Alexander Solzhenitsyn – Discurso ante las autoridades de la Universidad Harvard (8 de junio de 1978)

Alexander Solzhenitsyn – Discurso ante las autoridades de la Universidad Harvard

(8 de junio de 1978)

Estoy sinceramente complacido de estar con ustedes con en esta ocasión del 327° año lectivo en esta antigua e ilustre universidad. Vayan mis felicitaciones y mis mejores deseos para todos aquellos que hoy se gradúan.

 

El lema de Harvard es “Veritas”. Muchos de ustedes ya han aprendido y otros lo aprenderán a lo largo de sus vidas que la verdad nos elude si no nos esforzamos plenamente en seguirla. E incluso mientras nos elude, la ilusión por conocerla todavía persiste y nos lleva a algunos desaciertos. Además, la verdad raramente es grata; casi siempre es amarga. También hay algunas amarguras en mi discurso de hoy. Pero deseo suscitar esa ansiedad no como un adversario sino como un amigo.

 

Hace tres años en Estados Unidos, dije ciertas cosas que parecían inaceptables. Hoy, sin embargo, mucha gente coincide con lo que yo he dicho…

 

La división del mundo de hoy es perceptible incluso contemplado superficialmente. Cualquiera de nuestros contemporáneos rápidamente identificaría dos potencias mundiales, cada una de ellas capaz de destruir enteramente a la otra. Sin embargo, la comprensión de esta división a menudo está limitada a la concepción política, a la ilusión de que el peligro puede ser conjurado mediante negociaciones diplomáticas exitosas o por un cuidadoso equilibrio de fuerzas armadas. La verdad es que esta división es mucho más profunda y más alienante; la ruptura es mayor de lo que puede parecer a primera vista. Esta profunda y múltiple ruptura conlleva el peligro de múltiples desastres para todos nosotros, según la antigua verdad de que un Reino — en este caso, nuestra Tierra — divido contra sí mismo no puede subsistir.

 

Ahí está el concepto del Tercer Mundo: así pues, ya tenemos tres mundos. Indudablemente, sin embargo, el número es incluso mayor, sólo que estamos demasiado lejos para verlo. Algunas antiguas culturas autónomas están arraigadas profundamente, especialmente si se han extendido sobre la mayor parte de la Tierra, constituyendo un mundo autónomo, llenas de acertijos y sorpresas para el pensamiento Occidental. Como mínimo, debemos incluir en esa categoría a China, la India, el mundo musulmán y África, si efectivamente aceptamos la aproximación de mirar las dos últimas como unidades compactas. Durante mil años Rusia ha pertenecido a tal categoría, aunque el pensamiento Occidental sistemáticamente cometa el error de negarle su carácter autónomo, y por ello nunca la entendió, del mismo modo que hoy Occidente no comprende a Rusia en la cautividad comunista. Puede ser que en años pasados Japón ha sido cada vez más como una parte distante de Occidente, no quiero opinar sobre eso aquí; pero, Israel, por ejemplo, pienso que permanece separado del mundo Occidental aunque sólo sea porque su sistema estatal permanece ligado a la religión.

“El lema de Harvard es “Veritas“. Muchos de ustedes ya han aprendido y otros lo aprenderán a lo largo de sus vidas que la verdad nos elude si no nos esforzamos plenamente en seguirla”.

Hace relativamente poco tiempo el pequeño mundo de la Europa moderna fácilmente incautaba colonias por todo el globo, no sólo sin ninguna resistencia, sino también, por lo general, con desprecio de los posibles valores de los pueblos conquistados hacia la vida. En este sentido, tuvo un éxito abrumador, no hubo fronteras geográficas para ello. La sociedad Occidental se expandió como un triunfo de humana independencia y poder. Y de repente, en el siglo XX, se descubre su fragilidad e inconsistencia. Ahora vemos que las conquistas probaron ser de corta y precaria vida, y este giro señala los defectos en la visión del mundo con que Occidente contemplaba dichas conquistas. Las relaciones con el antiguo mundo colonial ahora se han tornado en su contra y el mundo Occidental a menudo llega a extremos de obsequiosidad, pero aún es difícil estimar la factura total que los antiguos países coloniales presentarán a Occidente; es difícil predecir si la entrega no sólo de las últimas colonias, sino de todo lo que posee será suficiente para que saldar esa cuenta.

 

Con todo, la ceguera de la superioridad continúa con molestia para todos y sostiene la creencia de que, por todas partes, vastas regiones de nuestro planeta deberían desarrollarse y madurar hasta alcanzar el nivel actual del sistema político occidental, que en teoría es el mejor y en la práctica el más atractivo. Existe la creencia de que todos aquellos otros mundos están sólo siendo temporalmente impedidos por débiles gobiernos, o por fuertes crisis, o por su propia barbarie o incomprensión para tomar la vía de las democracias pluralista Occidentales y adoptar su forma de vida. Los países son evaluados y juzgados según el incremento de su progreso en esta dirección. Sin embargo, esta concepción es el fruto de la incomprensión occidental de la esencia de los otros mundos; es un resultado de medirlos equivocadamente a todos con el mismo criterio occidental. La imagen real del desarrollo de nuestro planeta es completamente diferente.

 

La angustia provocada por un mundo dividido hizo nacer la teoría de la convergencia entre los principales países Occidentales y la Unión Soviética. Es una teoría tranquilizadora que pasa por alto el hecho que esos mundos no se están evolucionando similarmente; ni tampoco uno puede ser transformado en otro sin el uso de la violencia. Además, la convergencia inevitablemente implica la aceptación de los defectos de la otra parte, y esto es difícilmente deseable.

 

Si yo estuviera hoy hablando en un auditorio en mi país, examinando el diseño general de la ruptura del mundo me habría concentrado en las calamidades del Este. Pero dado mi forzado exilio en el Oeste desde hace cuatro años, y ya que mi audiencia es occidental, pienso que puede ser de mayor interés concentrarme en ciertos aspectos del Occidente en nuestros días, tal como los veo.

 

La merma de coraje puede ser la característica más sobresaliente que un observador imparcial nota en Occidente en nuestros días. El mundo Occidental ha perdido en su vida civil el coraje, tanto global como individualmente, en cada país, en cada gobierno, cada partido político y por supuesto en las Naciones Unidas. Tal descenso de la valentía se nota particularmente en las élites gobernantes e intelectuales y causa una impresión de cobardía en toda la sociedad. Desde luego, existen muchos individuos valientes pero no tienen suficiente influencia en la vida pública. Burócratas, políticos e intelectuales muestran esta depresión, esta pasividad y esta perplejidad en sus acciones, en sus declaraciones y más aún en sus autojustificaciones tendientes a demostrar cuán realista, razonable, inteligente y hasta moralmente justificable resulta fundamentar políticas de Estado sobre la debilidad y la cobardía. Y este declive de la valentía es acentuado irónicamente por las explosiones ocasionales de cólera e inflexibilidad de parte de los mismos funcionarios cuando tienen que tratar con gobiernos débiles, con países que carecen de respaldo, o con corrientes desacreditadas, claramente incapaces de ofrecer resistencia alguna. Pero quedan mudos y paralizados cuando tienen que vérselas con gobiernos poderosos y fuerzas amenazadoras, con agresores y con terroristas internacionales.

“La merma de coraje puede ser la característica más sobresaliente en Occidente… Tal descenso de la valentía se nota en las élites gobernantes e intelectuales…  acentuado irónicamente por las explosiones ocasionales de cólera e inflexibilidad de parte de los mismos funcionarios cuando tratan con gobiernos débiles… Pero quedan mudos y paralizados cuando tienen que vérselas con gobiernos poderosos…”

¿Habrá que señalar que, desde la más remota antigüedad, la pérdida de coraje ha sido considerada siempre como el principio del fin?

 

Cuando se formaron los Estados occidentales modernos, se proclamó como principio fundamental que los gobiernos están para servir al hombre y que éste vive para ser libre y alcanzar la felicidad. (Véase, por ejemplo, la Declaración de Independencia norteamericana). Ahora, por fin, durante las últimas décadas, el progreso tecnológico y social ha permitido la realización de esas aspiraciones: el Estado de Bienestar. Cada ciudadano tiene garantizada la deseada libertad y los bienes materiales en tal cantidad y calidad como para garantizar en teoría el alcance de la felicidad, en el sentido moralmente inferior en que ha sido entendida durante estas últimas décadas. En el proceso, sin embargo, ha sido pasado por alto un detalle psicológico: el constante deseo de poseer cada vez más cosas y un nivel de vida cada vez más alto, con la obsesión que esto implica, ha impreso en muchos rostros occidentales rasgos de ansiedad y hasta de depresión, aunque sea habitual ocultar cuidadosamente estos sentimientos.

 

Esta tensa y activa competencia ha venido a dominar todo el pensamiento humano y no abre, en lo más mínimo, el camino hacia el libre desarrollo espiritual. Se ha garantizado la independencia del individuo a muchos tipos de presión estatal; la mayoría de las personas gozan del bienestar en una medida que sus padres y abuelos no hubieran siquiera soñado con obtener; ha sido posible educar a los jóvenes de acuerdo con estos ideales, conduciéndolos hacia el esplendor físico, felicidad, posesión de bienes materiales, dinero y tiempo libre, hasta una casi ilimitada libertad de placeres. De este modo ¿quién renunciaría ahora a todo esto? ¿Por qué y en beneficio de qué habría uno de arriesgar su preciosa vida en la defensa del bien común, especialmente en el nebuloso caso que la seguridad de la propia nación tuviera que ser defendida en algún lejano país?

 

Incluso la biología nos dice que la seguridad y el bienestar extremo habitual no resultan ventajosos para un organismo vivo. Hoy, el bienestar en la vida de la sociedad Occidental ha comenzado a revelar su máscara perniciosa.

 

La sociedad occidental ha elegido para sí misma la organización más adecuada a sus fines, basados, diría, en la letra de la ley. Los límites de lo correcto y de los derechos humanos se encuentran determinados por un sistema de leyes, cuyos límites son muy amplios. La gente en Occidente ha adquirido una considerable capacidad para usar, interpretar y manipular la ley (aun cuando estas leyes tienden a ser tan complicadas que la persona promedio no puede ni comprenderlas sin la ayuda de un experto). Todo conflicto se resuelve de acuerdo a la letra de la ley y este procedimiento está considerado como una solución perfecta. Si uno está a cubierto desde el punto de vista legal, ya nada más es requerido. Nadie mencionaría que, a pesar de ello, uno podría seguir sin tener razón. Exigir una autolimitación o una renuncia a estos derechos, convocar al sacrificio y a asumir riesgos con abnegación, sonaría a algo simplemente absurdo. El autocontrol voluntario es algo casi desconocido: todo el mundo se afana por lograr la máxima expansión posible del límite extremo impuesto por los marcos legales. (Una compañía petrolera es legalmente libre de culpa cuando compra la patente de un nuevo tipo de energía para prevenir su uso. Un fabricante de un producto alimenticio es legalmente libre de culpa cuando envenena su producto para darle más larga vida: después de todo, la gente es libre no comprarlo.)

“La sociedad occidental ha elegido para sí misma la organización más adecuada a sus fines, basados en la letra de la ley… Todo conflicto se resuelve de acuerdo a la letra de la ley… Si uno está a cubierto desde el punto de vista legal, ya nada más es requerido… Un fabricante de un producto alimenticio es legalmente libre de culpa cuando envenena su producto para darle más larga vida: después de todo, la gente es libre no comprarlo”.

He pasado toda mi vida bajo un régimen comunista y les diré que una sociedad carente de un marco legal objetivo es algo terrible, en efecto. Pero una sociedad sin otra escala que la legal tampoco es completamente digna del hombre. Pero una sociedad basada sobre los códigos de la ley, y que nunca llega a algo más elevado, pierde la oportunidad de aprovechar a pleno todo el rango completo de las posibilidades humanas. Un código legal es algo demasiado frío y formal como para poder tener una influencia beneficiosa sobre la sociedad. Siempre que el fino tejido de la vida se teje de relaciones juridicistas, se crea una atmósfera de mediocridad moral, que paraliza los impulsos más nobles del hombre.

 

Y será simplemente imposible enfrentar los conflictos de este amenazante siglo con tan sólo el respaldo de una estructura legalista.

 

La sociedad occidental actual nos ha hecho ver la diferencia que hay entre una libertad para las buenas acciones y la libertad para las malas. Un estadista que quiera lograr algo importante y altamente constructivo para su país está obligado a moverse con mucha cautela y hasta con timidez. Miles de apresurados (e irresponsables) críticos estarán pendiente de él. Constantemente será desairado por el parlamento y por la prensa. Tendrá que demostrar que cada uno de sus pasos está bien fundamentado y es absolutamente impecable. El resultado final es que una gran persona, auténticamente extraordinaria, no tiene ninguna posibilidad de imponerse. Se le pondrán docenas de trampas desde el mismo inicio. Y de esta manera la mediocridad.

 

En todas partes es posible, y hasta fácil, socavar el poder administrativo. De hecho, este poder ha sido drásticamente debilitado en todos los países occidentales. La defensa de los derechos individuales ha alcanzado tales extremos que deja a la sociedad totalmente indefensa contra ciertos individuos. Es hora, en Occidente, de defender no tanto los derechos humanos sino las obligaciones humanas.

 

Por el otro lado, a la libertad destructiva e irresponsable se le ha concedido un espacio ilimitado. La sociedad ha demostrado tener escasas defensas contra el abismo de la decadencia humana; por ejemplo, contra el abuso de la libertad que conduce a la violencia moral contra los jóvenes bajo la forma de películas repletas de pornografía, crimen y horror. Todo esto es considerado como parte integrante de la libertad, y se asume que está teóricamente equilibrado por el derecho de los jóvenes a no mirar y a no aceptar. De este modo, la vida organizada en forma legalista demuestra su incapacidad para defenderse de la corrosión de lo perverso.

 

¿Y qué podemos decir de los oscuros ámbitos de la criminalidad? Los límites legales (especialmente en los Estados Unidos) son lo suficientemente amplios como para alentar no sólo la libertad individual sino también el abuso de esta libertad. El culpable puede terminar sin castigo, o bien obtener una compasión inmerecida, todo ello con el apoyo de miles de defensores en la sociedad. Cuando un gobierno seriamente se pone a erradicar la subversión, la opinión pública inmediatamente lo acusa de violar los derechos civiles de los terroristas. Hay una buena cantidad de estos casos.

 

El sesgo de la libertad hacia el mal se ha producido en forma gradual, pero evidentemente emana de un concepto humanista y benevolente según el cual el ser humano — el rey de la creación — no es portador de ningún mal intrínseco y todos los defectos de la vida resultan causados por sistemas sociales descarriados que, por consiguiente, deben ser corregidos. Sin embargo y extrañamente, a pesar de que las mejores condiciones sociales han sido logradas en Occidente, sigue subsistiendo una buena cantidad de crímenes; incluso hay considerablemente más criminalidad en Occidente que en la pauperizada y legalmente arbitraria sociedad soviética. (Es cierto que hay una multitud de prisioneros en nuestros campos de concentración acusados de ser criminales, pero la mayoría de ellos jamás cometió crimen alguno. Simplemente trataron de defenderse de un Estado ilegal que recurría al terror fuera de un marco jurídico).

 

La prensa, por supuesto, goza de la más amplia libertad. (Voy a usar el término «prensa» para referirme a todos los medios de difusión masiva.) Pero ¿cómo utiliza esta libertad?

 

Aquí, otra vez, la suprema preocupación es no infringir el marco legal. No existe una auténtica responsabilidad moral por la distorsión o la desproporción. ¿Qué clase de responsabilidad tiene el periodista de un diario frente a sus lectores o frente a la historia? Cuando se ha llevado a la opinión pública hacia carriles equivocados mediante información inexacta o conclusiones erradas ¿conocemos algún caso en que el mismo periodista o el mismo diario lo hayan reconocido pidiendo disculpas públicamente? No. Eso perjudicaría las ventas. Una nación podrá sufrir las peores consecuencias por un error semejante, pero el periodista siempre saldrá impune. Lo más probable es que, con renovado aplomo, sólo empezará a escribir exactamente lo contrario de lo que dijo antes.

“Cuando se ha llevado a la opinión pública hacia carriles equivocados… ¿conocemos algún caso en que el mismo periodista o el mismo diario lo hayan reconocido pidiendo disculpas públicamente? No. Eso perjudicaría las ventas”.

Dado que se exige una información instantánea y creíble, se hace necesario recurrir a presunciones, rumores y suposiciones para rellenar los huecos; y ninguno de ellos será desmentido. Quedarán asentados en la memoria del lector. ¿Cuántos juicios apresurados, inmaduros, superficiales y engañosos se expresan todos los días, primero confundiendo a los lectores y luego dejándolos colgados? La prensa puede, o bien asumir el papel de la opinión pública, o bien puede pervertirla. De este modo podemos tener a terroristas glorificados como héroes; o bien ver cómo asuntos secretos pertenecientes a la defensa nacional resultan públicamente revelados; o podemos ser testigos de la desvergonzada violación de la privacidad de personas famosas bajo el eslogan de «todo el mundo tiene derecho a saberlo todo». (Aunque éste es el falso eslogan de una falsa era. De un valor muy superior es el desacreditado derecho de las personas a no saber; que no se abarroten sus divinas almas con chismes, estupideces y habladurías vanas. Una persona que trabaja y que lleva una vida plena de sentido, no tiene ninguna necesidad de este excesivo y sofocante flujo de información.)

 

Precipitación y superficialidad son la enfermedad psíquica del vigésimo siglo y más que en cualquier otro lugar esta enfermedad se refleja en la prensa. El análisis profundo de un problema es anatema para la prensa. Se queda en fórmulas sensacionalistas.

 

Sin embargo, así como está dispuesta, la prensa se ha convertido en el mayor poder dentro de los países occidentales, excediendo el de las legislaturas, los ejecutivos y los judiciales Entonces, uno quisiera preguntar: ¿en virtud de qué norma ha sido elegida y ante quién es responsable? En el Este comunista, a un periodista abiertamente se lo designa como funcionario del Estado. Pero ¿quién ha elegido a los periodistas occidentales que ocupan esta posición de poder, y por cuanto tiempo, y con qué prerrogativas?

 

Existe todavía otra sorpresa para alguien que viene del Este totalitario con su prensa rigurosamente unificada. Uno descubre una común tendencia de preferencias dentro de la generalidad de la prensa occidental (el espíritu de la época), modelos de juicio generalmente aceptados, y quizás hasta intereses corporativos comunes, con lo que el efecto resultante no es el de la competencia sino el de la unificación. Existe una libertad irrestricta para la prensa, pero no para los lectores, porque los diarios transmiten mayormente, de un modo forzado y sistemático, aquellas opiniones que no se contradicen en forma demasiado abierta con su propia opinión y con la tendencia general mencionada.

“Existe una libertad irrestricta para la prensa, pero no para los lectores… los diarios transmiten mayormente, de un modo forzado y sistemático, aquellas opiniones que no se contradicen en forma demasiado abierta con su propia opinión y con la tendencia general mencionada”.

Sin ninguna censura en Occidente, las tendencias de moda en el pensamiento y en las ideas resultan fastidiosamente separadas de aquellas que no están de moda y estas últimas, sin llegar a ser jamás prohibidas, tienen muy escasas posibilidades de verse reflejadas en periódicos y libros, o de ser escuchadas en universidades. Vuestros académicos son libres en un sentido legal, pero están acorralados por la moda del capricho predominante. No existe la violencia explícita del Este; pero una selección impuesta por la moda y por la necesidad de acomodarse a las normas masivas, frecuentemente impide que las personas con mayor independencia de criterio contribuyan a la vida pública. Hay una peligrosa tendencia a formar una manada, apagando las iniciativas exitosas. En los Estados Unidos he recibido cartas de personas altamente inteligentes — como, por ejemplo, el maestro de un pequeño colegio lejano- que hubiera podido hacer mucho por la renovación y salvación de su país, pero su país no pudo escucharlo porque los medios no le ofrecían un foro adecuado. Esto da lugar a fuertes prejuicios masivos, a una ceguera que es peligrosa en nuestra dinámica era. Un ejemplo de ello es la interpretación autocomplaciente del estado de cosas en el mundo contemporáneo que funciona como una especie de armadura puesta alrededor de la mente de las personas, a punto tal que las voces humanas de diecisiete países de Europa Oriental y del Lejano Oriente asiático no pueden perforarla. Sólo se terminará rompiendo por la inexorable palanca de los acontecimientos.

 

He mencionado algunos pocos rasgos de la vida occidental que sorprenden y asombran a un recién llegado a este mundo. El propósito y los alcances de esta disertación me impiden continuar con este examen, particularmente en lo relacionado con el impacto que estas características tienen sobre importantes aspectos de la vida de una nación, tales como la educación, tanto la elemental como la avanzada en artes y humanidades.

 

Está casi universalmente aceptado que Occidente le muestra al resto del mundo el camino hacia el desarrollo económico exitoso, aún cuando en los últimos años ha sido perturbado fuertemente por una caótica inflación. Con todo, muchas personas que viven en Occidente están insatisfechas con su propia sociedad. La desprecian o la acusan de no estar ya al nivel de lo que requiere la madurez de la humanidad. Y esto empuja a muchos a inclinarse por el socialismo, lo cual es una falsa y peligrosa tendencia.

 

Espero que ninguno de los presentes sospechará que expreso mi crítica parcial al sistema occidental a fin de sugerir al socialismo como una alternativa. No. Con la experiencia que tengo de un país en dónde el socialismo ha sido instituido, no hablaré de una alternativa así. El matemático Igor Shafarevich, miembro de la Academia Soviética de Ciencias, ha escrito un libro brillantemente argumentado titulado «Socialismo», en el cual efectúa un penetrante análisis histórico y demuestra que el socialismo, de cualquier tipo o matiz, conduce a la destrucción total del espíritu humano y a la nivelación de la humanidad en la muerte. El libro de Shafarevich fue publicado en Francia hace ya casi dos años y hasta el presente no se ha encontrado a nadie capaz de refutarlo. Dentro de poco, se publicará en inglés en los Estados Unidos.

 

Pero si alguien me preguntara, en cambio, si yo propondría a Occidente, tal como es en la actualidad, como modelo para mi país, francamente respondería en forma negativa. No. No recomendaría vuestra sociedad como un ideal para la transformación de la nuestra. A través de profundos sufrimientos, las personas en nuestro país han tenido un desarrollo espiritual de tal intensidad que el sistema occidental, en su presente estado de agotamiento, ya no aparece como atractivo. Incluso las características de vuestra vida que acabo de enumerar resultan extremadamente entristecedoras.

“Espero que ninguno de los presentes sospechará que expreso mi crítica parcial al sistema occidental a fin de sugerir al socialismo. No… Pero si alguien me preguntara, en cambio, si yo propondría a Occidente, tal como es en la actualidad, como modelo para mi país, francamente respondería en forma negativa”.

 

Un hecho que no puede ser cuestionado es el debilitamiento de la personalidad humana en Occidente mientras que en el Este esa personalidad se ha vuelto más firme y más fuerte. Seis décadas para nuestra gente y tres décadas para la de Europa Oriental; durante todo este tiempo hemos pasado por un entrenamiento espiritual que aventaja, de lejos, a lo experimentado por Occidente. La compleja y mortal presión de la vida cotidiana ha producido personalidades más fuertes, más profundas y más interesantes que las generadas por el bienestar estandardizado de Occidente. Por lo tanto, si nuestra sociedad hubiese de ser transformada en la vuestra, ello significaría una mejora en determinados aspectos, pero también un empeoramiento en algunos puntos particularmente significativos. Por supuesto, una sociedad no puede permanecer indefinidamente en un abismo de arbitrariedad legal como es el caso en nuestro país. Pero también le resultará denigrante elegir la automática suavidad legalista, como es vuestro caso. Después de décadas de sufrimiento, violencia y opresión, el alma humana anhela cosas más altas, más cálidas y más puras que las ofrecidas por los hábitos de convivencia masiva introducidos por la invasión repugnante de la publicidad, el aturdimiento televisivo y la música insoportable.

 

Todo esto es visible para numerosos observadores de todos los mundos de nuestro planeta. Resulta cada vez menos probable que el estilo de vida occidental se convierta en el modelo a seguir.

 

Hay advertencias significativas de la historia para una sociedad amenazada de muerte. Tal es, por ejemplo, la decadencia del arte, o la carencia de grandes estadistas. Hay otras advertencias abiertas y evidentes, también. El centro de su democracia y de su cultura se lesiona tan sólo por la ausencia de energía eléctrica por algunas horas, pues repentinamente muchedumbres de ciudadanos americanos comienzan a saquear y a causar estrago. La capa superficial de protección debe ser muy delgada, lo que indica que el sistema social resulta inestable y malsano.

 

Pero la lucha por nuestro planeta, en lo físico y en lo espiritual, esa lucha de proporciones cósmicas no es una vaga cuestión del futuro. Ya ha comenzado. Las fuerzas del mal ya han lanzado su ofensiva decisiva. Podríais sentir su presión pero vuestros monitores y vuestras publicaciones todavía están llenas de las obligatorias sonrisas y de los brindis con los vasos en alto. ¿A qué viene tanta alegría?

 

Algunos representantes muy bien conocidos de su sociedad, tales como George Kennan, dicen: “no podemos aplicar criterios morales a la política”. Así mezclamos el bien y el mal, lo derecho y lo torcido y damos oportunidad para el triunfo absoluto del Mal en el mundo. Por el contrario, sólo los criterios morales pueden ayudar a Occidente contra la estrategia bien prevista del mundo del comunismo. No hay otros criterios. Las consideraciones prácticas u ocasionales de cualquier clase serán barridas inevitablemente por la estrategia comunista. Después que se ha alcanzado un cierto nivel del problema, el pensamiento legalista induce a la parálisis; evita que uno vea el tamaño y significado de los acontecimientos reales.

A pesar de la abundancia de información, o quizá debido a ella, Occidente tiene dificultades para entender la realidad tal como es. Ha habido predicciones ingenuas por algunos expertos americanos que creyeron que Angola se convirtió en el Vietnam de la Unión Soviética o que la expedición cubana en África sería detenida por la especial atención de Estados Unidos a Cuba.­ El consejo de Kennan a su propio país -comenzar el desarme unilateral- pertenece a la misma categoría. ¡Si usted supiera cómo se ríen de sus magos políticos los funcionarios del Moscow Old Square[1]! En cuanto a Fidel Castro, él francamente desprecia a Estados Unidos, enviando a sus tropas a aventuras distantes estando su país junto al de ustedes.

 

Sin embargo, el error más cruel ocurrió con la incomprensión de la guerra de Vietnam. Algunos querían sinceramente que todas las guerras se detuvieran cuanto antes; otros creyeron que debería haber lugar para la autodeterminación en Vietnam, o en Camboya, como vemos hoy con claridad particular. Pero los miembros del movimiento pacifista de Estados Unidos participaron en la traición de lejanas naciones del Este, en un genocidio, y en el sufrimiento impuesto hoy a 30 millones de personas de aquellos países. ¿Esos pacifistas convencidos oyen los gemidos que vienen de allá? ¿Entienden su responsabilidad hoy? ¿O prefieren no oír? La CIA americana perdió su nervio y como consecuencia el peligro se ha acercado mucho más a los Estados Unidos.

Pero no hay conocimiento de esto. La miopía de los políticos que firmaron una precipitada capitulación en Vietnam aparentemente dio a América un respiro de despreocupación; sin embargo, un Vietnam multiplicado por cien asoma ahora sobre ustedes. Ese Vietnam pequeño había sido una advertencia y una ocasión para movilizar el valor de la nación. Pero si una América completamente apertrechada sufrió una verdadera derrota por un pequeño país comunista, ¿cómo puede Occidente esperar permanecer firme en el futuro?

 

Ya he tenido ocasión de decir que en el siglo XX la democracia no ha ganado ninguna guerra importante sin la ayuda y protección de un aliado continental cuya filosofía e ideología no preguntó. En la Segunda Guerra Mundial contra Hitler, en vez de ganar esa guerra con sus propias fuerzas, que habrían sido ciertamente suficientes, la democracia occidental cultivó a otro enemigo con más poder todavía, pues Hitler nunca tuvo tantos recursos y tanta gente, ni ofreció ideas atractivas, ni tuvo una gran cantidad de partidarios en el oeste — una quinta columna potencial — como la Unión Soviética. Actualmente, algunas voces occidentales han hablado ya de obtener la protección de un tercer poder contra la agresión en el próximo conflicto mundial, si lo hay; en este caso el protector sería China. Pero no le desearía tal protector a ningún país en el mundo. Primero de todo, es otra vez una alianza con el Mal; además, concedería a Estados Unidos un plazo, pero cuando a última hora China con sus mil millones personas se volteara armada con las armas americanas, América misma caería presa de un genocidio similar al que se está perpetrado en Camboya en nuestros días.

“En la Segunda Guerra Mundial contra Hitler, en vez de ganar esa guerra con sus propias fuerzas, que habrían sido ciertamente suficientes, la democracia occidental cultivó a otro enemigo con más poder todavía… Hitler nunca tuvo tantos recursos y tanta gente, ni ofreció ideas atractivas… como la Unión Soviética”.

 

Pero ningún arma, no importa cuál sea su poder, pueden ayudar a Occidente mientras no supere la pérdida de su fuerza de voluntad. En un estado de la debilidad psicológica, las armas se convierten en una carga para el lado de quienes capitulan. Para defenderse, uno debe también estar preparado para morir; esta preparación escasea en una sociedad educada en el culto del bienestar material. Nada queda entonces, solamente las concesiones, intentos de ganar tiempo y la traición. Así, en la vergonzosa conferencia de Belgrado los diplomáticos del Occidente libre entregaron en su debilidad la frontera donde los miembros de los Grupos Vigilantes de Helsinki están sacrificando sus vidas.

 

El pensamiento occidental ha llegado a ser conservador: la situación del mundo debe permanecer como está a cualquier coste, allí no debe ser ningún cambio. Este sueño debilitante de un status quo irreformable es el síntoma de una sociedad que ha llegado al final de su desarrollo. Uno debe ser ciego para no ver que los océanos ya no pertenecen a Occidente, mientras que la tierra bajo su dominio sigue disminuyendo. Las dos llamadas guerras mundiales (en realidad todavía estaban lejos de tener esa escala mundial) han significado la autodestrucción interna del pequeño y progresivo Occidente que ha preparado así su propio final. La siguiente guerra (que no tiene que ser atómica y no creo que lo sea) puede quemar la civilización occidental para siempre.

“El pensamiento occidental ha llegado a ser conservador: la situación del mundo debe permanecer como está a cualquier coste, allí no debe ser ningún cambio. Este sueño debilitante de un status quo irreformable es el síntoma de una sociedad que ha llegado al final de su desarrollo”.

Enfrentando tales peligros, con tantos valores históricos en su pasado, con tan alto nivel de realización de la libertad y de devoción a la libertad, ¿cómo es posible perder en tal grado la voluntad para defenderse?

 

¿Cómo es que se ha producido esta adversa relación de fuerzas? ¿Cómo es que Occidente ha caído de su marcha triunfal hasta su debilidad presente? ¿Acaso han existido desvíos fatales y pérdidas de orientación en su desarrollo? No parece ser así. Occidente se mantuvo avanzando en forma constante de acuerdo a sus proclamadas intenciones sociales, a la par de su asombroso progreso tecnológico. Y súbitamente se ha encontrado en su posición actual de debilidad.

 

Esto significa que el error debe estar en la raíz, en la misma base del pensamiento humano de los últimos siglos. Me refiero a la visión occidental que prevalece en el mundo de hoy, que nace del Renacimiento y encuentra su expresión política a partir de la Ilustración. Esta visión se convirtió en la base de todas las doctrinas políticas o sociales y podríamos llamarla humanismo racionalista o autarquía humanística. Es la autoproclamada y practicada autonomía del ser humano de cualquier fuerza superior. También podría ser llamado antropocentrismo, con el ser humano visto como ocupando el centro de todo lo que existe.

“el error debe estar en la raíz, en la misma base del pensamiento humano de los últimos siglos. Me refiero a la visión occidental que prevalece en el mundo de hoy, que nace del Renacimiento y encuentra su expresión política a partir de la Ilustración…  la base de todas las doctrinas políticas o sociales… humanismo racionalista o autarquía humanística. Es la autoproclamada y practicada autonomía del ser humano de cualquier fuerza superior… antropocentrismo… el ser humano visto como ocupando el centro de todo lo que existe”.

 

El punto de inflexión provocado por el Renacimiento probablemente fue inevitable desde el punto de vista histórico. La Edad Media había llegado a su término natural por agotamiento, convirtiéndose en una represión despótica intolerable de la naturaleza física del ser humano a favor de su naturaleza espiritual. Pero, después, nos retiramos de lo espiritual y fuimos abrazando todo lo que es material de un modo excesivo e ilimitado. La nueva forma humanística el pensamiento, que había sido proclamada nuestra guía, no admitía la existencia de una maldad intrínseca en el ser humano, ni entreveía una misión más elevada que el logro de la felicidad terrenal. Dio inicio a la civilización occidental con una peligrosa tendencia a idolatrar al hombre y a sus necesidades materiales. Todo lo que estaba más allá del bienestar físico y de la acumulación de bienes materiales; todas las demás necesidades y características humanas de una naturaleza superior y más sutil, quedaron fuera del área de atención de los sistemas sociales y estatales, como si la vida humana no tuviese un significado superior. Eso proporcionó su acceso al Mal, que en nuestros días fluye libre y constante. La simple libertad per se no resuelve en lo más mínimo todos los problemas de la vida humana y hasta agrega una buena cantidad de problemas nuevos.

 

Y aún así, en las primeras democracias, como en la democracia norteamericana por la época de su nacimiento, todos los derechos humanos fueron conferidos sobre la base de que el ser humano es una criatura de Dios. Esto es: la libertad le fue conferida al individuo en forma condicional, en la presunción de su constante responsabilidad religiosa. Esa era la tradición de los mil años precedentes. Hace doscientos y hasta hace cincuenta años atrás, hubiera sido casi inimaginable en los Estados Unidos que se le concediese la libertad ilimitada a un individuo simplemente para la satisfacción de sus caprichos personales.

 

Después, sin embargo, todas estas limitaciones resultaron erosionadas en la totalidad de Occidente. Se produjo una emancipación absoluta de la herencia moral de los siglos cristianos con sus grandes reservas de misericordia y sacrificio. Los sistemas estatales se volvieron aun más materialistas. Finalmente, Occidente conquistó los derechos humanos, incluso en exceso, pero el sentido de responsabilidad del ser humano ante Dios y ante la sociedad se ha vuelto cada vez más débil. Durante las últimas décadas, el egoísmo legalista de la cosmovisión occidental ha llegado a su apogeo y el mundo se encuentra en una aguda crisis espiritual y en una transición política. Todos los celebrados logros tecnológicos del progreso, incluyendo la conquista del espacio exterior, no alcanzan para redimir la pobreza moral del Siglo XX, una pobreza que nadie hubiera imaginado incluso todavía hacia fines del Siglo XIX.

“Todos los celebrados logros tecnológicos del progreso, incluyendo la conquista del espacio exterior, no alcanzan para redimir la pobreza moral del Siglo XX…”.

En la medida en que el humanismo en su desarrollo se fue volviendo más y más materialista, progresivamente permitió conceptos que resultaron utilizados por el socialismo primero y por el comunismo después. De este modo, Carlos Marx pudo decir, en 1844, que el «comunismo es humanismo naturalizado».

 

Esta afirmación no es enteramente irracional. Uno puede detectar las mismas piedras fundamentales de un humanismo erosionado en cualquier tipo de socialismo: materialismo ilimitado; liberación de la religión y de la responsabilidad religiosa (algo que en los regímenes comunistas llega al estadio de la dictadura antirreligiosa); concentración de las estructuras sociales bajo un criterio supuestamente científico. (Esto último es típico tanto de la Ilustración como del marxismo). No es ninguna casualidad que las grandes promesas retóricas del comunismo giren alrededor del Hombre (con «H» mayúscula) y su felicidad terrenal. A primera vista parece un feo paralelismo: ¿Tendencias comunes en el pensamiento y en el estilo de vida del Occidente y del Este actuales? Pero ésa es la lógica del desarrollo materialista.

 

Más aún, la interrelación es tal que la corriente materialista que está más hacia la izquierda, siendo que de este modo es la más consistente, siempre demuestra ser la más fuerte, la más atractiva y victoriosa. El humanismo ha perdido su herencia cristiana y no puede prevalecer en esta competencia. De esta forma, durante los siglos pasados, y especialmente durante las décadas recientes, a medida en que el proceso se fue volviendo más agudo, el alineamiento de las fuerzas fue como sigue: el liberalismo resultó inevitablemente desplazado por el extremismo; el extremismo tuvo que rendirse ante el socialismo y el socialismo no pudo resistirse al comunismo.

 

El régimen comunista en el Este ha podido perdurar y crecer gracias al entusiasta apoyo de un enorme número de intelectuales occidentales quienes (¡sintiendo el parentesco!) se negaron a ver los crímenes de los comunistas y, cuando ya no pudieron seguir negándolos, intentaron justificarlos. El problema persiste: en nuestros Estados del Este el comunismo ha sufrido una derrota ideológica total; su prestigio es cero y aun menos que cero. Y a pesar de eso los intelectuales occidentales todavía lo miran con considerable interés y afinidad, siendo que es precisamente esto lo que le hace tan inmensamente difícil a Occidente el resistirse ante el Este.

“El régimen comunista en el Este ha podido perdurar y crecer gracias al entusiasta apoyo de un enorme número de intelectuales occidentales quienes (¡sintiendo el parentesco!) se negaron a ver los crímenes de los comunistas y, cuando ya no pudieron seguir negándolos, intentaron justificarlos”.

No voy a examinar el caso de un desastre producido por una guerra mundial y los cambios que produciría en la sociedad. Mientras nos despertemos todas las mañanas bajo un pacífico sol, tendremos que llevar una vida cotidiana. Pero hay un desastre que ya está muy entre nosotros. Estoy refiriéndome a la calamidad de una conciencia desespiritualizada y de un humanismo irreligioso.

 

Este criterio ha hecho del hombre la medida de todas las cosas que existen sobre la tierra; ese mismo ser humano imperfecto que nunca está libre de jactancia, egoísmo, envidia, vanidad y toda una docena de otros defectos. Estamos ahora pagando por los errores que no fueron apropiadamente evaluados al inicio de la jornada. Por el camino del Renacimiento hasta nuestros días hemos enriquecido nuestra experiencia pero hemos perdido el concepto de una Entidad Suprema Completa que solía limitar nuestras pasiones y nuestra irresponsabilidad.

 

Hemos puesto demasiadas esperanzas en la política y en las reformas sociales, sólo para descubrir que terminamos despojados de nuestra posesión más preciada: nuestra vida espiritual, que está siendo pisoteada por la jauría partidaria en el Este y por la jauría comercial en Occidente. Esta es la esencia de la crisis: la escisión del mundo es menos aterradora que la similitud de la enfermedad que ataca a sus miembros principales.

Si, como pretende el humanismo, el ser humano naciese solamente para ser feliz, no nacería para morir. Desde el momento en que su cuerpo está condenado a muerte, su misión sobre la tierra evidentemente debe ser más espiritual y no sólo disfrutar incontrolablemente de la vida diaria; no la búsqueda de las mejores formas de obtener bienes materiales y su despreocupado consumo. Tiene que ser el cumplimiento de un serio y permanente deber, de modo tal que el paso de uno por la vida se convierta, por sobre todo, en una experiencia de crecimiento moral. Para dejar la vida siendo un ser humano mejor que el que entró en ella.

Es imperativo reconsiderar la escala de los valores humanos usuales; su presente tergiversación es pasmosa. No es posible que la evaluación del desempeño de un Presidente se reduzca a la cuestión de cuanta plata uno gana o a la disponibilidad de gasolina. Solamente alimentando voluntariamente en nosotros mismos un autocontrol sereno y libremente aceptado puede la humanidad erguirse por sobre la tendencia mundial al materialismo.

Hoy sería retrógrado aferrarnos a las petrificadas fórmulas de la Ilustración. Un dogmatismo social de esa especie nos deja inermes frente a los desafíos de nuestros tiempos.

Aún si nos libramos de la destrucción por la guerra, la vida tendrá que cambiar bajo pena de perecer por sí misma. No podemos evitar una reevaluación de las definiciones fundamentales de la vida y de la sociedad. ¿Es cierto que el ser humano está por encima de todas las cosas? ¿No hay un Espíritu Superior por encima de él? ¿Está bien que la vida de una persona y las actividades de una sociedad estén guiadas sobre todo por una expansión material? ¿Es permisible promover esa expansión a costa de la integridad de nuestra vida espiritual?

Si el mundo no se ha acercado a su fin, al menos ha arribado a una importante divisoria de aguas en la Historia, igual en importancia al paso de la Edad Media al Renacimiento. Demandará de nosotros un fuego espiritual. Tendremos que alzarnos a la altura de una nueva visión, un nuevo nivel de vida, dónde nuestra naturaleza física no será anatematizada como en la Edad Media, pero, más centralmente aún, nuestro ser espiritual no será pisoteado como en la Edad Moderna.

La ascensión es similar a un escalamiento hacia la próxima etapa antropológica. Nadie, en todo el mundo, tiene más salida que hacia un solo lado: hacia arriba.

 

NOTAS AL PIÉ

[1] La Old Square en Moscú (Staraya Ploshchad) es la plaza donde reside el cuartel general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética (CPSU); este es el verdadero nombre de lo que en Occidente es conocido como «El Kremlin».

Massa vs. Milei: ¿Qué pasó? – Análisis del Lic. Juan Carlos Monedero

Massa vs. Milei:

¿Qué pasó?

Por el Lic. Juan Carlos Monedero (h)

 

Millones de personas no salen todavía de su desconcierto. Sólo un empecinado puede negar que anoche ocurrió algo particular: una fractura. Todos vieron que algo crujió pero el motivo de fondo es lo que hay que descubrir.

Quizás el cine pueda ayudarnos. ¿Recuerdan Rocky III? Rocky II concluye con un Stallone venciendo a Apollo Creed en los últimos segundos del round final. La tercera película comienza mostrando cómo el querido boxeador ha defendido ya 10 veces el título y con éxito. Es famoso, adorado por las mujeres, entrevistado, admirado por los jóvenes, su foto es publicada en las portadas de las principales revistas… Pero su entrenador, el inolvidable Micky, comenta esos triunfos y lo cruza sin piedad: “¡Eso fue pan comido!”. Y el mismo Micky le termina confesando que, para mantenerlo ganando, nunca coordinó combates donde Rocky realmente peligrara. Hacia la mitad de la película, Stallone se enfrenta con el temible Clubber Lang, el oponente al que su entrenador quería evitar a toda costa, y el pobre Rocky recibe una paliza bíblica…

Rocky III | Harmonica Cinema

Eurnekian no te preparó

Ya no es un secreto que la popularidad de Milei explotó precisamente en programas de televisión donde el empresario de origen armenio, Eduardo Eurnekian, era accionista. La información surge explícitamente de un libro publicado este año. Nosotros, en agosto del 2022, en el marco de una entrevista sobre el verdadero rostro de la Nueva Derecha Liberal, escribimos:

“En los debates y paneles mediáticos –y ya desde sus primeras apariciones públicas– Milei puede hablar largamente y sin ser interrumpido durante 3, 4 y hasta 5 minutos. Nunca te dejan hablar tanto: hablás 30 segundos con suerte, y de repente alguien interrumpe, sobre todo si propaga ideas anti progresistas”[1].

En efecto, esta observación gatilló la idea de que en el ascenso meteórico de Javier Milei y otros youtubers neoderechistas –año 2016 aproximadamente– tuvo que haber una “inyección” de mucho dinero. Dijimos algo más: luego de que ellos alcanzaran una gran notoriedad, seguramente muchos grupos los invitaron motu proprio. Pero sí nos parecía, y luego fue confirmado, que el “shock” de popularidad inicial de Javier Milei era difícil de explicar, si no imposible, sin una gran inversión económica por parte de alguno o algunos. Y uno de esos algunos terminó siendo Eduardo Eurnekian. Pero eso no preparó a Milei para la dureza de la realidad.

Entrevista a Juan Carlos Monedero sobre el verdadero rostro de la nueva derecha liberal. Por Carlos Quequesana

Un mundo de sensaciones

             Hace años, los videos de Milei venían siendo furor en las redes. Cientos de miles de vistas, incluso millones. Pero eran escenarios cómodos para el libertario, quien podía simplemente elevar la voz y arrollar a sus contertulios o incluso “capturar” la palabra en las entrevistas que le hacían y ya. A los periodistas les servía porque medía, le hacían preguntas en bandeja, lo invitaron mil veces y así se infló bastante. Sin embargo, ¿cuánto de esto era real? En la vida los debates no se dan así. Y quizás Milei se creyó su propia ficción.

Un anticipo de lo que fue anoche se había visto en el debate entre Milei y Grabois, con la moderación de Fontevecchia. En aquella ocasión tampoco salió airoso, aunque la extensión de esta controversia (más de 5 horas) impidió que se viese tanto la hilacha. Pero estaba ahí, y anoche Massa tiró de ella.

Massa impuso su agenda y Milei no logró incomodarlo con la crisis económica - LA NACION

El debate es una guerra psicológica

Por la manera en que se llevan actualmente, en este tipo de debates se trata de dominar al otro, de acorralarlo y de lograr imponer “una agenda”, fijar temas, ser capaz de trazar la línea demarcatoria. ¿Por dónde se corta la manzana? Si se cortaba por “Casta o Anticasta”, el debate lo habría ganado Milei. Porque habría logrado imponer su marco teórico, su horizonte de lo que está bien y lo que está mal.

Pero consideramos que no lo logró.

Si Victoria Villarruel ganó ampliamente hace unos días contra Agustín Rossi, esta vez quien triunfó fue, sin lugar a dudas, Massa.

De entrada, nuestra impresión fue un Massa sereno mientras que se lo notó muy nervioso a Milei.

¿Aspiró Massa a mostrarlo desquiciado? ¿Fue su estrategia desestabilizarlo para dar a entender que el León no tiene el temple para conducir un país? Lo cierto es que Milei viene cabalgando sobre la bronca de millones. La situación argentina es insoportable. Pero en los últimos meses, a esta emoción que tanto capitalizó Milei políticamente, Massa no le opuso solamente argumentos. Le opuso también otra emoción muy fuerte. Generó miedo.

 

¿Quién ganó?

Especialmente en los primeros dos tercios del debate, Sergio Massa fue muy superior. Con esto no nos referimos al impacto en la audiencia, que responde a muchas causas y que en buena medida es incontrolable para los protagonistas. Hablamos de ellos: sus frases, conducta, temple, autocontrol, recursos. Massa logró sentar a Milei en el banquillo: le tendió una trampa y el Melenas cayó. De hecho, en el primer bloque temático Milei entró en su juego y nunca pudo usar su tiempo para exponer a su adversario.

Vale recordar que Milei se hizo famoso por largos monólogos en paneles televisivos donde lo dejaban hablar y hablar porque -como hemos dicho- las condiciones estaban arregladas. Massa, en cambio, tiene experiencias en debates reales.

En ese sentido, Milei está acostumbrado al “éxito”: auditorios llenos, preguntas que no van al hueso, obsecuentes, aplaudidores, alabanzas populares, un entorno que le perdona y le justifica todo, la adrenalina de Viva la Libertad Carajo (lo vimos en el acto en el Movistar Arena), soy el León, visualizaciones, likes, me gusta. Es la política show. Es la política 2.0. Por eso, la situación de anoche, por demás decir REAL Y NO FICTICIA, lo descoloca completamente. ¿Cuánto sabe de frustración quien gestó su carrera a partir de situaciones irreales, pre-fabricadas, donde controlaba la mayoría de los factores? El que nace entre algodones no sabe navegar con viento en contra. Sergio Massa, para bien o para mal –creemos que para mal– alumbró su carrera en la política real, concreta. Y ayer el candidato de Unión por la Pasta expuso todo esto.

Milei, un león herbívoro en la jungla del conurbano bonaerense

Si bien Milei mejoró algo hacia el final, Massa ha logrado imponer SU enfoque. Pasada la mitad del debate, Massa escaló al terreno personal y se dedicó a generar dudas sobre la capacidad de Milei para gobernar. Fue impactante su mención del psicotécnico. Y sentimos que Milei nunca encontró la manera de salir de este escollo. Si bien es cierto que Milei nunca perdió el control, en varias ocasiones tambaleó y quedó sin réplica.

 

¿Qué estrategias se utilizaron?

Massa logró algo impresionante: sentó a Milei entre los acusados, cuando en realidad era el propio Massa quien debía estar recibiendo los pelotazos. Prácticamente, Massa no dio explicaciones. Milei no gobierna y se la pasó explicando.

Massa contrastó al Milei de hoy con sus entrevistas. Y logró que el libertario se tuviera que desdecir. Imposible no pensar en el proverbial adagio: “En boca cerrada no entran moscas”. Lo confrontó en detalle: tal periodista, tal cosa, este es el contexto.

El momento en que Massa acusa de Milei por plagio fue tremendo. Sobre todo porque las acusaciones son reales, fueron publicadas y -que sepamos- nunca desmentidas por Javier Milei.

Dedo o la mano que señala el icono | Vector Premium

Massa demostró su habilidad al invocar argumentos de Bullrich, en el primer debate, y se los opuso al propio Milei, con quien Bullrich mantiene actualmente una alianza. Se trata del proverbial “Divide y vencerás”.

 

Apoyos Políticos

Dos veces le dijo Massa que lo dejaron solo: Macri, Bullrich y otros no asistieron al debate. Y otros más del PRO tampoco fueron. En cambio, Ricardo Alfonsín (h) se vino desde España para apoyar a UxP. El mal nacido de Martín Balza también estaba presente. La presencia de Balza, ex Jefe del Ejército, venía a contrarrestar la mala imagen de Rossi, recientemente afectado por el testimonio de Iván Volante, oficial retirado del Ejército Argentino.

Con su presencia, Balza lo avalaba ya que el testimonio del militar había debilitado al candidato a Vicepresidente de UxP. Balza es tristemente conocido por haber habilitado a personas con tendencia homosexual el ingreso a las FF.AA. En su momento, la revista Cabildo lo expuso bajo el inolvidable título: Balza: esputo al ejército.

¿Por qué Massa fue superior?

Entre muchas razones, porque habló y dio detalles. Reprodujo escrupulosamente las palabras de Milei pronunciadas en las entrevistas, especificó con qué periodista dijo tal y cual cosa. Por momentos, Milei fue demasiado abstracto y no se le entendía lo que decía. Se trabó al explicar sus conceptos. Abusó de cierto tecnicismo.

El debate, ¿lo ganó Massa o lo perdió Milei? Creemos que ambas cosas. Por momentos, Milei fue cándido. Se podría decir que fue más sincero que Massa: intentaba explicar como un docente a un adversario que no buscaba “entender” sino “destruir”. Y por momentos parecía no darse cuenta de eso.

 

Picardía criolla

Massa dejaba hablar a Milei y, en los últimos 5 segundos de su propio tiempo, clavaba el cuchillo. Un golpe de efecto, acusando a Milei de tocar las jubilaciones y de buscar la anulación de la indemnización laboral. Como ya no tenía tiempo, el Melenas quedaba sin posibilidad de responder.

 

Sun Tzú

En El arte de la guerra, el invencible estratega que fue Sun Tzú enseñó que había que llevar las batallas al terreno donde uno es más fuerte. Massa conoce por dentro el estado porque, entre otras cosas, hace décadas trabaja en ese estado y porque hace un año lo está manejando. Milei no conoce por dentro el estado. Ahí Massa aprovechó su conocimiento de los detalles internos del aparato estatal, el cual Milei –como buen racionalista– ignoraba y en donde el ex UCEDE ex kirchnerista ex Frente Renovador pudo superarlo. Parecía que Milei no sabía que los aranceles de las exportaciones son asignados por el Estado.

Algo parecido tuvo lugar respecto de la confusión de Milei en torno a las FF.AA. y las Fuerzas de Seguridad.

El Arte de la Guerra de Sun Tzu - Bajalibros.com

Malvinas

Massa ganó ahí cuando se habló de este tópico.  Se hizo el nacionalista. Y la respuesta de Milei fue muy mala: admirar a un extranjero por cómo juega al fútbol no es lo mismo que admirar a quien es la responsable política y militar de la muerte de 323 argentinos, como lo fue Margaret Thatcher.

 

Psicologización y Banco Central

No hizo falta que lo repitiera pero el sólo deslizar el comentario de que Milei quiere cerrar el Banco Central porque no le renovaron la pasantía que hizo, cuando joven, contribuyó a sembrar una vez más las dudas sobre su capacidad para gestionar un futuro gobierno.

 

¡Escuchá un fragmento del curso del Lic. Monedero sobre oratoria y debate!

 

Tu pasado te condena

En al menos dos ocasiones, Massa le recordó a Milei que entre los años 2013-2015, el libertario frecuentaba las oficinas del Frente Renovador: el partido fundado por el propio Massa.

 

Seguridad

Milei tenía mucho para decir y si bien atacó la doctrina Zaffaroni, luego sólo atinó a repetir dos o tres veces “el que las hace las paga”, y no salió de ese speech. Massa fue práctico y lo encaró con algo concreto. Pero Milei no sabía qué decir sobre la banda de “Los monos” y Bullrich. Parecía que no conoce el tema, no lo estudió o no podía recordarlo.

Massa vs Milei: 5 alternativas que evalúa el mercado financiero

Breves perlitas del debate

  • Es cierto lo que dice Milei sobre la cuarentena criminal. Una “cuarentena” armada con datos falsos: se infló cifra de infectados y muertos por COVID; muertes por otras causas se atribuyeron al virus; toda infección respiratoria se atribuyó al COVID. Nosotros hemos desplegado este tema aquí, aquí y aquí.
  • Massa también formuló en algún momento de su trayectoria política la idea de una universidad arancelada.
  • Massa invoca el argumento FALSO y DEMAGÓGICO de la supuesta brecha de salario entre hombre y mujer: ya estamos pagando igual remuneración por igual tarea. Es mentira que una mujer gane menos que un hombre por la misma tarea. Otra vez, Massa le hace el juego a la ideología de género.
  • No se puede soportar el uso de la jerga inclusiva en Sergio Massa.

 

¿Qué errores cometieron?

JAVIER MILEI

Milei no mencionó temas que tendría que haber usado. Milei apenas mencionó, como a la pasada, el vínculo de Massa con el kirchnerismo. Nunca explotó la famosísima contradicción de Massa, quien afirmó que nunca más se uniría con Cristina. Nunca se refirió a “los ñoquis de La Cámpora” a los que Massa supuestamente iba a barrer, y que ahora integran puestos clave de su gobierno.

Cuando Massa habló del Papa Francisco y de la Iglesia Católica, Milei pudo haber contraatacado –y hubiese sido una linda estocada– mostrando que este Massa “que se hace el católico” es el mismo que operó para la legalización del infanticidio del aborto; pecado que merece la excomunión según el derecho canónico de la Iglesia. Nos quedamos con las ganas de ese Quiero retruco. Es entendible que el nerviosismo no permita generar estas respuestas inmediatas, pero, ¿y la preparación? ¿Qué pasó en las instancias previas?

Javier Milei no logró capitalizar los malos resultados de la economía que, si bien no todos son culpa o responsabilidad exclusiva del oficialismo –sea del signo que sea–, en el imaginario colectivo se atribuyen al que gobierna. Esto es un hecho: la opinión pública culpa, con razón o sin ella, a quien ejerce el poder político. Milei no aprovechó la ocasión para tirarle por la cabeza esos datos y se refirió a ellos discretamente, sin tanta energía, y no retomó el asunto que era un capital discursivo importante. Tampoco aprovechó para asociar la desacreditada imagen de Alberto Fernández con la de Sergio Massa.

Quizás tampoco debió haber reconocido a Massa ningún logro en el ámbito de la seguridad de la localidad de Tigre, no porque sea falso sino porque es inútil dar muestras de buena voluntad a quien nos quiere hacer daño.

Milei pudo haber atacado mucho mejor y no lo hizo: no explotó el tema de los presos liberados en la cuarentena. Tendría que haber dicho cuántos presos se liberaron, cuáles eran sus condenas, los casos principales, los más escandalosos, los nombres de los jueces K que los liberaron. Es difícil de entender cómo no recitó estos datos para repetirlos prolijamente y martillar sobre ellos una y otra vez.

¿Quiere aprender más sobre debates? Lea aquí.

Milei debió haber exigido a Massa que especificara cuál era su plan económico. Y golpear en las costillas del Ministro de Economía: ¿Por qué no hace ahora lo que dice que hará mañana? ¿Nos puede explicar la inflación?

Ceder la palabra fue un error. Cada segundo en ese debate es oro. A lo sumo, ceder la palabra tiene sentido si uno acaba de convertir un gol de antología. Pero su expresión “Te la cedo” sonó muy artificial.

Otro error fue sugerir o incluso decir abiertamente que Massa incurría en delitos o conductas ilegales. Rápido de reflejos, el hombre de confianza de Soros replicó al libertario que, si tenía pruebas, que el mismo lunes (hoy) realizara la denuncia. E incluso le recordó que él, Milei, como funcionario público que es (diputado), tiene la obligación de denunciar un delito si tiene conocimiento del mismo. En ese sentido, Massa le dijo –y se lo dijo dos veces– “vamos el lunes a hacer la denuncia”. Milei lo quiso correr a Massa, y Massa lo terminó corriendo a él.

 

SERGIO MASSA

El primero de los errores de Massa fue asumir que Milei va a ser presidente cuando le preguntó a Milei qué haría, si gana las elecciones, con los subsidios. Porque parece que asume que va a perder. Aunque esto también es opinable dado que era una manera de hacerlo hablar y mostrar los resultados de sus propuestas.

Excusatio non petita, acusatio manifesta. Sin que nadie le diga nada, Sergio Massa se apuró a diferenciarse del kirchnerismo: “Esto no se trata de Cristina o de Macri, se trata de vos (Milei) y yo”.

Finalmente, Massa omitió hacer palanca en un tema donde podría haber logrado un gran golpe de efecto: la liberación de las armas. Más allá de que tal propuesta no forma parte del programa electoral de LLA, en muchas entrevistas Milei ha manifestado su posición favorable a ella. Más aún, ha dicho que “no tiene problema” si se venden en supermercados.

 

Conclusión

Huelga decir que ganar una controversia verbal no significa convencer al votante. Ganar tampoco significa que va a gobernar bien, ni siquiera que podrá gobernar. Milei puede triunfar electoralmente el domingo. Pero el debate puede facilitar, y de hecho creemos que lo hizo,  que la audiencia calibre las ideas en juego.

 

[1] Cfr. https://jcmonedero.com/la-nueva-derecha-liberal/

 

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Entrevista sobre los Encuentros Nacionales de “Mujeres Autoconvocadas” – 2015 vs 2023: nada ha cambiado

Próximos al encuentro del año 2023, nos pareció adecuado reflotar esta entrevista de 2015.
En lo substancial, nada ha cambiado.

Entrevista sobre los Encuentros
de “Mujeres Autoconvocadas”

Con ocasión del encuentro

en Mar del Plata (2015)

En el contexto de lo ocurrido en la Catedral de Mar del Plata, en relación al XXX Encuentro Nacional de “Mujeres Autoconvocadas”, realizado en octubre de 2015, ponemos a su alcance una entrevista al Prof. Juan Carlos Monedero (h), quien desde hace años aborda estos temas. GENTILEZA STAT VERITAS

–Muy buenos días, estimado Juan Carlos, antes de comenzar con el tema que nos llevó a esta entrevista, contános un poco de vos. ¿A qué te dedicás? ¿Qué edad tenés? ¿Cuáles son tus estudios?

–Soy docente en el Nivel Primario y Secundario de un colegio católico. Además, soy Profesor de Filosofía en la Universidad. Tengo 30 años, recién cumplidos. Me recibí de Bachiller en Filosofía (UNSTA) y estoy cerca de licenciarme.

–¿Hace cuánto que trabajás en la docencia?

–Desde los 22, 23 años trabajé como preceptor en colegios secundarios. Y desde el 2011 estoy frente a curso.

–¿Qué materias dictas?

–Dicto Catequesis, Formación Doctrinal, Metodología del Estudio y además soy Tutor de chicos de primaria y secundaria. En la Universidad, me desempeño como profesor adscripto de dos materias filosóficas en la carrera de Psicopedagogía. Me intereso por las temáticas vinculadas a la lingüística, la semántica, la cultura de la vida y las ideologías, entre otras cosas.

–Bien. Vayamos a nuestro tema. Fue noticia toda la semana pasada, además de que hubo mucho material rondando por las redes, el Encuentro de Mujeres Autoconvocadas y, especialmente, el ataque a la Catedral de Mar del Plata el domingo 11 de octubre por la tarde/noche. ¿Qué comentarios podrías hacer al respecto? ¿Cómo se arman estos encuentros?

–Todavía falta mucho por salir a la luz. Sin embargo, hay algunas cosas que pueden afirmarse con seguridad. Este fue el encuentro N° 30 de una seguidilla que arrancó en 1986. Hay cosas que pasaron que se vieron por televisión e Internet, especialmente YouTube. Pero hay otros elementos, no tan difundidos ni evidentes, que son de mayor interés. El encuentro se pone en marcha y se ejecuta mediante una llamada Comisión Organizadora y digo “llamada” porque se da la paradoja de que el encuentro, al mismo tiempo que reconoce esta comisión, se plantea a sí mismo como horizontal y sin jerarquías. En la ciudad en donde se desarrolla, distintas entidades (colegios, universidades, centros de estudio, etc.) prestan sus instalaciones para que allí tengan lugar los “talleres”. Los talleres son espacios donde se reúnen las mujeres y debaten sobre distintos temas. Suele haber unos 50 talleres por cada encuentro.

–¿Qué hacen en esos talleres? ¿Cómo trabajan?

–En teoría, los talleres son “soberanos”: el temario propuesto para cada uno es indicativo y son los participantes quienes resuelven los temas y el alcance de los mismos. Cada taller cuenta con una coordinadora designada por la Comisión Organizadora; su rol principal es impulsar la participación de todas las mujeres del taller. Se nombran dos o más secretarias que registran las opiniones y debates. En el desarrollo de la discusión prevalece la controversia, manifestándose casi siempre resentimiento y agresividad. Por eso, está prevista la acción de lo que podemos llamar “las mujeres rotativas”: chicas que ingresan sorpresivamente en un taller a pudrir la discusión. La coordinadora, junto a las secretarias y todas las chicas que lo deseen, redactan las conclusiones del taller donde se consignan las diferentes opiniones de cada tema, aún las opiniones individuales. Esta redacción debe ser aprobada por todas las participantes por consenso. No se vota. El documento final es entregado a la Comisión Organizadora el último día del Encuentro. Este es el procedimiento en teoría; en la práctica, incontables talleres no presencian una discusión que “termina” a los gritos. Presencian un griterío interminable, de principio a fin. Ni se puede llamar “debate”. Es pura agresividad verbal en el inicio y en la culminación del taller, que no pocas veces es finalizado también abruptamente.

–Si los encuentros fueron organizados por gente que, en principio, piensa lo mismo sobre un abanico de temas, ¿cómo surgen las discusiones y los debates?

–En lo que a nosotros nos interesa, abortistas y feministas presentan un frente común y monolítico. Puertas adentro, ellas tienen diferencias. Sin embargo, el punto de ignición en los debates se da por la presencia de otras mujeres, de distintas edades, que desde hace años ingresan en los talleres a fin de discutir y presentar una cierta resistencia a los planteos abortistas. Ya no pueden decir las abortistas que sus conclusiones representan a todas las argentinas. Muy por el contrario, existen incontables mujeres provida que impugnan, de plano, el aborto y todo tipo de atentado a la vida humana. Muchas de esas mujeres son conocidas y amigas nuestras, a quienes aprovecho la oportunidad para manifestar mi respeto y admiración por plantar cara a estos desórdenes mentales y morales.

–¿Dónde tienen lugar estos talleres?

–En las instalaciones que los gobiernos provinciales y locales, así como otras entidades privadas, les prestan a la Comisión Organizadora. Esto merece también un comentario aparte. ¿En qué condiciones dejan los colegios y demás instituciones que la gobernación de la ciudad pone en sus manos? En su momento, las autoridades forzaron a la Directora de un Colegio a que prestara sus instalaciones para estas mujeres. En otra ocasión, ocuparon un comedor para niños carenciados y terminaron robándose sus cosas. Ensucian, roban, destruyen, destrozan.

–¿Sólo se discute el tema del aborto?

–Es uno de los temas principales pero, hasta donde sé, no es el único. También se intenta implantar la temática de género –la famosa ideología de género–, la ideología antidiscriminatoria, la educación sexual, entre otros. En una palabra, la cultura de la muerte como la llamó el Papa Juan Pablo II. Esta presencia disonante, que se plantea en favor del orden natural y sobrenatural, explica la reacción de las abortistas. La temática oficial de un taller puede principiar –por ejemplo– en “Mujer y Turismo, Salud de la mujer, atención sanitaria, discriminación” y desembocar en el debate sobre el aborto en un abrir y cerrar de ojos.

–¿Y cómo es esa reacción de los abortistas?

–Reaccionan con la violencia verbal y física. Así, directamente. En incontables casos no resisten los argumentos y su única vía de escape es la agresión. Esto nos dice algo desde el punto de vista psicológico. La violencia no es el punto culminante del debate: el taller, como dijimos, está atravesado por la violencia. Incluso entre las mismas abortistas.

–¿Qué nos dice esto desde el punto de vista psicológico?

–Que la mente de estas mujeres no es capaz de encontrar una respuesta satisfactoria a los argumentos que nuestras amigas les formulan. Que los pocos argumentos que tienen no las satisfacen y que sus almas, en vez de abrazar dócilmente la verdad –o, al menos, retirarse y dudar– reaccionan bajo el influjo del resentimiento ideológico.

–Algo lejos de lo que debería ser la atmósfera del debate…

–Exacto. En vez de prevalecer un ámbito de discusión y argumento, la atmósfera de situación se enrarece hasta volverse peligrosa. Nervios. Griterío. Agresividad. Caos. Por eso quiero destacar el sacrificio, la voluntad y el esfuerzo de nuestras chicas que se oponen a la ideología abortista. Muchas vienen de muy lejos para hacerlo, dejando atrás no sólo las comodidades sino legítimas aspiraciones.

–Los que defienden el aborto siempre argumentan que es la Iglesia la que practica la intolerancia, silenciando el disenso de quienes no concuerdan con sus enseñanzas.

–Es un argumento muy repetido, como decís. La paradoja es que los abortistas cuestionan a la Iglesia por algo que, cuando les toca a ellos, también hacen. La diferencia es que la Iglesia responde con argumentos y ellos con palos e insultos. La otra diferencia, principal, es que la Iglesia protege la vida del inocente y ellos sólo persiguen su eliminación directa. No somos lo mismo, no hay comparación.

–Entre nosotros, en el campo católico, también se sabe que no sólo las mujeres sino también los varones acompañan esta escaramuza que forma parte de la batalla cultural.

–Sí, también los varones. Mientras tienen lugar los talleres, algunos permanecen en oración. Otros, incluso, suman a esa oración la adoración del Smo. Sacramento. Jóvenes de todo el país viajan para defender la vida. Muchos custodian a las chicas cuando salen de los talleres porque saben que fuera de los mismos las abortistas suelen tomarse sus venganzas. En Posadas, la noche anterior a la defensa de la catedral varios grupos de varones salimos a hacer propaganda en defensa de la vida humana y de la familia.

–¿Sabemos algo de cómo se financian estos encuentros?

–Se sabe más de los resultados concretos y visibles. Es más fácil, a mi parecer, encarar este tema desde los efectos observables. Existe, sin duda, un enorme caudal de dinero que hace posible la logística que está a la vista de todos. Los encuentros se declaran autofinanciados. Sin embargo, reciben aportes en mayor medida de entes gubernamentales (municipales, provinciales, nacionales) como también de ciertas empresas y comercios. La verdad es que los grupos abortistas y feministas manejan muchísimo dinero.

–¿Existen antecedentes de este tipo de reuniones? ¿Cuáles son las influencias?

–Entre los antecedentes inmediatos, podemos mencionaruna reunión que tuvo lugar en Kenya, 1985. Foro de ONGs. Tampoco puede omitirse la primera Conferencia Internacional sobre Mujer y Desarrollo (México, 1975); le siguen las Conferencias de Copenhague en 1980, la de Nairobi en 1985 y, por último, la de Beijing en 1995.

–¿Y qué tienen en común estas conferencias y encuentros internacionales?

–Son todas usinas e instancias internacionales ligadas a las Naciones Unidas. Ligadas en lo económico, en lo político y en lo cultural. Eso significa que promueven la ideología de los derechos humanos, el feminismo, la mentalidad anticonceptiva, el aborto y el homosexualismo político. En suma, el conjunto de falacias que desde hace más de 50 años tiene en jaque a Occidente.

–La pregunta del millón. ¿Para qué se hacen estos encuentros? ¿Qué fin se persigue? Se habla de “femicidio”, de “violencia de género”, machismo, “violencia heteropatriarcal”, “micromachismos”. ¿Qué significa todo esto?

–Los términos “violencia de género” responden a la estrategia de decir una verdad para defender una mentira. ¿Cuál es la verdad? Que es absolutamente reprobable todo tipo de discriminación injusta contra la mujer; que es absolutamente reprochable que el varón le levante la mano, que cobre menos que el hombre por el mismo trabajo, etc. Pero, ¿cuál es la mentira? La mentira es que impedir un aborto sea “violentar” a la mujer. Es mentira que salvar la vida del embrión sea “violentar sus derechos” porque no hay derecho a la ejecución de un inocente.

–“Violencia de género” no es lo único que se menciona. También se habla de femicidio.

–Hablemos claro de una vez. “Femicidio” no existe. Existe el homicidio. Lo mismo lo que decías recién; hablabas de machismo, micromachismos, violencia heteropatriarcal. La verdad es que todas estas palabras son el resultado de un cambio de óptica: cosas que son naturales y propias de la buena educación –como dejar pasar primero a una mujer, cederle el asiento, ahorrarle algún esfuerzo físico, etc.– son considerados por estos grupos como “micromachismos”. Hay toda una enfermiza concepción que responsabiliza al varón, al sexo masculino, del 100% de cosas malas que le ocurren a la mujer. Se fomenta el resentimiento contra el sexo masculino de una manera absolutamente desembozada, cubriéndose de “razones” y “argumentos”. Reconocer a una mujer como diferente y tratarla distinto es “machismo”. Un acto de amabilidad en un colectivo es objeto de controversia. Están convirtiendo muchas cosas buenas en algo odioso. Estamos en un punto en que esto es demencial.

–También se habla de estereotipos de génerointerrupción del embarazo, “yo decido”, etc.

–La locura ha llegado a tal punto que el hecho de regalar a un sobrino un juguete de guerra y a una sobrina una muñeca es tildado de “imposición de estereotipos de género”. Para ellos, todo es construcción. Lo social es construcción y aspiran a construir un nuevo ser humano a partir de una nueva sociedad en la que ellos serán los que decidan qué puede enseñarse, escribirse y decirse. Y qué no. Llegamos a la paradoja de que para obtener la plena libertad que ellos nos prometen en un futuro, debemos entregar nuestra propia libertad en el presente. Interrupción del embarazo es otro ‘caballito de batalla’ del aborto: abortar no es interrumpir. Abortar es matar, asesinar, destruir. El término género es parte de la ideologización de la sexualidad. Por eso es que no debemos adoptar un vocabulario que es solidario de una mentalidad que rechazamos. Me gusta mucho la frase del Profesor Jorge Ferro al respecto:

“El lenguaje es un inapreciable instrumento de penetración y dominio. Es la savia misma de la vida social y cultural. Quien imponga un determinado lenguaje impondrá junto con éste un modo de entender la realidad, una cosmovisión subyacente, valores morales, culturales y políticos, pautas de conducta”.

–A la luz de los hechos, ¿qué pensar de estas mujeres que hablan y hablan y hablan contra “la violencia de género”, aún sabiendo que el término género es, como dijiste, engañoso y funcional a la ideologización del sexo?

–Los hechos, que están a la vista de todos, demuestran que la consigna “contra la violencia de género” es sólo un canto de sirena. Quienes más se llenan la boca contra la violencia, quienes más patalean para erradicar la “violencia contra la mujer” son los primeros que destruyen, incendian, delinquen, maltratan, agreden, etcétera. El objetivo es que nosotros perdamos el tiempo discutiendo sus palabras cuando en realidad deberíamos tener en cuenta, en primer lugar, los hechos. La consigna de “Erradicar la violencia de género” es pura distracción. Fuegos artificiales. Lo que realmente piensan puede comprobarse observando lo que hacen. No lo que dicen.

–Estas mujeres se autotitulan feministas. ¿Existe un auténtico feminismo, con ideales y proyectos nobles? ¿Se puede hablar de dos feminismos, uno “bueno” y otro malo?

–Estrictamente hablando, existen verdades sobre la mujer, sobre su dignidad, sobre su femineidad. La mujer como misterio, la esencia de la mujer como algo noble, superior, llamado a complementarse y a cooperar con el varón. El feminismo, por el contrario, es la ideologización de esta verdad. La verdad de la dignidad de la mujer es tomada por la ideología feminista y puesta en contradicción con otras verdades de la misma mujer; por ejemplo, contra la verdad de la Maternidad.

–¿Hay dos feminismos?

–No. Sostener un feminismo hipotéticamente bueno y otro feminismo “malo” es hacerle el juego al único feminismo que existe. No existe un feminismo bueno como no existen un comunismo o liberalismo “sano”. Existen, ciertamente, verdades deformadas por el feminismo. Existen verdades desnaturalizadas por el comunismo y por el liberalismo. Y es cierto, como se ha enseñado clásicamente, que todo error no es otra cosa que una desfiguración de la verdad. Eso es cierto. También puede admitirse que todo error toma una verdad y la enloquece (algo de esto escribió Chesterton). Pero una cosa es reconocer esto y otra cosa es “salvar” al feminismo deslizando la existencia de un hipotético feminismo bueno. Esto hay que decirlo con toda claridad.

–Dejando de lado la cuestión semántica y volviendo al campo de los hechos noticiados. Pregunta. Los destrozos que podemos observar, ¿fueron una parte de las mujeres del encuentro o fueron todas? ¿Es una actividad prevista?

–Hay gente que considera imposible que la destrucción de la propiedad privada sea algo llevado a cabo por la totalidad de las mujeres que participaron en este encuentro. Personalmente, no me consta que el 100% de las mismas haya convalidado –directa o indirectamente– toda la gama de agresiones. No me consta ni me puede constar. Es imposible saberlo. Pero aun así, pienso: si estás a favor de matar a tu propio hijo, indefenso e inocente, en tu mismo vientre; si considerás un “derecho” eliminarlo por medio de un inyección o destrozarlo con unas tijeras, si sos capaz de derramar su sangre, ¿por qué no vas a pintar una pared de un comercio? ¿Por qué no vas a arrojar materia fecal?

–Muy fuerte lo que decís.

–Es que realmente hay planteos que asombran. Porque más grave que tirar palos, botellas, encender bengalas, graffitear, etc., es el aborto. Y el que puede lo más, puede lo menos. Por eso, yo no les creo. No les creo que la responsabilidad de los incidentes sea de un grupo “minoritario”. No fue una marcha que “accidentalmente” terminó en incidentes. Fue un incidente planeado y planificado, que se repite hace años. Cuando desde los MMCC se distingue entre una gran mayoría que “no hizo disturbios”, se pretende salvar el buen nombre de los abortistas. Es propaganda “para la gilada”. En el fondo, todos coincidían en lo central: matar a un hijo es un derecho. Y frente a eso, pintar o no una pared se convierte en algo absolutamente secundario. De todas maneras, estamos hablando de delitos y contravenciones cuyos responsables no tardarían en ser detenidos si no estuviesen parapetados en estas consignas.

–Los que defienden el “derecho” al aborto sostienen, entre sus argumentos, que el ser que se gesta en el vientre no está vivo hasta tal o cual semana. O, si admiten que está vivo, reconocen que es un ser humano pero no una “persona humana”. Recuerdo un debate con una abortista que me hablaba de “parásito humano”, algo similar a la “lombriz solitaria”, al referirse al feto. ¿Qué pensás de esto?

–Tales planteos, tales giros lingüísticos, son una cosa indignante. No deben ser discutidos como posición teórica pasible de razones sino denunciados y desenmascarados como obra maestra de la perversión del lenguaje. Mientras el hombre envía una expedición a lejanos planetas y asegura que la mera posibilidad de existencia de los elementos químicos del agua sería un probable indicador de vida extraterrestre, las pruebas incontrastables de vida intrauterina se ignoran. Y si la madre tiene en su seno “una vida humana que no es persona humana”, ¿entonces qué es?

–Estamos ante algo que cada vez es más demencial.

–Sencillo: si la madre no lleva dentro una persona, entonces ni es madre ni está embarazada.

–¿Cómo explicás esta agresividad, esta violencia y este odio?

–Considero que son varias causas, es un conjunto de causas, pero deseo destacar una: la ideologización. Todo esto no sería posible sin el lavado de cerebro, cultural e intelectual, que se hace en tantas cátedras y universidades. Lo cierto es que la agresividad no fue eliminada. Cambió de objeto. Por eso, la respuesta a la agresividad no puede ser el pacifismo. La principal diferencia entre los abortistas–feministas y nosotros, los católicos, no pasa por la energía que pongamos para defender lo que creemos. Pasa por lo que creemos.

–A ver, explicate un poco más.

–Dios es Amor, ¿cierto? Es Amor Infinito. Nos creó por amor y para el amor. Sin embargo, pocos saben que unos de los efectos del amor es oponerse a aquello que atenta lo que amamos. Luchar. Oponerse. Combatir. El médico ama el paciente y odia su enfermedad; y la combate. No lograremos desentrañar este tema hasta que podamos ver con claridad que el problema del odio feminista está en que es feminista y no en que es odio. Porque, efectivamente, hay un odio legítimo.

–¿Cuál?

–El odio al mal. Efectivamente, odiar la injusticia es bueno. Dice el salmo 97 (96): “Tú amas, Señor, a los que odian el mal, proteges la vida de tus fieles y los libras del poder de los malvados”. Esto es importantísimo. Importantísimo entenderlo, si no confundimos todo. El problema del uso de la fuerza en los abortistas está en que son abortistas y no en que usen fuerza. La fuerza es energía y se especifica en orden al fin para el cual se utilice. Un policía que defienda a una mujer de un ataque haciendo uso de la fuerza es noble. Es heroico.

–En los videos, puede escucharse que la agresividad verbal va escalando. Entre las consignas, me llamó la atención “Iglesia/basura/vos sos la dictadura”.

–Como otras, esta consigna responde a la ideologización que la izquierda viene realizando desde hace décadas. Pero no sólo la izquierda sino principalmente el oficialismo. El mismo hecho de llamar “dictadura” al gobierno militar nos dice algo. Desde que asumió el kirchnerismo en el 2003, el oficialismo no deja de abanderarse con planteos históricos que generan consignas como esa.

–¿Qué otros grupos están involucrados en esto?

–No sólo los abortistas y los feministas. También los grupos de todas las gamas de la izquierda, el socialismo y el marxismo. Todos estos grupos –y las ideas que sostienen– son causa directa de incontables muertes en todas partes del mundo. Rusia, China, Cuba. Parece que el asesinato es el hilo conductor entre las ideologías de izquierda y el aborto. Pensemos también sino en PlannedParenthood, empresa promotora del aborto en todo el mundo. PlannedParenthood, en este momento, enfrenta la situación más difícil de su existencia: sus principales líderes fueron grabados en una cámara oculta. Lo que se supo fue espantoso[1].

–Es evidente que todos participan de la misma mentalidad y producen los mismos actos. Ahora bien, volviendo a las Autoconvocadas, ¿qué pretendieron hacer estas mujeres en Mar del Plata y en las demás ciudades?

–Atacar la Catedral y profanarla. Ese era su objetivo, el cual viene siendo evitado por grupos de fieles católicos que, a lo largo de estos años, se vienen apersonando delante de los templos, poniendo –literalmente– el cuerpo. Rosario en mano y con el Avemaría en sus bocas.

–¿Qué hay de los que piensan que estar allí presentes es “una provocación”? Si no se hace la defensa, ¿igualmente habría ataque?

–Primero, en sí mismo, el argumento es una idiotez. Y digo que es una idiotez porque no resiste el menor análisis. Pero además, es falso, porque la organización de la defensa de catedral empezó tras el feroz ataque y profanación de la Catedral de Rosario, también en el marco de Autoconvocadas. En ese entonces, las feministas entraron al templo, violaron el sagrario, rompieron imágenes, etc. O sea: ya sabemos lo que son capaces de hacer.

–¿Es suficiente resistir de esa manera pasiva?

–Con esta pregunta entramos en un terreno delicado. Quiero subrayar que respeto a todos los católicos que sucesivamente y a lo largo de los años han defendido las distintas catedrales que vienen siendo atacadas. Pienso, asimismo, que en todos los casos se hizo lo mejor que se pudo con los elementos que en ese momento estaban disponibles. Lo que debemos pensar es cómo fortalecernos aún más para que, llegado el momento, tengamos más de una variante.

–¿A qué te referís?

–A que ya tenemos experiencia en lo que pasa. Y que una cosa es juntar, contra viento y marea, a 60, 100, 200, 250 personas para vernos reducidos a interponernos entre los agresores y la Catedral; y otra es trabajar sistemática y sostenidamente durante todo un año, preparar a las personas, conocerse, delinear un plan común, etc. pudiendo juntar el día de la defensa varios miles de católicos. Las posibilidades de lo que se haga el día del ataque están en directa dependencia con la calidad y cantidad del trabajo previo.

–Hay quienes piensan que la defensa no sólo puede ser pasiva sino que debe serlo.

–La legítima defensa es una “pata” de la doctrina que se conoce bastante poco y mal. Ante un ataque, existe la posibilidad legítima de defenderse. ¿Cómo? Todo depende de la magnitud del ataque. Cómo debamos los católicos defender la Catedral guarda relación con el ataque. Por eso es que, sabiendo lo que ha ocurrido, tenemos que prepararnos para lo que viene ocurriendo. Ni más ni menos. Si nos preparamos para menos, nos exponemos a reaccionar de manera deficiente. Si nos preparamos para más, nos exponemos a reaccionar de manera excesiva.

–¿Qué otros elementos habría que tener en cuenta?

–Es indispensable tener en cuenta la historia. Porque el ataque a los templos y catedrales no es algo nuevo. Pensemos en la España del 30’: los ataques a la fe en el marco de la Guerra Civil. La Guerra Cristera en México, años 20’. La misma Argentina en el 55’ con la quema de las iglesias. En todos los casos, la resistencia fue enérgica. Y siempre ella debe guardar, si quiere ser legítima, la proporción entre el ataque y la defensa. No hay que inventar nada. Tampoco preocuparse de que los MMCC nos tergiversen “si resistimos activamente”. ¡Ya nos están tergiversando!

–He escuchado que uno de los argumentos por los que se viene realizando una defensa “pacífica” de la Catedral, ante los encuentros de Autoconvocadas, es por aquello que dijo Nuestro Señor: si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra (Mt. 5, 39). ¿Qué pensas al respecto?

–Como te dije antes, guardo un respeto y un reconocimiento por quienes a lo largo de los años han defendido los templos y catedrales, cosa que no sólo tiene lugar en el marco de Autoconvocadas sino también en el marco de la “Marcha del Orgullo Gay”, llevada a cabo en Buenos Aires los primeros días de los meses de noviembre. Yo mismo he asistido a varias de esas defensas y, en concreto, estuve en la catedral de Posadas en el 2012, frente a Autoconvocadas. Por lo tanto, sé que es un momento de enorme tensión; los caminos y las posibilidades son muchas, no todas son claras; lo que debe hacerse y lo que no puede llegar a ser, en parte, discutible, hay un margen de opinión; no es todo blanco y negro. Todo eso lo he vivido y lo entiendo. En particular, esta respuesta –lo subrayo– quiero hacerla en el marco del respeto por todos los que asistieron y asisten, más allá de las lógicas diferencias que pueden llegar a surgir. Cuando Nuestro Señor habla de “poner la otra mejilla” se refería a las ofensas que nos hagan a nosotros. A las ofensas que podamos recibir en el plano personal vos y yo, Juan, Pedro, María, etc. En los ataques a las catedrales y templos, ocurre otra cosa.

–¿Qué ocurre?

–Ocurre la ofensa a Dios y a sus recintos. Y la ofensa a nosotros sólo en cuanto somos personas que nos identificamos o queremos identificarnos con la fe católica y con Cristo. Cuando nos insultan y agreden, no lo hacen en tanto personas con tal nombre y tal apellido; de hecho, no conocen nuestro nombre ni nuestro apellido. Nos ofenden en tanto somos representantes de la Iglesia Católica. Nadie está ahí para representarse a sí mismo. Por tanto, si es lícito defender los templos porque ellos son un signo de Cristo donde Él habita, también es lícito defenderse a uno mismo. Porque también, uno mismo, es, por la gracia, recinto de Cristo.

–¿Podrías darnos un ejemplo que nos ayude a entender mejor esto?

–Sí. Me gusta mucho el ejemplo de la conversión de San Pablo. Cuando leemos en Hechos de los Apóstoles, cap. 9, que Saulo, “al acercarse a Damasco”, es alcanzado “de improviso” por “una luz que venía del cielo”, envolviéndolo “con su resplandor”, ¿qué le dice Cristo? Son palabras antológicas. Cristo le dice: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (Hc. 9, 4). El que persigue a los cristianos, persigue a Cristo. Las abortistas y feministas persiguen a los cristianos. Luego, persiguen a Cristo. Por eso es que cabe distinguir entre ser pacífico y pacifista. El pacifismo, como dijo el Papa Pablo VI, “no es ni cristiano ni católico”. Mientras que sí hay una Bienaventuranza para los pacíficos, que es algo muy distinto. En conclusión, la defensa de las catedrales y templos no puede ser pacifista.

–¿Qué es necesario para lograr esa defensa?

–Ante todo, prepararla. En esta oportunidad, en Mar del Plata –la verdad sea dicha–, los católicos que defendieron la Catedral hicieron lo que pudieron con el poco tiempo que disponían. Me explico: según el testimonio de personas radicadas en Mar del Plata, el obispo de la ciudad, Antonio Marino, había prometido que el día de la marcha la Catedral estaría custodiada por la Policía, la Infantería y la Prefectura. Incluso, suspendería las tres misas que se dan ese día, modificaría el lugar de su celebración, a fin de no exponer a los asistentes. Tres horas antes –me consta, como dije, por testimonio de un amigo que estuvo en la defensa el pasado 11 de octubre–, apenas tres horas antes, los católicos se enteran de que el obispo: 1) No había llamado a la Policía; 2) No había llamado a la Infantería; 3) No había llamado a la Prefectura; 4) Autorizaría la celebración de las tres misas. Aun sabiendo todo esto, hubo un grupo de católicos que, exponiéndose, se apersonó en la catedral. La resistencia que, con todo en contra, impidió la profanación del templo se formó en apenas 3 horas. El obispo y el párroco se borraron completamente y sólo aparecieron cuando los abortistas y feministas se alejaron. Y, además, sólo se mostraron custodiados por la policía.

–¿Hubo heridos en la defensa?

–Hasta donde yo sé, hubo 7 personas nuestras heridas. Por eso conviene remarcar y destacar que todo lo que se ha visto en cámara son delitos y contravenciones que no serían toleradas si fuesen realizadas por otras personas. En un partido de fútbol, por ejemplo, por mucho menos se arrestan a los que generan disturbios. Parece que la defensa del aborto es la carta de la inmunidad, es el escudo legal para delinquir sin ser molestado. Y no se trata solamente de este encuentro. También hubo heridos en los anteriores. Por testimonios de personas que estuvieron presentes, tengo que decir que, en Mar del Plata, la agresión fue de tal magnitud que pudo haber habido algún muerto.

–Tanto el encuentro como la marcha se proponen, entre otras cosas, erradicar la “violencia de género”. Hay gente que se sorprende que un reclamo que, en principio, sería bueno, termine en estos actos delictivos y vandálicos.

–Bajo la capa de la erradicación de la llamada violencia de género se busca instalar, primero, el debate por el derecho al aborto. Aunque no parezca, muchos abortistas se conforman con el simple hecho de debatir este tema. Ni siquiera con imponer su posición: simplemente, debatir.

¿Por qué?

–Porque saben que si el ser humano termina debatiendo ésto, tarde o temprano, lo aceptará. Es una estrategia que se compone de pequeños pasos. Cuando se empieza por debatir lo obvio, lo obvio deja de ser obvio. Por eso, hace años, somos testigos en la Argentina de un permanente cuestionamiento de lo evidente, que paulatinamente deja de ser considerado tal: “¡Eso no es un ser humano, es un embrión, es un conjunto de células!”. El efecto propio de este poner “en tela de juicio” lo obvio es naturalizar la negación de lo básico. A toda costa nos quieren acostumbrar a escuchar –simplemente escuchar– que la vida del niño por nacer puede ser objeto de debate.

–Me parece muy importante enfatizar que uno de los objetivos es instalar el mero hecho de “debatir”.

–Es que al principio, ni siquiera nos exigen que aceptemos, de plano, el aborto. Sólo nos exigen que aceptemos “el debate”; esto es, que admitamos que “habría razones” en ambos lados. Bajo el temor de ser señalado como “cerrado”, la gente termina aceptando debatir cualquier cosa aunque su sentido común, su elemental honestidad y hasta su vergüenza se vean ultrajadas hasta la náusea. Ahí tenemos el nudo de la batalla cultural: el sentido común. Debemos decir con todas letras que existen cosas que no están sujetas a discusión. Cosas que no deben ser objeto de controversia intelectual.

–“Cambiar el sentido común” es Gramsci puro.

–Así es. Hay que alterar la percepción que el hombre tiene naturalmente de las cosas. Por eso es que, hoy por hoy, las ideologías han convertido la mente humana en una arena de combate. El agresivo ariete de los abortistas impacta en el intelecto antes que en el templo. Por eso no debe sorprender a nadie que estos encuentros terminen con tal grado de violencia. La violencia yace en la mente, antes que en la mano. La violencia se gesta primero en la conciencia, antes que en el puño.

–¿Qué grado de aceptación tiene este tipo de encuentros, definitivamente signados por la violencia?

–Gracias a Dios, todavía queda mucha gente que advierte que el caos y la defensa del asesinato no son el camino. Puedo contar por testimonios de amigos y conocidos que hubo pueblos en donde las personas se negaban a colaborar con estas mujeres en cuanto las identificaban. Tal cosa pasó en Tucumán, por ejemplo; remiseros que no las trasladaban, confiterías que no las atendían, almacenes cerrados para no abastecerles de nada, etc.

–¿Hubo alguna declaración, antes o después, por parte del obispo de Mar del Plata o de algún jerarca de la Iglesia?

–Sí, hubo declaraciones. Pero las palabras pueden decirle algo a quien no conoce la realidad más de cerca. Cuando sabés lo que ocurrió dejás de atender a las palabras y discursos para concentrarte en los hechos. Y todo se vuelve claro aunque también doloroso e indignante. Más allá de lo que puedan haber dicho, la verdad es que la Catedral quedó absolutamente desprotegida, a merced de los enemigos de la fe. Cero Policía, cero Prefectura y cero Infantería. Y no sólo la Catedral sino principalmente el grupo de católicos que, en un acto de testimonio de la fe, se apersonaron para no dejar solo el Sagrario. Me consta por testimonio de uno de ellos que el Obispo les dijo en una ocasión: “Si rompen el edificio, rompen el edificio. No me importa”.

–¿En qué sentido la actitud del obispo influye en el comportamiento de los fieles?

–Los obispos son la jerarquía de la Iglesia. Con respecto a estos temas, su comportamiento es determinante. Generalmente, la actitud oscila entre el silencio y una suerte de pacifismo humanista y tolerante, el cual termina desgastando a los fieles que sienten que deben defender el templo. En España, a pesar de su gobierno laicista y de izquierda, realizar un atentado similar a lo que hacen estas mujeres, es equivalente a años de cárcel; por eso no ocurren estas cosas allá, a pesar de que crece el ambiente hostil al catolicismo.

–¿Cómo relataron los MMCC estas noticias?

–En general, predominó la distorsión. Tal es el hilo conductor entre publicaciones tan diversas como Clarín, La Nación Página/12. El colmo de este engaño puede leerse en la acusación que reproduce –con estudiado candor– el diario La Nación[2]. Es tramposo el retrato de la noticia. Leemos que el encuentro “culminó en enfrentamientos entre manifestantes y la policía bonaerense”, razón por la cual la Comisión “acusó a las fuerzas de seguridad de ‘reprimir’”. ¿Se puede mentir tanto? La verdad es: estas hordas hicieron todo el mal que pudieron –todo: insultar, golpear, escupir, arrojar materia fecal, quemar, destruir propiedad privada, etcétera– y en un momento era tan pero tan obsceno y absurdo permitirlo que la Policía reaccionó. Reaccionó tarde, muy tarde. Y esas se quejan incluso de eso. ¿Por qué? Porque están tan sumergidas en la ideología y en el resentimiento que no quieren verse a sí mismas. Y es más fácil blandir la carta de la represión que reconocer lo propio, ¿no es así? La mejor defensa es un buen ataque. Quien desee apreciar la cantidad de mentiras que se dijeron, no tiene más que comparar los videos con las notas periodísticas. Está todo al revés: los delincuentes acusan a las fuerzas de orden.

–Decía Chesterton que “llegará el día en que se blandirán espadas por demostrar que las hojas son verdes en verano”. Creo que hemos llegado a ese día. ¿Qué conclusión podemos sacar de todo esto?

–Ante nuestros ojos se despliegan ejércitos de sofistas, de manipuladores, de apologistas de asesinos. Todos tienen en común una cosa: la tergiversación de la palabra. Y por tanto de la verdad. Es exactamente ahí donde debe librarse la batalla: en el terreno del lenguaje. Hablar bien. Decir verdad. Señalar lo que es natural y lo que no. Afirmar la legitimidad de discernir, distinguir, discriminar. Defender a capa y espada la vida del niño inocente. Atestiguar la condición creatural del hombre: como soy creatura, no soy dueño absoluto de mí mismo. Dar testimonio de la verdad, en el Nombre de Cristo. Esto es así. Hasta que no tengamos el coraje de decir las cosas como son, las cosas nunca serán lo que deben ser.

–Muchas gracias, Juan Carlos.

–Gracias a vos.

 

[1] Sobre la acción disociadora de PlannedParenthood, cfr. http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=24709http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=24684http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=24656.

[2] http://www.lanacion.com.ar/1835891-la-policia-fue-a-buscar-a-las-mujeres-a-la-plaza-dice-la-organizacion-de-la-marcha-de-genero-en-mar-del-plata

Candidatos a vicepresidente: análisis del debate mediático

Candidatos a vicepresidente: análisis del debate mediático

 

Por el Lic. Juan Carlos Monedero (h)

 

Volvieron a la carga Bonelli y Alfano, de TN –la corpo, Clarín– y moderaron el debate de los candidatos a vicepresidente. Se trató de un espectáculo televisivo, un verdadero show mediático, que tuvo mucho de chicana y algo de contenido. Por supuesto, de un contenido en grajeas, apto para el consumo del espectador posmoderno, adecuado al paladar del homo videns, como diría Sartori. O sea, no fue un disputatio medieval entre Santo Tomás de Aquino y Siger de Bramante…

Con la apertura de la primavera, el evento de A dos toses se televisó el 21 de septiembre y desde un primer momento atrajo la mirada de un gran público.

La introducción al debate ya trajo bastante miga para comentar. Cada candidato tenía 60 segundos. Como las elecciones de las PASO las ganó La Libertad Avanza (LLA), quien comenzó hablando fue Victoria Villarruel, la candidata a Vicepresidente de Milei. Aquí vamos a realizar un análisis técnico-político con algunos tintes doctrinarios. Tres planos: conceptos, dicción y manejo del tiempo. Y finalmente, apuntaremos algunas frases clave.

 

Introducción: primeros 60 segundos

Villarruel y Petri eligieron el tema de Seguridad, poniendo como ejemplo el robo de los celulares. De entrada, la candidata de Milei tomó distancia del resto, al afirmar que –entre sus cuatro competidores– sumaban más de 75 años en la función pública. Y marcó la cancha diciendo que le copiarían sus ideas. A Petri se lo notó un poco artificial, también haciendo palanca en el tema de la Seguridad e invocando el nombre de Bullrich. Al final de su primera intervención, se mostró equidistante tanto del kirchnerismo como del libertarianismo: “no podemos seguir con el caos ni dar un salto al vacío”. El caos sería el garanto abolicionismo que fomenta el progresismo oficialista mientras que las propuestas de Milei representarían la segunda opción.

Rossi tuvo una muy mala introducción. No manejó bien el tiempo, mostró una dicción deficiente y parecía repetir una lección aprendida (mal) de memoria. En lo conceptual, pasó con pena y sin gloria.

Randazzo se hizo fuerte al calor del actual gobernador de Córdoba, Schiaretti, y asomó algunos logros de la gestión del cordobés. No se metió en ningún momento en temas controversiales desde lo político-cultural, conducta que mantuvo prácticamente a lo largo de todo el debate.

Del Caño recordó su alianza con Bregman y luego hizo lo previsible: jugar la carta de “la dictadura”. Acusó directamente a Villarruel de complicidad con “el genocidio” y aprovechó para objetar también a Rossi-Massa, mientras deslizó algún bastonazo hacia Petri. No propuso nada, más allá de una mención genérica respecto de los supuestos derechos de las mujeres (dentro de los cuales incluye, por supuesto, el infanticidio del aborto) y de los trabajadores.

 

Bloque 1 – Economía, Inflación, Trabajo

Rossi se recuperó en su segunda intervención, mostró algunos logros de la administración de Massa en términos de empleo y se refirió a la eliminación de un impuesto. Randazzo propuso que el Banco Central sea manejado por la oposición –con lo cual, da por sentado que no tiene posibilidades de ganar– así como un plan para que algunos precios queden fijos. Atacó al kirchnerismo y al macrismo.

Petri tomó la palabra y acusó al oficialismo por la inflación; “robó” una idea de Milei –tal como había adelantado Villarruel– al proponer un ajuste a la clase política. Más allá de quién tuvo el copyright, sería realmente muy bueno que se bajaran los sueldos.

En su intervención, Del Caño sostuvo algo con sentido: que nadie cobre menos que la canasta familiar. Si bien su otra propuesta consistía en que los salarios estén por encima de la inflación, entendemos que esto sería apenas un parche. Luego atacó a las empresas de alimentos, a los bancos, y acusó al resto de los candidatos de ser “cómplices del FMI” (sin embargo, a varios de esos supuestos cómplices los saludó antes y después del evento. No así a Villarruel, quien –se diga lo que se diga- no ha realizado ningún acuerdo con el FMI).

Villarruel repitió la consabida idea de “achicar” el Estado y “dejar de emitir” billetes para, en teoría, frenar la inflación. A nuestro juicio, la inflación es un fenómeno que responde a muchas causas. Seguramente, en el caso argentino, la emisión monetaria es un factor; incluso, podría ser el factor principal. Pero, ¿es el único? Más aún: ¿se puede establecer como dogma –laico– que la inflación es, siempre y en todo lugar, un fenómeno monetario?

Se suele presentar a la inflación como una consecuencia de la emisión de billetes. Pero no se nos anima a pensar (ni siquiera como hipótesis de trabajo) que la inflación pueda llegar a ser, también y al mismo tiempo, una causa de la emisión monetaria. La emisión monetaria podría ser respuesta a la inflación. No hay que descartar, además, la inflación importada: el aumento del dólar impacta directamente en toda economía dolarizada. En definitiva, un tema complejo que conviene analizar lejos de cualquier reduccionismo.

En cuanto a la propuesta de “achicar” el Estado, respondemos: depende. No es lo mismo desinflar el Estado desde la Doctrina Social de la Iglesia que desguazarlo desde la óptica liberal libertaria. En concreto: una cosa es eliminar el Ministerio de las Mujeres, el cual no protege a las mujeres  y es utilizado para ideologizar (estamos de acuerdo con esta supresión) y otra eliminar el CONICET (no estamos de acuerdo). En todo caso, habrá que purgar al CONICET de los pseudo investigadores, discriminando entre los desgraciados que usan el dinero público para abonar la corrupción sexual, por ejemplo, y los investigadores serios, formados y profesionales.

Villarruel comenta acerca de “la dificultad de contratar y ser contratado”. Es cierto que existe una industria del juicio falso. Pero también es cierto que hay jefes que abusan de sus empleados. Al respecto, nos hemos explayado en otro artículo al que remitimos[1].

La candidata a Vicepresidente de Milei sostuvo que “el Estado demoniza la iniciativa privada”. No estamos seguros de si esto está ocurriendo actualmente. Sin embargo, ciertamente el kirchnerismo –que hoy no predomina en las decisiones de gobierno– podría ser etiquetado de esa forma.

En general, Del Caño y Rossi manejaron muy mal el tiempo en varios segmentos del debate, y Randazzo por momentos también.

Rossi exhibió recursos impropios, al cuestionar a Villarruel por no haber sacado su CUIT (Clave Única de Identificación Tributaria) sino hasta su incorporación a la Cámara de Diputados. Evidentemente, el valor de las propuestas de La Libertad Avanza es independiente de esto. Pero Rossi no resistió la tentación e incurrió en un vulgar ad hominem.

En varios momentos, tanto Villarruel como Del Caño se esforzaron en desmarcarse del resto.

Petri se hizo fuerte cuestionando al oficialismo por el precio del asado, especialmente porque el disfrutar de la carne fue una de las propuestas de Alberto Fernández durante su candidatura en el 2019[2]. Del Caño dirigió sus dardos contra Milei, a causa de su conocida frase sobre la venta de órganos. Y Petri cuestionó al oficialismo por la creación de 27 nuevos impuestos.

 

Bloque 2 – Rol del estado, Conflictividad Social

 Randazzo –quien prácticamente no incurrió en diatribas personales­- habló acerca de los servicios esenciales del Estado: educación, salud, seguridad, así como de los impuestos y de la situación actual del “Estado ineficiente”. Personalmente, nos comunicó sensibilidad, sentido común y una saludable falta de ideología para abordar la economía. Fue su mejor intervención, tanto desde lo formal como lo conceptual.

Para variar, Rossi se mostró irritado y nervioso. Interrumpió mucho y recogió todos los guantes que directa o indirectamente lo aludían. Por ejemplo, Petri sostuvo en cierto momento que Juntos por el Cambio (JxC) terminaría con el kirchnerismo. A esta frase, una mera declaración genérica, se podía reaccionar de muchas maneras: con indiferencia, con humor, con ironía. Pero el comentario recibió la cólera de Rossi que no tardó en responder en un tono airado: “No pudiste con Cornejo y querés terminar con nosotros”. Si el león empieza a gruñirle a un gatito, entonces no es tan león como parece. O el gatito no es tan gatito, ¿nos explicamos?

En cuanto a Del Caño, habida cuenta que habría “más de 3 millones de viviendas vacías en la Argentina”, propuso aplicar un impuesto a la vivienda ociosa como forma de desincentivar la situación y, de este modo, obligar a propietarios y a grupos inmobiliarios a que relancen esas propiedades al mercado. En efecto, aunque el socialista no lo explicó, un incremento tan grande de la oferta haría bajar el precio del alquiler. Con frases demagógicas al estilo “el poder lo tienen que tener los trabajadores”, al menos expresó claramente su filiación ideológica: “Nosotros somos socialistas”. Es una lástima que ignore o que no le importe que el socialismo se haya llevado la vida de 100 millones de personas, como mínimo, a lo largo del siglo XX.

Rossi habló, sin demostrar ni dar detalles, de una supuesta “desigualdad entre hombres y mujeres”.

Villarruel se refirió sin mencionarlo a Aníbal Fernández (13-04-2023), actual Ministro de Seguridad de la Nación, quien afirmó que “las calles van a estar regadas de sangre y de muertos” si la oposición gana las elecciones. Hace más de un año, el piquetero vaticano Juan Grabois había dicho: “Acá estamos dispuestos a dejar nuestra sangre en la calle para que no siga habiendo hambre en la Argentina”.

Randazzo invocó nuevamente los logros de Schiaretti en Córdoba: obra pública, estado austero, inteligente, brindando servicios esenciales, gasoductos, autopistas. A lo largo del debate, su imagen fue la menos golpeada.

Petri no resistió incurrir en la falsa disyuntiva entre el liberal masón anticristiano de Sarmiento, oponiéndolo al aprovechador de Baradel: “Más sarmientos y menos Baradel”. No fue el único desliz de Petri. El candidato a Vicepresidente de Bullrich sostuvo: “Necesitamos una escuela pública de calidad”, en contraposición a “una escuela que adoctrine”. Pero adoctrinar no es necesariamente malo; será malo según qué doctrina se trate. Sin contar que los liberales ­-los que se llenan la boca con la consigna de “no adoctrinar”- son los primeros que adoctrinan a sangre y fuego cuando de su ideología se trata.

Como parte de su desmarcación de Milei, Petri sostuvo que el problema de la educación tampoco se atiende “Ni privatizando la educación ni estableciendo que no es obligatoria”.  Y esto en alusión a la propuesta de los vouchers de Milei y a la promesa de que se va a retirar la obligatoriedad de la ESI de la currícula académica. Cabe recordar que, hace poco, Lilia Lemoine (asesora de Milei) dijo claramente que el plan de vouchers es para dentro de 30 años.

Además, Petri aprovechó y metió un jab a los libertarios,cuestionando la idea de que las empresas contaminen los ríos, en alusión a conceptos vertidos por Milei.

Por su parte, en varias ocasiones Del Caño –como toreando a Rossi y al kirchnerismo- cuestionó la posibilidad de que Sergio Massa llegara a la Casa Rosada señalando sus múltiples contradicciones a lo largo de su vida política. Y remató con lo siguiente: “¿Qué Massa le va a tocar?”. Además, mencionó el tema de la megaminería en Chubut pero –como en tantos otros tópicos– se limitó a decir que se reprime a los que cuestionan esta industria, sin dar mayores precisiones.

En lo que respecta a Rossi, la mayor parte del tiempo se dedicó a atacar a los demás. Atacó a Ramiro Marra, candidato a jefe de gobierno por LLA, por su comentario sobre los estudiantes y la pornografía. Volvió a la carga con la venta de los órganos y esta vez sumó –a su repertorio anti Milei– el argumento de la libre portación de armas. En efecto, en alguna declaración mediática, Milei se ha expresado a favor de esto. Una de las pocas veces en que Rossi mencionó logros de su gobierno fue en este bloque: se refirió al descenso del índice de desocupación. En relación a las propuestas de JxC y LLA, el vicepresidente de Massa no se privó de usar los términos “derecha y ultraderecha”, típicas y desgastadas palabras talismán.

La que mostró un mayor autocontrol de sus palabras y reacciones fue, en todo momento, Victoria Villarruel.

En cuanto al debate en torno a la ESI, Villarruel sostuvo que esta pseudo asignatura debe estar basada en contenidos biológicos “y no en la ideología del docente”. Respecto de publicaciones nuestras en relación a la Educación Sexual Integral, remitimos a los siguientes links: aquí[3], aquí[4], aquí[5], aquí[6], aquí[7] y aquí[8]. Por su lado, tuvimos que soportar a Del Caño deslizando su jerga de “lenguaje inclusivo”.

 

Bloque 3 – Seguridad, Defensa y Justicia

En sus primeros 2 minutos, Rossi no llegó a explicar nada sobre el futuro. Simplemente, hizo demagogia respecto de los jueces que juzgaron a los militares –estaban presentes Ricardo Gil Laavedra y León Arslanian- y señaló que la UNASCO reconoció a las instalaciones de la ESMA como “patrimonio de la humanidad”.

Donde sí pudo Rossi decir algo interesante fue –en el segmento de Tiempo Libre, que duró 8 minutos- respecto de Malvinas: “No se puede decir que ‘soy admirador de Thatcher’. Los isleños son una población implantada. Tenemos una potencia imperial (instalada). Hay una base”. Rossi se refería claramente a las palabras de Milei. Sin embargo, como en casi todo el debate, manejó mal el tiempo.

Villarruel, no pudiendo negar las expresiones de su compañero de fórmula, respondió con un argumento emocional: “Mi padre fue Veterano de Guerra de Malvinas”. Y agregó: “Vamos a sostener nuestro reclamo (sobre las islas)”. Esto nos hace pensar que el partido de Milei dice una cosa para ganarse el voto de quienes admiran a Gran Bretaña, por un lado, y ponen a Victoria V. para ganarse el voto de la familia militar y de todos los patriotas que admiran la causa de Malvinas, por el otro.

Randazzo sostuvo cosas muy interesantes. Habló de la Policía Federal, de la prevención del narcotráfico, la trata de personas y el contrabando. También se refirió a la Gendarmería y al control de las fronteras. Mencionó a la Prefectura Naval y al asunto de las fronteras fluidas que representan los ríos y el mar argentino: son “autopistas del delito”. Tenemos ahí un problema de soberanía nacional porque nuestro mar queda sujeto a la depredación.

Villarruel afirmó haber presentado 37 propuestas de seguridad, dijo que JxC propuso 10 y que el kirchnerismo CERO. Cuestionó que la Argentina tuviera el presupuesto más bajo de toda la región para estos temas. Afirmó que su objetivo sería “respaldar a los jueces honestos y probos”. Excelente en la dicción y en el manejo del tiempo.

Petri afirmó que les harían “la vida imposible a los delincuentes”. El narcotráfico debe “dejar de ser el negocio más rentable y menos riesgoso del país”. Y propuso “cárceles de máxima seguridad donde los presos tengan que trabajar”.

Del Caño pateó el tablero y dijo: “Ellos no quieren discutir en serio”. Y agregó: “El narcotráfico se organiza desde arriba: empresas que controlan los puertos privados de Rosario”.

Petri, que necesita sacarle votos principalmente a LLA, polemizó con Villarruel, acusándola de no presentar ningún proyecto de seguridad. A esto, Villarruel replicó que sí presentó un proyecto en relación a la usurpación de las tierras.

Randazzo propuso mejorar el sistema penitenciario de forma tal “que un capo narco no pueda dirigir” su banda criminal desde la cárcel. Puso contra las cuerdas a Villarruel al espetarle su vínculo con el sindicalista Luis Barrionuevo, alguien que seguramente “es casta”.

Villarruel protestó porque en las unidades militares “no se alimenta a los soldados”. Y finalmente remató: “El Estado ha demonizado a los uniformados”

Petri mencionó que “Bullrich detuvo a más de 100.000 narcos”. Y volvió a insistir en tema de derecho penal: “Perpetua es perpetua”.

Del Caño, fiel a su estilo de golpear a unos y a otros, sentenció: “Rossi habla contra la derecha pero Massa le armó las listas a Milei”.

 

PROPUESTAS INTERESANTES, MÁS ALLÁ DE QUIÉN LAS SOSTENGA

  • Reducción de la jornada laboral a 6 hs. (DEL CAÑO)
  • Retirar los planes sociales de forma ordenada (VILLARRUEL)
  • El plan social debe ser un medio, no un fin. Se tiene que transformar en trabajo (VILLARRUEL)
  • Créditos para la vivienda (RANDAZZO)
  • “Debemos eximir (de impuestos) al empresario para incentivar que contrate” (RANDAZZO)

 

FRASES EFECTISTAS

  • Los kirchneristas “queman las naves con los argentinos adentro” (PETRI)
  • “Tanto mercado como sea posible, tanto Estado como sea necesario” (RANDAZZO)
  • “No se puede negociar con los secuestradores” (PETRI)
  • “Hay que terminar con los gerentes de la pobreza” (PETRI)
  • “El plan Motosierra se ha transformado en una tijerita” (PETRI)
  • “Impuestos de Suecia, servicios de Haití” (PETRI)
  • (Los kirchneristas) “Tienen un ejército de personas desocupadas, que hipotecan su futuro por un plan” (VILLARRUEL)
  • “Hemos presentado 37 propuestas de seguridad. Juntos por el Cambio propuso 10. CERO propuestas del Kirchnerismo” (VILLARRUEL)
  • “Ellos no quieren discutir en serio. El narcotráfico se organiza desde arriba: empresas que controlan los puertos privados de Rosario” (DEL CAÑO).

 

NOTAS AL PIÉ DE PÁGINA

[1] Cfr. https://jcmonedero.com/pecados-economicos/

[2] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=u4cZUZGcTr4

[3] Cfr. https://jcmonedero.com/aborto-ideologia-de-genero-y-esi-como-hacerles-frente/

[4] Cfr. https://jcmonedero.com/guerra-cultural-provida-en-suncho-corral-conferencia-cideprof-parte-1/

[5] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=H8Nvt-Dm5vA&t= (Contexto Político de la Ley de Educación Sexual, 2006).

[6] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=baYWpTDARdQ&t=

[7] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=zAm54lHDqPE&t=

[8] Cfr. https://youtu.be/2M1at_jZBsI?si=twxRv8nelr3fT3Eg

 

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El método de Santo Tomás en la Suma Teológica

El método de Santo Tomás en la Suma Teológica

Por Juan Carlos Monedero

Lic. en Filosofía, UNSTA)

Conferencia pronunciada en el 2018, Colegio San José, Malargue, Mendoza

Ante alumnos del Nivel Secundario

 

Introducción

Para explicar el método de Santo Tomás en su famosa obra, la Suma Teológica, necesitamos primero refrescar el concepto de teología. Asimismo, comprender para quiénes fue escrita y pensada la Suma.

La Summa Theologicae es una obra escrita en su casi totalidad por Santo Tomás de Aquino, entre 1265 y 1274, unos diez años, dirigida a los estudiantes iniciales de teología. El propósito de la misma era proveer de un saber teológico sistemático, ordenado, que sirviera de manual introductorio. Es decir, lo que para nosotros es una obra muy difícil y compleja fue –para los medievales– sólo el plato de entrada. Increíble, ¿no es así?

Vayamos a definir el vocablo teología. ¿Qué es la teología?

La teología es una ciencia que tiene por objeto a Dios. Aquello que se estudia en la teología es Dios, y la llamamos “ciencia” porque es un conocimiento por las causas. Seguramente les parecerá extraño a ustedes que llamemos “ciencia” a lo que es un saber sobre Dios, que al fin de cuentas no podemos ver. Usualmente, relacionamos el término “ciencia” a los laboratorios, los experimentos, las máquinas, la matemática, las sustancias químicas, los robots… Todas cosas que podemos palpar, ver, tocar. Al decir que la teología es ciencia lo decimos en un sentido distinto: lo decimos en el sentido de “conocimiento por las causas” dado que cuando conocemos algo en sus causas, lo conocemos científicamente. En este sentido la teología es ciencia, aunque no podamos ver, ni tocar ni medir ni comprobar en un laboratorio la existencia de Dios.

Por otro lado, este conocimiento de Dios al que podemos llegar en la teología tiene lugar gracias a lo que Dios mismo nos ha revelado. Es decir, la teología se nutre de Revelación Divina. Cuando estudiamos teológicamente a Dios, lo hacemos desde lo que Dios mismo nos reveló. Por eso, la teología es inseparable de la Biblia.

Dios, por tanto, y miren qué sorprendente, puede ser estudiado. Y podemos profundizar en Él tanto desde la filosofía –sin citar la Biblia– o desde la teología, invocando la Biblia y todo lo que Dios ha revelado (que incluye las Sagradas Escrituras, por supuesto, pero la desborda). El primer orden del conocimiento es natural, no milagroso, porque todo hombre –aún sin la fe– puede llegar a él: así, por ejemplo, observando el diseño del cosmos podemos inferir la existencia de un Diseñador. Observando la racionalidad que late en las entrañas mismas de los animales, los vegetales y minerales –en todo el ecosistema–, podemos inferir la fuente de esta misma racionalidad: una Razón Superior. Este conocimiento de Dios, accesible a todo ser humano, se llama conocimiento natural de Dios.

La teología, en cambio, es un conocimiento sobrenatural porque su fuente –la Revelación Divina– sería inaccesible para nosotros si Dios no la hubiese revelado. Es decir, la teología supone la fe. Por tanto, lo que el teólogo hace es profundizar con su propia razón humana los misterios de la Revelación Divina. Entender y razonar a partir del dato que le da la fe. La teología es teo logos al mismo tiempo: teo = Dios, logos = razón. Es el punto armónico de encuentro entre el hombre y Dios. No es algo sólo para alumnos, también es necesario para el docente.

No se llega a la teología sin el ejercicio, por tanto, del intelecto (no sólo de la razón, no sólo de la argumentación). La inteligencia humana es racional, por supuesto (racional = llega a la verdad a través de un proceso, el razonamiento, un proceso estructurado en distintos pasos), pero también puede captar verdades de forma inmediata, intuitiva. La inteligencia humana es racional, por supuesto, pero también accede a la realidad por caminos distintos al raciocinio y la argumentación. Por ejemplo, por el camino de la poesía. La lírica. La música. La literatura. La imagen, la metáfora. La rima.

Cuando la inteligencia de la persona se desarrolla de este modo, el hombre está en las condiciones óptimas para aceptar el mensaje revelado y, así, hacer teología, que es otra manera de profundizar en la verdad. Por eso es que la teología es inseparable del hambre por la verdad que todos nosotros hemos experimentado ya desde la niñez y que –espero– sigamos experimentando todavía hoy.

Esta sed por la verdad se manifiesta, ya desde la infancia, cuando el niño despierta a la edad de “las preguntas”. A partir de los 3 años, ya hay niños que preguntan a sus padres cosas. Saben algo y quieren saber más. Están admirados por lo que van viendo, sus ojos no descansan, buscan siempre ver un mundo que es nuevo, animales, colores, plantas, movimientos, sonidos, todo los sorprende, los deleita y desafía. Están realmente admirados, con enérgicos deseos de entender y aprender. Con sus más y con sus menos, esta disposición espiritual –si no es perturbada por los pseudo docentes de educación sexual integral, por ejemplo– suele continuar toda la infancia llegando a la cumbre en la pre-adolescencia.

La pre-adolescencia es la etapa decisiva, porque -en ella- esta sed de verdad se encuentra en un momento único: la persona experimenta, por un lado, toda la candidez que le viene como consecuencia de la lógica falta de experiencia. Por otro, experimenta por primera vez el gran poder de su capacidad intelectual, que en esos años él mismo advierte como superior a lo vivido en su infancia. De ahí que sea tan importante llegar a una buena resolución de esta etapa de la vida. ¿Cuál es esa resolución? Vivir en la prioridad del logos. Que el pre-adolescente vea que la verdad, la justicia, el bien siguen siendo lo más importante –como lo fue en su infancia– y no que sus referentes (padres, docentes, familia) le decían una cosa cuando era chico pero que, ahora, le dicen otra. Es muy triste para ese pre-adolescente verse decepcionado por aquellos referentes.

Si la pre-adolescencia se resuelve mal, el adolescente será un escéptico. Un descreído de la nobleza, la justicia y el honor, y un mero practicando del poder y el interés. Si se resuelve bien, tendremos a un adolescente con convicciones morales fuertes, con principios íntegros, capaz de ser fiel, combatir, mantener su palabra. Es este segundo tipo de joven el que está en condiciones de entender la filosofía y, por tanto, la teología. ¿Quiénes somos nosotros? ¿Confiamos en la verdad, en ese mundo de justicia, ideal? ¿O nos cansamos de luchar “contra todos” en la soledad y, ahora, aceptamos vivir en la mentira, en la conveniencia?

Ahora sí estamos en condiciones de profundizar en el método de la Suma. Porque ahora entendemos lo importante que es la teología.

No hay teología sin amor, sin pasión por la Verdad.

*          *          *

El esquema o estructura que constantemente se aprecia en la Suma es la presentación de un tema, en forma de afirmación (por ejemplo, Sobre cómo proceden las cosas desde el primer principio); luego, el tema se subdivide en varios artículos encabezados por preguntas. Así, por ejemplo, la cuestión 45 de la Primera Parte habla de esto. Y se plantean 8 artículos, algunos de cuyos títulos son:

Crear, ¿es o no es hacer algo de la nada?

–Dios, ¿puede o no puede crear algo?, etc.

 

Las preguntas siempre son disyuntivas: por sí o por no.

Cada uno de estos artículos comienza con argumentos contrarios a su propio título. Así, por ejemplo, el artículo plantea si crear es hacer algo de la nada, y Santo Tomás dirá “No, no es hacer algo de la nada porque…”. Y ofrecerá sus razones.

Siguiendo los ejemplos, en el segundo artículo se plantea si Dios puede crear; y nuevamente Santo Tomás presentará argumentos que respalden que no puede, desafiando así a nuestra mente.

A veces, sin embargo, esta forma de presentación nos descoloca como lectores. Por ejemplo, este artículo llamado Dios, ¿puede o no puede crear algo? parece que, evidentemente, exige una respuesta afirmativa. Y con énfasis: ¡por supuesto que sí! ¿No lo aprendimos en Catequesis?

En este caso, la respuesta final efectivamente es afirmativa. Sin embargo, lo interesante de la Suma es precisamente su método, respecto del cual veremos en detalle en esta conferenciaEl “método” no es otra cosa que el camino por el cual se llega a algo. La palabra método, en efecto, significa camino a seguir. Designa el procedimiento, los pasos que debemos tomar para llegar algún lado.

Es precisamente en el método tomista donde radica el desafío: los argumentos que el Aquinate plantea por el no, por la negativa, tienen que ver con CÓMO SE ENTIENDE que Dios puede crear. Es decir, a la afirmación –sin dudas verdadera– “Dios puede crear”, Santo Tomás puede oponerle –con inteligencia y, diríamos, hasta con picardía– otra verdad, que a primera vista parece contradictoria. Otra cosa que también hace Santo Tomás es oponer directamente a esa verdad un error que –por cómo es presentado– parece verdad.

Cuando leamos estas objeciones, probablemente, nos quedemos cavilando un rato. Es bueno que nos demos un tiempo para intentar pensar por nosotros mismos la respuesta, antes de ir a las “Soluciones”.

Ante todo, y especialmente al principio de nuestro estudio, probablemente no sabremos si estamos ante un argumento falso que parece verdadero o ante otro argumento verdadero que parece oponerse a la verdad inicial. Ahí está el juego, en razonar, en pensar, en intentar “encontrarle la vuelta” y descubrir toda la diversión que hay dentro de cada artículo, cuya unidad es una joya y un milagro.

Así, nuestra mente puede buscar –de forma espontánea– un camino para conciliar ambas cosas, y está bien, eso es lo correcto. Por eso la lectura de la Suma es un desafío; Santo Tomás nos desafía a pensar, a entender la fe movidos por la presión de otros argumentos.

Tenemos entonces que la estructura de la Suma es la siguiente:

*Título donde se plantea el tema

* Artículo donde se desliza el interrogante, en forma disyuntiva

 

Pero aquí no termina la estructura. Dentro de cada artículo, como se dijo, Santo Tomás plantea objeciones que siempre comienza de la misma forma: “Parece que las cosas son de tal manera”. Y ofrece sus argumentos. La mayoría de las veces, invoca la autoridad de Aristóteles. En otras ocasiones, también a San Agustín e incluso reproduce frases textuales de la Biblia. En otros casos, se apoya en definiciones generales –de autor desconocido– sobre elementos o conceptos filosóficos. Por ejemplo, en la definición de acción, movimiento, cambio, etc. Y en otras circunstancias, propone argumentos falsos que parecen verdaderos.

Cabe insistir en este punto en que los argumentos presentados bajo ciertas autoridades –Biblia, San Agustín y Aristóteles– siempre son verdaderos. Si Santo Tomás los opone con otra verdad, es para que ejercitemos la mente y hagamos el esfuerzo de intentar ver cómo se concilian dos afirmaciones que, en principio y a vuelo de pájaro, parecen incompatibles.

Luego de presentar sus argumentos en contra, Santo Tomás termina con una frase cortante, seca y lapidaria. Suele decir: “Contra esto (es decir, contra estos argumentos), está lo siguiente…”, y ahí sostiene tal cosa. Y sentencia. En latín, a esta parte le decimos Sed contra.

A continuación, luego del Sed contra, el Aquinate desarrolla la explicación en detalle, con todos sus pormenores, del problema. Es el famoso respondo dicendum, también conocido como “el cuerpo del artículo” o simplemente respondo. Es la parte más sustanciosa del mismo.

En el respondo, Santo Tomás no ofrece una respuesta directa a las objeciones planteadas al principio. Va por otro camino. Resuelve el dilema partiendo de definiciones, razonando, distinguiendo sentidos de las palabras que –a primera vista– se nos ocultaban. Hace tal cosa hasta llegar a establecer una respuesta al título del artículo. En el caso que tomamos como ejemplo, el santo establece al final que crear es, efectivamente, hacer algo de la nada y establece que Dios puede, efectivamente, crear algo. Y lo hace conciliando las objeciones con su tema. No siempre rechaza el valor de esas objeciones –salvo que se trate de argumentos erróneos– sino que descubre lo que tienen de verdadero, puntualizando sus límites.

Luego, Santo Tomás resuelve cada una de las objeciones planteadas. Una por una, por separado.

Por tanto, la estructura que refleja el método de Santo Tomás es la siguiente:

 

  • Título del tema
  • Artículo en forma de pregunta disyuntiva
  • Objeciones
  • Contra esto…
  • Respondo dicendum
  • Solución a las objeciones

 

Desarrollo

            Como dijimos al principio, esta estructura se mantiene en toda la Suma. Y también el método, esto es, el procedimiento por el cual Santo Tomás llega a la verdad.

Veamos un ejemplo.

En la cuestión 3, el Aquinate hablará de la simplicidad de Dios. Y en el artículo 1, se pregunta si Dios es o no cuerpo. Espontáneamente, cualquiera de nosotros respondería de forma negativa. Sin embargo, Santo Tomás invoca la autoridad de la Biblia y reproduce las siguientes frases: Los ojos de Dios miran a los justos (Sal 33,16): La derecha de Dios hizo proezas (Sal 117,16). Tener ojos y poseer mano derecha es propio del ser corpóreo. “Por lo tanto –dirá Santo Tomás–, Dios es cuerpo”. Todas las objeciones de este artículo son de ese estilo: se reproducen partes de la Biblia donde se le atribuye a Dios partes corpóreas, una figura o un lugar.

Sin embargo –y para realmente estimular la mente al desafío de pensar la fe–, Santo Tomás nos vuelve a provocar en el Sed Contra, invocando la Escritura. Concretamente, el Evangelio de San Juan. Y ahí leemos: “Dios es Espíritu” (Jn. 4,24).

Estudiemos la lógica de Santo Tomás.

Tomás opone una frase de la Escritura que habla de Dios como un ser corpóreo a otra frase de la misma Escritura que lo presenta como un ser incorpóreo. Pone frente a frente dos frases incompatibles –al menos en apariencia– sustentadas en la misma autoridad: la Biblia. ¿Y cómo saldrá de este callejón sin salida nuestro santo y maestro? ¿Está arrinconado? ¿Quedó atrapado en su propia trampa?

Notemos primero que para poder diseñar este ejercicio, debe conocerse previamente las partes de la Biblia que la integran.

Y recordarlas. De lo contrario, ¿cómo se las podrá poner una frente a otra?

Resolver este tipo de aparentes incoherencias es más importante de lo que puede parecer a primera vista. Muchos se precipitaron en el ateísmo o perdieron su fe por no saber cómo solucionarlas.

El camino que elige Santo Tomás para resolver el dilema es el uso el lenguaje. No hay contradicción en atribuirle, por escrito, caracteres corpóreos a Dios porque la Sagrada Escritura nos transmite lo espiritual y divino bajo imágenes corporales”. Es decir, transmite algo (lo espiritual y divino) de determinada forma (bajo imágenes corporales). ¿Por qué?

No lo dice Tomás pero arriesgamos una explicación propia: se trata de una cuestión pedagógica. El hombre aprende a partir de las imágenes, de los ejemplos, de lo concreto –somos un cuerpo unido a un alma, un alma unida a un cuerpo– y nos es más fácil entender las cosas así. Además de que las imágenes, si son bellas, transmiten también placidez y serenidad, predisponiendo la mente a comprender mejor.

Así, por ejemplo, en el libro de Job (11,8-9), se dice que Dios “es más alto que el cielo”. Y aunque la altura sea propia de los seres corpóreos, lo que aquí se quiere indicar es “la fuerza de su poder (el de Dios) sobre todo”, es decir, sobre todas las cosas. También se dice en la Escritura que Dios es “más profundo” que el infierno. Son profundos los mares, los abismos, lo sabemos. Estrictamente hablando, los espíritus no pueden ser “profundos” porque no tienen extensión. Pero la Biblia aquí quiere dar a entender –usando el término profundidad– la facultad que Dios tiene “de conocer lo oculto”.

Por último, en la cita de Job reproducida por Santo Tomás, leemos que el autor sagrado dice de Dios lo siguiente: “Su medida tiene la longitud de la Tierra y la latitud del mar”. Nuevamente, el Aquinate explicará el porqué de este lenguaje, diciendo que “por la longitud” se pretende indicar “la duración de su existir”. El hombre antiguo ignoraba la longitud de la Tierra y, por tanto, la longitud de la Tierra era una buena manera de hacerle presente la duración infinita de Dios. Y termina el santo: “por la latitud” del mar, se indica el amor de Dios “a todo”.

Pero Santo Tomás no cierra aquí la interpretación sino que invoca a otro autor –en este caso, Dionisio– que nos explicará cómo entender las palabras profundidad, longitud y latitud. Dice Dionisio que por la profundidad de Dios hay que entender lo inalcanzable de su esencia; por la longitud, el despliegue de su fuerza que todo lo penetra; por la latitud, su presencia en todas las cosas por cuanto todas las cosas existen bajo su protección.

De esta manera, distinguiendo y precisando los sentidos de las palabras, el Aquinate logra reconocer (no introducir) armonía entre las afirmaciones de la Biblia.

Podemos concluir nosotros que Dios, en sentido propio, estricto, no tiene cuerpo. En sentido metafórico, valiéndonos del lenguaje para poder entender lo invisible mediante lo visible, repetimos con total tranquilidad y sin miedo alguno esos versículos que le atribuyen corporeidad a Dios.

 

Conclusión

No fue, en absoluto, deseo de Santo Tomás sembrar duda alguna sobre el valor de la fe o de las Escrituras. Antes bien, su confianza imperturbable en que la Verdad Divina no podía contradecirse a sí misma –y que, por lo tanto, tenía que haber alguna manera de conciliar fragmentos de la Biblia, aparentemente incongruentes entre sí– lo llevaba con total libertad a formularse los más complejos y complicados argumentos. Confiaba tanto en la racionalidad del universo que exprimía su propia racionalidad al máximo, sabiendo que la primera nunca podría ser derribada por la segunda.

Asimismo, y a fin de evitar malos entendidos, Santo Tomás no puede ser señalado como un vulgar “relativista”; esto es, un hombre que tenía la vana afición de discutirlo todo. A diferencia del relativista, él reconoce maestros de talla –Aristóteles, San Agustín, Dionisio, entre otros– sobre los cuales se apoyará. No critica por criticar, no pone la duda como comienzo de la filosofía. Como buen hombre de fe, la Escritura es su punto de partida inmodificable. Pero eso sí… ¡Santo Tomás quiere entenderla! Y quiere hacérnosla entender a nosotros.

Sin dudas, la lectura de la Suma Teológica es exigente. Nos pondrá incómodos, nos revelará nuestras limitaciones. Precisamente por eso, nos hará crecer. Porque el alma sólo progresa con esfuerzos intensivos: leer algo que no representa ningún obstáculo no nos cambia demasiado. Por eso la Suma es una lectura para valientes, para personas que tengan el coraje de pensar la fe, buscar entenderla, saliendo de la comodidad. La fe busca el intelecto y, cuando maduramos, la fe es la cruz del intelecto (Crux intellectus, decía el Padre Castellani).

Por lo mismo, una tarea que ejercitará nuestra humildad. Porque probablemente, la lectura de la Suma humille nuestro orgullo: nos creemos muy inteligentes, muy “piolas” y “vivos”, pero toda sensación quedará hecha trizas cuando nos coloquemos ante la profundidad, la magnitud y la penetración del santo intelecto de Tomás de Aquino.

La Suma será, probablemente, compleja para nosotros. Pero muy nutritiva: media hora de lectura de la Suma será más provecha que muchos otros libros y publicaciones, donde lo que brilla por su ausencia es todo tipo de método.

Como enseña habitualmente la profesora Alejandra Monroig, la Suma Teológica requiere de nosotros la conversión de pensamiento: estamos atados a un modo de razonar erróneo. Somos perezosos y no queremos salir de ese estado. Algunos razonamos mal, y otros ni siquiera estamos acostumbrados a dar argumentos. Como si no nos importara.

Cuando algo no nos gusta, muchos preguntan con arrogancia ¿Y por qué? ¿Por qué yo tengo que hacer esto, o no hacer aquello? Ahora bien, pedimos a los demás razones de lo suyo. ¿Podríamos dar razones de lo nuestro? Por eso, acercarse a la Suma Teológica requiere reconocer que –muchas veces y por lo general– estamos muy lejos de poder sostener racionalmente lo que afirmamos.

Que aproximarnos a esta obra sea para nosotros un momento clave en nuestra formación. No sólo para los alumnos sino también para los docentes. Muchas gracias.

Mis “cuatro sílabas” de reconocimientos a Nicolás Márquez y Agustín Laje – Respuesta a la desinformación de Cristian R. Iturralde

Mis “cuatro sílabas” de reconocimientos

a Nicolás Márquez y a Agustín Laje

Respuesta a la desinformación de Cristian R. Iturralde sobre mi trabajo intelectual y político

 

Recientemente, Cristian Rodrigo Iturralde me ha acusado de cometer injusticia contra la persona de Nicolás Márquez y Agustín Laje al responder a las preguntas en el contexto de una entrevista que me hizo ÑTV España en septiembre de 2022 –en ese entonces, este medio digital se denominaba el Correo de España– en la persona del prof. Carlos Quequesana, de Perú. La entrevista se puede leer aquí[1].

Se me preguntó por la Nueva Derecha Liberal, la candidatura presidencial de Javier Milei, la influencia de Emanuel Danann, Nicolás Márquez y Agustín Laje en el mundo católico, entre otros temas. Dice textualmente Cristian[2]:

“Repasemos, por caso, dos elementos prevalentes en su discurso (se refiere a mí, JCM) que será sencillo advertir. El primero remite a un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener; resaltando las diferencias o mismo manipulando o tergiversando hechos, intenciones y declaraciones. La maniobra queda expuesta al observar el espacio que ocupa para desarrollar los aspectos positivos y negativos de los “encausados”: a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición. En Argentina, llamamos a esto ser ‘mala leche’”.

Este artículo de Cristian fue reproducido por el propio Nicolás Márquez en su blog y difundido ampliamente a través de las redes sociales. Puesto que la injusticia puede llegar a ser un grave pecado, no es poca cosa de lo que se me acusa. Ahora bien, con la complicidad del lector inteligente, propongo observar detenidamente  el siguiente cuadro. Juzgue cada quien y saque sus propias conclusiones:

Desinformación de Cristian R. Iturralde sobre mi trabajo  Realidad de la entrevista
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. –Entrevistador: Juan Carlos, ¿por qué Javier Milei, Agustín Laje, Nicolás Márquez y Emanuel Dannan influyen tanto con su planteo de “Somos la Nueva Derecha”?

JCM: Creo que las causas que explican su difusión son varias. En primer lugar, una de ellas es su capacidad de mantener polémicas orales. (…) Otra causa de este impacto es, sin dudas, un trabajo muy bien aceitado en las redes sociales: se nota la presencia de diferentes community managers detrás, diseñadores, promotores, etc.

(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. JCM: Te decía que conviene evitar los juicios simplistas. También juzgo erróneo reducir todo a “Fulano es Liberal” y ya, punto final, porque hay estrategias, conductas y tácticas que ellos aplican y que en sí mismas son legítimas. No todas, por supuesto, pero muchas se pueden imitar.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. Y también hay datos que ellos difunden y que son perfectamente utilizables.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. Las actitudes de confrontación –no me refiero a sus bravuconadas– me parecen bien: no piden perdón por existir, mientras que durante años los católicos fuimos programados para “meter la cola entre las patas”.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. También me parece bien insistir en que hay una batalla cultural y sostener –como ha dicho Márquez– que “cada libro, cada entrevista, es una instancia de combate”.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. Celebro que haya una crítica sistemática a la ideología de género, el feminismo, las guerrillas marxistas y al comunismo.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. JCM: …es un tema sumamente complejo donde lo más fácil es caer en juicios simplistas.

 

–Entrevistador: ¿Por qué es un tema complejo? ¿A qué se refiere con juicios simplistas?

 

JCM: Porque aquí no estamos ante la denuncia de personas sin ningún elemento positivo. Antes bien, estamos ante una serie de comunicadores que –al menos exteriormente– utilizan gran parte de argumentos propios de nuestro campo, y cuestionan algunas ideas contrarias al orden natural y al catolicismo.

Por eso ruego discriminar: claro que, en principio, es bueno que se denuncie al comunismo, al marxismo cultural, a la nueva izquierda, al aborto, a la ideología de género…
Claro que es bueno denunciar al comunista Salvador Allende.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. Me parece conveniente hablar de Luces y sombras de estos referentes liberales en Hispanoamérica.
EntrevistadorEn particular y en detalle, ¿qué nos puede decir de la actividad pública de Agustín Laje?

 

JCM–Entiendo que su actividad pública a gran escala comenzó con “El Libro Negro de la Nueva Izquierda”. Luego su popularidad explotó en las RRSS, junto con Márquez, y comenzó a viajar por toda Hispanoamérica dictando charlas, conferencias y participando en numerosos debates. No hay duda de que tiene capacidad para llevar a la contradicción a los progresistas, que domina el tema de la ideología de género y el aborto, y que maneja conocimientos de Política. Mantiene el control en los debates y esto, como en el caso de Milei, supone un duro entrenamiento.

(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. Márquez recibió la influencia del Dr. Mario Caponnetto, alumno de Jordán Bruno Genta. Genta fue una figura del Nacionalismo Católico argentino, asesinado por la guerrilla marxista en 1974 (…) Genta era un intelectual contrarrevolucionario y mucho de lo bueno que dice Márquez supongo le viene de allí.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. Posteriormente, siendo todavía muy joven, la revista Cabildo –a cargo de otro discípulo de Genta, el Dr. Antonio Caponnetto– le publicó (a Nicolás Márquez) varios artículos. Escribió varios libros y siempre ha denunciado abiertamente las mentiras de la izquierda en la historia argentina.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. Pero luego Márquez empezó a subrayar cada vez más sus posiciones de derecha liberal, con lo que se produjo mayor distancia, aunque durante un tiempo (bueno es reconocerlo) siguió publicando artículos de personas vinculadas a ese ámbito.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. En ese sentido, nobleza obliga, Nicolás Márquez publicó 3 o 4 artículos míos desde su blog, y varios artículos también de los hermanos Caponnetto, entre otros. En su libro de co-autoría con Laje (“El Libro Negro de la Nueva Izquierda”), cita específicamente un trabajo titulado “Lenguaje, Ideología y Poder”, que fue mi primer libro.
…están haciendo el trabajo que los obispos católicos deberían hacer y –salvo excepciones– no hacen.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. todo lo bueno que puedan decir o hayan dicho ellos, lo dicen otros desde campos inequívocamente católicos.
(JCM tiene) “un propósito ostensible: desprestigiar y desmerecer a Agustín Laje y a Nicolás Márquez. Esto se hace evidente al soslayar lo más posible virtudes y aciertos de aquellos, mientras simultáneamente exacerba las falencias que pudieran tener… a lo primero dedica poco más de cuatro sílabas, y a lo segundo, la totalidad de su exposición”. ­-Entrevistador: ¿Cuál es su mayor deseo para con estos referentes liberales?

 

JCM: La conversión. Deseo que pongan todos sus talentos al servicio de la Verdad Completa.

Estoy convencido, después de años de ver videos, leer, escuchar a la gente que los sigue, etc., que ellos son un foco enorme de confusión, salvado el bien que muchas veces producen.

 

 

 

En conclusión, quizás hay gente que tiene un ego tan grande que no soporta ninguna crítica y solamente pueden rodearse de aduladores.

 

[1] Cfr. https://jcmonedero.com/la-nueva-derecha-liberal/

[2] Cfr. http://debatime.com.ar/la-estupidez-al-servicio-del-progresismo-respuesta-a-los-dichos-de-juan-carlos-monedero-h-sobre-nicolas-marquez-y-agustin-laje/

Nutrición y Nuevo Orden Mundial – Una tarde con Diego Abriola

Nutrición y Nuevo

Orden Mundial

Una tarde con Diego Abriola

 

Por Juan Carlos Monedero (h)

El sábado pasado asistí a una charla dictada por Diego Abriola, musicoterapeuta y orientador familiar, en la localidad de Tortuguitas, Provincia de Buenos Aires. Al compás de un sol que bañaba esa tarde con tenues rayos, puedo decir que Abriola me hizo descubrir dos temas fundamentales que yo apenas conocía muy de oídas, y en el que confieso una fatal ignorancia.

Estos temas son: 1) El orden natural presente en la nutrición humana; 2) La campaña de distorsión de la alimentación, pilar del Nuevo Orden Mundial.

Reconozco que llegué a los 37 años sin saber esto en profundidad, y aún me queda mucho por aprender. Pero este sábado pude adentrarme, junto con el resto de la audiencia, de valiosa información que me era totalmente desconocida pero no por eso menos necesaria.

Se trata de contenidos que, sin duda, deberían enseñarse en los colegios, junto con las normas de higiene. Porque es imperativo tener conciencia de lo que debemos comer y lo que no.

Nuestro cuerpo humano está diseñado armónicamente, de forma tal que el equilibrio tiene lugar cuando la cantidad de energía que ingresa está alineada con la magnitud de actividad física e intelectual realizada. Son los alimentos los que nos dan esa energía. Y así como nos endeudamos cuando el dinero que ingresa es menor que el que se gasta, engordamos cuando la actividad desplegada es menor a la cantidad de energía que ingresa al cuerpo. Esa energía residual se va acumulando y se transforma en la molesta y conocida “grasa” que da contorno a tantas panzas y facciones.

Ahora bien, ¿qué tipos de energía proyectan los alimentos? Hay tres tipos, y todos nos son necesarios: proteínas, carbohidratos y grasas buenas. Fisiológicamente, los varones utilizamos más energía por lo que –en líneas generales– debemos ingerir más que las señoras (o señoritas).

Asimismo, Abriola hizo hincapié en la importancia de masticar, a fin de ahorrar trabajo al intestino, cuya función es ir desintegrando los alimentos para absorber sus nutrientes. Una buena masticación no puede menos que favorecer la digestión.

Reseñado ya el punto 1), entremos en el siguiente, de perfiles más controvertidos. ¿Qué pasaría si la mayoría de lo que ingerimos fuese de calidad inferior a lo que debería ser? ¿Y si el ser humano está refinando y comercializando masivamente alimentos en contradicción con la estructura fundamental del cuerpo humano?

Lo cierto es que tampoco hay conciencia de los componentes de los alimentos. ¿Qué tiene adentro esa porción de crema que nos llevamos a la boca? Si es cierto que ciertas cremas tienen micropartículas de petróleo, la pregunta obligada brota por su propio peso: ¿por qué nos colocamos pequeñas dosis de petróleo en la piel? ¿Para qué?

Otro dato: algunas empresas producen mayonesa y también desinfectante para piso con los mismos ingredientes.

Mientras escuchaba, iba creciendo en mi interior una pregunta que estuve cerca de formular, pero que contuve para no interrumpir al orador: ¿Cómo es que esto no ha sido denunciado? ¿Cómo es que no hay debates públicos sobre esto? ¿Cómo es que no se forman movimientos de opinión? ¿O acaso existen pero soy yo el que no los conoce?

Pero lo cierto es que, revisando mi propia cabeza, ya conocía la respuesta a este interrogante. Cuando pude formularla, la contestación servía también para tantos otros temas controvertidos: los dueños de las grandes corporaciones de alimentos son los mismos dueños de grandes medios de comunicación.

En otras palabras, así como recortan, censuran y presionan para que ninguna objeción a la ideología de género -y a otras ideologías- cobre estado público, de la misma manera trabajan sistemáticamente contra la verdad, silenciando este gravísimo tema. Si esto fuese conocido por todo el mundo, muchas industrias verían mermadas sus ganancias: se dejaría de consumir ciertos productos y, más tarde o más temprano, las sentencias judiciales deberían poner las cosas en su sitio. Los poderes políticos tendrían que hacer algo, al menos para simular.

No cabe duda, por tanto, que aquí hay un radical problema de ignorancia y desconocimiento. En efecto, si estuviésemos mejor informados sobre cómo opera el cuerpo humano y qué necesita, viviríamos mejor, nuestras vidas se alargarían y la calidad de las mismas sería superior. Ahora bien, si la principal causa de muerte en el mundo son las enfermedades cardiovasculares, podemos arribar a la siguiente conclusión: para quienes quieren reducir la población, debilitarnos en pequeñas dosis es ideal.

Por eso, Abriola insistió en un concepto poco popularizado: el alimento cura. Es decir, el buen alimento, aquel alineado con nuestra constitución física, es el mejor remedio natural, tiene propiedades curativas que cierta industrialización podría estar boicoteando.

El gran público y el sistema de salud –al que el orador denomina, no sin ironía, como Sistema de Enfermedad–, se ha concentrado en que “el fármaco cura” y de ahí no sale. Sin embargo, lo cierto es que mientras estemos más enfermos, seremos más manipulables. Una población enferma es una población controlada, y se enferma por deficiencia de micro nutrientes.

Finalmente, no queda otro tópico que el papel del Estado. En vez de sobrecargarnos a impuestos, cada vez más altos y muchos de esos totalmente innecesarios, ¿por qué el poder público no blanquea esto y vigila por el bien común? Sin embargo, cuando advertimos al cantidad de leyes inicuas que la democracia ha legalizado, y en particular todos los abusos realizados durante la cuarentena, la misma pregunta se esfuma por falta de sentido.

Finalmente, cabe hacer alguna autocrítica. Porque los grupos provida, profamilia, nacionalistas, católicos, no tenemos formación sobre esto. Debemos trabajar en conocer más estos temas, y procurar no sólo una buena formación intelectual y espiritual, sino también una buena nutrición: el cuerpo es templo del Espíritu Santo.

En definitiva, se trató de una tarde donde todos pudimos aprender mucho, y espero que estas líneas puedan acercar este conocimiento al lector.

La profunda falacia que esconde la palabra “homofobia”

La profunda falacia que esconde la palabra “homofobia”

(artículo publicado el 14 de enero de 2014)

La lectura de La Nación, el pasado domingo 12 de enero, provocó el título de este artículo puesto que fue demasiado notoria la utilización del término “homofobia” para respaldar inconfesables propósitos. Estamos hablando del suelto Disparen contra el anonimato online, página 2 (http://www.lanacion.com.ar/1654939-disparen-contra-el-anonimato-online). El periodista Carlos Guyot, entre otras cosas, se rasga las vestiduras diciendo que el anonimato cibernético sería la cobertura para una cantidad de personas que, ante la muerte de un homosexual, aprovecharon para emitir “comentarios homofóbicos”.

No queremos dejar pasar la oportunidad para señalar todo lo que hay detrás de este modo de hablar. No hay programa radial en que no se oigan estas cosas. No hay día en que los grandes diarios no utilicen, por lo menos en el copete de sus artículos, este vocablo mágico (“homofobia”) con la que pretenden desarmar a quienes emitimos un juicio de valor negativo respecto del comportamiento homosexual. No hay declaración pública relacionada con la sexualidad que no aspire a la eliminación de “todas las formas de homofobia”, y ya viene siendo hora de devolver estos golpes, porque las personas se forman en base a lo que oyen y lo que oyen se manifiesta en lenguaje, palabras, términos. ¿Cómo comienza a existir la palabra “homofobia”? ¿Tiene ella algún significado real?

La verdad es que no.  “Homofobia” es un término acuñado por los propagandistas e ideólogos de los movimientos homosexualistas. ¿Y qué es un movimiento homosexualista? Es un grupo de personas que impulsan una verdadera revolución mental: pretenden destruir el concepto clásico y tradicional de sexualidad –según el cual existen comportamientos y tendencias naturales como también antinaturales–, introduciendo cueste lo que cueste una nueva filosofía de la sexualidad. Según esta nueva filosofía, el ser humano no es ni espiritual ni genéticamente un varón o una mujer. Al contrario, “construye” su sexualidad con independencia de su fisiología. Hombre y mujer serían parámetros sociales, adquiridos y no innatos, sin base fija e inmutable en la naturaleza.

Pues bien, si es sencillo advertir que hombre y mujer no “construimos” nuestra sexualidad sino que ésta nos ha sido dada; si es evidente que nuestro comportamiento sexual es efecto y no causa de nuestra sexualidad, entonces “es realmente muy difícil” poder sostener lo contrario. Difícil porque se necesita mucha fuerza de voluntad para estar negando constantemente los hechos que tenemos en la nariz. Pensemos que estos ideólogos pronuncian todos los días su libreto. ¿No es terrible que así se abandone a los homosexuales a su propia suerte, existiendo los medios para ayudarlos? ¿No es grave que, una vez más, la ideología cierre el paso a la cristiana misericordia para quienes desean fervientemente la plena salud del alma y del cuerpo?

La misma ciencia forense revela que la autopsia de un cadáver calcinado permite conocer el sexo del difunto aunque el fuego haya eliminado la posibilidad de registrar otros datos (huellas digitales, color de los ojos y pelo, masa corporal). El efecto del fuego en el cuerpo también impide el análisis de los músculos; todas cosas que pueden observarse con facilidad en cadáveres bajo otras condiciones. ¡Cómo podría la libertad y unos pretendidos “derechos” modificar una realidad tan íntima a nosotros, si precisamente la sexualidad es una de las pocas cosas que resiste el fuego que todo lo quema!

Con la consigna fija de no entrar en este debate, ideólogos y propagandistas deslizan la palabra homofobia cual espantapájaros: “¡Cuidado que aquí hay homofóbicos!”. La verdad ya no importa, todo es propaganda. “La homofobia es una enfermedad, la homosexualidad no” rezan sus graffitis. Se pretende descalificarnos de antemano como si tuviésemos simplemente miedo a lo distinto cuando, en realidad, estamos plenamente convencidos: ¡el orden natural no es ninguna fobia! Con el tiempo, la propaganda homosexualista se ha animado a más y ahora no sólo respalda la homosexualidad sino también otras conductas desordenadas. ¿Hasta dónde hemos llegado en que se puede considerar enfermo a quien sostenga la perversión de las relaciones entre un hombre y un animal? ¿Qué confusión mental existe hoy día, donde la actitud sana es sospechosa mientras que quienes sostienen que 2+2 son 5 tienen las puertas abiertas para propagar las ideas más falaces y perjudiciales para la verdadera sexualidad?

En una de sus novelas, Chesterton nos cuenta de un policía infiltrado en una reunión mundial de siete importantísimos anarquistas, creyendo ingenuamente estar solo. Para sorpresa del personaje y encanto del lector, no había un infiltrado sino seis: un solo anarquista y seis policías pero cada uno creía estar en absoluta soledad… Pues bien, la historia se repite. Existe mucha gente, muchísima, que está convencida de que la sexualidad debe darse entre un hombre y una mujer. Sólo que muchos se sienten solos y, por los motivos que fuesen, no se animan a levantar la voz, a proclamar las verdades de las que están íntimamente convencidos. He aquí lo que tenemos que hacer: animarnos a decirlo. Manifestar nuestro convencimiento y transmitir ese fuego a los demás. Si el buen Dios lo quiere, nos daremos cuenta de que muchos pensaban igual pero sólo se animaron a decirlo cuando nosotros nos animamos primero.

 

Juan Carlos Monedero (h)

Rawson, Provincia de Buenos Aires

14 de enero de 2014

***

Adquirí el primer libro del Lic. Juan Carlos Monedero: “LENGUAJE, IDEOLOGÍA Y PODER”, tomo I, con prólogos del R. P. Alfredo Sáenz y el Dr. Antonio Caponnetto. Ilustraciones: José Antonio Van Tooren.

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El tomo I contiene trabajos publicados entre 2010-2015, mientras que el tomo II incluye aquellos entre los años 2016-2019.

A propósito del proyecto en la ciudad de La Plata “contra el negacionismo del terrorismo de Estado”

A propósito del proyecto en la ciudad de La Plata “contra el negacionismo del terrorismo de Estado”

 

Por Juan Carlos Monedero (h)

 

Está todavía fresca la noticia de que el Frente de Todos ha presentado en el Concejo Deliberante de ciudad de La Plata un proyecto de ordenanza[1]. El objetivo es que nadie pueda negar lo que ellos llaman “terrorismo de estado”. A este proyecto le han puesto el rimbombante nombre de “Plan Municipal de Promoción de Políticas contra el Negacionismo del Terrorismo de Estado”. Y todo esto surgió porque en algunos locales, el símbolo de las Madres de Plaza de Mayo está tachado. Sería la primera ordenanza del país.

Detrás de todo este palabrerío vano e históricamente inconsistente, lo que se busca es amedrentar aún más a cualquier persona que se atreva a disentir respecto de la Historia Oficial que los progresistas, la izquierda y los organismos de Derechos Humanos quieren imponer sin razón y contra la verdad de los hechos.

Quieren que no se pueda recordar a las víctimas que murieron en los atentados de ERP y Montoneros. Quieren que, si los nombrás, se te aplique la palabra mágica: negacionista, y tus argumentos (junto a tu persona) queden cancelados a los ojos de los demás.

Quieren que no puedas decir algo que hasta Jorge Lanata, Graciela Fernández Meijide y otros ya afirman abiertamente: no fueron 30 mil desaparecidos.

Quieren que no puedas mencionar que hubo atentados antes, durante y después de los gobiernos democráticos.

No quieren que digas que los montoneros y erpianos eran terroristas.

No quieren que digas que eran asesinos.

Si quisieras explicar que la represión de las Fuerzas Armadas fue la respuesta al terrorismo guerrillero, vas a caer dentro de lo que el proyecto prevé y serás sancionado.

Si deseas defender el deber que todo Estado tiene de responder a las agresiones, se usará el poder del Estado para amordazar tu palabra.

Si te animás a recordar que hubo muchos soldados y oficiales que lucharon valientemente contra la subversión, sin incurrir en ninguna guerra sucia, serás acusado de “negacionista”.

Si pretendés contextualizar la historia y señalar que tanto la Argentina como otros países fueron objeto de la Revolución Mundial Comunista, se te aplicará “el protocolo de acción” previsto por la ordenanza.

Si decís la verdad histórica, serás penalizado. La verdad tiene que ser un “crimen”. Explicar lo que realmente pasó será tildado como “discurso de odio”.

Por supuesto, pocos recuerdan que hace varios años los “padres” del Frente de Todos promovieron el Día del Guerrillero.

La solución a todo esto es seguir diciendo la verdad, pase lo que pase, cueste lo que cueste y caiga quien caiga.

Porque sólo la Verdad nos hará libres.

 

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Sobre el 24 de marzo de 1976: ¿qué es lo más verdadero y menos sesgado que podemos decir?

 

Murió Dante Gullo y el miserable periodismo calla cualquier referencia de los crímenes de Montoneros

[1] https://www.0221.com.ar/nota/2022-8-11-15-59-0-presentaron-un-plan-municipal-contra-el-negacionismo-en-la-plata

Diagnóstico y propuesta de solución (para “El Correo de España”)

He sido designado columnista en El Correo de España, por invitación de Javier Navascués, su vicedirector. Con este artículo me presento en el medio. Lo pueden leer aquí.

 

Diagnóstico y propuesta de solución

 

Por Juan Carlos Monedero

 

Qué está pasando y qué está en juego en este momento

 En esta primera columna, deseamos reiterar una verdad ya conocida para el lector de este espacio digital: estamos en una guerra religiosa, política, cultural y psicológica, donde está en juego el destino eterno de cada uno de nosotros.

Peligra también la existencia misma de las naciones, sus instituciones básicas y primarias (familia) y secundarias (escuela, colegio, universidad, club, empresa, Poder Judicial, las Leyes, el Gobierno, FFAA, Policía).

El signo más elocuente de este desquicio, sin dudas, es la aceptación de la práctica del aborto. La Madre Teresa de Calcuta decía: “Si el aborto no está mal, nada está mal”. En efecto, si una mujer puede matar a su hijo inocente e indefenso, cualquier arbitrariedad puede estar legitimada. No se puede ir más lejos en el atropello al prójimo.

Sin embargo, el aborto no es más que una consecuencia: el síntoma inequívoco que pone de manifiesto una enfermedad de fondo. El aborto es hijo de la mentalidad anticonceptiva, su antecedente inmediato, pero a su vez desciende de su principal ancestro degenerado: la ruptura con la Civilización Occidental y Cristiana que encarnó la Edad Moderna, la cual –empezando con Descartes y culminando con los escépticos contemporáneos– ha puesto bajo fuego la capacidad humana de conocer la realidad.

Aunque millones de personas nacen, crecen, viven, forman familias, llevan adelante su vocación y su tarea profesional como si la verdad, la justicia y la belleza existieran, en el campo académico se ha terminado imponiendo la idea radicalmente contraria: no hay verdad objetiva o esta no se puede conocer. Y por lo tanto, toda norma social es fruto del consenso.

El resultado es el número como única fuerza rectora; por este motivo, en los países democráticos las leyes se forjan a través del mecanismo de la votación. En efecto, si usted admite que –como no se puede conocer la realidad–todo es debatible, en línea de principio también lo sería la vida del niño por nacer. El infanticidio hecho ley pone de manifiesto que la piedra fundamental del sistema político en Occidente es el relativismo absoluto –ya lo dijeron Kelsen y Vattimo–, que llega su culmen en el despotismo del número: por más evidencia científica que haya, si 131 diputados dicen “Apruebo” y 117 “No apruebo”, la ley se promulga.

En efecto, si afinamos la mirada se puede advertir que la legalización del aborto era cuestión de “actualizar” las potencias latentes en aquel punto de partida. Se trata simplemente de extraer las consecuencias del principio de inmanencia, del antropocentrismo, y aplicarlas al campo social. El que controla la premisa, controla la conclusión.

 “Si Dios no existe, todo está permitido”, dijo Dostoievski. Si la realidad no se puede conocer, todo es legalizable, podemos decir nosotros. Por eso la eutanasia es una alternativa válida, dado que no puede entrar en juego ningún orden natural que la prohíba: este orden (si acaso existe) no se puede conocer objetivamente. Por eso también está vigente el “cambio de sexo”; no se puede captar la realidad como es y, por tanto, cualquier límite a la autodeterminación sería arbitrario. ¿Acaso usted se cree el dueño de la verdad?

La búsqueda de la rentabilidad económica a cualquier costo es el otro ingrediente del festín cuantitativo: “Estamos en el aire mientras mantengamos el rating”. Si un programa de TV o radio es visto por el público, entonces genera dinero y, mientras lo haga, adelante. Si contabiliza pérdidas, aunque sea edificante, adiós. Mamón emerge como el dios ante el cual todos rinden culto. Y el exitismo es la otra cara de esta idolatría utilitarista que carcome a las sociedades.

La humanidad es víctima de una guerra total que sacude los fundamentos mismos de su existencia y su vida social, y la respuesta debe ser de la misma entidad que el ataque.

Pero a esta situación se ha llegado por la palabra y la imagen. Se ha viciado el lenguaje y se ha puesto la imagen al servicio de intereses espurios. Por tanto, si el centro del problema fue la desnaturalización de estas dos, también ahí yace la posibilidad de la Reconquista.

 

Propuesta

 El nervio de la Revolución Mundial Anticristiana es la utilización de la palabra y de la imagen al servicio de las ideologías. Si esto es así, está clara nuestra tarea. Hay que escribir, hablar y difundir imagen. En efecto, a cualquiera que pregunte “¿Por qué Usted empezó a escribir?”, bien podría dársele esta respuesta: “Porque creo necesario decir la verdad en un mundo repleto de mentiras”. En el mismo sentido, Baltasar Gracián sentenció: “Contra malicia, milicia”. Y por eso la pluma y el lápiz deben ser acerados.

Así como al pseudo arte se debe responder con uno auténtico –respetuoso de la ética y portador del esplendor de la forma–, tantos libros, conferencias y nuevos sofistas deben ser rebatidos con la palabra. Tenemos que embebernos del espíritu de Sócrates, de los apologistas de los primeros siglos del Cristianismo, de San Agustín, Tomás de Aquino y tantos otros que se santificaron enseñando la verdad, predicando y escribiendo contra el error. En ellos el diálogo y la polémica eran un arte, y tanto en la faz iluminativa (frente a sus alumnos) como en la faz combativa (ante el error) expresaron su amor por los demás. Chesterton diría que ellos pensaban pugnativamente.

Seamos más explícitos para los que desean ejemplos: si nos quejamos de los frívolos guiones de infames obras de teatro, entonces es necesario suscitar corporaciones de artistas que den vida a los clásicos.

Si en la música somos testigos de letras impías e imbéciles, alimentemos vocaciones como el canto, la guitarra y el piano entre los conocidos.

Si la filosofía, la poesía y la literatura fueron armas revolucionarias, fomentemos en familiares, amigos y alumnos a Platón, Aristóteles, Boecio, Cervantes, Pascal, Donoso Cortés, Ernest Hello, José María Pemán, Gerardo Diego, Saint Exupery, G. K. Chesterton, Ágatha Christie. Apoyemos a las librerías que venden buenos libros. Difundamos a nuestros escritores.

Si detestamos esos comics hediondos, ¿por qué no fomentar el dibujo entre quienes expresan este talento? Y como todo esto requiere de financiación, hay que exhortar a la generosidad, en aplicación de la Magnanimidad sobre la cual el Estagirita enseñó hace más de dos mil años.

Donde estos grupos con lucidez y coraje ya existan, entonces –más que crear nuevos– debemos fomentar los que vienen trabajando hace años.

 

Sugerencias para la acción

 Permítasenos refrescar verdades seguramente conocidas para los lectores. Para hacer uso de la palabra (libros, artículos, conferencias, charlas) y de la imagen (videos, programas de televisión, series), es necesaria una formación previa en Humanidades. Es una joya que en algunos institutos se aprenda Latín y Griego. Aunque esta gramática puede costar mucho esfuerzo, no hay duda de que es decisiva para escribir y razonar mejor.

Es importante que estos contenidos se sigan dictando de manera presencial. Especialmente los adolescentes fueron impactados de manera muy negativa por los cierres de escuela en tiempos de “pandemia”. La virtualidad no es suficiente y no puede ser la norma. Una nación sin cultura es fácilmente manipulable.

Por otro lado y sin ánimos de ser exhaustivos, ninguna tarea de restauración puede prescindir de un conocimiento mínimo y de una buena orientación en Apologética, Filosofía, Lógica, Filosofía del Lenguaje, Guerra Psicológica, Revolución Mundial (con sus tentáculos de aborto, ideología de género, relativismo). Tampoco se puede desconocer la crítica al Evolucionismo y al cientificismo. La Literatura y el cultivo de las bellas artes es oxígeno para el alma en medio de esta lid. Asimismo, la historia es decisiva: Historia Antigua, Edad Media, las Cruzadas, el Descubrimiento de América, Leyendas Negras, Reforma Protestante, Iluminismo, Revolución Francesa, la secularización del liberalismo, la herejía modernista, el surgimiento de la URSS, Guerras Mundiales, Guerra Fría. Otro tema sobre el cual debe tenerse al menos una base mínima es sobre el preconcilio, concilio y el posconcilio. Y todo esto sostenido en una conciencia formada y una espiritualidad que escape tanto al rigorismo como al laxismo.

 

¿Cuál es la herramienta idónea?

 Es sabido que los grandes medios no brindan lugar a estas ideas o lo hacen bajo infinitos condicionamientos. Es indispensable, por tanto, alimentar todas las plataformas de comunicación propias (páginas web, sitios, canales, radios, etc.), a fin de que su despliegue sea cada vez mayor. El objetivo es que esta tarea de propaganda favorezca su influencia y autonomía, de modo de evitar cualquier condicionamiento externo.

         Se debe apoyar el trabajo de cientos y miles de personas que hace años vienen militando bajo estas ideas. Es fundamental tejer alianzas respecto de la necesidad de gestar esta red de comunicaciones. Muchas de estos grupos ya existen y deben ser más conocidos. Debemos convertirnos en agentes multiplicadores de la verdad.

El cerrojo mediático y la famosa conspiración del silencio, así como la cancelación de las voces realmente disidentes, es un arma fundamental y el adversario no va a renunciar a ella. Pero en todo el mundo hay millones que ya ven la verdad y si se logra la tan ansiada sincronización, las condiciones de la lucha serían distintas. Existe un margen de contrapoder. Este es el espíritu de esta humilde columna en “El Correo de España”.

 

¿Cuál es la solución a la cuestión política?

El remedio no es otro que la Doctrina Social de la Iglesia, enriquecida por aportes de movimientos e intelectuales. De ahí, por ejemplo, el concepto de Contrarrevolución. Este concepto no es “de fe” pero es ciento por ciento verdadero. Está bien ser católico, patriota y antiglobalista. Pero existe un escalón más que es indispensable para los tiempos actuales: señalar como causas últimas de los males sociales a esta Revolución Mundial, y trabajar en todos los ámbitos contra ella, procurando el Reinado Social de Jesucristo y la vigencia social, económica y política de los principios evangélicos. Esto es ser contrarrevolucionario.

 

Nuestro poder

En cierta manera, el discurso progresista está siendo cuestionado de forma más abierta en los últimos años, sobre todo a través de las redes sociales. También surgen más críticas porque los adversarios ya han cruzado la barrera de lo absurdo y están en el pleno ridículo. Cuanto más burda sea la situación, más fácil es verla y más difícil es hacerse el tonto. Aunque hay gente que tiene una habilidad especial.

Los adversarios tienen poder pero no todo controlado. Necesitan pretextos para no alarmar demasiado a la gente: si fuese por ellos, promulgarían una ley de aborto que abiertamente hable de 9 meses y por cualquier motivo. Pero en la Argentina, por ejemplo, la han enmascarado como si fuese de 14 semanas porque temen la opinión pública. El cambio de sentido común (Gramsci) debe ser lento y gradual, no quieren una guerra abierta. Si una de las estrategias capitales del enemigo son los rodeos e insinuaciones, a nosotros por tanto nos conviene exhibir con toda frontalidad que hay una batalla.

Si fuese por ellos, harían negocios con los tejidos fetales de abortos a plena luz del día. Pero lo disfrazan, y entonces hablan de estos temas sólo de forma oblicua. Se puede olfatear ese temor, y por eso nosotros debemos dar el puñetazo en ese nervio del adversario. Si somos observadores, descubriremos que nos está diciendo cuál es.

No en vano Youtube, Facebook, Google y tantas plataformas invierten millones en vigilancia de contenidos. Se toman ese trabajo porque lo peor que puede pasar es que la gente se entere. ¿Qué hacemos si la población se da cuenta?

El tablero de la política es como el Ajedrez: todo cambia permanentemente. Una pieza que no puede tomarse ahora, quizás más tarde esté disponible. Los contrarrevolucionarios debemos ser “heracliteanos” en ese sentido y mantener la esperanza de la victoria. La historia lo prueba: grandes imperios, aparentemente invencibles, terminan cayendo como castillo de naipes. Nadie puede escapar a la muerte, y Bill Gates o Soros mañana mismo pueden ser llamados ante el Tribunal Supremo.

El futuro no está escrito, depende de lo que nosotros hagamos. Henry Ford decía: Tanto si crees que puedes como si no, en los dos casos tienes razón”. Por eso no podemos alimentar voces de desesperación. En efecto, como explica el argentino Ramón Carrillo, en esta guerra psicológica es estrategia clave hacernos creer que no podemos hacer nada. Todos los días se nos intenta desmoralizar con noticias con sabor a impotencia. Y la verdad es que, aunque sin dudas el enemigo tenga una gran fuerza, nosotros tenemos más poder del que creemos.

Lejos de todo pesimismo, una lectura atenta de El Arte de la Guerra de Sun Tzú o de obras como La Acción de Jean Ousset pueden dar una idea de cómo unir al testimonio la máxima eficacia. Pero como no se puede llevar a cabo este combate sin una mirada sobrenatural, también recordemos al inolvidable Padre Castellani: “Dios no nos pide que venzamos, nos pide que no seamos vencidos”. Pero eso no quita que trabajemos para ganar.

 

Nuestra área de influencia

No podemos controlar lo que hacen los adversarios del Orden Social Cristiano, ni en el sector privado o estatal. Pero sí podemos influir en nosotros mismos. Nuestra mente y conducta están dentro de nuestra propia “área de influencia”.

Decididamente, necesitamos concentrarnos en los elementos que están más cerca de nuestra influencia para poder librar esta batalla. En demasiadas ocasiones, nos extraviamos realizando un prolijo registro de las acciones de los otros. Ahora bien, ¿cuánto tiempo dedicamos a pensar el contraataque? ¿Cuánto se invierte en diagramar una contrarréplica?

El criterio que deseamos ofrecer al amigo lector hispanoparlante no ignora el poder maligno, su influencia en los MM.CC., su impacto en todos los niveles. No hay ningún tipo de ingenuidad voluntarista aquí. Sin embargo, este poder es sobradamente conocido y lo cierto es que no tenemos control sobre lo que ellos vayan a emprender.

Por estas razones, realizaremos una suerte de pacto ficcional.

Inicialmente, fingiremos que sólo existimos nosotros. De todos los factores mencionados, porque nuestro pensamiento y conducta es el ÚNICO factor respecto del cual podemos influir.

No estamos llamados a ser cronistas del mal sino a ser protagonistas del bien. Se trata de una invitación a soñar, planificar y realizar acciones que merezcan que sean ellos los que hablen de nosotros. Enfocándonos en todo lo que podemos hacer, se generará mayor fuerza para luego obstaculizar los movimientos del adversario.

Hagamos foco por tanto en el factor moral-emocional de nuestra propia tropa. Y desde las limitaciones de este análisis, que no escondemos, haremos de cuenta que este factor es el más determinante. Y veremos hasta dónde nos lleva pensar así.

 

Conclusión

Afirmamos decididamente que está en nuestro alcance modificar estas condiciones de lucha.

Cuenta Esopo que la zorra vio de lejos unas apetitosas uvas pero que, luego de un par de intentos intentando alcanzarlas, sentenció: “Estaban verdes”. Pongamos para terminar esta fábula al lado de la sentencia de Virgilio: “Pueden los que creen que pueden”. Si no creemos en la posibilidad de un triunfo, no veremos aquellos resquicios de éxito y jamás lo alcanzaremos. Y nos quedará poner excusas como la zorra. Ahora bien, para no caer en esperanzas sin fundamento, sólo podemos creer en una reconquista si caminamos en dirección a ella, y nos sujetamos a la Voluntad de Dios, sea cual sea el resultado.

 

Juan Carlos Monedero

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