.
- Es llamativo cómo los candidatos apelan al concepto de “verdad” una y otra vez, dicen repudiar la mentira mientras casi todos coexisten y fomentan el más craso relativismo.
- A diferencia del debate de la semana pasada, se trató de un debate más complejo, por la proliferación de temas de discusión muy centrados en lo político-económico.
- No podemos olvidar que –desde el punto de vista cultural– Macri es lo mismo que Alberto pero menos burdo. Ambos favorecen y han favorecido las prácticas abortistas, la ideología de género, ambos son anti patria.
- ¿Se dará cuenta el precioso tiempo que pierde Nicolás Del Caño al pronunciar “trabajadores y trabajadoras”?
Nicolás Del Caño
JCM:
- Sólo puede ser oposición; le habló en todo momento al electorado de la ultraizquierda.
- Dio buenos golpes a Mauricio Macri, con datos preciso.
- En todo momento, señaló al Presidente y a Alberto Fernández como oponentes políticos, unidos por intereses en común: por ejemplo, denunció el pacto secreto entre Chevron y el Estado, firmado durante el kirchnerismo y sostenido por el macrismo.
- Con marcada necedad, sigue diciendo que la muerte de Maldonado fue responsabilidad de Gendarmería a pesar de que 50 peritos determinaron que se ahogó.
- Sobre la inseguridad, planteó que se formara una Comisión “Independiente”, integrada por víctimas de la represión policial. O sea: quien tiene un familiar muerto por la policía estaría encargado de juzgar… policías. ¡Muy objetivo!
- No tiene ninguna respuesta al tema de la inseguridad y no ve –o no quiere ver– el problema de que los delincuentes se sienten alentados a delinquir por culpa de un estado que se retira;
- No tiene una visión global para los demás temas macro económico-políticos. Está apresado en un esquema ideológico estrecho y sesgado. No plantea soluciones para todas las partes involucradas, sólo propone conflictos.
- En varias ocasiones cuestionó el acuerdo entre el Estado y el FMI, cuando precisamente la legalización del aborto es uno de los objetivos más importantes para el Fondo Monetario.
TGP: Del Caño, impresentable como siempre, siguió al dedillo el manual del marxista elemental. Festejó lo que denominó “rebelión popular” de Chile, siendo raro que no haya solicitado esta vez minutos de silencio. Pidió la legalización de la marihuana. Menos mal que no hay un tercer debate, si no capaz que proponía la entrega gratuita de Poxiran en quiscos y ferreterías. Reclamó “cupos para personas trans”. Y fue notable que cuestionara el eufemismo de llamar “incompatibilidad de intereses” al enriquecimiento del ex ministro Aranguren, mientras no tiene problema en llamar “interrupción voluntaria del embarazo” al acto sanguinario del aborto.
Mauricio Macri
TGP: Mauricio Macri se presentó esta vez con mayor lucidez, enrostrando a Alberto Fernández los engaños emanados de la era “K”. Tocante al narcotráfico señaló que en el referido período estaban “descuidadas las fronteras”, lo que es verdad. Sus primeras palabras fueron: “siempre he sido coherente con lo que pienso”. No es cierto. Sus declaraciones públicas en Tucumán –refiriéndose a su compromiso en defensa de la vida de los no nacidos– cayeron luego en saco roto, dando apertura, por iniciativa propia, a un disparatado e inhumano debate.
JCM:
- Desde el punto de vista de las formas, muy sólido. Especialmente en el tema de la co-participación y el federalismo.
- Fue mucho más duro que en el primer debate, y desde el principio, con Alberto Fernández, Cristina y el kirchnerismo.
- Empezó muy enérgico contra Alberto Fernández, y esa primera victoria le dio tranquilidad el resto del debate.
- El momento más vulnerable fue cuando habló del empleo, así como también cuando Alberto Fernández le enrostró el hambre y la pobreza.
- Muy bien armado –como contraataque a las acusaciones de una política criminal excesiva– el concepto de que “el gatillo fácil el kirchnerismo se lo dio a los delincuentes”.
Alberto Fernández
- Empezó con el pié izquierdo: en el primer bloque recibió golpes muy duros de Espert, de Gómez Centurión y de Macri.
- En cuanto al tema de la seguridad, sostuvo que la causa de la misma era “la desigualdad”; intentó compensar esta intranquilizante afirmación con otra, en el segundo minuto, según la cual “al que delinque hay que castigarlo”.
- Tambaleó y dio respuestas vulnerables en cuanto al tema de la corrupción.
- Abusó de algunos giros verbales como “seamos serios”, “hablemos de verdad”.
- Se movió bien, al igual que en el primer debate, respecto de los datos numéricos negativos del gobierno de Macri. Sus mejores momentos fueron, sin dudas, cuando atacó. En una ocasión, martilló sus acusaciones a Macri con la fórmula “Quisiéramos saber…” logrando un buen efecto discursivo.
- En todo momento manifestó su franca y directa oposición al Presidente.
- Fue interpelado directamente por Espert y respondió correctamente.
- También fue interpelado por Macri, y se vio obligado a responder.
TGP: Alberto Fernández hizo gala de su demagogia, su petulancia y soberbia. Dirigiéndose a Espert, aseguro que puede “darle clases de decencia”. ¿Hace falta que demos prueba de esa “decencia” de Alberto? Seguramente el lector tendrá a mano unos cuantos ejemplos, yo solo recordaré cuando Alberto sostuvo –ante el periodista Nelson Castro– que Cristina Kirchner ‘hizo dictar dos leyes para protegerse penalmente de dos delitos cometidos’, uno de ellos ‘el encubrimiento a Boudou, estatizando Ciccone’, y el segundo ‘el encubrimiento al haber hecho aprobar por ley el tratado con Irán, que es definitivamente un acto de encubrimiento’[1]. El periodista le preguntó de inmediato si de eso ‘no tiene dudas’, y Alberto Fernandez afirmó: ‘absolutamente’. La “decencia” de este candidato a presidente habilita para tener ahora de vicepresidente a una mujer a quien –por propia boca– se le atribuyen dos delitos.
También Alberto Fernández resaltó que allí, en el debate, él era el “único abogado”, y lanzó una crítica sobre quienes hablaron de penas más fuertes (“es fácil hablar de penas más fuertes”). Qué pena que era el único abogado, pues hubiera sido interesante que hubiera al menos uno más, para recordarle lo que él oculta como letrado: la ‘Convención sobre los Derechos del Niño’, en su artículo segundo (y con la reserva hecha por la Argentina), sostiene que: niño es todo ser humano desde la concepción. Hubiera sido interesante la presencia de un señor abogado que le recuerde el principio básico del derecho (y de la ética) que prohíbe darle muerte al inocente. Hubiera sido asaz interesante que un abogado le dijera que castigar con la muerte a una criatura humana indefensa es algo muy fuerte, tan fuerte que es monstruoso.
Quiso Fernández dar clases sobre federalismo, y en tal marco anheló “que el que nace pueda crecer”. Alberto defiende un extraño federalismo: que haya algunos que no nazcan a los fines de que no puedan sencillamente vivir. Y como si le hablase a los adoquines y no a ciudadanos, manifestó que se debe “terminar con los empresarios que corrompen”. Entendámoslo… Entre otros casos, ¿estaba refiriéndose a Hebe de Bonafini y Sueños Compartidos?
José Luis Espert
JCM:
- Se le animó directamente a Alberto Fernández en varias ocasiones, como por ejemplo en el tema de la corrupción.
- Señaló directamente a Grabois como emblema de los piqueteros y al ex juez Zaffaroni como símbolo del garantismo.
- Fue durísimo con los piqueteros.
TGP: José Luis Espert reivindicó la potestad punitiva del Estado, punto positivo. Apuntó al jurista y ex miembro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Raúl Eugenio Zaffaroni (recontra “K”), al atacar a su ideología garantoabolicionista, la que, básicamente, pretende tornar irrisorias las penalidades impuestas por el Estado, y hasta pretende en su instancia más radical que la imposición misma de penas sería un mal. Sobre tal tema ha escrito mucho el jurista argentino Héctor Hernández, a quien se le debe la autoría de voluminosos libros donde se refuta profunda y claramente principalmente los engaños zafforonianos. Sugiero a los estudiosos del Derecho adquirir tales obras y estudiarlas.
En el ‘Debate Presidencial’, el candidato José Luis Espert también atribuyó a los últimos gobiernos haber “normalizado la anormalidad”. Desgraciadamente, él mismo contribuyó a este estado cuando sostuvo que ‘es de hombre de bien en algunos casos permitir el aborto’. Lo cierto es que la expresión dice muchísimo sobre los tiempos que nos tocan vivir, tiempos en donde poner las cosas patas para arriba resulta ser ahora lo normal.
Juan José Gómez Centurión
JCM:
- Mejoró por momentos el manejo del tiempo de sus intervenciones.
- Fue demoledor respecto del narcotráfico, con frases tales como “Hay que terminar con el negocio perverso del narcotráfico”; “Esta guerra hay que ganarla caiga quien caiga”
- Tuvo frases más redondas que en el primer debate: cuestionó a Alberto en base a los 8 procesamientos de Cristina, y señaló que Pichetto –candidato a Vicepresidente de Juntos por el Cambio– fue quien mantuvo dos años los fueros de Cristina.
- Aún tiene que mejorar la dicción.
- Denunció con toda claridad la contaminación del Riachuelo, y en esa denuncia involucró no sólo a la dirigencia de Alberto Fernández sino también a la de Mauricio Macri.
TGP: A Gómez Centurión se lo ve honesto, y con políticas que propenden realmente al bien común de la nación. Aunque los tiempos del llamado debate son escasos, presentó un pantallazo general de las cosas que deberían cambiarse, a la vez que ha dado soluciones concretas para enfrentar esos males. De los candidatos que estaban en debate y que se atrevieron a decir ayer “feliz día de la madre”, Centurión ha sido el único cuyo saludo quedó circunscripto en la honradez y la sinceridad. Pues los demás que saludaron, al ser abortistas, en verdad no desean a las madres dicha verdadera: permitir que se mate a un hijo no es llevar felicidad sino una superlativa desgracia.
Roberto Lavagna
JCM:
- Estilo no confrontativo.
- Por momentos, mejoró bastante y algunas de sus intervenciones estuvieron dotadas de mayor fuerza argumentativa.
- Habló del “debido reconocimiento social a las fuerzas de seguridad” cuando actúan dentro de la ley.
- Realizó por lo menos dos guiños al tema de género y mencionó concretamente la Agenda 2030, establecida por la ONU. Esta agenda para “el desarrollo sostenible” es una nueva estrategia del Gobierno Mundial para promocionar prácticas antihumanas.
TGP: Roberto Lavagna siguió girando en temáticas económicas expuestas con demasiados rodeos, pero –a diferencia del primer debate– aludió esta vez a “delitos de género” y “problemas de género” sin ahondar en ello. Parece que sigue las huellas de la ideología de igual terminación.
Estocadas, retruécanos y giros
- Alberto Fernández: durante una semana muchos hablaron de “mi índice” y no de otros índices, “desocupación, pobreza, inflación”.
- Juan José Gómez Centurión: no quieren bajar el gasto (público) porque ellos son el gasto.
- Juan José Gómez Centurión: las organizaciones piqueteras con apoyo estatal son grupos de choques, vuelven la vida imposible del ciudadano que estudia… ¿esto es desarrollo social o es intercambiar extorsión por gobernabilidad?
- Espert: es un sistema, yo voy a desenmascarar este sistema.
- Lavagna: una mano justa, una mano firme y en casos extremos, incluso, el puño cerrado para defender a los nuestros.
- Espert: Hay que desterrar el concepto de garantismo.
- Juan José Gómez Centurión: Es una vergüenza que los sucesivos gobiernos naturalicen el corte de puentes, de rutas y de calles.
- Del Caño: nuestras vidas y nuestro planeta valen mucho más que sus ganancias.
- Espert (dirigiéndose a Macri y a Fernández): “muchachos, abrásense, tan diferentes no son”.
[1] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=U_V_27Q_v9U
Balance sobre el primer debate presidencial – Juan Carlos Monedero y Tomás González Pondal
Balance sobre el primer debate presidencial
Juan Carlos Monedero (h) Tomás González Pondal
Licenciado en Filosofía y escritor Abogado y escritor
Es sabido que un buen polemista no es el equivalente a un buen jefe de estado, sin embargo, escuchar a los candidatos y observar su lenguaje no verbal dice mucho de ellos.
Mientras la moderadora María Laura Santillán no sabía si los candidatos tenían 30 segundos o 30 minutos para hablar en cada bloque, Nicolás del Caño pedía “un minuto de silencio” cuando le faltaban 45 segundos para terminar su intervención. Algo raro estaba pasando con la percepción del tiempo en el recinto de este debate; los expertos en cambio climático están estudiando si la temperatura de Santa Fe ha tenido algún tipo de influencia al respecto.
Uno por uno, el balance de los candidatos, desde una óptica conceptual y técnica:
Mauricio Macri
Juan Carlos Monedero: a pesar de jugarse la Presidencia y de la derrota en las PASO, se mostró muy sólido desde las formas, jamás perdió el control y manejó muy bien los tiempos en general. Confrontó directamente con Alberto Fernández en varias ocasiones, se dirigió permanentemente a la gestión kirchnerista y describió los avances de su propia administración. Hizo hincapié en la lucha contra el narcotráfico, dejada de lado por la gestión de Cristina. Eludió olímpicamente hablar del aborto. Metió buenos golpes al kirchnerismo, a veces efectistas, y chicaneó a Kicillof cuando preguntó si acaso él propondría una narcocapacitación en las escuelas, en alusión a las recientes expresiones de Kicillof según las cuales “hay gente que vende droga porque se quedó sin laburo”.
Tomás González Pondal: Tal como quedo dicho, eludió tocar el tema ‘aborto’. No obstante ello, cuidado: hizo clara referencia a la “política exterior de Canadá”. Aunque parezca un tópico, conocemos su relación y simpatía con el perverso de Trudeau y sus ideologías; cuando se hizo el G20, Macri expresó su plan para inocular aún más en la Argentina el veneno de la ideología de género (lo que trae de la mano a la maniobra asesina del aborto). En la línea con lo políticamente correcto, no faltaron expresiones tales como hacer “eje en la diversidad”, respeto a “la pluralidad de ideas”, “terminar los femicidios” y “lo más importante es la libertad”. Son todos giros utilizados en el pasado por el Presidente para referirse a la apertura que hizo del aborto; se trata de justificaciones retóricas para apoyar prácticas asesinas en los llamados casos de “embarazos no deseados”. Anoche no se privó de decir “siempre defendí los derechos de todos”. Muchos, los más indefensos, los que que no nacieron, no sólo no fueron defendidos sino que son atacados por el propio aparato del Estado desde la administración de Macri. Es interesante observar que mientras el Presidente pidió no ser neutro en relación a Venezuela, alegando que la neutralidad (atribuida a Alberto) sería “avalar la dictadura”, desde las filas macristas se aplaude la “neutralidad” del Presidente en relación al aborto, cristalizada en la apertura del debate.
Alberto Fernández
TGP: quien descolló en el debate presidencial luciendo mitomanía y una descarada defensa del aborto ha sido Alberto Fernández. Ha dicho que no quiere caer en hipocresía, que hay que “tender a la legalización”. Hipocresía es pasar por alto con total obstinación que desde la concepción hay vida humana. Hipocresía es decir que se apoya el “colectivo feminista” mientras este “colectivo” –al mismo tiempo en que se pronunciaban estas palabras– destrozaba las inmediaciones de la Catedral de La Plata y confrontaba directamente con la policía femenina. Hipocresía es decir que “hay que cambiar las leyes”; claro, no quiere que las normativas le enrostren sus crímenes. Hipocresía es defender la subversión setentista diciendo “parece que hay quienes creen que el genocidio no existió”, al tiempo que no sólo tapa los crímenes de los terroristas sino que él mismo apoya ahora –como buen subversivo– el asesinato de quienes, aún no nacidos, no pueden defenderse.
JCM: premio al chicanero del debate (apeló demasiadas veces a giros tales como “el presidente no sabe que…”), en constante tira-afloje con Macri, como es lógico, acusándolo ya desde el principio de mentir. No parecía el candidato que va ganando: no exhibió la tranquilidad de la que supuestamente gozan los que llevan ventaja. Se lo vio menos sólido que en las innumerables entrevistas del último semestre. Cada vez que pudo, deslizó datos que desmentían las palabras vertidas por Macri segundos o minutos antes. El manejo de las cifras y porcentajes fue el punto más fuerte de la estrategia de Fernández. Los tópicos más difíciles para él –tema Venezuela y el aborto– fueron resueltos apelando a un “Todo el mundo sabe lo que pienso…”, lo que le permitía despachar el tema rápidamente y utilizar el poco tiempo disponible para hablar de otras cosas. Fue el candidato que más alusiones directas e indirectas recibió, dado que todos los demás cuestionaron de una forma u otra al kirchnerismo. Acusó a Macri de haber llevado el riesgo país a 2000 cuando ese riesgo estaba en 800 antes de su victoria en las PASO. Manejó muy bien los tiempos de intervenciones. Luego de que Nicolás del Caño se definiese a favor del aborto, él también lo hizo.
José Luis Espert
JCM y TGP: desde el punto de vista técnico, el más sólido de todos. Equilibrado, administró muy bien el tiempo y utilizó varias frases sólidas, concretas y contundentes: “Basta de paros, Baradel”. También atacó directamente a Moyano y destruyó la partidocracia, acusándola de subir los tributos a la población para engordar sus propias rentas. Le pegó bastante a los sindicatos, especialmente en temas de remedios para jubilados. No se privó de hablar, directamente y en dos ocasiones, de “el curro de los Derechos Humanos”. Sorprendió peticionando directamente que volviesen los exámenes de ingreso en las facultades públicas y defendió con toda racionalidad estas medidas. Es el único candidato que no viene de la Política. Sin embargo, evitó cuidadosamente hablar del aborto (se había declarado a favor), probablemente por la enorme cantidad de críticas que desde las redes sociales recibió al respecto. Sobre Malvinas, dijo que son argentinas, contrariando sus posiciones públicas del pasado.
Juan José Gómez Centurión
JCM y TGP: sostuvo con toda claridad la defensa de la vida del niño por nacer, y se tomó unos segundos para recordar al doctor Rodríguez Lastra, condenado judicialmente por haber salvado dos vidas. Al principio del debate dejó establecida una fuerte acusación a la gestión de Cristina Kirchner: un acuerdo con la República China que comprometería seriamente nuestra soberanía nacional. A pesar de las varias oportunidades que Alberto Fernández tuvo para responder a este punto, jamás lo hizo. En el plano técnico, por momentos le faltó tiempo para redondear la formulación de algunas de sus ideas y en otros momentos le sobró. Criticó alternativamente al kirchnerismo y al macrismo. Una de sus mejores frases, redonda, fue la que dirigió al kirchnerismo: “nadie dice la verdad (…) Mienten los que dicen que van a luchar contra la corrupción y tienen una candidata a vicepresidente con ocho procesamientos”. Hizo también una defensa del Estado Argentino, según la cual la política migratoria de nuestro país debía imitar a la de otros países de la región y del mundo. Sostuvo con toda claridad que la educación pública debía dejar de sufrir los embates de los paros docentes y ser llevada a un calendario no menor a los 190 días. En dos ocasiones dijo con toda claridad que desde los hospitales públicos se estaba entregando misoprostol como si fuesen caramelos, así como también sostuvo que los protocolos eran “atajos legales” para propiciar el aborto, delito en la Argentina. También habló de “las víctimas de la subversión” en los 70’ y de los “delincuentes terroristas”, en clara alusión a Montoneros y al ERP. En referencia a la palabra “hipocresía”, con la que había martillado una y otra vez Alberto Fernández unos minutos antes, Centurión dijo con toda claridad que la verdadera hipocresía era plantear que una mujer tiene “derecho a decidir” sobre la vida de otra persona, en clara alusión al aborto.
Nicolás Del Caño
JCM: el primer bloque sobre el debate de la situación política-económica-social en la Argentina no dejó de hablar de los trabajadores en Ecuador. Se notó que fue a sacarle votos a su principal adversario, que por supuesto es Alberto Fernández. Fue el candidato más claro en la apología del aborto. Por momentos, completó los ataques de Macri al kirchnerismo sumando más elementos confirmatorios y, en ese sentido, terminó por ayudar al macrismo. Todo lo dijo desde el punto de vista de los trabajadores y sin intentar, ni por un momento, un análisis o balance que también incluyese el interés de los jefes: o sea, dialéctica marxista de enfrentamiento puro. Entre los golpes más contundentes que le dio a Alberto, se destaca la crítica de Del Caño al peronismo de izquierda (kirchnerismo) dado que –según él– sus aliados impidieron la legalización del aborto el año pasado.
TGP: El impresentable de Del Caño sin rodeos y muy ufano ha dicho estar “100% a favor del aborto”. Habló contra toda verdad de “derecho al aborto legal”, de “derecho elemental” y de que es algo de “salud elemental”. Llevaba en su mano izquierda un pañuelo verde atado. Personalmente, en otras publicaciones ya hemos refutado todos los engaños argumentativos deslizados anoche sobre el aborto. Aconsejaríamos a Del Caño que lea los avances científicos y que mire muchos abortos por internet, pero parece empresa inútil cuando el verde enceguece tanto. En una de sus intervenciones televisivas, lanzó el siguiente epíteto contra Macri: “Lame botas de Trump”. Estamos frente al caso de un zurdo que hace gala de su zurdaje y no sólo lame sino que chupa y acaricia a la mega internacional del aborto, la IPPF: un fariseo, ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Lo más lúcido por parte de este presidenciable fue cuando se llamó al silencio.
Roberto Lavagna
JCM y TGP: de contenido interesante pero lento de respuestas, sin un completo dominio de los tiempos. Hizo hincapié en el tema del hambre. En todo momento evitó pelearse y entrar en la arena de la disputa ideológica. Premio al “pacifista” del debate. La dinámica del debate, que supone fuerte argumentación, dominio del lenguaje no verbal y algo de show, no le favoreció.
¿Las ideas progresistas convencen o juegan con la cancha inclinada?
¿Las ideas progresistas convencen o juegan con la cancha inclinada?
–No, claro, mire, yo pienso como usted. Pero no lo puedo decir.
–Tenés razón, es como vos decís, pero si lo digo me matan.
–No quiero tener problemas. Nadie lo obliga a pensar de otra forma, sólo dígalo aunque no lo piense.
–Mirá, yo fui educado en los mismos valores que vos, tengo 3 hijos, estoy casado hace 22 años. Pero hoy en los medios es así.
Aborto, perspectiva de género, garantismo, eutanasia, drogas, homosexualidad. Son todas prácticas e ideas que lenta pero inflexiblemente vienen ganando más y más espacio de unos 15/20 años a esta parte en los medios de comunicación, cátedras universitarias, la intelectualidad, la cultura, los ámbitos profesionales e inclusive en algunas parroquias. Pero, ¿por qué ocurre esto? ¿Será por el poder interno de estas banderas? Están repletas de absurdos. ¿Será por el dinero que manejan estos movimientos: feministas, la izquierda, abortistas? Claro que eso tiene mucho que ver pero hoy vamos a poner la atención en otro factor que –para decirlo futbolísticamente– es que el progresismo juega con la cancha inclinada.
Las ideas progresistas están prevaleciendo por el momento porque todo está diseñado y orientado para que prevalezcan. Nos referimos, en una palabra, a la instrumentación del miedo como técnica de control social.
Sin duda que desde siempre existió la amenaza efectiva pero de lo que estamos hablando ahora es del miedo percibido: la sensación de que si hacés o decís tal cosa, puede pasarte lo que le pasó a otros. Por ejemplo, a tu vecino: en una reunión de consorcio dijo que los delincuentes tenían que ir presos y dos alumnas de sociología lo sermonearon ante el resto de los inquilinos. O a ese sacerdote amigo tuyo al que tildaron de fanático cuando dijo que Dios creó al varón y a la mujer, y al que el obispo le tiró de las orejas. O a tu amigo cuando habló pestes del aborto en el trabajo; le pegaron por “falta de empatía” y el ascenso ya conversado nunca llegó. O a tu cuñada en el colegio, cuando discutió la Educación Sexual en una reunión de padres; la trataron de dinosaurio y dejaron de invitarla al té de los jueves. A lo largo de la vida, nos enteramos de muchos de estos casos. En todos ellos, el argumento no es una razón o idea sino un palo en la cabeza.
Ya desde muy jóvenes, percibimos la temperatura de las esferas sociales que integramos. Luego de un tiempo de convivencia, todos más o menos ya le tomamos el pulso al trabajo, al entorno familiar, a los excompañeros del chat de Secundaria, a la gente del gimnasio. A lo que sea. Con un mínimo de astucia, olfateamos esa “tendencia general” dentro de la cual se dan ciertos matices sobre la base de un tronco común y entonces –para encajar, para no chocar, para ser incorporados al grupo– la mayoría se conforma a ellos, al menos en su presencia.
Los ideólogos y militantes del progresismo indudablemente se dan cuenta de esto y lo utilizan en su favor. En definitiva, sería imposible que la sociedad aceptara sus ideas si no fuesen presentadas como mayoritarias, aunque no lo sean. Si lo logran, luego simplemente explotan el miedo de toda persona a ser marginado por sus pares. El temor a estar solo es la savia del progresismo. El terror a la soledad es capitalizado por la ideología, que avanza sobre los escombros no sólo del pánico del individuo a ser distinto de la masa. También aprovecha el silencio de tantos que piensan distinto y no se atreven.
Vos no sentís que te apuntan con una pistola en la cabeza pero te das cuenta de que te están apuntando con su falta de aprobación.
Por temor a la represalia, muchos –aunque en su interior piensen distinto a los demás– repiten un cassette para quedar bien en estos tiempos de corrección política.
El progresismo, por tanto, elige bien la batalla que le conviene. Como no pueden ganar por la razón, se impone por la magia del número, la emoción y el temor. Ahí lo tenemos a Bernard Nathanson, ex abortista, quien ya como converso provida llegó a confesar que su propia propaganda inflaba las cifras de los abortos como para dar la sensación de que “muchos” lo hacían. Control social desde la mentira del número. Muchos lo hacen, entonces yo lo hago. Las falacias ad populum y ad baculum casi son indistinguibles acá.
Cuando una idea o práctica necesita de medios inmorales para vencer, prueba su carácter criminal. Se trata de controlar lo que decimos y lo que pensamos. Pero como no pueden evitar que las objeciones broten por doquier, éstas se sortean simplemente exhibiendo “el cinturón”: si te pasas de la raya vas a sentir el rigor de un escarmiento. No hace falta explicitar la amenaza. A buen entendedor pocas palabras.
Así se forman y moldean los consensos “mayoritarios”, compuestos no por la mayoría de los que piensan sino por la mayoría de a quienes se les deja publicar.
La metodología del déspota, no obstante, está signada por la debilidad, propia de la cobardía: lobos en grupo y ovejas en minoría. Es ahí donde debe ser desenmascarada. Quien quiera respirar otro aire debe comprender que el poder de este recurso se cifra en lo implícito, en lo indirecto, en el lenguaje no verbal; el hechizo radica en su insinuación, el terrorismo psicológico nunca se manifiesta textualmente. No se admite ni bajo tortura, pero se ejerce como tortura del alma. No se le declarará jamás pero se lo practica siempre. De ahí que pierda una parte muy importante de su eficacia al ser descrita en palabras. Te invito, estimado lector, a romper juntos este encantamiento.
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Cristina Kirchner ya es “Alberto” pero Mauricio sigue siendo “Macri” – Análisis político y el dilema de la ola celeste
Cristina Kirchner ya es “Alberto” pero Mauricio sigue siendo “Macri”
Análisis político y el dilema de la ola celeste
Empecemos por lo importante.
Alberto es Aborto.
Pero al menos te lo dice.
Macri celebra un Congreso Eucarístico, se viste de niño de Primera Comunión, y luego te la clava por la espalda. Porque “promueve el debate” pero Alberto Fernández está “decidido” a legalizarlo. La Conferencia Episcopal Argentina aún no ha pronunciado palabra.
El triunfo de F-F parece el resultado de la combinación de la crisis económica y de las alianzas entre Cristina, Alberto Fernández, Sergio Massa, Pino Solanas y Victoria Donda, entre otros. Al poner a sus principales críticos al lado, mejor cerca que enfrente, Cristina restó fundamento a los temerosos del kirchnerismo puro y duro, capitalizando a los votantes de esos frentes. La recesión, la inflación, la suba del dólar y el cierre de pymes hicieron el resto. Al Presidente se lo llama por su apellido y el retador tiene nombre de pila: Alberto.
De manera semejante a Perón –que en el 46 ganó con los diarios en contra y en el 55 fue derrocado con los diarios a favor–, CAMBIEMOS es vencido mientras medios oficialistas o por lo menos anti-K copan el 75% de la audiencia nacional. El kirchnerismo roza el 50% de los votos positivos (no del padrón) con un monopolio potente pero que representa el 20% de esta audiencia. No tenían tan buenas cartas pero las jugaron mejor.
Los últimos dos meses, el kirchnerismo golpeó una y otra vez sobre la economía, siguiendo el principio táctico de martillar al adversario por su flanco más débil. Y acudieron a la virtud cristiana de la templanza: metieron a la posesa de Bonafini en el loquero, la amordazaron, taparon la boca a La Camorra y superaron todas las pretéritas contradicciones (Alberto vs. Cristina, Cristina vs. Massa, Massa vs. Kicillof, Pino Solanas vs. Cristina, Donda vs. Cristina) diciendo “es tan grave lo que está haciendo Macri, que hasta nosotros nos unimos”. Trabajaron en las redes sociales con una disciplina militar, con una voracidad política digna de mejor causa.
Alberto 47, Macri 32. Sumados son 79. Si a este 79 le sumamos los 8 puntos de Lavagna y los 4 de Del Caño, tenemos 91 %. Esto significa que 9 de cada 10 votos positivos (otra vez: no 9 del padrón) apostaron por agendas progresistas; o sea –lo sepan o no– anticristianas y antiargentinas. Si los votaron a causa o a pesar de la agenda, es otro tema.
El 25% del padrón no se presentó a las elecciones. No es un número despreciable aunque los analistas políticos eviten cuidadosamente hablar de él (no quieren darle aire a quienes están hartos de este sistema político). Tampoco se hacen cargo del descrédito de la democracia, y entonces ignoran el dato de que casi 8 millones y medio de personas se ausentaron. A estos 8 millones –descontando a quienes no votaron porque están fuera del país, muchos ancianos, dementes e inhabilitados– el sistema no le merece credibilidad. Sigue siendo verdadera aquella frase según la cual “el poder que ellos tienen es el poder que nosotros le damos”.
Alberto Fernández arrasó en Santiago del Estero con el 75% y ganó por una gran mayoría en Formosa, con casi el 66%. CAMBIEMOS sólo ganó en Córdoba con el 48% y en Capital Federal con casi el 45%.
8 de cada 10 votos positivos votaron ya a CAMBIEMOS, ya kirchnerismo con sacarina: esto es, partidos políticos encabezados por multiprocesados. El 80% de los votos positivos sigue atrapado en esta ecuación binaria, que restringe el pensamiento a dos formas distorsionadas de ver la realidad.
El gobierno recién ahora abre los ojos pero lo cierto es que tuvo la realidad todo el tiempo en la nariz y no quiso, no pudo o no supo. Al igual que un militante verde frente a una ecografía, la cerrazón gubernamental sólo será erosionada por el dolor.
¿Y los provida? Las marchas celestes llegaban al número de millones en las csalles. Aún descontando a los menores de 16, es un hecho que muchos no votaron a los dos partidos celestes: Centurión y Biondini. La constatación de que la causa provida es más fuerte y más dinamizadora de la sociedad fuera que dentro de las urnas debería decirnos algo. La democracia nos volvió raquíticos. Adelgazó nuestro capital numérico y suele algodonizar, quieras que no, nuestro discurso. Si es verdad que somos más poderosos fuera de las urnas que dentro de ellas, ¿por qué no sentar las bases de un movimiento político provida?
En el medio de un engañoso triunfalismo K y del catastrofismo amarillo, no olvidemos las palabras de Rudyard Kipling: «Al éxito y al fracaso, esos dos impostores, trátalos siempre con la misma indiferencia». Y tengamos presente la sentencia de Charles Maurras: en política, la desesperación es una estupidez.