Alexander Solzhenitsyn – Discurso ante las autoridades de la Universidad Harvard (8 de junio de 1978)

Alexander Solzhenitsyn – Discurso ante las autoridades de la Universidad Harvard

(8 de junio de 1978)

Estoy sinceramente complacido de estar con ustedes con en esta ocasión del 327° año lectivo en esta antigua e ilustre universidad. Vayan mis felicitaciones y mis mejores deseos para todos aquellos que hoy se gradúan.

 

El lema de Harvard es “Veritas”. Muchos de ustedes ya han aprendido y otros lo aprenderán a lo largo de sus vidas que la verdad nos elude si no nos esforzamos plenamente en seguirla. E incluso mientras nos elude, la ilusión por conocerla todavía persiste y nos lleva a algunos desaciertos. Además, la verdad raramente es grata; casi siempre es amarga. También hay algunas amarguras en mi discurso de hoy. Pero deseo suscitar esa ansiedad no como un adversario sino como un amigo.

 

Hace tres años en Estados Unidos, dije ciertas cosas que parecían inaceptables. Hoy, sin embargo, mucha gente coincide con lo que yo he dicho…

 

La división del mundo de hoy es perceptible incluso contemplado superficialmente. Cualquiera de nuestros contemporáneos rápidamente identificaría dos potencias mundiales, cada una de ellas capaz de destruir enteramente a la otra. Sin embargo, la comprensión de esta división a menudo está limitada a la concepción política, a la ilusión de que el peligro puede ser conjurado mediante negociaciones diplomáticas exitosas o por un cuidadoso equilibrio de fuerzas armadas. La verdad es que esta división es mucho más profunda y más alienante; la ruptura es mayor de lo que puede parecer a primera vista. Esta profunda y múltiple ruptura conlleva el peligro de múltiples desastres para todos nosotros, según la antigua verdad de que un Reino — en este caso, nuestra Tierra — divido contra sí mismo no puede subsistir.

 

Ahí está el concepto del Tercer Mundo: así pues, ya tenemos tres mundos. Indudablemente, sin embargo, el número es incluso mayor, sólo que estamos demasiado lejos para verlo. Algunas antiguas culturas autónomas están arraigadas profundamente, especialmente si se han extendido sobre la mayor parte de la Tierra, constituyendo un mundo autónomo, llenas de acertijos y sorpresas para el pensamiento Occidental. Como mínimo, debemos incluir en esa categoría a China, la India, el mundo musulmán y África, si efectivamente aceptamos la aproximación de mirar las dos últimas como unidades compactas. Durante mil años Rusia ha pertenecido a tal categoría, aunque el pensamiento Occidental sistemáticamente cometa el error de negarle su carácter autónomo, y por ello nunca la entendió, del mismo modo que hoy Occidente no comprende a Rusia en la cautividad comunista. Puede ser que en años pasados Japón ha sido cada vez más como una parte distante de Occidente, no quiero opinar sobre eso aquí; pero, Israel, por ejemplo, pienso que permanece separado del mundo Occidental aunque sólo sea porque su sistema estatal permanece ligado a la religión.

“El lema de Harvard es “Veritas“. Muchos de ustedes ya han aprendido y otros lo aprenderán a lo largo de sus vidas que la verdad nos elude si no nos esforzamos plenamente en seguirla”.

Hace relativamente poco tiempo el pequeño mundo de la Europa moderna fácilmente incautaba colonias por todo el globo, no sólo sin ninguna resistencia, sino también, por lo general, con desprecio de los posibles valores de los pueblos conquistados hacia la vida. En este sentido, tuvo un éxito abrumador, no hubo fronteras geográficas para ello. La sociedad Occidental se expandió como un triunfo de humana independencia y poder. Y de repente, en el siglo XX, se descubre su fragilidad e inconsistencia. Ahora vemos que las conquistas probaron ser de corta y precaria vida, y este giro señala los defectos en la visión del mundo con que Occidente contemplaba dichas conquistas. Las relaciones con el antiguo mundo colonial ahora se han tornado en su contra y el mundo Occidental a menudo llega a extremos de obsequiosidad, pero aún es difícil estimar la factura total que los antiguos países coloniales presentarán a Occidente; es difícil predecir si la entrega no sólo de las últimas colonias, sino de todo lo que posee será suficiente para que saldar esa cuenta.

 

Con todo, la ceguera de la superioridad continúa con molestia para todos y sostiene la creencia de que, por todas partes, vastas regiones de nuestro planeta deberían desarrollarse y madurar hasta alcanzar el nivel actual del sistema político occidental, que en teoría es el mejor y en la práctica el más atractivo. Existe la creencia de que todos aquellos otros mundos están sólo siendo temporalmente impedidos por débiles gobiernos, o por fuertes crisis, o por su propia barbarie o incomprensión para tomar la vía de las democracias pluralista Occidentales y adoptar su forma de vida. Los países son evaluados y juzgados según el incremento de su progreso en esta dirección. Sin embargo, esta concepción es el fruto de la incomprensión occidental de la esencia de los otros mundos; es un resultado de medirlos equivocadamente a todos con el mismo criterio occidental. La imagen real del desarrollo de nuestro planeta es completamente diferente.

 

La angustia provocada por un mundo dividido hizo nacer la teoría de la convergencia entre los principales países Occidentales y la Unión Soviética. Es una teoría tranquilizadora que pasa por alto el hecho que esos mundos no se están evolucionando similarmente; ni tampoco uno puede ser transformado en otro sin el uso de la violencia. Además, la convergencia inevitablemente implica la aceptación de los defectos de la otra parte, y esto es difícilmente deseable.

 

Si yo estuviera hoy hablando en un auditorio en mi país, examinando el diseño general de la ruptura del mundo me habría concentrado en las calamidades del Este. Pero dado mi forzado exilio en el Oeste desde hace cuatro años, y ya que mi audiencia es occidental, pienso que puede ser de mayor interés concentrarme en ciertos aspectos del Occidente en nuestros días, tal como los veo.

 

La merma de coraje puede ser la característica más sobresaliente que un observador imparcial nota en Occidente en nuestros días. El mundo Occidental ha perdido en su vida civil el coraje, tanto global como individualmente, en cada país, en cada gobierno, cada partido político y por supuesto en las Naciones Unidas. Tal descenso de la valentía se nota particularmente en las élites gobernantes e intelectuales y causa una impresión de cobardía en toda la sociedad. Desde luego, existen muchos individuos valientes pero no tienen suficiente influencia en la vida pública. Burócratas, políticos e intelectuales muestran esta depresión, esta pasividad y esta perplejidad en sus acciones, en sus declaraciones y más aún en sus autojustificaciones tendientes a demostrar cuán realista, razonable, inteligente y hasta moralmente justificable resulta fundamentar políticas de Estado sobre la debilidad y la cobardía. Y este declive de la valentía es acentuado irónicamente por las explosiones ocasionales de cólera e inflexibilidad de parte de los mismos funcionarios cuando tienen que tratar con gobiernos débiles, con países que carecen de respaldo, o con corrientes desacreditadas, claramente incapaces de ofrecer resistencia alguna. Pero quedan mudos y paralizados cuando tienen que vérselas con gobiernos poderosos y fuerzas amenazadoras, con agresores y con terroristas internacionales.

“La merma de coraje puede ser la característica más sobresaliente en Occidente… Tal descenso de la valentía se nota en las élites gobernantes e intelectuales…  acentuado irónicamente por las explosiones ocasionales de cólera e inflexibilidad de parte de los mismos funcionarios cuando tratan con gobiernos débiles… Pero quedan mudos y paralizados cuando tienen que vérselas con gobiernos poderosos…”

¿Habrá que señalar que, desde la más remota antigüedad, la pérdida de coraje ha sido considerada siempre como el principio del fin?

 

Cuando se formaron los Estados occidentales modernos, se proclamó como principio fundamental que los gobiernos están para servir al hombre y que éste vive para ser libre y alcanzar la felicidad. (Véase, por ejemplo, la Declaración de Independencia norteamericana). Ahora, por fin, durante las últimas décadas, el progreso tecnológico y social ha permitido la realización de esas aspiraciones: el Estado de Bienestar. Cada ciudadano tiene garantizada la deseada libertad y los bienes materiales en tal cantidad y calidad como para garantizar en teoría el alcance de la felicidad, en el sentido moralmente inferior en que ha sido entendida durante estas últimas décadas. En el proceso, sin embargo, ha sido pasado por alto un detalle psicológico: el constante deseo de poseer cada vez más cosas y un nivel de vida cada vez más alto, con la obsesión que esto implica, ha impreso en muchos rostros occidentales rasgos de ansiedad y hasta de depresión, aunque sea habitual ocultar cuidadosamente estos sentimientos.

 

Esta tensa y activa competencia ha venido a dominar todo el pensamiento humano y no abre, en lo más mínimo, el camino hacia el libre desarrollo espiritual. Se ha garantizado la independencia del individuo a muchos tipos de presión estatal; la mayoría de las personas gozan del bienestar en una medida que sus padres y abuelos no hubieran siquiera soñado con obtener; ha sido posible educar a los jóvenes de acuerdo con estos ideales, conduciéndolos hacia el esplendor físico, felicidad, posesión de bienes materiales, dinero y tiempo libre, hasta una casi ilimitada libertad de placeres. De este modo ¿quién renunciaría ahora a todo esto? ¿Por qué y en beneficio de qué habría uno de arriesgar su preciosa vida en la defensa del bien común, especialmente en el nebuloso caso que la seguridad de la propia nación tuviera que ser defendida en algún lejano país?

 

Incluso la biología nos dice que la seguridad y el bienestar extremo habitual no resultan ventajosos para un organismo vivo. Hoy, el bienestar en la vida de la sociedad Occidental ha comenzado a revelar su máscara perniciosa.

 

La sociedad occidental ha elegido para sí misma la organización más adecuada a sus fines, basados, diría, en la letra de la ley. Los límites de lo correcto y de los derechos humanos se encuentran determinados por un sistema de leyes, cuyos límites son muy amplios. La gente en Occidente ha adquirido una considerable capacidad para usar, interpretar y manipular la ley (aun cuando estas leyes tienden a ser tan complicadas que la persona promedio no puede ni comprenderlas sin la ayuda de un experto). Todo conflicto se resuelve de acuerdo a la letra de la ley y este procedimiento está considerado como una solución perfecta. Si uno está a cubierto desde el punto de vista legal, ya nada más es requerido. Nadie mencionaría que, a pesar de ello, uno podría seguir sin tener razón. Exigir una autolimitación o una renuncia a estos derechos, convocar al sacrificio y a asumir riesgos con abnegación, sonaría a algo simplemente absurdo. El autocontrol voluntario es algo casi desconocido: todo el mundo se afana por lograr la máxima expansión posible del límite extremo impuesto por los marcos legales. (Una compañía petrolera es legalmente libre de culpa cuando compra la patente de un nuevo tipo de energía para prevenir su uso. Un fabricante de un producto alimenticio es legalmente libre de culpa cuando envenena su producto para darle más larga vida: después de todo, la gente es libre no comprarlo.)

“La sociedad occidental ha elegido para sí misma la organización más adecuada a sus fines, basados en la letra de la ley… Todo conflicto se resuelve de acuerdo a la letra de la ley… Si uno está a cubierto desde el punto de vista legal, ya nada más es requerido… Un fabricante de un producto alimenticio es legalmente libre de culpa cuando envenena su producto para darle más larga vida: después de todo, la gente es libre no comprarlo”.

He pasado toda mi vida bajo un régimen comunista y les diré que una sociedad carente de un marco legal objetivo es algo terrible, en efecto. Pero una sociedad sin otra escala que la legal tampoco es completamente digna del hombre. Pero una sociedad basada sobre los códigos de la ley, y que nunca llega a algo más elevado, pierde la oportunidad de aprovechar a pleno todo el rango completo de las posibilidades humanas. Un código legal es algo demasiado frío y formal como para poder tener una influencia beneficiosa sobre la sociedad. Siempre que el fino tejido de la vida se teje de relaciones juridicistas, se crea una atmósfera de mediocridad moral, que paraliza los impulsos más nobles del hombre.

 

Y será simplemente imposible enfrentar los conflictos de este amenazante siglo con tan sólo el respaldo de una estructura legalista.

 

La sociedad occidental actual nos ha hecho ver la diferencia que hay entre una libertad para las buenas acciones y la libertad para las malas. Un estadista que quiera lograr algo importante y altamente constructivo para su país está obligado a moverse con mucha cautela y hasta con timidez. Miles de apresurados (e irresponsables) críticos estarán pendiente de él. Constantemente será desairado por el parlamento y por la prensa. Tendrá que demostrar que cada uno de sus pasos está bien fundamentado y es absolutamente impecable. El resultado final es que una gran persona, auténticamente extraordinaria, no tiene ninguna posibilidad de imponerse. Se le pondrán docenas de trampas desde el mismo inicio. Y de esta manera la mediocridad.

 

En todas partes es posible, y hasta fácil, socavar el poder administrativo. De hecho, este poder ha sido drásticamente debilitado en todos los países occidentales. La defensa de los derechos individuales ha alcanzado tales extremos que deja a la sociedad totalmente indefensa contra ciertos individuos. Es hora, en Occidente, de defender no tanto los derechos humanos sino las obligaciones humanas.

 

Por el otro lado, a la libertad destructiva e irresponsable se le ha concedido un espacio ilimitado. La sociedad ha demostrado tener escasas defensas contra el abismo de la decadencia humana; por ejemplo, contra el abuso de la libertad que conduce a la violencia moral contra los jóvenes bajo la forma de películas repletas de pornografía, crimen y horror. Todo esto es considerado como parte integrante de la libertad, y se asume que está teóricamente equilibrado por el derecho de los jóvenes a no mirar y a no aceptar. De este modo, la vida organizada en forma legalista demuestra su incapacidad para defenderse de la corrosión de lo perverso.

 

¿Y qué podemos decir de los oscuros ámbitos de la criminalidad? Los límites legales (especialmente en los Estados Unidos) son lo suficientemente amplios como para alentar no sólo la libertad individual sino también el abuso de esta libertad. El culpable puede terminar sin castigo, o bien obtener una compasión inmerecida, todo ello con el apoyo de miles de defensores en la sociedad. Cuando un gobierno seriamente se pone a erradicar la subversión, la opinión pública inmediatamente lo acusa de violar los derechos civiles de los terroristas. Hay una buena cantidad de estos casos.

 

El sesgo de la libertad hacia el mal se ha producido en forma gradual, pero evidentemente emana de un concepto humanista y benevolente según el cual el ser humano — el rey de la creación — no es portador de ningún mal intrínseco y todos los defectos de la vida resultan causados por sistemas sociales descarriados que, por consiguiente, deben ser corregidos. Sin embargo y extrañamente, a pesar de que las mejores condiciones sociales han sido logradas en Occidente, sigue subsistiendo una buena cantidad de crímenes; incluso hay considerablemente más criminalidad en Occidente que en la pauperizada y legalmente arbitraria sociedad soviética. (Es cierto que hay una multitud de prisioneros en nuestros campos de concentración acusados de ser criminales, pero la mayoría de ellos jamás cometió crimen alguno. Simplemente trataron de defenderse de un Estado ilegal que recurría al terror fuera de un marco jurídico).

 

La prensa, por supuesto, goza de la más amplia libertad. (Voy a usar el término «prensa» para referirme a todos los medios de difusión masiva.) Pero ¿cómo utiliza esta libertad?

 

Aquí, otra vez, la suprema preocupación es no infringir el marco legal. No existe una auténtica responsabilidad moral por la distorsión o la desproporción. ¿Qué clase de responsabilidad tiene el periodista de un diario frente a sus lectores o frente a la historia? Cuando se ha llevado a la opinión pública hacia carriles equivocados mediante información inexacta o conclusiones erradas ¿conocemos algún caso en que el mismo periodista o el mismo diario lo hayan reconocido pidiendo disculpas públicamente? No. Eso perjudicaría las ventas. Una nación podrá sufrir las peores consecuencias por un error semejante, pero el periodista siempre saldrá impune. Lo más probable es que, con renovado aplomo, sólo empezará a escribir exactamente lo contrario de lo que dijo antes.

“Cuando se ha llevado a la opinión pública hacia carriles equivocados… ¿conocemos algún caso en que el mismo periodista o el mismo diario lo hayan reconocido pidiendo disculpas públicamente? No. Eso perjudicaría las ventas”.

Dado que se exige una información instantánea y creíble, se hace necesario recurrir a presunciones, rumores y suposiciones para rellenar los huecos; y ninguno de ellos será desmentido. Quedarán asentados en la memoria del lector. ¿Cuántos juicios apresurados, inmaduros, superficiales y engañosos se expresan todos los días, primero confundiendo a los lectores y luego dejándolos colgados? La prensa puede, o bien asumir el papel de la opinión pública, o bien puede pervertirla. De este modo podemos tener a terroristas glorificados como héroes; o bien ver cómo asuntos secretos pertenecientes a la defensa nacional resultan públicamente revelados; o podemos ser testigos de la desvergonzada violación de la privacidad de personas famosas bajo el eslogan de «todo el mundo tiene derecho a saberlo todo». (Aunque éste es el falso eslogan de una falsa era. De un valor muy superior es el desacreditado derecho de las personas a no saber; que no se abarroten sus divinas almas con chismes, estupideces y habladurías vanas. Una persona que trabaja y que lleva una vida plena de sentido, no tiene ninguna necesidad de este excesivo y sofocante flujo de información.)

 

Precipitación y superficialidad son la enfermedad psíquica del vigésimo siglo y más que en cualquier otro lugar esta enfermedad se refleja en la prensa. El análisis profundo de un problema es anatema para la prensa. Se queda en fórmulas sensacionalistas.

 

Sin embargo, así como está dispuesta, la prensa se ha convertido en el mayor poder dentro de los países occidentales, excediendo el de las legislaturas, los ejecutivos y los judiciales Entonces, uno quisiera preguntar: ¿en virtud de qué norma ha sido elegida y ante quién es responsable? En el Este comunista, a un periodista abiertamente se lo designa como funcionario del Estado. Pero ¿quién ha elegido a los periodistas occidentales que ocupan esta posición de poder, y por cuanto tiempo, y con qué prerrogativas?

 

Existe todavía otra sorpresa para alguien que viene del Este totalitario con su prensa rigurosamente unificada. Uno descubre una común tendencia de preferencias dentro de la generalidad de la prensa occidental (el espíritu de la época), modelos de juicio generalmente aceptados, y quizás hasta intereses corporativos comunes, con lo que el efecto resultante no es el de la competencia sino el de la unificación. Existe una libertad irrestricta para la prensa, pero no para los lectores, porque los diarios transmiten mayormente, de un modo forzado y sistemático, aquellas opiniones que no se contradicen en forma demasiado abierta con su propia opinión y con la tendencia general mencionada.

“Existe una libertad irrestricta para la prensa, pero no para los lectores… los diarios transmiten mayormente, de un modo forzado y sistemático, aquellas opiniones que no se contradicen en forma demasiado abierta con su propia opinión y con la tendencia general mencionada”.

Sin ninguna censura en Occidente, las tendencias de moda en el pensamiento y en las ideas resultan fastidiosamente separadas de aquellas que no están de moda y estas últimas, sin llegar a ser jamás prohibidas, tienen muy escasas posibilidades de verse reflejadas en periódicos y libros, o de ser escuchadas en universidades. Vuestros académicos son libres en un sentido legal, pero están acorralados por la moda del capricho predominante. No existe la violencia explícita del Este; pero una selección impuesta por la moda y por la necesidad de acomodarse a las normas masivas, frecuentemente impide que las personas con mayor independencia de criterio contribuyan a la vida pública. Hay una peligrosa tendencia a formar una manada, apagando las iniciativas exitosas. En los Estados Unidos he recibido cartas de personas altamente inteligentes — como, por ejemplo, el maestro de un pequeño colegio lejano- que hubiera podido hacer mucho por la renovación y salvación de su país, pero su país no pudo escucharlo porque los medios no le ofrecían un foro adecuado. Esto da lugar a fuertes prejuicios masivos, a una ceguera que es peligrosa en nuestra dinámica era. Un ejemplo de ello es la interpretación autocomplaciente del estado de cosas en el mundo contemporáneo que funciona como una especie de armadura puesta alrededor de la mente de las personas, a punto tal que las voces humanas de diecisiete países de Europa Oriental y del Lejano Oriente asiático no pueden perforarla. Sólo se terminará rompiendo por la inexorable palanca de los acontecimientos.

 

He mencionado algunos pocos rasgos de la vida occidental que sorprenden y asombran a un recién llegado a este mundo. El propósito y los alcances de esta disertación me impiden continuar con este examen, particularmente en lo relacionado con el impacto que estas características tienen sobre importantes aspectos de la vida de una nación, tales como la educación, tanto la elemental como la avanzada en artes y humanidades.

 

Está casi universalmente aceptado que Occidente le muestra al resto del mundo el camino hacia el desarrollo económico exitoso, aún cuando en los últimos años ha sido perturbado fuertemente por una caótica inflación. Con todo, muchas personas que viven en Occidente están insatisfechas con su propia sociedad. La desprecian o la acusan de no estar ya al nivel de lo que requiere la madurez de la humanidad. Y esto empuja a muchos a inclinarse por el socialismo, lo cual es una falsa y peligrosa tendencia.

 

Espero que ninguno de los presentes sospechará que expreso mi crítica parcial al sistema occidental a fin de sugerir al socialismo como una alternativa. No. Con la experiencia que tengo de un país en dónde el socialismo ha sido instituido, no hablaré de una alternativa así. El matemático Igor Shafarevich, miembro de la Academia Soviética de Ciencias, ha escrito un libro brillantemente argumentado titulado «Socialismo», en el cual efectúa un penetrante análisis histórico y demuestra que el socialismo, de cualquier tipo o matiz, conduce a la destrucción total del espíritu humano y a la nivelación de la humanidad en la muerte. El libro de Shafarevich fue publicado en Francia hace ya casi dos años y hasta el presente no se ha encontrado a nadie capaz de refutarlo. Dentro de poco, se publicará en inglés en los Estados Unidos.

 

Pero si alguien me preguntara, en cambio, si yo propondría a Occidente, tal como es en la actualidad, como modelo para mi país, francamente respondería en forma negativa. No. No recomendaría vuestra sociedad como un ideal para la transformación de la nuestra. A través de profundos sufrimientos, las personas en nuestro país han tenido un desarrollo espiritual de tal intensidad que el sistema occidental, en su presente estado de agotamiento, ya no aparece como atractivo. Incluso las características de vuestra vida que acabo de enumerar resultan extremadamente entristecedoras.

“Espero que ninguno de los presentes sospechará que expreso mi crítica parcial al sistema occidental a fin de sugerir al socialismo. No… Pero si alguien me preguntara, en cambio, si yo propondría a Occidente, tal como es en la actualidad, como modelo para mi país, francamente respondería en forma negativa”.

 

Un hecho que no puede ser cuestionado es el debilitamiento de la personalidad humana en Occidente mientras que en el Este esa personalidad se ha vuelto más firme y más fuerte. Seis décadas para nuestra gente y tres décadas para la de Europa Oriental; durante todo este tiempo hemos pasado por un entrenamiento espiritual que aventaja, de lejos, a lo experimentado por Occidente. La compleja y mortal presión de la vida cotidiana ha producido personalidades más fuertes, más profundas y más interesantes que las generadas por el bienestar estandardizado de Occidente. Por lo tanto, si nuestra sociedad hubiese de ser transformada en la vuestra, ello significaría una mejora en determinados aspectos, pero también un empeoramiento en algunos puntos particularmente significativos. Por supuesto, una sociedad no puede permanecer indefinidamente en un abismo de arbitrariedad legal como es el caso en nuestro país. Pero también le resultará denigrante elegir la automática suavidad legalista, como es vuestro caso. Después de décadas de sufrimiento, violencia y opresión, el alma humana anhela cosas más altas, más cálidas y más puras que las ofrecidas por los hábitos de convivencia masiva introducidos por la invasión repugnante de la publicidad, el aturdimiento televisivo y la música insoportable.

 

Todo esto es visible para numerosos observadores de todos los mundos de nuestro planeta. Resulta cada vez menos probable que el estilo de vida occidental se convierta en el modelo a seguir.

 

Hay advertencias significativas de la historia para una sociedad amenazada de muerte. Tal es, por ejemplo, la decadencia del arte, o la carencia de grandes estadistas. Hay otras advertencias abiertas y evidentes, también. El centro de su democracia y de su cultura se lesiona tan sólo por la ausencia de energía eléctrica por algunas horas, pues repentinamente muchedumbres de ciudadanos americanos comienzan a saquear y a causar estrago. La capa superficial de protección debe ser muy delgada, lo que indica que el sistema social resulta inestable y malsano.

 

Pero la lucha por nuestro planeta, en lo físico y en lo espiritual, esa lucha de proporciones cósmicas no es una vaga cuestión del futuro. Ya ha comenzado. Las fuerzas del mal ya han lanzado su ofensiva decisiva. Podríais sentir su presión pero vuestros monitores y vuestras publicaciones todavía están llenas de las obligatorias sonrisas y de los brindis con los vasos en alto. ¿A qué viene tanta alegría?

 

Algunos representantes muy bien conocidos de su sociedad, tales como George Kennan, dicen: “no podemos aplicar criterios morales a la política”. Así mezclamos el bien y el mal, lo derecho y lo torcido y damos oportunidad para el triunfo absoluto del Mal en el mundo. Por el contrario, sólo los criterios morales pueden ayudar a Occidente contra la estrategia bien prevista del mundo del comunismo. No hay otros criterios. Las consideraciones prácticas u ocasionales de cualquier clase serán barridas inevitablemente por la estrategia comunista. Después que se ha alcanzado un cierto nivel del problema, el pensamiento legalista induce a la parálisis; evita que uno vea el tamaño y significado de los acontecimientos reales.

A pesar de la abundancia de información, o quizá debido a ella, Occidente tiene dificultades para entender la realidad tal como es. Ha habido predicciones ingenuas por algunos expertos americanos que creyeron que Angola se convirtió en el Vietnam de la Unión Soviética o que la expedición cubana en África sería detenida por la especial atención de Estados Unidos a Cuba.­ El consejo de Kennan a su propio país -comenzar el desarme unilateral- pertenece a la misma categoría. ¡Si usted supiera cómo se ríen de sus magos políticos los funcionarios del Moscow Old Square[1]! En cuanto a Fidel Castro, él francamente desprecia a Estados Unidos, enviando a sus tropas a aventuras distantes estando su país junto al de ustedes.

 

Sin embargo, el error más cruel ocurrió con la incomprensión de la guerra de Vietnam. Algunos querían sinceramente que todas las guerras se detuvieran cuanto antes; otros creyeron que debería haber lugar para la autodeterminación en Vietnam, o en Camboya, como vemos hoy con claridad particular. Pero los miembros del movimiento pacifista de Estados Unidos participaron en la traición de lejanas naciones del Este, en un genocidio, y en el sufrimiento impuesto hoy a 30 millones de personas de aquellos países. ¿Esos pacifistas convencidos oyen los gemidos que vienen de allá? ¿Entienden su responsabilidad hoy? ¿O prefieren no oír? La CIA americana perdió su nervio y como consecuencia el peligro se ha acercado mucho más a los Estados Unidos.

Pero no hay conocimiento de esto. La miopía de los políticos que firmaron una precipitada capitulación en Vietnam aparentemente dio a América un respiro de despreocupación; sin embargo, un Vietnam multiplicado por cien asoma ahora sobre ustedes. Ese Vietnam pequeño había sido una advertencia y una ocasión para movilizar el valor de la nación. Pero si una América completamente apertrechada sufrió una verdadera derrota por un pequeño país comunista, ¿cómo puede Occidente esperar permanecer firme en el futuro?

 

Ya he tenido ocasión de decir que en el siglo XX la democracia no ha ganado ninguna guerra importante sin la ayuda y protección de un aliado continental cuya filosofía e ideología no preguntó. En la Segunda Guerra Mundial contra Hitler, en vez de ganar esa guerra con sus propias fuerzas, que habrían sido ciertamente suficientes, la democracia occidental cultivó a otro enemigo con más poder todavía, pues Hitler nunca tuvo tantos recursos y tanta gente, ni ofreció ideas atractivas, ni tuvo una gran cantidad de partidarios en el oeste — una quinta columna potencial — como la Unión Soviética. Actualmente, algunas voces occidentales han hablado ya de obtener la protección de un tercer poder contra la agresión en el próximo conflicto mundial, si lo hay; en este caso el protector sería China. Pero no le desearía tal protector a ningún país en el mundo. Primero de todo, es otra vez una alianza con el Mal; además, concedería a Estados Unidos un plazo, pero cuando a última hora China con sus mil millones personas se volteara armada con las armas americanas, América misma caería presa de un genocidio similar al que se está perpetrado en Camboya en nuestros días.

“En la Segunda Guerra Mundial contra Hitler, en vez de ganar esa guerra con sus propias fuerzas, que habrían sido ciertamente suficientes, la democracia occidental cultivó a otro enemigo con más poder todavía… Hitler nunca tuvo tantos recursos y tanta gente, ni ofreció ideas atractivas… como la Unión Soviética”.

 

Pero ningún arma, no importa cuál sea su poder, pueden ayudar a Occidente mientras no supere la pérdida de su fuerza de voluntad. En un estado de la debilidad psicológica, las armas se convierten en una carga para el lado de quienes capitulan. Para defenderse, uno debe también estar preparado para morir; esta preparación escasea en una sociedad educada en el culto del bienestar material. Nada queda entonces, solamente las concesiones, intentos de ganar tiempo y la traición. Así, en la vergonzosa conferencia de Belgrado los diplomáticos del Occidente libre entregaron en su debilidad la frontera donde los miembros de los Grupos Vigilantes de Helsinki están sacrificando sus vidas.

 

El pensamiento occidental ha llegado a ser conservador: la situación del mundo debe permanecer como está a cualquier coste, allí no debe ser ningún cambio. Este sueño debilitante de un status quo irreformable es el síntoma de una sociedad que ha llegado al final de su desarrollo. Uno debe ser ciego para no ver que los océanos ya no pertenecen a Occidente, mientras que la tierra bajo su dominio sigue disminuyendo. Las dos llamadas guerras mundiales (en realidad todavía estaban lejos de tener esa escala mundial) han significado la autodestrucción interna del pequeño y progresivo Occidente que ha preparado así su propio final. La siguiente guerra (que no tiene que ser atómica y no creo que lo sea) puede quemar la civilización occidental para siempre.

“El pensamiento occidental ha llegado a ser conservador: la situación del mundo debe permanecer como está a cualquier coste, allí no debe ser ningún cambio. Este sueño debilitante de un status quo irreformable es el síntoma de una sociedad que ha llegado al final de su desarrollo”.

Enfrentando tales peligros, con tantos valores históricos en su pasado, con tan alto nivel de realización de la libertad y de devoción a la libertad, ¿cómo es posible perder en tal grado la voluntad para defenderse?

 

¿Cómo es que se ha producido esta adversa relación de fuerzas? ¿Cómo es que Occidente ha caído de su marcha triunfal hasta su debilidad presente? ¿Acaso han existido desvíos fatales y pérdidas de orientación en su desarrollo? No parece ser así. Occidente se mantuvo avanzando en forma constante de acuerdo a sus proclamadas intenciones sociales, a la par de su asombroso progreso tecnológico. Y súbitamente se ha encontrado en su posición actual de debilidad.

 

Esto significa que el error debe estar en la raíz, en la misma base del pensamiento humano de los últimos siglos. Me refiero a la visión occidental que prevalece en el mundo de hoy, que nace del Renacimiento y encuentra su expresión política a partir de la Ilustración. Esta visión se convirtió en la base de todas las doctrinas políticas o sociales y podríamos llamarla humanismo racionalista o autarquía humanística. Es la autoproclamada y practicada autonomía del ser humano de cualquier fuerza superior. También podría ser llamado antropocentrismo, con el ser humano visto como ocupando el centro de todo lo que existe.

“el error debe estar en la raíz, en la misma base del pensamiento humano de los últimos siglos. Me refiero a la visión occidental que prevalece en el mundo de hoy, que nace del Renacimiento y encuentra su expresión política a partir de la Ilustración…  la base de todas las doctrinas políticas o sociales… humanismo racionalista o autarquía humanística. Es la autoproclamada y practicada autonomía del ser humano de cualquier fuerza superior… antropocentrismo… el ser humano visto como ocupando el centro de todo lo que existe”.

 

El punto de inflexión provocado por el Renacimiento probablemente fue inevitable desde el punto de vista histórico. La Edad Media había llegado a su término natural por agotamiento, convirtiéndose en una represión despótica intolerable de la naturaleza física del ser humano a favor de su naturaleza espiritual. Pero, después, nos retiramos de lo espiritual y fuimos abrazando todo lo que es material de un modo excesivo e ilimitado. La nueva forma humanística el pensamiento, que había sido proclamada nuestra guía, no admitía la existencia de una maldad intrínseca en el ser humano, ni entreveía una misión más elevada que el logro de la felicidad terrenal. Dio inicio a la civilización occidental con una peligrosa tendencia a idolatrar al hombre y a sus necesidades materiales. Todo lo que estaba más allá del bienestar físico y de la acumulación de bienes materiales; todas las demás necesidades y características humanas de una naturaleza superior y más sutil, quedaron fuera del área de atención de los sistemas sociales y estatales, como si la vida humana no tuviese un significado superior. Eso proporcionó su acceso al Mal, que en nuestros días fluye libre y constante. La simple libertad per se no resuelve en lo más mínimo todos los problemas de la vida humana y hasta agrega una buena cantidad de problemas nuevos.

 

Y aún así, en las primeras democracias, como en la democracia norteamericana por la época de su nacimiento, todos los derechos humanos fueron conferidos sobre la base de que el ser humano es una criatura de Dios. Esto es: la libertad le fue conferida al individuo en forma condicional, en la presunción de su constante responsabilidad religiosa. Esa era la tradición de los mil años precedentes. Hace doscientos y hasta hace cincuenta años atrás, hubiera sido casi inimaginable en los Estados Unidos que se le concediese la libertad ilimitada a un individuo simplemente para la satisfacción de sus caprichos personales.

 

Después, sin embargo, todas estas limitaciones resultaron erosionadas en la totalidad de Occidente. Se produjo una emancipación absoluta de la herencia moral de los siglos cristianos con sus grandes reservas de misericordia y sacrificio. Los sistemas estatales se volvieron aun más materialistas. Finalmente, Occidente conquistó los derechos humanos, incluso en exceso, pero el sentido de responsabilidad del ser humano ante Dios y ante la sociedad se ha vuelto cada vez más débil. Durante las últimas décadas, el egoísmo legalista de la cosmovisión occidental ha llegado a su apogeo y el mundo se encuentra en una aguda crisis espiritual y en una transición política. Todos los celebrados logros tecnológicos del progreso, incluyendo la conquista del espacio exterior, no alcanzan para redimir la pobreza moral del Siglo XX, una pobreza que nadie hubiera imaginado incluso todavía hacia fines del Siglo XIX.

“Todos los celebrados logros tecnológicos del progreso, incluyendo la conquista del espacio exterior, no alcanzan para redimir la pobreza moral del Siglo XX…”.

En la medida en que el humanismo en su desarrollo se fue volviendo más y más materialista, progresivamente permitió conceptos que resultaron utilizados por el socialismo primero y por el comunismo después. De este modo, Carlos Marx pudo decir, en 1844, que el «comunismo es humanismo naturalizado».

 

Esta afirmación no es enteramente irracional. Uno puede detectar las mismas piedras fundamentales de un humanismo erosionado en cualquier tipo de socialismo: materialismo ilimitado; liberación de la religión y de la responsabilidad religiosa (algo que en los regímenes comunistas llega al estadio de la dictadura antirreligiosa); concentración de las estructuras sociales bajo un criterio supuestamente científico. (Esto último es típico tanto de la Ilustración como del marxismo). No es ninguna casualidad que las grandes promesas retóricas del comunismo giren alrededor del Hombre (con «H» mayúscula) y su felicidad terrenal. A primera vista parece un feo paralelismo: ¿Tendencias comunes en el pensamiento y en el estilo de vida del Occidente y del Este actuales? Pero ésa es la lógica del desarrollo materialista.

 

Más aún, la interrelación es tal que la corriente materialista que está más hacia la izquierda, siendo que de este modo es la más consistente, siempre demuestra ser la más fuerte, la más atractiva y victoriosa. El humanismo ha perdido su herencia cristiana y no puede prevalecer en esta competencia. De esta forma, durante los siglos pasados, y especialmente durante las décadas recientes, a medida en que el proceso se fue volviendo más agudo, el alineamiento de las fuerzas fue como sigue: el liberalismo resultó inevitablemente desplazado por el extremismo; el extremismo tuvo que rendirse ante el socialismo y el socialismo no pudo resistirse al comunismo.

 

El régimen comunista en el Este ha podido perdurar y crecer gracias al entusiasta apoyo de un enorme número de intelectuales occidentales quienes (¡sintiendo el parentesco!) se negaron a ver los crímenes de los comunistas y, cuando ya no pudieron seguir negándolos, intentaron justificarlos. El problema persiste: en nuestros Estados del Este el comunismo ha sufrido una derrota ideológica total; su prestigio es cero y aun menos que cero. Y a pesar de eso los intelectuales occidentales todavía lo miran con considerable interés y afinidad, siendo que es precisamente esto lo que le hace tan inmensamente difícil a Occidente el resistirse ante el Este.

“El régimen comunista en el Este ha podido perdurar y crecer gracias al entusiasta apoyo de un enorme número de intelectuales occidentales quienes (¡sintiendo el parentesco!) se negaron a ver los crímenes de los comunistas y, cuando ya no pudieron seguir negándolos, intentaron justificarlos”.

No voy a examinar el caso de un desastre producido por una guerra mundial y los cambios que produciría en la sociedad. Mientras nos despertemos todas las mañanas bajo un pacífico sol, tendremos que llevar una vida cotidiana. Pero hay un desastre que ya está muy entre nosotros. Estoy refiriéndome a la calamidad de una conciencia desespiritualizada y de un humanismo irreligioso.

 

Este criterio ha hecho del hombre la medida de todas las cosas que existen sobre la tierra; ese mismo ser humano imperfecto que nunca está libre de jactancia, egoísmo, envidia, vanidad y toda una docena de otros defectos. Estamos ahora pagando por los errores que no fueron apropiadamente evaluados al inicio de la jornada. Por el camino del Renacimiento hasta nuestros días hemos enriquecido nuestra experiencia pero hemos perdido el concepto de una Entidad Suprema Completa que solía limitar nuestras pasiones y nuestra irresponsabilidad.

 

Hemos puesto demasiadas esperanzas en la política y en las reformas sociales, sólo para descubrir que terminamos despojados de nuestra posesión más preciada: nuestra vida espiritual, que está siendo pisoteada por la jauría partidaria en el Este y por la jauría comercial en Occidente. Esta es la esencia de la crisis: la escisión del mundo es menos aterradora que la similitud de la enfermedad que ataca a sus miembros principales.

Si, como pretende el humanismo, el ser humano naciese solamente para ser feliz, no nacería para morir. Desde el momento en que su cuerpo está condenado a muerte, su misión sobre la tierra evidentemente debe ser más espiritual y no sólo disfrutar incontrolablemente de la vida diaria; no la búsqueda de las mejores formas de obtener bienes materiales y su despreocupado consumo. Tiene que ser el cumplimiento de un serio y permanente deber, de modo tal que el paso de uno por la vida se convierta, por sobre todo, en una experiencia de crecimiento moral. Para dejar la vida siendo un ser humano mejor que el que entró en ella.

Es imperativo reconsiderar la escala de los valores humanos usuales; su presente tergiversación es pasmosa. No es posible que la evaluación del desempeño de un Presidente se reduzca a la cuestión de cuanta plata uno gana o a la disponibilidad de gasolina. Solamente alimentando voluntariamente en nosotros mismos un autocontrol sereno y libremente aceptado puede la humanidad erguirse por sobre la tendencia mundial al materialismo.

Hoy sería retrógrado aferrarnos a las petrificadas fórmulas de la Ilustración. Un dogmatismo social de esa especie nos deja inermes frente a los desafíos de nuestros tiempos.

Aún si nos libramos de la destrucción por la guerra, la vida tendrá que cambiar bajo pena de perecer por sí misma. No podemos evitar una reevaluación de las definiciones fundamentales de la vida y de la sociedad. ¿Es cierto que el ser humano está por encima de todas las cosas? ¿No hay un Espíritu Superior por encima de él? ¿Está bien que la vida de una persona y las actividades de una sociedad estén guiadas sobre todo por una expansión material? ¿Es permisible promover esa expansión a costa de la integridad de nuestra vida espiritual?

Si el mundo no se ha acercado a su fin, al menos ha arribado a una importante divisoria de aguas en la Historia, igual en importancia al paso de la Edad Media al Renacimiento. Demandará de nosotros un fuego espiritual. Tendremos que alzarnos a la altura de una nueva visión, un nuevo nivel de vida, dónde nuestra naturaleza física no será anatematizada como en la Edad Media, pero, más centralmente aún, nuestro ser espiritual no será pisoteado como en la Edad Moderna.

La ascensión es similar a un escalamiento hacia la próxima etapa antropológica. Nadie, en todo el mundo, tiene más salida que hacia un solo lado: hacia arriba.

 

NOTAS AL PIÉ

[1] La Old Square en Moscú (Staraya Ploshchad) es la plaza donde reside el cuartel general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética (CPSU); este es el verdadero nombre de lo que en Occidente es conocido como «El Kremlin».

JAVIER MILEI: PRECIOS NUEVOS, SALARIO VIEJO

JAVIER MILEI:

PRECIOS NUEVOS,

SALARIO VIEJO

Por el Lic. Juan Carlos Monedero (h)

La desregulación de la economía argentina que impulsa el gobierno de Milei, cuya punta de lanza es el D.N.U. N° 70 del 27 de diciembre de 2023, está produciendo consecuencias muy graves. En primer lugar, de nada sirve que se nos prometa el oro y el moro “dentro de quince años” si nos empobrece más en el ahora. Estas medidas sólo agravan una situación que ya era de por sí caótica, producto de las administraciones anteriores. Aumentó el agua, la carne, el aceite, la leche, la fruta, los alimentos básicos. Aumentó el precio de la ropa. El valor de los alquileres se disparó. También las prepagas. Los medicamentos aumentaron. La nafta aumentó a pesar de que somos un país productor de petróleo. ¿Cómo hace una familia? ¿Y cómo llega a fin de mes papá, mamá con tres, cuatro o más hijos? ¿Acaso no se advierte que estamos inmolando la sociedad argentina en el altar del falso dogma de “sincerar la economía”? ¿De qué sirve este sinceramiento si los ingresos de la sociedad argentina quedan pulverizados? ¿Y por qué no sinceramos LA POLÍTICA, si tanto les gusta la sinceridad, y blanqueamos los intereses que persiguen estas reformas así como los nombres y apellidos de a quienes benefician?

“Una Argentina distinta es imposible con los mismos de siempre”. Y ahora nos gobiernan los mismos de siempre. Macri, Caputo, Sturzenegger, Bullrich. También están operantes las recetas de siempre: reducción de los subsidios en beneficio de una exportación que se desentiende del abastecimiento del mercado interno del país –nuestra Argentina– donde se origina ese producto con la consecuente destrucción de la industria nacional (a pesar de que Europa, EE.UU. y Japón subsidian sus empresas), abandono del rol del Estado en la protección de los derechos laborales, un dólar excesivamente alto para favorecer a los exportadores y al Estado que percibe impuestos de lo que se exporta (retenciones) mientras aquellos productos que guardan algún tipo de relación con el dólar se encarecen, por mencionar algunas medidas. Y esto sin contar que la soja se exporta prácticamente en su totalidad dado que no forma parte de la dieta de los argentinos pero sí de China y, por lo tanto, en su enorme mayoría se vende al mercado externo: a precio internacional.

Hay un ajuste y, en efecto, la decisión de Milei es que la variable de ajuste sean los salarios de la gente (y no los negocios de la casta). Entendamos que este gobierno toma decisiones mirando el Excel. En esta matemática cruel, en esta economía sin corazón y sin dignidad, la variable de ajuste son los salarios y las jubilaciones. Llevamos casi un mes de aumentos sin que se incremente los ingresos de trabajadores, jubilados y pensionados, más allá de un bono de $ 55.000 para aquellos jubilados que cobran la mínima. Es claro que hasta la ideología capitalista liberal tuvo que capitular: cuando el kirchnerismo aplicaba estos bonos la medida se cuestionaba y, sin embargo, ahora el gobierno de Milei se dio cuenta de que este enorme grupo de jubilados no pueden vivir. Y entonces, sin sonrojarse ni dar explicaciones, realizan una medida que antes criticaban.

A las recetas de siempre y al uso de los métodos que juraron no utilizar, se le suman las incongruencias propias. El Presidente que había dicho que “los impuestos son un robo” y que había asegurado que “se cortaría un brazo antes de subir los impuestos” (tal como dijo en campaña) aumentó los impuestos.

“¡El ajuste no lo paga la gente, lo paga la casta, lo paga la política!” repetía ante Fantino como un energúmeno. Parece que después de haber ganado las elecciones, la gente común se dio cuenta de que la casta… eran ellos. Porque LA CLASE MEDIA Y LA CLASE BAJA está sufriendo principalmente todas estas medidas. En efecto, el D.N.U. es una barbaridad salida de un laboratorio ideológico. Sus autores aplican una receta a la realidad, y si la realidad no encaja, ¡peor para ella! Pero la receta se aplica sí o sí. Eso no se negocia, aunque el pueblo gimotee y esté retorcido de dolor por la pérdida de su poder adquisitivo.

Todas estas consecuencias provienen de la filosofía política de Javier Milei: anarquismo capitalista liberal. Pero también surge, a no dudarlo, de poderosos empresarios y políticos a quienes les importa nada la teoría y mucho los intereses en juego. Desde Elsztain a Macri, desde corporaciones trasnacionales hasta Elon Musk, muchas piezas se han articulado para procurar la primarización de la economía nacional. Con cinismo, Caputo comentó hace unos días: “Feliz Navidad, gracias por el sacrificio”. Esto confirma que nos están sacrificando.

Finalmente, la sociedad que modela el D.N.U. ya no es una comunidad política, con lazos nacionales, con industrias propias, con una población que necesita que su autoridad la encamine al Bien Común. No, no vivíamos una situación ideal. Son décadas de ininterrumpida caída. No obstante, subsisten muchas leyes que, al menos desde lo conceptual, son positivas. Y Milei justo va contra lo poco que queda de bueno. Por eso, en la mente de este gobierno la sociedad ya no es una comunidad unificada por los lazos de religión, tradición, lengua, costumbres e instituciones. No. La sociedad es otra cosa: no es más que un “mercado” en que cualquier individuo –para obtener beneficios sin límite– está habilitado para pisarle la cabeza a otro. ¡Viva la ley de la selva! Es la teoría darwinista, de supervivencia del más apto, trasladada a la esfera económica. Y el estado argentino “ausente”, testigo inmóvil de las injusticias, que se queda bien quieto a fin de salvaguardar el pseudo derecho de los poderosos contra los débiles.

 

Por todas estas razones, le decimos NO AL D.N.U. DE JAVIER MILEI y te convocamos a que difundas todos estos argumentos.

 

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Massa vs. Milei:

¿Qué pasó?

Por el Lic. Juan Carlos Monedero (h)

 

Millones de personas no salen todavía de su desconcierto. Sólo un empecinado puede negar que anoche ocurrió algo particular: una fractura. Todos vieron que algo crujió pero el motivo de fondo es lo que hay que descubrir.

Quizás el cine pueda ayudarnos. ¿Recuerdan Rocky III? Rocky II concluye con un Stallone venciendo a Apollo Creed en los últimos segundos del round final. La tercera película comienza mostrando cómo el querido boxeador ha defendido ya 10 veces el título y con éxito. Es famoso, adorado por las mujeres, entrevistado, admirado por los jóvenes, su foto es publicada en las portadas de las principales revistas… Pero su entrenador, el inolvidable Micky, comenta esos triunfos y lo cruza sin piedad: “¡Eso fue pan comido!”. Y el mismo Micky le termina confesando que, para mantenerlo ganando, nunca coordinó combates donde Rocky realmente peligrara. Hacia la mitad de la película, Stallone se enfrenta con el temible Clubber Lang, el oponente al que su entrenador quería evitar a toda costa, y el pobre Rocky recibe una paliza bíblica…

Rocky III | Harmonica Cinema

Eurnekian no te preparó

Ya no es un secreto que la popularidad de Milei explotó precisamente en programas de televisión donde el empresario de origen armenio, Eduardo Eurnekian, era accionista. La información surge explícitamente de un libro publicado este año. Nosotros, en agosto del 2022, en el marco de una entrevista sobre el verdadero rostro de la Nueva Derecha Liberal, escribimos:

“En los debates y paneles mediáticos –y ya desde sus primeras apariciones públicas– Milei puede hablar largamente y sin ser interrumpido durante 3, 4 y hasta 5 minutos. Nunca te dejan hablar tanto: hablás 30 segundos con suerte, y de repente alguien interrumpe, sobre todo si propaga ideas anti progresistas”[1].

En efecto, esta observación gatilló la idea de que en el ascenso meteórico de Javier Milei y otros youtubers neoderechistas –año 2016 aproximadamente– tuvo que haber una “inyección” de mucho dinero. Dijimos algo más: luego de que ellos alcanzaran una gran notoriedad, seguramente muchos grupos los invitaron motu proprio. Pero sí nos parecía, y luego fue confirmado, que el “shock” de popularidad inicial de Javier Milei era difícil de explicar, si no imposible, sin una gran inversión económica por parte de alguno o algunos. Y uno de esos algunos terminó siendo Eduardo Eurnekian. Pero eso no preparó a Milei para la dureza de la realidad.

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Un mundo de sensaciones

             Hace años, los videos de Milei venían siendo furor en las redes. Cientos de miles de vistas, incluso millones. Pero eran escenarios cómodos para el libertario, quien podía simplemente elevar la voz y arrollar a sus contertulios o incluso “capturar” la palabra en las entrevistas que le hacían y ya. A los periodistas les servía porque medía, le hacían preguntas en bandeja, lo invitaron mil veces y así se infló bastante. Sin embargo, ¿cuánto de esto era real? En la vida los debates no se dan así. Y quizás Milei se creyó su propia ficción.

Un anticipo de lo que fue anoche se había visto en el debate entre Milei y Grabois, con la moderación de Fontevecchia. En aquella ocasión tampoco salió airoso, aunque la extensión de esta controversia (más de 5 horas) impidió que se viese tanto la hilacha. Pero estaba ahí, y anoche Massa tiró de ella.

Massa impuso su agenda y Milei no logró incomodarlo con la crisis económica - LA NACION

El debate es una guerra psicológica

Por la manera en que se llevan actualmente, en este tipo de debates se trata de dominar al otro, de acorralarlo y de lograr imponer “una agenda”, fijar temas, ser capaz de trazar la línea demarcatoria. ¿Por dónde se corta la manzana? Si se cortaba por “Casta o Anticasta”, el debate lo habría ganado Milei. Porque habría logrado imponer su marco teórico, su horizonte de lo que está bien y lo que está mal.

Pero consideramos que no lo logró.

Si Victoria Villarruel ganó ampliamente hace unos días contra Agustín Rossi, esta vez quien triunfó fue, sin lugar a dudas, Massa.

De entrada, nuestra impresión fue un Massa sereno mientras que se lo notó muy nervioso a Milei.

¿Aspiró Massa a mostrarlo desquiciado? ¿Fue su estrategia desestabilizarlo para dar a entender que el León no tiene el temple para conducir un país? Lo cierto es que Milei viene cabalgando sobre la bronca de millones. La situación argentina es insoportable. Pero en los últimos meses, a esta emoción que tanto capitalizó Milei políticamente, Massa no le opuso solamente argumentos. Le opuso también otra emoción muy fuerte. Generó miedo.

 

¿Quién ganó?

Especialmente en los primeros dos tercios del debate, Sergio Massa fue muy superior. Con esto no nos referimos al impacto en la audiencia, que responde a muchas causas y que en buena medida es incontrolable para los protagonistas. Hablamos de ellos: sus frases, conducta, temple, autocontrol, recursos. Massa logró sentar a Milei en el banquillo: le tendió una trampa y el Melenas cayó. De hecho, en el primer bloque temático Milei entró en su juego y nunca pudo usar su tiempo para exponer a su adversario.

Vale recordar que Milei se hizo famoso por largos monólogos en paneles televisivos donde lo dejaban hablar y hablar porque -como hemos dicho- las condiciones estaban arregladas. Massa, en cambio, tiene experiencias en debates reales.

En ese sentido, Milei está acostumbrado al “éxito”: auditorios llenos, preguntas que no van al hueso, obsecuentes, aplaudidores, alabanzas populares, un entorno que le perdona y le justifica todo, la adrenalina de Viva la Libertad Carajo (lo vimos en el acto en el Movistar Arena), soy el León, visualizaciones, likes, me gusta. Es la política show. Es la política 2.0. Por eso, la situación de anoche, por demás decir REAL Y NO FICTICIA, lo descoloca completamente. ¿Cuánto sabe de frustración quien gestó su carrera a partir de situaciones irreales, pre-fabricadas, donde controlaba la mayoría de los factores? El que nace entre algodones no sabe navegar con viento en contra. Sergio Massa, para bien o para mal –creemos que para mal– alumbró su carrera en la política real, concreta. Y ayer el candidato de Unión por la Pasta expuso todo esto.

Milei, un león herbívoro en la jungla del conurbano bonaerense

Si bien Milei mejoró algo hacia el final, Massa ha logrado imponer SU enfoque. Pasada la mitad del debate, Massa escaló al terreno personal y se dedicó a generar dudas sobre la capacidad de Milei para gobernar. Fue impactante su mención del psicotécnico. Y sentimos que Milei nunca encontró la manera de salir de este escollo. Si bien es cierto que Milei nunca perdió el control, en varias ocasiones tambaleó y quedó sin réplica.

 

¿Qué estrategias se utilizaron?

Massa logró algo impresionante: sentó a Milei entre los acusados, cuando en realidad era el propio Massa quien debía estar recibiendo los pelotazos. Prácticamente, Massa no dio explicaciones. Milei no gobierna y se la pasó explicando.

Massa contrastó al Milei de hoy con sus entrevistas. Y logró que el libertario se tuviera que desdecir. Imposible no pensar en el proverbial adagio: “En boca cerrada no entran moscas”. Lo confrontó en detalle: tal periodista, tal cosa, este es el contexto.

El momento en que Massa acusa de Milei por plagio fue tremendo. Sobre todo porque las acusaciones son reales, fueron publicadas y -que sepamos- nunca desmentidas por Javier Milei.

Dedo o la mano que señala el icono | Vector Premium

Massa demostró su habilidad al invocar argumentos de Bullrich, en el primer debate, y se los opuso al propio Milei, con quien Bullrich mantiene actualmente una alianza. Se trata del proverbial “Divide y vencerás”.

 

Apoyos Políticos

Dos veces le dijo Massa que lo dejaron solo: Macri, Bullrich y otros no asistieron al debate. Y otros más del PRO tampoco fueron. En cambio, Ricardo Alfonsín (h) se vino desde España para apoyar a UxP. El mal nacido de Martín Balza también estaba presente. La presencia de Balza, ex Jefe del Ejército, venía a contrarrestar la mala imagen de Rossi, recientemente afectado por el testimonio de Iván Volante, oficial retirado del Ejército Argentino.

Con su presencia, Balza lo avalaba ya que el testimonio del militar había debilitado al candidato a Vicepresidente de UxP. Balza es tristemente conocido por haber habilitado a personas con tendencia homosexual el ingreso a las FF.AA. En su momento, la revista Cabildo lo expuso bajo el inolvidable título: Balza: esputo al ejército.

¿Por qué Massa fue superior?

Entre muchas razones, porque habló y dio detalles. Reprodujo escrupulosamente las palabras de Milei pronunciadas en las entrevistas, especificó con qué periodista dijo tal y cual cosa. Por momentos, Milei fue demasiado abstracto y no se le entendía lo que decía. Se trabó al explicar sus conceptos. Abusó de cierto tecnicismo.

El debate, ¿lo ganó Massa o lo perdió Milei? Creemos que ambas cosas. Por momentos, Milei fue cándido. Se podría decir que fue más sincero que Massa: intentaba explicar como un docente a un adversario que no buscaba “entender” sino “destruir”. Y por momentos parecía no darse cuenta de eso.

 

Picardía criolla

Massa dejaba hablar a Milei y, en los últimos 5 segundos de su propio tiempo, clavaba el cuchillo. Un golpe de efecto, acusando a Milei de tocar las jubilaciones y de buscar la anulación de la indemnización laboral. Como ya no tenía tiempo, el Melenas quedaba sin posibilidad de responder.

 

Sun Tzú

En El arte de la guerra, el invencible estratega que fue Sun Tzú enseñó que había que llevar las batallas al terreno donde uno es más fuerte. Massa conoce por dentro el estado porque, entre otras cosas, hace décadas trabaja en ese estado y porque hace un año lo está manejando. Milei no conoce por dentro el estado. Ahí Massa aprovechó su conocimiento de los detalles internos del aparato estatal, el cual Milei –como buen racionalista– ignoraba y en donde el ex UCEDE ex kirchnerista ex Frente Renovador pudo superarlo. Parecía que Milei no sabía que los aranceles de las exportaciones son asignados por el Estado.

Algo parecido tuvo lugar respecto de la confusión de Milei en torno a las FF.AA. y las Fuerzas de Seguridad.

El Arte de la Guerra de Sun Tzu - Bajalibros.com

Malvinas

Massa ganó ahí cuando se habló de este tópico.  Se hizo el nacionalista. Y la respuesta de Milei fue muy mala: admirar a un extranjero por cómo juega al fútbol no es lo mismo que admirar a quien es la responsable política y militar de la muerte de 323 argentinos, como lo fue Margaret Thatcher.

 

Psicologización y Banco Central

No hizo falta que lo repitiera pero el sólo deslizar el comentario de que Milei quiere cerrar el Banco Central porque no le renovaron la pasantía que hizo, cuando joven, contribuyó a sembrar una vez más las dudas sobre su capacidad para gestionar un futuro gobierno.

 

¡Escuchá un fragmento del curso del Lic. Monedero sobre oratoria y debate!

 

Tu pasado te condena

En al menos dos ocasiones, Massa le recordó a Milei que entre los años 2013-2015, el libertario frecuentaba las oficinas del Frente Renovador: el partido fundado por el propio Massa.

 

Seguridad

Milei tenía mucho para decir y si bien atacó la doctrina Zaffaroni, luego sólo atinó a repetir dos o tres veces “el que las hace las paga”, y no salió de ese speech. Massa fue práctico y lo encaró con algo concreto. Pero Milei no sabía qué decir sobre la banda de “Los monos” y Bullrich. Parecía que no conoce el tema, no lo estudió o no podía recordarlo.

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Breves perlitas del debate

  • Es cierto lo que dice Milei sobre la cuarentena criminal. Una “cuarentena” armada con datos falsos: se infló cifra de infectados y muertos por COVID; muertes por otras causas se atribuyeron al virus; toda infección respiratoria se atribuyó al COVID. Nosotros hemos desplegado este tema aquí, aquí y aquí.
  • Massa también formuló en algún momento de su trayectoria política la idea de una universidad arancelada.
  • Massa invoca el argumento FALSO y DEMAGÓGICO de la supuesta brecha de salario entre hombre y mujer: ya estamos pagando igual remuneración por igual tarea. Es mentira que una mujer gane menos que un hombre por la misma tarea. Otra vez, Massa le hace el juego a la ideología de género.
  • No se puede soportar el uso de la jerga inclusiva en Sergio Massa.

 

¿Qué errores cometieron?

JAVIER MILEI

Milei no mencionó temas que tendría que haber usado. Milei apenas mencionó, como a la pasada, el vínculo de Massa con el kirchnerismo. Nunca explotó la famosísima contradicción de Massa, quien afirmó que nunca más se uniría con Cristina. Nunca se refirió a “los ñoquis de La Cámpora” a los que Massa supuestamente iba a barrer, y que ahora integran puestos clave de su gobierno.

Cuando Massa habló del Papa Francisco y de la Iglesia Católica, Milei pudo haber contraatacado –y hubiese sido una linda estocada– mostrando que este Massa “que se hace el católico” es el mismo que operó para la legalización del infanticidio del aborto; pecado que merece la excomunión según el derecho canónico de la Iglesia. Nos quedamos con las ganas de ese Quiero retruco. Es entendible que el nerviosismo no permita generar estas respuestas inmediatas, pero, ¿y la preparación? ¿Qué pasó en las instancias previas?

Javier Milei no logró capitalizar los malos resultados de la economía que, si bien no todos son culpa o responsabilidad exclusiva del oficialismo –sea del signo que sea–, en el imaginario colectivo se atribuyen al que gobierna. Esto es un hecho: la opinión pública culpa, con razón o sin ella, a quien ejerce el poder político. Milei no aprovechó la ocasión para tirarle por la cabeza esos datos y se refirió a ellos discretamente, sin tanta energía, y no retomó el asunto que era un capital discursivo importante. Tampoco aprovechó para asociar la desacreditada imagen de Alberto Fernández con la de Sergio Massa.

Quizás tampoco debió haber reconocido a Massa ningún logro en el ámbito de la seguridad de la localidad de Tigre, no porque sea falso sino porque es inútil dar muestras de buena voluntad a quien nos quiere hacer daño.

Milei pudo haber atacado mucho mejor y no lo hizo: no explotó el tema de los presos liberados en la cuarentena. Tendría que haber dicho cuántos presos se liberaron, cuáles eran sus condenas, los casos principales, los más escandalosos, los nombres de los jueces K que los liberaron. Es difícil de entender cómo no recitó estos datos para repetirlos prolijamente y martillar sobre ellos una y otra vez.

¿Quiere aprender más sobre debates? Lea aquí.

Milei debió haber exigido a Massa que especificara cuál era su plan económico. Y golpear en las costillas del Ministro de Economía: ¿Por qué no hace ahora lo que dice que hará mañana? ¿Nos puede explicar la inflación?

Ceder la palabra fue un error. Cada segundo en ese debate es oro. A lo sumo, ceder la palabra tiene sentido si uno acaba de convertir un gol de antología. Pero su expresión “Te la cedo” sonó muy artificial.

Otro error fue sugerir o incluso decir abiertamente que Massa incurría en delitos o conductas ilegales. Rápido de reflejos, el hombre de confianza de Soros replicó al libertario que, si tenía pruebas, que el mismo lunes (hoy) realizara la denuncia. E incluso le recordó que él, Milei, como funcionario público que es (diputado), tiene la obligación de denunciar un delito si tiene conocimiento del mismo. En ese sentido, Massa le dijo –y se lo dijo dos veces– “vamos el lunes a hacer la denuncia”. Milei lo quiso correr a Massa, y Massa lo terminó corriendo a él.

 

SERGIO MASSA

El primero de los errores de Massa fue asumir que Milei va a ser presidente cuando le preguntó a Milei qué haría, si gana las elecciones, con los subsidios. Porque parece que asume que va a perder. Aunque esto también es opinable dado que era una manera de hacerlo hablar y mostrar los resultados de sus propuestas.

Excusatio non petita, acusatio manifesta. Sin que nadie le diga nada, Sergio Massa se apuró a diferenciarse del kirchnerismo: “Esto no se trata de Cristina o de Macri, se trata de vos (Milei) y yo”.

Finalmente, Massa omitió hacer palanca en un tema donde podría haber logrado un gran golpe de efecto: la liberación de las armas. Más allá de que tal propuesta no forma parte del programa electoral de LLA, en muchas entrevistas Milei ha manifestado su posición favorable a ella. Más aún, ha dicho que “no tiene problema” si se venden en supermercados.

 

Conclusión

Huelga decir que ganar una controversia verbal no significa convencer al votante. Ganar tampoco significa que va a gobernar bien, ni siquiera que podrá gobernar. Milei puede triunfar electoralmente el domingo. Pero el debate puede facilitar, y de hecho creemos que lo hizo,  que la audiencia calibre las ideas en juego.

 

[1] Cfr. https://jcmonedero.com/la-nueva-derecha-liberal/

 

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Sobre la licitud moral del sufragio universal – Padre Christian Ferraro (carta al Dr. Antonio Caponnetto)

Esta es una carta privada, escrita por el Padre Christian Ferraro en el año 2019, dirigida al Dr. Antonio Caponnetto.

Recientemente, el autor de la carta autorizó a que la misma fuese reproducida en un libro recién publicado, que se titula “La perversión democrática”, cuya autoría pertenece al Dr. Antonio Caponnetto.

La reproducimos a continuación:

La Castille, Francia

27.10.19//25.11.19

Querido Antonio:

Le mando unas breves líneas (…) Argentina se debate entre la posibilidad de optar por el resentimiento envidioso de la izquierda revolucionaria y la de hacerlo por el egoísmo hipócrita de la derecha liberal (…) La decisión quedará confiada al ejercicio del sacrosanto deber democrático del sufragio universal. Y es sobre esto que le quería comentar algo.

Resulta que hace unos años seguí su disputa con Hernández y recientemente tuve ocasión de repasarla a raíz de varias consultas que se me hicieron sobre el tema del sufragio. Al respecto, pienso que el problema, en concreto, es un problema perteneciente al ámbito de la moral y se refiere, para decirlo con sencillez, a si, en el contexto del sistema político argentino actual, es o no lícito ir a votar. (…) el solo hecho de saber que es pretensión inútil, utópica e ineficaz la de desmontar el perverso sistema democrático mediante los mecanismos que lo convalidan y construyen, hablará, sí, de la inoportunidad, pero no ya de la ilicitud moral de hacerlo; (…) lo primero que hay que resolver es el problema moral: en efecto, aun cuando se verificare la posibilidad de algún resultado positivo en un muy largo plazo, si no es lícito votar, no se podrá, y punto. Porque la procura de un buen fin no autoriza, jamás, a usar medios que son moralmente desordenados.

1. Ahora bien, considero que, reducido a lo esencial, el planteo se puede formular en los siguientes términos:

 

[Premisa Mayor] No es cosa moralmente lícita transgredir el orden natural.

[Premisa menor] El ejercicio del sufragio universal y obligatorio constituye una transgresión del orden natural.

[Conclusión] Por lo tanto, el ejercicio del sufragio universal y obligatorio no es cosa moralmente lícita.

 

La premisa mayor es per se nota, porque es de la razón de lo moralmente malo la transgresión (voluntaria y libre) del orden natural. Cuestionar esto y no entender nada es lo mismo, por lo que sólo quien no entienda nada podrá cuestionarlo. La conclusión, presupuesta la menor, se sigue de manera igualmente incuestionable.

El problema es la premisa menor: ¿por qué el predicado que lo determina como transgresión del orden natural se debe atribuir al sujeto «ejercicio del sufragio universal y obligatorio»?

Todo se concentra, pues, en la adecuada fundación de la pertenencia del predicado al sujeto, es decir, en justificar la premisa menor.

La premisa menor se justifica, en primer lugar, por las distintas notas que ya Sacheri y Meinvielle, entre otros, atribuyeran al sufragio universal obligatorio, al señalarlo como injusto, contradictorio, imprudente y corruptor.

Es injusto porque expresa el primado de la cantidad bajo dos respectos: por un lado, en cuanto simple expresión de la mayoría y, por otro, en cuanto negación del organismo social. En lo tocante a esto último, cabe recordar que ya Aristóteles había explicado, con su habitual agudeza, que el mínimo constitutivo de la πόλις es la familia (según los tres vínculos originarios: de la conyugalidad, de la filiación y de la servidumbre) y no el individuo. Sostener lo contrario, como, de hecho, tantas personas, ilustradas o no, sostienen hoy, equivale a afirmar que la proposición «la barca zarpa mañana a la mañana» está formada por «l», «a», «b», «r», «c», «z», «p», «m», «ñ» y «n». Un absurdo descomunal, por cierto. Pero… en fin, así se razona hoy –y, ¡ay de nosotros!, así se vive y se decide–.

Pero no sólo injusto, el sufragio universal se muestra también contradictorio cuando se impone como obligatorio: en nombre de la libertad el individuo es obligado a expresar su libertad; el punto no merece mayores desarrollos.

La nota de imprudencia le corresponde porque, sobre todo en el particular contexto argentino, no se terminan de conocer los detalles, «la letra chica» como gusta decir hoy en día, de las propuestas, y se desconocen los turbulentos negociados, las oscuras componendas y pactos de quienes aspiran al poder: el pronunciarse sobre materia tan delicada sin conocer suficientemente los términos del asunto, no puede más que ser calificado como un serio, y eventualmente grave, acto de imprudencia.

Mas si no fueran suficientes estas notas, la última resulta ciertamente decisiva: se termina promoviendo la corrupción, porque se legitima y promueve la partidocracia con todo lo que ella implica en cuanto al abanico de promesas irrealizables, falacias de campaña, clientelismo dadivista y un generoso etcétera.

Pero la premisa menor no se refiere directamente al sufragio universal obligatorio sino que lo menciona en cuanto término de un ejercicio: es este ejercicio lo directamente focalizado en la menor. Y es aquí donde pueden surgir problemas.

En efecto, el ejercicio del voto, desde el punto de vista moral, constituye la cooperación a un acto, precisamente porque el cooperante, es decir, quien vota, contribuye en la constitución del efecto, no sólo materialmente, esto es, en el sentido de que gane el candidato por él apoyado, sino formalmente, o sea, en cuanto que a través de su participación efectiva se convierte en instrumento activo del funcionamiento en acto segundo y consolidación a la postre del sistema democrático liberal republicano representativo.

Ahora bien, el sistema es intrínsecamente perverso por sus principios liberales; perverso no sólo por el mito de la presunta soberanía popular, sino, más particularmente, por su otra cara, a saber, la exclusión positiva de la soberanía de Dios.

De aquí se sigue, con claridad meridiana, que ningún católico, bajo ningún respecto, puede apoyar tamaña monstruosidad: una cooperación, entonces, que asuma como propio, por parte del instrumento, el fin propuesto por el agente principal –aquí consolidado en la forma del sistema político–, no es moralmente lícita.

Sin embargo, no faltan quienes piensan que se podría ejercer el voto sin compartir la finalidad del agente principal: al resultar el finis operantis del agente instrumental distinto del finis operantis del agente principal, en tal caso dicho ejercicio sería lícito.

Mas esta razón se muestra a todas luces vana porque deja de lado la consideración, determinante, del finis operis.

Por razón del objeto, el sufragio universal obligatorio constituye la expresión y la convalidación en acto segundo del perverso sistema democrático. Por consiguiente, aún cuando no hubiere cooperación formal subjetiva, el problema es la cooperación formal objetiva, que no falta en este caso y que jamás es lícito prestar.

Esto quiere decir que no estamos ante una mera prestación material: la colaboración en la marcha del sistema tiene, en el caso que nos ocupa, un carácter, aunque instrumental, eficiente; por lo tanto, tiene razón de acto y cobra su valor y significado a partir del fin y de la forma. Quien pone el acto contribuye con la estructuración objetiva desordenada que ese acto de suyo implica, independientemente de la intención del agente instrumental.

 

2. Naturalmente, quien quisiere rechazar la conclusión debería negar la justificación de la menor que se acaba de proponer; mas no resulta tan fácil discutir directamente la argumentación como proponer soluciones alternativas y objeciones varias que, muchas veces, son más el reflejo del perfil temperamental de quien las formula que la consecuencia rigurosa de premisas y principios.

[Retomo un mes después]

Menciono solamente tres entre otras posibles.

 

OBJECIÓN N° 1

La primera objeción sostiene que negar que se deba votar es un error, porque iría en contra del deber moral de la participación política.

 

–En este caso, claro está, el error se encuentra por el lado del anónimo objetor, que confunde la parte con el todo, por así decirlo, identificando la participación política con el ejercicio del sufragio. Estamos, aquí, ante un sofisma de magnitud inexagerable, rayano en el ridículo, y pesa y duele que tantos conocidos y amigos se dejen llevar por semejantes falacias.

 

La participación política se puede estructurar en términos de enseñanza, conducción-militancia, decisión e información; ammesso e non concesso el sufragio universal, éste forma parte tan sólo del tercer miembro de la división, sin agotarlo, o sea, sin identificarse plenamente con él.

 

OBJECIÓN N° 2

Otra objeción sostendría que hay que ir viendo las cosas buenas y las oportunidades que el sistema ofrece, para aprovecharlas y terminar por desmontarlo.

 

–Se trata de un sofisma tan vano como el anterior, que surge muchas veces del defecto, ya denunciado por Aristóteles, de la complacencia; el complaciente es el tibio del orden prudencial, el incapaz de un sí decidido o de un no tajante, el que tiene miedo de chocar y prefiere siempre «arreglar», un irenista radical, apóstol infatigable del monstruoso gandho-«catolicismo». Peca, pues, la objeción de complacencia. Pero peca, además, de pragmatismo: busca la solución práctica poniendo entre paréntesis lo que está bien y lo que está mal, porque, en realidad, sobreentiende que lo que está bien es, de todos modos, «arreglar».

Es la actitud de Pilato, como consta en el célebre texto –por cierto, habitualmente tan mal traducido y peor interpretado– de san Juan: Τί ἐστιν ἀλήθεια; («¿Qué es [una] verdad?», Jn 18,38).

Pilato no estaba abriendo una disputa filosófica acerca de la adecuación de la cosa y del intelecto, ni interrogaba al buen Jesús acerca de su filiación divina. Simplemente, Pilato le dijo: «¿Qué cuenta una verdad?». Es decir: «¿Qué diantres importa la verdad? ¿Qué importa cómo son las cosas? ¡Acá hay que solucionar el problema! Además, ¿cuál es la verdad? ¿tu postura… la de ellos? Cada cual tiene su verdad, arreglemos; ponerse a determinar cuál es la verdad no cuenta: acá hay que arreglar. ¿No te das cuenta de que yo te puedo sacar de ésta?».

Es tristemente gracioso: pero intelectuales católicos que refutan el pragmatismo en el aula se convierten en pragmatistas en la vida, con lo cual demuestran que su catolicismo es una abstracción.

Por supuesto, sin mala intención y, en muchos casos, con ignorancia invencible quasi patológica, a causa del influjo del contexto cultural, de la ciega guía de los pastores igualmente ignorantes, de un insuperable bloqueo temperamental. Peca, por último, la objeción de ingenuidad: mientras que el Señor nos manda ser prudentes como serpientes, hay cristianos que imitan la prudencia de las palomas. Y así hemos podido constatar recientemente que el trágico domingo democrático había consagrados y consagradas que parecían –es lo que mostraban exteriormente– estar más contentos de ir a votar que de ir a comulgar.

 

OBJECIÓN N° 3

Una tercera objeción propone la disociación entre el ámbito de los principios y el ámbito de la vida concreta: si me preguntan acerca de los artículos del credo, tengo que dar la vida por ellos; pero en el ámbito de la participación política no se trata de confesar la fe sino de implementar estrategias prudenciales para alcanzar el bien común. Así, en un ámbito regiría la fe, la prudencia en el otro.

Olvidan los fautores de tamaña disociación que una cosa es la prudencia de la carne, acomodaticia en el complaciente, astuta en el malévolo, y otra cosa muy distinta es la prudencia sobrenatural, que obra dentro de la dinámica originada por la gracia.

En consecuencia, el ejercicio de la prudencia política de un católico tiene que estar guiado por la fe; de lo contrario, se incurriría en el desvarío de la esquizofrenia práctica maritainiana. Por lo tanto, el justo y santo ejercicio de la prudencia no legitima la participación democrática en términos de adhesión efectiva al sufragio universal.

 

OBJECIÓN N° 4

Otra salida, más que objeción, es la de preguntarse y decirse a sí mismos: «pero, bueno, algo hay que hacer». Mas de aquí no se sigue, por supuesto, que ese algo sea, justamente, el ejercicio del sufragio. En realidad ese planteo abre otro abanico de problemas, y requiere, justamente por eso, otro tipo de soluciones.

 

*    *    *

De todas maneras, pienso que en la evaluación del problema principal del que hablamos, y análogos, además de la formación en cuanto a los principios y contenidos asimilados mediante sacrificado y sincero estudio, confluyen otros factores igualmente determinantes: la agudeza misma intelectual y, por cierto, el temperamento, como así también, el tenor de vida espiritual. Antiguamente los cristianos eran dados en pasto a los leones porque no quemaban incienso a los dioses; cambiemos «incienso a los dioses» por cualquier arbitrario y antinatural imperativo político y cultural de nuestro tiempo, y veremos cuán pocos cristianos quedan. Por supuesto: en muchos, muchos casos, sin culpa. Es que hoy, entre otras cosas, muchos cristianos han olvidado que no hay que hacer el mal para que sobrevenga el bien; que arreglarían con Antíoco Epifanes… –total, Dios no va a estar haciendo lío por un pedacito de jamón: eddài! un pezzettino di prosciutto non fa male a nessuno–; que, deslumbrados por los poderes del mundo, confían «en sus carros, otros en su caballería» –nosotros, Deo gratias, confiamos en el Señor del Cielo y de la Tierra.

Bueno, hasta aquí, escrito de dos tirones, lo que pienso sobre el particular; salva, desde ya, mejor y más fundada sentencia. Se lo quería comentar simplemente por si le sirve saber que comparto su posición al respecto.

Un cordial saludo en Cristo Rey, con mis oraciones y afecto y estima de siempre,

Padre Christian

Milei y la eliminación de la ley del aborto: “es una discusión para otro momento”

Milei y la eliminación de la ley del aborto:

“es una discusión para otro momento”

 

A escasos días de las elecciones presidenciales, Javier Milei le dice a Chiche Glelbung que el aborto no es un tema para este momento. La entrevista completa aquí.

El fragmento sobre el tema lo pueden escuchar a continuación:

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Candidatos a vicepresidente: análisis del debate mediático

Candidatos a vicepresidente: análisis del debate mediático

 

Por el Lic. Juan Carlos Monedero (h)

 

Volvieron a la carga Bonelli y Alfano, de TN –la corpo, Clarín– y moderaron el debate de los candidatos a vicepresidente. Se trató de un espectáculo televisivo, un verdadero show mediático, que tuvo mucho de chicana y algo de contenido. Por supuesto, de un contenido en grajeas, apto para el consumo del espectador posmoderno, adecuado al paladar del homo videns, como diría Sartori. O sea, no fue un disputatio medieval entre Santo Tomás de Aquino y Siger de Bramante…

Con la apertura de la primavera, el evento de A dos toses se televisó el 21 de septiembre y desde un primer momento atrajo la mirada de un gran público.

La introducción al debate ya trajo bastante miga para comentar. Cada candidato tenía 60 segundos. Como las elecciones de las PASO las ganó La Libertad Avanza (LLA), quien comenzó hablando fue Victoria Villarruel, la candidata a Vicepresidente de Milei. Aquí vamos a realizar un análisis técnico-político con algunos tintes doctrinarios. Tres planos: conceptos, dicción y manejo del tiempo. Y finalmente, apuntaremos algunas frases clave.

 

Introducción: primeros 60 segundos

Villarruel y Petri eligieron el tema de Seguridad, poniendo como ejemplo el robo de los celulares. De entrada, la candidata de Milei tomó distancia del resto, al afirmar que –entre sus cuatro competidores– sumaban más de 75 años en la función pública. Y marcó la cancha diciendo que le copiarían sus ideas. A Petri se lo notó un poco artificial, también haciendo palanca en el tema de la Seguridad e invocando el nombre de Bullrich. Al final de su primera intervención, se mostró equidistante tanto del kirchnerismo como del libertarianismo: “no podemos seguir con el caos ni dar un salto al vacío”. El caos sería el garanto abolicionismo que fomenta el progresismo oficialista mientras que las propuestas de Milei representarían la segunda opción.

Rossi tuvo una muy mala introducción. No manejó bien el tiempo, mostró una dicción deficiente y parecía repetir una lección aprendida (mal) de memoria. En lo conceptual, pasó con pena y sin gloria.

Randazzo se hizo fuerte al calor del actual gobernador de Córdoba, Schiaretti, y asomó algunos logros de la gestión del cordobés. No se metió en ningún momento en temas controversiales desde lo político-cultural, conducta que mantuvo prácticamente a lo largo de todo el debate.

Del Caño recordó su alianza con Bregman y luego hizo lo previsible: jugar la carta de “la dictadura”. Acusó directamente a Villarruel de complicidad con “el genocidio” y aprovechó para objetar también a Rossi-Massa, mientras deslizó algún bastonazo hacia Petri. No propuso nada, más allá de una mención genérica respecto de los supuestos derechos de las mujeres (dentro de los cuales incluye, por supuesto, el infanticidio del aborto) y de los trabajadores.

 

Bloque 1 – Economía, Inflación, Trabajo

Rossi se recuperó en su segunda intervención, mostró algunos logros de la administración de Massa en términos de empleo y se refirió a la eliminación de un impuesto. Randazzo propuso que el Banco Central sea manejado por la oposición –con lo cual, da por sentado que no tiene posibilidades de ganar– así como un plan para que algunos precios queden fijos. Atacó al kirchnerismo y al macrismo.

Petri tomó la palabra y acusó al oficialismo por la inflación; “robó” una idea de Milei –tal como había adelantado Villarruel– al proponer un ajuste a la clase política. Más allá de quién tuvo el copyright, sería realmente muy bueno que se bajaran los sueldos.

En su intervención, Del Caño sostuvo algo con sentido: que nadie cobre menos que la canasta familiar. Si bien su otra propuesta consistía en que los salarios estén por encima de la inflación, entendemos que esto sería apenas un parche. Luego atacó a las empresas de alimentos, a los bancos, y acusó al resto de los candidatos de ser “cómplices del FMI” (sin embargo, a varios de esos supuestos cómplices los saludó antes y después del evento. No así a Villarruel, quien –se diga lo que se diga- no ha realizado ningún acuerdo con el FMI).

Villarruel repitió la consabida idea de “achicar” el Estado y “dejar de emitir” billetes para, en teoría, frenar la inflación. A nuestro juicio, la inflación es un fenómeno que responde a muchas causas. Seguramente, en el caso argentino, la emisión monetaria es un factor; incluso, podría ser el factor principal. Pero, ¿es el único? Más aún: ¿se puede establecer como dogma –laico– que la inflación es, siempre y en todo lugar, un fenómeno monetario?

Se suele presentar a la inflación como una consecuencia de la emisión de billetes. Pero no se nos anima a pensar (ni siquiera como hipótesis de trabajo) que la inflación pueda llegar a ser, también y al mismo tiempo, una causa de la emisión monetaria. La emisión monetaria podría ser respuesta a la inflación. No hay que descartar, además, la inflación importada: el aumento del dólar impacta directamente en toda economía dolarizada. En definitiva, un tema complejo que conviene analizar lejos de cualquier reduccionismo.

En cuanto a la propuesta de “achicar” el Estado, respondemos: depende. No es lo mismo desinflar el Estado desde la Doctrina Social de la Iglesia que desguazarlo desde la óptica liberal libertaria. En concreto: una cosa es eliminar el Ministerio de las Mujeres, el cual no protege a las mujeres  y es utilizado para ideologizar (estamos de acuerdo con esta supresión) y otra eliminar el CONICET (no estamos de acuerdo). En todo caso, habrá que purgar al CONICET de los pseudo investigadores, discriminando entre los desgraciados que usan el dinero público para abonar la corrupción sexual, por ejemplo, y los investigadores serios, formados y profesionales.

Villarruel comenta acerca de “la dificultad de contratar y ser contratado”. Es cierto que existe una industria del juicio falso. Pero también es cierto que hay jefes que abusan de sus empleados. Al respecto, nos hemos explayado en otro artículo al que remitimos[1].

La candidata a Vicepresidente de Milei sostuvo que “el Estado demoniza la iniciativa privada”. No estamos seguros de si esto está ocurriendo actualmente. Sin embargo, ciertamente el kirchnerismo –que hoy no predomina en las decisiones de gobierno– podría ser etiquetado de esa forma.

En general, Del Caño y Rossi manejaron muy mal el tiempo en varios segmentos del debate, y Randazzo por momentos también.

Rossi exhibió recursos impropios, al cuestionar a Villarruel por no haber sacado su CUIT (Clave Única de Identificación Tributaria) sino hasta su incorporación a la Cámara de Diputados. Evidentemente, el valor de las propuestas de La Libertad Avanza es independiente de esto. Pero Rossi no resistió la tentación e incurrió en un vulgar ad hominem.

En varios momentos, tanto Villarruel como Del Caño se esforzaron en desmarcarse del resto.

Petri se hizo fuerte cuestionando al oficialismo por el precio del asado, especialmente porque el disfrutar de la carne fue una de las propuestas de Alberto Fernández durante su candidatura en el 2019[2]. Del Caño dirigió sus dardos contra Milei, a causa de su conocida frase sobre la venta de órganos. Y Petri cuestionó al oficialismo por la creación de 27 nuevos impuestos.

 

Bloque 2 – Rol del estado, Conflictividad Social

 Randazzo –quien prácticamente no incurrió en diatribas personales­- habló acerca de los servicios esenciales del Estado: educación, salud, seguridad, así como de los impuestos y de la situación actual del “Estado ineficiente”. Personalmente, nos comunicó sensibilidad, sentido común y una saludable falta de ideología para abordar la economía. Fue su mejor intervención, tanto desde lo formal como lo conceptual.

Para variar, Rossi se mostró irritado y nervioso. Interrumpió mucho y recogió todos los guantes que directa o indirectamente lo aludían. Por ejemplo, Petri sostuvo en cierto momento que Juntos por el Cambio (JxC) terminaría con el kirchnerismo. A esta frase, una mera declaración genérica, se podía reaccionar de muchas maneras: con indiferencia, con humor, con ironía. Pero el comentario recibió la cólera de Rossi que no tardó en responder en un tono airado: “No pudiste con Cornejo y querés terminar con nosotros”. Si el león empieza a gruñirle a un gatito, entonces no es tan león como parece. O el gatito no es tan gatito, ¿nos explicamos?

En cuanto a Del Caño, habida cuenta que habría “más de 3 millones de viviendas vacías en la Argentina”, propuso aplicar un impuesto a la vivienda ociosa como forma de desincentivar la situación y, de este modo, obligar a propietarios y a grupos inmobiliarios a que relancen esas propiedades al mercado. En efecto, aunque el socialista no lo explicó, un incremento tan grande de la oferta haría bajar el precio del alquiler. Con frases demagógicas al estilo “el poder lo tienen que tener los trabajadores”, al menos expresó claramente su filiación ideológica: “Nosotros somos socialistas”. Es una lástima que ignore o que no le importe que el socialismo se haya llevado la vida de 100 millones de personas, como mínimo, a lo largo del siglo XX.

Rossi habló, sin demostrar ni dar detalles, de una supuesta “desigualdad entre hombres y mujeres”.

Villarruel se refirió sin mencionarlo a Aníbal Fernández (13-04-2023), actual Ministro de Seguridad de la Nación, quien afirmó que “las calles van a estar regadas de sangre y de muertos” si la oposición gana las elecciones. Hace más de un año, el piquetero vaticano Juan Grabois había dicho: “Acá estamos dispuestos a dejar nuestra sangre en la calle para que no siga habiendo hambre en la Argentina”.

Randazzo invocó nuevamente los logros de Schiaretti en Córdoba: obra pública, estado austero, inteligente, brindando servicios esenciales, gasoductos, autopistas. A lo largo del debate, su imagen fue la menos golpeada.

Petri no resistió incurrir en la falsa disyuntiva entre el liberal masón anticristiano de Sarmiento, oponiéndolo al aprovechador de Baradel: “Más sarmientos y menos Baradel”. No fue el único desliz de Petri. El candidato a Vicepresidente de Bullrich sostuvo: “Necesitamos una escuela pública de calidad”, en contraposición a “una escuela que adoctrine”. Pero adoctrinar no es necesariamente malo; será malo según qué doctrina se trate. Sin contar que los liberales ­-los que se llenan la boca con la consigna de “no adoctrinar”- son los primeros que adoctrinan a sangre y fuego cuando de su ideología se trata.

Como parte de su desmarcación de Milei, Petri sostuvo que el problema de la educación tampoco se atiende “Ni privatizando la educación ni estableciendo que no es obligatoria”.  Y esto en alusión a la propuesta de los vouchers de Milei y a la promesa de que se va a retirar la obligatoriedad de la ESI de la currícula académica. Cabe recordar que, hace poco, Lilia Lemoine (asesora de Milei) dijo claramente que el plan de vouchers es para dentro de 30 años.

Además, Petri aprovechó y metió un jab a los libertarios,cuestionando la idea de que las empresas contaminen los ríos, en alusión a conceptos vertidos por Milei.

Por su parte, en varias ocasiones Del Caño –como toreando a Rossi y al kirchnerismo- cuestionó la posibilidad de que Sergio Massa llegara a la Casa Rosada señalando sus múltiples contradicciones a lo largo de su vida política. Y remató con lo siguiente: “¿Qué Massa le va a tocar?”. Además, mencionó el tema de la megaminería en Chubut pero –como en tantos otros tópicos– se limitó a decir que se reprime a los que cuestionan esta industria, sin dar mayores precisiones.

En lo que respecta a Rossi, la mayor parte del tiempo se dedicó a atacar a los demás. Atacó a Ramiro Marra, candidato a jefe de gobierno por LLA, por su comentario sobre los estudiantes y la pornografía. Volvió a la carga con la venta de los órganos y esta vez sumó –a su repertorio anti Milei– el argumento de la libre portación de armas. En efecto, en alguna declaración mediática, Milei se ha expresado a favor de esto. Una de las pocas veces en que Rossi mencionó logros de su gobierno fue en este bloque: se refirió al descenso del índice de desocupación. En relación a las propuestas de JxC y LLA, el vicepresidente de Massa no se privó de usar los términos “derecha y ultraderecha”, típicas y desgastadas palabras talismán.

La que mostró un mayor autocontrol de sus palabras y reacciones fue, en todo momento, Victoria Villarruel.

En cuanto al debate en torno a la ESI, Villarruel sostuvo que esta pseudo asignatura debe estar basada en contenidos biológicos “y no en la ideología del docente”. Respecto de publicaciones nuestras en relación a la Educación Sexual Integral, remitimos a los siguientes links: aquí[3], aquí[4], aquí[5], aquí[6], aquí[7] y aquí[8]. Por su lado, tuvimos que soportar a Del Caño deslizando su jerga de “lenguaje inclusivo”.

 

Bloque 3 – Seguridad, Defensa y Justicia

En sus primeros 2 minutos, Rossi no llegó a explicar nada sobre el futuro. Simplemente, hizo demagogia respecto de los jueces que juzgaron a los militares –estaban presentes Ricardo Gil Laavedra y León Arslanian- y señaló que la UNASCO reconoció a las instalaciones de la ESMA como “patrimonio de la humanidad”.

Donde sí pudo Rossi decir algo interesante fue –en el segmento de Tiempo Libre, que duró 8 minutos- respecto de Malvinas: “No se puede decir que ‘soy admirador de Thatcher’. Los isleños son una población implantada. Tenemos una potencia imperial (instalada). Hay una base”. Rossi se refería claramente a las palabras de Milei. Sin embargo, como en casi todo el debate, manejó mal el tiempo.

Villarruel, no pudiendo negar las expresiones de su compañero de fórmula, respondió con un argumento emocional: “Mi padre fue Veterano de Guerra de Malvinas”. Y agregó: “Vamos a sostener nuestro reclamo (sobre las islas)”. Esto nos hace pensar que el partido de Milei dice una cosa para ganarse el voto de quienes admiran a Gran Bretaña, por un lado, y ponen a Victoria V. para ganarse el voto de la familia militar y de todos los patriotas que admiran la causa de Malvinas, por el otro.

Randazzo sostuvo cosas muy interesantes. Habló de la Policía Federal, de la prevención del narcotráfico, la trata de personas y el contrabando. También se refirió a la Gendarmería y al control de las fronteras. Mencionó a la Prefectura Naval y al asunto de las fronteras fluidas que representan los ríos y el mar argentino: son “autopistas del delito”. Tenemos ahí un problema de soberanía nacional porque nuestro mar queda sujeto a la depredación.

Villarruel afirmó haber presentado 37 propuestas de seguridad, dijo que JxC propuso 10 y que el kirchnerismo CERO. Cuestionó que la Argentina tuviera el presupuesto más bajo de toda la región para estos temas. Afirmó que su objetivo sería “respaldar a los jueces honestos y probos”. Excelente en la dicción y en el manejo del tiempo.

Petri afirmó que les harían “la vida imposible a los delincuentes”. El narcotráfico debe “dejar de ser el negocio más rentable y menos riesgoso del país”. Y propuso “cárceles de máxima seguridad donde los presos tengan que trabajar”.

Del Caño pateó el tablero y dijo: “Ellos no quieren discutir en serio”. Y agregó: “El narcotráfico se organiza desde arriba: empresas que controlan los puertos privados de Rosario”.

Petri, que necesita sacarle votos principalmente a LLA, polemizó con Villarruel, acusándola de no presentar ningún proyecto de seguridad. A esto, Villarruel replicó que sí presentó un proyecto en relación a la usurpación de las tierras.

Randazzo propuso mejorar el sistema penitenciario de forma tal “que un capo narco no pueda dirigir” su banda criminal desde la cárcel. Puso contra las cuerdas a Villarruel al espetarle su vínculo con el sindicalista Luis Barrionuevo, alguien que seguramente “es casta”.

Villarruel protestó porque en las unidades militares “no se alimenta a los soldados”. Y finalmente remató: “El Estado ha demonizado a los uniformados”

Petri mencionó que “Bullrich detuvo a más de 100.000 narcos”. Y volvió a insistir en tema de derecho penal: “Perpetua es perpetua”.

Del Caño, fiel a su estilo de golpear a unos y a otros, sentenció: “Rossi habla contra la derecha pero Massa le armó las listas a Milei”.

 

PROPUESTAS INTERESANTES, MÁS ALLÁ DE QUIÉN LAS SOSTENGA

  • Reducción de la jornada laboral a 6 hs. (DEL CAÑO)
  • Retirar los planes sociales de forma ordenada (VILLARRUEL)
  • El plan social debe ser un medio, no un fin. Se tiene que transformar en trabajo (VILLARRUEL)
  • Créditos para la vivienda (RANDAZZO)
  • “Debemos eximir (de impuestos) al empresario para incentivar que contrate” (RANDAZZO)

 

FRASES EFECTISTAS

  • Los kirchneristas “queman las naves con los argentinos adentro” (PETRI)
  • “Tanto mercado como sea posible, tanto Estado como sea necesario” (RANDAZZO)
  • “No se puede negociar con los secuestradores” (PETRI)
  • “Hay que terminar con los gerentes de la pobreza” (PETRI)
  • “El plan Motosierra se ha transformado en una tijerita” (PETRI)
  • “Impuestos de Suecia, servicios de Haití” (PETRI)
  • (Los kirchneristas) “Tienen un ejército de personas desocupadas, que hipotecan su futuro por un plan” (VILLARRUEL)
  • “Hemos presentado 37 propuestas de seguridad. Juntos por el Cambio propuso 10. CERO propuestas del Kirchnerismo” (VILLARRUEL)
  • “Ellos no quieren discutir en serio. El narcotráfico se organiza desde arriba: empresas que controlan los puertos privados de Rosario” (DEL CAÑO).

 

NOTAS AL PIÉ DE PÁGINA

[1] Cfr. https://jcmonedero.com/pecados-economicos/

[2] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=u4cZUZGcTr4

[3] Cfr. https://jcmonedero.com/aborto-ideologia-de-genero-y-esi-como-hacerles-frente/

[4] Cfr. https://jcmonedero.com/guerra-cultural-provida-en-suncho-corral-conferencia-cideprof-parte-1/

[5] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=H8Nvt-Dm5vA&t= (Contexto Político de la Ley de Educación Sexual, 2006).

[6] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=baYWpTDARdQ&t=

[7] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=zAm54lHDqPE&t=

[8] Cfr. https://youtu.be/2M1at_jZBsI?si=twxRv8nelr3fT3Eg

 

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“Robot es un imbécil atorado de fichas, hijo de un padre zurdo y una madre sin rosas”

Leopoldo Marechal

 

-Lo primero que necesitan los pueblos, decía Genta, es Teología y Metafísica. Cuando a esta sapiencialidad substancial se la reemplaza por la habilidad y la crematística, los pueblos se corrompen, empezando por sus cabezas rectoras. O casi a la inversa: el enseñoreamiento en los dirigentes de la mentalidad anti teológica y anti metafísica, es el camino seguro para la degradación de las sociedades. el arquetipo ya no será el sabio sino el exitoso; el dechado humano no será el hombre contemplativo sino el hombre económico. La única ciencia tenida por válida será la empiriométrica. El experimento y el cálculo se convertirán en los factores legitimadores de todo saber.

 

-Viene a cuento lo antedicho porque trascendió en estos días que el psicópata Milei dio a conocer el nombre de quien dirigiría el Conicet, en el caso de que la ruleta sufragista de las masas lo ungiera presidente. Se trata de Daniel Salamone[1], un veterinario que ha consagrado su profesión a violentar el Orden Natural de modos escalofriantes, circunscribiéndose por ahora al terreno de la zoología. La ingeniería genética, la transferencia de embriones, la clonación de especies, la mixtura de animales, el <constructo> artificial de novedosas variantes bestiales, la mutación del sexo, de la configuración y reconfiguración de órganos, se han convertido en su frankensteiana y lucrativa especialidad. “Una vaca podría anidar un embrión de gaur o una chancha podría llevar un embrión de jabalí. Incluso la oveja podría ser la madre sustituta de un muflón, con el que tiene antepasado común”; mientras “la generación de cerdos transgénicos podrían proveer de órganos para ser transplantados a seres humanos”[2]. Tal una primera carta de presentación de la <Scienza Nuova> anarco liberal.  

 

-No es su única declaración de principios, agreguemos. Salamone ha sido interrogado cientos de veces –por periodistas morbosos, es cierto- acerca de las posibilidades de clonar seres humanos. Ha respondido con cautela, diciendo que, por el momento, no lo cree técnicamente posible ni seguro; y que es consciente de que la cuestión tiene sus connotaciones éticas que reconoce no manejar. Por lo tanto, no sería necesario pensar ahora en clonar humanos, pero es solo “una moratoria” que impone la evolución científica.  “Yo creo que el trabajo y los desarrollos hay que pensarlos en animales y no en humanos. Y la moratoria de trabajar en humanos es necesaria. El proceso es extremadamente ineficiente y médicamente es inseguro. Todavía sigue siendo inseguro, pero ciertos logros como los de los superembriones de clonación, juntando varios, salen mucho más sanos y con menos problemas […]La tecnología va progresando. Todo individuo tiene derecho a tener su propio genómano, entonces es muy controvertido sin tener la decisión de que nazca una persona y que no tenga derecho a tener su propio genómano, que no haya sido por el azar sino que alguien haya decidido a que sea idéntico a otra persona[…]hay cuestiones éticas, que yo no manejo”[3].

 

-En la concepción tenebrosa de Salamone, la clonación es un derecho humano, aunque él decide también que lo sea de las bestias, pues seguido se ufana de haber convertido un toro en una vaca, una oveja en un símil o reproducido coactivamente un yaguareté huidizo y poco anarcoide. La commedia è finita, sin embargo (como baja el telón Pagliacci) cuando nuestro clonador serial y futuro Taita Magno de la Ciencia Mileista, se expide sobre el diseño de los futuros niños: “Si el inconveniente es no poder concebir un hijo, en un futuro no tan lejano, es probable que se puedan obtener gametos en el laboratorio a través de la tecnología que recién empieza a utilizarse en animales”[4].

 

-Ya tenemos localizada la fuente en la que abreva Milei su singular providismo. Niños que no nazcan del modo natural, embriones que puedan diseñarse, embarazos en seis cuotas de treinta días, eutanasia dolarizada, matrimonios a la carta, poliamor a piacere, perros considerados hijos –literaliter– e hijos que pueden nacer de una probeta o de un robot. Abortos plebiscitados y permitidos directamente en caso de que entren en colisión las glandulas del locatario y la locadora, antiguamente llamada madre. Y coronando tan derechista y ultraconservadora cosmovisión, el derecho universal al coito pluriorificial (incluyendo los <períodos de discernimiento> previstos en Amoris laetitia), que tanto respeta y promueve nuestro Santo Padre. El programa transhumanista, en suma, soñado por el judío sodomita Yuval Noah Harari. Eso sí, a la argento. Así que no se sorprenda si usted encarga el diseño de una Marilyn Monroe y le devuelven una Gorda Matosas.

 

-Lo primero que necesita un pueblo es Teología y Metafísica. Su ausencia –aún o principalmente en quienes debieran ser sus custodios- explica tristísimamente el porqué un personaje espeluznante como Milei puede ser el candidato de los llamados “Pro-Vida”, de católicos ilustrados, de conjeturales tradicionalistas, de blogueristas dados a <la batalla cultural>, del vasto y pintoresco mundo bienpensante, señorogordista, pañuelocelestista y afines. He aquí adónde nos condujo ese vitalismo cuasi jainista, que aceptó someter a la tiranía del número el V Mandamiento.

 

-Sí; sin teología y metafísica, y reducida estultamente la vida política a la inserción democrática,  se comprende porqué todo ese vasto mundo aludido ya no le pide virtudes al gobernante, ni se preocupa por la proyección pública de los vicios privados de los que se gloría, ni descarta la hipótesis del mal menor ante tamaña flagrancia de iniquidad mayor, ni aplica los principios básicos como que el bien se debe hacer bien; el bien es por íntegra causa, el mal por cualquier defecto; una causa buena mal defendida puede constituir ella misma una mala causa; o que sin el acatamiento a la Causa Incausada que es Dios, toda causa termina fatalmente en una claudicación. Algunos incluso, según nos dicen, han llegado a pedirles a los católicos el voto a Milei, so pena de convertirlos en responsables de los futuros abortos. Es preocupante que se pueda argüir que alguien, excepto Dios, está investido de tamaña autoridad como para emitir sobre nosotros juicios futuribles de condenación o de salvación. Y aún sin teología ni metafísica, es preocupante que el ámbito de la criminalística invierta los roles del victimario y de la víctima.

 

Como lo habíamos previsto, tras nuestro artículo anterior sobre este obseso, junto a las adhesiones no faltaron aquellos que nos reprocharon atacarlo a Milei y no a los otros candidatos. Vamos a ser sutiles, pues sabemos que la inteligencia de los objetores lo permite. Primero; si de nosotros dependiera, absolutamente todos los candidatos deberían ser ahorcados en la Plaza Mayor. Segundo; si de nosotros dependiera, el sistema democrático debería ser borrado de la faz de la tierra. Avisamos que íbamos a ser sutiles.

 

Milei no es peor que los otros. Pero es el único peor al que apoyan y quieren que apoyemos los miembros de la supuesta <propia tropa>. De donde se sigue que nunca fue tal sino tropilla confundida y errante. Y al final convergente con el terreno enemigo, para seguir con el lenguaje castrense.

 

Si nos preguntan qué es lo que hay que hacer entonces, diremos con la conciencia más que limpia, que ya lo hemos respondido hasta la minucia en infinidad de ocasiones. Pero por lo pronto, hay que salvar el honor de la Verdad y protagonizar acciones concretas y tenaces en pro del Bien Común Completo de la patria. Si en cambio nos preguntan cuándo nos rendiremos ante la democracia, nuestra respuesta está condensada en cinco letras: ¡NUNCA!

 

[1] Cfr. https://www.infobae.com/salud/ciencia/2023/09/22/quien-es-daniel-salamone-el-cientifico-elegido-por-javier-milei-para-dirigir-el-conicet-si-llega-a-la-presidencia/

[2] Cfr. https://www.argenbio.org/actualidad/71-mas-novedades/mas-novedades-argentina/10815-Daniel-Salamone,-un-cient%C3%ADfico-tras-la-utop%C3%ADa-posible-de-salvar-especies-mediante-la-clonaci%C3%B3n

[3] Cfr. https://www.eldestapeweb.com/sociedad/clonacion-humana/la-clonacion-de-humanos-es-posible-los-riesgos-de-jugar-con-la-genetica-20233130555

[4] Cfr. https://www.lt10.com.ar/amp/noticia/83915–Para-la-ciencia-ya-es-posible-clonar-a-un-ser-humano&seccion=hoy

 

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ALGUNAS RAZONES PARA EL RECHAZO DEL APOYO A MILEI

POR PARTE DE UN CRISTIANO IUSNATURALISTA

 

Por el Dr. Sergio R. Castaño

 

I)  Para quienes sostienen los principios del orden natural y cristiano:

  • el planteo ideológico liberal de Milei es inaceptable. Ver al Estado (sea entendido como gobierno y administración o como comunidad política) como un mal contradice radicalmente no sólo la DSI (doctrina social de la Iglesia) sino también preceptos primarios de la ley natural.

En esa línea no sorprende, es lógico, que nunca se hable del bien común: no lo hace el candidato, ni está en la plataforma ni en la presentación del programa de gobierno, ni lo hacen -¡nótese!- sus operadores mediáticos, quienes amputan cuidadosamente los “bienes innegociables”, dejando fuera el bien común.

  • Ver al Estado como un mal es negar la politicidad natural, o sea, que la vida política sea valiosa, además de negar el bien común: no en vano el candidato menea la protección de bienes particulares y de “proyectos de vida” individuales como el fin de la acción pública. Y no en vano se burlan de la justicia social -como sea que ésta se entienda- dado que, de cualquier modo que se la entienda, ella siempre excede el esquema contractual-conmutativo del individualismo liberal.
  • Existe el error de creer que esto sería “teoría”, ajena a una política que sería “práctica”. De allí la imputación de “puristas” que se lanza contra los católicos y los iusnaturalistas objetores a Milei.

Pero los principios no son ajenos a la Política: por el contrario, son su fundamento. Los principios, aunque menos próximos a la acción, son, sin embargo, los fines que dirigen la acción.

 

  • Si un candidato dijera que adhiere a la sociedad sin clases y a la consiguiente abolición del Estado (o sea, si fuera marxista), aunque él mismo reconociera que no puede cumplir este programa ideológico en lo inmediato, muchos católicos “de derecha provida” lo denostarían. Verían imposible votarlo, aunque dijese que él no está de acuerdo con el aborto y que va no a “hacer un plebiscito” sino derechamente a derogarlo. Por más que fuese un candidato con sangre nueva, enemigo de “la casta”, etc., etc., la derecha católica lo anatematizaría: ¡comunista! Y tendría razón.

Ahora bien, ¿por qué no ocurre algo análogo ahora? Porque la derecha católica, en buena parte, es liberal. Entonces: por católica y por iusnaturalista debería rechazarlo; pero por liberal lo acepta.

—————–

II)   Vinculando los principios con lo operativo:

  • Las frases provida del candidato sirve para quedar bien con los provida sin costo político y sin consecuencias prácticas, porque el aborto legal ya existe.

Hay que tener en cuenta que, para que una consulta popular tenga carácter vinculante, tiene que ser aprobada en Diputados. Y con los diputados “de la casta” que habrá en el parlamento, eso es todavía más impensable hoy que en 2018 o 2020.

 

  • La plataforma y la presencia de una vicepresidente de la familia militar anunciarían que el candidato promovería a las fuerzas armadas, la seguridad y la defensa del territorio. Ahora, ¿cuál es el compromiso mayor que afecta la integridad soberana del Estado argentino? -Malvinas; pero si los compromisos con los poderes trans e internacionales son presumiblemente tan grandes para éste como para los otros candidatos (Milei integrará el bloque atlantista), entonces será difícil pensar en una política patriótica.

Por otro lado, patria, ¿qué es eso?; la patria es el bien común bajo la formalidad de principio de nuestro ser, dice Sto. Tomás, pero -según el candidato- lo que importan son la vida, la propiedad y la libertad (al igual que para Locke), no la “patria”…

 

¿Lo dicho parece muy “teórico”? No lo crean: ya se han visto las declaraciones de la designada canciller -y del propio candidato- esgrimiendo torpemente la relevancia de la voluntad de la población británica trasplantada en las islas, y relativizando así los derechos argentinos.

  • A tenor del ideario liberal del candidato, que no se cansa de reiterar, se trataría de luchar contra un Estado-administración hipertrofiado. Pero si el fin no es el bien común sino que el criterio rector es la “rentabilidad” a costa del “mal del Estado”, entonces resulta apropiado liquidar un organismo con miles de “empleados”, como el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas (CONICET) -aunque este Consejo haya hecho la diferencia entre la Argentina y TODO el mundo hispánico en las ciencias exactas y en las ciencias humanas. Para aplacar la conciencia de la derecha profamilia y de los ignorantes y resentidos, alcanza con mostrarles un artículo impresentable de un extraviado, minoritario y no representativo de la institución. Y allí tenemos al ejército de “trolls” del candidato, nueva Cámpora, detrás de los recientes dichos del propio candidato, que descalifica e insulta, apoyando tan “noble causa”…

 

  • Último, pero no menor. O mayor, si seguimos pensando en el fin del Derecho, de la comunidad política -y del individuo mismo en el plano natural, como sostiene Sto. Tomás-: Milei viene a “sanear la economía”, dicen él y sus seguidores. Pero la economía -y la Argentina misma- están hipotecadas por una deuda mortífera.

 

Ahora bien, esa deuda:

1) nació con el punto de inflexión de la decadencia argentina, el “proceso” militar; del “proceso”, Cavallo fue su presidente del BCRA, en tiempos de la estatización de la deuda privada;

2) esa deuda tuvo un crecimiento exponencial bajo el menemato, cuyos ministros y presidente del Central fueron Cavallo y Roque Fernández.

Pues bien: ¿quiénes se conocen ya como operadores y asesores del candidato Milei para su posible gobierno? El equipo de Menem y Cavallo, empezando por Fernández.

Tal la renovación económica que espera a la Argentina -a una Argentina que hoy es el esqueleto de lo que era cuando el menemato tanto ayudó a quebrarla.

O SEA, DE NUEVO, NADA: MALO Y CONOCIDO.

 

III) Que un cristiano, y un iusnaturalista, y un patriota, tenga en cuenta estos puntos I y II a la hora de cooperar formalmente con el acceso al poder del candidato Milei. Porque no otra cosa es votarlo o defenderlo fervorosamente.

¿Los otros son mejores? -No. Pero él es lo suficientemente malo como para no ser apoyado: es otro mal.


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Cuando Milei dijo que Macri era desarrollista, que el desarrollismo tenía “bases marxistas” y que era “peor que el keynesianismo”

Archivo 2016

En el 2016, Milei djo esto de Mauricio Macri. Hoy lo propone como “super embajador”, como “un representante ante el mundo” si es que gana las elecciones. Aquí, aquí, aquí, aquí, aquí

Hoy, una gran cantidad de personas -entre ellas muchos católicos y personas provida que no son parte del catolicismo- están decididos a votarlo en razón de sus declaraciones contrarias al aborto. ¿Será congruente en estos temas tan importantes? El tiempo lo dirá pero no se puede descuidar estos antecedentes.

Sobre la publicación de Cristian Rodrigo Iturralde en mi contra – Por el Lic. Juan Carlos Monedero (h)

Estimados amigos y lectores:

Recientemente, el autor Cristian Rodrigo Iturralde me ha difamado e insultado en las redes sociales a través de una publicación denominada “LA ESTUPIDEZ AL SERVICIO DEL PROGRESISMO (Respuesta a los dichos de Juan Carlos Monedero [h] sobre Nicolás Márquez y Agustín Laje)”. El hecho no merecería ningún comentario si no se tratara de una persona que ha publicado varios libros en defensa de la Hispanidad, que es conocido dentro y fuera del país, y que intenta dirimir una disputa polìtica-doctrinaria de importancia, aunque con métodos que están lejos de ser cristalinos.

Agradezco a los amigos y conocidos que me han hecho llegar su solidaridad al respecto.

Dado que Iturralde incurre en tales inconductas, juzgando temerariamente mis intenciones, considero que la publicación no cumple con el estándar mínimo de respeto, por lo que me niego a entrar en cualquier tipo de polémica en estos términos. El tema de fondo versa sobre el catolicismo, su incompatibilidad con el liberalismo, la representatividad de este sistema político y si el apoyo a Milei es sensato o no.

Por cierto,  golpes por debajo del cinturón como estos son esperables y hasta pueden ser un buen indicador que -del otro lado- no hay bases teóricas suficientemente sólidas.

En la esperanza cristiana y la fe que me une con Iturralde, quedo a la espera de una disculpa pública que permita zanjar la cuestión y, en todo caso, si Cristian desea controvertir conmigo, hacerlo en un marco de respeto mutuo.

A los interesados en estudiar los temas que Iturralde refiere en su artículo, los remito con mucho gusto a esta misma página y al resto de mis redes. En especial, puesto que se cuestiona livianamente la calidad de mi trabajo intelectual, remito a este link: https://jcmonedero.com/nicolas-marquez-agustin-laje-desinformacion-cristian-iturralde/

Asimismo, deseo compartirles mi artículo sobre la película recién estrenada en la Argentina “Sound of Freedom”, protagonizada por Jim Caviezel, con un papel secundario de E. Verástegui, bajo el patrocinio y promoción de Mel Gibson. Link:  https://jcmonedero.com/sound-of-freedom/

Hace poco he publicado un fragmento de mi libro “2020: Argentina y el mundo bajo cuarentena”, también disponible en la red. Link: https://jcmonedero.com/pandemia-dinero-superintendencia-salud-argentina/

Muchas gracias a todos,

Lic. Juan Carlos Monedero (h)

 

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