(Natural News) En una historia poco conocida de Reuters que casi no atrajo la atención de los medios corporativos; la aseguradora holandesa Aegon reveló que los pagos de seguros de vida del tercer trimestre de 2021 se dispararon un 258% en comparación con los pagos del tercer trimestre de 2020. La diferencia, por supuesto, la encontramos en las vacunas covid. En 2020, las vacunas aún no estaban disponibles, por lo que los pagos de Aegon sólo alcanzaron los 31 millones de dólares. Pero después de tres cuartas partes de vacunas agresivas a lo largo de 2021, los pagos de beneficios por muerte alcanzaron los $ 111 millones, un aumento del 258%.
La aseguradora holandesa Aegon, que realiza dos tercios de su negocio en los Estados Unidos, dijo que sus reclamos en las Américas en el tercer trimestre fueron de $ 111 millones, frente a los $ 31 millones del año anterior. Las aseguradoras estadounidenses MetLife y Prudential Financial también dijeron que aumentó la cantidad de los reclamos de seguros de vida. Old Mutual de Sudáfrica utilizó una mayor parte de sus provisiones pandémicas para pagar siniestros y la reaseguradora Munich Re elevó de 400 millones a 600 millones de euros su estimación para 2021 de siniestros de vida y salud por COVID-19.
Las compañías de seguros se están dando cuenta lentamente de la verdad sobre las vacunas covid, incluso cuando la corriente principal –cómplice y asesina– intenta encubrir una tasa de muerte cada vez mayor. Las señales de muerte que ahora emergen en las finanzas de las compañías de seguros no pueden simplemente barrerse debajo de la alfombra, y dado que se registró un aumento del 258 % para el tercer trimestre de 2021, surge la pregunta obvia: ¿cuánto peor será esto para el cuarto trimestre del 2021? ¿O el primer trimestre de 2022?
En cualquier día “normal” (pre-covid) en Estados Unidos mueren unas 7.700 personas. Si esas muertes aumentan en un 100%, eso significa que cada día mueren 7.700 personas más. Multiplique eso durante un año, y son 2.8 millones de muertes adicionales. Tenga en cuenta que esto es sólo para un aumento del 100% en las muertes.
Aegon informa un aumento del 258 % en los pagos de las pólizas de seguro de vida. Aunque Aegon no asegura a todo el país, obviamente, este botón de muestra debería generar alarmas entre aquellas personas que prestan atención. Si comenzamos a ver constantemente algo así como un aumento del 200 % en la mortalidad por todas las causas, eso significaría que más de 15.000 personas adicionales están muriendo cada día en Estados Unidos. Es un holocausto de vacunas en tiempo real.
A decir verdad, probablemente estemos en ese punto ahora mismo. Los conjuntos de datos aún no se han puesto al día con la realidad de lo que está sucediendo en febrero de 2022. Es casi seguro que las tasas de mortalidad por cáncer se han duplicado en 2021 y se encaminan a cifras aún más altas en 2022, pero la industria del cáncer –dominada por intereses farmacéuticos, por supuesto– ocultará los números el mayor tiempo posible para evitar que alguien haga preguntas sobre por qué tanta gente está muriendo de cáncer de repente.
La respuesta es obvia: son las vacunas de ARNm.
El holocausto de las vacunas es real y se está acelerando… MILLONES morirán en Estados Unidos
Entonces, no solo tenemos un holocausto de vacunas real en Estados Unidos en este momento sino que tenemos un encubrimiento del holocausto por parte de todas las partes cómplices y asesinas, incluidas las Big Pharma, Big Tech, Big Media y Big Government. Están todos en ello. Todos son asesinos en masa, y todos están trabajando para encubrir esto el mayor tiempo posible para que puedan obligar a más personas a cometer suicidio por vacunación antes de que el recuento de cadáveres sea innegable.
Ese es el nivel de maldad con el que estamos lidiando en la sociedad en este momento, y todo se maneja bajo el lema de la “ciencia”.
Bajo este peligroso culto a la muerte por parte de la “ciencia”, todo el mundo finge que las vacunas covid están deteniendo la transmisión infecciosa y las hospitalizaciones, todo mientras se mira hacia otro lado respecto de tantas personas vacunadas mueren prematuramente. Israel, con una tasa de vacunación del 96,2% en toda la población, ahora lidera el mundo en casos de covid per cápita. Esto prueba que la vacuna tiene el efecto contrario al que nos prometieron en nombre de la “ciencia”. De hecho, cuanto más vacuna un país a su gente, más casos de covid aumentan.
Eso es porque, por supuesto, la vacuna es la pandemia. El covid ya habría terminado si no fuera por las vacunas que continúan, inyectando a las personas armas biológicas de proteínas desarrolladas recientemente, que causan fallas en los órganos y la muerte. No es una coincidencia que los síntomas de lesiones por vacunas sean categorizados como “covid” por el establecimiento médico corrupto y asesino que recibe sobornos financieros del gobierno por matar personas con ventiladores y remdesivir (nombre de medicamento).
La compañía Hershey apuesta por Satanás, rechaza a los empleados de fe
Mientras tanto, la compañía Hershey está despidiendo a todos sus empleados no vacunados, lo que confirma que es una corporación malvada que niega las exenciones basadas en la fe de las vacunas mortales. Como informa La Gran Época: “Realmente pensé que estaría bien”, dijo Kim Durham –analista de pagos y comprador de abastecimiento– a The Epoch Times. “Pensé, no puedes cuestionar mi fe. Nadie puede cuestionar eso”.
Durham pidió un amparo religioso en agosto y asumió que lo conseguiría.
“Pensé que esto había quedado atrás hasta septiembre, cuando me reuní con un representante de recursos humanos. Fue un interrogatorio sobre sus creencias religiosas. Tergiversaron tus palabras y trataron de poner palabras en tu boca. Fue terrible. Me hicieron preguntas tan personales que no tenían nada que ver con la religión”.
Se sorprendió cuando, en noviembre, recibió la noticia de que su solicitud de adaptación religiosa había sido denegada.
Todos los entrevistados mencionaron estar preocupados por preguntas similares durante las reuniones, generalmente realizadas con un supervisor inmediato y alguien de Recursos Humanos, tales como: ¿Alguna vez ha sido vacunado? ¿Tus hijos están vacunados? ¿Cómo te proteges cuando sales de tu casa? ¿Con qué frecuencia vas a la iglesia? ¿Tomas Tylenol, Ibuprofeno, Tums o Midol?
Entonces, la compañía Hershey –que vende barras de caramelo rellenas de azúcar procesadas de bajo grado que promueven la diabetes y la obesidad– está interrogando a los empleados sobre si toman Tums. Y si toman Tums, ¿no se les permite oponerse a las inyecciones de ARNm de proteína?
Algo me dice que la compañía Hershey ahora está dirigida por demonios que odian a Dios, al igual que la mayoría de las otras grandes corporaciones en Estados Unidos y en todo el mundo.
Vea más noticias sobre el surgimiento del demonismo y el satanismo en DemonicTimes.com
Obtenga la historia completa sobre Hershey, Apple y otras entidades corporativas demoníacas en el impactante podcast Situation Update del día de hoy: https://bit.ly/3tmdWcq
“No hay un absoluto… pero el embrión no es un ser humano”. Y esto es absolutamente cierto.
Réplica al Dr. Alberto Kornblihtt (CONICET – UBA)
Lic. Juan Carlos Monedero
Vamos a darle una respuesta a las palabras de Alberto Kornblihtt, quien expuso en el Congreso manifestándose a favor del proyecto abortista el 31 de mayo de 2018[1]. Su ponencia se sigue difundiendo como una justificación del aborto, cuyo debate continúa a pesar de la reciente legalización de esta práctica en la Argentina. Kornblihtt es Doctor en Ciencias Químicas, Biólogo, Investigador Superior del CONICET y Profesor Titular Plenario de la UBA. Sus planteos son virales en las redes sociales, dando cierta artillería a los apologistas del aborto. Hoy en día, Kornblihtt se perfila como uno de los alfiles de la causa.
PRIMER ROUND: Vamos aclarando el panorama.
Suenan las campanas. Desde el inicio de su ponencia, el investigador plantea que presentará los últimos datos científicos que supuestamente confirmarían que un embrión no es lo mismo que un ser humano. Pero pronto se aprecian contradicciones. En efecto, dice Kornblihtt: “Los humanos somos mamíferos placentarios. Somos mamíferos por tener pelos y producir leche. Y placentarios porque el desarrollo solamente puede completarse dentro del útero”. Pues bien, si los humanossomos mamíferos placentarios, entonces un embrión –que crece dentro de la placenta– gestado por una mujer de la especie humana debería ser tan humano como nosotros. ¿O no?
Sigamos. Poco después, el especialista no teme en calificar al embrión llamándolo “casi un órgano de la madre” lo que, obviamente, suena muy científico a ojos vista. Pero pasemos por alto este desliz (al fin de cuentas, el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra). Continúa Kornblihtt diciendo: “la madre –ya veremos lo que podemos decir de esta palabrita– no sólo aporta, a través del intercambio placentario, el oxígeno y los alimentos necesarios para que el embrión progrese”; comunica también “los anticuerpos, fabricados por ella, que protegen al embrión de posibles infecciones. Además, las sustancias de deshecho y el anhídrido carbónico pasan de su sangre (se refiere al feto) a la de la madre a través de la placenta”. Y concluye: “sin ese intercambio placentario, el feto no podría progresar porque se intoxicaría”. No se puede pasar por alto –como observa agudamente nuestro amigo Tomás González Pondal[2]– que si el embrión fuese “casi un órgano de la madre” (y no distinto de su progenitora), entonces tales anticuerpos defenderían solamente al propio individuo que los produce. A propósito: ¿advierte Kornblihtt que no puede haber MADRE sin haber un HIJO?
Sigue el biólogo: “Las células y órganos del embrión y más tarde del feto sufren cambios epigenéticos durante el embarazo, que son consecuencia de la íntima relación con la madre y sin los cuales el nacido no progresaría”. Es decir: esos cambios que le ocurren al embrión y más tarde al feto son necesarios para que el nacido progrese. O sea: el embrión, el feto y el nacido son el mismo ser. Precisamente por eso –porque se trata del mismo ser–, no progresaría en su crecimiento la persona ya nacida de no haber experimentado esos cambios epigenéticos en el pasado, dentro del útero. Salvo el perverso deseo de pretender establecer el aborto a cualquier precio, no hay fundamento para decir otra cosa.
“El embrión y el feto no son seres independientes de la madre”, concluye triunfalmente Kornblihtt luego de explicar y describir cómo la placenta materna es necesaria para el desarrollo del niño. ¿Alguien alguna vez había objetado ésto? ¡Objetores de placentas, marchen presos! Nosotros no vimos ninguno. El científico no ha demostrado el carácter no-humano del embrión –como prometió ante el Senado– sino simplemente su condición placentaria.
Asimismo, es llamativo que el especialista olvide que los seres humanos siempre somos seres dependientes; lo es el embrión, el feto, pero también lo es un niño recién nacido, un pequeño de 5 años, un anciano o cualquier persona que, desafortunadamente, se encuentre en coma. Es claro que la dependencia con la madre guarda relación con la viabilidad del feto o del embrión; tan claro como que ser viable es una cosa, no ser humano es otra.
En definitiva, Kornblihtt presenta datos que –interpretados rectamente– brindan más firmeza a las posiciones provida. Lo expuesto hasta acá permite establecer el carácter absolutamente necesariode la madre para la preservación de la vida de su hijo. Miren cuánto nos parecemos: el feto necesita oxígeno, alimentos, anticuerpos, deshecha sustancias, posee sangre, puede intoxicarse. Lejos de demostrar que un embrión no es un ser humano, los datos presentados nos conducen precisamente a la conclusión inversa.
SEGUNDO ROUND: sí pero no.
Luego, Kornblihtt se mete en el tema de las legislaciones. Y dice que incluso para los sistemas legales donde está penalizado el aborto “la persona humana comienza con el nacimiento con vida”, para luego decir que esto tiene lugar “cuando el bebé se separa completamente de la madre”. Si analizamos estas palabras, advertimos dos cosas: 1) el adverbio completamente implica que el bebé –antes del nacimiento– ya estaba separado de la madre, pero no del todo; y 2) más importante aún: el bebé es bebé antes de ser separado completamente de la madre. Es el sentido común que brota por los poros del lenguaje, aunque al especialista del CONICET–UBA no le guste.
Es cierto –como dice el precitado Kornblihtt– que en la Argentina la ley civil reconoce “derechos suspensivos al embrión”, derechos que se harían efectivos al nacer con vida. Es cierto. Como también lo es que la ley penal de este país condenaba el delito de aborto (art. 85 del Código) en el momento en que Kornblihtt realizaba esta defensa. Pero no debería extrañar a ningún lector avisado que un abortista invoque sesgadamente la ley: es su modus operandi, no una excepción. Por otra parte, Kornblihtt no ve que concederle al embrión esos derechos suspensivos sólo tiene sentido si la persona por nacer y el embrión son lo mismo. Esta continuidad no dice nada al Investigador del CONICET pero debería llamar la atención a todo aquél que conserve un poco de racionalidad. Tampoco le resulta notorio a Kornblihtt que la ley condene por homicidio simple en concurso real con aborto (y no homicidio simple) a quien quitare la vida a una mujer cuyo embarazo le constare. Pero, ¿cómo podría significar algo para este hombre, víctima y victimario de esta hermenéutica jurídica contra la vida?
Hay más. Sigamos con este pugilato discursivo.
Kornblihtt dice que “La Biología no define vida humana, define vida”. Se trata del mismo especialista que, minutos antes, sostuvo queun embrión no es un ser humano. Explíquenos algo, doctor: ¿Por qué la Biología no puede definir vida humana pero sí definir que el embrión no es un ser humano? Los datos científicos –dice el académico del CONICET– no permiten concluir que el embrión es un ser humano… pero sí permiten concluir que no lo es. ¡Miren ustedes! ¿Por qué misterioso destino los conocimientos científicos son insuficientes para afirmar la humanidad del feto pero son suficientes para negarla?
Minuto 4,00 y siguientes: “Cabe preguntarse por qué para algunos es aceptable concebir que después de la muerte legal de una persona, definida en función del cese de la actividad cerebral o del latido del corazón, se admite que sus células sigan vivas por un tiempo y resulta, para esas mismas personas, difícil concebir que un embrión humano (¡!) está formado por células vivas pero todavía no es un ser humano”. No sabemos de las dificultades que ciertas personas puedan tener para concebir eso. Lo que parece evidente es la dificultad de concebir que un embrión humano no posea una vida humana, ¿no? Lo que nos lleva a la siguiente pregunta, de profunda raigambre epistemológica: ¿Por qué como biólogos no podemos afirmar la vida humana (sí, humana) del embrión pero podemos afirmar la vida humana de Kornblihtt?
TERCER ROUND: proyectos de humanos.
Hacia la mitad de su exposición, Kornblihtt dice que “un embrión humano (¡!) está formado por células vivas pero todavía no es un ser humano”. Y se atreve a decir: “Para la Biología, un embrión es un embrión, no es un ser humano. En todo caso, es un proyecto de ser humano”. ¿Alguien puede explicar por qué un embrión humano no es un ser humano? ¿Por qué no es entonces un proyecto de elefante o de ardilla? ¿Por qué diríamos “de ser humano” si no hubiese una humanidad presente? Todavía no es un ser humano: o sea que, según la lógica abortista, próximamente lo será. Pero, ¿acaso matar al que va a ser un hombre no es matar al hombre que ya es? De nuevo, la verdad se cuela por los bordes del discurso.
Kornblihtt vuelve al ataque, y sostiene: “El concepto de vida humana es una convención arbitraria que responde a acuerdos sociales, jurídicos o religiosos pero que escapa al rigor del conocimiento científico. Esta divergencia de criterios lleva a la dificultad de ponerse de acuerdo sobre el status del embrión. Pero deberíamos ponernos de acuerdo en que no es un ser humano y que, por lo tanto, no sería un crimen interrumpir el embarazo prematuramente”. Tomemos nota de lo peligrosamente cercanos que estamos a la mentalidad eugenésica o racista: si el concepto de vida humana es una convención arbitraria, entonces lo que está en juego es la vida en todas sus formas y etapas. No se ve qué impide, en esta lógica tan peculiar, que pueda acabarse con un hombre blanco, un hombre negro, uno al que le falte una pierna o que padezca el síndrome de down.
Si el concepto de vida humana escapa rigor del conocimiento científico, ¿qué valor tiene que un científico nos hable de algo que escapa al rigor del conocimiento científico? ¿Qué valor tienen todos los títulos de Kornblihtt? ¡Él mismo se está declarando incapaz! Y más aún: si escapa rigor del conocimiento científico, tampoco se puede establecer científicamente la no-humanidad del embrión. ¿Por qué deberíamos ponernos de acuerdo en que el embrión no es un ser humano si no hay acuerdo sobre el status del embrión?
CUARTO ROUND: vuelve el jurista.
Luego, de nuevo, Kornblihtt vuelve a meterse en el Derecho (¿los datos científicos no eran suficientes?). Pretende mostrar que el embrión no es una persona, a diferencia del ya nacido, diciendo: “la pena por practicar un aborto es mucho menor que la pena por matar a una persona…”. El especialista invoca, asimismo, “el hecho de que esté permitido (¡!) abortar en casos de violación o de peligro de la vida de la madre”. Son dos los puntos que deben abordarse: las penas, por un lado, y la supuesta permisión para el aborto, ligada al momento en que tuvo lugar esta ponencia (mayo 2018).
En primer lugar, como ya dijimos, el aborto estaba y -en algunos casos- está penado. Y está penado precisamente porque el embrión es una persona: de hecho, el artículo 85 del Código Penal contempla el delito del aborto en el marco de Delitos contra las personas/Delitos contra la vida.
En segundo lugar, puntualicemos que, en la Argentina, hacia mayo 2018, el aborto no estaba “permitido” sino que en algunos casos se consideraba “no punible”. Una acción antijurídica se declara no punible cuando la ley, por algún motivo, decide no perseguirla y por tanto no castigarla. Por ejemplo, el robo es una acción antijurídica pero realizado por un menor de edad no es punible. Aún demostrada su culpabilidad, el joven no será castigado. Hacer trabajar a un menor también es antijurídico pero no es punible siempre y cuando sean los padres, tutores o guardadores del niño los que lo hagan trabajar. Con todo y sin embargo, estas prácticas siguen siendo acciones antijurídicas y, por tanto, contrarias a la justicia.
Por último, cuando una ley declara no punibles ciertos homicidios –el aborto en caso de violación de mujer idiota o demente, por ejemplo– no está afirmando la inexistencia de la persona muerta. De hecho,la ley considera no punible el homicidio en el caso de la legítima defensa. ¿Y acaso el atacante abatido en esta circunstancia no es persona? Sí: tanto como el embrión.
QUINTO ROUND: Mejor ni lo hubieses abierto
Algún espíritu maléfico –quizás el genio cartesiano– indujo a Kornblihtt a abrir el diccionario para probar que el aborto no era un homicidio. Otra explicación no hay, porque nuestro prestigioso científico leyó que en “la sexta edición de un diccionario de genética de King y Stanfield (2002)” se proponen dos acepciones de la palabra aborto, definido como:
a) “la expulsión de un feto humano del útero por causas naturales antes de que sea capaz de sobrevivir independientemente”.
b) “la terminación deliberada de un embarazo humano muy a menudo realizada durante las primeras 28 semanas de embarazo”.
Kornblihtt cierra triunfalmente su diccionario y concluye con festividad digna de mejores nupcias: “Como se ve, en ninguna de las dos acepciones se menciona la vida humana, ni la palabra matar u homicidio”. Entendido: el mundo entero le clavó el visto. Está llegando la corona para el campeón. Lipovetzky, Rubinstein, Cristina Kirchner y Mauricio Macri están corriendo para llevársela… cuando de repente aparecemos nosotros, interrumpimos la orgía y clamamos voz en cuello: ¡Es un diccionario de genética, no de derecho y leyes! ¿Se dan cuenta? Además, el diccionario no dice homicidio pero habla de feto humano y de embarazo humano. Como dice el precitado González Pondal, el gran descubrimiento de Kornblihtt es haber encontrado un diccionario de genética que no utiliza una terminología jurídica.
Lo cierto es que el catedrático del CONICET ha cortado la rama que a él mismo lo sostiene. Su propia fuente no habla de un órgano ni de un casi-órgano-de-la-madre. Por lo visto, el autor del diccionario tampoco sintió escrúpulo alguno en llamar feto humano o embarazo humano al embrión humano, al contrario de este Doctor en Ciencias Químicas que no podría ver a un elefante en un zoológico vacío.¿No es increíble que sea el mismo Kornblihtt el que trae a colación el diccionario?Por eso pensamos que en realidad, algún perverso genio ha de haberse metido en su cerebro y le ha obligado a invocar este salvavidas de plomo. Sin contar que el especialista habla del aborto como “la terminación deliberada” de un embarazo humano muy a menudo durante las primeras 28 semanas, sin tener en cuenta que hoy en día los médicos salvan a bebés prematuros de 25 semanas de gestación. El progreso científico no cesa de incrementar las posibilidades para los mismos que Kornblihtt no hubiese tenido vergüenza en eliminar.
COLOFÓN
Termina diciendo Kornblihtt, siguiendo a los sofistas de la Antigüedad: “No hay un absoluto y los legisladores deben legislar para todos”. Como siempre, como lo sabemos ya desde Sócrates, Platón y Aristóteles, nada es absoluto… salvo las ideas de ellos. No hay un absoluto… pero el embrión no es un ser humano. Y esto es absolutamente cierto.“¡Todo adoctrinamiento es malo…!” Salvo el adoctrinamiento abortista en el Nacional Buenos Aires o en el Carlos Pellegrini. “¡Todas las posiciones son válidas!” Salvo la defensa de la vida del inocente en el vientre materno. “¡Toda violencia es censurable…!” Salvo la agresión contra los templos católicos en el marco de Autoconvocadas. Está bien que refutemos, que rebatamos las posturas abortistas. Pero desenmascararlas es mejor. Vamos a ello con una adivinanza.
¿Adivinen quién dijo el 28 de febrero del 2018, entrevistado por radio?:
“Vida humana en el sentido de la organísmica, del organismo, como dije antes, es un proceso continuo que comienza con la fecundación en el seno materno o también podría comenzar con una fecundación in vitro…”.
¿Quién lo dijo? Lo dijo el mismísimo Alberto Kornblihtt, en conversación con María O´Donnel, Tarde para Nada, Radio Con Vos[3].
¿Cómo es, Profesor? ¿No era que el concepto de vida humana era “una convención arbitraria que respondía a acuerdos sociales, jurídicos o religiosos y blablabla?
No, Kornblihtt. No conteste. Vaya, haga penitencia, conviértase y crea en el Evangelio. No queremos estar en su pellejo. Nunca, pero especialmente no quisiéramos estar el Día en que el Dios Vengador de Inocentes lo llame a dar cuentas por la sangre derramada que Usted, con sus palabras, colaboró a verter.
Nosotros, por el contrario, sigamos peleando por el Triunfo Definitivo de la Verdad y la Justicia. Peleemos como si nosotros mismos fuésemos esos embriones cuya vida, en este momento, está en peligro. ¿No nos gustaría acaso que los ya nacidos nos defendieran con toda la fuerza que tengan? Muy bien: Hagámoslo entonces nosotros.
[3] El video estaba aquí pero unos meses después de este artículo, ya no puede verse. El link original era: https://www.youtube.com/watch?v=-mUOHYkWFyw. Sin embargo, la grabación pudo ser rescatada y se puede observar aquí:
Y también aquí:
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Adquirí el primer libro del Lic. Juan Carlos Monedero: “LENGUAJE, IDEOLOGÍA Y PODER”, tomo I, con prólogos del R. P. Alfredo Sáenz y el Dr. Antonio Caponnetto. Ilustraciones: José Antonio Van Tooren.
La serie “Los favoritos de Midas”: ¿un argumento filosóficamente subversivo?
Acabo de terminar de ver una serie de Netflix denominada “Los favoritos de Midas” con mi esposa. Hemos tenido acceso sin pagar un centavo –como debe ser– a la conocida productora anticristiana. En menos de una semana nos vimos los 6 capítulos, pensando que se venía una segunda temporada. Sin embargo, no fue así. ¿Qué es lo importante en esta serie? ¿Cuál es su mensaje? ¿Qué quiere comunicar el guionista?
A nosotros nos gustan las series policiales, y esto al principio parecía un argumento policial: un empresario llamado Víctor Genovés es chantajeado por una supuesta red de corrupción denominada “Los favoritos de Midas”, que amenaza con llevar a cabo distintos asesinatos si él no accede a entregar una gran suma de dinero. Inicialmente Genovés no cede al chantaje y empiezan a caer los muertos. La serie muestra que Los Favoritos de Midas evitan ser detectados por la policía porque hacen pasar esos asesinatos por “muertes accidentales”. Los fallecimientos no exhiben por tanto ningún cabo suelto y la policía deja de investigar. Hay, sin embargo, un policía –el personaje Alfredo Conte– que cree en Genovés y que da crédito a su denuncia de que él está siendo extorsionado. Sin embargo, aunque se esfuerza en encontrar un vínculo entre las muertes no logra nada. Finalmente, Conte detecta una posible filtración de los datos esenciales y el caso pasa a jurisdicción federal; a los pocos días, los responsables estatales deciden ignorar la investigación por falta de pruebas, y esperar a que Los Favoritos se cansen. Aunque Genovés y Conte rechazaran enérgicamente esta claudicación, legalmente no pueden hacer nada. En efecto, se había invertido mucho tiempo sin ningún avance. Ante la sorpresa de Genovés, Conte renuncia y de algún modo lo deja solo, quien suma –al abandono del Estado– el del detective.
Pasé por distintas opiniones de la serie a medida que la estábamos viendo: una cosa es que como espectador no encuentre indicios del asesino en el primer capítulo, en el segundo, el tercero. Pero a medida que van pasando los episodios, a medida que la serie no te muestra ningún rastro de los asesinos (ni para los personajes ni para el espectador omnisciente), uno comienza a conjeturar si quizás Los Favoritos de Midas no será, al fin y al cabo, una serie policial.
Como se ve en la segunda mitad de la serie, parece que ya no se trata de encontrar a alguien, con nombre y apellido. Sino que se trata de otra cosa, del mensaje que la serie quiere dar con el argumento mismo, y no tanto con las palabras de algún personaje. Se trata de que a quienes guionaron Los Favoritos de Midas no les interesa tanto presentar un culpable, una trama, pistas, posibles sospechosos que el detective a cargo va descartando hasta llegar a la verdad –al estilo Agatha Christie o Chesterton– sino que el objetivo es decir algo. Y el mensaje –dicho brutalmente– es que existe una red de gente mala, perfectamente organizada, que puede eludir la ley, pisotear la moral, matar sin dejar rastro y hasta dejar exhaustos a quienes pretenden ajusticiarla; pero sobre todo, comunicar que el máximo logro de esta gente mala no es obtener dinero simplemente sino volver corrupto a los buenos.
En efecto, la serie termina con un Víctor Genovés que habiendo sido chantajeado –víctima durante la mayor parte de la historia–, comienza a ser victimario. En lenguaje paulino, comienza a devolver mal con mal, empieza a dejarse vencer por el mal. Principia a ganar terreno la sombra en su corazón: lo primero que hace es romper con su propia humanidad, con su sentido de honestidad moral y así entonces ejecuta en una plaza a un transeúnte –un completo desconocido–; en otra escena, se lo verá arrojar con total frialdad un vaso de vidrio sobre las cabezas de una muchedumbre desde la impunidad de estar ubicado en la terraza su edificio. Traiciona a un amigo que le había contado un secreto comprometedor, por el cual éste es arrestado y finalmente fusiona su empresa con otra más poderosa, dando muerte al histórico periódico de su propiedad, que en la ficción se llama ‘El Observador Nacional’: el arquetipo de los medios de comunicación en España, destacado por su sinceridad y valentía para las denuncias, caiga quien caiga.
Todos esos actos lo van perfilando a Genovés en una persona totalmente distinto al que era. Él había hecho lo posible para mantener la subsistencia ‘El Observador’, baluarte de la comunicación periodística al servicio de la verdad. Luego decreta su ejecución por motivos de política económica. Está caminando con paso firme el derrotero de la traición a sí mismo, y la serie nos lo muestra en un tránsito que lo va modernizando, en el peor sentido de la palabra: deja de hablar de principios éticos, utiliza el aberrante “lenguaje inclusivo” y, finalmente, remata uno de sus discursos con la frase “para seguir siendo, tenemos que dejar de ser”, ante un auditorio colmado que lo aplaude como hombre de negocios exitoso, en la cúspide una gloria que le acompaña luego de haber entregado el alma al Diablo.
Finalmente, el protagonista recibe la noticia por parte de Los Favoritos de que su actual amante y cuasi novia, Mónica –periodista estrella de ‘El Observador’, quien es como la reserva moral de la serie–, estaba investigando al propio Genovés y que, de conocerse los resultados de esta pesquisa, él podría ser destruido. Los chantajistas le dicen a Genovés que basta que él no oponga resistencia para que ellos “se encarguen” del problema. Finalmente, Mónica termina asesinada justo cuando estaba a punto de destapar la red de corrupción de Los Favoritos: tan bajo cayó Genovés que pudiendo salvarle la vida a la mujer que él decía que amaba, prefirió no perder poder. El capítulo 6, el último, concluye con un Genovés entrando en la limusina de Los Favoritos de Midas, donde lo recibe alguien cuyo rostro la cámara no enfoca. Así concluye la serie.
Pero entonces, ¿de qué se trata Los Favoritos? Arriesguemos algunas hipótesis, totalmente discutibles. En efecto, como toda serie, como toda obra literaria o cinematográfica, la misma está abierta a las interpretaciones.
La serie termina con un Víctor Genovés que se sube a una limusina negra que representa el poder malévolo de Los Favoritos de Midas; es recibido como uno más de esta la “hermandad” de Los Favoritos. El mensaje es desolador: una persona puede resistirse un poco pero al final termina siendo corrompido por esta red perversa y omnipotente. Aquellos que no se quieren corromper, mueren o se rinden, como el detective Conte que de alguna manera lo abandonó en su búsqueda de la justicia pero que –como no se lo podía tragar sin oponer ninguna resistencia– entregó los datos de la investigación y también las pruebas de la culpabilidad de Genovés a su propia amante, Mónica. Para que alguien en algún sitio, al menos, se aproximase a la verdad.
Los cuentos e historias tradicionales hablan de un bien, de un mal, nos colocan ante un drama moral. Conocemos cómo terminan: el malo es vencido, termina muerto o en prisión. En muchas historias algunos malos se redimen. El bueno suele ser impecable, aunque también son muchas las novelas en que algún personaje comete pecados pero luego se redime. La redención de Edmundo en Las crónicas de Narnia nos recuerda que todos caemos y caeremos, pero que podemos alcanzar el perdón de Aslan. La victoria alcanzada por la unidad de distintos reinos en El Señor de los Anillos nos invita a forjar alianzas con nuestros amigos para derrotar a los enemigos comunes. Con Tristán recuperamos el vigor para enfrentarnos a los déspotas. David y Goliat nos inspiran en los desafíos para los que no hay equivalencia.
Este tipo de relatos tenía la no pequeña virtud de estimular nuestro sentido del honor. Estas historias nos hacía mejores, nos dejaba un sabor a heroísmo, nos colocaba ante los dilemas éticos, nos situaba espiritualmente frente a las cuestiones decisivas: la verdad, la mentira, la vida, la muerte, el bien y el mal. Al mismo tiempo, estas historias tenían la cualidad de vituperar el mal, el pecado, el vicio.
En ese sentido, decimos que Los Favoritos de Midas es una serie que tiene algo de filosóficamente subversivo. El mensaje final que se ve –y no hay segunda temporada– es que el mal no puede ser vencido. Los buenos son destruidos, corrompidos, se cansan o simplemente dicen –como el compañero policía de Conte– que eso no es su trabajo.
Hay una frase del personaje del detective que quizás da en el clavo: “¿Y si ‘los favoritos de Midas’ fueran como un virus de la sociedad que puede contagiar a cualquiera, que se ha extendido por todos los órganos?”. En definitiva, estamos ante una serie que hace pensar, excelentemente producida y filmada, pero con un mensaje final bastante sombrío porque de alguna manera, en vez de invitarnos a luchar ante el mal nos disculpa de rendirnos ante él.
Recientemente, he sido objeto de dos actos de censura por parte de Youtube y Facebook que deseo detallar a los efectos de mostrar la absoluta arbitrariedad con la que estas personas se manejan, de forma tal que abandonemos cualquier tipo de esperanza romántica de “ecuanimidad” por parte de ellos (todavía hay gente engañada). Esperar “justicia” de esta gente sería un error estratégico grave: relato estas anécdotas a los efectos de ilustrar cómo procede el enemigo, y para que no nos tiemble el pulso a la hora de responder con energía a sus ataques.
Ayer, hacia las 17:45 hs., publiqué en mi canal de Youtube un video realmente muy crudo sobre la realidad del aborto. No llegó a estar disponible más de 12 horas, y fue suprimido bajo el pretexto de que el contenido “infringía las normas” de Youtube.
Hoy mismo, por la tarde, subí el mismo video a Facebook. Esta vez actuaron aún más rápido: menos de 12 minutos después, el video ya no podía verse dado que se mostraban “imágenes de desnudos”.
Esto gatilló dos reflexiones: la primera es evidente. La imagen es lo que más les duele a estos apologistas del asesinato y del genocidio prenatal. La imagen no puede ser discutida, y todo pseudo argumento abortero se estrella contra esa roca que es la imagen. Que estén tan nerviosos y se apresuren para sacarlas es un signo de que EXACTAMENTE AHÍ es donde debemos seguir pegando. Es su punto débil, y es imperdonable no seguir martillando sobre él (para conocer otros puntos débiles del discurso, aquí).
La segunda reflexión versa sobre la hipocresía de estos personajes. Los mismos que se llenan la boca con el respeto por “la libertad de expresión de todos, piensen lo que piensen”, clamando contra “todo tipo” de censura, censuran sin problemas este tipo de videos. Los mismos que no tienen escrúpulo alguno en filmar, grabar, mostrar, exhibir y promover todo tipo de imágenes –a través de series, películas, videos–, sean estas obscenas, violentas, irreverentes, ofensivas, inhumanas, ahora se rasgan las vestiduras y censuran (otra palabra no hay) un video que muestra un aborto en plena pantalla. Semejante hipocresía sólo desnuda la horrenda mentira que carcome las almas de estos miserables agentes del Demonio.
Finalmente, esto me llevó a recordar lo que pasó a finales de julio del 2018. El 1 de agosto de 2018, en pleno debate sobre la legalización del aborto en la Argentina, publiqué un artículo titulado “No quieren ver”, donde relataba el escándalo que tuvo lugar cuando la Dra. Chinda Brandolino exhibió ante los senadores un video de un aborto.
Se los dejo a ustedes:
No quieren ver – A propósito de la censura del video de la Dra. Chinda Brandolino en el Senado
No quieren ver
“Por favor, ¿lo puede cortar? ¿Lo corta?” – A propósito de la censura del video
de la Dra. Chinda Brandolino en el Senado
Por Juan Carlos Monedero (h)
Ayer, 31 de julio, en el Senado, quien oficiaba de moderador censuró el video –mostrado por la Dra. Chinda Brandolino– de un aborto realizado posteriormente a las 22 semanas.
Estaban sentados los senadores, los asesores de los mismos y el público invitado. No habían pasado ni 30 segundos del video y la gente comenzó a levantar la voz. Protestas. Indignaciones. Murmullos. Gente que se va. Todos se mosquean, se incomodan, respingan. Se retuercen ante las imágenes. “Paralo un minutito” dice el moderador, y el video se detiene. Fue patético verlo intentar, con desesperación, sortear el momento.
Balbucea entonces unas frases que no van a nada, pero llega a decir con claridad: “No pasemos el video”. A los pocos segundos, nervioso, dice levantando la voz: “ayúdenme todos”. Visiblemente tironeado entre la indignación de la gente y la necesidad de VER aquello sobre lo cual se está hablando: el aborto.
“Por favor, ¿lo puede cortar? ¿Lo corta?”.
“Lo corta, por favor. Ya está”.
“Ya está”.
Y el video es interrumpido. Nunca mejor usada la palabra.
Se puede hacer, no se puede ver.
Se puede legalizar, no se puede observar.
“Todos somos tolerantes” pero ellos no toleran ver un video. Ellos no soportan verlo pero el país entero debo garantizar que sea legal, seguro y gratuito.
Saben que lo que hace es inhumano, por eso no quieren verlo. Si se ve el video, no les queda margen. Si se ve el video, están perdidos.
Esto es hipocresía, ya no podemos seguir mirando para otro lado. Dejemos de pensar que hay buena voluntad pero error de ideas. Acá no hay errores de ideas, acá hay manipulación y degradación humana. Hay una voluntad empecinada en No querer ver, no quieren ver, quieren apagar el video, quieren destruir el video. Odian esa claridad, odian esa luz insobornable que son las imágenes. Al igual que los culpables de un delito, odian esa evidencia que los señala como criminales. Porque tratándose de palabras, siempre pueden porfiar. Siempre se pueden refugiar en conceptos ideológicos, siempre pueden mentirse a sí mismos. Con un video no.
Si buscasen la justicia, si realmente les preocupase la vida de las mujeres, buscarían la verdad. Abrirían los ojos. Que hayan censurado el video de la Dra. Brandolino es la prueba acabada de que están haciendo precisamente lo contrario. No quieren ver. Nosotros, ¿queremos ver? ¿Tomaremos nota de que ellos no quieren ver, actuando en consecuencia?
Fundación Vida SV, Faro Films y el Lic. Juan Carlos Monedero responden a las calumnias de la organización abortista internacional “Sexual Policy Watch” a propósito del video “El fraude de las 17” (Faro Films)
Fundación Vida SV, Faro Films y el Lic. Juan Carlos Monedero –responsables de la serie documental de videos denominados “El Manual del Aborto”, que relata lo que se ha dado a llamar “El fraude de las 17”, a través del canal de Youtube Faro Films– haciendo uso de nuestro derecho a la legítima defensa, rechazamos la calumnia vertida el 14 de octubre de este año por la entidad internacional Sexual Policy Watch, a través de un artículo digital titulado “Caso Manuela-El Salvador” (https://sxpolitics.org/es/caso-manuela-el-salvador/5076).
Negamos desarrollar campaña alguna de acoso contra la familia de Manuela. No tenemos ningún contacto con ellos. Al contrario, tenemos evidencia de que los propios grupos abortistas son los que manipulan a la familia de “Manuela”, aprovechándose de la vulnerabilidad emocional de quienes han perdido a un ser querido. Hemos refutado prolijamente las mentiras de la campaña de “Las 17” utilizando expedientes judiciales que se hallan en estado público, en estricto respeto de las normas del periodismo. Como estos abortistas no tienen una mejor carta, nos acusan falsamente como reveladores de información “privada” que, en realidad, es pública.
En efecto, la sentencia que incluye el nombre de “Manuela” (María Edis) es de acceso público en los juzgados de El Salvador. Al igual que en la mayoría de los países occidentales, la confidencialidad existe para proteger la identidad de las víctimas y no de los victimarios. María Edis fue condenada por homicidio agravado de su hijo recién nacido; su identidad no es confidencial en el ordenamiento jurídico salvadoreño. La pretensión de un trato de “víctima” para quien en realidad es victimaria no es otra cosa que una estrategia de guerra psicológica abortista, destinada a igualar culpables con inocentes.
Negamos desarrollar campaña alguna de estigmatización de Manuela, ya fallecida. Quienes estigmatizan son los grupos abortistas cuando –a falta de argumentos científicos, médicos o jurídicos– señalan a los provida como “antiderechos”.
Nos hacemos cargo sólo de las afirmaciones vertidas en la serie documental de videos (https://www.youtube.com/watch?v=H55YmbkDjL0&t=) y no de las patrañas de los organismos abortistas, nerviosos porque la difusión de este material permite que la opinión pública salvadoreña –así como la de otros países– se entere de la verdad: Las 17 no han sido condenadas por “emergencias obstétricas” ni por “aborto provocado” sino por haber asesinado a sus propios hijos luego de darlos a luz. Sexual Policy Watch miente descaradamente, y lo peor es que –a pesar del inmenso poder que tienen– ningún integrante del staff internacional de estos señores se atreve a firmar.
Asimismo, llamamos la atención a todos los salvadoreños para que adviertan las maniobras de presión política que distintos organismos internacionales (no sólo Sexual Policy Watch, también la CIDH y sus satélites) realizan contra la bella nación de El Salvador, comprometiendo su soberanía jurídica y política, constituyéndose en una instancia superior a la misma Corte Suprema de El Salvador. Son extranjeros que quieren obligar que los políticos salvadoreños ahorquen a la propia población por medio de medidas antinatalistas y genocidas.
Solicitamos a todos los interesados que hagan circular esta réplica, esencial para que podamos ejercer efectivamente nuestro derecho a la defensa del propio honor ante las calumnias.
Firmado Fundación SV Vida (Producción Periodística)
Hace unos días, he sido atacado y cuestionado públicamente –tomando mi nombre, apellido y foto– por dos personas que manejan redes sociales de cierto alcance, quienes me han desafiado públicamente a debates, con ocasión de una entrevista que me hizo el señor Santiago Alarcón (Rincón Apologético) en la que me pedía razones de *por qué soy católico*. Estas personas son Eduardo Gutiérrez y Carlos Veloz.
Se trata de una pieza de casi dos horas en la que predomina la descalificación personal, la falta de una mínima comprensión auditiva de mis argumentos, una enorme arrogancia personal unida a una gran ignorancia respecto de la historia. El estilo de ambos “comunicadores” es latoso, denso, repetitivo y desde el punto de vista doctrinario muy poco riguroso. Como botón de muestra del lenguaje frívolo y poco serio de estos personajes, me limito a comentar que el supuesto ‘pastor’ Eduardo Gutiérrez se despide enviando “siete y ocho trillones de bendiciones” a quienes lo seguirían por las redes sociales.
Ofrecer una réplica puntillosa de cada dislate que se ha dicho a lo largo de una hora y 47 minutos implicaría darle a estas torpezas una entidad que no tienen. Sin embargo, tratándose de un video con una cantidad no despreciable de vistas, y porque el tema lo amerita, hago uso de mi derecho a réplica dado que también está en juego el nombre de la Iglesia Católica, de la que soy integrante, hijo y no más que bautizado. En relación a eso, respondo a lo que –en el medio de tanta desinteligencia– pude desentrañar como “argumentos”:
NÚMERO 1:“Lo jurídico que vemos hoy en la Iglesia católica comienza en el siglo IV cuando se mezcla lo que era el cristianismo occidental de aquella época, es decir, el cristianismo romano sobre todo que estaba más apegado al Imperio Romano y el Imperio de Roma (…) Esta monarquía religiosa no la fundó Jesucristo” (minutos 4,30 y ss.); “La Iglesia Católica surge en el siglo IV” (minuto 27 y ss.).
FALSO.
Hay una gran confusión histórica y conceptual en torno a la Iglesia Católica y su aspecto jurídico, que habría nacido –según estos “pastores”– a partir del siglo IV.
La Iglesia fue fundada por Jesucristo en el siglo I, hacia el año 33, según los versículos de Mateo 16, 18: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella”. Poco después de la Resurrección, tiene lugar un primer eslabón jurídico: el Primer Concilio de Jerusalén, que por su importancia luego volveré a mencionar.
Por otro lado, en el siglo IV, lo que ocurre es que el emperador Constantino dicta el Edicto de Milán (año 313), en el cual proclama oficialmente la tolerancia del Imperio hacia los cristianos, dando fin a las persecuciones. El documento fue firmado también por Licinio, máxima autoridad del Imperio Romano de Oriente. Constantino, por su parte, era el emperador de Occidente.
Fragmento del edicto: “Habiendo advertido hace ya mucho tiempo que no debe ser cohibida la libertad de religión, sino que ha de permitirse al arbitrio y libertad de cada cual se ejercite en las cosas divinas conforme al parecer de su alma, hemos sancionado que, tanto todos los demás, cuanto los cristianos, conserven la fe y observancia de su secta y religión… que a los cristianos y a todos los demás se conceda libre facultad de seguir la religión que a bien tengan; a fin de que quienquiera que fuere el numen divino y celestial pueda ser propicio a nosotros y a todos los que viven bajo nuestro imperio. Así, pues, hemos promulgado con saludable y rectísimo criterio esta nuestra voluntad, para que a ninguno se niegue en absoluto la licencia de seguir o elegir la observancia y religión cristiana. Antes bien sea lícito a cada uno dedicar su alma a aquella religión que estimare convenirle”.
La Iglesia existió antes del Edicto de Milán, antes que Constantino, incluso antes de que se escribiese un sólo libro del Nuevo Testamento: precisamente fueron sus integrantes quienes escribieron todos los libros del Nuevo Testamento. La transmisión de la Palabra de Cristo fue primero y fundamentalmente de forma oral: Cristo no escribió ni mandó a escribir. Los apóstoles predicaban primero con su palabra. Más tarde, surgen las distintas cartas apostólicas, los Evangelios y finalmente el Apocalipsis: ¡escrito unos 60 años después de la crucifixión!
Incluso más. Cuando San Pablo redacta su II carta a Timoteo, escribe: “desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Ti 3, 15). ¿De qué Sagradas Escrituras hablaba San Pablo? Sin duda, no de la Biblia tal como la poseemos hoy en día. Algunas cartas apostólicas no se habían enviado todavía. San Pablo se refería, efectivamente, al Antiguo Testamento.
Según San Agustín, en el conocimiento y la predicación primero estuvieron los que siguieron a Cristo presente en la tierra, lo escucharon cuando enseñaba, lo vieron obrar sus milagros y recibieron de su misma boca el mandato de predicar. Al poner por escrito el Evangelio, explica el santo, Cristo eligió a dos de los discípulos elegidos antes de su Pasión: Mateo y San Juan.
Marcos y Lucas no eran de este primer grupo pero habían seguido a Cristo que hablaba por boca de los otros dos: ubicados en el medio de los Cuatro Evangelios, serían defendidos en su autenticidad por Mateo –de un lado– y por Juan –del otro–.
También el conocido apologista católico Fernando Casanova (ex evangélico) populariza estos conceptos: la Iglesia no surgió porque hubo gente que creyera en la Biblia. Al contrario, primero se dio la predicación y la tradición de esa predicación, el apego a esa tradición, primero existió un colegio apostólico de esas personas que recibieron la misión del Señor para definir y establecer esa verdad. Después de eso surgió la Escritura.
Si la Escritura es necesaria, y no la Iglesia –como dicen los evangélicos–, entonces, ¿cómo tenemos a las Escrituras como producto de la Iglesia? Porque la Biblia, sobre todo el Nuevo Testamento, fue escrita en la Iglesia, por hijos de la Iglesia. La escritura transmite y demuestra la fe y el culto de la Iglesia en la cual se escribió esa escritura.
Fue la Biblia la que salió de la Iglesia y no la Iglesia de la Biblia: primeros cristianos siguieron el mandato de “Id, pues, y enseñad a todas las gentes…”. Luego comenzaron a poner por escrito “la tradición” que recibieron, es decir, lo que se iba predicando. En efecto, la variedad de las comunidades, la necesidad de la comunicación y de un texto o textos comunes, etc., fueron exigiendo esta puesta al escrito. Además, los testigos oculares se iban muriendo y convenía redactar recuerdos y esquemas de predicación.
Si la capacidad de leer fuese condición para la salvación, muchos se hubiesen perdido en la historia de la humanidad. Nuestro Señor no mandó a sus discípulos a escribir, les mandó a predicar la Buena Nueva con la palabra (Mt 28,20).
En otro orden de cosas, ¿qué hay de las palabras “Iglesia Católica”? La Iglesia que aparece fundada por Cristo en Mt. 16,18, ¿es la misma Iglesia que en la actualidad se autodenomina “católica”?
“Católico”, en efecto, es palabra castellana que proviene del griego, y su significado es ‘universal’. La Iglesia es Católica porque tiene vocación universal, porque está llamada a predicar a todas las naciones, hasta el término de los tiempos y hasta los confines de la tierra. La Iglesia, por tanto, era Católica ya en Pentecostés; nace Católica del Corazón de Cristo porque la catolicidad es un adjetivo, no un nombre propio.
Mucho antes del edicto de Milán, distintos pontífices (pontífice = puente, puente entre el Cielo y la Tierra) habían gobernado la Iglesia. Esta es la continuidad jurídica. El primero fue San Pedro (mártir hacia 64 o 67) y luego los papas Lino, Cleto, Clemente, Evaristo, Alejandro I, Sixto, etc., llegando hasta Melquíades, quien gobernó la Iglesia entre los años 311-314. Es un hecho histórico indubitable que, antes del edicto de Constantino, más de treinta papas gobernaron la Iglesia Católica. La Iglesia fundada por Cristo está constituida por los apóstoles, quienes fueron transmitiendo el ministerio a otros para perpetuar los oficios sagrados hasta que Cristo vuelva. Así, los obispos actuales son descendientes de los apóstoles.
Los presbíteros y obispos son instituidos en línea directa hasta los apóstoles: nadie se nombraba a sí mismo presbítero, contrariamente a como sucede en muchas iglesias evangélicas. Otra práctica que tampoco está en la Biblia.
La continuidad –no sólo jurídica sino doctrinaria– se refuerza con las cartas de San Ignacio de Antioquía, martirizado en el año 107. San Ignacio, discípulo de San Juan Evangelista, escribió unas cartas mientras era llevado a Roma para ser ultimado. Algunos fragmentos:
“7. Se apartan de la Eucaristía y de la oración, pues no confiesan que la Eucaristía es la carne de nuestro Salvador Jesucristo con la que padeció por nuestros pecados, la cual resucitó el Padre en Su bondad. Así pues, los que contradicen al don de Dios, perecen en sus disquisiciones. Mejor les fuera tener amor, para que pudieran compartir la resurrección. Por tanto, es conveniente apartarse de tales y no hablar de ellos ni en privado ni en público, prestando en cambio atención a los profetas y particularmente al Evangelio, en el cual se nos hace patente su Pasión y vemos cumplida su Resurrección. Huid de toda división como de origen de males.
Seguid todos al obispo, como Jesucristo al Padre, y al colegio de ancianos (presbíteros) como a los Apóstoles. En cuanto a los diáconos, reverenciadlos como al mandamiento de Dios. Que nadie sin el obispo haga nada de lo que atañe a la Iglesia. Sólo aquella Eucaristía ha de ser tenida por válida que se hace por el obispo o por quien tiene autorización de él. Dondequiera que aparece el obispo, acuda allí el pueblo, así como dondequiera que esté Jesucristo, allí está la Iglesia Católica. No es lícito celebrar el bautismo o la eucaristía sin el obispo, pero lo que él aprobare, eso es también lo agradable a Dios, a fin de que todo cuanto hagáis sea firme y válido”[1].
Por tanto, ya en el año 107, un discípulo directo de los apóstoles como lo era San Ignacio de Antioquía utilizaba la expresión “Iglesia Católica”, al igual que los católicos hoy en día.
ERROR NÚMERO 2: Se ha dicho que los católicos creemos en “un hombre llamándose un semi dios, infalible, paseándose en un papamóvil en el Vaticano” (minuto 29 y ss.)
FALSO.
La doctrina católica no considera al Papa un semi dios. No existen semi dioses, existe un Único Dios Verdadero.
En segundo lugar, es preciso aclarar el sentido del lenguaje. La palabra “infalible” significa que “no puede equivocarse”. El Papa, por otro lado, es un ser humano y puede equivocarse como cualquiera. Sin lugar a dudas, el Único infalible es Dios.
Por falta de estudio, ni Gutiérrez ni Veloz conocen (ni siquiera por arriba) la doctrina católica de la infalibilidad papal. Esta doctrina fue expresada ya en los primeros concilios de la historia de la Iglesia y ha sido explicitada (entre otros lugares) en el documento Pastor Aeternus, promulgado por el Concilio Vaticano I.
Según la doctrina oficial, el Papa participa (toma parte) de la infalibilidad de Dios cuando define (no cuando enseña, no cuando habla y no cuando responde preguntas en una entrevista) una verdad de orden dogmático o moral, con la finalidad de enseñar a la grey, para que ésta sea creída y recibida por el resto de la Iglesia.
Por tanto, la infalibilidad no es una cualidad de la persona del Papa; antes bien es un poder que reside en Dios y que Dios mismo participa a la máxima autoridad de la Iglesia, para que defina sobre algún punto de la fe. Leemos en el documento Pastor Aeternus, punto número 4:
“El Romano Pontífice, cuando habla ex cathedra, esto es, cuando en el ejercicio de su oficio de pastor y maestro de todos los cristianos, en virtud de su suprema autoridad apostólica, DEFINE una doctrina de fe o costumbres como que debe ser sostenida por toda la Iglesia, posee, por la asistencia divina que le fue prometida en el bienaventurado Pedro, AQUELLA INFALIBILIDAD de la que el divino Redentor quiso que gozara su Iglesia en la definición de la doctrina de fe y costumbres. Por esto, dichas definiciones del Romano Pontífice son en sí mismas, y no por el consentimiento de la Iglesia, irreformables”.
Lo que Gutiérrez y Veloz hacen es construir un espantapájaros que no resiste la menor confrontación con la auténtica doctrina de la Iglesia. El problema que plantean no existe.
CONSIDERACIONES
NÚMERO 1: la doctrina protestante no aparece ni en la Biblia ni en la Iglesia Primitiva
Ante todo, digamos algo muy concreto: no existe registro histórico de un cristiano con doctrina protestante en el siglo I en la historia.
Fueron las autoridades de la Iglesia Católica las que definieron qué libros eran inspirados y qué libros no, rechazando incorporar los evangelios apócrifos así como muchos escritos de gnósticos y herejes.
Los textos de San Clemente Romano, San Policarpo, San Ireneo de Lyon, San Justino, entre muchos otros, expresan muchos puntos que los católicos creemos en la actualidad. Ninguno de estos autores apoya la idea de la Sola Scriptura.
NÚMERO 2: anarquía doctrinaria en infinitas iglesias no católicas
En 1968, la Convención Bautista de América sostuvo que aborto debía ser un problema dependiente de una decisión personal. Abogó por una ley del aborto hasta las 12 semanas de embarazo, y peticionó para que sea permitido si la madre corría peligro de muerte, por causa de un defecto en el bebé, por violación e incesto.
Actualmente, la Iglesia Luterana ELCA (Evangelical Lutheran Church in America) acepta abiertamente el aborto mientras la Iglesia Luterana LCMS (Iglesia Luterana, Sínodo de Misuri) lo condena. Como dice el excelente apologista católico José Miguel Arraiz[2], “lo mismo ocurre entre muchas otras denominaciones evangélicas (metodistas, presbiterianas, valdenses, etc.) en donde algunas aceptan el aborto y otras no”. Afortunadamente, la mayoría de denominaciones cristianas no católicas lo rechaza todavía.
Sigamos: la Iglesia Episcopal (una rama del anglicanismo) fue la primera en tener un obispo abiertamente homosexual viviendo con su pareja. La Iglesia Anglicana ha aceptado el matrimonio homosexual. “Lo mismo ha ocurrido –cuenta Arraiz– con varias denominaciones evangélicas luteranas, como la Iglesia Luterana de Suecia que ya en el 2009 comenzó a celebrar matrimonios homosexuales”. En el mismo año, la Iglesia Evangélica Luterana de América aprobaba que los homosexuales pudieran ser pastores. En España se inauguró ese mismo 2009 la primera iglesia evangélica “gay”. Al año siguiente se aprobó que los pastores evangélicos homosexuales de Baviera pudieran convivir con sus parejas según un acuerdo por mayoría absoluta el sínodo de esa iglesia.
Finalmente, redondea Arraiz, en la actualidad “no sólo en países como Estados Unidos, Suecia, Noruega y Dinamarca el matrimonio y ordenación de homosexuales entre evangélicos es ya algo común, sino que también en Latinoamérica comienza a suceder. La Iglesia Evangélica Luterana Unida (IELU) de Argentina ha aceptado recientemente bendecir las relaciones homosexuales de parejas de hombres o de mujeres y ha propuesto a otras iglesias evangélicas de Uruguay hacer lo mismo”.
Retomemos a Fernando Casanova. En sus entrevistas, el ex pastor protestante relata el gran desorden radical de los grupos protestantes y evangélicos. En sus propias y elocuentes palabras:
Me di cuenta de que mi oferta religiosa era una oferta religiosa más, en disputa con otros muy buenos hermanos que se basaban en la misma Biblia, decían estar inspirados por el mismo Espíritu Santo que yo, pero que sin embargo estábamos irremediablemente divididos.
Me confronté con el relativismo religioso, creado por nosotros mismos. “Está bien pastor, me decían, esa es su versión de los textos bíblicos pero casualmente el otro pastor que se acaba de ir tiene una opinión distinta”. Otros decían: “Qué más da, da igual, no es importante, lo importante es que yo me porto bien”.
Entonces, me fui a las estadísticas y descubrí que en este país (Casanova nació en Puerto Rico) había en aquel momento poco más de 34 mil denominaciones cristianas. Una vez más: todas se basaban en la Biblia, todas decían estar inspiradas por el mismo Espíritu Santo. Pero eran poco más de 34.000.
Sin embargo, en el Nuevo Testamento se lee cómo Cristo ha establecido una sola y única Iglesia.
NUMERO 3: la necesidad de un magisterio que defina
No tenemos duda de que todos los que creen en la Biblia como Palabra de Dios quieren ser fieles.
El problema es que para ser fiel se necesita saber –y saber con exactitud– A QUÉ COSA brindarle nuestra fidelidad.
Por otro lado, es un hecho que los textos bíblicos siempre necesitaron de una interpretación. En efecto, ya en tiempos del Antiguo Testamento existía un cuerpo de estudiosos –los rabinos y maestros de Israel– cuyo ministerio sagrado consistía en interpretar las Sagradas Escrituras. Debían conocerlas, comparar fragmentos entre sí, razonar y deducir conclusiones, partiendo de la base de que (siendo Dios el Autor de las mismas) las contradicciones que pudieran detectar en ellas no pueden ser más que aparentes. Así, por medio de una rica tradición oral junto al texto, no sólo se ha podido conservar el texto bíblico sino también salvaguardar su correcta interpretación.
Mientras que el texto es de naturaleza material, la interpretación del texto es de naturaleza teórica. El texto puede ser percibido por los sentidos; la interpretación, en cambio, sólo es accesible a los ojos de la inteligencia.
No es lógico pero tampoco es bíblico el modelo donde el creyente define por sí mismo cada doctrina en base a su interpretación subjetiva de la Biblia. Los señores Gutiérrez y Veloz han reemplazado el magisterio de la Iglesia Católica por el Magisterio de Gutiérrez y Veloz. Por otro lado, la Sola Scriptura tiene un solo problema: no está en la Escritura.
Debe sostenerse, en cambio, que cualquier afirmación que contradiga una verdad expresada por las Sagradas Escrituras no puede ser verdadera. Pero esto nos vuelve a remitir al asunto de la interpretación, dado que tenemos que estar seguros que el parámetro con el que juzgamos es realmente correcto. ¿Cómo saberlo? ¿Cómo saber si aquello que nosotros creemos ser una doctrina bíblica lo es realmente? Lo sabemos –dicen– porque “Dios nos inspira al leer las Escrituras”. Pues bien, todos la interpretan de formas contrarias: a algunos, Dios les inspira aceptar el bautismo de niños, a otros no. A algunos Dios los inspira a aceptar el uso de la fuerza, a otros no. A algunos Dios los inspira a valorar la Patria, a otros les dice que la bandera nacional es una “idolatría”. A algunos, Dios los inspira a aceptar que Cristo es Dios, a otros no. Unos aceptan el diezmo, otros no. Unos aceptan la Maternidad Divina de María, otros no. Las contradicciones son infinitas.
Si adoptamos el principio de la Sola Scriptura –que, como sabemos, no está en la Escritura–, llegamos a un callejón sin salida. Es necesaria una instancia que dirima la cuestión o los debates no terminarán jamás.
¡El modo de proceder de esta instancia está en la Biblia! Nada en la Biblia respalda la idea de que cada creyente define la doctrina por cuenta propia, aislado del cuerpo de la autoridad; antes bien, son las autoridades legítimas las que resuelven los asuntos difíciles, apelando por cierto a argumentos y razones teóricas.
Ya en la Biblia, se relatan discusiones sobre puntos teóricos: los mismos se discutieron, hubo deliberación, pero finalmente fueron resueltos por una acción propia de la autoridad que se inclinaba hacia determinado argumento. Así, en Hechos de los Apóstoles, capítulo 15, los fieles discutían en torno a la circuncisión, punto definido en el Primer Concilio, el de Jerusalén. La necesidad de definir doctrinas es una necesidad evidente, ante las naturales discusiones que surgen entre los creyentes. Así, en Jerusalén se definió que la circuncisión ya no era necesaria para los cristianos.
En el Concilio de Nicea (año 325) se hizo lo mismo que hicieron los Apóstoles en el siglo I, en Jerusalén: Definir. Aunque a los cristianos nos parezca clarísimo que Cristo es Dios, el obispo Arrio enseñaba lo contrario y dio comienzo a la herejía arriana, de enorme influencia.
Así, la pretensión de ser fieles a Cristo es inseparable de la necesidad de una clarificación del sentido e interpretación auténtica de las enseñanzas de Cristo.
La necesidad de un magisterio, de una autoridad, es evidente. La historia lo prueba. La razón lo reclama. La Biblia lo retrata; dice San Pablo “El mismo dió a unos el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelizadores; a otros, pastores y maestros, para el recto ordenamiento de los santos en orden a las funciones del ministerio, para edificación del Cuerpo de Cristo” (Efesios 4,11-12). Y a ese magisterio ejercido por los mandatarios de la Iglesia lo llamamos ‘Magisterio de la Iglesia’.
NÚMERO 4: sobre lo que no está escrito en la Biblia. La Iglesia Católica desarrolla doctrina legítimamente.
En el Evangelio de San Juan, Nuestro Señor les dice a los apóstoles: “Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir.” (Juan 16,12-13). También este versículo: “Otros muchos milagros hizo también Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritos en este libro. Mas éstos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios: y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Juan 20, 30-31). Otro: “Este es aquel discípulo, que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas: y sabemos que su testimonio es verdadero. Otras muchas cosas hay, también, que hizo Jesús: y que si se escribiesen una por una, me parece que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir” (Juan 21,24-25).
Hay más verdades por enseñar que las que Cristo enseñó, y el Espíritu Santo se encargará de guiar a los apóstoles hacia ellas. Y hay una Tradición Oral, que también figura en las Escrituras:
“Toma como norma las saludables lecciones de fe y de amor a Cristo Jesús que has escuchado de mí. Conserva lo que se te ha confiado, con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros” (II Carta a Timoteo 1,13–14).
“Lo que oíste de mí y está corroborado por numerosos testigos, confíalo a hombres responsables que sean capaces de enseñar a otros” (II Carta a Timoteo 2,2).
“Por lo tanto, hermanos, manténganse firmes y conserven fielmente las tradiciones que aprendieron de nosotros, sea oralmente o por carta” (II Carta a los Tesalonicenses 2,15).
Los protestantes y/o evangélicos que rechacen cualquier desarrollo de la doctrina cristiana (implícito o explícitamente contenido en la Biblia), deberían tener en cuenta que sin darse cuenta también lo hacen. Así, por ejemplo, pasa con la doctrina de la Santísima Trinidad. Sin embargo, la palabra “Trinidad” no está en la Biblia. La definición de este misterio aparece en el Credo Niceno Constantinopolitano, promulgado por el Concilio de Nicea en el año 325. A pesar de eso, los cristianos trinitarios no la rechazan. Así, la Iglesia extrae una conclusión teológica a partir del dato revelado. En esto consiste el desarrollo de la doctrina. Este es el auténtico desarrollo en la doctrina cristiana, que debe ser homogéneo y siempre en el mismo sentido. Por supuesto, este desarrollo no equivale a ningún tipo de “evolución transformista” cambiando el significado de los misterios.
Gran parte de la doctrina católica ha surgido de conclusiones teológicas de lo que la Iglesia interpreta de la Escritura y la Tradición. Un dogma, por tanto, es la definición de manera explícita de una verdad de fe.
CONCLUSIÓN
En definitiva, se observa con toda claridad que los señores Eduardo Gutiérrez y Carlos Veloz han sustituido al Magisterio de la Iglesia Católica por… el Magisterio de Eduardo Gutiérrez y Carlos Veloz.
Ellos son los pontífices de sus propios credos.
Ellos son los papas de sus propias religiones.
Ellos son los árbitros de sus propias creencias.
De todo corazón, deseo que ambos coloquen sus armas a los pies de la Virgen María para librar el buen combate contra el mundo, el demonio y la carne, plenamente insertados en la Iglesia Católica, Columna y Fundamento de Verdad.
Adquirí el primer libro del Lic. Juan Carlos Monedero: “LENGUAJE, IDEOLOGÍA Y PODER”, tomo I, con prólogos del R. P. Alfredo Sáenz y el Dr. Antonio Caponnetto. Ilustraciones: José Antonio Van Tooren.
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Neodarwinismo y Cristianismo no es solamente un libro. Es una tesis de Licenciatura en Filosofía, defendida ante un tribunal en el año 2017, como puedes escuchar haciendo click aquí.
SI ALGO HA DEMOSTRADO el reciente debate entre Lucía Ezcurra y Manuel Jorge Gorostiaga (alias ‘Danann’) es la enorme confusión que puede traer al mundo provida las personas influyentes pero con insuficiente o directamente mala formación, más allá de sus méritos o cualidades, que –personalmente– deseamos se pongan al servicio del testimonio de la verdad completa.
Cuando el criterio de “lo sigo porque es famoso y porque tiene más likes” termina prevaleciendo por sobre el criterio doctrinario-militante, no hay restauración posible de la Argentina. Lucía Ezcurra tiene en su canal de Youtube 1170 suscriptores, Danann tiene casi un millón. Ahora bien, estimado lector, lo invito a leer los argumentos de uno y otro. Lo invito a escuchar el debate completo; evalúe usted mismo si la mayor influencia mediática tiene correlación con la mayor potencia argumentativa. Esta tensión entre calidad vs. calidad se vio ayer, clarísimamente, en el debate. El análisis más equilibrado del mismo coloca –en nuestra opinión– los argumentos de Ezcurra en una situación de clara superioridad por sobre los de Danann.
¿Qué planteó Ezcurra? Que todos los agentes aborteros están a favor de la despenalización del aborto, como por ejemplo el propio Presidente Alberto Fernández, quien sostuvo que mandaría una ley “para terminar con la penalización”, consigna que en boca de todos los abortistas, de todos los pañuelos verde. Por tanto, planteó que Danann –quien está a favor de la despenalización– secunda los planes de los abortistas. Ese fue uno de los puntos de Lucía: es contradictorio estar en contra del aborto, como lo está Danann, y expresarse a favor de la despenalización.
¿Qué más planteó Ezcurra? Que la penalización tiene una función pedagógica, dado que el castigo enseña a los demás que el aborto es malo. Si despenalizamos, le restamos gravedad al asesinato del no nacido. A esto, Danann respondía que la pena llega cuando el aborto ya ocurrió, y que él quiere evitar que ocurra proponiendo desviar los fondos que se asignan a la persecución del crimen del aborto y destinarlos a fortalecer la educación, para que la gente no aborte. Danann, en definitiva, proponía disuadir el aborto desde la educación; pero Ezcurra le respondió que la pena “es parte” de esta disuasión. Y que, si se le quita la pena, “la gente pensará que no es tan grave como robar, que sí tiene pena”. Claro que es cierto que “se debe educar para prevenir el aborto”, como dice Danann. Ahora bien, contraargumentó Ezcurra, “¿qué haces con los abortos ya cometidos? ¿Los castigas o no?”. Y remató diciendo que no castigarlos es incoherente con la enseñanza de que el aborto es malo, a semejanza de un padre que –luego de haber enseñado al hijo una norma– no imparte un límite cuando éste la ha quebrantado. En definitiva, en palabras de la propia Ezcurra, “si vos querés que la gente entienda que el aborto es un delito grave, la penalización es una herramienta”. Danann sostiene que la pena “llega tarde, porque llega cuando el aborto ya ocurrió” pero lo cierto es que la pena llega tarde en el mismo sentido en que la educación llega tarde.
En efecto, cualquier pena respecto de cualquier acción antijurídica tiene dos efectos: Uno, respecto del aborto ya cometido (provocarle un mal físico a quien provocó un mal moral). Otro efecto, respecto del aborto por cometer, en cuanto disuade a otros para que –a la vista del daño sufrido por el delincuente– se abstengan de realizar ese acto en el futuro. Por tanto, la penalización evita abortos, desalienta que se mate a los bebés aún no nacidos.
Ezcurra también planteó que la despenalización dejaría impune también a los médicos asesinos, los cuales –sin el temor de ir a prisión– verían facilitados sus planes de seguir matando y cobrando por eso.
Danann argumentaba que la promoción del aborto era un asunto cultural, en el sentido de ser una práctica que –a diferencia de otros homicidios, del robo, etc.– se legitima desde la cátedra, desde los medios de comunicación, desde las universidades, los colegios, etc. Y que, por tanto, era allí –en lo que genéricamente llamamos “cultura”– donde debía ser combatida la mentalidad pro aborto. Allí y no con el Derecho Penal, decía Danann. Sin mengua de este combate cultural, que Ezcurra también lleva a cabo, no hay duda de que (siendo verdad que el aborto se estimula desde la cultura) la penalización también es una cuestión cultural. Amén de eso, conviene tener presente el trabajo del Dr. Héctor Hernández al respecto, titulado “Salvar vidas con el Derecho Penal”. En este libro el autor narra, entre otras cosas, las secuencias prejudiciales, judiciales y postjudiciales de una denuncia por aborto que él mismo presentó cuando se desempañaba como Defensor Público Oficial, que afortunadamente acabó en la salvación de varias vidas humanas. En efecto, “nunca sabemos cuántas personas no cometen ciertos delitos al saber que se amenaza el castigo porque lo temen, y esto refuerza la conciencia de lo que está mal. Ahí aparecen la función disuasoria del derecho penal y la función pedagógica del mismo”. Palabras textuales de Hernández, doctor en Filosofía y en Derecho.
Ezcurra mostró también datos estadísticos de España, en donde el aborto no se legalizó –al menos desde el comienzo– sino que se despenalizó (ya en los 80’). Y, en efecto, mostró que el índice de abortos aumentó después de la despenalización.
También presentó datos estadísticos de Chile, donde se logró bajar la tasa de abortos sin despenalizar. A ambas estadísticas, en cuanto tales, nada rebatió Danann sino que intentó cuestionar la interpretación que se hacía de los datos duros presentados por Ezcurra. Su argumento fue que esos países no habían hecho lo que él proponía (despenalizar y educar) sino solamente despenalizar, y remató con la frase: “Mi propuesta nunca ha sido puesto en práctica”. Sin embargo, consideramos que este argumento no es concluyente, dado que Ezcurra plantea hechos que sí ocurrieron y Danann plantea hechos que podrían ocurrir. Como lo fáctico siempre prevalece por sobre lo hipotético, nosotros consideramos que el que se equivoca es Danann. Y que la licitud de la propuesta de educar no salva la ilicitud de la propuesta de despenalizar.
Ezcurra explicó también que el índice de abortos, en la propia Argentina, está relacionado con una suerte de “despenalización de hecho”, producto de fiscales que ya no persiguen los abortos, producto del fallo FAL de la Corte Suprema –el cual exhorta a que las 24 jurisdicciones implementen protocolos para abortos no punibles–, etc. En suma, mientras que Danann hipotetiza que “la despenalización, unida a una política educativa, bajaría el índice de abortos”, se observa en la Argentina que la vigente despenalización de factoguarda correlación con el aumento de abortos. Por otro lado, en todos los países donde se ha despenalizado, el Estado nunca desvió los fondos hacia una educación que desalentara el aborto. Antes bien, la despenalización fue un elemento dentro de la propaganda cultural “pro choice” y una victoria –en el terreno penal– de los movimientos abortistas.
En ese sentido, redonda fue la intervención de Ezcurra al sostener: “Cuando está penado, menos abortos. Cuando se despenaliza, más abortos”.
En todo momento, apreciamos en Danann una suerte de visión utópica de la educación, como si ella pudiera –en el mejor de los casos– eliminar o frustrar la realización del aborto. Tal cosa no ha ocurrido nunca, en ninguna parte del mundo, en ninguna época, donde –por más elevada que sea la calidad educativa– jamás las personas dejaron de cometer algún tipo de delitos o injusticias. Desde ya que una buena educación ordena la persona así como frena, restringe y desalienta el mal. Pero también es cierto que hay personas que sólo pueden ser detenidas con amenazas, y otros a los que sólo los frena la fuerza. El utopismo de Emanuel Danann contrasta con el sobrio realismo de Lucía Ezcurra. Su imposibilidad para superar la falsa dialéctica entre “Educación y Penalización” es realmente llamativa. Asimismo, la calidad educativa no mejora “desviando fondos” asignados a la penalización sino, sencillamente, con mejores docentes, con honorarios decentes, no sobrecargados y con una estructura colegial y familiar que los apoye. No es un problema de más dinero sino de mejor educación.
Pero luego hubo otro debate. O, si ustedes quieren, otra dimensión del debate, que estuvo cargada de manifestaciones y alusiones directamente personales, en la que se dejó entrever –por parte de Danann– cuál es “su juego”, quiénes son “sus aliados”. En efecto, una de las cosas que primero llamó la atención fue que –apenas al principio– sostuviera que él, “junto con Agustín Laje y Nicolás Márquez” fueron los primeros en salir a la palestra contra el aborto. ¿Qué tenía que ver esto con la despenalización SÍ, despenalización NO? Parece como si Danann hubiese querido meterse a los seguidores de Laje y Márquez en el bolsillo, los cuales con toda probabilidad fueron espectadores del debate, y así predisponerlos favorablemente a su propia postura.
Si la afirmación fuese verdadera podríamos discutir si es prudente o modesto decirla o no, pero resulta que es falsa. En efecto, los propios Laje y Márquez reconocen –en el inicio de su libro conjunto, El libro negro de La Nueva Izquierda– a las personas que les han brindado información sobre los temas de batalla y guerra cultural. Entre otros mencionan a Jorge Scala, Roberto Castellano, Gerardo Palacios Hardy, Cristian Rodrigo Iturralde, etc. Asimismo, también se cita nuestro trabajo “Lenguaje, Ideología y Poder” (2016), en apoyo de ciertos conceptos relativos a la guerra semántica. Danann dice que “Laje, Márquez” y él mismo fueron “los primeros” en luchar públicamente contra el aborto, pero los propios Laje y Márquez remiten a otros referentes anteriores a ellos mismos. En ese sentido, hizo bien Ezcurra en recordar a otros referentes provida, como Mónica del Río, quien viene trabajando públicamente por la causa desde mucho antes que Danann. No fue el único derrape de este hombre; otro fue asumir una defensa tácita de Gloria Álvarez, furibunda defensora del aborto, cuyo única cualidad rescatable no responde al orden espiritual precisamente.
Ad Hominem. Danann aduce haber salido a cuestionar el aborto mientras no teme sostener que, cuando él sale, “Lucía estaba escondida debajo de las baldosas”. ¿En qué Tribunal cree Danann que está actuando como juez? ¿Qué importancia tiene, a los efectos de la despenalización, si Danann o Ezcurra estaban escondidos? La prueba fulminante de la enorme cobardía de su adversaria sería la fecha del primer video del canal de Ezcurra, situado en mayo del 2019. Creemos que es aquí donde Danann cae en su propia trampa, creyéndose su propia mentira: el alcance en los medios de comunicación. ¿Tener fama es ser mejor? ¿Tener más likes es más militancia? ¿Dice la verdad porque lo escucha mucha gente? ¿Estar en muchos medios es la señal? Son preguntas que quedan en el aire, pero que Danann parece responder de forma rotundamente afirmativa.
Una tercera dimensión del debate fue la cantidad exorbitante de insultos, descalificaciones y guarangadas emitidas por Manuel Jorge Gorostiaga, quien –entendemos– considera “canchero” y “descontracturado” decir –entre otras cosas– delante de dos mujeres, y al aire, que va a echarse un polvo y vuelve. Dejamos a consideración del lector el grado de educación y buen gusto de Gorostiaga. Antes de educar mujeres para que no aborten, habría que educarlo a él.
El penúltimo punto a considerar es el vínculo entre Danann y la Masonería, otro de los temas que generó enormes fricciones en el debate, que empezó por la despenalización y que luego se precipitó en asuntos personales. En los días anteriores, Ezcurra había sostenido públicamente que Danann era abortista y masón, en base a ciertas placas y capturas de imagen, que –entre enérgicas protestas e insultos de su oponente– ella fue desplegando. Danann acusó a Ezcurra de haberle acusado a su vez de “satanismo”. Hemos revisado los tuits y nos hemos comunicado con Lucía Ezcurra, y ella misma nos ha confirmado que nunca le dijo “satanista” a Danann.
El calificativo de “abortista”, en palabras de Ezcurra, lo infiere ella del hecho de que Danann está a favor de la despenalización.
Por otro lado, Ezcurra le adjudica a Danann difundir información falsa sobre la Masonería, puesto que él le había restado poder e influencia en algunos de sus videos. Es ahí cuando Ezcurra despliega una gran cantidad de imágenes que prueban la vigencia de la Masonería en la actualidad. Finalmente, aunque Ezcurra alteró la adjetivación que hizo de Danann –a quien primero llamó “masón” y, luego de las explicaciones que él dio de sus placas, corrigió su rótulo y lo llamó “servil a la Masonería”–, no se entiende la indignación de Danann. En efecto, si la Masonería “no es hoy como era antes” (Danann sic), ¿a qué viene tanta irritación de su parte? ¿Por qué lo ofendería a Danann ser tildado de “masón” si la Masonería no es algo malo?
Finalmente, Ezcurra calificó ciertas publicaciones de Danann como “blasfemias”, en alusión a una captura de imagen que muestra dos manos sosteniendo una hostia, con el sello de “Misa Danann”. El nombre de fantasía elegido también es llamativo, dado que Emanuel significa –como todos saben– “Dios con nosotros”. Llamativo en una persona que dice ser deísta. Ezcurra pudo haber agregado imágenes subidas a la red por el propio Danann, disfrazado como Jesucristo (pelo largo y corona de espinas). O también su video “Yo soy Cristo”, en donde ridiculiza a Nuestro Señor y al mensaje evangélico. ¿Qué respondió Danann a Ezcurra, quien lo confrontó con esta evidencia? Sencillamente invocó “la libertad de expresión”, la cual –en línea con el estilo León Ferrari– se menciona cada vez que alguien desea ofender a Cristo, burlarse del cristianismo o provocar a los católicos.
En definitiva, anoche Danann confirmó que es un blasfemo, y que además es impenitente, porque lejos de importarle ofender o incomodar, prefiere regodearse en provocaciones a los cristianos. Además, está claro que desinforma sobre la Masonería. Por la vía de la fama, del humor o de la influencia mediática, ha ganado un espacio desde el cual no sólo refuta las contradicciones más groseras del progresismo (lo cual bienvenido sea) sino también difunde peligrosas confusiones: no sólo la idea de despenalizar el aborto sino también, como lo dijo anoche, las drogas.
No podemos dejar pasar el audio filtrado de una importante pieza del garantismo, Roberto Cipriano García, secretario de la Comisión Provincial por la Memoria, prov. de Buenos Aires. Se le escapó. No quería que se supiera. Pero se supo, y lo que se supo fue revelador.
Primer dardo: el objetivo es “trabajar por la liberación de la mayor cantidad de personas detenidas posibles”.Empezó así, directo, implacable. No importa que hayan sido detenidos justa o injustamente. Si Zaffaroni dice que los castigos son violaciones a los derechos humanos de los delincuentes, la premisa es que todo castigo –a priori, a posteriori y a fortiori– es malo, y que por eso hay que aprovechar cualquier oportunidad (por ejemplo, la cuarentena) para liberar detenidos.
Segundo dardo: presentan todos los días entre 120 y 150 pedidos de morigeraciones, es decir, atenuaciones.
Imagínese, lector. Todos los días 120 pedidos, todos los días, es una presión sostenida. Presentaron también escritos en casación. Reclaman para los detenidos la habilitación de los celulares: una medida que si bien este hombre considera “menor”, en el contexto evidentemente significa borronear los límites entre el detenido y el hombre libre de condena.Que es a donde ellos apuntan: disipar las diferencias entre el inocente y el culpable, entre el que cumple la ley y el que la quebranta, entre lo bueno y lo malo.
Tercer dardo: este proceso “no es fácil” porque –sic– tenemos un poder judicial “muy conservador”. Como dotado de un poder de narración asombroso y perverso, Roberto Cipriano García pinta la justicia de las medidas reduciéndolas a una disputa de “conservadores”: donde nosotros vemos una restricción de libertad, en orden al bien común, paralizando los movimientos de quien ha hecho daño a otra persona, este hombre ve a un juez “conservador” que se niega a dar el brazo a torcer por el sólo motivo de que “siempre se ha hecho así”.
Este es el veneno que meten en la cabeza de nuestros hijos, en la inmensa mayoría de las cátedras de Derecho Penal de las facultades estatales. Y en algunas privadas. No es otra cosa que el derecho penal al servicio de su ideología derecho-humanista. Y por supuesto de sus bolsillos.
A través del canal “Resistencia Provida Córdoba”, nos ha llegado un fragmento de la entrevista que la CNN le realizó a una CEO de Youtube[1], llamada Susan Wojcicki. Como se sabe, la OMS es una entidad que depende de la Organización de las Naciones Unidas.
Invocando la defensa de la ciencia, ahora Youtube reconoce que va a eliminar y remover de su plataforma “cualquier cosa” que sea contraria a la Organización Mundial de la Salud; de forma tal que, desde ahora, quienes denuncien por ejemplo que la OMS promueve la reducción de la natalidad a través del aborto, la anticoncepción, desalienta las familias numerosas o cualquier otro método de control de la natalidad, serán formalmente y abiertamente censurados, siendo sus publicaciones removidas, por lo que dejarán de circular libremente.
Bien resume el compatriota Eduardo Peralta, de San Juan, que la OMS “lejos de ser una entidad de ‘pura salud’ y con exclusivos fines médicos y sanitarios”, ha “promocionado, favorecido e impulsado políticas de control de la población, antinatalidad y aborto a nivel global dirigidas por la misma ONU”[2], develando que dicha entidad tiene mucho más que ver con propósitos de naturaleza geoestratégica internacional que con cuestiones reales la salud, que funcionan como pantalla.
Si todo el contenido que la OMS difundiese a través de sus portales y declaraciones fuesen falsedades y mentiras; y si la totalidad de sus conductas fuesen notoriamente inmorales, esta entidad no podría subsistir en el tiempo. Es fácil advertir, en cambio, que mejor estrategia es imitar a los mafiosos: un poco de crimen organizado por allí, un poco de beneficencia por allá. Presentar el error y la verdad, actuar bien y actuar mal, promover por allá la salud de la población y por acá el aborto, promover el bienestar por un lado y procurar la reducción poblacional por otro. Pues, como dijo el gran escritor francés Ernest Hello, la mezcla de la verdad y el error produce efectos desastrosos: Da a la verdad apariencia de error y al error apariencia de verdad. En la confusión, termina ganando la falsedad.
Por otro lado, el precitado Peralta también desliza otro dato de capital importancia: “Bill Gates y su fundación es el contribuyente privado más grande de la OMS (ha contribuido con más de 2.500 millones de dólares)” y la fuente de esta información está aquí[3]. Agrega el sanjuanino:
“luego de que Donald Trump ordenara retirar los fondos de los Estados Unidos dirigidos a la OMS, fue la Fundación Bill y Melinda Gates quien salió heroicamente llenar el agujero de dinero producido comprometiendo unos US$ 530 millones de dólares, casi el 10% en efectivo”[4].
¿Pero acaso la OMS no tiene un criterio independiente? ¿Son médicos quienes deben subordinarse al dictamen de los donantes? A estas preguntas nos responde el propio Jack Chow, ex subdirector de la OMS, quien afirma “son los donantes quienes establecen la agenda que debe seguir la OMS, en lugar de que esta obedezca a su criterio profesional”[5] (entrevista a BBC Mundo).
Mucha gente conoce quién es Bill Gates y qué piensa, pero no vendrá de más recordar su famosa charla TED[6], en la cual él mismo plantea y reconoce expresamente el objetivo de reducir la población, planteando –entre los instrumentos necesarios para este fin– las nuevas vacunas, los programas de “salud reproductiva” (eufemismo de aborto, como dijera Mons. Sanahuja).
En resumen:
Bill Gates quiere reducir la población mundial;
Bill Gates reconoce que los programas de “salud reproductiva” (aborto) y las nuevas vacunas son herramientas adecuadas para reducirla;
Bill Gates es el principal contribuyente privado de la OMS;
El ex director de la OMS admite que los donantes establecen la agenda de la OMS;
La OMS promueve la reducción poblacional a través del aborto y la anticoncepción;
Youtube censurará a quienes objeten la OMS.
Finalmente, no puede sorprender realmente a nadie medianamente informado el carácter criminal y engañoso de la OMS, cuyo nacimiento fue bastardo: fundada en 1948 como parte del sistema de la Organización de Naciones Unidas, vio la luz de la mano de las grandes potencias vencedoras de la II Guerra Mundial, quienes habían cometido graves crímenes de guerra contra Japón, Alemania e Italia, tales como: destrucción de la población civil (Hiroshima, Nagasaki, Hamburgo, Dresde) y violación de mujeres en masa (ingleses y estadounidenses dejaron manos libres a la URSS, y los soldados comunistas entraron en Alemania e Italia, violando miles de mujeres). Youtube, como fiel aliado del Poder Mundial, anuncia que ocultará y silenciará a quienes denuncian la verdad. Tomemos nota y preparemos la contraofensiva.