Milei sí, Milei no – Debate con un medio peruano en torno a las medidas de gobierno

Milei sí, Milei no – Debate con un medio peruano en torno a las medidas de gobierno

 

Estimado Prof. Alfredo Ghersi

Mi nombre es Juan Carlos Monedero, soy argentino, licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino. He leído su artículo titulado “¿Cuba a la Milei?” y quisiera comentar sus párrafos, uno por uno.

Permítame comenzar.

Usted dice:

La izquierda latinoamericana ha arrancado el 2024 atacando con fuerza las medidas económicas de Javier Milei, tildándolas como antidemocráticas y pertenecientes a un sistema proveniente del capitalismo salvaje.

Milei es atacado también por muchos católicos puesto que él afirma que la Justicia Social, concepto propio de la Doctrina Social de la Iglesia, es una aberración. Tampoco ha caído bien la propuesta del divorcio exprés, los apoyos al acuerdo de París (cambio climático), por citar algunas medidas.

En la Argentina, también es cuestionado por el movimiento peronista, el cual (si bien no compartimos su trayectoria política) no está integrado exclusivamente por la izquierda, si bien hay sectores importantes de peronistas izquierdosos.

En la Argentina al menos, Milei también es atacado por un sector de nacionalismo católico, que es totalmente anti-izquierda. Ver aquí, aquí y aquí.

Finalmente, es atacado por liberales que lo acusan de infidelidad y traición a sus propios principios. Especialmente por liberales institucionalistas que le recriminan haber pedido 4 años de facultades extraordinarias, por el cual ya lo están llamando “Emperador Milei”.

Usted dice:

Una de las principales críticas de la izquierda ha sido la eliminación de los subsidios y las medidas de control de precio sobre ciertos productos de la canasta básica de alimentos que habían regido en Argentina desde hace muchos años.

Cabe recordar que el control de precios es uno de los pilares fundamentales de la planificación central de la economía propuesta por el socialismo marxista, que se basa en la teoría objetiva del valor trabajo. Bajo esta teoría se intenta explicar que el valor de los bienes en la economía es determinado por el costo de producción.

De esta manera, lo que se buscaría es que el Estado proteja los precios justos de los bienes que ellos catalogan como esenciales, tildando los precios de mercado como abusivos y perjudiciales para la sociedad.

Sin embargo, el problema radica en que los precios de mercado sirven como señales de información respecto a las necesidades de los individuos con relación a la oferta y la demanda.

Deseo enfatizar que la teoría objetiva del valor trabajo es sustentada por corrientes económicas no marxistas.

El marxismo plantea la dialéctica de la lucha de clases como motor de la historia, junto con el principio filosófico –falso, por cierto– de que el mundo carece de esencias objetivas, pudiendo por tanto el hombre moldearlo a su voluntad. Además, el marxismo ha planteado que la solidaridad entre los hombres no debe pasar por las naciones sino por las clases sociales. El gobierno de Milei no sólo recibe críticas de la izquierda o de los grupos marxistas. Muchos católicos y muchos católicos nacionalistas argentinos –que repudian el comunismo– repudian además las medidas de desregulación de Javier Milei, en línea con el capitalismo liberal, porque recuerdan que la ideología liberal ha sido condenada por el Magisterio de la Iglesia Católica.

En otro orden de cosas, todos los empresarios y comerciantes calculan los costos de producción sin ser marxistas por ello.

Por otra parte, parece a todas luces injusto que los precios de la canasta básica queden librados a la pura oferta y demanda, dado que son bienes esenciales para la vida. De esta suerte, quienes no contaran con el dinero para pagarlos, morirían sin remedio.

Los precios de aquellos productos que no son necesarios para vivir (el caviar, una limusina, una mansión, p.e.) pueden lícitamente quedar librados a la oferta y demanda. Pero una desregulación absoluta de aquellos productos, bienes y servicios esenciales (la canasta básica, cierto tipo de ropa, la salud, la vivienda) pone a una gran cantidad de personas en un riesgo mortal, o al menos en una situación social incompatible con la dignidad humana y cristiana.

En cuanto a los subsidios, son utilizados por EE.UU., varios países de Europa, América y Asia a fin de reforzar sus propias industrias. Reproducimos datos recabados por organismos oficiales de la Argentina. Leemos:

Según el relevamiento del FMI, Argentina en 2015 destinaba el 3.25% de sus ingresos totales a subsidiar el acceso a la energía. Este importante porcentaje es menor a que destinan otros países como Bulgaria (33.85%), Serbia (24.70%), China (20.13%), Venezuela (19.96%), Rusia (15.97%), Arabia Saudita (13.23%), India (12.34%), Polonia (9.13%), Bolivia (6.77%), Qatar (6.37%), Estados Unidos (3.82%) y Chile (3.32%).

Entre los países que destinan menos recursos (en proporción al PBI) que la Argentina a subsidios energéticos totales están: Luxemburgo (3.24%), Japón (3.22%), Grecia (2.61%), Canadá (2.46%), Brasil (2.35%), México (2.26%), Australia (1.96%), Paraguay (1.80%), España (1.70%), Alemania (1.42%), Reino Unido (1.37%), Francia (1.03%), Italia (0.62%), Uruguay (0.45%).

De esta manera, el informe revela que los subsidios energéticos medidos al año 2015 en nuestro país no sobresalen por encima de los subsidios de muchos países en términos de comparaciones internacionales ni superan la media internacional (3.25% del PBI)”[1].

En definitiva, no sólo es cierto que todos los países mencionados subsidian su propia energía. También sería cierto que muchos países cuya situación económica es mejor aún que la Argentina invierten más dinero en subsidios que los argentinos.

Usted dice:

“podemos hacer referencia a la teoría del marginalismo de Carl Menger, que explica como el valor de un bien disminuye mientras este se vuelve más abundante y por ende más preciado cuando este es más escaso. Por eso una Coca Cola en el desierto valdría más que una en un supermercado.

Mejor dicho, los precios no pueden ser determinados de manera objetiva sobre la base de su costo de producción, sino que estos se vinculan a las preferencias de los individuos que conforman lo que se cataloga como mercado. Si se necesita mucho de algo escaso, es natural que su precio sea elevado”.

 Si bien este principio de Menger es válido en muchos casos, y si bien esto es lo que normalmente sucede, conviene preguntarse si esto es justo o no. En efecto, las leyes de las sociedades no son leyes biológicas ante las cuales uno no puede sino adaptarse. Son más bien leyes sociales, donde interviene el libre arbitrio, el azar, hay avances y retrocesos, y no todo lo que pasa es –por el hecho de pasar– bueno. Pongamos algunos ejemplos: ¿puede lícitamente un cirujano de corazón tasar su capacidad de salvar vidas en un precio tan elevado que la gente tenga que vender su casa o morirse? ¿Es lícito cobrar por un bien o servicio que salve la vida algo que, para el caso concreto de la persona, implica la pérdida de todo su patrimonio?

 Como usted bien ha dicho párrafos atrás, para la teoría objetiva “el valor de los bienes en la economía es determinado por el costo de producción”. Sin embargo, el comerciante o empresario –para determinar el valor de venta de un producto ante su mercado– toma en cuenta efectivamente lo que costó producirlo. Por ejemplo, el dueño de un restaurante determina lo que va a cobrar por un café con leche –p.e.– en función del costo del café, de la leche, del sueldo que debe pagar al mozo, el edulcorante y el azúcar que ofrece en la mesa, el costo de la servilleta, la luz, el gas, la demanda del café y la oferta del mismo en las inmediaciones del restaurante tiene su papel, etc. Realmente no vemos nada de marxista en realizar estas estimaciones y cálculos que, por lo demás, todos los empresarios –desde las pequeñas a grandes empresas– realizan porque, lógicamente, estas operaciones matemáticas le permiten saber si está perdiendo o ganando dinero.

Usted dice:

Existen muchos precedentes históricos que demuestran cómo los controles de precio solo generan escasez, el incremento de mercados negros, pérdida de calidad y corrupción por parte de miembros del Estado.

Al analizar una medida, no solamente hay que evaluar las consecuencias negativas sino también las positivas. Además de los efectos que usted enumera, hay otros efectos tales como el acceso de un gran segmento de la población a esos bienes durante todo el tiempo que dure el control. Gracias al control de precios, muchas familias pueden comer lo básico todos los días. En sentido inverso, la falta de control vuelve extremadamente difícil que muchas familias se alimenten a diario. La falta de control y regulación también dificulta el pago de alquiler o las prepagas de salud.

En la experiencia de la Argentina, los mercados negros también funcionaron cuando no había política de control de precios porque los comerciantes evadían impuestos.

Por otro lado, creemos que la corrupción por parte de miembros del Estado no es un efecto del control de precios sino una posibilidad latente en toda estructura humana, falible.

En todo caso, creemos justo que un Estado que mantiene controles de precios habilite ciertas exenciones o facilidades impositivas para las empresas que prestan un servicio a la economía y al bien común, al ganar menos de lo que podrían ganar. De esa manera, el dinero que no ganan por un lado –no es que pierden, es que ganan menos– lo recuperan por otro.

Usted dice:

El fracaso de estas políticas puesto en escena con gran claridad hace unas semanas en una entrevista en vivo que los periodistas peronistas del Programa C5N estaban haciendo a un grupo de verduleros en un mercado de la ciudad de Buenos Aires para intentar demostrar como la eliminación de subsidios y políticas de control de precio implementadas por Milei era supuestamente perjudicial para la población.

Con gran ironía el hashtag del programa era #NoMeAlcanza y en él subtituló se podía leer “los precios fuera de control y salarios por el piso”.

Sin embargo, el verdulero al que entrevistaban desmontó por completo la falsa narrativa de la izquierda en un instante, revelando que la eliminación de este tipo de políticas había generado una caída de los precios a cerca de la mitad, incluyendo tomates, papas, cebolla, zanahoria, zapallos.

Más allá de lo que pudo decir el verdulero, la caída de los precios en los productos mencionados es consecuencia de factores estacionales: en la Argentina, estamos en pleno verano. Se produce mayor cantidad de frutas, verduras y, por el calor, se echan a perder más rápido. Se tiene que bajar los precios porque, si el stock no vende pronto, se pudre. Así, por ejemplo, el tomate siempre está muy barato en verano y muy caro en invierno. Por eso baja el precio. Esto prueba, además, que los empresarios y comerciantes miran los costos de producción para determinar el precio de mercado de sus productos. Y no lo hacen por ideología marxista sino por sentido común.

Por otro lado, la muestra que se ha elegido –tomates, papas, cebolla, zanahoria, zapallos– es muy pequeña: hay infinidad de productos en el mercado. Y es verdad que la mayoría de esos precios están fuera de control, como también que los salarios están en el piso. Lo hemos desarrollado aquí[2]. El índice oficial de inflación no permite engañarse: aumento del 25,5%[3].

Usted dice:

Como siempre, la falsa ideología de la izquierda se desmorona en la calle y cuando se eliminan este tipo de medidas intervencionistas el efecto positivo es inmediato y la sociedad sale ampliamente beneficiada.

Como parte de los efectos inmediatos de las medidas –y de las palabras de Milei– es notable sin duda una pérdida del poder adquisitivo del peso argentino aún mayor que la que producida durante las desastrosas administraciones anteriores. La situación era muy mala y ahora es peor. Los salarios han quedado pulverizados, lo mismo las jubilaciones y pensiones.

No negamos que pueda haber efectos positivos pero el único efecto positivo que el artículo enumeraba resultó ser, a nuestro modo de ver, consecuencia de una causa distinta. Conocemos, en cambio, los efectos negativos. A lo largo de este mes de gobierno de Milei, la caída del consumo ha sido, para muchas empresas, peor que los controles de precios. Por la falta de ventas, ahora hay algunas empresas en riesgo de quebrar. Asimismo, la posibilidad de que la Argentina abra sus puertas a industrias extranjeras –ingresando a competir sin regulaciones– pone en riesgo cientos de miles de puestos de trabajo dentro de la industria nacional, además del capital de los empresarios. Por lo demás, al caer el consumo, cae la recaudación de impuestos y el déficit fiscal se mantiene o incluso se ensancha. Son todos efectos negativos inmediatos.

Usted dice:

Lo peor de todo es que la misma izquierda reconoce las limitaciones de su propia teoría económica y cuando les conviene implementan a escondidas medidas que ellos mismos catalogan como explotadoras, salvajes e injustas. Podemos citar el caso de la dolarización de facto que impera en Venezuela desde el año 2019.

Nos permitimos insistir en que el antagonista de Milei no es solamente la izquierda sino –concretamente en la Argentina– muchos católicos, los peronistas en general –sean o no de izquierda–, muchos católicos nacionalistas y algunos liberales principistas.

Usted dice:

No cabe duda de que Milei tiene un largo y difícil camino por delante, sin embargo, el efecto positivo de sus medidas ya se está empezando a sentir en la sociedad argentina, lo que debe servir como un ejemplo de inspiración para toda la región de que las cosas se pueden hacer bien.

Los efectos de las medidas se empiezan a sentir, sin dudas. Sin negar que pueda haber efectos positivos –sería arrogante hacerlo–, lo cierto es que la destrucción aún más pronunciada de los salarios, las jubilaciones y las pensiones (entre otras consecuencias ya mencionados) deben ser considerados a la hora de evaluar el gobierno de Javier Milei en la Argentina.

 

[1] Datos publicados en el año 2018. Cfr. https://defensoria.org.ar/archivo_noticias/cuanto-destinan-los-paises-a-subsidiar-el-consumo-de-energia/ . La negrita es nuestra.

[2] Cfr. https://jcmonedero.com/milei-precios-nuevos-salario-viejo/

[3] Cfr. https://www.perfil.com/noticias/economia/la-inflacion-de-diciembre-fue-de-255-y-el-ipc-aumento-2114-en-2023.phtml

 

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MURIÓ HENRY KISSINGER: un enemigo del Orden Social Cristiano y pieza clave de la masonería (publicado en diciembre 2023)

MURIÓ HENRY KISSINGER: un enemigo del Orden Social Cristiano y pieza clave de la masonería (publicado en diciembre 2023)

Gentileza INFOCATOLICA (Javier Navascués)

 

  1. ¿Quién fue Henry Kissinger? ¿Cuál es la importancia de su figura política?

 

Kissinger fue un enemigo del Orden Social Cristiano, una pieza clave dentro de la Revolución Mundial que -como bien han enseñado nuestros maestros- busca boicotear una civilización cuya centralidad se encuentra en Dios, sustituyéndola por otra civilización que tenga por centro al Hombre. Este Hombre ya no es la creatura salida de las manos de la Trinidad, ya no es el hombre como Imago Dei y Similitudo Dei. Es el ser humano como principio, fin y fundamento de la sociedad política, como absoluto, negada su condición de creatura, capaz de hacer y deshacerse a sí mismo. Es el Humanismo Antropocentrista con todas sus nefastas consecuencias.

Kissinger promovió esto activamente, tanto desde importantes posiciones en la política de los Estados Unidos como por fuera de los cargos públicos. Fue secretario de Estado durante tres presidencias: la primera de Nixon (1969-1973), la segunda de Nixon (1973-1974, que concluyó abruptamente por dimisión) y la tercera de Gerald Ford (1974-1977). Además, Kissinger se desempeñó como Consejero de Seguridad Nacional durante la administración Nixon. El famoso Informe Kissinger, del que hablaremos enseguida, data de estos años. Su figura y su trabajo no sólo están conectados con la política interna estadounidense sino con la política de muchos otros países. Entre ellos, la Argentina.

 

  1. Kissinger se convirtió en el principal asesor en política exterior de Nixon y fue muy influyente durante la presidencia de Gerald Ford, ¿qué podemos decir al respecto de este diplomático?

 

Para empezar, diría que fue mucho más que un diplomático. Fue un estratega, un cerebro, un ideólogo pero no un dogmático. Poseía una mente oscura capaz de delinear las balas trazadoras que signan los perfiles de la acción política. Mientras una segunda línea ejecuta, él maquinaba. Su rol decisivo también explica que Kissinger permaneciera en su cargo a pesar de que tomara forma pública el escándalo “Watergate”.

Este asunto se destapa cuando el FBI conecta dinero negro –utilizado para la campaña de reelección de Nixon– con cinco detenidos que habían ingresado furtivamente en la sede del Partido Demócrata. La administración Nixon intenta encubrirlos, el Congreso inicia una averiguación pero el gobierno se niega a cooperar. A medida que avanzan las investigaciones federales, se descubre que la pandilla de Nixon acosaba a opositores políticos, funcionarios considerados sospechosos y activistas, valiéndose de la policía, el FBI y la CIA. El Senado llega a la conclusión de que el propio Nixon guardaba en sus oficinas un sistema de cintas de grabación, y el Presidente debe entregarlas bajo coacción de la Corte Suprema de EE.UU. La prensa agitó el tema como nunca y una fuente anónima –denominada Garganta Profunda– terminó por confirmar los hechos. El proceso de destitución era inminente y entonces Nixon renuncia en agosto de 1974.

A pesar del ambiente sumamente caldeado, la posterior limpieza de funcionarios no alcanzó a Kissinger. Si bien deja su cargo en 1977, cuando asume Jimmy Carter como nuevo presidente, su influencia continuó durante mucho tiempo.

 

  1. Siendo integrante del Partido Republicano, Kissinger llegó a ser una de las principales figuras de la política de EE.UU., ¿qué nos puedes decir del Informe Kissinger?

 

Así es, era parte de la derecha estadounidense. El caso Kissinger ilustra perfectamente que se puede ser muy anticomunista y comportarse como un hijo del demonio. En efecto, él velaba “por los intereses de Estados Unidos” a costa de las demás naciones. Así lo grafica el famoso Informe Kissinger, donde –con pelos y señales– despliega un conjunto de estrategias destinadas a provocar la caída de la población en países en vías de desarrollo. Leamos este párrafo del Informe:

 

«La economía de los EE.UU. requerirá grandes y crecientes cantidades de minerales del extranjero, especialmente de los PMD[1]s. Este hecho hace que los EE.UU. tenga un gran interés en la estabilidad política, social y económica de los países suministrantes. Donde quiera que una disminución de las presiones demográficas, por medio de una disminución en los índices de la natalidad, pueda aumentar las posibilidades de dicha estabilidad, la política demográfica se hace relevante para los suministros de recursos y para los intereses económicos de los EE.UU.»

 

El propio Kissinger reconocerá que, en cierta medida Estados Unidos (a pesar de ser un país totalmente industrializado) depende de aquellas naciones cuyo grado de industrialización y desarrollo económico son menores pero cuya posesión de recursos es mayor. EE.UU. necesita que aquellos países le vendan mercadería, materia prima. Leemos:

 

«La ubicación de conocidas reservas de metales de más alto grado de la mayoría de los minerales favorece la creciente dependencia de todas las regiones industrializadas en las importaciones de los países menos desarrollados (PMD)”.

 

Traducción: los recursos naturales son limitados y EE.UU. necesita que las naciones que los poseen se los puedan vender a ellos. Si, en cambio, las naciones consumen esos recursos o logran mayores grados de industrialización, Kissinger estima que no quedarán suficientes para Estados Unidos. Luego, hay que hacer disminuir la población de esos países para que no se los acaben.

En definitiva, en la mente de Kissinger, Estados Unidos se cree con DERECHO a esos recursos. ¡Un derecho por encima de los pueblos que naturalmente los recibieron! Es como si dijera: el mundo me pertenece, es mío, y voy a hacer lo que sea para quedarme con esos recursos.

 Estos párrafos del Informe K. recogen varios conceptos. Como vimos, en uno de ellos, se afirma el interés de EE.UU. en que los países que suministran esos recursos tengan situaciones estables (“Este hecho hace que los EE.UU. tenga un gran interés en la estabilidad política, social y económica de los países suministrantes”). Notemos que las naciones son vistas desde un enfoque meramente utilitarista: reservorio de materia prima. No son, como diríamos nosotros, comunidades unidas por una tradición, historia, lengua, cultura, religión y geografía. Son meros canteros de cosas útiles para aprovechar de ellos.

Luego Kissinger ata dos cosas: el índice de natalidad y las presiones demográficas. Si baja la natalidad, baja la “presión demográfica” y entonces se consigue la tan deseada “estabilidad” política, social y económica.

La estrategia se cierra aquí: para “proteger los intereses de Estados Unidos”, haremos caer la natalidad en los países “suministrantes”. Y lo hicieron.

 

  1. Según el propio informe de Kissinger, ¿de qué manera se procura el descenso de la natalidad en las naciones?

El informe describe multiplicidad de tácticas. La primera de ellas consiste en motivar a las sociedades a que tengan familias de menos integrantes. Según esta mente malévola, los programas generales de cooperación -que lleva adelante Estados Unidos- deben establecer prioridades. En sus propias y elocuentes palabras:

«Se le debe dar prioridad, en el programa general de ayuda, a ciertas políticas de desarrollo de aquellos sectores que ofrecen la mayor esperanza de una creciente motivación en tener familias más pequeñas».

Incluso Kissinger se hace la pregunta, como quien piensa en voz alta, de si la estrategia de recortar los alimentos es viable. Leemos en el Informe Kissinger:

 «¿Podrían considerarse los alimentos un instrumento de poder nacional? ¿Nos veremos forzados a elegir a quién razonablemente podemos ayudar, y en tal caso, deben ser los esfuerzos demográficos un criterio para dicha ayuda? ¿Están los EE.UU. preparados para aceptar el racionamiento de los alimentos para poder ayudar a los pueblos que no pueden o no quieren controlar el crecimiento de su población?».

Traducción: no descartamos reducir los alimentos en los PMD. Forzarlos a comer menos desalienta nuevos nacimientos y es un método que EE.UU. podría aplicar en aquellas sociedades que no sean capaces o se nieguen a bajar su población.

Motivar a la mujer a trabajar fuera de la casa es otra herramienta. Está comprobado que esta circunstancia no favorece que tenga muchos hijos:

«La condición y la utilización de las mujeres en las sociedades de los países subdesarrollados son de extrema importancia en la reducción del tamaño de la familia. Para las mujeres, el empleo fuera del hogar ofrece una alternativa para el matrimonio y embarazo precoz, e incentiva a la mujer a tener menos hijos después del matrimonio… Las investigaciones muestran que la reducción de la fertilidad está relacionada con el trabajo de la mujer fuera del hogar…».

Notemos lo escrito por el infame. Kissinger ha dicho “utilización” de las mujeres. Las usan. Son cosas. Traduzcamos de nuevo al castizo: diseñemos sociedades donde vivir con el único sueldo de papá sea imposible. Y entonces, que mamá tenga que salir a trabajar -para traer el pan a la mesa, lógicamente- y así continuar sembrando obstáculos para que sea IMPOSIBLE tener muchos hijos.

Tampoco se descartan medios de persuasión educativos:

 

«La gran necesidad es convencer al grueso de la población que es para su beneficio individual y nacional tener, en media, sólo tres o incluso sólo dos hijos».

Notemos que aquí se confiesa descaradamente que se necesita meter en la cabeza de la sociedad la falsa idea de que, al fin y al cabo, esta reducción de la familia es ¡en beneficio de esa sociedad! En otras palabras, hay que presentar una política útil a los intereses de Estados Unidos como si en realidad fuera buena para el hombre de a pie. Esta idea de trabajar en convencer se repite en otras partes del documento. Leemos:

«Es muy necesario convencer a las grandes masas de que es de su interés individual y nacional el tener, como promedio, solamente tres y quizás sólo dos hijos… el foco obvio y creciente de la atención debe ser cambiar las actitudes de la próxima generación».

Por supuesto que, en este sentido, los programas de Educación Sexual tienen mucho que decir. Pero también todo tipo de series, entretenimientos, músicos, artistas o personas conocidas que presenten a los hijos como una carga insoportable, que se burlen del matrimonio, etc.

Pongamos foco en las escuelas y colegios. Leemos en el Informe:

«[Debemos tener] niveles mínimos de educación, especialmente para las mujeres, así como la educación y el adoctrinamiento de la actual generación de niños, con respecto a la conveniencia de que las familias sean más pequeñas».

No hay medio que no se haya probado para afectar países cuya población debe ser inmolada en aras del bienestar de EE.UU. La consigna es clara: no podemos permitir que estas naciones agoten los recursos naturales que necesitamos. Kissinger nos habla aquí de la vasectomía:

«En la India [se llevaron a cabo] algunos experimentos controversiales pero extraordinariamente exitosos, en los cuales los incentivos económicos, junto con otros mecanismos de motivación, se utilizaron para lograr que un gran número de hombres aceptaran las vasectomías».

Como se ve, toda esta estrategia está pensada al detalle.

 

  1. No sólo se trata de interferir a través de la mente y la educación sino también a través de la POLÍTICA. ¿Qué nos puedes decir de eso? Imagino que Kissinger no dejó afuera de su estrategia a la política propiamente dicha.

 

Por supuesto. También va a intervenir Kissinger en la legislación, y valiéndose del enorme poder estadounidense. Seguramente no es casualidad el auge de leyes abortistas a partir de los años 70’ del siglo XX. En el Informe, leemos:

 

«Ciertos hechos sobre el aborto precisan ser entendidos: ningún país ha reducido el crecimiento de su población sin recurrir al aborto» (“No country has reduced its population growth without resorting to abortion”).

 

Hay otra forma de leer el documento. Si quieres, una forma “psicológica”. En cierto sentido, todo el Informe Kissinger parece estar atravesado por el temor a que los PMD se desarrollen. Es constante la preocupación acerca de naciones que pueden llegar a incrementar su población, desarrollar nuevas tecnologías, añadir valor agregado a sus productos, volverse económicamente más soberanas y competir en algún momento con Estados Unidos. Por lo tanto, pisarles la cabeza se convierte en imperativo no negociable. Creo que algo de esto puede verse sobre todo en este párrafo:

 

«Es vital que el esfuerzo por desarrollar y fortalecer el compromiso por parte de los líderes de los PMDs no sea visto por ellos como una política de un país industrializado para mantener reducido su vigor o para preservar recursos que serán usados por los países ‘ricos’».

En varios pasajes del Informe, Kissinger piensa en varias jugadas adelante. Por eso escribió:

 «Los EE.UU. pueden ayudar a minimizar las acusaciones de tener un movimiento imperialista detrás de su apoyo a favor de las actividades demográficas, afirmando repetidamente que dicho apoyo se deriva de una preocupación por: (a) el derecho del individuo a determinar libre y responsablemente el número y el espaciamiento de sus hijos… y (b) el desarrollo fundamental, social y económico, de los países pobres».

Es decir, estamos ante una maniobra gigantesca de engaño que -so pretexto de buscar un bien para las sociedades- procura en realidad eliminar al ser humano. Por la manera que sea. Se desalientan los nacimientos, se impiden las concepciones, se produce la muerte por hambre de la gente o directamente se promueven leyes que destruyen personas humanas en estado fetal. Se legaliza el aborto, la anticoncepción, la Educación Sexual Integral, el matrimonio igualitario y nosotros –como cándidas ovejas– creemos que estamos ante una cuestión ideológica. No es solamente ideológica. Es una cuestión de poder que se recubre de ideología. A Kissinger no le interesa tu supuesta libertad sexual, tus supuestos derechos sexuales, la libertad de tu cuerpo, las comunidades gays “reprimidas” y toda esa cantinela. ¡Le interesa que no dejes descendencia! Esto hay que entenderlo.

 

  1. Al comienzo de esta entrevista dijiste que Kissinger intervino específicamente en la política argentina. Te pido que nos desarrolles.

 

Con gusto. En los años 70’, la sociedad argentina fue objeto de varios tipos de agresiones. Los dos grandes bloques, el comunista y el capitalista, nos atacaron, cada uno a su modo. Por un lado, el terrorismo físico, tangible, representado por las bandas de homicidas marxistas. Por otro lado, el terrorismo económico representado por el avance de corporaciones transnacionales sin escrúpulos, constituyendo un verdadero abuso del capital. En el medio, los argentinos honestos, que sufrieron tales ataques, tironeados por ambas fuerzas que parecían luchar entre sí pero que –al ir tirando de la cuerda– eran manejadas por las mismas manos.

En 1975, el gobierno argentino designa a las Fuerzas Armadas al frente de una operación militar para acabar con el terrorismo. Los atentados y crímenes eran moneda corriente, el desorden político era enorme y la inflación galopaba, acicateada por el famoso “Rodrigazo”. A finales de 1975 y comienzos de 1976, la sociedad –empezando por la clase partidocrática– pedían a gritos que los militares derrocaran al gobierno, asumieran la conducción política y exterminaran a los guerrilleros que todos los santos días hacían explotar una bomba, secuestraban y pedían rescate, asesinaban policías y militares, etc.

En el seno de las FF.AA. se distinguían dos líneas: la católica nacionalista y la liberal. Los nacionalistas impulsaban la idea de que los asesinos debían ser juzgados en un juicio rápido, dadas las circunstancias (“juicio sumario”) y, si correspondía, ser fusilados públicamente. La línea liberal, en cambio, sostenía que las FF.AA. no podían como Estado hacerse cargo de ejecuciones públicas porque –de hacerlo– encontrarían gran oposición en los medios de comunicación, los organismos de DDHH y hasta la misma Iglesia, lo que pondría en riesgo la gobernabilidad y por ende la victoria contra el terrorismo.

Por lo demás, el asesinato en manos de los terroristas –en 1974– de uno de los jueces que mandó a la cárcel a los guerrilleros no constituía un antecedente alentador. Prácticamente no había magistrados dispuestos a condenar a estos homicidas.

Lamentablemente, el gobierno militar –surgido a partir del 24 de marzo de 1976– suscribió la posición liberal. Se llevó adelante una guerra mixta contra el terrorismo, que conjugó acciones perfectamente nítidas con métodos clandestinos e irregulares, produciendo cerca de 7000 desaparecidos en la Argentina, cuya enorme mayoría eran integrantes de organizaciones terroristas. Pues bien, el gobierno militar hizo todo esto siguiendo las instrucciones de Henry Kissinger, quien recomendó destruir la guerrilla con métodos experimentados en otros países. Además, el Ministro de Economía de los militares liberales llevó adelante medidas en detrimento de la industria nacional y otras políticas lesivas de la soberanía argentina.

En conclusión: nuestra Guerra Justa contra el terrorismo apátrida fue oscurecida por el uso de métodos irregulares, siempre condenables moralmente, y Kissinger fue uno de los que empujó a los militares argentinos a esta decisión.

 

  1. Tengo entendido que Kissinger integró la “Trilateral Commission” o Comisión Trilateral. ¿Qué es eso? ¿Por qué es importante conocerlo?

 

Sí, Kissinger integró la famosa Trilateral Commission.

Los personajes más influyentes del mundo se juntaron en una organización y la denominaron “Comisión Trilateral”, creándola en 1973. Parece que fue iniciativa nada menos que de David Rockefeller, el Grupo Bilderberg y el Council on Foreign Relations (CFR). Asisten ex presidentes, políticos en actividad, mega empresarios, politólogos, docentes de importantes universidades y otras personas influyentes de los cinco continentes. Como siempre, los nombres son engañosos dado que este grupo se autodenomina “International Commission of Peace and Prosperity” (“Comisión Internacional para la Paz y la Prosperidad”). Se reunieron por primera vez en Japón, en el mes de octubre de 1973.

Ya en 1980 hubo denuncias. La Revista Cabildo, de orientación nacionalista católica –en aquel momento, la revista específicamente política de mayor tiraje y mayor cantidad de lectores– supo decir que los integrantes de esta comisión “persiguen la conquista de los indefensos y expuestos mercados mundiales (…) lo que a la postre se traduce en la frígida, simple y llama búsqueda de ganancias enormes para el orden privado y extraestatal que representan”. En efecto, “las sigilosas e inculpadas multinacionales, al servicio de quienes gozan de la mayor capacidad consumista en prioridad despiadada, conforman una red cada vez más extensa y cerrada que abraza al planeta todo con presión incontenible”. Por eso, “la Comisión Trilateral no es nada menos, pero en todo caso nada más, que una simple conformación estructural al servicio de una élite…”. Dato más que relevante: esta comisión “está financiada en primera línea por las fundaciones que no pagan impuestos como: la Ford Foundation, Lilly Endowment, Rockefeller Brothers Fund y la Kattering Foundation”.

Además, Cabildo nos cuenta que el director de esta comisión fue nada menos que el polaco Zbigniew Brzezinski, asesor del presidente Carter.

No esconden sus metas. En efecto, “sus objetivos son (…) la realización del ‘nuevo orden mundial’ dentro de una sociedad planificada, subdividida en grandes federaciones regionales, dirigidas centralmente a través de multinacionales y corporaciones científicas. Según Brzezinski: ‘Debemos sustituir el sistema internacional por un sistema global… Será un mundo en el que los ámbitos de supremacía nacional desaparezcan’” [2].

 

Esto muestra la íntima unidad entre los temibles supercapitalistas y el globalismo. Ahora bien, personalmente me llama la atención la abundancia en las redes sociales de supuestos “luchadores antiprogresistas” que despotrican contra el globalismo mientras apoyan a influencers abiertamente procapitalistas, apoyan el liberalismo, el capitalismo o incluso posturas libertarias.

La verdad, al enemigo le conviene que estos influencers desvíen la atención del público. Le muestran a la gente una parte de la verdad (el antiprogresismo) pero le mutilan otra porción, que es decisiva. ¿Casualidad? ¿Disidencia Controlada? Sabe Dios. Habría que investigarlo, buscar pruebas. Pero lo cierto es que esta Comisión ve en los países con recursos naturales –como la Argentina– una mera oportunidad para extraer ganancias.

En otras palabras, ya sea por el motivo de “proteger los intereses de EE.UU.”, sea para crear un mundo global, Kissinger se anotó en todas las instancias que impulsaban el Nuevo Orden Mundial. Y temía la reacción. Por eso escribió en su Informe:

 

«Existe también el peligro de que algunos líderes de los PMDs vean las presiones de los países desarrollados a favor de la planificación familiar como una forma de imperialismo económico y racial; esto podría crear un retroceso bastante serio».

 

A Kissinger le preocupa particularmente que alguien lleve el debate hacia estos dos hechos:

 

«debemos reconocer que aquellos que argumentan en conformidad con sus posturas ideológicas han hecho mucho ruido con el hecho de que la contribución de los EE.UU. a los programas para el desarrollo y a los programas de salud ha disminuido ininterrumpidamente, mientras que sus fondos para los programas de población han aumentado a un ritmo constante”.

 

Por tanto, la credibilidad de EE.UU. quedaría seriamente afectada si enfocásemos en estos dos datos objetivos:

 

1) EE.UU. invierte cada vez menos en los programas para el desarrollo y la salud;

2) EE.UU. invierte cada vez más en programas para hacer caer la población.

 

Y Kissinger lo sabía y, como buen coach, se anticipa al movimiento del adversario. En definitiva, es difícil no ver aquí una mano negra al leer esto:

 

“En estas relaciones sensibles, sin embargo, es importante tanto en estilo como en sustancia evitar el aspecto de coacción”.

 

  1. ¿Qué es lo último que nos puedes decir de Kissinger? ¿Cómo lo definirías?

 

Parece acertado sostener que Kissinger no fue un ideólogo sino más bien un pragmático con ideología. Formados en filosofía, ciencias políticas y humanidades, tendemos a pensar que el resto del mundo lleva las ideas a la práctica de la misma forma categórica en que esas ideas cabalgan en el plano abstracto. Pero esto no es así, y el caso de Kissinger lo ilustra claramente. ¿Cómo entender si no su apoyo a la China Comunista? Como autoridad política, favoreció vínculos con los chinos en detrimento de los soviéticos. Y usted me dirá: “¿Cómo es posible si ambas potencias eran comunistas y él era republicano?”. Sí. Pero Kissinger no tenía doctrina, tenía intereses. En ese momento, él necesitaba crear una división entre estas potencias y se acercó a una para marginar a la otra.

En su último libro, “El Orden Mundial”, Kissinger se refiere al caso del Cardenal Richelieu, a quien destaca como figura maquiavélica. En efecto, si como católico y eclesiástico, este cardenal debía apoyar a las naciones católicas en Europa, sin embargo –invocando “razones de estado”– Richelieu respaldó a los protestantes. El habilísimo prelado, nos cuenta Kissinger, consideraba que si las potencias católicas lograban unificarse y triunfar, pondrían sus propios intereses por encima de Francia. Y por eso él, siendo católico, colaboró y apoyó a los herejes. Kissinger reproduce las palabras del lord Palmerston, estadista británico del siglo XIX: “No tenemos aliados eternos, pero tampoco enemigos perpetuos. Sólo nuestros intereses son eternos y perpetuos, y es nuestro deber ser fieles a esos intereses”.

No nos equivoquemos: Kissinger no se entiende desde los apuntes de filosofía política. No podemos hacer un análisis esencialista de este hombre. Como él mismo lo dice, “la realidad inalienable” es que “los elementos de poder –aún cuando sean objetivos– están en cambio constante”. Por lo tanto, lo que pudo ser útil en un momento, tranquilamente puede no serlo en otro.

Nosotros, formados en la cosmovisión occidental y cristiana, no sólo tenemos sanos escrúpulos respecto de esta lógica carnívora. También nos cuesta, quizás por una limitación de nuestra propia formación, comprenderla. Los agentes del comunismo respondían (¿o responden?) a la misma mentalidad. Por eso supo decir Bertolt Brecht: El que combate por el comunismo debe saber combatir y no combatir; decir la verdad y no decirla; hacer un favor y no hacerlo; mantener una promesa y no mantenerla; exponerse al peligro y evitarlo; hacerse reconocer y esconderse. El que combate por el comunismo, de todas las virtudes no posee sino una: la de combatir por el comunismo”. Kissinger era igual. Primero el poder. Primero la fuerza. Luego, acomodamos el discurso para que el discurso termine justificando lo que estoy por hacer… o lo que ya hice.

Kissinger relata una anécdota personal al comienzo del libro. En 1961, al visitar al ex presidente Harry Salomón Truman en la ciudad de Kansas City, le preguntó por aquello que más orgullo le producía de su mandato. Respuesta literal:

 

“Que derrotamos por completo a nuestros enemigos y luego los trajimos de vuelta a la comunidad de las naciones”.

 

Es difícil siquiera pensar una frase menos cínica. Truman ordenó abrir fuego a civiles alemanes y japoneses. Las ciudades de Dresden y Hamburgo fueron destruidas en el marco de una acciones militares que –y fíjate la arrogancia– se llamaron Operación Gomorra, porque arrojaron fuego del cielo en alusión a Génesis 19. Truman dio la orden para las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki. Cientos de miles de víctimas masacradas por este demonio.

Además, la administración Truman dejó manos libres a las tropas soviéticas para que entraran en Alemania y violaran sistemáticamente a miles de mujeres y hasta niñas[3]. Tropas estadounidenses invadieron Italia y violaron a miles de italianas. Truman consintió el avance de los comunistas que ocuparon la mitad de Polonia, la mitad de Alemania, buena parte de Europa, China; dejaron que la URSS se consolide cuando tenían el poder para limitarla o incluso exterminarla de la faz de la tierra. ¿Y luego este mismo Truman nos habla de la comunidad de las naciones? Kissinger fue capaz de escribir esto sin sonrojarse y buena parte de su libro detalla la importancia del Tratado de Westfalia para lograr la paz en Europa. ¿Paz? Calificar a este escenario de “disonancia cognitiva” sería casi hacerle un favor a los protagonistas.

Tenemos que aborrecer el mal, la falsedad y la mentira con todas nuestras fuerzas. Este hombre acaba de morir y Dios ya lo ha juzgado. Pero su obra sigue viva, el Nuevo Orden Mundial por el que trabajó incansablemente está en nuestras narices. ¡Qué buen vasallo si hubiese tenido un buen señor! Hubiera sido magnífico que un hombre tan brillante como Kissinger estuviese de nuestro lado. Lo único que podemos hacer es comprometernos a trabajar tanto como él, pero en reconstruir el Orden Social Cristiano. Su ejemplo debe inspirarnos y hacernos decir: si los malos trabajan de sol a sol, ¿puedo yo como cristiano estar inactivo? Esto es lo que puedo decirte, estimado amigo. Muchas gracias.

[1] PMD: países menos desarrollados.

[2] Revista Cabildo, Edición Especial, Cuaderno N° 1: “La Comisión Trilateral y el Poder Internacional del Dinero”, diciembre 1980. Extraído de https://revistacabildodigital.wordpress.com/revista-cabildo-segunda-epoca/

[3] Cfr. https://www.abc.es/cultura/20150302/abci-segunda-guerra-mundial-violaciones-201503021049_amp.html

Victoria Villarruel: Una extraña declaración respecto de la ley del aborto

El 13 de noviembre de 2023, a pocos días del balotaje, Victoria Villarruel dijo al periodista Diego Sehinkman -ante la pregunta de si, de ganas las elecciones, La Libertad Avanza derogaría el aborto, lo siguiente: “creo que este un tema que no tiene una urgencia inminente”, que “la ley en la Argentina desgraciadamente se termina estirando hasta el infinito, hoy encontras mujeres que están abortando chicos a término, me parece que no corresponde” y que “el espíritu de la ley del aborto” no era “que una mujer pudiera alegar problemas de tipo psicológico para que le autoricen el aborto”. La entrevista completa aquí.

El fragmento sobre el tema lo pueden escuchar a continuación:

JAVIER MILEI: PRECIOS NUEVOS, SALARIO VIEJO

JAVIER MILEI:

PRECIOS NUEVOS,

SALARIO VIEJO

Por el Lic. Juan Carlos Monedero (h)

La desregulación de la economía argentina que impulsa el gobierno de Milei, cuya punta de lanza es el D.N.U. N° 70 del 27 de diciembre de 2023, está produciendo consecuencias muy graves. En primer lugar, de nada sirve que se nos prometa el oro y el moro “dentro de quince años” si nos empobrece más en el ahora. Estas medidas sólo agravan una situación que ya era de por sí caótica, producto de las administraciones anteriores. Aumentó el agua, la carne, el aceite, la leche, la fruta, los alimentos básicos. Aumentó el precio de la ropa. El valor de los alquileres se disparó. También las prepagas. Los medicamentos aumentaron. La nafta aumentó a pesar de que somos un país productor de petróleo. ¿Cómo hace una familia? ¿Y cómo llega a fin de mes papá, mamá con tres, cuatro o más hijos? ¿Acaso no se advierte que estamos inmolando la sociedad argentina en el altar del falso dogma de “sincerar la economía”? ¿De qué sirve este sinceramiento si los ingresos de la sociedad argentina quedan pulverizados? ¿Y por qué no sinceramos LA POLÍTICA, si tanto les gusta la sinceridad, y blanqueamos los intereses que persiguen estas reformas así como los nombres y apellidos de a quienes benefician?

“Una Argentina distinta es imposible con los mismos de siempre”. Y ahora nos gobiernan los mismos de siempre. Macri, Caputo, Sturzenegger, Bullrich. También están operantes las recetas de siempre: reducción de los subsidios en beneficio de una exportación que se desentiende del abastecimiento del mercado interno del país –nuestra Argentina– donde se origina ese producto con la consecuente destrucción de la industria nacional (a pesar de que Europa, EE.UU. y Japón subsidian sus empresas), abandono del rol del Estado en la protección de los derechos laborales, un dólar excesivamente alto para favorecer a los exportadores y al Estado que percibe impuestos de lo que se exporta (retenciones) mientras aquellos productos que guardan algún tipo de relación con el dólar se encarecen, por mencionar algunas medidas. Y esto sin contar que la soja se exporta prácticamente en su totalidad dado que no forma parte de la dieta de los argentinos pero sí de China y, por lo tanto, en su enorme mayoría se vende al mercado externo: a precio internacional.

Hay un ajuste y, en efecto, la decisión de Milei es que la variable de ajuste sean los salarios de la gente (y no los negocios de la casta). Entendamos que este gobierno toma decisiones mirando el Excel. En esta matemática cruel, en esta economía sin corazón y sin dignidad, la variable de ajuste son los salarios y las jubilaciones. Llevamos casi un mes de aumentos sin que se incremente los ingresos de trabajadores, jubilados y pensionados, más allá de un bono de $ 55.000 para aquellos jubilados que cobran la mínima. Es claro que hasta la ideología capitalista liberal tuvo que capitular: cuando el kirchnerismo aplicaba estos bonos la medida se cuestionaba y, sin embargo, ahora el gobierno de Milei se dio cuenta de que este enorme grupo de jubilados no pueden vivir. Y entonces, sin sonrojarse ni dar explicaciones, realizan una medida que antes criticaban.

A las recetas de siempre y al uso de los métodos que juraron no utilizar, se le suman las incongruencias propias. El Presidente que había dicho que “los impuestos son un robo” y que había asegurado que “se cortaría un brazo antes de subir los impuestos” (tal como dijo en campaña) aumentó los impuestos.

“¡El ajuste no lo paga la gente, lo paga la casta, lo paga la política!” repetía ante Fantino como un energúmeno. Parece que después de haber ganado las elecciones, la gente común se dio cuenta de que la casta… eran ellos. Porque LA CLASE MEDIA Y LA CLASE BAJA está sufriendo principalmente todas estas medidas. En efecto, el D.N.U. es una barbaridad salida de un laboratorio ideológico. Sus autores aplican una receta a la realidad, y si la realidad no encaja, ¡peor para ella! Pero la receta se aplica sí o sí. Eso no se negocia, aunque el pueblo gimotee y esté retorcido de dolor por la pérdida de su poder adquisitivo.

Todas estas consecuencias provienen de la filosofía política de Javier Milei: anarquismo capitalista liberal. Pero también surge, a no dudarlo, de poderosos empresarios y políticos a quienes les importa nada la teoría y mucho los intereses en juego. Desde Elsztain a Macri, desde corporaciones trasnacionales hasta Elon Musk, muchas piezas se han articulado para procurar la primarización de la economía nacional. Con cinismo, Caputo comentó hace unos días: “Feliz Navidad, gracias por el sacrificio”. Esto confirma que nos están sacrificando.

Finalmente, la sociedad que modela el D.N.U. ya no es una comunidad política, con lazos nacionales, con industrias propias, con una población que necesita que su autoridad la encamine al Bien Común. No, no vivíamos una situación ideal. Son décadas de ininterrumpida caída. No obstante, subsisten muchas leyes que, al menos desde lo conceptual, son positivas. Y Milei justo va contra lo poco que queda de bueno. Por eso, en la mente de este gobierno la sociedad ya no es una comunidad unificada por los lazos de religión, tradición, lengua, costumbres e instituciones. No. La sociedad es otra cosa: no es más que un “mercado” en que cualquier individuo –para obtener beneficios sin límite– está habilitado para pisarle la cabeza a otro. ¡Viva la ley de la selva! Es la teoría darwinista, de supervivencia del más apto, trasladada a la esfera económica. Y el estado argentino “ausente”, testigo inmóvil de las injusticias, que se queda bien quieto a fin de salvaguardar el pseudo derecho de los poderosos contra los débiles.

 

Por todas estas razones, le decimos NO AL D.N.U. DE JAVIER MILEI y te convocamos a que difundas todos estos argumentos.

 

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Santo Tomás de Aquino y los precios justos – Fragmentos de la Suma Teológica

La Iglesia habla: Atanasius Schneider y el Arzobispo de Kazajistán contra Fiducia Supplicans

La Iglesia habla:

 Atanasius Schneider y el Arzobispo de Kazajistán contra Fiducia Supplicans

 

Declaración de la Arquidiócesis de Santa María en Astana (Kazajistán) sobre la Declaración Fiducia supplicans, publicada por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe y aprobada por el Papa Francisco el 18 de diciembre de 2023

El objetivo manifiesto de la Declaración de la Santa Sede, Fiducia supplicans, es permitir “la posibilidad de bendecir a las parejas en situación irregular y a las parejas del mismo sexo”. Al mismo tiempo, el documento insiste en que tales bendiciones se realizan “sin validar oficialmente su estatus ni cambiar en modo alguno la enseñanza perenne de la Iglesia sobre el matrimonio”.

El hecho de que el documento no dé permiso para el “matrimonio” de parejas del mismo sexo no debe cegar a pastores y fieles ante el gran

engaño y el mal que reside en el mismo permiso para bendecir a parejas en situación irregular y a parejas del mismo sexo. Tal bendición contradice directa y seriamente la Revelación Divina y la doctrina y práctica ininterrumpida y bimilenaria de la Iglesia Católica. Bendecir a las parejas en situación irregular y a las parejas del mismo sexo es un grave abuso del Santísimo Nombre de Dios, ya que este nombre se invoca sobre una unión objetivamente pecaminosa de adulterio o de actividad homosexual.
Por lo tanto, ninguna de las declaraciones contenidas en esta Declaración de la Santa Sede, ni siquiera las más hermosas, puede minimizar las consecuencias destructivas y de largo alcance que resultan de este esfuerzo por legitimar tales bendiciones. Con tales bendiciones, la Iglesia Católica se convierte, si no en teoría, sí en la práctica, en propagandista de la “ideología de género” globalista e impía.
Como sucesores de los Apóstoles, y fieles a nuestro juramento solemne con motivo de nuestra consagración episcopal “de preservar el depósito de la fe en pureza e integridad, según la tradición observada siempre y en todas partes en la Iglesia desde los tiempos de los Apóstoles”, Exhortamos y prohibimos a los sacerdotes y fieles de la Arquidiócesis de Santa María en Astana aceptar o realizar cualquier forma de bendición a parejas en situación irregular y a parejas del mismo sexo. Ni que decir tiene que todo pecador sinceramente arrepentido y con la firme intención de no volver a pecar y de poner fin a su situación pecaminosa pública (como, por ejemplo, la convivencia fuera de un matrimonio canónicamente válido, la unión entre personas del mismo sexo) puede recibir una bendición.
Con sincero amor fraternal y con el debido respeto nos dirigimos al Papa Francisco, quien –al permitir la bendición de las parejas en situación irregular y de las parejas del mismo sexo– “no camina con rectitud según la verdad del Evangelio” (ver Gal. 2, 14), para tomar prestadas las palabras con las que el apóstol San Pablo amonestó públicamente al primer Papa en Antioquía. Por lo tanto, en el espíritu de colegialidad episcopal, pedimos al Papa Francisco que revoque el permiso de bendecir a las parejas en situación irregular y a las parejas del mismo sexo, para que la Iglesia Católica brille claramente como “columna y fundamento de la verdad” (1 Tim 3,15) para todos aquellos que buscan sinceramente conocer la voluntad de Dios y, cumpliéndola, alcanzar la vida eterna.

Astaná, 19 de diciembre de 2023

+ Tomash Peta, Arzobispo Metropolitano de la Arquidiócesis de Santa María en Astana

+ Athanasius Schneider, obispo auxiliar de la archidiócesis de Santa María en Astana

 

Versión en inglés: Catholic Herald

 

Otros trabajos relacionados:

 

El “Caso Beatriz” (El Salvador) – Diana Gamboa Aguirre (México) y Juan Carlos Monedero (Argentina)

 

***

 

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Massa vs. Milei: ¿Qué pasó? – Análisis del Lic. Juan Carlos Monedero

Massa vs. Milei:

¿Qué pasó?

Por el Lic. Juan Carlos Monedero (h)

 

Millones de personas no salen todavía de su desconcierto. Sólo un empecinado puede negar que anoche ocurrió algo particular: una fractura. Todos vieron que algo crujió pero el motivo de fondo es lo que hay que descubrir.

Quizás el cine pueda ayudarnos. ¿Recuerdan Rocky III? Rocky II concluye con un Stallone venciendo a Apollo Creed en los últimos segundos del round final. La tercera película comienza mostrando cómo el querido boxeador ha defendido ya 10 veces el título y con éxito. Es famoso, adorado por las mujeres, entrevistado, admirado por los jóvenes, su foto es publicada en las portadas de las principales revistas… Pero su entrenador, el inolvidable Micky, comenta esos triunfos y lo cruza sin piedad: “¡Eso fue pan comido!”. Y el mismo Micky le termina confesando que, para mantenerlo ganando, nunca coordinó combates donde Rocky realmente peligrara. Hacia la mitad de la película, Stallone se enfrenta con el temible Clubber Lang, el oponente al que su entrenador quería evitar a toda costa, y el pobre Rocky recibe una paliza bíblica…

Rocky III | Harmonica Cinema

Eurnekian no te preparó

Ya no es un secreto que la popularidad de Milei explotó precisamente en programas de televisión donde el empresario de origen armenio, Eduardo Eurnekian, era accionista. La información surge explícitamente de un libro publicado este año. Nosotros, en agosto del 2022, en el marco de una entrevista sobre el verdadero rostro de la Nueva Derecha Liberal, escribimos:

“En los debates y paneles mediáticos –y ya desde sus primeras apariciones públicas– Milei puede hablar largamente y sin ser interrumpido durante 3, 4 y hasta 5 minutos. Nunca te dejan hablar tanto: hablás 30 segundos con suerte, y de repente alguien interrumpe, sobre todo si propaga ideas anti progresistas”[1].

En efecto, esta observación gatilló la idea de que en el ascenso meteórico de Javier Milei y otros youtubers neoderechistas –año 2016 aproximadamente– tuvo que haber una “inyección” de mucho dinero. Dijimos algo más: luego de que ellos alcanzaran una gran notoriedad, seguramente muchos grupos los invitaron motu proprio. Pero sí nos parecía, y luego fue confirmado, que el “shock” de popularidad inicial de Javier Milei era difícil de explicar, si no imposible, sin una gran inversión económica por parte de alguno o algunos. Y uno de esos algunos terminó siendo Eduardo Eurnekian. Pero eso no preparó a Milei para la dureza de la realidad.

Entrevista a Juan Carlos Monedero sobre el verdadero rostro de la nueva derecha liberal. Por Carlos Quequesana

Un mundo de sensaciones

             Hace años, los videos de Milei venían siendo furor en las redes. Cientos de miles de vistas, incluso millones. Pero eran escenarios cómodos para el libertario, quien podía simplemente elevar la voz y arrollar a sus contertulios o incluso “capturar” la palabra en las entrevistas que le hacían y ya. A los periodistas les servía porque medía, le hacían preguntas en bandeja, lo invitaron mil veces y así se infló bastante. Sin embargo, ¿cuánto de esto era real? En la vida los debates no se dan así. Y quizás Milei se creyó su propia ficción.

Un anticipo de lo que fue anoche se había visto en el debate entre Milei y Grabois, con la moderación de Fontevecchia. En aquella ocasión tampoco salió airoso, aunque la extensión de esta controversia (más de 5 horas) impidió que se viese tanto la hilacha. Pero estaba ahí, y anoche Massa tiró de ella.

Massa impuso su agenda y Milei no logró incomodarlo con la crisis económica - LA NACION

El debate es una guerra psicológica

Por la manera en que se llevan actualmente, en este tipo de debates se trata de dominar al otro, de acorralarlo y de lograr imponer “una agenda”, fijar temas, ser capaz de trazar la línea demarcatoria. ¿Por dónde se corta la manzana? Si se cortaba por “Casta o Anticasta”, el debate lo habría ganado Milei. Porque habría logrado imponer su marco teórico, su horizonte de lo que está bien y lo que está mal.

Pero consideramos que no lo logró.

Si Victoria Villarruel ganó ampliamente hace unos días contra Agustín Rossi, esta vez quien triunfó fue, sin lugar a dudas, Massa.

De entrada, nuestra impresión fue un Massa sereno mientras que se lo notó muy nervioso a Milei.

¿Aspiró Massa a mostrarlo desquiciado? ¿Fue su estrategia desestabilizarlo para dar a entender que el León no tiene el temple para conducir un país? Lo cierto es que Milei viene cabalgando sobre la bronca de millones. La situación argentina es insoportable. Pero en los últimos meses, a esta emoción que tanto capitalizó Milei políticamente, Massa no le opuso solamente argumentos. Le opuso también otra emoción muy fuerte. Generó miedo.

 

¿Quién ganó?

Especialmente en los primeros dos tercios del debate, Sergio Massa fue muy superior. Con esto no nos referimos al impacto en la audiencia, que responde a muchas causas y que en buena medida es incontrolable para los protagonistas. Hablamos de ellos: sus frases, conducta, temple, autocontrol, recursos. Massa logró sentar a Milei en el banquillo: le tendió una trampa y el Melenas cayó. De hecho, en el primer bloque temático Milei entró en su juego y nunca pudo usar su tiempo para exponer a su adversario.

Vale recordar que Milei se hizo famoso por largos monólogos en paneles televisivos donde lo dejaban hablar y hablar porque -como hemos dicho- las condiciones estaban arregladas. Massa, en cambio, tiene experiencias en debates reales.

En ese sentido, Milei está acostumbrado al “éxito”: auditorios llenos, preguntas que no van al hueso, obsecuentes, aplaudidores, alabanzas populares, un entorno que le perdona y le justifica todo, la adrenalina de Viva la Libertad Carajo (lo vimos en el acto en el Movistar Arena), soy el León, visualizaciones, likes, me gusta. Es la política show. Es la política 2.0. Por eso, la situación de anoche, por demás decir REAL Y NO FICTICIA, lo descoloca completamente. ¿Cuánto sabe de frustración quien gestó su carrera a partir de situaciones irreales, pre-fabricadas, donde controlaba la mayoría de los factores? El que nace entre algodones no sabe navegar con viento en contra. Sergio Massa, para bien o para mal –creemos que para mal– alumbró su carrera en la política real, concreta. Y ayer el candidato de Unión por la Pasta expuso todo esto.

Milei, un león herbívoro en la jungla del conurbano bonaerense

Si bien Milei mejoró algo hacia el final, Massa ha logrado imponer SU enfoque. Pasada la mitad del debate, Massa escaló al terreno personal y se dedicó a generar dudas sobre la capacidad de Milei para gobernar. Fue impactante su mención del psicotécnico. Y sentimos que Milei nunca encontró la manera de salir de este escollo. Si bien es cierto que Milei nunca perdió el control, en varias ocasiones tambaleó y quedó sin réplica.

 

¿Qué estrategias se utilizaron?

Massa logró algo impresionante: sentó a Milei entre los acusados, cuando en realidad era el propio Massa quien debía estar recibiendo los pelotazos. Prácticamente, Massa no dio explicaciones. Milei no gobierna y se la pasó explicando.

Massa contrastó al Milei de hoy con sus entrevistas. Y logró que el libertario se tuviera que desdecir. Imposible no pensar en el proverbial adagio: “En boca cerrada no entran moscas”. Lo confrontó en detalle: tal periodista, tal cosa, este es el contexto.

El momento en que Massa acusa de Milei por plagio fue tremendo. Sobre todo porque las acusaciones son reales, fueron publicadas y -que sepamos- nunca desmentidas por Javier Milei.

Dedo o la mano que señala el icono | Vector Premium

Massa demostró su habilidad al invocar argumentos de Bullrich, en el primer debate, y se los opuso al propio Milei, con quien Bullrich mantiene actualmente una alianza. Se trata del proverbial “Divide y vencerás”.

 

Apoyos Políticos

Dos veces le dijo Massa que lo dejaron solo: Macri, Bullrich y otros no asistieron al debate. Y otros más del PRO tampoco fueron. En cambio, Ricardo Alfonsín (h) se vino desde España para apoyar a UxP. El mal nacido de Martín Balza también estaba presente. La presencia de Balza, ex Jefe del Ejército, venía a contrarrestar la mala imagen de Rossi, recientemente afectado por el testimonio de Iván Volante, oficial retirado del Ejército Argentino.

Con su presencia, Balza lo avalaba ya que el testimonio del militar había debilitado al candidato a Vicepresidente de UxP. Balza es tristemente conocido por haber habilitado a personas con tendencia homosexual el ingreso a las FF.AA. En su momento, la revista Cabildo lo expuso bajo el inolvidable título: Balza: esputo al ejército.

¿Por qué Massa fue superior?

Entre muchas razones, porque habló y dio detalles. Reprodujo escrupulosamente las palabras de Milei pronunciadas en las entrevistas, especificó con qué periodista dijo tal y cual cosa. Por momentos, Milei fue demasiado abstracto y no se le entendía lo que decía. Se trabó al explicar sus conceptos. Abusó de cierto tecnicismo.

El debate, ¿lo ganó Massa o lo perdió Milei? Creemos que ambas cosas. Por momentos, Milei fue cándido. Se podría decir que fue más sincero que Massa: intentaba explicar como un docente a un adversario que no buscaba “entender” sino “destruir”. Y por momentos parecía no darse cuenta de eso.

 

Picardía criolla

Massa dejaba hablar a Milei y, en los últimos 5 segundos de su propio tiempo, clavaba el cuchillo. Un golpe de efecto, acusando a Milei de tocar las jubilaciones y de buscar la anulación de la indemnización laboral. Como ya no tenía tiempo, el Melenas quedaba sin posibilidad de responder.

 

Sun Tzú

En El arte de la guerra, el invencible estratega que fue Sun Tzú enseñó que había que llevar las batallas al terreno donde uno es más fuerte. Massa conoce por dentro el estado porque, entre otras cosas, hace décadas trabaja en ese estado y porque hace un año lo está manejando. Milei no conoce por dentro el estado. Ahí Massa aprovechó su conocimiento de los detalles internos del aparato estatal, el cual Milei –como buen racionalista– ignoraba y en donde el ex UCEDE ex kirchnerista ex Frente Renovador pudo superarlo. Parecía que Milei no sabía que los aranceles de las exportaciones son asignados por el Estado.

Algo parecido tuvo lugar respecto de la confusión de Milei en torno a las FF.AA. y las Fuerzas de Seguridad.

El Arte de la Guerra de Sun Tzu - Bajalibros.com

Malvinas

Massa ganó ahí cuando se habló de este tópico.  Se hizo el nacionalista. Y la respuesta de Milei fue muy mala: admirar a un extranjero por cómo juega al fútbol no es lo mismo que admirar a quien es la responsable política y militar de la muerte de 323 argentinos, como lo fue Margaret Thatcher.

 

Psicologización y Banco Central

No hizo falta que lo repitiera pero el sólo deslizar el comentario de que Milei quiere cerrar el Banco Central porque no le renovaron la pasantía que hizo, cuando joven, contribuyó a sembrar una vez más las dudas sobre su capacidad para gestionar un futuro gobierno.

 

¡Escuchá un fragmento del curso del Lic. Monedero sobre oratoria y debate!

 

Tu pasado te condena

En al menos dos ocasiones, Massa le recordó a Milei que entre los años 2013-2015, el libertario frecuentaba las oficinas del Frente Renovador: el partido fundado por el propio Massa.

 

Seguridad

Milei tenía mucho para decir y si bien atacó la doctrina Zaffaroni, luego sólo atinó a repetir dos o tres veces “el que las hace las paga”, y no salió de ese speech. Massa fue práctico y lo encaró con algo concreto. Pero Milei no sabía qué decir sobre la banda de “Los monos” y Bullrich. Parecía que no conoce el tema, no lo estudió o no podía recordarlo.

Massa vs Milei: 5 alternativas que evalúa el mercado financiero

Breves perlitas del debate

  • Es cierto lo que dice Milei sobre la cuarentena criminal. Una “cuarentena” armada con datos falsos: se infló cifra de infectados y muertos por COVID; muertes por otras causas se atribuyeron al virus; toda infección respiratoria se atribuyó al COVID. Nosotros hemos desplegado este tema aquí, aquí y aquí.
  • Massa también formuló en algún momento de su trayectoria política la idea de una universidad arancelada.
  • Massa invoca el argumento FALSO y DEMAGÓGICO de la supuesta brecha de salario entre hombre y mujer: ya estamos pagando igual remuneración por igual tarea. Es mentira que una mujer gane menos que un hombre por la misma tarea. Otra vez, Massa le hace el juego a la ideología de género.
  • No se puede soportar el uso de la jerga inclusiva en Sergio Massa.

 

¿Qué errores cometieron?

JAVIER MILEI

Milei no mencionó temas que tendría que haber usado. Milei apenas mencionó, como a la pasada, el vínculo de Massa con el kirchnerismo. Nunca explotó la famosísima contradicción de Massa, quien afirmó que nunca más se uniría con Cristina. Nunca se refirió a “los ñoquis de La Cámpora” a los que Massa supuestamente iba a barrer, y que ahora integran puestos clave de su gobierno.

Cuando Massa habló del Papa Francisco y de la Iglesia Católica, Milei pudo haber contraatacado –y hubiese sido una linda estocada– mostrando que este Massa “que se hace el católico” es el mismo que operó para la legalización del infanticidio del aborto; pecado que merece la excomunión según el derecho canónico de la Iglesia. Nos quedamos con las ganas de ese Quiero retruco. Es entendible que el nerviosismo no permita generar estas respuestas inmediatas, pero, ¿y la preparación? ¿Qué pasó en las instancias previas?

Javier Milei no logró capitalizar los malos resultados de la economía que, si bien no todos son culpa o responsabilidad exclusiva del oficialismo –sea del signo que sea–, en el imaginario colectivo se atribuyen al que gobierna. Esto es un hecho: la opinión pública culpa, con razón o sin ella, a quien ejerce el poder político. Milei no aprovechó la ocasión para tirarle por la cabeza esos datos y se refirió a ellos discretamente, sin tanta energía, y no retomó el asunto que era un capital discursivo importante. Tampoco aprovechó para asociar la desacreditada imagen de Alberto Fernández con la de Sergio Massa.

Quizás tampoco debió haber reconocido a Massa ningún logro en el ámbito de la seguridad de la localidad de Tigre, no porque sea falso sino porque es inútil dar muestras de buena voluntad a quien nos quiere hacer daño.

Milei pudo haber atacado mucho mejor y no lo hizo: no explotó el tema de los presos liberados en la cuarentena. Tendría que haber dicho cuántos presos se liberaron, cuáles eran sus condenas, los casos principales, los más escandalosos, los nombres de los jueces K que los liberaron. Es difícil de entender cómo no recitó estos datos para repetirlos prolijamente y martillar sobre ellos una y otra vez.

¿Quiere aprender más sobre debates? Lea aquí.

Milei debió haber exigido a Massa que especificara cuál era su plan económico. Y golpear en las costillas del Ministro de Economía: ¿Por qué no hace ahora lo que dice que hará mañana? ¿Nos puede explicar la inflación?

Ceder la palabra fue un error. Cada segundo en ese debate es oro. A lo sumo, ceder la palabra tiene sentido si uno acaba de convertir un gol de antología. Pero su expresión “Te la cedo” sonó muy artificial.

Otro error fue sugerir o incluso decir abiertamente que Massa incurría en delitos o conductas ilegales. Rápido de reflejos, el hombre de confianza de Soros replicó al libertario que, si tenía pruebas, que el mismo lunes (hoy) realizara la denuncia. E incluso le recordó que él, Milei, como funcionario público que es (diputado), tiene la obligación de denunciar un delito si tiene conocimiento del mismo. En ese sentido, Massa le dijo –y se lo dijo dos veces– “vamos el lunes a hacer la denuncia”. Milei lo quiso correr a Massa, y Massa lo terminó corriendo a él.

 

SERGIO MASSA

El primero de los errores de Massa fue asumir que Milei va a ser presidente cuando le preguntó a Milei qué haría, si gana las elecciones, con los subsidios. Porque parece que asume que va a perder. Aunque esto también es opinable dado que era una manera de hacerlo hablar y mostrar los resultados de sus propuestas.

Excusatio non petita, acusatio manifesta. Sin que nadie le diga nada, Sergio Massa se apuró a diferenciarse del kirchnerismo: “Esto no se trata de Cristina o de Macri, se trata de vos (Milei) y yo”.

Finalmente, Massa omitió hacer palanca en un tema donde podría haber logrado un gran golpe de efecto: la liberación de las armas. Más allá de que tal propuesta no forma parte del programa electoral de LLA, en muchas entrevistas Milei ha manifestado su posición favorable a ella. Más aún, ha dicho que “no tiene problema” si se venden en supermercados.

 

Conclusión

Huelga decir que ganar una controversia verbal no significa convencer al votante. Ganar tampoco significa que va a gobernar bien, ni siquiera que podrá gobernar. Milei puede triunfar electoralmente el domingo. Pero el debate puede facilitar, y de hecho creemos que lo hizo,  que la audiencia calibre las ideas en juego.

 

[1] Cfr. https://jcmonedero.com/la-nueva-derecha-liberal/

 

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Sobre la licitud moral del sufragio universal – Padre Christian Ferraro (carta al Dr. Antonio Caponnetto)

Esta es una carta privada, escrita por el Padre Christian Ferraro en el año 2019, dirigida al Dr. Antonio Caponnetto.

Recientemente, el autor de la carta autorizó a que la misma fuese reproducida en un libro recién publicado, que se titula “La perversión democrática”, cuya autoría pertenece al Dr. Antonio Caponnetto.

La reproducimos a continuación:

La Castille, Francia

27.10.19//25.11.19

Querido Antonio:

Le mando unas breves líneas (…) Argentina se debate entre la posibilidad de optar por el resentimiento envidioso de la izquierda revolucionaria y la de hacerlo por el egoísmo hipócrita de la derecha liberal (…) La decisión quedará confiada al ejercicio del sacrosanto deber democrático del sufragio universal. Y es sobre esto que le quería comentar algo.

Resulta que hace unos años seguí su disputa con Hernández y recientemente tuve ocasión de repasarla a raíz de varias consultas que se me hicieron sobre el tema del sufragio. Al respecto, pienso que el problema, en concreto, es un problema perteneciente al ámbito de la moral y se refiere, para decirlo con sencillez, a si, en el contexto del sistema político argentino actual, es o no lícito ir a votar. (…) el solo hecho de saber que es pretensión inútil, utópica e ineficaz la de desmontar el perverso sistema democrático mediante los mecanismos que lo convalidan y construyen, hablará, sí, de la inoportunidad, pero no ya de la ilicitud moral de hacerlo; (…) lo primero que hay que resolver es el problema moral: en efecto, aun cuando se verificare la posibilidad de algún resultado positivo en un muy largo plazo, si no es lícito votar, no se podrá, y punto. Porque la procura de un buen fin no autoriza, jamás, a usar medios que son moralmente desordenados.

1. Ahora bien, considero que, reducido a lo esencial, el planteo se puede formular en los siguientes términos:

 

[Premisa Mayor] No es cosa moralmente lícita transgredir el orden natural.

[Premisa menor] El ejercicio del sufragio universal y obligatorio constituye una transgresión del orden natural.

[Conclusión] Por lo tanto, el ejercicio del sufragio universal y obligatorio no es cosa moralmente lícita.

 

La premisa mayor es per se nota, porque es de la razón de lo moralmente malo la transgresión (voluntaria y libre) del orden natural. Cuestionar esto y no entender nada es lo mismo, por lo que sólo quien no entienda nada podrá cuestionarlo. La conclusión, presupuesta la menor, se sigue de manera igualmente incuestionable.

El problema es la premisa menor: ¿por qué el predicado que lo determina como transgresión del orden natural se debe atribuir al sujeto «ejercicio del sufragio universal y obligatorio»?

Todo se concentra, pues, en la adecuada fundación de la pertenencia del predicado al sujeto, es decir, en justificar la premisa menor.

La premisa menor se justifica, en primer lugar, por las distintas notas que ya Sacheri y Meinvielle, entre otros, atribuyeran al sufragio universal obligatorio, al señalarlo como injusto, contradictorio, imprudente y corruptor.

Es injusto porque expresa el primado de la cantidad bajo dos respectos: por un lado, en cuanto simple expresión de la mayoría y, por otro, en cuanto negación del organismo social. En lo tocante a esto último, cabe recordar que ya Aristóteles había explicado, con su habitual agudeza, que el mínimo constitutivo de la πόλις es la familia (según los tres vínculos originarios: de la conyugalidad, de la filiación y de la servidumbre) y no el individuo. Sostener lo contrario, como, de hecho, tantas personas, ilustradas o no, sostienen hoy, equivale a afirmar que la proposición «la barca zarpa mañana a la mañana» está formada por «l», «a», «b», «r», «c», «z», «p», «m», «ñ» y «n». Un absurdo descomunal, por cierto. Pero… en fin, así se razona hoy –y, ¡ay de nosotros!, así se vive y se decide–.

Pero no sólo injusto, el sufragio universal se muestra también contradictorio cuando se impone como obligatorio: en nombre de la libertad el individuo es obligado a expresar su libertad; el punto no merece mayores desarrollos.

La nota de imprudencia le corresponde porque, sobre todo en el particular contexto argentino, no se terminan de conocer los detalles, «la letra chica» como gusta decir hoy en día, de las propuestas, y se desconocen los turbulentos negociados, las oscuras componendas y pactos de quienes aspiran al poder: el pronunciarse sobre materia tan delicada sin conocer suficientemente los términos del asunto, no puede más que ser calificado como un serio, y eventualmente grave, acto de imprudencia.

Mas si no fueran suficientes estas notas, la última resulta ciertamente decisiva: se termina promoviendo la corrupción, porque se legitima y promueve la partidocracia con todo lo que ella implica en cuanto al abanico de promesas irrealizables, falacias de campaña, clientelismo dadivista y un generoso etcétera.

Pero la premisa menor no se refiere directamente al sufragio universal obligatorio sino que lo menciona en cuanto término de un ejercicio: es este ejercicio lo directamente focalizado en la menor. Y es aquí donde pueden surgir problemas.

En efecto, el ejercicio del voto, desde el punto de vista moral, constituye la cooperación a un acto, precisamente porque el cooperante, es decir, quien vota, contribuye en la constitución del efecto, no sólo materialmente, esto es, en el sentido de que gane el candidato por él apoyado, sino formalmente, o sea, en cuanto que a través de su participación efectiva se convierte en instrumento activo del funcionamiento en acto segundo y consolidación a la postre del sistema democrático liberal republicano representativo.

Ahora bien, el sistema es intrínsecamente perverso por sus principios liberales; perverso no sólo por el mito de la presunta soberanía popular, sino, más particularmente, por su otra cara, a saber, la exclusión positiva de la soberanía de Dios.

De aquí se sigue, con claridad meridiana, que ningún católico, bajo ningún respecto, puede apoyar tamaña monstruosidad: una cooperación, entonces, que asuma como propio, por parte del instrumento, el fin propuesto por el agente principal –aquí consolidado en la forma del sistema político–, no es moralmente lícita.

Sin embargo, no faltan quienes piensan que se podría ejercer el voto sin compartir la finalidad del agente principal: al resultar el finis operantis del agente instrumental distinto del finis operantis del agente principal, en tal caso dicho ejercicio sería lícito.

Mas esta razón se muestra a todas luces vana porque deja de lado la consideración, determinante, del finis operis.

Por razón del objeto, el sufragio universal obligatorio constituye la expresión y la convalidación en acto segundo del perverso sistema democrático. Por consiguiente, aún cuando no hubiere cooperación formal subjetiva, el problema es la cooperación formal objetiva, que no falta en este caso y que jamás es lícito prestar.

Esto quiere decir que no estamos ante una mera prestación material: la colaboración en la marcha del sistema tiene, en el caso que nos ocupa, un carácter, aunque instrumental, eficiente; por lo tanto, tiene razón de acto y cobra su valor y significado a partir del fin y de la forma. Quien pone el acto contribuye con la estructuración objetiva desordenada que ese acto de suyo implica, independientemente de la intención del agente instrumental.

 

2. Naturalmente, quien quisiere rechazar la conclusión debería negar la justificación de la menor que se acaba de proponer; mas no resulta tan fácil discutir directamente la argumentación como proponer soluciones alternativas y objeciones varias que, muchas veces, son más el reflejo del perfil temperamental de quien las formula que la consecuencia rigurosa de premisas y principios.

[Retomo un mes después]

Menciono solamente tres entre otras posibles.

 

OBJECIÓN N° 1

La primera objeción sostiene que negar que se deba votar es un error, porque iría en contra del deber moral de la participación política.

 

–En este caso, claro está, el error se encuentra por el lado del anónimo objetor, que confunde la parte con el todo, por así decirlo, identificando la participación política con el ejercicio del sufragio. Estamos, aquí, ante un sofisma de magnitud inexagerable, rayano en el ridículo, y pesa y duele que tantos conocidos y amigos se dejen llevar por semejantes falacias.

 

La participación política se puede estructurar en términos de enseñanza, conducción-militancia, decisión e información; ammesso e non concesso el sufragio universal, éste forma parte tan sólo del tercer miembro de la división, sin agotarlo, o sea, sin identificarse plenamente con él.

 

OBJECIÓN N° 2

Otra objeción sostendría que hay que ir viendo las cosas buenas y las oportunidades que el sistema ofrece, para aprovecharlas y terminar por desmontarlo.

 

–Se trata de un sofisma tan vano como el anterior, que surge muchas veces del defecto, ya denunciado por Aristóteles, de la complacencia; el complaciente es el tibio del orden prudencial, el incapaz de un sí decidido o de un no tajante, el que tiene miedo de chocar y prefiere siempre «arreglar», un irenista radical, apóstol infatigable del monstruoso gandho-«catolicismo». Peca, pues, la objeción de complacencia. Pero peca, además, de pragmatismo: busca la solución práctica poniendo entre paréntesis lo que está bien y lo que está mal, porque, en realidad, sobreentiende que lo que está bien es, de todos modos, «arreglar».

Es la actitud de Pilato, como consta en el célebre texto –por cierto, habitualmente tan mal traducido y peor interpretado– de san Juan: Τί ἐστιν ἀλήθεια; («¿Qué es [una] verdad?», Jn 18,38).

Pilato no estaba abriendo una disputa filosófica acerca de la adecuación de la cosa y del intelecto, ni interrogaba al buen Jesús acerca de su filiación divina. Simplemente, Pilato le dijo: «¿Qué cuenta una verdad?». Es decir: «¿Qué diantres importa la verdad? ¿Qué importa cómo son las cosas? ¡Acá hay que solucionar el problema! Además, ¿cuál es la verdad? ¿tu postura… la de ellos? Cada cual tiene su verdad, arreglemos; ponerse a determinar cuál es la verdad no cuenta: acá hay que arreglar. ¿No te das cuenta de que yo te puedo sacar de ésta?».

Es tristemente gracioso: pero intelectuales católicos que refutan el pragmatismo en el aula se convierten en pragmatistas en la vida, con lo cual demuestran que su catolicismo es una abstracción.

Por supuesto, sin mala intención y, en muchos casos, con ignorancia invencible quasi patológica, a causa del influjo del contexto cultural, de la ciega guía de los pastores igualmente ignorantes, de un insuperable bloqueo temperamental. Peca, por último, la objeción de ingenuidad: mientras que el Señor nos manda ser prudentes como serpientes, hay cristianos que imitan la prudencia de las palomas. Y así hemos podido constatar recientemente que el trágico domingo democrático había consagrados y consagradas que parecían –es lo que mostraban exteriormente– estar más contentos de ir a votar que de ir a comulgar.

 

OBJECIÓN N° 3

Una tercera objeción propone la disociación entre el ámbito de los principios y el ámbito de la vida concreta: si me preguntan acerca de los artículos del credo, tengo que dar la vida por ellos; pero en el ámbito de la participación política no se trata de confesar la fe sino de implementar estrategias prudenciales para alcanzar el bien común. Así, en un ámbito regiría la fe, la prudencia en el otro.

Olvidan los fautores de tamaña disociación que una cosa es la prudencia de la carne, acomodaticia en el complaciente, astuta en el malévolo, y otra cosa muy distinta es la prudencia sobrenatural, que obra dentro de la dinámica originada por la gracia.

En consecuencia, el ejercicio de la prudencia política de un católico tiene que estar guiado por la fe; de lo contrario, se incurriría en el desvarío de la esquizofrenia práctica maritainiana. Por lo tanto, el justo y santo ejercicio de la prudencia no legitima la participación democrática en términos de adhesión efectiva al sufragio universal.

 

OBJECIÓN N° 4

Otra salida, más que objeción, es la de preguntarse y decirse a sí mismos: «pero, bueno, algo hay que hacer». Mas de aquí no se sigue, por supuesto, que ese algo sea, justamente, el ejercicio del sufragio. En realidad ese planteo abre otro abanico de problemas, y requiere, justamente por eso, otro tipo de soluciones.

 

*    *    *

De todas maneras, pienso que en la evaluación del problema principal del que hablamos, y análogos, además de la formación en cuanto a los principios y contenidos asimilados mediante sacrificado y sincero estudio, confluyen otros factores igualmente determinantes: la agudeza misma intelectual y, por cierto, el temperamento, como así también, el tenor de vida espiritual. Antiguamente los cristianos eran dados en pasto a los leones porque no quemaban incienso a los dioses; cambiemos «incienso a los dioses» por cualquier arbitrario y antinatural imperativo político y cultural de nuestro tiempo, y veremos cuán pocos cristianos quedan. Por supuesto: en muchos, muchos casos, sin culpa. Es que hoy, entre otras cosas, muchos cristianos han olvidado que no hay que hacer el mal para que sobrevenga el bien; que arreglarían con Antíoco Epifanes… –total, Dios no va a estar haciendo lío por un pedacito de jamón: eddài! un pezzettino di prosciutto non fa male a nessuno–; que, deslumbrados por los poderes del mundo, confían «en sus carros, otros en su caballería» –nosotros, Deo gratias, confiamos en el Señor del Cielo y de la Tierra.

Bueno, hasta aquí, escrito de dos tirones, lo que pienso sobre el particular; salva, desde ya, mejor y más fundada sentencia. Se lo quería comentar simplemente por si le sirve saber que comparto su posición al respecto.

Un cordial saludo en Cristo Rey, con mis oraciones y afecto y estima de siempre,

Padre Christian

Milei y la eliminación de la ley del aborto: “es una discusión para otro momento”

Milei y la eliminación de la ley del aborto:

“es una discusión para otro momento”

 

A escasos días de las elecciones presidenciales, Javier Milei le dice a Chiche Glelbung que el aborto no es un tema para este momento. La entrevista completa aquí.

El fragmento sobre el tema lo pueden escuchar a continuación:

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Entrevista sobre los Encuentros Nacionales de “Mujeres Autoconvocadas” – 2015 vs 2023: nada ha cambiado

Próximos al encuentro del año 2023, nos pareció adecuado reflotar esta entrevista de 2015.
En lo substancial, nada ha cambiado.

Entrevista sobre los Encuentros
de “Mujeres Autoconvocadas”

Con ocasión del encuentro

en Mar del Plata (2015)

En el contexto de lo ocurrido en la Catedral de Mar del Plata, en relación al XXX Encuentro Nacional de “Mujeres Autoconvocadas”, realizado en octubre de 2015, ponemos a su alcance una entrevista al Prof. Juan Carlos Monedero (h), quien desde hace años aborda estos temas. GENTILEZA STAT VERITAS

–Muy buenos días, estimado Juan Carlos, antes de comenzar con el tema que nos llevó a esta entrevista, contános un poco de vos. ¿A qué te dedicás? ¿Qué edad tenés? ¿Cuáles son tus estudios?

–Soy docente en el Nivel Primario y Secundario de un colegio católico. Además, soy Profesor de Filosofía en la Universidad. Tengo 30 años, recién cumplidos. Me recibí de Bachiller en Filosofía (UNSTA) y estoy cerca de licenciarme.

–¿Hace cuánto que trabajás en la docencia?

–Desde los 22, 23 años trabajé como preceptor en colegios secundarios. Y desde el 2011 estoy frente a curso.

–¿Qué materias dictas?

–Dicto Catequesis, Formación Doctrinal, Metodología del Estudio y además soy Tutor de chicos de primaria y secundaria. En la Universidad, me desempeño como profesor adscripto de dos materias filosóficas en la carrera de Psicopedagogía. Me intereso por las temáticas vinculadas a la lingüística, la semántica, la cultura de la vida y las ideologías, entre otras cosas.

–Bien. Vayamos a nuestro tema. Fue noticia toda la semana pasada, además de que hubo mucho material rondando por las redes, el Encuentro de Mujeres Autoconvocadas y, especialmente, el ataque a la Catedral de Mar del Plata el domingo 11 de octubre por la tarde/noche. ¿Qué comentarios podrías hacer al respecto? ¿Cómo se arman estos encuentros?

–Todavía falta mucho por salir a la luz. Sin embargo, hay algunas cosas que pueden afirmarse con seguridad. Este fue el encuentro N° 30 de una seguidilla que arrancó en 1986. Hay cosas que pasaron que se vieron por televisión e Internet, especialmente YouTube. Pero hay otros elementos, no tan difundidos ni evidentes, que son de mayor interés. El encuentro se pone en marcha y se ejecuta mediante una llamada Comisión Organizadora y digo “llamada” porque se da la paradoja de que el encuentro, al mismo tiempo que reconoce esta comisión, se plantea a sí mismo como horizontal y sin jerarquías. En la ciudad en donde se desarrolla, distintas entidades (colegios, universidades, centros de estudio, etc.) prestan sus instalaciones para que allí tengan lugar los “talleres”. Los talleres son espacios donde se reúnen las mujeres y debaten sobre distintos temas. Suele haber unos 50 talleres por cada encuentro.

–¿Qué hacen en esos talleres? ¿Cómo trabajan?

–En teoría, los talleres son “soberanos”: el temario propuesto para cada uno es indicativo y son los participantes quienes resuelven los temas y el alcance de los mismos. Cada taller cuenta con una coordinadora designada por la Comisión Organizadora; su rol principal es impulsar la participación de todas las mujeres del taller. Se nombran dos o más secretarias que registran las opiniones y debates. En el desarrollo de la discusión prevalece la controversia, manifestándose casi siempre resentimiento y agresividad. Por eso, está prevista la acción de lo que podemos llamar “las mujeres rotativas”: chicas que ingresan sorpresivamente en un taller a pudrir la discusión. La coordinadora, junto a las secretarias y todas las chicas que lo deseen, redactan las conclusiones del taller donde se consignan las diferentes opiniones de cada tema, aún las opiniones individuales. Esta redacción debe ser aprobada por todas las participantes por consenso. No se vota. El documento final es entregado a la Comisión Organizadora el último día del Encuentro. Este es el procedimiento en teoría; en la práctica, incontables talleres no presencian una discusión que “termina” a los gritos. Presencian un griterío interminable, de principio a fin. Ni se puede llamar “debate”. Es pura agresividad verbal en el inicio y en la culminación del taller, que no pocas veces es finalizado también abruptamente.

–Si los encuentros fueron organizados por gente que, en principio, piensa lo mismo sobre un abanico de temas, ¿cómo surgen las discusiones y los debates?

–En lo que a nosotros nos interesa, abortistas y feministas presentan un frente común y monolítico. Puertas adentro, ellas tienen diferencias. Sin embargo, el punto de ignición en los debates se da por la presencia de otras mujeres, de distintas edades, que desde hace años ingresan en los talleres a fin de discutir y presentar una cierta resistencia a los planteos abortistas. Ya no pueden decir las abortistas que sus conclusiones representan a todas las argentinas. Muy por el contrario, existen incontables mujeres provida que impugnan, de plano, el aborto y todo tipo de atentado a la vida humana. Muchas de esas mujeres son conocidas y amigas nuestras, a quienes aprovecho la oportunidad para manifestar mi respeto y admiración por plantar cara a estos desórdenes mentales y morales.

–¿Dónde tienen lugar estos talleres?

–En las instalaciones que los gobiernos provinciales y locales, así como otras entidades privadas, les prestan a la Comisión Organizadora. Esto merece también un comentario aparte. ¿En qué condiciones dejan los colegios y demás instituciones que la gobernación de la ciudad pone en sus manos? En su momento, las autoridades forzaron a la Directora de un Colegio a que prestara sus instalaciones para estas mujeres. En otra ocasión, ocuparon un comedor para niños carenciados y terminaron robándose sus cosas. Ensucian, roban, destruyen, destrozan.

–¿Sólo se discute el tema del aborto?

–Es uno de los temas principales pero, hasta donde sé, no es el único. También se intenta implantar la temática de género –la famosa ideología de género–, la ideología antidiscriminatoria, la educación sexual, entre otros. En una palabra, la cultura de la muerte como la llamó el Papa Juan Pablo II. Esta presencia disonante, que se plantea en favor del orden natural y sobrenatural, explica la reacción de las abortistas. La temática oficial de un taller puede principiar –por ejemplo– en “Mujer y Turismo, Salud de la mujer, atención sanitaria, discriminación” y desembocar en el debate sobre el aborto en un abrir y cerrar de ojos.

–¿Y cómo es esa reacción de los abortistas?

–Reaccionan con la violencia verbal y física. Así, directamente. En incontables casos no resisten los argumentos y su única vía de escape es la agresión. Esto nos dice algo desde el punto de vista psicológico. La violencia no es el punto culminante del debate: el taller, como dijimos, está atravesado por la violencia. Incluso entre las mismas abortistas.

–¿Qué nos dice esto desde el punto de vista psicológico?

–Que la mente de estas mujeres no es capaz de encontrar una respuesta satisfactoria a los argumentos que nuestras amigas les formulan. Que los pocos argumentos que tienen no las satisfacen y que sus almas, en vez de abrazar dócilmente la verdad –o, al menos, retirarse y dudar– reaccionan bajo el influjo del resentimiento ideológico.

–Algo lejos de lo que debería ser la atmósfera del debate…

–Exacto. En vez de prevalecer un ámbito de discusión y argumento, la atmósfera de situación se enrarece hasta volverse peligrosa. Nervios. Griterío. Agresividad. Caos. Por eso quiero destacar el sacrificio, la voluntad y el esfuerzo de nuestras chicas que se oponen a la ideología abortista. Muchas vienen de muy lejos para hacerlo, dejando atrás no sólo las comodidades sino legítimas aspiraciones.

–Los que defienden el aborto siempre argumentan que es la Iglesia la que practica la intolerancia, silenciando el disenso de quienes no concuerdan con sus enseñanzas.

–Es un argumento muy repetido, como decís. La paradoja es que los abortistas cuestionan a la Iglesia por algo que, cuando les toca a ellos, también hacen. La diferencia es que la Iglesia responde con argumentos y ellos con palos e insultos. La otra diferencia, principal, es que la Iglesia protege la vida del inocente y ellos sólo persiguen su eliminación directa. No somos lo mismo, no hay comparación.

–Entre nosotros, en el campo católico, también se sabe que no sólo las mujeres sino también los varones acompañan esta escaramuza que forma parte de la batalla cultural.

–Sí, también los varones. Mientras tienen lugar los talleres, algunos permanecen en oración. Otros, incluso, suman a esa oración la adoración del Smo. Sacramento. Jóvenes de todo el país viajan para defender la vida. Muchos custodian a las chicas cuando salen de los talleres porque saben que fuera de los mismos las abortistas suelen tomarse sus venganzas. En Posadas, la noche anterior a la defensa de la catedral varios grupos de varones salimos a hacer propaganda en defensa de la vida humana y de la familia.

–¿Sabemos algo de cómo se financian estos encuentros?

–Se sabe más de los resultados concretos y visibles. Es más fácil, a mi parecer, encarar este tema desde los efectos observables. Existe, sin duda, un enorme caudal de dinero que hace posible la logística que está a la vista de todos. Los encuentros se declaran autofinanciados. Sin embargo, reciben aportes en mayor medida de entes gubernamentales (municipales, provinciales, nacionales) como también de ciertas empresas y comercios. La verdad es que los grupos abortistas y feministas manejan muchísimo dinero.

–¿Existen antecedentes de este tipo de reuniones? ¿Cuáles son las influencias?

–Entre los antecedentes inmediatos, podemos mencionaruna reunión que tuvo lugar en Kenya, 1985. Foro de ONGs. Tampoco puede omitirse la primera Conferencia Internacional sobre Mujer y Desarrollo (México, 1975); le siguen las Conferencias de Copenhague en 1980, la de Nairobi en 1985 y, por último, la de Beijing en 1995.

–¿Y qué tienen en común estas conferencias y encuentros internacionales?

–Son todas usinas e instancias internacionales ligadas a las Naciones Unidas. Ligadas en lo económico, en lo político y en lo cultural. Eso significa que promueven la ideología de los derechos humanos, el feminismo, la mentalidad anticonceptiva, el aborto y el homosexualismo político. En suma, el conjunto de falacias que desde hace más de 50 años tiene en jaque a Occidente.

–La pregunta del millón. ¿Para qué se hacen estos encuentros? ¿Qué fin se persigue? Se habla de “femicidio”, de “violencia de género”, machismo, “violencia heteropatriarcal”, “micromachismos”. ¿Qué significa todo esto?

–Los términos “violencia de género” responden a la estrategia de decir una verdad para defender una mentira. ¿Cuál es la verdad? Que es absolutamente reprobable todo tipo de discriminación injusta contra la mujer; que es absolutamente reprochable que el varón le levante la mano, que cobre menos que el hombre por el mismo trabajo, etc. Pero, ¿cuál es la mentira? La mentira es que impedir un aborto sea “violentar” a la mujer. Es mentira que salvar la vida del embrión sea “violentar sus derechos” porque no hay derecho a la ejecución de un inocente.

–“Violencia de género” no es lo único que se menciona. También se habla de femicidio.

–Hablemos claro de una vez. “Femicidio” no existe. Existe el homicidio. Lo mismo lo que decías recién; hablabas de machismo, micromachismos, violencia heteropatriarcal. La verdad es que todas estas palabras son el resultado de un cambio de óptica: cosas que son naturales y propias de la buena educación –como dejar pasar primero a una mujer, cederle el asiento, ahorrarle algún esfuerzo físico, etc.– son considerados por estos grupos como “micromachismos”. Hay toda una enfermiza concepción que responsabiliza al varón, al sexo masculino, del 100% de cosas malas que le ocurren a la mujer. Se fomenta el resentimiento contra el sexo masculino de una manera absolutamente desembozada, cubriéndose de “razones” y “argumentos”. Reconocer a una mujer como diferente y tratarla distinto es “machismo”. Un acto de amabilidad en un colectivo es objeto de controversia. Están convirtiendo muchas cosas buenas en algo odioso. Estamos en un punto en que esto es demencial.

–También se habla de estereotipos de génerointerrupción del embarazo, “yo decido”, etc.

–La locura ha llegado a tal punto que el hecho de regalar a un sobrino un juguete de guerra y a una sobrina una muñeca es tildado de “imposición de estereotipos de género”. Para ellos, todo es construcción. Lo social es construcción y aspiran a construir un nuevo ser humano a partir de una nueva sociedad en la que ellos serán los que decidan qué puede enseñarse, escribirse y decirse. Y qué no. Llegamos a la paradoja de que para obtener la plena libertad que ellos nos prometen en un futuro, debemos entregar nuestra propia libertad en el presente. Interrupción del embarazo es otro ‘caballito de batalla’ del aborto: abortar no es interrumpir. Abortar es matar, asesinar, destruir. El término género es parte de la ideologización de la sexualidad. Por eso es que no debemos adoptar un vocabulario que es solidario de una mentalidad que rechazamos. Me gusta mucho la frase del Profesor Jorge Ferro al respecto:

“El lenguaje es un inapreciable instrumento de penetración y dominio. Es la savia misma de la vida social y cultural. Quien imponga un determinado lenguaje impondrá junto con éste un modo de entender la realidad, una cosmovisión subyacente, valores morales, culturales y políticos, pautas de conducta”.

–A la luz de los hechos, ¿qué pensar de estas mujeres que hablan y hablan y hablan contra “la violencia de género”, aún sabiendo que el término género es, como dijiste, engañoso y funcional a la ideologización del sexo?

–Los hechos, que están a la vista de todos, demuestran que la consigna “contra la violencia de género” es sólo un canto de sirena. Quienes más se llenan la boca contra la violencia, quienes más patalean para erradicar la “violencia contra la mujer” son los primeros que destruyen, incendian, delinquen, maltratan, agreden, etcétera. El objetivo es que nosotros perdamos el tiempo discutiendo sus palabras cuando en realidad deberíamos tener en cuenta, en primer lugar, los hechos. La consigna de “Erradicar la violencia de género” es pura distracción. Fuegos artificiales. Lo que realmente piensan puede comprobarse observando lo que hacen. No lo que dicen.

–Estas mujeres se autotitulan feministas. ¿Existe un auténtico feminismo, con ideales y proyectos nobles? ¿Se puede hablar de dos feminismos, uno “bueno” y otro malo?

–Estrictamente hablando, existen verdades sobre la mujer, sobre su dignidad, sobre su femineidad. La mujer como misterio, la esencia de la mujer como algo noble, superior, llamado a complementarse y a cooperar con el varón. El feminismo, por el contrario, es la ideologización de esta verdad. La verdad de la dignidad de la mujer es tomada por la ideología feminista y puesta en contradicción con otras verdades de la misma mujer; por ejemplo, contra la verdad de la Maternidad.

–¿Hay dos feminismos?

–No. Sostener un feminismo hipotéticamente bueno y otro feminismo “malo” es hacerle el juego al único feminismo que existe. No existe un feminismo bueno como no existen un comunismo o liberalismo “sano”. Existen, ciertamente, verdades deformadas por el feminismo. Existen verdades desnaturalizadas por el comunismo y por el liberalismo. Y es cierto, como se ha enseñado clásicamente, que todo error no es otra cosa que una desfiguración de la verdad. Eso es cierto. También puede admitirse que todo error toma una verdad y la enloquece (algo de esto escribió Chesterton). Pero una cosa es reconocer esto y otra cosa es “salvar” al feminismo deslizando la existencia de un hipotético feminismo bueno. Esto hay que decirlo con toda claridad.

–Dejando de lado la cuestión semántica y volviendo al campo de los hechos noticiados. Pregunta. Los destrozos que podemos observar, ¿fueron una parte de las mujeres del encuentro o fueron todas? ¿Es una actividad prevista?

–Hay gente que considera imposible que la destrucción de la propiedad privada sea algo llevado a cabo por la totalidad de las mujeres que participaron en este encuentro. Personalmente, no me consta que el 100% de las mismas haya convalidado –directa o indirectamente– toda la gama de agresiones. No me consta ni me puede constar. Es imposible saberlo. Pero aun así, pienso: si estás a favor de matar a tu propio hijo, indefenso e inocente, en tu mismo vientre; si considerás un “derecho” eliminarlo por medio de un inyección o destrozarlo con unas tijeras, si sos capaz de derramar su sangre, ¿por qué no vas a pintar una pared de un comercio? ¿Por qué no vas a arrojar materia fecal?

–Muy fuerte lo que decís.

–Es que realmente hay planteos que asombran. Porque más grave que tirar palos, botellas, encender bengalas, graffitear, etc., es el aborto. Y el que puede lo más, puede lo menos. Por eso, yo no les creo. No les creo que la responsabilidad de los incidentes sea de un grupo “minoritario”. No fue una marcha que “accidentalmente” terminó en incidentes. Fue un incidente planeado y planificado, que se repite hace años. Cuando desde los MMCC se distingue entre una gran mayoría que “no hizo disturbios”, se pretende salvar el buen nombre de los abortistas. Es propaganda “para la gilada”. En el fondo, todos coincidían en lo central: matar a un hijo es un derecho. Y frente a eso, pintar o no una pared se convierte en algo absolutamente secundario. De todas maneras, estamos hablando de delitos y contravenciones cuyos responsables no tardarían en ser detenidos si no estuviesen parapetados en estas consignas.

–Los que defienden el “derecho” al aborto sostienen, entre sus argumentos, que el ser que se gesta en el vientre no está vivo hasta tal o cual semana. O, si admiten que está vivo, reconocen que es un ser humano pero no una “persona humana”. Recuerdo un debate con una abortista que me hablaba de “parásito humano”, algo similar a la “lombriz solitaria”, al referirse al feto. ¿Qué pensás de esto?

–Tales planteos, tales giros lingüísticos, son una cosa indignante. No deben ser discutidos como posición teórica pasible de razones sino denunciados y desenmascarados como obra maestra de la perversión del lenguaje. Mientras el hombre envía una expedición a lejanos planetas y asegura que la mera posibilidad de existencia de los elementos químicos del agua sería un probable indicador de vida extraterrestre, las pruebas incontrastables de vida intrauterina se ignoran. Y si la madre tiene en su seno “una vida humana que no es persona humana”, ¿entonces qué es?

–Estamos ante algo que cada vez es más demencial.

–Sencillo: si la madre no lleva dentro una persona, entonces ni es madre ni está embarazada.

–¿Cómo explicás esta agresividad, esta violencia y este odio?

–Considero que son varias causas, es un conjunto de causas, pero deseo destacar una: la ideologización. Todo esto no sería posible sin el lavado de cerebro, cultural e intelectual, que se hace en tantas cátedras y universidades. Lo cierto es que la agresividad no fue eliminada. Cambió de objeto. Por eso, la respuesta a la agresividad no puede ser el pacifismo. La principal diferencia entre los abortistas–feministas y nosotros, los católicos, no pasa por la energía que pongamos para defender lo que creemos. Pasa por lo que creemos.

–A ver, explicate un poco más.

–Dios es Amor, ¿cierto? Es Amor Infinito. Nos creó por amor y para el amor. Sin embargo, pocos saben que unos de los efectos del amor es oponerse a aquello que atenta lo que amamos. Luchar. Oponerse. Combatir. El médico ama el paciente y odia su enfermedad; y la combate. No lograremos desentrañar este tema hasta que podamos ver con claridad que el problema del odio feminista está en que es feminista y no en que es odio. Porque, efectivamente, hay un odio legítimo.

–¿Cuál?

–El odio al mal. Efectivamente, odiar la injusticia es bueno. Dice el salmo 97 (96): “Tú amas, Señor, a los que odian el mal, proteges la vida de tus fieles y los libras del poder de los malvados”. Esto es importantísimo. Importantísimo entenderlo, si no confundimos todo. El problema del uso de la fuerza en los abortistas está en que son abortistas y no en que usen fuerza. La fuerza es energía y se especifica en orden al fin para el cual se utilice. Un policía que defienda a una mujer de un ataque haciendo uso de la fuerza es noble. Es heroico.

–En los videos, puede escucharse que la agresividad verbal va escalando. Entre las consignas, me llamó la atención “Iglesia/basura/vos sos la dictadura”.

–Como otras, esta consigna responde a la ideologización que la izquierda viene realizando desde hace décadas. Pero no sólo la izquierda sino principalmente el oficialismo. El mismo hecho de llamar “dictadura” al gobierno militar nos dice algo. Desde que asumió el kirchnerismo en el 2003, el oficialismo no deja de abanderarse con planteos históricos que generan consignas como esa.

–¿Qué otros grupos están involucrados en esto?

–No sólo los abortistas y los feministas. También los grupos de todas las gamas de la izquierda, el socialismo y el marxismo. Todos estos grupos –y las ideas que sostienen– son causa directa de incontables muertes en todas partes del mundo. Rusia, China, Cuba. Parece que el asesinato es el hilo conductor entre las ideologías de izquierda y el aborto. Pensemos también sino en PlannedParenthood, empresa promotora del aborto en todo el mundo. PlannedParenthood, en este momento, enfrenta la situación más difícil de su existencia: sus principales líderes fueron grabados en una cámara oculta. Lo que se supo fue espantoso[1].

–Es evidente que todos participan de la misma mentalidad y producen los mismos actos. Ahora bien, volviendo a las Autoconvocadas, ¿qué pretendieron hacer estas mujeres en Mar del Plata y en las demás ciudades?

–Atacar la Catedral y profanarla. Ese era su objetivo, el cual viene siendo evitado por grupos de fieles católicos que, a lo largo de estos años, se vienen apersonando delante de los templos, poniendo –literalmente– el cuerpo. Rosario en mano y con el Avemaría en sus bocas.

–¿Qué hay de los que piensan que estar allí presentes es “una provocación”? Si no se hace la defensa, ¿igualmente habría ataque?

–Primero, en sí mismo, el argumento es una idiotez. Y digo que es una idiotez porque no resiste el menor análisis. Pero además, es falso, porque la organización de la defensa de catedral empezó tras el feroz ataque y profanación de la Catedral de Rosario, también en el marco de Autoconvocadas. En ese entonces, las feministas entraron al templo, violaron el sagrario, rompieron imágenes, etc. O sea: ya sabemos lo que son capaces de hacer.

–¿Es suficiente resistir de esa manera pasiva?

–Con esta pregunta entramos en un terreno delicado. Quiero subrayar que respeto a todos los católicos que sucesivamente y a lo largo de los años han defendido las distintas catedrales que vienen siendo atacadas. Pienso, asimismo, que en todos los casos se hizo lo mejor que se pudo con los elementos que en ese momento estaban disponibles. Lo que debemos pensar es cómo fortalecernos aún más para que, llegado el momento, tengamos más de una variante.

–¿A qué te referís?

–A que ya tenemos experiencia en lo que pasa. Y que una cosa es juntar, contra viento y marea, a 60, 100, 200, 250 personas para vernos reducidos a interponernos entre los agresores y la Catedral; y otra es trabajar sistemática y sostenidamente durante todo un año, preparar a las personas, conocerse, delinear un plan común, etc. pudiendo juntar el día de la defensa varios miles de católicos. Las posibilidades de lo que se haga el día del ataque están en directa dependencia con la calidad y cantidad del trabajo previo.

–Hay quienes piensan que la defensa no sólo puede ser pasiva sino que debe serlo.

–La legítima defensa es una “pata” de la doctrina que se conoce bastante poco y mal. Ante un ataque, existe la posibilidad legítima de defenderse. ¿Cómo? Todo depende de la magnitud del ataque. Cómo debamos los católicos defender la Catedral guarda relación con el ataque. Por eso es que, sabiendo lo que ha ocurrido, tenemos que prepararnos para lo que viene ocurriendo. Ni más ni menos. Si nos preparamos para menos, nos exponemos a reaccionar de manera deficiente. Si nos preparamos para más, nos exponemos a reaccionar de manera excesiva.

–¿Qué otros elementos habría que tener en cuenta?

–Es indispensable tener en cuenta la historia. Porque el ataque a los templos y catedrales no es algo nuevo. Pensemos en la España del 30’: los ataques a la fe en el marco de la Guerra Civil. La Guerra Cristera en México, años 20’. La misma Argentina en el 55’ con la quema de las iglesias. En todos los casos, la resistencia fue enérgica. Y siempre ella debe guardar, si quiere ser legítima, la proporción entre el ataque y la defensa. No hay que inventar nada. Tampoco preocuparse de que los MMCC nos tergiversen “si resistimos activamente”. ¡Ya nos están tergiversando!

–He escuchado que uno de los argumentos por los que se viene realizando una defensa “pacífica” de la Catedral, ante los encuentros de Autoconvocadas, es por aquello que dijo Nuestro Señor: si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra (Mt. 5, 39). ¿Qué pensas al respecto?

–Como te dije antes, guardo un respeto y un reconocimiento por quienes a lo largo de los años han defendido los templos y catedrales, cosa que no sólo tiene lugar en el marco de Autoconvocadas sino también en el marco de la “Marcha del Orgullo Gay”, llevada a cabo en Buenos Aires los primeros días de los meses de noviembre. Yo mismo he asistido a varias de esas defensas y, en concreto, estuve en la catedral de Posadas en el 2012, frente a Autoconvocadas. Por lo tanto, sé que es un momento de enorme tensión; los caminos y las posibilidades son muchas, no todas son claras; lo que debe hacerse y lo que no puede llegar a ser, en parte, discutible, hay un margen de opinión; no es todo blanco y negro. Todo eso lo he vivido y lo entiendo. En particular, esta respuesta –lo subrayo– quiero hacerla en el marco del respeto por todos los que asistieron y asisten, más allá de las lógicas diferencias que pueden llegar a surgir. Cuando Nuestro Señor habla de “poner la otra mejilla” se refería a las ofensas que nos hagan a nosotros. A las ofensas que podamos recibir en el plano personal vos y yo, Juan, Pedro, María, etc. En los ataques a las catedrales y templos, ocurre otra cosa.

–¿Qué ocurre?

–Ocurre la ofensa a Dios y a sus recintos. Y la ofensa a nosotros sólo en cuanto somos personas que nos identificamos o queremos identificarnos con la fe católica y con Cristo. Cuando nos insultan y agreden, no lo hacen en tanto personas con tal nombre y tal apellido; de hecho, no conocen nuestro nombre ni nuestro apellido. Nos ofenden en tanto somos representantes de la Iglesia Católica. Nadie está ahí para representarse a sí mismo. Por tanto, si es lícito defender los templos porque ellos son un signo de Cristo donde Él habita, también es lícito defenderse a uno mismo. Porque también, uno mismo, es, por la gracia, recinto de Cristo.

–¿Podrías darnos un ejemplo que nos ayude a entender mejor esto?

–Sí. Me gusta mucho el ejemplo de la conversión de San Pablo. Cuando leemos en Hechos de los Apóstoles, cap. 9, que Saulo, “al acercarse a Damasco”, es alcanzado “de improviso” por “una luz que venía del cielo”, envolviéndolo “con su resplandor”, ¿qué le dice Cristo? Son palabras antológicas. Cristo le dice: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (Hc. 9, 4). El que persigue a los cristianos, persigue a Cristo. Las abortistas y feministas persiguen a los cristianos. Luego, persiguen a Cristo. Por eso es que cabe distinguir entre ser pacífico y pacifista. El pacifismo, como dijo el Papa Pablo VI, “no es ni cristiano ni católico”. Mientras que sí hay una Bienaventuranza para los pacíficos, que es algo muy distinto. En conclusión, la defensa de las catedrales y templos no puede ser pacifista.

–¿Qué es necesario para lograr esa defensa?

–Ante todo, prepararla. En esta oportunidad, en Mar del Plata –la verdad sea dicha–, los católicos que defendieron la Catedral hicieron lo que pudieron con el poco tiempo que disponían. Me explico: según el testimonio de personas radicadas en Mar del Plata, el obispo de la ciudad, Antonio Marino, había prometido que el día de la marcha la Catedral estaría custodiada por la Policía, la Infantería y la Prefectura. Incluso, suspendería las tres misas que se dan ese día, modificaría el lugar de su celebración, a fin de no exponer a los asistentes. Tres horas antes –me consta, como dije, por testimonio de un amigo que estuvo en la defensa el pasado 11 de octubre–, apenas tres horas antes, los católicos se enteran de que el obispo: 1) No había llamado a la Policía; 2) No había llamado a la Infantería; 3) No había llamado a la Prefectura; 4) Autorizaría la celebración de las tres misas. Aun sabiendo todo esto, hubo un grupo de católicos que, exponiéndose, se apersonó en la catedral. La resistencia que, con todo en contra, impidió la profanación del templo se formó en apenas 3 horas. El obispo y el párroco se borraron completamente y sólo aparecieron cuando los abortistas y feministas se alejaron. Y, además, sólo se mostraron custodiados por la policía.

–¿Hubo heridos en la defensa?

–Hasta donde yo sé, hubo 7 personas nuestras heridas. Por eso conviene remarcar y destacar que todo lo que se ha visto en cámara son delitos y contravenciones que no serían toleradas si fuesen realizadas por otras personas. En un partido de fútbol, por ejemplo, por mucho menos se arrestan a los que generan disturbios. Parece que la defensa del aborto es la carta de la inmunidad, es el escudo legal para delinquir sin ser molestado. Y no se trata solamente de este encuentro. También hubo heridos en los anteriores. Por testimonios de personas que estuvieron presentes, tengo que decir que, en Mar del Plata, la agresión fue de tal magnitud que pudo haber habido algún muerto.

–Tanto el encuentro como la marcha se proponen, entre otras cosas, erradicar la “violencia de género”. Hay gente que se sorprende que un reclamo que, en principio, sería bueno, termine en estos actos delictivos y vandálicos.

–Bajo la capa de la erradicación de la llamada violencia de género se busca instalar, primero, el debate por el derecho al aborto. Aunque no parezca, muchos abortistas se conforman con el simple hecho de debatir este tema. Ni siquiera con imponer su posición: simplemente, debatir.

¿Por qué?

–Porque saben que si el ser humano termina debatiendo ésto, tarde o temprano, lo aceptará. Es una estrategia que se compone de pequeños pasos. Cuando se empieza por debatir lo obvio, lo obvio deja de ser obvio. Por eso, hace años, somos testigos en la Argentina de un permanente cuestionamiento de lo evidente, que paulatinamente deja de ser considerado tal: “¡Eso no es un ser humano, es un embrión, es un conjunto de células!”. El efecto propio de este poner “en tela de juicio” lo obvio es naturalizar la negación de lo básico. A toda costa nos quieren acostumbrar a escuchar –simplemente escuchar– que la vida del niño por nacer puede ser objeto de debate.

–Me parece muy importante enfatizar que uno de los objetivos es instalar el mero hecho de “debatir”.

–Es que al principio, ni siquiera nos exigen que aceptemos, de plano, el aborto. Sólo nos exigen que aceptemos “el debate”; esto es, que admitamos que “habría razones” en ambos lados. Bajo el temor de ser señalado como “cerrado”, la gente termina aceptando debatir cualquier cosa aunque su sentido común, su elemental honestidad y hasta su vergüenza se vean ultrajadas hasta la náusea. Ahí tenemos el nudo de la batalla cultural: el sentido común. Debemos decir con todas letras que existen cosas que no están sujetas a discusión. Cosas que no deben ser objeto de controversia intelectual.

–“Cambiar el sentido común” es Gramsci puro.

–Así es. Hay que alterar la percepción que el hombre tiene naturalmente de las cosas. Por eso es que, hoy por hoy, las ideologías han convertido la mente humana en una arena de combate. El agresivo ariete de los abortistas impacta en el intelecto antes que en el templo. Por eso no debe sorprender a nadie que estos encuentros terminen con tal grado de violencia. La violencia yace en la mente, antes que en la mano. La violencia se gesta primero en la conciencia, antes que en el puño.

–¿Qué grado de aceptación tiene este tipo de encuentros, definitivamente signados por la violencia?

–Gracias a Dios, todavía queda mucha gente que advierte que el caos y la defensa del asesinato no son el camino. Puedo contar por testimonios de amigos y conocidos que hubo pueblos en donde las personas se negaban a colaborar con estas mujeres en cuanto las identificaban. Tal cosa pasó en Tucumán, por ejemplo; remiseros que no las trasladaban, confiterías que no las atendían, almacenes cerrados para no abastecerles de nada, etc.

–¿Hubo alguna declaración, antes o después, por parte del obispo de Mar del Plata o de algún jerarca de la Iglesia?

–Sí, hubo declaraciones. Pero las palabras pueden decirle algo a quien no conoce la realidad más de cerca. Cuando sabés lo que ocurrió dejás de atender a las palabras y discursos para concentrarte en los hechos. Y todo se vuelve claro aunque también doloroso e indignante. Más allá de lo que puedan haber dicho, la verdad es que la Catedral quedó absolutamente desprotegida, a merced de los enemigos de la fe. Cero Policía, cero Prefectura y cero Infantería. Y no sólo la Catedral sino principalmente el grupo de católicos que, en un acto de testimonio de la fe, se apersonaron para no dejar solo el Sagrario. Me consta por testimonio de uno de ellos que el Obispo les dijo en una ocasión: “Si rompen el edificio, rompen el edificio. No me importa”.

–¿En qué sentido la actitud del obispo influye en el comportamiento de los fieles?

–Los obispos son la jerarquía de la Iglesia. Con respecto a estos temas, su comportamiento es determinante. Generalmente, la actitud oscila entre el silencio y una suerte de pacifismo humanista y tolerante, el cual termina desgastando a los fieles que sienten que deben defender el templo. En España, a pesar de su gobierno laicista y de izquierda, realizar un atentado similar a lo que hacen estas mujeres, es equivalente a años de cárcel; por eso no ocurren estas cosas allá, a pesar de que crece el ambiente hostil al catolicismo.

–¿Cómo relataron los MMCC estas noticias?

–En general, predominó la distorsión. Tal es el hilo conductor entre publicaciones tan diversas como Clarín, La Nación Página/12. El colmo de este engaño puede leerse en la acusación que reproduce –con estudiado candor– el diario La Nación[2]. Es tramposo el retrato de la noticia. Leemos que el encuentro “culminó en enfrentamientos entre manifestantes y la policía bonaerense”, razón por la cual la Comisión “acusó a las fuerzas de seguridad de ‘reprimir’”. ¿Se puede mentir tanto? La verdad es: estas hordas hicieron todo el mal que pudieron –todo: insultar, golpear, escupir, arrojar materia fecal, quemar, destruir propiedad privada, etcétera– y en un momento era tan pero tan obsceno y absurdo permitirlo que la Policía reaccionó. Reaccionó tarde, muy tarde. Y esas se quejan incluso de eso. ¿Por qué? Porque están tan sumergidas en la ideología y en el resentimiento que no quieren verse a sí mismas. Y es más fácil blandir la carta de la represión que reconocer lo propio, ¿no es así? La mejor defensa es un buen ataque. Quien desee apreciar la cantidad de mentiras que se dijeron, no tiene más que comparar los videos con las notas periodísticas. Está todo al revés: los delincuentes acusan a las fuerzas de orden.

–Decía Chesterton que “llegará el día en que se blandirán espadas por demostrar que las hojas son verdes en verano”. Creo que hemos llegado a ese día. ¿Qué conclusión podemos sacar de todo esto?

–Ante nuestros ojos se despliegan ejércitos de sofistas, de manipuladores, de apologistas de asesinos. Todos tienen en común una cosa: la tergiversación de la palabra. Y por tanto de la verdad. Es exactamente ahí donde debe librarse la batalla: en el terreno del lenguaje. Hablar bien. Decir verdad. Señalar lo que es natural y lo que no. Afirmar la legitimidad de discernir, distinguir, discriminar. Defender a capa y espada la vida del niño inocente. Atestiguar la condición creatural del hombre: como soy creatura, no soy dueño absoluto de mí mismo. Dar testimonio de la verdad, en el Nombre de Cristo. Esto es así. Hasta que no tengamos el coraje de decir las cosas como son, las cosas nunca serán lo que deben ser.

–Muchas gracias, Juan Carlos.

–Gracias a vos.

 

[1] Sobre la acción disociadora de PlannedParenthood, cfr. http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=24709http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=24684http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=24656.

[2] http://www.lanacion.com.ar/1835891-la-policia-fue-a-buscar-a-las-mujeres-a-la-plaza-dice-la-organizacion-de-la-marcha-de-genero-en-mar-del-plata