Con ese tonito orate y baladrón que lo caracteriza, Milei ha afirmado durante su visita reciente a España que «la idea de la justicia social es de resentidos, envidiosos, algo aberrante, porque implica un trato desigual ante la ley, porque implica violencia, porque para hacer una política redistributiva se lo tienen que robar a otro». Son afirmaciones repugnantes que, al parecer, triunfan entre la derechita valiente. Pero la justicia social es un instrumento necesario para alcanzar el bien común, que es el fin y la razón de ser de la política verdadera. Y el bien común –que no debe confundirse, por supuesto, con el bien de la mayoría, ni con el «interés general»– exige la conservación de la armonía social; exige la búsqueda constante del bien de los demás como si fuese el bien propio.
Por ello, como señala Pío XI en su encíclica Quadragesimo Anno, es «necesario que la partición de los bienes creados se revoque y se ajuste a las normas del bien común o de la justicia social, pues cualquier persona sensata ve cuán gravísimo trastorno acarrea consigo esta enorme diferencia actual entre unos pocos cargados de fabulosas riquezas y la incontable multitud de los necesitados». Y, por supuesto, cuando se dan circunstancias de injusticia, el Estado tiene la obligación de intervenir allá donde el principio de subsidiariedad no alcance, para asegurar una justa distribución de los recursos que atienda a los méritos y necesidades de cada uno, incluida la recaudación de impuestos, que debe regirse por los criterios de solidaridad, racionalidad y equidad, así como por el rigor e integridad en la administración y en el destino de los mismos (algo que, desde luego, en regímenes políticos inicuos como el que padecemos no está garantizado).
Naturalmente, la justicia social no justifica el intervencionismo enfermo del Estado, que disminuye la iniciativa creadora y, aunque pueda parecer favorable a la masa, es a la postre contrario al bien común, por condenar a la ruina a las generaciones venideras. La justicia social deja de serlo cuando pretende extender la igualdad en aquello que los hombres son naturalmente desiguales; pues, además de desanimar la iniciativa privada, produce una mentalidad mezquina y perezosa entre sus beneficiarios.
La justicia social, a la postre, sólo la pueden llevar a cabo gobernantes que dan ejemplo de justicia en todas sus actuaciones; pues de lo contrario se llega a esa situación propia de nuestro inicuo régimen político, en donde todos reclaman justicia sin que nadie tenga la obligación de ser justo (exactamente la situación que favorece a los demagogos).
Nada favorece tanto el ascenso de los demagogos, sin embargo, como estas machadas aberrantes de la derechita valiente. «Estamos incomodando a los rojitos de todo el mundo», ha aseverado petulantemente Milei; no, pobre bocazas, lo que estáis haciendo es fabricarlos en serie, lo mismo que a resentidos y envidiosos, con vuestras machadas.
Millones de personas no salen todavía de su desconcierto. Sólo un empecinado puede negar que anoche ocurrió algo particular: una fractura. Todos vieron que algo crujió pero el motivo de fondo es lo que hay que descubrir.
Quizás el cine pueda ayudarnos. ¿Recuerdan Rocky III? Rocky II concluye con un Stallone venciendo a Apollo Creed en los últimos segundos del round final. La tercera película comienza mostrando cómo el querido boxeador ha defendido ya 10 veces el título y con éxito. Es famoso, adorado por las mujeres, entrevistado, admirado por los jóvenes, su foto es publicada en las portadas de las principales revistas… Pero su entrenador, el inolvidable Micky, comenta esos triunfos y lo cruza sin piedad: “¡Eso fue pan comido!”. Y el mismo Micky le termina confesando que, para mantenerlo ganando, nunca coordinó combates donde Rocky realmente peligrara. Hacia la mitad de la película, Stallone se enfrenta con el temible Clubber Lang, el oponente al que su entrenador quería evitar a toda costa, y el pobre Rocky recibe una paliza bíblica…
Eurnekian no te preparó
Ya no es un secreto que la popularidad de Milei explotó precisamente en programas de televisión donde el empresario de origen armenio, Eduardo Eurnekian, era accionista. La información surge explícitamente de un libro publicado este año. Nosotros, en agosto del 2022, en el marco de una entrevista sobre el verdadero rostro de la Nueva Derecha Liberal, escribimos:
“En los debates y paneles mediáticos –y ya desde sus primeras apariciones públicas– Milei puede hablar largamente y sin ser interrumpido durante 3, 4 y hasta 5 minutos. Nunca te dejan hablar tanto: hablás 30 segundos con suerte, y de repente alguien interrumpe, sobre todo si propaga ideas anti progresistas”[1].
En efecto, esta observación gatilló la idea de que en el ascenso meteórico de Javier Milei y otros youtubers neoderechistas –año 2016 aproximadamente– tuvo que haber una “inyección” de mucho dinero. Dijimos algo más: luego de que ellos alcanzaran una gran notoriedad, seguramente muchos grupos los invitaron motu proprio. Pero sí nos parecía, y luego fue confirmado, que el “shock” de popularidad inicial de Javier Milei era difícil de explicar, si no imposible, sin una gran inversión económica por parte de alguno o algunos. Y uno de esos algunos terminó siendo Eduardo Eurnekian. Pero eso no preparó a Milei para la dureza de la realidad.
Hace años, los videos de Milei venían siendo furor en las redes. Cientos de miles de vistas, incluso millones. Pero eran escenarios cómodos para el libertario, quien podía simplemente elevar la voz y arrollar a sus contertulios o incluso “capturar” la palabra en las entrevistas que le hacían y ya. A los periodistas les servía porque medía, le hacían preguntas en bandeja, lo invitaron mil veces y así se infló bastante. Sin embargo, ¿cuánto de esto era real? En la vida los debates no se dan así. Y quizás Milei se creyó su propia ficción.
Un anticipo de lo que fue anoche se había visto en el debate entre Milei y Grabois, con la moderación de Fontevecchia. En aquella ocasión tampoco salió airoso, aunque la extensión de esta controversia (más de 5 horas) impidió que se viese tanto la hilacha. Pero estaba ahí, y anoche Massa tiró de ella.
El debate es una guerra psicológica
Por la manera en que se llevan actualmente, en este tipo de debates se trata de dominar al otro, de acorralarlo y de lograr imponer “una agenda”, fijar temas, ser capaz de trazar la línea demarcatoria. ¿Por dónde se corta la manzana? Si se cortaba por “Casta o Anticasta”, el debate lo habría ganado Milei. Porque habría logrado imponer su marco teórico, su horizonte de lo que está bien y lo que está mal.
Pero consideramos que no lo logró.
Si Victoria Villarruel ganó ampliamente hace unos días contra Agustín Rossi, esta vez quien triunfó fue, sin lugar a dudas, Massa.
De entrada, nuestra impresión fue un Massa sereno mientras que se lo notó muy nervioso a Milei.
¿Aspiró Massa a mostrarlo desquiciado? ¿Fue su estrategia desestabilizarlo para dar a entender que el León no tiene el temple para conducir un país? Lo cierto es que Milei viene cabalgando sobre la bronca de millones. La situación argentina es insoportable. Pero en los últimos meses, a esta emoción que tanto capitalizó Milei políticamente, Massa no le opuso solamente argumentos. Le opuso también otra emoción muy fuerte. Generó miedo.
¿Quién ganó?
Especialmente en los primeros dos tercios del debate, Sergio Massa fue muy superior. Con esto no nos referimos al impacto en la audiencia, que responde a muchas causas y que en buena medida es incontrolable para los protagonistas. Hablamos de ellos: sus frases, conducta, temple, autocontrol, recursos. Massa logró sentar a Milei en el banquillo: le tendió una trampa y el Melenas cayó. De hecho, en el primer bloque temático Milei entró en su juego y nunca pudo usar su tiempo para exponer a su adversario.
Vale recordar que Milei se hizo famoso por largos monólogos en paneles televisivos donde lo dejaban hablar y hablar porque -como hemos dicho- las condiciones estaban arregladas. Massa, en cambio, tiene experiencias en debates reales.
En ese sentido, Milei está acostumbrado al “éxito”: auditorios llenos, preguntas que no van al hueso, obsecuentes, aplaudidores, alabanzas populares, un entorno que le perdona y le justifica todo, la adrenalina de Viva la Libertad Carajo (lo vimos en el acto en el Movistar Arena), soy el León,visualizaciones, likes, me gusta. Es la política show. Es la política 2.0. Por eso, la situación de anoche, por demás decir REAL Y NO FICTICIA, lo descoloca completamente. ¿Cuánto sabe de frustración quien gestó su carrera a partir de situaciones irreales, pre-fabricadas, donde controlaba la mayoría de los factores? El que nace entre algodones no sabe navegar con viento en contra. Sergio Massa, para bien o para mal –creemos que para mal– alumbró su carrera en la política real, concreta. Y ayer el candidato de Unión por la Pasta expuso todo esto.
Si bien Milei mejoró algo hacia el final, Massa ha logrado imponer SU enfoque. Pasada la mitad del debate, Massa escaló al terreno personal y se dedicó a generar dudas sobre la capacidad de Milei para gobernar. Fue impactante su mención del psicotécnico. Y sentimos que Milei nunca encontró la manera de salir de este escollo. Si bien es cierto que Milei nunca perdió el control, en varias ocasiones tambaleó y quedó sin réplica.
¿Qué estrategias se utilizaron?
Massa logró algo impresionante: sentó a Milei entre los acusados, cuando en realidad era el propio Massa quien debía estar recibiendo los pelotazos. Prácticamente, Massa no dio explicaciones. Milei no gobierna y se la pasó explicando.
Massa contrastó al Milei de hoy con sus entrevistas. Y logró que el libertario se tuviera que desdecir. Imposible no pensar en el proverbial adagio: “En boca cerrada no entran moscas”. Lo confrontó en detalle: tal periodista, tal cosa, este es el contexto.
El momento en que Massa acusa de Milei por plagio fue tremendo. Sobre todo porque las acusaciones son reales, fueron publicadas y -que sepamos- nunca desmentidas por Javier Milei.
Massa demostró su habilidad al invocar argumentos de Bullrich, en el primer debate, y se los opuso al propio Milei, con quien Bullrich mantiene actualmente una alianza. Se trata del proverbial “Divide y vencerás”.
Apoyos Políticos
Dos veces le dijo Massa que lo dejaron solo: Macri, Bullrich y otros no asistieron al debate. Y otros más del PRO tampoco fueron. En cambio, Ricardo Alfonsín (h) se vino desde España para apoyar a UxP. El mal nacido de Martín Balza también estaba presente. La presencia de Balza, ex Jefe del Ejército, venía a contrarrestar la mala imagen de Rossi, recientemente afectado por el testimonio de Iván Volante, oficial retirado del Ejército Argentino.
Con su presencia, Balza lo avalaba ya que el testimonio del militar había debilitado al candidato a Vicepresidente de UxP. Balza es tristemente conocido por haber habilitado a personas con tendencia homosexual el ingreso a las FF.AA. En su momento, la revista Cabildo lo expuso bajo el inolvidable título: Balza: esputo al ejército.
¿Por qué Massa fue superior?
Entre muchas razones, porque habló y dio detalles. Reprodujo escrupulosamente las palabras de Milei pronunciadas en las entrevistas, especificó con qué periodista dijo tal y cual cosa. Por momentos, Milei fue demasiado abstracto y no se le entendía lo que decía. Se trabó al explicar sus conceptos. Abusó de cierto tecnicismo.
El debate, ¿lo ganó Massa o lo perdió Milei? Creemos que ambas cosas. Por momentos, Milei fue cándido. Se podría decir que fue más sincero que Massa: intentaba explicar como un docente a un adversario que no buscaba “entender” sino “destruir”. Y por momentos parecía no darse cuenta de eso.
Picardía criolla
Massa dejaba hablar a Milei y, en los últimos 5 segundos de su propio tiempo, clavaba el cuchillo. Un golpe de efecto, acusando a Milei de tocar las jubilaciones y de buscar la anulación de la indemnización laboral. Como ya no tenía tiempo, el Melenas quedaba sin posibilidad de responder.
Sun Tzú
En El arte de la guerra, el invencible estratega que fue Sun Tzú enseñó que había que llevar las batallas al terreno donde uno es más fuerte. Massa conoce por dentro el estado porque, entre otras cosas, hace décadas trabaja en ese estado y porque hace un año lo está manejando. Milei no conoce por dentro el estado. Ahí Massa aprovechó su conocimiento de los detalles internos del aparato estatal, el cual Milei –como buen racionalista– ignoraba y en donde el ex UCEDE ex kirchnerista ex Frente Renovador pudo superarlo. Parecía que Milei no sabía que los aranceles de las exportaciones son asignados por el Estado.
Algo parecido tuvo lugar respecto de la confusión de Milei en torno a las FF.AA. y las Fuerzas de Seguridad.
Malvinas
Massa ganó ahí cuando se habló de este tópico. Se hizo el nacionalista. Y la respuesta de Milei fue muy mala: admirar a un extranjero por cómo juega al fútbol no es lo mismo que admirar a quien es la responsable política y militar de la muerte de 323 argentinos, como lo fue Margaret Thatcher.
Psicologización y Banco Central
No hizo falta que lo repitiera pero el sólo deslizar el comentario de que Milei quiere cerrar el Banco Central porque no le renovaron la pasantía que hizo, cuando joven, contribuyó a sembrar una vez más las dudas sobre su capacidad para gestionar un futuro gobierno.
En al menos dos ocasiones, Massa le recordó a Milei que entre los años 2013-2015, el libertario frecuentaba las oficinas del Frente Renovador: el partido fundado por el propio Massa.
Seguridad
Milei tenía mucho para decir y si bien atacó la doctrina Zaffaroni, luego sólo atinó a repetir dos o tres veces “el que las hace las paga”, y no salió de ese speech. Massa fue práctico y lo encaró con algo concreto. Pero Milei no sabía qué decir sobre la banda de “Los monos” y Bullrich. Parecía que no conoce el tema, no lo estudió o no podía recordarlo.
Breves perlitas del debate
Es cierto lo que dice Milei sobre la cuarentena criminal. Una “cuarentena” armada con datos falsos: se infló cifra de infectados y muertos por COVID; muertes por otras causas se atribuyeron al virus; toda infección respiratoria se atribuyó al COVID. Nosotros hemos desplegado este tema aquí, aquí y aquí.
Massa también formuló en algún momento de su trayectoria política la idea de una universidad arancelada.
Massa invoca el argumento FALSO y DEMAGÓGICO de la supuesta brecha de salario entre hombre y mujer: ya estamos pagando igual remuneración por igual tarea. Es mentira que una mujer gane menos que un hombre por la misma tarea. Otra vez, Massa le hace el juego a la ideología de género.
No se puede soportar el uso de la jerga inclusiva en Sergio Massa.
¿Qué errores cometieron?
JAVIER MILEI
Milei no mencionó temas que tendría que haber usado. Milei apenas mencionó, como a la pasada, el vínculo de Massa con el kirchnerismo. Nunca explotó la famosísima contradicción de Massa, quien afirmó que nunca más se uniría con Cristina. Nunca se refirió a “los ñoquis de La Cámpora” a los que Massa supuestamente iba a barrer, y que ahora integran puestos clave de su gobierno.
Cuando Massa habló del Papa Francisco y de la Iglesia Católica, Milei pudo haber contraatacado –y hubiese sido una linda estocada– mostrando que este Massa “que se hace el católico” es el mismo que operó para la legalización del infanticidio del aborto; pecado que merece la excomunión según el derecho canónico de la Iglesia. Nos quedamos con las ganas de ese Quiero retruco. Es entendible que el nerviosismo no permita generar estas respuestas inmediatas, pero, ¿y la preparación? ¿Qué pasó en las instancias previas?
Javier Milei no logró capitalizar los malos resultados de la economía que, si bien no todos son culpa o responsabilidad exclusiva del oficialismo –sea del signo que sea–, en el imaginario colectivo se atribuyen al que gobierna. Esto es un hecho: la opinión pública culpa, con razón o sin ella, a quien ejerce el poder político. Milei no aprovechó la ocasión para tirarle por la cabeza esos datos y se refirió a ellos discretamente, sin tanta energía, y no retomó el asunto que era un capital discursivo importante. Tampoco aprovechó para asociar la desacreditada imagen de Alberto Fernández con la de Sergio Massa.
Quizás tampoco debió haber reconocido a Massa ningún logro en el ámbito de la seguridad de la localidad de Tigre, no porque sea falso sino porque es inútil dar muestras de buena voluntad a quien nos quiere hacer daño.
Milei pudo haber atacado mucho mejor y no lo hizo: no explotó el tema de los presos liberados en la cuarentena. Tendría que haber dicho cuántos presos se liberaron, cuáles eran sus condenas, los casos principales, los más escandalosos, los nombres de los jueces K que los liberaron. Es difícil de entender cómo no recitó estos datos para repetirlos prolijamente y martillar sobre ellos una y otra vez.
Milei debió haber exigido a Massa que especificara cuál era su plan económico. Y golpear en las costillas del Ministro de Economía: ¿Por qué no hace ahora lo que dice que hará mañana? ¿Nos puede explicar la inflación?
Ceder la palabra fue un error. Cada segundo en ese debate es oro. A lo sumo, ceder la palabra tiene sentido si uno acaba de convertir un gol de antología. Pero su expresión “Te la cedo” sonó muy artificial.
Otro error fue sugerir o incluso decir abiertamente que Massa incurría en delitos o conductas ilegales. Rápido de reflejos, el hombre de confianza de Soros replicó al libertario que, si tenía pruebas, que el mismo lunes (hoy) realizara la denuncia. E incluso le recordó que él, Milei, como funcionario público que es (diputado), tiene la obligación de denunciar un delito si tiene conocimiento del mismo. En ese sentido, Massa le dijo –y se lo dijo dos veces– “vamos el lunes a hacer la denuncia”. Milei lo quiso correr a Massa, y Massa lo terminó corriendo a él.
SERGIO MASSA
El primero de los errores de Massa fue asumir que Milei va a ser presidente cuando le preguntó a Milei qué haría, si gana las elecciones, con los subsidios. Porque parece que asume que va a perder. Aunque esto también es opinable dado que era una manera de hacerlo hablar y mostrar los resultados de sus propuestas.
Excusatio non petita, acusatio manifesta. Sin que nadie le diga nada, Sergio Massa se apuró a diferenciarse del kirchnerismo: “Esto no se trata de Cristina o de Macri, se trata de vos (Milei) y yo”.
Finalmente, Massa omitió hacer palanca en un tema donde podría haber logrado un gran golpe de efecto: la liberación de las armas. Más allá de que tal propuesta no forma parte del programa electoral de LLA, en muchas entrevistas Milei ha manifestado su posición favorable a ella. Más aún, ha dicho que “no tiene problema” si se venden en supermercados.
Conclusión
Huelga decir que ganar una controversia verbal no significa convencer al votante. Ganar tampoco significa que va a gobernar bien, ni siquiera que podrá gobernar. Milei puede triunfar electoralmente el domingo. Pero el debate puede facilitar, y de hecho creemos que lo hizo, que la audiencia calibre las ideas en juego.
A escasos días de las elecciones presidenciales, Javier Milei le dice a Chiche Glelbung que el aborto no es un tema para este momento. La entrevista completa aquí.
El fragmento sobre el tema lo pueden escuchar a continuación:
I) Para quienes sostienen los principios del orden natural y cristiano:
el planteo ideológico liberal de Milei es inaceptable. Ver al Estado (sea entendido como gobierno y administración o como comunidad política) como un mal contradice radicalmente no sólo la DSI (doctrina social de la Iglesia) sino también preceptos primarios de la ley natural.
En esa línea no sorprende, es lógico, que nunca se hable del bien común: no lo hace el candidato, ni está en la plataforma ni en la presentación del programa de gobierno, ni lo hacen -¡nótese!- sus operadores mediáticos, quienes amputan cuidadosamente los “bienes innegociables”, dejando fuera el bien común.
Ver al Estado como un mal es negar la politicidad natural, o sea, que la vida política sea valiosa, además de negar el bien común: no en vano el candidato menea la protección de bienes particulares y de “proyectos de vida” individuales como el fin de la acción pública. Y no en vano se burlan de la justicia social -como sea que ésta se entienda- dado que, de cualquier modo que se la entienda, ella siempre excede el esquema contractual-conmutativo del individualismo liberal.
Existe el error de creer que esto sería “teoría”, ajena a una política que sería “práctica”. De allí la imputación de “puristas” que se lanza contra los católicos y los iusnaturalistas objetores a Milei.
Pero los principios no son ajenos a la Política: por el contrario, son su fundamento. Los principios, aunque menos próximos a la acción, son, sin embargo, los fines que dirigen la acción.
Si un candidato dijera que adhiere a la sociedad sin clases y a la consiguiente abolición del Estado (o sea, si fuera marxista), aunque él mismo reconociera que no puede cumplir este programa ideológico en lo inmediato, muchos católicos “de derecha provida” lo denostarían. Verían imposible votarlo, aunque dijese que él no está de acuerdo con el aborto y que va no a “hacer un plebiscito” sino derechamente a derogarlo. Por más que fuese un candidato con sangre nueva, enemigo de “la casta”, etc., etc., la derecha católica lo anatematizaría: ¡comunista! Y tendría razón.
Ahora bien, ¿por qué no ocurre algo análogo ahora? Porque la derecha católica, en buena parte, es liberal. Entonces: por católica y por iusnaturalista debería rechazarlo; pero por liberal lo acepta.
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II) Vinculando los principios con lo operativo:
Las frases provida del candidato sirve para quedar bien con los provida sin costo político y sin consecuencias prácticas, porque el aborto legal ya existe.
Hay que tener en cuenta que, para que una consulta popular tenga carácter vinculante, tiene que ser aprobada en Diputados. Y con los diputados “de la casta” que habrá en el parlamento, eso es todavía más impensable hoy que en 2018 o 2020.
La plataforma y la presencia de una vicepresidente de la familia militar anunciarían que el candidato promovería a las fuerzas armadas, la seguridad y la defensa del territorio. Ahora, ¿cuál es el compromiso mayor que afecta la integridad soberana del Estado argentino? -Malvinas; pero si los compromisos con los poderes trans e internacionales son presumiblemente tan grandes para éste como para los otros candidatos (Milei integrará el bloque atlantista), entonces será difícil pensar en una política patriótica.
Por otro lado, patria, ¿qué es eso?; la patria es el bien común bajo la formalidad de principio de nuestro ser, dice Sto. Tomás, pero -según el candidato- lo que importan son la vida, la propiedad y la libertad (al igual que para Locke), no la “patria”…
¿Lo dicho parece muy “teórico”? No lo crean: ya se han visto las declaraciones de la designada canciller -y del propio candidato- esgrimiendo torpemente la relevancia de la voluntad de la población británica trasplantada en las islas, y relativizando así los derechos argentinos.
A tenor del ideario liberal del candidato, que no se cansa de reiterar, se trataría de luchar contra un Estado-administración hipertrofiado. Pero si el fin no es el bien común sino que el criterio rector es la “rentabilidad” a costa del “mal del Estado”, entonces resulta apropiado liquidar un organismo con miles de “empleados”, como el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas (CONICET) -aunque este Consejo haya hecho la diferencia entre la Argentina y TODO el mundo hispánico en las ciencias exactas y en las ciencias humanas. Para aplacar la conciencia de la derecha profamilia y de los ignorantes y resentidos, alcanza con mostrarles un artículo impresentable de un extraviado, minoritario y no representativo de la institución. Y allí tenemos al ejército de “trolls” del candidato, nueva Cámpora, detrás de los recientes dichos del propio candidato, que descalifica e insulta, apoyando tan “noble causa”…
Último, pero no menor. O mayor, si seguimos pensando en el fin del Derecho, de la comunidad política -y del individuo mismo en el plano natural, como sostiene Sto. Tomás-: Milei viene a “sanear la economía”, dicen él y sus seguidores. Pero la economía -y la Argentina misma- están hipotecadas por una deuda mortífera.
Ahora bien, esa deuda:
1) nació con el punto de inflexión de la decadencia argentina, el “proceso” militar; del “proceso”, Cavallo fue su presidente del BCRA, en tiempos de la estatización de la deuda privada;
2) esa deuda tuvo un crecimiento exponencial bajo el menemato, cuyos ministros y presidente del Central fueron Cavallo y Roque Fernández.
Pues bien: ¿quiénes se conocen ya como operadores y asesores del candidato Milei para su posible gobierno? El equipo de Menem y Cavallo, empezando por Fernández.
Tal la renovación económica que espera a la Argentina -a una Argentina que hoy es el esqueleto de lo que era cuando el menemato tanto ayudó a quebrarla.
O SEA, DE NUEVO, NADA: MALO Y CONOCIDO.
III) Que un cristiano, y un iusnaturalista, y un patriota, tenga en cuenta estos puntos I y II a la hora de cooperar formalmente con el acceso al poder del candidato Milei. Porque no otra cosa es votarlo o defenderlo fervorosamente.
¿Los otros son mejores? -No. Pero él es lo suficientemente malo como para no ser apoyado: es otro mal.
Cuando Milei dijo que Macri era desarrollista, que el desarrollismo tenía “bases marxistas” y que era “peor que el keynesianismo”
Archivo 2016
En el 2016, Milei djo esto de Mauricio Macri. Hoy lo propone como “super embajador”, como “un representante ante el mundo” si es que gana las elecciones. Aquí, aquí, aquí, aquí, aquí
Hoy, una gran cantidad de personas -entre ellas muchos católicos y personas provida que no son parte del catolicismo- están decididos a votarlo en razón de sus declaraciones contrarias al aborto. ¿Será congruente en estos temas tan importantes? El tiempo lo dirá pero no se puede descuidar estos antecedentes.
ENTREVISTADOR- … porque viste que la izquierda, a veces, toma algunas banderas que me imagino que pueden ser tranquilamente libertarias. Por ejemplo, el aborto.
MILEI- Bueno, ahí hay una discusión ehhhhh entre los libertarios. Porque están los que son provida y los que no. O sea. Por ejemplo, yo soy provida. ¿Sí? Pero hay otros que no. Yo creo en el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, con lo cual, asesinar al ser que está ahí adentro, no tenes derecho.
ENTREVISTADOR: Mmm.
– Hay una conferencia de Walter Bluck, que es otro anarcocapitalista -que fue alumno de Gary Becker- y él lo que muestra (que es muy interesante) es que hay formas, digamos… Ok. Una mujer tiene 9 meses de embarazo. Pero hay cada vez técnicas más avanzadas, ¿sí? para que vos puedas tener el hijo antes. Entonces, eso va a permitir -digamos-, por ejemplo, que lo tengas menos tiempo. Pero además, en la sociedad moderna que se viene, donde vos vas a poder tener hijos “de diseño”, humanos “de diseño”, de hecho, va a ser una irresponsabilidad tener hijos de la forma que los traemos hoy al mundo. ¿Sí? Una irresponsabilidad. ¿Por qué? Porque si vos los podes hacer “de diseño”, podría tener las características que vos… quieras. De hecho…
– O por problemas genéticos.
– Ese es el punto que quería levantar ahora. ¿Vos sabías que en Inglaterra…? ¿Alguien vio la película “Gemelos”? ¿Danny De Vito y Schwarzenegger? (…) ¿De qué constaba, digamos, la lógica de esa película? Que juntaban a seis tipos formidables y lo cruzaban con una Miss Universo y desarrollaban “el hombre perfecto”. Eso, digo, hoy es factible. ¿Sí? Y de hecho en Inglaterra existe el chico que es hijo de tres padres. Había un matrimonio, que había una incompatibilidad genética en una parte del padre con la madre.
– Y para que no lo herede…
– Claro. Y el nene, ¿qué iba a salir? iba a salir mal. Entonces, ¿qué hicieron? Evitaron el ADN del padre, sacaron una parte del ADN del padre y pusieron el ADN de otro. Digo. La película “Gemelos” es real.