Sobre la prohibición del llamado Lenguaje Inclusivo en la Ciudad de Buenos Aires – Escaramuzas de la Guerra Semántica

Sobre la prohibición del llamado Lenguaje Inclusivo en la Ciudad de Buenos Aires – Escaramuzas de la Guerra Semántica

 

Juan Carlos Monedero (h)

Lic. en Filosofía UNSTA

Con una medida que tiene más de oportunismo que de verdadera defensa del Castellano, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ha prohibido (los más prudentes dicen “regulado”) la utilización de esa jerga ideológica que algunos insisten en denominar “lenguaje inclusivo”. La medida abarca a las instituciones educativas de los tres niveles de aquello que se llamó enseñanza, y habrá sanciones para quienes incumplan la norma.

Por supuesto, la progresía bienpensante (desde la ultraizquierda trotskista hasta cierto periodismo antikirchnerista) salió a poner el grito en el cielo ante semejante “atropello a la libertad”: ¿cómo vamos a prohibir algo? La consigna parece ser Prohibido prohibir, como en el Mayo Francés del ‘68. Sin embargo, se trata simplemente de un palabrerío vacuo con el cual pretenden lanzar arena a los ojos.

En primer lugar, el progresismo no tiene ningún problema en exigir cierto modo de hablar: en la comunicación pública quieren imponer los términos interrupción del embarazo. En los profesorados, fuerzan el vocablo construcción del conocimiento. Al hablar de la reciente Historia Argentina, los investigadores no pueden no utilizar el vocablo dictadura. Tampoco están en contra de las sanciones en sí: penalizan a los médicos que se nieguen a ejecutar abortos, a los padres que protejan a sus hijos de la ESI, a los docentes que nieguen espacio a la anticoncepción o a la ideología de género en el aula, etc. Sus declaraciones de ayer, bien observadas, desmienten sus palabras de hoy.

Esto es lo primero que hay que decir. Asistimos a una polémica hipócrita, al menos de un lado, ya que quienes se alarman porque “se va a imponer un modo de hablar” no tienen problemas en obligar a los demás a hablar de otro modo. También resulta cínico que nos quieran hacer creer que “el lenguaje inclusivo” está logrando naturalmente un consenso, en especial entre los jóvenes, cuando es lo más forzado y artificial que pueda haber. Se pretende volver moda obligatoria. Lo fuerzan en los trabajos prácticos de algunos profesorados. Lo deslizan a través de sentencias judiciales, programas de televisión. Lo dicen los políticos, hasta el Presidente.

Es claro que estamos ante una escaramuza de la guerra cultural. Por eso no debe ser tomada en solfa. Al instalar el sonido “lenguaje inclusivo”, nos están forzando a discutir lo obvio.

En efecto, con el mismo desparpajo con que los agentes del despotismo de género dicen “La biología no nos va a determinar”, Axel Kicillof dijo “Desde España no nos van a decir cómo tenemos que hablar” (tratándose de él, se nota). Paradójicamente, mientras dice esto, acepta las imposiciones de escritoras feministas lesboaborteras.

El mexicano Miguel Ángel González[1] –magister en Filosofía– explica de forma brillante que el llamado lenguaje inclusivo ni es lenguaje ni es inclusivo. Es una provocación, es una declaración de guerra al buen hablar como parte de un discurso político e ideológico. Se trata de presentar el orden gramatical, la coordinación de tiempos y modos verbales, el correcto articulado y el uso racional de los sustantivos como “fascismo”. Se trata de una estrategia inspirada en Cortázar, quien pedía crear numerosos Vietnam en la ciudadela del pensamiento; es decir, una suerte de guerrilleros lingüísticos que –al escribir y pronunciar sonidos desagradables para “los burgueses”– realicen una revolución política desde el lenguaje:

“Seguimos hablando de hoy y mañana con la lengua de ayer. Hay que crear la lengua de la revolución, hay que batallar contra las formas lingüísticas y estéticas que impiden a las nuevas generaciones captar en toda su fuerza y belleza esta tentativa global para crear una América Latina enteramente nueva, desde las raíces hasta la última hoja. En alguna parte he dicho que todavía nos faltan los Che Guevara de la literatura. Sí; hay que crear cuatro, cinco, diez Vietnam en la ciudad de la inteligencia. Hay que ser desmesuradamente revolucionarios en la creación, y quizá pagar el precio de esa desmesura. Sé que vale la pena”[2].

Se trata no sólo de hablar y escribir para fomentar una revolución sino de hablar y escribir revolucionariamente. Cambiar el lenguaje para controlar a la gente.

En efecto, esta jerga “inclusiva” es algo vinculado al poder. Lo dicen ellos: “El lenguaje inclusivo es profundamente político”[3]. Es una pieza de ajedrez, y sabemos que todas las piezas tienen para el buen jugador una estrategia. Ciertamente no es una Torre o una Dama pero el lenguaje inclusivo no deja de ser un Peón: introduce rápidamente esquemas de pensamiento ideológicos, que desarman al oyente. Es artillería de bajo calibre para quienes procuran cambios culturales. Ellos conocen la sentencia de Wittgenstein: “Los límites del lenguaje son los límites de mi mente” pero la aplican al revés ya que quieren borrar las diferencias sexuales, pretenden suprimir los sexos, en un auténtico atentado contra el orden creado. Lo dijo claramente el Presidente Alberto Fernández, al defender el uso del lenguaje inclusivo:

“¿Al estado le importa el sexo de la gente? (…) Lo que al estado le interesa es registrarlo (sic) a Alberto Fernández. Saber si Alberto Fernández cumple sus compromisos impositivos. Eso es lo que le importa. ¿Por qué le importa el sexo? (…) Esto (el “lenguaje inclusivo”), que algunos ven críticamente, es un paso que estamos dando que espero que termine el día en que en el DNI a nadie le pregunten si es hombre, mujer o lo que sea. (aplausos) ¡Es eso! ¡Es eso! Es eso lo que tenemos que conseguir, es eso lo que tenemos que lograr. ¡Es eso! ¿Qué le importa al estado? No es lo que necesita saber de sus ciudadanos. Necesita saber que si son chicos, estudian (…), que tengan un CUIL, que tengan un CUIT, que paguen sus impuestos. (…) Vamos poquito a poquito, haciendo posible lo que parecía imposible. El ideal va a ser cuando todos y todas seamos todes, y a nadie le importe el sexo de la gente”[4].

Nos preguntamos: ¿de dónde sale esta idea?

Posiblemente de la feminista francesa Monique Wittig que planteaba que las sociedades deberían eliminar la categoría ‘hombre’ y ‘mujer’. En el retorcido y macabro planteo de Wittig, “nuestra supervivencia exige que nos dediquemos con todas nuestras fuerzas a destruir esa clase –las mujeres– con la cual los hombres se apropian de las mujeres. Y esto sólo puede lograrse por medio de la destrucción de la heterosexualidad como un sistema social basado en la opresión de las mujeres por los hombres, un sistema que produce el cuerpo de doctrinas de la diferencia entre los sexos para justificar esa opresión”[5].

Para esta Wittig, las categorías hombre-mujer son políticas y económicas pero no naturales: “no sólo no existe el grupo natural ‘mujeres’ (nosotras las lesbianas somos la prueba de ello), sino que, como individuos, también cuestionamos ‘la-mujer’, algo que, para nosotras –como para Simone de Beauvoir– es sólo un mito” dado que “lo que creemos que es una percepción directa y física, no es más que una construcción sofisticada y mítica”.

Más aún, Wittig propone una conciencia lesbiana: “Tener una conciencia lesbiana supone no olvidar nunca hasta qué punto ser ‘la-mujer’ era para nosotras algo ‘contra natura’…”. Por eso, “Nos levantamos para luchar por una sociedad sin sexos; ahora nos encontramos presas en la trampa familiar de que ‘ser mujer es maravilloso’” (…) Utilizar eso de que ‘es maravilloso ser mujer’, supone asumir, para definir a las mujeres, los mejores rasgos (¿mejores respecto a quién?) que la opresión nos ha asignado, y supone no cuestionar radicalmente las categorías ‘hombre’ y ‘mujer’, que son categorías políticas (y no datos naturales)”. Wittig lo dice con toda claridad: “Nuestra lucha intenta hacer desaparecer a los hombres como clase, no con un genocidio, sino con una lucha política. Cuando la clase de los ‘hombres’ haya desaparecido, las mujeres como clase desaparecerán también…”.

La feminista francesa reproduce una cita de T. G. Atkinson, según la cual “Si el feminismo quiere ser lógico, debe trabajar para obtener una sociedad sin sexos”. Y remata finalmente: “el surgimiento de sujetos individuales exige destruir primero las categorías de sexo, eliminando su uso, y rechazando todas las ciencias que aún las utilizan como sus fundamentos (prácticamente todas las ciencias humanas)”. Con el uso del llamado lenguaje inclusivo se niega lo real para dar lugar a lo que no existe: supuestas identidades de género.

Lo que se busca con el “lenguaje inclusivo” es justamente –en el parpadeo que tarda escuchar un sonido o leer una palabra– impulsar la ideología de género con toda su lista interminable de seudo identidades sexuales, binarias, etc. Sin embargo, puesto que no existen “personas no-binarias” no hay nada que visualizar. El “lenguaje inclusivo” no tiene objeto, no remite a nada real.

Labvrenti Beria –formador de comunistas desenmascarado por Kenneth Goff en los años 50’– decía claramente que los agentes del socialismo en Occidente tenían un Objetivo Número Uno: “Producir el caos máximo en la cultura enemiga es nuestro primer paso más importante”[6]. Al corromper las entrañas del idioma, se rompe la comunicación con los demás y se levanta una barrera que dificulta el acceso al patrimonio histórico y cultural. Si las sociedades ignoran su pasado, también desconocen quiénes son. Al atentar contra el lenguaje, por tanto, se quebranta la identidad de la población.

Estamos ante una herramienta más dentro de la Revolución Mundial Anticristiana: así como en la novela “1984” de Orwell, se desea imponer un nuevo vocabulario para dominar la mente.

No es una broma. Sus difusores lo presentan como algo necesario “para construir sociedades más justas”. Por supuesto que también es una frivolidad e incluso es una forma de trepar en una sociedad donde se puede escalar rápidamente si uno se muestra pro-gay, se rasga las vestiduras por los derechos humanos, emite proclamas a favor de los mapuches, entre otras maneras de ganarse el pan. En efecto, el progresismo juega con la cancha inclinada, los oportunistas lo saben y se aprovechan. Pero tiene raíces más profundas.

En esta época en que nos intentan convencer, generalmente a palos, de que la maternidad es “una construcción cultural”, de que ser esposo, amar a una mujer, andar bien vestido y no como un desarrapado, procurar formar una familia, amar la patria y adorar a Dios son “construcciones culturales”, dejemos estampado que lo que realmente es una construcción cultural es esta superchería de género.

En efecto, como dice González, citado más arriba, el llamado lenguaje inclusivo “no es otra cosa que la alteración gráfica y fonética de la terminación de algunas palabras de nuestro idioma español”. Y sentencia: “A lo mucho se trata de unas 20 pseudopalabras: no pueden hacer en conjunto un sistema capaz de servir para una comunicación humana adecuada y efectiva”.

A fin de volver al sentido común y salir del pantano de las ideologías, reiteremos algo elemental pero olvidado: sólo las personas pueden “incluir”. Los lenguajes no incluyen. Ser inclusivo corresponde a las personas que usan lenguajes y no a los lenguajes mismos. Por otro lado, también cabe preguntarse si todo acto de inclusión es per se bueno. Suena bien –porque es demagógico– cubrirse con el agua bendita de la inclusión, pero no deja de ser una palabra talismán que no tiene ningún significado hasta que se defina concretamente qué es lo que se quiere incluir.

Por eso, sostener que al pronunciar “hombre” se oculta, se invisibiliza o se descalifica la realidad “mujer” resulta totalmente absurdo. El desprecio a la mujer tiene mucho más que ver con prácticas habituales, y hasta rentables hoy día, como la mercantilización de su cuerpo, el alquiler de vientres, el genocidio del aborto, el desprecio a su femineidad, el hacerla trabajar para que no pasen tiempo con sus hijos, la sociedad de consumo que utiliza su imagen para vender un producto, etc. Si antes la mujer tenía un valor, hoy tiene un precio. Pero de esto no habla casi nadie.

Cabe decir, además, que los agentes del género se escandalizan por las supuestas invisibilizaciones de la mujer mientras hacen desaparecer (y no sólo en el discurso) a la persona por nacer. Por eso IPPF ha recomendado[7] no utilizar la palabra “bebé”, “niño”. Tampoco “padre, madre, hijo”. Se prefiere feto, embrión, pre embrión, producto de la concepción, bolsa de células.

Los agentes de la ideología también invisibilizan a los defensores de la vida por nacer, a los críticos de la “moral progre”, a las personas que se ofrecen a adoptar para evitar abortos, a los católicos que realizan obras de caridad con los pobres, a los jueces y abogados provida, a los sacerdotes decentes, a los obispos combativos, a los cardenales recios.

Por este tipo de paradojas, es que González rebate: ¿cómo se puede decir que el lenguaje “normal” invisibiliza a la mujer si justamente el lenguaje normal se usa para visibilizar la supuesta invisibilización de la mujer? El lenguaje inclusivo no nos ha dado la palabra “mujer” ni el neologismo “invisibilizar”.

En el colmo de la demencia, si decir “sean todos bienvenidos” invisibiliza a la mujer, entonces (disparate por disparate) cuando se dice “todos, todas y todes sean bienvenidos”, una persona podría decir que se siente invisibilizada porque no se ha pronunciado su nombre personal. Introducir una “x” donde debería ir una vocal es tan arbitrario como introducir un “?” –o cualquier otro signo– donde debería ir una consonante. Si es posible “nosotrxs”, también sería posible “no?o%)os”. Más aún, dice González: si una consonante puede sustituir una vocal, ¿por qué una vocal no podrá sustituir una consonante? Si puede escribirse “nosotrxs”, también sería válido “onosrtsx” o “pkrtyhsl”.

Por eso, concluye el mexicano, el llamado lenguaje inclusivo “no es realmente una propuesta digna de tenerse en cuenta: para que un discurso sea serio ha de tener que definir los propios términos como un prerrequisito metodológico mínimo, mientras que estos ideólogos no dan definiciones claras y precisas de sus propios términos”. Y no las tienen porque justamente estos sonidos (nos resistimos a darles la entidad de palabras) carecen de propósito semántico. Son provocaciones. No se busca decir algo. Se busca una reacción en el oyente. De hecho, “todes” o “todxs” no significan nada: en efecto, si significaran algo distinto de “todos” no servirían para remplazar la palabra “todos”. Si su significado no es el mismo que el de “todos”, no pueden sustituir a “todos”.

El lenguaje inclusivo no es otra cosa –como bien dice González– que “la violación deliberada y a propósito de una norma”. Sencillamente, es como querer comer tallarines con las manos “para no cumplir con la norma urbana de comerlo con cubiertos”. Luego viene la justificación para cometer la falta.

No pensemos que se trata de algo cómico. Es subversivo, como los hábitos del Che Guevara que permanecía sin bañarse durante semanas –fue apodado como el chancho– para no mantener la higiene propia de “los burgueses y capitalistas”.

Del mismo modo que destruir una pintura no es hacer arte, desfigurar una palabra no es crear un nuevo lenguaje. No existe el lenguaje inclusivo, existe un grupo de palabras distorsionadas y mal empleadas. Porque el inglés –para definir sus palabras– usa del inglés; el español –para definir sus palabras– usa del español. Pero el supuesto lenguaje inclusivo recurre al idioma español para expresar sus seudodefiniciones contra el idioma español. Al igual que los intelectuales que, para atacar la filosofía, tienen que filosofar.

Ahora bien, si todo esto es tan falso, absurdo, incongruente, ridículo y hasta patético, ¿de dónde viene su fuerza?

Creemos que su energía le viene del poder discursivo que posee cualquiera que se autodenomine “defensor de las minorías sexuales”. Atropella porque hay muchos que no tienen la valentía, el ánimo o el interés en discutirlo y poner un freno. Avanza también porque esta jerga actúa como contenidos de forma subliminal, enmascarados, de contrabando. Según González, “los ideólogos del género distorsionan el lenguaje normal y modifican los significados de sus términos para sostener discursivamente lo que repugna al buen sentido común”.

Son palabras que no existen que pretenden remitir a cosas que en realidad tampoco existen. Por eso, no es que la sociedad, como dicen algunos, “va hacia el lenguaje inclusivo”. A la sociedad la llevan con la presión de los medios de comunicación: se viene desatando una auténtica guerra psicológica. Han logrado imponer el tema en la agenda pública. No es siquiera debatible: no es que deberíamos estar en contra. Es algo de lo que no se debería siquiera hablar. Y evidentemente, al hacerlo se tapan muchos otros asuntos.

Está demostrado que esta jerga constituye un verdadero obstáculo para el aprendizaje, es una traba para la lectoescritura. Los últimos resultados de lectura comprensiva para alumnos de la Ciudad de Buenos Aires fueron desastrosos[8]. Por otro lado, en Francia está prohibido el uso del lenguaje inclusivo[9].

Entendamos que esta forma de hablar y escribir no garantiza ningún derecho, no es ninguna defensa de las minorías sino pura gimnasia ideológica revolucionaria.

Quizás lo más dramático de todo esto es el insulto a la inteligencia que supone problematizar lo obvio. A decir verdad, no necesitamos un largo análisis para darnos cuenta de que “el lenguaje inclusivo” no merece otro calificativo que el de escoria ideológica.

Finalmente, estas estrategias se pueden detener si se tiene conciencia de las mismas. La primera condición para librar una guerra es saber que se está produciendo. Por eso, en nosotros está poner un freno. ¿De qué modo? Ante todo, conociendo y estudiando en profundidad la riqueza de nuestro idioma castellano. Refinemos el lenguaje utilizando vocablos que correspondan a un registro más alto: textos litúrgicos, manuales escolares, discursos, etc. Evitar no sólo el lenguaje soez sino también la pauperización de las palabras. No consentir en nuestra presencia el “lenguaje inclusivo”. Difundir las denuncias porque la información que no se reproduce, no genera impacto.

Hay que fomentar los buenos libros, los buenos docentes, comunicadores, novelistas, artistas y los periodistas que hablen correctamente. Recomendar las obras inmortales del pensamiento, como Apología de Sócrates, Ética a Nicómaco, Confesiones, La Divina Comedia, Don Quijote, Pensamientos. Los poetas como Lugones, Marechal, Bernárdez, Pemán; escritores como Shakespeare, Donoso Cortés, Hello, Thibon, Chesterton, el Padre Castellani, Anzoátegui; cuentos policiales de Agatha Christie, personajes literarios como Don Camilo, el Padre Brown; músicos como Figueroa Reyes, Chabuca Granda, conjuntos folklóricos como Los Paz, Los puesteros, Los del Portezuelo.

Es fundamental prepararse para resistir la tiranía del lenguaje inclusivo, organizar esta resistencia, plantear un contraataque cultural, difundir jornadas, cursos y eventos culturales. Fomentar los buenos colegios, escuelas, universidades e instituciones pedagógicas. Ya hay miles de personas haciendo esto. Ahora hay que sumarse a estas iniciativas, por el bien del país y de nuestros hijos.

[1] Cfr. ¿Lenguaje Inclusivo o Jerga Ideológica? – Ensayo de Miguel Ángel González, Magister en Filosofía (México). Ver link aquí: https://www.academia.edu/54944444/Lenguaje_Inclusivo_o_jerga_ideol%C3%B3gica

[2] Cfr. https://bit.ly/3A5Zr0o, pág. 3

[3] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=QsdhDnu6Kbg (minuto 2:50 a 3:27)

[4] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=YVP94Bkhp00

[5] Todas las citas que siguen de Monique Wittig son extraídas de su trabajo No se nace mujer, que puede leerse en línea aquí: https://produccioneslesbofeministas.files.wordpress.com/2011/10/no_se_nace_mujer.pdf

[6] Kenneth Goff. Psicopolítica. Técnica del lavado de cerebro, Editorial Nuevo Orden, Buenos Aires, 1966, pág. 29.

[7] Cfr. http://www.notivida.com.ar/boletines/1137_.html

[8] Cfr. https://www.clarin.com/sociedad/educacion-primeros-resultados-muestran-mayor-dano-pandemia-chicos_0_9fiESRiQpC.html; https://elpais.com/argentina/2022-06-10/la-ciudad-de-buenos-aires-prohibe-el-lenguaje-inclusivo-en-las-escuelas.html; https://www.rionegro.com.ar/sociedad/la-ciudad-de-buenos-aires-prohibio-el-lenguaje-inclusivo-en-las-escuelas-2341458/

[9] Cfr. https://www.diarioconstitucional.cl/2021/05/09/francia-prohibe-oficialmente-el-lenguaje-inclusivo-en-la-educacion-nacional/

 

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Reseña – “El libro negro de la Nueva Izquierda” (Agustín Laje–Nicolás Márquez)

“El libro negro de la Nueva Izquierda”

(Laje–Márquez) – Reseña

Lic. Juan Carlos Monedero (h)

              Cuando estas líneas estén en poder del lector, sepa que primero han sido leídas por los autores del libro reseñado, esto es, los Sres. Agustín Laje y Nicolás Márquez, a quienes fueron remitidas en primer lugar. La intención es la de que este gesto, propio de quienes debemos mantener un trato de caballeros, precediese a todo análisis discursivo.

Se trata de un trabajo con notables virtudes, tanto en la parte escrita por Laje como en la de Márquez; virtudes y méritos que, en nuestra opinión, coexisten con lo que parecen ser errores graves de juicio y colisión directa con el Magisterio de la Iglesia, delicado punto que se aprecia en la posición favorable al liberalismo, admitida expresamente por los autores del libro.

Empecemos con la enumeración de las virtudes. En la línea de los trabajos del Dr. Enrique Díaz Araujo, es evidente que El libro negro de la Nueva Izquierda no sólo contiene interesantes argumentos que rebaten algunos de los pilares de la ideología del género, el feminismo y el marxismo; también describe el derrotero vivido por los principales ideólogos de estas corrientes. El denominador común de sus vidas es la enfermedad, la adicción, la locura y la muerte. Así, por ejemplo, quedan debidamente señalados los padecimientos, vicios y conductas de los conocidos Reich, Marcuse y otros; también se menciona la prematura muerte de Foucault, fallecido a los 58 años a causa del VIH. A pesar de las iniciales apariencias, este recurso no puede considerarse un mero argumento ad hominem. No constituye un desvío el hecho de sacar a la luz los “trapitos” de la vida íntima de estos ideólogos, dado que estas revelaciones permiten apreciar una gran verdad: personas trastornadas generaron filosofías enfermizas, con la misma naturalidad con que el modo de ser de los efectos es indicativo del modo de ser de la causa.

La segunda virtud del libro es hacer patente el vínculo entre ideología homosexualista y pedofilia, por lo general desconocido. En efecto, así como la revolución sexual de los 60’ –retratada en propuestas tales como “amor libre” y claramente ligada a la mentalidad anticonceptiva– fue sólo la punta de lanza del homosexualismo, parece que hoy en día, a caballo de la naturalización de la homosexualidad, la pedofilia no tardará en ingresar en el espectro público como objeto de discusión mediática. Los ideólogos citados por Agustín Laje y Nicolás Márquez no permiten engañarse: puesto que no existe ni puede existir una norma objetiva sobre la sexualidad, es evidente que no sólo las prácticas homosexuales son una opción válida. También lo son las relaciones carnales entre niños y adultos, como acertadamente documenta el libro. No será extraño que, en pocos años, panelistas televisivos hablen de ella siquiera como “posibilidad”. En Europa este tema ya está en discusión. Como se ve, esta cólera anti-tradición y, por lo mismo, anti-vida, mancilla la misma inocencia de los infantes. Y más aún: en el horizonte de estos ideólogos yacen –todavía ocultas al gran público– pretensiones de legitimar la zoofilia, el incesto y la necrofilia, y El libro negro de la Nueva Izquierda las destapa.

En tercer lugar, a lo largo de estas páginas queda desplegada con toda claridad la presente estrategia de estos movimientos. En la actualidad, el punto de ignición lo constituye, sin dudas, la sexualidad. Si en el pasado la dialéctica marxista tomó como blancos privilegiados la historia, la economía y la política, hoy es la sexualidad humana la repetidamente atacada por este sofístico ariete. Se martilla una y otra vez sobre ella, promoviendo la coexistencia de formas antinaturales con la práctica normal de la sexualidad: “Nos da risa cuando vemos el cabreo que se han pillado los fachos porque les hemos reventado hasta hacerlos trizas su significante tan querido ‘matrimonio’. Yo los comprendo. Tienen toda la razón. Si dos lesbianas se pueden casar lo mismo que el hijo de la marquesa con la hija del empresario entonces es que el matrimonio ha dejado de tener significado, ya no tiene ningún sentido para los que lo inventaron” sostiene el desdichado Paco Vidarte, homosexual español. Otras citas –también extraídas de las publicaciones de ideólogos y activistas– son muy explícitas y eximen de todo comentario. Su nivel de frontalidad es de tal magnitud que seguramente muchos se verán conmovidos: son una auténtica escritura pornográfica, claro indicio de lo que –a la luz de la fe– podemos considerar como una influencia propiamente demoníaca. Se observa cómo la pretensión de posicionar la homosexualidad y otras desviaciones en la agenda pública es una clara maniobra subversiva, dado que el orden natural reclama la heterosexualidad. Los autores dejan muy claro que la práctica homosexual es concebida por estos propagandistas como una herramienta ideológico-política.

En cuarto lugar, leyendo el libro se evidencia –y aquí arriesgamos una opinión propia, quizás no suscripta por sus autores– que la presente batalla cultural no es desplegada por intelectuales sinceros, cuyos principios estuviesen sostenidos honorablemente. ¿Cómo se llega a esta conclusión? Es evidente que una persona honesta estaría dispuesta a conceder a su adversario aquellos derechos y atribuciones que, en tanto persona, pretende para sí. Quienes arguyen con recta conciencia no sólo declaman respeto para sí mismos sino que, principalmente, lo brindan al prójimo. Asimismo, tienen cierto pudor por la contradicción y no habitan conscientemente en ella. Una vez más, todo lo contrario sucede con estos personajes: son auténticos saboteadores del sentido común, terroristas del alma, duros adjetivos ganados a fuerza de demostrar que no los detienen sus innumerables contradicciones e inconsistencias. Todo eso no tiene importancia alguna para ellos, que sólo tienen objetivos que cumplir. Su mensaje no pretende ni aspira al deleite de la mente, bañada por la luz de la verdad. Es pura praxis, y no logos.

Salvadas las virtudes de El libro negro de la Nueva Izquierda, ¿qué observaciones críticas se pueden realizar?

En primer lugar, una de las tesis de la obra es que el actual feminismo –difundido a través del lenguaje de género, propulsado por el uso del término femicidio y expandido gracias a consignas tales como Ni Una Menos– sería malo porque es de izquierda. El feminismo “de la primera ola”, valorado positivamente en este trabajo, se habría desvinculado de su fuente –el liberalismo, como lo explica Laje–, hallándose hoy en día bajo el secuestro del marxismo. De esta manera, el feminismo liberal es bueno mientras que el feminismo marxista es malo. La segunda observación no tiene menor importancia: puesto que las corrientes ideológicas criticadas duramente en el libro cuestionan el capitalismo liberal al mismo tiempo que arrojan dardos a la familia y al orden natural, los autores de la obra también rompen lanzas en su defensa. Entre otros argumentos, quedan enumeradas una serie de bondades propias de la tecnología, exhibidas como bondades del liberalismo.

El Magisterio de la Iglesia ha condenado, sin embargo, la ideología liberal; condena que pesa y se extiende no sólo respecto del liberalismo filosófico sino también del político, el moral y el económico. Muy conocida entre nosotros es la obra del gran Félix Sardá y Salvany, titulada El liberalismo es pecado. Más cerca en el tiempo, el querido Padre Horacio Bojorge ha escrito El Liberalismo es la iniquidad, la rebelión contra Dios Padre. El recientemente fallecido Alberto Caturelli publicó en la Revista Gladius varios artículos en donde critica duramente al Liberalismo y, en particular, al Liberalismo Católico. Y son innumerables las leyes, tanto en la Argentina como en el resto del mundo, provenientes de la matriz ideológica liberal; leyes que propiciaron la desacralización, la mentalidad naturalista e incluso actitudes anticristianas. De ahí que, como adelantásemos al inicio de esta reseña, los juicios favorables de los autores del libro con respecto a esta ideología no pueden menos que entrar en contradicción con la doctrina católica. Por la misma razón, está ausente en el libro uno de los puntos capitales de la filosofía de la historia, ilustrado novelescamente por Dostoievski y enseñado repetidas veces por el R.P. Alfredo Sáenz: liberalismo y socialismo son dos caras de la misma moneda, hijos de la misma Revolución del 89’, ambas tenazas de la Masonería.

En ese sentido, es entendible desde lo humano pero no doctrinariamente justificable una actitud acrítica respecto del libro, reconociendo las legítimas virtudes del mismo, salvando las buenas intenciones de sus autores –como, con justicia, hemos intentado hacer– pero sin señalar limitaciones de la obra o incluso ciertos errores. La actitud que nos mueve al hacer una cosa pero también la otra no proviene de ninguna “pose” de supremacía intelectual. Simplemente, en atención a la notable difusión –justificada, nos parece, en atención a su calidad– que ha tenido esta obra, se pretende puntualizar ambos aspectos, y hasta por la misma caridad con los autores, a quienes en primer lugar se ha dado conocimiento de esta reseña. En ese sentido, creemos que es posible bautizar los importantes datos y análisis vertidos en este libro, tanto por parte de Agustín Laje como de Nicolás Márquez, separando los valiosos elementos que nos aportan –a fin de continuar librando, con más fuerza aún, esta batalla cultural– respecto de ciertos juicios que se encuentran salpicados de una visión benévola respecto del liberalismo y del capitalismo.

 

Publicado el 15 de enero de 2017 en

https://apologetica-argentina.blogspot.com/2017/01/el-libro-negro-de-la-nueva-izquierda.html

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Las causas de la legalización del aborto en la Argentina – Poder Mundial, Iglesia, Frente interno

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Entrevista al Fiscal Carlos Insaurralde – Por Verónica Ressia (desgrabación textual)

ENTREVISTA AL FISCAL CARLOS INSAURRALDE

VERÓNICA RESSIA

(Desgrabación del audio de casi 37 minutos)

Fecha: 18/01/2022

Link para escucharlo en original:

 

PERIODISTA: estamos hablando con el fiscal Carlos Insaurralde. Queremos preguntarle qué pasó con esto de la ANMAT y las notas. Cuéntenos como si fuese una historia lo que sucedió de acuerdo a su versión.

FISCAL: se hicieron varios pedidos de informes, tanto a la ANMAT como al Ministerio de Salud (MS). La ANMAT es un organismo satélite del Ministerio y a veces se entrecruzan las informaciones y es difícil que se pongan de acuerdo quien contesta cada requerimiento, cada punto. Desde que comenzó la investigación en el mes de abril del fallecimiento de una mujer, inmediatamente después de recibir la vacuna Astrazeneca, se enviaron pedidos de informes al ANMAT y al Ministerio. Los informes se recibían parcializados, no se contestaban todos los puntos y finalmente se hicieron dos preguntas claves a la ANMAT y al Ministerio. Una, sobre la existencia de grafeno y otra sobre el magnetismo. Sobre esto último, ninguno de los dos contestaron. No contestaron acerca de la cantidad de personas fallecidas por vacunas, no contestaron sobre la cantidad de efectos adversos. Todo un sistema muy burocrático en cuanto a las respuestas. En relación al grafeno, se informó el 13 de diciembre que las vacunas contenían grafeno.

P: Ese es el primer informe y viene de ANMAT firmado por la Dra. Patricia Inés Aprea.

F: Exacto. Esta doctora afirma que existe grafeno en la vacuna Astrazeneca. Yo me refiero a esta vacuna porque es la que se utilizó para inocular a esta víctima, no a otras vacunas. Yo no sé si las vacunas contienen o no. Yo sólo pregunté por la Astrazeneca.

Posteriormente, se la citó a la Dra. Aprea para ratificar o rectificar esta información que envió, y nos hizo saber que concurriría a la fiscalía. Lo hizo y se retractó en cuanto a la existencia de grafeno. Dijo que no contenían y que fue un error tipográfico.

P: Ella, cuando se retracta, ¿lo hace en la fiscalía? ¿Ustedes la llaman para que rectifique o ratifique esto y ella se retracta en la fiscalía?

F: Exacto. Eso fue en el mismo mes de enero, un lunes 11 o 12. Al otro día se recibe una información proveniente del Ministerio de Salud de la Nación en la que se hace saber efectivamente que la Astrazeneca contiene grafeno.

P: Resumiendo:

El 13 de diciembre la Dra. Aprea (jefe de dirección de evaluación y control de biólogos y radiofármacos del ANMAT) contesta el pedido de informe de la fiscalía del Dr. Insaurralde, afirmando que la Astrazeneca contiene grafeno.

El 11 de enero ella se retracta en la fiscalía. Al día siguiente, llega un nuevo informe, esta vez de Ministerio de Salud de la Nación, afirmando la existencia de grafeno.

F: La ANMAT es un órgano satélite del Ministerio por lo cual a veces se entrecruza la información. Se requiere la información al Ministerio, y termina contestando la ANMAT, porque ellos se dividen la información según las áreas y según la materia.

Posteriormente, hay una retractación pública en la que se informa que hubo “un error de tipeo”. O sea que hubo cuatro intervenciones; el informe de Aprea, su retractación testimonial, el informe de Ministerio y la retractación publica de ANMAT.

P: La retractación ultima de ANMAT, ¿está firmada por alguien o es un comunicado institucional?

F: Sólo es un comunicado de ANMAT.

P: Yo tengo una de estas notas (la del 11 de enero), no la nombra a la Dra. Aprea pero sí tiene la firma digital de Gaspar Uriel Tizio, quien es el Director de la Dirección de Asuntos Judiciales del Ministerio de Salud. Con esta firma digital y este informe también tenemos que hablar de una nota del 12 de enero del 2022, firmada por Uriel Tizio, donde ratifica que hay grafeno: “En cuanto a la composición de la vacuna en cuestión conforme se ha declarado, el grafeno se encuentra dentro de los componentes de la misma y se sugiere acompañar rótulos y prospectos autorizados en los cuales se pueda advertir los componentes de la vacuna”. Este informe firmado por Tizio, ¿qué rol juega en todas estas notas y la justicia?

F: Uno debe tener presente lo último que informa esta ……….publica, que es posterior al 12 de enero. Pero lo que se puede advertir es una permanente confusión y parcialización de datos y falta de información. Yo seguí esperando hasta último momento los informes que se pidieron y no los contestaron, ni ANMAT ni el Ministerio. Yo intervine hasta ahí porque yo me excusé de la intervención en la causa –no fui apartado, esto lo quiero aclarar- porque recibí la presión de Fiscalía General para no hacerme cargo de ninguna investigación que tenga que ver con vacunas y con pase sanitario.

P: ¿A qué se refiere con que recibió presión de Giscalía General para no hacerse cargo?

F: El Giscal General me convocó a una entrevista, fui a hablar con él y me dijo que había escuchado un audio mío donde yo me identificaba como fiscal y llamaba a la gente a denunciar. Quiero que se entienda una cosa: yo soy fiscal, vivo haciendo denuncias y vivo diciéndole a la gente que si fueron víctimas de un hecho, denúncienlo. Trabajo y vivo de eso. Pero para el Fiscal General, esto sería una causal de sumario administrativo: por haberme identificado como fiscal y exhortado a un grupo limitado (de WhatsApp) que denunciara estos hechos (que constituyen delito)… Este audio fue escuchado en todo el país. El Fiscal General entendió que yo no podía hacer eso. Pero reitero, fue hecho en un ámbito cerrado de un grupo de WhatsApp. Acto seguido y atento a lo dicho por el Fiscal General, el Dr. Marcelo Lapargo, yo me excusé de seguir interviniendo en esta causa referente a las vacunas, que fue la originaria, y se inició en abril de 2021.

P: ¿qué se había llegado a conocer respecto de esta causa por averiguaciones de muerte? ¿A qué conclusión llegó con la poca información que recibió?

F: se hizo una autopsia de la mujer fallecida y la misma no arrojó ningún dato claro. El médico legista que la realizo dijo que “en principio la muerte sería natural” y digo en principio porque la autopsia tiene dos partes para sacar una conclusión. Una es la apertura del cadáver, examinando los órganos, a ver si hay algún signo que dé idea al médico legista sobre la causa de la muerte. Y la segunda parte es la de la Anatomía Patológica, la cual consiste en extraer muestras de órganos y enviarlos a laboratorio donde se hace un examen más exhaustivo con microscopio que es mucho más preciso. Una vez obtenido ese segundo informe con microscopia, el médico legista hace un informe final. El estudio de Anátomopatología no se llegó a hacer, entonces no tenemos en claro todavía la causa de muerte de esta persona. Pero en esa ocasión el médico legista lo que sostuvo es que la Astrazeneca fue prohibida en nueve países en Europa (para esa época) por causar trombosis. Y lo que se buscó en caso de la Astrazeneca, según el médico legista, es trombosis cerebral. En la misma se forman coágulos o micro coágulos y esto produce efectos dañinos, se tapan los vasos y produce la muerte.

P: Y ustedes lo que estaban investigando es si en el caso de esta mujer había sucedido esto.

F: Exactamente. Tal es así que el médico legista dijo que en el caso de la Astrazeneca se sitúan trombosis a nivel cerebral, motivo por el cual se envió el cerebro al gabinete de Anatomopatología para que se examine a nivel microscópico.

P: Cuando la Dra. Aprea va a aclarar a fiscalía que el vial no tiene grafeno, ¿qué dice? ¿Que fue un error de tipeo también?

F: La declaración la hizo por zoom y dijo que fue un error de tipeo.

P: ¿Y usted qué piensa de todo esto?

F: Yo no puedo opinar, yo ya estoy fuera de la causa. El motivo por el que hablo es porque quiero llevar verdad a la gente, y lo que yo puede obtener es eso: datos parcializados, escases de datos, no informaban a tiempo, tal es así que yo los apercibí de que lo hagan en 10 días, pero la falta de colaboración de estos organismos es llamativa. No se examinaron las vacunas. Lo que hacía la doctora era examinar la documentación remitida en la que figuraba que había un control de calidad sobre las muestras hechas en Corea del Sur. Pero ella no examinaba las muestras en sí.

P: Es decir que nunca se analizó ningún vial acá en Argentina.

F: No tengo conocimiento de que se haga hecho. Y cuando se preguntó a ANMAT o Ministerio ,no obtuve respuesta certera sobre qué sucedía con los análisis.  Todo era muy dificultoso, tanto para que respondieran a tiempo y en forma concreta todos los oficios que se le mandaban.

P: ¿Existe tecnología en nuestro país para analizar este tipo de vacunas?

F: Lo que sé es que se requiere tecnología de avanzada. No sé si en Argentina contamos con ésta. Nosotros recibimos muchísimos informes del exterior. Entre ellos recibí el informe “Campra”. Este informe habla de la toxicidad del grafeno y del hallazgo del mismo en diversas vacunas. Cuando se le hizo saber a ANMAT y al Ministerio de Salud, sobre el magnetismo, alertado por lo que estaba sucediendo (hubieron muchas denuncias al respecto). Cuando yo les pregunté por esto, no me respondieron nunca. Se enviaban los requerimientos y ellos dividían las partes que contestaría cada uno.

Y voy a aclararte una cosa: este tipo de causa nos interesa a todos, más allá del hecho concreto. Hay una persona fallecida. Hay cientos y miles de personas que están falleciendo tal vez por causa de la vacuna. Esto es lo que nos interesa a todos. Yo tengo hijos y nieta, y todos en algún momento podemos pasar por la exigencia del pase sanitario y nuestros hijos pueden ser candidatos a una vacuna cuyo contenido no conocemos. Por ese motivo yo me salgo del protocolo del investigador judicial y atiendo muchos llamados y doy información porque no puedo reservármela cuando tal vez se está muriendo gente y no se le da información, ni los médicos ni la autoridad sanitaria. Por eso yo y mi carrera estamos en riesgo permanente, tal es así que evalué la posibilidad de pedir una custodia, porque esta situación molesta a muchos, perjudica muchos intereses económicos, pero yo necesito llevar la verdad a la gente. Mucha gente está muriendo y posiblemente por efecto de la vacuna, y digo posiblemente porque no cuento con más datos para asegurarlo.

P: En el punto “C” dice que el grafeno es parte de los componentes de la vacuna. Luego dice que “se sugiere acompañar rótulos o prospectos autorizados en los cuales se pueda advertir los componentes de la vacuna”. ¿A qué se refiere?

F: Se refiere a que otro sector es el que puede acompañar esos prospectos y esos rótulos. Y de ahí surgen los componentes. Pero la sospecha es: ¿están informados todos los componentes que están en el prospecto? Según el informe Campra no, ya que está el grafeno que es altamente tóxico. Reitero: ¿están declarados todos los componentes en los prospectos? Ésa es mi preocupación. Yo soy directamente afectado. Yo esto lo hice saber en mi excusación: no tengo pase sanitario, no lo voy a tener nunca, no tengo intención de vacunarme, y no se me permite ingresar al banco. Yo hice una denuncia por esta circunstancia que tramitó en una fiscalía de San Martín y la causa fue desestimada. Yo también soy víctima de esta situación. Le exijo a la autoridad sanitaria que responda con certeza y en forma completa lo que se le pide y si es preciso que analicen las vacunas. Hay muchas personas en este momento que están sufriendo las consecuencias de la vacunación. Es lo que ellas dicen y cuentan. Y tengo personas cercanas en mi entorno que están sufriendo las consecuencias. Reitero: me salgo del protocolo porque necesito transmitirle la verdad a las personas. Esto me está costando dolores de cabeza, presiones, aprietes de alguna forma. Pero yo no puedo ver que la gente esté sufriendo por la falta de información y preocupados, muchos de ellos papás de nenes que van a empezar la escuela el año que viene con la posibilidad que la vacuna sea obligatoria. Y ahí están todos los funcionarios, todos los políticos en esa situación. ¿Qué vamos a hacer?

P: ¿Alguna vez le pasó que el Fiscal General lo llame por alguna investigación que esté llevando adelante?

F: Sí, lo ha hecho en otras ocasiones. No siempre tenemos la libertad que queremos para investigar. No puedo profundizar más. Pero se impone la conciencia de cada uno. Y a veces existe esa crisis de preguntarse: me exigen esto, pero mi conciencia me dice otra cosa.

P: Usted sabe que hay organismos a nivel internacional que si se quiere podría considerárselos como “los más oficiales”. La mismísima OMS no recomienda la vacunación para niños y adolescentes. Esta semana pasada el titular de la Comisión Europea de Salud dijo que tampoco recomendaban las dosis tan cercanas porque empezaban a notar un debilitamiento en el sistema inmunológico. Hoy mismo el Reino Unido anunció que empezaba a sacar todo lo que sea protocolo COVID a partir de mañana, pero también hay otros países donde comienzan a hablar científicos muy prestigiosos como Luc Montagnier donde dijeron que esta vacuna es un peligro, que es algo que puede cambiar nuestra civilización por completo y que van a ser los no vacunados los que salven a la civilización. Con todos estos titulares que dan cuenta al menos de una sospecha de que algo no funciona, ¿usted cree que la Justicia en algún momento va a empezar a destrabar estas denuncias que existen pero que parecen estar encajonadas?

F: No sé si el termino es “encajonadas”, lo que digo es que finalmente esto se va investigar. Siempre pasó esto en la historia argentina, siempre se investiga. La pregunta es, ¿qué pasa mientras tanto con nuestros chicos? Seguro que se va a investigar. Estoy convencido de que va a ser así. Estamos todos conmovidos por esto que viene pasando. Estamos shockeados, en todos los aspectos de las instituciones públicas, los poderes. Creo que en algún momento vamos a despertar y a darnos cuenta que hay que ver qué está sucediendo con nuestra gente que está enfermando.

P: El nivel de angustia en la sociedad es grande.

F: Sí, así es. Todos somos parte de esto.

P: ¿Usted seguirá al frente de la fiscalía?

F: No sé mi futuro. Pero si en algo ayudó al esclarecimiento o por lo menos a que el ANMAT y el Ministerio de Salud se den cuenta de que deben responder lo que se les pide, creo que valió la pena.

P: ¿Quedó alguna pregunta por responder?

F: Hay muchas preguntas que nos hacemos todos. El tema es quién las responde. Y yo insisto, soy un ciudadano más y sufro las consecuencias del pase sanitario y el peligro que inoculen a mis seres queridos con alguna sustancia que no se sabe qué contiene. Hay muchas preguntas, pero es cosa de los científicos, aquellos que manejan estas cuestiones mejor que nosotros. Pero yo me pregunto qué pasa con la reacción que tienen que tener los responsables y las autoridades. ¿Por qué no se ponen de acuerdo y empiezan a investigar todo esto? Me preocupa muchísimo. Temo perder familiares. Tengo gente amada que empezó a tener manifestaciones de trombosis.

P: Cuando el Fiscal General habló con usted, y usted le expuso sus argumentos, ¿sintió que algo de lo que le contaba era importante?

F: No sé qué pasa en el interior de cada persona. Yo tengo que aguardar la decisión que se tome. No sé qué va a resolver el Fiscal General. Pero sí te voy a expresar algo que también lo puse en un comunicado que voy a sacar: mi intención fue llevar la verdad, requiriendo informes a las autoridades sanitarias, y obtuve informes parciales, confusos y sin ninguna certeza. Del futuro laboral mío no sé qué se va a resolver. Me llama la atención que no se me haya preguntado cuál es mi opinión sobre esto, cuál es mi documentación que me lleva a sospechar sobre la posible presencia de tóxicos en la vacuna. No se me preguntó. Se me sugirió que no tomara más intervención en causas relacionadas a vacunas ni pase sanitario.

P: En el caso de esta mujer fallecida, ¿fueron los familiares los que sospechaban que podría ser la vacuna quienes denunciaron?

F: Lo que les llamó la atención es que era una persona sin enfermedades crónicas preexistentes. Tenía aproximada 60 años. Falleció al poco tiempo de aplicarse la vacuna, éso es la sospecha del familiar que denunció y por lo cual comencé la investigación. Mi primer compromiso es con la Verdad y con la Humanidad.

POR QUÉ NO USO BARBIJO NI ME VOY A VACUNAR

POR QUÉ NO USO BARBIJO

NI ME VOY A VACUNAR

 

Por el Lic. Juan Carlos Monedero (h)

Egresado por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino

 

                Barbijo sí, barbijo no, usá tapabocas, cuidémonos todos, ¿te vas a vacunar?, no quiero usar barbijo, me estoy ahogando con esta basura, es obligatorio, es por vos, es por todos… El mundo entero ha sido testigo de discusiones realmente inéditas a partir de marzo 2020. Antes de que la OMS declarase la pandemia, por supuesto que se discutía todo, desde la religión a la política, desde la economía al fútbol. Pero por lo general la salud era intocable, no se discutía salud de forma ideológica, los temas de salud no eran parte habitualmente de esos tipos de discusión. Existían cosas obvias que todos dábamos espontáneamente por válidas, como que caminar en un parque es sano, tomar agua, correr, nadar, dormir bien, cuidarse en las comidas, evitar el exceso en el alcohol, el tabaco, las drogas. La llegada intempestiva y sorpresiva de la “pandemia” gatilló, por el contrario, una cantidad de debates –muchos de ellos, absurdos– sobre la salud física y el orbe entero se vio agitado como nunca y por motivos que, apenas unos meses antes, hubiesen resultado absolutamente inverosímiles.

En el medio de este caos, quiero decir exactamente por qué no uso barbijo en la calle, por qué no incentivo a que los demás lo hagan (antes bien, lo desaliento siempre que puedo) y especialmente por qué mi familia, mi esposa y mis dos hijos (uno en camino) no tenemos pensado recibir ninguna inyección relacionada –supuesta o realmente– con el coronavirus. Se me perdonará el uso de la primera persona singular. Aclarado eso, cabalguemos.

No uso barbijo porque Ginés González García dijo que el barbijo “tiene un efecto de disciplina social: uno lo cumple y ve cuando los demás no lo hacen”, lo que me lleva a pensar, por tanto, que los motivos tienen que ver con la Dominación Psicológica y no con el cuidado de la salud de los ciudadanos. No uso barbijo porque el mismo Pedro Cahn, de los predilectos de este gobierno kirchnerista, dijo ya al principio del 2020 que usar el barbijo tanto tiempo era “contraproducente” y que después de unas dos horas “ya no servía para nada”. No uso el barbijo porque la emergencia sanitaria (la llamada pandemia) no ha sido demostrada. No lo uso porque el COVID ha sido sobrediagnosticado: a través de la resolución 326/2020, el Estado Argentino les paga extra a los hospitales si califican un malestar o síntoma como “efecto del covid” y no como consecuencia de otra afección respiratoria. No uso el barbijo porque sé que la gripe, la neumonía, la pulmonía y demás están siendo etiquetadas como covid, y que esta maniobra incrementa ficticiamente el número de casos. No uso barbijo porque es evidente que, si inflan las estadísticas, entonces el virus está mucho menos difundido de lo que se dice. Nadie miente por nada, el que miente lo hace para producir un efecto. ¿Cuál es el efecto de magnificar el covid? Sencillamente, introducir el terror en la gente.

No uso barbijo porque me doy cuenta que inflan el covid para meter miedo en la población, y meten miedo en la población para que la misma población consienta que el Estado avance sobre nuestras legítimas libertades bajo excusas sanitarias.

No uso barbijo porque los test PCR, en base a los cuales se determina la magnitud del covid, no son específicos dado que rastrillan toda afección respiratoria, sea o no covid.

No uso barbijo porque advierto que han “fabricado” una emergencia extraordinaria para permitirse medidas extraordinarias, y es claro como el agua que se empieza por “Todos usemos barbijo” y se termina por “Todos usemos el chip”, lo que ya se está debatiendo en la Argentina.

Por todo esto no uso barbijo. Porque usar barbijo es decirles a ellos “Les creo”. Y yo no les creo nada. Mi incredulidad no tiene que ver con el voluntarismo sino con que ellos mismos me han probado hasta el hartazgo una verdad simple, pura y dura, rotunda: ellos tampoco creen. Nuestro Presidente de la Nación violentó sistemáticamente todas las normas pseudo sanitarias que impuso coactivamente a través de la policía (tema aparte es la cooperación formal de los integrantes de la policía con esta locura), de la Gendarmería (ídem) y de las FF.AA. (ídem). Los policías van por la calle sin barbijo. La gente sale de un comercio y se lo saca. Cristina Kirchner misma no usaba el barbijo. La famosa foto de Alberto con Fabiola: ninguno con barbijo. Nos dijeron que usar barbijo y respetar las normas sanitarias era cuestión de vida o muerte, pero ellos siguen vivos.

No uso barbijo porque su uso NO TIENE SENTIDO: al mismo gobierno y gobiernos (de los otros países) a los que les viene importando un bledo mi salud no les va a importar espontáneamente mi salud. No uso barbijo porque –si se me permite la metáfora– no creo que el Lobo se convierta de repente en Caperucita, por eso no acepto racionalmente (no es una cuestión de fe) que los mandatarios políticos –que han demostrado infinidad de veces su desprecio olímpico por la gente común– sean, ellos, desde marzo 2020, los firmes ejecutores de un plan sanitario para salvar a la población. La población no les importó nunca y tampoco les importa ahora. Por eso es que el sentido común me dice, hace rato, que esto es una cuestión POLÍTICA y no sanitaria.

No uso barbijo porque me ahogo, no me quiero tragar mi propio Dióxido de Carbono. No me digan que los cirujanos lo usan igual porque comparar el uso prolongado de horas y horas con el uso durante un rato es una tontería, y no resiste el menor análisis.

No uso barbijo porque la mascarilla visibiliza de forma inequívoca mi adhesión al discurso dominante en los medios de comunicación.

No uso barbijo porque el tapabocas oculta expresiones faciales que hacen a la comunicación humana, y creo que su uso prologando (sobre todo en los niños, que recién están aprendiendo la gestualidad) conspira contra el aprendizaje de esta misma gestualidad. No me pongo tapabocas porque no soy un esclavo y porque, en el peor de los casos, si por la fuerza fuese obligado a ser esclavo, aspiraría a ser libre.

No uso barbijo porque me doy cuenta que su uso se impone a caballo de “lo sanitariamente correcto”, así como también advierto que muchos lo usan justamente en función del qué dirán. Para muchos, el uso del barbijo es una forma de buscar aceptación, de demostrar que “se es buen ciudadano”, dócil a los mandatos irracionales, y todo eso conspira contra la soberanía intelectual y emocional. Por eso no uso barbijo.

Los motivos por los cuales no iré a inyectarme son, en parte, semejantes. No se ha demostrado una emergencia sanitaria. Pero se ha demostrado infinitas contradicciones en quienes proclaman esa supuesta emergencia, OMS para abajo. Las estadísticas son falsas, cualquiera afección respiratoria se presume covid, y es obvio que la sobreestimación del virus genera la falsa necesidad de una vacuna. Típico procedimiento del marketing: crear una falsa necesidad y luego ofrecer una solución innecesaria. Sin embargo, aún cuando tomemos por válidas las estadísticas oficiales, los números no cierran: el grueso de los que mueren por covid o con covid o después del covid tienen más de 70 años, co-morbilidades, etc. Yo tengo 36. Que este dato tan palmario –que me exime de mayor demostración– sea completamente ignorado por tanta gente es realmente sintomático (perdón por la palabra). En definitiva, el asunto de la vacuna contra el COVID se podría eventualmente y con mucha buena voluntad empezar a hablar recién para esa franja etaria, y –todavía– habría que ignorar que existen tratamientos alternativos menos invasivos, amén de la Inmunidad del Rebaño.

No me voy a vacunar porque las contradicciones del discurso oficial sobre la supuesta inmunidad que producen las inyecciones son incontables: primero dijeron que los vacunados no contagian, ahora sabemos que contagian. Después dijeron que los vacunados no tenían un cuadro grave, ahora sabemos que sí pueden sufrir un cuadro grave. Dijeron que los vacunados no tendrían que ir al hospital, y ahora vemos los hospitales llenos de vacunados. Dijeron que con 2 dosis estábamos completamente inmunizados, y nos enteramos ahora que los que tienen 2 dosis pueden enfermarse y hasta morir.

No me voy a inyectar la vacuna porque, ante todo, no es propiamente una “vacuna” sino una terapia experimental, cosa que fue reconocida hace pocos días por el Hospital Alemán. Parece que corrió la voz, las autoridades del Hospital se atemorizaron y dieron marcha atrás, retirando esa verdad que a la pasada decían. Pero mucha gente llegó a leer que el propio Hospital calificó a “la vacuna contra el covid” como un experimento.

No me voy a poner la pseudo vacuna porque no soy un objeto, no soy una cosa que se puede tirar, no soy descartable, ni yo ni mi esposa ni mis hijos, y voy a trabajar muy duro todo lo que pueda para que estas razones lleguen a todos.

No me voy a vacunar, si me permiten la palabra, porque las investigaciones en torno a las anteriores vacunas han supuesto históricamente no menos de 8, 10, 15 o incluso 20 años para su producción. Las “vacunas contra el COVID” se hicieron en meses.

No me voy a vacunar porque el propio Bill Gates reconoció en el 2015 que las “nuevas vacunas” van a incidir en el decrecimiento poblacional, y esto sólo puede significar que estas inyecciones o bien producen la muerte o bien la esterilidad, la infecundidad o incluso la impotencia sexual.

No me voy a vacunar porque hay muchos testimonios (nacionales e internacionales) de cómo los vacunados experimentan todo tipo de dolores e incluso la muerte, y porque la hipótesis de que “las vacunas contra el covid” sean la causa de estos males no ha sido despejada por nadie. Ya existe normativa (en la Argentina, por ejemplo) que reconoce que puede haber nexo causal entre las vacunas y la muerte de una persona, y que incluso indemniza a la familia si se prueba aquel nexo.

No me voy a vacunar porque se ha prohibido en el mundo científico un debate abierto, honesto y franco sobre la necesidad y eficacia de las vacunas: a los profesionales que hacen demasiadas preguntas no los dejan debatir, restringen las discusiones al respecto, tanto en la esfera académica como en la mediática: se impone el relato de los medios de comunicación sin revisión por pares, sin debate científico a fondo.

No me voy a vacunar porque me doy cuenta que el objetivo de los políticos que llevan adelante las campañas de vacunación no es que la población viva mejor sino que la población obedezca sus órdenes y actúe en base a la hostilidad y el miedo: imponen la vacunación a sangre y fuego, presionando a la gente en su trabajo, amenazándolos con despedirlos, y luego cubriéndose las espaldas respecto a posibles demandas judiciales diciendo que la vacuna “no es obligatoria”. Este perverso zig-zag es la nota distintiva de las mentes brillantes y enfermas: sé reconocer los efectos de una inteligencia poderosa, y aquí evidentemente por un lado se acosa a la población mientras que por otro se mantiene la formalidad de que “no se obliga a nadie” porque la campaña de vacunación “es optativa”. Este doble estándar tan repudiable nos habla del psicópata que está del otro lado, craneando 24 horas al día cómo instrumentar y diagramar (hasta en sus detalles más específicos) nuestra esclavitud.

Con todos estos datos probados, creo que no necesito más razones. Cuando tuve todas las piezas del puzzle, brotó como un rayo la conclusión: lo único decente en estos tiempos es militar la Vieja Normalidad, porque no se puede respirar en un mundo lleno de mentiras.

PASO 2021: la pelea electoral eclipsa la realidad argentina – Lic. Juan Carlos Monedero

PASO 2021: la pelea electoral eclipsa la realidad argentina

Lic. Juan Carlos Monedero

 

CON LA DEMOCRACIA SE COME…

Raúl Alfonsín decía que con la democracia se come, se educa y se cura. Sin embargo, la situación en la Argentina hoy es la siguiente: tenemos 52% de la población en condiciones de pobreza, inflación, políticos corruptos impunes, la justicia paralizada (las causas avanzan cuando los políticos denunciados pierden poder), jubilaciones insuficientes, hace un año o más que muchos alumnos no tienen clases de manera continua y completa, los programas educativos debieron mutilarse, miles de pymes quebradas, la decencia pública quedó por el suelo, los adolescentes son pervertidos en asignaturas tales como Educación Sexual Integral y, finalmente, son asesinadas miles de personas por la inseguridad, la droga, el narcotráfico y especialmente el aborto.

A lo largo de los años se ha convencido a millones de que la democracia es la única manera de participar políticamente para el ciudadano: votar cada 2 o cada 4 años. No obstante, los bancos, los comercios votan todos los días, Magnetto, Cristina, Massa, Macri, los mandatarios de la Administración Pública votan todos los días, es decir, toman decisiones diariamente. Y esas decisiones son las que producen un impacto.

El voto del ciudadano no cambia nada, es un grano de arena en el medio de la playa. El núcleo de este engaño es una población sugestionada con participar democráticamente pero reacia a formas eficaces de participación política. Así, en innumerables casos, votar no pasa de una mera forma para ser socialmente aceptado: la gente se saca una foto metiendo un sobre en la urna, demostrando ser un buen ciudadano, “queda bien” y listo.

Lo cierto es, sin embargo, que elegimos dentro de un menú que el dueño del restaurant ha pensado y filtrado previamente, y no podemos elegir nada que esté fuera del menú.

Más aún: supuestamente en la democracia se gobierna según la opinión pública, y esta opinión se expresa a través de partidos políticos. Pero los mass-media son los artífices de esta opinión. Entonces, ¿quién modela la opinión pública? La modelan los dueños de los medios de comunicación. Por tanto, tiene lugar la consecuencia ya prevista por Rafael Gambra: “las técnicas de publicidad y de influencia subliminal gobiernan los pueblos”.

La democracia es un sistema que no representa al pueblo. La fuerza del ciudadano no está en la urna sino en otro lugar. Permítanme decirlo en voz alta: la representación democrática es una mentira cochina.

 

PARTIDOCRACIA CORRUPTA

Analicemos esto yendo al caso de Tucumán: los punteros de los políticos les prometieron un dinero a los votantes para que pongan un sobre para Manzur. Pero ahora los cabecillas no quieren pagar y el puntero está siendo “apretado” por los votantes que cumplieron y a quienes se les prometió un dinero que todavía no fue entregado[1].

Por otro lado, integrantes de los partidos de Biondini, Gómez Centurión y Moreno han asegurado que en muchas mesas las boletas de ambos no habían llegado: les robaron votos. ¿Puede quedar más al descubierto la corrupción y la mentira de la partidocracia? Los mismos que idolatran la voluntad popular son los que hacen trampa en las elecciones.

EL SISTEMA: ¿UNA MENTIRA?

Los datos oficiales[2] arrojan la cifra de un 67-68% de votos del padrón para las PASO 2021, lo cual significa que nada menos que el 33% del electorado no fue a votar. Así como hay millones que votan para quedar bien, por cuestiones circunstanciales o por voto ideológico, millones de personas ni siquiera se presentaron: desde 1983, es la votación en la que votó menor cantidad de gente. Si sumamos esto al 5% de votos blancos e impugnados, casi el 40% del padrón no votó a ninguna persona.

Estos datos muestran el cansancio del país respecto del sistema. El sistema no da para más, la población sabe que estamos ante una suerte de “ciclo suicida” de la política argentina, como ha dicho recientemente Pablo Muñoz Iturrieta.

Incluso, mucha gente aplicó el “voto bronca”: el voto castigo a Cristina, Alberto y a Macri. Millones de personas ya no votan porque estén de acuerdo con las plataformas del kirchnerismo o el macrismo, el voto termina siendo un acto de venganza contra estos líderes políticos.

 

DEMOCRACIA SHOW: ¿QUÉ OCULTA EL CIRCO ELECTORAL?

Todo ocurre como si los políticos y los dueños de los medios de comunicación conspiraran para frivolizar la realidad: Cintia Fernández baila cuasi desnuda frente al Congreso, Victoria Tolosa Paz habla del coito en el peronismo, Gabriel Levinas en Intratables polemiza con Manuela Castañeira sobre si puede comprar un Iphone militando contra el capitalismo. Todos nos desvían de los temas verdaderamente claves.

El show de la democracia no puede ser más patético: Cintia Fernández obtuvo casi 92 mil votos a partir de un spot que duró menos de 5 minutos –no entremos a calificar el asunto de sus glúteos– a pocos días de las votaciones; superó en cantidad de votos a Guillermo Moreno, el cual (se piense lo que se piense) paseó por innumerables canales de televisión, dictó charlas, conferencias, debates, polémicas, argumentos, cifras, etc.: y Moreno obtuvo 80 mil. ¿Alguien piensa que esto no es absurdo? Sin embargo, es el sistema que tenemos, es el veredicto de las urnas. Y la gente sigue pidiendo Democracia, como si fuesen focas amaestradas.

La distracción y el circo evitan que nos enfoquemos en las cosas importantes: pongamos un ejemplo de incuestionable actualidad. Nadie quiere reflexionar sobre esto: para lograr estabilidad económica, una de las medidas debería ser reducir los gastos superfluos del estado. Esto se lograría eliminando los planes sociales de los punteros políticos, erradicando la corrupción en la obra pública y promoviendo un desarrollo de los trenes en detrimento de los camiones.

Ahora bien, si se reducen los planes sociales de estos punteros, los movimientos piqueteros ocupan la calle, toman de rehenes a la población, se  prende fuego el país y así se pierde gobernabilidad. Si cuando el país está prendido fuego, la autoridad reprime y frena justamente el vandalismo, entonces los periodistas de los MMCC dirán a todas horas que “este gobierno es la dictadura”, y el periodismo mundial acusará al gobierno por violación de los derechos humanos.

Si los gobiernos erradican la corrupción en la obra pública, los políticos que se aprovechaban con ese dinero mal habido se lanzarán contra la autoridad que se los quitó, y armarán alguna operación política contra ellos (el famoso carpetazo).

Si el gobierno promueve un desarrollo de los trenes en detrimento de los camiones –aunque eso produzca una baja del precio final del producto (y por ende, una baja en la inflación)– se pone en contra del gremio de camioneros. En represalia, Hugo Moyano organiza un paro, los camioneros no trabajan y el país poco menos que se incendia. Si cuando prenden fuego el país, el estado cumple su deber y reprime, de nuevo: entonces los MMCC te dicen que sos la dictadura y los periodistas del mundo entero dirán que el gobierno viola los derechos humanos.

Estos son verdaderos dilemas: distraernos con temas tales como la actividad sexual de Tolosa Paz, el trasero de Cintia Fernández o el Iphone de Manuela Castañeira es perder el foco.

 

JUNTOS POR SOROS LE GANÓ AL FRENTE DE SOROS

Como en un péndulo, millones de personas oscilan entre los kirchneristas y Juntos por el Cambio. Aunque la tendencia va siendo cada vez menor, no baja de un 60% del padrón.

En efecto, el 48% de los votos válidos de la Capital Federal fueron a parar a Juntos por el Cambio (Vidal, López Murphy y el abortero Rubinstein). Casi un 25% votó por el kirchnerista Leandro Santoro. Es un hecho constatado que macristas y kirchneristas se han acusado de delitos e inmoralidades recíprocamente, pero a la hora de votar las leyes de género y de aborto, votan juntos y se abrazan en la contracultura. Kirchnerismo y macrismo: ambos antipatria, ambos anticristianos. Amarillo o celeste, son alternativas contrarias a la vida, a la familia, a la cultura, a la tradición y a la religión. Discuten detalles de política y economía, parados sobre sangrientos protocolos abortistas y convergiendo en el establecimiento de la cultura de la muerte.

 

EL IMPACTO DE LAS PASO 2021 EN EL KIRCHNERISMO

Es un hecho constatable que el kirchnerismo ha sido golpeado y castigado duramente: 4.800.000 de personas los votaron en 2019 y hoy no. Una parte significativa de los pobres no los votó (no hay otra explicación) a pesar de recibir subsidios del gobierno. Evidentemente, el kirchnerismo no va a ganar repartiendo documentos no binarios, hablando de la gestión menstrual, difundiendo penes de madera, o utilizando el mal llamado lenguaje inclusivo: todas estas medidas propias de la Agenda de Género no provocan que los vote más que en un sector ideologizado que afortunadamente no mueve la aguja. Pero como este gobierno está enfocado en la agenda globalista –y no en las necesidades de la nación–, han destinado como parte del presupuesto del año 2021 millones y millones de pesos a políticas públicas relacionadas con la llamada perspectiva de género.

Los kirchneristas sufrieron varios papelones: primero dijeron que ganaban, luego perdieron. Perdieron en 18 jurisdicciones. La cuarentena eterna, las restricciones absurdas y crueles, las PYMES quebradas, el Vacunatorio VIP, el Olivos Gate y tantas otras cosas mellaron el ánimo de su clientela política. El kirchnerismo tenía quórum y mayoría absoluta en el senado; de mantenerse esta tendencia en noviembre, perdería esto.

Para ver el panorama completo, agreguemos algunos puntos: existe un desgaste propio de la función de gobierno, el mismo que Juntos por el Cambio experimentó en la fuerte paliza electoral de las PASO 2019. Sería un error dar por muerto al perro tan rápido: Cristina gobernó 8 años con el poderoso multimedios Clarín en contra, Macri gobernó con ese mismo multimedios a favor y no pudo ser reelecto. A Cristina la dieron políticamente por muerta, pero resucitó.

Por otro lado, el votante del kirchnerismo es en la inmensa mayoría de los casos un militante del kirchnerismo y lo defiende en el colegio, en la universidad, en el club, en la Administración Pública, en el sindicato, en un asado con amigos, en los medios de comunicación, en su familia. El votante promedio de Juntos por el Cambio es muy inferior en capacidad argumentativa, entrega y militancia. Muchos de ellos dejan un voto cada 2 años, y nada más. El modelo de la militancia kirchnerista obedece al modelo soviético-alemán, como bien lo ha descripto el Dr. Ramón Carrillo en “La Guerra Psicológica”[3], y este tipo de militante es cien veces superior al votante promedio macrista.

En ese sentido, hagamos otro cumplido al kirchnerismo. En el fondo, ni ellos mismos se creen la inmaculada concepción de la mayoría. Lo demostró Fito Páez allá por el 2011, al decir que le daba “asco” la mitad de Buenos Aires que había elegido al macrismo. Lo demostró recientemente Úrsula Vargués: “Un asco de Capital, aguantadero de Cambiemos. Por suerte vivo en Provincia”[4]. Y lo demuestran los K en Tucumán pagando y/o robando votos.

Finalmente, la crisis interna al Frente de Todos (Alberto vs. Cristina) no hace otra que ilustrar una profunda verdad evangélica: “un reino dividido no podrá subsistir”. En ese sentido, 7 ministros pusieron su renuncia a disposición del Presidente. La crisis en el seno del gobierno es muy grave, y esto porque se aliaron para ganar las elecciones, porque les interesaba el poder, pero la tarea de gobernar no se puede llevar adelante con el enemigo en casa. Convendrá recordar, sin embargo, que estas luchas intestinas son peleas por aquella porción pequeña de poder que los organismos globalistas –que están por encima no sólo de los K sino también de Juntos por el Cambio– le permiten tener a ambos. Porque a la hora de votar la Agenda 2030, van a estar de acuerdo. Ahí no hay grieta.

 

EL FENÓMENO MILEI

Sus formas payasescas atrapan a muchos, quizás más que el contenido. Cabe reconocer que Milei está diciendo cosas coherentes a nivel ideológico. Ha logrado correr el eje de algunos debates. Prioriza hablar de los temas económicos porque son los que mejor maneja: concentra la artillería donde es más bueno.

Aún con sus graves errores (el liberalismo es pecado), está diciendo cosas que la partidocracia no se puede tragar: por ejemplo, plantea abiertamente que los políticos deben bajarse el sueldo a sí mismos. Muchos piensan si, a pesar de esto, Javier Milei constituye un elemento dentro de la llamada “Disidencia controlada”, siendo funcional a la partidocracia perversa. ¿Por qué? Porque Milei sería una voz canalizadora que descomprime la presión y eso al sistema le ayuda: gatopardismo, cambiar algo para que no cambie nada. El tiempo lo dirá.

Lo que no cabe dudas es que Milei es parte de un think tank con peso específico propio, cuyas afirmaciones no pueden ser ignoradas. Lo pueden criticar, objetar, rechazar, pero no pueden hacer de cuenta que no existe. Cabe subrayar también que, en su fama y en el alcance logrado, pesan sus conexiones y para quien trabaja: Milei está bien relacionado con célebres liberales, masones y sionistas. El poder de estos hace posible, en gran parte, su presencia mediática.

En cuanto a los votantes, y esto a partir de una conversación con nuestra amiga Lucía Ezcurra, entre los motivos que explican el éxito de Milei podemos mencionar:

– Un sector conservador cansado del progresismo de JxC, que –sin analizar ni conocer demasiado– lo votó a Milei porque se presenta como provida y porque se presentó junto a Victoria Villarruel, quien es conocida por hablar en los medios de comunicación de lo que nadie quiere hablar en la Argentina: las víctimas del terrorismo subversivo en los años 70’.

– Un sector que económicamente ve que el país se hunde igual con JxC o con los K, y apuesta al liberalismo, pero ve hipocresías en Espert.

– Jóvenes sin formación que ven en el liberalismo de Milei una alternativa al progresismo. En su mayoría desconocen que Milei está a favor de la eutanasia, del consumo de droga (“Si vos te querés suicidar, yo no tengo ningún problema. Drogarte es suicidarte en cuotas”), del laicismo, que  integra el Foro Económico Mundial y que fue Asesor del G-20 en el diseño de políticas económicas.

En cuanto a Milei y su entorno, aunque es fácil indicar estos elementos con los resultados en la mano, su éxito se explica por la combinación de estos factores:

– Coherencia con el personaje que interpreta. Directo en las formas de decir las cosas.

– Grupos de poder poniendo mucho dinero para difundir su candidatura y lograr sus apariciones en TV.

– Red de trolls pagos en redes sociales.

 

EL VOTO CATÓLICO Y EL VOTO PROVIDA: DIVISIONES

Analicemos ahora el voto de los sectores católicos y provida. Gómez Centurión obtuvo casi 80 mil votos. Puesto que su entrada en la política partidaria como candidato estuvo determinada por Cynthia Hotton, esta vez –sin la ayuda de Hotton y sin el apoyo del mundo evangélico– Centurión no pudo sacar más del 1,50% en las PASO, quedando fuera de la posibilidad de presentarse en noviembre para Provincia de Buenos Aires. Sin embargo, en el interior del país, Centurión consolidó una estructura y en varias provincias puede presentarse electoralmente en noviembre 2021.

A pesar de tener propuestas económicas, Centurión hizo hincapié en temas propios de la batalla cultural, en la lucha contra el globalismo y contra la vacunación COVID obligatoria –fue uno de los pocos, si no el único, de los políticos argentinos que habló contra ella–, en el aborto y en la ideología de género. Su pacto con liberales no cayó bien en sectores católicos nacionalistas. Por otro lado, no aplicó estrategias estridentes de comunicación, como sí lo hizo Milei; probablemente no tenga ni el estilo ni las ganas de hacer esas morisquetas.

En cuanto al campo provida, en muchas personas cundía una suerte de resignación: “el aborto ya salió”. Por tanto, votar al NOS no era útil. En efecto, en 2019, Centurión capitalizó un voto reaccionario a las propuestas de legalización del aborto que recrudecieron en el 2018. Es posible que al diluirse el tema, por la nefasta legalización del crimen, se fuera diluyendo también el voto por el NOS.

Los liberales progresistas ganaron mayor popularidad mientras los potenciales votantes de Gómez Centurión se encontraron con un panorama fragmentado: aparecieron otros partidos provida y los votos se dividieron. Así se dio una marcada división del votante católico como también del votante provida, aquellos a los que Centurión podía apelar. Veamos los números en Provincia de Bs. As.:

  • Hotton 1,45%
  • Guillermo Moreno 0,96%
  • Juan José G. Centurión: 0,95%
  • Alejandro Biondini: 0,60%
  • Partido Celeste 0,53%
  • Santiago Cúneo 0,41%

Todos los partidos con principios teóricos perdieron. Todos se eliminaron mutuamente. Lo que nos lleva al siguiente punto.

 

¿MOVIMIENTO O PARTIDO?

Hagamos un análisis de los partidos que sacaron menos de 1,5% y quedaron fuera de las PASO. Esta vez, el análisis será por cantidad de votantes, a partir de los datos oficiales[5]:

  • Cynthia Hotton: 120.690 personas
  • Guillermo Moreno: 80.006 personas
  • Juan José G. Centurión: 79.423 personas
  • Alejandro Biondini: 50.395 personas
  • Raúl Magnasco (Partido Celeste): 43.993 personas
  • Santiago Cúneo: 34.422 personas

¿Por qué nos enfocamos ahora en la cantidad de personas y no en los porcentajes? Porque quizás aquí está la resolución a nuestro problema. El problema no es sacar pocos votos, el problema es que le demos importancia a los votos y no a la militancia. El problema está en enfocarse en ganar elecciones cuando sería –a nuestro humilde modo de entender– mucho más provechoso enfocarse en la formación de militantes: ¿se imaginan lo que podrían lograr 30 mil personas organizadas? ¿ ¿50 mil personas actuando coordinadamente en las redes sociales, en la calle? ¿60 mil personas colaborando económicamente para la difusión de un periódico? ¿75 mil personas presionando en un hospital, denunciando un aborto? ¿100 mil personas llamando por teléfono al jefe de una empresa que obliga a sus empleados a vacunarse? ¿120 mil personas organizadas militando contra las clases de Educación Sexual? ¡Esto es participación! Miles de personas organizadas podrían impedir un aborto, bloquear los ataques feministas a las catedrales, presionar en los colegios para echar a los profesores que ideologizan, volver inútil el uso del barbijo; miles de familias organizadas podría generar un sistema educativo donde sus hijos fueran bien educados, o una cooperativa de alimentos… La fuerza no está en el voto, la fuerza está la acción inteligentemente coordinada.

Indudablemente, nuestros principios impactan mucho más fuera del sistema que dentro de él.

Por eso, es impostergable la conformación de una militancia que esté dirigida a formar un movimiento, dispuesta a realizar un trabajo público en la calle y redes sociales, bajo la consigna dogmática de “decir la verdad”, sin complejos de inferioridad, en el marco de un trabajo organizado y no anárquico. Debemos forjar un militante que acepte cumplir y formar parte de un sistema de trabajo, sin temor a ser llamado extremista, sin liberalismo apátrida y antinacional, que esté interesado en aprender, argumentar y contraatacar, que no se resigne a una mera resistencia pasiva, que no invoque el Apocalipsis como excusa para no hacer nada. El Padre Castellani decía que no debemos “poner los ojos en el Poder a corto plazo” sino ponerlos “en la Verdad a largo alcance”.

Así como parece prácticamente imposible hacer política partidaria sin dinero y sin un sector productor de dinero -con intereses- que apoye, que abra puertas, que financie y dote de equipos necesarios, es totalmente factible organizar un movimiento no partidocrático que –trabajando coordinadamente– vaya cumpliendo objetivos.

 

FRENTE DE TROSKOS

La izquierda siempre se mantiene fija, con sus votantes fijos. En las redes sociales, predomina cierta burla al respecto, propia de liberalotes que nunca en su vida militaron (y que probablemente no militarán): se ríen de los troskos porque Bodart, Del Caño, Castañeira y Bregman sacaron 5% o menos.

Mofarse de los resultados electorales de la izquierda revela un frágil análisis político. Nosotros, católicos y nacionalistas, combatimos la ideología marxista, que es anticristiana y antipatria. Pero no pensemos que esa militancia (aborto legal, separación iglesia estado, feminismo, ideología de género, legalización de las drogas, eutanasia, etc.) no tiene impacto en la realidad: claro que lo tiene. Lo que pasa es que el liberalote ve sólo números, y para él la realidad política se cristaliza en guarismos. La izquierda (tanto la K como la no K e incluso la anti K) ve más lejos, y sabe que ese 5%, 4%, 3%, 2% o 1 % son decenas de miles de militantes, organizados, estructurados, dispuestos a defender sus posiciones ideológicas en la calle, en el colegio, en el centro de estudiantes, en el sindicato, en el trabajo, en el poder judicial. Del Caño fue votado por 432.923 personas (5,22%), de las cuales la enorme mayoría son militantes organizados y estructurados. Comparemos esto con el 4,87% de Espert: prácticamente la misma cantidad de votos, pero el votante promedio del candidato liberal no saldría a marchar, a pintar, no participaría en actos, no bancaría una discusión política en las redes o en la calle.

Son la militancia del mal, la militancia del marxismo leninismo que asesinó a millones de personas, de acuerdo… pero militan. Si me perdonan el argentinismo, laburan. Y como dice Jean Ousset en su libro “La Acción”: Dios no niega al impío el fruto de su trabajo. Así que en vez de reírnos porque Castañeira no alcanzó el 1,5%, en vez de tomarle el pelo a Del Caño por llegar al 5%, nos vendría bien aprender de estos adversarios que –aún al servicio de sombrías causas– llevan adelante una militancia sostenida en el tiempo, sin bajar los brazos e inaccesibles al desaliento.

 

LO QUE NO SE DICE

“Los diarios comen con lo que dicen y engordan con lo que no dicen”, decía mi abuelo. De las elecciones podemos decir algo parecido: es más importante lo que ocultan que lo muestran. ¿Qué es lo que ocultan? ¿Qué temas son los que quedan fuera de foco? El análisis electoral lo ocupa todo. Por eso, nos preguntamos, ¿cuáles son los hechos verdaderamente determinantes que al gran público se le ocultan?

 

  • Un bebé de 6 meses de gestación acaba de ser asesinado en Tartagal, Salta, por una médica abortera.
  • Los kirchneristas realizaron un homenaje a la banda terrorista Montoneros dentro de la Casa de Tucumán.
  • La población viene siendo sistemáticamente engañada en base a falsas cifras de contagiados y muertos atribuidos al COVID;
  • No se cuestionan las medidas absurdas sanitarias, que todavía siguen vigentes, tales como el uso de barbijos. En pleno domingo electoral, se organizaban filas afuera de los colegios “por el covid”. Sin embargo, al mismo tiempo los bares llenos, los gimnasios y cines abiertos, los vuelos de cabotaje llenos.
  • No se cuestiona la aplicación de las vacunas contra el COVID: Un empresario fuerza a sus empleados a vacunarse. Uno de ellos muere a causa de la vacuna. ¿Cuál sería la responsabilidad legal y jurídica de este empresario?
  • Nadie critica los procedimientos y fines de la democracia: nadie critica la idea de que confiemos el interés público a quienes jamás confiaríamos nuestros intereses privados;
  • Nadie cuestiona que se utilice a la mayoría como criterio de elección;
  • Nadie cuestiona el sistema bancario y la producción de dinero de la nada;
  • Nadie cuestiona que la economía financiera esté prevaleciendo por sobre la economía real;
  • No se cuestiona el sometimiento del a Argentina al Nuevo Orden Mundial.

 

Como conclusión, es imperativo formar un movimiento que tenga como consigna decir la verdad. Si sólo unas pocas personas perdieran el temor a decir la verdad, el programa de intimidación cultural se volvería inútil en ese mismo instante. Digamos la Verdad, porque sólo Ella nos hará libres, y todo lo demás se dará por añadidura.

[1] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=o1INFkqS1QI

[2] Cfr. https://www.cronista.com/economia-politica/paso-2021-voto-el-67-del-padron/

[3] Cfr. https://es.scribd.com/document/151906595/Ramon-Carrillo-La-Guerra-Psicologica

[4] Cfr. https://twitter.com/ursuvargues/status/1437207789357633539

[5] Cfr. https://www.lanacion.com.ar/politica/resultados-de-las-paso-2021-en-la-provincia-de-buenos-aires-municipio-por-municipio-nid12092021/

“No hay un absoluto… pero el embrión no es un ser humano”. Y esto es absolutamente cierto. Réplica al Dr. Alberto Kornblihtt (CONICET – UBA)

“No hay un absoluto… pero el embrión no es un ser humano”. Y esto es absolutamente cierto.

Réplica al Dr. Alberto Kornblihtt (CONICET – UBA)

Lic. Juan Carlos Monedero

 

            Vamos a darle una respuesta a las palabras de Alberto Kornblihtt, quien expuso en el Congreso manifestándose a favor del proyecto abortista el 31 de mayo de 2018[1]. Su ponencia se sigue difundiendo como una justificación del aborto, cuyo debate continúa a pesar de la reciente legalización de esta práctica en la Argentina. Kornblihtt es Doctor en Ciencias Químicas, Biólogo, Investigador Superior del CONICET y Profesor Titular Plenario de la UBA. Sus planteos son virales en las redes sociales, dando cierta artillería a los apologistas del aborto. Hoy en día, Kornblihtt se perfila como uno de los alfiles de la causa.

PRIMER ROUND: Vamos aclarando el panorama.

Suenan las campanas. Desde el inicio de su ponencia, el investigador plantea que presentará los últimos datos científicos que supuestamente confirmarían que un embrión no es lo mismo que un ser humano. Pero pronto se aprecian contradicciones. En efecto, dice Kornblihtt: “Los humanos somos mamíferos placentarios. Somos mamíferos por tener pelos y producir leche. Y placentarios porque el desarrollo solamente puede completarse dentro del útero”. Pues bien, si los humanos somos mamíferos placentarios, entonces un embrión –que crece dentro de la placenta– gestado por una mujer de la especie humana debería ser tan humano como nosotros. ¿O no?

Sigamos. Poco después, el especialista no teme en calificar al embrión llamándolo “casi un órgano de la madre” lo que, obviamente, suena muy científico a ojos vista. Pero pasemos por alto este desliz (al fin de cuentas, el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra). Continúa Kornblihtt diciendo: “la madre –ya veremos lo que podemos decir de esta palabrita– no sólo aporta, a través del intercambio placentario, el oxígeno y los alimentos necesarios para que el embrión progrese”; comunica también “los anticuerpos, fabricados por ella, que protegen al embrión de posibles infecciones. Además, las sustancias de deshecho y el anhídrido carbónico pasan de su sangre (se refiere al feto) a la de la madre a través de la placenta”. Y concluye: “sin ese intercambio placentario, el feto no podría progresar porque se intoxicaría”. No se puede pasar por alto –como observa agudamente nuestro amigo Tomás González Pondal[2]– que si el embrión fuese “casi un órgano de la madre” (y no distinto de su progenitora), entonces tales anticuerpos defenderían solamente al propio individuo que los produce. A propósito: ¿advierte Kornblihtt que no puede haber MADRE sin haber un HIJO?

Sigue el biólogo: “Las células y órganos del embrión y más tarde del feto sufren cambios epigenéticos durante el embarazo, que son consecuencia de la íntima relación con la madre y sin los cuales el nacido no progresaría”. Es decir: esos cambios que le ocurren al embrión y más tarde al feto son necesarios para que el nacido progrese. O sea: el embrión, el feto y el nacido son el mismo ser. Precisamente por eso –porque se trata del mismo ser–, no progresaría en su crecimiento la persona ya nacida de no haber experimentado esos cambios epigenéticos en el pasado, dentro del útero. Salvo el perverso deseo de pretender establecer el aborto a cualquier precio, no hay fundamento para decir otra cosa.

“El embrión y el feto no son seres independientes de la madre”, concluye triunfalmente Kornblihtt luego de explicar y describir cómo la placenta materna es necesaria para el desarrollo del niño. ¿Alguien alguna vez había objetado ésto? ¡Objetores de placentas, marchen presos! Nosotros no vimos ninguno. El científico no ha demostrado el carácter no-humano del embrión –como prometió ante el Senado– sino simplemente su condición placentaria.

Asimismo, es llamativo que el especialista olvide que los seres humanos siempre somos seres dependientes; lo es el embrión, el feto, pero también lo es un niño recién nacido, un pequeño de 5 años, un anciano o cualquier persona que, desafortunadamente, se encuentre en coma. Es claro que la dependencia con la madre guarda relación con la viabilidad del feto o del embrión; tan claro como que ser viable es una cosa, no ser humano es otra.

En definitiva, Kornblihtt presenta datos que –interpretados rectamente– brindan más firmeza a las posiciones provida. Lo expuesto hasta acá permite establecer el carácter absolutamente necesario de la madre para la preservación de la vida de su hijo. Miren cuánto nos parecemos: el feto necesita oxígeno, alimentos, anticuerpos, deshecha sustancias, posee sangre, puede intoxicarse. Lejos de demostrar que un embrión no es un ser humano, los datos presentados nos conducen precisamente a la conclusión inversa.

SEGUNDO ROUND: sí pero no.

Luego, Kornblihtt se mete en el tema de las legislaciones. Y dice que incluso para los sistemas legales donde está penalizado el aborto “la persona humana comienza con el nacimiento con vida”, para luego decir que esto tiene lugar “cuando el bebé se separa completamente de la madre”. Si analizamos estas palabras, advertimos dos cosas: 1) el adverbio completamente implica que el bebé –antes del nacimiento– ya estaba separado de la madre, pero no del todo; y 2) más importante aún: el bebé es bebé antes de ser separado completamente de la madre. Es el sentido común que brota por los poros del lenguaje, aunque al especialista del CONICET–UBA no le guste.

Es cierto –como dice el precitado Kornblihtt– que en la Argentina la ley civil reconoce “derechos suspensivos al embrión”, derechos que se harían efectivos al nacer con vida. Es cierto. Como también lo es que la ley penal de este país condenaba el delito de aborto (art. 85 del Código) en el momento en que Kornblihtt realizaba esta defensa. Pero no debería extrañar a ningún lector avisado que un abortista invoque sesgadamente la ley: es su modus operandi, no una excepción. Por otra parte, Kornblihtt no ve que concederle al embrión esos derechos suspensivos sólo tiene sentido si la persona por nacer y el embrión son lo mismo. Esta continuidad no dice nada al Investigador del CONICET pero debería llamar la atención a todo aquél que conserve un poco de racionalidad. Tampoco le resulta notorio a Kornblihtt que la ley condene por homicidio simple en concurso real con aborto (y no homicidio simple) a quien quitare la vida a una mujer cuyo embarazo le constare. Pero, ¿cómo podría significar algo para este hombre, víctima y victimario de esta hermenéutica jurídica contra la vida?

Hay más. Sigamos con este pugilato discursivo.

Kornblihtt dice que “La Biología no define vida humana, define vida”. Se trata del mismo especialista que, minutos antes, sostuvo que un embrión no es un ser humano. Explíquenos algo, doctor: ¿Por qué la Biología no puede definir vida humana pero sí definir que el embrión no es un ser humano? Los datos científicos –dice el académico del CONICET– no permiten concluir que el embrión es un ser humano… pero sí permiten concluir que no lo es. ¡Miren ustedes! ¿Por qué misterioso destino los conocimientos científicos son insuficientes para afirmar la humanidad del feto pero son suficientes para negarla?

Minuto 4,00 y siguientes: “Cabe preguntarse por qué para algunos es aceptable concebir que después de la muerte legal de una persona, definida en función del cese de la actividad cerebral o del latido del corazón, se admite que sus células sigan vivas por un tiempo y resulta, para esas mismas personas, difícil concebir que un embrión humano (¡!) está formado por células vivas pero todavía no es un ser humano”. No sabemos de las dificultades que ciertas personas puedan tener para concebir eso. Lo que parece evidente es la dificultad de concebir que un embrión humano no posea una vida humana, ¿no? Lo que nos lleva a la siguiente pregunta, de profunda raigambre epistemológica: ¿Por qué como biólogos no podemos afirmar la vida humana (sí, humana) del embrión pero podemos afirmar la vida humana de Kornblihtt?

TERCER ROUND: proyectos de humanos.

Hacia la mitad de su exposición, Kornblihtt dice que “un embrión humano (¡!) está formado por células vivas pero todavía no es un ser humano”. Y se atreve a decir: “Para la Biología, un embrión es un embrión, no es un ser humano. En todo caso, es un proyecto de ser humano”. ¿Alguien puede explicar por qué un embrión humano no es un ser humano? ¿Por qué no es entonces un proyecto de elefante o de ardilla? ¿Por qué diríamos “de ser humano” si no hubiese una humanidad presente? Todavía no es un ser humano: o sea que, según la lógica abortista, próximamente lo será. Pero, ¿acaso matar al que va a ser un hombre no es matar al hombre que ya es? De nuevo, la verdad se cuela por los bordes del discurso.

Kornblihtt vuelve al ataque, y sostiene: “El concepto de vida humana es una convención arbitraria que responde a acuerdos sociales, jurídicos o religiosos pero que escapa al rigor del conocimiento científico. Esta divergencia de criterios lleva a la dificultad de ponerse de acuerdo sobre el status del embrión. Pero deberíamos ponernos de acuerdo en que no es un ser humano y que, por lo tanto, no sería un crimen interrumpir el embarazo prematuramente”. Tomemos nota de lo peligrosamente cercanos que estamos a la mentalidad eugenésica o racistasi el concepto de vida humana es una convención arbitraria, entonces lo que está en juego es la vida en todas sus formas y etapas. No se ve qué impide, en esta lógica tan peculiar, que pueda acabarse con un hombre blanco, un hombre negro, uno al que le falte una pierna o que padezca el síndrome de down.

Si el concepto de vida humana escapa rigor del conocimiento científico, ¿qué valor tiene que un científico nos hable de algo que escapa al rigor del conocimiento científico? ¿Qué valor tienen todos los títulos de Kornblihtt? ¡Él mismo se está declarando incapaz! Y más aún: si escapa rigor del conocimiento científico, tampoco se puede establecer científicamente la no-humanidad del embrión. ¿Por qué deberíamos ponernos de acuerdo en que el embrión no es un ser humano si no hay acuerdo sobre el status del embrión?

CUARTO ROUND: vuelve el jurista.

Luego, de nuevo, Kornblihtt vuelve a meterse en el Derecho (¿los datos científicos no eran suficientes?). Pretende mostrar que el embrión no es una persona, a diferencia del ya nacido, diciendo: “la pena por practicar un aborto es mucho menor que la pena por matar a una persona…”. El especialista invoca, asimismo, “el hecho de que esté permitido (¡!) abortar en casos de violación o de peligro de la vida de la madre”. Son dos los puntos que deben abordarse: las penas, por un lado, y la supuesta permisión para el aborto, ligada al momento en que tuvo lugar esta ponencia (mayo 2018).

En primer lugar, como ya dijimos, el aborto estaba y -en algunos casos- está penado. Y está penado precisamente porque el embrión es una persona: de hecho, el artículo 85 del Código Penal contempla el delito del aborto en el marco de Delitos contra las personas/Delitos contra la vida.

En segundo lugar, puntualicemos que, en la Argentina, hacia mayo 2018, el aborto no estaba “permitido” sino que en algunos casos se consideraba “no punible”. Una acción antijurídica se declara no punible cuando la ley, por algún motivo, decide no perseguirla y por tanto no castigarla. Por ejemplo, el robo es una acción antijurídica pero realizado por un menor de edad no es punible. Aún demostrada su culpabilidad, el joven no será castigado. Hacer trabajar a un menor también es antijurídico pero no es punible siempre y cuando sean los padres, tutores o guardadores del niño los que lo hagan trabajar. Con todo y sin embargo, estas prácticas siguen siendo acciones antijurídicas y, por tanto, contrarias a la justicia.

Por último, cuando una ley declara no punibles ciertos homicidios –el aborto en caso de violación de mujer idiota o demente, por ejemplo– no está afirmando la inexistencia de la persona muerta. De hecho, la ley considera no punible el homicidio en el caso de la legítima defensa. ¿Y acaso el atacante abatido en esta circunstancia no es persona? Sí: tanto como el embrión.

QUINTO ROUND: Mejor ni lo hubieses abierto

    Algún espíritu maléfico –quizás el genio cartesiano– indujo a Kornblihtt a abrir el diccionario para probar que el aborto no era un homicidio. Otra explicación no hay, porque nuestro prestigioso científico leyó que en “la sexta edición de un diccionario de genética de King y Stanfield (2002)” se proponen dos acepciones de la palabra aborto, definido como:

  1. a) “la expulsión de un feto humano del útero por causas naturales antes de que sea capaz de sobrevivir independientemente”.
  2. b) “la terminación deliberada de un embarazo humano muy a menudo realizada durante las primeras 28 semanas de embarazo”.

       Kornblihtt cierra triunfalmente su diccionario y concluye con festividad digna de mejores nupcias: “Como se ve, en ninguna de las dos acepciones se menciona la vida humana, ni la palabra matar homicidio”. Entendido: el mundo entero le clavó el visto. Está llegando la corona para el campeón. Lipovetzky, Rubinstein, Cristina Kirchner y Mauricio Macri están corriendo para llevársela… cuando de repente aparecemos nosotros, interrumpimos la orgía y clamamos voz en cuello: ¡Es un diccionario de genética, no de derecho y leyes! ¿Se dan cuenta? Además, el diccionario no dice homicidio pero habla de feto humano y de embarazo humano. Como dice el precitado González Pondal, el gran descubrimiento de Kornblihtt es haber encontrado un diccionario de genética que no utiliza una terminología jurídica.

Lo cierto es que el catedrático del CONICET ha cortado la rama que a él mismo lo sostiene. Su propia fuente no habla de un órgano ni de un casi-órgano-de-la-madre. Por lo visto, el autor del diccionario tampoco sintió escrúpulo alguno en llamar feto humano o embarazo humano al embrión humano, al contrario de este Doctor en Ciencias Químicas que no podría ver a un elefante en un zoológico vacío. ¿No es increíble que sea el mismo Kornblihtt el que trae a colación el diccionario? Por eso pensamos que en realidad, algún perverso genio ha de haberse metido en su cerebro y le ha obligado a invocar este salvavidas de plomo. Sin contar que el especialista habla del aborto como “la terminación deliberada” de un embarazo humano muy a menudo durante las primeras 28 semanas, sin tener en cuenta que hoy en día los médicos salvan a bebés prematuros de 25 semanas de gestación. El progreso científico no cesa de incrementar las posibilidades para los mismos que Kornblihtt no hubiese tenido vergüenza en eliminar.

 

COLOFÓN

Termina diciendo Kornblihtt, siguiendo a los sofistas de la Antigüedad: “No hay un absoluto y los legisladores deben legislar para todos”. Como siempre, como lo sabemos ya desde Sócrates, Platón y Aristóteles, nada es absoluto… salvo las ideas de ellos. No hay un absoluto… pero el embrión no es un ser humano. Y esto es absolutamente cierto. “¡Todo adoctrinamiento es malo…!” Salvo el adoctrinamiento abortista en el Nacional Buenos Aires o en el Carlos Pellegrini. “¡Todas las posiciones son válidas!” Salvo la defensa de la vida del inocente en el vientre materno. “¡Toda violencia es censurable!” Salvo la agresión contra los templos católicos en el marco de Autoconvocadas. Está bien que refutemos, que rebatamos las posturas abortistas. Pero desenmascararlas es mejor. Vamos a ello con una adivinanza.

¿Adivinen quién dijo el 28 de febrero del 2018, entrevistado por radio?:

“Vida humana en el sentido de la organísmica, del organismo, como dije antes, es un proceso continuo que comienza con la fecundación en el seno materno o también podría comenzar con una fecundación in vitro…”.

¿Quién lo dijo? Lo dijo el mismísimo Alberto Kornblihtt, en conversación con María O´Donnel, Tarde para Nada, Radio Con Vos[3].

 

Kornblihtt vs. Kornblihtt – Esconden de Youtube un video que prueba la mentira del científico abortista Nº 1 de la Argentina, aunque se puede ver en otros sitios – Lic. Juan Carlos Monedero

Sí, estimado lector. Leyó usted el término fecundación. Leyó “vida humana” (¡pardiez!). 

¿Cómo es, Profesor? ¿No era que el concepto de vida humana era “una convención arbitraria que respondía a acuerdos sociales, jurídicos o religiosos y blablabla?

No, Kornblihtt. No conteste. Vaya, haga penitencia, conviértase y crea en el Evangelio. No queremos estar en su pellejo. Nunca, pero especialmente no quisiéramos estar el Día en que el Dios Vengador de Inocentes lo llame a dar cuentas por la sangre derramada que Usted, con sus palabras, colaboró a verter.

Nosotros, por el contrario, sigamos peleando por el Triunfo Definitivo de la Verdad y la Justicia. Peleemos como si nosotros mismos fuésemos esos embriones cuya vida, en este momento, está en peligro. ¿No nos gustaría acaso que los ya nacidos nos defendieran con toda la fuerza que tengan? Muy bien: Hagámoslo entonces nosotros.

 

[1] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=ahRfo7q4HQ8

[2] Cfr. https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=1010066319160352&id=874904702676515

[3] El video estaba aquí pero unos meses después de este artículo, ya no puede verse. El link original era: https://www.youtube.com/watch?v=-mUOHYkWFyw. Sin embargo, la grabación pudo ser rescatada y se puede observar aquí:

Y también aquí:

***

 

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Vacunas COVID: no saben por cuánto tiempo durará la protección. Lo dicen ellos

Vacunas COVID: no saben por cuánto tiempo durará la protección. Lo dicen ellos

 

Por el Lic. Juan Carlos Monedero (h)

 

Un perspicaz amigo nos desliza un dato que, como una auténtica “confesión de parte”, habilita la consabida sentencia: “relevo de prueba”. Es decir, todos los que venimos descubriendo las distintas fisuras del discurso de la OMS en torno a la pandemia, los que constatamos los estragos producidos por la cuarentena en la Argentina y en todo el mundo, los que denunciamos la manipulación de las cifras de muertos y contagiados (y un largo etcétera que en atención a la brevedad omitiremos), obviamente no guardamos ningún tipo de confianza para con las vacunas contra el COVID. En efecto, nos parece que en base a las distorsiones mencionadas se ha creado la necesidad de una vacuna y ahora se vende la solución a esa falsa necesidad con las campañas masivas de vacunación.

No nos detendremos en lo embarazoso que resultó para Axel Kicillof anunciar en estas últimas horas la suspensión de la vacunación en La Plata bajo el poderoso argumento de que River tenía que jugar un partido de fútbol[1], para luego dar marcha atrás con la medida, una vez advertido el escándalo producido.

Nos referimos a algo más fino y que por el momento no ha tomado conocimiento público: en efecto, como en una película de terror que nunca se acaba, mientras más escarbamos en el tema de las vacunas más datos turbios surgen. Y esta vez, nuestro amigo D. nos acerca un dato verdaderamente “esencial” sobre tres vacunas: Sputnik, Sinopharm y Covishield.

La Vacuna Sputnik

 

El dato es terriblemente simple y sencillo: las autoridades científicas del gobierno argentino no saben durante cuánto tiempo protegen estas tres vacunas contra el COVID. En efecto, según el propio pdf emanado por la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles (dependiente del Ministerio de Salud de la Argentina), ellos mismos afirman en relación a la Vacuna Sputnik:

 

“Actualmente se desconoce el título de anticuerpos considerado protector y la duración de la protección” (pág. 11)[2].

La Vacuna Sinopharm

 

También desconocen por cuánto tiempo protege la Vacuna Sinopharm. En efecto, si hacemos click aquí[3] seremos dirigidos a una plataforma en la cual podremos descargar el pdf del manual del vacunador. Directo a la pág. 8:

 

“Actualmente se desconoce el título de anticuerpos considerado protector y la duración de la protección otorgada por dicha vacuna”.

 

En la pág. 18 se recalca que Dado que existe información limitada en relación a la efectividad de la vacuna en la población; su capacidad para reducir la enfermedad, la gravedad o (fundamentalmente) la transmisión; y a cuánto tiempo dura la protección que confiere, las personas vacunadas deben seguir respetando todas las pautas actuales de cuidado, para protegerse a sí mismos y a los demás. Entre ellas se incluyen…” y luego enumera todas las medidas, barbijo y distanciamiento incluido. Comentemos el párrafo, poniendo la lupa en esta frase que ellos apenas dicen como a la pasada:

 

  • Existe información limitada en relación a la efectividad de la vacuna en la población;
  • Existe información limitada en relación a la capacidad de la vacuna para reducir la enfermedad;
  • existe información limitada en relación a la capacidad de la vacuna para reducir la gravedad;
  • existe información limitada en relación a la capacidad de la vacuna para reducir la transmisión.

 

Pero hay más, estimado lector. En la pág. 14 de este manual del vacunador Sinopharm leemos: “No se recomienda en ningún caso el dosaje de anticuerpos post-vacunación para evaluar la inmunidad contra la COVID-19 proporcionada por la vacuna”. ¿Qué significa esto? El dosaje de anticuerpos post-vacunación es un procedimiento que determina si la persona recién vacunada debe recibir un refuerzo o no. Es algo habitual, y se hace con otras vacunas. En el dosaje, se mide el sistema inmunológico de la persona para conocer si este sistema tiene la capacidad de defensa. Ahora bien, ¿cómo que el propio manual no lo recomienda? ¿Por qué se recomienda no conocer esto? ¿Acaso porque se teme el impacto que tendrá este dato en los vacunados?

 

La Vacuna Covishield

 

Vayamos por último a la Vacuna Covishield. En la página 15 del manual del vacunador (que puede consultarse aquí[4]) leemos, otra vez:

 

“Actualmente se desconoce el título de anticuerpos considerado protector y la duración de la protección otorgada por dicha vacuna”.

 

Asimismo, otra vez leemos: “No se recomienda en ningún caso el dosaje de anticuerpos post-vacunación para evaluar la inmunidad contra la COVID-19 proporcionada por la vacuna” (pág. 25).

Ahora bien, dejamos la pregunta para que responda el lector: ¿esta es la solución que tanto el gobierno como el periodismo adicto nos dibujan como si fuera la última Coca Cola del desierto?

[1] Cfr. https://bit.ly/3t3wfRi (noticia del 7 de abril del 2021).

[2] Cfr. https://bit.ly/3sXEwWR (pág. 11). Fecha de publicación: 10 de febrero del 2021.

[3] Cfr. https://bit.ly/3t263GN (pág. 8). Fecha de publicación: 28 de febrero del 2021.

[4] Cfr. https://bit.ly/3uxzK2E. Fecha de publicación: 18 de febrero del 2021.

Nuevo confinamiento: única manera de que políticamente les hagan caso

Nuevo confinamiento: única manera de que políticamente les hagan caso

Por Juan Carlos Monedero (h)
Si el gobierno argentino manda algo respecto de temas económicos, la mitad del país se lo discute y cuestiona duramente.
Si el gobierno manda o designa un asunto en temas políticos, se discute y se cuestiona a fondo. Lo mismo si manda sobre jubilación, seguridad, temas sociales, impuestos, etc.
Pero si manda algo sobre COVID, mucha gente acata. Si impone confinamientos, una porción de gente -aterrorizada por los medios de comunicación- obedece.
¡Abramos los ojos!
Señores: el gobierno ejercita el mando en el tema COVID porque no tiene otro mejor. Para subsistir políticamente. En otro tema nadie les hace caso, o le hacen caso sólo los obsecuentes que tiene dentro. Ahora quieren encerrar a todo el mundo otra vez. No lo hacen por “la salud pública”. No lo hacen por tu salud. No te quieren cuidar. Es supervivencia política. Es conveniencia. Es interés. Y es la única manera de ejercitar su autoridad y de mantener dominada una población ya harta que, si estuviese organizada y enfervorizada, los sacaría a las patadas de la Casa Rosada.