¿Qué hay detrás del episodio en el Colegio Nacional Buenos Aires con los Veteranos de Malvinas?

¿Qué hay detrás del episodio en el Colegio Nacional Buenos Aires con los Veteranos de Malvinas?

No puede pasar desapercibido lo de los veteranos de Malvinas en el Colegio Nacional Buenos Aires (CNBA). Tomemos como válida –por una vez– la versión de Página/12[1], según la cual: primero, los veteranos fueron a hablar a los alumnos de su desempeño en Malvinas; segundo, se pasó un video de 20 minutos, que mostraba cómo los pilotos se entrenaron, las operaciones militares en que intervinieron, los caídos en la guerra, respaldado por música épica, cerrando con el Ave María; tercero, los VGM proponen la metodología de la pregunta-respuesta; cuarto, un alumno los interpela. Según el diario kirchnerista, un alumno “se paró”  y preguntó qué opinaban los veteranos sobre dos temas puntuales. No es casual que esos temas fuesen “los colimbas y los 30 mil desaparecidos”. En una palabra, el alumno fue a meter el dedo en el ventilador. Fue a provocar.

100 padres (es decir, 50 alumnos) son los que fueron llevando adelante distintas acciones mediáticas de quejas y protestas, arrogándose una representatividad que no tienen. Cientos de alumnos presentes, en cambio, no apoyaron la crítica a los VGM. Miles de ex alumnos del CNBA tampoco están de acuerdo ni con las forma ni con el planteo de fondo.

Arriesguemos un análisis psicológico, todo lo discutible que se quiera. Pero muy verosímil. ¿Por qué el alumno intenta cambiar de tema? ¿Por qué la pregunta del alumno? ¿Por qué no le interesa la preparación de los luchadores argentinos, los patriotas, los episodios de heroicidad, el sacrificio, reconocidos por los mismos británicos? ¿Por qué no profundiza en eso y profundiza en lo otro? ¿Por qué todo su esfuerzo va dirigido a procurar que la atención se desvíe de las anécdotas y hazañas en la batalla contra los ingleses?

En primer lugar, digamos ante todo que es mentira que en la Argentina  hubo 30 mil desaparecidos. Quien nos ataque por decir lo hace desde el prejuicio y no desde la racionalidad. Si un desaparecido, uno sólo, es un hecho deplorable, entonces se supone que no es necesario exagerar la cifra, ¿o no? Bien, entonces, que no nos corran con eso. Siempre se supo –y hace décadas– que la cifra era falsa; lo novedoso es que en los últimos años hay gente desde la izquierda –como el ex montonero Labraña– que lo ha admitido, o el mismo Jorge Lanata, al que hoy podemos categorizar más bien como liberal de izquierda. Lo mismo ha tenido que reconocer la propia Graciela Fernández Meijide, son tres testimonios clave que rápidamente se pueden encontrar en internet. Si se van a enojar, busquen a quienes vienen mintiendo hace 40 años.

Entonces, volviendo, ¿por qué el alumno intenta desenfocar? Evidentemente, porque NO PUEDE aceptar que haya heroicidad en Malvinas. No puede, se le atraganta. No quiere hacer foco en lo bueno, quiere seguir poniendo la nariz sobre lo malo, sobre el estiércol, exagerado o no, distorsionado o no. Este alumno está siendo víctima de un discurso –que él no armó– que necesita que el pasado sea visto como espantoso para justificar o al menos disculpar a este presente de latrocinio, de coima, de corrupción, de alianzas infames, de partidocracia maloliente. Malvinas, como esa perla preciosa que resplandece, les duele a los corruptos, a la partidocracia, a la izquierda y también al liberalismo.

No les gusta Malvinas. No lo dicen siempre, porque saben que existen muchos malvineros dispuestos a repudiarlos (y al repudio social no lo pueden manejar; como buenos cobardes, le tienen terror), pero no les gusta. No les gusta una historia donde haya militares buenos. No les gusta que los militares tengan el ideal de Dios, la Virgen y la Patria. No. No lo pueden soportar, son como el diablo con el agua bendita. Y entonces, ese alumno realiza una pregunta que no está animada por el deseo de obtener más conocimiento sino con la pretensión de descolocar y que NO SE OLVIDE NADIE que los militares son patatín y patatán.

Es que esta gente no busca la justicia sino la venganza. Hace décadas que por lo menos el 85% de los MMCC se arrodilla ante estas versiones; décadas, y todavía cualquier resquicio, cualquier versión ligeramente distinta a lo “políticamente correcto” los pone nerviosos. ¿Tienen acaso menos control de la opinión pública de lo que nosotros creemos? ¿Es tal la fuerza de la verdad, es tan grande la fuerza de la verdad (Dios mismo) que al puñadito de alumnos ideologizados del CNBA les espanta, actuando como murciélagos dispersados por la luz?

Dejamos estos interrogantes planteados. El tiempo dará sus respuestas.

[1] Cfr. https://www.pagina12.com.ar/206338-malvinas-escandalo-en-el-nacional-buenos-aires

Más información sobre el caso R. Lastra: nadie se hace cargo de haber iniciado el aborto

Más información sobre el caso R. Lastra: nadie se hace cargo de haber iniciado el aborto

Hoy, pesa sobre el doctor Rodríguez Lastra una sentencia de condena en primera instancia mientras que sobre los responsables de iniciar el aborto no existe ningún proceso en curso.

Se trata de la psicóloga Cufré y la médica Mirenski, del Hospital de Fernández Oro (Cipolletti), las dos profesionales que niegan su responsabilidad en la derivación de la mujer embarazada de 5 meses a una agrupación clandestina. Antes bien, Cufré y Mirenski se echan la culpa mutuamente.

La historia restante es conocida: la joven (una chica con escasa formación educativa) tomó los fármacos que le dieron los integrantes de “La Revuelta”, quienes pusieron en peligro su vida. Luego, volvió al Fernández Oro para ser atendida de urgencia. Sin embargo, se la derivó nuevamente pero esta vez al hospital de Cipolletti, donde fue salvada por el doctor Leandro Rodríguez Lastra.

Por eso, el viernes 24 de mayo, a las 9.30 hs, un grupo de vecinos de Cipolletti, presentaron una denuncia penal ante el Ministerio Publico Fiscal de la Provincia de Río Negro, en la misma ciudad. Se solicitó investigar a Cufré y a Mirenski, quienes -como surgió de las declaraciones en el reciente juicio contra el Dr. Leandro Rodríguez Lastra- derivaron a una mujer con un embarazo de 5 meses de gestación a un centro clandestino de abortos (“La Revuelta”). De esta información dieron fe integrantes de “Unidad Provida Cipolletti” a quien firma este artículo.

 

Atentos a la gravedad de las testimoniales que surgieron, y no teniendo conocimiento que se haya tomado alguna medida al respecto, se solicitó la urgente intervención.
Difundí esta noticia para que se sepa de estas injusticias, y manifestá tu repudio para con las profesionales que traicionaron su juramento hipocrático, así como también para con la legisladora Marta Milesi que impulsó este indigno juicio contra el doctor Leandro Rodríguez Lastra.
 
Juan Carlos Monedero (h)
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Elecciones postergan legalización del aborto: “¡Por la vida de las pibas… Pero este año no, el año que viene”

Elecciones postergan legalización del aborto

“¡Por la vida de las pibas… Pero este año no, el año que viene”

 

Si su vida está en peligro, se supone que está en peligro ahora. Ya. Y que no se puede dar del lujo de esperar al año que viene, ¿no es así?

125 diputados y 38 senadores dijeron NO a la legalización el año pasado. Pero hubo 129 diputados y 31 senadores que dijeron Y este 28 de mayo se presentó por octava vez el proyecto para la legalización. Sin embargo, este año la mayor parte de los que fueron derrotados en su pretensión de legalizarlo no quieren discutirlo. Ni oficialistas ni oposición.
“La discusión se hará en el 2020”, se lee en las noticias.

Saquemos las conclusiones de esta jugarreta.
No quieren discutirlo porque pierden electoralmente.
Porque no les conviene a sus carreras políticas.
Porque evidentemente no existe un peligro real para la vida de las mujeres que abortan. De inmediato, surge la pregunta: ¿Se creen sus propias palabras? ¿Creen en los propios argumentos que vienen pronunciando?
No se discute este año porque la muerte de mujeres que abortan no es en efecto una emergencia social impostergable, dado que se posterga hasta el 2020.
Si yo fuese abortista (Dios me lo perdone) y creyese en ese discurso, estaría protestando y gritando para que el tema se debata cuanto antes… si es que realmente -como repitieron hasta la náusea- la vida de las mujeres que abortan están en peligro. ¿O no?
Quienes ayer presentaron el proyecto de ley tampoco están objetando públicamente a todos aquellos que no acompañaron el proyecto. ¿Dónde quedaron la vida de “las pibas que abortan”? ¿Pueden esperar esas vidas? ¿Mintieron antes o mintieron ahora? La población argentina tiene que ser conciente de la enorme manipulación de la que es objeto. Verdes por acomodo que este año no quieren discutirlo, porque no les conviene; verdes por ideología, odio y resentimiento, que este año consienten en no discutirlo para no dañar la imagen de sus futuros aliados políticos (a quienes no respetan pero usarán), que son a quienes en definitiva deberán visitar en el 2020 para intercambiar ayudas y favores mutuos. Unos y otros, por conveniencia política o ideológica, son convergentes en no discutirlo en el 2019. Aunque luego sostengan, con la cara dura como una piedra, que debe legalizarse “urgentemente” el aborto para salvar “la vida de las pibas”.

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Qué hay detrás de la condena al doctor Rodríguez Lastra

Qué hay detrás de la condena al doctor Rodríguez Lastra

El despotismo del fuerte sobre el débil

Veinticuatro horas después de enterarnos del veredicto del juez Álvaro Meynet contra el Dr. Leandro Rodríguez Lastra nos disponemos a escribir estas líneas, acaso para que cierta distancia con el momento nos permita un mejor balance de la situación. El destino quiso que el juicio del doctor coincidiera con otro juicio, el juicio a la Doctora y ex Presidente de la Nación. Nuestro médico pudo decir que volvería a actuar como actuó y que está convencido de su inocencia; no deja de recibir apoyo de mucha gente y esperamos que lo reciba especialmente este 25 de mayo, fecha en que se ha dispuesto una manifestación en las inmediaciones del Congreso, desde las 15 hs. También hay otro acto ya anunciado para el 8 de junio.

Nos referimos, por supuesto, al caso del médico que hoy estaría libre y sin problemas si hubiera terminado de matar al bebé.

Analizado el caso y el veredicto que encuentra a R. Lastra como responsable del delito de “incumplimiento de los deberes de funcionario público”, conviene que puntualicemos lo siguiente:

  1. Quien provocó esta situación no ha sido el Dr. Rodríguez Lastra, ha sido la propia mujer embarazada ingiriendo el misoprostol que le proporcionara una agrupación clandestina, agrupación cuyos integrantes no han sido expuestos en este juicio pero que son quienes –a través del fármaco– introducen una alteración en el curso normal de los acontecimientos. Que el embarazo sea producto de la violación no está probado. Pero aún si así fuera, quien desencadenó el tema habría sido el violador, a quien deberá caerle todo el peso de la ley, y no a Rodríguez Lastra ni mucho menos al bebé.
  2. La mujer, tomando el misoprostol, puso la condición sin la cual todos estos hechos (peligro de vida para sí misma, juicio al doctor) no se hubiesen producido. R. Lastra ayer fue declarado culpable en el contexto de una situación que no sólo no desencadenó sino que tampoco le había llegado a él en primer lugar, dado que se trataba de una derivación desde otro establecimiento.
  3. Quienes sí originaron el conflicto no dan la cara. La agrupación no se presenta a juicio, no sabemos los nombres de quienes la componen. La agrupación no tiene que dar explicaciones de por qué suministró un fármaco que puso en peligro la vida de la mujer, no es señalada como responsable de esta acción, de la cual no se habla ni se quiere hablar. La tentativa de asesinato a su hijo por parte de la madre tampoco está en el horizonte de consideración de ningún magistrado. Al contrario, el que está en el banquillo es únicamente el médico que le salvó la vida a una mujer que se expuso voluntariamente, junto con su bebé, que ya tiene 2 años, a quien el doctor también salvó de la muerte por misoprostol.
  4. La resolución 1184/2010 que sirve de respaldo a la ley 4796 de Río Negro, usada para acusar a R. Lastra, nunca fue firmada. Lo hemos desarrollado en otra parte, a la cual remitimos al interesado[1].
  5. Al igual que el fallo F.A.L., cuyas críticas no podemos desarrollar en este espacio[2], este veredicto suprime la discusión racional. Suprime la intelección básica de la realidad al pasar por alto que el aborto no es un acto médico (no cura nada) y que por tanto no puede ser “exigido” por nadie. Por lo mismo, tampoco puede ser una “obligación” de R. Lastra ni de ningún otro médico realizarlo. Además, el juez Meynet nunca considera que los médicos tienen dos pacientes al tratar con una mujer embazada. Ni una palabra del magistrado sobre el Juramento Hipocrático. No existe más el criterio médico: a partir de ahora, el doctor debe hacer sí o sí lo que el paciente pida, ¡de lo contrario “incumple sus deberes de funcionario público”!
  6. De esta forma, el juez –parapetado en una falsa ciencia jurídica, dócil a las ideologías dominantes– establece el despotismo de la voluntad del fuerte sobre el débil toda vez que nunca cuestiona el origen de todo este conflicto: la decisión de matar a un inocente, donde la madre puso la voluntad y la agrupación clandestina puso el instrumento. Las leyes, que se hicieron precisamente para proteger al débil de la injusticia del fuerte, hoy son instrumentalizadas en contra de ese noble fin. Y no sólo para con el bebé, afortunadamente ya nacido, sino también con el mismo Rodríguez Lastra, objeto de la cólera de los abortistas.
  7. En su veredicto, el juez tuerce y en definitiva pervierte el concepto de no punibilidad hasta igualarlo con el de autorización. Dice, en efecto, que: cuando el legislador despenalizó y en esa medida autorizó la práctica del aborto es el Estado como garante de la administración de la salud pública el que tiene la obligación, siempre que concurran las circunstancias que habilitan un aborto no punible, de poner a disposición de quien solicita la práctica las condiciones médicas necesarias para llevarlo adelante”. Dos gruesos errores sub-implicados en esta oración: a) Como ya dijimos, el aborto no es una práctica médica, por lo que no tiene relación con “la administración de la salud pública”. Más aún: es contrario a la salud pública. b) Despenalizar y autorizar son dos conceptos en todo diferentes. Si vamos al Código Penal, el artículo 34 establece una serie de acciones que tampoco serán penadas y que sería ridículo “autorizar”. Así, por ejemplo, el robo por parte de un menor de edad no es punible: no tiene pena. ¿Acaso el juez que condenó a R. Lastra está diciendo que el legislador “autoriza” los robos por parte de los menores de edad? Tampoco el homicidio cometido por un menor de edad es punible. ¿Está diciendo el juez que el legislador “autorizó” los asesinatos por parte de los menores de edad? En su inciso 2, el art. 34 dice que no será punible aquella persona que obrare “violentado por fuerza física irresistible o amenazas”. ¿Está diciendo el juez que obrar bajo amenazas (robar un banco, por ejemplo, para pagar el rescate de un ser querido secuestrado) está “autorizado”? Lo que está diciendo el legislador, obviamente, es que no será castigada la persona que obrare en esas condiciones, no que estos hechos sean legítimos.
  8. Es especialmente indignante que el magistrado, para condenar a R. Lastra, invoque un artículo (el 248 del Código Penal) que dispone la prisión para aquel funcionario “que dictara resoluciones u órdenes contrarias a las constituciones o leyes nacionales o provinciales”. Justamente, la ley argentina –a través del Código Penal– condena el aborto y esta ley federal es superior a la provincial; en principio, y para la inmensa mayoría de los casos, el aborto es un delito en nuestro país. Por otra parte, también la propia constitución provincial de Río Negro (art. 59) dispone: “El sistema de salud se basa en la universalidad de la cobertura, con acciones integrales de promoción, prevención, recuperación y rehabilitación. Incluye el control de los riesgos biológicos y socioambientales de todas las personas desde su concepción, para prevenir la posibilidad de enfermedad o muerte por causa que se pueda evitar”. Desde su concepción escribió el legislador, pero la abortista Milesi (la legisladora que impulsó la causa contra R. Lastra) mira para otro lado. Aplicando por tanto el art. 248 del Código, quien verdaderamente incumple con sus deberes de funcionario no es R. Lastra sino la propia Milesi, puesto que ella insiste en legitimar una práctica criminal, buscando condenar al médico que le salvó la vida a un bebé, y también a la propia madre.

 

Conclusiones

Los abortistas están que trinan, tienen bronca y odio, están furiosos de que el bebé viva, de que haya sido salvado, porque su imagen los desenmascara. Al mejor estilo mafioso, ahora quieren destruir al hombre que los puso en evidencia.

El objetivo de este veredicto es disciplinar. La condena del Dr. Rodríguez Lastra tiene que ser vista como un elemento más dentro de la gran tarea de alteración del sentido común de la sociedad; de la estupidización de la sociedad y de la provocación del absurdo en la mente de la gente. Todo está al revés, y no sólo en el tema de la vida: el policía no puede poner orden, pero el delincuente puede robar “con códigos”. Una persona se puede sentir Sergio hoy y Sergia mañana, una madre puede matar a su hijo si no lo quiere o puede “encargarlo” como si fuera una pizza, maternidad subrogada mediante. Una agrupación clandestina provoca que una mujer y su hijo estén al borde de la muerte, pero en el banquillo está el médico que les salvó la vida. Y así todo.

Hoy es R. Lastra, mañana será usted porque una injusticia dirigida a una persona es, en realidad, una promesa de amenaza para todos. Si el aborto no está mal, nada está mal, decía con impecable lógica la Madre Teresa de Calcuta. Y nosotros podemos agregar: si pueden condenar a R. Lastra por no haber ejecutado a una persona por nacer, luego de haber salvado la vida de una mujer que libremente se puso en riesgo, entonces NADIE, haga lo que haga, puede estar tranquilo. Esto nos lleva a dos y sólo dos caminos: o usted se queda en su casa amargado y temeroso, sentado y esperando que algún día lo ahorquen, o sale a librar la batalla, con lucidez y coraje, por la conquista del sentido común, la verdad y la justicia.

 

[1] https://jcmonedero.com

[2] Sobre el fallo F.A.L. de la CSJN, remitimos a los siguientes trabajos: “El fallo F.AL.: la Corte Suprema contra la Corte Suprema” en

https://apologetica-argentina.blogspot.com/2018/09/el-fallo-fal-la-corte-suprema-contra-la.html; y “El fallo F.A.L. y el aborto: Una hermenéutica jurídica contra la vida humana”, en colaboración con el Dr. Ángel J. Romero, en https://apologetica-argentina.blogspot.com/2018/06/el-fallo-fal-y-el-aborto-una.html

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Argumentos para defender al doctor Rodríguez Lastra, perseguido por las pandillas promuerte

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Los hechos y el objetivo del caso: escarmentar la defensa de la vida

 

La vida del médico ginecólogo Leandro Rodríguez Lastra cambió inesperadamente cuando –en el mes de abril de 2017, en la ciudad de Cipolletti, Río Negro– recibió a una joven embarazada de 5 meses que se había intentado practicar un aborto usando un fármaco que le había dado clandestinamente una persona perteneciente a una agrupación verde. Llegó al hospital con riesgo de morir, como relató el Dr. Rodríguez Lastra en una entrevista reciente que le hizo Eduardo Feinmann[1]. La joven peticiona el aborto, y la junta directiva del hospital decide que lo mejor para ella y para su bebé es continuar el embarazo. Hoy, tanto la mujer como el niño están sanos pero el Dr. Rodríguez Lastra será llevado a juicio oral a partir del 13 de mayo.

Ni la chica ni su familia sino la legisladora Marta Milesi impulsa la demanda contra Rodríguez Lastra, acusado de “incumplimiento de los deberes del funcionario público”, como si matar a un inocente pudiese ser un deber. “Lo volvería a hacer… sobre mí no pesa la muerte de ningún chico” fueron las palabras de este hombre en la entrevista.

Se trata de un caso que se pone en la palestra pública procurando seguramente escarmentar a todo aquel médico que quiera cumplir su juramento hipocrático. Están en juego muchas cosas, y tanto los medios como los activistas políticos necesitan de un castigo ejemplarizador. Necesitan condicionar a la gente, al mejor estilo Pavlov, para que a nadie se le ocurra salvar vidas. Meter miedo a uno para que todos los demás se vean aterrorizados: por eso cabe decir que vivimos tiempos de terrorismo.

 

Declaraciones de la Academia Nacional de Medicina

 

La Academia Nacional de Medicina ha repetido en numerosas ocasiones su posición contraria al crimen del aborto. Lo dijo ya en 1994, lo ratificó en el 2010 y el año pasado, ni bien comenzó el absurdo y criminal debate sobre si podemos matar a un inocente –y cómo lo haríamos–, sostuvo categóricamente que “destruir a un embrión humano significa impedir el nacimiento de un ser humano”[2]. Entre otras declaraciones, también cabe mencionar aquella sobre las prácticas que “deshumanizan” en Medicina, donde entre otras incluyó el aborto provocado[3].

 

La acusación contra Rodríguez Lastra

 

Pero el cuadro es aún más espinoso. Según informaron los medios, “Con su accionar, el médico habría incumplido con lo normado por la Ley Provincial 4796 y el decreto provincial 182/2016, entre otras normativas que regulan el derecho de las víctimas de abusos sexuales que resultaran embarazadas producto de la violación a acceder a la interrupción legal de su embarazo…” fueron las palabras de los fiscales Santiago Márquez Gauna, Rita Lucía y Anabella Camporessi ante el juez Julio Sueldo, según informó un medio de la propia ciudad de Cipolletti[4]. En efecto, la ley 4796 de la provincia de Río Negro sostiene en su art. 3:

Pero ¿y si la resolución no existiera? A veces, los mitos cobran la fuerza de las verdades de puño. Son muchos los que creen –tanto celestes como verdes– en la existencia de una resolución, emanada por el Ministerio de Salud de la Nación en el 2010, que daría vía libre a la práctica del aborto no punible en los hospitales. Se cree que Juan Luis Manzur activó en julio de ese año la Guía Técnica para la Atención Integral de los Abortos no punibles, cuando ejercía el cargo de Ministro de Salud, designado por el kirchnerismo. Es cierto que se realizaron todos los pasos administrativos previos a la creación de la resolución pero también lo es que la guía técnica para matar (colgada en internet) no tiene resolución ministerial. Esto significa que la resolución 1184/2010 del Ministerio de Salud no existe. No está y nunca estuvo en el boletín oficial.

Esto ya había sido dicho por el propio Manzur el 21 de julio del 2010, 24 horas después de que el protocolo para matar inocentes fuese colgado en la página de la cartera del Ministerio de Salud. La portada del sitio, informó Página/12, rezaba: “Los procedimientos previstos por esta Guía son de aplicación establecida por Resolución Ministerial N° 1184 del 12 de julio de 2010”. Pero desde el Ministerio se sostuvo públicamente que tal resolución no había sido firmada, que sólo se había “actualizado” una guía ya existente. Por lo tanto, la guía sigue vigente y la resolución no ha sido ni fue nunca firmada.

El 31 de julio de ese mismo año, Página/12 visibilizó otro reclamo de las verdes, que exigían la firma de la resolución por parte del ministro a fin de obtener el respaldo definitivo:

Sin embargo, Manzur fue denunciado penalmente bajo la acusación de “apología del delito, incumplimiento de los deberes de funcionario público e instigación a cometer delitos”[5], dado que el protocolo instiga a que los profesionales de la salud cometan delitos.

Hasta tal punto subsiste el equívoco (algunos creen que deliberado[6]) en gran parte de la opinión pública –tanto celeste como verde– que la misma ley 4796 de la provincia de Río Negro adhiere a esta guía alegando en su art. 3 la vigencia de una resolución que nunca se firmó, como vimos al comienzo. Ahora bien, la ciudad de Cipolletti está en Río Negro. ¿Se puede creer que es la misma provincia donde el médico Leandro Rodríguez Lastra está siendo procesado por no haber ejecutado a un bebé mediante un aborto?

Rodríguez Lastra será llevado a juicio oral en una semana… por no haber realizado una práctica que el sentido común reprueba como asesinato, que la Academia Nacional de Medicina condena como anti médica, que la ley Argentina castiga como delito, en el marco de una situación que no provocó él sino la propia mujer, cuando intentó abortar… ¡Acusado de violentar una ley provincial cuyo art. 3 invoca una resolución que jamás fue firmada!

[1] https://www.youtube.com/watch?v=2SWrlwdKgsI

[2] https://anm.edu.ar/wp-content/uploads/2018/07/1.pdf

[3] https://anm.edu.ar/wp-content/uploads/2018/07/Deshumanizaci%C3%B3n-en-la-medicina.pdf

[4] https://www.lmcipolletti.com/fiscalia-pide-mano-dura-medico-y-quiere-juzgarlo-n609745

[5] https://www.cij.gov.ar/nota-4559-Denuncian-al-ministro-de-Salud-por-apolog-a-del-delito.html

[6] https://www.lapoliticaonline.com/nota/nota-66895/

 

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Murió Dante Gullo y el miserable periodismo calla cualquier referencia de los crímenes de Montoneros

Murió Dante Gullo y el miserable periodismo calla cualquier referencia de los crímenes de Montoneros

Como informaron los principales medios de comunicación, ayer murió Dante “Canca” Gullo. Todos las reseñas, con mayor o menor énfasis, mencionan que Dante Gullo formó parte de Montoneros.
Guillermo Moreno en su velorio, la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner dejando una corona para el fallecido, La Cámpora cantando frente a su ataúd.

Vayamos a lo que no mencionan.

Montoneros hace su primera aparición pública el 1º de junio de 1970, tomando la vida del ex presidente militar Pedro Eugenio Aramburu. Entre otras acciones famosas, Montoneros asesinó al dirigente gremial José Ignacio Rucci (1973) y secuestró a los hermanos Born (1975), pidiendo como recompensa la cifra más elevada en la historia de los secuestros. Otro caso de notoriedad fue la bomba colocada por este grupo el 1° de agosto de 1978, sobre la calle Pacheco de Melo, que le quitó la vida a Paula Lambruschini (15 años), hija menor del vicealmirante Armando Lambruschini.

Por todo eso, Montoneros se considera como una de las organizaciones terroristas que, en los años 70’, asoló la Argentina ejecutando constantes actos de robos, secuestros, asesinatos. Impulsados por el ex presidente Juan Domingo Perón, Montoneros trabajaba muy cerca de otras agrupaciones tales como Juventud Peronista, el Partido Revolucionario de los Trabajadores (P.R.T.) y el Ejército Revolucionario del Pueblo (E.R.P., brazo armado del P.R.T.), esta última también responsable directamente de innumerables asesinatos.

Muere Dante Gullo y todos lloran.
No hay lágrimas para Paula.
No hay lágrimas para José Ignacio.
No hay lágrimas para Pedro Eugenio.
No hay repudio para el secuestro de los Born.
Nada, sólo lágrimas para Gullo.

Los infames periodistas callan cobardemente toda referencia a la actuación de Montoneros.

¿Abjuró Dante Gullo de Montoneros?
¿Pidió perdón por haber formado parte de una estructura terrorista y criminal?
De todo corazón, deseamos que Dios le haya perdonado todos sus graves pecados.

No cede la resistencia a la beatificación de Mons. Angelelli: Corrientes y Chaco plantan bandera

No cede la resistencia a la beatificación: Corrientes y Chaco plantan bandera

 

Por Juan Carlos Monedero (h)

La resistencia a la beatificación de Mons. Enrique Angelelli –que tuvo lugar este pasado 27 de abril, bajo responsabilidad del Papa Francisco y la Santa Sede– está aún en plena ebullición, y han rebrotado cientos de artículos de información al respecto. Téngase presente que hasta el mismísimo Monseñor Antonio Juan Baseotto (C. Ss. R., quien fuera Obispo Castrense de la Argentina) ha cuestionado públicamente esta beatificación[1].

El extinto Mons. Angelelli era de nacionalidad argentina y es en este país donde literalmente han llovido cataratas de denuncias, protestas, rechazos, lo que ha suscitado una gran controversia en el seno mismo de los fieles. El cuestionamiento proviene, fundamentalmente, por el hecho de que la beatificación pretende presentar a Angelelli como una víctima asesinada por odio a la fe (lo que constituye el martirio), cuando en realidad falleció en un accidente automovilístico. Asimismo, hay una ingente base documental que probaría que la vida de Angelelli no fue digna de encomio por parte de un cristiano.

La mayoría de estas denuncias (no todas) habían sido a través de las redes sociales pero fue una sorpresa que, en la última semana, tanto la provincia de Corrientes como Chaco fuesen objeto de acciones de otro tipo. En efecto, afiches titulados “La beatificación de Angelelli es una traición a Cristo, a la Iglesia y a la Patria” fueron estampados en las inmediaciones de la Iglesia Catedral de Corrientes, llamada Nuestra Señora del Rosario, en la capital de la provincia. También en las parroquias Santuario Santísima Cruz de los Milagros, Santa Rita, Santa Rosa de Lima, San Benito, Nuestra Señora de Pompeya, Nuestra Señora de Itatí y Sagrado Corazón de Jesús. Los afiches, firmados por “Vanguardia Nacionalista”, aparecieron próximos también a las iglesias San Francisco Solano, Nuestra Señora de La Merced y del monasterio de las Hermanas Clarisas.

En Chaco, la propaganda contra el acto de beatificación de Mons. Enrique Angelelli se concentró en la ciudad de Resistencia. Los transeúntes que pasaron por la catedral, llamada San Fernando Rey, seguramente habrán visto estos afiches. Otro tanto quienes caminaron las cuadras próximas a las parroquias San Javier, Nuestra Señora de Itatí, Nuestra Señora de la Asunción, San Juan Bautista, San Roque, Santa Teresita y María Auxiliadora.

Mons. Enrique Angelelli fue una de las piezas claves de la “Teología de la Liberación” en la Argentina. Esta corriente es considerada por los católicos como una infiltración marxista de la fe, dado que invoca algunos conceptos bíblicos –como la lucha contra la injusticia, en favor de los oprimidos– pero reinterpretándolos en clave marxista, a fin de llevar agua al molino de esta ideología. Asimismo, circuló especialmente en las últimas semanas una foto donde Mons. Angelelli aparecía celebrando una misa, y atrás suyo una bandera de la agrupación Montoneros.

Montoneros fue una de las organizaciones terroristas que, en los años 70’, asoló la Argentina ejecutando constantes actos de robos, secuestros, asesinatos. Este grupo había sido impulsado por el ex presidente Juan Domingo Perón y trabajaba muy cerca de otras agrupaciones tales como Juventud Peronista, el Partido Revolucionario de los Trabajadores (P.R.T.) y el Ejército Revolucionario del Pueblo (E.R.P., brazo armado del P.R.T.), esta última también responsable directamente de innumerables asesinatos. Montoneros hace su aparición pública el 1º de junio de 1970, tomando la vida del ex presidente militar Pedro Eugenio Aramburu. Entre otros asesinatos y secuestros famosos, Montoneros ultimó al dirigente gremial José Ignacio Rucci (1973) y secuestró a los hermanos Born (1975), pidiendo como recompensa la cifra más elevada en la historia de los secuestros.

Mons. Enrique Angelelli murió en un accidente automovilístico el 4 de agosto de 1976, en la provincia de La Rioja, cuando el auto manejado por otro sacerdote, Arturo Aldo Pinto, volcó fatalmente.

 

[1] http://www.infocatolica.com/blog/notelacuenten.php/1810190909-mons-baseotto-en-contra-de-la

Lavado de cerebro en IPC (Introducción al Pensamiento Científico, U.B.A.)

Lavado de cerebro en IPC (Introducción al Pensamiento Científico, U.B.A.)

 

IPC es la sigla de “Introducción al Pensamiento Científico”, parte del Ciclo Básico Común (CBC), extendido a todas las carreras ofrecidas por la Universidad de Buenos Aires, en el marco del programa UBA XXI.

No es ninguna novedad que la UBA está en manos non sanctas, pero en esta ocasión –y gracias a que un alumno despierto y sagaz, que está soportando estos contenidos, se tomó la molestia e invirtió su tiempo– podemos detallar con precisión cómo –en el espacio titulado IPC y bajo la responsabilidad de las autoridades de la Universidad de Buenos Aires– se va deformando la mente de los jóvenes que se acercan a esta alta casa de Estudios. Así pueden matar sin dejar rastros, porque siempre pueden invocar que se trata de meros ejemplos didácticos.

Los manuales están bien pensados, la mayoría de las cosas no son malas: “La práctica argumentativa es un elemento central de la práctica científica” dice el archivo 2 de IPC. Estamos de acuerdo. Y más abajo, escribe con toda razón: “Ser crítico respecto de los otros –pero también de nosotros mismos– nos puede conducir a revisar nuestras creencias: es altamente factible que nos encontremos con que nuestra posición es insostenible a la luz de nueva información o de mejores razones”. Ahora bien, ¿serán capaces los autores de revisarse a sí mismos o pretenderán dejar la gloria de esta hermosa tarea sólo a los demás? Ya lo veremos. Mientras tanto, estimado lector, le comento que la refutación a los errores, distorsiones e imprecisiones que se irán comentando están ubicadas al final de este artículo. Primero veremos cómo se meten en la mente de los chicos.

Página 5 del módulo 3:

 

La UBA pretende ilustrarnos sobre la historia y así, como si nada, se desliza que los cristianos mataron brutalmente a una mujer a causa de que ella enseñaba ciencia y filosofía pagana. La ecuación cierra perfectamente: los cristianos odian la ciencia, odian la razón, odian el conocimiento y la filosofía… y encima, ¡son “femicidas”!

En la página 6 del mismo módulo, se desliza otro ejemplo completamente inocente:

El módulo 4 contiene algunas sorpresas sobre el tema del aborto. Página 3:

Al final del artículo, como dijimos arriba, explicamos por qué esto es incorrecto. Pero nótese, como nos advirtió el alumno que destapó esta manipulación, como meten siempre el tema del aborto para ejemplificar de modo de que estas expresiones se vayan naturalizando, volviéndose comunes, habituales, acostumbradas. Lo que no pudieron lograr en el Congreso y en los medios de comunicación lo quieren hacer en la cabeza de los chicos. Como si fuera poco, en la página 5 del mismo módulo podemos leer:

En la página 7 del módulo 5, los autores del IPC introducen con hipocresía otro ejemplo:

 

En efecto, los abortistas ya se dieron cuenta de que la mortalidad materna en la Argentina viene bajando hace años. Pero el aborto no está legalizado, ni siquiera despenalizado. Y entonces, tienen que volver a revalidar el argumento desde lo puramente formal y deductivo (dado que la realidad les es francamente contraria). ¿Y dónde van a experimentar con esas armas de destrucción masiva? En la cabeza de los jóvenes.

En la página 11 del módulo 6, ilustran “casualmente” un argumento débil… Y adivine qué: la conclusión sostenida en el argumento débil ¡es una conclusión provida! Miren:

En fin, esto es lo que nosotros estamos pagando con nuestros impuestos. Pagaríamos contentos y felices si los docentes fuesen hombres del talento de Sócrates, Platón, Aristóteles, San Agustín, Santo Tomás de Aquino, Blas Pascal, Etienne Gilson, Josef Pieper, el Padre Leonardo Castellani o el Padre Julio Meinvielle. También pagaríamos gustoso esos tributos si los profesores fuesen talentosos discípulos de esos colosos del pensamiento, docentes a quien no mencionaré porque –dado que están vivos– podría ultrajar en su modestia. Pero sin dudas, tributar para que estos SOFISTAS le laven el cerebro a nuestra juventud es una indignidad que clama al cielo.

 

REFUTACIONES

 

Caso 1. Sobre Hipatia de Alejandría

Según los registros, Hipatia de Alejandría fue asesinada hacia el año 415-416 d. C. Se sabe que murió en Alejandría y los historiadores mantienen la opinión, en común, de que fue asesinada por los cristianos. El tema es por qué: ¿por qué motivo tomaron la vida de Hipatia? ¿Fue, realmente, porque ella enseñaba ciencia y filosofía pagana? ¿La misma ciencia y filosofía que San Agustín (354-430), contemporáneo a Hipatia, alababa en Platón? ¿Y por qué no tomaron la vida de San Agustín?

Si el cristianismo fuese incapaz de ver elementos positivos en la ciencia y filosofía pagana, ¿cómo Santo Tomás de Aquino –ya en el siglo XIII– bautizó el pensamiento de Aristóteles?

Lo cierto es que Hipatia contaba con cristianos entre sus alumnos, como dice acertadamente el historiador Antonio Caponnetto[1], de quien tomamos todos los datos que a continuación exhibimos. Entre estos alumnos, se contaba el obispo Sinesio de Irene, el sacerdote Teotecno y los prestigiosos Olimpio, Herculiano e Isión. El precitado historiador también nos informa que Hipatia mantenía buenas relaciones con el curial Amonio y el Patriarca Teófilo. También están acreditados los nombres de otros cristianos, contemporáneos con los sucesos, que defendieron a Hipatia: Timoteo, en su Historia Eclesiástica, y Sócrates Escolástico, en su Historia Eclesiástica (VII, 15), datos traídos por José María Martínez Blázquez, de su libro “Sinesio de Cirene, intelectual”.

San Cirilo de Alejandría suele ser acusado como autor intelectual del crimen pero Bryan J. Whittield sostiene que el origen de esta mentira está en Damascio, último escolarca de la Academia de Atenas. Lo ha escrito en su libro “The Beauty of Reasoning: A Reexamination of Hypatia of Alexandra” (La Belleza del Razonamiento: un reexamen de Hipatia de Alejandría). Habría sido Damascio quien le atribuyó a Cirilo la muerte de Hipatia. Y de ahí la toma acríticamente la Universidad de Buenos Aires (ellos recomiendan que nosotros seamos críticos con lo que pensamos pero ellos son dogmáticos con lo propio, claro está).

Contra Damascio y su acusación a San Cirilo, hay elementos. Está el juicio de Filostorgio, arriano. Está también Juan de Éfeso, el sirio. Se oponen los jansenistas Le Nain de Tillemont y Claude Pierre Goujet. Tampoco está de acuerdo Christopher Haas, quien escribió Alexandria in Late Antiquity: Topography and Social Conflict (2006). Thomas Lewis discrepa también con Damascio; en 1721, Lewis impugnó el cargo, en defensa de San Cirilo. Tampoco coincide Miguel Ángel García Olmo.

El mismo Gonzalo Fernández, quien escribió en 1985 La muerte de Hypatia, a pesar de calificar de “tiránico” al ministerio de San Cirilo, afirma que “ninguna de las fuentes sobre el linchamiento de Hipatia alude a la presencia de parabolani entre sus asesinos”. Los parabolani eran miembros de una hermandad de monjes que respondía de manera incondicional a San Cirilo. San Cirilo, por su parte, en su homilía pascual del año 419, reprobó el asesinato de Hipatia. Esos populachos también dieron muerte a dos obispos cristianos, Jorge y Proterio, en el año 361 y 457 respectivamente.

Pero hay otra hipótesis: una noche, pocos días antes del asesinato de Hipatia, los judíos habían asesinado a un buen número de cristianos. Como respuesta a esta masacre, el obispo Cirilo expulsó a la población hebrea de la ciudad. La economía local se resintió, y surgió una enemistad entre el gobernador y el obispo. Según algunos historiadores, unos cristianos de Alejandría atribuían a Hipatia una influencia anticristiana sobre el gobernador y por eso tomaron su vida. Fue asesinada por cristianos, pero no porque ella enseñase ciencia y filosofía pagana. Los autores de IPC no pueden ignorar que están conectando hechos en virtud de coincidencias, pero las coincidencias no prueban una causalidad. Sócrates fue sentenciado a muerte por los griegos, a Julio César lo mataron los propios romanos. Juana de Arco fue ultimada por los franceses, Tomás Moro por los ingleses. Los mismos cristianos, antes y después de Hipatia, fueron asesinados en grandes cantidades. La UBA lo que hace es tomar y enseñar como “historia” el prejuicio cientificista: Hipatia sería la “prueba” de que los cristianos estamos contra la ciencia y contra la filosofía.

 

Caso 2. El aborto en el Código Penal Argentino

Las palabras deben ser usadas con precisión. El Código Penal no “permite” el aborto en tal o cual caso. Al igual que otros hechos antijurídicos –antijurídicos, no derechos–, nuestro Código Penal simplemente estipula en qué casos dicho comportamiento no será punible.

“Punible” quiere decir “pasible de ser penado”. Lo cierto es que el Código Penal estipula –en su art. 34– distintos casos de no punibilidad. Así, por ejemplo, quien realizase un robo bajo amenaza de ser asesinado, obra violentado por “amenazas de sufrir un mal grave e inminente”, y tal acción no es punible. Tampoco son punibles el robo, el asesinato o la estafa realizada por menores de 18 años. Tampoco es punible el robo entre personas que viven en una misma casa.

La confusión entre “permitir” y “no perseguir una acción antijurídica” es simplemente inaceptable desde el punto de vista intelectual y abre la puerta a dos conclusiones: estos señores de la Universidad de Buenos Aires son deshonestos o no son idóneos. En ambos casos, que renuncien.

 

Caso 3. Sobre mortandad materna y aborto

Las declaraciones emanadas por el Plenario Académico de la Academia Nacional de Medicina, Sesión Privada, 28 de julio de 1994, revelan el carácter altamente cuestionable del argumento según el cual “la despenalización del aborto reducirá la muerte materna”. Dice la Academia: “También se utiliza para promover el aborto legalizado, la mayor morbimortalidad materna del aborto clandestino. Se debe puntualizar que, si bien la morbimortalidad materna es mayor en estos últimos, no es exclusivo de ellos, pues el daño también es inherente al procedimiento mismo por la interrupción intempestiva y artificial del embarazo[2].

El argumento, por tanto, también es vulnerable desde el punto de vista de la conexión entre medios y fin. En efecto, el fin no justifica los medios. No puede ser deseable legalizar el asesinato de una persona, y eso con independencia de las consecuencias de ese acto.

Por último, quienes invocan este argumento persiguen la legitimación social del aborto y no el bienestar de las mujeres: son muchísimas más las que mueren como consecuencia de la desnutrición, por ejemplo, que en la Argentina se cobra la vida de una mujer cada 10 horas[3]. Esas no les importan, claro, porque no mueren matando a sus hijos en el “altar” de la autonomía del cuerpo de la mujer.

 

Por Juan Carlos Monedero (h)

 

[1] Cfr. http://www.tsunamipolitico.com/aguinis908.htm

[2] https://www.acamedbai.org.ar/declaraciones/25.php

[3] https://www.infobae.com/2015/09/10/1754259-cada-10-horas-muere-una-persona-desnutricion-la-argentina/

 

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Arbitrariedad o verdades absolutas: ¿qué formación se imparte en las universidades y terciarios?

Arbitrariedad o verdades absolutas: ¿qué formación se imparte en las universidades y terciarios?

 

“pues para mí no hay música más alta que la filosofía”

Sócrates

 

Hay un denominador común en todas las carreras: las materias de Humanidades. Se llamen Filosofía, Sociología, Conocimiento Científico, hay un docente que imparte estos contenidos. No diremos –cayendo en actitudes facilistas y demagógicas– que estas carreras no son importantes. Lo son, y mucho. Pero por lo general, al menos según la experiencia propia y ajena, no siempre están bien llevadas. Hay muchos motivos por los que pasa esto, desde pedagógicos hasta falencias propias del alumno, pero en este artículo deseamos hacer foco en lo preocupante que es alentar desde la cátedra la mentalidad relativista en cuanto a las normas éticas. Porque el relativismo no es otra cosa que la arbitrariedad, pero bajo un nombre distinto.

Expliquémonos.

Por lo general, el docente que dicta los contenidos de filosofía, sociología o pensamiento, puntualiza que no existen verdades absolutas (o al menos, que no se pueden conocer). Escucharemos frases como “a partir del siglo XX se ha descubierto que todo conocimiento científico es provisorio”, “los valores éticos van cambiando”, “cada sociedad interpreta lo ético a su manera”, “no hay una única visión de la justicia”, “la moralidad va cambiando”, “las verdades no se pueden conocer, sólo conocemos ideas de la verdad pero no la verdad en sí”, etc. Son las frases de rigor.

La mayoría de los alumnos escucha, copia alguna que otra expresión, estudia para el parcial, luego para el final, reproduce estas afirmaciones y listo.

Sin embargo, poco a poco e imperceptiblemente, conceptos como estos van mellando nuestra capacidad de discernimiento moral. Nos vamos acostumbrando a una lenta pero inflexible erosión de la conciencia, con resultados que están a la vista.

Lo cierto es que el ser humano, desde tiempos inmemoriales, ha procurado siembre la justicia. La verdad, la justicia y el honor son los grandes motores de sus acciones. Incluso los mismos ladrones le rinden un involuntario homenaje cuando se enfurecen porque uno de ellos rompió el acuerdo y pretende llevarse una parte mayor del botín. Todos respondemos a la justicia, especialmente cuando nos sentimos objeto de injusticias.

Ahora bien, la justicia es lo justo en concreto. Y determinamos eso justo, en concreto, a partir de la realidad. ¿Cómo vamos a determinarlo si no conocemos la verdad (no la miía o tuya) sobre esta realidad? Por lo tanto, como ha escrito el gran filósofo alemán Josef Pieper, la verdad es inseparable de la justicia. Sin justicia no hay sueldos “justos”, y no puedo determinar lo que es justo si no conozco la veritas rerum: la verdad de las cosas. Necesito de la verdad hasta para protestar cuando no me pagan lo que me deben.

Por eso es que sin verdad estamos en el reino de la arbitrariedad. Que no es otra cosa que el despotismo del más fuerte. Si no hay verdad –porque no existe o no se puede conocer, da lo mismo–, no hay base para cumplir los contratos. No hay base para cumplir los pactos. No hay base para comprometerse. No hay “norma” desde el cual reprobar la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki. No hay “criterio ético” para felicitar a mi hijo cuando estudia. No hay base para encarcelar al violador que abusa de una nena de 11 años. No hay base para nada. Necesitamos de la verdad como el agua.

Pero está el problema de las opiniones. Es evidente que las personas piensan muy distinto y en todos los temas: religión, política, economía, historia, moral… hay quienes aprueban tal práctica, hay quienes la condenan. Algunos están a favor de tal o cual idea, otros de la contraria… Y a veces, ante tal jungla de concepciones, opiniones y posiciones doctrinarias, es fácil verse desorientado y resentirse. Pero Sócrates, en el diálogo de Platón llamado El Fedón, ya nos prevenía de este problema, al que denominó “odio al logos”: desprecio por los razonamientos.

Si analizamos bien esta multiplicidad de juicios, de discrepancias y discusiones, podemos descubrir aquel substrato en el cual están todos de acuerdo. Pero, ¿cómo? ¿Qué puede haber en común entre posiciones tan antagónicas como por ejemplo aquellos que rechazan la Educación Sexual y quienes la promueven? Y la respuesta es muy simple: tienen en común que ambos saben que ambas posiciones no pueden ser simultáneamente verdaderas. O la educación sexual es dañina para los niños o no lo es. No hay término medio. La filosofía clásica ha acuñado un término para este descubrimiento. A este principio fundamental de la realidad, según el cual una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto, lo llama Principio de No Contradicción. Y en eso están todos de acuerdo –implícita o explícitamente– porque, de lo contrario, no discutirían. Así lo explica Aristóteles en su Metafísica.

Se puede llegar a una verdad, llegamos a este principio. Quizás no sepamos cuál es la religión verdadera, pero sabemos que si un abanderado de la religión x proclama que “Todas las religiones, aunque digan cosas opuestas, son aceptables” esa, al menos, esa religión no puede ser correcta… porque no pueden ser aceptables las afirmaciones contradictorias. No pueden, es algo que repugna la inteligencia.

Sin verdad no hay justicia. Sin justicia no hay sueldos justos, pero tampoco acciones justas. No hay héroes ni traidores. No hay buenos ni malos, no hay villanos ni virtuosos. Esas son las consecuencias finales del relativismo: como no hay verdad, sólo queda el poder. ¿Hacia ese mundo queremos caminar? Tenemos que darnos cuenta de la importancia de las palabras que se pronuncian en clase, de las afirmaciones cuyos apuntes tomamos en clase.

Los profesores que suscriban este pensamiento –mejor dicho: anti-pensamiento, porque no puede estar estimulado para el pensamiento quien lo crea impotente para conocer– deben revisar sus decisiones intelectuales. No pueden matar la sed de conocer la realidad en sus alumnos. No deben ultimar el hambre de todo ser humano por la posesión de la verdad. Quiera Dios que unos y otros tomen conciencia de las implicancias suicidas del relativismo, y que –con valentía y decisión– los docentes escépticos procuren la restauración de la inteligencia de aquellos alumnos que siguen esperando y anhelando, en su ser más íntimo, una verdad absoluta por la que luchar y una justicia que defender.

 

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Soy provida y te cuento tres falacias habituales sobre el aborto

Soy provida y te cuento tres falacias habituales sobre el aborto

 

El diario Clarín del día de ayer contaba de la preocupación, materializada en el Congreso de la Lengua, en Córdoba, de uno de los alfiles culturales que milita por el aborto. Nos referimos a Soledad Gallego Díaz, quien –según interpretación del periodista Ezequiel Viéitez– habría conjeturado en voz alta: “¿Qué se está diciendo cuando a un grupo se lo define como ‘provida’? (…) ¿Que quiénes están en la vereda de enfrente rechazan la vida?”. Y luego, citándola textualmente a Gallego-Díaz, concluye: “Hay una especie de guerra de las palabras, por eso las palabras son más importantes que nunca”.

 

 

Es muy relevante que desde un prestigioso congreso se baje esta línea, dando a entender a todos los oyentes cómo deben hablar. Se trata de la misma reunión en donde se deslizó como tema el “lenguaje inclusivo”. La conclusión emana fácilmente: cuidado con decir los provida somos “provida” (porque eso implicaría deslizar la gran verdad de que los pro-aborto desean la muerte, oh) pero no hay problema con darle a los términos chiques, todes el status suficiente como para discutirlo nada menos que en el Congreso de la Lengua.

El tema del aborto vuelve, por tanto, a recrudecer, y desde una esfera pretendidamente cultural. La confusión terminológica –efecto del llamado lenguaje inclusivo– es parte de la agenda feminista-abortista, está planificada, en sorprendente coincidencia con los manuales de lavado de cerebro soviéticos, donde se puede leer frases como: “Producir un máximo de caos en la cultura del enemigo es nuestro primer paso más importante”. Por eso, la tarea del escritor hoy en día –de aquel que no quiera ser ni un genuflexo ni un prostituto mental ante lo políticamente correcto– es afirmar la verdad y luchar contra el error, como decía Santo Tomás de Aquino en el comienzo de su Suma contra gentiles. De ahí que se vuelve perentorio rebatir las “razones” de los pañuelos verdes.

Una de las falacias más repetidas es: “en la Argentina tienen lugar 500.000 abortos por año”. Esta falacia es especialmente peligrosa por dos razones: primero, porque apela a la cantidad. Parece como si mientras más abortos tuviesen lugar, más cerca nos hallaríamos del deber de legalizarlo. Como si destruirle la cabeza a un bebé en el vientre de su madre fuese un poco más legítimo por un aborto más, uno menos. Oiga, se hicieron 50 abortos. “No, es poco”. Oiga, se hicieron 250 abortos. “Ah, bueno, vamos a considerar el tema”. Esto es lo que casi nunca se dice. Puede haber millones de aborto o uno sólo, pero siempre estamos ante un asesinato. Rebatir la cifra es importante sin embargo porque la extrema falsedad del número prueba que la mentira es arma habitual de la propaganda verde. Así, el año pasado, quedó en evidencia el Ministro de Salud de CAMBIEMOS –Adolfo Rubinstein– quien expresó tres cifras distintas, y muy dispares, respecto de la cantidad de abortos en la Argentina. Ya decía Bernard Nathanson que los impulsores de estas sangrientas políticas inflaban los números como técnica de manipulación de la opinión pública.

            El recurso tramposo a la violación constituye la falacia Nº 2. “Niñas, no madres” dicen los pañuelos verdes luego de haber estimulado la precocidad sexual en la infancia a través de sus programitas de “Educación Sexual”. ¿Raro, no? Durante décadas, promovieron el libertinaje sexual. No les molesta esas nenas en distintos programas de televisión como Lolitas ni que una preadolescente esté en una descontrolada matiné con sus amigas. No, todo eso está buenísimo. Los ‘conservadores’, los ‘tradicionalistas’, los ‘nostálgicos del pasado’, los que coartan la libertad, se oponen a estas cosas. Crearon o al menos alimentaron el problema y ahora los embarazos adolescentes les explotan en la cara. Y cuando todo falla, cuando van perdiendo los debates, sacan de la galera el tema de la violación. Pero es absurdo que la persona por nacer pague por este crimen ¡cuando ni siquiera existía en el momento en que tuvo lugar! “La pornografía es la teoría, la violación es la práctica”. Y nosotros seguimos alimentando, al amparo de la Sacrosanta Libertad de Expresión –principio sostenido por los pañuelos verdes–, la industria pornográfica: caldo de cultivo de los violadores, como lo prueban numerosos estudios psicológicos. Los pañuelos verdes estimulan los tempranos intercambios sexuales de preadolescentes y luego ponen el grito en el cielo –aunque el cielo no sea lugar de su agrado– cuando tienen lugares estos embarazos. Los pañuelos verdes aplauden la Libertad de Expresión, respaldo legal de la pornografía, y luego gimotean cuando un consumidor de porno quiere llevar a la práctica lo que vio en una película. Sin contar con que invocan “un caso” de violación cuando están a favor del aborto “en todos los casos”, haya o no violación: nueva muestra de su deshonestidad. El aborto no la solución, es parte del problema: colofón de este círculo infernal, que tiene a la Infancia como rehén.

En tercer lugar, se dice que “nadie” cree en la Argentina que el aborto deba ser penalizado, y como prueba se muestra el bajo índice de prisiones efectivas al respecto. Pero todos los delitos –en todos los países– tienen un bajo índice de prisión. ¿Cuántos celulares se roban por día en la Capital Federal? Sin embargo, sólo hay prisión efectiva si 1) se atrapa a la persona; 2) se prueba que esa persona lo robó; 3) si el juez se ve persuadido de su culpabilidad; 4) si el acusado no apela a una instancia superior. Por otra parte, algunos abortos suceden sin que nos enteremos y obviamente no son siquiera denunciados. En ciertas etapas del embarazo, el aborto químico es indistinguible del aborto espontáneo. La baja tasa de condenas sobre el aborto no prueba que las personas ya nacidas no lo consideren un crimen, como tampoco prueba algo la baja tasa de condenas sobre el resto de delitos del código penal –robo, estafa, violación– que tienen condena efectiva en la Argentina en menos del 1% de los casos. El bien jurídico a proteger es la vida de la persona y el Derecho Penal protege esta vida con la persecución de esta práctica. Desproteger a uno sentaría las bases para desproteger a todos.

En su novela El hombre que fue jueves, Gilbert K. Chesterton pone en boca de uno de sus personajes la descripción del policía filósofo. Dos personajes se encuentran en un muelle y uno le revela el gran secreto que motiva todas sus acciones: “nuestra civilización está amenazada por una conspiración de orden puramente intelectual… el mundo científico y el mundo artístico conspiran, sordamente, contra la Familia y El Estado”. El protagonista, Gabriel Syme, escucha atónito a este integrante de la fuerza del orden, quien le explica su diferencia respecto del policía convencional: mientras el policía común investiga los crímenes pasados, el policía filósofo –haciendo uso de sus razonamientos e inferencias– adivina los crímenes futuros.

El conjunto de pretextos, recursos y mentiras abortistas no son simplemente “una postura”, no son “opiniones” a favor del aborto. Son el caldo de cultivo de futuros crímenes e incluso de genocidios. Tenemos el deber, y usted también estimado lector, de oponernos firmemente a este discurso, a estas políticas y a estos personajes, por el bien de la familia, de la patria, de la Argentina en pleno.

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