Oración para implora un Papa Santo –
Monseñor Athanasius Schneider
¡Kyrie Eleison! ¡Christe Eleison! ¡Kyrie Eleison! ¡Señor Jesucristo, Tú eres el Buen Pastor! Сon tu mano todopoderosa guías tu Iglesia peregrina a través de las tempestades de cada época. Adorna a la Santa Sede con santos Papas que no teman a los poderosos de este mundo ni se comprometan con el espíritu de la época, sino que preserven, fortalezcan y defiendan la fe católica hasta el derramamiento de su sangre y observen, protejan y transmitan la venerable liturgia de la Iglesia Romana. Oh, Señor, vuelve a nosotros por santos Papas que, inflamados con el celo de los Apóstoles, proclamen al mundo entero: “En ningún otro está la salvación [fuera de Cristo]; pues no hay ningún otro nombre bajo el cielo dado a los hombres por el que podamos ser salvados” (Hch 4,12). Que a través de una era de santos papas, la Santa Sede, que es la patria para todos los que promueven la fe católica y apostólica, brille siempre como cátedra de la verdad para el mundo entero. Escúchanos, oh Señor, y por la intercesión del Inmaculado Corazón de María, Madre de la Iglesia, concédenos santos Papas, concédenos muchos santos Papas! Ten piedad de nosotros y escúchanos!
¿Cuál fue su huella como presbítero y obispo cuando aún vivía en la Argentina?
Su huella como presbítero y obispo, mirada ahora retrospectivamente, fue un preanuncio en pequeñas y medianas dosis de lo que sería su funestísimo desempeño en Roma. Era un hombre elíptico, sinuoso, ambivalente, pendular. A cada quien le decía lo que él sabía que ese otro quería escuchar. Romano Amerio usa la expresión “bustrofedismo” para referirse al zigzagueo propio de los modernistas. Así era él. En términos impropiamente humanos –de los que me valgo sólo para ser didáctico y breve- se diría que pasaba de “la derecha” a “la izquierda” según su interlocutor. Por lo que se hacía merecedor de la diatriba del Quijote a Sancho: “en esto se nota que eres villano, en que eres capaz de gritar <¡viva quien vence!>”. Eso sí, a medida que conquistaba poder (y era este uno de sus apetitos desordenados), el péndulo fue cesando para estabilizarse en el más espantoso sitio: la opción preferencial por los enemigos de la Iglesia.
¿Cuál es el parecer de sus connacionales de su persona y su figura como hombre de religión?
Los connacionales se pueden dividir en varias clases.
Están los papólatras, personajes ridículos y miopes, que con tal de mantener una presunta “comunión con el Papado”, se muestran dispuestos a aprobar y cohonestar cualquier dislate; y todavía ir más lejos en sus graves heterodoxias. Los obispos pertenecen a esta especie, y cierto laicado imbécil que los sigue encandilados.
Están los que lo atacan por malos motivos. El actual gobierno, por ejemplo, y aún antes de serlo, que no soporta la idea de una justicia distributiva o de la función social de la propiedad privada o el mantenimiento del bien común, o el rechazo de la usura.
Están asimismo quienes lo defienden por la obra de demolición integral que ha llevado a cabo; esto es, por su vejamen constante de la lex credendi, de la lex orandi y de la lex vivendi. Los peores enemigos del Catolicismo –judíos, masones, ateos, marxistas- no han cesado de aplaudir sus constantes y furibundos ataques a la Verdad. No ha habido Papa –o lo que fuere- que haya sido más dócil y solícito a las perversiones del mundo.
¿Cuál es el saldo de su ministerio?
Pésimo, ruinoso, escandalizante. Atacó a la Verdad por las cuatro terribles vías posibles, que señalaba el padre Leonardo Castellani: por error, ignorancia, confusión y mentira. Y debería sumársele una quinta: por malicia, por odium Fidei, por odium Christi.
No intentaré ahora un balance de su larga década ocupando la silla petrina. Escribí cuatro libros y decenas de artículos, antes y durante su gestión. Todos con mi nombre y apellido. No soy dado a jugar a las escondidas con pseudónimos. Pero respetuosa y responsablemente, pesando y pensando las palabras, estoy en condiciones de decir que su obra ha sido destructiva y demoledora, corrosiva y vandálica.
Sobran y se multiplican los ejemplos, mas sólo mencionaremos dos. Su homilía en el Angelus del domingo 7 de junio de 2016, Festividad de Corpus Christi, negando implícitamente el dogma de la transubstanciación. Y su elección de un pornógrafo defensor y bendecidor de la contranatura, como el Cardenal Víctor Manuel Fernández, a cargo del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Se cumplió en Bergoglio la tragedia que expresara Chesterton: si se quita el Orden Sobrenatural, no queda el Orden Natural. Queda nada.
Si lo comparamos con otros, ¿en qué sentido fue diferente el papado de Francisco?
Creo que lo antedicho puede servir de respuesta. Pero se me ocurre una distinción didáctica, también por aquello de brevitatis causae. Los Papas posteriores al Concilio (para poner algún hito demarcador y no aspirar a abarcarlo todo) permitían mantener la hermenéutica de la continuidad, aún tolerando y propiciando la hermenéutica de la ruptura. Con Bergoglio, y por expresa decisión de él, esta posibilidad desaparece y hasta es castigada y perseguida. Él quería una “iglesia” que no sea católica, apostólica y romana sino sinodal, sincretista, irenista y apostática. Una iglesia que transite del Iscariotismo a la apostasía. La “Iglesia de Judas”, como la llamó Bernardo Fay. Una iglesia en la que se pueda sentir cómodo el Anticristo. Omito comparaciones con períodos pontificios anteriores al Concilio, simplemente, como ya dije, por ser sintético. Pero si hiciéramos tal comparación, el balance sería mucho más trágico.
¿En qué sentido quería Él que ‘hagan lío’?
Es una expresión popular argentina, que le dirigió a los jóvenes en una Semana de la Juventud en Brasil. Y lo define en todo su perfil plebeyo. Porque es una expresión muchachista, como advertía Genta. Transida de demagogia, complicidad con el caos, incitación a la rebeldía vacua, contemporización con la subversión, abajamiento de conducta y de estilo. Lo decía también Chesterton: lo verdaderamente <revolucionario> es el Orden. Revolucionario quiere decir aquí: regreso al Principio. Bergoglio quiso practicar una vez más el populismo dialéctico con esos pobres muchachos; pero la farsa tuvo un alto costo. Y además devino en una paradoja. Son muchísimos hoy los jóvenes que no quieren hacer lío sino apartarse de él y volver a las fuentes de la Tradición. Baste observar las cabalgatas y procesiones que se hacen bajo la advocación mariana de Nuestra Señora de la Cristiandad. Es sólo un ejemplo.
¿Cuál sería la figura de Francisco en la historia?
Carezco de los elementos suficientes para una mirada prospectiva; es decir, para establecer de cara al porvenir, cuál sería un recto balance histórico, pasado o retrospectivo. No sin fundamentos, algunos han visto en su figura a “la fiera de la tierra” de la que habla el Apocalipsis; una especie de “propedeuta” del Anticristo. Otros, la figura del falso pastor anunciado por los profetas veterotestamentarios. Otros creen que estos “cargos” le quedan grandes, y que se trata simplemente de un pésimo y olvidable ejemplo. De una pesadilla monstruosa. Una especie de pintura goyesca: el sueño de la razón produce monstruos. Si la historia se rige por aquellas dos leyes que recordara León XIII citando a Cicerón: “no atreverse a mentir” y “no temer decir la verdad”, pues entonces tendrá que hacer un juicio conclusivo alta y hondamente condenatorio de Jorge Mario Bergoglio.Ahora recemos intensamente y tengamos esperanza sobrenatural.
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Asociación judía persigue a Juez Federal católico en Argentina por denunciar el genocidio en Gaza
El Dr. Alfredo E. López nació en la ciudad de Buenos Aires. Abogado por la UBA, trabajó en el Poder Judicial de la provincia de Santa Cruz como secretario, defensor oficial y juez. Actualmente es Juez Federal en Mar del Plata. Ejerció la docencia en la Universidad Nacional de la Patagonia austral en la materia Derecho Privado.
¿Cómo se puede constatar que el gobierno de Milei, en su mayoría compuesto por judíos practicantes, ningunea al catolicismo en Argentina?
Se constata en el permanente desprecio oficial al catolicismo, a pesar que la propia Constitución Nacional prevé en su artículo 2 que el Estado sostiene el culto católico, que no es solamente desde el punto de vista económico, sino también moral. Sin embargo, tanto Milei como sus Ministros actúan como si fueran funcionarios del Estado de Israel, participando en actos, eventos y homenajes a Israel y a los judíos.
Fue muy notoria la irreverencia de usar figuras de santos católicos con el rostro de Milei…
Sí, sus seguidores en las redes sociales, llamados libertarios, difunden imágenes católicas alterándolas, poniendo la cara de Milei en íconos de Dios, los santos y los ángeles. Además de la irreverencia de que su programa partidario se llame La Misa por ejemplo.
Usted es un conocido juez que destaca por su coherencia católica y no se ha callado y por eso ha estado siempre en el punto de mira…
Así es, cuando cuestioné el uso de la iconografía católica para endiosar a Milei con fines propagandísticos, recibí un ataque en masa de sus adeptos en las redes sociales, pero para sorpresa de ellos la adhesión a mi crítica fue abrumadora.
Tanto es así que la organización judía DAIA le ha denunciado acusándole de antisemitismo por publicar en su cuenta de Twitter noticias sobre las acusaciones que hace la comunidad internacional a Netanyahu…
Exacto, a partir de que difundí lo resuelto por la Corte Penal Internacional, cuya acusación fiscal cuenta con un asesor experto de origen judío. La acusación consistió en delitos de lesa humanidad, genocidio, violación de los derechos humanos en la Franja de Gaza, contra la población civil Palestina, perpetrados por el Primer Ministro de Israel Netanyahu y su Ministro de Defensa y que llevó a que se emitieran las respectivas órdenes de captura internacionales. Recibí un ataque en masa en las redes sociales de parte de judíos y militantes libertarios pero, como ya había sucedido antes, el repudio que recibieron fue mayoritario.
La DAIA (delegación de asociaciones israelitas argentinas) procedió a denunciarme por antisemitismo ante el Consejo de la Magistratura, que es el órgano encargado de remover a los jueces. Ello generó la repulsa masiva de la ciudadanía por la pretensión de censura y el ataque a la libertad de expresión.
También exigen que le expulsen como juez. ¿Hasta que punto es un gravísimo atropello?
Lo es y constituye una gravedad institucional mayúscula, puesto que la DAIA en realidad no representa a los judíos sino al Estado de Israel, constituyendo una inadmisible injerencia en los asuntos internos de nuestro país, porque están a favor del genocidio que está perpetrando el gobierno israelí en la Franja de Gaza. Además de afectar el derecho a la libertad de expresión, hay una velada intención de censura de la información que expresa la verdad de los hechos y de castigar, sancionar y perseguir a quienes las dan a conocer.
¿Qué argumentos va a esgrimir en su defensa?
En primer lugar, los jueces no perdemos la condición de ciudadanos por ser magistrados; esto lo ha confirmado el Consejo de la Magistratura en diversas ocasiones, razón por la cual gozamos del derecho a la libertad de expresión, como cualquier otro ciudadano. Además lo expresado no es falso, muy por el contrario, está avalado por la realidad de los hechos; y la circunstancia de que se hayan sacado de contexto los extractos utilizados en la denuncia es prueba de la mala fe de los denunciantes.
¿Qué le impulsa a luchar por defender la verdad y la causa católica en la Argentina?
Es el deber de todo católico defender la Fe, ante los agravios, ofensas y desprecio cometidos recurrentemente por el gobierno de Milei en la Argentina y decir la verdad sobre las atrocidades que está cometiendo el Estado de Israel en la Franja de Gaza, lo cual es avalado por el oficialismo en complicidad con los medios de comunicación.
¿Se podría decir que la Argentina se ha convertido en un “satélite de Israel”?
Lamentablemente sí, afectando a la Soberanía Nacional y poniendo en riesgo la seguridad, ya que esta subordinación a las políticas de Israel y EE.UU., que ya tienen su antecedente durante el gobierno de Menem, nos ha costado los dos peores atentados criminales ocurridos en nuestro país tanto en la Embajada de Israel como en la AMIA, la mutual judía.
Por Javier Navascués
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Entrevista al Dr. López a propósito de su libro “Resistir para Reconquistar”
El discurso de Milei en Davos (2025): una maraña de confusión al servicio del Capitalismo Liberal Anglo-Sionista
“Los demonios mezclan habitualmente
o verdadero con lo falso”
Beda el Venerable
Junto al escribano uruguayo BRUNO ACOSTA PASTORE, analizamos en detalle las piezas del discurso del Presidente argentino Javier Milei, en el Foro de Davos (2025). Nuestro objetivo fue realizar un examen político económico cultural, que no peque de obsecuencia para con la figura del Presidente (algo tristemente habitual hoy día) pero donde no falten los reconocimientos legítimos a lo bueno y verdadero que se haya dicho.
Esperamos contar con vuestra presencia del otro lado de la computadora. Exhortamos también a que difunda este material entre los interesados. Muchas gracias.
✡️| Juan Carlos Monedero y Santiago Alarcón (Rincón Apologético)
Habiendo pasado un año desde las elecciones en las que resultó vencedor Javier Milei por sobre Sergio Massa en el marco de un reñido ballotaje, Santiago Alarcón ( @rinconapologetico ) me entrevista para hablar del primer año de gestión del Presidente libertario.
Se comparó las ideas y políticas de Milei con los conceptos de la Doctrina Social de la Iglesia, se explicó en detalle la recesión económica a la que Milei está llevando al país con sus políticas y se discutieron otros temas vinculados.
Con ese tonito orate y baladrón que lo caracteriza, Milei ha afirmado durante su visita reciente a España que «la idea de la justicia social es de resentidos, envidiosos, algo aberrante, porque implica un trato desigual ante la ley, porque implica violencia, porque para hacer una política redistributiva se lo tienen que robar a otro». Son afirmaciones repugnantes que, al parecer, triunfan entre la derechita valiente. Pero la justicia social es un instrumento necesario para alcanzar el bien común, que es el fin y la razón de ser de la política verdadera. Y el bien común –que no debe confundirse, por supuesto, con el bien de la mayoría, ni con el «interés general»– exige la conservación de la armonía social; exige la búsqueda constante del bien de los demás como si fuese el bien propio.
Por ello, como señala Pío XI en su encíclica Quadragesimo Anno, es «necesario que la partición de los bienes creados se revoque y se ajuste a las normas del bien común o de la justicia social, pues cualquier persona sensata ve cuán gravísimo trastorno acarrea consigo esta enorme diferencia actual entre unos pocos cargados de fabulosas riquezas y la incontable multitud de los necesitados». Y, por supuesto, cuando se dan circunstancias de injusticia, el Estado tiene la obligación de intervenir allá donde el principio de subsidiariedad no alcance, para asegurar una justa distribución de los recursos que atienda a los méritos y necesidades de cada uno, incluida la recaudación de impuestos, que debe regirse por los criterios de solidaridad, racionalidad y equidad, así como por el rigor e integridad en la administración y en el destino de los mismos (algo que, desde luego, en regímenes políticos inicuos como el que padecemos no está garantizado).
Naturalmente, la justicia social no justifica el intervencionismo enfermo del Estado, que disminuye la iniciativa creadora y, aunque pueda parecer favorable a la masa, es a la postre contrario al bien común, por condenar a la ruina a las generaciones venideras. La justicia social deja de serlo cuando pretende extender la igualdad en aquello que los hombres son naturalmente desiguales; pues, además de desanimar la iniciativa privada, produce una mentalidad mezquina y perezosa entre sus beneficiarios.
La justicia social, a la postre, sólo la pueden llevar a cabo gobernantes que dan ejemplo de justicia en todas sus actuaciones; pues de lo contrario se llega a esa situación propia de nuestro inicuo régimen político, en donde todos reclaman justicia sin que nadie tenga la obligación de ser justo (exactamente la situación que favorece a los demagogos).
Nada favorece tanto el ascenso de los demagogos, sin embargo, como estas machadas aberrantes de la derechita valiente. «Estamos incomodando a los rojitos de todo el mundo», ha aseverado petulantemente Milei; no, pobre bocazas, lo que estáis haciendo es fabricarlos en serie, lo mismo que a resentidos y envidiosos, con vuestras machadas.
Milei Presidente: la derogación del aborto “no fue parte de las promesas de campaña”
En una reciente entrevista a la BBC Londrés, a cargo de una periodista no complaciente -inusual, la mayoría de periodistas que lo entrevistan al Presidente Milei no escarban tanto-, el presidente libertario sostiene que “la derogación del aborto” no fue parte “de la promesa de campaña”.
Fragmento de la entrevista:
Milei hablando del aborto durante la campaña presidencial (agosto 2023). Minuto 1:38 en adelante:
Con ocasión de la caída del fallo Roe vs Wade, en EEUU, Milei se compromete a terminar “con la aberración del aborto” si llega a la presidencia:
Tuit de Milei hablando de la derogación del aborto:
Antes de la votación para Presidente, el Padre Javier Olivera Ravasi presta su canal para que Agustín Laje y Nicolás Márquez realicen una apología absoluta de Milei, y usan el tema del aborto como argumento clave para justificar el voto al libertario:
El vocero del gobierno, Manuel Adorni, sostuvo que la derogación de la ley del aborto “no es parte de la agenda del presidente” dado que hay otros temas “muchísimo más urgentes” y “más relevantes”:
Declaraciones del diputado Alberto Benegas Lynch:
Francisco Sánchez, Secretario de Culto: “Quienes promueven el aborto están promoviendo el asesinato”
Alida Mónica Ferreyra, diputada por La Libertad Avanza, jura en el Congreso “por los niños que crecen en el vientre materno, y por aquellos que no han visto la luz por el aborto”:
Alida Mónica Ferreyra asumió como diputada y juró en el Congreso "por los niños que crecen en el vientre materno, y por aquellos que no han visto la luz por el aborto" pic.twitter.com/GuNnIutPWd
¿Por qué es peligroso para la Argentina entrar en la OTAN?
El Coronel (R) Gabriel Camilli responde
Puedes escuchar la entrevista haciendo click aquí:
Algunas frases clave de la entrevista:
“Gran Bretaña ocupa el 25% del territorio marítimo y terrestre de la República Argentina”
“¿Cómo podemos entrar a una organización que está prácticamente comandada por el Eje Anglo-Norteamericano?”
“Como agregado de Defensa que fui en Alemania, Austria y Suecia, he conversado mucho con oficiales, militares ingleses, que tenían el mismo destino que yo en Berlín. Y ellos admitían claramente que la Argentina tuvo en 1982 la capacidad y la voluntad para hacer la recuperación de las islas. Ellos me dijeron a mí: “Nosotros nos vamos a segurar que ustedes no tengan nunca más la capacidad para recuperar las islas”. Me lo dijeron claramente; en un diálogo diplomático. A mí me llama la atención que piensen algunos, que tengan la ilusión de que cualquiera de estos materiales que vamos a recibir tenga alguna funcionalidad al momento de ser empleados… Si nos están ofreciendo un sistema de armas, es que ha pasado el veto de Gran Bretaña“.
Otros artículos del Coronel (R) Camilli sobre el tema se pueden leer aquí, aquí, aquí y aquí.
La entrevista fue publicada originalmente en Radio Grote
Luego de haber pasado una centena de días, aquí va una síntesis política-económica de la situación actual a la luz del Nacionalismo Católico. Lo primero que tenemos que decir es que las medidas llevadas a cabo por el gobierno de Milei están dañando al sector privado, paradójicamente aquel al que en teoría venía a salvar de las garras del Estado populista.
En efecto, en el Foro de Davos, el Presidente dijo que los empresarios eran héroes. Pero buena parte de estos “héroes” son perjudicados por las políticas de Milei. Muchas grandes empresas venden cada vez menos. Las pequeñas y medianas empresas también. Es sabido que cuando ya no les quede resto, los comercios empezarán a cerrar: primero los que tienen espalda más pequeña –los minoristas– y finalmente los mayoristas. ¿Por qué? Sencillamente porque no venden.
La desregulación económica que Milei está llevando adelante, conforme su filosofía libertaria y anti-estado, hizo posible una altísima inflación. La falta de control en los precios se ve reflejada en el índice inflacionario: una suba sostenida ya desde la mitad de diciembre 2023, cuando asumió Milei. Diciembre fue terrible: 25,5% de inflación.Enero 20,6%. Febrero 13,2%. Concluye marzo y los precios siguen subiendo. Sube descontroladamente el valor de los medicamentos y alimentos esenciales, la gente se concentra en sobrevivir y se ve forzada a pagarlos renunciando a otro tipo de consumo o vendiendo sus ahorros.
Como consecuencia, muchas empresas que no se dedican a vender alimentos básicos y medicamentos venden cada vez menos. Además de perjudicar a estas empresas, Milei también está dañando a la clase media y baja, la que “no se tocaba”: los que viven de su salario registrado, los que ganan en negro y los jubilados. Todos ellos están forzados a pagar productos esenciales a un altísimo precio, cuyo valor fue totalmente librado a la salvajada de “las leyes de la oferta y la demanda” darwinista.
Aumento de precios, caída del consumo y una indiscutible recesión: algo que antes no ocurría. La recesión es consecuencia del decrecimiento en la producción: como cada vez se vende menos, el fabricante ya no produce la misma cantidad (total, no la va a vender). Se fabrica menos porque se supone que la gente comprará menos. En consecuencia, las empresas no ganan lo necesario para sostenerse, los puestos de trabajo peligran y las olas de despidos están más cerca. Cierran fábricas y empresas[1]. Las empresas dejan de pagar impuestos o evaden para sobrevivir.
Como en cascada, la caída del consumo ya está trayendo otras consecuencias. Menor consumo, menos ventas, menos pago de impuestos. A Milei se le está cayendo la recaudación de impuestos, las empresas venden menos y por lo tanto tributanmenos. Más déficit fiscal. Este escenario fomenta la evasión porque, encima que las empresas venden poco, tienen que pagar impuestos por lo poco que venden. Unido a los costos fijos, no hay negocio. No hay empresa sostenible si vende menos.
Milei y los liberales decían a coro que los gobiernos populistas y las intervenciones estatales ponían en crisis la rentabilidad de las empresas; protestaban y repetían que el estado le ponía “una pata encima al sector privado”. Decían que las empresas no podían soportar la alta carga tributaria e incluso llegaban al extremo anarquista de decir la misma existencia del Estado era el problema, “el Estado es el enemigo”, bla, bla, bla. Bueno, es evidente que –si comparamos los escenarios–, incluso en el pasado, con todos sus problemas, su corrupción y sus miserias, muchas empresas estaban mejor que ahora.
A decir verdad, Milei está destruyendo a casi todos. Pulverizó los salarios de la clase trabajadora, formal o informal, los ingresos de los jubilados y afectó a innumerables empresas. Este gobierno no sólo va contra los trabajadores y jubilados sino también contra la clase media y buena parte de la clase alta que dirige empresas, cuyos ingresos se están viendo mermados. Sus estructuras empresariales no son sostenibles con estos bajísimos niveles de consumo. Y eso significa que va a pasar lo que ya está pasando: el despido masivo de gente, la reducción de trabajo y la venta de alimentos por debajo de la rentabilidad, al costo, por debajo del costo o directamente regalar o tirar.
A quién beneficia
Hay varios sectores que se benefician con las políticas de Milei mientras el resto del país se empobrece o incluso vende sus ahorros en USD para pagar los gastos mensuales. Entre los sectores favorecidos, se hallan las empresas petroleras, beneficiadas desde que la nafta puede venderse en el mercado interno a un precio cercano al valor internacional.
Fueron tres las medidas determinantes en el resultado que hoy observamos: 1) la autorización para vender la nafta a un valor cercano al internacional; 2) la desregulación del mercado, que hizo posible la suba brutal de alimentos y medicamentos; 3) la devaluación en un 118%.
En efecto, se pasó de pagar 350 pesos por un dólar a pagar 850. Esta devaluación era importante para el sector exportador porque eso estimula que ellos pudiesen vender más unidades al exterior –para ganar más dinero por cada dólar que les ingresaba– y que así ingrese mayor cantidad de USD al país.
La combinación de estas tres medidas dañó seriamente a las clases populares, a la clase media y a buena parte de la clase empresarial del país salvo algunos sectores: petroleras, prepagas, laboratorios, sector farmacéutico, sector especulativo rentístico y el agro.
Desfiguración de la Justicia Social y el Bien Común por parte del kirchnerismo
El tema de los alimentos no debería quedar cerrado sin el siguiente comentario. Criticar las medidas de Milei sin decir nada sobre el país que recibió el gobierno libertario en diciembre 2023 podría ser injusto, mucho menos reivindicar la gestión de Alberto o del kirchnerismo. A la luz de la información disponible, todo indica que –según las auditorías realizadas por el gobierno de Milei– la entrega de comida a los pobres estuvo salpicada por grandes focos de corrupción: se entregaba alimentos a comedores que no estaban habilitados, se adjudicaban cantidades menores a las indicadas, salía dinero del estado para comprar alimentos que nunca llegaban a destino, había intermediarios que se quedaban con alimentos sin necesitarlo, se chantajeaba a los pobres para que asistan a los actos so pena de negarles la comida, etc.
Es decir, una ayuda solidaria –una medida justa para los más vulnerables– era tergiversada en manos del kirchnerismo; por lo menos, en época de la Presidencia de Alberto Fernández. Y todo indica que desde mucho antes.
Al comentar Milei esta auditoría en su discurso del 1° de marzo, fue aplaudido por la gente. Esto tiene varios análisis. Es paradójico que esta investigación, vitoreada por el público –y con razón– sea una medida precisamente intervencionista y no una medida particularmente liberal o de desregulación. No, el gobierno no desreguló, el gobierno reguló, intervino, investigó, completó su intervención subsidiaria y llegó a la conclusión que había “cajas negras”, micro-curros en torno a la comida y fue cortando eso. Es decir, en este acto puntual al menos, si el gobierno purgó la ayuda social de filtraciones, intervino en pro del bien Común. Hizo Justicia Social. Enhorabuena que el gobierno hizo eso. Porque hizo exactamente lo contrario de lo que estipula la ideología anarco libertaria del Presidente.
Las incongruencias de Milei
Es impresionante el nivel de contradicción del gobierno con sus propias premisas. Por un lado, los libertarios se la pasaron diciendo que no iban a intervenir en la economía porque cualquier intervención era estatismo, socialismo y rechinar de dientes, sin distinguir entre una intervención socialista, comunista, y una intervención sana, según los parámetros de la doctrina de la Iglesia Católica. Como si todo fuera lo mismo: para ellos el mundo es binario.
Sin embargo, hace un par de semanas trascendió que el ministro Caputo –reunido con dueños de las empresas de alimentos– dejó correr la idea de que sus aumentos fueron excesivos. Entonces, guste o no guste, vuelve el tema de que evidentemente no puede un precio de alimentos esenciales subir simplemente a voluntad del que lo produce. Guste o no guste, ese precio tiene que tener algún tipo de relación con los salarios. Y esto dicho no por un gobierno estatista o nacionalista sino reconocido en los hechos y en la conducta del ministro de Milei, lo cual prueba que la realidad se impone. Como los empresarios no se comprometieron con Caputo a no subir más los precios, según trascendió, el gobierno responde con una “jugada maestra”: decide abrir las importaciones de alimentos cuando somos un país capaz de producir comida para millones de personas.
Dios nos dio la pampa húmeda pero tomamos el camino más difícil sólo porque el gobierno es esclavo de una ideología que le ata las manos en nombre del dios Mercado, un dios frío, implacable y cruel, y de su pseudo dogma: la inviolabilidad de la propiedad privada.
Conversar los precios no tiene nada de malo. De hecho, discutir y acordar los precios es lo que hacen los gremios: las paritarias. Y tiene sentido que, si conversan los salarios, conversen también los precios. Por otro lado, nosotros desde el nacionalismo católico proponemos la armonía entre el capital y los trabajadores, entre las empresas y sus empleados. ¿Y eso qué significa? Que lejos de un planteo dialéctico de lucha de clases –donde se busca destruir a uno para que surja otro– lo que buscamos es que los dos estén bien y progresen, porque un país puede salir adelante cuando reina la armonía entre el capital y el trabajo. El trotskismo y el marxismo también están criticando a Milei activamente en las redes y en la calle, ciertamente. Incluso con argumentos en parte semejantes. Pero su cosmovisión es totalmente antagónica a la nuestra.
Propuestas y soluciones: lo que tenemos que hacer
Si queremos trabajar por recuperar a la Argentina, tenemos que volver a replantear un cúmulo de ideas sobre la economía, el estado, la sociedad, la política, y cómo se entrelazan virtuosamente todos estos aspectos.
El estado debe ser el garante del bien común. El bien común debe incluir a todos los habitantes, empezando por los más débiles –que son los niños por nacer–, siguiendo por los menesterosos, los mendigos y los pobres. Por eso la anulación de la ley del aborto no es negociable. No puede haber justicia social con genocidio abortista.
El elemento ordenador en una sociedad debe ser la debilidad y no la competencia. Si la competencia se convierte en elemento ordenador, las consecuencias son las que estamos experimentando.
Tenemos que mostrar a la gente que esta situación actual no es consecuencia de una mala aplicación de los principios Milei defiende. Estamos viviendo la aplicación correcta de los principios liberal-libertarios. No olvidemos que el presidente es anarco-capitalista. Milei vive una enorme contradicción interna porque es el jefe de un Estado cuando ha dicho en innumerables entrevistas que “el Estado es el pedófilo en el jardín de infantes”. Vive una enorme contradicción interna porque ha dicho mil veces que “los impuestos son un robo” y ahora sus agentes del Estado están justamente recabando impuestos. Experimenta una enorme contradicción porque siendo Macri presidente– había destruido con sus comentarios a Caputo y ahora Caputo es su ministro de Economía. Pulverizó la imagen de Patricia Bullrich en las elecciones del año pasado (“montonera ponebombas en jardines de infantes”) y ella ahora es su ministra de Seguridad.
Es decir, es una persona que –aparte de lo ideológico– está muy mal, en su mente, en sus emociones, y nosotros tenemos que pensar cómo recuperar la Argentina. Porque no podemos permitir que él se la lleve por delante. Tampoco podemos quedarnos de brazos cruzados ante los avivados que lo rodean, que le aplauden todas las estupideces que hace, agazapados y esperando para aprovechar la situación. Tenemos que promover la Doctrina Social de la Iglesia, es decir, promover principios intangibles que ordenen la política, la economía y la sociedad.
Uno de estos principios fundamentales es el siguiente: los bienes esenciales no pueden quedar librados a los avatares del mercado. No es lo mismo el caviar que la leche, algunos cortes de carne esenciales, algunas verduras o el arroz. No es lo mismo que una mansión de 400 metros cuadrados, con pileta y solarium, que una vivienda común. Hay que buscar garantizar para la mayor parte del pueblo argentino los bienes esenciales y a partir de ahí, sí, una vez que todos tengan lo suficiente, a partir de ahí empieza la meritocracia: ahí sí empieza una carrera donde cada uno –en la medida de sus posibilidades, habilidad, trabajo, inteligencia y creatividad– puede ganar más o puede ganar menos. Pero a nadie le debe faltar lo necesario por una existencia digna. Esto es una sociedad cristiana donde se busca el bien común.
Qué se puede hacer
Para no quedarnos solamente en la crítica, conviene deslizar propuestas nacionalistas, propias del catolicismo, provenientes de Doctrina Social de la Iglesia. Se trata de medidas que defienden la nación y el interés nacional, que aspiran a la justicia en la distribución, procurando el bien común y no “la inviolabilidad de la propiedad privada”, una de las banderas de Milei (y uno de los puntos del Pacto de Mayo). Porque para el modelo libertario liberal, la propiedad privada es absoluta, mientras que para nosotros la propiedad privada, si bien es un derecho natural, es un derecho natural secundario.
Puesto que ningún derecho es absoluto, el orden natural no reconoce derecho –de ninguna propiedad o bien– que se pueda utilizar contra el bien común. La propiedad privada no es absoluta, no puede serlo. Entonces nosotros consideramos viables dos medidas fundamentales: bajar el precio de la energía y el precio de la nafta. En cuanto a la energía, se debe calcular los costos de su producción para determinar si es necesario, o no, subsidiarla. En cuanto a la nafta, lo mismo. Una buena parte de la energía proviene de los ríos (las represas) y el petróleo que se extrae sale del suelo argentino. Estos “insumos” son naturales, no se amortizan. Por tanto, es posible una discusión a fondo acerca del costo y del precio de la energía y la nafta. En ese sentido, no cabe duda que las empresas petroleras deben cubrir la demanda propia del mercado interno argentino a un precio mucho más bajo que el valor internacional, pudiendo vender el excedente en el extranjero a precio internacional.
El descenso del precio de la energía provocaría innumerables efectos multiplicadores positivos, porque todas las industrias se verían beneficiadas al tener sus costos fijos de energía mucho más bajos. Eso permitiría que los costos fijos de todas estas industrias, al ser más bajos, no se trasladen a precio. Como consecuencia, los precios bajarían.
Esta medida sumada a la venta de nafta a un valor más bajo –copiando a Rusia que, siendo la segunda industria petrolera del mundo, vende el litro de nafta 0,62 USD– sería muy beneficiosa porque toda la logística vinculada a las empresas y al traslado de mercadería se vería beneficiada. Por lo tanto, también bajarían los costos fijos de los precios de estos productos, especialmente alimentos, medicamentos y electrodomésticos.
Una vez que la gente tiene los alimentos y medicamentos baratos, se libera una gran cantidad de dinero que las familias –ya cubierta la supervivencia– pueden usar en aquellos bienes o servicios que ya no son absolutamente necesarios pero que también hacen a los negocios de otras personas. Ya cubierta la salud y el estómago, la gente va a la peluquería, al cine, compra libros, viaja, realiza algún regalo, asiste a clases de danza, inglés, ajedrez, va al gimnasio. Comenzaría así el círculo virtuoso de reactivación de todas esas actividades. Al consumirse más, se paga más tributos y por lo tanto se daría el efecto exactamente inverso al actual.
Conclusión
El bien común tiene tres patas. El bien común incluye el bienestar material, por otro lado la virtud, por otro lado la gracia. No se va a poder conseguir esto sin la conformación de un movimiento social, político y cultural, cuya principal tarea sea la de persuadir y convencer y difundir estos argumentos, especialmente entre los católicos. Somos un país de bautizados, quizás falte para decir que somos una nación católica –sin duda lo hemos sido– pero tenemos que empezar a reconquistar estas almas porque las cosas pueden cambiar solamente si nosotros cambiamos. En ese sentido, es fundamental difundir estos argumentos, estas propuestas y poder ir persuadiendo a quienes nos rodean de que esta doctrina, con estas soluciones técnicas, pueden hacer mucho bien a la Argentina en este momento.