Sobre la licitud moral del sufragio universal – Padre Christian Ferraro (carta al Dr. Antonio Caponnetto)

Esta es una carta privada, escrita por el Padre Christian Ferraro en el año 2019, dirigida al Dr. Antonio Caponnetto.

Recientemente, el autor de la carta autorizó a que la misma fuese reproducida en un libro recién publicado, que se titula “La perversión democrática”, cuya autoría pertenece al Dr. Antonio Caponnetto.

La reproducimos a continuación:

La Castille, Francia

27.10.19//25.11.19

Querido Antonio:

Le mando unas breves líneas (…) Argentina se debate entre la posibilidad de optar por el resentimiento envidioso de la izquierda revolucionaria y la de hacerlo por el egoísmo hipócrita de la derecha liberal (…) La decisión quedará confiada al ejercicio del sacrosanto deber democrático del sufragio universal. Y es sobre esto que le quería comentar algo.

Resulta que hace unos años seguí su disputa con Hernández y recientemente tuve ocasión de repasarla a raíz de varias consultas que se me hicieron sobre el tema del sufragio. Al respecto, pienso que el problema, en concreto, es un problema perteneciente al ámbito de la moral y se refiere, para decirlo con sencillez, a si, en el contexto del sistema político argentino actual, es o no lícito ir a votar. (…) el solo hecho de saber que es pretensión inútil, utópica e ineficaz la de desmontar el perverso sistema democrático mediante los mecanismos que lo convalidan y construyen, hablará, sí, de la inoportunidad, pero no ya de la ilicitud moral de hacerlo; (…) lo primero que hay que resolver es el problema moral: en efecto, aun cuando se verificare la posibilidad de algún resultado positivo en un muy largo plazo, si no es lícito votar, no se podrá, y punto. Porque la procura de un buen fin no autoriza, jamás, a usar medios que son moralmente desordenados.

1. Ahora bien, considero que, reducido a lo esencial, el planteo se puede formular en los siguientes términos:

 

[Premisa Mayor] No es cosa moralmente lícita transgredir el orden natural.

[Premisa menor] El ejercicio del sufragio universal y obligatorio constituye una transgresión del orden natural.

[Conclusión] Por lo tanto, el ejercicio del sufragio universal y obligatorio no es cosa moralmente lícita.

 

La premisa mayor es per se nota, porque es de la razón de lo moralmente malo la transgresión (voluntaria y libre) del orden natural. Cuestionar esto y no entender nada es lo mismo, por lo que sólo quien no entienda nada podrá cuestionarlo. La conclusión, presupuesta la menor, se sigue de manera igualmente incuestionable.

El problema es la premisa menor: ¿por qué el predicado que lo determina como transgresión del orden natural se debe atribuir al sujeto «ejercicio del sufragio universal y obligatorio»?

Todo se concentra, pues, en la adecuada fundación de la pertenencia del predicado al sujeto, es decir, en justificar la premisa menor.

La premisa menor se justifica, en primer lugar, por las distintas notas que ya Sacheri y Meinvielle, entre otros, atribuyeran al sufragio universal obligatorio, al señalarlo como injusto, contradictorio, imprudente y corruptor.

Es injusto porque expresa el primado de la cantidad bajo dos respectos: por un lado, en cuanto simple expresión de la mayoría y, por otro, en cuanto negación del organismo social. En lo tocante a esto último, cabe recordar que ya Aristóteles había explicado, con su habitual agudeza, que el mínimo constitutivo de la πόλις es la familia (según los tres vínculos originarios: de la conyugalidad, de la filiación y de la servidumbre) y no el individuo. Sostener lo contrario, como, de hecho, tantas personas, ilustradas o no, sostienen hoy, equivale a afirmar que la proposición «la barca zarpa mañana a la mañana» está formada por «l», «a», «b», «r», «c», «z», «p», «m», «ñ» y «n». Un absurdo descomunal, por cierto. Pero… en fin, así se razona hoy –y, ¡ay de nosotros!, así se vive y se decide–.

Pero no sólo injusto, el sufragio universal se muestra también contradictorio cuando se impone como obligatorio: en nombre de la libertad el individuo es obligado a expresar su libertad; el punto no merece mayores desarrollos.

La nota de imprudencia le corresponde porque, sobre todo en el particular contexto argentino, no se terminan de conocer los detalles, «la letra chica» como gusta decir hoy en día, de las propuestas, y se desconocen los turbulentos negociados, las oscuras componendas y pactos de quienes aspiran al poder: el pronunciarse sobre materia tan delicada sin conocer suficientemente los términos del asunto, no puede más que ser calificado como un serio, y eventualmente grave, acto de imprudencia.

Mas si no fueran suficientes estas notas, la última resulta ciertamente decisiva: se termina promoviendo la corrupción, porque se legitima y promueve la partidocracia con todo lo que ella implica en cuanto al abanico de promesas irrealizables, falacias de campaña, clientelismo dadivista y un generoso etcétera.

Pero la premisa menor no se refiere directamente al sufragio universal obligatorio sino que lo menciona en cuanto término de un ejercicio: es este ejercicio lo directamente focalizado en la menor. Y es aquí donde pueden surgir problemas.

En efecto, el ejercicio del voto, desde el punto de vista moral, constituye la cooperación a un acto, precisamente porque el cooperante, es decir, quien vota, contribuye en la constitución del efecto, no sólo materialmente, esto es, en el sentido de que gane el candidato por él apoyado, sino formalmente, o sea, en cuanto que a través de su participación efectiva se convierte en instrumento activo del funcionamiento en acto segundo y consolidación a la postre del sistema democrático liberal republicano representativo.

Ahora bien, el sistema es intrínsecamente perverso por sus principios liberales; perverso no sólo por el mito de la presunta soberanía popular, sino, más particularmente, por su otra cara, a saber, la exclusión positiva de la soberanía de Dios.

De aquí se sigue, con claridad meridiana, que ningún católico, bajo ningún respecto, puede apoyar tamaña monstruosidad: una cooperación, entonces, que asuma como propio, por parte del instrumento, el fin propuesto por el agente principal –aquí consolidado en la forma del sistema político–, no es moralmente lícita.

Sin embargo, no faltan quienes piensan que se podría ejercer el voto sin compartir la finalidad del agente principal: al resultar el finis operantis del agente instrumental distinto del finis operantis del agente principal, en tal caso dicho ejercicio sería lícito.

Mas esta razón se muestra a todas luces vana porque deja de lado la consideración, determinante, del finis operis.

Por razón del objeto, el sufragio universal obligatorio constituye la expresión y la convalidación en acto segundo del perverso sistema democrático. Por consiguiente, aún cuando no hubiere cooperación formal subjetiva, el problema es la cooperación formal objetiva, que no falta en este caso y que jamás es lícito prestar.

Esto quiere decir que no estamos ante una mera prestación material: la colaboración en la marcha del sistema tiene, en el caso que nos ocupa, un carácter, aunque instrumental, eficiente; por lo tanto, tiene razón de acto y cobra su valor y significado a partir del fin y de la forma. Quien pone el acto contribuye con la estructuración objetiva desordenada que ese acto de suyo implica, independientemente de la intención del agente instrumental.

 

2. Naturalmente, quien quisiere rechazar la conclusión debería negar la justificación de la menor que se acaba de proponer; mas no resulta tan fácil discutir directamente la argumentación como proponer soluciones alternativas y objeciones varias que, muchas veces, son más el reflejo del perfil temperamental de quien las formula que la consecuencia rigurosa de premisas y principios.

[Retomo un mes después]

Menciono solamente tres entre otras posibles.

 

OBJECIÓN N° 1

La primera objeción sostiene que negar que se deba votar es un error, porque iría en contra del deber moral de la participación política.

 

–En este caso, claro está, el error se encuentra por el lado del anónimo objetor, que confunde la parte con el todo, por así decirlo, identificando la participación política con el ejercicio del sufragio. Estamos, aquí, ante un sofisma de magnitud inexagerable, rayano en el ridículo, y pesa y duele que tantos conocidos y amigos se dejen llevar por semejantes falacias.

 

La participación política se puede estructurar en términos de enseñanza, conducción-militancia, decisión e información; ammesso e non concesso el sufragio universal, éste forma parte tan sólo del tercer miembro de la división, sin agotarlo, o sea, sin identificarse plenamente con él.

 

OBJECIÓN N° 2

Otra objeción sostendría que hay que ir viendo las cosas buenas y las oportunidades que el sistema ofrece, para aprovecharlas y terminar por desmontarlo.

 

–Se trata de un sofisma tan vano como el anterior, que surge muchas veces del defecto, ya denunciado por Aristóteles, de la complacencia; el complaciente es el tibio del orden prudencial, el incapaz de un sí decidido o de un no tajante, el que tiene miedo de chocar y prefiere siempre «arreglar», un irenista radical, apóstol infatigable del monstruoso gandho-«catolicismo». Peca, pues, la objeción de complacencia. Pero peca, además, de pragmatismo: busca la solución práctica poniendo entre paréntesis lo que está bien y lo que está mal, porque, en realidad, sobreentiende que lo que está bien es, de todos modos, «arreglar».

Es la actitud de Pilato, como consta en el célebre texto –por cierto, habitualmente tan mal traducido y peor interpretado– de san Juan: Τί ἐστιν ἀλήθεια; («¿Qué es [una] verdad?», Jn 18,38).

Pilato no estaba abriendo una disputa filosófica acerca de la adecuación de la cosa y del intelecto, ni interrogaba al buen Jesús acerca de su filiación divina. Simplemente, Pilato le dijo: «¿Qué cuenta una verdad?». Es decir: «¿Qué diantres importa la verdad? ¿Qué importa cómo son las cosas? ¡Acá hay que solucionar el problema! Además, ¿cuál es la verdad? ¿tu postura… la de ellos? Cada cual tiene su verdad, arreglemos; ponerse a determinar cuál es la verdad no cuenta: acá hay que arreglar. ¿No te das cuenta de que yo te puedo sacar de ésta?».

Es tristemente gracioso: pero intelectuales católicos que refutan el pragmatismo en el aula se convierten en pragmatistas en la vida, con lo cual demuestran que su catolicismo es una abstracción.

Por supuesto, sin mala intención y, en muchos casos, con ignorancia invencible quasi patológica, a causa del influjo del contexto cultural, de la ciega guía de los pastores igualmente ignorantes, de un insuperable bloqueo temperamental. Peca, por último, la objeción de ingenuidad: mientras que el Señor nos manda ser prudentes como serpientes, hay cristianos que imitan la prudencia de las palomas. Y así hemos podido constatar recientemente que el trágico domingo democrático había consagrados y consagradas que parecían –es lo que mostraban exteriormente– estar más contentos de ir a votar que de ir a comulgar.

 

OBJECIÓN N° 3

Una tercera objeción propone la disociación entre el ámbito de los principios y el ámbito de la vida concreta: si me preguntan acerca de los artículos del credo, tengo que dar la vida por ellos; pero en el ámbito de la participación política no se trata de confesar la fe sino de implementar estrategias prudenciales para alcanzar el bien común. Así, en un ámbito regiría la fe, la prudencia en el otro.

Olvidan los fautores de tamaña disociación que una cosa es la prudencia de la carne, acomodaticia en el complaciente, astuta en el malévolo, y otra cosa muy distinta es la prudencia sobrenatural, que obra dentro de la dinámica originada por la gracia.

En consecuencia, el ejercicio de la prudencia política de un católico tiene que estar guiado por la fe; de lo contrario, se incurriría en el desvarío de la esquizofrenia práctica maritainiana. Por lo tanto, el justo y santo ejercicio de la prudencia no legitima la participación democrática en términos de adhesión efectiva al sufragio universal.

 

OBJECIÓN N° 4

Otra salida, más que objeción, es la de preguntarse y decirse a sí mismos: «pero, bueno, algo hay que hacer». Mas de aquí no se sigue, por supuesto, que ese algo sea, justamente, el ejercicio del sufragio. En realidad ese planteo abre otro abanico de problemas, y requiere, justamente por eso, otro tipo de soluciones.

 

*    *    *

De todas maneras, pienso que en la evaluación del problema principal del que hablamos, y análogos, además de la formación en cuanto a los principios y contenidos asimilados mediante sacrificado y sincero estudio, confluyen otros factores igualmente determinantes: la agudeza misma intelectual y, por cierto, el temperamento, como así también, el tenor de vida espiritual. Antiguamente los cristianos eran dados en pasto a los leones porque no quemaban incienso a los dioses; cambiemos «incienso a los dioses» por cualquier arbitrario y antinatural imperativo político y cultural de nuestro tiempo, y veremos cuán pocos cristianos quedan. Por supuesto: en muchos, muchos casos, sin culpa. Es que hoy, entre otras cosas, muchos cristianos han olvidado que no hay que hacer el mal para que sobrevenga el bien; que arreglarían con Antíoco Epifanes… –total, Dios no va a estar haciendo lío por un pedacito de jamón: eddài! un pezzettino di prosciutto non fa male a nessuno–; que, deslumbrados por los poderes del mundo, confían «en sus carros, otros en su caballería» –nosotros, Deo gratias, confiamos en el Señor del Cielo y de la Tierra.

Bueno, hasta aquí, escrito de dos tirones, lo que pienso sobre el particular; salva, desde ya, mejor y más fundada sentencia. Se lo quería comentar simplemente por si le sirve saber que comparto su posición al respecto.

Un cordial saludo en Cristo Rey, con mis oraciones y afecto y estima de siempre,

Padre Christian

Sobre la publicación de Cristian Rodrigo Iturralde en mi contra – Por el Lic. Juan Carlos Monedero (h)

Estimados amigos y lectores:

Recientemente, el autor Cristian Rodrigo Iturralde me ha difamado e insultado en las redes sociales a través de una publicación denominada “LA ESTUPIDEZ AL SERVICIO DEL PROGRESISMO (Respuesta a los dichos de Juan Carlos Monedero [h] sobre Nicolás Márquez y Agustín Laje)”. El hecho no merecería ningún comentario si no se tratara de una persona que ha publicado varios libros en defensa de la Hispanidad, que es conocido dentro y fuera del país, y que intenta dirimir una disputa polìtica-doctrinaria de importancia, aunque con métodos que están lejos de ser cristalinos.

Agradezco a los amigos y conocidos que me han hecho llegar su solidaridad al respecto.

Dado que Iturralde incurre en tales inconductas, juzgando temerariamente mis intenciones, considero que la publicación no cumple con el estándar mínimo de respeto, por lo que me niego a entrar en cualquier tipo de polémica en estos términos. El tema de fondo versa sobre el catolicismo, su incompatibilidad con el liberalismo, la representatividad de este sistema político y si el apoyo a Milei es sensato o no.

Por cierto,  golpes por debajo del cinturón como estos son esperables y hasta pueden ser un buen indicador que -del otro lado- no hay bases teóricas suficientemente sólidas.

En la esperanza cristiana y la fe que me une con Iturralde, quedo a la espera de una disculpa pública que permita zanjar la cuestión y, en todo caso, si Cristian desea controvertir conmigo, hacerlo en un marco de respeto mutuo.

A los interesados en estudiar los temas que Iturralde refiere en su artículo, los remito con mucho gusto a esta misma página y al resto de mis redes. En especial, puesto que se cuestiona livianamente la calidad de mi trabajo intelectual, remito a este link: https://jcmonedero.com/nicolas-marquez-agustin-laje-desinformacion-cristian-iturralde/

Asimismo, deseo compartirles mi artículo sobre la película recién estrenada en la Argentina “Sound of Freedom”, protagonizada por Jim Caviezel, con un papel secundario de E. Verástegui, bajo el patrocinio y promoción de Mel Gibson. Link:  https://jcmonedero.com/sound-of-freedom/

Hace poco he publicado un fragmento de mi libro “2020: Argentina y el mundo bajo cuarentena”, también disponible en la red. Link: https://jcmonedero.com/pandemia-dinero-superintendencia-salud-argentina/

Muchas gracias a todos,

Lic. Juan Carlos Monedero (h)

 

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Mis “cuatro sílabas” de reconocimientos

a Nicolás Márquez y a Agustín Laje

Respuesta a la desinformación de Cristian R. Iturralde sobre mi trabajo intelectual y político

 

Recientemente, Cristian Rodrigo Iturralde me ha acusado de cometer injusticia contra la persona de Nicolás Márquez y Agustín Laje al responder a las preguntas en el contexto de una entrevista que me hizo ÑTV España en septiembre de 2022 –en ese entonces, este medio digital se denominaba el Correo de España– en la persona del prof. Carlos Quequesana, de Perú. La entrevista se puede leer aquí[1].

Se me preguntó por la Nueva Derecha Liberal, la candidatura presidencial de Javier Milei, la influencia de Emanuel Danann, Nicolás Márquez y Agustín Laje en el mundo católico, entre otros temas. Dice textualmente Cristian[2]:

“Repasemos, por caso, dos elementos prevalentes en su discurso (se refiere a mí, JCM) que será sencillo advertir. El primero remite a un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener; resaltando las diferencias o mismo manipulando o tergiversando hechos, intenciones y declaraciones. La maniobra queda expuesta al observar el espacio que ocupa para desarrollar los aspectos positivos y negativos de los “encausados”: a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición. En Argentina, llamamos a esto ser ‘mala leche’”.

Este artículo de Cristian fue reproducido por el propio Nicolás Márquez en su blog y difundido ampliamente a través de las redes sociales. Puesto que la injusticia puede llegar a ser un grave pecado, no es poca cosa de lo que se me acusa. Ahora bien, con la complicidad del lector inteligente, propongo observar detenidamente  el siguiente cuadro. Juzgue cada quien y saque sus propias conclusiones:

Desinformación de Cristian R. Iturralde sobre mi trabajo  Realidad de la entrevista
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. –Entrevistador: Juan Carlos, ¿por qué Javier Milei, Agustín Laje, Nicolás Márquez y Emanuel Dannan influyen tanto con su planteo de “Somos la Nueva Derecha”?

JCM: Creo que las causas que explican su difusión son varias. En primer lugar, una de ellas es su capacidad de mantener polémicas orales. (…) Otra causa de este impacto es, sin dudas, un trabajo muy bien aceitado en las redes sociales: se nota la presencia de diferentes community managers detrás, diseñadores, promotores, etc.

(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. JCM: Te decía que conviene evitar los juicios simplistas. También juzgo erróneo reducir todo a “Fulano es Liberal” y ya, punto final, porque hay estrategias, conductas y tácticas que ellos aplican y que en sí mismas son legítimas. No todas, por supuesto, pero muchas se pueden imitar.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. Y también hay datos que ellos difunden y que son perfectamente utilizables.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. Las actitudes de confrontación –no me refiero a sus bravuconadas– me parecen bien: no piden perdón por existir, mientras que durante años los católicos fuimos programados para “meter la cola entre las patas”.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. También me parece bien insistir en que hay una batalla cultural y sostener –como ha dicho Márquez– que “cada libro, cada entrevista, es una instancia de combate”.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. Celebro que haya una crítica sistemática a la ideología de género, el feminismo, las guerrillas marxistas y al comunismo.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. JCM: …es un tema sumamente complejo donde lo más fácil es caer en juicios simplistas.

 

–Entrevistador: ¿Por qué es un tema complejo? ¿A qué se refiere con juicios simplistas?

 

JCM: Porque aquí no estamos ante la denuncia de personas sin ningún elemento positivo. Antes bien, estamos ante una serie de comunicadores que –al menos exteriormente– utilizan gran parte de argumentos propios de nuestro campo, y cuestionan algunas ideas contrarias al orden natural y al catolicismo.

Por eso ruego discriminar: claro que, en principio, es bueno que se denuncie al comunismo, al marxismo cultural, a la nueva izquierda, al aborto, a la ideología de género…
Claro que es bueno denunciar al comunista Salvador Allende.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. Me parece conveniente hablar de Luces y sombras de estos referentes liberales en Hispanoamérica.
EntrevistadorEn particular y en detalle, ¿qué nos puede decir de la actividad pública de Agustín Laje?

 

JCM–Entiendo que su actividad pública a gran escala comenzó con “El Libro Negro de la Nueva Izquierda”. Luego su popularidad explotó en las RRSS, junto con Márquez, y comenzó a viajar por toda Hispanoamérica dictando charlas, conferencias y participando en numerosos debates. No hay duda de que tiene capacidad para llevar a la contradicción a los progresistas, que domina el tema de la ideología de género y el aborto, y que maneja conocimientos de Política. Mantiene el control en los debates y esto, como en el caso de Milei, supone un duro entrenamiento.

(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. Márquez recibió la influencia del Dr. Mario Caponnetto, alumno de Jordán Bruno Genta. Genta fue una figura del Nacionalismo Católico argentino, asesinado por la guerrilla marxista en 1974 (…) Genta era un intelectual contrarrevolucionario y mucho de lo bueno que dice Márquez supongo le viene de allí.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. Posteriormente, siendo todavía muy joven, la revista Cabildo –a cargo de otro discípulo de Genta, el Dr. Antonio Caponnetto– le publicó (a Nicolás Márquez) varios artículos. Escribió varios libros y siempre ha denunciado abiertamente las mentiras de la izquierda en la historia argentina.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. Pero luego Márquez empezó a subrayar cada vez más sus posiciones de derecha liberal, con lo que se produjo mayor distancia, aunque durante un tiempo (bueno es reconocerlo) siguió publicando artículos de personas vinculadas a ese ámbito.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. En ese sentido, nobleza obliga, Nicolás Márquez publicó 3 o 4 artículos míos desde su blog, y varios artículos también de los hermanos Caponnetto, entre otros. En su libro de co-autoría con Laje (“El Libro Negro de la Nueva Izquierda”), cita específicamente un trabajo titulado “Lenguaje, Ideología y Poder”, que fue mi primer libro.
…están haciendo el trabajo que los obispos católicos deberían hacer y –salvo excepciones– no hacen.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. todo lo bueno que puedan decir o hayan dicho ellos, lo dicen otros desde campos inequívocamente católicos.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. ­-Entrevistador: ¿Cuál es su mayor deseo para con estos referentes liberales?

 

JCM: La conversión. Deseo que pongan todos sus talentos al servicio de la Verdad Completa.

Estoy convencido, después de años de ver videos, leer, escuchar a la gente que los sigue, etc., que ellos son un foco enorme de confusión, salvado el bien que muchas veces producen.

 

 

 

En conclusión, quizás hay gente que tiene un ego tan grande que no soporta ninguna crítica y solamente pueden rodearse de aduladores.

 

[1] Cfr. https://jcmonedero.com/la-nueva-derecha-liberal/

[2] Cfr. http://debatime.com.ar/la-estupidez-al-servicio-del-progresismo-respuesta-a-los-dichos-de-juan-carlos-monedero-h-sobre-nicolas-marquez-y-agustin-laje/

Entrevista a Juan Carlos Monedero sobre el verdadero rostro de la nueva derecha liberal. Por Carlos Quequesana

Entrevista a Juan Carlos Monedero sobre el verdadero rostro de la nueva derecha liberal. Por Carlos Quequesana

 

Carlos Quequesana es un joven intelectual peruano, de origen católico. Es corresponsal del medio digital español “ÑTV España” (ex El Correo de España).

 

Nos entrevistó en septiembre del 2022 y encabezó su publicación con el siguiente párrafo: “siguiendo la misma idea de denunciar ideologías anticristianas, deseo presentar a mi amigo Juan Carlos Monedero y a los conceptos de la entrevista que le hice. Juan Carlos es un intelectual, argentino, con quien tengo el honor de compartir espacio en “El Correo de España”, a quien en esta oportunidad entrevisto a fin de exponer a los youtubers de la Nueva Derecha Liberal, algunos de los cuales se aprovechan de la candidez de los católicos, siendo invitados por distintos movimientos católicos en toda Hispanoamérica como si fueran paladines del cristianismo cuando –como mostramos a continuación– muchas de sus ideas son anticristianas”.

 

***

Esperamos, Juan Carlos y yo, que esta entrevista sirva para poner un freno a estos agentes del liberalismo. Dicho esto, empecemos.

 

Juan Carlos, ¿por qué Javier Milei, Agustín Laje, Nicolás Márquez y Emanuel Dannan influyen tanto con su planteo de “Somos la Nueva Derecha”?

 

Ante todo, conviene aclarar que los primeros que usaron el término Nueva Derecha fueron los intelectuales encabezados por Alain de Benoist en Francia (la Nouvelle Droite). Pero aquí nos referimos a otra cosa.

Creo que las causas que explican su difusión son varias. En primer lugar, una de ellas es su capacidad de mantener polémicas orales. Segundo, al haber millones de personas en Hispanoamérica y en Europa que están hartas del feminismo, género, marxismo cultural y abortismo, se presenta todo lo contrario y el común de la gente –sedienta de algo distinto– “compra”. Otra causa de este impacto es, sin dudas, un trabajo muy bien aceitado en las redes sociales: se nota la presencia de diferentes community managers detrás, diseñadores, promotores, etc.

Otra razón: a medida que fueron ganando espacio en las redes, estos youtubers recibieron apoyos desde sectores católicos y provida –conferencias, entrevistas–, y ganaron más visibilidad.

Finalmente, existe una causa principal sin la cual considero que no se hubiera producido el efecto resultante que vemos hoy. La infiero a partir de lo siguiente. En los debates y paneles mediáticos –y ya desde sus primeras apariciones públicas– Milei puede hablar largamente y sin ser interrumpido durante 3, 4 y hasta 5 minutos. Nunca te dejan hablar tanto: hablás 30 segundos con suerte, y de repente alguien interrumpe, sobre todo si propaga ideas anti progresistas. En cuanto a Laje y Márquez, de un día para otro ellos pasaron a ser invitados en muchos países para dictar conferencias y charlas. No me parece verosímil atribuir esto a “El Libro Negro de la Nueva Izquierda” (sobre todo en esta época en que muy poca gente lee, más allá de las virtudes de este trabajo que, en su momento, yo mismo reconocí en una reseña[1]). Los pasajes, la organización de las conferencias, la impresión de libros, la venta y difusión de los mismos en numerosos países, el transporte de los oradores, la concertación de entrevistas y debates televisivos, los viáticos, etc., todo esto no surge por azar ni por buena voluntad de un puñado de familias. Todo efecto proviene de una causa proporcional a la magnitud del efecto. En el ascenso meteórico de Javier Milei, Agustín Laje y Nicolás Márquez –año 2016 aproximadamente– tuvo que haber una “inyección” de mucho dinero, y una o varias organizaciones con ingentes recursos.

Por supuesto, luego de que ellos alcanzaron una gran notoriedad, muchos grupos –ajenos a esas estructuras– los invitaron. Pero el “shock” de popularidad inicial de Milei y Laje –y, en consecuencia, Márquez– me parece difícil, si no imposible, de explicar sin una gran inversión económica por parte de alguno o algunos. Lo que vemos que pasa es perfectamente congruente con lo que esperaríamos que ocurriera si la derecha liberal hubiese invertido un gran capital. Sin mengua de este empujón inicial, ellos ganan dinero también a través de sus videos, de la contribución de su público y de empresas que incorporan anuncios. Por ejemplo, New Professional Traders[2]. Por eso, cuidado, porque quien te influye económicamente también lo hace en tu pensamiento y conducta.

Entiendo que todos estos factores explican la proliferación de los youtubers liberales en el mundo hispanoparlante. Como verás, es un tema sumamente complejo donde lo más fácil es caer en juicios simplistas.

 

¿Por qué es un tema complejo? ¿A qué se refiere con juicios simplistas?

 

Porque aquí no estamos ante la denuncia de personas sin ningún elemento positivo. Antes bien, estamos ante una serie de comunicadores que –al menos exteriormente– utilizan gran parte de argumentos propios de nuestro campo, y cuestionan algunas ideas contrarias al orden natural y al catolicismo.

Un juicio simplista –muy común– sería la idolatría de estos youtubers. Y esto se ve mucho en las redes. En el 95% de los casos, toda crítica al liberalismo de estos referentes recibe una catarata de argumentos ad hominem, y predomina el fanatismo y multiplicidad de boberías. Que yo sepa, estos youtubers no responden a los planteos directos. Responden por ellos sus fans y/o trolls, muchos desde cuentas anónimas. Las críticas desde la izquierda les convienen pero no es buena prensa debatir abiertamente con católicos antiliberales. Por eso creo que las han evitado como la peste.

Por eso ruego discriminar: claro que, en principio, es bueno que se denuncie al comunismo, al marxismo cultural, a la nueva izquierda, al aborto, a la ideología de género pero no da igual hacerlo de cualquier manera. No es lo mismo estar en contra de la legalización y despenalización del aborto que solamente estar en contra de la legalización pero proponer su despenalización, como lo hizo Danann.

Tampoco es lo mismo estar contra la ideología de género si se impulsa desde el Estado pero “respetar” la desviación en el campo privado. Es sabido que, filosóficamente, el mal, el error, la ideología, no son respetables. Claro que todo esto es más peligroso si se impulsa desde el poder estatal, pero eso no significa que sea respetable en la vida privada. Bueno, Márquez ha dicho que en la esfera privada se debe respetar la conducta homosexual y que se tiene derecho a practicarla: “Oponerse a la ideología de género no implica en absoluto estar en contra de que, en la libertad personal, en el marco de la intimidad, cada uno haga lo que quiera. Nadie se opone a eso. Reivindicamos el derecho de una persona mayor de edad, en el seno (yo hubiese elegido otro vocablo) de su vida personal, de su actividad privada, de sus cuatro paredes, haga lo que le plazca. Siendo mayor de edad y no dañando derechos de terceros, voluntariamente, nada que objetar. Somos firmes partidarios de ese derecho inalienable a la intimidad. Pero sí nos oponemos a la ideología de género…”[3].

En “El Libro Negro de la Nueva Izquierda”, Laje dice algo semejante a Márquez: “Nada nos importa, en una palabra, lo que a cada uno atañe en su personalidad y vida privada. Lo problemático es, en todo caso, y parafraseando uno de los eslóganes más arquetípicos del feminismo radical, cuando ‘lo personal se hace político’”[4].

No son sólo declaraciones de hace 5 o 6 años. Recientemente[5], Márquez ha entrevistado a Guillermo Castelo (diputado por el partido Avanza Libertad), quien se asume de pensamiento liberal, “uno de los pocos diputados liberales hoy en la Argentina” en palabras del entrevistador. A lo largo del video, discurren sobre la definición de Liberalismo del intelectual Alberto Benegas Lynch (h) y caracterizan al liberalismo como un sistema político que consagra “la no intromisión del estado”, o en palabras del propio Castelo: “La libertad negativa, que es la que a mí más me gusta, significa que el estado no se meta en la vida de las personas”. Del otro lado, sólo hay “colectivismos”.

En conjunto, todo esto constituye una tarea de lavado de cara y de defensa del liberalismo, lo que, en ciertas ocasiones, parece –para el observador superficial– una defensa de valores católicos.

Por esto, digamos con claridad que no es lo mismo condenar el asesinato en masa de católicos como persecución religiosa que tildarlo como “un límite a la libertad religiosa”, típico argumento liberal, en donde la Iglesia de Cristo queda igualada con la libertad de la secta Moon, la Pachamama, los budistas o cualquier confesión protestante.

Tampoco es lo mismo estar en contra de que el estado financie la amputación de genitales porque cada persona tiene una dignidad básica, a criticar que se utilice la expresión “cambio de sexo”. En efecto, para refutar el uso de la terminología de género, Márquez dijo: “Cuando un travesti se quiere arrancar los genitales, se quiere amputar los genitales, se le llama cambio de sexo. (Pero) No se puede cambiar el sexo. El travesti sigue siendo varón. ¿Tiene derecho a amputarse los geniales? Es su cuerpo, nadie puede oponerse, que haga lo que quiera. Pero no cambia el sexo”[6].

Claro que es bueno denunciar al comunista Salvador Allende. Ahora bien, ¿esto blanquea el liberalismo? ¿Esto justifica el capitalismo? Para los católicos la respuesta debe ser obviamente negativa. Lo cierto es que la crítica a la izquierda es la principal estrategia de estos youtubers en su apología –primero tangencial y cada vez más expresa– del capitalismo y del liberalismo, con lo cual podemos inferir quiénes los financian y para qué: “Dime qué intereses defiendes y te diré quién te financia”.

En todos estos casos mencionados, aunque tú coincidas en repudiar a Allende, en condenar la promoción estatal de la ideología de género, etc., los fundamentos de ese repudio son distintos. Es absolutamente necesario realizar la crítica a las ideas del Nuevo Orden Mundial desde bases sólidas. Por desgracia, muy pocos quieren hacer esto y se contentan con “oh, mira, están atacando el marxismo cultural” y listo, apoyan suspendiendo todo juicio crítico.

Te decía que conviene evitar los juicios simplistas. También juzgo erróneo reducir todo a “Fulano es Liberal” y ya, punto final, porque hay estrategias, conductas y tácticas que ellos aplican y que en sí mismas son legítimas. No todas, por supuesto, pero muchas se pueden imitar. Y también hay datos que ellos difunden y que son perfectamente utilizables. Las actitudes de confrontación –no me refiero a sus bravuconadas– me parecen bien: no piden perdón por existir, mientras que durante años los católicos fuimos programados para “meter la cola entre las patas”.

También me parece bien insistir en que hay una batalla cultural y sostener –como ha dicho Márquez– que “cada libro, cada entrevista, es una instancia de combate”. Celebro que haya una crítica sistemática a la ideología de género, el feminismo, las guerrillas marxistas y al comunismo. Pero, cuidado, es irracional y anticristiano caer en una defensa del liberalismo o del capitalismo. Y estos youtubers están totalmente entregados a esta defensa. Es más, la causa provida parece ser mera “ocasión” para sustentar esa defensa. La pantalla “provida y profamilia” es el mayor escudo que tienen para desvanecer todas las críticas que recibieron a lo largo de estos años. Creo que hay una estafa del público y una manipulación: un contrabando de contenidos bajo envoltorio de pañuelos celestes.

Me parece conveniente hablar de Luces y sombras de estos referentes liberales en Hispanoamérica. Estoy convencido de que no podemos limitarnos a la denuncia, mucho menos a la queja: los católicos debemos trabajar en todo el continente para el surgimiento de verdaderos movimientos contrarrevolucionarios. Y, en el caso de los ya existentes, apoyarlos para que influyan cada vez más.

 

Sin embargo, el liberalismo siempre ha sido el gran enemigo del catolicismo y fue condenado ampliamente por la Iglesia…

 

Sí. Pero parece que cuando tienes fama, millones de likes y seguidores, trolls y aplaudidores, eso no es tan así… Mucha gente ha cambiado su actitud en base al grado de influencia logrado por estos youtubers: cuando no eran conocidos, aplicaban aquello de “el liberalismo es pecado”. Una vez famosos, matizaron más y plantean alianzas con ellos. Los liberales han hecho un lavado de cara y ya no muestran sus dientes al catolicismo. El pasado anticristiano del liberalismo se vela pudorosa (y convenientemente). No puedo aceptar racionalmente que ellos simplemente “desconozcan” el papel descristianizador del liberalismo en la sociedad: no nos tomen por tontos. Sin embargo, ese pasado se maquilla porque, a mi juicio, ellos ahora necesitan tomar prestado el fuego sagrado de los cristianos en la lucha contra la barbarie roja homosexualista. Y entonces acentúan las semejanzas.

Lo cierto, mi estimado, es que el liberalismo no es base sólida para luchar contra el progresismo; antes bien, lo ha engendrado. Invocar el liberalismo en la Batalla Ideológica es enfrentar una fase de la Revolución Cultural (la actual) desde otra fase de esa misma Revolución (la liberal).

Si denunciar el marxismo cultural habilita la promoción de los liberales, con el mismo criterio se debería promover a los iconos de izquierda que denuncian el abuso y explotación del planeta, la lucha contra los hombres que golpean mujeres, el abuso del capital en el campo de las empresas privadas, el poder internacional del dinero, el capitalismo salvaje, entre otras causas. Pero ahí no se aplica ese criterio: ahí se dice “cuidado, que estos zurdos invocan la lucha contra causas malas para promover otras causas malas”. Bueno, aquí pasa exactamente lo mismo pero al revés.

Para categorizar exactamente qué es el liberalismo, remito a un ensayo publicado en Academia.edu[7] por Miguel Ángel González, mexicano, magister en Filosofía y titular de Philosophicum Consilium[8].

El liberalismo es el corazón de la hoy llamada “Nueva Derecha”. La dicotomía derecha-izquierda estrecha la mente: todo lo que no es liberalismo, es estatismo, populismo, marxismo y rechinar de dientes. Por otro lado, me consta que muchos le han recordado a Laje y a Márquez (los más influyentes dentro del mundo católico) la verdad sobre el liberalismo. Un conocido mío le dijo a Agustín que algunos de sus planteos ya no eran tan liberales, y Laje le respondió: “Es que si no digo que soy liberal, no puedo entrar en los medios”. ¡Sic y amén!

 

En particular y en detalle, ¿qué nos puede decir de la actividad pública de Javier Milei?

 

Haces bien en ceñir la pregunta a lo público, no interesa exponer la esfera privada de nadie. Milei hace propaganda de la Escuela Austríaca y es un abierto defensor del liberalismo. Aunque uno coincide cuando acusa al Comunismo de haber asesinado a millones o cuando denuncia el exorbitante gasto público del Estado Argentino, racionalmente no puede seguir respaldando el resto de sus propuestas. Valoro que cuestione el llamado Cambio Climático pero esto no es el eje de su actividad. El juicio es complejo porque dice muchas verdades y muchos errores. El resultado es la confusión.

Sin duda que Milei posee una habilidad para las polémicas, responde rápido, muchas veces de manera agresiva, es efectista, y es capaz de desarrollar sus ideas largamente (con la complicidad de los panelistas que lo dejan hablar). De todas maneras, no es nada fácil desplegar argumentos en el medio de entrevistas radiales o televisivas (se requiere mucha concentración, atención y templanza), sobre todo si compartes espacio con 5 o 10 personas. Se necesita un entrenamiento para mantener el foco en lo que se quiere decir sin perder el hilo o explotar en improperios cuando uno es constantemente atacado, distorsionado, etc.

Sin embargo y a pesar de esto, Milei ha caído en numerosas ocasiones en desmesuras y en desproporciones, en agravios y ataques personales, muchos de ellos completamente injustificados. Se ha comportado en ocasiones como un energúmeno, cercano al desequilibrio.

Ciñéndonos al asunto de la técnica, deberíamos forjar comunicadores contrarrevolucionarios que tengan el mismo grado de habilidad que él pero con “caballerosidad deportiva”, si me permites el término. Lo cortés no quita lo valiente.

Salvado aquel reconocimiento que considero justo –Milei es presionado y no cede al llamado lenguaje inclusivo–,  tengo que decir verdades incómodas para el público que no profundiza en este personaje. En la plataforma del partido político de Milei[9] propone eliminar los símbolos religiosos no sólo de las dependencias públicas sino también en aquellos “edificios, oficinas” y “escuelas privadas”, entre otras instituciones. Esta medida, junto con otras, apunta a borrar todo vestigio de primacía para la religión católica en el país:

 

Sus respaldos son llamativos: ha sostenido que Domingo Cavallo fue el mejor ministro de economía de la historia argentina, y que el primer gobierno de Carlos Saúl Menem (gobernó 2 períodos) fue el mejor de la historia de nuestro país. Durante el gobierno de Menem, Cavallo fue ministro de Economía. Por otro lado, el gobierno de Menem fue uno de los tantos que remataron la soberanía económica. ¡Y Milei dice que éstos son sus modelos!

Hace tiempo que Milei viene flirteando políticamente con Patricia Bullrich, persona de confianza de la Open Society de George Soros[10]. Sí, claro, Bullrich es antikirchnerista, antigarantista y contraria al populismo de Alberto Fernández. Pero, ¿eso es suficiente? Muchos en mi país no lo entienden. ¿Sabe Milei que Bullrich es persona de confianza de Soros? ¿O lo sabe y no le importa? ¿O el poder, como el dinero, no tiene olor? Lo cierto es que Bullrich firmó uno de los primeros proyectos de aborto en la Argentina ya en los años 90’ y es pieza fundamental dentro de la coalición política del ex presidente globalista y pro aborto Mauricio Macri.

En el debate anterior a las elecciones de diputados argentinos de 2021, frente a la izquierdista Myriam Bregman, Milei dijo que estaba a favor del aborto únicamente en el caso en que peligrara la vida de la madre “porque había ahí un conflicto de propiedad”[11]. En otra ocasión, volvió a reiterar que “mi primer propiedad es mi cuerpo”[12]: el planteo abortero.

Milei no tiene problemas con que las personas se droguen, aunque aclara que es un suicidio: “Si vos te querés suicidar, yo no tengo ningún problema”; “Drogarte es suicidarte en cuotas”. Para él, la homosexualidad “es una decisión de cada uno”[13] y la venta de órganos sería “un mercado más, vos podrías pensarlo como un mercado (…) Es una decisión de cada uno. A ver: ¿por qué no puedo decidir sobre mi cuerpo?”[14]. Se declara además contrario a la existencia del Estado. Sobre la eutanasia, dijo: “que la practique el que quiera”[15]. Sus palabras sobre la venta de niños fueron completamente equívocas[16].

Pero todo esto comienza en su apología del liberalismo. No es un secreto que Milei es su más conocido exponente en el país. Hoy muchos están escandalizados por esta locura de la venta de órganos, así como desconcertados por su falta de transparencia en cuanto a la venta de niños. Pero aquellas barbaridades son consecuencia de puntos de partida falsos, y son pocos los entienden la relación. Para estos casos, Castellani decía: “glorifican las causas y levantan cadalsos a las consecuencias”.

 

En particular y en detalle, ¿qué nos puede decir de la actividad pública de Emanuel Danann?

 

Se llama Manuel Jorge Gorostiaga; “Danann” es un pseudónimo.

Hace un año aproximadamente, entabló un debate con Lucía Ezcurra, militante provida: Danann defendió la despenalización del aborto y Ezcurra, obviamente en contra[17]. Este hombre no retrocedió en insultarla (lo mismo que critica en las feministas: el insulto) y reivindicó resueltamente unas imágenes blasfemas con las que había hecho difundir su “actividad artística”.

El debate fue ampliamente visto, y quedó demostrado que su habilidad para discutir se limita a guiones preseleccionados (lo cual era obvio) pero que realmente no tenía mucho para decir cuando no controla las discusiones. Justificó sus blasfemias amparado en la libertad de expresión. Afirmó en el debate que, en torno a la Masonería, “no hay ningún plan de dominación mundial ni de nada” (hora 1, minuto 59 del debate). Danann reconoce además una amistad con Álvaro Zicarelli, quien públicamente afirma ser integrante de la Masonería desde 2014 y con quien, juntos, realizaron un video[18] donde ambos contribuyen a una imagen muy positiva de los masones, mofándose de quienes los acusan de pretender un gobierno mundial. En ese video, Zicarelli justifica el otrora carácter secreto de la Masonería bajo el argumento de que “era perseguida por la Iglesia”.

Por otro lado, Gorostiaga ha realizado otros videos con otro youtuber, “El Presto”, el cual –si bien critica el kirchnerismo y el populismo de izquierda– ha glorificado la Masonería desde su cuenta de Twitter:

Es cierto que todo esto es muy burdo pero no por eso deja de impactar en la gente.

Por su conducta durante el debate con Lucía Ezcurra, Danann recibió una cascada de críticas. Si los ataques “por izquierda” lo dejan bien parado, los cuestionamientos desde el lado católico lo enloquecen: no se hace cargo de sus palabras y explota.

Unos días después, Lucía y yo realizamos un comentario del debate al cual remito[19] y también publiqué un artículo en mi página web comentando la controversia[20]. Remito a este material para mayor ampliación.

Danann influye en el mundo católico a través de Agustín Laje. Como Laje es referente para la gente de Iglesia, cuando realizan juntos un video la audiencia de Agustín llega también a Danann y viceversa. Es muy simple. Gorostiaga ganó también popularidad en estos ambientes a causa de una serie de supuestas discusiones al aire, que en realidad eran debates guionados, donde mostraba las contradicciones del discurso feminista e izquierdista. Además, en la difusión de Danann fueron determinantes sus videos contra el ateísmo. Y claro: tú recibes un video de 5 minutos contra alguna ideología, te gusta y lo difundes sin mayor examen. Por eso no te imaginas cuántos católicos difunden a Danann sin saber qué dice en otros temas.

Hace poco, se sacó una foto junto al ex Presidente Mauricio Macri, el mismo que habilitó en sede parlamentaria el debate por la legalización del aborto en el 2018. Y eso por decir una sola cosa de Macri, pero hay miles para añadir: fue un presidente anticristiano, adicto al globalismo y promotor de la Cultura de la Muerte. Danann se saca una foto con él y pretende ser tenido como abanderado de la lucha provida. Y la gente compra.

En particular y en detalle, ¿qué nos puede decir de la actividad pública de Agustín Laje?

 

Entiendo que su actividad pública a gran escala comenzó con “El Libro Negro de la Nueva Izquierda”. Luego su popularidad explotó en las RRSS, junto con Márquez, y comenzó a viajar por toda Hispanoamérica dictando charlas, conferencias y participando en numerosos debates. No hay duda de que tiene capacidad para llevar a la contradicción a los progresistas, que domina el tema de la ideología de género y el aborto, y que maneja conocimientos de Política. Mantiene el control en los debates y esto, como en el caso de Milei, supone un duro entrenamiento.

Ahora bien, sus fundamentos son liberales, y esto (y te juro que me preocupa mucho) parece no importarle porque él sigue como si nada a pesar de que muchas veces le han señalado que el liberalismo no es compatible con el catolicismo. Me parece grave que una persona influyente en el mundo católico difunda ideas anticatólicas, blindado por un paraguas celeste provida.

En otro orden de cosas, ha deslizado frases y expresiones que van forjando un criterio entre las personas que lo siguen.

Recientemente, el blog “Manantial de Vida” ha hecho circular un fragmento[21] en donde Laje afirma que si alguien dice en público “Jesús es Gay”, a él no le parecería bien que esta blasfemia fuese “controlada” por el Estado. Según sus propias palabras: “A mí me asusta la idea de que un Estado esté controlando el respeto. Porque cuando un Estado controla el respeto, en definitiva, se tiene que meter con la libertad de expresión de las personas. Y eso es una puerta demasiado peligrosa de abrir. Porque quizás el respeto es algo tan subjetivo… Quizás yo me siento herido en mis sentimientos porque hay una manifestación que tiene un cartel que dice ‘Jesús es Gay’. Pero, ¿sabes qué? Yo estoy a favor de la libertad de expresión, aún en eso, aún en eso”.

Más aún, en su último libro (“La batalla cultural”), Agustín Laje rechaza abiertamente el concepto católico de Contrarrevolución. Cuestiona a quienes proponen “una identidad católica de la contrarrevolución”, puesto que esta identidad los cerraría “a prácticas políticas abiertas”. Así lo hace al objetar a uno de los promotores de esta identidad católica. En efecto, “El ideal de la Contra-Revolución es, pues, restaurar y promover la cultura y la civilización católicas” y, además, la “civilización católica es la estructuración de todas las relaciones humanas, de todas las instituciones humanas y del propio Estado, según la doctrina de la Iglesia”. Pero a Laje no le parece bien esto y entonces lo describe de manera peyorativa: es un “religiosismo”. Y le añade un non sequitur que la propia experiencia desmiente. Dice el propio Agustín:

 

“Esta forma de religiosismo se llama integrismo. Es fácil deducir (non sequitur, agrego yo), que nadie que no profese el culto católico podría ser legítimamente incorporado a las filas contrarrevolucionarias. Doble trabajo, pues: convertir a los individuos a la fe católica, primero, y convertirlos a la causa contrarrevolucionaria, después. Al no poder hacer lo segundo sin existir lo primero, lo político, sin perjuicio de ser reconocido en toda su expresión, queda subordinado a lo religioso…”[22].

 

Y remata Laje: “lo que ciertamente puede ser muy adecuado para la doctrina, pero muy poco práctico para la política”.

Es una deducción gratuita sostener que un no católico no puede integrar las filas de la Contrarrevolución Católica. Pero aquí está claro, por propia boca de Laje, el rechazo a una identidad católica de la Contrarrevolución. Sin embargo, alguna identidad tiene que tener este movimiento. ¿Cuál será? Por todos los elementos que tenemos, esta pseudo contrarrevolución estará teñida profundamente de liberalismo y modernidad.

Personalmente, creo que Agustín Laje es el praxeólogo de la derecha liberal hispanoamericana. Él quiere juntar a todo el anticomunismo detrás de una figura (que en la Argentina es Milei, lo ha dicho abiertamente), votar a un anticomunista, llegar al poder y listo. Por eso no puede haber identidad católica pública: eso estorba, “es muy poco práctico” y necesitamos amalgamar mucha gente para juntar muchos votos y así llegar al poder. El problema político se arreglaría desde arriba: gobernando.

Es decir: no importa si el catolicismo es verdadero. Importa llegar al poder. Dice que la izquierda hace eso (se juntan todos los zurdos, aunque no piensen igual, pero apoyan todos al mismo y así gobiernan) y “la derecha” debería hacer lo mismo: dejar “los purismos” y juntarse todos porque este purismo es “sectario”.

Me parece una simplificación de las luchas políticas y de la historia.

Para empezar, al ser el término “izquierda” ambiguo, también es ambigua la conclusión. Pero, aún admitiéndolo, tampoco es cierto que la izquierda siempre esté unida para alcanzar la victoria electoral. En la Argentina, sin ir más lejos, el kirchnerismo no se ha unido con los partidos de ultraizquierda.

Tampoco es cierto que siempre que la izquierda está unida, gana las elecciones. Hay casos en que ganan unidos, otros en que ganan sin una completa unidad y muchos en los que pierden. La realidad es más compleja.

Fundamentalmente, se debe decir enfatizar en que el objetivo para los católicos no debe ser “ganar las elecciones” sino gobernar según el bien común. Muchas alianzas sólo sirven para juntar papelitos en el cuarto oscuro. Obtienen la victoria electoral, sí, y al otro día empiezan a matarse aunque desde el poder. Surgen problemas de gobernabilidad política precisamente por la falta de identidad conceptual. O sea, por falta de esa unidad de principios a la que Laje odiosamente llama “purismo”. Aquí se aplica las palabras de Nuestro Señor Jesucristo: “Un reino dividido no podrá subsistir” (Mt. 12,25). Y la historia lo confirma.

Lo cierto es que la izquierda ha llegado al poder de distintas maneras. Una es la vía electoral (una izquierda edulcorada, no leninista o maoísta). Pero las más de las veces, la izquierda “gobierna” por su peso en las esferas de la intelectualidad: a través de juristas, escritores, docentes, periodistas, comunicadores, artistas, personajes mediáticos, etc., porque ha ido permeando las capas sociales y culturales.

El consejo de “unámonos todos, dejen las diferencias de lado” sirve para que los no izquierdistas se traguen la pastilla, cierren los ojos a los errores y horrores del liberalismo, y voten.

Tampoco me causan simpatía los encomios realizados por Laje. Ha distinguido como referente de la “Nueva Derecha” nada menos que a Margaret Thatcher[23], responsable de la muerte de 323 argentinos. Después de la recuperación de las Malvinas en manos de nuestros soldados, en 1982, Thatcher ordenó atacar el Crucero General Belgrano, un buque situado fuera de la zona de guerra. Al hablar de Thatcher, no se puede omitir esto.

Sé que me preguntaste por Laje, pero es bueno recordar que Javier Milei hizo un comentario positivo sobre esta mujer. ¿Razones? Ella bajó la inflación, enfrentó un paro general de 11 días “y se la recontrabancó”, realizó reformas promercado, hizo caer el muro de Berlín “junto con Ronald Reagan y Juan Pablo II”. Para Milei, Thatcher fue una estadista “de altura”[24]. Y además: “Yo me siento muy identificado, en términos históricos, básicamente (…) con Reagan y con Margaret Thatcher”[25]. Tampoco dijo absolutamente nada sobre el hundimiento del Crucero.

Entre sus referentes, Laje ha nombrado también a Ronald Reagan. Destacó que Thatcher fue “íntima amiga de Pinochet”, sin decir lo que todo argentino informado sabe: que Pinochet fue un enemigo de la soberanía argentina. Por otro lado, Reagan y Pinochet apoyaron a Gran Bretaña en la guerra contra nuestro país. ¿Es argentino Laje? ¿Es argentino Milei? En la Argentina, no te imaginas la cantidad de católicos ¡y favorables a la causa Malvinas! que ignoran estas declaraciones o que hacen de cuenta que no existieron: mediante huecos de información se construyen estos apoyos políticos. Y la gente compra.

El apoyo de Laje a Milei está fuera de toda duda: “El liberalismo ha dado técnicos que son vitales para la Derecha. ¡Que son vitales! Vamos a pensar en una mente excepcional como la de Javier Milei”[26].

Por eso Agustín ha dicho que lo primero que haría un gobierno de Nueva Derecha sería darle a Milei el Banco Central porque es “un estorbo”, el “principal generador de la inflación en la Argentina”. Milei llega allí “y lo destruye”. Aunque él luego matice esto y diga “una nueva derecha no significa liberalismo simplemente”, lo cierto es que este movimiento no puede prescindir del liberalismo.

En definitiva, Agustín Laje propone une coalición global que junte liberales en lo económico, conservadores, derecha conservadora, patriotas, cristianos, libertarios, etc.

 

En particular y en detalle, ¿qué nos puede decir de la actividad pública de Nicolás Márquez?

 

Desde hace años, Márquez recibió la influencia del Dr. Mario Caponnetto, alumno de Jordán Bruno Genta. Genta fue una figura del Nacionalismo Católico argentino, asesinado por la guerrilla marxista en 1974, precisamente el día en que según el antiguo rito se celebraba la Fiesta de Cristo Rey. Genta era un intelectual contrarrevolucionario y mucho de lo bueno que dice Márquez supongo le viene de allí.

Posteriormente, siendo todavía muy joven, la revista Cabildo –a cargo de otro discípulo de Genta, el Dr. Antonio Caponnetto– le publicó varios artículos. Escribió varios libros y siempre ha denunciado abiertamente las mentiras de la izquierda en la historia argentina. Pero luego Márquez empezó a subrayar cada vez más sus posiciones de derecha liberal, con lo que se produjo mayor distancia, aunque durante un tiempo (bueno es reconocerlo) siguió publicando artículos de personas vinculadas a ese ámbito.

 

En ese sentido, nobleza obliga, Nicolás Márquez publicó 3 o 4 artículos míos desde su blog, y varios artículos también de los hermanos Caponnetto, entre otros. En su libro de co-autoría con Laje (“El Libro Negro de la Nueva Izquierda”), cita específicamente un trabajo titulado “Lenguaje, Ideología y Poder”, que fue mi primer libro.

Con el paso del tiempo, Márquez ha consolidado su visión de derecha liberal, desde la cual evalúa públicamente multiplicidad de tópicos, y reproduciendo artículos de otros intelectuales y políticos liberales argentinos: Armando Ribas (RIP), Vicente Massot, José Luis Espert, Alberto Benegas Lynch (h), Carlos Maslatón, entre otros. Además, Nicolás ha alabado personajes históricos como Julio Argentino Roca[27] (firme ejecutor de la política masónica en la Argentina), llevando a la confusión a su audiencia, que es muy numerosa.

En la mayoría de sus videos, coloca ante la pantalla una imagen de la Virgen María, a veces cita a León XIII, y muchos creen entonces que van a escuchar una opinión católica sobre temas de actualidad.

Después, hay jugarretas que no me gustan. Sube un debate por la mitad, y lo titula: “Acalorado debate doctrinario con Sacerdote en México”, un video con 420 mil vistas[28]. Nunca sabremos qué le ha dicho el presbítero porque él no lo reproduce. En la descripción, leemos “Acalorado debate doctrinario con Sacerdote bolchevique en México”. Me da igual que el prete sea bolchevique o no, tú debes colocar el video entero, no puedes mutilarlo.

De fuente directa, doy fe de que, ante la corrección fraterna por parte de un intelectual –una persona mayor–, Márquez alardeó con que, en caso de que la discusión tomara estado público, él poseía una cantidad de seguidores muy superior a la de quien lo había corregido, y amenazó a esta persona con usar esa superioridad numérica en las redes.

 

¿Por qué cree que proliferan tanto los liberales en los medios, incluso los que se dicen católicos?

 

Primero, porque hay muchas de estas declaraciones que –aunque son públicas– no circulan tanto porque no conviene que circulen. No conviene que el mundo cristiano se entere de la frase de Laje sobre la blasfemia. No es buena prensa para los argentinos patriotas sus referencias sobre Thatcher. Tampoco las frases más complejas de Márquez. Con la declaración de Milei sobre la venta de órganos es distinto, la supo todo el mundo porque aquí fue levantada por los multimedios. Muchos difunden sus videos y asisten a sus conferencias porque desconocen.

En segundo lugar, los intelectuales y referentes católicos de buena doctrina vienen siendo ignorados o, más finamente dicho, “cancelados” por la oficialidad de la Iglesia. Generan un impacto pero dentro de los márgenes de la gente a donde llega su influencia, y casi nunca la jerarquía se hace eco de sus declaraciones. Y entonces, este vacío es aprovechado.

En tercer lugar, estos youtubers tienen mucha prensa porque están haciendo el trabajo que los obispos católicos deberían hacer y –salvo excepciones– no hacen. La gente necesita una respuesta al progresismo y a la cultura de la muerte. Un espacio que unos dejan vacante, lo ocuparán otros.

Otra razón: a medida que fueron ganando espacio en las redes, estos youtubers fueron entrevistados e invitados a dictar conferencias para grupos católicos y así ganaron más visibilidad dentro de este campo. Me acaba de llegar una invitación donde figura como ponente Nicolás Márquez, junto a otros referentes católicos. Se titula: “Levantemos la cristiandad desde el laicado”. ¡No me digas! Los liberales hicieron todo lo posible para destrozar esa cristiandad y lo lograron, y Márquez pregona el liberalismo. ¿En qué quedamos? Por eso también es insólito que cierre sus ponencias citando a León XIII, uno de los papas más antiliberales de la historia.

Creo que el punto ideal para estos youtubers sería llegar a la máxima cantidad de católicos antiprogres que puedan aceptar alguna de las ideas liberales o que desconozcan la peligrosidad del liberalismo, y a la máxima cantidad de liberales no religiosos que puedan aceptar alguna idea propia del mundo católico. Las ideas se han convertido en “segmentos de mercado”.

 

Algunas personas, interpelados por argumentos como los tuyos, responderían quizás lo siguiente: “Yo sigo a Laje, Milei, Márquez, Danann no por lo malo que tengan sino por todo lo bueno que dicen”. ¿Qué les dirías?

 

A través de videos en las RRSS, testimonios y comentarios de muchas personas, considero que está suficientemente demostrado lo siguiente: el liberalismo no es una mera nota a pie de página de estos youtubers. No es un error que pasa desapercibido excepto que se esté “buscando con lupa”. Es el centro del programa del diputado argentino Javier Milei[29]. Agustín Laje lo ha elegido a Milei como presentador de su libro hace poco, y ha dicho que expresa su opción política en la Argentina. Nicolás Márquez también presentó este libro, los tres juntos estaban en el panel. Genta decía que una cosa es lo principal que hay en ella, y lo principal en Milei es la defensa acérrima del liberalismo. Por otro lado, todo lo bueno que puedan decir o hayan dicho ellos, lo dicen otros desde campos inequívocamente católicos.

 

¿Pero no se podría impulsar a las PERSONAS liberales, por lo bueno que dicen, y no al liberalismo?

 

Mentalmente se puede separar a la persona de su ideología pero en la realidad están unidas e interrelacionadas. Si estos errores graves no fueran el meollo de su programa, sería diferente. Ahora bien, al difundir a la persona no puedes evitar que quienes reciben de ti ese material lo tengan por referente. Tú lo estás referenciando al difundirlo.

Cuando tú das poder a alguien –y la fama es cierto tipo de poder– y ese alguien se vuelve tan poderoso, ya no rinde cuentas a quien le dio ese poder; ya no puedes evitar que él haga con ese poder lo que quiera. Es como el voto: tú votas a un candidato con errores y aciertos. Ok. Puedes decirte y decirle a tu familia que lo votas “por sus aciertos”. No importa. Una vez que él llegue a la banca del Congreso, dirá y realizará lo que considere. Y si este candidato impulsa esos errores que tú ves como tales, no podrás retirarle el poder que le diste. Y encima, hoy las redes favorecen esto de una manera exponencial. Por eso el factor decisivo es la confianza en la persona.

Ya no se trata de videos y conferencias. Javier Milei es diputado argentino y precandidato a Presidente de la Nación. De modo que lo que comenzó “en difundimos un videíto”, es ya totalmente político. Y me parece bien. Mi planteo no es antipolítico. Pero las alianzas no pueden prescindir de realismo.

Me explico. Siempre que dos personas se fusionen, el más débil va a remolque del más fuerte. Permíteme poner un ejemplo: si yo aparezco como orador en un templo masónico, ¿qué es lo más probable que esté ocurriendo? ¿La masonería se convirtió al catolicismo? ¿O yo me convertí en un agente de la Masonería?

Algo semejante pasa cuando los católicos cooperan con liberales ampliamente reconocidos internacionalmente. La notoriedad de Laje y Márquez arrastra a todos los que trabajen con ellos. En cualquier alianza, es cien veces más probable que los condicionados sean los católicos.

 

Entonces, ¿hay gente de talla en el mundo católico para combatir esta ideología del Liberalismo?

 

Sí. En la Argentina son conocidas las críticas al liberalismo del Dr. Antonio Caponnetto, así como también los trabajos del Padre Horacio Bojorge. También hay artículos escritos por el Dr. Alberto Caturelli, el Dr. Héctor Hernández y Enrique Díaz Araujo, todos QEPD, entre otros intelectuales. Los inolvidables Meinvielle y Castellani han escrito contra el liberalismo.

Intelectuales más jóvenes son Dante Urbina, Daniel Marín y Javier de Miguel Marqués. Pero, a decir verdad, no es común que haya espacios de abierto cuestionamiento a esta ideología. Te contaré esta anécdota: hace poco, una persona –que me ha invitado a su canal y con la cual planeábamos dictar un curso junto a otros intelectuales– me dijo: “no puedo invitar a tal intelectual a este ciclo de conferencias, porque él va a cuestionar a Laje. Si ataco a Agustín Laje, ataco a la persona que es mi fuente de ingresos”. Literal. Luego desapareció tres meses. Y el curso nunca se realizó.

Los que se dediquen a la difusión de la doctrina en las redes deben entender que primero es la Verdad y luego la rentabilidad económica. Párrafo aparte merece la forma mentis del youtuber promedio, y esto más allá de los referentes mencionados. En general, se trata de un showman. Es exteriorista: vive en el mundo de la propaganda, la publicidad, el impacto, pendiente de la cantidad de seguidores, de likes, si sus libros son best sellers, si sus audiencias están repletas, contabiliza vistas y números permanentemente… Hay que tener mucho cuidado con eso, y esto lo digo ya desde la espiritualidad (perdón por el comentario en modo abad) porque se puede colar el egocentrismo.

 

¿Cómo considera usted posible algún tipo de unidad entre católicos y liberales, si es que la considera posible?

 

Es una excelente pregunta. Se responde desde la historia y la formación doctrinaria. Y creo que la pregunta es por la unidad entre católicos y cualquier persona con errores públicamente asumidos (sean liberales o no).

En la guerra contra el moro, en 1492, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla forjaron una alianza con el mahometano Boabdil, y juntos enfrentan al Zagal, Sultán de Granada. Pero los más fuertes eran los reinos de Aragón y Castilla, y Boabdil no tuvo alternativa: los mahometanos se unieron a los católicos y así el Islam fue expulsado de la península. Además, era una guerra convencional y no una “guerra ideológica”, como la que actualmente libramos.

En la Guerra Civil Española, distintos grupos (todos ellos católicos: falangistas, carlistas, conservadores, reaccionarios, católico liberales y derechistas liberales) se alinearon detrás de Franco. Pero el que mandaba era él. Y además, fue una guerra convencional.

Durante la guerra de Malvinas, Libia –país islámico– entregó armas a la Argentina para luchar contra los ingleses. Aceptar ese armamento, ¿nos hizo cómplices de la herejía? No, obviamente: 1) no era una guerra ideológica la que manteníamos; 2) esa ayuda fue puramente instrumental; 3) la ayuda instrumental se subordinó al criterio de los que ejercían la acción principal, que eran argentinos.

Si los liberales se unen a propuestas católicas, con mente católica, y si los que conducen son católicos, no tengo nada que objetar.

Si en cambio los católicos se unen a propuestas liberales, realizadas desde una cosmovisión liberal, y si los que conducen son liberales, si los que financian son liberales, si los que “cortan el bacalao” son liberales, y si la propuesta es relanzar una sociedad con valores liberales, entonces los católicos irán a remolque y terminarán impulsando la figura de liberales y, al hacerlo, terminarán impulsando (quieras que no) el liberalismo. ¿Más claro?

 

Se podría decir que estos planteos de derecha liberal son la referencia del mundo “conservador de derecha”. ¿Qué piensa de estos planteos?

 

Ser de derecha no es la solución. Derecha e izquierda constituyen una terminología resbaladiza, acuñada precisamente por la izquierda para definir el terreno político. Un anticomunista lúcido advierte varias cosas:

 

  1. a) no se puede asumir “la derecha liberal” porque se trata de un planteo miope, donde no se reconoce que muchas desigualdades económicas son injustas y hasta insultantes.

 

  1. b) hay injusticias reales en el campo económico que el liberalismo capitalista produce y que la izquierda aprovecha;

 

  1. c) la solución debe provenir de la aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia.

 

Por tanto, no hay que ser de derecha (aunque eso sea mejor marketing y nos traiga más gente), hay que volver al Orden Social Cristiano, superando el socialismo y el liberalismo. El liberalismo fue la primera etapa de la Modernidad. El marxismo es la segunda. Si usted reflota el liberalismo, lo que hace es combatir a la Modernidad con otra faceta de la misma Modernidad. Amplío estos conceptos en otro artículo[30].

Por otro lado, en base a la información que he podido recopilar a lo largo de estos años –y que admite prueba en contrario, por supuesto–, llego a esta conclusión provisoria pero justificada: Milei, Laje, Márquez y Danann son los disidentes que soporta el Sistema. Más no soporta. Puedes criticar al feminismo a condición de no cuestionar la libertad de expresión. Puedes atacar al zurdaje si queda indemne el capitalismo. Puedes denunciar el marxismo cultural si queda inmune la Modernidad. Puedes llamar crimen al aborto si no llamas crimen al abuso del capital. Puedes denunciar la Nueva Izquierda si no denuncias la Masonería. Puedes escupir un retrato de Marx a condición de rendir homenaje a Rothbard y Mises. Puedes maldecir a Allende, Castro y Stalin si aplaudes a Reagan, Thatcher y Pinochet. En definitiva, puedes tomar parte en el rincón menos maloliente del Sistema pero no te dejan salirte de él.

Por eso, quienes cuestionan este Sistema son invisibilizados y cancelados (la famosa conspiración del silencio); pero la Masonería –que es quien ha armado este teatro– tiene por objetivo principal evitar que los intelectuales que cuestionen el Sistema tengan difusión masiva. Y esto porque el mayor temor de estas fuerzas ocultas es un levantamiento que los señale a ellos como responsables de la crisis de principios en Occidente. Mario Caponnetto ha dicho recientemente que “Aquellos que tienen claridad de ideas, no tienen suficiente volumen de voz, o no los dejan tener, como para que estas ideas claras puedan iluminar…”[31].

Lo cierto es que estos youtubers tienen un límite que se autoimponen o que les imponen. Ninguno de ellos ha denunciado, por el momento, a la Masonería. Sea por censura o por autocensura, hay una valla que no han cruzado. En base a la experiencia propia y ajena, llego a la conclusión de que su éxito no sería posible si no fueran (consciente o inconscientemente) funcionales al mantenimiento de una falsa dialéctica entre liberalismo y socialismo.

Un católico no sólo debe estar en contra del progresismo sino en contra del Sistema del cual es progresismo lesbomarxista abortero es sólo un síntoma.

 

¿Qué propones tú?

 

Formar movimientos políticos y culturales de carácter contrarrevolucionario. Alimentar a los que ya existen y a otras iniciativas, aunque no sean propiamente políticas. El objetivo sería formar militantes provida pero no sólo dedicados a luchar contra la cultura de la muerte sino con conocimientos en Historia, Política, Economía, y si fuera posible con experiencia en movimientos. Antiliberales y antimarxistas. Dispuestos a trabajar en público, tanto en las calles como en las RRSS. Capaces de denunciar la Masonería sin caer en la conspiranoia. Sin complejos de inferioridad. Sin temor a ser llamados extremista. Sin obsecuencia para con autoridades religiosas.

Piadosos pero no ingenuos. Sin rigorismo ni tonterías pseudo místicas. Identificados 100% con la Doctrina Social de la Iglesia, y capaces de valorar las experiencias políticas de los movimientos nacionalistas europeos. Que sepan que es lícito usar la fuerza contra las tiranías. Que no invoquen el Apocalipsis como excusa para no trabajar. Que procuren la mayor eficacia, como dijo muy bien Jean Ousset.

Creo que debemos poner las bases para el nacimiento de militantes que acepten cumplir y formar parte de un sistema de trabajo (no simplemente ser francotiradores o “lobos solitarios”). No podemos resignarnos a una mera resistencia pasiva. Tenemos que proponernos un programa de reconquista. Dios dirá si es posible. Pero hay que poner los medios. Y por supuesto, por cada artículo crítico a las ideas ajenas, llevar adelante noventa y nueve donde expresemos todo lo que proponemos, que es mucho.

Invito a los interesados para que puedan conocer todo esto: @monederojc__ en Twitter e Instagram, @jcmonedero1 en Facebook y Juan Carlos Monedero en YouTube. Y, por supuesto, a leer los artículos que publico en El Correo de España.

 

¿Cuál es su mayor deseo para con estos referentes liberales?

 

La conversión. Deseo que pongan todos sus talentos al servicio de la Verdad Completa. Estoy convencido, después de años de ver videos, leer, escuchar a la gente que los sigue, etc., que ellos son un foco enorme de confusión, salvado el bien que muchas veces producen. El Dante decía “La confusión fue siempre el principio de la ruina de las ciudades”, por lo que debemos evitarla a toda cosa.

 

Más contenido sobre el tema:

Reseña – “El libro negro de la Nueva Izquierda” (Agustín Laje–Nicolás Márquez)
Danann: un elemento de confusión y blasfemia en el movimiento provida hispanoamericano
¿Unirnos bajo el término “derecha”?: Respuesta contrarrevolucionaria a Agustín Laje
Santo Tomás de Aquino y los precios justos (fragmentos de la Suma Teológica)

 

NOTAS AL PIÉ DE PÁGINA

[1] Cfr.: Juan Carlos Monedero, 27 de mayo de 2022, “Reseña de El libro negro de la nueva izquierda”, disponible en https://jcmonedero.com/resena-el-libro-negro-de-la-nueva-izquierda-agustin-laje-nicolas-marquez/

[2] Cfr. https://nwprofessionaltraders.com/. Los “traders” realizan el “trading”: la compraventa de activos en el mercado financiero, que se caracterizan por la especulación a corto plazo, con el fin de obtener rentabilidad. El horizonte temporal en el trading difiere sustancialmente de las inversiones tradicionales en el mercado de valores. En muchos de sus videos, Agustín Laje incorpora un corto comercial para anunciar el patrocinio de esta empresa.

[3] Nicolás Márquez, 4 de julio de 2017, “La homofobia no existe”, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=6V277CI_C3w.

[4] El Libro Negro de la Nueva Izquierda, Grupo Unión, Buenos Aires, primera edición, 2016, pág. 117.

[5] Nicolás Márquez, 4 de julio de 2022, “El pensador oculto del liberalismo | Nicolás Márquez y Guillermo Castello”, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=QMeIeE4R5p4

[6] Nicolás Márquez, 9 de julio, “La ideología de género y la manipulación del lenguaje”, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=FyffgKZOh_w.

[7] Cfr.: Juan Carlos Monedero, 2021, Argumentos en torno al liberalismo. El debate católicos vs. liberales en la Argentina e Hispanoamérica, Philosophicum Consilium, México, disponible en https://bit.ly/3KlBWU5

[8] Cfr.: https://independent.academia.edu/PhilosophicumConsilium

[9] Si el lector desea comprobar por sí mismo la imagen, puede revisar en el siguiente en lace la plataforma electoral de la candidatura de Javier Milei a diputado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA): https://bit.ly/3TrV4Ur (visto el 27/08/2022).

[10] Cfr.: Javier Llorens, 17 de diciembre de 2018, “Los «líderes confiables» argentinos financiados por Soros: de la derecha hasta la izquierda están todos”, Striptease del poder, disponible en https://stripteasedelpoder.com/2018/12/los-lideres-confiables-argentinos-financiados-por-soros-de-la-derecha-hasta-la-izquierda-estan-todos/

[11] Cfr.: Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), 14 de octubre de 2021, “Cruce con Milei”, canal de YouTube de dicho partido, disponible en https://youtu.be/GMLjREqu07c?t=166

[12] Cfr.: A24, 23 de junio de 2022, “«Mi primer propiedad es el cuerpo», Javier Milei en #VivianaConVos 22/06/2022”, canal de YouTube del canal de TV A24, disponible en https://bit.ly/3pN62q4

[13] Cfr.: 9 de agosto de 2021, “Cinco definiciones fuertes de Javier Milei: armas, drogas, homosexualidad, aborto y el Estado como enemigo”, Cronista, disponible en https://bit.ly/3pAEILu.

[14] Cfr.: 2 de junio de 2022, entrevista radial del periodista argentino Jorge Lanata a Javier Milei en Radio Mitre, disponible en https://youtu.be/2mtoxodwAR8?t=258 (minuto 4:18 y ss.).

[15] Cfr.: entrevista por vivo de Instagram de Libertad Latina TV a Javier Milei, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=EMzo2vxJ5mA.

[16] En mi perfil de Twitter, he escrito una reflexión sobre el tema, titulada “Javier Milei y la ética del liberalismo”, indicando –con imágenes y documentos– que la venta de niños es una propuesta coherente con el liberalismo que defiende. Disponible en https://twitter.com/monederojc__/status/1558559335202144257.

[17] Cfr.: Lucía Ezcurra, 30 de agosto de 2022, “Danann a favor de la despenalización del aborto”, Programa Verdad y Vida, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=L6-IRt5H0SY&t=

[18] Cfr.: 11 de abril de 2020, “Danann conversa sobre logias y masonería con Álvaro Zicarelli”, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=pJp43QHWUfE.

[19] Cfr.: Lucía Ezcurra y Juan Carlos Monedero, 7 de septiembre de 2020, “Emmanuel Danann, confusión y blasfemia en el movimiento Provida”, Programa Verdad y Vida, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=e4mE0KhcnRQ.

[20] Cfr.: Juan Carlos Monedero, 31 de agosto de 2020, “Danann: un elemento de confusión y blasfemia en el movimiento provida hispanoamericano”, disponible en https://jcmonedero.com/danann-un-elemento-de-confusion-y-blasfemia-en-el-movimiento-provida-hispanoamericano/.

[21] Cfr.: Diego García, 9 de julio de 2022, “Agustín Laje Arrigoni A favor de la libertad de expresión incluso si por medio de ésta se blasfeme”, Manantial de Vida, disponible en https://bit.ly/3oCM6FV. En posteo, se muestra el video en donde Laje afirma lo que reproduzco en mi comentario. Diego García afirma enterarse de esto a partir de la lectura de un escrito académico en donde se reseña el libro Destapando al liberalismo. La Escuela Austríaca no nació en Salamanca: Ignacio García Suárez, 2022, “Daniel Marín Arribas: «Somos hijos de Roma, no padres de Austria». La incompatibilidad entre el catolicismo y el liberalismo, Dios y el hombre, 5(2), 085, https://doi.org/10.24215/26182858e085.

[22] La batalla cultural, HarperCollins, México, 2022, pág. 470.

[23] Cfr.: 24 de abril de 2020, “La nueva derecha: Agustín Laje y Gabriel Ballerini”, publicada en el canal de YouTube de la sección juvenil del partido político argentino NOS, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=8erz29kBy20 (minutos 14 y ss.).

[24] Cfr.: 20 de junio de 2022, Javier Milei defendió su postura con Thatcher y Malvinas, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=pDROLmEOGmk.

[25] Cfr.: 19 de junio de 2022, “«Me siento identificado con Margaret Thatcher»: la frase de Javier Milei que abrió una polémica en medio del aniversario de Malvinas”, Clarín, disponible en https://www.clarin.com/politica/-siento-identificado-margaret-thatcher-polemica-respuesta-javier-milei-medio-aniversario-malvinas_0_v8zUJchWxR.html.

[26] Cfr.: 24 de abril de 2020, “La nueva derecha: Agustín Laje y Gabriel Ballerini”, publicada en el canal de YouTube de la sección juvenil del partido político argentino NOS, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=8erz29kBy20 (minutos 12-13).

[27] Cfr. “Imperdible: proponen cambiar nombre de Av. Kirchner por la de Julio A. Roca”, disponible en https://bit.ly/3Rj35Jp. Esta nota no está firmada por Márquez ni por nadie pero él es el responsable del espacio.

[28] Cfr.: Nicolás Márquez, 29 de junio de 2019, “Agustín Laje y Nicolás Márquez debaten con Sacerdote en México”, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=wYbMuXIPin4.

[29] Cfr.: 28 de octubre de 2020, “Javier Milei: «Nuestro futuro solo será próspero si abrazamos los valores del liberalismo»”, canal de YouTube del diario argentino La Nación, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=CNgjVYf-Uds
“EL LIBERALISMO HARÁ DE ARGENTINA UNA POTENCIA”: Javier Milei llegó al #DebateCapital de A DOS VOCES. Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=85FlL4wh0og
«Queremos llevar al congreso la voz del liberalismo» | JAVIER MILEI EN A DOS VOCES #Decisión2021. Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=5Ku8-z19Gbc
“ARGENTINA TIENE UN FUTURO Y ES LIBERAL” | JAVIER MILEI en DESDE EL LLANO. Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=BE8v5NCObcI

 

[30] Cfr.: Juan Carlos Monedero, 19 de abril de 2020, “¿Unirnos bajo el término «derecha»?: Respuesta contrarrevolucionaria a Agustín Laje”, disponible en https://bit.ly/3KstlyN.

[31] Nicolás Kasanzew, 28 de agosto de 2022, “Entre la anomia y el despotismo”, La Prensa, disponible en https://www.laprensa.com.ar/519579-Entre-la-anomia-y-el-despotismo.note.aspx.

Pecados económicos

Describir los pecados económicos es más fácil que definirlos. Hay pecado económico por ejemplo cuando a una persona se la hace trabajar por tres o cuando el trabajo de un día le consume las fuerzas físicas e intelectuales. Así lo dejó estampado León XIII en Rerum Novarum: Tampoco debe imponérseles (a los hombres) más trabajo del que puedan soportar sus fuerzas […]”[1].

 

Estas situaciones se originan en la fiebre del oro: el jefe de la empresa implementa esta forma de trabajo para no pagar dos sueldos más y así se ahorra dinero. Claro: por lo general, esto trae desorden e ineficacia en la empresa. Pero se prefiere este desorden si el resultado es el ahorro. Es tan estrecho el criterio de algunos que eligen soportar una situación caótica en su propia empresa antes que convivir con un trabajo ordenado, aunque haya que pagar más. De hecho, hay ocasiones donde en caso de contratar personal idóneo y bien organizado, ni siquiera se perdería dinero sino que se ganaría un poco menos. Porque la eficacia en el trabajo permitiría generar mayores ganancias.

 

En caso contrario, el empleado sigue sobrecargado y fuera del horario laboral se podría decir que ya no sirve para nada.

 

Situaciones como estas no se solucionan aumentando el sueldo al empleado, pues el trabajo sigue siendo mucho para él, más allá de que un pago mayor vuelve la situación menos injusta. Porque el trabajador no debe concluir su jornada laboral como un desecho humano.

 

Cuando se les presentan estas situaciones, los jefes suelen justificarse diciendo que ellos ofrecen ese trabajo “libremente” para quienes quieran tomarlo “libremente”; quien no lo quiera, a quien le parezca demasiado, a quien le parezca excesivo o injusto, que no lo tome y basta. Aquí subyace la peligrosa idea de Kant, planteada en Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785)[2]. Según el criterio kantiano, es suficiente que haya conformidad de las partes para la licitud del contrato. En efecto, para Kant, la voluntad no se autodetermina por una norma externa sino por una norma interna. En definitiva, uno sólo está forzado a aquellas cosas que se ha comprometido a hacer, con independencia de cuáles sean.

 

Pero eso es una condición necesaria, no suficiente. Una persona puede comprometerse con muchas cosas y luego darse cuenta de que son excesivas, desproporcionadas o abusivas. Por otro lado, el objeto y las condiciones en un contrato también deben ser lícitas. No es sólo una cuestión de si has dado el consentimiento libre. Por otro lado, si la persona está hundida por su situación económica, no hay propiamente una elección “libre”. Si esa persona tuviera dos posibilidades laborales iguales en todo, excepto en que en una la explotan y en la otra no, obviamente elegiría aquella donde no se abusen de él.

 

El concepto de “pecado económico” está muy ausente, por lo general, en el campo académico católico. Es correcto que recordemos la existencia de un orden moral y de un pecado en la sexualidad, en la política, en la educación, en las guerras, pero en el campo social y económico no se suele enseñar ­–¿en cuántas conferencias le han dicho esto? – que la vida económica está atravesada de moral porque en el fondo es vida humana. Hemos visto cientos de videos sobre aborto, ideología de género, progresismo, comunismo, y está muy bien, lo celebramos, pero sería interesante que el lector pudiera indicar al menos cinco trabajos donde un maestro católico enseñe que pagar sueldos justos hace a la justicia, y que esto no está librado al capricho de la oferta y a la demanda.

 

Por eso, en definitiva, esa libertad kantiana ­–aparente, ficticia– no sirve sino como pretexto para enmascarar la fiebre del oro, de resultados previstos e inhumanos: la sobrecarga de los trabajadores y el agotamiento de sus fuerzas vitales, hasta el punto de que fuera del horario laboral estos ya no pueden realizar otras actividades plenamente.

 

[1] León XIII, Rerum Novarum, n. 15.

[2] Cfr.: Immanuel Kant, 1994, Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Madrid, Espasa Calpe, 10ª ed., pp. 119-120. Citado de: Enciclopedia Herder, “Kant: la autonomía de la voluntad”.

 

 

 

ANEXO

FRAGMENTOS DE RERUM NOVARUM (LEÓN XIII, 1891)

 

Sin duda alguna, como es fácil de ver, la razón misma del trabajo que aportan los que se ocupan en algún oficio lucrativo y el fin primordial que busca el obrero es procurarse algo para sí y poseer con propio derecho una cosa como suya. Si, por consiguiente, presta sus fuerzas o su habilidad a otro, lo hará por esta razón: para conseguir lo necesario para la comida y el vestido; y por ello, merced al trabajo aportado, adquiere un verdadero y perfecto derecho no sólo a exigir el salario, sino también para emplearlo a su gusto. Luego si, reduciendo sus gastos, ahorra algo e invierte el fruto de sus ahorros en una finca, con lo que puede asegurarse más su manutención, esta finca realmente no es otra cosa que el mismo salario revestido de otra apariencia, y de ahí que la finca adquirida por el obrero de esta forma debe ser tan de su dominio como el salario ganado con su trabajo. […]. [Numeral 3].

 

Esto resalta todavía más claro cuando se estudia en sí misma la naturaleza del hombre. Pues el hombre, abarcando con su razón cosas innumerables, enlazando y relacionando las cosas futuras con las presentes y siendo dueño de sus actos, se gobierna a sí mismo con la previsión de su inteligencia, sometido además a la ley eterna y bajo el poder de Dios; por lo cual tiene en su mano elegir las cosas que estime más convenientes para su bienestar, no sólo en cuanto al presente, sino también para el futuro. De donde se sigue la necesidad de que se halle en el hombre el dominio no sólo de los frutos terrenales, sino también el de la tierra misma, pues ve que de la fecundidad de la tierra le son proporcionadas las cosas necesarias para el futuro.

Las necesidades de cada hombre se repiten de una manera constante; de modo que, satisfechas hoy, exigen nuevas cosas para mañana. Por tanto, la naturaleza tiene que haber dotado al hombre de algo estable y perpetuamente duradero, de que pueda esperar la continuidad del socorro. Ahora bien: esta continuidad no puede garantizarla más que la tierra con su fertilidad. [Numeral 5].

 

Y no hay por qué inmiscuir la providencia de la república, pues que el hombre es anterior a ella, y consiguientemente debió tener por naturaleza, antes de que se constituyera comunidad política alguna, el derecho de velar por su vida y por su cuerpo. El que Dios haya dado la tierra para usufructuarla y disfrutarla a la totalidad del género humano no puede oponerse en modo alguno a la propiedad privada. Pues se dice que Dios dio la tierra en común al género humano no porque quisiera que su posesión fuera indivisa para todos, sino porque no asignó a nadie la parte que habría de poseer, dejando la delimitación de las posesiones privadas a la industria de los individuos y a las instituciones de los pueblos. Por lo demás, a pesar de que se halle repartida entre los particulares, no deja por ello de servir a la común utilidad de todos, ya que no hay mortal alguno que no se alimente con lo que los campos producen. Los que carecen de propiedad, lo suplen con el trabajo; de modo que cabe afirmar con verdad que el medio universal de procurarse la comida y el vestido está en el trabajo, el cual, rendido en el fundo propio o en un oficio mecánico, recibe, finalmente, como merced no otra cosa que los múltiples frutos de la tierra o algo que se cambia por ellos. [Numeral 6].

 

Ahora bien: esos derechos de los individuos se estima que tienen más fuerza cuando se hallan ligados y relacionados con los deberes del hombre en la sociedad doméstica. Está fuera de duda que, en la elección del género de vida, está en la mano y en la voluntad de cada cual preferir uno de estos dos: o seguir el consejo de Jesucristo sobre la virginidad o ligarse con el vínculo matrimonial. No hay ley humana que pueda quitar al hombre el derecho natural y primario de casarse, ni limitar, de cualquier modo que sea, la finalidad principal del matrimonio, instituido en el principio por la autoridad de Dios: «Creced y multiplicaos»[2].

He aquí, pues, la familia o sociedad doméstica, bien pequeña, es cierto, pero verdadera sociedad y más antigua que cualquiera otra, la cual es de absoluta necesidad que tenga unos derechos y unos deberes propios, totalmente independientes de la potestad civil. Por tanto, es necesario que ese derecho de dominio atribuido por la naturaleza a cada persona, según hemos demostrado, sea transferido al hombre en cuanto cabeza de la familia; más aún, ese derecho es tanto más firme cuanto la persona abarca más en la sociedad doméstica.

Es ley santísima de naturaleza que el padre de familia provea al sustento y a todas las atenciones de los que engendró; e igualmente se deduce de la misma naturaleza que quiera adquirir y disponer para sus hijos, que se refieren y en cierto modo prolongan la personalidad del padre, algo con que puedan defenderse honestamente, en el mudable curso de la vida, de los embates de la adversa fortuna. Y esto es lo que no puede lograrse sino mediante la posesión de cosas productivas, transmisibles por herencia a los hijos. Al igual que el Estado, según hemos dicho, la familia es una verdadera sociedad, que se rige por una potestad propia, esto es, la paterna. Por lo cual, guardados efectivamente los límites que su causa próxima ha determinado, tiene ciertamente la familia derechos por lo menos iguales que la sociedad civil para elegir y aplicar los medios necesarios en orden a su incolumidad y justa libertad. Y hemos dicho «por lo menos» iguales, porque, siendo la familia lógica y realmente anterior a la sociedad civil, se sigue que sus derechos y deberes son también anteriores y más naturales. Pues si los ciudadanos, si las familias, hechos partícipes de la convivencia y sociedad humanas, encontraran en los poderes públicos perjuicio en vez de ayuda, un cercenamiento de sus derechos más bien que una tutela de los mismos, la sociedad sería, más que deseable, digna de repulsa. [Numeral 9].

 

Querer, por consiguiente, que la potestad civil penetre a su arbitrio hasta la intimidad de los hogares es un error grave y pernicioso. Cierto es que, si una familia se encontrara eventualmente en una situación de extrema angustia y carente en absoluto de medios para salir de por sí de tal agobio, es justo que los poderes públicos la socorran con medios extraordinarios, porque cada familia es una parte de la sociedad. Cierto también que, si dentro del hogar se produjera una alteración grave de los derechos mutuos, la potestad civil deberá amparar el derecho de cada uno; esto no sería apropiarse los derechos de los ciudadanos, sino protegerlos y afianzarlos con una justa y debida tutela. Pero es necesario de todo punto que los gobernantes se detengan ahí; la naturaleza no tolera que se exceda de estos límites. Es tal la patria potestad, que no puede ser ni extinguida ni absorbida por el poder público, pues que tiene idéntico y común principio con la vida misma de los hombres. Los hijos son algo del padre y como una cierta ampliación de la persona paterna, y, si hemos de hablar con propiedad, no entran a formar parte de la sociedad civil sino a través de la comunidad doméstica en la que han nacido. Y por esta misma razón, porque los hijos son «naturalmente algo del padre…, antes de que tengan el uso del libre albedrío se hallan bajo la protección de dos padres»[3]. De ahí que cuando los socialistas, pretiriendo en absoluto la providencia de los padres, hacen intervenir a los poderes públicos, obran contra la justicia natural y destruyen la organización familiar. [Numeral 10].

 

Establézcase, por tanto, en primer lugar, que debe ser respetada la condición humana, que no se puede igualar en la sociedad civil lo alto con lo bajo. Los socialistas lo pretenden, es verdad, pero todo es vana tentativa contra la naturaleza de las cosas. Y hay por naturaleza entre los hombres muchas y grandes diferencias; no son iguales los talentos de todos, no la habilidad, ni la salud, ni lo son las fuerzas; y de la inevitable diferencia de estas cosas brota espontáneamente la diferencia de fortuna. Todo esto en correlación perfecta con los usos y necesidades tanto de los particulares cuanto de la comunidad, pues que la vida en común precisa de aptitudes varias, de oficios diversos, al desempeño de los cuales se sienten impelidos los hombres, más que nada, por la diferente posición social de cada uno. Y por lo que hace al trabajo corporal, aun en el mismo estado de inocencia, jamás el hombre hubiera permanecido totalmente inactivo; mas lo que entonces hubiera deseado libremente la voluntad para deleite del espíritu, tuvo que soportarlo después necesariamente, y no sin molestias, para expiación de su pecado: «Maldita la tierra en tu trabajo; comerás de ellas entre fatigas todos los días de tu vida». Y de igual modo, el fin de las demás adversidades no se dará en la tierra, porque los males consiguientes al pecado son ásperos, duros y difíciles de soportar y es preciso que acompañen al hombre hasta el último instante de su vida. Así, pues, sufrir y padecer es cosa humana, y para los hombres que lo experimenten todo y lo intenten todo, no habrá fuerza ni ingenio capaz de desterrar por completo estas incomodidades de la sociedad humana. Si algunos alardean de que pueden lograrlo, si prometen a las clases humildes una vida exenta de dolor y de calamidades, llena de constantes placeres, ésos engañan indudablemente al pueblo y cometen un fraude que tarde o temprano acabará produciendo males mayores que los presentes. Lo mejor que puede hacerse es ver las cosas humanas como son y buscar al mismo tiempo por otros medios, según hemos dicho, el oportuno alivio de los males. [Numeral 13].

 

Es mal capital, en la cuestión que estamos tratando, suponer que una clase social sea espontáneamente enemiga de la otra, como si la naturaleza hubiera dispuesto a los ricos y a los pobres para combatirse mutuamente en un perpetuo duelo. Es esto tan ajeno a la razón y a la verdad, que, por el contrario, es lo más cierto que como en el cuerpo se ensamblan entre sí miembros diversos, de donde surge aquella proporcionada disposición que justamente podríase llamar armonía, así ha dispuesto la naturaleza que, en la sociedad humana, dichas clases gemelas concuerden armónicamente y se ajusten para lograr el equilibrio. Ambas se necesitan en absoluto: ni el capital puede subsistir sin el trabajo, ni el trabajo sin el capital. El acuerdo engendra la belleza y el orden de las cosas; por el contrario, de la persistencia de la lucha tiene que derivarse necesariamente la confusión juntamente con un bárbaro salvajismo. [Numeral 14].

 

Ahora bien: para acabar con la lucha y cortar hasta sus mismas raíces, es admirable y varia la fuerza de las doctrinas cristianas. En primer lugar, toda la doctrina de la religión cristiana, de la cual es intérprete y custodio la Iglesia, puede grandemente arreglar entre sí y unir a los ricos con los proletarios, es decir, llamando a ambas clases al cumplimiento de sus deberes respectivos y, ante todo, a los deberes de justicia. De esos deberes, los que corresponden a los proletarios y obreros son: cumplir íntegra y fielmente lo que por propia libertad y con arreglo a justicia se haya estipulado sobre el trabajo; no dañar en modo alguno al capital; no ofender a la persona de los patronos; abstenerse de toda violencia al defender sus derechos y no promover sediciones; no mezclarse con hombres depravados, que alientan pretensiones inmoderadas y se prometen artificiosamente grandes cosas, lo que lleva consigo arrepentimientos estériles y las consiguientes pérdidas de fortuna.

Y éstos, los deberes de los ricos y patronos: no considerar a los obreros como esclavos; respetar en ellos, como es justo, la dignidad de la persona, sobre todo ennoblecida por lo que se llama el carácter cristiano. Que los trabajos remunerados, si se atiende a la naturaleza y a la filosofa cristiana, no son vergonzosos para el hombre, sino de mucha honra, en cuanto dan honesta posibilidad de ganarse la vida. Que lo realmente vergonzoso e inhumano es abusar de los hombres como de cosas de lucro y no estimarlos en más que cuanto sus nervios y músculos pueden dar de sí. E igualmente se manda que se tengan en cuenta las exigencias de la religión y los bienes de las almas de los proletarios. Por lo cual es obligación de los patronos disponer que el obrero tenga un espacio de tiempo idóneo para atender a la piedad, no exponer al hombre a los halagos de la corrupción y a las ocasiones de pecar y no apartarlo en modo alguno de sus atenciones domésticas y de la afición al ahorro. Tampoco debe imponérseles más trabajo del que puedan soportar sus fuerzas, ni de una clase que no esté conforme con su edad y su sexo. Pero entre los primordiales deberes de los patronos se destaca el de dar a cada uno lo que sea justo.

Cierto es que para establecer la medida del salario con justicia hay que considerar muchas razones; pero, generalmente, tengan presente los ricos y los patronos que oprimir para su lucro a los necesitados y a los desvalidos y buscar su ganancia en la pobreza ajena no lo permiten ni las leyes divinas ni las humanas. Y defraudar a alguien en el salario debido es un gran crimen, que llama a voces las iras vengadoras del cielo. «He aquí que el salario de los obreros… que fue defraudado por vosotras, clama; y el clamor de ellos ha llegado a los oídos del Dios de los ejércitos»[4].

Por último, han de evitar cuidadosamente los ricos perjudicar en lo más mínimo los intereses de los proletarios ni con violencias, ni con engaños, ni con artilugios usurarios; tanto más cuanto que no están suficientemente preparados contra la injusticia y el atropello, y, por eso mismo, mientras más débil sea su economía, tanto más debe considerarse sagrada. [Numeral 15].

 

[2] Gén 1,28.

[3] Santo Tomás, II-II q.10 a.12.

[4] Sant 5,4.

Radiografía argentina de Hebe de Bonafini – Por Juan Carlos Monedero (h)

Radiografía argentina de Hebe de Bonafini

Prontuario de una enemiga de Cristo y de la Patria

Por Juan Carlos Monedero (h)

 

Murió Hebe de Bonafini el pasado 20 de noviembre de 2022, fecha en que los católicos celebramos la Soberanía de Cristo Rey del Universo según el presente calendario litúrgico.

La propaganda estatal de la República Argentina, junto con las cancerosas usinas derechohumanistas de todo Occidente y hasta el propio Vaticano, siguen propagando una imagen absolutamente distorsionada de esta mujer. El resultado es el engaño tanto de argentinos como de extranjeros que no tienen por qué conocerla. Atento a eso, y para contrarrestar tanta manipulación, ayúdenos a difundir este modesto artículo escrito por un argentino sobre una argentina.

Presentemos aquí una síntesis no exhaustiva de Hebe de Bonafini:

 

  1. Sin respeto por nadie, ni siquiera por los niños

Respecto a los Veteranos de Guerra de Malvinas que combatieron contra Inglaterra en 1982, Bonafini sostuvo: no tendría que haber vuelto ninguno”[1].

En el 2019, cuando el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires evaluaba la posibilidad de utilizar pistolas Taser para enfrentar la delincuencia, Bonafini sostuvo públicamente con la impunidad desde la que hablaba: “Ustedes vieron esta cosa de las pistolas que van a usar, que no matan. Yo, como no matan, quiero que las prueben con la hija de Macri, los hijos de la Vidal y los hijos, nietos y parientes de la Bullrich. Que los pongan ahí y que les tiren, a ver si no matan. Es la única manera que les voy a creer”[2]. La hija de Macri tenía en ese momento 8 años.

  1. Mentirosa consuetudinaria

 Como pieza del comunismo internacional, Bonafini llevó adelante la estrategia de enlodar al gobierno militar argentino que derrotó al terrorismo marxista, difundiendo durante años –y en todo el globo– la mentira de los 30 mil desaparecidos, bajo la máscara preferida de las izquierdas: los derechos humanos.

La falsedad de esta cifra es ampliamente conocida. Como hemos desarrollado en otra ocasión[3], hasta un periodista argentino como Jorge Lanata –de relevancia internacional y con abultada cobertura en los medios afines al Nuevo Orden Mundial– ha admitido: “A ver, yo he dicho toda la vida que hubo acá treinta mil desaparecidos sabiendo que no hubo treinta mil. ¿Por qué? Porque era una consigna. Y como consigna soy libre de decir lo que tenga ganas”[4]. No es menor este reconocimiento, puesto que Lanata militó muchos años junto a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, tal como él mismo lo ha relatado.

También Graciela Fernández Meijide –madre de un hijo desaparecido– sostuvo en uno de sus libros que, en rigor de verdad, no hubo tal cantidad de desaparecidos. Así se puede leer en una de sus entrevistas, donde se reproduce esta frase suya: el número de 30.000 desaparecidos fue una convención utilizada para comunicar y movilizar a la opinión pública internacional sobre la tragedia que se vivía en Argentina”[5].

 

  1. Apologista del terrorismo

Mientras las FFAA de la Nación Argentina luchaban contra la subversión, la izquierda internacional relanzó una nueva propaganda de guerra psicológica. En 1977, Bonafini se presentó en sociedad aduciendo ser madre de dos hijos desaparecidos y desplegó una campaña en pro de “los derechos humanos” de quienes –real o presuntamente– habían sufrido el mismo destino en manos del Estado. La idea era conmover a la opinión pública pero sin reivindicar, todavía, la ideología de los guerrilleros que asolaron la Argentina en aquellos años.

Sin embargo, a medida que fue ganando espacio e influencias, Bonafini comenzó a animarse más, y gradualmente empezó a mostrar su simpatía por organizaciones que emplean el terror como método. En 1994, Hebe todavía estaba templada[6] y podía escuchar en silencio una descripción del conflicto armado entre guerrilleros y FFAA que era contraria a su militancia política. Pero años después, se descontroló completamente ante una mayoría de medios de comunicación que callaban ante sus exabruptos o los calificaban de manera muy benévola. Fue mostrando sus fauces poco a poco.

Así, durante el gobierno del extinto Presidente Néstor Kirchner (2003-2007), Bonafini ya estaba desatada y no trepidó en avalar el terrorismo: “Qué pena que no estén los FAL: las armas con las que nuestros hijos quisieron hacer la Revolución. Si el museo no va a mostrar cómo fue esa organización revolucionaria, las luchas que se libraron, los hechos que se realizaron, no sirve”[7].

Esos “hijos” de Bonafini a los que ella glorificó abiertamente son los grupos que, en el país, asesinaron durante la década del 70’ a unos 1094 argentinos[8], secuestraron a 756 personas, hirieron a 2368 y detonaron 4380 bombas.

Bonafini festejó en 2001 la caída de la Torres Gemelas en Nueva York, aquel fatídico 11 de septiembre: “Por primera vez le pasaron la boleta a Estados Unidos. Yo estaba con mi hija en Cuba y me alegré mucho cuando escuché la noticia. No voy a ser hipócrita con este tema: no me dolió para nada el atentado”.

También realizaba declaraciones sobre los grupos terroristas en otros países: Estamos con los compañeros de las FARC, estamos con Chávez, estamos con nuestro presidente Néstor”[9].

Sobre los terroristas etarras, condenados en España, parece que Bonafini llegó a afirmar: “Son para el mundo un ejemplo de dignidad y de resistencia”. El precitado Lanata comentó –luego de su fallecimiento– que ella aplaudía a estos terroristas de la ETA, los mismos “que ponían bombas en supermercados”[10]. El apoyo de Bonafini a los etarras estaría prácticamente confirmado si tenemos en cuenta que la Universidad de Madres de Plaza de Mayo –a cargo de esta mujer– invitó como docente a Walter Wendelin[11], quien –conocido como “el apóstol del separatismo”– es considerado un integrante de Askapena, una banda afiliada al grupo terrorista ETA. Más sobre Wendelin, aquí[12].

 

  1. Promotora de figuras y tiranías comunistas

A través de numerosas acciones públicas, Bonafini siempre apoyó la tiranía de Fidel Castro. Algunas de sus frases: “Mis hijos me hablaron mucho de Fidel. Pienso que ellos también soñaron alguna vez con verlo frente a frente y abrazarlo”. Como hemos visto, también ha apoyado el gobierno de Nicolás Maduro: “Podrán destruir todo lo que quieran pero nunca podrán con un pueblo que supo conocer a Hugo Chávez, que sabe de dónde viene y dónde está”[13]. Más aún: Maduro envió sus condolencias por su muerte[14]. En otra ocasión, también expresó su admiración por Hugo Chávez[15], Evo Morales[16] y por el asesino Ernesto “Che” Guevara[17], a quien le dedicó una plegaria blasfema, parodiando el Padre Nuestro, al cumplirse 30 años de su muerte, en 1997:

 

Padre Nuestro que estás en el tiempo, sangre que corre por los ríos de América, guerrillero intacto que invoca los Andes, sueños y esperanzas que inunda el corazón de los indios y corre por sus venas. Santificado sea tu nombre que comparte su luz con el sol y esparce su oscuridad de infierno sobre la serpiente del siglo XX (…) Cárganos pues en tus brazos, querido Che, esos brazos de acero y haz que venga a nos tu reino…”.

 

  1. Aliada de gobiernos corruptos y anticristianos

Desde el minuto cero, Bonafini sostuvo al gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007) y de Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015). Se trata de la misma conducción política que saqueó el país durante esos años, generó una estructura populista y promovió especialmente el aborto, la ideología de género, el feminismo, así como también la violación de las garantías procesales para los militares que derrotaron en el terreno de las armas a la subversión marxista en los años 70’[18]. Además, este gobierno legalizó el pseudo matrimonio igualitario en el 2010.

La relación de esta mujer con el poder político de la Argentina, en aquella época, era muy estrecha. Néstor Kirchner la recibió en Casa Rosada a los pocos días de asumir la Presidencia y se mostraron juntos en innumerables actos y declaraciones públicas. Además, la organización Madres de Plaza de Mayo –con Bonafini a la cabeza– recibió más dinero por parte del gobierno en estos períodos. Así, llegaron a obtener una radio, un diario y una universidad. Sobre Kirchner, Bonafini sostuvo que “nos devolvió la Patria”[19].

Hace pocos meses, en torno a los procesos judiciales que tienen por imputada a Cristina Kirchner, esta mujer afirmó: “No podemos permitir que Cristina sea condenada ni llevada presa, hay que hacer una pueblada (…) Hay que defenderla con todo”[20]. El comunicado de su grupo va en la misma línea[21].

  1. Sacrílega

En una manifestación en la que participó en 2008, Bonafini tomó por asalto la Catedral de la Ciudad y, posteriormente, reconoció ante los medios que con toda impunidad los integrantes de su grupo de delincuentes improvisaron un baño detrás del altar[22].

 

  1. Propulsora del odio anticristiano

En los últimos días de Juan Pablo II, 2005, y conociéndose por las noticias el estado de salud del pontífice, vomitó su odio: “Nosotras deseamos que se queme vivo en el infierno. Es un cerdo. Aunque un sacerdote me dijo que el cerdo se come, y este Papa es incomible”.

Conclusiones

La Argentina contabiliza –con Bonafini– tres personas muy significativas que han muerto la misma fecha de Cristo Rey. Las otras dos son diametralmente opuestas. Son argentinos y se llamaban Jordán Bruno Genta y Carlos Alberto Sacheri.

Genta y Sacheri fueron asesinados por el terrorismo marxista –el mismo que Hebe aplaudía y alentaba– en la Fiesta de Cristo Rey, ultimados ambos en 1974, según el antiguo y el presente calendario litúrgico.

La historia tiene sus paradojas y símbolos: este pasado 20 de noviembre, Nuestro Señor Dios se llevó el alma de esta despreciable mujer. Ojalá se haya arrepentido de sus innumerables pecados. Como dejó escrito un sacerdote, sin lugar a dudas, ahora Hebe de Bonafini está glorificando a Cristo: “quedará eternamente sometida: sea haciendo brillar su misericordia, sea haciendo brillar su justicia”. A nosotros nos queda el camino de seguir peleando por decir la verdad, oportuna e inoportunamente.

 

[1] Cfr. https://twitter.com/indignadoxd/status/1579879742719025153

[2] Cfr. https://bit.ly/3gpi5cg

[3] Cfr. https://bit.ly/3V3AuKF

[4] Cfr. Jorge Lanata. PPT, 28-08-2016. Link: https://www.youtube.com/watch?v=nMeBEFfr7HA (minuto 17).

[5] Cfr. https://bit.ly/3AF2A6y

[6] Cfr. https://bit.ly/3UaG3G0

[7] Cfr. https://bit.ly/3VhoTaq

[8] Los datos fueron extraídos del sitio CELTYV. Cfr https://bit.ly/3u1sD4l

[9] Cfr. https://bit.ly/3GGnPsw

[10] Cfr. https://bit.ly/3V4s85x. La investigación realizada a través de las redes no deja claro si las frases en cuestión fueron pronunciadas, y existe una declaración atribuida a Bonafini y reproducida por Página/12 (diario izquierdista) donde ella niega haber apoyado a la ETA. Cfr. https://www.pagina12.com.ar/2000/00-10/00-10-28/pag13b.htm. Sin embargo, puesto que el resto de los actores políticos reaccionó a esas versiones dándolas por válidas, las hemos incluido en el artículo. Por ejemplo, https://bit.ly/3TWncyh

[11] Cfr. https://bit.ly/3gyuwSX

[12] Cfr. https://bit.ly/3EXtlGc

[13] Cfr. https://bit.ly/3ia0rK1

[14] Cfr. https://bit.ly/3VnkAdL

[15] Cfr. https://bit.ly/3VH3YxZ

[16] Cfr. https://bit.ly/3OxOo56

[17] Cfr. https://bit.ly/3V6MGtV

[18] Para quien desee profundizar en torno a la historia argentina de los años 70’, remito a este artículo: “Sobre el 24 de marzo de 1976: ¿qué es lo más verdadero y menos sesgado que podemos decir?”. Cfr. en https://bit.ly/3XupBTS

[19] Cfr. https://bit.ly/3EUZsX0

[20] Cfr. https://bit.ly/3tWekhs

[21] Cfr. https://bit.ly/3EUZsX0

[22] Cfr. https://bit.ly/3U3FVrJ

A propósito del proyecto en la ciudad de La Plata “contra el negacionismo del terrorismo de Estado”

A propósito del proyecto en la ciudad de La Plata “contra el negacionismo del terrorismo de Estado”

 

Por Juan Carlos Monedero (h)

 

Está todavía fresca la noticia de que el Frente de Todos ha presentado en el Concejo Deliberante de ciudad de La Plata un proyecto de ordenanza[1]. El objetivo es que nadie pueda negar lo que ellos llaman “terrorismo de estado”. A este proyecto le han puesto el rimbombante nombre de “Plan Municipal de Promoción de Políticas contra el Negacionismo del Terrorismo de Estado”. Y todo esto surgió porque en algunos locales, el símbolo de las Madres de Plaza de Mayo está tachado. Sería la primera ordenanza del país.

Detrás de todo este palabrerío vano e históricamente inconsistente, lo que se busca es amedrentar aún más a cualquier persona que se atreva a disentir respecto de la Historia Oficial que los progresistas, la izquierda y los organismos de Derechos Humanos quieren imponer sin razón y contra la verdad de los hechos.

Quieren que no se pueda recordar a las víctimas que murieron en los atentados de ERP y Montoneros. Quieren que, si los nombrás, se te aplique la palabra mágica: negacionista, y tus argumentos (junto a tu persona) queden cancelados a los ojos de los demás.

Quieren que no puedas decir algo que hasta Jorge Lanata, Graciela Fernández Meijide y otros ya afirman abiertamente: no fueron 30 mil desaparecidos.

Quieren que no puedas mencionar que hubo atentados antes, durante y después de los gobiernos democráticos.

No quieren que digas que los montoneros y erpianos eran terroristas.

No quieren que digas que eran asesinos.

Si quisieras explicar que la represión de las Fuerzas Armadas fue la respuesta al terrorismo guerrillero, vas a caer dentro de lo que el proyecto prevé y serás sancionado.

Si deseas defender el deber que todo Estado tiene de responder a las agresiones, se usará el poder del Estado para amordazar tu palabra.

Si te animás a recordar que hubo muchos soldados y oficiales que lucharon valientemente contra la subversión, sin incurrir en ninguna guerra sucia, serás acusado de “negacionista”.

Si pretendés contextualizar la historia y señalar que tanto la Argentina como otros países fueron objeto de la Revolución Mundial Comunista, se te aplicará “el protocolo de acción” previsto por la ordenanza.

Si decís la verdad histórica, serás penalizado. La verdad tiene que ser un “crimen”. Explicar lo que realmente pasó será tildado como “discurso de odio”.

Por supuesto, pocos recuerdan que hace varios años los “padres” del Frente de Todos promovieron el Día del Guerrillero.

La solución a todo esto es seguir diciendo la verdad, pase lo que pase, cueste lo que cueste y caiga quien caiga.

Porque sólo la Verdad nos hará libres.

 

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[1] https://www.0221.com.ar/nota/2022-8-11-15-59-0-presentaron-un-plan-municipal-contra-el-negacionismo-en-la-plata

Diagnóstico y propuesta de solución (para “El Correo de España”)

He sido designado columnista en El Correo de España, por invitación de Javier Navascués, su vicedirector. Con este artículo me presento en el medio. Lo pueden leer aquí.

 

Diagnóstico y propuesta de solución

 

Por Juan Carlos Monedero

 

Qué está pasando y qué está en juego en este momento

 En esta primera columna, deseamos reiterar una verdad ya conocida para el lector de este espacio digital: estamos en una guerra religiosa, política, cultural y psicológica, donde está en juego el destino eterno de cada uno de nosotros.

Peligra también la existencia misma de las naciones, sus instituciones básicas y primarias (familia) y secundarias (escuela, colegio, universidad, club, empresa, Poder Judicial, las Leyes, el Gobierno, FFAA, Policía).

El signo más elocuente de este desquicio, sin dudas, es la aceptación de la práctica del aborto. La Madre Teresa de Calcuta decía: “Si el aborto no está mal, nada está mal”. En efecto, si una mujer puede matar a su hijo inocente e indefenso, cualquier arbitrariedad puede estar legitimada. No se puede ir más lejos en el atropello al prójimo.

Sin embargo, el aborto no es más que una consecuencia: el síntoma inequívoco que pone de manifiesto una enfermedad de fondo. El aborto es hijo de la mentalidad anticonceptiva, su antecedente inmediato, pero a su vez desciende de su principal ancestro degenerado: la ruptura con la Civilización Occidental y Cristiana que encarnó la Edad Moderna, la cual –empezando con Descartes y culminando con los escépticos contemporáneos– ha puesto bajo fuego la capacidad humana de conocer la realidad.

Aunque millones de personas nacen, crecen, viven, forman familias, llevan adelante su vocación y su tarea profesional como si la verdad, la justicia y la belleza existieran, en el campo académico se ha terminado imponiendo la idea radicalmente contraria: no hay verdad objetiva o esta no se puede conocer. Y por lo tanto, toda norma social es fruto del consenso.

El resultado es el número como única fuerza rectora; por este motivo, en los países democráticos las leyes se forjan a través del mecanismo de la votación. En efecto, si usted admite que –como no se puede conocer la realidad–todo es debatible, en línea de principio también lo sería la vida del niño por nacer. El infanticidio hecho ley pone de manifiesto que la piedra fundamental del sistema político en Occidente es el relativismo absoluto –ya lo dijeron Kelsen y Vattimo–, que llega su culmen en el despotismo del número: por más evidencia científica que haya, si 131 diputados dicen “Apruebo” y 117 “No apruebo”, la ley se promulga.

En efecto, si afinamos la mirada se puede advertir que la legalización del aborto era cuestión de “actualizar” las potencias latentes en aquel punto de partida. Se trata simplemente de extraer las consecuencias del principio de inmanencia, del antropocentrismo, y aplicarlas al campo social. El que controla la premisa, controla la conclusión.

 “Si Dios no existe, todo está permitido”, dijo Dostoievski. Si la realidad no se puede conocer, todo es legalizable, podemos decir nosotros. Por eso la eutanasia es una alternativa válida, dado que no puede entrar en juego ningún orden natural que la prohíba: este orden (si acaso existe) no se puede conocer objetivamente. Por eso también está vigente el “cambio de sexo”; no se puede captar la realidad como es y, por tanto, cualquier límite a la autodeterminación sería arbitrario. ¿Acaso usted se cree el dueño de la verdad?

La búsqueda de la rentabilidad económica a cualquier costo es el otro ingrediente del festín cuantitativo: “Estamos en el aire mientras mantengamos el rating”. Si un programa de TV o radio es visto por el público, entonces genera dinero y, mientras lo haga, adelante. Si contabiliza pérdidas, aunque sea edificante, adiós. Mamón emerge como el dios ante el cual todos rinden culto. Y el exitismo es la otra cara de esta idolatría utilitarista que carcome a las sociedades.

La humanidad es víctima de una guerra total que sacude los fundamentos mismos de su existencia y su vida social, y la respuesta debe ser de la misma entidad que el ataque.

Pero a esta situación se ha llegado por la palabra y la imagen. Se ha viciado el lenguaje y se ha puesto la imagen al servicio de intereses espurios. Por tanto, si el centro del problema fue la desnaturalización de estas dos, también ahí yace la posibilidad de la Reconquista.

 

Propuesta

 El nervio de la Revolución Mundial Anticristiana es la utilización de la palabra y de la imagen al servicio de las ideologías. Si esto es así, está clara nuestra tarea. Hay que escribir, hablar y difundir imagen. En efecto, a cualquiera que pregunte “¿Por qué Usted empezó a escribir?”, bien podría dársele esta respuesta: “Porque creo necesario decir la verdad en un mundo repleto de mentiras”. En el mismo sentido, Baltasar Gracián sentenció: “Contra malicia, milicia”. Y por eso la pluma y el lápiz deben ser acerados.

Así como al pseudo arte se debe responder con uno auténtico –respetuoso de la ética y portador del esplendor de la forma–, tantos libros, conferencias y nuevos sofistas deben ser rebatidos con la palabra. Tenemos que embebernos del espíritu de Sócrates, de los apologistas de los primeros siglos del Cristianismo, de San Agustín, Tomás de Aquino y tantos otros que se santificaron enseñando la verdad, predicando y escribiendo contra el error. En ellos el diálogo y la polémica eran un arte, y tanto en la faz iluminativa (frente a sus alumnos) como en la faz combativa (ante el error) expresaron su amor por los demás. Chesterton diría que ellos pensaban pugnativamente.

Seamos más explícitos para los que desean ejemplos: si nos quejamos de los frívolos guiones de infames obras de teatro, entonces es necesario suscitar corporaciones de artistas que den vida a los clásicos.

Si en la música somos testigos de letras impías e imbéciles, alimentemos vocaciones como el canto, la guitarra y el piano entre los conocidos.

Si la filosofía, la poesía y la literatura fueron armas revolucionarias, fomentemos en familiares, amigos y alumnos a Platón, Aristóteles, Boecio, Cervantes, Pascal, Donoso Cortés, Ernest Hello, José María Pemán, Gerardo Diego, Saint Exupery, G. K. Chesterton, Ágatha Christie. Apoyemos a las librerías que venden buenos libros. Difundamos a nuestros escritores.

Si detestamos esos comics hediondos, ¿por qué no fomentar el dibujo entre quienes expresan este talento? Y como todo esto requiere de financiación, hay que exhortar a la generosidad, en aplicación de la Magnanimidad sobre la cual el Estagirita enseñó hace más de dos mil años.

Donde estos grupos con lucidez y coraje ya existan, entonces –más que crear nuevos– debemos fomentar los que vienen trabajando hace años.

 

Sugerencias para la acción

 Permítasenos refrescar verdades seguramente conocidas para los lectores. Para hacer uso de la palabra (libros, artículos, conferencias, charlas) y de la imagen (videos, programas de televisión, series), es necesaria una formación previa en Humanidades. Es una joya que en algunos institutos se aprenda Latín y Griego. Aunque esta gramática puede costar mucho esfuerzo, no hay duda de que es decisiva para escribir y razonar mejor.

Es importante que estos contenidos se sigan dictando de manera presencial. Especialmente los adolescentes fueron impactados de manera muy negativa por los cierres de escuela en tiempos de “pandemia”. La virtualidad no es suficiente y no puede ser la norma. Una nación sin cultura es fácilmente manipulable.

Por otro lado y sin ánimos de ser exhaustivos, ninguna tarea de restauración puede prescindir de un conocimiento mínimo y de una buena orientación en Apologética, Filosofía, Lógica, Filosofía del Lenguaje, Guerra Psicológica, Revolución Mundial (con sus tentáculos de aborto, ideología de género, relativismo). Tampoco se puede desconocer la crítica al Evolucionismo y al cientificismo. La Literatura y el cultivo de las bellas artes es oxígeno para el alma en medio de esta lid. Asimismo, la historia es decisiva: Historia Antigua, Edad Media, las Cruzadas, el Descubrimiento de América, Leyendas Negras, Reforma Protestante, Iluminismo, Revolución Francesa, la secularización del liberalismo, la herejía modernista, el surgimiento de la URSS, Guerras Mundiales, Guerra Fría. Otro tema sobre el cual debe tenerse al menos una base mínima es sobre el preconcilio, concilio y el posconcilio. Y todo esto sostenido en una conciencia formada y una espiritualidad que escape tanto al rigorismo como al laxismo.

 

¿Cuál es la herramienta idónea?

 Es sabido que los grandes medios no brindan lugar a estas ideas o lo hacen bajo infinitos condicionamientos. Es indispensable, por tanto, alimentar todas las plataformas de comunicación propias (páginas web, sitios, canales, radios, etc.), a fin de que su despliegue sea cada vez mayor. El objetivo es que esta tarea de propaganda favorezca su influencia y autonomía, de modo de evitar cualquier condicionamiento externo.

         Se debe apoyar el trabajo de cientos y miles de personas que hace años vienen militando bajo estas ideas. Es fundamental tejer alianzas respecto de la necesidad de gestar esta red de comunicaciones. Muchas de estos grupos ya existen y deben ser más conocidos. Debemos convertirnos en agentes multiplicadores de la verdad.

El cerrojo mediático y la famosa conspiración del silencio, así como la cancelación de las voces realmente disidentes, es un arma fundamental y el adversario no va a renunciar a ella. Pero en todo el mundo hay millones que ya ven la verdad y si se logra la tan ansiada sincronización, las condiciones de la lucha serían distintas. Existe un margen de contrapoder. Este es el espíritu de esta humilde columna en “El Correo de España”.

 

¿Cuál es la solución a la cuestión política?

El remedio no es otro que la Doctrina Social de la Iglesia, enriquecida por aportes de movimientos e intelectuales. De ahí, por ejemplo, el concepto de Contrarrevolución. Este concepto no es “de fe” pero es ciento por ciento verdadero. Está bien ser católico, patriota y antiglobalista. Pero existe un escalón más que es indispensable para los tiempos actuales: señalar como causas últimas de los males sociales a esta Revolución Mundial, y trabajar en todos los ámbitos contra ella, procurando el Reinado Social de Jesucristo y la vigencia social, económica y política de los principios evangélicos. Esto es ser contrarrevolucionario.

 

Nuestro poder

En cierta manera, el discurso progresista está siendo cuestionado de forma más abierta en los últimos años, sobre todo a través de las redes sociales. También surgen más críticas porque los adversarios ya han cruzado la barrera de lo absurdo y están en el pleno ridículo. Cuanto más burda sea la situación, más fácil es verla y más difícil es hacerse el tonto. Aunque hay gente que tiene una habilidad especial.

Los adversarios tienen poder pero no todo controlado. Necesitan pretextos para no alarmar demasiado a la gente: si fuese por ellos, promulgarían una ley de aborto que abiertamente hable de 9 meses y por cualquier motivo. Pero en la Argentina, por ejemplo, la han enmascarado como si fuese de 14 semanas porque temen la opinión pública. El cambio de sentido común (Gramsci) debe ser lento y gradual, no quieren una guerra abierta. Si una de las estrategias capitales del enemigo son los rodeos e insinuaciones, a nosotros por tanto nos conviene exhibir con toda frontalidad que hay una batalla.

Si fuese por ellos, harían negocios con los tejidos fetales de abortos a plena luz del día. Pero lo disfrazan, y entonces hablan de estos temas sólo de forma oblicua. Se puede olfatear ese temor, y por eso nosotros debemos dar el puñetazo en ese nervio del adversario. Si somos observadores, descubriremos que nos está diciendo cuál es.

No en vano Youtube, Facebook, Google y tantas plataformas invierten millones en vigilancia de contenidos. Se toman ese trabajo porque lo peor que puede pasar es que la gente se entere. ¿Qué hacemos si la población se da cuenta?

El tablero de la política es como el Ajedrez: todo cambia permanentemente. Una pieza que no puede tomarse ahora, quizás más tarde esté disponible. Los contrarrevolucionarios debemos ser “heracliteanos” en ese sentido y mantener la esperanza de la victoria. La historia lo prueba: grandes imperios, aparentemente invencibles, terminan cayendo como castillo de naipes. Nadie puede escapar a la muerte, y Bill Gates o Soros mañana mismo pueden ser llamados ante el Tribunal Supremo.

El futuro no está escrito, depende de lo que nosotros hagamos. Henry Ford decía: Tanto si crees que puedes como si no, en los dos casos tienes razón”. Por eso no podemos alimentar voces de desesperación. En efecto, como explica el argentino Ramón Carrillo, en esta guerra psicológica es estrategia clave hacernos creer que no podemos hacer nada. Todos los días se nos intenta desmoralizar con noticias con sabor a impotencia. Y la verdad es que, aunque sin dudas el enemigo tenga una gran fuerza, nosotros tenemos más poder del que creemos.

Lejos de todo pesimismo, una lectura atenta de El Arte de la Guerra de Sun Tzú o de obras como La Acción de Jean Ousset pueden dar una idea de cómo unir al testimonio la máxima eficacia. Pero como no se puede llevar a cabo este combate sin una mirada sobrenatural, también recordemos al inolvidable Padre Castellani: “Dios no nos pide que venzamos, nos pide que no seamos vencidos”. Pero eso no quita que trabajemos para ganar.

 

Nuestra área de influencia

No podemos controlar lo que hacen los adversarios del Orden Social Cristiano, ni en el sector privado o estatal. Pero sí podemos influir en nosotros mismos. Nuestra mente y conducta están dentro de nuestra propia “área de influencia”.

Decididamente, necesitamos concentrarnos en los elementos que están más cerca de nuestra influencia para poder librar esta batalla. En demasiadas ocasiones, nos extraviamos realizando un prolijo registro de las acciones de los otros. Ahora bien, ¿cuánto tiempo dedicamos a pensar el contraataque? ¿Cuánto se invierte en diagramar una contrarréplica?

El criterio que deseamos ofrecer al amigo lector hispanoparlante no ignora el poder maligno, su influencia en los MM.CC., su impacto en todos los niveles. No hay ningún tipo de ingenuidad voluntarista aquí. Sin embargo, este poder es sobradamente conocido y lo cierto es que no tenemos control sobre lo que ellos vayan a emprender.

Por estas razones, realizaremos una suerte de pacto ficcional.

Inicialmente, fingiremos que sólo existimos nosotros. De todos los factores mencionados, porque nuestro pensamiento y conducta es el ÚNICO factor respecto del cual podemos influir.

No estamos llamados a ser cronistas del mal sino a ser protagonistas del bien. Se trata de una invitación a soñar, planificar y realizar acciones que merezcan que sean ellos los que hablen de nosotros. Enfocándonos en todo lo que podemos hacer, se generará mayor fuerza para luego obstaculizar los movimientos del adversario.

Hagamos foco por tanto en el factor moral-emocional de nuestra propia tropa. Y desde las limitaciones de este análisis, que no escondemos, haremos de cuenta que este factor es el más determinante. Y veremos hasta dónde nos lleva pensar así.

 

Conclusión

Afirmamos decididamente que está en nuestro alcance modificar estas condiciones de lucha.

Cuenta Esopo que la zorra vio de lejos unas apetitosas uvas pero que, luego de un par de intentos intentando alcanzarlas, sentenció: “Estaban verdes”. Pongamos para terminar esta fábula al lado de la sentencia de Virgilio: “Pueden los que creen que pueden”. Si no creemos en la posibilidad de un triunfo, no veremos aquellos resquicios de éxito y jamás lo alcanzaremos. Y nos quedará poner excusas como la zorra. Ahora bien, para no caer en esperanzas sin fundamento, sólo podemos creer en una reconquista si caminamos en dirección a ella, y nos sujetamos a la Voluntad de Dios, sea cual sea el resultado.

 

Juan Carlos Monedero

Canal de Youtube

@monederojc_ _

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Sobre la prohibición del llamado Lenguaje Inclusivo en la Ciudad de Buenos Aires – Escaramuzas de la Guerra Semántica

Sobre la prohibición del llamado Lenguaje Inclusivo en la Ciudad de Buenos Aires – Escaramuzas de la Guerra Semántica

 

Juan Carlos Monedero (h)

Lic. en Filosofía UNSTA

Con una medida que tiene más de oportunismo que de verdadera defensa del Castellano, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ha prohibido (los más prudentes dicen “regulado”) la utilización de esa jerga ideológica que algunos insisten en denominar “lenguaje inclusivo”. La medida abarca a las instituciones educativas de los tres niveles de aquello que se llamó enseñanza, y habrá sanciones para quienes incumplan la norma.

Por supuesto, la progresía bienpensante (desde la ultraizquierda trotskista hasta cierto periodismo antikirchnerista) salió a poner el grito en el cielo ante semejante “atropello a la libertad”: ¿cómo vamos a prohibir algo? La consigna parece ser Prohibido prohibir, como en el Mayo Francés del ‘68. Sin embargo, se trata simplemente de un palabrerío vacuo con el cual pretenden lanzar arena a los ojos.

En primer lugar, el progresismo no tiene ningún problema en exigir cierto modo de hablar: en la comunicación pública quieren imponer los términos interrupción del embarazo. En los profesorados, fuerzan el vocablo construcción del conocimiento. Al hablar de la reciente Historia Argentina, los investigadores no pueden no utilizar el vocablo dictadura. Tampoco están en contra de las sanciones en sí: penalizan a los médicos que se nieguen a ejecutar abortos, a los padres que protejan a sus hijos de la ESI, a los docentes que nieguen espacio a la anticoncepción o a la ideología de género en el aula, etc. Sus declaraciones de ayer, bien observadas, desmienten sus palabras de hoy.

Esto es lo primero que hay que decir. Asistimos a una polémica hipócrita, al menos de un lado, ya que quienes se alarman porque “se va a imponer un modo de hablar” no tienen problemas en obligar a los demás a hablar de otro modo. También resulta cínico que nos quieran hacer creer que “el lenguaje inclusivo” está logrando naturalmente un consenso, en especial entre los jóvenes, cuando es lo más forzado y artificial que pueda haber. Se pretende volver moda obligatoria. Lo fuerzan en los trabajos prácticos de algunos profesorados. Lo deslizan a través de sentencias judiciales, programas de televisión. Lo dicen los políticos, hasta el Presidente.

Es claro que estamos ante una escaramuza de la guerra cultural. Por eso no debe ser tomada en solfa. Al instalar el sonido “lenguaje inclusivo”, nos están forzando a discutir lo obvio.

En efecto, con el mismo desparpajo con que los agentes del despotismo de género dicen “La biología no nos va a determinar”, Axel Kicillof dijo “Desde España no nos van a decir cómo tenemos que hablar” (tratándose de él, se nota). Paradójicamente, mientras dice esto, acepta las imposiciones de escritoras feministas lesboaborteras.

El mexicano Miguel Ángel González[1] –magister en Filosofía– explica de forma brillante que el llamado lenguaje inclusivo ni es lenguaje ni es inclusivo. Es una provocación, es una declaración de guerra al buen hablar como parte de un discurso político e ideológico. Se trata de presentar el orden gramatical, la coordinación de tiempos y modos verbales, el correcto articulado y el uso racional de los sustantivos como “fascismo”. Se trata de una estrategia inspirada en Cortázar, quien pedía crear numerosos Vietnam en la ciudadela del pensamiento; es decir, una suerte de guerrilleros lingüísticos que –al escribir y pronunciar sonidos desagradables para “los burgueses”– realicen una revolución política desde el lenguaje:

“Seguimos hablando de hoy y mañana con la lengua de ayer. Hay que crear la lengua de la revolución, hay que batallar contra las formas lingüísticas y estéticas que impiden a las nuevas generaciones captar en toda su fuerza y belleza esta tentativa global para crear una América Latina enteramente nueva, desde las raíces hasta la última hoja. En alguna parte he dicho que todavía nos faltan los Che Guevara de la literatura. Sí; hay que crear cuatro, cinco, diez Vietnam en la ciudad de la inteligencia. Hay que ser desmesuradamente revolucionarios en la creación, y quizá pagar el precio de esa desmesura. Sé que vale la pena”[2].

Se trata no sólo de hablar y escribir para fomentar una revolución sino de hablar y escribir revolucionariamente. Cambiar el lenguaje para controlar a la gente.

En efecto, esta jerga “inclusiva” es algo vinculado al poder. Lo dicen ellos: “El lenguaje inclusivo es profundamente político”[3]. Es una pieza de ajedrez, y sabemos que todas las piezas tienen para el buen jugador una estrategia. Ciertamente no es una Torre o una Dama pero el lenguaje inclusivo no deja de ser un Peón: introduce rápidamente esquemas de pensamiento ideológicos, que desarman al oyente. Es artillería de bajo calibre para quienes procuran cambios culturales. Ellos conocen la sentencia de Wittgenstein: “Los límites del lenguaje son los límites de mi mente” pero la aplican al revés ya que quieren borrar las diferencias sexuales, pretenden suprimir los sexos, en un auténtico atentado contra el orden creado. Lo dijo claramente el Presidente Alberto Fernández, al defender el uso del lenguaje inclusivo:

“¿Al estado le importa el sexo de la gente? (…) Lo que al estado le interesa es registrarlo (sic) a Alberto Fernández. Saber si Alberto Fernández cumple sus compromisos impositivos. Eso es lo que le importa. ¿Por qué le importa el sexo? (…) Esto (el “lenguaje inclusivo”), que algunos ven críticamente, es un paso que estamos dando que espero que termine el día en que en el DNI a nadie le pregunten si es hombre, mujer o lo que sea. (aplausos) ¡Es eso! ¡Es eso! Es eso lo que tenemos que conseguir, es eso lo que tenemos que lograr. ¡Es eso! ¿Qué le importa al estado? No es lo que necesita saber de sus ciudadanos. Necesita saber que si son chicos, estudian (…), que tengan un CUIL, que tengan un CUIT, que paguen sus impuestos. (…) Vamos poquito a poquito, haciendo posible lo que parecía imposible. El ideal va a ser cuando todos y todas seamos todes, y a nadie le importe el sexo de la gente”[4].

Nos preguntamos: ¿de dónde sale esta idea?

Posiblemente de la feminista francesa Monique Wittig que planteaba que las sociedades deberían eliminar la categoría ‘hombre’ y ‘mujer’. En el retorcido y macabro planteo de Wittig, “nuestra supervivencia exige que nos dediquemos con todas nuestras fuerzas a destruir esa clase –las mujeres– con la cual los hombres se apropian de las mujeres. Y esto sólo puede lograrse por medio de la destrucción de la heterosexualidad como un sistema social basado en la opresión de las mujeres por los hombres, un sistema que produce el cuerpo de doctrinas de la diferencia entre los sexos para justificar esa opresión”[5].

Para esta Wittig, las categorías hombre-mujer son políticas y económicas pero no naturales: “no sólo no existe el grupo natural ‘mujeres’ (nosotras las lesbianas somos la prueba de ello), sino que, como individuos, también cuestionamos ‘la-mujer’, algo que, para nosotras –como para Simone de Beauvoir– es sólo un mito” dado que “lo que creemos que es una percepción directa y física, no es más que una construcción sofisticada y mítica”.

Más aún, Wittig propone una conciencia lesbiana: “Tener una conciencia lesbiana supone no olvidar nunca hasta qué punto ser ‘la-mujer’ era para nosotras algo ‘contra natura’…”. Por eso, “Nos levantamos para luchar por una sociedad sin sexos; ahora nos encontramos presas en la trampa familiar de que ‘ser mujer es maravilloso’” (…) Utilizar eso de que ‘es maravilloso ser mujer’, supone asumir, para definir a las mujeres, los mejores rasgos (¿mejores respecto a quién?) que la opresión nos ha asignado, y supone no cuestionar radicalmente las categorías ‘hombre’ y ‘mujer’, que son categorías políticas (y no datos naturales)”. Wittig lo dice con toda claridad: “Nuestra lucha intenta hacer desaparecer a los hombres como clase, no con un genocidio, sino con una lucha política. Cuando la clase de los ‘hombres’ haya desaparecido, las mujeres como clase desaparecerán también…”.

La feminista francesa reproduce una cita de T. G. Atkinson, según la cual “Si el feminismo quiere ser lógico, debe trabajar para obtener una sociedad sin sexos”. Y remata finalmente: “el surgimiento de sujetos individuales exige destruir primero las categorías de sexo, eliminando su uso, y rechazando todas las ciencias que aún las utilizan como sus fundamentos (prácticamente todas las ciencias humanas)”. Con el uso del llamado lenguaje inclusivo se niega lo real para dar lugar a lo que no existe: supuestas identidades de género.

Lo que se busca con el “lenguaje inclusivo” es justamente –en el parpadeo que tarda escuchar un sonido o leer una palabra– impulsar la ideología de género con toda su lista interminable de seudo identidades sexuales, binarias, etc. Sin embargo, puesto que no existen “personas no-binarias” no hay nada que visualizar. El “lenguaje inclusivo” no tiene objeto, no remite a nada real.

Labvrenti Beria –formador de comunistas desenmascarado por Kenneth Goff en los años 50’– decía claramente que los agentes del socialismo en Occidente tenían un Objetivo Número Uno: “Producir el caos máximo en la cultura enemiga es nuestro primer paso más importante”[6]. Al corromper las entrañas del idioma, se rompe la comunicación con los demás y se levanta una barrera que dificulta el acceso al patrimonio histórico y cultural. Si las sociedades ignoran su pasado, también desconocen quiénes son. Al atentar contra el lenguaje, por tanto, se quebranta la identidad de la población.

Estamos ante una herramienta más dentro de la Revolución Mundial Anticristiana: así como en la novela “1984” de Orwell, se desea imponer un nuevo vocabulario para dominar la mente.

No es una broma. Sus difusores lo presentan como algo necesario “para construir sociedades más justas”. Por supuesto que también es una frivolidad e incluso es una forma de trepar en una sociedad donde se puede escalar rápidamente si uno se muestra pro-gay, se rasga las vestiduras por los derechos humanos, emite proclamas a favor de los mapuches, entre otras maneras de ganarse el pan. En efecto, el progresismo juega con la cancha inclinada, los oportunistas lo saben y se aprovechan. Pero tiene raíces más profundas.

En esta época en que nos intentan convencer, generalmente a palos, de que la maternidad es “una construcción cultural”, de que ser esposo, amar a una mujer, andar bien vestido y no como un desarrapado, procurar formar una familia, amar la patria y adorar a Dios son “construcciones culturales”, dejemos estampado que lo que realmente es una construcción cultural es esta superchería de género.

En efecto, como dice González, citado más arriba, el llamado lenguaje inclusivo “no es otra cosa que la alteración gráfica y fonética de la terminación de algunas palabras de nuestro idioma español”. Y sentencia: “A lo mucho se trata de unas 20 pseudopalabras: no pueden hacer en conjunto un sistema capaz de servir para una comunicación humana adecuada y efectiva”.

A fin de volver al sentido común y salir del pantano de las ideologías, reiteremos algo elemental pero olvidado: sólo las personas pueden “incluir”. Los lenguajes no incluyen. Ser inclusivo corresponde a las personas que usan lenguajes y no a los lenguajes mismos. Por otro lado, también cabe preguntarse si todo acto de inclusión es per se bueno. Suena bien –porque es demagógico– cubrirse con el agua bendita de la inclusión, pero no deja de ser una palabra talismán que no tiene ningún significado hasta que se defina concretamente qué es lo que se quiere incluir.

Por eso, sostener que al pronunciar “hombre” se oculta, se invisibiliza o se descalifica la realidad “mujer” resulta totalmente absurdo. El desprecio a la mujer tiene mucho más que ver con prácticas habituales, y hasta rentables hoy día, como la mercantilización de su cuerpo, el alquiler de vientres, el genocidio del aborto, el desprecio a su femineidad, el hacerla trabajar para que no pasen tiempo con sus hijos, la sociedad de consumo que utiliza su imagen para vender un producto, etc. Si antes la mujer tenía un valor, hoy tiene un precio. Pero de esto no habla casi nadie.

Cabe decir, además, que los agentes del género se escandalizan por las supuestas invisibilizaciones de la mujer mientras hacen desaparecer (y no sólo en el discurso) a la persona por nacer. Por eso IPPF ha recomendado[7] no utilizar la palabra “bebé”, “niño”. Tampoco “padre, madre, hijo”. Se prefiere feto, embrión, pre embrión, producto de la concepción, bolsa de células.

Los agentes de la ideología también invisibilizan a los defensores de la vida por nacer, a los críticos de la “moral progre”, a las personas que se ofrecen a adoptar para evitar abortos, a los católicos que realizan obras de caridad con los pobres, a los jueces y abogados provida, a los sacerdotes decentes, a los obispos combativos, a los cardenales recios.

Por este tipo de paradojas, es que González rebate: ¿cómo se puede decir que el lenguaje “normal” invisibiliza a la mujer si justamente el lenguaje normal se usa para visibilizar la supuesta invisibilización de la mujer? El lenguaje inclusivo no nos ha dado la palabra “mujer” ni el neologismo “invisibilizar”.

En el colmo de la demencia, si decir “sean todos bienvenidos” invisibiliza a la mujer, entonces (disparate por disparate) cuando se dice “todos, todas y todes sean bienvenidos”, una persona podría decir que se siente invisibilizada porque no se ha pronunciado su nombre personal. Introducir una “x” donde debería ir una vocal es tan arbitrario como introducir un “?” –o cualquier otro signo– donde debería ir una consonante. Si es posible “nosotrxs”, también sería posible “no?o%)os”. Más aún, dice González: si una consonante puede sustituir una vocal, ¿por qué una vocal no podrá sustituir una consonante? Si puede escribirse “nosotrxs”, también sería válido “onosrtsx” o “pkrtyhsl”.

Por eso, concluye el mexicano, el llamado lenguaje inclusivo “no es realmente una propuesta digna de tenerse en cuenta: para que un discurso sea serio ha de tener que definir los propios términos como un prerrequisito metodológico mínimo, mientras que estos ideólogos no dan definiciones claras y precisas de sus propios términos”. Y no las tienen porque justamente estos sonidos (nos resistimos a darles la entidad de palabras) carecen de propósito semántico. Son provocaciones. No se busca decir algo. Se busca una reacción en el oyente. De hecho, “todes” o “todxs” no significan nada: en efecto, si significaran algo distinto de “todos” no servirían para remplazar la palabra “todos”. Si su significado no es el mismo que el de “todos”, no pueden sustituir a “todos”.

El lenguaje inclusivo no es otra cosa –como bien dice González– que “la violación deliberada y a propósito de una norma”. Sencillamente, es como querer comer tallarines con las manos “para no cumplir con la norma urbana de comerlo con cubiertos”. Luego viene la justificación para cometer la falta.

No pensemos que se trata de algo cómico. Es subversivo, como los hábitos del Che Guevara que permanecía sin bañarse durante semanas –fue apodado como el chancho– para no mantener la higiene propia de “los burgueses y capitalistas”.

Del mismo modo que destruir una pintura no es hacer arte, desfigurar una palabra no es crear un nuevo lenguaje. No existe el lenguaje inclusivo, existe un grupo de palabras distorsionadas y mal empleadas. Porque el inglés –para definir sus palabras– usa del inglés; el español –para definir sus palabras– usa del español. Pero el supuesto lenguaje inclusivo recurre al idioma español para expresar sus seudodefiniciones contra el idioma español. Al igual que los intelectuales que, para atacar la filosofía, tienen que filosofar.

Ahora bien, si todo esto es tan falso, absurdo, incongruente, ridículo y hasta patético, ¿de dónde viene su fuerza?

Creemos que su energía le viene del poder discursivo que posee cualquiera que se autodenomine “defensor de las minorías sexuales”. Atropella porque hay muchos que no tienen la valentía, el ánimo o el interés en discutirlo y poner un freno. Avanza también porque esta jerga actúa como contenidos de forma subliminal, enmascarados, de contrabando. Según González, “los ideólogos del género distorsionan el lenguaje normal y modifican los significados de sus términos para sostener discursivamente lo que repugna al buen sentido común”.

Son palabras que no existen que pretenden remitir a cosas que en realidad tampoco existen. Por eso, no es que la sociedad, como dicen algunos, “va hacia el lenguaje inclusivo”. A la sociedad la llevan con la presión de los medios de comunicación: se viene desatando una auténtica guerra psicológica. Han logrado imponer el tema en la agenda pública. No es siquiera debatible: no es que deberíamos estar en contra. Es algo de lo que no se debería siquiera hablar. Y evidentemente, al hacerlo se tapan muchos otros asuntos.

Está demostrado que esta jerga constituye un verdadero obstáculo para el aprendizaje, es una traba para la lectoescritura. Los últimos resultados de lectura comprensiva para alumnos de la Ciudad de Buenos Aires fueron desastrosos[8]. Por otro lado, en Francia está prohibido el uso del lenguaje inclusivo[9].

Entendamos que esta forma de hablar y escribir no garantiza ningún derecho, no es ninguna defensa de las minorías sino pura gimnasia ideológica revolucionaria.

Quizás lo más dramático de todo esto es el insulto a la inteligencia que supone problematizar lo obvio. A decir verdad, no necesitamos un largo análisis para darnos cuenta de que “el lenguaje inclusivo” no merece otro calificativo que el de escoria ideológica.

Finalmente, estas estrategias se pueden detener si se tiene conciencia de las mismas. La primera condición para librar una guerra es saber que se está produciendo. Por eso, en nosotros está poner un freno. ¿De qué modo? Ante todo, conociendo y estudiando en profundidad la riqueza de nuestro idioma castellano. Refinemos el lenguaje utilizando vocablos que correspondan a un registro más alto: textos litúrgicos, manuales escolares, discursos, etc. Evitar no sólo el lenguaje soez sino también la pauperización de las palabras. No consentir en nuestra presencia el “lenguaje inclusivo”. Difundir las denuncias porque la información que no se reproduce, no genera impacto.

Hay que fomentar los buenos libros, los buenos docentes, comunicadores, novelistas, artistas y los periodistas que hablen correctamente. Recomendar las obras inmortales del pensamiento, como Apología de Sócrates, Ética a Nicómaco, Confesiones, La Divina Comedia, Don Quijote, Pensamientos. Los poetas como Lugones, Marechal, Bernárdez, Pemán; escritores como Shakespeare, Donoso Cortés, Hello, Thibon, Chesterton, el Padre Castellani, Anzoátegui; cuentos policiales de Agatha Christie, personajes literarios como Don Camilo, el Padre Brown; músicos como Figueroa Reyes, Chabuca Granda, conjuntos folklóricos como Los Paz, Los puesteros, Los del Portezuelo.

Es fundamental prepararse para resistir la tiranía del lenguaje inclusivo, organizar esta resistencia, plantear un contraataque cultural, difundir jornadas, cursos y eventos culturales. Fomentar los buenos colegios, escuelas, universidades e instituciones pedagógicas. Ya hay miles de personas haciendo esto. Ahora hay que sumarse a estas iniciativas, por el bien del país y de nuestros hijos.

[1] Cfr. ¿Lenguaje Inclusivo o Jerga Ideológica? – Ensayo de Miguel Ángel González, Magister en Filosofía (México). Ver link aquí: https://www.academia.edu/54944444/Lenguaje_Inclusivo_o_jerga_ideol%C3%B3gica

[2] Cfr. https://bit.ly/3A5Zr0o, pág. 3

[3] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=QsdhDnu6Kbg (minuto 2:50 a 3:27)

[4] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=YVP94Bkhp00

[5] Todas las citas que siguen de Monique Wittig son extraídas de su trabajo No se nace mujer, que puede leerse en línea aquí: https://produccioneslesbofeministas.files.wordpress.com/2011/10/no_se_nace_mujer.pdf

[6] Kenneth Goff. Psicopolítica. Técnica del lavado de cerebro, Editorial Nuevo Orden, Buenos Aires, 1966, pág. 29.

[7] Cfr. http://www.notivida.com.ar/boletines/1137_.html

[8] Cfr. https://www.clarin.com/sociedad/educacion-primeros-resultados-muestran-mayor-dano-pandemia-chicos_0_9fiESRiQpC.html; https://elpais.com/argentina/2022-06-10/la-ciudad-de-buenos-aires-prohibe-el-lenguaje-inclusivo-en-las-escuelas.html; https://www.rionegro.com.ar/sociedad/la-ciudad-de-buenos-aires-prohibio-el-lenguaje-inclusivo-en-las-escuelas-2341458/

[9] Cfr. https://www.diarioconstitucional.cl/2021/05/09/francia-prohibe-oficialmente-el-lenguaje-inclusivo-en-la-educacion-nacional/

 

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Reseña – “El libro negro de la Nueva Izquierda” (Agustín Laje–Nicolás Márquez)

“El libro negro de la Nueva Izquierda”

(Laje–Márquez) – Reseña

Lic. Juan Carlos Monedero (h)

              Cuando estas líneas estén en poder del lector, sepa que primero han sido leídas por los autores del libro reseñado, esto es, los Sres. Agustín Laje y Nicolás Márquez, a quienes fueron remitidas en primer lugar. La intención es la de que este gesto, propio de quienes debemos mantener un trato de caballeros, precediese a todo análisis discursivo.

Se trata de un trabajo con notables virtudes, tanto en la parte escrita por Laje como en la de Márquez; virtudes y méritos que, en nuestra opinión, coexisten con lo que parecen ser errores graves de juicio y colisión directa con el Magisterio de la Iglesia, delicado punto que se aprecia en la posición favorable al liberalismo, admitida expresamente por los autores del libro.

Empecemos con la enumeración de las virtudes. En la línea de los trabajos del Dr. Enrique Díaz Araujo, es evidente que El libro negro de la Nueva Izquierda no sólo contiene interesantes argumentos que rebaten algunos de los pilares de la ideología del género, el feminismo y el marxismo; también describe el derrotero vivido por los principales ideólogos de estas corrientes. El denominador común de sus vidas es la enfermedad, la adicción, la locura y la muerte. Así, por ejemplo, quedan debidamente señalados los padecimientos, vicios y conductas de los conocidos Reich, Marcuse y otros; también se menciona la prematura muerte de Foucault, fallecido a los 58 años a causa del VIH. A pesar de las iniciales apariencias, este recurso no puede considerarse un mero argumento ad hominem. No constituye un desvío el hecho de sacar a la luz los “trapitos” de la vida íntima de estos ideólogos, dado que estas revelaciones permiten apreciar una gran verdad: personas trastornadas generaron filosofías enfermizas, con la misma naturalidad con que el modo de ser de los efectos es indicativo del modo de ser de la causa.

La segunda virtud del libro es hacer patente el vínculo entre ideología homosexualista y pedofilia, por lo general desconocido. En efecto, así como la revolución sexual de los 60’ –retratada en propuestas tales como “amor libre” y claramente ligada a la mentalidad anticonceptiva– fue sólo la punta de lanza del homosexualismo, parece que hoy en día, a caballo de la naturalización de la homosexualidad, la pedofilia no tardará en ingresar en el espectro público como objeto de discusión mediática. Los ideólogos citados por Agustín Laje y Nicolás Márquez no permiten engañarse: puesto que no existe ni puede existir una norma objetiva sobre la sexualidad, es evidente que no sólo las prácticas homosexuales son una opción válida. También lo son las relaciones carnales entre niños y adultos, como acertadamente documenta el libro. No será extraño que, en pocos años, panelistas televisivos hablen de ella siquiera como “posibilidad”. En Europa este tema ya está en discusión. Como se ve, esta cólera anti-tradición y, por lo mismo, anti-vida, mancilla la misma inocencia de los infantes. Y más aún: en el horizonte de estos ideólogos yacen –todavía ocultas al gran público– pretensiones de legitimar la zoofilia, el incesto y la necrofilia, y El libro negro de la Nueva Izquierda las destapa.

En tercer lugar, a lo largo de estas páginas queda desplegada con toda claridad la presente estrategia de estos movimientos. En la actualidad, el punto de ignición lo constituye, sin dudas, la sexualidad. Si en el pasado la dialéctica marxista tomó como blancos privilegiados la historia, la economía y la política, hoy es la sexualidad humana la repetidamente atacada por este sofístico ariete. Se martilla una y otra vez sobre ella, promoviendo la coexistencia de formas antinaturales con la práctica normal de la sexualidad: “Nos da risa cuando vemos el cabreo que se han pillado los fachos porque les hemos reventado hasta hacerlos trizas su significante tan querido ‘matrimonio’. Yo los comprendo. Tienen toda la razón. Si dos lesbianas se pueden casar lo mismo que el hijo de la marquesa con la hija del empresario entonces es que el matrimonio ha dejado de tener significado, ya no tiene ningún sentido para los que lo inventaron” sostiene el desdichado Paco Vidarte, homosexual español. Otras citas –también extraídas de las publicaciones de ideólogos y activistas– son muy explícitas y eximen de todo comentario. Su nivel de frontalidad es de tal magnitud que seguramente muchos se verán conmovidos: son una auténtica escritura pornográfica, claro indicio de lo que –a la luz de la fe– podemos considerar como una influencia propiamente demoníaca. Se observa cómo la pretensión de posicionar la homosexualidad y otras desviaciones en la agenda pública es una clara maniobra subversiva, dado que el orden natural reclama la heterosexualidad. Los autores dejan muy claro que la práctica homosexual es concebida por estos propagandistas como una herramienta ideológico-política.

En cuarto lugar, leyendo el libro se evidencia –y aquí arriesgamos una opinión propia, quizás no suscripta por sus autores– que la presente batalla cultural no es desplegada por intelectuales sinceros, cuyos principios estuviesen sostenidos honorablemente. ¿Cómo se llega a esta conclusión? Es evidente que una persona honesta estaría dispuesta a conceder a su adversario aquellos derechos y atribuciones que, en tanto persona, pretende para sí. Quienes arguyen con recta conciencia no sólo declaman respeto para sí mismos sino que, principalmente, lo brindan al prójimo. Asimismo, tienen cierto pudor por la contradicción y no habitan conscientemente en ella. Una vez más, todo lo contrario sucede con estos personajes: son auténticos saboteadores del sentido común, terroristas del alma, duros adjetivos ganados a fuerza de demostrar que no los detienen sus innumerables contradicciones e inconsistencias. Todo eso no tiene importancia alguna para ellos, que sólo tienen objetivos que cumplir. Su mensaje no pretende ni aspira al deleite de la mente, bañada por la luz de la verdad. Es pura praxis, y no logos.

Salvadas las virtudes de El libro negro de la Nueva Izquierda, ¿qué observaciones críticas se pueden realizar?

En primer lugar, una de las tesis de la obra es que el actual feminismo –difundido a través del lenguaje de género, propulsado por el uso del término femicidio y expandido gracias a consignas tales como Ni Una Menos– sería malo porque es de izquierda. El feminismo “de la primera ola”, valorado positivamente en este trabajo, se habría desvinculado de su fuente –el liberalismo, como lo explica Laje–, hallándose hoy en día bajo el secuestro del marxismo. De esta manera, el feminismo liberal es bueno mientras que el feminismo marxista es malo. La segunda observación no tiene menor importancia: puesto que las corrientes ideológicas criticadas duramente en el libro cuestionan el capitalismo liberal al mismo tiempo que arrojan dardos a la familia y al orden natural, los autores de la obra también rompen lanzas en su defensa. Entre otros argumentos, quedan enumeradas una serie de bondades propias de la tecnología, exhibidas como bondades del liberalismo.

El Magisterio de la Iglesia ha condenado, sin embargo, la ideología liberal; condena que pesa y se extiende no sólo respecto del liberalismo filosófico sino también del político, el moral y el económico. Muy conocida entre nosotros es la obra del gran Félix Sardá y Salvany, titulada El liberalismo es pecado. Más cerca en el tiempo, el querido Padre Horacio Bojorge ha escrito El Liberalismo es la iniquidad, la rebelión contra Dios Padre. El recientemente fallecido Alberto Caturelli publicó en la Revista Gladius varios artículos en donde critica duramente al Liberalismo y, en particular, al Liberalismo Católico. Y son innumerables las leyes, tanto en la Argentina como en el resto del mundo, provenientes de la matriz ideológica liberal; leyes que propiciaron la desacralización, la mentalidad naturalista e incluso actitudes anticristianas. De ahí que, como adelantásemos al inicio de esta reseña, los juicios favorables de los autores del libro con respecto a esta ideología no pueden menos que entrar en contradicción con la doctrina católica. Por la misma razón, está ausente en el libro uno de los puntos capitales de la filosofía de la historia, ilustrado novelescamente por Dostoievski y enseñado repetidas veces por el R.P. Alfredo Sáenz: liberalismo y socialismo son dos caras de la misma moneda, hijos de la misma Revolución del 89’, ambas tenazas de la Masonería.

En ese sentido, es entendible desde lo humano pero no doctrinariamente justificable una actitud acrítica respecto del libro, reconociendo las legítimas virtudes del mismo, salvando las buenas intenciones de sus autores –como, con justicia, hemos intentado hacer– pero sin señalar limitaciones de la obra o incluso ciertos errores. La actitud que nos mueve al hacer una cosa pero también la otra no proviene de ninguna “pose” de supremacía intelectual. Simplemente, en atención a la notable difusión –justificada, nos parece, en atención a su calidad– que ha tenido esta obra, se pretende puntualizar ambos aspectos, y hasta por la misma caridad con los autores, a quienes en primer lugar se ha dado conocimiento de esta reseña. En ese sentido, creemos que es posible bautizar los importantes datos y análisis vertidos en este libro, tanto por parte de Agustín Laje como de Nicolás Márquez, separando los valiosos elementos que nos aportan –a fin de continuar librando, con más fuerza aún, esta batalla cultural– respecto de ciertos juicios que se encuentran salpicados de una visión benévola respecto del liberalismo y del capitalismo.

 

Publicado el 15 de enero de 2017 en

https://apologetica-argentina.blogspot.com/2017/01/el-libro-negro-de-la-nueva-izquierda.html

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