Sí, sí, no, no – A propósito de la negativa del gobierno británico al ingreso de la imagen de la Virgen de Luján en Malvinas (Por Jorge Martín Flores)

Sí, sí, no, no – A propósito de la negativa del gobierno británico al ingreso de la imagen de la Virgen de Luján en Malvinas

Por el Prof. Jorge Martín Flores

 

La Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas partió el pasado miércoles 4 de diciembre, desde el aeropuerto de Ezeiza hacia nuestras Islas, a visitar y rendir el debido homenaje a nuestros héroes. Al mismo tiempo, llevaron consigo la imágen de la Santísima Virgen de Luján, que había acompañado las jornadas heroicas de nuestros guerreros en 1982, para entronizarla en el Cementerio de Darwin, al lado de nuestros caídos en combate. Las autoridades de respectivos gobiernos estaban notificadas y habían aprobado la gestión.

Sin embargo, antes de partir del aeropuerto de Ezeiza, se recibió una orden de las autoridades británicas impidiendo el paso de la Virgen, que lleva en su manto los colores de la bandera nacional, porque entronizarla sería considerado un acto de reafirmación de nuestra soberanía en el Atlántico Sur.

Cabe destacar que el termino “soberanía” es una palabra prohibida en cualquiera tipo de diálogo y negociación con el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, por los acuerdos bilaterales de Madrid I y II y Londres, firmados entre 1989 y 1990, y es reemplazada por un paraguas que nada resuelve, dejando abierto el conflicto como una herida que continúa sangrando, pues “la hermanita perdida” continua en manos de los viles usurpadores y por lo tanto la Patria sigue incompleta corporal y espiritualmente.

Estamos completamente convencidos, y lo hemos manifestado en varias ocasiones, que detrás de todo acto político anida una cuestión teológica, siguiendo el apotegma de Juan Donoso Cortes. Por ello, no le demos tanta vuelta al asunto: Los ingleses además de piratas y ladrones, son herejes y como tales, odian y le temen a la Verdadera Reina de las Islas Malvinas: la Santísima Virgen María, a quien fueron consagradas y bajo cuyo manto se ha cobijado nuestra legítima gesta de restauración.

Ya lo dijo un historiador británico Nick Van Der Bijl, en su obra Nueve batallas por Malvinas  (prologada ni más ni menos que por el Veterano de Guerra de Malvinas británico Brigadier Julian Thomson, quien se desempeñó en 1982 como jefe de los paracaidistas británicos y  tras la guerra escribió un libro titulado “No Picnic”, destacando las dificultades con que se enfrentaron los británicos, ponderando el coraje y la bravura de nuestros combatientes y sentenciando que ésto no fue un picnic). Afirma Van Der Bijl que el pueblo argentino en armas durante el conflicto del Atlántico Sur de 1982, luchó “para proteger -no sólo sus fronteras- sino también su forma de vida cultural, espiritual, política y nacional, el corazón y el alma de la Nación”. (VAN DER BIJL, Nick. Nueve batallas por Malvinas, Buenos Aires, editado por Alejandro José Amandolara Bourdette, 2016. p. 65). Eso es lo que está en juego con la Cuestión Malvinas: ni más ni menos que el ser nacional. Por ende, el problema de fondo es espiritual, es metafísico, es teológico.

En tiempos de confusión, de entrega, de hipocresías, de enfriamiento de la caridad y de apostasía flagrante, y ante el presente silencio de autoridades políticas y religiosas, este humilde laico propone algo que tal vez sea políticamente incorrecto, pero como decían los santos apóstoles: “Es deber obedecer a Dios y no a los hombres”.

Propongo un acto de reparación al respecto.

En primer lugar, por respeto y amor a nuestra Señora la Santísima Virgen, ya que al ofender la dignidad de la Augusta Madre de Dios (máxime en tiempos de Adviento y en el mes de María) se ofende necesariamente al Hijo, es decir, a Nuestro Señor Jesucristo.

En segundo lugar, por respeto y amor a la memoria y el legado de nuestros caídos en combate por defensa de la dignidad de nuestra Patria.

Y en tercer lugar por respeto y amor de los familiares de caídos en combate y a todas aquellas personas que los acompañanan en la honrosa tarea e inclaudicable lucha de mantener en alto el ejemplo y nombre de sus hijos, hermanos, esposos, padres, amigos, y que abhelaban con todo su corazón que la Virgen Veterana, que Virgen Malvinera se quedara con ellos para siempre.

¿En qué consiste este acto de reparación? Simplemente en volver a repetir cada uno desde el templo de sus corazones, hogares o iglesias, la oración de consagración realizada por el padre Roque Manuel Puyelli, un 11 de abril de 1982 en las Islas Malvinas recién recuperadas; al mismo tiempo que ponemos bajo sus pies, la renovación de nuestra misión y apostolado de malvinizar cada rincón de la Patria, con la convicción de que al final, su Inmaculado Corazón, triunfará.

 

ACTO DE REPARACIÓN Y CONSAGRACIÓN A LA SANTISIMA VIRGEN MARÍA, REINA Y SEÑORA DE MALVINAS:

“Omnipotente Señor de las batallas que con su poder y providencia eres el Rey de Reyes de los cielos, la tierra y el mar: porque nos ordenaste honrar al padre y a la madre en el cobijo de la Patria terrena. Porque nos enseñaste a dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. Porque nos aseguraste que no estar contigo es estar contra Ti. Porque nos aconsejaste buscar primero el reino de Dios y su justicia. Porque caíste en la tierra como semilla para morir y dar con ello abundante fruto. Porque nos diste una Patria Grande que va desde la Quiaca a la Antártida y desde la Cordillera al Atlántico, donde nuestras son las islas que hoy huellan con orgullo nuestros pies de argentinos bien nacidos. Y porque nuestras madres nos parieron varones y valientes, por eso estamos aquí, porque no amamos tanto la vida que temamos a la muerte y porque si morimos en tu gracia resucitaremos contigo para la vida eterna.

Es por eso que […] nos consagramos al Corazón Inmaculado de tu Madre la Virgen María bajo la advocación de Virgen del Rosario, en cuyo nombre fuera designado este operativo y en recordación de la otra gesta heroica de Liniers y la victoriosa batalla de Lepanto.

Reina y Madre de la Nación Argentina: De hoy en más depositamos en tus manos nuestros cuerpos y nuestras almas nuestra juventud y nuestra garra criolla, nuestra vida y nuestra muerte, para que dispongas de ellas lo que mejor convenga. Te consagramos también desde hoy estas Islas Malvinas argentinas pidiéndote que alejes para siempre todo signo de pecado, de error y de herejía aquí existente. Queremos que –como en el continente– seas honrada con la devoción que más te agrada: el Santo Rosario, porque solamente así mostraremos al mundo que somos una nación invencible. Finalmente, a partir de este momento te reconocemos como Comandante en Jefe Espiritual de nuestros hombres en tierra, mar y aire, y desde lo profundo de nuestro corazón de argentinos damos respuesta a la voz que nos dice:

A la Virgen del Rosario ¡¡Subordinación y Valor!! ¡¡Para servir a Dios y la Patria!!”.

 

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BALANCE del primer año de gobierno de MILEI – Juan Carlos Monedero y Santiago Alarcón (Rincón Apologético)

 

Habiendo pasado un año desde las elecciones en las que resultó vencedor Javier Milei por sobre Sergio Massa en el marco de un reñido ballotaje, Santiago Alarcón ( @rinconapologetico ) me entrevista para hablar del primer año de gestión del Presidente libertario.

Se comparó las ideas y políticas de Milei con los conceptos de la Doctrina Social de la Iglesia, se explicó en detalle la recesión económica a la que Milei está llevando al país con sus políticas y se discutieron otros temas vinculados.

 

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Interpretación del Evangelio según Catena Aurea – Domingo 01 12 2024 (Comienzo Adviento)

Interpretación del Evangelio

según Catena Aurea –

Domingo 01 12 2024

(Nuevo Calendario)

Los invito a descargar el texto de Catena Aurea donde los diferentes Padres de la Iglesia, desde San Juan Crisóstomo hasta Beda y Orígenes, van comentando el fragmento del Evangelio de hoy: el comienzo del Adviento. El fragmento del Evangelio de hoy es: Lc. 21, 25-28 y 34-36.

La recopilación fue realizada por Santo Tomás de Aquino y condensada en una obra titulada “Catena Aurea” (cadena de oro). Se ha presentado en tres partes, tal como Santo Tomás explica los versículos:

  1. Lc. 21, 25-27
  2. Lc. 21, 28
  3. Lc. 21, 34-36

El título refleja el encadenamiento de los comentarios, enlazados unos tras otros.

Genta: a 50 años de su martirio, recordemos su doctrina y luchemos contra su presentación descafeinada

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Por el Lic. Juan Carlos Monedero (h)

 

Hace 50 años, un 27 de octubre de 1974, la guerrilla marxista tomaba la vida del profesor católico y nacionalista Jordán Bruno Genta.

Fueron a matar a Genta precisamente un 27 de octubre porque esta fecha era el día de la Fiesta de Cristo Rey según el antiguo calendario litúrgico. De hecho, es asesinado al salir de Misa. Los testigos indican que, al caer desplomado por las balas, el último gesto de Genta fue realizar la Señal de la Cruz.

Genta provenía de una familia atea y anticlerical. De hecho, su padre le puso ese nombre por Giordano Bruno. Sin embargo, leyendo a Platón y a Aristóteles, comenzó a desintoxicarse y finalmente terminó siendo un converso a Cristo.

Según la información que se pudo recopilar al respecto, Genta es asesinado a causa de la enorme influencia que tenía entre las filas de las FF.AA., especialmente en la Fuerza Aérea.

El concepto que Genta predicaba sobre las FF.AA. era el de unos profesionales al servicio de la idea de Patria y Nación pero no al servicio de cualquier camarilla política gobernante. En la mente de Genta, las FF.AA. debían tener un criterio político propio y no ser simplemente el instrumento de un gobierno de turno. Su vocación era defender los intereses permanentes de la sociedad argentina. No debían ser unos profesionales asépticos ni herramientas ciegas, dóciles a cualquier política de cualquier Presidente, por lesiva que fuera del interés nacional.

Como debe hacer todo católico, Jordán Bruno Genta –a lo largo de todas sus conferencias, clases y libros– proclamaba la doctrina de Cristo Rey, la cual –si la traducimos al orden político– implicaba un Orden Social Cristiano, que tuviera como eje el Bien Común. Este Bien Común tiene tres partes fundamentales: el bienestar material, la virtud y la gracia.

A través de su tarea de divulgador, escritor y conferencista, Genta siempre dirigió sus dardos contra los errores e ideologías que afectaban la Nación y a su sana convivencia, especialmente contra el capitalismo liberal y contra el comunismo marxista. A diferencia de la Nueva Derecha Liberal, tan en boga en las redes sociales, Genta no atacaba solamente al comunismo sino también al capitalismo liberal. Y así lo dejó estampado en todos sus libros.

Asimismo, Genta veía en el sistema político vigente –la democracia liberal relativista– un problema de fondo que iba más allá de las caras, de los nombres, de tal o cual acto de corrupción de este o de aquel partido gobernante. Para Genta, la democracia liberal relativista tenía un problema de base: la idea de una soberanía del pueblo, contraria a la soberanía de Dios.

La traducción de este concepto en la práctica es la votación en el Congreso (Senadores y Diputados) de leyes que versan sobre temas de Orden Natural. Por lo tanto, cualquier ley podía aprobarse si tenía mayoría numérica en ambas cámaras, más allá de si el contenido de la misma contrariaba los principios esenciales de la Nación, alguna verdad objetiva o alguna norma moral.

El tiempo le dio la razón ampliamente a Genta puesto que –a lo largo de los años– el Congreso de la Nación Argentina aprobó por mayoría numérica un conjunto de normas contra la vida, la familia y la patria: el aborto legal (2020), la ley de identidad de género (2012), el pseudo matrimonio igualitario (2010), el divorcio (1987) y tantas otras aberraciones que contaron con los votos mayoritarios en ambas cámaras.

En efecto, Genta denunció una lógica política donde lo que importa es cuántos senadores y diputados voten una ley y no el contenido objetivo de la ley. Esta denuncia fue una de las claves de su prédica.

A 50 años de su martirio, recordemos –especialmente hoy– la doctrina de este hombre singular, cuya sangre fue derramada por el terrorismo subversivo en los temibles años 70’ del siglo XX en la Argentina. No dejemos que caiga en el olvido. Y especialmente, tengamos cuidado con los que nos ofrecen un “Genta descafeinado”. Atención especial a quienes hoy divulgan la figura de Genta pero recortando su pensamiento porque han entablado alianzas espurias con los liberales o porque buscan insertarse en la partidocracia liberal, la misma que Genta condenó repetidas veces.

En las filas del catolicismo argentino militante, Genta es una figura de tanto prestigio que pocos se atreven a cuestionarlo. Sin embargo, la forma más sutil de boicotear su legado es mutilar su palabra. Mutilan su palabra cuando esconden las denuncias de Genta tanto contra el capitalismo liberal como contra el sistema democrático liberal. En efecto, así se construye un Genta que no existió para poder justificar sus alianzas en el presente con distintos personajes liberales en la política, en la cultura e incluso en las redes sociales.

El Genta verdadero, el real, el que existió, molesta. Incomoda. Es un estorbo para los que gustan coquetear con los católicos liberales. Sin embargo, como no lo pueden ocultar, hay que suavizarlo. Hay que aguarlo. Hay que rociar con unas gotitas de agua ese vino puro que fue y que es Jordán Bruno Genta. No permitamos que lo desfiguren. No dejemos que caiga en manos de inescrupulosos que lo usan para ganar visualizaciones en las redes sociales pero que después hacen exactamente lo contrario a lo que Genta predicaba. No dejemos que nos sirvan un Genta light. No queremos un Genta con soda. Ser fieles al maestro y a su sangre derramada nos impone la carga de conocerlo, leerlo, estudiarlo y difundir todas las verdades que dijo, sin acomodarlas al presente calamitoso que vivimos en el país. ¿Y para qué? Para procurar, en la medida de nuestras posibilidades, la restauración de un Orden Social Cristiano donde la miseria sea un viejo recuerdo, el bienestar material sea la norma, la virtud sea la regla y la promoción de la gracia nuestro objetivo.

 

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“Desaparecidos” que no desaparecieron – Carta de lectores (diario La Nación) – José D’Angelo

DIARIO LA NACION
Carta lectores – 24 octubre 2024.

¿Denunciar no sirve de nada?
Por José D’Angelo

Hace ya casi cinco años denuncié en un juzgado federal de los tribunales de Comodoro Py que alguien había cobrado –y, por lo tanto, alguien había pagado– una indemnización fraudulenta que, actualizada por inflación, representa más de 100 millones de pesos por el asunto de los muertos y desaparecidos de los años 70.

Adjunté, como se verá, toda la prueba necesaria para avanzar en la represión del delito, y el juez, hasta ahora, no hizo nada.

El caso es sencillo: Atilio Santillán, dirigente sindical azucarero, fue asesinado en la CABA el 22 de marzo de 1976. A los pocos días, en la contratapa de la revista Estrella Roja Nº 74 del autodenominado “Ejército Revolucionario del Pueblo”, esta organización terrorista anunció, con lujo de detalles, que ellos lo habían matado “por traidor”.

Muchos años después, Arnol Kremer, quien desde julio de 1976 ocupó la jefatura de esa organización sediciosa tras la muerte de su anterior jefe, Mario Santucho, en una entrevista, afirmó: “Yo estaba presente cuando Santucho dio la orden de matar a Santillán. Un comando entró en el sindicato y lo bajó”.

Tenemos entonces que Santillán no está comprendido en los supuestos de la “ley reparatoria” Nº 24.411, que ordena indemnizar a los familiares de las “víctimas de la represión ilegal del Estado”, porque, claramente, no lo es.

Pues bien, en marzo de 2007, y por liquidación del Ministerio de Economía Nº 36.744, el gobierno de Néstor Kirchner pagó, y alguien cobró, cien millones de pesos como si a Santillán lo hubieran asesinado agentes estatales. Pero el asunto se agrava al comprobar que Atilio Santillán no figura registrado en la lista oficial que la Secretaría de Derechos Humanos elaboró con la nómina de las “víctimas de la represión ilegal del Estado” en 2006, ni tampoco en su actualización de 2015.

O sea, no lo mató el Estado, no está registrado en ningún lado como “víctima”, pero a alguien le pagaron como si lo hubiera sido. En mi denuncia le pregunto al juez: con este modus operandi, ¿a cuántos Juan Pérez que no conocemos, y a los que no les corresponde, se les pagó una indemnización sin registrarlos en ninguna parte? Han pasado varios años. No parece difícil de resolver el caso. ¿Denunciar no sirve de nada?

El juez se llama Ariel Lijo.

José D’Angelo
DNI 12.258.460

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Libro del Lic. Juan Carlos Monedero: “Lenguaje, Ideología y Poder” (Prólogos del P. Sáenz y Antonio Caponnetto)

Lenguaje, Ideología y Poder

(reseña del libro del Lic. Juan Carlos Monedero)

Reseña a cargo del Prof. Fernando Ávila

 

Monedero, Juan Carlos (h), Lenguaje, ideología y poder. La palabra como arma de persuasión ideológica: cultura y legislación. Ediciones Castilla (3ª ed) 198 págs. ISBN: 978-987-33-8863-7. Llamar a las cosas por su nombre es una misión divina para el ser humano. Este libro, Lenguaje, Ideología y Poder, ofrece una profunda investigación que revela cómo las ideologías distorsionan el lenguaje y, con ello, nuestra realidad. Con citas y reflexiones agudas, el autor analiza la influencia del lenguaje en la sociedad, denuncia manipulaciones y propone un retorno a la verdad y la virtud.

El libro presenta un análisis riguroso sobre la relación entre el lenguaje, la ideología y el poder. El autor aborda con valentía los problemas que surgen de la manipulación del lenguaje en los discursos contemporáneos, buscando esclarecer las causas profundas detrás de estas dinámicas sociales. Su objetivo es desenmascarar las distorsiones ideológicas y recuperar un uso más preciso del lenguaje para contribuir a la verdad y al bienestar social. Se distingue por una investigación minuciosa que recopila citas y referencias relevantes, proporcionando un marco teórico sólido para reflexionar sobre cómo las palabras no solo describen la realidad, sino que también la moldean.

El autor examina la influencia de las ideologías en el lenguaje y advierte sobre los peligros de esta manipulación, insistiendo en la necesidad de preservar un orden natural que subyace tanto en el pensamiento como en la expresión. Uno de los temas centrales del libro es la naturaleza del lenguaje y su vínculo con la realidad . El autor explora cómo el lenguaje refleja y construye el mundo, resaltando la importancia de utilizar las palabras de manera correcta para evitar caer en errores conceptuales y éticos. Este enfoque se complementa con un análisis de la relación entre la palabra y la metafísica, destacando cómo el lenguaje afecta nuestra comprensión de lo que las cosas son en esencia.

En el ámbito social, el libro examina temas como la discriminación y la justicia. Monedero distingue entre formas de discriminación injusta y aquellas necesarias para el orden social, ofreciendo herramientas conceptuales para discernir en medio de un contexto cada vez más confuso. Aborda la legitimación del aborto enmascarada bajo la bandera de la defensa de la mujer y cómo el lenguaje manipulado influye en estos debates. Denuncia sofismas que justifican prácticas contrarias a la vida y la dignidad humana, e insiste en la necesidad de preservar un orden natural en el pensamiento y la expresión.

Lenguaje, Ideología y Poder ofrece un análisis crucial del impacto del lenguaje en la sociedad actual, denunciando problemas y proponiendo soluciones para resistir la manipulación ideológica y defender la verdad en un mundo confuso y polarizado. Esta obra es una herramienta indispensable para aquellos que buscan entender cómo las ideologías influyen en el uso del lenguaje y cómo este, a su vez, moldea nuestra percepción de la realidad. Felicitamos al autor por su rigor y valentía, y recomendamos encarecidamente este libro a quienes deseen una reflexión profunda y bien articulada sobre los desafíos de nuestra era.

Fernando Ávila

Profesor de Filosofía egresado del Instituto San Miguel Arcángel

Estudiante de Licenciatura en Filosofía en la UCALP

 

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Guerra Antisubversiva – Lo que se debía haber hecho y no se hizo (Enrique Díaz Araujo)

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Reproducimos a continuación el siguiente texto del Dr. Enrique Díaz Araujo (QEPD):

En varias ocasiones nos hemos referido al testimonio que nos diera el General Juan Antonio Buasso, acerca de la conversación mantenida por él con el entonces Comandante en Jefe del Ejército, General Jorge Rafael Videla. Lo recordamos ahora.
Buasso contaba que en marzo de 1976, estando él y el general Rodolfo Mujica prácticamente en disponibilidad, por su condición de nacionalistas frente al golpe liberal (situación corroborada por Rosendo Fraga, en “Ejército: del escarnio al poder (1973-1976)”, Buenos Aires, Sudamericana/Planeta, 1988), fueron citados, sucesivamente, por su superior. Como ellos ya estaban algo anoticiados de lo que se les iba a proponer, con su argumentación respectiva, acordaron entre sí, a fin de dar respuestas coincidentes.
El asunto que Videla comunicó a ambos generales, comenzando por el más antiguo, que era Rodolfo Mujica, su decisión de que se hicieran cargo de la Policía Federal Argentina. Aceptada la resolución por el subordinado, Videla los interrogó (siempre cada uno a su turno) acerca de si sabían cómo debían proceder en los casos más graves de los terroristas que fueran detenidos. Ambos militares nacionalistas respondieron que sí lo sabían; que para eso se había reformado el Código Penal, concordado con el Código de Justicia Militar. De otro modo, que se les instruiría juicio sumario castrense, y dictada la sentencia por el juez militar, en su caso, sentencia de muerte, se procedería a fusilar al convicto.

En ese estado de la cuestión fue cuando Videla les dijo que eso era un dislate.

Que el Dr. Henry Kissinger (puede leer más sobre Kissinger aquí) le había comentado una situación ejemplar con opciones diversas. Por un lado el General Francisco Franco, en España, al querer ejecutar la pena de muerte contra unos etarras condenados por los Tribunales Militares, se había visto enfrentado con la opinión adversa de todo el mundo, incluida la del Papa Paulo VI. En cambio, Idi Amín Dadá, tirano de Uganda, “se pasaba a la cacerola cinco mil tipos cada noche” (según expresión textual), y nadie decía nada. Luego, para Videla era obvio que el segundo camino, el aconsejado por Kissinger a los militares iberoamericanos que debían contener el ataque castrista, era el correcto.
Los generales nacionalistas convocados respondieron (siempre en su turno) que Franco, maguer la oposición internacional, había fusilado a los etarras, documentando el hecho en expedientes. Que acá no habría necesidad de fusilar a demasiados terroristas, por la calidad ejemplarizadora del fusilamiento público (de la que carecían los métodos clandestinos). Máxime, si como ellos lo pedían, el Ejército mostraba a la población que el castigo iba a comenzar por sus propios miembros traidores. Y señalaron el caso del Coronel Perlinger, quien se hallaba detenido en Campo de Mayo por haber intervenido en la fuga de los guerrilleros del aeropuerto de Trelew. El otro sendero, el de las “desapariciones”, concluyeron, era indigno del Ejército; añadiendo Buasso: “Esto lo vamos a pagar muy caro y largamente, mi General”.
De resultas de lo cual, cada uno de los generales nacionalistas fue pasado a retiro.

Aún resuenan en mis oídos las nobles palabras de don Ricardo Curuchet en el ágape de desagravio que los amigos le brindaron a don Rodolfo Mujica. Más largo eco ha tenido el debate sobre el alcance de las “desapariciones” que las Fuerzas Armadas practicaron para reprimir a los agresores castristas.
Videla hasta ahora había negado el hecho, había dado explicaciones ambiguas.
Empero, ante la requisitoria periodística de Ceferino Reato, en el libro “Disposición Final. La confesión de Videla sobre los desaparecidos” (Buenos Aires, Sudamericana, 2012), aunque sin mencionar las entrevistas que mentábamos, da una versión bastante coincidente con aquella que dieron en su momento nuestros generales amigos.
Así, ahora leemos estos párrafos en la obra de Reato:
“Videla se hace cargo de «todos esos hechos» y señala que los alentó de manera implícita, tácita.
“Frente a esas situaciones, había dos caminos para sancionar a los responsables (de las desapariciones) o alentar estas situaciones de manera tácita como una orden superior no escrita que creara la certeza en los mandos inferiores de que nadie sufriría ningún reproche. No había, no podía haber una Orden de Operaciones que lo dijera. Hubo una autorización tácita. Yo me hago cargo de todos esos hechos. Y agrega que, en el contexto de aquella época, fue «la mejor solución» que encontraron.

“No había otra solución: estábamos de acuerdo en que era el precio a pagar para ganar la guerra, y necesitábamos que no fuera evidente para que la sociedad no se diera cuenta. Había que eliminar un conjunto grande de personas que no podían ser llevadas a la justicia ni tampoco fusiladas. El dilema era cómo hacerlo para que a la sociedad le pasara desapercibido. La solución fue sutil – la desaparición de personas” (op. cit., págs. 56-57).
Más adelante, Videla aclara un poco el punto. Porque de lo transcrito podría inferirse que él se limitó a tolerar la conducta ilícita de sus subordinados, bien que compartiéndola tácitamente.
En realidad, la cosa fue al revés. Los altos mandos liberales (Viola, Harguindeguy, Massera, “Pajarito” Suárez Mason, Agosti, Villarreal, etc.) fueron los que ordenaron ese tipo de represión, que sus subordinados, por obediencia debida, acataron. Precisamente, en ese otro pasaje del citado libro, el asunto queda más en claro:

“Más allá de cuántos fueron los desaparecidos, Videla afirma que no podía fusilar a «las personas que debían morir para ganar la guerra» por varios motivos. Uno de ellos era que en 1975 el dictador de España, el generalísimo Francisco Franco, había respaldado la decisión de un consejo de guerra que dispuso la ejecución de tres miembros de la ETA, pero no pudo hacerlo por las protestas de gobiernos europeos y latinoamericanos y hasta del papa Paulo VI.

“Pongamos que eran siete mil u ocho mil las personas que debían morir para ganar la guerra; no podíamos fusilarlas. ¿Cómo íbamos fusilar a toda esa gente?… porque iba a llegar un momento en que la gente diría: «¡Basta, esto no es Cuba!»” (op. cit., págs. 43-44).

“Se llegó a la decisión que esa gente desapareciera; cada desaparición puede ser entendida ciertamente como el enmascaramiento, el disimulo, de una muerte” (op. cit., pág. 51).

En suma, lo que confiesa Videla es un “crimen de guerra”; delito penal internacional. Homicidios calificados por premeditación. Asesinatos deliberados y ocultados. Aunque de pésima manera judicial, Videla y sus subordinados están pagando aquella negra decisión, tomada para su mal y el de la FF.AA. argentinas. Ante tantas “desapariciones”, la gente de haberlo sabido, les podría haber dicho: “¡Basta, esto no es Uganda!” Este país africano era el modelo que Videla, en 1976, esgrimió ante los dos firmes generales nacionalistas.
Bien. Aunque el propósito de un trío de lecturas no se concretó, al menos, de las dos leídas sacamos una breve y neta lección, a saber: que tan malas pueden ser las aberraciones liberales como las esclavitudes marxistas. Y que muchas veces, ambas ilicitudes se conectan entre sí y se retroalimentan. Una vez más: ¡tomemos debida nota de esta moraleja política y paradoja ideológica!

Enrique Díaz Araujo

 

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Análisis del alegato

 

Lic. Juan Carlos Monedero

Fernando Casanova, converso católico ex protestante, ha conmocionado a buena parte del mundo católico al anunciar que abandona –según sus palabras– “la Iglesia Católica Romana”.

Casanova, de origen portorriqueño y nacido en 1964, se desempeñó como pastor en el Pentecostalismo hasta 2002 para luego ingresar en la Iglesia Católica, lo que tuvo lugar en el año 2003. Durante más de 20 años, la figura de Casanova creció mucho dentro de las filas católicas hasta el punto que llegó a tener un lugar destacado en EWTN donde –a través de un programa titulado Estoy en casa– difundía contenidos apologéticos que hicieron mucho bien a miles y miles de personas.

A continuación, resumamos los argumentos de su reciente video[1] los cuales fueron presentados, a nuestro juicio, de manera bastante desordenada:

  1. Casanova afirma que se va de la Iglesia Católica Romana pero no “la Iglesia Católica” a secas. Por eso, se sigue autodenominando católico. De esta forma, da a entender que existiría una Iglesia Católica no Romana. Con esto ya podemos avizorar lo confuso del asunto.
  2. Por otro lado, hay fuertes rumores y circulan fotos de Casanova asistiendo a oficios religiosos en una iglesia luterana. Él confirma que ha visitado otras comunidades y explica que, aunque no es seguro, podría comenzar en 2025 un proceso de catequesis. Casanova se estaría dirigiendo hacia alguna de las innumerables denominaciones luteranas donde, literalmente, “hay de todo”, en especial de todo lo malo que en los últimos años él mismo cuestionaba (y con razón) dentro de las filas de la Iglesia Católica.

Casanova cuestionando el uso de la bandera LGBT en las misas católicas

Denominación luterana realizando apología de la conducta homosexual

Su alegato concluye con una conocida frase de Lutero, lo que refuerza la presunción de que Casanova se va hacia alguna rama del luteranismo. Esto nos hace preguntarnos: cualquier denominación luterana, ¿realmente tiene MENOS problemas y MENOS objeciones, para Casanova, que la Iglesia Católica?

  1. Fernando Casanova se sigue autodenominando católico pero al mismo tiempo estaría por ingresar en el mundo luterano.
  2. Sostiene que no tiene pensado ser pastor a causa de su vejez (“estoy viejo para meterme otra vez en un seminario”) y además reconoce que para ninguna iglesia “es conveniente ordenar a un advenedizo y neófito que carece de experiencia con la tradición eclesial en cuestión” (¡!).
  3. Dice que abandona la Iglesia Católica Romana “por coherencia”. No pretende fundar ninguna otra iglesia. ¿Por qué estaría en juego su coherencia? Estaría en juego a causa de la razón “más importante” que tiene para abandonar la Iglesia. La desarrollamos a continuación.
  4. Para ser católico romano, se debe creer “con fe divina” –dice Casanova, interpretando el canon 750 del Código de Derecho Canónico– todo lo que se propone de parte del Magisterio. Esto incluye los dogmas y (agrega él) los usos o costumbres que la Iglesia Católica Romana enseña y que –según Casanova– no formarían parte de la Revelación de Cristo o que, incluso, contradicen la doctrina de las Sagradas Escrituras, los Padres de la Iglesia o las enseñanzas de los siete concilios ecuménicos. Nótese que Casanova cree que el fiel debe asentir “con fe divina” no sólo a los dogmas sino también a algún uso o costumbre.
  5. Quedarse en la Iglesia Católica Romana es, para Casanova, “un riesgo espiritual”. Según él, “creer todo lo que la Iglesia ha establecido y enseñado” implica además “un suicidio intelectual”. En efecto, afirma haber descubierto, “por la historia como ciencia”, que muchas creencias de la Iglesia Católica Romana no estarían basadas en los datos objetivos de la historia sino que la Iglesia, para sustentar estas creencias, añade “elucubraciones filosóficas”, “literatura apócrifa, gnóstica o herética”. Cabe apuntar que, en su video, Fernando Casanova no presentó ni una sola prueba de esto. Por eso, bien le podemos aplicar a esta declaración el principio polemista que dice: “Lo que sin pruebas se afirma, sin pruebas se puede desestimar”.
  6. En definitiva, todo esto tendría por objetivo la creación de un “Papado Monárquico y Jurisdiccional” que “nada tiene que ver” con el Papado de San Pedro, el Papado que Cristo –según Casanova– habría querido. De ahí que cuestione los títulos del Papa como Vicario de Cristo y Sumo Pontífice. Casanova habla de sofismas y expone una argumentación que atribuye a los católicos pero no da nombres, no cita libros o publicaciones o conferencias de ningún teólogo católico.
  7. Casanova sostiene que no se puede demostrar que Pedro tuvo un sucesor inmediato. Además, afirma que las listas de sucesores de Pedro son contradictorias entre sí.
  8. Afirma que conceptos católicos tales como “el primado y las llaves del reino sobre Pedro” no resistirían el menor rigor exegético y hermenéutica. El ex pentecostal y ahora ex católico portorriqueño cuestiona la interpretación habitual de Mt 16,13-19. Según él, en este versículo no se habla de Pedro sino de la identidad de Cristo, confesada por Pedro: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”. La roca fundacional no sería Pedro sino la confesión de Pedro. Esta sutileza le permite a Casanova defender una interpretación no católica según la cual Pedro “representa” a los Apóstoles pero no es “el jefe” de ellos. Sin embargo, hay exégetas muy destacados, y de origen protestante, que validan la exégesis católica. Así lo explica el apologista Hugo Delgado en un reciente video[2].
  9. Más explícito aún: “Descubrí que no existe el papado según la visión católico romana y que por lo tanto no es de institución divina ni existe la sucesión papal desde Pedro ni la Infalibilidad del Papa ni tampoco la Sucesión Apostólica tal como la establece la Iglesia Católica Romana”. Aquí Casanova parece no advertir la diferencia entre sostener que no existe una sucesión apostólica (lo que dice ahora) y sostener que las listas de sucesores son contradictorias (la que dijo antes). Además, rechaza frontalmente la doctrina de la infalibilidad, enseñada por el Concilio Vaticano I.
  10. Casanova explica que las razones de su abandono “no son las deficiencias pastorales” de los jerarcas de la Iglesia sino que “las deficiencias pastorales son las consecuencias del imperio jerárquico inventado por la institución eclesiástica”. A su vez, “ese imperio jerárquico es consecuencia de haberse apartado del Evangelio”.
  11. Según Casanova, una de las consecuencias de aquellas malas doctrinas sería la comunión en una única especie y no en las dos especies. “Les privan la Copa de la Eucaristía a los fieles”. Casanova se pregunta porqué ocurre esto y declara de manera categórica: esto pasa “por comodidad de los clérigos”.
  12. El ex apologista católico va más allá y rechaza el dogma de la Asunción de la Virgen. Además, Casanova sostiene que, por ser la Escritura la autoridad “definitiva”, jamás se pueden aceptar cosas que cambien o contradigan las Sagradas Escrituras. El dogma de la Asunción de la Virgen se sostuvo mediante “textos bíblicos forzados”, “leyendas”, “tradiciones apócrifas”, “lenguaje sentimental, sin rigor teológico”. Dijo que, como católico romano, él había aceptado ese dogma “Porque sí, porque fue definido ex cathedra, porque es mi deber” dando a entender que ya no continuaría haciéndolo.
  13. Concluye su alegato con una conocida frase de Martín Lutero: “Mi conciencia está cautiva de la Palabra de Dios. No puedo ni quiero retractarme, puesto que no es prudente ni recto obrar contra la conciencia. No puedo proceder de otra manera, aquí estoy, ¡que Dios me ayude!”.

 

Algunas observaciones

Parece interesante notar que el Fernando Casanova del pasado es capaz de refutar los argumentos del Casanova actual:

Por otro lado, la gran seguridad con la que Casanova habla contrasta con su propia declaración sobre sí mismo: “no es conveniente ordenar a un advenedizo y neófito que carece de experiencia con la tradición eclesial en cuestión”, lo que en el contexto no puede referirse a otra persona que no sea él mismo.

Los poderes que Cristo deja a los Apóstoles, especialmente a Pedro, no se dejan a la persona de ellos “y a nadie más”. Esto es evidente porque ellos murieron. Estos poderes se dejan a ellos y a sus descendientes. A quienes los continúan jurídicamente, por eso la Iglesia Católica es una persona jurídica de 2000 años. Puesto que Cristo prometió a la Iglesia su acompañamiento hasta el fin del mundo: “y mirad que yo estoy con vosotros todos los días hasta la consumación del siglo” (Mt 28, 20). Ese vosotros no podía significar solamente las personas que escuchaban dado que ninguno de ellos viviría más allá de 50 o 60 años.

En efecto, la duración de la Iglesia supone que estos poderes de Cristo se comunican de generación en generación. Por eso en Pedro están contenidos también sus sucesores: Lino, Cleto, Clemente… La idea de que las “llaves del reino” las tiene Pedro –y por ende sus sucesores– es consistente con Mt 23, 13. Cristo se lamenta de los escribas y fariseos y les echa en cara lo siguiente: “¡Mas ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! que cerráis el reino de los cielos delante de los hombres. Pues ni vosotros entráis ni a los que entrarían dejáis entrar”. Aparece la idea de cerrar y abrir. El poder que Yahveh Dios le dio a los escribas y fariseos en el Antiguo Testamento, Cristo se los revoca y se lo reasigna a Pedro en el Nuevo Testamento. Escribas y fariseos daban falsa doctrina y ahora Pedro debería dar sana doctrina. Las llaves del reino que Dios les dio en el Antiguo Testamento, Cristo se las quita y se las da a Pedro en el Nuevo Testamento.

Finalmente, digamos algo muy importante: el art. 750 del Código de Derecho Canónico solamente estipula que se debe creer “con fe divina” lo infaliblemente definido. Además, y sobre todo, los “usos y costumbres” no pueden –por definición– ser objeto de definición dogmática.

Estas son algunas de las cosas que tenemos para decir sobre la declaración de apostasía de Fernando Casanova.

 

[1] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=b5NkUuDtDg4&t=

[2] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=vNQ4Qwa0L5o (ver min 9:30 hasta min 45:00).

 

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