ChatGPT patea con la zurda. Pruebas y evidencias

Le preguntamos primero por Donald Trump: “¿Quién es Donald Trump?”. Nos respondió: “Donald Trump es un empresario, personalidad de televisión y político estadounidense que fue presidente de los Estados Unidos de 2017 a 2021. Antes de entrar en la política, Trump era conocido por su carrera en los negocios, siendo presidente y CEO de la Trump Organization, una compañía que se dedica al desarrollo inmobiliario y otros negocios. También se hizo conocido como presentador del programa de televisión “The Apprentice”. En 2016, Trump fue elegido presidente de los Estados Unidos por el Partido Republicano, y durante su mandato implementó varias políticas controvertidas y se vio envuelto en numerosos escándalos políticos”.

 

 

Sobre su respuesta, destacamos:

  1. No se menciona una sola política positiva de su gobierno. Se omite indicar que llevó el desempleo a tasas muy bajas –la menor en 50 años[1]–, habiendo creado 20 millones de puestos de trabajo entre el 2017 y los comienzos de la cuarentena.
  2. Como presidente de EE.UU., Trump no declaró ninguna guerra. Tampoco se indica que su administración salió en defensa de una minoría hostilizada, denunciando prácticas en China –como la represión en Pekín contra los uigures–a la que calificó de “genocidio”.
  3. No se brinda ninguna información sobre la normativa de Trump que obliga a los médicos a dar tratamiento a los bebés que sobrevivan a un intento de aborto provocado.
  4. Nada se dice de los acercamientos de Trump con Corea del Norte, gracias a los cuales –lo dice la propia Wikipedia, no ciertamente amiga de Donald– dicho país “paralizó su programa nuclear”, siendo “la única vez que un presidente del país norteamericano pisó suelo norcoreano”[2].
  5. Se indica el dato de “políticas controvertidas” sin dar un sólo ejemplo que permita al lector llegar a avizorar de qué se habla. Presumiblemente, muchos de ellos –al observar el término controvertido– levantarán la guardia puesto que en esta época de pensamiento débil vattimiano (o más bien, anoréxico) la mayoría de la gente no quiere verse asociada a controversia alguna. Los muy burgueses prefieren los cómodos consensos.
  6. Menciona que el mandatario se ha vuelto envuelto en muchos escándalos, también sin ejemplificar.

 

Ante todo, la información ofrecida nos pareció sesgada e incompleta. Entonces íbamos a preguntarle por Hillary Clinton pero decidimos que mejor sería por Obama, dado que la Clinton nunca llegó a ser presidente. Veamos:

 

“Barack Obama es un abogado y político estadounidense que fue el 44º presidente de los Estados Unidos, en el cargo desde 2009 hasta 2017. Antes de su presidencia, Obama se desempeñó como senador de los Estados Unidos por Illinois. Durante su mandato, Obama implementó varias políticas significativas, incluyendo la Ley de Cuidado de Salud Asequible (“Obamacare”), la Ley de Estímulo Económico de 2009 y la derogación de la política militar “Don’t Ask, Don’t Tell”. También ganó el Premio Nobel de la Paz en 2009 por sus esfuerzos para fortalecer la cooperación internacional y la diplomacia entre las naciones”.

 

 

Destacamos:

  1. No hay mención a una sola política negativa de su gobierno. No se menciona las guerras que se declararon o continuaron durante su administración: Irak, Afganistán, Libia, Siria, Pakistán, Somalía y Yemen ni tampoco que –durante los ocho años de su gobierno– no hubo un sólo día de paz[3].
  2. No se habla de “políticas controvertidas”. El poderoso ChatGPT no es capaz de indicar –o quizás no ha sido programado para ello– si las medidas de Obama generaron controversias, lo que es falso a todas luces. Para empezar, las declaraciones de guerra generaron numerosas discusiones, como es lógico. Pero también el propio Obamacare suscitó infinidad de polémicas[4]. Pero eso no lo sabremos por Inteligencia Artificial. Sí se nos dirá que Obama llevó adelante políticas significativas, vocablo con indudables connotaciones positivas, y se colocan tres ejemplos concretos, con título y año.
  3. Se menciona que recibió el Premio Nobel de la Paz.
  4. Se indica que fue el presidente N°44, poniéndolo en continuidad con los demás mandatarios de la nación, dato omitido en la información sobre Donald Trump.
  5. No se indica que Obama haya sido envuelto en escándalo alguno. Sin embargo, en un artículo de la propia BBC –cuyos integrantes ciertamente no son católicos de Misa Tridentina– podemos leer: “Los cinco escándalos que acosan a Obama”[5].
  6. Por ejemplo, se supo que el gobierno de Obama espiaba teléfonos de algunos periodistas, lo que se justificó invocando como argumento que el fin era desmantelar redes terroristas[6]. Pero tiempo después, The Guardian y The Washington Post publicaron que la NSA obtenía datos privados de naciones como Alemania y otros países de la Unión Europea, numerosas embajadas y la propia ONU[7]. Los estados pidieron explicaciones a EE.UU. y el escándalo fue mundial. Pero Chat GPT de esto no nos dijo nada.
  7. En noviembre de 2012, el consulado estadounidense en Libia fue atacado y fallecieron el embajador Christopher Stevens y otros tres ciudadanos. El gobierno fue ampliamente criticado en cuanto a la seguridad. En ese contexto, cuando Susan Rice –embajadora ante la ONU– fue designada integrante de la Seguridad Nacional, las críticas no se hicieron esperar dado que la propia Rice había promovido versiones donde se negaban errores internos de la administración en torno al ataque a la embajada. Cinco comités del Congreso abrieron investigaciones al respecto, y se asegura que el gobierno no reforzó como debía la seguridad de los diplomáticos en Libia. ¿Chat GPT? Cero.
  8. En junio de 2012, pleno mandato de Obama, Eric Holder –el Secretario de Justicia– fue declarado en desacato, convirtiéndose en el primer integrante del gabinete de un gobierno estadounidense que recibió tal sanción. Se lo acusó formalmente de obstruir una investigación del Congreso: se le había pedido información sobre la muerte de un oficial, en el marco de la persecución al narcotráfico, y no habría colaborado como debía. Pero no lo sabremos por Chat GPT, que sólo brinda versiones acarameladas de la administración de Obama.

 

En resumen, Chat GPT reedita la conocida estrategia de lavado de cerebro: “No digas nada bueno de tus enemigos, no digas nada malo de los propios”. Como nosotros no somos ni queremos ser ideólogos, queremos decir toda la verdad y eso hacemos aquí. Es evidente que sus respuestas inducen al engaño. Sin embargo, no lo hace a partir de mentiras grotescas y afirmaciones abiertamente contrarias a la evidencia empírica sino con agujeros de información. Si el público tuviera todos los elementos sobre ambos políticos, podría llegar a un juicio más equilibrado. Pero lo cierto es que a la masa de la gente se le escamotea información relevante y clave, a los efectos de que no pueda llegar a producir las conclusiones que el poder mundial cultural –en manos de la izquierda– teme que produzca. No sea que su hegemonía cultural, inyectada en vena, pueda ser derrocada.

 

No es el lugar para desarrollar el tema del derecho de un gobierno para realizar un espionaje a los fines de defenderse del terrorismo, de discutir políticas de salud públicas u otros temas que aparezcan tangencialmente en este artículo.

 

Todavía es pronto para un juicio definitivo sobre este Chat GPT pero he aquí un significativo botón de muestra. El lector sabrá sacar sus propias conclusiones.

 

[1] Cfr.: 2 de julio de 2020, “Trump celebra la «espectacular» caída del desempleo en EEUU”, Infobae, disponible en https://bit.ly/3UjGgIB.

[2] Cfr.: “Donald Trump”, Wikipedia, disponible en https://bit.ly/3MuO9c5.

[3] Cfr.: 16 de enero de 2017, “Barack Obama, el premio Nobel de la Paz que se convirtió en el primer presidente de EE.UU. en pasar sus dos periodos completos sin un solo día sin guerra”, BBC News Mundo, disponible en https://bbc.in/2GwdkL7; Pablo Pardo, 9 de septiembre de 2020, “Trump, el primer presidente de EEUU desde 1980 que no inicia una guerra en su primer mandato”, El mundo, disponible en https://bit.ly/3Upu1tK; 19 de enero de 2021, “Trump se despide como un pacifista: «El primer presidente en décadas que no ha iniciado nuevas guerras»”, Público, disponible en https://bit.ly/3mcI3CI.

[4] Cfr.: Darío Mizrahi, 25 de marzo de 2017, “Por qué Estados Unidos vive discutiendo su sistema de salud”, Infobae, disponible en https://bit.ly/40SHUU0.

[5] Cfr.: Carlos Chirinos, 11 de junio de 2013, “Los cinco escándalos que acosan a Obama”, BBC News Mundo, disponible en https://bbc.in/3mdVO45.

[6] Cfr.: 7 de junio de 2013, “Una serie de escuchas que pone en apuros al gobierno de Obama”, Clarín, disponible en https://bit.ly/3KrsBdE; 15 de mayo de 2013, “Obama pasa a la acción para atajar dos grandes escándalos”, Télam, disponible en https://bit.ly/3ZOboRu; Rafael Mathus Ruíz, 8 de junio de 2013, “El escándalo crece y obliga a Obama a justificar el espionaje”, La Nación, disponible en https://bit.ly/3nTNEhv; 8 de junio de 2013, “Crece el escándalo por el espionaje en EE.UU.”, Página 12, disponible en https://bit.ly/43v0Cmm.

[7] Cfr.: 16 de agosto de 2013, “Washington Post: NSA violó la ley miles de veces desde 2008”, DW, disponible en https://bit.ly/3Ukubml; 20 de junio de 2013, “Los documentos secretos que respaldan el espionaje de la NSA”, El mundo, disponible en https://bit.ly/3GumxQL. Especialmente, cfr.: 2 de julio de 2013, “Un polémico Obama admite: todos se espían”, Ámbito, disponible en https://bit.ly/40Sb45n. Leemos: “La polémica creció a raíz de las últimas revelaciones de Snowden sobre el espionaje de EE.UU. a la UE, -fundamentalmente a Alemania, donde se intervinieron 500 millones de correos electrónicos, mensajes de texto y llamadas telefónicas-, la ONU y decenas de embajadas. Según se supo, el espionaje incluyó la introducción de dispositivos en los faxes codificados de las embajadas afectadas y en pinchaduras lisas y llanas de cables y teléfonos”.

Pecados económicos

Describir los pecados económicos es más fácil que definirlos. Hay pecado económico por ejemplo cuando a una persona se la hace trabajar por tres o cuando el trabajo de un día le consume las fuerzas físicas e intelectuales. Así lo dejó estampado León XIII en Rerum Novarum: Tampoco debe imponérseles (a los hombres) más trabajo del que puedan soportar sus fuerzas […]”[1].

 

Estas situaciones se originan en la fiebre del oro: el jefe de la empresa implementa esta forma de trabajo para no pagar dos sueldos más y así se ahorra dinero. Claro: por lo general, esto trae desorden e ineficacia en la empresa. Pero se prefiere este desorden si el resultado es el ahorro. Es tan estrecho el criterio de algunos que eligen soportar una situación caótica en su propia empresa antes que convivir con un trabajo ordenado, aunque haya que pagar más. De hecho, hay ocasiones donde en caso de contratar personal idóneo y bien organizado, ni siquiera se perdería dinero sino que se ganaría un poco menos. Porque la eficacia en el trabajo permitiría generar mayores ganancias.

 

En caso contrario, el empleado sigue sobrecargado y fuera del horario laboral se podría decir que ya no sirve para nada.

 

Situaciones como estas no se solucionan aumentando el sueldo al empleado, pues el trabajo sigue siendo mucho para él, más allá de que un pago mayor vuelve la situación menos injusta. Porque el trabajador no debe concluir su jornada laboral como un desecho humano.

 

Cuando se les presentan estas situaciones, los jefes suelen justificarse diciendo que ellos ofrecen ese trabajo “libremente” para quienes quieran tomarlo “libremente”; quien no lo quiera, a quien le parezca demasiado, a quien le parezca excesivo o injusto, que no lo tome y basta. Aquí subyace la peligrosa idea de Kant, planteada en Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785)[2]. Según el criterio kantiano, es suficiente que haya conformidad de las partes para la licitud del contrato. En efecto, para Kant, la voluntad no se autodetermina por una norma externa sino por una norma interna. En definitiva, uno sólo está forzado a aquellas cosas que se ha comprometido a hacer, con independencia de cuáles sean.

 

Pero eso es una condición necesaria, no suficiente. Una persona puede comprometerse con muchas cosas y luego darse cuenta de que son excesivas, desproporcionadas o abusivas. Por otro lado, el objeto y las condiciones en un contrato también deben ser lícitas. No es sólo una cuestión de si has dado el consentimiento libre. Por otro lado, si la persona está hundida por su situación económica, no hay propiamente una elección “libre”. Si esa persona tuviera dos posibilidades laborales iguales en todo, excepto en que en una la explotan y en la otra no, obviamente elegiría aquella donde no se abusen de él.

 

El concepto de “pecado económico” está muy ausente, por lo general, en el campo académico católico. Es correcto que recordemos la existencia de un orden moral y de un pecado en la sexualidad, en la política, en la educación, en las guerras, pero en el campo social y económico no se suele enseñar ­–¿en cuántas conferencias le han dicho esto? – que la vida económica está atravesada de moral porque en el fondo es vida humana. Hemos visto cientos de videos sobre aborto, ideología de género, progresismo, comunismo, y está muy bien, lo celebramos, pero sería interesante que el lector pudiera indicar al menos cinco trabajos donde un maestro católico enseñe que pagar sueldos justos hace a la justicia, y que esto no está librado al capricho de la oferta y a la demanda.

 

Por eso, en definitiva, esa libertad kantiana ­–aparente, ficticia– no sirve sino como pretexto para enmascarar la fiebre del oro, de resultados previstos e inhumanos: la sobrecarga de los trabajadores y el agotamiento de sus fuerzas vitales, hasta el punto de que fuera del horario laboral estos ya no pueden realizar otras actividades plenamente.

 

[1] León XIII, Rerum Novarum, n. 15.

[2] Cfr.: Immanuel Kant, 1994, Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Madrid, Espasa Calpe, 10ª ed., pp. 119-120. Citado de: Enciclopedia Herder, “Kant: la autonomía de la voluntad”.

 

 

 

ANEXO

FRAGMENTOS DE RERUM NOVARUM (LEÓN XIII, 1891)

 

Sin duda alguna, como es fácil de ver, la razón misma del trabajo que aportan los que se ocupan en algún oficio lucrativo y el fin primordial que busca el obrero es procurarse algo para sí y poseer con propio derecho una cosa como suya. Si, por consiguiente, presta sus fuerzas o su habilidad a otro, lo hará por esta razón: para conseguir lo necesario para la comida y el vestido; y por ello, merced al trabajo aportado, adquiere un verdadero y perfecto derecho no sólo a exigir el salario, sino también para emplearlo a su gusto. Luego si, reduciendo sus gastos, ahorra algo e invierte el fruto de sus ahorros en una finca, con lo que puede asegurarse más su manutención, esta finca realmente no es otra cosa que el mismo salario revestido de otra apariencia, y de ahí que la finca adquirida por el obrero de esta forma debe ser tan de su dominio como el salario ganado con su trabajo. […]. [Numeral 3].

 

Esto resalta todavía más claro cuando se estudia en sí misma la naturaleza del hombre. Pues el hombre, abarcando con su razón cosas innumerables, enlazando y relacionando las cosas futuras con las presentes y siendo dueño de sus actos, se gobierna a sí mismo con la previsión de su inteligencia, sometido además a la ley eterna y bajo el poder de Dios; por lo cual tiene en su mano elegir las cosas que estime más convenientes para su bienestar, no sólo en cuanto al presente, sino también para el futuro. De donde se sigue la necesidad de que se halle en el hombre el dominio no sólo de los frutos terrenales, sino también el de la tierra misma, pues ve que de la fecundidad de la tierra le son proporcionadas las cosas necesarias para el futuro.

Las necesidades de cada hombre se repiten de una manera constante; de modo que, satisfechas hoy, exigen nuevas cosas para mañana. Por tanto, la naturaleza tiene que haber dotado al hombre de algo estable y perpetuamente duradero, de que pueda esperar la continuidad del socorro. Ahora bien: esta continuidad no puede garantizarla más que la tierra con su fertilidad. [Numeral 5].

 

Y no hay por qué inmiscuir la providencia de la república, pues que el hombre es anterior a ella, y consiguientemente debió tener por naturaleza, antes de que se constituyera comunidad política alguna, el derecho de velar por su vida y por su cuerpo. El que Dios haya dado la tierra para usufructuarla y disfrutarla a la totalidad del género humano no puede oponerse en modo alguno a la propiedad privada. Pues se dice que Dios dio la tierra en común al género humano no porque quisiera que su posesión fuera indivisa para todos, sino porque no asignó a nadie la parte que habría de poseer, dejando la delimitación de las posesiones privadas a la industria de los individuos y a las instituciones de los pueblos. Por lo demás, a pesar de que se halle repartida entre los particulares, no deja por ello de servir a la común utilidad de todos, ya que no hay mortal alguno que no se alimente con lo que los campos producen. Los que carecen de propiedad, lo suplen con el trabajo; de modo que cabe afirmar con verdad que el medio universal de procurarse la comida y el vestido está en el trabajo, el cual, rendido en el fundo propio o en un oficio mecánico, recibe, finalmente, como merced no otra cosa que los múltiples frutos de la tierra o algo que se cambia por ellos. [Numeral 6].

 

Ahora bien: esos derechos de los individuos se estima que tienen más fuerza cuando se hallan ligados y relacionados con los deberes del hombre en la sociedad doméstica. Está fuera de duda que, en la elección del género de vida, está en la mano y en la voluntad de cada cual preferir uno de estos dos: o seguir el consejo de Jesucristo sobre la virginidad o ligarse con el vínculo matrimonial. No hay ley humana que pueda quitar al hombre el derecho natural y primario de casarse, ni limitar, de cualquier modo que sea, la finalidad principal del matrimonio, instituido en el principio por la autoridad de Dios: «Creced y multiplicaos»[2].

He aquí, pues, la familia o sociedad doméstica, bien pequeña, es cierto, pero verdadera sociedad y más antigua que cualquiera otra, la cual es de absoluta necesidad que tenga unos derechos y unos deberes propios, totalmente independientes de la potestad civil. Por tanto, es necesario que ese derecho de dominio atribuido por la naturaleza a cada persona, según hemos demostrado, sea transferido al hombre en cuanto cabeza de la familia; más aún, ese derecho es tanto más firme cuanto la persona abarca más en la sociedad doméstica.

Es ley santísima de naturaleza que el padre de familia provea al sustento y a todas las atenciones de los que engendró; e igualmente se deduce de la misma naturaleza que quiera adquirir y disponer para sus hijos, que se refieren y en cierto modo prolongan la personalidad del padre, algo con que puedan defenderse honestamente, en el mudable curso de la vida, de los embates de la adversa fortuna. Y esto es lo que no puede lograrse sino mediante la posesión de cosas productivas, transmisibles por herencia a los hijos. Al igual que el Estado, según hemos dicho, la familia es una verdadera sociedad, que se rige por una potestad propia, esto es, la paterna. Por lo cual, guardados efectivamente los límites que su causa próxima ha determinado, tiene ciertamente la familia derechos por lo menos iguales que la sociedad civil para elegir y aplicar los medios necesarios en orden a su incolumidad y justa libertad. Y hemos dicho «por lo menos» iguales, porque, siendo la familia lógica y realmente anterior a la sociedad civil, se sigue que sus derechos y deberes son también anteriores y más naturales. Pues si los ciudadanos, si las familias, hechos partícipes de la convivencia y sociedad humanas, encontraran en los poderes públicos perjuicio en vez de ayuda, un cercenamiento de sus derechos más bien que una tutela de los mismos, la sociedad sería, más que deseable, digna de repulsa. [Numeral 9].

 

Querer, por consiguiente, que la potestad civil penetre a su arbitrio hasta la intimidad de los hogares es un error grave y pernicioso. Cierto es que, si una familia se encontrara eventualmente en una situación de extrema angustia y carente en absoluto de medios para salir de por sí de tal agobio, es justo que los poderes públicos la socorran con medios extraordinarios, porque cada familia es una parte de la sociedad. Cierto también que, si dentro del hogar se produjera una alteración grave de los derechos mutuos, la potestad civil deberá amparar el derecho de cada uno; esto no sería apropiarse los derechos de los ciudadanos, sino protegerlos y afianzarlos con una justa y debida tutela. Pero es necesario de todo punto que los gobernantes se detengan ahí; la naturaleza no tolera que se exceda de estos límites. Es tal la patria potestad, que no puede ser ni extinguida ni absorbida por el poder público, pues que tiene idéntico y común principio con la vida misma de los hombres. Los hijos son algo del padre y como una cierta ampliación de la persona paterna, y, si hemos de hablar con propiedad, no entran a formar parte de la sociedad civil sino a través de la comunidad doméstica en la que han nacido. Y por esta misma razón, porque los hijos son «naturalmente algo del padre…, antes de que tengan el uso del libre albedrío se hallan bajo la protección de dos padres»[3]. De ahí que cuando los socialistas, pretiriendo en absoluto la providencia de los padres, hacen intervenir a los poderes públicos, obran contra la justicia natural y destruyen la organización familiar. [Numeral 10].

 

Establézcase, por tanto, en primer lugar, que debe ser respetada la condición humana, que no se puede igualar en la sociedad civil lo alto con lo bajo. Los socialistas lo pretenden, es verdad, pero todo es vana tentativa contra la naturaleza de las cosas. Y hay por naturaleza entre los hombres muchas y grandes diferencias; no son iguales los talentos de todos, no la habilidad, ni la salud, ni lo son las fuerzas; y de la inevitable diferencia de estas cosas brota espontáneamente la diferencia de fortuna. Todo esto en correlación perfecta con los usos y necesidades tanto de los particulares cuanto de la comunidad, pues que la vida en común precisa de aptitudes varias, de oficios diversos, al desempeño de los cuales se sienten impelidos los hombres, más que nada, por la diferente posición social de cada uno. Y por lo que hace al trabajo corporal, aun en el mismo estado de inocencia, jamás el hombre hubiera permanecido totalmente inactivo; mas lo que entonces hubiera deseado libremente la voluntad para deleite del espíritu, tuvo que soportarlo después necesariamente, y no sin molestias, para expiación de su pecado: «Maldita la tierra en tu trabajo; comerás de ellas entre fatigas todos los días de tu vida». Y de igual modo, el fin de las demás adversidades no se dará en la tierra, porque los males consiguientes al pecado son ásperos, duros y difíciles de soportar y es preciso que acompañen al hombre hasta el último instante de su vida. Así, pues, sufrir y padecer es cosa humana, y para los hombres que lo experimenten todo y lo intenten todo, no habrá fuerza ni ingenio capaz de desterrar por completo estas incomodidades de la sociedad humana. Si algunos alardean de que pueden lograrlo, si prometen a las clases humildes una vida exenta de dolor y de calamidades, llena de constantes placeres, ésos engañan indudablemente al pueblo y cometen un fraude que tarde o temprano acabará produciendo males mayores que los presentes. Lo mejor que puede hacerse es ver las cosas humanas como son y buscar al mismo tiempo por otros medios, según hemos dicho, el oportuno alivio de los males. [Numeral 13].

 

Es mal capital, en la cuestión que estamos tratando, suponer que una clase social sea espontáneamente enemiga de la otra, como si la naturaleza hubiera dispuesto a los ricos y a los pobres para combatirse mutuamente en un perpetuo duelo. Es esto tan ajeno a la razón y a la verdad, que, por el contrario, es lo más cierto que como en el cuerpo se ensamblan entre sí miembros diversos, de donde surge aquella proporcionada disposición que justamente podríase llamar armonía, así ha dispuesto la naturaleza que, en la sociedad humana, dichas clases gemelas concuerden armónicamente y se ajusten para lograr el equilibrio. Ambas se necesitan en absoluto: ni el capital puede subsistir sin el trabajo, ni el trabajo sin el capital. El acuerdo engendra la belleza y el orden de las cosas; por el contrario, de la persistencia de la lucha tiene que derivarse necesariamente la confusión juntamente con un bárbaro salvajismo. [Numeral 14].

 

Ahora bien: para acabar con la lucha y cortar hasta sus mismas raíces, es admirable y varia la fuerza de las doctrinas cristianas. En primer lugar, toda la doctrina de la religión cristiana, de la cual es intérprete y custodio la Iglesia, puede grandemente arreglar entre sí y unir a los ricos con los proletarios, es decir, llamando a ambas clases al cumplimiento de sus deberes respectivos y, ante todo, a los deberes de justicia. De esos deberes, los que corresponden a los proletarios y obreros son: cumplir íntegra y fielmente lo que por propia libertad y con arreglo a justicia se haya estipulado sobre el trabajo; no dañar en modo alguno al capital; no ofender a la persona de los patronos; abstenerse de toda violencia al defender sus derechos y no promover sediciones; no mezclarse con hombres depravados, que alientan pretensiones inmoderadas y se prometen artificiosamente grandes cosas, lo que lleva consigo arrepentimientos estériles y las consiguientes pérdidas de fortuna.

Y éstos, los deberes de los ricos y patronos: no considerar a los obreros como esclavos; respetar en ellos, como es justo, la dignidad de la persona, sobre todo ennoblecida por lo que se llama el carácter cristiano. Que los trabajos remunerados, si se atiende a la naturaleza y a la filosofa cristiana, no son vergonzosos para el hombre, sino de mucha honra, en cuanto dan honesta posibilidad de ganarse la vida. Que lo realmente vergonzoso e inhumano es abusar de los hombres como de cosas de lucro y no estimarlos en más que cuanto sus nervios y músculos pueden dar de sí. E igualmente se manda que se tengan en cuenta las exigencias de la religión y los bienes de las almas de los proletarios. Por lo cual es obligación de los patronos disponer que el obrero tenga un espacio de tiempo idóneo para atender a la piedad, no exponer al hombre a los halagos de la corrupción y a las ocasiones de pecar y no apartarlo en modo alguno de sus atenciones domésticas y de la afición al ahorro. Tampoco debe imponérseles más trabajo del que puedan soportar sus fuerzas, ni de una clase que no esté conforme con su edad y su sexo. Pero entre los primordiales deberes de los patronos se destaca el de dar a cada uno lo que sea justo.

Cierto es que para establecer la medida del salario con justicia hay que considerar muchas razones; pero, generalmente, tengan presente los ricos y los patronos que oprimir para su lucro a los necesitados y a los desvalidos y buscar su ganancia en la pobreza ajena no lo permiten ni las leyes divinas ni las humanas. Y defraudar a alguien en el salario debido es un gran crimen, que llama a voces las iras vengadoras del cielo. «He aquí que el salario de los obreros… que fue defraudado por vosotras, clama; y el clamor de ellos ha llegado a los oídos del Dios de los ejércitos»[4].

Por último, han de evitar cuidadosamente los ricos perjudicar en lo más mínimo los intereses de los proletarios ni con violencias, ni con engaños, ni con artilugios usurarios; tanto más cuanto que no están suficientemente preparados contra la injusticia y el atropello, y, por eso mismo, mientras más débil sea su economía, tanto más debe considerarse sagrada. [Numeral 15].

 

[2] Gén 1,28.

[3] Santo Tomás, II-II q.10 a.12.

[4] Sant 5,4.

Lucio Dupuy: la víctima de un sistema judicial genuflexo ante la ideología feminista

Lucio Dupuy: víctima de un sistema judicial genuflexo ante la ideología feminista

 

Por Juan Carlos Monedero (h)

 

Este domingo 22 de enero de 2023, por AM 650 Radio Belgrano, en el programa “Italia Tricolore”[1], Franco Arena y el abogado Roberto Castellano –de la ONG Pro-Vida– entrevistaron a Ramón Dupuy, el abuelo del pequeño Lucio Dupuy.

Lucio fue asesinado en la provincia de La Pampa por su propia madre y su novia, a los 5 años de edad. Esta pareja de lesbianas criminales –Magdalena Espósito Valenti, la madre, y Abigail Páez– mataron al niño luego de perforarle los pulmones, producirle quebraduras de brazos y dedos, violarlo y arrancarle los genitales.

Tal como lo pidió la Fiscalía, los celulares de las procesadas fueron abiertos y del contenido de los chats surgen “mensajes escalofriantes” y “castigos inhumanos” a los que Lucio fue sometido:

 

“falta de comida, frío, penitencias interminables contra una pared, golpes de puño en la panza que le provocaban vómitos continuos, golpes en la cara que le provocaron lesiones visibles, amenazas respecto de que no podía contar a nadie lo que vivía si no sería peor, no mandarlo al jardín por dos motivos: primero, para que no vieran las maestras sus lesiones y segundo, como forma de endilgarle castigo ya que disfrutaba de ir al jardín”[2].

 

También lo castigaban los días de lluvia: “A veces cuando estaba lloviendo se la pasaba desnudo toda la noche en el patio, tirado”[3].

Según se dijo en la entrevista, Espósito y Páez –feministas y abortistas, dedicadas al consumo y tráfico de drogas– necesitaban de la tenencia del niño para cobrar distintos planes sociales que ofrece el gobierno. El abuelo ya había explicado que la madre “cobraba el IFE y la tarjeta social, también tenía un crédito de Anses. Lucio para ella significaba plata”. Y además: “Nos imaginábamos que Lucito podía estar vendiendo droga en la calle siendo muy pequeño dentro de cuatro o cinco años. Sabíamos y la jueza sabía que la mamá consumía y vendía droga. La vida que llevaba era mala. Drogándose en las plazas de Santa Rosa (…) Aún así, le devolvió a Lucito a la mamá. Y fue el desenlace fatal para él”. Y también: “Con la firma esa en el expediente sentenció la muerte de Lucio”[4].

Al principio de esta historia, por insolvencia económica de la madre, Lucio fue asignado a sus tíos paternos. Posteriormente su situación mejoró, y es ahí cuando ella y su pareja iniciaron gestiones para su custodia. Presionaron y presionaron. Consiguieron un régimen compartido y, en una ocasión –aprovechando la cuarentena– evitaron restituir al niño a la casa de sus tíos. Finalmente, ante la familia agotada y sin recursos ante el pleito judicial[5], las lesbianas lograron quedarse con Lucio, un año y 3 meses antes del crimen.

En el hospital donde se atendió al menos cinco veces a Lucio por lesiones gravísimas tampoco denunciaron nada, y nada en el jardín o escuela donde concurría irregularmente, por decisión de su madre. Las voces de familiares, amigos y vecinos de Lucio no eran registradas en esferas institucionales; los intentos de protección no tuvieron eco en el Estado.

Ante una pregunta expresa del Dr. Castellano, Ramón Dupuy afirmó que no ha recibido ningún apoyo de la Secretaría de DDHH, del INADI, de Unicef, de las Abuelas de Plaza de Mayo, de Amnesty International o de Human Rights Watch. También reveló que el gobernador pampeano –Sergio Raúl Ziliotto– ha ignorado los pedidos de la familia, al igual que el obispo local Raúl Martín, quien no ha celebrado ni siquiera una misa en memoria de la víctima.

Finalmente, este 2 de febrero de 2023 se dictará la sentencia, que –acorde a la ley y a la justicia– debería ser de cadena perpetua. Ese mismo día, frente a los Tribunales en la ciudad de Santa Rosa –calles Perón y Uruguay– a las 9 de la mañana, tendrá lugar una gran manifestación para exigir justicia y castigo a todos los cómplices del martirio de Lucio Dupuy.

Lucio contabilizó varios ingresos al hospital antes de morir. Si quienes lo llevaban por lesiones no hubiesen sido dos lesbianas feministas sino un padre y una madre con crucifijo en el pecho, integrantes de la policía o de las FFAA, ¡qué no se habría hecho! Todos los engranajes del sistema se hubieran movido para que no le toquen ni un pelo. Todos los resortes hubiesen estado aceitados porque hoy estos mecanismos funcionan, en gran medida, como disciplina ideológica. Si un hijo de policías, militares o gendarmes hubiese muerto de forma tan trágica, tendríamos infinidad de portadas de Clarín, La Nación, Página/12, entrevistas, coberturas mediáticas las 24 horas del día; el periodismo estaría desglosando hasta el mínimo detalle y la indignación sería general.

Por el contrario, el estruendoso silencio de la mayoría de los comunicadores sociales al respecto –que contrasta con la enorme cobertura mediática del también horrible asesinato de Fernando Báez Sosa a manos de un grupo de animales– ilustra cómo los cobardes responden al despotismo feminista. Por cada artículo sobre Lucio hay 25 sobre Fernando: todos temerosos de decir que el Rey está desnudo, por miedo a represalias.

El asesinato de Lucio Dupuy no es el resultado de una serie de eventos desafortunados, imposibles de prever. Él es víctima por partida doble: por acción de los pañuelos verdes y del odio feminista hacia el varón (“muerte al macho no es metáfora”), y víctima por omisión de un sistema judicial y hospitalario genuflexo a esta ideología criminal, cuyos integrantes (asistentes sociales, médicos, jueces, abogados, funcionarios) no tuvieron el valor de denunciar, porque los responsables eran lesbianas.

Este fue un crimen lamentable y evitable, porque muchas alarmas sonaron antes del desenlace. Lucio sufrió tortura durante meses, un largo tormento (mordidas, golpes, quemaduras de cigarrillo) sin excluir el abuso sexual y el acceso carnal por vía anal con un objeto[6]. Pero los distintos eslabones de la cadena, a pesar de su responsabilidad como agentes del estado, prefirieron mirar para otro lado porque les faltaron –dicho en criollo– las agallas para defender a un pobre inocente de dos monstruosas drogadictas con el pelo corto, piercing, tatuajes y aritos.

[1] Cfr. https://bit.ly/3HkVNmp (a partir del minuto 31,10)

[2] Cfr. https://bit.ly/3Hpezcv

[3] Cfr. https://bit.ly/3J8E2bw

[4] Cfr. https://bit.ly/3XMcBIo

[5] Cfr. https://bit.ly/3XLampn

[6] Cfr. https://bit.ly/3iQE1yd

Nutrición y Nuevo Orden Mundial – Una tarde con Diego Abriola

Nutrición y Nuevo

Orden Mundial

Una tarde con Diego Abriola

 

Por Juan Carlos Monedero (h)

El sábado pasado asistí a una charla dictada por Diego Abriola, musicoterapeuta y orientador familiar, en la localidad de Tortuguitas, Provincia de Buenos Aires. Al compás de un sol que bañaba esa tarde con tenues rayos, puedo decir que Abriola me hizo descubrir dos temas fundamentales que yo apenas conocía muy de oídas, y en el que confieso una fatal ignorancia.

Estos temas son: 1) El orden natural presente en la nutrición humana; 2) La campaña de distorsión de la alimentación, pilar del Nuevo Orden Mundial.

Reconozco que llegué a los 37 años sin saber esto en profundidad, y aún me queda mucho por aprender. Pero este sábado pude adentrarme, junto con el resto de la audiencia, de valiosa información que me era totalmente desconocida pero no por eso menos necesaria.

Se trata de contenidos que, sin duda, deberían enseñarse en los colegios, junto con las normas de higiene. Porque es imperativo tener conciencia de lo que debemos comer y lo que no.

Nuestro cuerpo humano está diseñado armónicamente, de forma tal que el equilibrio tiene lugar cuando la cantidad de energía que ingresa está alineada con la magnitud de actividad física e intelectual realizada. Son los alimentos los que nos dan esa energía. Y así como nos endeudamos cuando el dinero que ingresa es menor que el que se gasta, engordamos cuando la actividad desplegada es menor a la cantidad de energía que ingresa al cuerpo. Esa energía residual se va acumulando y se transforma en la molesta y conocida “grasa” que da contorno a tantas panzas y facciones.

Ahora bien, ¿qué tipos de energía proyectan los alimentos? Hay tres tipos, y todos nos son necesarios: proteínas, carbohidratos y grasas buenas. Fisiológicamente, los varones utilizamos más energía por lo que –en líneas generales– debemos ingerir más que las señoras (o señoritas).

Asimismo, Abriola hizo hincapié en la importancia de masticar, a fin de ahorrar trabajo al intestino, cuya función es ir desintegrando los alimentos para absorber sus nutrientes. Una buena masticación no puede menos que favorecer la digestión.

Reseñado ya el punto 1), entremos en el siguiente, de perfiles más controvertidos. ¿Qué pasaría si la mayoría de lo que ingerimos fuese de calidad inferior a lo que debería ser? ¿Y si el ser humano está refinando y comercializando masivamente alimentos en contradicción con la estructura fundamental del cuerpo humano?

Lo cierto es que tampoco hay conciencia de los componentes de los alimentos. ¿Qué tiene adentro esa porción de crema que nos llevamos a la boca? Si es cierto que ciertas cremas tienen micropartículas de petróleo, la pregunta obligada brota por su propio peso: ¿por qué nos colocamos pequeñas dosis de petróleo en la piel? ¿Para qué?

Otro dato: algunas empresas producen mayonesa y también desinfectante para piso con los mismos ingredientes.

Mientras escuchaba, iba creciendo en mi interior una pregunta que estuve cerca de formular, pero que contuve para no interrumpir al orador: ¿Cómo es que esto no ha sido denunciado? ¿Cómo es que no hay debates públicos sobre esto? ¿Cómo es que no se forman movimientos de opinión? ¿O acaso existen pero soy yo el que no los conoce?

Pero lo cierto es que, revisando mi propia cabeza, ya conocía la respuesta a este interrogante. Cuando pude formularla, la contestación servía también para tantos otros temas controvertidos: los dueños de las grandes corporaciones de alimentos son los mismos dueños de grandes medios de comunicación.

En otras palabras, así como recortan, censuran y presionan para que ninguna objeción a la ideología de género -y a otras ideologías- cobre estado público, de la misma manera trabajan sistemáticamente contra la verdad, silenciando este gravísimo tema. Si esto fuese conocido por todo el mundo, muchas industrias verían mermadas sus ganancias: se dejaría de consumir ciertos productos y, más tarde o más temprano, las sentencias judiciales deberían poner las cosas en su sitio. Los poderes políticos tendrían que hacer algo, al menos para simular.

No cabe duda, por tanto, que aquí hay un radical problema de ignorancia y desconocimiento. En efecto, si estuviésemos mejor informados sobre cómo opera el cuerpo humano y qué necesita, viviríamos mejor, nuestras vidas se alargarían y la calidad de las mismas sería superior. Ahora bien, si la principal causa de muerte en el mundo son las enfermedades cardiovasculares, podemos arribar a la siguiente conclusión: para quienes quieren reducir la población, debilitarnos en pequeñas dosis es ideal.

Por eso, Abriola insistió en un concepto poco popularizado: el alimento cura. Es decir, el buen alimento, aquel alineado con nuestra constitución física, es el mejor remedio natural, tiene propiedades curativas que cierta industrialización podría estar boicoteando.

El gran público y el sistema de salud –al que el orador denomina, no sin ironía, como Sistema de Enfermedad–, se ha concentrado en que “el fármaco cura” y de ahí no sale. Sin embargo, lo cierto es que mientras estemos más enfermos, seremos más manipulables. Una población enferma es una población controlada, y se enferma por deficiencia de micro nutrientes.

Finalmente, no queda otro tópico que el papel del Estado. En vez de sobrecargarnos a impuestos, cada vez más altos y muchos de esos totalmente innecesarios, ¿por qué el poder público no blanquea esto y vigila por el bien común? Sin embargo, cuando advertimos al cantidad de leyes inicuas que la democracia ha legalizado, y en particular todos los abusos realizados durante la cuarentena, la misma pregunta se esfuma por falta de sentido.

Finalmente, cabe hacer alguna autocrítica. Porque los grupos provida, profamilia, nacionalistas, católicos, no tenemos formación sobre esto. Debemos trabajar en conocer más estos temas, y procurar no sólo una buena formación intelectual y espiritual, sino también una buena nutrición: el cuerpo es templo del Espíritu Santo.

En definitiva, se trató de una tarde donde todos pudimos aprender mucho, y espero que estas líneas puedan acercar este conocimiento al lector.

La metamorfosis argumental de Cristina Kirchner y un fraude por 84 mil millones de pesos

La metamorfosis argumental de Cristina Kirchner y un fraude por 84 mil millones de pesos

 

Por Juan Carlos Monedero (h)

 

Veredicto[1]: Seis años de prisión, inhabilitación perpetua para cargos públicos y un decomiso tasado en 84 mil millones de pesos argentinos. Así lo ha determinado el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de la Ciudad de Buenos Aires N° 2, al condenar a Cristina Fernández de Kirchner por el delito de fraude a la administración pública. Se trata de la primera vez, en toda la historia de la Argentina, en que un Vicepresidente del país es condenado por corrupción mientras ejerce como tal.

El desarrollo de cómo se dio la acusación de la Fiscalía y la respuesta de los abogados defensores de Cristina nos puede dar una idea acabada de este fenómeno que en la Argentina llamamos “kirchnerismo”. Adentrémonos en la psicología del mismo, que es quizás la mejor manera de conocerlo.

¿Cómo comienza todo? Todo empieza con programas de televisión donde se denuncian funcionarios y empresarios coludidos para estafar al Estado Argentino, y favorecer a la entonces Presidente de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, en torno a la corrupción de la obra pública. Los hechos habían tenido lugar en una provincia del sur del país, llamada Santa Cruz. Cristina gobernó la nación  entre 2007–2015, mientras su marido lo hizo entre 2003–2007. El empresario aliado a la entonces Presidente se llama Lázaro Báez.

Los abogados de la defensa, primero, dijeron que las acusaciones no eran más que programas periodísticos.

Luego arguyeron que las denuncias no eran más que quejas de opositores; los letrados se refugiaban en que –hasta ese momento– ninguna denuncia concreta sobre corrupción en las obras públicas se había materializado.

Pero luego aparece en escena la Dirección de Vialidad Provincial –una ramificación pública del estado provincial de Santa Cruz–, encargada de desarrollar la principal vía de comunicación en las provincias del sur del país. Los integrantes de Vialidad efectivamente denunciaron el sobreprecio de las rutas.

La Cámara había propuesto, para que la causa no demorara años, estudiar e investigar únicamente tres tramos de ruta. La Fiscalía accedió. A través de sus conclusiones, determinaron que estos tres tramos eran un buen ejemplo de la corrupción. Pero entonces, la defensa interpuso otro argumento: “sólo eran tres tramos”.

La fiscalía siguió trabajando y presentaron entonces 17 casos más.

Pero entonces les dijeron “no sirve”. ¿Por qué? Porque las obras en Santa Cruz habían sido 51.

La fiscalía retomó la investigación y demostró que en cada una de las 51 licitaciones de las obras había ocurrido lo mismo que lo demostrado en aquellas muestras preliminares. Más aún, en algunos casos, la corrupción era todavía mayor a la de esos tres casos.

Entonces, el argumento de los abogados volvió a cambiar: “más allá de cómo habían tenido lugar las licitaciones”, lo cierto era –decían– que las obras se habían realizado en tiempo y forma. Por tanto, sostenían, cualquier acusación suponía analizar primero los cientos y cientos de expedientes en donde figuraban los datos sobre cada una de estas obras públicas.

Se reunieron 244 cajas de documentación.

El Fiscal siguió trabajando y entonces demostró que existió manipulación no ya en 5, 10, 20 o 40 rutas. La demostró en cada una de las 51 rutas, además de acreditar que los tiempos y las formas nunca se cumplieron.

La defensa volvió a metamorfosearse y sostuvo que toda esta investigación no tenía valor. ¿Por qué? Porque no hubo pericia.

La fiscalía volvió a contraatacar: realizó la pericia, que arrojó resultados aún más desfavorables: los sobreprecios de las rutas eran mayores incluso a lo que la propia fiscalía había calculado.

A esta altura el lector quizás esté mentalmente cansado, pero le ruego que siga leyendo si quiere entender uno de los dramas argentinos.

¿Cómo continúa el asunto?

La defensa entonces interpone un típico argumento ad hominem de la era digital: el perito en cuestión, alguna vez allá lejos movió su perverso dedo índice y colocó un corazoncito en un tuit crítico de Cristina Fernández de Kirchner. ¡La pericia estaba sesgada! ¡Válgame Dios!

Entonces la fiscalía tragó saliva y –aunque seguramente indignada por este recurso– buscó otro perito, pero que no manejara Twitter. Y el resultado fue peor: los sobreprecios de las rutas eran todavía más escandalosos.

Entonces, la defensa de la actual Vicepresidente sacó otro conejo de la galera: ¡esta es una causa que tiene intenciones políticas! Fue la línea de defensa de Cristina en su última intervención[2]. Aunque cualquiera podría darse cuenta que (con intenciones políticas o sin ellas) los sobreprecios estaban ahí, sobre la mesa, los letrados de la actual Vicepresidente echaron mano de otro recurso: todo estaba enfocado en Cristina porque la fiscalía no se había tomado la molestia de imputar también a los gobernadores de la provincia de Santa Cruz o a los demás funcionarios de Vialidad.

Entonces, el Fiscal recoge el guante, amplía la acusación e incluye a todos los gobernadores de la provincia de Santa Cruz en cuyo mandato se realizaron las obras. También se dirigieron los dardos hacia por lo menos 40 funcionarios de Vialidad.

El abogado defensor, seguramente ya agotado y puesto contra las cuerdas –quien quiera imaginarse a Rocky frente a Clubber Lang, en el primer combate de Rocky III, lo tiene permitido– respondió con un argumento puramente especulativo, digno de un melancólico racionalista: Si las cosas hubiesen sido como la fiscalía dice que fueron, ¡seguramente los funcionarios de la AFIP lo hubiesen denunciado!

Entonces el Fiscal –probablemente ya harto pero lejos de rendirse– encaró otra línea de investigación, distinta pero concordante: demostró la existencia de funcionarios que realizaron denuncias, así como también acreditó que los mismos fueron amenazados por hacerlas. Y otros fueron desplazados de su cargo.

Los abogados defensores entonces plantearon que todas estas irregularidades en las obras públicas “no constituían un delito”. ¿Cuál era el argumento?: Los pagos a Lázaro Báez fueron hechos conforme la normativa.

Entonces, la fiscalía se arremangó y volvió a investigar. Se descubrió que los funcionarios de Vialidad desarrollaron un canal de pago exclusivo para Lázaro Báez, quien así logró cobrar SIETE veces más rápido que el promedio del resto de los empresarios. Pero además, a fecha de diciembre de 2015 –último mes del mandato de la actual Vicepresidente y entonces Presidente de la Nación– el estado les debía dinero a muchas personas, excepto a una. ¿A quién? A Báez, quien fue señalado por la fiscalía como socio de Cristina. A Báez no se le adeudaba ni un sólo peso. Nada.

La defensa sale de nuevo a la cancha y entonces plantea: todo esto no prueba nada. ¿Cómo que no? No señores, no prueba nada porque los pagos eran trazables y no se pagaba en efectivo sino a través de los bancos. El argumento era: se podía seguir la ruta del dinero, mientras que los pagos en efectivo no se pueden rastrear. Además, se sostuvo, el dinero llegaba a Lázaro Báez “y no a Cristina Kirchner”.

Entonces la fiscalía vuelve a responder y explicita el circuito de corrupción mediante el cual Báez logró convertir la suma de 200 millones de dólares en dinero efectivo.

“Bueno, todo esto no cambia nada, porque, en definitiva, esto es lo que pasa con cualquier empresario de obra pública”.

¡Por Dios, miren qué argumento!

Pero la fiscalía respondió con más artillería: mostró que Lázaro Báez –mientras realizaba negocios que le beneficiaban en gran medida a él pero que perjudicaban gravemente al estado–, misteriosamente luego realizaba otros negocios con Cristina Kirchner. Pero con la particularidad de que esos negocios con la entonces Presidente eran muy perjudiciales para él, y muy rentables para ella.

Raro, ¿no?

“Esto último que ustedes dicen no está probado y además corresponde a otras causas: Hotesur y Los Sauces”. “En estas causas, Cristina no está procesada”.

La fiscalía entonces la procesa.

Así llegamos al veredicto del día de ayer, martes 6 de diciembre de 2022. Se están diciendo y se seguirán diciendo miles de cosas. Pero como botón de muestra de la acerada labor sofística del kirchnerismo, es suficiente. Este es uno de los dramas de la República Argentina: la racionalización de la corrupción, hasta el punto de que los abogados –y luego la militancia adicta– defienden lo indefendible.

[1] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=Q1TOxzlQyrU

[2] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=o46eUmfhhBQ

Radiografía argentina de Hebe de Bonafini – Por Juan Carlos Monedero (h)

Radiografía argentina de Hebe de Bonafini

Prontuario de una enemiga de Cristo y de la Patria

Por Juan Carlos Monedero (h)

 

Murió Hebe de Bonafini el pasado 20 de noviembre de 2022, fecha en que los católicos celebramos la Soberanía de Cristo Rey del Universo según el presente calendario litúrgico.

La propaganda estatal de la República Argentina, junto con las cancerosas usinas derechohumanistas de todo Occidente y hasta el propio Vaticano, siguen propagando una imagen absolutamente distorsionada de esta mujer. El resultado es el engaño tanto de argentinos como de extranjeros que no tienen por qué conocerla. Atento a eso, y para contrarrestar tanta manipulación, ayúdenos a difundir este modesto artículo escrito por un argentino sobre una argentina.

Presentemos aquí una síntesis no exhaustiva de Hebe de Bonafini:

 

  1. Sin respeto por nadie, ni siquiera por los niños

Respecto a los Veteranos de Guerra de Malvinas que combatieron contra Inglaterra en 1982, Bonafini sostuvo: no tendría que haber vuelto ninguno”[1].

En el 2019, cuando el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires evaluaba la posibilidad de utilizar pistolas Taser para enfrentar la delincuencia, Bonafini sostuvo públicamente con la impunidad desde la que hablaba: “Ustedes vieron esta cosa de las pistolas que van a usar, que no matan. Yo, como no matan, quiero que las prueben con la hija de Macri, los hijos de la Vidal y los hijos, nietos y parientes de la Bullrich. Que los pongan ahí y que les tiren, a ver si no matan. Es la única manera que les voy a creer”[2]. La hija de Macri tenía en ese momento 8 años.

  1. Mentirosa consuetudinaria

 Como pieza del comunismo internacional, Bonafini llevó adelante la estrategia de enlodar al gobierno militar argentino que derrotó al terrorismo marxista, difundiendo durante años –y en todo el globo– la mentira de los 30 mil desaparecidos, bajo la máscara preferida de las izquierdas: los derechos humanos.

La falsedad de esta cifra es ampliamente conocida. Como hemos desarrollado en otra ocasión[3], hasta un periodista argentino como Jorge Lanata –de relevancia internacional y con abultada cobertura en los medios afines al Nuevo Orden Mundial– ha admitido: “A ver, yo he dicho toda la vida que hubo acá treinta mil desaparecidos sabiendo que no hubo treinta mil. ¿Por qué? Porque era una consigna. Y como consigna soy libre de decir lo que tenga ganas”[4]. No es menor este reconocimiento, puesto que Lanata militó muchos años junto a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, tal como él mismo lo ha relatado.

También Graciela Fernández Meijide –madre de un hijo desaparecido– sostuvo en uno de sus libros que, en rigor de verdad, no hubo tal cantidad de desaparecidos. Así se puede leer en una de sus entrevistas, donde se reproduce esta frase suya: el número de 30.000 desaparecidos fue una convención utilizada para comunicar y movilizar a la opinión pública internacional sobre la tragedia que se vivía en Argentina”[5].

 

  1. Apologista del terrorismo

Mientras las FFAA de la Nación Argentina luchaban contra la subversión, la izquierda internacional relanzó una nueva propaganda de guerra psicológica. En 1977, Bonafini se presentó en sociedad aduciendo ser madre de dos hijos desaparecidos y desplegó una campaña en pro de “los derechos humanos” de quienes –real o presuntamente– habían sufrido el mismo destino en manos del Estado. La idea era conmover a la opinión pública pero sin reivindicar, todavía, la ideología de los guerrilleros que asolaron la Argentina en aquellos años.

Sin embargo, a medida que fue ganando espacio e influencias, Bonafini comenzó a animarse más, y gradualmente empezó a mostrar su simpatía por organizaciones que emplean el terror como método. En 1994, Hebe todavía estaba templada[6] y podía escuchar en silencio una descripción del conflicto armado entre guerrilleros y FFAA que era contraria a su militancia política. Pero años después, se descontroló completamente ante una mayoría de medios de comunicación que callaban ante sus exabruptos o los calificaban de manera muy benévola. Fue mostrando sus fauces poco a poco.

Así, durante el gobierno del extinto Presidente Néstor Kirchner (2003-2007), Bonafini ya estaba desatada y no trepidó en avalar el terrorismo: “Qué pena que no estén los FAL: las armas con las que nuestros hijos quisieron hacer la Revolución. Si el museo no va a mostrar cómo fue esa organización revolucionaria, las luchas que se libraron, los hechos que se realizaron, no sirve”[7].

Esos “hijos” de Bonafini a los que ella glorificó abiertamente son los grupos que, en el país, asesinaron durante la década del 70’ a unos 1094 argentinos[8], secuestraron a 756 personas, hirieron a 2368 y detonaron 4380 bombas.

Bonafini festejó en 2001 la caída de la Torres Gemelas en Nueva York, aquel fatídico 11 de septiembre: “Por primera vez le pasaron la boleta a Estados Unidos. Yo estaba con mi hija en Cuba y me alegré mucho cuando escuché la noticia. No voy a ser hipócrita con este tema: no me dolió para nada el atentado”.

También realizaba declaraciones sobre los grupos terroristas en otros países: Estamos con los compañeros de las FARC, estamos con Chávez, estamos con nuestro presidente Néstor”[9].

Sobre los terroristas etarras, condenados en España, parece que Bonafini llegó a afirmar: “Son para el mundo un ejemplo de dignidad y de resistencia”. El precitado Lanata comentó –luego de su fallecimiento– que ella aplaudía a estos terroristas de la ETA, los mismos “que ponían bombas en supermercados”[10]. El apoyo de Bonafini a los etarras estaría prácticamente confirmado si tenemos en cuenta que la Universidad de Madres de Plaza de Mayo –a cargo de esta mujer– invitó como docente a Walter Wendelin[11], quien –conocido como “el apóstol del separatismo”– es considerado un integrante de Askapena, una banda afiliada al grupo terrorista ETA. Más sobre Wendelin, aquí[12].

 

  1. Promotora de figuras y tiranías comunistas

A través de numerosas acciones públicas, Bonafini siempre apoyó la tiranía de Fidel Castro. Algunas de sus frases: “Mis hijos me hablaron mucho de Fidel. Pienso que ellos también soñaron alguna vez con verlo frente a frente y abrazarlo”. Como hemos visto, también ha apoyado el gobierno de Nicolás Maduro: “Podrán destruir todo lo que quieran pero nunca podrán con un pueblo que supo conocer a Hugo Chávez, que sabe de dónde viene y dónde está”[13]. Más aún: Maduro envió sus condolencias por su muerte[14]. En otra ocasión, también expresó su admiración por Hugo Chávez[15], Evo Morales[16] y por el asesino Ernesto “Che” Guevara[17], a quien le dedicó una plegaria blasfema, parodiando el Padre Nuestro, al cumplirse 30 años de su muerte, en 1997:

 

Padre Nuestro que estás en el tiempo, sangre que corre por los ríos de América, guerrillero intacto que invoca los Andes, sueños y esperanzas que inunda el corazón de los indios y corre por sus venas. Santificado sea tu nombre que comparte su luz con el sol y esparce su oscuridad de infierno sobre la serpiente del siglo XX (…) Cárganos pues en tus brazos, querido Che, esos brazos de acero y haz que venga a nos tu reino…”.

 

  1. Aliada de gobiernos corruptos y anticristianos

Desde el minuto cero, Bonafini sostuvo al gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007) y de Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015). Se trata de la misma conducción política que saqueó el país durante esos años, generó una estructura populista y promovió especialmente el aborto, la ideología de género, el feminismo, así como también la violación de las garantías procesales para los militares que derrotaron en el terreno de las armas a la subversión marxista en los años 70’[18]. Además, este gobierno legalizó el pseudo matrimonio igualitario en el 2010.

La relación de esta mujer con el poder político de la Argentina, en aquella época, era muy estrecha. Néstor Kirchner la recibió en Casa Rosada a los pocos días de asumir la Presidencia y se mostraron juntos en innumerables actos y declaraciones públicas. Además, la organización Madres de Plaza de Mayo –con Bonafini a la cabeza– recibió más dinero por parte del gobierno en estos períodos. Así, llegaron a obtener una radio, un diario y una universidad. Sobre Kirchner, Bonafini sostuvo que “nos devolvió la Patria”[19].

Hace pocos meses, en torno a los procesos judiciales que tienen por imputada a Cristina Kirchner, esta mujer afirmó: “No podemos permitir que Cristina sea condenada ni llevada presa, hay que hacer una pueblada (…) Hay que defenderla con todo”[20]. El comunicado de su grupo va en la misma línea[21].

  1. Sacrílega

En una manifestación en la que participó en 2008, Bonafini tomó por asalto la Catedral de la Ciudad y, posteriormente, reconoció ante los medios que con toda impunidad los integrantes de su grupo de delincuentes improvisaron un baño detrás del altar[22].

 

  1. Propulsora del odio anticristiano

En los últimos días de Juan Pablo II, 2005, y conociéndose por las noticias el estado de salud del pontífice, vomitó su odio: “Nosotras deseamos que se queme vivo en el infierno. Es un cerdo. Aunque un sacerdote me dijo que el cerdo se come, y este Papa es incomible”.

Conclusiones

La Argentina contabiliza –con Bonafini– tres personas muy significativas que han muerto la misma fecha de Cristo Rey. Las otras dos son diametralmente opuestas. Son argentinos y se llamaban Jordán Bruno Genta y Carlos Alberto Sacheri.

Genta y Sacheri fueron asesinados por el terrorismo marxista –el mismo que Hebe aplaudía y alentaba– en la Fiesta de Cristo Rey, ultimados ambos en 1974, según el antiguo y el presente calendario litúrgico.

La historia tiene sus paradojas y símbolos: este pasado 20 de noviembre, Nuestro Señor Dios se llevó el alma de esta despreciable mujer. Ojalá se haya arrepentido de sus innumerables pecados. Como dejó escrito un sacerdote, sin lugar a dudas, ahora Hebe de Bonafini está glorificando a Cristo: “quedará eternamente sometida: sea haciendo brillar su misericordia, sea haciendo brillar su justicia”. A nosotros nos queda el camino de seguir peleando por decir la verdad, oportuna e inoportunamente.

 

[1] Cfr. https://twitter.com/indignadoxd/status/1579879742719025153

[2] Cfr. https://bit.ly/3gpi5cg

[3] Cfr. https://bit.ly/3V3AuKF

[4] Cfr. Jorge Lanata. PPT, 28-08-2016. Link: https://www.youtube.com/watch?v=nMeBEFfr7HA (minuto 17).

[5] Cfr. https://bit.ly/3AF2A6y

[6] Cfr. https://bit.ly/3UaG3G0

[7] Cfr. https://bit.ly/3VhoTaq

[8] Los datos fueron extraídos del sitio CELTYV. Cfr https://bit.ly/3u1sD4l

[9] Cfr. https://bit.ly/3GGnPsw

[10] Cfr. https://bit.ly/3V4s85x. La investigación realizada a través de las redes no deja claro si las frases en cuestión fueron pronunciadas, y existe una declaración atribuida a Bonafini y reproducida por Página/12 (diario izquierdista) donde ella niega haber apoyado a la ETA. Cfr. https://www.pagina12.com.ar/2000/00-10/00-10-28/pag13b.htm. Sin embargo, puesto que el resto de los actores políticos reaccionó a esas versiones dándolas por válidas, las hemos incluido en el artículo. Por ejemplo, https://bit.ly/3TWncyh

[11] Cfr. https://bit.ly/3gyuwSX

[12] Cfr. https://bit.ly/3EXtlGc

[13] Cfr. https://bit.ly/3ia0rK1

[14] Cfr. https://bit.ly/3VnkAdL

[15] Cfr. https://bit.ly/3VH3YxZ

[16] Cfr. https://bit.ly/3OxOo56

[17] Cfr. https://bit.ly/3V6MGtV

[18] Para quien desee profundizar en torno a la historia argentina de los años 70’, remito a este artículo: “Sobre el 24 de marzo de 1976: ¿qué es lo más verdadero y menos sesgado que podemos decir?”. Cfr. en https://bit.ly/3XupBTS

[19] Cfr. https://bit.ly/3EUZsX0

[20] Cfr. https://bit.ly/3tWekhs

[21] Cfr. https://bit.ly/3EUZsX0

[22] Cfr. https://bit.ly/3U3FVrJ

Nuevo avance laicista contra la Cristiandad – Quieren quitar los pesebres de los espacios públicos en México

Nuevo avance laicista contra la Cristiandad

Quieren quitar los pesebres de los espacios públicos en México

 

Por el Lic. Juan Carlos Monedero (h)

 

Todo empezó cuando, en diciembre del 2020, en el municipio de Chocholá, Yucatán (México), se colocaron adornos alusivos a la Navidad. Según los jueces que examinan la demanda del amparo[1], se escenificaba el nacimiento de “Jesucristo” (así, entre comillas), y los adornos “fueron instalados en espacios públicos significativos”.

La medida ya se está discutiendo y fue planteada ante los tribunales de justicia por una entidad que, casualmente, milita en línea con el lobby gay. Se trata de un proyecto planteado ante la Suprema Corte de Justicia a fin de declarar inconstitucional la colocación de símbolos navideños en espacios públicos. Por supuesto, se invoca el principio de Estado Laico y la consecuente separación entre Iglesia y Estado[2].

En palabras del Ministro que elaboró el proyecto de resolución: “El problema jurídico por resolver por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación consiste en determinar si la potestad del Ayuntamiento del Municipio de Chocholá de colocar símbolos religiosos en espacios públicos es violatoria de la libertad religiosa, y de los principios constitucionales del Estado laico y el principio de igualdad y no discriminación”. No podía faltar la palabra talismán: discriminación.

Este nuevo ataque contra la querida nación cristiana de México es una excelente oportunidad para replantearnos si el estado laico es un principio válido, así como para reflexionar acerca del pesebre.

Porque lo cierto es que nos dimos cuenta de lo que valía el pesebre ahora, que lo quieren quitar. Observemos la fundamentación liberal masónica para remover los pesebres:

si bien el ícono relativo al “Nacimiento de Cristo”, símbolo de la religión cristiana, fue colocado por el Ayuntamiento señalado como responsable por un periodo específico, lo cierto es que sus efectos han trascendido –y trascienden– en el tiempo y en el espacio, en tanto que su esencia misma consiste en proyectarse sobre la conciencia de sus espectadores (para quienes es imposible hacerlo pasar desapercibido)…

(…)

Así pues, al proyectarse silenciosa y estructuralmente en las conciencias de quienes lo observan, provoca impactos en la conducta e, incluso, en la cosmovisión o forma en que se comprende el mundo; permitiéndose, entonces, su impresión automática en el orden social, político y cultural del Estado mexicano.

Parece mentira pero estos anticristianos tienen más fe que nosotros: les preocupa que este símbolo clame ante la conciencia del hombre. Les afecta la imagen porque no pasa desapercibida. Detengámonos aquí: el adversario nos está diciendo en qué tenemos que creer, esto lo ven con mayor claridad que nosotros. No quieren que Cristo toque la puerta del alma, no vaya a ser que se produzca un cambio en el corazón. Saben que eso puede pasar y están aterrorizados a causa de diminutas figuras de burros, bueyes, corderos, pastores, Reyes Magos, San José, Virgen y Niño Jesús, hasta el punto de tomarse la molestia de redactar y argumentar largamente en este largo proyecto.

Por eso, será bueno que toda crítica jurídica a este proyecto –los abogados mexicanos ya se están moviendo en ese sentido[3]– esté acompañada de esta profunda certeza: esta construcción jurídica no es otra cosa que una máscara del odio a Cristo. Por eso no quieren pesebres. Se trata de un artificio ideológico dirigido a negarle al Nacimiento toda dimensión cultural, oponiéndola con su significación religiosa, a fin de presentarlo odiosamente como un símbolo de dominación de las mentes: esta es la obra maestra del liberalismo mexicano. Pero como son turbios, estas medidas se maquillan con mucha “racionalidad”: el pesebre es discriminatorio, el pesebre vulnera los derechos humanos. Son los pretextos que están a la orden del día –en México y en Occidente– dado que se busca disimular el encono para con el Salvador del mundo, a fin de evitar que la gente reaccione.

Pero nosotros no podemos ni debemos ser engañados por esta apelación a lo políticamente correcto… Realmente sabemos cómo son las cosas: el espíritu de Plutarco Calles sobrevuela este proyecto. Por eso, mientras se pide separación completa entre Iglesia y Estado, el poder político fornica despreocupadamente con la Masonería en un concubinato que debería darles vergüenza.

Finalmente, recordemos que quienes padecen algún grado de infestación demoníaca no toleran las imágenes religiosas: ¿Será este el caso? Los principios modernos del Estado Laico ya revelan sus últimas consecuencias, y la cristofobia ha quedado al desnudo.

En estas navidades, coloquemos un hermoso pesebre en nuestros hogares y no olvidemos –este 24 de diciembre, en Nochebuena– levantar con espíritu cristero nuestra copa. Brindemos por todos los que en México siguen luchando para que Cristo reine, procurando que los pesebres continúen vigentes en los espacios públicos. A ellos, ¡salud!

 

[1] Cfr. https://bit.ly/3TIrqJu

[2] Hace unos años, en torno al Crucifijo en los espacios públicos, tuvo lugar un debate muy parecido. Remitimos a un artículo que en su momento publicamos, titulado “El auténtico significado de la embestida contra el crucifijo”. Cfr. http://elblogdecabildo.blogspot.com/2010/11/ensayo.html?m=0

[3] Cfr. https://bit.ly/3Gi3WIh (artículo de la Dra. Diana Gamboa, México).

La profunda falacia que esconde la palabra “homofobia”

La profunda falacia que esconde la palabra “homofobia”

(artículo publicado el 14 de enero de 2014)

La lectura de La Nación, el pasado domingo 12 de enero, provocó el título de este artículo puesto que fue demasiado notoria la utilización del término “homofobia” para respaldar inconfesables propósitos. Estamos hablando del suelto Disparen contra el anonimato online, página 2 (http://www.lanacion.com.ar/1654939-disparen-contra-el-anonimato-online). El periodista Carlos Guyot, entre otras cosas, se rasga las vestiduras diciendo que el anonimato cibernético sería la cobertura para una cantidad de personas que, ante la muerte de un homosexual, aprovecharon para emitir “comentarios homofóbicos”.

No queremos dejar pasar la oportunidad para señalar todo lo que hay detrás de este modo de hablar. No hay programa radial en que no se oigan estas cosas. No hay día en que los grandes diarios no utilicen, por lo menos en el copete de sus artículos, este vocablo mágico (“homofobia”) con la que pretenden desarmar a quienes emitimos un juicio de valor negativo respecto del comportamiento homosexual. No hay declaración pública relacionada con la sexualidad que no aspire a la eliminación de “todas las formas de homofobia”, y ya viene siendo hora de devolver estos golpes, porque las personas se forman en base a lo que oyen y lo que oyen se manifiesta en lenguaje, palabras, términos. ¿Cómo comienza a existir la palabra “homofobia”? ¿Tiene ella algún significado real?

La verdad es que no.  “Homofobia” es un término acuñado por los propagandistas e ideólogos de los movimientos homosexualistas. ¿Y qué es un movimiento homosexualista? Es un grupo de personas que impulsan una verdadera revolución mental: pretenden destruir el concepto clásico y tradicional de sexualidad –según el cual existen comportamientos y tendencias naturales como también antinaturales–, introduciendo cueste lo que cueste una nueva filosofía de la sexualidad. Según esta nueva filosofía, el ser humano no es ni espiritual ni genéticamente un varón o una mujer. Al contrario, “construye” su sexualidad con independencia de su fisiología. Hombre y mujer serían parámetros sociales, adquiridos y no innatos, sin base fija e inmutable en la naturaleza.

Pues bien, si es sencillo advertir que hombre y mujer no “construimos” nuestra sexualidad sino que ésta nos ha sido dada; si es evidente que nuestro comportamiento sexual es efecto y no causa de nuestra sexualidad, entonces “es realmente muy difícil” poder sostener lo contrario. Difícil porque se necesita mucha fuerza de voluntad para estar negando constantemente los hechos que tenemos en la nariz. Pensemos que estos ideólogos pronuncian todos los días su libreto. ¿No es terrible que así se abandone a los homosexuales a su propia suerte, existiendo los medios para ayudarlos? ¿No es grave que, una vez más, la ideología cierre el paso a la cristiana misericordia para quienes desean fervientemente la plena salud del alma y del cuerpo?

La misma ciencia forense revela que la autopsia de un cadáver calcinado permite conocer el sexo del difunto aunque el fuego haya eliminado la posibilidad de registrar otros datos (huellas digitales, color de los ojos y pelo, masa corporal). El efecto del fuego en el cuerpo también impide el análisis de los músculos; todas cosas que pueden observarse con facilidad en cadáveres bajo otras condiciones. ¡Cómo podría la libertad y unos pretendidos “derechos” modificar una realidad tan íntima a nosotros, si precisamente la sexualidad es una de las pocas cosas que resiste el fuego que todo lo quema!

Con la consigna fija de no entrar en este debate, ideólogos y propagandistas deslizan la palabra homofobia cual espantapájaros: “¡Cuidado que aquí hay homofóbicos!”. La verdad ya no importa, todo es propaganda. “La homofobia es una enfermedad, la homosexualidad no” rezan sus graffitis. Se pretende descalificarnos de antemano como si tuviésemos simplemente miedo a lo distinto cuando, en realidad, estamos plenamente convencidos: ¡el orden natural no es ninguna fobia! Con el tiempo, la propaganda homosexualista se ha animado a más y ahora no sólo respalda la homosexualidad sino también otras conductas desordenadas. ¿Hasta dónde hemos llegado en que se puede considerar enfermo a quien sostenga la perversión de las relaciones entre un hombre y un animal? ¿Qué confusión mental existe hoy día, donde la actitud sana es sospechosa mientras que quienes sostienen que 2+2 son 5 tienen las puertas abiertas para propagar las ideas más falaces y perjudiciales para la verdadera sexualidad?

En una de sus novelas, Chesterton nos cuenta de un policía infiltrado en una reunión mundial de siete importantísimos anarquistas, creyendo ingenuamente estar solo. Para sorpresa del personaje y encanto del lector, no había un infiltrado sino seis: un solo anarquista y seis policías pero cada uno creía estar en absoluta soledad… Pues bien, la historia se repite. Existe mucha gente, muchísima, que está convencida de que la sexualidad debe darse entre un hombre y una mujer. Sólo que muchos se sienten solos y, por los motivos que fuesen, no se animan a levantar la voz, a proclamar las verdades de las que están íntimamente convencidos. He aquí lo que tenemos que hacer: animarnos a decirlo. Manifestar nuestro convencimiento y transmitir ese fuego a los demás. Si el buen Dios lo quiere, nos daremos cuenta de que muchos pensaban igual pero sólo se animaron a decirlo cuando nosotros nos animamos primero.

 

Juan Carlos Monedero (h)

Rawson, Provincia de Buenos Aires

14 de enero de 2014

***

Adquirí el primer libro del Lic. Juan Carlos Monedero: “LENGUAJE, IDEOLOGÍA Y PODER”, tomo I, con prólogos del R. P. Alfredo Sáenz y el Dr. Antonio Caponnetto. Ilustraciones: José Antonio Van Tooren.

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El tomo I contiene trabajos publicados entre 2010-2015, mientras que el tomo II incluye aquellos entre los años 2016-2019.

Aportes económicos

Estimado lector:

Desde hace muchos años, junto con muchos amigos y colaboradores, y siguiendo las enseñanzas de los excelentes maestros que tuve, vengo realizando una militancia en pro de los ideales de la Verdad, el Bien y la Belleza, procurando salvaguardar los principios de Dios, Patria y Familia, bajo el signo del Reinado Social de Jesucristo, tanto en las redes sociales y medios de comunicación como en el ámbito académico y en la calle.

Esta actividad requiere de un estudio permanente a fin poder dar una opinión fundamentada sobre distintos temas, lo cual lleva mucho tiempo y esfuerzo. Los artículos y ensayos -publicados en periódicos y en las redes sociales-, así como las conferencias y los libros son el resultado de esto.

Así, por ejemplo, en el año 2018 -y para tener alguna dimensión numérica de este despliegue- fui entrevistado 19 veces, dicté 10 conferencias y varias charlas, publiqué 34 videos en mi canal de Youtube y 27 artículos en esta página web (www.jcmonedero.com). Además, participé de un debate público contra la militante feminista y marxista Daiana Asquini, y fui el responsable de un curso sobre Lógica y Argumentación.

En enero de 2019, viajé a la provincia de Salta para dictar una capacitación y una conferencia en la provincia de Salta. En febrero, viajé a Chubut (Esquel y Trevelin) para dos conferencias. El 11 de marzo de ese año, en La Plata, junto al Dr. Pablo Muñoz Iturrieta, dictamos otra conferencia; y en abril participé en el homenaje que la agrupación “Muralla Celeste” hizo a los tripulantes del submarino ARA San Juan.

Mucha de esta actividad se debió gracias a la invaluable colaboración de quienes saben que esta batalla no puede posponerse. Se valora enormemente el haber puesto sus recursos (intelectuales y económicos) al servicio de nuestra noble causa.

No trabajo solo: trabajo con mis colaboradores, a quienes intento pagarles acorde al buen servicio que prestan (por ejemplo, videos e imágenes más atractivas), en atención a que toda persona debe contar con el sustento suficiente para su bienestar mínimo: esto incluye no sólo la alimentación y el vestido sino también los recursos para poder disponer de un hábitat.

Por esto, si valorás mi trabajo, dejo a continuación unos enlaces para una donación única o mensual. Las donaciones se aprecian mucho, no sólo porque permiten realizar los gastos necesarios y cotidianos propios de un padre de familia sino además porque servirán para mantener toda esta actividad y crear recursos nuevos, desde libros (algunos que en estos momentos estoy escribiendo) hasta conferencias.

Muchas gracias.

Lic. Juan Carlos Monedero (h)

 

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El seminario de San Rafael y el Día de los Muertos – Por Fray Mikel Armarria (seudónimo)

El Seminario de San Rafael y el Día de los Muertos

Por Fray Mikel Armarria (seudónimo)

Quien escribe es sacerdote de la Iglesia Católica Apostólica y Romana (Nota aclaratoria)

Me mueve a escribir este artículo el último párrafo del reciente Decreto de la Penitenciaría Apostólica[1] sobre las Indulgencias Plenarias para los Fieles Difuntos.

En su último párrafo se dice: “se invita encarecidamente a todos los sacerdotes a celebrar tres veces la Santa Misa el día de la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos”. Y se menciona la Constitución Apostólica “Incruentum Altaris” (ver texto italiano aquí[2] y texto latino aquí[3]) del Papa Benedicto XV.

El mencionado Decreto (del 22 de octubre de este pandémico año 2020) no establece nada nuevo, salvo la mayor facilidad que ofrece para ganar las indulgencias en este año, atendiendo las restricciones de las cuarentenas (como lo reporta, por ejemplo, esta nota[4]).

Quizá para muchos sí parecerá novedosa la exhortación que se hace a los sacerdotes a celebrar tres misas el día 2 de noviembre. La Bula o Constitución de Benedicto XV (año 1915) rememora el origen histórico de esta práctica, orgullo de la piedad de los reinos cristianos de Aragón.

 La guía para las celebraciones litúrgicas, que actualmente se denomina Calendario Litúrgico, pero todavía se la llama ordo en el lenguaje cotidiano de las comunidades, que cada año publica la Santa Sede, encomendando la responsabilidad de su edición a cada Conferencia Episcopal indica, a su vez, cada año, invariablemente, lo mismo: que ese día todo sacerdote puede celebrar tres misas sin tener que pedir autorización. Porque habitualmente el sacerdote podría celebrar una sola misa, según lo dispone el Derecho Canónico (canon 905), como recuerda este breve artículo[5] escrito con ocasión de la pandemia.

Así como el reciente decreto vaticano se contextualiza “en la actual situación de pandemia”, también estas reflexiones pueden contextualizarse igual, y, además, “en la actual situación de opresión” que padece la diócesis de San Rafael y su Seminario por parte del Obispo Monseñor Taussig.

 

* * *

Para los seminaristas del Seminario Diocesano de San Rafael (y lo mismo ocurre en el Seminario de los religiosos del Instituto del Verbo Encarnado), cada 2 de noviembre era una experiencia habitual que quien iba espontáneamente a la capilla a rezar era muy probable que se encontrase con alguno de los sacerdotes celebrando “fuera de horario”. Ya se sabía que ese día las misas se multiplicaban.

Esta piedad sacerdotal observada, y compartida, cuando discretamente un seminarista se quedaba a participar de esas misas “extras” también es parte de la formación, que los prepara para el futuro ministerio, cuando muchas veces debe apelarse a la “libertad de espíritu” de tener que celebrar varias misas, sobre todo los días de precepto, con el consentimiento tácito del obispo propio, en atención a la necesidad de los fieles. Varios de los egresados del Seminario “Santa María Madre de Dios” que ejercen su ministerio en lugares en donde les toca estar a cargo de parroquias con decenas de capillas lo hacen. Lo mismo sucede con los sacerdotes del IVE.

Y –adelantémonos a suspicacias y malevolencias– las misas se multiplican no por afán de lucho, para lograr un estipendio que muchas veces –siendo comunidades muy pobres– es muchas veces exiguo e incluso nulo, sino sólo para cumplir lo que dice san Pablo: que su orgullo y recompensa es predicar gratuitamente el Evangelio (1 Cor 9, 18).

Por cierto, que este criterio y esta práctica no es exclusividad de este Seminario y de la diócesis de San Rafael. Al contrario, como se ha dicho, son prácticas que se han haciendo costumbre de toda la Iglesia. Pero, así como la sotana, las preferencias pastorales (misiones populares, ejercicios ignacianos), literarias (devoción por los escritos de los santos), etc. llegan a configurar en su conjunto un estilo. Por eso, Mons. León Kruk, ante quienes objetaban precisamente este estilo sacerdotal, solía repetir: “no somos los mejores… pero tampoco somos los peores”.

La situación de abundancia de clero de que comenzó a gozar la diócesis de San Rafael con la fundación de su Seminario hacía que desde las parroquias no hubiese necesidad de recurrir a la ayuda de los formadores. Más aún: incluso parroquias pequeñas contaban con dos o más sacerdotes. Que en una parroquia hubiese un solo sacerdote era una excepción.

Esto mismo permitía atender con facilidad los requerimientos de la religiosidad popular, que en el culto a los difuntos siempre encontró un estímulo para su piedad, hoy bastante decaída, como lo recuerda el colorido relato del humorista conocido como el “Gato” Peters (para escuchar la narración “Íbamos al cementerio”, aquí[6]). De forma que incluso proveyendo a las misas parroquiales de horario y a las que se disponían en los cementerios, todavía algunos sacerdotes podían celebrar sin horario.

No era raro que algún sacerdote, precisamente por no tener compromisos de horario, celebrase las tres misas seguidas, sin pausa. Para los criticones, esto sería un vestigio del “sacramentalismo”, una de las tantas acusaciones que se ha hecho a la formación sacerdotal de San Rafael.

Siempre puede haber excesos o distorsiones en lo bueno que hacemos: es el lastre de la naturaleza humana caída… Pero lo sustancial es excelente: es la identificación plena con las enseñanzas perennes de la Doctrina Cristiana (los paradigmas de la conciencia eclesial, que podríamos decir en lenguaje modernoso): la tendencia a la Vida Eterna, dogma que sella la profesión de fe del Credo, el recuerdo de los Novísimos (muerte, juicio, infierno, gloria) que sigue mencionando el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica (apéndice), las enseñanzas de los santos (“laudato si por la hermana muerte corporal” nos dice san Francisco de Asís en su Cántico de las creaturas[7], añadiendo “ay de los que mueran en pecado mortal”), la verdadera sabiduría cristiana popular: “la ciencia más acaba / es que el hombre bien acabe: / que al final de la jornada / aquel que se salva, sabe, / y el que no, no sabe nada”.

 

* * *

Esto es verdadera obediencia, es decir, sintonía con lo que la Iglesia, como Cuerpo Místico, vive y siente. El “sentir con la Iglesia” de san Ignacio de Loyola. El cumplir con las disposiciones particulares de la legítima autoridad también forma parte, por cierto, de la obediencia. Pero, para ser virtuosa, ella debe ser criteriosa: debe haber el “discernimiento”, del cual tanto se habla hoy. Ponderar si lo que manda el que manda no se opone al querer de Dios, lo cual si ocurriese, hay que responder como san Pedro a los miembros del Sanedrín: “Juzguen ustedes mismos si está bien a los ojos el Señor que les obedezcamos a ustedes antes que a Dios” (Hechos 4, 19).

En el Seminario de San Rafael se nos ha enseñado a tener siempre una actitud verdaderamente filial ante los superiores, y por este hábito en que se nos formó nos ha resultado estimulante el recibir las enseñanzas y consignas del Papa y sus colaboradores, inmediatos (curia romana) y en cada diócesis, toda vez que hemos visto que se confirmaba la fe que la Iglesia ha profesado siempre (Lc 22, 32). Y podemos decir verdaderamente que “nos adelantamos a sus deseos”, cuando esos deseos (en este caso, el sufragar por las benditas almas) son los de Cristo y lo que enseña la Iglesia.

Este es un pequeño “botón de muestra” de lo que se aprende y se vive en el Seminario Diocesano “Santa María Madre de Dios”, de San Rafael. Este es su legado. Pedimos a Dios que, superada esta tormenta, pueda seguir cultivándolo.

 

[1] Cfr. https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2020/10/23/difun.html

[2] Cfr. https://www.vatican.va/content/benedict-xv/it/bulls/documents/hf_ben-xv_bulls_19150810_incruentum-altaris.html

[3] Cfr. https://www.vatican.va/content/benedict-xv/la/bulls/documents/hf_ben-xv_bulls_19150810_incruentum-altaris.html

[4] Cfr. https://www.aciprensa.com/noticias/vaticano-facilita-la-obtencion-de-la-indulgencia-plenaria-en-el-dia-de-los-fieles-difuntos-74465

[5] Cfr. https://es.aleteia.org/2020/06/08/cuantas-misas-puede-celebrar-al-dia-un-sacerdote/

[6] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=4OpfYf2qJvg&feature=youtu.be

[7] Cfr. https://www.aciprensa.com/recursos/el-cantico-de-las-criaturas-1289

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Cinco enseñanzas del Caso Taussig