Castellani desnuda la falsedad ideológica y práctica de la libertad de prensa liberal

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El documento se titula “RAMÓN DOLL Y LA LIBERTAD DE IMPRENTA”, fue publicado por el R. P. Leonardo Castellani SJ en 1943, en el diario Cabildo, y está incluido dentro del libro “Decíamos Ayer”, que es una compilación de numerosos artículos de Castellani.

 

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Estimado Prof. Alfredo Ghersi

Mi nombre es Juan Carlos Monedero, soy argentino, licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino. He leído su artículo titulado “¿Cuba a la Milei?” y quisiera comentar sus párrafos, uno por uno.

Permítame comenzar.

Usted dice:

La izquierda latinoamericana ha arrancado el 2024 atacando con fuerza las medidas económicas de Javier Milei, tildándolas como antidemocráticas y pertenecientes a un sistema proveniente del capitalismo salvaje.

Milei es atacado también por muchos católicos puesto que él afirma que la Justicia Social, concepto propio de la Doctrina Social de la Iglesia, es una aberración. Tampoco ha caído bien la propuesta del divorcio exprés, los apoyos al acuerdo de París (cambio climático), por citar algunas medidas.

En la Argentina, también es cuestionado por el movimiento peronista, el cual (si bien no compartimos su trayectoria política) no está integrado exclusivamente por la izquierda, si bien hay sectores importantes de peronistas izquierdosos.

En la Argentina al menos, Milei también es atacado por un sector de nacionalismo católico, que es totalmente anti-izquierda. Ver aquí, aquí y aquí.

Finalmente, es atacado por liberales que lo acusan de infidelidad y traición a sus propios principios. Especialmente por liberales institucionalistas que le recriminan haber pedido 4 años de facultades extraordinarias, por el cual ya lo están llamando “Emperador Milei”.

Usted dice:

Una de las principales críticas de la izquierda ha sido la eliminación de los subsidios y las medidas de control de precio sobre ciertos productos de la canasta básica de alimentos que habían regido en Argentina desde hace muchos años.

Cabe recordar que el control de precios es uno de los pilares fundamentales de la planificación central de la economía propuesta por el socialismo marxista, que se basa en la teoría objetiva del valor trabajo. Bajo esta teoría se intenta explicar que el valor de los bienes en la economía es determinado por el costo de producción.

De esta manera, lo que se buscaría es que el Estado proteja los precios justos de los bienes que ellos catalogan como esenciales, tildando los precios de mercado como abusivos y perjudiciales para la sociedad.

Sin embargo, el problema radica en que los precios de mercado sirven como señales de información respecto a las necesidades de los individuos con relación a la oferta y la demanda.

Deseo enfatizar que la teoría objetiva del valor trabajo es sustentada por corrientes económicas no marxistas.

El marxismo plantea la dialéctica de la lucha de clases como motor de la historia, junto con el principio filosófico –falso, por cierto– de que el mundo carece de esencias objetivas, pudiendo por tanto el hombre moldearlo a su voluntad. Además, el marxismo ha planteado que la solidaridad entre los hombres no debe pasar por las naciones sino por las clases sociales. El gobierno de Milei no sólo recibe críticas de la izquierda o de los grupos marxistas. Muchos católicos y muchos católicos nacionalistas argentinos –que repudian el comunismo– repudian además las medidas de desregulación de Javier Milei, en línea con el capitalismo liberal, porque recuerdan que la ideología liberal ha sido condenada por el Magisterio de la Iglesia Católica.

En otro orden de cosas, todos los empresarios y comerciantes calculan los costos de producción sin ser marxistas por ello.

Por otra parte, parece a todas luces injusto que los precios de la canasta básica queden librados a la pura oferta y demanda, dado que son bienes esenciales para la vida. De esta suerte, quienes no contaran con el dinero para pagarlos, morirían sin remedio.

Los precios de aquellos productos que no son necesarios para vivir (el caviar, una limusina, una mansión, p.e.) pueden lícitamente quedar librados a la oferta y demanda. Pero una desregulación absoluta de aquellos productos, bienes y servicios esenciales (la canasta básica, cierto tipo de ropa, la salud, la vivienda) pone a una gran cantidad de personas en un riesgo mortal, o al menos en una situación social incompatible con la dignidad humana y cristiana.

En cuanto a los subsidios, son utilizados por EE.UU., varios países de Europa, América y Asia a fin de reforzar sus propias industrias. Reproducimos datos recabados por organismos oficiales de la Argentina. Leemos:

Según el relevamiento del FMI, Argentina en 2015 destinaba el 3.25% de sus ingresos totales a subsidiar el acceso a la energía. Este importante porcentaje es menor a que destinan otros países como Bulgaria (33.85%), Serbia (24.70%), China (20.13%), Venezuela (19.96%), Rusia (15.97%), Arabia Saudita (13.23%), India (12.34%), Polonia (9.13%), Bolivia (6.77%), Qatar (6.37%), Estados Unidos (3.82%) y Chile (3.32%).

Entre los países que destinan menos recursos (en proporción al PBI) que la Argentina a subsidios energéticos totales están: Luxemburgo (3.24%), Japón (3.22%), Grecia (2.61%), Canadá (2.46%), Brasil (2.35%), México (2.26%), Australia (1.96%), Paraguay (1.80%), España (1.70%), Alemania (1.42%), Reino Unido (1.37%), Francia (1.03%), Italia (0.62%), Uruguay (0.45%).

De esta manera, el informe revela que los subsidios energéticos medidos al año 2015 en nuestro país no sobresalen por encima de los subsidios de muchos países en términos de comparaciones internacionales ni superan la media internacional (3.25% del PBI)”[1].

En definitiva, no sólo es cierto que todos los países mencionados subsidian su propia energía. También sería cierto que muchos países cuya situación económica es mejor aún que la Argentina invierten más dinero en subsidios que los argentinos.

Usted dice:

“podemos hacer referencia a la teoría del marginalismo de Carl Menger, que explica como el valor de un bien disminuye mientras este se vuelve más abundante y por ende más preciado cuando este es más escaso. Por eso una Coca Cola en el desierto valdría más que una en un supermercado.

Mejor dicho, los precios no pueden ser determinados de manera objetiva sobre la base de su costo de producción, sino que estos se vinculan a las preferencias de los individuos que conforman lo que se cataloga como mercado. Si se necesita mucho de algo escaso, es natural que su precio sea elevado”.

 Si bien este principio de Menger es válido en muchos casos, y si bien esto es lo que normalmente sucede, conviene preguntarse si esto es justo o no. En efecto, las leyes de las sociedades no son leyes biológicas ante las cuales uno no puede sino adaptarse. Son más bien leyes sociales, donde interviene el libre arbitrio, el azar, hay avances y retrocesos, y no todo lo que pasa es –por el hecho de pasar– bueno. Pongamos algunos ejemplos: ¿puede lícitamente un cirujano de corazón tasar su capacidad de salvar vidas en un precio tan elevado que la gente tenga que vender su casa o morirse? ¿Es lícito cobrar por un bien o servicio que salve la vida algo que, para el caso concreto de la persona, implica la pérdida de todo su patrimonio?

 Como usted bien ha dicho párrafos atrás, para la teoría objetiva “el valor de los bienes en la economía es determinado por el costo de producción”. Sin embargo, el comerciante o empresario –para determinar el valor de venta de un producto ante su mercado– toma en cuenta efectivamente lo que costó producirlo. Por ejemplo, el dueño de un restaurante determina lo que va a cobrar por un café con leche –p.e.– en función del costo del café, de la leche, del sueldo que debe pagar al mozo, el edulcorante y el azúcar que ofrece en la mesa, el costo de la servilleta, la luz, el gas, la demanda del café y la oferta del mismo en las inmediaciones del restaurante tiene su papel, etc. Realmente no vemos nada de marxista en realizar estas estimaciones y cálculos que, por lo demás, todos los empresarios –desde las pequeñas a grandes empresas– realizan porque, lógicamente, estas operaciones matemáticas le permiten saber si está perdiendo o ganando dinero.

Usted dice:

Existen muchos precedentes históricos que demuestran cómo los controles de precio solo generan escasez, el incremento de mercados negros, pérdida de calidad y corrupción por parte de miembros del Estado.

Al analizar una medida, no solamente hay que evaluar las consecuencias negativas sino también las positivas. Además de los efectos que usted enumera, hay otros efectos tales como el acceso de un gran segmento de la población a esos bienes durante todo el tiempo que dure el control. Gracias al control de precios, muchas familias pueden comer lo básico todos los días. En sentido inverso, la falta de control vuelve extremadamente difícil que muchas familias se alimenten a diario. La falta de control y regulación también dificulta el pago de alquiler o las prepagas de salud.

En la experiencia de la Argentina, los mercados negros también funcionaron cuando no había política de control de precios porque los comerciantes evadían impuestos.

Por otro lado, creemos que la corrupción por parte de miembros del Estado no es un efecto del control de precios sino una posibilidad latente en toda estructura humana, falible.

En todo caso, creemos justo que un Estado que mantiene controles de precios habilite ciertas exenciones o facilidades impositivas para las empresas que prestan un servicio a la economía y al bien común, al ganar menos de lo que podrían ganar. De esa manera, el dinero que no ganan por un lado –no es que pierden, es que ganan menos– lo recuperan por otro.

Usted dice:

El fracaso de estas políticas puesto en escena con gran claridad hace unas semanas en una entrevista en vivo que los periodistas peronistas del Programa C5N estaban haciendo a un grupo de verduleros en un mercado de la ciudad de Buenos Aires para intentar demostrar como la eliminación de subsidios y políticas de control de precio implementadas por Milei era supuestamente perjudicial para la población.

Con gran ironía el hashtag del programa era #NoMeAlcanza y en él subtituló se podía leer “los precios fuera de control y salarios por el piso”.

Sin embargo, el verdulero al que entrevistaban desmontó por completo la falsa narrativa de la izquierda en un instante, revelando que la eliminación de este tipo de políticas había generado una caída de los precios a cerca de la mitad, incluyendo tomates, papas, cebolla, zanahoria, zapallos.

Más allá de lo que pudo decir el verdulero, la caída de los precios en los productos mencionados es consecuencia de factores estacionales: en la Argentina, estamos en pleno verano. Se produce mayor cantidad de frutas, verduras y, por el calor, se echan a perder más rápido. Se tiene que bajar los precios porque, si el stock no vende pronto, se pudre. Así, por ejemplo, el tomate siempre está muy barato en verano y muy caro en invierno. Por eso baja el precio. Esto prueba, además, que los empresarios y comerciantes miran los costos de producción para determinar el precio de mercado de sus productos. Y no lo hacen por ideología marxista sino por sentido común.

Por otro lado, la muestra que se ha elegido –tomates, papas, cebolla, zanahoria, zapallos– es muy pequeña: hay infinidad de productos en el mercado. Y es verdad que la mayoría de esos precios están fuera de control, como también que los salarios están en el piso. Lo hemos desarrollado aquí[2]. El índice oficial de inflación no permite engañarse: aumento del 25,5%[3].

Usted dice:

Como siempre, la falsa ideología de la izquierda se desmorona en la calle y cuando se eliminan este tipo de medidas intervencionistas el efecto positivo es inmediato y la sociedad sale ampliamente beneficiada.

Como parte de los efectos inmediatos de las medidas –y de las palabras de Milei– es notable sin duda una pérdida del poder adquisitivo del peso argentino aún mayor que la que producida durante las desastrosas administraciones anteriores. La situación era muy mala y ahora es peor. Los salarios han quedado pulverizados, lo mismo las jubilaciones y pensiones.

No negamos que pueda haber efectos positivos pero el único efecto positivo que el artículo enumeraba resultó ser, a nuestro modo de ver, consecuencia de una causa distinta. Conocemos, en cambio, los efectos negativos. A lo largo de este mes de gobierno de Milei, la caída del consumo ha sido, para muchas empresas, peor que los controles de precios. Por la falta de ventas, ahora hay algunas empresas en riesgo de quebrar. Asimismo, la posibilidad de que la Argentina abra sus puertas a industrias extranjeras –ingresando a competir sin regulaciones– pone en riesgo cientos de miles de puestos de trabajo dentro de la industria nacional, además del capital de los empresarios. Por lo demás, al caer el consumo, cae la recaudación de impuestos y el déficit fiscal se mantiene o incluso se ensancha. Son todos efectos negativos inmediatos.

Usted dice:

Lo peor de todo es que la misma izquierda reconoce las limitaciones de su propia teoría económica y cuando les conviene implementan a escondidas medidas que ellos mismos catalogan como explotadoras, salvajes e injustas. Podemos citar el caso de la dolarización de facto que impera en Venezuela desde el año 2019.

Nos permitimos insistir en que el antagonista de Milei no es solamente la izquierda sino –concretamente en la Argentina– muchos católicos, los peronistas en general –sean o no de izquierda–, muchos católicos nacionalistas y algunos liberales principistas.

Usted dice:

No cabe duda de que Milei tiene un largo y difícil camino por delante, sin embargo, el efecto positivo de sus medidas ya se está empezando a sentir en la sociedad argentina, lo que debe servir como un ejemplo de inspiración para toda la región de que las cosas se pueden hacer bien.

Los efectos de las medidas se empiezan a sentir, sin dudas. Sin negar que pueda haber efectos positivos –sería arrogante hacerlo–, lo cierto es que la destrucción aún más pronunciada de los salarios, las jubilaciones y las pensiones (entre otras consecuencias ya mencionados) deben ser considerados a la hora de evaluar el gobierno de Javier Milei en la Argentina.

 

[1] Datos publicados en el año 2018. Cfr. https://defensoria.org.ar/archivo_noticias/cuanto-destinan-los-paises-a-subsidiar-el-consumo-de-energia/ . La negrita es nuestra.

[2] Cfr. https://jcmonedero.com/milei-precios-nuevos-salario-viejo/

[3] Cfr. https://www.perfil.com/noticias/economia/la-inflacion-de-diciembre-fue-de-255-y-el-ipc-aumento-2114-en-2023.phtml

 

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MURIÓ HENRY KISSINGER: un enemigo del Orden Social Cristiano y pieza clave de la masonería (publicado en diciembre 2023)

MURIÓ HENRY KISSINGER: un enemigo del Orden Social Cristiano y pieza clave de la masonería (publicado en diciembre 2023)

Gentileza INFOCATOLICA (Javier Navascués)

 

  1. ¿Quién fue Henry Kissinger? ¿Cuál es la importancia de su figura política?

 

Kissinger fue un enemigo del Orden Social Cristiano, una pieza clave dentro de la Revolución Mundial que -como bien han enseñado nuestros maestros- busca boicotear una civilización cuya centralidad se encuentra en Dios, sustituyéndola por otra civilización que tenga por centro al Hombre. Este Hombre ya no es la creatura salida de las manos de la Trinidad, ya no es el hombre como Imago Dei y Similitudo Dei. Es el ser humano como principio, fin y fundamento de la sociedad política, como absoluto, negada su condición de creatura, capaz de hacer y deshacerse a sí mismo. Es el Humanismo Antropocentrista con todas sus nefastas consecuencias.

Kissinger promovió esto activamente, tanto desde importantes posiciones en la política de los Estados Unidos como por fuera de los cargos públicos. Fue secretario de Estado durante tres presidencias: la primera de Nixon (1969-1973), la segunda de Nixon (1973-1974, que concluyó abruptamente por dimisión) y la tercera de Gerald Ford (1974-1977). Además, Kissinger se desempeñó como Consejero de Seguridad Nacional durante la administración Nixon. El famoso Informe Kissinger, del que hablaremos enseguida, data de estos años. Su figura y su trabajo no sólo están conectados con la política interna estadounidense sino con la política de muchos otros países. Entre ellos, la Argentina.

 

  1. Kissinger se convirtió en el principal asesor en política exterior de Nixon y fue muy influyente durante la presidencia de Gerald Ford, ¿qué podemos decir al respecto de este diplomático?

 

Para empezar, diría que fue mucho más que un diplomático. Fue un estratega, un cerebro, un ideólogo pero no un dogmático. Poseía una mente oscura capaz de delinear las balas trazadoras que signan los perfiles de la acción política. Mientras una segunda línea ejecuta, él maquinaba. Su rol decisivo también explica que Kissinger permaneciera en su cargo a pesar de que tomara forma pública el escándalo “Watergate”.

Este asunto se destapa cuando el FBI conecta dinero negro –utilizado para la campaña de reelección de Nixon– con cinco detenidos que habían ingresado furtivamente en la sede del Partido Demócrata. La administración Nixon intenta encubrirlos, el Congreso inicia una averiguación pero el gobierno se niega a cooperar. A medida que avanzan las investigaciones federales, se descubre que la pandilla de Nixon acosaba a opositores políticos, funcionarios considerados sospechosos y activistas, valiéndose de la policía, el FBI y la CIA. El Senado llega a la conclusión de que el propio Nixon guardaba en sus oficinas un sistema de cintas de grabación, y el Presidente debe entregarlas bajo coacción de la Corte Suprema de EE.UU. La prensa agitó el tema como nunca y una fuente anónima –denominada Garganta Profunda– terminó por confirmar los hechos. El proceso de destitución era inminente y entonces Nixon renuncia en agosto de 1974.

A pesar del ambiente sumamente caldeado, la posterior limpieza de funcionarios no alcanzó a Kissinger. Si bien deja su cargo en 1977, cuando asume Jimmy Carter como nuevo presidente, su influencia continuó durante mucho tiempo.

 

  1. Siendo integrante del Partido Republicano, Kissinger llegó a ser una de las principales figuras de la política de EE.UU., ¿qué nos puedes decir del Informe Kissinger?

 

Así es, era parte de la derecha estadounidense. El caso Kissinger ilustra perfectamente que se puede ser muy anticomunista y comportarse como un hijo del demonio. En efecto, él velaba “por los intereses de Estados Unidos” a costa de las demás naciones. Así lo grafica el famoso Informe Kissinger, donde –con pelos y señales– despliega un conjunto de estrategias destinadas a provocar la caída de la población en países en vías de desarrollo. Leamos este párrafo del Informe:

 

«La economía de los EE.UU. requerirá grandes y crecientes cantidades de minerales del extranjero, especialmente de los PMD[1]s. Este hecho hace que los EE.UU. tenga un gran interés en la estabilidad política, social y económica de los países suministrantes. Donde quiera que una disminución de las presiones demográficas, por medio de una disminución en los índices de la natalidad, pueda aumentar las posibilidades de dicha estabilidad, la política demográfica se hace relevante para los suministros de recursos y para los intereses económicos de los EE.UU.»

 

El propio Kissinger reconocerá que, en cierta medida Estados Unidos (a pesar de ser un país totalmente industrializado) depende de aquellas naciones cuyo grado de industrialización y desarrollo económico son menores pero cuya posesión de recursos es mayor. EE.UU. necesita que aquellos países le vendan mercadería, materia prima. Leemos:

 

«La ubicación de conocidas reservas de metales de más alto grado de la mayoría de los minerales favorece la creciente dependencia de todas las regiones industrializadas en las importaciones de los países menos desarrollados (PMD)”.

 

Traducción: los recursos naturales son limitados y EE.UU. necesita que las naciones que los poseen se los puedan vender a ellos. Si, en cambio, las naciones consumen esos recursos o logran mayores grados de industrialización, Kissinger estima que no quedarán suficientes para Estados Unidos. Luego, hay que hacer disminuir la población de esos países para que no se los acaben.

En definitiva, en la mente de Kissinger, Estados Unidos se cree con DERECHO a esos recursos. ¡Un derecho por encima de los pueblos que naturalmente los recibieron! Es como si dijera: el mundo me pertenece, es mío, y voy a hacer lo que sea para quedarme con esos recursos.

 Estos párrafos del Informe K. recogen varios conceptos. Como vimos, en uno de ellos, se afirma el interés de EE.UU. en que los países que suministran esos recursos tengan situaciones estables (“Este hecho hace que los EE.UU. tenga un gran interés en la estabilidad política, social y económica de los países suministrantes”). Notemos que las naciones son vistas desde un enfoque meramente utilitarista: reservorio de materia prima. No son, como diríamos nosotros, comunidades unidas por una tradición, historia, lengua, cultura, religión y geografía. Son meros canteros de cosas útiles para aprovechar de ellos.

Luego Kissinger ata dos cosas: el índice de natalidad y las presiones demográficas. Si baja la natalidad, baja la “presión demográfica” y entonces se consigue la tan deseada “estabilidad” política, social y económica.

La estrategia se cierra aquí: para “proteger los intereses de Estados Unidos”, haremos caer la natalidad en los países “suministrantes”. Y lo hicieron.

 

  1. Según el propio informe de Kissinger, ¿de qué manera se procura el descenso de la natalidad en las naciones?

El informe describe multiplicidad de tácticas. La primera de ellas consiste en motivar a las sociedades a que tengan familias de menos integrantes. Según esta mente malévola, los programas generales de cooperación -que lleva adelante Estados Unidos- deben establecer prioridades. En sus propias y elocuentes palabras:

«Se le debe dar prioridad, en el programa general de ayuda, a ciertas políticas de desarrollo de aquellos sectores que ofrecen la mayor esperanza de una creciente motivación en tener familias más pequeñas».

Incluso Kissinger se hace la pregunta, como quien piensa en voz alta, de si la estrategia de recortar los alimentos es viable. Leemos en el Informe Kissinger:

 «¿Podrían considerarse los alimentos un instrumento de poder nacional? ¿Nos veremos forzados a elegir a quién razonablemente podemos ayudar, y en tal caso, deben ser los esfuerzos demográficos un criterio para dicha ayuda? ¿Están los EE.UU. preparados para aceptar el racionamiento de los alimentos para poder ayudar a los pueblos que no pueden o no quieren controlar el crecimiento de su población?».

Traducción: no descartamos reducir los alimentos en los PMD. Forzarlos a comer menos desalienta nuevos nacimientos y es un método que EE.UU. podría aplicar en aquellas sociedades que no sean capaces o se nieguen a bajar su población.

Motivar a la mujer a trabajar fuera de la casa es otra herramienta. Está comprobado que esta circunstancia no favorece que tenga muchos hijos:

«La condición y la utilización de las mujeres en las sociedades de los países subdesarrollados son de extrema importancia en la reducción del tamaño de la familia. Para las mujeres, el empleo fuera del hogar ofrece una alternativa para el matrimonio y embarazo precoz, e incentiva a la mujer a tener menos hijos después del matrimonio… Las investigaciones muestran que la reducción de la fertilidad está relacionada con el trabajo de la mujer fuera del hogar…».

Notemos lo escrito por el infame. Kissinger ha dicho “utilización” de las mujeres. Las usan. Son cosas. Traduzcamos de nuevo al castizo: diseñemos sociedades donde vivir con el único sueldo de papá sea imposible. Y entonces, que mamá tenga que salir a trabajar -para traer el pan a la mesa, lógicamente- y así continuar sembrando obstáculos para que sea IMPOSIBLE tener muchos hijos.

Tampoco se descartan medios de persuasión educativos:

 

«La gran necesidad es convencer al grueso de la población que es para su beneficio individual y nacional tener, en media, sólo tres o incluso sólo dos hijos».

Notemos que aquí se confiesa descaradamente que se necesita meter en la cabeza de la sociedad la falsa idea de que, al fin y al cabo, esta reducción de la familia es ¡en beneficio de esa sociedad! En otras palabras, hay que presentar una política útil a los intereses de Estados Unidos como si en realidad fuera buena para el hombre de a pie. Esta idea de trabajar en convencer se repite en otras partes del documento. Leemos:

«Es muy necesario convencer a las grandes masas de que es de su interés individual y nacional el tener, como promedio, solamente tres y quizás sólo dos hijos… el foco obvio y creciente de la atención debe ser cambiar las actitudes de la próxima generación».

Por supuesto que, en este sentido, los programas de Educación Sexual tienen mucho que decir. Pero también todo tipo de series, entretenimientos, músicos, artistas o personas conocidas que presenten a los hijos como una carga insoportable, que se burlen del matrimonio, etc.

Pongamos foco en las escuelas y colegios. Leemos en el Informe:

«[Debemos tener] niveles mínimos de educación, especialmente para las mujeres, así como la educación y el adoctrinamiento de la actual generación de niños, con respecto a la conveniencia de que las familias sean más pequeñas».

No hay medio que no se haya probado para afectar países cuya población debe ser inmolada en aras del bienestar de EE.UU. La consigna es clara: no podemos permitir que estas naciones agoten los recursos naturales que necesitamos. Kissinger nos habla aquí de la vasectomía:

«En la India [se llevaron a cabo] algunos experimentos controversiales pero extraordinariamente exitosos, en los cuales los incentivos económicos, junto con otros mecanismos de motivación, se utilizaron para lograr que un gran número de hombres aceptaran las vasectomías».

Como se ve, toda esta estrategia está pensada al detalle.

 

  1. No sólo se trata de interferir a través de la mente y la educación sino también a través de la POLÍTICA. ¿Qué nos puedes decir de eso? Imagino que Kissinger no dejó afuera de su estrategia a la política propiamente dicha.

 

Por supuesto. También va a intervenir Kissinger en la legislación, y valiéndose del enorme poder estadounidense. Seguramente no es casualidad el auge de leyes abortistas a partir de los años 70’ del siglo XX. En el Informe, leemos:

 

«Ciertos hechos sobre el aborto precisan ser entendidos: ningún país ha reducido el crecimiento de su población sin recurrir al aborto» (“No country has reduced its population growth without resorting to abortion”).

 

Hay otra forma de leer el documento. Si quieres, una forma “psicológica”. En cierto sentido, todo el Informe Kissinger parece estar atravesado por el temor a que los PMD se desarrollen. Es constante la preocupación acerca de naciones que pueden llegar a incrementar su población, desarrollar nuevas tecnologías, añadir valor agregado a sus productos, volverse económicamente más soberanas y competir en algún momento con Estados Unidos. Por lo tanto, pisarles la cabeza se convierte en imperativo no negociable. Creo que algo de esto puede verse sobre todo en este párrafo:

 

«Es vital que el esfuerzo por desarrollar y fortalecer el compromiso por parte de los líderes de los PMDs no sea visto por ellos como una política de un país industrializado para mantener reducido su vigor o para preservar recursos que serán usados por los países ‘ricos’».

En varios pasajes del Informe, Kissinger piensa en varias jugadas adelante. Por eso escribió:

 «Los EE.UU. pueden ayudar a minimizar las acusaciones de tener un movimiento imperialista detrás de su apoyo a favor de las actividades demográficas, afirmando repetidamente que dicho apoyo se deriva de una preocupación por: (a) el derecho del individuo a determinar libre y responsablemente el número y el espaciamiento de sus hijos… y (b) el desarrollo fundamental, social y económico, de los países pobres».

Es decir, estamos ante una maniobra gigantesca de engaño que -so pretexto de buscar un bien para las sociedades- procura en realidad eliminar al ser humano. Por la manera que sea. Se desalientan los nacimientos, se impiden las concepciones, se produce la muerte por hambre de la gente o directamente se promueven leyes que destruyen personas humanas en estado fetal. Se legaliza el aborto, la anticoncepción, la Educación Sexual Integral, el matrimonio igualitario y nosotros –como cándidas ovejas– creemos que estamos ante una cuestión ideológica. No es solamente ideológica. Es una cuestión de poder que se recubre de ideología. A Kissinger no le interesa tu supuesta libertad sexual, tus supuestos derechos sexuales, la libertad de tu cuerpo, las comunidades gays “reprimidas” y toda esa cantinela. ¡Le interesa que no dejes descendencia! Esto hay que entenderlo.

 

  1. Al comienzo de esta entrevista dijiste que Kissinger intervino específicamente en la política argentina. Te pido que nos desarrolles.

 

Con gusto. En los años 70’, la sociedad argentina fue objeto de varios tipos de agresiones. Los dos grandes bloques, el comunista y el capitalista, nos atacaron, cada uno a su modo. Por un lado, el terrorismo físico, tangible, representado por las bandas de homicidas marxistas. Por otro lado, el terrorismo económico representado por el avance de corporaciones transnacionales sin escrúpulos, constituyendo un verdadero abuso del capital. En el medio, los argentinos honestos, que sufrieron tales ataques, tironeados por ambas fuerzas que parecían luchar entre sí pero que –al ir tirando de la cuerda– eran manejadas por las mismas manos.

En 1975, el gobierno argentino designa a las Fuerzas Armadas al frente de una operación militar para acabar con el terrorismo. Los atentados y crímenes eran moneda corriente, el desorden político era enorme y la inflación galopaba, acicateada por el famoso “Rodrigazo”. A finales de 1975 y comienzos de 1976, la sociedad –empezando por la clase partidocrática– pedían a gritos que los militares derrocaran al gobierno, asumieran la conducción política y exterminaran a los guerrilleros que todos los santos días hacían explotar una bomba, secuestraban y pedían rescate, asesinaban policías y militares, etc.

En el seno de las FF.AA. se distinguían dos líneas: la católica nacionalista y la liberal. Los nacionalistas impulsaban la idea de que los asesinos debían ser juzgados en un juicio rápido, dadas las circunstancias (“juicio sumario”) y, si correspondía, ser fusilados públicamente. La línea liberal, en cambio, sostenía que las FF.AA. no podían como Estado hacerse cargo de ejecuciones públicas porque –de hacerlo– encontrarían gran oposición en los medios de comunicación, los organismos de DDHH y hasta la misma Iglesia, lo que pondría en riesgo la gobernabilidad y por ende la victoria contra el terrorismo.

Por lo demás, el asesinato en manos de los terroristas –en 1974– de uno de los jueces que mandó a la cárcel a los guerrilleros no constituía un antecedente alentador. Prácticamente no había magistrados dispuestos a condenar a estos homicidas.

Lamentablemente, el gobierno militar –surgido a partir del 24 de marzo de 1976– suscribió la posición liberal. Se llevó adelante una guerra mixta contra el terrorismo, que conjugó acciones perfectamente nítidas con métodos clandestinos e irregulares, produciendo cerca de 7000 desaparecidos en la Argentina, cuya enorme mayoría eran integrantes de organizaciones terroristas. Pues bien, el gobierno militar hizo todo esto siguiendo las instrucciones de Henry Kissinger, quien recomendó destruir la guerrilla con métodos experimentados en otros países. Además, el Ministro de Economía de los militares liberales llevó adelante medidas en detrimento de la industria nacional y otras políticas lesivas de la soberanía argentina.

En conclusión: nuestra Guerra Justa contra el terrorismo apátrida fue oscurecida por el uso de métodos irregulares, siempre condenables moralmente, y Kissinger fue uno de los que empujó a los militares argentinos a esta decisión.

 

  1. Tengo entendido que Kissinger integró la “Trilateral Commission” o Comisión Trilateral. ¿Qué es eso? ¿Por qué es importante conocerlo?

 

Sí, Kissinger integró la famosa Trilateral Commission.

Los personajes más influyentes del mundo se juntaron en una organización y la denominaron “Comisión Trilateral”, creándola en 1973. Parece que fue iniciativa nada menos que de David Rockefeller, el Grupo Bilderberg y el Council on Foreign Relations (CFR). Asisten ex presidentes, políticos en actividad, mega empresarios, politólogos, docentes de importantes universidades y otras personas influyentes de los cinco continentes. Como siempre, los nombres son engañosos dado que este grupo se autodenomina “International Commission of Peace and Prosperity” (“Comisión Internacional para la Paz y la Prosperidad”). Se reunieron por primera vez en Japón, en el mes de octubre de 1973.

Ya en 1980 hubo denuncias. La Revista Cabildo, de orientación nacionalista católica –en aquel momento, la revista específicamente política de mayor tiraje y mayor cantidad de lectores– supo decir que los integrantes de esta comisión “persiguen la conquista de los indefensos y expuestos mercados mundiales (…) lo que a la postre se traduce en la frígida, simple y llama búsqueda de ganancias enormes para el orden privado y extraestatal que representan”. En efecto, “las sigilosas e inculpadas multinacionales, al servicio de quienes gozan de la mayor capacidad consumista en prioridad despiadada, conforman una red cada vez más extensa y cerrada que abraza al planeta todo con presión incontenible”. Por eso, “la Comisión Trilateral no es nada menos, pero en todo caso nada más, que una simple conformación estructural al servicio de una élite…”. Dato más que relevante: esta comisión “está financiada en primera línea por las fundaciones que no pagan impuestos como: la Ford Foundation, Lilly Endowment, Rockefeller Brothers Fund y la Kattering Foundation”.

Además, Cabildo nos cuenta que el director de esta comisión fue nada menos que el polaco Zbigniew Brzezinski, asesor del presidente Carter.

No esconden sus metas. En efecto, “sus objetivos son (…) la realización del ‘nuevo orden mundial’ dentro de una sociedad planificada, subdividida en grandes federaciones regionales, dirigidas centralmente a través de multinacionales y corporaciones científicas. Según Brzezinski: ‘Debemos sustituir el sistema internacional por un sistema global… Será un mundo en el que los ámbitos de supremacía nacional desaparezcan’” [2].

 

Esto muestra la íntima unidad entre los temibles supercapitalistas y el globalismo. Ahora bien, personalmente me llama la atención la abundancia en las redes sociales de supuestos “luchadores antiprogresistas” que despotrican contra el globalismo mientras apoyan a influencers abiertamente procapitalistas, apoyan el liberalismo, el capitalismo o incluso posturas libertarias.

La verdad, al enemigo le conviene que estos influencers desvíen la atención del público. Le muestran a la gente una parte de la verdad (el antiprogresismo) pero le mutilan otra porción, que es decisiva. ¿Casualidad? ¿Disidencia Controlada? Sabe Dios. Habría que investigarlo, buscar pruebas. Pero lo cierto es que esta Comisión ve en los países con recursos naturales –como la Argentina– una mera oportunidad para extraer ganancias.

En otras palabras, ya sea por el motivo de “proteger los intereses de EE.UU.”, sea para crear un mundo global, Kissinger se anotó en todas las instancias que impulsaban el Nuevo Orden Mundial. Y temía la reacción. Por eso escribió en su Informe:

 

«Existe también el peligro de que algunos líderes de los PMDs vean las presiones de los países desarrollados a favor de la planificación familiar como una forma de imperialismo económico y racial; esto podría crear un retroceso bastante serio».

 

A Kissinger le preocupa particularmente que alguien lleve el debate hacia estos dos hechos:

 

«debemos reconocer que aquellos que argumentan en conformidad con sus posturas ideológicas han hecho mucho ruido con el hecho de que la contribución de los EE.UU. a los programas para el desarrollo y a los programas de salud ha disminuido ininterrumpidamente, mientras que sus fondos para los programas de población han aumentado a un ritmo constante”.

 

Por tanto, la credibilidad de EE.UU. quedaría seriamente afectada si enfocásemos en estos dos datos objetivos:

 

1) EE.UU. invierte cada vez menos en los programas para el desarrollo y la salud;

2) EE.UU. invierte cada vez más en programas para hacer caer la población.

 

Y Kissinger lo sabía y, como buen coach, se anticipa al movimiento del adversario. En definitiva, es difícil no ver aquí una mano negra al leer esto:

 

“En estas relaciones sensibles, sin embargo, es importante tanto en estilo como en sustancia evitar el aspecto de coacción”.

 

  1. ¿Qué es lo último que nos puedes decir de Kissinger? ¿Cómo lo definirías?

 

Parece acertado sostener que Kissinger no fue un ideólogo sino más bien un pragmático con ideología. Formados en filosofía, ciencias políticas y humanidades, tendemos a pensar que el resto del mundo lleva las ideas a la práctica de la misma forma categórica en que esas ideas cabalgan en el plano abstracto. Pero esto no es así, y el caso de Kissinger lo ilustra claramente. ¿Cómo entender si no su apoyo a la China Comunista? Como autoridad política, favoreció vínculos con los chinos en detrimento de los soviéticos. Y usted me dirá: “¿Cómo es posible si ambas potencias eran comunistas y él era republicano?”. Sí. Pero Kissinger no tenía doctrina, tenía intereses. En ese momento, él necesitaba crear una división entre estas potencias y se acercó a una para marginar a la otra.

En su último libro, “El Orden Mundial”, Kissinger se refiere al caso del Cardenal Richelieu, a quien destaca como figura maquiavélica. En efecto, si como católico y eclesiástico, este cardenal debía apoyar a las naciones católicas en Europa, sin embargo –invocando “razones de estado”– Richelieu respaldó a los protestantes. El habilísimo prelado, nos cuenta Kissinger, consideraba que si las potencias católicas lograban unificarse y triunfar, pondrían sus propios intereses por encima de Francia. Y por eso él, siendo católico, colaboró y apoyó a los herejes. Kissinger reproduce las palabras del lord Palmerston, estadista británico del siglo XIX: “No tenemos aliados eternos, pero tampoco enemigos perpetuos. Sólo nuestros intereses son eternos y perpetuos, y es nuestro deber ser fieles a esos intereses”.

No nos equivoquemos: Kissinger no se entiende desde los apuntes de filosofía política. No podemos hacer un análisis esencialista de este hombre. Como él mismo lo dice, “la realidad inalienable” es que “los elementos de poder –aún cuando sean objetivos– están en cambio constante”. Por lo tanto, lo que pudo ser útil en un momento, tranquilamente puede no serlo en otro.

Nosotros, formados en la cosmovisión occidental y cristiana, no sólo tenemos sanos escrúpulos respecto de esta lógica carnívora. También nos cuesta, quizás por una limitación de nuestra propia formación, comprenderla. Los agentes del comunismo respondían (¿o responden?) a la misma mentalidad. Por eso supo decir Bertolt Brecht: El que combate por el comunismo debe saber combatir y no combatir; decir la verdad y no decirla; hacer un favor y no hacerlo; mantener una promesa y no mantenerla; exponerse al peligro y evitarlo; hacerse reconocer y esconderse. El que combate por el comunismo, de todas las virtudes no posee sino una: la de combatir por el comunismo”. Kissinger era igual. Primero el poder. Primero la fuerza. Luego, acomodamos el discurso para que el discurso termine justificando lo que estoy por hacer… o lo que ya hice.

Kissinger relata una anécdota personal al comienzo del libro. En 1961, al visitar al ex presidente Harry Salomón Truman en la ciudad de Kansas City, le preguntó por aquello que más orgullo le producía de su mandato. Respuesta literal:

 

“Que derrotamos por completo a nuestros enemigos y luego los trajimos de vuelta a la comunidad de las naciones”.

 

Es difícil siquiera pensar una frase menos cínica. Truman ordenó abrir fuego a civiles alemanes y japoneses. Las ciudades de Dresden y Hamburgo fueron destruidas en el marco de una acciones militares que –y fíjate la arrogancia– se llamaron Operación Gomorra, porque arrojaron fuego del cielo en alusión a Génesis 19. Truman dio la orden para las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki. Cientos de miles de víctimas masacradas por este demonio.

Además, la administración Truman dejó manos libres a las tropas soviéticas para que entraran en Alemania y violaran sistemáticamente a miles de mujeres y hasta niñas[3]. Tropas estadounidenses invadieron Italia y violaron a miles de italianas. Truman consintió el avance de los comunistas que ocuparon la mitad de Polonia, la mitad de Alemania, buena parte de Europa, China; dejaron que la URSS se consolide cuando tenían el poder para limitarla o incluso exterminarla de la faz de la tierra. ¿Y luego este mismo Truman nos habla de la comunidad de las naciones? Kissinger fue capaz de escribir esto sin sonrojarse y buena parte de su libro detalla la importancia del Tratado de Westfalia para lograr la paz en Europa. ¿Paz? Calificar a este escenario de “disonancia cognitiva” sería casi hacerle un favor a los protagonistas.

Tenemos que aborrecer el mal, la falsedad y la mentira con todas nuestras fuerzas. Este hombre acaba de morir y Dios ya lo ha juzgado. Pero su obra sigue viva, el Nuevo Orden Mundial por el que trabajó incansablemente está en nuestras narices. ¡Qué buen vasallo si hubiese tenido un buen señor! Hubiera sido magnífico que un hombre tan brillante como Kissinger estuviese de nuestro lado. Lo único que podemos hacer es comprometernos a trabajar tanto como él, pero en reconstruir el Orden Social Cristiano. Su ejemplo debe inspirarnos y hacernos decir: si los malos trabajan de sol a sol, ¿puedo yo como cristiano estar inactivo? Esto es lo que puedo decirte, estimado amigo. Muchas gracias.

[1] PMD: países menos desarrollados.

[2] Revista Cabildo, Edición Especial, Cuaderno N° 1: “La Comisión Trilateral y el Poder Internacional del Dinero”, diciembre 1980. Extraído de https://revistacabildodigital.wordpress.com/revista-cabildo-segunda-epoca/

[3] Cfr. https://www.abc.es/cultura/20150302/abci-segunda-guerra-mundial-violaciones-201503021049_amp.html

Alexander Solzhenitsyn – Discurso ante las autoridades de la Universidad Harvard (8 de junio de 1978)

Alexander Solzhenitsyn – Discurso ante las autoridades de la Universidad Harvard

(8 de junio de 1978)

Estoy sinceramente complacido de estar con ustedes con en esta ocasión del 327° año lectivo en esta antigua e ilustre universidad. Vayan mis felicitaciones y mis mejores deseos para todos aquellos que hoy se gradúan.

 

El lema de Harvard es “Veritas”. Muchos de ustedes ya han aprendido y otros lo aprenderán a lo largo de sus vidas que la verdad nos elude si no nos esforzamos plenamente en seguirla. E incluso mientras nos elude, la ilusión por conocerla todavía persiste y nos lleva a algunos desaciertos. Además, la verdad raramente es grata; casi siempre es amarga. También hay algunas amarguras en mi discurso de hoy. Pero deseo suscitar esa ansiedad no como un adversario sino como un amigo.

 

Hace tres años en Estados Unidos, dije ciertas cosas que parecían inaceptables. Hoy, sin embargo, mucha gente coincide con lo que yo he dicho…

 

La división del mundo de hoy es perceptible incluso contemplado superficialmente. Cualquiera de nuestros contemporáneos rápidamente identificaría dos potencias mundiales, cada una de ellas capaz de destruir enteramente a la otra. Sin embargo, la comprensión de esta división a menudo está limitada a la concepción política, a la ilusión de que el peligro puede ser conjurado mediante negociaciones diplomáticas exitosas o por un cuidadoso equilibrio de fuerzas armadas. La verdad es que esta división es mucho más profunda y más alienante; la ruptura es mayor de lo que puede parecer a primera vista. Esta profunda y múltiple ruptura conlleva el peligro de múltiples desastres para todos nosotros, según la antigua verdad de que un Reino — en este caso, nuestra Tierra — divido contra sí mismo no puede subsistir.

 

Ahí está el concepto del Tercer Mundo: así pues, ya tenemos tres mundos. Indudablemente, sin embargo, el número es incluso mayor, sólo que estamos demasiado lejos para verlo. Algunas antiguas culturas autónomas están arraigadas profundamente, especialmente si se han extendido sobre la mayor parte de la Tierra, constituyendo un mundo autónomo, llenas de acertijos y sorpresas para el pensamiento Occidental. Como mínimo, debemos incluir en esa categoría a China, la India, el mundo musulmán y África, si efectivamente aceptamos la aproximación de mirar las dos últimas como unidades compactas. Durante mil años Rusia ha pertenecido a tal categoría, aunque el pensamiento Occidental sistemáticamente cometa el error de negarle su carácter autónomo, y por ello nunca la entendió, del mismo modo que hoy Occidente no comprende a Rusia en la cautividad comunista. Puede ser que en años pasados Japón ha sido cada vez más como una parte distante de Occidente, no quiero opinar sobre eso aquí; pero, Israel, por ejemplo, pienso que permanece separado del mundo Occidental aunque sólo sea porque su sistema estatal permanece ligado a la religión.

“El lema de Harvard es “Veritas“. Muchos de ustedes ya han aprendido y otros lo aprenderán a lo largo de sus vidas que la verdad nos elude si no nos esforzamos plenamente en seguirla”.

Hace relativamente poco tiempo el pequeño mundo de la Europa moderna fácilmente incautaba colonias por todo el globo, no sólo sin ninguna resistencia, sino también, por lo general, con desprecio de los posibles valores de los pueblos conquistados hacia la vida. En este sentido, tuvo un éxito abrumador, no hubo fronteras geográficas para ello. La sociedad Occidental se expandió como un triunfo de humana independencia y poder. Y de repente, en el siglo XX, se descubre su fragilidad e inconsistencia. Ahora vemos que las conquistas probaron ser de corta y precaria vida, y este giro señala los defectos en la visión del mundo con que Occidente contemplaba dichas conquistas. Las relaciones con el antiguo mundo colonial ahora se han tornado en su contra y el mundo Occidental a menudo llega a extremos de obsequiosidad, pero aún es difícil estimar la factura total que los antiguos países coloniales presentarán a Occidente; es difícil predecir si la entrega no sólo de las últimas colonias, sino de todo lo que posee será suficiente para que saldar esa cuenta.

 

Con todo, la ceguera de la superioridad continúa con molestia para todos y sostiene la creencia de que, por todas partes, vastas regiones de nuestro planeta deberían desarrollarse y madurar hasta alcanzar el nivel actual del sistema político occidental, que en teoría es el mejor y en la práctica el más atractivo. Existe la creencia de que todos aquellos otros mundos están sólo siendo temporalmente impedidos por débiles gobiernos, o por fuertes crisis, o por su propia barbarie o incomprensión para tomar la vía de las democracias pluralista Occidentales y adoptar su forma de vida. Los países son evaluados y juzgados según el incremento de su progreso en esta dirección. Sin embargo, esta concepción es el fruto de la incomprensión occidental de la esencia de los otros mundos; es un resultado de medirlos equivocadamente a todos con el mismo criterio occidental. La imagen real del desarrollo de nuestro planeta es completamente diferente.

 

La angustia provocada por un mundo dividido hizo nacer la teoría de la convergencia entre los principales países Occidentales y la Unión Soviética. Es una teoría tranquilizadora que pasa por alto el hecho que esos mundos no se están evolucionando similarmente; ni tampoco uno puede ser transformado en otro sin el uso de la violencia. Además, la convergencia inevitablemente implica la aceptación de los defectos de la otra parte, y esto es difícilmente deseable.

 

Si yo estuviera hoy hablando en un auditorio en mi país, examinando el diseño general de la ruptura del mundo me habría concentrado en las calamidades del Este. Pero dado mi forzado exilio en el Oeste desde hace cuatro años, y ya que mi audiencia es occidental, pienso que puede ser de mayor interés concentrarme en ciertos aspectos del Occidente en nuestros días, tal como los veo.

 

La merma de coraje puede ser la característica más sobresaliente que un observador imparcial nota en Occidente en nuestros días. El mundo Occidental ha perdido en su vida civil el coraje, tanto global como individualmente, en cada país, en cada gobierno, cada partido político y por supuesto en las Naciones Unidas. Tal descenso de la valentía se nota particularmente en las élites gobernantes e intelectuales y causa una impresión de cobardía en toda la sociedad. Desde luego, existen muchos individuos valientes pero no tienen suficiente influencia en la vida pública. Burócratas, políticos e intelectuales muestran esta depresión, esta pasividad y esta perplejidad en sus acciones, en sus declaraciones y más aún en sus autojustificaciones tendientes a demostrar cuán realista, razonable, inteligente y hasta moralmente justificable resulta fundamentar políticas de Estado sobre la debilidad y la cobardía. Y este declive de la valentía es acentuado irónicamente por las explosiones ocasionales de cólera e inflexibilidad de parte de los mismos funcionarios cuando tienen que tratar con gobiernos débiles, con países que carecen de respaldo, o con corrientes desacreditadas, claramente incapaces de ofrecer resistencia alguna. Pero quedan mudos y paralizados cuando tienen que vérselas con gobiernos poderosos y fuerzas amenazadoras, con agresores y con terroristas internacionales.

“La merma de coraje puede ser la característica más sobresaliente en Occidente… Tal descenso de la valentía se nota en las élites gobernantes e intelectuales…  acentuado irónicamente por las explosiones ocasionales de cólera e inflexibilidad de parte de los mismos funcionarios cuando tratan con gobiernos débiles… Pero quedan mudos y paralizados cuando tienen que vérselas con gobiernos poderosos…”

¿Habrá que señalar que, desde la más remota antigüedad, la pérdida de coraje ha sido considerada siempre como el principio del fin?

 

Cuando se formaron los Estados occidentales modernos, se proclamó como principio fundamental que los gobiernos están para servir al hombre y que éste vive para ser libre y alcanzar la felicidad. (Véase, por ejemplo, la Declaración de Independencia norteamericana). Ahora, por fin, durante las últimas décadas, el progreso tecnológico y social ha permitido la realización de esas aspiraciones: el Estado de Bienestar. Cada ciudadano tiene garantizada la deseada libertad y los bienes materiales en tal cantidad y calidad como para garantizar en teoría el alcance de la felicidad, en el sentido moralmente inferior en que ha sido entendida durante estas últimas décadas. En el proceso, sin embargo, ha sido pasado por alto un detalle psicológico: el constante deseo de poseer cada vez más cosas y un nivel de vida cada vez más alto, con la obsesión que esto implica, ha impreso en muchos rostros occidentales rasgos de ansiedad y hasta de depresión, aunque sea habitual ocultar cuidadosamente estos sentimientos.

 

Esta tensa y activa competencia ha venido a dominar todo el pensamiento humano y no abre, en lo más mínimo, el camino hacia el libre desarrollo espiritual. Se ha garantizado la independencia del individuo a muchos tipos de presión estatal; la mayoría de las personas gozan del bienestar en una medida que sus padres y abuelos no hubieran siquiera soñado con obtener; ha sido posible educar a los jóvenes de acuerdo con estos ideales, conduciéndolos hacia el esplendor físico, felicidad, posesión de bienes materiales, dinero y tiempo libre, hasta una casi ilimitada libertad de placeres. De este modo ¿quién renunciaría ahora a todo esto? ¿Por qué y en beneficio de qué habría uno de arriesgar su preciosa vida en la defensa del bien común, especialmente en el nebuloso caso que la seguridad de la propia nación tuviera que ser defendida en algún lejano país?

 

Incluso la biología nos dice que la seguridad y el bienestar extremo habitual no resultan ventajosos para un organismo vivo. Hoy, el bienestar en la vida de la sociedad Occidental ha comenzado a revelar su máscara perniciosa.

 

La sociedad occidental ha elegido para sí misma la organización más adecuada a sus fines, basados, diría, en la letra de la ley. Los límites de lo correcto y de los derechos humanos se encuentran determinados por un sistema de leyes, cuyos límites son muy amplios. La gente en Occidente ha adquirido una considerable capacidad para usar, interpretar y manipular la ley (aun cuando estas leyes tienden a ser tan complicadas que la persona promedio no puede ni comprenderlas sin la ayuda de un experto). Todo conflicto se resuelve de acuerdo a la letra de la ley y este procedimiento está considerado como una solución perfecta. Si uno está a cubierto desde el punto de vista legal, ya nada más es requerido. Nadie mencionaría que, a pesar de ello, uno podría seguir sin tener razón. Exigir una autolimitación o una renuncia a estos derechos, convocar al sacrificio y a asumir riesgos con abnegación, sonaría a algo simplemente absurdo. El autocontrol voluntario es algo casi desconocido: todo el mundo se afana por lograr la máxima expansión posible del límite extremo impuesto por los marcos legales. (Una compañía petrolera es legalmente libre de culpa cuando compra la patente de un nuevo tipo de energía para prevenir su uso. Un fabricante de un producto alimenticio es legalmente libre de culpa cuando envenena su producto para darle más larga vida: después de todo, la gente es libre no comprarlo.)

“La sociedad occidental ha elegido para sí misma la organización más adecuada a sus fines, basados en la letra de la ley… Todo conflicto se resuelve de acuerdo a la letra de la ley… Si uno está a cubierto desde el punto de vista legal, ya nada más es requerido… Un fabricante de un producto alimenticio es legalmente libre de culpa cuando envenena su producto para darle más larga vida: después de todo, la gente es libre no comprarlo”.

He pasado toda mi vida bajo un régimen comunista y les diré que una sociedad carente de un marco legal objetivo es algo terrible, en efecto. Pero una sociedad sin otra escala que la legal tampoco es completamente digna del hombre. Pero una sociedad basada sobre los códigos de la ley, y que nunca llega a algo más elevado, pierde la oportunidad de aprovechar a pleno todo el rango completo de las posibilidades humanas. Un código legal es algo demasiado frío y formal como para poder tener una influencia beneficiosa sobre la sociedad. Siempre que el fino tejido de la vida se teje de relaciones juridicistas, se crea una atmósfera de mediocridad moral, que paraliza los impulsos más nobles del hombre.

 

Y será simplemente imposible enfrentar los conflictos de este amenazante siglo con tan sólo el respaldo de una estructura legalista.

 

La sociedad occidental actual nos ha hecho ver la diferencia que hay entre una libertad para las buenas acciones y la libertad para las malas. Un estadista que quiera lograr algo importante y altamente constructivo para su país está obligado a moverse con mucha cautela y hasta con timidez. Miles de apresurados (e irresponsables) críticos estarán pendiente de él. Constantemente será desairado por el parlamento y por la prensa. Tendrá que demostrar que cada uno de sus pasos está bien fundamentado y es absolutamente impecable. El resultado final es que una gran persona, auténticamente extraordinaria, no tiene ninguna posibilidad de imponerse. Se le pondrán docenas de trampas desde el mismo inicio. Y de esta manera la mediocridad.

 

En todas partes es posible, y hasta fácil, socavar el poder administrativo. De hecho, este poder ha sido drásticamente debilitado en todos los países occidentales. La defensa de los derechos individuales ha alcanzado tales extremos que deja a la sociedad totalmente indefensa contra ciertos individuos. Es hora, en Occidente, de defender no tanto los derechos humanos sino las obligaciones humanas.

 

Por el otro lado, a la libertad destructiva e irresponsable se le ha concedido un espacio ilimitado. La sociedad ha demostrado tener escasas defensas contra el abismo de la decadencia humana; por ejemplo, contra el abuso de la libertad que conduce a la violencia moral contra los jóvenes bajo la forma de películas repletas de pornografía, crimen y horror. Todo esto es considerado como parte integrante de la libertad, y se asume que está teóricamente equilibrado por el derecho de los jóvenes a no mirar y a no aceptar. De este modo, la vida organizada en forma legalista demuestra su incapacidad para defenderse de la corrosión de lo perverso.

 

¿Y qué podemos decir de los oscuros ámbitos de la criminalidad? Los límites legales (especialmente en los Estados Unidos) son lo suficientemente amplios como para alentar no sólo la libertad individual sino también el abuso de esta libertad. El culpable puede terminar sin castigo, o bien obtener una compasión inmerecida, todo ello con el apoyo de miles de defensores en la sociedad. Cuando un gobierno seriamente se pone a erradicar la subversión, la opinión pública inmediatamente lo acusa de violar los derechos civiles de los terroristas. Hay una buena cantidad de estos casos.

 

El sesgo de la libertad hacia el mal se ha producido en forma gradual, pero evidentemente emana de un concepto humanista y benevolente según el cual el ser humano — el rey de la creación — no es portador de ningún mal intrínseco y todos los defectos de la vida resultan causados por sistemas sociales descarriados que, por consiguiente, deben ser corregidos. Sin embargo y extrañamente, a pesar de que las mejores condiciones sociales han sido logradas en Occidente, sigue subsistiendo una buena cantidad de crímenes; incluso hay considerablemente más criminalidad en Occidente que en la pauperizada y legalmente arbitraria sociedad soviética. (Es cierto que hay una multitud de prisioneros en nuestros campos de concentración acusados de ser criminales, pero la mayoría de ellos jamás cometió crimen alguno. Simplemente trataron de defenderse de un Estado ilegal que recurría al terror fuera de un marco jurídico).

 

La prensa, por supuesto, goza de la más amplia libertad. (Voy a usar el término «prensa» para referirme a todos los medios de difusión masiva.) Pero ¿cómo utiliza esta libertad?

 

Aquí, otra vez, la suprema preocupación es no infringir el marco legal. No existe una auténtica responsabilidad moral por la distorsión o la desproporción. ¿Qué clase de responsabilidad tiene el periodista de un diario frente a sus lectores o frente a la historia? Cuando se ha llevado a la opinión pública hacia carriles equivocados mediante información inexacta o conclusiones erradas ¿conocemos algún caso en que el mismo periodista o el mismo diario lo hayan reconocido pidiendo disculpas públicamente? No. Eso perjudicaría las ventas. Una nación podrá sufrir las peores consecuencias por un error semejante, pero el periodista siempre saldrá impune. Lo más probable es que, con renovado aplomo, sólo empezará a escribir exactamente lo contrario de lo que dijo antes.

“Cuando se ha llevado a la opinión pública hacia carriles equivocados… ¿conocemos algún caso en que el mismo periodista o el mismo diario lo hayan reconocido pidiendo disculpas públicamente? No. Eso perjudicaría las ventas”.

Dado que se exige una información instantánea y creíble, se hace necesario recurrir a presunciones, rumores y suposiciones para rellenar los huecos; y ninguno de ellos será desmentido. Quedarán asentados en la memoria del lector. ¿Cuántos juicios apresurados, inmaduros, superficiales y engañosos se expresan todos los días, primero confundiendo a los lectores y luego dejándolos colgados? La prensa puede, o bien asumir el papel de la opinión pública, o bien puede pervertirla. De este modo podemos tener a terroristas glorificados como héroes; o bien ver cómo asuntos secretos pertenecientes a la defensa nacional resultan públicamente revelados; o podemos ser testigos de la desvergonzada violación de la privacidad de personas famosas bajo el eslogan de «todo el mundo tiene derecho a saberlo todo». (Aunque éste es el falso eslogan de una falsa era. De un valor muy superior es el desacreditado derecho de las personas a no saber; que no se abarroten sus divinas almas con chismes, estupideces y habladurías vanas. Una persona que trabaja y que lleva una vida plena de sentido, no tiene ninguna necesidad de este excesivo y sofocante flujo de información.)

 

Precipitación y superficialidad son la enfermedad psíquica del vigésimo siglo y más que en cualquier otro lugar esta enfermedad se refleja en la prensa. El análisis profundo de un problema es anatema para la prensa. Se queda en fórmulas sensacionalistas.

 

Sin embargo, así como está dispuesta, la prensa se ha convertido en el mayor poder dentro de los países occidentales, excediendo el de las legislaturas, los ejecutivos y los judiciales Entonces, uno quisiera preguntar: ¿en virtud de qué norma ha sido elegida y ante quién es responsable? En el Este comunista, a un periodista abiertamente se lo designa como funcionario del Estado. Pero ¿quién ha elegido a los periodistas occidentales que ocupan esta posición de poder, y por cuanto tiempo, y con qué prerrogativas?

 

Existe todavía otra sorpresa para alguien que viene del Este totalitario con su prensa rigurosamente unificada. Uno descubre una común tendencia de preferencias dentro de la generalidad de la prensa occidental (el espíritu de la época), modelos de juicio generalmente aceptados, y quizás hasta intereses corporativos comunes, con lo que el efecto resultante no es el de la competencia sino el de la unificación. Existe una libertad irrestricta para la prensa, pero no para los lectores, porque los diarios transmiten mayormente, de un modo forzado y sistemático, aquellas opiniones que no se contradicen en forma demasiado abierta con su propia opinión y con la tendencia general mencionada.

“Existe una libertad irrestricta para la prensa, pero no para los lectores… los diarios transmiten mayormente, de un modo forzado y sistemático, aquellas opiniones que no se contradicen en forma demasiado abierta con su propia opinión y con la tendencia general mencionada”.

Sin ninguna censura en Occidente, las tendencias de moda en el pensamiento y en las ideas resultan fastidiosamente separadas de aquellas que no están de moda y estas últimas, sin llegar a ser jamás prohibidas, tienen muy escasas posibilidades de verse reflejadas en periódicos y libros, o de ser escuchadas en universidades. Vuestros académicos son libres en un sentido legal, pero están acorralados por la moda del capricho predominante. No existe la violencia explícita del Este; pero una selección impuesta por la moda y por la necesidad de acomodarse a las normas masivas, frecuentemente impide que las personas con mayor independencia de criterio contribuyan a la vida pública. Hay una peligrosa tendencia a formar una manada, apagando las iniciativas exitosas. En los Estados Unidos he recibido cartas de personas altamente inteligentes — como, por ejemplo, el maestro de un pequeño colegio lejano- que hubiera podido hacer mucho por la renovación y salvación de su país, pero su país no pudo escucharlo porque los medios no le ofrecían un foro adecuado. Esto da lugar a fuertes prejuicios masivos, a una ceguera que es peligrosa en nuestra dinámica era. Un ejemplo de ello es la interpretación autocomplaciente del estado de cosas en el mundo contemporáneo que funciona como una especie de armadura puesta alrededor de la mente de las personas, a punto tal que las voces humanas de diecisiete países de Europa Oriental y del Lejano Oriente asiático no pueden perforarla. Sólo se terminará rompiendo por la inexorable palanca de los acontecimientos.

 

He mencionado algunos pocos rasgos de la vida occidental que sorprenden y asombran a un recién llegado a este mundo. El propósito y los alcances de esta disertación me impiden continuar con este examen, particularmente en lo relacionado con el impacto que estas características tienen sobre importantes aspectos de la vida de una nación, tales como la educación, tanto la elemental como la avanzada en artes y humanidades.

 

Está casi universalmente aceptado que Occidente le muestra al resto del mundo el camino hacia el desarrollo económico exitoso, aún cuando en los últimos años ha sido perturbado fuertemente por una caótica inflación. Con todo, muchas personas que viven en Occidente están insatisfechas con su propia sociedad. La desprecian o la acusan de no estar ya al nivel de lo que requiere la madurez de la humanidad. Y esto empuja a muchos a inclinarse por el socialismo, lo cual es una falsa y peligrosa tendencia.

 

Espero que ninguno de los presentes sospechará que expreso mi crítica parcial al sistema occidental a fin de sugerir al socialismo como una alternativa. No. Con la experiencia que tengo de un país en dónde el socialismo ha sido instituido, no hablaré de una alternativa así. El matemático Igor Shafarevich, miembro de la Academia Soviética de Ciencias, ha escrito un libro brillantemente argumentado titulado «Socialismo», en el cual efectúa un penetrante análisis histórico y demuestra que el socialismo, de cualquier tipo o matiz, conduce a la destrucción total del espíritu humano y a la nivelación de la humanidad en la muerte. El libro de Shafarevich fue publicado en Francia hace ya casi dos años y hasta el presente no se ha encontrado a nadie capaz de refutarlo. Dentro de poco, se publicará en inglés en los Estados Unidos.

 

Pero si alguien me preguntara, en cambio, si yo propondría a Occidente, tal como es en la actualidad, como modelo para mi país, francamente respondería en forma negativa. No. No recomendaría vuestra sociedad como un ideal para la transformación de la nuestra. A través de profundos sufrimientos, las personas en nuestro país han tenido un desarrollo espiritual de tal intensidad que el sistema occidental, en su presente estado de agotamiento, ya no aparece como atractivo. Incluso las características de vuestra vida que acabo de enumerar resultan extremadamente entristecedoras.

“Espero que ninguno de los presentes sospechará que expreso mi crítica parcial al sistema occidental a fin de sugerir al socialismo. No… Pero si alguien me preguntara, en cambio, si yo propondría a Occidente, tal como es en la actualidad, como modelo para mi país, francamente respondería en forma negativa”.

 

Un hecho que no puede ser cuestionado es el debilitamiento de la personalidad humana en Occidente mientras que en el Este esa personalidad se ha vuelto más firme y más fuerte. Seis décadas para nuestra gente y tres décadas para la de Europa Oriental; durante todo este tiempo hemos pasado por un entrenamiento espiritual que aventaja, de lejos, a lo experimentado por Occidente. La compleja y mortal presión de la vida cotidiana ha producido personalidades más fuertes, más profundas y más interesantes que las generadas por el bienestar estandardizado de Occidente. Por lo tanto, si nuestra sociedad hubiese de ser transformada en la vuestra, ello significaría una mejora en determinados aspectos, pero también un empeoramiento en algunos puntos particularmente significativos. Por supuesto, una sociedad no puede permanecer indefinidamente en un abismo de arbitrariedad legal como es el caso en nuestro país. Pero también le resultará denigrante elegir la automática suavidad legalista, como es vuestro caso. Después de décadas de sufrimiento, violencia y opresión, el alma humana anhela cosas más altas, más cálidas y más puras que las ofrecidas por los hábitos de convivencia masiva introducidos por la invasión repugnante de la publicidad, el aturdimiento televisivo y la música insoportable.

 

Todo esto es visible para numerosos observadores de todos los mundos de nuestro planeta. Resulta cada vez menos probable que el estilo de vida occidental se convierta en el modelo a seguir.

 

Hay advertencias significativas de la historia para una sociedad amenazada de muerte. Tal es, por ejemplo, la decadencia del arte, o la carencia de grandes estadistas. Hay otras advertencias abiertas y evidentes, también. El centro de su democracia y de su cultura se lesiona tan sólo por la ausencia de energía eléctrica por algunas horas, pues repentinamente muchedumbres de ciudadanos americanos comienzan a saquear y a causar estrago. La capa superficial de protección debe ser muy delgada, lo que indica que el sistema social resulta inestable y malsano.

 

Pero la lucha por nuestro planeta, en lo físico y en lo espiritual, esa lucha de proporciones cósmicas no es una vaga cuestión del futuro. Ya ha comenzado. Las fuerzas del mal ya han lanzado su ofensiva decisiva. Podríais sentir su presión pero vuestros monitores y vuestras publicaciones todavía están llenas de las obligatorias sonrisas y de los brindis con los vasos en alto. ¿A qué viene tanta alegría?

 

Algunos representantes muy bien conocidos de su sociedad, tales como George Kennan, dicen: “no podemos aplicar criterios morales a la política”. Así mezclamos el bien y el mal, lo derecho y lo torcido y damos oportunidad para el triunfo absoluto del Mal en el mundo. Por el contrario, sólo los criterios morales pueden ayudar a Occidente contra la estrategia bien prevista del mundo del comunismo. No hay otros criterios. Las consideraciones prácticas u ocasionales de cualquier clase serán barridas inevitablemente por la estrategia comunista. Después que se ha alcanzado un cierto nivel del problema, el pensamiento legalista induce a la parálisis; evita que uno vea el tamaño y significado de los acontecimientos reales.

A pesar de la abundancia de información, o quizá debido a ella, Occidente tiene dificultades para entender la realidad tal como es. Ha habido predicciones ingenuas por algunos expertos americanos que creyeron que Angola se convirtió en el Vietnam de la Unión Soviética o que la expedición cubana en África sería detenida por la especial atención de Estados Unidos a Cuba.­ El consejo de Kennan a su propio país -comenzar el desarme unilateral- pertenece a la misma categoría. ¡Si usted supiera cómo se ríen de sus magos políticos los funcionarios del Moscow Old Square[1]! En cuanto a Fidel Castro, él francamente desprecia a Estados Unidos, enviando a sus tropas a aventuras distantes estando su país junto al de ustedes.

 

Sin embargo, el error más cruel ocurrió con la incomprensión de la guerra de Vietnam. Algunos querían sinceramente que todas las guerras se detuvieran cuanto antes; otros creyeron que debería haber lugar para la autodeterminación en Vietnam, o en Camboya, como vemos hoy con claridad particular. Pero los miembros del movimiento pacifista de Estados Unidos participaron en la traición de lejanas naciones del Este, en un genocidio, y en el sufrimiento impuesto hoy a 30 millones de personas de aquellos países. ¿Esos pacifistas convencidos oyen los gemidos que vienen de allá? ¿Entienden su responsabilidad hoy? ¿O prefieren no oír? La CIA americana perdió su nervio y como consecuencia el peligro se ha acercado mucho más a los Estados Unidos.

Pero no hay conocimiento de esto. La miopía de los políticos que firmaron una precipitada capitulación en Vietnam aparentemente dio a América un respiro de despreocupación; sin embargo, un Vietnam multiplicado por cien asoma ahora sobre ustedes. Ese Vietnam pequeño había sido una advertencia y una ocasión para movilizar el valor de la nación. Pero si una América completamente apertrechada sufrió una verdadera derrota por un pequeño país comunista, ¿cómo puede Occidente esperar permanecer firme en el futuro?

 

Ya he tenido ocasión de decir que en el siglo XX la democracia no ha ganado ninguna guerra importante sin la ayuda y protección de un aliado continental cuya filosofía e ideología no preguntó. En la Segunda Guerra Mundial contra Hitler, en vez de ganar esa guerra con sus propias fuerzas, que habrían sido ciertamente suficientes, la democracia occidental cultivó a otro enemigo con más poder todavía, pues Hitler nunca tuvo tantos recursos y tanta gente, ni ofreció ideas atractivas, ni tuvo una gran cantidad de partidarios en el oeste — una quinta columna potencial — como la Unión Soviética. Actualmente, algunas voces occidentales han hablado ya de obtener la protección de un tercer poder contra la agresión en el próximo conflicto mundial, si lo hay; en este caso el protector sería China. Pero no le desearía tal protector a ningún país en el mundo. Primero de todo, es otra vez una alianza con el Mal; además, concedería a Estados Unidos un plazo, pero cuando a última hora China con sus mil millones personas se volteara armada con las armas americanas, América misma caería presa de un genocidio similar al que se está perpetrado en Camboya en nuestros días.

“En la Segunda Guerra Mundial contra Hitler, en vez de ganar esa guerra con sus propias fuerzas, que habrían sido ciertamente suficientes, la democracia occidental cultivó a otro enemigo con más poder todavía… Hitler nunca tuvo tantos recursos y tanta gente, ni ofreció ideas atractivas… como la Unión Soviética”.

 

Pero ningún arma, no importa cuál sea su poder, pueden ayudar a Occidente mientras no supere la pérdida de su fuerza de voluntad. En un estado de la debilidad psicológica, las armas se convierten en una carga para el lado de quienes capitulan. Para defenderse, uno debe también estar preparado para morir; esta preparación escasea en una sociedad educada en el culto del bienestar material. Nada queda entonces, solamente las concesiones, intentos de ganar tiempo y la traición. Así, en la vergonzosa conferencia de Belgrado los diplomáticos del Occidente libre entregaron en su debilidad la frontera donde los miembros de los Grupos Vigilantes de Helsinki están sacrificando sus vidas.

 

El pensamiento occidental ha llegado a ser conservador: la situación del mundo debe permanecer como está a cualquier coste, allí no debe ser ningún cambio. Este sueño debilitante de un status quo irreformable es el síntoma de una sociedad que ha llegado al final de su desarrollo. Uno debe ser ciego para no ver que los océanos ya no pertenecen a Occidente, mientras que la tierra bajo su dominio sigue disminuyendo. Las dos llamadas guerras mundiales (en realidad todavía estaban lejos de tener esa escala mundial) han significado la autodestrucción interna del pequeño y progresivo Occidente que ha preparado así su propio final. La siguiente guerra (que no tiene que ser atómica y no creo que lo sea) puede quemar la civilización occidental para siempre.

“El pensamiento occidental ha llegado a ser conservador: la situación del mundo debe permanecer como está a cualquier coste, allí no debe ser ningún cambio. Este sueño debilitante de un status quo irreformable es el síntoma de una sociedad que ha llegado al final de su desarrollo”.

Enfrentando tales peligros, con tantos valores históricos en su pasado, con tan alto nivel de realización de la libertad y de devoción a la libertad, ¿cómo es posible perder en tal grado la voluntad para defenderse?

 

¿Cómo es que se ha producido esta adversa relación de fuerzas? ¿Cómo es que Occidente ha caído de su marcha triunfal hasta su debilidad presente? ¿Acaso han existido desvíos fatales y pérdidas de orientación en su desarrollo? No parece ser así. Occidente se mantuvo avanzando en forma constante de acuerdo a sus proclamadas intenciones sociales, a la par de su asombroso progreso tecnológico. Y súbitamente se ha encontrado en su posición actual de debilidad.

 

Esto significa que el error debe estar en la raíz, en la misma base del pensamiento humano de los últimos siglos. Me refiero a la visión occidental que prevalece en el mundo de hoy, que nace del Renacimiento y encuentra su expresión política a partir de la Ilustración. Esta visión se convirtió en la base de todas las doctrinas políticas o sociales y podríamos llamarla humanismo racionalista o autarquía humanística. Es la autoproclamada y practicada autonomía del ser humano de cualquier fuerza superior. También podría ser llamado antropocentrismo, con el ser humano visto como ocupando el centro de todo lo que existe.

“el error debe estar en la raíz, en la misma base del pensamiento humano de los últimos siglos. Me refiero a la visión occidental que prevalece en el mundo de hoy, que nace del Renacimiento y encuentra su expresión política a partir de la Ilustración…  la base de todas las doctrinas políticas o sociales… humanismo racionalista o autarquía humanística. Es la autoproclamada y practicada autonomía del ser humano de cualquier fuerza superior… antropocentrismo… el ser humano visto como ocupando el centro de todo lo que existe”.

 

El punto de inflexión provocado por el Renacimiento probablemente fue inevitable desde el punto de vista histórico. La Edad Media había llegado a su término natural por agotamiento, convirtiéndose en una represión despótica intolerable de la naturaleza física del ser humano a favor de su naturaleza espiritual. Pero, después, nos retiramos de lo espiritual y fuimos abrazando todo lo que es material de un modo excesivo e ilimitado. La nueva forma humanística el pensamiento, que había sido proclamada nuestra guía, no admitía la existencia de una maldad intrínseca en el ser humano, ni entreveía una misión más elevada que el logro de la felicidad terrenal. Dio inicio a la civilización occidental con una peligrosa tendencia a idolatrar al hombre y a sus necesidades materiales. Todo lo que estaba más allá del bienestar físico y de la acumulación de bienes materiales; todas las demás necesidades y características humanas de una naturaleza superior y más sutil, quedaron fuera del área de atención de los sistemas sociales y estatales, como si la vida humana no tuviese un significado superior. Eso proporcionó su acceso al Mal, que en nuestros días fluye libre y constante. La simple libertad per se no resuelve en lo más mínimo todos los problemas de la vida humana y hasta agrega una buena cantidad de problemas nuevos.

 

Y aún así, en las primeras democracias, como en la democracia norteamericana por la época de su nacimiento, todos los derechos humanos fueron conferidos sobre la base de que el ser humano es una criatura de Dios. Esto es: la libertad le fue conferida al individuo en forma condicional, en la presunción de su constante responsabilidad religiosa. Esa era la tradición de los mil años precedentes. Hace doscientos y hasta hace cincuenta años atrás, hubiera sido casi inimaginable en los Estados Unidos que se le concediese la libertad ilimitada a un individuo simplemente para la satisfacción de sus caprichos personales.

 

Después, sin embargo, todas estas limitaciones resultaron erosionadas en la totalidad de Occidente. Se produjo una emancipación absoluta de la herencia moral de los siglos cristianos con sus grandes reservas de misericordia y sacrificio. Los sistemas estatales se volvieron aun más materialistas. Finalmente, Occidente conquistó los derechos humanos, incluso en exceso, pero el sentido de responsabilidad del ser humano ante Dios y ante la sociedad se ha vuelto cada vez más débil. Durante las últimas décadas, el egoísmo legalista de la cosmovisión occidental ha llegado a su apogeo y el mundo se encuentra en una aguda crisis espiritual y en una transición política. Todos los celebrados logros tecnológicos del progreso, incluyendo la conquista del espacio exterior, no alcanzan para redimir la pobreza moral del Siglo XX, una pobreza que nadie hubiera imaginado incluso todavía hacia fines del Siglo XIX.

“Todos los celebrados logros tecnológicos del progreso, incluyendo la conquista del espacio exterior, no alcanzan para redimir la pobreza moral del Siglo XX…”.

En la medida en que el humanismo en su desarrollo se fue volviendo más y más materialista, progresivamente permitió conceptos que resultaron utilizados por el socialismo primero y por el comunismo después. De este modo, Carlos Marx pudo decir, en 1844, que el «comunismo es humanismo naturalizado».

 

Esta afirmación no es enteramente irracional. Uno puede detectar las mismas piedras fundamentales de un humanismo erosionado en cualquier tipo de socialismo: materialismo ilimitado; liberación de la religión y de la responsabilidad religiosa (algo que en los regímenes comunistas llega al estadio de la dictadura antirreligiosa); concentración de las estructuras sociales bajo un criterio supuestamente científico. (Esto último es típico tanto de la Ilustración como del marxismo). No es ninguna casualidad que las grandes promesas retóricas del comunismo giren alrededor del Hombre (con «H» mayúscula) y su felicidad terrenal. A primera vista parece un feo paralelismo: ¿Tendencias comunes en el pensamiento y en el estilo de vida del Occidente y del Este actuales? Pero ésa es la lógica del desarrollo materialista.

 

Más aún, la interrelación es tal que la corriente materialista que está más hacia la izquierda, siendo que de este modo es la más consistente, siempre demuestra ser la más fuerte, la más atractiva y victoriosa. El humanismo ha perdido su herencia cristiana y no puede prevalecer en esta competencia. De esta forma, durante los siglos pasados, y especialmente durante las décadas recientes, a medida en que el proceso se fue volviendo más agudo, el alineamiento de las fuerzas fue como sigue: el liberalismo resultó inevitablemente desplazado por el extremismo; el extremismo tuvo que rendirse ante el socialismo y el socialismo no pudo resistirse al comunismo.

 

El régimen comunista en el Este ha podido perdurar y crecer gracias al entusiasta apoyo de un enorme número de intelectuales occidentales quienes (¡sintiendo el parentesco!) se negaron a ver los crímenes de los comunistas y, cuando ya no pudieron seguir negándolos, intentaron justificarlos. El problema persiste: en nuestros Estados del Este el comunismo ha sufrido una derrota ideológica total; su prestigio es cero y aun menos que cero. Y a pesar de eso los intelectuales occidentales todavía lo miran con considerable interés y afinidad, siendo que es precisamente esto lo que le hace tan inmensamente difícil a Occidente el resistirse ante el Este.

“El régimen comunista en el Este ha podido perdurar y crecer gracias al entusiasta apoyo de un enorme número de intelectuales occidentales quienes (¡sintiendo el parentesco!) se negaron a ver los crímenes de los comunistas y, cuando ya no pudieron seguir negándolos, intentaron justificarlos”.

No voy a examinar el caso de un desastre producido por una guerra mundial y los cambios que produciría en la sociedad. Mientras nos despertemos todas las mañanas bajo un pacífico sol, tendremos que llevar una vida cotidiana. Pero hay un desastre que ya está muy entre nosotros. Estoy refiriéndome a la calamidad de una conciencia desespiritualizada y de un humanismo irreligioso.

 

Este criterio ha hecho del hombre la medida de todas las cosas que existen sobre la tierra; ese mismo ser humano imperfecto que nunca está libre de jactancia, egoísmo, envidia, vanidad y toda una docena de otros defectos. Estamos ahora pagando por los errores que no fueron apropiadamente evaluados al inicio de la jornada. Por el camino del Renacimiento hasta nuestros días hemos enriquecido nuestra experiencia pero hemos perdido el concepto de una Entidad Suprema Completa que solía limitar nuestras pasiones y nuestra irresponsabilidad.

 

Hemos puesto demasiadas esperanzas en la política y en las reformas sociales, sólo para descubrir que terminamos despojados de nuestra posesión más preciada: nuestra vida espiritual, que está siendo pisoteada por la jauría partidaria en el Este y por la jauría comercial en Occidente. Esta es la esencia de la crisis: la escisión del mundo es menos aterradora que la similitud de la enfermedad que ataca a sus miembros principales.

Si, como pretende el humanismo, el ser humano naciese solamente para ser feliz, no nacería para morir. Desde el momento en que su cuerpo está condenado a muerte, su misión sobre la tierra evidentemente debe ser más espiritual y no sólo disfrutar incontrolablemente de la vida diaria; no la búsqueda de las mejores formas de obtener bienes materiales y su despreocupado consumo. Tiene que ser el cumplimiento de un serio y permanente deber, de modo tal que el paso de uno por la vida se convierta, por sobre todo, en una experiencia de crecimiento moral. Para dejar la vida siendo un ser humano mejor que el que entró en ella.

Es imperativo reconsiderar la escala de los valores humanos usuales; su presente tergiversación es pasmosa. No es posible que la evaluación del desempeño de un Presidente se reduzca a la cuestión de cuanta plata uno gana o a la disponibilidad de gasolina. Solamente alimentando voluntariamente en nosotros mismos un autocontrol sereno y libremente aceptado puede la humanidad erguirse por sobre la tendencia mundial al materialismo.

Hoy sería retrógrado aferrarnos a las petrificadas fórmulas de la Ilustración. Un dogmatismo social de esa especie nos deja inermes frente a los desafíos de nuestros tiempos.

Aún si nos libramos de la destrucción por la guerra, la vida tendrá que cambiar bajo pena de perecer por sí misma. No podemos evitar una reevaluación de las definiciones fundamentales de la vida y de la sociedad. ¿Es cierto que el ser humano está por encima de todas las cosas? ¿No hay un Espíritu Superior por encima de él? ¿Está bien que la vida de una persona y las actividades de una sociedad estén guiadas sobre todo por una expansión material? ¿Es permisible promover esa expansión a costa de la integridad de nuestra vida espiritual?

Si el mundo no se ha acercado a su fin, al menos ha arribado a una importante divisoria de aguas en la Historia, igual en importancia al paso de la Edad Media al Renacimiento. Demandará de nosotros un fuego espiritual. Tendremos que alzarnos a la altura de una nueva visión, un nuevo nivel de vida, dónde nuestra naturaleza física no será anatematizada como en la Edad Media, pero, más centralmente aún, nuestro ser espiritual no será pisoteado como en la Edad Moderna.

La ascensión es similar a un escalamiento hacia la próxima etapa antropológica. Nadie, en todo el mundo, tiene más salida que hacia un solo lado: hacia arriba.

 

NOTAS AL PIÉ

[1] La Old Square en Moscú (Staraya Ploshchad) es la plaza donde reside el cuartel general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética (CPSU); este es el verdadero nombre de lo que en Occidente es conocido como «El Kremlin».

JAVIER MILEI: PRECIOS NUEVOS, SALARIO VIEJO

JAVIER MILEI:

PRECIOS NUEVOS,

SALARIO VIEJO

Por el Lic. Juan Carlos Monedero (h)

La desregulación de la economía argentina que impulsa el gobierno de Milei, cuya punta de lanza es el D.N.U. N° 70 del 27 de diciembre de 2023, está produciendo consecuencias muy graves. En primer lugar, de nada sirve que se nos prometa el oro y el moro “dentro de quince años” si nos empobrece más en el ahora. Estas medidas sólo agravan una situación que ya era de por sí caótica, producto de las administraciones anteriores. Aumentó el agua, la carne, el aceite, la leche, la fruta, los alimentos básicos. Aumentó el precio de la ropa. El valor de los alquileres se disparó. También las prepagas. Los medicamentos aumentaron. La nafta aumentó a pesar de que somos un país productor de petróleo. ¿Cómo hace una familia? ¿Y cómo llega a fin de mes papá, mamá con tres, cuatro o más hijos? ¿Acaso no se advierte que estamos inmolando la sociedad argentina en el altar del falso dogma de “sincerar la economía”? ¿De qué sirve este sinceramiento si los ingresos de la sociedad argentina quedan pulverizados? ¿Y por qué no sinceramos LA POLÍTICA, si tanto les gusta la sinceridad, y blanqueamos los intereses que persiguen estas reformas así como los nombres y apellidos de a quienes benefician?

“Una Argentina distinta es imposible con los mismos de siempre”. Y ahora nos gobiernan los mismos de siempre. Macri, Caputo, Sturzenegger, Bullrich. También están operantes las recetas de siempre: reducción de los subsidios en beneficio de una exportación que se desentiende del abastecimiento del mercado interno del país –nuestra Argentina– donde se origina ese producto con la consecuente destrucción de la industria nacional (a pesar de que Europa, EE.UU. y Japón subsidian sus empresas), abandono del rol del Estado en la protección de los derechos laborales, un dólar excesivamente alto para favorecer a los exportadores y al Estado que percibe impuestos de lo que se exporta (retenciones) mientras aquellos productos que guardan algún tipo de relación con el dólar se encarecen, por mencionar algunas medidas. Y esto sin contar que la soja se exporta prácticamente en su totalidad dado que no forma parte de la dieta de los argentinos pero sí de China y, por lo tanto, en su enorme mayoría se vende al mercado externo: a precio internacional.

Hay un ajuste y, en efecto, la decisión de Milei es que la variable de ajuste sean los salarios de la gente (y no los negocios de la casta). Entendamos que este gobierno toma decisiones mirando el Excel. En esta matemática cruel, en esta economía sin corazón y sin dignidad, la variable de ajuste son los salarios y las jubilaciones. Llevamos casi un mes de aumentos sin que se incremente los ingresos de trabajadores, jubilados y pensionados, más allá de un bono de $ 55.000 para aquellos jubilados que cobran la mínima. Es claro que hasta la ideología capitalista liberal tuvo que capitular: cuando el kirchnerismo aplicaba estos bonos la medida se cuestionaba y, sin embargo, ahora el gobierno de Milei se dio cuenta de que este enorme grupo de jubilados no pueden vivir. Y entonces, sin sonrojarse ni dar explicaciones, realizan una medida que antes criticaban.

A las recetas de siempre y al uso de los métodos que juraron no utilizar, se le suman las incongruencias propias. El Presidente que había dicho que “los impuestos son un robo” y que había asegurado que “se cortaría un brazo antes de subir los impuestos” (tal como dijo en campaña) aumentó los impuestos.

“¡El ajuste no lo paga la gente, lo paga la casta, lo paga la política!” repetía ante Fantino como un energúmeno. Parece que después de haber ganado las elecciones, la gente común se dio cuenta de que la casta… eran ellos. Porque LA CLASE MEDIA Y LA CLASE BAJA está sufriendo principalmente todas estas medidas. En efecto, el D.N.U. es una barbaridad salida de un laboratorio ideológico. Sus autores aplican una receta a la realidad, y si la realidad no encaja, ¡peor para ella! Pero la receta se aplica sí o sí. Eso no se negocia, aunque el pueblo gimotee y esté retorcido de dolor por la pérdida de su poder adquisitivo.

Todas estas consecuencias provienen de la filosofía política de Javier Milei: anarquismo capitalista liberal. Pero también surge, a no dudarlo, de poderosos empresarios y políticos a quienes les importa nada la teoría y mucho los intereses en juego. Desde Elsztain a Macri, desde corporaciones trasnacionales hasta Elon Musk, muchas piezas se han articulado para procurar la primarización de la economía nacional. Con cinismo, Caputo comentó hace unos días: “Feliz Navidad, gracias por el sacrificio”. Esto confirma que nos están sacrificando.

Finalmente, la sociedad que modela el D.N.U. ya no es una comunidad política, con lazos nacionales, con industrias propias, con una población que necesita que su autoridad la encamine al Bien Común. No, no vivíamos una situación ideal. Son décadas de ininterrumpida caída. No obstante, subsisten muchas leyes que, al menos desde lo conceptual, son positivas. Y Milei justo va contra lo poco que queda de bueno. Por eso, en la mente de este gobierno la sociedad ya no es una comunidad unificada por los lazos de religión, tradición, lengua, costumbres e instituciones. No. La sociedad es otra cosa: no es más que un “mercado” en que cualquier individuo –para obtener beneficios sin límite– está habilitado para pisarle la cabeza a otro. ¡Viva la ley de la selva! Es la teoría darwinista, de supervivencia del más apto, trasladada a la esfera económica. Y el estado argentino “ausente”, testigo inmóvil de las injusticias, que se queda bien quieto a fin de salvaguardar el pseudo derecho de los poderosos contra los débiles.

 

Por todas estas razones, le decimos NO AL D.N.U. DE JAVIER MILEI y te convocamos a que difundas todos estos argumentos.

 

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Massa vs. Milei:

¿Qué pasó?

Por el Lic. Juan Carlos Monedero (h)

 

Millones de personas no salen todavía de su desconcierto. Sólo un empecinado puede negar que anoche ocurrió algo particular: una fractura. Todos vieron que algo crujió pero el motivo de fondo es lo que hay que descubrir.

Quizás el cine pueda ayudarnos. ¿Recuerdan Rocky III? Rocky II concluye con un Stallone venciendo a Apollo Creed en los últimos segundos del round final. La tercera película comienza mostrando cómo el querido boxeador ha defendido ya 10 veces el título y con éxito. Es famoso, adorado por las mujeres, entrevistado, admirado por los jóvenes, su foto es publicada en las portadas de las principales revistas… Pero su entrenador, el inolvidable Micky, comenta esos triunfos y lo cruza sin piedad: “¡Eso fue pan comido!”. Y el mismo Micky le termina confesando que, para mantenerlo ganando, nunca coordinó combates donde Rocky realmente peligrara. Hacia la mitad de la película, Stallone se enfrenta con el temible Clubber Lang, el oponente al que su entrenador quería evitar a toda costa, y el pobre Rocky recibe una paliza bíblica…

Rocky III | Harmonica Cinema

Eurnekian no te preparó

Ya no es un secreto que la popularidad de Milei explotó precisamente en programas de televisión donde el empresario de origen armenio, Eduardo Eurnekian, era accionista. La información surge explícitamente de un libro publicado este año. Nosotros, en agosto del 2022, en el marco de una entrevista sobre el verdadero rostro de la Nueva Derecha Liberal, escribimos:

“En los debates y paneles mediáticos –y ya desde sus primeras apariciones públicas– Milei puede hablar largamente y sin ser interrumpido durante 3, 4 y hasta 5 minutos. Nunca te dejan hablar tanto: hablás 30 segundos con suerte, y de repente alguien interrumpe, sobre todo si propaga ideas anti progresistas”[1].

En efecto, esta observación gatilló la idea de que en el ascenso meteórico de Javier Milei y otros youtubers neoderechistas –año 2016 aproximadamente– tuvo que haber una “inyección” de mucho dinero. Dijimos algo más: luego de que ellos alcanzaran una gran notoriedad, seguramente muchos grupos los invitaron motu proprio. Pero sí nos parecía, y luego fue confirmado, que el “shock” de popularidad inicial de Javier Milei era difícil de explicar, si no imposible, sin una gran inversión económica por parte de alguno o algunos. Y uno de esos algunos terminó siendo Eduardo Eurnekian. Pero eso no preparó a Milei para la dureza de la realidad.

Entrevista a Juan Carlos Monedero sobre el verdadero rostro de la nueva derecha liberal. Por Carlos Quequesana

Un mundo de sensaciones

             Hace años, los videos de Milei venían siendo furor en las redes. Cientos de miles de vistas, incluso millones. Pero eran escenarios cómodos para el libertario, quien podía simplemente elevar la voz y arrollar a sus contertulios o incluso “capturar” la palabra en las entrevistas que le hacían y ya. A los periodistas les servía porque medía, le hacían preguntas en bandeja, lo invitaron mil veces y así se infló bastante. Sin embargo, ¿cuánto de esto era real? En la vida los debates no se dan así. Y quizás Milei se creyó su propia ficción.

Un anticipo de lo que fue anoche se había visto en el debate entre Milei y Grabois, con la moderación de Fontevecchia. En aquella ocasión tampoco salió airoso, aunque la extensión de esta controversia (más de 5 horas) impidió que se viese tanto la hilacha. Pero estaba ahí, y anoche Massa tiró de ella.

Massa impuso su agenda y Milei no logró incomodarlo con la crisis económica - LA NACION

El debate es una guerra psicológica

Por la manera en que se llevan actualmente, en este tipo de debates se trata de dominar al otro, de acorralarlo y de lograr imponer “una agenda”, fijar temas, ser capaz de trazar la línea demarcatoria. ¿Por dónde se corta la manzana? Si se cortaba por “Casta o Anticasta”, el debate lo habría ganado Milei. Porque habría logrado imponer su marco teórico, su horizonte de lo que está bien y lo que está mal.

Pero consideramos que no lo logró.

Si Victoria Villarruel ganó ampliamente hace unos días contra Agustín Rossi, esta vez quien triunfó fue, sin lugar a dudas, Massa.

De entrada, nuestra impresión fue un Massa sereno mientras que se lo notó muy nervioso a Milei.

¿Aspiró Massa a mostrarlo desquiciado? ¿Fue su estrategia desestabilizarlo para dar a entender que el León no tiene el temple para conducir un país? Lo cierto es que Milei viene cabalgando sobre la bronca de millones. La situación argentina es insoportable. Pero en los últimos meses, a esta emoción que tanto capitalizó Milei políticamente, Massa no le opuso solamente argumentos. Le opuso también otra emoción muy fuerte. Generó miedo.

 

¿Quién ganó?

Especialmente en los primeros dos tercios del debate, Sergio Massa fue muy superior. Con esto no nos referimos al impacto en la audiencia, que responde a muchas causas y que en buena medida es incontrolable para los protagonistas. Hablamos de ellos: sus frases, conducta, temple, autocontrol, recursos. Massa logró sentar a Milei en el banquillo: le tendió una trampa y el Melenas cayó. De hecho, en el primer bloque temático Milei entró en su juego y nunca pudo usar su tiempo para exponer a su adversario.

Vale recordar que Milei se hizo famoso por largos monólogos en paneles televisivos donde lo dejaban hablar y hablar porque -como hemos dicho- las condiciones estaban arregladas. Massa, en cambio, tiene experiencias en debates reales.

En ese sentido, Milei está acostumbrado al “éxito”: auditorios llenos, preguntas que no van al hueso, obsecuentes, aplaudidores, alabanzas populares, un entorno que le perdona y le justifica todo, la adrenalina de Viva la Libertad Carajo (lo vimos en el acto en el Movistar Arena), soy el León, visualizaciones, likes, me gusta. Es la política show. Es la política 2.0. Por eso, la situación de anoche, por demás decir REAL Y NO FICTICIA, lo descoloca completamente. ¿Cuánto sabe de frustración quien gestó su carrera a partir de situaciones irreales, pre-fabricadas, donde controlaba la mayoría de los factores? El que nace entre algodones no sabe navegar con viento en contra. Sergio Massa, para bien o para mal –creemos que para mal– alumbró su carrera en la política real, concreta. Y ayer el candidato de Unión por la Pasta expuso todo esto.

Milei, un león herbívoro en la jungla del conurbano bonaerense

Si bien Milei mejoró algo hacia el final, Massa ha logrado imponer SU enfoque. Pasada la mitad del debate, Massa escaló al terreno personal y se dedicó a generar dudas sobre la capacidad de Milei para gobernar. Fue impactante su mención del psicotécnico. Y sentimos que Milei nunca encontró la manera de salir de este escollo. Si bien es cierto que Milei nunca perdió el control, en varias ocasiones tambaleó y quedó sin réplica.

 

¿Qué estrategias se utilizaron?

Massa logró algo impresionante: sentó a Milei entre los acusados, cuando en realidad era el propio Massa quien debía estar recibiendo los pelotazos. Prácticamente, Massa no dio explicaciones. Milei no gobierna y se la pasó explicando.

Massa contrastó al Milei de hoy con sus entrevistas. Y logró que el libertario se tuviera que desdecir. Imposible no pensar en el proverbial adagio: “En boca cerrada no entran moscas”. Lo confrontó en detalle: tal periodista, tal cosa, este es el contexto.

El momento en que Massa acusa de Milei por plagio fue tremendo. Sobre todo porque las acusaciones son reales, fueron publicadas y -que sepamos- nunca desmentidas por Javier Milei.

Dedo o la mano que señala el icono | Vector Premium

Massa demostró su habilidad al invocar argumentos de Bullrich, en el primer debate, y se los opuso al propio Milei, con quien Bullrich mantiene actualmente una alianza. Se trata del proverbial “Divide y vencerás”.

 

Apoyos Políticos

Dos veces le dijo Massa que lo dejaron solo: Macri, Bullrich y otros no asistieron al debate. Y otros más del PRO tampoco fueron. En cambio, Ricardo Alfonsín (h) se vino desde España para apoyar a UxP. El mal nacido de Martín Balza también estaba presente. La presencia de Balza, ex Jefe del Ejército, venía a contrarrestar la mala imagen de Rossi, recientemente afectado por el testimonio de Iván Volante, oficial retirado del Ejército Argentino.

Con su presencia, Balza lo avalaba ya que el testimonio del militar había debilitado al candidato a Vicepresidente de UxP. Balza es tristemente conocido por haber habilitado a personas con tendencia homosexual el ingreso a las FF.AA. En su momento, la revista Cabildo lo expuso bajo el inolvidable título: Balza: esputo al ejército.

¿Por qué Massa fue superior?

Entre muchas razones, porque habló y dio detalles. Reprodujo escrupulosamente las palabras de Milei pronunciadas en las entrevistas, especificó con qué periodista dijo tal y cual cosa. Por momentos, Milei fue demasiado abstracto y no se le entendía lo que decía. Se trabó al explicar sus conceptos. Abusó de cierto tecnicismo.

El debate, ¿lo ganó Massa o lo perdió Milei? Creemos que ambas cosas. Por momentos, Milei fue cándido. Se podría decir que fue más sincero que Massa: intentaba explicar como un docente a un adversario que no buscaba “entender” sino “destruir”. Y por momentos parecía no darse cuenta de eso.

 

Picardía criolla

Massa dejaba hablar a Milei y, en los últimos 5 segundos de su propio tiempo, clavaba el cuchillo. Un golpe de efecto, acusando a Milei de tocar las jubilaciones y de buscar la anulación de la indemnización laboral. Como ya no tenía tiempo, el Melenas quedaba sin posibilidad de responder.

 

Sun Tzú

En El arte de la guerra, el invencible estratega que fue Sun Tzú enseñó que había que llevar las batallas al terreno donde uno es más fuerte. Massa conoce por dentro el estado porque, entre otras cosas, hace décadas trabaja en ese estado y porque hace un año lo está manejando. Milei no conoce por dentro el estado. Ahí Massa aprovechó su conocimiento de los detalles internos del aparato estatal, el cual Milei –como buen racionalista– ignoraba y en donde el ex UCEDE ex kirchnerista ex Frente Renovador pudo superarlo. Parecía que Milei no sabía que los aranceles de las exportaciones son asignados por el Estado.

Algo parecido tuvo lugar respecto de la confusión de Milei en torno a las FF.AA. y las Fuerzas de Seguridad.

El Arte de la Guerra de Sun Tzu - Bajalibros.com

Malvinas

Massa ganó ahí cuando se habló de este tópico.  Se hizo el nacionalista. Y la respuesta de Milei fue muy mala: admirar a un extranjero por cómo juega al fútbol no es lo mismo que admirar a quien es la responsable política y militar de la muerte de 323 argentinos, como lo fue Margaret Thatcher.

 

Psicologización y Banco Central

No hizo falta que lo repitiera pero el sólo deslizar el comentario de que Milei quiere cerrar el Banco Central porque no le renovaron la pasantía que hizo, cuando joven, contribuyó a sembrar una vez más las dudas sobre su capacidad para gestionar un futuro gobierno.

 

¡Escuchá un fragmento del curso del Lic. Monedero sobre oratoria y debate!

 

Tu pasado te condena

En al menos dos ocasiones, Massa le recordó a Milei que entre los años 2013-2015, el libertario frecuentaba las oficinas del Frente Renovador: el partido fundado por el propio Massa.

 

Seguridad

Milei tenía mucho para decir y si bien atacó la doctrina Zaffaroni, luego sólo atinó a repetir dos o tres veces “el que las hace las paga”, y no salió de ese speech. Massa fue práctico y lo encaró con algo concreto. Pero Milei no sabía qué decir sobre la banda de “Los monos” y Bullrich. Parecía que no conoce el tema, no lo estudió o no podía recordarlo.

Massa vs Milei: 5 alternativas que evalúa el mercado financiero

Breves perlitas del debate

  • Es cierto lo que dice Milei sobre la cuarentena criminal. Una “cuarentena” armada con datos falsos: se infló cifra de infectados y muertos por COVID; muertes por otras causas se atribuyeron al virus; toda infección respiratoria se atribuyó al COVID. Nosotros hemos desplegado este tema aquí, aquí y aquí.
  • Massa también formuló en algún momento de su trayectoria política la idea de una universidad arancelada.
  • Massa invoca el argumento FALSO y DEMAGÓGICO de la supuesta brecha de salario entre hombre y mujer: ya estamos pagando igual remuneración por igual tarea. Es mentira que una mujer gane menos que un hombre por la misma tarea. Otra vez, Massa le hace el juego a la ideología de género.
  • No se puede soportar el uso de la jerga inclusiva en Sergio Massa.

 

¿Qué errores cometieron?

JAVIER MILEI

Milei no mencionó temas que tendría que haber usado. Milei apenas mencionó, como a la pasada, el vínculo de Massa con el kirchnerismo. Nunca explotó la famosísima contradicción de Massa, quien afirmó que nunca más se uniría con Cristina. Nunca se refirió a “los ñoquis de La Cámpora” a los que Massa supuestamente iba a barrer, y que ahora integran puestos clave de su gobierno.

Cuando Massa habló del Papa Francisco y de la Iglesia Católica, Milei pudo haber contraatacado –y hubiese sido una linda estocada– mostrando que este Massa “que se hace el católico” es el mismo que operó para la legalización del infanticidio del aborto; pecado que merece la excomunión según el derecho canónico de la Iglesia. Nos quedamos con las ganas de ese Quiero retruco. Es entendible que el nerviosismo no permita generar estas respuestas inmediatas, pero, ¿y la preparación? ¿Qué pasó en las instancias previas?

Javier Milei no logró capitalizar los malos resultados de la economía que, si bien no todos son culpa o responsabilidad exclusiva del oficialismo –sea del signo que sea–, en el imaginario colectivo se atribuyen al que gobierna. Esto es un hecho: la opinión pública culpa, con razón o sin ella, a quien ejerce el poder político. Milei no aprovechó la ocasión para tirarle por la cabeza esos datos y se refirió a ellos discretamente, sin tanta energía, y no retomó el asunto que era un capital discursivo importante. Tampoco aprovechó para asociar la desacreditada imagen de Alberto Fernández con la de Sergio Massa.

Quizás tampoco debió haber reconocido a Massa ningún logro en el ámbito de la seguridad de la localidad de Tigre, no porque sea falso sino porque es inútil dar muestras de buena voluntad a quien nos quiere hacer daño.

Milei pudo haber atacado mucho mejor y no lo hizo: no explotó el tema de los presos liberados en la cuarentena. Tendría que haber dicho cuántos presos se liberaron, cuáles eran sus condenas, los casos principales, los más escandalosos, los nombres de los jueces K que los liberaron. Es difícil de entender cómo no recitó estos datos para repetirlos prolijamente y martillar sobre ellos una y otra vez.

¿Quiere aprender más sobre debates? Lea aquí.

Milei debió haber exigido a Massa que especificara cuál era su plan económico. Y golpear en las costillas del Ministro de Economía: ¿Por qué no hace ahora lo que dice que hará mañana? ¿Nos puede explicar la inflación?

Ceder la palabra fue un error. Cada segundo en ese debate es oro. A lo sumo, ceder la palabra tiene sentido si uno acaba de convertir un gol de antología. Pero su expresión “Te la cedo” sonó muy artificial.

Otro error fue sugerir o incluso decir abiertamente que Massa incurría en delitos o conductas ilegales. Rápido de reflejos, el hombre de confianza de Soros replicó al libertario que, si tenía pruebas, que el mismo lunes (hoy) realizara la denuncia. E incluso le recordó que él, Milei, como funcionario público que es (diputado), tiene la obligación de denunciar un delito si tiene conocimiento del mismo. En ese sentido, Massa le dijo –y se lo dijo dos veces– “vamos el lunes a hacer la denuncia”. Milei lo quiso correr a Massa, y Massa lo terminó corriendo a él.

 

SERGIO MASSA

El primero de los errores de Massa fue asumir que Milei va a ser presidente cuando le preguntó a Milei qué haría, si gana las elecciones, con los subsidios. Porque parece que asume que va a perder. Aunque esto también es opinable dado que era una manera de hacerlo hablar y mostrar los resultados de sus propuestas.

Excusatio non petita, acusatio manifesta. Sin que nadie le diga nada, Sergio Massa se apuró a diferenciarse del kirchnerismo: “Esto no se trata de Cristina o de Macri, se trata de vos (Milei) y yo”.

Finalmente, Massa omitió hacer palanca en un tema donde podría haber logrado un gran golpe de efecto: la liberación de las armas. Más allá de que tal propuesta no forma parte del programa electoral de LLA, en muchas entrevistas Milei ha manifestado su posición favorable a ella. Más aún, ha dicho que “no tiene problema” si se venden en supermercados.

 

Conclusión

Huelga decir que ganar una controversia verbal no significa convencer al votante. Ganar tampoco significa que va a gobernar bien, ni siquiera que podrá gobernar. Milei puede triunfar electoralmente el domingo. Pero el debate puede facilitar, y de hecho creemos que lo hizo,  que la audiencia calibre las ideas en juego.

 

[1] Cfr. https://jcmonedero.com/la-nueva-derecha-liberal/

 

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Por el Lic. Juan Carlos Monedero (h)

 

Volvieron a la carga Bonelli y Alfano, de TN –la corpo, Clarín– y moderaron el debate de los candidatos a vicepresidente. Se trató de un espectáculo televisivo, un verdadero show mediático, que tuvo mucho de chicana y algo de contenido. Por supuesto, de un contenido en grajeas, apto para el consumo del espectador posmoderno, adecuado al paladar del homo videns, como diría Sartori. O sea, no fue un disputatio medieval entre Santo Tomás de Aquino y Siger de Bramante…

Con la apertura de la primavera, el evento de A dos toses se televisó el 21 de septiembre y desde un primer momento atrajo la mirada de un gran público.

La introducción al debate ya trajo bastante miga para comentar. Cada candidato tenía 60 segundos. Como las elecciones de las PASO las ganó La Libertad Avanza (LLA), quien comenzó hablando fue Victoria Villarruel, la candidata a Vicepresidente de Milei. Aquí vamos a realizar un análisis técnico-político con algunos tintes doctrinarios. Tres planos: conceptos, dicción y manejo del tiempo. Y finalmente, apuntaremos algunas frases clave.

 

Introducción: primeros 60 segundos

Villarruel y Petri eligieron el tema de Seguridad, poniendo como ejemplo el robo de los celulares. De entrada, la candidata de Milei tomó distancia del resto, al afirmar que –entre sus cuatro competidores– sumaban más de 75 años en la función pública. Y marcó la cancha diciendo que le copiarían sus ideas. A Petri se lo notó un poco artificial, también haciendo palanca en el tema de la Seguridad e invocando el nombre de Bullrich. Al final de su primera intervención, se mostró equidistante tanto del kirchnerismo como del libertarianismo: “no podemos seguir con el caos ni dar un salto al vacío”. El caos sería el garanto abolicionismo que fomenta el progresismo oficialista mientras que las propuestas de Milei representarían la segunda opción.

Rossi tuvo una muy mala introducción. No manejó bien el tiempo, mostró una dicción deficiente y parecía repetir una lección aprendida (mal) de memoria. En lo conceptual, pasó con pena y sin gloria.

Randazzo se hizo fuerte al calor del actual gobernador de Córdoba, Schiaretti, y asomó algunos logros de la gestión del cordobés. No se metió en ningún momento en temas controversiales desde lo político-cultural, conducta que mantuvo prácticamente a lo largo de todo el debate.

Del Caño recordó su alianza con Bregman y luego hizo lo previsible: jugar la carta de “la dictadura”. Acusó directamente a Villarruel de complicidad con “el genocidio” y aprovechó para objetar también a Rossi-Massa, mientras deslizó algún bastonazo hacia Petri. No propuso nada, más allá de una mención genérica respecto de los supuestos derechos de las mujeres (dentro de los cuales incluye, por supuesto, el infanticidio del aborto) y de los trabajadores.

 

Bloque 1 – Economía, Inflación, Trabajo

Rossi se recuperó en su segunda intervención, mostró algunos logros de la administración de Massa en términos de empleo y se refirió a la eliminación de un impuesto. Randazzo propuso que el Banco Central sea manejado por la oposición –con lo cual, da por sentado que no tiene posibilidades de ganar– así como un plan para que algunos precios queden fijos. Atacó al kirchnerismo y al macrismo.

Petri tomó la palabra y acusó al oficialismo por la inflación; “robó” una idea de Milei –tal como había adelantado Villarruel– al proponer un ajuste a la clase política. Más allá de quién tuvo el copyright, sería realmente muy bueno que se bajaran los sueldos.

En su intervención, Del Caño sostuvo algo con sentido: que nadie cobre menos que la canasta familiar. Si bien su otra propuesta consistía en que los salarios estén por encima de la inflación, entendemos que esto sería apenas un parche. Luego atacó a las empresas de alimentos, a los bancos, y acusó al resto de los candidatos de ser “cómplices del FMI” (sin embargo, a varios de esos supuestos cómplices los saludó antes y después del evento. No así a Villarruel, quien –se diga lo que se diga- no ha realizado ningún acuerdo con el FMI).

Villarruel repitió la consabida idea de “achicar” el Estado y “dejar de emitir” billetes para, en teoría, frenar la inflación. A nuestro juicio, la inflación es un fenómeno que responde a muchas causas. Seguramente, en el caso argentino, la emisión monetaria es un factor; incluso, podría ser el factor principal. Pero, ¿es el único? Más aún: ¿se puede establecer como dogma –laico– que la inflación es, siempre y en todo lugar, un fenómeno monetario?

Se suele presentar a la inflación como una consecuencia de la emisión de billetes. Pero no se nos anima a pensar (ni siquiera como hipótesis de trabajo) que la inflación pueda llegar a ser, también y al mismo tiempo, una causa de la emisión monetaria. La emisión monetaria podría ser respuesta a la inflación. No hay que descartar, además, la inflación importada: el aumento del dólar impacta directamente en toda economía dolarizada. En definitiva, un tema complejo que conviene analizar lejos de cualquier reduccionismo.

En cuanto a la propuesta de “achicar” el Estado, respondemos: depende. No es lo mismo desinflar el Estado desde la Doctrina Social de la Iglesia que desguazarlo desde la óptica liberal libertaria. En concreto: una cosa es eliminar el Ministerio de las Mujeres, el cual no protege a las mujeres  y es utilizado para ideologizar (estamos de acuerdo con esta supresión) y otra eliminar el CONICET (no estamos de acuerdo). En todo caso, habrá que purgar al CONICET de los pseudo investigadores, discriminando entre los desgraciados que usan el dinero público para abonar la corrupción sexual, por ejemplo, y los investigadores serios, formados y profesionales.

Villarruel comenta acerca de “la dificultad de contratar y ser contratado”. Es cierto que existe una industria del juicio falso. Pero también es cierto que hay jefes que abusan de sus empleados. Al respecto, nos hemos explayado en otro artículo al que remitimos[1].

La candidata a Vicepresidente de Milei sostuvo que “el Estado demoniza la iniciativa privada”. No estamos seguros de si esto está ocurriendo actualmente. Sin embargo, ciertamente el kirchnerismo –que hoy no predomina en las decisiones de gobierno– podría ser etiquetado de esa forma.

En general, Del Caño y Rossi manejaron muy mal el tiempo en varios segmentos del debate, y Randazzo por momentos también.

Rossi exhibió recursos impropios, al cuestionar a Villarruel por no haber sacado su CUIT (Clave Única de Identificación Tributaria) sino hasta su incorporación a la Cámara de Diputados. Evidentemente, el valor de las propuestas de La Libertad Avanza es independiente de esto. Pero Rossi no resistió la tentación e incurrió en un vulgar ad hominem.

En varios momentos, tanto Villarruel como Del Caño se esforzaron en desmarcarse del resto.

Petri se hizo fuerte cuestionando al oficialismo por el precio del asado, especialmente porque el disfrutar de la carne fue una de las propuestas de Alberto Fernández durante su candidatura en el 2019[2]. Del Caño dirigió sus dardos contra Milei, a causa de su conocida frase sobre la venta de órganos. Y Petri cuestionó al oficialismo por la creación de 27 nuevos impuestos.

 

Bloque 2 – Rol del estado, Conflictividad Social

 Randazzo –quien prácticamente no incurrió en diatribas personales­- habló acerca de los servicios esenciales del Estado: educación, salud, seguridad, así como de los impuestos y de la situación actual del “Estado ineficiente”. Personalmente, nos comunicó sensibilidad, sentido común y una saludable falta de ideología para abordar la economía. Fue su mejor intervención, tanto desde lo formal como lo conceptual.

Para variar, Rossi se mostró irritado y nervioso. Interrumpió mucho y recogió todos los guantes que directa o indirectamente lo aludían. Por ejemplo, Petri sostuvo en cierto momento que Juntos por el Cambio (JxC) terminaría con el kirchnerismo. A esta frase, una mera declaración genérica, se podía reaccionar de muchas maneras: con indiferencia, con humor, con ironía. Pero el comentario recibió la cólera de Rossi que no tardó en responder en un tono airado: “No pudiste con Cornejo y querés terminar con nosotros”. Si el león empieza a gruñirle a un gatito, entonces no es tan león como parece. O el gatito no es tan gatito, ¿nos explicamos?

En cuanto a Del Caño, habida cuenta que habría “más de 3 millones de viviendas vacías en la Argentina”, propuso aplicar un impuesto a la vivienda ociosa como forma de desincentivar la situación y, de este modo, obligar a propietarios y a grupos inmobiliarios a que relancen esas propiedades al mercado. En efecto, aunque el socialista no lo explicó, un incremento tan grande de la oferta haría bajar el precio del alquiler. Con frases demagógicas al estilo “el poder lo tienen que tener los trabajadores”, al menos expresó claramente su filiación ideológica: “Nosotros somos socialistas”. Es una lástima que ignore o que no le importe que el socialismo se haya llevado la vida de 100 millones de personas, como mínimo, a lo largo del siglo XX.

Rossi habló, sin demostrar ni dar detalles, de una supuesta “desigualdad entre hombres y mujeres”.

Villarruel se refirió sin mencionarlo a Aníbal Fernández (13-04-2023), actual Ministro de Seguridad de la Nación, quien afirmó que “las calles van a estar regadas de sangre y de muertos” si la oposición gana las elecciones. Hace más de un año, el piquetero vaticano Juan Grabois había dicho: “Acá estamos dispuestos a dejar nuestra sangre en la calle para que no siga habiendo hambre en la Argentina”.

Randazzo invocó nuevamente los logros de Schiaretti en Córdoba: obra pública, estado austero, inteligente, brindando servicios esenciales, gasoductos, autopistas. A lo largo del debate, su imagen fue la menos golpeada.

Petri no resistió incurrir en la falsa disyuntiva entre el liberal masón anticristiano de Sarmiento, oponiéndolo al aprovechador de Baradel: “Más sarmientos y menos Baradel”. No fue el único desliz de Petri. El candidato a Vicepresidente de Bullrich sostuvo: “Necesitamos una escuela pública de calidad”, en contraposición a “una escuela que adoctrine”. Pero adoctrinar no es necesariamente malo; será malo según qué doctrina se trate. Sin contar que los liberales ­-los que se llenan la boca con la consigna de “no adoctrinar”- son los primeros que adoctrinan a sangre y fuego cuando de su ideología se trata.

Como parte de su desmarcación de Milei, Petri sostuvo que el problema de la educación tampoco se atiende “Ni privatizando la educación ni estableciendo que no es obligatoria”.  Y esto en alusión a la propuesta de los vouchers de Milei y a la promesa de que se va a retirar la obligatoriedad de la ESI de la currícula académica. Cabe recordar que, hace poco, Lilia Lemoine (asesora de Milei) dijo claramente que el plan de vouchers es para dentro de 30 años.

Además, Petri aprovechó y metió un jab a los libertarios,cuestionando la idea de que las empresas contaminen los ríos, en alusión a conceptos vertidos por Milei.

Por su parte, en varias ocasiones Del Caño –como toreando a Rossi y al kirchnerismo- cuestionó la posibilidad de que Sergio Massa llegara a la Casa Rosada señalando sus múltiples contradicciones a lo largo de su vida política. Y remató con lo siguiente: “¿Qué Massa le va a tocar?”. Además, mencionó el tema de la megaminería en Chubut pero –como en tantos otros tópicos– se limitó a decir que se reprime a los que cuestionan esta industria, sin dar mayores precisiones.

En lo que respecta a Rossi, la mayor parte del tiempo se dedicó a atacar a los demás. Atacó a Ramiro Marra, candidato a jefe de gobierno por LLA, por su comentario sobre los estudiantes y la pornografía. Volvió a la carga con la venta de los órganos y esta vez sumó –a su repertorio anti Milei– el argumento de la libre portación de armas. En efecto, en alguna declaración mediática, Milei se ha expresado a favor de esto. Una de las pocas veces en que Rossi mencionó logros de su gobierno fue en este bloque: se refirió al descenso del índice de desocupación. En relación a las propuestas de JxC y LLA, el vicepresidente de Massa no se privó de usar los términos “derecha y ultraderecha”, típicas y desgastadas palabras talismán.

La que mostró un mayor autocontrol de sus palabras y reacciones fue, en todo momento, Victoria Villarruel.

En cuanto al debate en torno a la ESI, Villarruel sostuvo que esta pseudo asignatura debe estar basada en contenidos biológicos “y no en la ideología del docente”. Respecto de publicaciones nuestras en relación a la Educación Sexual Integral, remitimos a los siguientes links: aquí[3], aquí[4], aquí[5], aquí[6], aquí[7] y aquí[8]. Por su lado, tuvimos que soportar a Del Caño deslizando su jerga de “lenguaje inclusivo”.

 

Bloque 3 – Seguridad, Defensa y Justicia

En sus primeros 2 minutos, Rossi no llegó a explicar nada sobre el futuro. Simplemente, hizo demagogia respecto de los jueces que juzgaron a los militares –estaban presentes Ricardo Gil Laavedra y León Arslanian- y señaló que la UNASCO reconoció a las instalaciones de la ESMA como “patrimonio de la humanidad”.

Donde sí pudo Rossi decir algo interesante fue –en el segmento de Tiempo Libre, que duró 8 minutos- respecto de Malvinas: “No se puede decir que ‘soy admirador de Thatcher’. Los isleños son una población implantada. Tenemos una potencia imperial (instalada). Hay una base”. Rossi se refería claramente a las palabras de Milei. Sin embargo, como en casi todo el debate, manejó mal el tiempo.

Villarruel, no pudiendo negar las expresiones de su compañero de fórmula, respondió con un argumento emocional: “Mi padre fue Veterano de Guerra de Malvinas”. Y agregó: “Vamos a sostener nuestro reclamo (sobre las islas)”. Esto nos hace pensar que el partido de Milei dice una cosa para ganarse el voto de quienes admiran a Gran Bretaña, por un lado, y ponen a Victoria V. para ganarse el voto de la familia militar y de todos los patriotas que admiran la causa de Malvinas, por el otro.

Randazzo sostuvo cosas muy interesantes. Habló de la Policía Federal, de la prevención del narcotráfico, la trata de personas y el contrabando. También se refirió a la Gendarmería y al control de las fronteras. Mencionó a la Prefectura Naval y al asunto de las fronteras fluidas que representan los ríos y el mar argentino: son “autopistas del delito”. Tenemos ahí un problema de soberanía nacional porque nuestro mar queda sujeto a la depredación.

Villarruel afirmó haber presentado 37 propuestas de seguridad, dijo que JxC propuso 10 y que el kirchnerismo CERO. Cuestionó que la Argentina tuviera el presupuesto más bajo de toda la región para estos temas. Afirmó que su objetivo sería “respaldar a los jueces honestos y probos”. Excelente en la dicción y en el manejo del tiempo.

Petri afirmó que les harían “la vida imposible a los delincuentes”. El narcotráfico debe “dejar de ser el negocio más rentable y menos riesgoso del país”. Y propuso “cárceles de máxima seguridad donde los presos tengan que trabajar”.

Del Caño pateó el tablero y dijo: “Ellos no quieren discutir en serio”. Y agregó: “El narcotráfico se organiza desde arriba: empresas que controlan los puertos privados de Rosario”.

Petri, que necesita sacarle votos principalmente a LLA, polemizó con Villarruel, acusándola de no presentar ningún proyecto de seguridad. A esto, Villarruel replicó que sí presentó un proyecto en relación a la usurpación de las tierras.

Randazzo propuso mejorar el sistema penitenciario de forma tal “que un capo narco no pueda dirigir” su banda criminal desde la cárcel. Puso contra las cuerdas a Villarruel al espetarle su vínculo con el sindicalista Luis Barrionuevo, alguien que seguramente “es casta”.

Villarruel protestó porque en las unidades militares “no se alimenta a los soldados”. Y finalmente remató: “El Estado ha demonizado a los uniformados”

Petri mencionó que “Bullrich detuvo a más de 100.000 narcos”. Y volvió a insistir en tema de derecho penal: “Perpetua es perpetua”.

Del Caño, fiel a su estilo de golpear a unos y a otros, sentenció: “Rossi habla contra la derecha pero Massa le armó las listas a Milei”.

 

PROPUESTAS INTERESANTES, MÁS ALLÁ DE QUIÉN LAS SOSTENGA

  • Reducción de la jornada laboral a 6 hs. (DEL CAÑO)
  • Retirar los planes sociales de forma ordenada (VILLARRUEL)
  • El plan social debe ser un medio, no un fin. Se tiene que transformar en trabajo (VILLARRUEL)
  • Créditos para la vivienda (RANDAZZO)
  • “Debemos eximir (de impuestos) al empresario para incentivar que contrate” (RANDAZZO)

 

FRASES EFECTISTAS

  • Los kirchneristas “queman las naves con los argentinos adentro” (PETRI)
  • “Tanto mercado como sea posible, tanto Estado como sea necesario” (RANDAZZO)
  • “No se puede negociar con los secuestradores” (PETRI)
  • “Hay que terminar con los gerentes de la pobreza” (PETRI)
  • “El plan Motosierra se ha transformado en una tijerita” (PETRI)
  • “Impuestos de Suecia, servicios de Haití” (PETRI)
  • (Los kirchneristas) “Tienen un ejército de personas desocupadas, que hipotecan su futuro por un plan” (VILLARRUEL)
  • “Hemos presentado 37 propuestas de seguridad. Juntos por el Cambio propuso 10. CERO propuestas del Kirchnerismo” (VILLARRUEL)
  • “Ellos no quieren discutir en serio. El narcotráfico se organiza desde arriba: empresas que controlan los puertos privados de Rosario” (DEL CAÑO).

 

NOTAS AL PIÉ DE PÁGINA

[1] Cfr. https://jcmonedero.com/pecados-economicos/

[2] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=u4cZUZGcTr4

[3] Cfr. https://jcmonedero.com/aborto-ideologia-de-genero-y-esi-como-hacerles-frente/

[4] Cfr. https://jcmonedero.com/guerra-cultural-provida-en-suncho-corral-conferencia-cideprof-parte-1/

[5] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=H8Nvt-Dm5vA&t= (Contexto Político de la Ley de Educación Sexual, 2006).

[6] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=baYWpTDARdQ&t=

[7] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=zAm54lHDqPE&t=

[8] Cfr. https://youtu.be/2M1at_jZBsI?si=twxRv8nelr3fT3Eg

 

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Cuando Milei dijo que Macri era desarrollista, que el desarrollismo tenía “bases marxistas” y que era “peor que el keynesianismo”

Archivo 2016

En el 2016, Milei djo esto de Mauricio Macri. Hoy lo propone como “super embajador”, como “un representante ante el mundo” si es que gana las elecciones. Aquí, aquí, aquí, aquí, aquí

Hoy, una gran cantidad de personas -entre ellas muchos católicos y personas provida que no son parte del catolicismo- están decididos a votarlo en razón de sus declaraciones contrarias al aborto. ¿Será congruente en estos temas tan importantes? El tiempo lo dirá pero no se puede descuidar estos antecedentes.

Santo Tomás de Aquino y los precios justos – Fragmentos de la Suma Teológica

Santo Tomás de Aquino y los precios justos

Fragmentos de la Suma Teológica

 

Resumen

  • Utilizar el fraude para vender algo en más del precio justo es pecado.
  • Sin utilizar el fraude, los intercambios comerciales no deben perjudicar a uno más que a otro.
  • Vender o comprar una cosa más barata de lo que vale puede ser injusto.
  • La compraventa puede resultar, lícita aunque accidentalmente, en utilidad de una parte y en detrimento de otra.
  • El perjuicio que uno sufre al desprenderse de algo se puede cobrar.
  • Es honrado quien, al obtener un gran provecho en un intercambio comercial, agrega al vendedor algo más del precio convenido.
  • Es ilícita la compraventa que no observa la justicia.
  • El que recibió más queda obligado a resarcir al perjudicado si este perjuicio fue notable.
  • El precio justo no está determinado siempre con exactitud.
  • Dado que el precio justo suele ser una estimación, un aumento o disminución ligera no destruye la justicia.
  • Querer comprar barato y vender caro puede constituir un vicio (San Agustín)
  • Vender algo defectuoso y ocultarlo es un fraude.
  • Vender a sabiendas menos de lo que se compró constituye un fraude.
  • Vender conscientemente algo de mala calidad como si fuese óptimo es un fraude.
  • El comprador también puede comprar injustamente si, sabiendo, paga algo por menos de lo que vale.
  • No siempre el vendedor está obligado a manifestar los defectos de una cosa.

 

Suma Teológica II-II, cuestión 77

 

Artículo 1: ¿Puede alguien, lícitamente, vender una cosa

más cara de lo que vale?

 

Objeciones por las que parece que alguien puede lícitamente vender una cosa más cara de lo que vale:

 

  1. En las transacciones de la vida humana, lo justo se determina por las leyes civiles, y, según éstas, es lícito al vendedor y comprador engañarse recíprocamente, lo cual acontece en la medida en que el vendedor vende su mercancía más cara de lo que vale o, por el contrario, el comprador la adquiere por menos de su valor. Luego es lícito que alguien venda una cosa más cara de lo que vale.
  1. Lo que es común a todos parece ser lo natural, y no es pecado. Ahora bien: según refiere Agustín, en XIII De Trin., fue aceptada por todos aquella frase de un cómico: Queréis comprar barato y vender caro.Y hay también resonancia de ello en el texto de Prov 20,14: Malo, malo es esto, exclama todo comprador, y cuando se marcha se felicita. Luego es lícito vender una cosa más cara y comprarla más barata de lo que vale.
  1. No parece ser ilícito si se realiza por contrato lo que ya se tiene obligación de hacer por deber de honestidad. Mas, según el Filósofo en VIII Ethic., en la amistad fundada en la utilidad debe otorgarse una compensación, según la utilidad que obtuvo el que recibió el beneficio; utilidad que sobrepasa algunas veces el valor de la cosa dada, como sucede cuando uno necesita grandemente un objeto, ya para evitar un peligro, ya para conseguir algún provecho. Luego está permitido en un contrato de compraventa entregar algo a mayor precio de su valor real.

 

Contra esto: está Mt 7,12, que dice: Todo lo que queráis que los hombres hagan con vosotros, hacedlo también vosotros con ellos. Pero nadie quiere que se le venda una cosa más cara de lo que vale. Luego nadie debe vender a otro una cosa a mayor precio de su valor.

Respondo: utilizar el fraude para vender algo en más del precio justo es absolutamente un pecado, por cuanto se engaña al prójimo en perjuicio suyo; de ahí que también Tulio, en el libro De offic., diga que toda mentira debe excluirse de los contratos; no ha de poner el vendedor un postor que eleve el precio, ni el comprador otra persona que puje en contra de su oferta.

Pero si se excluye el fraude, entonces podemos considerar la compraventa bajo un doble concepto: primero, en sí misma; en este sentido, la compraventa parece haber sido instituida en interés común de ambas partes, es decir, mientras que cada uno de los contratantes tenga necesidad de la cosa del otro, como claramente expone el Filósofo en I Polit.

Mas lo que se ha establecido para utilidad común no debe redundar más en perjuicio de uno que del otro otorgante, por lo cual debe constituirse entre ellos un contrato basado en la igualdad de la cosa.

Ahora bien: el valor de las cosas que están destinadas al uso del hombre se mide por el precio a ellas asignado, para lo cual se ha inventado la moneda, como se dice en V Ethic. Por consiguiente, si el precio excede al valor de la cosa, o, por lo contrario, la cosa excede en valor al precio, desaparecerá la igualdad de justicia. Por tanto, vender una cosa más cara o comprarla más barata de lo que realmente vale es en sí injusto e ilícito.

En un segundo aspecto, podemos tratar de la compraventa en cuanto accidentalmente redunda en utilidad de una de las partes y en detrimento de la otra; por ejemplo, cuando alguien tiene gran necesidad de poseer una cosa y otro sufre perjuicio si se desprende de ella. En este caso, el precio justo debe determinarse de modo que no sólo atienda a la cosa vendida, sino al quebranto que ocasiona al vendedor por deshacerse de ella. Y así podrá lícitamente venderse una cosa en más de lo que vale en sí, aunque no se venda en más del valor que tiene para el poseedor de la misma.

Pero si el comprador obtiene gran provecho de la cosa que ha recibido de otro, y éste, que vende, no sufre daño al desprenderse de ella, no debe ser vendida en más de lo que vale, porque, en este caso, la utilidad, que crece para el comprador, no proviene del vendedor, sino de la propia condición del comprador, y nadie debe cobrar a otro lo que no le pertenece, aunque sí puede cobrarle el perjuicio que sufre.

No obstante, el que obtiene gran provecho de un objeto que ha sido adquirido de otro puede, espontáneamente, dar al vendedor algo más del precio convenido, lo cual es un signo de honradez.

 

A las objeciones:

  1. Como se ha expuesto (1-2 q.96 a.2), la ley humana se da al pueblo en el que existen muchos miembros carentes de virtud y no ha sido instituida solamente para los virtuosos. Por eso, la ley humana no puede prohibir todo lo que es contrario a la virtud, sino que es suficiente que prohíba lo que destruya la convivencia social; mas las demás cosas las tiene como lícitas, no porque las apruebe, sino porque no las castiga. Con arreglo a esto, tiene por lícito, al no imponer por ello un castigo, que el vendedor, sin incurrir en fraude, venda una cosa en más de lo que vale o que el comprador la adquiera por menos de su valor, a no ser que la diferencia resulte excesiva; porque, en este caso, aun la ley humana obliga a la restitución, por ejemplo, si uno de los contratantes ha sido engañado en más de la mitad del precio justo.

Pero la ley divina no deja impune nada que sea contrario a la virtud. De ahí que, según la ley divina, se considere ilícito si en la compraventa no se observa la igualdad de la justicia. Y queda obligado el que recibió más a resarcir al que ha sido perjudicado si el perjuicio fuera notable. Añado esto porque el justo precio de las cosas a veces no está exactamente determinado, sino que más bien se fija por medio de cierta estimación aproximada, de suerte que un ligero aumento o disminución del mismo no parece destruir la igualdad de la justicia.

2., como dice Agustín allí mismo: Aquel cómico, al examinarse a sí mismo, o al observar a los demás, creyó que era un sentimiento común a todo el mundo querer comprar barato y vender caro. Pero, puesto que, ciertamente, esto es un vicio, cada cual puede alcanzar la virtud de la justicia que le permita resistir y vencer al mismo. Y cita el ejemplo de un hombre que pudo comprar en un precio módico cierto libro a un mercader por ignorancia de éste, y, sin embargo, le pagó el justo precio. Por tanto, es evidente que aquel deseo generalizado no es un deseo natural, sino vicioso, y, de este modo, es común al gran número de aquellos que caminan por la ancha vía de los vicios.

  1. En la justicia conmutativa se considera principalmente la igualdad de la cosa; en cambio, en la amistad útil se tiene en cuenta la igualdad de las utilidades respectivas, y, por tanto, la compensación debe establecerse en relación con la utilidad percibida, mientras que en la compra se fijará según la igualdad de la cosa vendida.

 

Artículo 2: La venta, ¿se vuelve injusta e ilícita

por defecto de la cosa vendida?

 

Objeciones por las que parece que la venta no se vuelve injusta e ilícita por defecto de la cosa vendida:

  1. En una cosa debe apreciarse más la sustancia específica de la misma que todo el resto. Ahora bien: por un defecto en la sustancia específica de la cosa no parece hacerse ilícita su venta; tal ocurre, por ejemplo, si alguien vende plata u oro fabricado por los alquimistas en concepto de verdadero, que pudieran servir a todos los usos del hombre en que la plata y el oro sean necesarios, como en los vasos y otros objetos de igual clase. Luego mucho menos será ilícita la venta si existiese defecto de otra índole.
  1. Si el defecto que la cosa tiene se refiere a la cantidad de ésta, parece quebrantarse en grado sumo la justicia, que consiste en la igualdad. Ahora bien: la cantidad se conoce por medio de medida; mas las medidas de las cosas que llegan al uso de los hombres no son fijas, sino que en un país son mayores y en otros menores, según señala el Filósofo en V Ethic.Luego no es posible evitar este defecto de cantidad por parte de la cosa vendida; y, por consiguiente, parece que la venta no resulta ilícita por tal circunstancia.
  1. Hay además un defecto en la cosa vendida si le falta la calidad requerida. Mas para apreciar la calidad de la cosa se requiere gran ciencia, de la que carece la mayor parte de los vendedores. Luego no se vuelve ilícita la venta a causa de un defecto que tenga la cosa.

 

Contra esto: está Ambrosio, en el libro De offic., que dice: Es regla evidente de justicia que no debe el hombre de bien apartarse de la verdad, ni causar a nadie un daño injusto, ni incurrir jamás en dolo sobre su mercancía.

Respondo: Acerca de un objeto que se halla en venta se pueden considerar tres clases de defectos: el primero se refiere a la naturaleza del objeto; y si el vendedor conoce este defecto de la cosa que vende, comete fraude en la venta, y ésta, por esa misma razón, se vuelve ilícita. Esto es lo que se achacaba a ciertos hombres en Is 1,22: Tu plata se ha transformado en escoria; tu vino ha sido mezclado con agua; porque lo que está mezclado padece un defecto respecto a la especie.

El segundo defecto refiérese a la cantidad, que se conoce por medio de las medidas; y así, si alguien, a sabiendas, emplea una medida deficiente al realizar la venta, comete fraude y la venta es ilícita; por lo que prescribe Dt 25,1314: No tendrás en tu saco diversas pesas, una mayor y otra menor; ni habrá en tu casa un modio mayor y otro menor. Y después añade (v.16): Porque el Señor abomina al que hace tales cosas y aborrece toda injusticia.

El tercer defecto atañe a la calidad; por ejemplo, si es vendido como sano un animal enfermo; y si alguien hace esto conscientemente, comete fraude en la venta y, por tanto, ésta resulta ilícita.

En todos estos casos no sólo se peca realizando una venta injusta, sino que además se está obligado a la restitución. Pero si el vendedor ignora la existencia de alguno de los antedichos defectos en la cosa vendida, no incurre en pecado; porque sólo materialmente comete una injusticia, pero su acción en sí no es injusta, como en otro lugar hemos visto (q.59 a.2). Mas cuando tenga conocimiento de ello está obligado a recompensar al comprador.

Todo lo dicho sobre el vendedor debe aplicarse también al comprador. En efecto, a veces ocurre que el vendedor cree que su cosa, en cuanto a su especie, es menos valiosa de lo que realmente es; como si, por ejemplo, alguien vende oro por oropel: el comprador en este caso, si se da cuenta, compra injustamente y está obligado a la restitución. Y la misma argumentación vale para los defectos de calidad y de cantidad.

A las objeciones:

  1. El oro y la plata no sólo son caros por la utilidad de los vasos que con ellos se fabrican o de otros empleos a que se destinan, sino también por la excelencia y pureza de su propia sustancia. Por consiguiente, si el oro o la plata fabricados por los alquimistas no tienen verdadera sustancia de oro y plata, es fraudulenta e injusta la venta, y esto, sobre todo, porque hay algunos empleos útiles a que sirven el oro y la plata verdaderos, por sus propiedades naturales, y en los que no puede usarse el oro falsificado por los alquimistas; así, por ejemplo, la propiedad de regocijar y la de servir de medicina contra ciertas enfermedades. Además, el oro natural puede emplearse más frecuentemente en las operaciones humanas y conserva durante más tiempo su pureza que el oro falsificado. Pero si la alquimia llegase a fabricar oro verdadero, no sería ilícito venderlo como tal; porque nada impide que el arte se sirva de algunas causas naturales para producir efectos naturales y verdaderos, como lo advierte Agustín, en III De Trin., a propósito de las cosas que se hacen por arte diabólico.
  1. Es necesario que las medidas aplicables a las cosas objeto de comercio sean diversas en los distintos lugares por la diferencia de abundancia o escasez de dichas cosas, puesto que donde abundan más es costumbre que las medidas sean mayores. Sin embargo, en cada región compete a los jefes de la ciudad determinar cuáles son las medidas justas de las cosas vendibles, atendidas las condiciones de los lugares y de las cosas mismas. Por consiguiente, no es lícito prescindir de estas medidas instituidas por la autoridad pública o la costumbre.
  2. Según dice Agustín en IX De civ. Dei, el precio de las cosas objeto de comercio no se determina según la jerarquía de su naturaleza, puesto que algunas veces se vende más caro un caballo que un esclavo, sino según la utilidad que los hombres tienen de ellas. Por consiguiente, no es menester que el vendedor o comprador conozcan las cualidades ocultas de la cosa vendida, sino solamente aquellas por las que se vuelven aptas para los usos humanos; por ejemplo, el que un caballo sea fuerte y corra bien; y de igual suerte en las demás. Estas cualidades, no obstante, pueden ser fácilmente conocidas por el comprador y el vendedor.

 

Artículo 3: El vendedor, ¿está obligado a manifestar

los defectos de la cosa vendida?

 

Objeciones por las que parece que el vendedor no está obligado a manifestar los defectos de la cosa vendida:

  1. Al no forzar el vendedor al comprador a realizar la adquisición, parece que somete a su juicio la cosa que le vende. Mas a la misma persona pertenece la valoración y el conocimiento de la cosa. Luego no parece que se deba culpar al vendedor si el comprador se engaña en su apreciación, realizando la compra precipitadamente y sin hacer una cuidadosa investigación sobre las condiciones de la mercancía.
  1. Parece estúpido que una persona realice algo que impida su pro-pia operación. Ahora bien: si indica los defectos de la cosa que ha de ser vendida, impide su venta; como también Tulio, en el libro De offic., pone en boca de un personaje que introduce en escena: ¿Hay algo más absurdo que hacer anunciar por un pregón público: Vendo una casa pestilente? Luego el vendedor no está obligado a manifestar los defectos de la cosa vendida.
  1. Es más necesario al hombre conocer el camino de la virtud que conocer los defectos de las cosas que se venden. Ahora bien: el hombre no está obligado a dar a todo el mundo consejo y decirle la verdad sobre lo concerniente a la virtud, aunque a nadie debe decir falsedad. Luego mucho menos está obligado el vendedor a manifestar los defectos de la mercancía, dando así como un consejo al comprador.
  1. Si alguien está obligado a revelar los defectos de la cosa que vende, no es sino para que disminuya su precio. Pero a veces también la cosa disminuiría de precio, incluso sin defecto de la cosa vendida, por algún otro motivo; por ejemplo, si el vendedor, al llevar trigo a un lugar donde hay mucha carestía de él, sabe que en su seguimiento llegan otros con más mercancías, lo que, si fuera conocido por los compradores, darían al vendedor un precio más bajo. Ahora bien: no es oportuno, según parece, que el vendedor tenga que manifestarles tales circunstancias. Luego, por igual razón, tampoco ha de manifestar los defectos de la cosa vendida.

 

Contra esto: está Ambrosio, en III De offic., que dice: En los contratos está ordenado que se manifiesten los defectos de las cosas que se venden, y si el vendedor no lo hace, aunque la mercancía pasare al dominio del comprador, el contrato será anulado como fraudulento.

Respondo: Siempre es ilícito poner a alguien en ocasión de peligro o de daño, aunque no sea preciso que un hombre preste siempre a otro auxilio o consejo para conseguir un fin cualquiera, sino que esto solamente es necesario en algún caso determinado; por ejemplo, cuando uno está puesto al cuidado de una persona o cuando alguien no puede ser socorrido por otro.

Mas el vendedor que ofrece una cosa en venta pone al comprador, por esto mismo, en ocasión de daño o peligro si, por ofrecerle una cosa defectuosa, a causa de sus defectos, puede acarrearle perjuicio o riesgo.

Hay perjuicio, en efecto, si por tal defecto la mercancía que se saca a la venta resulta de menor valor, pero el vendedor nada rebaja de su precio en atención al defecto. Hay riesgo, sin embargo, si, a causa de aquel defecto, el uso de la cosa se vuelve difícil o nocivo; por ejemplo, si uno vende a otro un caballo cojo por un caballo corredor, o una casa ruinosa por una sólida, o alimento podrido o envenenado por alimento bueno. Por consiguiente, si tales defectos están ocultos y el vendedor no los revela, será ilícita y fraudulenta la venta, y el vendedor estará obligado a reparar el daño.

Pero, si el defecto es manifiesto, como, por ejemplo, cuando se trata de un caballo tuerto o cuando el uso de la cosa, aunque no convenga al vendedor, pueda ser conveniente a otros, y si, por otra parte, el vendedor hace una rebaja en el precio en proporción al defecto, no está obligado a manifestar el defecto de la cosa, porque tal vez el comprador querría que por tal defecto le hiciese una rebaja mayor de la que debería hacerse. De ahí que el vendedor pueda lícitamente velar por su interés callando el defecto de la cosa.

 

A las objeciones:

  1. No puede formarse juicio sino de una cosa conocida, puesto que, como observa el Filósofo en Ethic.cada uno juzga según lo que conoce. Por consiguiente, si los defectos de una cosa puesta en venta están ocultos, salvo que los manifieste el vendedor, no se puede formar suficientemente un juicio exacto el comprador sobre ella. Ocurriría lo contrario si los defectos son manifiestos.
  2. No es menester que se haga publicar por un pregón el defecto de la cosa que se pone en venta; porque si así se publicasen los defectos, se alejaría a los compradores, mientras que quedarían ignorantes de las otras cualidades de la cosa por la que ésta es buena y útil. Debe, en cambio, manifestarse el defecto individualmente a cada persona que se acerque a comprarla, la cual podrá comparar así simultáneamente todas las condiciones del objeto unas con otras, las buenas y las malas. Nada impide, en efecto, que una cosa defectuosa para un fin determinado sea útil para otros muchos.

3., aunque es cierto que el hombre no está obligado a decir a todo el mundo la verdad sobre lo concerniente a la práctica de las virtudes, sin embargo está obligado a decírsela en el caso de que, por un acto suyo, amenace a otra persona un peligro en detrimento de su virtud si no le revelara la verdad; y esto es lo que ocurre en el caso propuesto.

  1. El defecto de una cosa hace que ésta sea de menor valor en el presente del que aparenta. Pero, en el caso recogido en la objeción, sólo para más adelante se espera que el trigo tenga menor valor por la llegada de muchos negociantes, que es ignorada por los compradores; de ahí se sigue que el vendedor que vende una cosa según el precio corriente no parece quebrantar la justicia al no manifestar lo que va a suceder después. Sin embargo, si lo expusiera o rebajase su precio, practicaría una virtud más perfecta, aunque a esto no parece estar obligado por deber de justicia.

 

Artículo 4: ¿Es lícito en el comercio vender algo

más caro de lo que se compró?

 

Objeciones por las que parece que no es lícito en el comercio vender algo más caro de lo que se compró:

  1. Dice el Crisóstomo, sobre Mt 21,12, que el que adquiere una cosa para obtener un lucro, revendiéndola tal cual es y sin modificación, es uno de aquellos mercaderes que fueron arrojados del templo de Dios.Igualmente, Casiodoro, comentando el texto del Sal 70,15: Porque no conozco el arte de escribir, o según otro texto: El ejercicio del comercio, escribe: ¿En qué consiste el comercio sino en comprar barato con intención de vender más caro? Y añade: El Señor arrojó fuera del templo a tales mercaderes. Pero nadie es expulsado del templo sino a causa de algún pecado. Luego tal género de comercio es pecado.
  1. Es contrario a la justicia el que alguien venda una cosa más cara de lo que vale o la compre más barata, como hemos probados antes (a.1). Pero la persona que en el comercio vende un objeto más caro de lo que lo compró, necesariamente o lo ha comprado más barato de lo que vale o lo ha vendido más caro. Luego esto no puede hacerse sin cometer pecado.
  1. Dice Jerónimo: Huye como de la peste del clérigo traficante que de pobre se hace rico y de plebeyo noble.Ahora bien: parece que no estaría prohibido a los clérigos el ejercicio del comercio si no fuera pecado. Luego, en el comercio, comprar una cosa a menor precio y venderla más cara es pecado.

 

Contra esto: está Agustín, que con ocasión de aquel texto del Sal 70,15: Porque no conocí el arte de escribir, dice: El comerciante ávido de ganancia blasfema cuando pierde; miente y perjura sobre el precio de sus mercancías. Ahora bien: éstos son vicios del hombre y no de su arte, que puede practicarse sin ellos. Luego el comerciar no es en sí ilícito.

Respondo: Es propio de los comerciantes dedicarse a los cambios de las cosas; y como observa el Filósofo en I Pol., tales cambios son de dos especies: una, como natural y necesaria, es decir, por la cual se hace el trueque de cosa por cosa o de cosas por dinero para satisfacer las necesidades de la vida; tal clase de cambio no pertenece propiamente a los comerciantes, sino más bien a los cabezas de familia o a los jefes de la ciudad, que tienen que proveer a su casa o a la ciudad de las cosas necesarias para la vida; la segunda especie de cambio es la de dinero por dinero o cualquier objeto por dinero, no para proveer las necesidades de la vida, sino para obtener algún lucro; y este género de negociación parece pertenecer, propiamente hablando, al que corresponde a los comerciantes. Mas, según el Filósofo, la primera especie de cambio es laudable, porque responde a la necesidad natural; mas la segunda es con justicia vituperada, ya que por su misma naturaleza fomenta el afán de lucro, que no conoce límites, sino que tiende al infinito. De ahí que el comercio, considerado en sí mismo, encierre cierta torpeza, porque no tiende por su naturaleza a un fin honesto y necesario.

No obstante, el lucro, que es el fin del comercio, aunque en su esencia no entrañe algún elemento honesto o necesario, tampoco implica por esencia nada vicioso o contrario a la virtud. Por consiguiente, nada impide que ese lucro sea ordenado a un fin necesario o incluso honesto, y entonces la negociación se volverá lícita. Así ocurre cuando un hombre destina el moderado lucro que adquiere mediante el comercio al sustento de la familia o también a socorrer a los necesitados, o cuando alguien se dedica al comercio para servir al interés público, para que no falten a la vida de la patria las cosas necesarias, pues entonces no busca el lucro como un fin, sino remuneración de su trabajo.

A las objeciones:

  1. El texto del Crisóstomo debe entenderse referido al comerciante en cuanto que hace del lucro su último fin, lo que aparece sobre todo cuando alguien vende más caro un objeto que no ha sido modificado; pues si lo vendiere a mayor precio después de haberlo mejorado, parece que recibe el precio de su trabajo, a pesar de que puede proponerse lícitamente el lucro mismo, no como fin último, sino en orden a otro fin necesario u honesto, como antes se ha dicho (en la sol.).
  2. No es negociante todo el que vende una cosa más cara de lo que la compró, sino sólo el que la compra con el fin de venderla más cara. En efecto, si una persona compra una cosa no para venderla, sino para conservarla, y después, por algún motivo, quiere venderla, no hay comercio, aunque la venda a mayor precio. Esto puede hacerlo lícitamente, ya porque hubiera mejorado la cosa en algo, ya porque el precio de ésta haya variado según la diferencia de lugar o de tiempo, ya por el peligro al que se expone al trasladarla de un lugar a otro o al hacer que sea transportada. En estos supuestos, ni la compra ni la venta son injustas.
  3. Los clérigos no sólo deben abstenerse de realizar cosas que son malas en sí mismas, sino también las que implican una apariencia de mal; y esto realmente ocurre con el ejercicio del comercio, ya porque se encamina a un lucro terrenal que los clérigos deben despreciar, ya también por los frecuentes vicios de los negocios, puesto que, como se dice en Eclo 26,28, difícilmente se libra el mercader de los pecados de la lengua.Hay, además, otra causa, y es que el comercio ata demasiado el espíritu a las cosas temporales y, por consiguiente, lo retrae de las espirituales; por eso se lee en 2 Cor 2,4: Nadie que milite en el servicio de Dios debe embarazarse con los negocios del siglo. Sin embargo, es lícito a los clérigos realizar, con actos de compra o de venta (cf. la sol.), aquella primera especie de cambio que se ordena a satisfacer las necesidades de la vida.